¿POR QUÉ ESCRIBIMOS?

AL NO PODER ACEPTAR QUE SOMOS LIBRES EN JAULAS, NOS MOVEMOS EN MUNDOS DE PALABRAS QUERIENDO SER LIBRES

TRADÚCEME

COMPAÑEROS DE LUCHA EN PLUMA AFILADA

AVISO TODOS LOS TEXTOS ESTÁN REGISTRADOS

Blog bajo licencia Creative Commons

Licencia de Creative Commons

TODOS LOS TEXTOS ESTÁN REGISTRADOS

POEMAS, CUENTOS Y ESCRITOS REVOLUCIONARIOS DE DANIEL FERNÁNDEZ ABELLA is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License. Para utilizar primero y siempre sin ánimo de lucro ha de consultar al autor. Daniel Fernández Abella todos los derechos reservados.

Mostrando entradas con la etiqueta Brigadas Internacionales. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Brigadas Internacionales. Mostrar todas las entradas

domingo, 6 de agosto de 2023

SPANIENKÄMPFER: BRIGADISTAS ALEMANES CONTRA EL FASCISMO EN LA GUERRA CIVIL

Muchas veces los pueblos son distintos a sus gobernantes y sobrepasan con creces sus ideales y solidaridad desbordando las fronteras. Empatía, solidaridad, internacionalismo, resistencia... son muchas las palabras que definen el papel de las brigadas Internacionales que vinieron a combatir el fascismo en España frente al silencio cómplice de la comunidad internacional. No solo de potencias democráticas como Estados Unidos, Francia o Reino Unido; sino también de regiones que en ese momento sufrían en sus carnes la bota del fascismo, como Italia o Alemania.

El triunfo del Frente Popular en febrero de 1936 asustó a la Alemania de Hitler y a los grandes financieros que ya desde comienzos del siglo XX, poseían en España parte considerable de la extracción de cinc, cobre, plata y mercurio e intentaban cercar Francia y poner en peligro las vías marítimas de los británicos. pero, sobre todo, temían el crecimiento de las fuerzas antifascistas en otros países europeos y su propio territorio.

Franco escribió el 23 de julio de 1936 al canciller alemán Adolf Hitler. Así, menos de una semana después del sublevamiento militar contra el gobierno de la República, Franco, estacionado y bloqueado con sus tropas en el Marruecos español , se dirigió directamente al canciller nazi para pedirle una ayuda logística y militar. Hitler recibió la carta por mediación de un hombre de negocios adicto al régimen nazi, Johannes Bernhardt, que trabajaba en el Marruecos español. Bernhardt se la entregó en manos propias durante la noche del 25 al 26 de julio del 36, en Bayreuth, donde Hitler acababa de asistir a una representación de la ópera wagneriana, Siegfried. El Führer decidió conceder a Franco una ayuda decisiva de 20 aviones de transporte Junkers-52 y de 6 aviones de combate Heinkel-51, además de varios suministros militares ; ayuda que representaba casi el doble de lo que había pedido Franco en su carta.

Sin embargo, como reza el primer párrafo, la Alemania popular estuvo al lado de la España republicana desde los primeros días de la sublevación. Bajo la dirección del DKP (Partido Comunista Alemán), pese a estar perseguido y en la clandestinidad, se mostraba su apoyo a la causa republicana "Expresamos nuestra admiración por la valentía de los luchadores por una España libre y feliz, contra la barbarie fascista" Telegrama del CC del DKP al gobierno español.

Hubo 2800 personas alemanas que lucharon con las Brigadas Internacionales. Este fue el número más grande de voluntarios internacionales en la Guerra Civil española (McLellan 287). Muchos de ellos fueron exiliados de Alemania nazi con un número significativo de judíos. Por esta razón, casi todos los soldados no estaban organizándose para luchar por su propio país - Alemania (McLellan 288). 

Estos voluntarios tenían el problema de una barrera lingüística y por eso, el entendimiento de la política republicana era limitado. Mejor dicho, muchos de los soldados fueron motivados por la situación en Alemania más que la de España (McLellan 289). Ellos habían sentido la pérdida de poder en Alemania y ahora tenían la oportunidad de luchar este enemigo cara a cara (McLellan 292). La motivación más grande para su participación fue la derrota del fascismo como una ideología mundial. Creían que la caída de Madrid significaría la de Berlín (McLellan 291).

También, 70 por ciento de los brigadistas alemanes eran comunistas o simpáticos al partido (McLellan 292). Las Brigadas Internacionales les ofrecieron el reforzamiento de su ideología política (McLellan 293). Aparte de reforzar este aspecto de esta identidad, por lo general, recordaron las primeras semanas de guerra como una experiencia positiva más bien que un choque (McLellan 294). Desafortunadamente, este grupo de las Brigadas Internacionales sufrió un gran número de muertes (McLellan 299).

El Batallón Thälmann

El 7 de agosto de 1936 por iniciativa del KPD y el PSUC se inició en Barcelona la formación de la Centuria Thälmann. El Batallón Thälmann fue un batallón de las Brigadas Internacionales en la Guerra Civil Española. Aproximadamente 1500 personas, principalmente alemanes, austriacos, suizos y escandinavos.  Lleva el nombre del líder comunista alemán encarcelado Ernst Thälmann, que fue ejecutado el 18 de agosto de 1944 e incluía aproximadamente a 1500 personas, principalmente alemanes, austriacos, suizos y escandinavos. El batallón luchó en la defensa de Madrid. Entre los comandantes del batallón se encontraban el escritor, historiador y oficial alemán de la Primera Guerra Mundial Ludwig Renn y el oficial prusiano de la Primera Guerra Mundial Hans Kahle, más tarde ascendido para dirigir la 45.ª división republicana durante un tiempo.

Además de militantes comunistas y gente sin partido, había también un pequeño grupo de socialdemócratas que se incorporaron sin vacilar a la lucha en defensa de la República Española. los voluntarios pertenecían a todos los sectores de la población, desde obreros hasta intelectuales. 

Ernest Hemingway, el escritor estadounidense, los describió de la siguiente manera:

"Casi todos habían recibido entrenamiento militar o habían luchado en la guerra. Todos eran antinazis. La mayoría eran comunistas y marcharon como la Reichswehr. También cantaron canciones que te romperían el corazón y el último de ellos murió en la Muela de Teruel, que era puesto que vendían tan caro como se vendía cualquier puesto en cualquier guerra".

Hasta diciembre de 1936, el batallón contó con un importante contingente británico, incluido el sobrino de Winston Churchill, Esmond Romilly, sin embargo, muchos de ellos murieron luchando para defender Madrid en los primeros meses de la guerra.

Ernest Hemingway fue más allá en su admiración, llamándolos representantes de la "verdadera Alemania" y comparándolos desfavorablemente con los alemanes que luchaban al otro lado en la Legión Cóndor. El respeto con el que se concedió a los alemanes, por parte de los demás en las Brigadas Internacionales, así como por parte de la población republicana, también les levantó el ánimo. Muchos de ellos habían sido despojados de su nacionalidad por los nazis y habían pasado años en la clandestinidad o en el exilio, y la guerra les dio la oportunidad de recuperar una identidad antifascista, su visión de una Alemania mejor. Para muchos también fue una época de reafirmación comunista o de iluminación política.

Sin embargo, los voluntarios alemanes no estaban por encima de las fallas humanas y la desesperación, especialmente a medida que la guerra se prolongaba y se volvía cada vez más difícil para el lado republicano, que carecía de los abundantes suministros y la organización superior de sus oponentes nacionalistas. Los registros muestran que alrededor de una décima parte de los voluntarios finalmente terminaron encarcelados al menos durante un cierto tiempo por delitos como deserción, falta de disciplina o por razones políticas. Luchas internas entre anarquistas y comunistas, que eventualmente resultaron en batallas abiertas con varios cientos de muertos.

Esmond Romilly, sobrino de Churchill, participó en el Batallón Thaelmann

Madrid

Participó en las batallas más importantes de la guerra, teniendo sus intervenciones más famosas en la Ciudad Universitaria de Madrid y en Guadalajara (1937). El 15 de noviembre de 1936 la XII Brigada se había compuesto el 1 de noviembre de ese mismo año, y estaba compuesto por alemanes (batallón Thaelmann), italianos (batallón Garibaldi) y franceses y belgas (batallón André Marty) frenaron a los fascistas en la ciudad universitaria, en las áreas de la Facultad de Filosofía y en el hospital universitario, en pleno asedio de Madrid.

El día 15, la ofensiva se vio frenada por la niebla;  ello produjo la ralentización de los combates. Los franquistas se acercaron a las primeras casas de Boadilla, sin lograr penetrar en el caserío. El pueblo estaba defendido por varios batallones españoles a los que se sumó el batallón Comuna de París, que situó su 2ª Compañía en el Palacio del Infante Don Luis y a una sección inglesa de ametralladoras en la torre de la iglesia. Los otros batallones de la XI BI se posicionaron al norte (Edgar André) y noreste (Thälmann) de Boadilla.


Junto al Comuna de París, situado al noroeste de Boadilla, también lucharon los batallones Edgar André (norte) y Thälmann (nordeste), unidos con otros batallones españoles. Hay pocas narraciones de la dura lucha que se produjo el día 19 y siguientes. 

Pero el relato más dramático lo proporciona el sobrino de Churchill, el joven Esmond Romilly (18 años), perteneciente a la sección británica del batallón Thälmann. Su libro Boadilla describe, con todo lujo de detalles, las circunstancias, actuaciones y vivencias de aquellos voluntarios que rozaron el heroísmo. Él formaba parte de un grupo destacado de asalto al que se le asignó la tarea de contener el furioso avance de los tanques y los soldados que los acompañaban mientras el resto de las tropas retrasaban en orden sus líneas para poder ocupar mejores posiciones. Lo lograron, pero a un coste muy alto, casi suicida. Aquí su relato:

“Fue un ataque terrible. Manteníamos nuestras posiciones, estábamos bien atrincherados, sabíamos dónde estaban nuestras líneas. También sabíamos que estábamos en la cresta de un promontorio y el enemigo en otro, conocíamos el principal motivo del ataque fascista: cortar la carretera de El Escorial y rodear Madrid por el norte. Por lo tanto debería haber sido sencillo, algo de lo que se pudiera dar una dramática descripción literaria: cómo logramos resistir  los proyectiles y las granadas de mano, cómo pusimos a punto nuestras bayonetas mientras atacaban nuestras líneas, cómo nos retiramos y disputamos el territorio, centímetro a centímetro, palmo a palmo… Pero ese tipo de cosas, sólo suceden con esa sencillez en la ficción y en el periodismo.

… Durante la retirada, según calculamos más tarde, éramos unos cuarenta alemanes y españoles, todos mezclados. Disparábamos sin descanso. Yo imitaba a los demás y disparaba en la misma dirección que ellos hasta que el cañón se puso al rojo vivo. Cada pocos minutos se repetían las ráfagas mortales de fuego cruzado. Pero en aquel momento estábamos en un bosque y había una mayor espesura, así que nos íbamos retirando ocultándonos detrás de los troncos más gruesos. Hay imágenes que conservo aún en mi cabeza de forma muy nítida: el sol, que cada vez calentaba más, el modo en que tropezábamos con los cinturones, los abrigos y la munición que otros habían abandonado en la retirada y la ausencia de todo sentimiento cuando alguien caía. Sólo contaba la urgencia por dirigirse rápidamente al árbol siguiente… Los bosques y las laderas quedaron cubiertos de cadáveres, fusiles, y pertrechos varios”.

tres voluntarios alemanes que rindieron homenaje a comienzos de diciembre a cuatro camaradas caídos en los combates de la Ciudad Universitaria, caerían días después en la batalla de Boadilla.

A principios de enero de 1937, consiguieron frenar a los sublevados cerca de Villanueva del Pardillo, sufriendo muchas bajas. La batalla de Boadilla fue una experiencia durísima para los internacionales, que consumieron batallones enteros, tanto en su defensa, como en los posteriores intentos por reconquistar el pueblo. Los ataques y contraataques se sucedieron por todo el sector (Romanillos, Mosquito, encinares en torno a Boadilla…), en una lucha cruel y sangrienta. Entre los días 14 y 22 de diciembre de 1936 se sucedieron jornadas terribles. Las fuerzas de choque nacionales (moros y legionarios en su mayoría) demostraron una decisión y fuerza que terminó superando la resistencia de los republicanos.

El 7 de enero, el batallón Thaelman, integrado desde finales de noviembre en la XI Brigada Internacional, recibe la orden de ocupar posiciones en la carretera de La Coruña, en algún punto difícil de precisar hoy, en el sector de Las Rozas, en torno al Plantío. La orden era: "No retirarse ni un centímetro en ningún caso". Unos 600 hombres, en su mayoría alemanes, ocupan las diferentes líneas de trincheras y accidentes del terreno que conforman la posición a defender y, en tenso silencio, aguardan al enemigo.

Lo que sucede a continuación sólo los protagonistas podrían contarlo adecuadamente. Durante 24 horas el Batallón Thaelman, armados con fusiles, ametralladoras y bombas de mano van a resistir el empuje de la formidable columna enemiga. Los carros blindados y las fuerzas de choque marroquíes y legionarias, no consiguen hacerse con la posición de los brigadistas. Los defensores rechazan una y otra vez a los asaltantes que llegan hasta sus líneas. A los carros de combate se les frena a base de bombas de manos. Se atan 4 o 5 granadas y suicidamente rectan intentando no ser vistos hasta que tienen al tanque a tiro, entonces lanzan sus cargas explosivas. Muchos caen muertos, cosidos a balazos por las armas automáticas, pero otros consiguen dejar fuera de combate a varios blindados.

Aquí había concentrado Orgaz todos los tanques de su ejército con la esperanza de servirse de la carretera de La Coruña para avanzar rápidamente hacia el este, en dirección a la capital. En este punto se encontraban también concentradas en masa las baterías de la Legión Cóndor alemana. Cuando los mandos republicanos son informados de esta situación por sus enlaces, emiten una orden para que el Batallón Thaelman se retire unos cientos de metros a posiciones más defendibles frente al tremendo ataque que el enemigo está preparando. Pero las comunicaciones son lentas. La orden de repliegue no llega a tiempo y el Batallón Thaelman queda aislado de su retaguardia y rodeado por el enemigo.



La XI BI, tras su fracaso del día 29 frente a Villanueva de la Cañada, se encuentra desplegada entre Villanueva del Pardillo y Majadahonda, donde  intentará cerrar la brecha abierta por el enemigo. Posiblemente, esta brigada sea una de las unidades republicanas que mejor se comportaron durante aquella jornada, pero finalmente retrocede ante el fuerte avance de las unidades blindadas. La presión crece sobre Majadahonda, que es atacada por tres lados diferentes. El batallón Edgar André es prácticamente copado por el enemigo, logrando escapar del cerco, in extremis, gracias al sacrificio de un grupo de ametralladoras formado por 12 alemanes y 3 ingleses, que fallecerán al resistir hasta el final mientras cubren la retirada de sus compañeros. 

Por su parte, el Thaelmann ocupa posiciones al sur de Majadahonda, enlazando por la derecha con lo que queda de la 35 BM. A lo largo de aquel día se rompe el contacto entre las diferentes unidades republicanas. El Thaelmann (401 hombres entre alemanes, austriacos, franceses y españoles) es rodeado, pero aguanta todo el día hasta que consigue replegarse en dirección Galapagar. Cruzan el río Guadarrama en orden y sin perder material, logrando alcanzar la retaguardia republicana. Tras 24 horas de descanso, se reincorporarán nuevamente al combate, sufriendo un terrible y definitivo castigo del que hablaremos un poco más abajo. Finalmente, el día 3 de enero Majadahonda cae en poder de las tropas de Franco.

El batallón Thälmann, con el batallón Garibaldi y otras brigadas españolas, llegó a su posición de partida en San Martín de la Vega. El 13 de noviembre de 1937 a las 10:15 horas, la XII Brigada Internacional, pero sin el Batallón André Marty, a la localidad de Perales del Río. Tras ocupar Perales del Río y asegurar el pueblo, el Batallón Thälmann avanzó con el Batallón Garibaldi a las 14:30 horas hacia el monasterio del Cerro de los Ángeles. El batallón Thälmann logró ocupar posiciones en los muros del monasterio. Debido a que el batallón Thälmann carecía de explosivos, el batallón permaneció en posiciones frente a los muros del monasterio hasta la noche. Tras el fallido ataque al monasterio el 13 de noviembre de 1937, el Batallón Garibaldi y el Batallón André Marty se replegaron a Perales del Río, seguidos por el Batallón Thälmann. Durante esta retirada, la formación militar de la XII Brigada Internacional, la compañía alemana del Batallón Thälmann volvió a la base de Chinchón.

Frente de Aragón

El 15 de diciembre de 1937 comenzó la ofensiva republicana sobre Teruel. Fue una operación bien pensada y ejecutada que permitió liberar la ciudad en algo más de dos semanas. Pero Franco no estaba dispuesto a aceptar esta derrota, aunque parcial, y decidió suspender su preparada ofensiva sobre Madrid para dedicar todo su esfuerzo militar en la recuperación de la ciudad.

La XI Brigada Internacional entre el 5 y el 8 de febrero de 1938 en la zona del río Alfambra, a unos 25 kilómetros al norte de la ciudad de Teruel. En esta zona, los nacionalistas lanzaron una ofensiva sobre el Alto de Celadas y El Muletón , dos lugares elevados desde los que se domina el valle del río Alfambra. 

Al comenzar la batalla de Aragón, el 9 de marzo, la XI BI se hallaba posicionada frente a Codo. Precisamente por este punto saltó el frente republicano. La rotura fue absoluta y la XI se retiró apuradamente hacia Albalate del Arzobispo y de aquí a la Sierra del Vizcuerno, cerca de Caspe. La brigada estaba casi destrozada y continuó su repliegue por el Sur del dispositivo defensivo, atrincherándose en los accesos de Favara. El hundimiento del frente Norte, hizo inútil su resistencia y fue disgregada y desbordada por el enemigo. Sus restos se encaminaron a Cherta. El “Thaelmann” había visto reducidos sus 450 hombres a 80. La Brigada resultó tan quebrantada que fue imposible cubrir las bajas con voluntarios internacionales y se tuvo que recurrir a la leva masiva de reclutas españoles, de forma que, para la batalla del Ebro, la XI era una brigada española trufada con algunos veteranos alemanes. También hubo, tras la desbandada de Aragón, un nuevo cambio en la jefatura, Otto Flatter sustituyó a Rau.

Ludwig Renn, entonces jefe de Estado Mayor de la XI Brigada,
junto a Ernest Hemingway y Joris Ivens.

En abril de 1938, durante la Ofensiva de Aragón, el XI. Brigada Internacional en Tortosa para evitar los avances nacionalistas hacia el Mediterráneo, aunque la brigada ya había sido aniquilada en gran parte por los bombardeos.

El 25 de julio, la Brigada cruzó, en silencio, el Ebro frente a Ascó, tras ocupar la localidad, se dirigió a La Fatarella y logró alcanzar el cementerio de Gandesa, pero aquí acabó el avance. Para conquistar Gandesa era necesario expugnar previamente el Puig de l’Águila y la XI, tras unos días en primera línea en la carretera de Pinell a Gandesa, fue lanzada al ataque, el 16 de agosto, relevando a la XV BI en un intento desesperado de avanzar donde otros internacionales se habían desangrado inútilmente. Sin embargo, logró defender la Sierra de Pandols desde estas posiciones hasta que los nacionales desistieron de sus infructuosos ataques, trasladándolos al valle de la Venta de Camposines. Aquí estaba nuevamente la XI que no pudo resistir la acometida inicial del enemigo y tuvo que retirarse a la Sierra de Caballs, donde se hizo fuerte. El 22 de septiembre, se decidió la retirada de los internacionales y la XI Brigada Internacional pasó a ser la 11ª Brigada Mixta, formada exclusivamente por españoles y mandada por el mayor de milicias Américo Brizuela Cuenca, con José Queraltó Fortuny de jefe de Estado Mayor, y Antonio Ruiz como comisario. El 13 de noviembre, se hallaba en reserva y cubrió el flanco derecho de la retirada por la zona de Ribarroja.En la batalla de Cataluña resultó destrozada en la zona de la Granadella-Mayals.

El 22 de septiembre de 1938, tras la retirada oficial de los internacionales por orden del presidente del gobierno republicano Juan Negrín, la brigada fue reorganizada completamente como una Brigada Mixta española, aunque todavía mantuvo un significativo número de brigadistas entre sus filas hasta el final de la guerra.

La canción Spain 's Heaven de Gudrun Kabisch (seudónimo Karl Ernst) (letra) y Paul Dessau (seudónimo Peter Daniel) (música) recuerda la participación del Batallón Thälmann en la Guerra Civil Española. Todavía se usa ampliamente hoy en día en el movimiento socialista, a veces incluso conocido bajo el título de Batallón Thälmann . Un conocido intérprete de esta y otras canciones de la Guerra Civil española fue Ernst Busch .

Ludwig Renn

Ludwig Renn era un militar profesional perteneciente a una familia de la nobleza sajona cuando llegó a España para combatir con las Brigadas Internacionales en nuestra contienda civil. Ocho años antes había publicado con gran éxito internacional Guerra, el libro en el que narraba su experiencia en la Primera Guerra Mundial. Renn era, además, un comunista convencido que se había exiliado de su Alemania natal con el ascenso de Hitler al poder.

Participa en las principales batallas desde noviembre de 1936 hasta julio de 1937, es decir, de la Ciudad Universitaria a Brunete, sin olvidar el Jarama y Guadalajara. Con ímprobo esfuerzo y determinación germánica, Renn consigue que algunas de las unidades del Ejército Popular comiencen a recordarle a las ordenadas tropas del Káiser que había dirigido durante la Gran Guerra.

Durante su estancia en España, el antiguo oficial prusiano tiene ocasión de asistir al II Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura, donde hace una defensa encendida de la literatura como instrumento de combate y se alinea con los Byron, Shelley y demás literatos que cambiaron la pluma por la pistola. Allí coincide, entre otros, con Nicolás Guillén, Valentine Ackland, Max Aub, José Bergamín, con quien no congenia, y Miguel Hernández, que sí le cae en gracia. André Malraux es, junto a él, la estrella de la cita.

Después del Congreso, Renn -que tiene ya 48 años, muchos para el campo de batalla- inicia una campaña internacional en favor de la República que lo lleva, entre otros destinos, a EEUU, donde se reúne con Einstein, Vicky Baum y Upton Sinclair. De vuelta a España ocho meses después, las cosas van de mal en peor para los republicanos. Aunque permanece en España hasta la caída de Cataluña, acaba en el campo de refugiados francés de Saint-Cyprien, y allí comienza un segundo exilio cuyos destinos serán Inglaterra, Estados Unidos, México y, por último, la Alemania comunista en la que vivió hasta los 90 años.


Hans Beimler

Nacido en Munich, sirvió en la marina durante la Primera Guerra Mundial. Elegido diputado de Reichstag por el Partido Comunista en julio de 1932 fue arrestado por el nuevo gobierno nazi el 11 de abril de 1933 y trasladado al campo de concentración de Dachau, en las afueras de Munich, instalación que se acababa de abrir. El 9 de mayo de ese mismo año, un día antes de su ejecución, logró escapar tras estrangular un guardia de las SA y ponerse su uniforme. Beimler huyó a la Unión Soviética a través de Checoslovaquia. Allí escribió un informe sobre sus experiencias en el campo nazi, con el nombre In Mörderlager Dachau (En el campo de la muerte de Dachau). Fue uno de los primeros informes sobre la vida en un campo de concentración nazi, razón por la cual fue traducido a varias lenguas, entre ellas el inglés, el español y el francés.

Entre la mitad de 1935 y 1936 residió en Suiza y se involucrado en una organización comunista de resistencia en el sur de Alemania. Con el estallido de la Guerra Civil Española, formó parte del primer contingente de las Brigadas Internacionales. El 23 de julio de 1936 fundó en Barcelona la centuria 'Thaelmann', la mayoría de los miembros eran comunistas alemanes. La centuria se convirtió en batallón en noviembre y se incorporó a la XII Brigada Internacional junto a los batallones 'Garibaldi' y 'Andre Marty'. La brigada fue enviada a defender el frente de Madrid asediada por los franquistas el 7 de noviembre, bajo el mando del general Lukacz. Beimler era el comisario político del batallón 'Thaelmann'.

El 1 de diciembre murió durante la batalla. Su multitudinario entierro el 6 de diciembre en Barcelona, ​​en el que participaron el cónsul general de la URSS y varios consejeros de la Generalidad de Cataluña, inspiró un poema a Rafael Alberti. El batallón alemán, que fue transferido a la mítica XI Brigada Internacional, se denominó también con el nombre de 'Hans Beimler' a partir de julio de 1937. Beimler está enterrado en el cementerio de la Pedrera del cementerio de Montjuïc de Barcelona.


Hans Kahle

Hans Kahle (1899-1947) fue un militar, periodista y político comunista alemán. Jefe del batallón Edgar André que destacó en la defensa de Madrid. También combatió en la Segunda Guerra Mundial. Acabó refugiándose en Canadá cuando terminó la guerra civil española. Murió en la RDA.

Era respetado y popular. Kahle jugó un papel importante en que la capital Madrid no cayera en manos de los fascistas en noviembre de 1936. Enormemente importante fue su participación en la organización del nuevo ejército popular. Después de comandar inicialmente el »Bataillon Hans« (»Edgar-André-Bataillon«), asumió el mando de la Primera Brigada Internacional, conocida como la XI. Brigada.

Tras la derrota de la república, pudo emigrar a Inglaterra, pero fue internado allí y exiliado a Canadá. Las protestas internacionales, incluidas las de su amigo Ernest Hemingway, lo obligaron a regresar a Inglaterra en 1943. Allí escribió regularmente sobre la Alemania nazi, el Ejército Rojo y el curso de la guerra. Al regresar a Alemania en febrero de 1946, Hans Kahle se puso inmediatamente a disposición de la reconstrucción democrática y se convirtió en miembro de la dirección estatal del SED y jefe de la Policía Popular en Mecklemburgo-Pomerania Occidental. Murió el 1 de septiembre de 1947 a la edad de 48 años.


Richard Staimer

Al declararse la Guerra Civil Española se incorporó a las Brigadas Internacionales en defensa de la legalidad republicana, encuadrado en el batallón Thälmann, mayoritariamente alemán, del que fue comandante. En Madrid coincidió con su compatriota el diputado comunista Hans Beimler, también brigadista, que murió en la capital de varios disparos en diciembre de 1936. También fue miembro de la XI Brigada durante una parte del otoño de 1937. En 1938 regresó a Moscú y en 1939 fue detenido e internado en un campo de trabajo francés hasta 1941. Buscado por la Gestapo, consiguió la ciudadanía soviética y pudo viajar a Italia, desde donde se refugió en la Unión Soviética. Al final de la Segunda Guerra Mundial regresó a Alemania, estableciéndose en la zona oriental, donde siguió la carrera como policía en Berlín y Leipzig, llegando a ser inspector general y ocupando puestos de responsabilidad en la Asociación para el Deporte y la Tecnología. Fue miembro del Consejo Nacional del Frente Nacional de Alemania Democrática, órgano teórico de alianza de fuerzas políticas pero dominado por el Partido Socialista Unificado de Alemania, que gobernó la República Democrática Alemana. En la década de 1960 fue ascendido al rango de general.

Richard Staimer

Spanienkämpfer:  BRIGADISTAS ALEMANES CONTRA EL FASCISMO

Tras la victoria de Franco, que se logró con ayuda exterior, muchos de ellos fueron a Francia, donde fueron internados en condiciones infrahumanas. Aquellos que pudieron regresar a sus países de origen a veces experimentaron persecución legal, discriminación y acoso.

De los 5000 antifascistas alemanes que llegaron a España, 3000 no volvieron. Algunos consiguieron escaparse  de los campos de concentración donde fueron recluidos tras cruzar los Pirineos y, tras la invasión de Francia se sumaron a la Resistencia francesa. las autoridades francesas enviaron a una parte de ellos al Norte de África donde acabaron en campos de concentración, entregados a los nazis posteriormente con el beneplácito del gobierno de Petain. Algunos llegaron a la Unión Soviética y acabaron con los partisanos incorporándose en las guerrillas de Yugoslavia, Grecia y otros países ocupados por  los nazis. En las zonas ocupadas por los nazis, muchos acabaron en campos de concentración o fueron asesinados por la Gestapo. Sin embargo, estos combatientes pueden enorgullecerse de haber hecho su aportación a la historia, siendo recordados dejando su importa en sus páginas luchando pro nobles objetivos de la humanidad: la paz, el socialismo, la democracia y el progreso.

En Berlín, los visitantes pueden encontrar el "Monumento a los Combatientes Españoles" en Friedenstrasse en memoria de la Guerra Civil Española 1936-39"  en el Volkspark Friedrichshain,  el parque más antiguo de Berlín y un popular oasis verde en la ciudad. La obra es de Fritz Cremer y Siegfried Krepp (1968). 

El lado derecho de la plaza del monumento está presidido por una figura de bronce, obra del escultor Fritz Cremer. Se representa a un luchador con un abrigo de soldado y una boina. Está en el salto (¿fuera de las trincheras?), o se lanza hacia delante. Su cuerpo, la pierna derecha y el brazo derecho apuntando en diagonal hacia arriba están estirados. Lleva una espada en la mano derecha, el brazo izquierdo está doblado y el puño cerrado. Está apoyado sobre la rodilla de su pierna izquierda doblada, que -como única superficie de apoyo de la figura- está montada sobre un pilar cuadrado hecho de sillares de piedra arenisca. La pierna derecha está colgando en el aire. La superficie del salto está indicada por la superficie inclinada de otra base de ladrillo. La figura con el conjunto de pedestal está compuesta como una diagonal en el espacio, la espada del luchador forma un ángulo recto con ella. La expresión facial del luchador se caracteriza por la dureza y la determinación, en general, la figura de Cremers puede verse como un representante de los luchadores de la resistencia, como una expresión de "fuerza revolucionaria dirigida". Hoy hay una placa de bronce (Susanne Kähler) en los escalones frente a la figura de la luchadora de España.


¡Oh Alemania, pálida madre! Entre los pueblos te sientas cubierta de lodo.
enarbolando la bandera de la infamia, el fascismo y la guerra
ahogado el pueblo trabajador en sangre bajo la bota del Bastardo
cabalgas junto a los cuatro jinetes destruyendo todo a tu paso

Y, sin embargo, tus hijos rebeldes frenan tus aspiraciones 
luchando por aquello que con tanta saña destruiste en tierras lejanas
Nacidos en una patria lejana, no llevaban, Alemania, patria germana
consigo más que odio contra ti en sus corazones

A España vinieron y combatieron frente a la adversidad, a pesar de todo
Traspasando fronteras e idiomas, algunos de lejanas tierras
vinimos de todas partes del mundo a combatir a vuestro lado
enarbolando la roja bandera de la solidaridad hasta el ocaso

A pesar de saborear el amargor de la derrota
A pesar de tantos que cayeron en el frente en las tierras de España
A pesar del futuro incierto que les deparaba al volver
Brigada Internacional seguirá siendo un nombre de honor

La lucha que se abandona es la única perdida ¡Recordad! ¡Tomad nota! 
Páginas escritas en la historia contemporánea recordando vuestra hazaña
Resistencia frente al enemigo fascista hasta hacerlo caer
vengando a tantos que cayeron en España luchando contra el horror

Monumento en Berlín a los brigadistas alemanes

lunes, 30 de mayo de 2022

BRIGADISTAS ITALIANOS CONTRA FRANCO: LA BRIGADA GARIBALDI

Posiblemente Italia haya sido uno de los protagonistas indiscutibles de la primera mitad del siglo XX. Su victoria pírrica en la Primera Guerra Mundial tras el abandono de la Triple Alianza, el auge del fascismo de Musolinni, su participación en la Segunda Guerra y su posterior derrota lo convierten en uno de los actores fundamentales para entender la reciente historia contemporánea.

Cuna y nacimiento del fascismo, también lo fue de su ejecutor, los partisanos, pero también de la Brigada Garibaldi, voluntarios italianos que lucharon en la Guerra de España contra las tropas de Musolinni que apoyaba a los golpistas dirigidos por Franco. La Guerra Civil Española es considerada el “ensayo general de la Segunda Guerra Mundial”, habiendo visto, en primer lugar, la oposición entre los bandos que pocos años después se habrían enfrentado en el conflicto global, esto es, las fuerzas fascistas, apoyada económica y militarmente por la Italia de Mussolini y el Tercer Reich, y las fuerzas republicanas, apoyadas por la Unión Soviética y las Brigadas Internacionales.

La Italia fascista

El triunfo del fascismo italiano se vio acompañado de una política exterior intervencionista: La política exterior de la Italia Fascista se basó en convertir al país en una potencia hegemónica sobre el Mar Mediterráneo dentro de un espacio de influencia que el nacionalismo latino consideró su “Marenostrum”, aunque también a nivel mundial y marítimo compitiendo con Gran Bretaña, Francia, Estados Unidos y Japón. Además de la intervención y apoyo a los golpistas españoles durante el golpe de estado contra la república el 18 de julio de 1936.

Sin embargo a pesar de la propaganda y el terror fascista, el movimiento antifascista estaba en auge en el país. Durante el VII Congreso de la Comintern, el Partido Comunista Italiano aplicó una política de frente único que avivó y reforzó la unidad de acción de los comunistas y antifascistas italianos, no solo en el país sino también en las asociaciones de emigrantes italianos. Se sucedieron manifestaciones de solidaridad en Roma, Milán, Génova, Bolonia y otras ciudades italianas a favor de la república española a pesar de la represión estatal. El Partido Republicano, el Partido Comunista y el Partido Socialista firmaron un pacto de unidad de acción de ayuda a España el 25 de agosto de 1936 frente al apoyo de Musollini a Franco.

Este apoyo quedó patente en las manifestaciones, el envió de dinero a través del Comité de Ayuda a España y, en última instancia, en el envío de voluntarios italianos en las Brigadas Internacionales.

Brigadistas italianos contra Franco

Los primeros voluntarios italianos entraron en España en agosto de 1936. Eran emigrados políticos residentes en Francia enrolados en la 22 centuria de las Milicias Populares que entraron en combate en el frente de Aragón junto a dos columnas de ametralladoras e infantería dirigidas por Carlo Rosselli, dirigente de la organización Justicia y Libertad, creada en Francia por exiliados italianos. También cabe mencionar al Batallón de la Muerte o Centuria Malatesta, enviados a combatir al frente norte a Irún contra las tropas del general faccioso Mola. Tras la caída de Irún, fueron reagrupados en la Centuria Gastone Sozzi e incorporados a la Columna Libertad en las Milicias Populares de Cataluña.

No solo hubo italianos en el Batallón Garibaldi. También vinieron otros que se fueron integrando en diversos cuerpos y que lucharían en múltiples campañas. El nombre más destacado es el del italiano Fernando de Rosa, jefe del Batallón Octubre de ideología socialista, donde figuraban de asesores los extranjeros Mirko Turkovic, (yugoslavo), y Bianchi, (italiano). En Castilla intervendrán en las Centurias Gastone Sozzi y Centuria Commune de Paris, en los frentes de Talavera, Toledo y San Vicente.

Aquí se reunirían al principio tres grupos de italianos. El primero parte inmediatamente para el frente con milicianos catalanes. Los otros dos formarán dos centurias anarquistas. Una se llamaría Centuria Giustizia e Libertà, cuyo líder sería el socialista Carlo Rosselli, quien daría un discurso en la radio de Barcelona al que llamaría “Oggi in Sapagna, domani in Italia” el día 13 de noviembre de 1936. La segunda centuria se denominará Centuria Gastone Sozzi, (más tarde absorbida por las Brigadas Internacionales), con Gotardo Rinaldi y el capitán Francesco Leone.

Sin embargo, el batallón más importante y recordado fue el Batallón Garibaldi, nombrado en honor del héroe italiano de la reunificación del siglo XIX. Debe su nombre a la figura histórica de Giuseppe Garibaldi, héroe nacional de Italia. Fue la segunda Brigada internacional en ser creada (en un primer momento denominada 2.ª Brigada Internacional) y estaba formada principalmente por ciudadanos italianos procedentes de Francia, Bélgica, Suiza, San Marino, Estados Unidos, la URSS y de la propia Italia. se enrolaron en el batallón más de 500 de todas las edades, de diversos sectores de la población y de convicciones políticas diferentes (comunistas, socialistas, republicanos, jiilistas...) y fue dirigido por Randolfo Pacciardi, miembro del Partido republicano, Antonio Roasio (PCI) y Amedeo Azzi (PSI).

El Batallón Garibaldi nació como Legión Italiana el 27 de octubre de 1936, a través de un acuerdo sellado en París entre los partidos republicano, socialista y comunista italianos. Desde el inicio tuvo como comandante al republicano Randolfo Pacciardi y como comisarios políticos al comunista Antonio Roasio, Luigi Longo y al socialista Amedeo Azzi. 

El 1 de noviembre de 1936 se integra en la XII Brigada Internacional junto con los batallones Thälmann y André Marty, otorgando su nombre a la recién creada brigada. Se puso al mando del comandante Máté Zalka (alias General Lukács) junto al Coronel Bielov (Karlo Lukanov) como jefe de Estado Mayor y Luigi Longo como Comisario político.

Madrid

Las fuerzas golpistas cambian de estrategia e intentarán una nueva táctica para tomar la Capital. Así, tras los intentos por el sur (Defensa de Madrid), noroeste (Carretera de la Coruña) y este (Batalla del Jarama), el nuevo frente se creará en el noreste con la intención de asediar Madrid tomando Guadalajara, y cortar y avanzar por la carretera que la unía a Alcalá de Henares (la Nacional II), vital para la defensa republicana por su posición estratégica. El 10 de noviembre de 1936 el Batallón Garibaldi fue enviado al Frente del Centro donde atacó a los fascista en el cerro de los Ángeles y defendió la Ciudad Universitaria. También frenó la ofensiva fascista en Pozuelo de Alarcón, donde a pesar de su valor y audacia, sufrieron grandes pérdidas. Éstas fueron reforzadas con nuevos voluntarios italianos: el más numeroso encabezado por el comunista Guido Picelli, ex diputado italiano y dirigente de la defensa proletaria en Parma frente a la Marcha sobre Roma de Mussolini en 1922.

Continuó su participación en Aravaca y Pozuelo y en la Segunda batalla de la carretera de La Coruña, donde se distinguió en la defensa de Boadilla., tomando el pueblo de Mirabueno y Los Almadrones, sin poder progresar en su avance en el Monte de San Cristóbal

Carretera de la Coruña

Para reforzar el dispositivo republicano, el 17 de noviembre llega al sector de la Universitaria la XII BI. Es la segunda brigada internacional que se crea en la base de Albacete. Está formada por los batallones Garibaldi, Thaelmann y André Marty, bajo el mando de Maté Zalka, más conocido en España como general Lukacs. La vida de este singular personaje, que morirá en el frente de Huesca en junio de 1937, tiene ciertas similitudes con la de Kleber: combatió en la Primera Guerra Mundial como oficial del ejército austrohúngaro, fue hecho prisionero por los rusos y deportado a Siberia, al estallar la revolución soviética se alistó como voluntario en el Ejército Rojo, siendo condecorado por sus hazañas bélicas. En 1936 encontramos a Maté Zalka como uno de los principales organizadores de las Brigadas Internacionales.

La batalla de la carretera de La Coruña se inicia el 29 de noviembre, cuando las columnas de Varela rompen el frente en el sector Aravaca-Humera-Pozuelo. El día 1 de diciembre, los batallones Dombrowski y Garibaldi se internan en la Casa de Campo, escaramuceando contra moros y legionarios sin lograr resultados destacados. En los días sucesivos, hasta el 4 de diciembre, los internacionales se baten junto a tropas españolas en los alrededores de Pozuelo, destacándose el batallón Garibaldi, cuya actuación recibirá la felicitación del Alto Mando, siendo su jefe, Randolfo Pacciardi, ascendido a teniente-coronel. Con la ocupación del Cementerio de Pozuelo y de la Colonia de la Paz la ofensiva franquista queda neutralizada. La primera fase de la batalla de la carretera de La Coruña ha concluido. 

Jarama

En febrero de 1937 participó en la Batalla del Jarama. La XII Brigada, y especialmente el batallón André Marty, tenían la misión de guardar los puentes de Pindoque y Arganda, pero los tiradores de Ifni sorprendieron al batallón en el Puente de Pindoque que perdió muchos efectivos. Se procedió a la reorganización y el General Luckács cedió el mando a Randolfo Pacciardi. A pesar de la pérdidas, consiguieron frenar a los fascistas, que perdieron el 50% de sus efectivos.

El Ejército del Centro republicano, al mando de Enrique Jurado, Líster y Víctor Lacalle, que contaban con unos 20.000 hombres, se enfrentará a un ejército formado por el Corpo di Truppe Voluntarie (CTV), los soldados italianos mandados por Mussolini , y comandados por Mario Roatta Mancini, militar con experiencia en Abisinia y que participaban con 35.000 combatientes.

Guadalajara

Durante la Batalla de Guadalajara, los interbrigadistas italianos de la XII Brigada contuvieron el ataque, y algunos soldados entraron en contacto con sus compatriotas italianos, los cuales les confundieron por soldados del Corpo Truppe Volontaire y cayeron prisioneros de los republicanos. El CTV estaba mandado por el general italiano Mario Roatta, quien intentó realizar una “Guerra relámpago” El Duce ordeno al general Roatta que lograra una autorización de Franco para realizar una operación independiente del CTV y después de varios planes distintos, entre ellos uno de tomar Valencia sede en ese momento del gobierno Republicano. Franco accedió a permitir una operación del CTV sobre Madrid, pero con la condición que los italianos marchasen flanqueados por fuerzas españolas como en Málaga. Sin embargo, las tropas italianas no estaban acostumbradas a desenvolverse en el barro de la alcarria. El barro y el mal tiempo dificultaron sus movimientos del CTV las tropas republicanas con el 4º Cuerpo del Ejército con tres divisiones del Jarama reciben la orden de cortar el paso a los italianos, apoyados por carros soviéticos T-26 B y su aviación. La resistencia republicana fue en aumento hasta el punto de convertirse en contraataque. El CTV comenzó su retirada perdiendo centenares de prisioneros y abundante material. Las tropas de Orgaz no se movieron de sus posiciones del Jarama a pesar que sus enemigos abandonaron el campo de batalla para atacar a los italianos. Sin que nadie echara una mano a los italianos, el CTV se retiró penosamente. 

Disponían de muchísimo material bélico recién enviado por Italia, sobre todo blindados de todo tipo. Junto a ellos la División Soria comandada por el general Moscardó, elevado a altos mandos tras su resistencia en el Alcázar de Toledo. Lo formaban unos 10.000 soldados.

El 8 de marzo de 1937 los comandantes italianos al mando lanzan un brutal ataque frontal sobre Brihuega con artillería, tanques y aviación. Pronto rompen las líneas republicanas y el avance parecía que iba a ser rápido, sin embrago, la presencia de lluvia y , sobre todo la niebla, hizo que el avance fuera muchísimo más lento ante la falta de visibilidad.

Aun así la CTV llegará el 11 de marzo hasta Trijueque, a tan solo 20 km de Guadalajara. Este hecho atmosférico hizo que los republicanos pudieran retirarse a posiciones más protegidas y reagruparse con nuevos refuerzos desde Madrid, entre ellos la XI y XII BI y los tanques T-26 de Pavlov, todos ellos dirigidos ahora personalmente por el propio Vicente Rojo, jefe del Estado Mayor del Ejército Popular.

Las tropas de Moscardó también se quedaron atascadas en Copernal. Sin saber tomar decisiones alternativas su división quedó casi inutilizada para el resto de la ofensiva. Este hecho le costaría su carrera militar a Moscardó, y ya no tuvo responsabilidades el resto de la guerra.

La noche del 11 de marzo una intensa lluvia, seguida de frío y nieve, dejó un campo de batalla muy desfavorable a los fascistas italianos, que dejaba la mayoría de sus carros de combate y blindados inutilizados en el barro y en el asfalto congelado de la N-II. Justo en la mañana del día 12 se inicia el contraataque republicano.

En el mayor ataque aéreo hasta el momento por parte de la República, bombardean durante todo el día las columnas de la CTV en Trijueque, aniquilando los batallones. Al día siguiente un ejército al mando de Líster se encargará de retomar las bolsas de resistencia fascista italiana, obligados a resistir ante la negativa de Franco a retirarse como castigo por la previsible derrota. La aviación bombardeará continuamente a las columnas atrapadas en la N-II, dejando un ingente material bélico en el terreno.

El 14 de marzo es enviada la XII BI a Brihuega para retomarla de un batallón de “camisas negras” que se había hecho fuerte en un edificio cerca de Brihuega (Palacio de los Ibarra). En esa XII BI se encontraba el Batallón Garibaldi, formado por los antifascistas italianos, lo que provocó el primer enfrentamiento entre italianos. Antes del asalto se dio una nueva forma de guerra que hasta entonces no se había visto, la guerra psicológica. El batallón Garibaldi montó grandes altavoces y se tiraron miles de octavillas en italiano intentando convencerles de que se rindieran. Esto no sucedió y los antifascistas italianos lanzaron un ataque contra sus propios compatriotas en un muy cruento combate cuerpo a cuerpo, tomando finalmente el caserón.

El 14 de marzo de 1937 se produjo un combate épico entre italianos antifascistas de la Brigada Garibaldi y legionarios del C.T.V de la bandera Indomita que se habían atrincherado dentro del Palacio de Ibarra .

Aquí el testimonio de un miembro italiano de la Brigada Garibaldi,Alfredo Iotti.

Lotti se alistó voluntario a las Brigadas Internacionales y participó en la batalla como sanitario.En este relato cuenta como después de esta batalla en la que la bandera Indómita fue prácticamente aniquilada , un compañero suyo, un  socialista  que se había marchado a Francia en 1922 cuando Mussolini llega al poder,  vio que entre los últimos resistentes del C.T.V se encontraba  su propio hijo.

"Llegamos a este famoso Castillo de Ibarra....estábamos delante del castillo, le denominaban castillo pero era una enorme finca donde antiguamente se criaban toros" .Y aquí se relata el el asalto del día 13 (el asedio duró 4 días ) : "A las 9 se produjeron tirotetos y ráfagas de ametralladora por parte de los milicianos italianos.A las 11 nuestro pequeño cuerpo de asalto formado (alrededor de  20 hombres) hizo una salida ...un "toque" para ..saber exactamente en que situación se encontraban y de que armas disponían.El grupo tuvo tres heridos , de los cuales uno bastante grave.Al día siguiente -continúa Iotti-nos dieron la orden de atacar.Finalmente con la ayuda de dos tanques rusos, los garibaldinos consiguieron echar a los fascistas.De repente ,como en las desgracias de las antiguas tragedias griegas ,uno de los garibaldinos ( un romañolo) reconoce, en un fascista hecho prisionero a su propio hijo," un joven fascista que era hijo de nuestro compañero que combatió en el Palacio.El padre había emigrado a Francia  por ser antifascista.Se había marchado dejando a la familia en Italia y a este hijo que tendría  15 años.No fue posible convencer a este hijo ( para que cambiara de bando). Partió  con los otros prisioneros hacia Madrid y nunca más se supo de él "

Tras decenas de escaramuzas se decide que el 18 de marzo sea el día de la ofensiva final para reconquistar Brihuega, en manos todavía de un contingente italiano. Las divisiones de Líster, del anarquista Cipriano Mera y las dos brigadas internacionales se lanzarán a tomar la estratégica localidad alcarreña. Con el apoyo de artillería y aviación retoman la ciudad tras fuertes combates. A la vanguardia volvieron a estar los italianos del Batallón Garibaldi, que volvieron a luchar contra sus compatriotas. Este avance sin contemplación produjo la retirada en desbandada del resto del ejército de la CTV.

La derrota fascista fue inmediatamente mediatizada con el fin de pregonarla a los cuatro vientos, no obstante el propio Hemingway haría referencia en uno de sus artículos como corresponsal de guerra a este hecho mencionándolo de la siguiente manera: “He pasado cuatro días estudiando la batalla sobre el propio terreno con los mandos que la dirigieron y puedo afirmar con orgullo que Brihuega ocupará su lugar en la historia militar junto al resto de las batallas decisivas de todo el mundo”. Y sería en esta batalla en donde se acuñaría y se haría célebre el eslogan “España no es Abisinia”, que utilizaban los soldados republicanos con ánimo de ridiculizar la participación de los italianos en la guerra civil española.

Comenzaron a circular, en ambos bandos, una versión corrosiva a modo de mofa y escarnio de Faccetta nera burlándose de los italianos, Guadalajara no es Abisinia.

Versión de las tropas republicanas:

«Desde Jadraque hasta Sigüenza
chaquetearon cuarenta mil sinvergüenzas,
y el chaqueteo fue tan atroz
que hubo italiano que no paró hasta Badajoz».

«Guadalajara no es Abisinia,
allí los rojos tiramos bombas de piña.
Los italianos se marcharán
y de recuerdo un cadáver dejarán».

«Bella española, no te enamores,
aguarda, aguarda a los valientes españoles.
Los italianos se marcharán
y de recuerdo, un bebé te dejarán».

«No te enamores, niña bonita,
no dejes solos a los pobres españoles».

«Niña bonita, no te enamores,
deja que vengan los valientes españoles,
los italianos se marcharán
y de recuerdo un bebé te dejarán».

«Guadalajara no es Abisinia;
las carreteras están muy mal construidas».

«Españolita, no te enamores,
espera, espera que vuelvan los españoles,
los italianos se marcharán
y de recuerdo un bambino te dejarán».

Batalla del Ebro

"Los Garibaldinos han luchado todos valientemente. Italianos y españoles. Nos habían dicho que resistiéramos. Hemos resistido. Resistiremos. En la lucha entre heroísmo y el proyectil lanzado desde 10,15 km de distancia o desde lo alto del cielo, los Garibaldinos han imitado a los héroes que reconquistaron esta tierra por la libertad, que la defendieron y que la defienden contra el fascismo… Es una lucha implacable, diría que sin descanso. Se combate noche y día, se soportan los más violentos bombardeos de esta guerra, se fortifican nuestras posiciones en los pocos momentos en los que callan los cañones enemigos… Los comisarios y delegados Garibaldinos han seguido, una vez más, el famoso consejo de Belmonte (“el comisario es el primero en avanzar y el último en retirarse”). Por desgracia lo han seguido a medias: el primero en avanzar… pero demasiadas veces nuestros comisarios no han vuelto jamás." Comisario político de la Brigada, Emilio Guardi

En esta primera fase de la batalla los italianos de la Brigada Garibaldi, la XII Brigada Internacional, se encontraban en la reserva, en la retaguardia. Después de la retirada de Caspe, la Brigada había sido puesta en reposo y reforzada con numerosos reclutas españoles. En aquel momento comprendía 3.331 efectivos, de los cuales sólo el 29% eran internacionales, poco más de un millar, el resto eran todos combatientes españoles.

El 9 de septiembre los Garibaldinos son reunidos en Ametlla del Mar, Ayuntamiento del Perelló, para una fiesta de despedida, una celebración junto a los mandos de la 45 División, que tenía que significar su definitiva retirada. El mismo día de la fiesta le llega, del mando del V Cuerpo de Ejército (CE), a Jorge Hans, jefe de la 45 División, la orden de movilización. La orden, sin embargo, no contemplaba a los combatientes internacionales. Hans da la orden a Luis Rivas; los italianos protestan. Quieren volver a combatir al lado de sus hermanos españoles. Durante una improvisada asamblea la mayoría se pronuncia por volver al frente. El mando del V CE acepta. De esta manera los italianos vuelven a combatir en lo que será su última batalla en tierra española, cerca de los contrafuertes de la Sierra de Cavalls.

El 17 de septiembre, los franquistas lanzan su quinta contraofensiva, siempre con los mismos objetivos y las mismas formas que en las cuatro primeras, siempre destinadas a romper la resistencia republicana. El día 20 los hombres están fatigados, las pérdidas son numerosas, los refuerzos, pedidos varias veces, no llegan. Pero la lucha continua hasta el 23, día en que los restos de la 1ª compañía del 4º Batallón combate la última batalla en torno a la cota 288. Ni siquiera en esta ocasión, las tropas franquistas consiguen alcanzar su objetivo. También la quinta contraofensiva está destinada a fracasar.

24 septiembre. Aquel fue el último día, porque por la tarde llegó la orden de que todas las Brigadas Internacionales debían retirarse del frente.

De los cerca de 2.700 hombres de la Garibaldi que habían entrado en combate a principios de septiembre solo 910 quedaban válidos, entre italianos y españoles. Los otros habían caído en la batalla, muerto en los hospitales de campaña o bien habían resultado gravemente heridos o mutilados. Pero los franquistas no habían logrado pasado por la sierra de Cavalls

Los brigadistas internacionales italianos eran antifascistas convencidos, casi todos exiliados en Francia y que su lucha en España era su forma de luchar contra Mussolini. Al igual que el resto de los brigadistas tuvieron altísimas bajas por luchar siempre en vanguardia.

Malaboca

El brigadista italiano Malaboca, al que los españoles le decían Malalengua no era uno más entre los antifascistas nucleados para combatir con armas a los fascistas en territorio ajeno: inventó un método original para desalentar al enemigo, acaso un antecedente de lo que luego sería llamada “la batalla cultural”.

Malaboca llevó a cabo lo que el escritor Paco Ignacio Taibo, nacido en España, bisnieto de italianos y radicado de niño en México, llamó “la guerra de palabras”, en su notable ensayo “Arcángeles. Doce historias de revolucionarios herejes del siglo XX”, publicado en 1998 por Editorial Planeta.

Al principio, provisto de un megáfono, en medio del frío, de la nieve, y de hombres impacientes por ir al combate, un internacionalista decía a sus compatriotas del bando sublevado: “Hermanos italianos, el pueblo de España lucha por su libertad. Deserten. Venid a nosotros, los recibiremos como camaradas, nosotros los hombres del Batallón Garibaldi”.

El 10 de marzo pasó al Frente de Aragón para intentar frenar la reciente Ofensiva franquista pero tuvo también un elevado número de pérdidas El 2 de abril el comandante, Eloy Pardinas, y el comisario de la brigada, Quinto Battistatta (alias Raimondo), fueron capturados y fusilados por el Corpo Truppe Volontaire en Gandesa. La brigada quedó aislada en Cataluña de la zona centro republicana pero pudo aprovechar este importante revés para reorganizarse bajo el mando del italiano Alessandro Vaia (alias Martino Martini). En junio el Batallón Garibaldi partió junto a otras Brigadas Internacionales al frente de Huesca, para participar en una ofensiva que pretendía tomar la ciudad pero que no tuvo éxito. Fracaso paliado en la ofensiva de Brunete, donde atacaron Villanueva del Pardillo el 9 de julio y capturaron gran cantidad de prisioneros y trofeos. Entre 1937 y 1938 las numerosas pérdidas y las dificultades para cruzar la frontera aumentó el número de soldados españoles en la brigada.

Los brigadistas eran sobre todo obreros más o menos calificados, albañiles, mineros, fabriles, campesinos. Había pocos intelectuales, la mayoría de los cuales eran en realidad "revolucionarios profesionales" como Togliatti, Longo y Vidali. También había unas sesenta mujeres italianas, principalmente empleadas como enfermeras, la más conocida de las cuales era la fotógrafa Tina Modotti. El viaje a España fue en todo caso difícil y agotador para todos, ya que hubo que construir pasillos y pasajes clandestinos para llegar allí, sobre todo desde países que habían caído bajo el dominio nazi-fascista.

Antonio Eletto, el último voluntario italiano

Antonio Eletto, considerado el último voluntario italiano hasta ahora vivo de las Brigadas Internacionales que participaron en la Guerra Civil Española 1936-39, ha fallecido en Romagnano Sesia, a los 94 años, según ha informado el Comité de Resistencia y Constitución de la Región del Piamonte (norte).

Eletto nació en 1915 en Fagnano Alto, en la provincia central italiana de L’Aquila, aunque residía desde hacia años en esa localidad de la provincia norteña de Novara. El fallecimiento se produjo el pasado sábado y será enterrado mañana, martes, en Romagnano Sesia.

En 1936, tras emigrar a Alsacia-Lorena, se enroló como voluntario en la I Compañía del Batallón Garibaldi, que mandaba Guido Picelli y formaba parte de las Brigadas Internacionales que ayudaban al Gobierno de la República española.

En 1937 Eletto resultó herido en el Cerro San Cristóbal e internado en un campo de concentración.

En 2006 participó en los actos conmemorativos del 70 aniversario de la Guerra Civil española organizados por la Región del Piamonte.


Aldo Morandi

El teniente coronel Morandi, que es descrito como un antifascista indómito por sus biógrafos, recogió en un diario su lucha en los frentes del ejército republicano, tanto en Andalucía como en Las Rozas (Madrid), el Jarama y el Bajo Aragón. El original mecanografiado de ese diario, titulado Guardando il Passato. Un Diario della guerra di Spagna (1936-1939) —Mirando el pasado. Un Diario de la guerra de España— de unos 400 folios, fue cedido recientemente por la familia del militar al historiador español Francisco Moreno Gómez, quien, tras un laborioso trabajo de catalogación, ha publicado el libro Brigadistas Internacionales en la España democrática (Utopía Libros). Junto al diario, Moreno recibió casi un centenar de fotografías que aportan una visión y un testimonio hasta ahora inédito del papel que jugaron los brigadistas internacionales en la Guerra Civil. Se estima que más de 9.000 de estos perdieron su vida luchando contra el fascismo en España.

Morandi, ascendido a mayor el 6 de enero de 1937, se traslada con la Brigada y participa en la batalla de Las Rozas. Después narra su paso por la batalla del Jarama, hasta que aparece, con su 20º Batallón Internacional, en la batalla de Pozoblanco, el 17 de marzo de 1937. Después, ascendido a teniente coronel, mandará la 86ª Brigada Mixta, desde el 8 de abril de 1937. Un año completo estará Morandi en el norte de Córdoba, donde relata un sinfín de luchas, fatigas y peligros y se posiciona en el flanco republicano contra la Peñarroya franquista.

Por otra parte, Morandi ofrece muchísimas referencias del llamado “hospital americano”, dirigido por el doctor Friedman, instalado primero en Valsequillo y, a finales de junio de 1937, en un colegio de Belalcázar. Más adelante se pone al frente de la 63 División, con puesto de mando en Villanueva de Córdoba. Allí, discutiendo un día con el gobernador civil, expresa el objetivo de su vida: “Yo he venido voluntario a España a luchar contra el fascismo y no a meterme en política”. 

El diario de Aldo Morandi destaca el “heroísmo” de estos intelectuales británicos, caídos frente a la cota 320, a la vista de Lopera. Los mandaba otro excepcional capitán inglés, Georges Nathan, caído luego en la batalla de Brunete.  Morandi también relata en su diario las visitas de personalidades al frente del norte de Córdoba, como los fotógrafos Robert Capa y Gerda Taro, además de los escritores Simone Weil o Hemingway, a quien le gustaba pasar horas y horas con la unidad de guerrilleros republicanos.

Aldo Morandi
Guido Picelli

El 5 de enero de 1937 cayó en combate ante el cerro de San Cristóbal, en el frente de Guadalajara, un combatiente antifascista de primera hora, el diputado comunista Guido Picelli, capitán de la compañía de choque del batallón Garibaldi de la XII Brigada Internacional.

España, primeros días de enero de 1937, en el pueblo de Mirabueno en la provincia de Guadalajara. Picelli asume, sólo por un día (!), el mando del batallón «Garibaldi» de voluntarios antifascistas italianos, y logra la única victoria de los antifascistas en el frente de defensa de Madrid: al frente de sus hombres, lanza un relámpago de ataque, rompe las líneas fascistas, entra en Mirabueno, hace prisioneros a decenas de franquistas y libera gran parte de la carretera que une Madrid con Zaragoza. Pero, tres días después, Guido Picelli murió alcanzado por una bala... «en la espalda a la altura del corazón». Una bala disparada con un arma que no pertenecía a los fascistas de Franco.

A Guido Picelli se le organizan tres funerales de Estado, en Madrid, Valencia y Barcelona. Según los periódicos de la época, 100.000 personas asistieron al funeral en la capital catalana, incluido el cónsul soviético en Barcelona Antonov-Ovseenko, el legendario bolchevique que lideró la toma del Palacio de Invierno durante la Revolución de Octubre. 



La Retirada: continúa la lucha en casa

En 1939 quedaban sólo 900 combatientes. Tras la desmovilización de las Brigadas Internacionales, muchos italianos protegieron la evacuación de la población civil a Francia a través de las montañas. El 11 de febrero desfilaron por última vez y cruzaron la frontera francesa: 600 voluntarios habían muerto, otros 2000 estaban heridos  y 100 cayeron prisioneros, de estos últimos, ninguno regresó a su hogar.

Muchos acabaron en campos de concentración franceses, y entregados a las autoridades italianas por el gobierno de Vichy, donde fueron encarcelados en la isla de Ventotene. En agosto de 1943, tras el armisticio entre el gobierno del general Badoglio y el mando Aliado tras una oleada de huelgas en los centros industriales, fueron puestos en libertad y organizaron la guerra de guerrillas en Italia. En Francia participaron en la resistencia, liberando a los reclusos del campo de la muerte de Buchenwald y organizaron guerrillas en Holanda, Bélgica , Luxemburgo y Yugoslavia.

Gracias a la experiencia en la guerra de España, por algunos proseguida en Francia en los campos y después en la cárcel o en la frontera con Italia, los veteranos a menudo recubrieron cargos de responsabilidad en las filas de la Resistencia. Es éste, por ejemplo, el caso del futuro Secretario del PCI Luigi Longo que, luego de haber sido Comisario General de las Brigadas Internacionales en España y uno de los exponentes destacados de la organización comunista del campo del Vernet, será uno de los líderes más importantes de la Resistencia Italiana.

Siempre en el campo comunista, y para continuar con los más conocidos, pasaron de España y después de Francia (aunque no siempre por los campos de concentración ) dirigentes partisanos y gapistas como Giovanni Pesce, Osvaldo Negarville, Antonio Roasio, Giuliano Pajetta y muchos otros.11 Siempre Spriano anota como, a través de éstas y otras figuras fundamentales, «la experiencia española – que es experiencia unitaria– juega en algunas direcciones precisas: justamente en aquella de los Gap […]; en aquella de una concesión no de partido de las formaciones garibaldinas […]; en aquella de dar mucha importancia a la figura del comisario político […]; en la audacia y en la capacidad de organización que se encuentran en los cuadros dirigentes del partido que surgió después

Escribía Longo en un artículo publicado en Stato Operaio el 30 de marzo de 1939: “Guadalajara scrisse in lettere indelebili che cosa puo la volonta, la fermezza, 1 ‘unitá anche solo di un pugno di uomini, quando questi incarnano le aspirazinoni piu profonde di tutto il popolo contro le legioni, anche se superiormente armate, del fascismo, mancati pero della fede e di un ideale.”

No sorprende, entonces, que también entre los comunistas toscanos veteranos de España, y, en varios casos también del internamiento y de la Resistencia en Francia, fueran numerosos aquellos que revistieron cargos de mando en la guerra partisana. Eran, a menudo, personalidades de gran importancia, a veces incluso de nivel internacional que, gracias a la experiencia de lucha, al prestigio y al patrimonio de conocimientos acumulados viajando por Europa, han instituido el refrán roselliano Hoy en España, mañana en Italia, asumiendo así un rol muy importante en la guerra. El heroísmo de los garibaldinos permanecerá para siempre en la historia de la lucha del pueblo español y de la historia militar. Hasta el enemigo ha tenido que reconocer el valor de Luigi Longo y la capacidad del comandante del Batallón Garibaldi, Barontini.


Monumento a los Brigadistas Internacionales italianos
Flix Tarragona

Sufrimos en nuestras carnes la represión y el fascismo
y nos negamos a aceptar que otros sufran ese mismo destino
por eso vamos a España a frenar a la bestia y apoyar a nuestros hermanos
por nuestros familias, por los pueblos del mundo, por la humanidad

Juventud en nuestros corazones, portando la roja bandera de la victoria
marchamos con la estrella roja en nuestras frentes
liberando las ciudades y a las masas junto a los obreros españoles
con la ametralladora cargada pagaran los fascistas por sus crímenes contra nuestra clase y nuestra gente

Nosotros somos los jóvenes garibaldinos, expresión del antifascismo
Nosotros somos los veteranos de España que al monstruo frenamos y combatimos
Combatimos contra los fascistas asesinos, esencia del militante partisano
que lleva y agita la roja bandera de la libertad

siempre en nuestros corazones antifascistas italianos, siempre en la memoria
recordados en las canciones, en las ciudades, en los pueblos y sus gentes
a pesar de la derrota y la opresión de los vencedores
en un futuro cercano conseguisteis la venganza y la victoria ¡Tenedlo siempre presente!

martes, 3 de mayo de 2022

BRIGADISTAS FRANCESES EN LA GUERRA ESPAÑOLA

Sin duda, una característica de la historia de la primera mitad del siglo XX es la gran cantidad de conflictos bélicos sufridos: desde las dos guerras mundiales hasta la Guerra Civil española. Y, como en toda obra literaria contamos con la presencia de actores, en este caso, de países y estados. Uno de esos protagonistas es Francia.

Francia se convirtió en uno de los actores más importantes de estos conflictos: en el caso de la guerra española, su papel de villano quedó patente al negar su apoyo a un gobierno hermano como el del Frente Popular, pese a saber que la instalación de un gobierno aliado con Alemania e Italia habría supuesto que Francia quedara cercada por potencias hostiles.

Francia en los años 30

Francia en 1936 contaba con un gobierno hermano al igual que el español. El Frente Popular contaba con 337 de los 559 escaños de la Asamblea Nacional e implementó los "Acuerdos Matignon", acuerdos que beneficiaban mayoritariamente a los trabajadores, acuerdos que la burguesía y propietarios se negaron a cumplir. Apoyándose en grupos fascistas, crearon la situación perfecta para la desestabilización del país. Tl era el panorama de Francia cuando en julio de 1936 los fascistas se sublevaron en España contra el gobierno legítimo del Frente Popular.

Como estado hermano, Francia debería haber mostrado su apoyo a España, sin embargo, León Blum decretó el 25 de julio de 1936 una política de "neutralidad estricta", prohibiendo la exportación de armas a España y firmando con Gran Bretaña el acuerdo y un Comité de de No Intervención,  Comité creado bajo fuerte presión diplomática del gobierno británico, cuyo objetivo fue evitar la intervención extranjera en la guerra civil española. 

León Blum

Tres elementos del ambiente político francés tuvieron una incidencia en la política adoptada en 1936 respecto al conflicto español: la presencia de gobiernos análogos en ambos países, el agudo enfrentamiento de las fuerzas políticas conforme a líneas de fractura también análogas a las que existían en España y la amplia difusión del pacifismo.

La coalición electoral que triunfó en las elecciones francesas de abril y mayo de 1936, integrada por los partidos radical, comunista y socialista, era casi idéntica a la que había triunfado en las elecciones españolas de febrero de aquel año, cuyos principales componentes eran los partidos de Izquierda Republicana, socialista y comunista. Existían sin embargo diferencias importantes. La Izquierda Republicana representaba una izquierda liberal de clase media no muy distinta de la encarnada por el partido radical francés, pero dentro de este el tono era más conservador, en parte porque los objetivos fundamentales de su programa, como asentar el régimen republicano o disminuir la influencia de la Iglesia en la vida pública, se habían logrado hacía décadas. 

Junto a esa división de la opinión, el sentimiento pacifista, particularmente agudo en la izquierda, era otro de los factores por los que el gobierno francés difícilmente podía emprender una política de la que se pudiera temer que condujera a una guerra con Alemania o Italia. Las monstruosas pérdidas humanas causadas por la primera guerra mundial habían impulsado la corriente pacifista, que se hacía notar tanto entre los militantes sindicales, sobre todo en el poderoso sindicato de maestros que en su congreso de agosto de 1936 se pronunció por el desarme unilateral, como en la masa de la población, muy especialmente entre los campesinos. De los partidos políticos aquel en que más se hacía sentir el pacifismo era precisamente el socialista, en el que su principal representante era Paul Faure.

En septiembre de 1936 se creó el Comité de No Intervención, con el fin de evitar la participación de potencias extranjeras en la Guerra española. La política de no intervención fue una gran farsa diplomática. Mientras las potencias democráticas, Gran Bretaña y Francia, se abstuvieron de intervenir en la guerra civil, Alemania e Italia apoyaron de manera sistemática y decisiva a la España de Franco. Así mismo, la Unión Soviética envió ayuda a la España republicana, no respetando los compromisos de no intervención.

Sin embargo, los trabajadores franceses a través del Partido Comunista, sindicatos como la CGT y el Socorro Popular Francés constituyeron numerosas organizaciones de apoyo a la República española: Comité de Ayuda a los Refugiados del Norte De España, Comisión de Solidaridad con el Pueblo Español, Comité de Instalación de Niños Españoles, Comité Nacional de Mujeres y Muchachas de Francia y, en última instancia, las Brigadas Internacionales.


Brigadistas franceses en España

Los brigadistas fueron la máxima expresión de solidaridad y altruismo con la república española. 8500 antifascistas franceses, con o sin partido, fueron a combatir a España a pesar del silencio cómplice de su país. Muchos estaban en la Olimpiada popular de Barcelona en 1936 y otros tantos consiguieron pasar los Pirineos a pesar de los esfuerzos de las autoridades franceses por convertirla en una frontera infranqueable.

En Barcelona crearon el primer batallón junto a los voluntarios belgas llamado Comuna de París, en honor a la insurrección popular parisina. Otros batallones fueron el batallón André Marty, el batallón Henri Vuillemin, el batallón Louis Michel, el batallón Domingo Germinal, el batallón Henri Barbusse y el batallón 6 de Febrero. Como ocurrió con la generalidad de los brigadistas internacionales, la mayoría de los franceses que acudieron eran comunistas y fue frecuente que algunos hubiesen sido veteranos de algún conflicto bélico como la Primera Guerra Mundial o las guerras coloniales de Marruecos, Siria o Indochina.


Los voluntarios franceses que pelearon en España representaban a todas las corrientes del Frente popular, siendo los comunistas el grupo más numeroso.  Pelearon veteranos de la Primera Guerra Mundial, de las guerras coloniales de Marruecos, Siria o Indochina y muchachos muy jóvenes que acabaron siendo héroes de la Resistencia francesa en la Segunda Guerra mundial.

Madrid

El batallón Comuna de París entró en acción el 1 de noviembre de 1936, destinado en Vallecas, para reforzar la defensa de Madrid. Los hombres van equipados con viejos rifles Remington del ejército inglés, que habían sido retirados tras la guerra de 1914-1918: sin correas de suspensión ni bayonetas, sin granadas ni ametralladoras, sin cascos, máscaras antigás ni víveres de reserva. perderán dos tercios de sus efectivos en los combates de Ciudad Universitaria. Junto a la brigadas Garibaldi y el batallón Thaelmann, atacaron el Cerro delos Ángeles frenando la ofensiva fascistas hacia el Manzanares .El 15 de diciembre frente a Boadilla del Monte, pueblo ocupado por las tropas franquistas, el batallón sufrirá enormes pérdidas. 

También participaron en la Batalla del Jarama, donde tuvieron grandes pérdidas pero consiguieron frenar el avance fascista. En marzo de 1937 fueron enviados a la carretera de Zaragoza donde frenaron el avance del Cuerpo Expedicionario Italiano, tomando Casa del Cobo y el Palacio de Ibarra.

Sus principales combates se desarrollaron en la Defensa de Madrid, Batalla del Jarama, Batalla de Guadalajara y La Granja de San Ildefonso. En octubre de 1937 participó en un ataque en la zona de la Cuesta de la Reina, que se saldó con un estrepitoso fracaso, además de un gran número de bajas.​ Para entonces ya se había integrado en la XIV Brigada Internacional.

Se reagruparon en la 14ª Brigada Internacional, que tomó el nombre de "La Marsellesa". “La Marsellaise” se creó, el 2 de diciembre de 1936 en Albacete con los batallones “Sans Nom” o “Des Neuf Nationalités”, “Vaillant-Couturier”, “La Marsellaise” y “Henri Barbusse”. Su jefe de Estado Mayor fue el francés André Heusler como comisario. Participaron en ofensivas en la Sierra de Guadarrama, en Brunete y en el sector de la Cuesta de la Reina, al sur de Madrid, donde sufrieron grandes pérdidas.

Su primera incursión en la guerra fue en la zona de Alcolea el 23 de diciembre de 1936, interviniendo el batallón "Noves Nacions" que, tras varias operaciones en la zona de Villa del Río sufrió fuertes pérdidas (más de un 70 por 100 de bajas). Reorganizada la brigada en Andujar participó en la Batalla de Lopera, con numerosas bajas, entre ellas las del poeta británico Ralph Fox. A finales de 1936 se trasladó a la zona de Madrid, participando en batalla de la carretera de La Coruña, dentro del conjunto de operaciones que se libraron en la sierra de Guadarrama y que para la Brigada se alargaron hasta mediados de enero de 1937. Las pérdidas fueron cuantiosas, en especial dentro del batallón Henri Barbusse que tuvo un 90 por 100 de bajas en un mes, quedando prácticamente disuelto este batallón.


Sin apenas tiempo para reorganizarse, la Brigada participó en la batalla del Jarama, junto a la XI y XII Brigada, donde se produjeron multitud de bajas (en torno a un 40 por 100 de los efectivos) y fue cesado Morandi, haciéndose cargo de la unidad Jules Dumont. No será hasta la primavera que la unidad no obtuvo su primer éxito deteniendo el avance de los sublevados desde la cabeza de puente Toledo sobre el río Tajo. Participó en la batalla de Brunete, si bien no directamente en las operaciones más duras y en octubre de 1937, una vez se habían integrado en la Brigada los batallones Henri Vuillemin, el Seis de Febrero y el Pierre Brachet de nueva creación, realizó operaciones de distracción de las fuerzas sublevadas en la zona más al este de la provincia de Toledo para distraer la atención sobre la carretera que unía Madrid y Valencia. Fue la única unidad internacional que intervino en la ofensiva sobre Segovia, que tuvo lugar entre el 30 de mayo y el 2 de junio y que acabó en derrota republicana. La actuación de la Brigada fue muy controvertida, surgiendo una gran discusión entre el General Walter y Jules Dumont, subordinado suyo. Walter fue sustituido por  Joseph Putz.

Otra vez un número considerable de bajas obligó a la retirada de la Brigada el 17 de octubre de 1937, en un fallido ataque realizado en la zona de la Cuesta de la Reina. Desde la Batalla de Brunete la brigada quedó reducida de 4 a 2 batallones.

La Granja

El objetivo de los republicanos en la Batalla de La Granja fue romper este dispositivo y caer sobre Segovia, una plaza considerada “sin defensa” y que facilitaba un corredor desde Madrid hacia Valladolid. No lo consiguieron.

Tras un ataque de distracción en el Alto del León, la aviación bombardeó los búnkeres que guarecían la actual carretera de Robledo. Fue el prolegómeno del ataque sobre el dispositivo de Matabueyes y La Granja, encomendado al general Walter que contaba con unos 15.000 hombres, entre la XIV Brigada Internacional (conocida como La Marsellesa, al estar mayoritariamente integrada por franceses)  y la 69 Brigada Mixta (formada por batallones de ideología comunista).

Los brigadistas franceses de la XIV Brigada Internacional, conocida como "La Marsellesa", jugaron un papel relevante en la ofensiva republicana de 1937. Esta batalla fue parte de la ofensiva republicana para recuperar terreno y se caracterizó por combates intensos en la zona de La Granja. La XIV Brigada, con una fuerte presencia de franceses, fue utilizada como fuerza de choque y participó en los momentos clave del ataque, logrando entrar incluso en los jardines del palacio.



Aragón

En marzo de 1938, fueron trasladados al frente de Aragón. A costa de grandes esfuerzos, consiguieron frenar a los fascistas expulsándoles de Caspe y participaron en la ofensiva del Ebro, donde en verano de 1938 consiguieron tomar posiciones ocupadas por los fascistas a pesar de sufrir numerosas bajas. Sus últimas operaciones tuvieron lugar en la batalla del Ebro donde fue prácticamente exterminada al tratar de cruzar el río Ebro en la zona de Amposta (50 km al sur de la acción principal), integrada dentro la 45.ª División. Los interbrigadistas que cruzaron el río se encontraron con las fuerzas de la aguerrida 105.ª División mandada por el coronel López Bravo. No obstante, aunque este ataque resultó fallido, se consideraba un avance de importancia secundaria. Al ser prematuramente descubierto por los nacionales, tuvieron un gran número de bajas. A pesar de todo, en la escueta cabeza de puente constituida, los combates se prolongaron durante 18 horas más, pasadas las cuales los que quedaban se retiraron desordenadamente cruzando el río con los medios a su alcance y dejando tras de sí 600 muertos, un buen número de prisioneros y gran cantidad de material bélico. El Comisario político de la Brigada Henri Rol-Tanguy (posterior líder de la resistencia francesa en París) fue herido pero logró volver nadando a la orilla republicana. 



Al atardecer, el contraataque fascista arrojó a la Brigada hasta el río. Algunos regresaron a nado, pero de los 1.000 hombres que habían cruzado el Ebro sólo volvieron un centenar, la mayoría heridos. El “Commune de Paris” fue condecorado por esta acción con la Medalla al Valor. En septiembre de 1938, participaron en la defensa de los territorios arrebatados a los fascistas hasta que el gobierno republicano retiró del frente a los voluntarios extranjeros, despidiéndose de ellos en Barcelona expresando la inmensa gratitud y el cariño del pueblo español.

Algunos brigadistas

La figura de Jean Bouret

Jean Bouret nació en el distrito 14 de París. Después de estudiar en la École Normale d'Instituteurs de Évreux, en la Facultad de Letras de París y en la École Pratique des Hautes Etudes, sección de etnología, se casó en 1935 en Bagneux y se convirtió en profesor en el Colegio de Gisors, donde enseñó de 1936 a 1940. Ingresó en el Partido Comunista en fecha desconocida, se incorporó a las Brigadas Internacionales, regresó de España gravemente herido . En 1941, se incorporó al Instituto de Etnología y participó en las acciones de una de las primeras redes de Resistencia, el Groupe du musée de l'Homme.




Josep Almudever Mateu

Nacido en Marsella y con doble nacionalidad española y francesa, Josep Almudever Mateu se alistó en el Ejército republicano en 1936 a los 17 años y luchó en Teruel antes de resultar herido.

Tras recuperarse, se alistó en las Brigadas Internacionales, cuyas hazañas alcanzaron un estatus legendario a través de las obras de escritores y cineastas como Ernest Hemingway, John Dos Passos, George Orwell y André Malraux.

Mateu fue capturado en Alicante en 1939, cuando el bando republicano perdió la guerra, y pasó por campos de prisioneros y cárceles. El 1 de abril de 1939 fue encarcelado en el campo de Albatera, donde compartió penalidades con otros 17.000 presos republicanos, hasta el extremo. 

Al ser liberado se convirtió en combatiente antifascista entre 1944 y 1947, antes de exiliarse a Francia. Decide continuar el combate contra la dictadura enrolándose en la Agrupación Guerrillera de Levante. Allí actuará de enlace hasta 1946, cuando a raíz del atentado del ferrocarril en Catarroja, son detenidos la mayoría de los compañeros, entre ellos, tres vecinos de Silla: los hermanos Víctor y José Benedicto, y José Arévalo, fusilados en Paterna.

Allí rehizo la vida relacionado con los españoles exiliados, las asociaciones francesas y participando en varios encuentros internacionales. Todas estas vivencias las relata en un libro, en conferencias y entrevistas de prensa y radio, y en el documental 'El último brigadista'.

Josep Almudever Mateu 
Pierre Rebierre

En 1934 se incorporó a la célula comunista de la empresa y fue destituido a finales de 1934. Había resultado herido en abril durante un enfrentamiento entre miembros del Frente Común contra el Fascismo y militantes de extrema derecha.

En febrero de 1935, miembro del comité de desocupados del distrito 16 de París, donde residía (boulevard Exelmans), fue detenido mientras pegaba carteles de la Unión de comités de desocupados de la región parisina.

En octubre de 1936, Pierre Rebière pertenecía a la delegación francesa que negoció con el ministro español Diego Martínez Barrio la constitución de las Brigadas Internacionales, creación aprobada oficialmente por el gobierno republicano el 22 de octubre de 1936. Comisario del batallón Commune-de-Paris de la brigada XI, participó en los combates de Madrid, luego fue herido en febrero de 1937 durante la batalla del Jarama. De regreso a Francia, participó en la organización de la ayuda a la España republicana y, desde 1938, fue uno de los miembros fundadores y tesorero de la Amicale des Volontaires en Espagne Républicaine (AVER), cuya sede se encontraba en su domicilio, 33 rue Poliveau.
En el IX Congreso del Partido Comunista (Arles, 25-29 de diciembre de 1937), fue elegido diputado al comité central.

Movilizado en octubre de 1939, desmovilizado en Dordoña en junio de 1940, Pierre Rebière regresa a París y se une a la Resistencia en noviembre. Participó en la formación de la Organización Especial del Partido Comunista y entrenó a sus primeros grupos. A finales de octubre de 1941, tres días después de la ejecución de los rehenes en Châteaubriant (Loire-Inférieure, Loire-Atlantique), abatió en Burdeos (Gironde), junto a dos compañeros españoles, a un oficial alemán e hirió a otro. Luego fue responsable de crear el personal local de lo que se convertiría en enero de 1942 en Francs-tireurs et partisans français (FTPF). También fue responsable de la propaganda para el gran suroeste. Detenido el 15 de diciembre de 1941 por las Brigadas Especiales, fue torturado y luego entregado a las autoridades alemanas el 10 de enero de 1942, nuevamente torturado. y encarcelado en la prisión de La Santé (París, XIV arr.). Condenado a muerte por el tribunal militar alemán el 9 de septiembre, recibió un disparo el 5 de octubre en el campo de tiro de Place Balard. Fue aprobado después de la Liberación con el grado de teniente coronel de la FTPF.

En 1955, se le dio su nombre a una calle del distrito 17. Se ha colocado una placa conmemorativa en 59 rue Chardon-Lagache (París, distrito 16), donde vivió Pierre Rebière en la década de 1930.


Henri Tanguy

Era un metalúrgico comunista nacido en 1908. Tenía 25 años cuando llegó a España. 
Fue comisario político de la XIV Brigada Internacional, que jugó un papel importante en la batalla del Ebro. La Brigada fue casi aniquilada y Henri Tanguy fue herido. 

Durante la segunda guerra mundial, tomó el nombre de clandestinidad de Rol en homenaje a su amigo Théo Rol que había estado con él en España; fue el máximo responsable de los FTP ( Francotiradores y partisanos) de la zona de París y luego, de los FFI (Fuerzas Francesas del Interior) en la misma área, cuando se les unieron las fuerzas gaullistas. El general Dietrich von Choltitz, jefe militar de la plaza de París firmó la rendición del ejército alemán ante Henri Rol Tanguy, en contra parece ser, de la voluntad del general De Gaulle, que no veía con buenos ojos que este acto se realizará ante un comunista. Henri Rol Tanguy siguió fiel a sus ideales hasta su fallecimiento, en 2002.

Henri Tanguy 


Comienzo de otro conflicto

Los brigadistas que habían permanecido en España después de 1938 fueron, como los demás combatientes republicanos, rechazados por los soldados nacionalistas. En 1939, tras el colapso de Cataluña , una gran parte de ellos cruzó la frontera y regresó a Francia. Luego, como los otros 450.000 españoles que huían de las represalias de Franco, fueron internados en campamentos improvisados instalados a lo largo de la costa mediterránea, especialmente en Argelès-sur-Mer , Saint-Cyprien , Agde y Gurs .

Al igual que los exiliados españoles, los brigadistas franceses recibieron el desprecio de su propio país. El gobierno galo los internó en campos de concentración junto a los refugiados españoles y, poco después, la segunda Guerra mundial llamó a sus puertas. Muchos veteranos participaron en La Resistencia contra los nazis, como Pierre Rebierre,  exbrigadista del Batallón Comuna de París y miembro del PCF, que fue miembro del Comité Militar Nacional y fue fusilado por los nazis en octubre de 1942. 

Aún internados al estallar la Segunda Guerra Mundial , los ex brigadistas sufrieron varias fortunas. En virtud del artículo 19 del armisticio del 22 de junio de 1940 , los internados alemanes y austríacos fueron entregados a los nazis . La mayoría de ellos pasan por el campo de Drancy antes de ser transportados a Alemania, en particular a Dachau , donde había un bloque reservado para ex brigadistas, el Interbrigadistenblock . Otros, como el judío Kurt Goldstein, son enviados directamente a Auschwitz.

La lucha continuó en las cárceles, donde se crearon comités de apoyo, y , posteriormente en las filas de la Resistencia, donde muchos brigadistas franceses combatieron junto republicanos españoles exiliados. Son lo que Arthur Koestler, que compartió cautiverio con ellos, llamó La escoria de la tierra en un libro, gente que no tenía ningún sitio al que ir. Muchos republicanos se quedaron atrapados en Francia. Su objetivo era acabar primero con los nazis y luego con Franco, de hecho protagonizaron un intento fallido de invadir España en 1944. Otros brigadistas se unieron a la Resistencia francesa : podemos citar a Artur London , Henri Rol-Tanguy (gerente de FFI en París en 1944), Jean Chaintron , Auguste Lecœur.  Muchos lo pagaron con la vida, como Pierre Georges ( alias "Coronel Fabien"), Jules Dumont,  fusilado el 15 de junio de 1943, Pierre Rebière, filmado el 5 de octubre de 1942, Marcel Lamant (ex brigadista y comisario político del batallón, denunciado, torturado y fusilado en el fuerte de Mont Valérien ), Marcel Langer (guillotinado en Toulouse en 1943), Jean Grandel, fusilado en Châteaubriant el 22 de octubre de 1941 o Joseph Epstein (apodado "Coronel Gilles", un comunista polaco fusilado en Fort Mont-Valérien el 11 de abril de 1944).

Tras la victoria contra el fascismo en 1945, excombatientes de la brigada internacional se agruparon en la Asociación de ExVoluntarios Franceses en la España Republicana (AVER). De los 8500 brigadistas franceses, 3000 murieron en España y otros 3000 en la filas de la Resistencia y campos de concentración nazis.

La calidad de veteranos fue otorgada en 1996, por Jacques Chirac, a los supervivientes franceses de las Brigadas Internacionales, a petición de los diputados comunistas , entre ellos tres hijos de brigadistas, José Fort, Jean-Claude Lefort y François Asensi .

Hijos de Robespierre y de la revolución francesa
Herederos de la comuna parisina y de su espíritu solidario
que os empujó a combatir al fascismo en tierras extranjeras
dejando atrás familia, patria, amigos y una vida sencilla

En marcha bajo los acordes de la Internacional y la Marsellesa
vinisteis a España a combatir al fascismo reaccionario
frente al silencio de vuestra patria que dio puñalada trapera
a un gobierno hermano, mientras se sumergía en esa pesadilla

que es la guerra y la muerte que sembraba el fascismo en el continente europeo
que convirtió España en su campo de pruebas ante la pasividad del mundo
obviando que la batalla española era la antesala de la guerra que llegaba
que de lo que sufrirían los pueblos y la humanidad

Frente al silencio y traición de gobernantes, hicisteis un esfuerzo hercúleo
enarbolando los principios de vuestra revolución, sin dudar un segundo
modernos jacobinos y sans cullotes que volvían a las barricadas
intentando frenar al monstruo que sembraba muerte, dolor y maldad

¿escuchas el vuelo negro de los cuervos en nuestros llanos?
El odio nos persigue y el hambre nos empuja, la miseria nos arropa
Mañana sangre negra se secará bajo el sol brillante en nuestros caminos
¿escuchas los gritos ahogados del país que está encadenado?

Recordad, ciudadanos, a quienes fueron a combatir por la libertad de sus hermanos
aquellos olvidados por los poderosos, muertos en tierras lejanas, hijos de la derrota
aquellos que vinieron a España a intentar librarla de su cruel destino
aquellos que intentaron liberarla de los monstruos del pasado

Monumento Brigadas Internacionales en París