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miércoles, 1 de julio de 2026

ARTE Y PODER EDAD MODERNA. LA MONARQUÍA ESPAÑOLA DURANTE LOS AUSTRIAS

INTRODUCCIÓN

Cabría preguntarse aquí cual era la imagen artística que estereotipada de la forma más adecuada posible a la monarquía española durante la dinastía de los Austrias. La que mejor la representó, fue la proporcionada por la visión, entre la realidad grandiosa y el sueño a la vez maravilloso y esperpéntico, del real monasterio de el Escorial, que al mismo tiempo englobaba el palacio real y la Iglesia y hasta todo un convento. Iglesia y realeza, porque aquélla justificaba a esta última por su misma condición de católica, se encontraban de un modo indivisible. Carlos I había avalado y defendido al Vaticano y a su Iglesia, como paladín de la contrarreforma por toda Europa.

Parecía que las guerras de religión entre protestantes y católicos, obedecían, además de a razones de diferente índole y sentimientos religiosos, a dos culturas e intereses materiales distintos, la mediterránea y la centroeuropea. Y estas campañas bélicas continuas, que obligaban a moverse continuamente a las tropas y los cortesanos, no habían permitido contar con una capitalidad imperial fija. Este mismo hecho había sucedido en el reinado de los Reyes Católicos. Pero todo cambió al ser Felipe II entronizado, cuyo carácter retraído distaba tanto del de su progenitor. Establecería la capitalidad fija en el centro de la península. El ejercicio del poder pasaba de dirigir y encabezar batallas in situ, a ser planteadas desde la mesa de una residencia alejada a través de una espesa burocracia mensajera.



¿UN ARTE CORTESANO DE CARLOS I?

Así pues, hasta Felipe II que dispone en 1561 la capitalidad de Madrid, la corte imperial fue siempre itinerante. Por este motivo el emperador Carlos I promovería, sobre todo, el acondicionamiento de palacios ya existentes, por ejemplo el interior de la Alhambra de Granada, los alcázares de Madrid y Toledo y el palacio real de Yuste, donde residiría al final de su vida hasta su muerte en 1558, y decretó para verificarlos y preservarlos el Ordenamiento para las obras reales de 1537 y la constitución de la llamada Junta de Obras y Bosques en 1545. De aquí que no hubiese un lugar fijo en España que reflejara con magnificencia el poder de Carlos I porque él, sus tercios y sus batallas continuas eran su auténtico poder.
Carlos I

No puede hablarse propiamente de un arte cortesano de Carlos I, pero durante su reinado se introdujo definitivamente el lenguaje clasicista italiano. No se llevó a cabo una política cultural como tal, pero si que se optó por un lenguaje renacentista en detrimento del lenguaje gótico anterior. Gracias a eso artistas como Pedro Machuca o Bartolomé Ordoñez (formados en Italia) se vieron favorecidos, en detrimento de otros como Berruguete que no se ajustaron a las nuevas formas de representación imperial.

El exponente más reseñable de esta imagen imperial es Granada. La ciudad, símbolo de triunfo de los Reyes Católicos sobre el Islam, será dignificada por su nieto al elegirla como sede del Panteón Real y la construcción de la Catedral y el Palacio de Carlos V, que a pesar de su sobriedad general, Machuca incluyó una serie de relieves alusivos a campañas bélicas imperiales que ofrecen una imagen del
monarca como héroe guerrero virtuoso y pacificador.

El estilo itinerante de la corte obligó a la creación de un ingenioso Salón de la Virtud del Príncipe portátil compuesto por 2 series narrativas de tapices tejidas en Flandes que narraban la Batalla de Pavía (1525) y la Conquista de Túnez (1535) que acompañaban al rey a lo largo de sus campañas, convirtiéndose así en insignia de la dinastía Habsburgo.

Como emperador, Carlos I, entendía el papel relevante de las distintas ceremonias y fiestas jugaban en la configuración de su imagen imperial. Fuentes escritas recogen la iconografía plasmada —desde imágenes religiosas, emblemas medievales o fábulas mitológicas hasta vestimentas simbólicas— que evidencian su imagen como un nuevo Hércules.

Palacio de Carlos V

Por el contrario, rechazó este lenguaje alegórico en sus retratos pintados. Quizá debido su formación humanista, evitó que estos reflejasen vicios como la vanidad. Sus efigies de cuerpo entero, conforman una imagen de estado del monarca como administrador (con armadura, ecuestre, Toisón de oro o su bastón de mando).

En 1551, en su segunda estancia en Augsburgo, encargó a Tiziano una obra de difícil interpretación: La gloria (o el Juicio final, como lo llamaba el emperador). Años después se llevaría esta gran pintura a su retiro de Yuste como objeto de devoción predilecto. En el aparecen él mismo y la emperatriz, Isabel, en sudarios blancos —desposeído de todo atributo real, excepto la corona a sus pies—, orando a la Virgen y la Trinidad, junto a otros miembros de la familia; aludiendo aquí a su condición de simple mortal.

LA DOBLE CAPITALIDAD DEL ÁGUILA BICÉFALA: MADRID Y EL ESCORIAL.

Cosa diferente fue el reinado de Felipe II, quien no quiso participar personalmente en todos estos combates en sitios tan alejados. Por ello no resulta extraño que precisase reflejar todo el prestigio posible en su lugar de residencia y también por medio de una obra de arte magnífico. En aquel entonces Madrid era una pequeña villa, elegida para capitalidad del imperio por su centralidad geográfica; parecía todas luces insuficiente para representar la idea de la España imperial. Eran precisas reformas y nuevas construcciones con el fin de expresar esa imagen conceptual y magnífica que deseaba
ofrecer a sus vasallos. Por lo tanto Felipe II quería manifestar toda su grandeza en el Escorial como reflejo de los lazos indivisibles entre monarquía e Iglesia. Cercano a la capitalidad madrileña,la villa asumió un matiz básicamente administrativo mientras que todo el poder y todo el prestigio, se hallarían en ese monasterio.
Monasterio El Escorial

Parecía como si Felipe II quisiera erigir otro Vaticano, en la sierra madrileña para conmemorar la victoria de San Quintín de 1557, festividad de San Lorenzo. El Papa Paulo IV Caraffa, había ayudado a los franceses contra los españoles en Nápoles y el Milanesado, y llegó a excomulgar a Felipe II por el aislamiento al que sometió a los Estados Pontificios para que no ayudaran más a los franceses. La victoria del monarca español fueron motivo aparente que ocasionó la construcción del monasterio, edificio polifuncional, que asumió misiones cortesanas, pero también eclesiásticas y culturales desde entonces.

En aquellos años las obras de San Pedro en el Vaticano, dirigidas por Miguel Ángel estaban muy ralentizadas.

El primer diseñador de los proyectos para erigir el monasterio del Escorial, el matemático y arquitecto Juan Bautista de Toledo, se hallaba por aquellos años en Roma trabajando en la fábrica de San Pedro del Vaticano, junto a Antonio Sangallo y Miguel Ángel. Desde 1559 sería arquitecto de las obras reales. Quien después fuera su ayudante, a partir de 1563, Juan de Herrera, había viajado por Italia en 1548 con el séquito del futuro rey.

Quizá se pueda hablar de un cierto paralelismo entre la construcción de la basílica vaticana y de este monasterio como reflejos, del poder espiritual y terrenal del Pontífice, y la otra, del imperial de un Felipe II, enojado en sus inicios con el Papa por su ayuda a Francia.

No es descabellado percibir al monasterio del Escorial como un "autorretrato", un reflejo psicológico a través de la arquitectura, de Felipe II, donde es posible deducir su carácter y con él, también la actitud de muchos de sus súbditos. Es una obra megalómana, constituida por la conjunción de muchos edificios, donde las partes se integraban en un todo. El centro del conjunto lo constituyen la Iglesia, las habitaciones del monarca y el panteón real; espacio totalmente jerarquizado, inamovible, hermético y de difícil acceso, punto de encuentro entre la Iglesia y la monarquía, entre la muerte y la vida. En torno suyo, el monasterio y la biblioteca, y todo ello adornado con las colecciones reales de obras de arte. La cultura como propaganda y prestigio del indivisible poder civil y religioso, como un paralelo a Roma y su Vaticano.

Pero entre el Escorial y el Vaticano se interponía otro referente común a los dos: se trata del templo de Salomón en Jerusalén. Y el humanista Benito Arias Montano se complació en establecer ese paralelismo entre el nuevo monasterio y esa referencia de alguna forma utópica. Ello lo confirmó el propio bibliotecario del monasterio, José de Sigüenza, quien realizó la crónica de su fábrica. Además se comparaba Felipe II con Salomón porque gustaba de la arquitectura y pretendía ser, y era, un rey sabio y prudente.

Hubo cierta intencionalidad hermética que contribuyó a envolver al monasterio en medio de una atmósfera del poderoso ministerio. El cubo, es el módulo que propició su construcción y una figura que entonces se consideraba perfecta por simbolizar la tierra como elemento estático frente al cielo. Así, el Escorial es en su conjunto un cubo que encierra otros cubos, que constituyen sus diferentes partes.

El centro este complejo arquitectónico se haya localizado en su Iglesia de forma cuadrada -domus domini-, que a su vez se subordina a la visión del altar. El núcleo de este monasterio lo ocupa el lugar dedicado a Dios. La referencia expresiva al exterior de su presencia es la gran cúpula del templo, y sus dos torres que sobresalen junto a las otras cuatro torres de las esquinas. Ellas, así como la mole del conjunto, contribuyen a dotar al monasterio de ciertos aires palaciegos (y de fortaleza), y de establecer una simbiosis entre lo monástico y lo militar. Era la casa de Dios, pero también del mismo rey y de una orden religiosa. Es en esencia desornamentado, cuyo relato principal viene por su misma configuración estructural.
Patio de los Reyes, El Escorial.

Al lado del altar de esta iglesia, en el que trabajaron Juan Bautista Toledo, Franceso Paccioto y Juan de Herrera, se halla el palacio real, y desde las habitaciones del rey es posible asistir a los oficios religiosos, y hasta ver sin que la mirada pueda ser percibida, solo por la de Dios (en referencia a la vinculación de la monarquía con la divinidad que le concede el poder). Y para destacar esta condición se colocaron las estatuas orantes de Carlos V y de Felipe II con sus familias. Se destacaba su privilegiada condición social, distante y predominante sobre el resto de los mortales. Sirve, además, para simbolizar la permanencia física de tales reyes tras de la muerte, su memoria histórica, así como su eterna devoción ante el altar. Se alude también a ambos monarcas en la estatuas dedicadas a David y Salomón de la entrada a la iglesia, en el patio de los Reyes, parea destacar la capacidad bélica de Carlos I y la sabiduría de Felipe II.

El monasterio es también tumba regia. El panteón real se construyó en un lugar privilegiado en el interior, entre la Iglesia y la sacristía y debajo del altar mayor y casi contiguo a las habitaciones del monarca. Se encuentran, además, bajo la misma clave de su cúpula, la bóveda celeste, relacionando el santísimo y la muerte regia.

Todo el templo se constituye en el techo del panteón, al que protege. En el panteón real se aprecia una distribución jerárquica y sexual entre los distintos miembros de la familia regia, pues se diferencia a los reyes -en la Cámara de la izquierda- de las reinas. También se distingue a los príncipes de los infantes.
Pero monasterio resulta inconcebible sin su biblioteca, templo de la sabiduría situada en un lugar privilegiado del interior, donde se encuentran las diferentes artes, y como sitio de conservación de las distintas colecciones documentales y bibliográficas, científicas y de curiosidades, que atesora, muestra clara del prestigio cultural que Felipe II quiso dar a este complejo arquitectónico y su reinado, mostrándose como rey prudente y sabio formado en la cultura cristiana y el humanismo. Su construcción se atribuye a Juan de Herrera entre 1572 y 1583. Viene a ser un pabellón aislado de fácil acceso desde el convento y el colegio del monasterio, y separado de la Iglesia por el llamado patio de los reyes (donde hallamos las estatuas de seis monarcas del Antiguo Testamento, esculpidas por Juan Bautista Monegro). Aparecen contrapuestos el espacio dedicado a la filosofía, la razón, el saber mundano y la supervivencia vital del hombre, mas abierto al exterior, del que se dedica a la salvación del hombre trás de su muerte, menos accesible y que constituye el núcleo de El Escorial.

Biblioteca de El Escorial

La biblioteca queda constituida por una serie de estancias: el Salón Principal o de los Frescos, el Salón de Verano, el Alto sobre la estancia principal, el de los Manuscritos y el del Padre Alaejos. El salón principal fue pintado al fresco por Tibaldi según un programa iconográfico que se suele atribuir al padre Sigüenza y también al mismo Juan de Herrera en los aspectos de sentido astrológico y hermético. Estancia muy alargada (54 m de longitud por 9 m de anchura), está cubierta por medio de una bóveda de cañón dividida por siete tramos, donde se representan las figuras alegóricas de las artes liberales -el llamado trivium (gramática, retórica y poética) y el quadrivium (aritmética, música, geometría astrología)-. Se acompañan de episodios de la historia sagrada y de fábulas mitológicas, con retratos de personajes célebres realizados con cada una de ellas. En las paredes de inicio y final encontramos las alegorías de la filosofía, el conocimiento racional, comienzo del itinerario que conduce hasta la Teología, su meta final y más profundo saber.

Es oportuno preguntarse si es posible establecer un paralelismo entre las pinturas al fresco de la capilla Sixtina del Vaticano y las de la bóveda de la biblioteca. Tengamos en consideración que Tibaldi era un miguelangelesco, de l gusto de Felipe II, su arquitecto Juan de Herrera y el bibliotecario y cronista, el padre José de Sigüenza. Quizás desde el punto de vista formal sea posible establecer tal parangón; pero hubo otra interferencia más acorde desde el punto de vista iconográfico: el de las Estancias de Rafael vaticanas y especialmente con el programa desarrollado en la sala de la Signatura.


EL PALACIO DEL BUEN RETIRO

Cuando se construyó el palacio madrileño del Buen Retiro (1630-1635) ya estaba dejando de iluminar la buena estrella los inicios del reinado de Felipe IV (1621-1665). Parecía necesario levantar el ánimo de Felipe IV, culto y amante de la literatura y de las bellas artes, con la construcción del palacio del Buen Retiro y entre ellos del llamado Salón de Reinos. Se le proporcionó un magnífico salón del trono adornado con una serie de cuadros pintados por los mejores artistas de la Corte, para recordar sus éxitos iniciales y el poder que ejercía sobre territorios tan extensos. En ellos la pintura de historia bélica tenía un gran protagonismo en alternancia con los retratos de los reyes y de su familia, así como escenas mitológicas de Hércules, símbolo de la virtud y de la fortaleza. El rey tenía que autoconvencerse por medio de este conjunto de pinturas del esplendor de su poder y mostrárselo a sus visitantes. Se iniciaba en la España de la decadencia militar uno de los programas iconográficos españoles más importante de cuadros de batallas. Se trataba de incidir en el pasado glorioso en un presente que comenzaba a ser sombrío, las grandezas de Felipe IV de una forma totalmente propagandística, repertorio recurrente para la pintura de historia de épocas posteriores y sobre todo la realizada durante el siglo XIX, la centuria de los historicismos.

PALACIO DEL BUEN RETIRO

Con la construcción del palacio del Buen Retiro por Carbonell y Crescenzi se proporcionó al rey una villa suburbana al modo italiano, donde el monarca se encontrase con la naturaleza y la jardinería. El lugar estaba contiguo a la iglesia de San Jerónimo el Real o los "Jerónimos" que los Reyes Católicos mandasen edificar. El templos se constituyó desde Felipe II en el lugar donde los príncipes de Asturias pronunciaban su juramento como herederos de la corona. Se hizo construir un cuarto real en el cual se encerraba para cumplir con la penitencia en Semana Santa, cosa que también haría Felipe IV.

De los distintos pabellones, unos 20, sólo llegado a nuestros días los edificios del Salón de Reinos y del Casón o salón de baile. Aqueos venía ser un palco desde el cual el monarca asistía las representaciones teatrales; pero más tarde se le dio la función de salón del trono dedicado a las recepciones y otros ceremoniales. Para conseguir su mejor visión, se construyó una balconada de hierro en lo alto del interior de esta sala de forma rectangular.

Los retratos ecuestres de la familia real Felipe III y Felipe IV, se ubicaron en los dos frentes menores (muro oeste y este) de esta sala rectangular. Se pretendía magníficar la imagen de los reyes de España y destacar la condición hereditaria de la monarquía. Son cinco lienzos, debidos a la mano de Velázquez y de su taller. El muro oeste con retratos de Felipe IV y de su esposa Isabel de Borbón y sobre la puerta de ingreso el príncipe Baltasar Carlos, el heredero. En el lado opuesto, donde estaba el trono, se colgaron los de Felipe III y Margarita de Austria. Estudios recientes han certificado que Velázquez realizó de su propia mano los retratos de Felipe III y del infante mientras que su taller trabajó los restantes (no obstante no tocados por el artista). Pocos años antes Velázquez había conocido a Rubens en 1628 a quien acompañó en su visita al Escorial y también había permanecido en Italia; conocía pues la pintura que se estaba realizando en los principales centros artísticos europeos de la época.

MURO OESTE
MURO ESTE

El Príncipe Baltasar Carlos a caballo, (Velázquez, 1635), Felipe III a caballo, (Velázquez,1634-35) y La Reina Margarita de Austria a caballo (Velázquez,1634)

Los frentes mayores, orientados al norte y al sur se dedicaron a la representación de los éxitos bélicos del monarca en 12 grandes lienzos, escenas bélicas que narran las continuas guerras de los españoles en diversos escenarios europeos y americanos contra enemigos tan dispares (franceses, ingleses, holandeses) empeñados en desmantelar finalmente su imperio. Tales cuadros destacan los éxitos iniciales, pero también los políticos de su válido el conde duque de Olivares, promotor de esta gran empresa pictórica y asimismo los triunfos militares de Ambrosio de Spinola, Fernando Girón, del duque de feria, Juan de Haro, Gonzalo de Córdoba y Fadrique de Toledo.

La rendición de Breda a Ambrosio de Spinola o las lanzas, Velázquez,1634



Velázquez llevó a cabo todo un prototipo de pintura de historia en su cuadro la rendición de Breda o las lanzas, en realidad picas; en él se destaca una actitud de humanidad del general victorioso Spínola ante el holandés derrotado, Justino de Nassau, tras el asedio de un año durante la denominada "Guerra de los Treinta Años" de la ciudad de Breda en 1625. No se ha elegido el momento de la batalla sangrienta, sino el de la capitulación final tras de derrota. En el lienzo impide arrodillarse a éste en el acto de la entrega de las llaves de la ciudad al vencedor; no obstante quedan las huellas de la acción bélica en los incendios lejanos de la ciudad así como en las copiosas lanzas. La perspectiva y el espacio se jerarquizan: en el centro ambos personajes con un gran realismo y en distintos planos se muestran a las tropas y al fondo el paisaje de la urbe. Se suele afirmar que Velázquez conoció a Spinola en su viaje a Italia y fue testigo de la representación en la Corte de la obra de Calderón de la Barca titulada El sitio de Breda.
La defensa de Cádiz por Don Fernando Girón contra los ingleses, Francisco de Zurbarán
 La recuperación de bahía de Brasil por Fadrique de Toledo, Juan Bautista Maino
La recuperación de la isla de San Cristóbal por don Fadrique de Toledo, Felix Castelo

EL PRESTIGIO RELIGIOSO DE LA MONARQUÍA DE LOS AUSTRIA: LOS NUEVOS SANTOS ESPAÑOLES.

El siglo XVII casi amaneció con la beatificación de varios santos españoles. Varios de estos nuevos santos españoles fueron místicos, pero otros habían sido poco menos que militares. Los reinados de Carlos I y de su hijo Felipe II -época del concilio de Trento, guerras de religión centroeuropeas , construcción de prestigiosas empresas artísticas motivaron la aparición de un ambiente entre místico, ascético y militante, que produjo la beatificación de varios religiosos iluminados y soldados al servicio de los papas y el cristianismo más ortodoxo. Actitudes vitales, con tan intensa proyección ultraterrenal, que se consideraban modélicas y dignas de figurar como ejemplos a seguir para los hombres tras de la Contrarreforma.

Y así Paulo V beatificó entre 1605 y 1621 a San Ignacio de Loyola, a Santa Teresa de Jesús y a San Isidro labrador; Gregorio XV en 1622 los canonizó todos ellos junto con el jesuita San Francisco Javier. En 1657 Clemente X beatificaba a San Juan de la Cruz. La época de la decadencia del imperio español se llenaba de santos propios, en cuya devoción el pueblo podía refugiarse para rezar y olvidarse de las derrotas en demasiados frentes bélicos, de validos corruptos, de incertidumbres, bancarrotas y crisis económicas empobrecieron aún más los estamentos humildes y que proporcionaban abundante oro a los privilegiados.
Iglesia del Gesù, Roma, culminación del modelo jesuita barroco de entender el templo

Las directrices generales establecidas en el concilio de Trento sobre las Bellas Artes, confirmaban a las figurativas su eminente capacidad didáctica tan similar a la escritura.

Había que mostrar a los fieles tanto personajes como asuntos modélicos que debían atender con la máxima devoción posible y hasta seguir para asegurar tras la muerte la salvación de sus almas. Los nuevos santos que se habían ido canonizando, eran modelos próximos en el tiempo, y cercanos en el mismo espacio de los reinos hispánicos, lo que motivaba a su copiosa representación. Pintores y escultores hallaron una iconografía que era encargada por mecenas, y eran fácilmente vendibles a otros lugares del Imperio hispánico dada la abundancia de iglesias, monasterios y catedrales. Lo que menos se deseaba era la representación de desnudos y de aquellos temas mitológicos que no invitasen a servir de buenos ejemplos.

Esta copiosidad de imágenes de nuevos santos en la España del barroco se halla en estrecha relación con la construcción de numerosos edificios religiosos de jesuitas y Carmelitas a finales del s. XVI y primera mitad del XVII. En la mayoría de ellos, coexisten dos influencias arquitectónicas principales: de la Iglesia del Gesú en Roma y la del Escorial de Juan de Herrera.

En ella se guardaban tantos cuadros como muchas imágenes de San Ignacio de Loyola y de San Francisco Javier así como de Santa Teresa de Jesús. Se crearon sus prototipos iconográficos que después serían tan repetidos por los artistas. Todo ello procuraba gran prestigio tanto a la Iglesia española de la Contrarreforma como a la misma monarquía católica de los Austrias. Las artes figurativas testimoniaban propagandística y didácticamente este hecho, y los mostraba como modelos a seguir.

En varias ocasiones se había empleado la copia de la mascarilla funeraria de San Ignacio (en cera y yeso), para representar su imagen con la mayor verosimilitud, pero también se inspiraron en un retrato pintado por Sánchez Coello. Son, así pues, imágenes naturalistas que lo muestran, cuál auténticos retratos, calvo, de ojos vivos, pero de expresión entristecida. Posiblemente la mejor representación se deba a Juan Martínez de Montañés en 1610 que nos mostró a San Ignacio además de calvo, con una nariz aguileña y con barba rala, de expresión grave y con ojos llenos de lágrimas, y que se guarda en la capilla de la Universidad de Sevilla

San Ignacio de Loyola, Juan Martínez de Montañés, Sevilla, 1610

La historiografía del arte suele considerar la imagen de Santa Teresa de Jesús, obra de Gregorio Fernández en 1625, (en el Museo Nacional de Escultura de Valladolid), como su auténtico modelo iconográfico. Se representó a la mística santa en actitud de éxtasis; pero también como doctora de la Iglesia con una pluma y un libro. Sus vestiduras son dignas de destacarse por la calidad de su pintura (técnica del estofado). Su manto, cogido a la ropa con alfileres, se recoge en punta.

Así, nuestros santos del siglo XVII hallaron un lugar de prestigio y de una forma bien elocuente, entre la copiosidad y variedad de imágenes religiosas, realizadas por artistas españoles, que cumplían esa finalidad didáctica promovida por el Concilio de Trento. Eran mostrados como unos ejemplos claros de la santidad a la que la nueva iglesia de la contrarreforma aspiraba a llegar. Desempeñar una función destacada en los edificios religiosos españoles entre las representaciones de la Virgen, a modo de Inmaculadas y Dolorosas, de Jesucristo, de los apóstoles, de San Pedro, San Pablo, San Francisco, San Bruno y la Magdalena.
Santa Teresa de Jesús, Gregorio Fernández, Valladolid, 1625.

Pero también fueron objeto de la atención de importantes artistas extranjeros a la que movió el mecenazgo de las órdenes religiosas. Y aquí hay que destacar la obra titulada el éxtasis de Santa Teresa de Jesús (1645-1652) del gran escultor Bernini. La actitud mística parecía propicia a su representación en pleno éxtasis, como ella describiera en sus escritos poéticos. Un serafín atraviesa su pecho con una flecha ardiente, mientras ella parece retorcerse como consecuencia de ese gozoso dolor producido por su encuentro con el amor divino. Junco la alternancia del color de las columnas oscuras que flanquean el grupo y el blanco orden las esculturas de Santa Teresa y del serafín, pero también supo dirigir convenientemente la luz hacia ese grupo desde un ventanal oculto para crear un ambiente dramático y misterioso.

Éxtasis de Santa Teresa de Jesús, 1645-1652, Bernini. Capilla Cornaro en Santa Maria della Vittoria, Roma.

EDIFICIOS Y ESPACIOS JERARQUIZADOS: LAS CASAS DE COMEDIAS Y LOS TEATROS CORTESANOS

Cuando Pedro Calderón de la Barca escribió y se presentaron sus comedias y autos sacramentales en la España del siglo de oro (entre 1623 y 1681) la tipología del edificio teatro estaba indefinible mente definida en el modelo que sea llamado "corral" o casa de comedias. Una serie de textos y unos pocos diseños, contribuyen a proporcionar una idea bastante general de cómo debió ser la arquitectura de tal edificio.

Algunos historiadores han afirmado que en España se configuró en el transcurso del último tercio del siglo XVI un modelo propio de teatro específico, el más original de este Reino en todas sus épocas.. Durante el siglo XVII el esquema arquitectónico del corral se consolidó y pulió para ser reemplazado poco a poco a lo largo del segundo tercio del siglo, XVIII por el coliseo (inspirado en el edificio teatral italiano). Fue entonces cuando fueron sustituidos paulatinamente por estos nuevos modelos, llegados concretamente de Venecia y Roma, aptos para las representaciones musicales; pero olvida también con la interferencia francesa al alternarse los proyectos de arquitectos de ambos países en España.

La aparición de tales paradigmas italianos, que revolucionaron las casas o corrales de comedias, quizá se origina en la representación de las primeras óperas a finales del siglo XVI. Ello obligó en un principio a distinguir entre un teatro literario y otro musical, pues éste presentaba muchas más exigencias arquitectónicas de precisión acústica. Además mientras el literario parecía destinado a las clases burguesas y populares, la ópera adquiría tintes aristocráticos ( sólo las personas más acomodadas y adineradas acudían debido a los altos costos requeridos para ponerlas en escena, y a necesitar cierta formación musical). La primera ópera escrita pero que no se representó fue Dafne del florentino Peri. 
Este mismo compositor logró exhibir su Eurídice el 6 octubre 1600 en el teatro del palacio Pitti de Florencia. Se suele atribuir a Venecia el haber construido en 1637 el primer teatro dedicado específicamente a la ópera.

Se puede afirmar que en la España de los siglos XVI al XVIII debieron coexistir ya dos lugares diferentes y complementarios social para la representación: corrales burgueses - donde tenían lugar las comedias- , y los salones de los palacios reales -propicios para la puesta en escena de estas primeras óperas, pero en los que también se representaban algunos de esas mismas comedias-. El propio Calderón puso en escena sus primeras comedias en el palacio del Alcázar madrileño. Después de ordenarse sacerdote en 1651 ya no compondría comedias para el público, sino en palacio para el Rey. Otro aspecto a tener en consideración son sus autos sacramentales de carácter eucarístico, que comenzó escribirlos desde el año 1634.

En nuestro país las representaciones tuvieron en algo un carácter más popular de la misma Italia. Aquí se prefirió utilizar los locales propios de las viviendas comunes, en vez de los palacios aristocráticos italianos. Habrá una correlación arquitectónica entre los elitistas palacios italianos y los vulgares corrales españoles. Asimismo, también en la diferencia existente entre los óperas italianas y las comedias de nuestro país, las cuales no prescindieron de espectáculos musicales más populares, sino que fueron adaptados a la realidad popular española.

Hasta entonces, además de los espacios totalmente populares abiertos al aire libre en las plazas principales o mayores, se emplearon catedrales, iglesias parroquiales y conventos, centros educativos colegiales y universitarios, palacios y hasta cuarteles. La fiesta teatral se guarnecía de este modo de las inclemencias del tiempo; pero también establecía su propio ámbito circunstancial y limitado según la institución que lo promovía. El espacio de la representación debió generar de alguna forma hasta los mismos géneros y subgéneros literarios del teatro, pues según el ámbito donde se representaba cambiaba la función o el significado de los géneros. Más fuese cual fuera el tipo de edificio que lo promovía y albergaba, en todos ellos era precisa la instalación de un escenario, el verdadero teatro.

El tablado variaba escenográficamente tanto su contenido como su lujo según la institución singular que promovió el espectáculo.



La aparición del "corral" de comedias fue la consecuencia de una clara necesidad social y económica surgida durante el último cuarto de siglo XVI, pues se había concedido a las cofradías obreras, la opción de representar obras teatrales con la finalidad de poder hacer frente con el dinero recaudado a las necesidades hospitalarias de beneficiencia, que promovía. Requerían un espacio propio estable, en primer para ahorrarse los gastos ocasionados por el montaje y desmontaje de escenarios, y también controlar a cuántas personas asistían a tales representaciones (pagasen entrada o contribuyeran con donaciones). Además eran necesarios para proteger el espectáculo de las inclemencias del tiempo. Había una diferenciación de espacios dentro de los corrales según estuvieran cada uno de ellos al aire libre o cubiertos, que respondió a una jerarquización social y hasta sexual, a una estructura de poder.

Antes de construirse los primeros corrales se debieron representar en los mismos hospitales. Está certificado que en el Hospital General de Madrid se realizaban tales representaciones en su patio. También en el Hospital Real de Santiago de Compostela, en sus amplios sótanos. Queda asimismo constancia de la representación de comedias en Barcelona o Zaragoza.

Pero la representaciones de tipo religioso tuvieron lugar en catedrales, en algunas iglesias parroquiales y en conventos de órdenes mendicantes, como franciscanos y dominicos. La mayoría de las veces corrió a cargo del Cabildo la instalación del tablado y de las apariencias de paños necesarios. Los Autos Sacramentales -también llamados comedias a lo divino-solían representarse en los claustros y hasta los mismos cruceros de estos templos, durante los días del Corpus, levantando tablados provisionales. Tuvieron gran éxito durante el siglo XVII, pero fueron decayendo poco a poco hasta desaparecer a finales de esa centuria.

Asimismo, se representaban comedias y tragedias en determinados colegios universitarios y universidades, primero por los mismos estudiantes en lengua latina y después compañías contratadas. Solía estar precedidas de solemnes procesiones religiosas y seguidas de distribuciones de premios a los ejercicios literarios de los alumnos (colegio de Fonseca Santiago- anualmente los martes de Pascua). Se
colocaban dos tablados en el patio del Colegio, uno para escenario y otro para asiento del Clautro, Cosejo y Cabildo, y se cubría con un todo jironado. El resto del público asistía al espectáculo desde el mismo patio y las galerías.

También es de destacar la representaciones realizadas en las aulas de los colegios de jesuitas donde se alzaban auténticos escenarios, con asistencia de personalidades académicas, eclesiásticas y nobles. Su existencia, así como los llamados certámenes literarios, documentada en diferentes ciudades españolas a mediados del s.XVI, tenía una finalidad claramente docente. De aquí quizás derivaría el concepto pedagógico del teatro promovido durante la Ilustración y cuyo principal portavoz fue Jovellanos.

Los corrales de comedias

Los corrales, como edificios teatrales, surgieron promovidos por las cofradías, que lograron conciliar las representaciones profanas de comedias con los requerimientos morales de la Iglesia. El rey Felipe II concedió estas asociaciones de obreros el privilegio de representar comedias. Se le otorgó para que con las ganancias obtenidas en la representaciones, mantuvieran los hospitales, que había fundado y regían. Controlaron y hasta monopolizaron el teatro y también promovieron la formación de un primer modelo
de tipología teatral. Es de significar y el nexo institucional existente entre el hospital y el teatro.

En Madrid dos cofradías, la de la Pasión y la de la Soledad , gozaron este privilegio por separado para asociarse después para no tener competencia mutua. Debió haber hacia principios del siglo XVII hasta cinco corrales distintos que es muy probable que dieron lugar a la aparición de un auténtico barrio o distrito dedicado la representación de comedias cuyo centro principal fue la calle del Príncipe donde existieron hasta tres distintos: la Pacheca, Burguillos y el célebre corral del Príncipe (inaugurado en 1582).



Diversos autores han deseado definir de algún modo un modelo común, aunque presenten algunas diferencias más o menos significativas entre sí. El problema principal es no haber llegado a nuestros días ni planos y dibujos de su época de edificación, sólo algunos bastante posteriores. Las excavaciones en el corral de la plaza del mercado, en la ciudad de Alcalá de Henares han permitido conocer cómo estaba organizado arquitectónicamente. Se levantó entre 1601 y 1602 acomodándose a la traza del teatro de la Cruz. Sin embargo, al final debió tomar determinados aspectos de uno y de otro corral madrileño. Se establecería una especie de síntesis ecléctica entre ellos. Tal hecho ha permitido que nos hagamos una idea bastante más clara de cómo y en dónde estaban construidos, conocer la estructura de sus diferentes partes y percibir las relaciones existentes entre ellas.

En primer lugar los corrales solían ubicarse en un lugar céntrico de las ciudades y de fácil acceso. En Madrid, en la Carrera de San Jerónimo, constituyendo un auténtico barrio dedicado a la representación teatral. En Alcalá, ocupó la plaza, centro social y comercial de la urbe, y en Zaragoza y Valladolid también plazas céntricas.

No queda constancia de los nombres de los autores de con excepción de Francisco Sánchez que realizó el de Alcalá de Henares. Dado el gran uso que se hacía de la madera para construir, quizá sea posible pensar que sus constructores pertenecieron este gremio de carpinteros. Sin embargo, se conoce la autoría de las transformaciones de tales corrales a coliseos durante el siglo XVIII (la mayoría de ellos arquitectos italianos). Juan Bautista Sachetti proyectó una transformación del teatro del Príncipe que se realizaría entre los años 1744 y 1745. Pasó de ser corral de comedias a coliseo a la italiana. Filippo Juvarra diseño la transformación del corral de la Cruz en 1735.

El corral ha sido definido como un un espacio libre entre casas destinado a contener animales. También podría tratarse de espacios vacíos, sin edificación alguna de viviendas en los interiores de algunas manzanas. Es posible que ocupasen las partes posteriores de estos edificios domésticos, creando un gran patio, a veces común entre varias casa, que se aprovechaba como corral y cobijo de los animales.

Tal vez se aprovechasen la fachada y los accesos de una vivienda preexistente, pero  debería haberse adaptado a la nueva función (ubicar oficinas para el cobro y el control de las entradas y el acceso sistemático e independiente de los espectadores a las distintas partes del corral). También debía transformarse el corral con la construcción del escenario o tablado o teatro, las gradas, los aposentos, apoyándose en los muros de las casas colindantes. Todo ello no se podía improvisar brevemente, si bien es posible que se realizara poco a poco en diferentes etapas constructivas. Se partiría de una estructura provisional embrionaria, que paulatinamente se fue complementando hasta constituirse en un auténtico modelo imitable.

La funcionalidad del corral, simple y pragmática, debía prevalecer sobre su propia imagen arquitectónica exterior, que no era ni significativa ni diferenciada. La fachada era indeterminada o "indiferente", no sobresalía de la apariencia vivencial y doméstica; el edificio no expresaba externamente su función.

La mayoría de corrales debieron construirse en solares, más bien alargados y estrechos, a veces de formas irregulares. Por este motivo, al transformarse en coliseos, los arquitectos proyectaron algunos de ellos en forma de U o de media elipse (proyecto de Sacchetti para el corral del Príncipe de 1745).

En el corral, como en cualquier teatro, se dirigía toda la atención del espectador hacia el tablado del escenario. Solía levantarse sobre los cimientos de piedra y cal para asegurar la consistencia del maderamen. Sus distintas partes se debían distribuirse simétricamente con la idea de alcanzar una mejor visión y la audición más adecuada posibles. En el Corral, el tablado del escenario estuvo siempre ubicado en el espacio opuesto a la entrada. Se elevaba sobre el pavimento del patio por encima de 1,5 m., para permitir la mejor visión de los espectadores. De tamaño rectangular, era variable y se adecuaba a sus diferentes dimensiones, pero no debería ser inferior a los 5 m de largo por cuatro de fondo (hasta un máximo de ocho). Detrás de él se hallaba el llamado balcón de apariencias para las escenografías y tras de él los vestuarios de las actrices. Los camarines para los actores estaban debajo del tablado mismo, por eso se excavaba por debajo del nivel del suelo para poder albergarlos. El tablado podía cubrirse al principio con un tono de lona y después con un tejadillo.

Delante del tablado del escenario se disponían a los bancos o taburetes, también llamados media luneta, con diferentes órdenes de sillas,lugar que después sería ocupado por la orquesta. Tras la media luneta y de una pequeña valla posterior de separación se sitúan los hombres de pie -llamados "mosqueteros"- en el espacio del parterre, llamado después platea o luneta. Posteriormente entre el escenario y las lunetas se interpuso un foso -según el modelo italiano- que podía alcanzar 2,5 m. de profundidad. Se constituyen en un elemento imprescindible para la puesta en escena de las obras teatrales. El foso era el lugar por donde se situaban los carros para los bastidores.

Enfrente del tablado solía hallarse el zaguán de entrada al patio. Hubo que adaptarlo en la mayoría de los casos al ser viviendas. En él se hallaban la contaduría y el guardarropas y hasta alguna tienda. Con el tiempo debió adquirir más complejidad hasta convertirse en centro de distribución de los espectadores hacia los distintos tipos de localidades. Desde él se tenía acceso al patio y por una o varias escaleras se subía a la llamada "cazuela",  los diferentes aposentos y a la galería superior. En algunos corrales había entradas diferenciadas según fuese la clase social y el sexo de cada espectador. El número de puertas variaba en cada corral, sin embargo nunca debieron ser muy numerosas.

El patio del corral era el auténtico auditorio, tenía el suelo empedrado con cantos rodados y ligeramente inclinado para la recogida de las aguas de lluvia y conducción a los sumideros. De planta rectangular más o menos alargada, tras de los lunetos los espectadores asistían de pie . A veces la entrada desde el zaguán estaba flanqueada por los llamados alojeros -venta de productos de consumo-. En los dos lados mayores del patio se disponían las gradas, elevadas ligeramente y realizadas en madera, cuyo estructura se apoyaban en los muros de las medianerías de las casas vecinas y en vigas verticales clavadas en el suelo. Como norma general estaba recubierto. Se escalonaban y solían dejar un pasillo debajo del maderamen de comunicación lateral con los vestuarios.

Alcanzaban el escenario y se prolongaban ambos lados del tablado, constituyendo los tabladillos, que servían para alojar a más espectadores o para prolongar el escenario para guardarropía y trastero.

Los aposentos, a veces llamados andamios cubiertos, a semejanza de los balcones, constituían una de las partes mas nobles arquitectónicamente y la mas destacada socialmente del teatro, pues lo ocupaban las familias pertenecientes a la aristocracia o a grupos de personajes adinerados e influyentes. Tales galerías se distribuían simétricamente a ambos lados mayores del patio, en dos o tres órdenes o pisos, y podían extenderse por el lado menor a lo largo del zaguán y frente al escenario. Se denominaba desvanes al orden superior de los aposentos. Su número, discreto, dependía de la mayor o menor longitud de tales flancos. Se alquilaban, aunque algunos de ellos habían sido comprados. En los aposentos no había diferenciación de los espectadores según su sexo, tal y como sucedió en los otros lugares del auditorio. A ellos acudían indistintamente hombres y mujeres de las mismas familias o con sus invitados respectivos. Un pasillo como un los comunicaba entre sí y con las escaleras del acceso. Construidos con cierta sencillez, con dominio de la madera y del enfoscado de yeso. Se comunicaban con el patio por medio de balcones de madera o de hierro.

En la mayoría de estos corrales había uno o varios aposentos destinados a las autoridades del Reino o del ayuntamiento. Solían estar situados en el zaguán y encima de la cazuela. Desde ellos se conseguía la mejor de las perspectivas posibles. Si acudía el alcalde de la localidad se le denominaba aposento o cuarto del corregidor. En la Corte se llamaba el aposento de Madrid. El Ayuntamiento pagaba un alquiler anual y a veces costeaba su conservación y mejoras. En algunas ocasiones el aposento del corregidor estaba flanqueado por otros ocupados por distintas autoridades. En los coliseos dieciochescos y en los teatros decimonónicos, este lugar no presidiría el Rey, quien durante el siglo del barroco era común sentarle en la platea.

Hay que destacar aquí otro espacio singular: la llamada cazuela, donde se sitúan las mujeres, que no pertenecían a las clases sociales de cierto prestigio y adineradas, las alojadas en los aposentos laterales.

Otra galería, encima de este zaguán de entrada, estaba constituida por la llamada tertulia, ubicada sobre la cazuela, que se cerraba por medio de una celosía para que quienes lo ocupaban con toda discreción pudieran contemplar el espectáculo sin ser vistos por el resto del público (iban religiosos y otras personalidades). Por encima de ella se dispondría una segunda cazuela que servía para ampliar la inferior cuando ésta llegó a ser insuficiente. En ocasiones en esta parte superior solía situarse la servidumbre de aquellas personas de alto rango social.

El Corral español de comedias del siglo XVII configuraba una estructura de espacios bastante diferenciados entre sí tanto sexual como socialmente; edificio muy jerarquizado, de una forma estamental, no se alejaba en gran medida de los teatros abiertos greco romanos, ni de los posteriores cortesanos de la Ilustración y del Romanticismo. Si algo cambiar con estos últimos es una cierta despreocupación por los problemas ópticos y acústicos a la hora de tratar de hallar el mejor tipo formal de auditorio posible. Lo que parece indudable es que el corral hay que considerarlo desde el punto de vista arquitectónico como un modelo intermedio, a medio camino entre el teatro clásico descubierto y el Coliseo ya totalmente cubierto. No deja de ser sin embargo un edificio a la vez embrionario y transicional en la definición de unos modelos nuevos.


Teatros de corte: lugares espectaculares para el espectáculo.

Los pequeños teatros existentes en los palacios reales de los Austrias fueron lugares espectaculares y privilegiados para la alta aristocracia cortesana en torno al rey. La casa regia, reservaba un ámbito específico para el teatro, cada vez más imprescindible durante el Barroco para cumplir con toda su magnificencia y su protocolo.

En la tipología arquitectónica palacial se fueron ubicando poco poco lugares específicos destinados al teatro. De esta forma en el viejo Alcázar madrileño, no existía un lugar concreto, diseñado ex profeso. Se usaba el salón dorado o cuarto de la Emperatriz, habitáculo rectangular bastante alargado, cubierto con un bello artesonado de madera al modo mudéjar, al cual se accedía por la fachada principal y que comunicaba con los dos patios. En él se situaría un pequeño escenario, ligeramente inclinado hacia los espectadores. Se ha dicho que Isabel de Valois introdujo en la corte la afición por el teatro y la fiesta, y promovió, así la creatividad literaria española en cierta forma.

El principal teatro palaciego cortesano de la España del siglo XVII fue el coliseo que construyó en el Palacio del Buen Retiro Alonso de Carbonell entre 1630 y 1640, que estaba ubicado en un ángulo de dicho palacio, y daba a la plaza principal en cierta forma independiente del resto del recinto palaciego. El auditorio era en forma de U, de alas algo cortas y ligeramente inclinadas hacia el interior. En realidad, era un edificio a medio camino entre los corrales y los novedosos coliseos barrocos al modo italiano.
coliseo  en Palacio del Buen Retiro Alonso de Carbonell,

El amplio y alargado palco real o balcón regio en forma de media luna, con ricas decoraciones doradas se situaba en el centro de la perspectiva visual del tablado o escenario, en la superficie curva del cuarto de círculo con dos vestíbulos laterales. Se enfrentaban de este modo dos lugares espectaculares para el espectáculo: el tablado de la representación -ficticio literario o musical- y el regio tan protocolario, no mucho menos fantástico; el uno dinámico, el propio de los actores, y el otro estático y pomposo. Además el palco real estaba flanqueado por otros dos pequeños palcos a modo de balcón que proporcionaban al real su forma tan peculiar de rectángulo alargado. Ambos lados del auditorio se alzaban tres filas u órdenes o pisos de cuatro aposentos enrejados cada uno de ellos, jerarquizados por sus distintas dimensiones. Los dos mayores eran los contiguos al palco real, siendo uno de ellos es llamado aposento de la Villa. Se comunicaban entre sí por sendos pasillos que daban a las escaleras ya los accesos.

El escenario rectangular alargado, reducía sus dimensiones hacia el fondo para aumentar la sensación de perspectiva visual. En el patio y debajo del balcón del rey, se situaban las mujeres de la corte, siendo denominada la cazuela (como en los corrales). Coincidían así en la jerarquización y separación por sexos.

jueves, 19 de julio de 2018

EL TEATRO FRANCÉS DEL SIGLO XVII

En el siglo XVII y hasta fines del XVIII, Francia era el modelo de la literatura para los otros países europeos. El idioma francés era la lengua de moda que hablaban los intelectuales y la gente culta; el gusto por lo francés era la regla de la buena sociedad.

Ya en el siglo XVI, se formaron los grupos llamados "los cómicos de la legua", con actores que representaban donde podían, v.gr. en el cuarto grande de una posada o en una granja, alumbrando el espacio con velas de sebo. Después de varias incursiones por París representaron en el hotel de Borgoña, antiguo palacio de los duques y solo en 1628, se establecieron en París y entonces obtuvieron el título de Compañía real. Luego, en 1634, se estableció el Teatro de Marais y los actores se hicieron llamar comediantes del rey.

En aquellos teatros, la sala era larga y estrecha. En uno de los extremos, encima de un estrado, estaba el escenario: A lo largo de las paredes, dos pisos de galerías formaban los palcos. Todo el resto era el patio, donde los espectadores se mantenían de pie. La sala estaba muy mal alumbrada, con velas de sebo colocadas a los lados. Luego hubo candeleros colgados de cuerdas delante del escenario.

Los actores llevaban los trajes que querían, sin tener en cuenta el país donde la escena tenía lugar. Se juzgaba suficiente ponerse turbante para representar el papel de turco. Los papeles femeninos estaban a cargo de hombres.

El espectáculo empezaba a las dos. El precio de las localidades no era alto. El público se componía, sobre todo, de gentes del pueblo y personas de posición modesta. Gritaban, hacían ruido, como sucede hoy en los teatros de feria. Las señoras no se atrevían aún a ir al teatro. Para aquel público poco delicado, se representaban obras cuya acción fuera violenta, aparecían en escena asesinatos y combates. Se hacía con frecuencia hablar a los personajes un lenguaje muy grosero.

Apenas se pagaba al autor que escribía aquellas obras. Para vivir, necesitaba incesantemente escribir otras nuevas. Hardy, que trabajaba para el Hotel de Borgfma escribió más de 700.

Por el año 1630 tuvo lugar un gran cambio. Las personas instruidas, los caballeros y las señoras empezaron a frecuentar el teatro. Se ponían en el escenario asientos que los señores ocupaban detrás de los actores, y el escenario resultaba demasiado lleno. Las señoras asistían al espectáculo en los palcos. El patio seguía abandonado a las gentes de posición modesta y a los jóvenes.

Entonces los autores dejaron de tener en cuenta al público del patio. Quisieron trabajar para las señoras y los caballeros, que llamaban las buenas gentes, y se dedicaron, por tanto, a escribir obras adaptadas al gusto del nuevo público. Las gentes instruidas de aquel tiempo admiraban las obras de los griegos y de los romanos -que, por otra parte, conocían mal-. Quisieron que se aplicasen a las obras dramáticas francesas las reglas establecidas por los antiguos. Creían entonces que Aristóteles había establecido la regla de que la obra dramática debe representar siempre una sola acción que tiene lugar en un solo día y en un solo sitio. Era la llamada regla de las tres unidades -"unidades de acción, de tiempo y de lugar"-. La decoración no representó ya más que un sitio, porque en él había de representarse toda la obra. El autor, metido en este zapato chino, debía de arreglárselas para que todo pasase en veinticuatro horas. Así se establecieron en Francia las reglas de la tragedia y de la comedia.

Se mejoró el alumbrado, poniéndose al borde del escenario, en las candilejas, velas encendidas que había que despabilar. Pero el escenario siguió estando lleno de espectadores, y los actores llevando, trajes que no guardaban relación con los personajes de la obra. Por ejemplo, representaban al emperador Augusto con peluca, o al héroe Aquiles vestido con traje de Corte y, por cierto, las las actrices representaban a Andrómaca con vestidos de señoras de la época.

En 1636, ocurrió otro hecho significativo, relacionado con la literatura. Algunos hombres de letras tomaron la costumbre de reunirse en determinados sitios y por uno daban charlas y hablaban de de literatura. El cardenal Richelieu les propuso que constituyeran en corporación regular; eligieron, en principio, 12 miembros, que creció hasta 40 personas. Esta reunión llegó a ser una corporación oficial reconocida por el rey con el nombre de Academia Francesa. Richelieu adoptó el título de Protector y también Luis XIV fue miembro.

La Academia, desde entonces, celebró sus reuniones en el Palacio del Louvre.

viernes, 14 de julio de 2017

JACINTO BENAVENTE

El Teatro Español no tiene otra figura comparable a Be­navente durante la primera mitad del siglo XX, con dos excepciones: Pérez Galdós, que era eminentemente un nove­lista, y García Lorca, sobre todo un poeta lírico. Jacinto Be­navente domina la escena hispana desde que estrena en 1907 Los intereses creados hasta el día mismo de su muerte. El nom­bre de Benavente en la cartelera de un teatro significó en Es­paña y en toda la América española la máxima garantía de éxito y de categoría dramática, en contraste con la mediocridad de la restante producción española -aparte algunas obras de los hermanos Álvarez Quintero y de Arniches-, que derivó en forma alarmante hacia el "astrakán", deformación payasesca del género cómico, en que reinó Muñoz Seca.

La obra más simple de Benavente contenía siempre un diá­logo ingenioso, personajes bien delineados y una innegable dig­nidad literaria. Era un verdadero maestro de la construcción teatral hasta el punto de que muchas de sus comedias, com­puestas a la diabla para proveer a numerosas compañías que lo apremiaban de modo constante, no son más que una lucida esgrima de agudezas entre personajes que sólo se sostienen por la extrema habilidad de su manipulador. A la larga, en la ingente producción benaventiana prevalecerá este tipo de co­media improvisada por un cerebro excepcionalmente dotado para la creación teatral. Por esto, se le ha comparado muchas veces con la del gran Lope de Vega, agobiado también por los cómicos de su tiempo con peticiones de comedias que en oca­siones satisfacía con obras que, en menos de horas veinticuatro, pasaron de las musas al teatro.

Benavente ha puesto en boca de sus personajes justificaciones a esa labor a marchas forzadas que no permite la debida concentración; así, en La noche del sábado oímos decir a su protagonista: "Un gran ideal, sólo desmenuzado en migajas puede lograrse. De aquel bloque mismo de mármol de Carrara, en que debí esculpir mi obra soñada, labré esas mil figurillas que habéis visto en exposiciones y escaparates, primero, después en saloncitos y boudoirs elegantes; eran lindas y graciosas, pero en vez de crear una sola obra gigantesca en una llamarada de una llamarada de inspiración ... ¡Y pensarán que así realizo mi ideal artístico ¡Y por mis obras juzgarán mi espiritualidad! ..
Amarga deducción que coincide con aquellas consideraciones un tanto cínicas de Lope de Vega en su Arte nueva de hacer comedias:
Pues como las paga el vulgo, es justo
hablarle en necio para darle gusto ...

Estilo teatral

Benavente es considerado el renovador del teatro español debido a su llamada comedia de costumbres. Gracias a su lenguaje renovador, brillo en sus diálogos, variedad de personajes y mayor ritmo en la trama consiguió dar un salto con respecto al antiguo teatro melodramático

El estilo de Benavente revolucionó la forma teatral española, oponiendo la sencillez y la naturalidad en los temas y diálogos al énfasis y a los convencionalismos de los demás autores de fines de siglo XIX. Le costó no poco a Benavente desplazar del gusto del público las grandes tiradas de versos, escasamente poéticos, y las rebus­cadas situaciones melodramáticas de aquellos autores para plan­tear sencillos conflictos entre la aristocracia o la clase media española. Satirizó en casi todas sus comedias a esa aristocracia y a esa clase media, cuando ésta se sale de sus casillas, sin perdonarle pullas a políticos, militares, jueces y hasta a eclesiásticos.

Su ironía tiene algunos puntos de contacto con la de Ber­nard Shaw -sin llegar a la acritud del irlandés- y provocó siempre grandes explosiones en el público, jubilosas las más de ellas, como aquella ocasión en que lo llevaron en hombros des­de el teatro a su casa tras el estreno de La ciudad alegre y confiada. Lo que originó, dada su enorme popularidad, que algunos gobiernos prohibiesen sus obras (Para el cielo y los altares, durante la dictadura de Primo de Rivera) o la suspensión de toda su producción durante el año 1946. Benavente fue siempre un inconforme, sin llegar a ser un rebelde, porque aceptó de buen grado los homenajes oficiales tributados por no importa qué régimen, incluso en épocas de gran agitación po­lítica, sin adscribirse jamás a una determinada ideología.

Las concesiones que hubo de hacer en sus comedias y que tanto le censuraron los intelectuales estaban determinadas por el ambiente demasiado restringido de la escena española con respecto, por ejemplo, al resto de la Europa occidental, lo que inspiró a Ramón Pérez de Ayala aquella acerba crítica del tea­tro benaventiano en su famoso ensayo titulado Las máscaras. Benavente replicó a esta actitud con sus también conocidísimas palabras: "El teatro es por su historia, por su origen, un género literario que solo en el pueblo halla su propio ambiente. El teatro para eruditos, para intelectuales, no tiene razón de ser. La obra dramática en estas condiciones será demasiado libro para el teatro y demasiado teatro para el libro"

El prestigio y la fecundidad de Benavente, nacido en Madrid el 12 de Agosto de 1886, incluso en los últimos años de su prolongada existencia, fueron tan formida­bles que resistió sin ceder todos los embates de las nuevas co­rrientes teatrales. Para las nuevas generaciones, el viejo maestro, que había sido en su momento un revolucionario de la escena, estaba ya anticuado, era una gloriosa supervivencia de un estilo condenado a desaparecer. Sin embargo, en el teatro español no ha surgido todavía un nuevo estilo ni una figura en la que pudieran depositarse las esperanzas de un heredero del puesto dejado vacante por Jacinto Benavente.

BIBLIOGRAFÍA

El nido ajeno (1894)
Rosas de otoño (1905)
Los intereses creados (1907)
Señora ama (1908)
El nietecito (1910)
La malquerida (1913)
La ciudad alegre y confiada (1916)
Campo de armiño (1916)
Lecciones de buen amor (1924)
La mariposa que voló sobre el mar (1926)
Pepa Doncel (1928)
Vidas cruzadas (1929)
Aves y pájaros (1940
La honradez de la cerradura (1942)
La infanzona (1945)
Titania (1946)
La infanzona (1947)
Abdicación (1948)
Ha llegado Don Juan (1952)
El alfiler en la boca (1954)

Versos (1893)
Cartas de mujeres (1893)
Pensamientos (1931)
Acotaciones (1914)
Crónicas y diálogos (1916)

Jacinto Benavente

domingo, 21 de junio de 2015

REVINDICANDO EL TEATRO DE BERTOLT BRECHT

El hombre tiene unas necesidades expresivas y comunicativas y uno de los vehículos que utiliza para satisfacerlas es el lenguaje (también los gestos, las imágenes, etc.). A través del discurso lingüístico, el hombre 1) expresa su manera de percibir las cosas (sus sentimientos, sus conocimientos, etc.) y 2) pretende producir un determinado efecto en el receptor (enseñar, emocionar, persuadir, entretener, etc.).

En la dramática o teatro, el sujeto o sujetos de la enunciación son los personajes, que se identifican y actúan como seres reales, aunque los espectadores saben que son ficticios y que su discurso e identidad han sido producidos o creados por el dramaturgo. En el teatro no existe la posibilidad de que narrador alguno se responsabilice del texto. En el teatro no hay instancia mediadora como en la narración, sino que hay una inmediatez enunciativa. El drama puede realizar historias, actuar, actualizar o representar. El drama realiza una mímesis en el sentido más estricto del término. Mímesis es imitación, simulación o representación. Mímesis es representación ficticia ya sea de hechos reales o inventados/ficticios.


Bertolt Brecht nació en el seno de una familia alemana de clase media y su infancia transcurrió sin sobresaltos. En 1908 comenzó su educación primaria y la continuó en la escuela secundaria en Augsburgo hasta 1917, año en el cual obtuvo el bachillerato de emergencia, debido a su implicación en un escándalo escolar.

 A comienzos de la Primera Guerra Mundial (1914-1918), Bertolt Brecht tuvo que abandonar sus estudios de medicina en Múnich por ser reclutado como soldado sanitario. Desde 1920 comenzó a viajar en forma continua a Berlín, donde se relacionaba con actores, gente de teatro y literarios, trasladándose en forma definitiva en 1924, trabajando como dramaturgo junto a Carl Zuckmayer en el Deutsches Theater.

En 1926 Bertolt Brecht se vio influenciado por las corrientes socialistas que dominaban el panorama cultural e intentó transmitir esa influencia en sus obras, haciendo al público partícipe. A comienzos de 1933 fueron prohibidas sus obras y tuvo que exiliarse con su familia en Dinamarca, periodo de escasez económica.

 Durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), Bertolt Brecht viajó hacia diferentes países tratando de representar sus obras si éxito. Siendo considerado por los nazis como subversivo, comunista y traidor, queman todas sus obras y es buscado intensamente por La Gestapo (policía secreta de la Alemania Nazi).

 En 1949 se traslado a Berlín y fundó su propia compañía teatral, el "Berliner Ensemble", trabajando intensamente para el teatro, siempre tratando de dejar un mensaje en el público, ya que concebía al teatro como un instrumento para transformar el mundo. Bertolt Brecht fallece de un ataque al corazón en 1956, aunque en virtud del quincuagésimo aniversario de su muerte, una investigación puso en duda si su muerte fue natural.

REVINDICANDO EL TEATRO DE BERTOLT BRECHT

A lo largo de su existencia, el teatro ha sido un reflejo de la vida, donde se representan los cambios sociales, los sentimientos, las tragedias, las costumbres, los amores y desamores, los momentos históricos, como así también la oscuridad y la luminosidad del ser.

El drama se caracteriza por la tensión (“pathos”), que consiste en el anudamiento y desenlace de las intrigas –cómica o patética- por la vía eficaz de la representación o actuación sensitiva directa de unos actores para lograr la conmoción (“catarsis”: conmoción trágica o exaltación cómica) de los espectadores

El teatro ha incorporado recursos “didácticos” en el desarrollo de acciones y diálogos, llegando incluso a ocupar un lugar destacado en el llamado “teatro de ideas”. Hay que desmenuzar el texto, tomando una cierta distancia que nos permita verlo como una reflejo de la sociedad. Nada de sentimentalismos que provoquen lágrimas en el escenario, sino que provoquen un reacción frente a la realidad.

La crítica social, la compasión con los seres humanos y el consiguiente cambio de la sociedad deben desempeñar el papel esencial. Así, las canciones interrumpen los parlamentos, el telón priva al escenario de la magia teatral, y un cartel plantea la exigencia.

Todas las obras de Brecht están absolutamente ligadas a razones políticas e históricas y tienen un sobresaliente desarrollo estético. En realidad, en Brecht se encuentran siempre unidos el fondo y la forma, la estética y los ideales.

Además de conmover los sentimientos, obligaba al público a pensar; en las representaciones teatrales nada se daba por sentado y obligaba al espectador a sacar sus propias conclusiones. Hasta el fin de su vida sostuvo la tesis de que el teatro podía contribuir a modificar el mundo.

El arte es una forma de civilización, una forma de desarrollar el pensamiento, el conocimiento y la conciencia. No solo es un divertimento. Ese es el gran problema de nuestra sociedad, es la clave. Para muchos políticos el arte es un peligro porque hace que la gente piense y sea crítica. Prefieren reducirlo a diversión. Eso es olvidar que, junto a la religión primero y a la ciencia después, el arte es el gran motor de la creatividad humana.





lunes, 1 de junio de 2015

FUNDAMENTOS PARA UNA HISTORIA DE LA ARQUITECTURA GRIEGA

INTRODUCCIÓN

Este tema se centra monográficamente en el análisis de la arquitectura griega. Una primera parte aborda las cuestiones relativas a las fuentes de información, los materiales y las técnicas de construcción empleadas en la Grecia antigua. La importancia de concedemos a estos asuntos es notable, dado que su testimonio nos llega fundamentalmente por vía arqueológica y se trata de aspectos que ilustran el contexto tecnológico en que se inscribe la construcción de edificios. Un capítulo se dedica a los espacios de culto, evolución constructiva de los edificios religiosos desde una perspectiva propiamente arquitectónica, para valorar después, ya con un enfoque arqueológico. Un último conjunto de contenidos se centra en el estudio de la arquitectura que tiene como escenario los núcleos urbanos se inicia con el análisis de la, construcciones defensivas. Seguidamente, se comentan los prototipos de edificaciones civiles, para concluir con el estudio de la arquitectura doméstica, que cierra el apartado de las construcciones que tienen por escenario la polis.



FUENTES DEL CONOCIMIENTO

La arquitectura, junto a la escultura, constituye una de las ramas de la creación griega valorada desde fechas más antiguas. La principal fuente de información para su conocimiento son los propios edificios, que aportan datos sobre los materiales y la técnica, sobre la adaptación de su concepto planimétrico a su función y sobre los conceptos ideológicos que se subyacen en su forma. Son datos, imprescindible para valorar el carácter de la sociedad de los produce.

Es evidente que los edificios conservados son la fuente esencial para el conocimiento de la arquitectura griega, pero también los documentos escritos relatan la forma y las condiciones en las que se erigieron, así como algunos nombres de arquitectos y de personas que encargaron su construcción.

Los autores latinos que nos aportan mayor información son Pausanias y Plutarco, ambos del siglo II d.C., Aunque las descripciones que realizan sobre estos edificios deben tomarse con la debida cautela debido a la distancia temporal existente entre el destructor y la fecha de construcción de ciertas edificaciones.

Aunque Plinio el viejo no conocía personalmente Grecia, su obra Naturalis Historia contiene una gran cantidad de información sobre cuestiones técnicas y desde este el punto de vista, no podemos dejar de mencionar la obra De Architectura de Vitrubio, escrita en los años 30 a.C., ya que tenía en su poder tratados griegos sobre arquitectura hoy perdidos. El hecho de que su obra haya sido la única superviviente de esta temática explica quizás la importancia desmedida que se le ha dado.

Además de las fuentes escritas literarias, es imprescindible citar las fuentes epigráficas relativas a la construcción, como son los contratos, las cuentas y las dedicatorias. Para realizar una construcción en una ciudad griega, el Consejo y la Asamblea Ciudadana preparaba un decreto y se elegía una comisión entre los miembros del Consejo encargada del seguimiento de los trabajos y de la gestión financiera.

Los arquitectos presentaban los distintos proyectos ante la asamblea y el seleccionado debía redactar el cuaderno de obras. Un heraldo exponía estos documentos en el ágora y en las regiones del entorno. Toda esta documentación se consignaba en papiros y era conservada en los archivos, solamente una parte se grababa piedra y era expuesta en un lugar visible para el conocimiento de los ciudadanos.

Las cuentas de construcción son la categoría más importante y se disponían en estelas alrededor de los edificios.

Las dedicatorias realizadas sobre un monumento son corrientes a partir del siglo IV a.C., en ellas se exponía el nombre del personaje que encargaba su edificación -generalmente una comunidad ciudadana-, el tipo de monumento y otros datos relacionados con la construcción.

Otra categoría de documentos procede de Egipto, son los papiros y los ostraca de época griega que, proporciona testimonios sobre la construcción. Los papiros transmiten información sobre el hábitat doméstico y la decoración. Los ostraca, son una fuente documental y  prescindible para el conocimiento de los trabajos en las canteras (Mons Claudianus).

MATERIALES Y TÉCNICAS DE CONSTRUCCIÓN

Materiales

Desde el comienzo de su arquitectura, los griegos utilizaron el adobe, económico y muy fácil de fabricar, y la madera, ya que el país disponían de buenos recursos y que se usaba esencialmente para las techumbres de los edificios. Pero la reputación de la arquitectura griega deriva de la excepcional maestría en el trabajo de la piedra y sobre todo de los mármoles, ya que las canteras son muy numerosas tanto la Grecia continental, como en la insular y también en Asia Menor. El trabajo de la piedra es herencia de los egipcios y de los hititas y ya se constata en la Creta minoica y desde Grecia se traslada a Roma.

El transporte de la piedra por vía terrestre era muy costoso, por lo que la prohibición uso de las canteras cercanas a las construcciones. La clasificación de las canteras de mármoles  realizadas por Hellmann es la siguiente:
  • Canteras explotadas únicamente para la construcción de un edificio concreto.
  • Canteras explotadas durante un corto período de tiempo para el mercado interior.
  • Canteras explotadas durante siglos y cuyos mármoles han sido objeto de exportación a lo largo del Mediterráneo.
Las canteras pueden ser propiedad de una ciudad o de un santuario y podía afectarse a los demoi para su gestión. Los obreros, esclavos o prisioneros, que trabajaban en la canteras estaban dirigidos por un jefe entre los obreros existían algunos especialistas que transmitía sus técnicas de generación en generación. El personal vivía en pequeños pueblos próximo a las canteras.


La explotación podía realizarse a cielo abierto, o a través de galerías subterráneas. Las técnicas de expresión se basa en el principio de frente detalla:
  • los bloques cuadrados o rectangulares se delimitan mediante zanjas por tres lados y en el restante se marcan los encajes de las cuñas que, una vez acopladas, provocaron la ruptura del bloque 
  • Para tallar en escalones, desde arriba o desde abajo prevalece el sistema de cavidades preparatorias alineadas.
  • Finalmente, los monolitos o los tambores de las columnas detallan en vertical, cavando alrededor una galería circular en la que se sitúa el cantero.
Tras la extracción de los bloques, algunas piezas se trasladaban a una plataforma en la misma cantera donde se realizaba una somera talla de los sillares, hecho que permitiría disminuir el peso del transporte. Desde la cantera se acarreaban hasta la obra por procedimientos diversos. Si la cantera estaba cercana al mar se deslizaba los bloques por una pendiente con la ayuda de un cabrestante hasta la orilla, donde se disponía una plataforma en la que se situaban orificios para disponer los instrumentos necesarios para el levantamiento de las carga de piedras. Cuando las canteras estaban en el interior las maniobras eran mucho más complicadas. Si estaban en un monte descendía por calzadas empedradas por las que se deslizaba la piedra sobre trineos de madera, cuyo descenso se controlaba mediante cables atados estacas clavadas en los bordes de la calzada (figura tres). Si la pendiente no era pronunciada por el terreno era plano bloques pétreos se transportaban en carros de cuatro ruedas tirado por bueyes.

Las herramientas utilizadas eran: el pico de dos puntas y el pico-martillo, la maza, las puntas y punzones, los cinceles y la sierra. Las cuñas podían ser de metal, pero también se usaban las de madera para piedras plantas, que se unifican para dilatarlas y provocar la ruptura.



La construcción

La articulación de los bloques pétreos

Cuando el bloque de piedra, previamente labrado en la cantera, llegaba a la obra, se realiza una primera talla en la que se preparaban los lechos y, para las piedras de aparejo, la cara que se unirá al últimob loque ya asentado en el muro; para este fin la parte central se pica y se deja una banda alrededor cuidadosamente pulimentada, denominada "marco de anathyrosis" (figura 4). El resto de lascaras de la piedra se finaliza una vez puesta en el muro para poder mantener el plano.


Para desplazar e izar los bloques mediante poleas existían distintos métodos. El más sencillo es rodearlos de cuerdas, intercalando tacos de madera para proteger las aristas; también se constatan protuberancias en las cargas verticales que servían para atar las cuerdas y ranuras por las que pasaban las sogas (figura 5).

Otros procedimientos, más complejos, implican la utilización de pinzas o tenazas para las que era necesario realizar profundas muescas en los sillares que permitían alojar los brazos de las tenazas; también podría utilizarse clavijas en forma de L o trapezoidal es que se insertaban los orificios realizados para su encaje (figura 6).

Para reconocer el orden en el que debían situarse los distintos elementos arquitectónicos, se pintaron como grabados sobre ellos diversos tipos de marcas, generalmente las letras del alfabeto simplemente una serie de líneas verticales sucesivas. Los griegos no hicieron uso de la trabazón de argamasa, por lo que las uniones la hacían a hueso, procurando una superficie de asiento casi perfectas en la horizontal, mientras que en la vertical coincidían sólo los bordes de los sillares (anathyrosis)ya que la parte central estaba rehundida. Además de la yuxtaposición en seco y para asegurar la unión entre los bloques, se disponían grapas que se encajaban en muescas con la misma forma; podían tener distintos perfiles y se realizaban en madera o plomo que se fundía en un molde y una vez dispuestas se martillaba. Los tipos más comunes son las que presentan perfil en forma de cola de milano, doble T o forma de Π (Figura 7).



Cimentaciones y aparejos

Cimentaciones y aparejos murarios

Los griegos realizaron dos tipos de cimentaciones para las construcciones monumentales:
  • Las cimentaciones continuas bajo las partes sustentante, como muros y columnas.
  • Las discontinuas, más económicas, que solamente presenta un pilar bajo cada una de las columnas.
En la arquitectura doméstica únicamente se disponían una o dos hileras de piedra con una zapata de cimentación de piedras salientes.

Desde la edad del bronce se utilizaron en Grecia los muros realizados con adobe sobre un zócalo de piedra y revestido con mortero. Este tipo de muros se utilizaban sobre todo para la arquitectura doméstica y para las murallas, al menos, hasta época helenística. Los muros de compartimentación interior de las casas se fabricaron con tierra apisonada en un encofrado de madera. Las cubiertas se realizaban mediante dos estratos de vigas dispuestas perpendicularmente sobre las que se añade un revestimiento de arcilla y un manto vegetal  que, en los edificios públicos, puede sustituirse por una cubierta de tejas cerámicas.
 
Anathyrosis. Vaciado de las partes centrales de las caras laterales de los sillares, que deja un marco estrecho y liso que permite obtener una unión perfecta entre sillares.
Existen cuatro tipos de aparejos pétreos: mampostería, aparejo poligonal o lésbico, trapezoidal  y rectangular isódomo o pseuisódomo
  • Los muros de mampostería de piedras y seculares son muy habituales se denomina aparejo ciclópeo cuando las piedras son de gran tamaño.
  • Los muros poligonales son una versión más cuidada del aparejo de piedras irregulares. A menudo se realizaba partiendo las piedras para obtener dos con superficies planas y después tallar las he logrado para buscarla con los bloques vecinos (figura 8).
  • En el aparejo trapezoidal los lados superior e inferior de las piedras son horizontales y los laterales oblicuos (figura 9).
  • El aparejo rectangular isódomo es característico de los mejores edificios clásicos y se caracteriza porque todas las piedras son iguales, en tanto que el pseuisódomo presenta tamaños diferentes de las distintas hiladas (figura 10).
Ya sea el muro pétreo o de adobes, sobre las cimentaciones se disponía una primera hilada saliente, sobre la que se sitúan bloques verticales denominados ortostatos y sobre ellos se levanta el muro.



Techos, arcos y bóvedas

Aunque la innovación de época griega son los arcos y bóvedas realizados con dovelas, continúan elevándose en los arcos diedros, formados por dos grandes losas inclinadas en ángulo con forma de V invertida, y también los realizados por aproximación de hiladas que caracterizan la arquitectura micénicas, sobre todo en los tholoi.

El descubrimiento de los arcos y bóvedas de dovelas ha sido objeto de una intensa controversia, si bien el hallazgo y estudio de las grandes tumbas macedónicas ha permitido clarificar sus orígenes. La tumba más antigua hallada en la zona griega con este tipo de cubierta es la de Eurídice (340 a.C.), en la que las dovelas están unidas con grapas en forma de π. El arco de dovelas también se utiliza para las puertas de la muralla, si bien su uso se hace habitual a partir del siglo III.



Los tejados más frecuentes en Grecia, sólo que presentan una doble vertiente, también existen los tejados planos, con una ligera inclinación y los tejados de tres o cuatro vertientes.

Para cubrir edificios de planta cuadrada los tejados presentan forma de pabellón o forma piramidal escalonada, como demuestra el Mausoleo de Halicarnaso, que es el primer edificio griego con este tipo de cubierta.

Las cubiertas estaban realizadas con tejas, y su adopción debe relacionarse con la resistencia a  los incendios y con el deseo de proteger la parte de madera de los edificios. Las tejas  planas constituían la cubierta y las uniones entre ellas se cubrían con tejas curvas que  garantizaban la impermeabilidad. En los aleros  las tejas curvas están rematadas por una  antefija pintada o condecoración en relieve y 
en las planas existe un canalón como orificios,  a veces rematados por elementos figurados,  que permiten el desagüe. Sobre el frontón, a las tejas planas se les añade un reborde con perfil  curvo que se denomina sima, según Vitrubio, que generalmente está decorado; esta sima  carece de perforaciones y las aguas discurren hacia los extremos del alero. En el caballete las  tejas se adaptan a la forma y presenta ángulo recto. También están realizadas en terracota las acróteras, elementos ornamentales situados en los tres extremos del frontón.

Estos tejados eran muy pesados y requería un soporte de estructura sólida realizado en madera y que estaba constituido por vigas horizontales que van de un muro aguilón al otro y que reciben los cabrios y, finalmente, los listones o viguetas dispuestos a lo largo de la  pendiente del alero; sobre estas viguetas podría añadirse un cañizo y finalmente un estrato de  arcilla y paja sobre el que asientan las tejas.

Según la forma de las tejas y su disposición en el tejado, se han identificado diversos sistemas:
  • Protocorintio, aparece lo largo del siglo séptimo en la zona de Corinto. A lo largo de los faldones despejado las tejas están compuesta por una parte plana y otra curva; sin embargo en la zona del alero las tejas planas presenta una ligera curvatura en la cara superior y las tejas curvas transforma su sección en triangular en la zona más cercana al borde (figura 11).
  • Transmisión de Corinto aparece un nuevo tipo de tejados que será pronto adoptado en otras zonas de Grecia y que se denomina sistema corintio. La teja inferiores plana con rebordes laterales y la superior presenta afección pentagonal en el exterior y triangular en el interior (figura 12.2). En la zona del alero, el borde de las tejas planas está adornado con un motivo decorativo en forma de trenza y las curvas están cerradas por una placa decorada en rojo y negro; este elemento, denominado antefija, se hace progresivamente más grande y la decoración consiste en una palmeta y una flor de loto invertida. Sobre el frontón, a las tejas planas se les añade un reborde con perfil curvo denominado sima (figura 13). 
  • El sistema laconio, evolución del sistema protocorintio. El nombre deriva de su presencia en la región de Esparta. Las tejas inferiores y también las superiores adopta una forma curva (figura 12. 1) y las antefijas, de forma semicircular, están decoradas en ocasiones con un gorgoneión
  • El sistema denominado mixto o híbrido aparece en Asia Menor hacia mediados del siglo sexto. Las tejas planas presentan favores, como el sistema corintio, las tejas superiores  son de sección semicircular como el sistema laconio.
Las tejas, antefija y acróteras se realizaban a molde. Algunas tejas presentan sellos cuyos contenidos son muy variados: además de las fechas, se encuentran iniciales que indiquen "del pueblo", "de la ciudad", "del rey" y también otras que revelan que son propiedad de un santuario; pueden señalarse también el nombre del edificio que estaban destinadas o el de la divinidad; sin embargo es extraño encontrar el nombre del fabricante, el contratista o el arquitecto.

Además de estrategia de terracota, existían las realizadas en mármol para ciertos edificios ya que su costo era cinco veces superior y su peso comportaba problemas técnicos. Su origen se da en las islas Cícladas y posteriormente se difunde por la Grecia continental y también por la Magna Grecia.



LOS ÓRDENES GRIEGOS

Un "orden arquitectónico" puede definirse como un sistema constructivo organizado que permite destacar las fuerzas arquitectónicas en juego dando una solución arquitectónica y ornamental a este contexto estructural. A medida que se va produciendo la diferenciación del edificio religioso se irán desarrollando estilos regionales, dos de los cuales se convierten durante los siglos VI y V a.C. en órdenes canónicos con reglas más o menos precisas. Vitrubio establece unas reglas, a partir de las cuales la investigación moderna de recreó la imagen de una sucesión en el tiempo de un orden dórico al que siguió después el orden jónico, los dos estilos mayores de la arquitectura religiosa griega. Parece claro que solamente pueden diferenciarse dos órdenes griegos, el dórico y el jónico, ya que el corintio es únicamente una variante, al menos hasta el siglo I a.C., momento en el que sobre el capital se dispone una cornisa que le permite constituirse en un auténtico orden que será el preferido por los romanos.


El orden dórico

Fue organizado en la Grecia continental y en las colonias occidentales a partir de la segunda  mitad del siglo VII a.C. el dórico canónico se caracteriza por su rigor y por una cierta rigidez de  sus líneas geométricas que recuerda el paso progresivo de una arquitectura madera a una arquitectura en piedra.

La columna retórica carecía de basa, por lo que apoyaba directamente sobre el estilóbato, o escalón superior del crepidomos. El fuste, que solía componerse de varios tambores, tenía forma ahusada y su superficie presenta acanaladuras verticales de perfil cóncavo. El ahusamiento del fuste implica una disminución del grosor de abajo hacia arriba. El engrosamiento central se denomina "éntasis". El capitel dórico se encuentra casi siempre tallado en un solo bloque que incluye una pequeña parte superior del fuste y está formado por un elemento curvo "equino"sobre el que se sitúa un bloque rectangular "ábaco"

Sobre el capitel se disponía el entablamento, compuesto por el arquitrabe o epistilión, el friso y la cornisa. El arquitrabe suele ser liso, presentando, a lo sumo, una fina moldura en la zona superior "tenía" bajo la cual, y a intervalos regulares se disponían listeles "regulae" de los que perdían seis protuberancias de forma cilíndrica denominadas gotas.



El friso muestra en su cara delantera una división alternante de espacios con estrías verticales "triglifos" y espacios lisos más anchos "metopas", lisos o con decoración pintada o esculpida.  Normalmente a cada columna le corresponde triglifo y otro a cada intercolumnio, siendo de rigor también colocar uno en cada esquina.

Sobre el friso se encuentra la cornisa, formada por una serie de bloques saledizos a la manera de una especie de alero continuo que protegía la fachada del agua de lluvia. La cornisa consistía en una moldura rematada por un elemento plano. Sobre cada triglifo y me toca se disponía una losa "mutulus" de la que dependían también hileras de gotas.

La cubierta se resolvía con doble vertiente, sobre un eje central y vigas a lo largo. El espacio triangular que se generaba en los frentes "pedimento" se cerraba con un tabique "tímpano" sobre cuya base solían ponerse en grupos escultóricos fijados con clavijas. La parte externa de la cubierta contaba con tejas planas de terracota o mármol. La evacuación del agua de lluvia se realizaba a través de gárgolas.
Finalmente, los tres ángulos del pedimento solían rematar en acróteras esculpidas o en forma de disco.

Orden Dórico

Los órdenes jónico y corintio

Sus orígenes se localizan en las islas y en las costas jonias de Asia Menor, que experimentan entre fines del siglo VII y el primer cuarto del VI a.C. un destacado florecimiento cultural causado por una situación comercial de gran prosperidad, con influencias de las civilizaciones anatolias y orientales.

Además de por las proporciones, el orden jónico se diferencia del dórico por la forma de las columnas. El fuste jónico posee una basa moldurada sobre el estilóbato y las estrías que lo surcan o rematan en arista viva sino que están suavizadas mediante una banda lisa y estrecha.

El modelo clásico de capitel, a diferencia del jónico, muestra puntos de vista frontales bilaterales bastante diferentes y está pensado para ser visto desde delante o desde detrás. En su parte superior posee una moldura plana semejante al equino dórico, que suele decorarse con ovas y dardos. Sobre ella se desarrolla un cuerpo de volutas enrolladas en espiral a cada lado del fuste. El origen de las volutas podría encontrarse en formas de la naturaleza, asociada con motivos vegetales. El ábaco suele ser de planta cuadrada y, a menudo, está decorado el arquitrabe suele estar constituido por tres bandas "fasciae", cada una de las cuales sobresale un poco más que la inferior. Sobre la fascia superior puede aparecer una banda decorada o una moldura que da paso al friso continuo, liso o esculpido.

Vitrubio considera el orden corintio como una variante del jónico, ya que no llegó a reunir los elementos necesarios para articular un orden arquitectónico independiente. De este modo, empleó el fuste el entablamento del orden jónico. El capitel corintio, está formado por un núcleo central cilíndrico envuelto por dos coronas superpuestas de ocho hojas de acanto cada una . Entre las hojas de la corona superior asoman tallas que salen de sus vainas (caulículos),en las que surgen volutas como si nacieran de aquellas. Entre las volutas se alza un tallo que remata en una flor, que se encuentra ya en el ábaco. Este modelo se hará popular en la arquitectura helenística romana.

Órdenes jónico y corintio

LA ARQUITECTURA RELIGIOSA Y EL ANÁLISIS ARQUEOLÓGICO DEL ESPACIO DE CULTO: TEMPLOS Y SANTUARIOS

Evolución del edificio de culto en la Grecia antigua

Los primeros pasos hacia una definición formal de la construcción religiosa en el mundo griego

La progresiva salida de la Edad Oscura a partir de finales del siglo IX trae consigo un cabio en las concepciones religiosas y en la nueva necesidad de edificios religiosos destinados a funcionar como las moradas de los dioses.

La falta de restos arqueológicos no permite documentar de forma completa el paso hacia el nuevo modelo, pero algunos indicios permiten conocer algunos detalles, como las maquetas usadas como exvotos que representan edificios con planta de herradura, un porche sujetado por columnas dobles y un tejado a dos aguas (modelo de Perachora),aunque se constatan otros modelos de base angular,como los restos del Templo de Apolo en Dreros(Creta).

Otros ejemplos similares, son los casos del templo de Hera en Samos, de forma alargada y con una línea central de postes para sustentar la cubierta o el de Apolo en Thermon, con planta rectangular y tres espacios interiores con apertura central. Alrededor se dispusieron 18 basas de piedra como una especie galería de columnas o perístasis.


La formulación del lenguaje arquitectónico del templo griego
  • Con el templo griego se impone un concepto arquitectónico en el que prima su volumen externo en detrimento del espacio interior.
  • Con la caída de los basileis se articula el concepto de téménos, el espacio sagrado, del que forma parte el templo y el resto de la zona sacra, como los altares públicos de sacrificios.
  • A partir del siglo VII a.C. el modelo constructivo se consolida con las primeras obras totalmente en piedra.
Modelo planimétrico: espacio tripartito, con la cella o naos en la parte central y delimitada por pilastras o antae, precedida por una pronaos o antesala y tras ella una estancia trasera u opistodomo.

El conjunto puede estar flanqueado por columnas en la parte delantera y trasera, o por todos sus lados (peristasis).

Todo el conjunto se apoya sobre una plataforma pétrea (estereobato), construida sobre una capa de nivelación (eucinteria), y que solía estructurarse en tres niveles, generalmente demasiado elevados para ser escalones, lo que se completaba con unos de tamaño menor en la parte delantera.

En relación a la estructura de los pórticos existen diferentes modelos:
  •  Períptero: si el pórtico rodea los 4 lados.
  •  Díptero: si se rodean los 4 lados con una columnata doble.
  •  Próstilo: solo presenta columnas en la parte delantera.
  • Anfipróstilo: presenta columnas en la parte delantera y trasera


En cuanto al número de columnas en la fachada principal y solo en su parte delantera:
  • Dístilo: 2.
  • Tetrástilo: 4.
  • Hexástilo: 6.
  • Octástilo: 8.
El templo griego en época arcaica

Quizás el ejemplo de dórico más antiguo sea el templo de Poseidón en Isthmia, hecho aún de madera y piedra en el segundo cuarto del siglo VII a.C. y destruido por el fuego hacia el siglo VI a.C.

Templo de Poseidón en Istmia

El Templo de Poseidón en Istmia, un logro arquitectónico verdaderamente inspirador del periodo arcaico, simboliza la conexión entre la antigua Grecia y el poderoso dios Poseidón, demostrando la capacidad humana para crear y perseverar. Ubicado en el istmo de Corinto, a 16 kilómetros al este de la antigua Corinto, este templo ha experimentado una transformación notable a lo largo de los siglos, desde su construcción inicial en el siglo VII a. C., su destrucción en el 470 a. C. y su reconstrucción en el año 440 a. C. durante el periodo clásico, lo que nos recuerda la resiliencia y el espíritu humano. 

El Templo de Poseidón está construido con mármol blanco de Agrileza, procedente de canteras de mármol de las minas de Agrileza, un ejemplo de la habilidad y la dedicación de los antiguos griegos. Se desconoce quién fue su arquitecto, pero los historiadores creen que fue Ictinus, un arquitecto griego que construyó el Partenón, lo que nos habla de la importancia de la innovación y la creatividad. El templo tenía 38 columnas, cada una de las cuales medía 6 metros de alto, un testimonio de la grandeza y la belleza de la arquitectura antigua.

El primer templo fue construido durante el período Arcaico pero fue destruido por fuego y reconstruido en la era Clásica. Esta reconstrucción hizo que el sitio fuera uno de los centros religiosos más importantes de la región.

Es un edificio alargado, con la cella construida en piedra y una perístasis

templo de Poseidón en Isthmia

El segundo Templo de Hera en Samos (Hekatompedon II), se fecha en la segunda mitad del siglo VII, que sustituye al anterior.

Presenta una doble columnata en su parte oriental para destacar la fachada, lo que marcará el estilo de Jonia. Hecho de piedra y madera, aún no contiene muchos elementos decorativos.


Templo de Hera en Olimpia

El Templo de Hera en Olimpia termina de asentar las bases de dórico hacia el 600 a.C., hecho en piedra (solo la base hasta 1m.), madera y adobe. Presenta la estructura tripartita interior y columnas in antis.

El Templo de Hera, también llamado Hereo o Heraión es dentro de la Grecia continental el templo dórico más antiguo y destacado. Se construyo hacia el año 600 a.C. sobre dos estructuras más antiguas y era in antis, períptero y hexástilo, con 16 columnas de lado.

Tenía una longitud de 50 m por 18,75 m. de ancho y una altura de 7,80 m aproximadamente. La base, aun conservada, estaba hecha de piedra local característica por estar formada de conchas fósiles. La parte superior de las paredes eran de ladrillo, material pobre disimulado mediante el uso del estuco y la policromia.

Las columnas, originariamente de madera fueron reemplazadas en diferentes épocas por otras de piedra igual que la base, por ello, aunque todas se realizaron en estilo dórico, eran diferentes en capiteles, estriado e incluso proporción. Pausanias nos revela que en su época (hacia el año 160 d.C.) todavía existía una columna de madera en el opistódomo. La planta presenta una división en tres partes, con pronaos, naos muy alargada y opistodomos. La pronaos se encuentra al este y tiene dos columnas delante. 

A continuación la naos alberga columnas agrupadas en dos filas, muy próximas a las paredes laterales y que se intercalan con pequeños muros divisorios que crean compartimentos a modo de capillas. Estos estaban adornados con diversas estatuas. En el segundo a la derecha se encontró durante las excavaciones el Hermes de Praxiteles. Al fondo de la naos estaba la estatua de la diosa Hera, de la que se conserva la cabeza, sentada en su trono, con una estatua de Zeus al lado de pie, representado como guerrero. El opistodomo estaba separado de la naos por un muro. Delante, al igual que la pronaos tiene dos columnas. Allí se guardaban objetos sagrados como la mesa de oro y marfil sobre la que se colocaban las coronas de los vencedores en los juegos, obra Colotes, discípulo de Fidias.

Se dice que este templo fue donado por la ciudad de Skillos (Pausanias, V, 16,1), ciudad de Trifilia, y recientes investigaciones sostienen que estaba dedicado a Zeus. Los trifilios tuvieron al principio el santuario bajo su control hasta su derrota por los eleos, que como castigo destruyeron completamente Skillos (Pausanias V, 6, 4) pero hubiera sido un sacrilegio destruir el templo donado. Por ello construyeron posteriormente el Templo de Zeus, dedicando el antiguo templo a Hera.

Templo de Hera en Olimpia

Templo de Artemis en Corfú

El Templo de Artemis en Corfú o La Gorgona es el primero construido totalmente en piedra, de estilo períptero (8 x 17), con estructura tripartita. Presenta decoración el frontón y ya muestra el equilibrio constructivo del dórico. Se data hacia el 580 a.C.

Su nombre antiguamente era Cércira, y con esta denominación la conocieron los hombres que edificaron el gran monumento dórico a principios del siglo VII a.C. Sus restos, en excelente estado de conservación, fueron hallados cerca del puerto de Illaiko.

Hecho mayormente de piedra caliza y cubierto por un techo de cerámicas que se reemplazó por mármol en 530 a.C., consta de 17 columnas a lo largo y 8 a lo ancho. Varios hallazgos notorios que se realizaron aquí fueron llevados al Museo Arqueológico de Corfú, entre ellos, inscripciones votivas y un frontón de piedra que representa a Gorgona.


Este frontón es uno de los mejor conservados que se conocen, y el templo en sí mismo es el más importante de la época helénica de Corfú. La figura de Gorgona, de tres metros de alto, fue ideada de tal forma que sus extremidades aluden a la forma de una esvástica, que en estos años, lejos de tener la connotación negativa con la que carga en nuestros días, representaba la luz del sol.

Dos leopardos flanquean a Gorgona, con la mirada puesta al frente, de modo que al observarlos también nos sentimos contemplados por ellos. Las tres esculturas, de inmensas proporciones, están acompañadas por otras más pequeñas, con las formas de un caballo alado –Pegaso– y un joven identificado con Crisaor.

Las grandes dimensiones del templo hacen pensar en las construcciones sagradas de la Magna Grecia. Sin embargo, se trata de un pionero, ya que muchas de sus características se aplicarán más tarde en la arquitectura dórica. Un ejemplo de esto es la distribución de las columnas en 8 por 17.


Templo de Afaia en Egina

El Templo de Afaia en Egina ya al final del periodo arcaico, marca el paso hacia el clasicismo, con columnas alargadas que marcan renueva época de esbeltez del dórico.

El Templo de Afaia, situado en la isla de Egina en el golfo Sarónico, fue construido hacia 500 a.C., durante la transición del periodo arcaico al clásico. Se trata de un templo dórico, consagrado a la diosa Afaia, una deidad local asociada con la fertilidad y la caza. El templo se erige sobre una colina que domina la isla, en un punto visualmente estratégico. Su autor es desconocido, pero evidentemente fue obra de un equipo arquitectónico con profundo conocimiento técnico y estético. Actualmente, el templo se conserva en gran parte, con su peristilo y estructura básica intactos. Por tanto, constituye una referencia esencial para comprender la evolución del orden dórico en el tránsito hacia el clasicismo.

Construido en piedra caliza revestida de estuco con doble hilera de columnas en la naos de carácter decorativo, ya que no eran necesarias para sujetar la estructura

Este templo responde a la tipología períptera, con una planta rectangular de 6 columnas en los lados menores y 12 en los mayores, siguiendo una proporción algo más compacta de lo habitual. Fue edificado en piedra caliza local, posteriormente recubierta con estuco blanco. La estructura es arquitrabada, con columnas dóricas sin basa, fuste estriado y capitel sencillo. La cella, o naos, se divide internamente en tres naves mediante dos hileras de columnas, lo que permite una cubierta más alta en el centro. El templo cuenta con pronaos y opistodomos, ambos in antis. Además, la cubierta a dos aguas remata en frontones triangulares. Como elementos sustentantes figuran las columnas y muros de carga; los sustentados incluyen el entablamento, el tejado y los frontones. Estos últimos contenían esculturas en altorrelieve que representaban escenas heroicas de la mitología local, especialmente la guerra de Troya. Aún hoy, algunas de esas esculturas se conservan en la Gliptoteca de Múnich.


Templo de Afaia en Egina

La luz en el templo tenía una función simbólica. Ingresaba solo por la entrada principal, iluminando de forma directa la estatua cultual. Así, la luz dirigía la atención del espectador al espacio más sagrado. En cuanto al color, aunque hoy se aprecie una monocromía pétrea, existen evidencias de policromía original en frisos y frontones. Por ejemplo, los relieves de los frontones muestran restos de pigmento, lo que confirma la decoración pictórica. El volumen general del edificio es equilibrado y de proporciones armónicas. Es decir, no resulta ni pesado ni ligero, sino perfectamente proporcionado. El ritmo se marca por la alternancia constante de columnas y la disposición regular de triglifos y metopas en el friso. Las proporciones son especialmente notables por su claridad: el templo combina compacidad y altura de forma coherente. Con ello, anticipa soluciones arquitectónicas que veremos plenamente desarrolladas en el Partenón. De modo que, el Templo de Afaia es un paso intermedio entre el arcaísmo robusto y el clasicismo refinado.

Templo de Hera en Paestum

En las colonias occidentales también se desarrolla el dórico, aunque con menos rigideces. Es el caso del Templo de Hera en Paestum o la Basílica, con 9 columnas al frente y 18 en los lados mayores.

El Templo de Hera en Paestum, conocido también como la Basílica, es una obra emblemática de la arquitectura griega arcaica. Se construyó hacia la segunda mitad del siglo VI a.C., aproximadamente en el año 550 a.C., en la antigua ciudad de Poseidonia, hoy Paestum, situada en la región de Campania, Italia. Perteneciente al orden dórico, muestra características propias de su fase temprana, con elementos robustos y proporciones masivas. Principalmente, este templo se asocia al culto de Hera, aunque se ha planteado la posibilidad de que estuviera dedicado a otras divinidades como Apolo o Poseidón. Su estado de conservación es extraordinario, lo que lo convierte en una fuente esencial para el estudio del templo griego en sus inicios. En resumen, se trata de una de las obras más antiguas y significativas del arte griego en la Magna Grecia.

Templo de Hera en Paestum o la Basílica

Este templo pertenece a la tipología de templo períptero, es decir, rodeado completamente por una columnata exterior. Concretamente, cuenta con nueve columnas en la fachada y dieciocho en los laterales, configuración poco común en el canon dórico posterior. A causa de esta disposición, la planta resulta más ancha y maciza que la de templos posteriores. Fue construido con piedra caliza local, recubierta con estuco blanco para emular el mármol, una técnica común en la época. La planta interna está compuesta por una cella dividida en tres naves mediante dos filas de columnas centrales, algo inusual en templos dóricos. La fachada presenta columnas acanaladas sin basa, con capiteles dóricos simples. Los elementos sustentantes son las columnas y muros de carga, mientras que los elementos sustentados comprenden el arquitrabe, el friso y la techumbre. La estructura es adintelada y simétrica, siguiendo los cánones griegos. La cubierta, ya desaparecida, habría sido a dos aguas, construida con vigas de madera y tejas cerámicas. El alzado es macizo y bajo, con columnas gruesas y distancias intercolumnares mínimas. En cuanto a los elementos decorativos, apenas se conservan, pero se presume que las metopas estuvieron policromadas, aportando color al conjunto.

Los fustes adelgazan mucho en su parte superior y presentan un collarín florido, quizás por influencia del jónico.

A diferencia de obras posteriores, esta presenta irregularidades que evidencian una fase de transición: número impar de columnas, proporciones más anchas y división interna poco común. Estas particularidades no deben verse como errores, sino como manifestaciones de un lenguaje arquitectónico en evolución. Efectivamente, estas decisiones muestran una preocupación tanto por la función religiosa como por la expresividad monumental.

El culto a Hera, diosa del matrimonio y la familia, era central en esta región. Por eso, la disposición tripartita de la cella puede responder a necesidades rituales específicas. Así pues, la arquitectura se convierte en vehículo del pensamiento religioso y social. Además, la ubicación del templo dentro del urbanismo de Paestum sugiere que desempeñaba un papel central, tanto simbólica como físicamente.

Los rasgos propios del dórico arcaico se evidencian en la solidez de las columnas, el uso de metopas y triglifos, y la ausencia de decoración escultórica figurativa. En contraste con el orden jónico, el dórico es más austero, pero igualmente expresivo. El Templo de Hera se convierte así en un modelo primitivo pero claro de estos valores estéticos.

El Artemisión de Éfeso

En el este destaca el Artemisión de Éfeso, financiado por el rey Creso de Lydia. Con 8 columnas en le frente y 21 en cada lado, en doble hilera completa forma un edificio de gran tamaño y construido en mármol, con tejado de madera y terracota.

 Diseñado por Quersifrón y su hijo Metágenes, el templo fue pionero en el uso del mármol. Se situó en un terreno pantanoso, utilizando carbón y lana para estabilizar los cimientos ante terremotos. Contaba con una cella abierta o hípetro y su estilo era el jónico, con capiteles decorados y columnas con tambores esculpidos.

Algunas columnas presentaban decoración a la altura del ojo, según la costumbre oriental.

Artemisión de Éfeso
Nuevo Templo de Hera en Samos

El nuevo Templo de Hera en Samos, construido hacia el 570 a.C. por Rhoikos y Tehodoros,será el primero díptero (doble columnata en sus 4 lados), con 21 columnas en sus lados, 8 al frente y 10 en a parte trasera.

El templo estaba en la cuenca baja y pantanosa del río Ímbraso. Fue el primero de los grandes templos jónicos exentos, aunque hubo templos anteriores desde el siglo VIII a.C. Solo una columna del templo original queda en pie.

Según la mitología local, Hera nació bajo un árbol sauzgatillo en Samos. Durante la fiesta de Samia, la imagen de culto de Hera era atada con ramas de este árbol y llevada al mar para ser lavada. Heródoto menciona este templo como "el mayor de todos los templos que conocemos". La mayoría de las referencias literarias al templo son posteriores a su apogeo.

Las pruebas arqueológicas muestran que el área fue un asentamiento de la primera Edad del Bronce y que el culto pudo haber comenzado a finales del periodo micénico. El primer templo de Hera se construyó en el siglo VIII a.C. La mayor prosperidad del santuario ocurrió a finales del siglo VII a.C. con la construcción de importantes estructuras.

En el siglo VI a.C., hubo una gran expansión y construcción, incluida la del altar monumental y nuevos templos, coincidiendo con el reinado de Polícrates. Durante el periodo clásico, la actividad en el santuario disminuyó bajo dominio ateniense, pero resurgió en el periodo helenístico y romano.
El culto a Hera terminó en el año 391 d.C. por los edictos teodosianos. En el siglo V d.C., se construyó una iglesia cristiana en el lugar, utilizada como cantera durante el periodo bizantino. Con el tiempo, la vegetación y los depósitos de barro enterraron las estructuras del Hereo. A principios del siglo XVIII, solo una columna permanecía en pie, dando nombre a la localidad de Kolonna.
  • En el interior la naos y la pronaos presentaban una doble hilera de columnas.
  • El exceso de peso fue el motivo de su derrumbamiento forzoso al poco de construirlo
Nuevo Templo de Hera en Samos

El templo griego en época clásica

A partir del siglo V a.C. la arquitectura griega encuentra su equilibrio, bien representada por la influencia de la Atenas De Pericles.

Templo de Zeus en Olimpia

Se trata de un templo de planta rectangular, hexástilo, aunque con dos columnas in antis en los lados cortos, períptero y de orden dórico, que respeta escrupulosamente los principios básicos de proporción y perfección técnica que definieron la edilicia clásica. La proporción se establece a partir de un canon que interrelaciona bajo un mismo equilibrio numérico el todo con las partes del edifico. La distribución de las columnas en un canon de 6×13 (seis columnas en los lados cortos del rectángulo que forma su planta y trece columnas en los lados largos), lo que llamamos peristasis, se mantendrá durante mucho tiempo como una medida establecida, lo mismo que la relación del diámetro de los fustes de las columnas en relación a su altura, o la proporción matemática establecida entre la anchura, la altura y la longitud del edificio, que completan en definitiva una “caja” espacial perfectamente proporcionada, lo que consigue un efecto de equilibrio, orden y mesura en la contemplación del edificio que no excluye por otra parte su monumentalidad.

El orden dórico se muestra esplendoroso con el templo de Zeus en Olimpia (470-456 a.C.) de Libón de Elis, con 6 columnas en los frentes y 13 en los lados, es uno de los edificios más grandes de la zona continental. El revestimiento de estuco le da apariencia marmórea. La cella quedaba encajada entre columnas dóricas para cobijar la enorme estatua sedente de criselefantina de Zeus hecha por Fidias.

Como también es habitual, el templo se dividía en tres salas, pronaos, naos y opistódomos, dividiéndose la naos o cella en tres naves, de las cuales la central era más ancha que las laterales, disponiendo en altura doble orden de columnas superpuestas. Una estructura igualmente perfecta en su proporcionalidad, por más que no lo pareciera cuando se colocase la escultura de Zeus Olímpico en la nave central de la cella. Las dimensiones enormes de la imagen que ocupaba toda la anchura y la altura de la nave provocaban, según contaba Estrabón, una cierta sensación de agobio espacial, dando la impresión de que el techo saltaría por los aires si a Zeus se le hubiera ocurrido levantarse un poco de su asiento. 

Aparte de la pieza central de Fidias, la decoración escultórica se completaba con una serie de relieves realizados por otro taller, dedicados a los trabajos de Hércules en las metopas interiores de los dos hastiales del templo; una centauromaquia o lucha de de lapitas y centauros en el frontón occidental, y la carrera entre Pélope y Enómao en el Oriental (ambas en el Museo de Olimpia). Todas ellas en un estilo severo, alejado aún de la belleza exquisita que desarrollará el taller de Fidias en el Partenón, y que señala la mano de uno o varios artistas, aunque bajo el estilo uniforme del llamado “maestro de Olimpia”.

templo de Zeus en Olimpia
Templo de Hefaistos en Atenas

El Templo de Hefaistos en Atenas, junto al ágora, es otro ejemplo de este momento. Se diseñó para ser visto desde el Este (único lado con metopas decoradas) y se conserva muy bien gracias a su reutilización como iglesia. Tiene rasgos jónicos como el friso continuo.

El Hefestión de Atenas es un templo de orden dórico. Se trata de un templo períptero (es decir, con columnas en todo el perímetro) y hexástilo (con 6 columnas en su fachada). Las columnas no tienen basa, son gruesas y acanaladas y miden más de 10m de altura, los capiteles están formados por collarino, ábaco y equino. Consta de seis columnas (hexástilo) en las fachadas Este y Oeste y trece columnas en las fachadas Norte y Sur. Esta estructura formando un peristilo y los muros sirven para contener una cubierta a dos aguas.

En el friso encontramos los típicos triglifos, aunque varias de las metopas han desaparecido.

Como muchos de los templos de la Antigua Grecia, dispone de una naos donde se rendía culto a su dios, una pronaos y un opistódomos. Todo ello rodeado, como hemos visto, de columnas.

También tendría esculturas de bulto redondo aunque sólo nos han llegado fragmentos de estas. En la decoración del friso del pronaos interior se representó un combate entre seis divinidades. Además, también aparece la batalla mitológica entre lapitas y centauros, como en las metopas del cercano Partenón de la Acrópolis.


 Templo de Hefaistos en Atenas

La Acrópolis de Atenas constituye el culmen de este momento. Los edificios corresponden a la reconstrucción el área, tras la destrucción persa del 480 a.C.

Partenón

El Partenón, obra de Ictinos y Calícrates (447 o 446 a.C.), es un templo períptero con 8 y 17 columnas por lado y construido en mármol pentélico. De grandes dimensiones, se conservó muy bien hasta la explosión del siglo XVII en la guerra con los turcos.

El Partenón es una obra arquitectónica del siglo V a.C., construida entre los años 447 y 432 a.C., en la ciudad de Atenas, Grecia, durante el esplendor de la época clásica. Fue diseñado por los arquitectos Ictinos y Calícrates, y supervisado artísticamente por el escultor Fidias, bajo el auspicio de Pericles. El templo está adscrito al estilo dórico, aunque incorpora ciertos elementos jónicos que lo convierten en un ejemplo singular dentro de su canon. Su emplazamiento privilegiado en la Acrópolis lo convierte en símbolo del poder ateniense y del ideal clásico. Actualmente, se encuentra en estado ruinoso, pero se mantiene como uno de los máximos exponentes de la arquitectura de la Antigüedad.
  • Presenta dos pórticos de acceso a la Pronaos y al Opistodomos con 6 columnas.
  • En la cella la disposición de la columnata interior de doble piso permite crear una especie de deambulatorio alrededor de la estatua de Atenea Parthenos de Fidias.
  • Presenta un friso continuo como influencia jónica, y jónicas también son las columnas del Opistodomos.
El Partenón es un templo de tipo períptero octástilo, es decir, rodeado por una columnata exterior de ocho columnas en las fachadas cortas y diecisiete en los lados largos, siguiendo la proporción clásica 9:4. Está construido íntegramente en mármol pentélico, extraído del monte Pentélico, cercano a Atenas, conocido por su blancura y resistencia. Su planta es rectangular, de aproximadamente 30 metros de ancho por 70 metros de largo, dividida en dos espacios interiores: la naos o cella, que albergaba la monumental estatua crisoelefantina de Atenea Partenos, y una sala trasera o opistodomos, destinada a funciones de tesoro.

La fachada está coronada por un frontón triangular ricamente esculpido, que representaba escenas mitológicas vinculadas a la diosa Atenea. Los elementos sustentantes son columnas dóricas, estriadas, sin basa y rematadas por un capitel sencillo. Los elementos sustentados son el arquitrabe, el friso y la cubierta. La estructura general se basa en un esquema de simetría axial y proporciones exactas, con ligeras curvaturas en el estilóbato y los entablamentos para corregir las deformaciones ópticas. La cubierta era a dos aguas, con tejas de mármol y un sistema de canalización de aguas pluviales. El alzado destaca por su armonía entre los elementos horizontales y verticales. En cuanto a los elementos decorativos, sobresalen las metopas esculpidas en relieve, el friso jónico que recorre la cella, y los frontones, todos ellos obra del taller de Fidias.

El diseño del Partenón incluía varias correcciones técnicas que corrigiesen los efectos ópticos buscando una visión proporcional. Los rasgos principales del estilo dórico se manifiestan con claridad en el Partenón: columnas sin basa, fuste estriado, capitel sencillo, friso con triglifos y metopas alternados. No obstante, la inclusión del friso jónico continuo en el interior y la complejidad escultórica de sus frontones revelan una hibridación estilística que anticipa una evolución hacia formas más refinadas.

Esto incluye ligera curvatura del podio, una ligera inclinación de las columnas hacia el centro, un mayor espero de las columnas esquineras o un éntasis (parte más abultada de fuste) en las columnas.

Es un ejemplo paradigmático del estilo dórico, aunque incorpora elementos jónicos, lo que demuestra un alto grado de experimentación y madurez estilística.

Este estilo arquitectónico, desarrollado inicialmente en el Peloponeso, alcanza con el Partenón su máxima expresión en la Grecia continental. A lo largo de los siglos, su influencia se extenderá hacia las colonias griegas del sur de Italia y Asia Menor, y más adelante será redescubierto durante el Renacimiento y reinterpretado en el Neoclasicismo europeo y americano.

Partenón

Propileos 

El conjunto de la Acrópolis se va completando con los Propileos (437-431 a.C.) , una entrada monumental diseñada por Mnesicles en relación al eje principal establecido por el Partenón. Se constituye un edificio en forma de T, aunque no simétrico, combinando columnas dóricas y jónicas. La zona Norte albergaba una pinacoteca y la parte sur se dejó sin cerrar para no afectar más al Templo de Atenea Niké

Los Propileos de Atenas se construyeron como parte del gran programa de reconstrucción de Atenas por parte de Pericles en el año 437 a. C. y se diseñaron como una entrada monumental a la meseta de la Acrópolis y al gran Templo de Atenea, el Partenón. El proyecto se inició cuando el Partenón estaba por terminarse y fue supervisado por el arquitecto Mnesicles (o Mnesikles), que consiguió superar las dificultades de incorporar la estructura a la arquitectura existente del bastión de Atenea Nike y el recinto de Artemisa Brauronia, así como las diferencias de elevación del emplazamiento elegido. Las obras se suspendieron en el año 431 a. C. tras el inicio de la Guerra del Peloponeso, pero en realidad nunca se reanudaron. Sin embargo, las principales partes de la visión de Mnesicles se habían realizado afortunadamente.

El edificio se debía adaptar a una doble problemática: una funcional pues el edificio debía servir de entrada monumental en forma de pórtico, por lo que no podía se rodeado sino atravesado, y también debía albergar una pinacoteca y una biblioteca; y otra espacial puesto que el edificio estaba en la cima de una cuesta que penetraba en una parte cóncava de la acrópolis, y desarrollarse.

Mnesicles proyectó las dos fachadas (interior y exterior) del pór­tico central según el modelo de un templo dóri­co hexásti­lo, es decir, con seis columnas dóricas monumentales, que enmarcaban las cinco puertas de acceso al recinto, la central más ancha (4,13 metros de ancho y 7,38 de altura) para encauzar el camino de las Panateneas. Debido a la inusual anchura del interior y el gran peso del techo, decorado con artesonados del pesado mármol pentélico, reforzó el sostén del techo con seis colum­nas per­pendicu­larmente dis­pues­tas en el cen­tro, pero tuvo la genialidad de escoger para estas el orden jónico para hacerlas más esbeltas, con lo que  facilitaba la vista tanto del interior de los Propileos como de la acrópolis más allá. Estas seis columnas jónicas son hoy conside­ra­das paradigmas de este orden ar­qui­tec­tó­nico. Re­forzó además la solidez del edificio poniendo piezas de hierro entre las piezas del arquitra­be, tal como se había hecho en el Partenón.

El ala norte, la sala de la Pinacoteca, fue el primer museo de pintura abierto al público, y exponía una colección de tablas de pintura de los grandes artistas griegos, como Polignoto, Zeuxis o Parrasio. En el ala sur, en la pequeña sala de la Biblioteca se reunía una excelente colección de libros, tanto sagrados como literarios, que podían leer todos los interesados. El resto del ala, que restó inacabada, servía solo de acceso a la explanada sobre la que se hallaba el templo de Atenea Niké.


Propileos (437-431 a.C.)

Templo Atenea Niké

El templo de Atenea Niké es un proyecto de Calícrates y está afectado por el espacio de los Propileos y presenta una cella más ancha que larga, 4 columnas jónicas en los frentes y entrada con pilastras entre las antas.

El Templo de Atenea Niké, situado en la Acrópolis de Atenas, fue construido entre 427 y 424 a. C. bajo la dirección del arquitecto Calícrates. Esta obra pertenece al estilo clásico griego, concretamente dentro del orden jónico, y representa uno de los ejemplos más refinados de la arquitectura religiosa del periodo. Se localiza en el bastión suroeste del recinto sagrado, con vistas a la llanura del Ática y al mar, en una posición privilegiada que acentúa su valor simbólico como espacio de culto a la diosa de la victoria. A pesar de su reducido tamaño, su estado de conservación es notable gracias a los trabajos de restauración realizados desde el siglo XIX.

El Templo de Atenea Niké responde a la tipología de templo clásico griego de planta anfipróstila, es decir, con columnas en las fachadas este y oeste, pero sin columnas laterales. Está construido en mármol pentélico, característico de la región del Ática. La planta presenta una cella única sin pronaos ni opistodomos, lo que refuerza su compacidad. Las fachadas cuentan con cuatro columnas jónicas cada una, con capiteles esculpidos y bases molduradas. Los elementos sustentantes son columnas jónicas esbeltas, mientras que los elementos sustentados comprenden un entablamento jónico con un friso continuo que recorre todo el perímetro del templo.

La estructura se basa en el sistema arquitrabado clásico. Las cubiertas eran a dos aguas, posiblemente con tejas de mármol, aunque se conservan escasos restos originales. En el alzado, el templo ofrece proporciones equilibradas, destacando por su elegancia formal. Los elementos decorativos incluyen relieves del friso que representan escenas de batallas entre griegos y persas, así como figuras mitológicas, entre ellas la famosa representación de “Atenea atándose la sandalia”, una muestra del refinamiento escultórico clásico

templo de Atenea Nike

El contexto histórico del Templo de Atenea Niké es el de una Atenas que ha vencido a los persas y se presenta como la nueva potencia hegemónica del mundo griego. El templo es símbolo de esta victoria y de la protección divina de Atenea sobre la ciudad, y al mismo tiempo un recordatorio de los logros de la democracia ateniense.

Por otro lado, la función principal del templo era religiosa: se consagraba a Atenea Niké, advocación de la diosa como portadora de la victoria. Pero también desempeñaba una función política y conmemorativa, ya que celebraba la superioridad militar y cultural de Atenas frente a sus enemigos.

El Templo de Atenea Niké es un ejemplo singular de cómo el arte griego clásico podía sintetizar monumentalidad, armonía y contenido simbólico en un espacio de dimensiones reducidas. Su mayor aportación a la Historia del Arte radica en la forma en que eleva el orden jónico a su máxima expresión, integrando proporción matemática, relato histórico y exaltación cívica en un solo conjunto.

Templo Atenea Nike

Erecteion

El Erecteion es un templo griego de orden jónico, construido en la segunda mitad del siglo V a. C., concretamente entre los años 421 y 406 a. C., durante el apogeo del Periodo Clásico. Se atribuye su diseño al arquitecto Mnesicles, aunque no se conserva documentación definitiva sobre su autoría. Su construcción tuvo lugar en el sector norte de la Acrópolis de Atenas, Grecia, sobre el terreno más sagrado del recinto, donde confluyen varios mitos fundacionales y cultos religiosos esenciales para la polis ateniense. El templo está asociado principalmente a los cultos de Atenea Polias, Poseidón y Erecteo, héroe mítico epónimo. Actualmente, se conserva parcialmente, habiendo sido objeto de importantes restauraciones, especialmente en el siglo XIX y en la actualidad, siendo sus elementos más reconocidos el pórtico de las Cariátides y las columnas jónicas del pórtico norte.

El Erecteion, iniciado en el 441 a.C., presenta una planta de 4 niveles y tres unidades estructurales con cubiertas propias,como fruto de la topografía y el carácter sacro del lugar. El Erecteion presenta una tipología arquitectónica inusual, resultado de su compleja función religiosa y del carácter irregular del terreno en el que se asienta. El edificio está construido en mármol pentélico, con detalles ornamentales en piedra caliza azul de Eleusis, lo que genera contrastes de color muy apreciados en la época. La planta es asimétrica, y se organiza en diferentes niveles para albergar varios espacios sagrados en un solo conjunto. Su concepción tan particular se debe a que tiene que salvar los desniveles del terreno, y debía respetar la situación de un olivo y una fuente de agua.


 Erecteion

Por otro lado, está dedicado a varias deidades. Así, en primer lugar, encontramos un pórtico hexástilo jónico en el lado este, que nos da paso a una cella o naos dedicada a la diosa Atenea (1). En el lado Norte encontramos un pórtico tetrástilo (2), también jónico, que daba entrada a las cámaras de Poseidón o Erecteo, de ahí su nombre (4) y Cecrops (5). En último lugar encontramos la tribuna de la caríatides (6), utilizada por el arquitecto para romper la horizontalidad del muro sur. Compuesta por seis caríatides (columnas en forma de mujer) que ayudan a sostener el entablamento con friso jónico. Está construido en mármol del Pentélico.

Presenta 6 columnas jónicas en el frente como pronaos porticada, la cella dedicada a Atenea Polias. Al Norte otro pórtico con 4 columnas al frente y 2 en los lados que da acceso a la cella de Poseidón Erecteo. Al sur se abre un pequeña terraza sostenida sobre un muro de 3 metros, da acceso a un baldaquino sostenido por 6 cariátides para acoger la tumba de Cécrope, el primer rey de Atenas

Cariátides del templo de Erecteion

El templo se ubica en el punto más sagrado de la Acrópolis, donde la tradición situaba el mito del enfrentamiento entre Atenea y Poseidón por el patronazgo de la ciudad. Además, se alzaba sobre los restos de antiguos santuarios y monumentos funerarios. Así, el contexto histórico y religioso exigía un edificio que integrase múltiples cultos: el de Atenea Polias, protectora de la ciudad; Poseidón, dios del mar y símbolo de poder; Erecteo, rey mítico de Atenas; y Cécrope, el primer rey de la región. Esta función múltiple explica la complejidad estructural del edificio.

Templo de Apolo en Bassae

El templo de Apolo en Bassae, atribuido a Ictinos, abre la puerta al estilo corintio.

Se trata de un templo dórico, hexástilo y períptero. Construido con sistema adintelado o arquitrabado. Su planta es irregular ya que no guarda la proporción de tener el doble de columnas más una en su lado más largo. Para su construcción se emplearon diversos materiales, las columnas dóricas exteriores son de caliza, mientras que las jónicas y corintias son de mármol blanco

Presenta una cella con 5 columnas en los lados unidas por muretes. y una corintia en el lado posterior,prolongando la cella. El acceso es lateral.

templo de Apolo en Bassae

La planta del templo es rectangular, y se erige sobre un estereóbato o crepidoma, sobre su base superior o estilóbato se encuentran las columnas dóricas rodeando el templo, sin basa y con arista viva, los capiteles sencillos con collarino, equino y ábaco. El templo se divide en pronaos, naos y opistodomos, tanto el pronaos como el opistodomos tendrían una disposición “in antis”, la novedad reside en un nuevo espacio el conocido como “adyton” o “lugar prohibido” en su traducción, que se supone reservado únicamente para sacerdotes donde se llevarían a cabo actos ceremoniales. En su alzado, encontraríamos un entablamento con arquitrabe, friso que alternaría triglifos y metopas. En la naos encontraríamos dos filas de columnas de orden jónico adosadas al muro y una columna corintia que separaría el espacio de la naos del adytion. La fachada finalizaría con un frontón triangular que seguramente tuviera relieves en su tímpano y sería cubierto con un tejado a dos aguas con tejas de barro.


En cuanto a los elementos decorativos, debemos suponer que posiblemente estuviera recubierto con una capa de estuco y cubierto con una policromía de vivos colores. Otros elementos decorativos, serían los propios capiteles, las metopas con relieves de Amazonomaquia y Centauromaquia que hoy se exhiben muy deteriorados en el Museo Británico y hemos de suponer relieves en los frontones, así como acroteras en los vértices de los mismos.

El templo de Asklepios en Epidauro, obra de Theodotus de 6 y 11 columnas por lado, y representa el dórico del siglo IV, combinando diversos tipos de piedra y una rico programa escultórico y pictórico.




El templo griego en época helenística

En época helenística comienza a ganar importancia la visión de los conjuntos arquitectónicos. Este gusto por adecuar las edificaciones al paisaje supone, en algunos casos, elevar aún más las bases de los templos de los 3 hasta los 5 ó 7 escalones, un aumento de la importancia de La pronaos con hasta 3 filas de columnas o el desarrollo de las entradas monumentales para destacar la visión en un determinado ángulo del templo principal.

Las variaciones en el tamaño de los templos, con construcciones de gran tamaño junto a pequeñas capillas, se encajan en este interés en la visión de conjunto.

El dórico, aunque se sigue utilizando en algunos templos (Atenea en Pérgamo), va a quedar más relegado a la stoai (espacios porticados) que delimitan las agorai, siendo mayoritario el uso del jónico y del corintio, que pasa de las partes internas de los templos al exterior.

Templo de Apolo en Didima

El templo de Apolo en Didyma (315-300 a.C.), construido para sustituir al antiguo edificio del siglo VI arrasado por los persas, y diseñado por Dafnis de Mileto y Paionios de Éfeso.

El Templo de Apolo en Didima presenta una planta díptera jónica: esto significa que contaba con dos filas de columnas alrededor del núcleo del edificio. La planta es rectangular, con casi 110 metros de largo y 50 de ancho, lo que lo sitúa entre los templos más grandes del mundo griego. Fue construido con mármol blanco, cuidadosamente trabajado, que refleja la luz y contribuye a su monumentalidad. El acceso se realizaba por una monumental escalinata frontal, tras la cual se encontraba un pronaos de grandes columnas. Los elementos sustentantes son columnas jónicas de más de 19 metros de altura, mientras que los elementos sustentados incluyen el arquitrabe, friso y techumbre, que no llegaron a completarse. La estructura está organizada en torno a un adyton parcialmente hundido, donde se situaba el árbol sagrado y la fuente del oráculo. La cubierta, aunque proyectada, nunca fue terminada. El alzado combinaba proporciones equilibradas con una escala monumental. Como elementos decorativos, destacan los capiteles jónicos y relieves en frisos y puertas, además de inscripciones votivas grabadas directamente sobre la piedra.

Es un edificio díptero, con 10x21 columnas jónicas, y sufrió diversas modificaciones en los siglos II y I a.C.. Se eleva sobre una plataforma de 7 niveles, y se construye una escalinata de acceso en la fachada principal. La estructura interior a cielo abierto, con lafuente, el árbol sagrado del dios y una pequeña naos donde residía la estatua de la divinidad.

Para acceder al interior había que descender varias escaleras tras cruzar una estancia con 3 puertas, ya que la parte interna quedaba a 4 metros por debajo de la fachada.

templo de Apolo en Didyma (315-300 a.C.)

Frente al templete y mirando por tanto de nuevo a la entrada, se levantaba entre los dos pasadizos en rampa una monumental escalera, sobre la cual se alzaban tres enormes puertas que daban acceso al ádyton, espacio reservado únicamente al personal religioso y desde el que el sacerdote emitiría los oráculos.

Al exterior la suntuosidad y aparatosidad del templo de Apolo en Dídima era consecuente con toda su grandiosidad. Los arquitrabes se decoraban con motivos florales y zoomórficos, más cabezas de Gorgona, alguna de las cuales se encuentra entre los restos del templo, y que probablemente servirían más para atemorizar al visitante con el poder de Apolo, que como elemento ornamental.

También la entrada principal era monumental, y anticipa el acceso que será habitual en los templos romanos, pues flanqueada por dos plinto se elevaba una escalinata de catorce escalones.

Desde su construcción, el templo de Apolo de Dídima no hizo sino aumentar la fama del oráculo y del lugar, que en tiempos de Roma llegó a tener un enorme prestigio. Tanto, que Trajano lo visitó y favoreció la reparación de la Vía Sacra que lo comunicaba con Mileto, a 24 Km; también Adriano lo utilizó para sus propios oráculos. A partir de la irrupción del cristianismo en el imperio decayó el culto en este santuario, cuyo templo resultaría gravemente dañado por los terremotos de los siglos VII y XV.

Templo de Apolo en Didyma (315-300 a.C.)


Templo de Zeus Olímpico

El Templo de Zeus Olímpico en Atenas es otros de los grandes ejemplos del Helenismo. Aunque iniciado en el siglo VI a.C. por los hijos del tirano Pisístrato no fue terminado hasta el 174 a.C., cuando Antíoco IV se lo encargó al romano Cossutius.

Templo Zeus Olímpico

El caso es que en tiempos de Hiparco se construye un estilobato de más de 107 metros de largo por 43 de ancho, base o crepidoma de lo que había de ser a ese tenor un templo gigantesco. Pero al acabar su tiranía, al poco de comenzada la construcción, el proyecto quedó olvidado y lo poco edificado en ruinas.

Era el mayor templo de Grecia, medía 96 metros de largo y 40 metros a lo largo de sus fachadas orientales y occidentales. Constaba de 104 columnas corintias, cada una de 17 m. de alto, de las cuales 48 estaban colocadas en filas triples bajo los frontones y 56 en filas doble en los lados. Sólo 15 de estas columnas quedan en píe hoy. Sila, hizo transportar a Roma algunas columnas y capiteles para el templo del Capitolio, que fueron modelos muy influyentes en el corintio romano.

El Olimpeion define las características que de definen la arquitectura helenística: las construcciones se hicieron más complejas y se utilizó el exceso decorativo. El orden más empleado fue el corintio por ser el más ornamental y recargado. Se tendía a la grandiosidad alejándose de los cánones o normas arquitectónicas clásicas.

Es de orden corintio, con tres hileras de 8 columnas al frente y dos de 20 a los lados. El saqueo de Atenas por Sila supuso el desmantelamiento de parte del templo para llevarse los capiteles a Roma.


La naturaleza de los lugares de culto y la arqueología de los santuarios griegos

El papel del santuario como el lugar privilegiado donde la divinidad se encuentra con el hombre. Ello explica que ya fueran de carácter rural o urbano, los santuarios griegos se localizan en lugares dotados de unas condiciones naturales "especiales". Otras veces pudieron desarrollarse en lugares de especial significación, como campo de batalla, antiguas tumbas, etcétera.

A la hora de esbozar cómo evoluciona el paisaje de culto en la Grecia antigua, debemos partir de un primer acondicionamiento, consistente en la realización de un altar o una fosa para la celebración de los sacrificios ante la imagen de culto, que podía estar a la intemperie o cobijada por un baldaquino. Más tarde, se realizará el templo para convertirse en la morada de la imagen de la divinidad.


El espacio sagrado –téménos-se encuentra diferenciado del espacio profano mediante un peribolo o delimitación perimetral que puede tomar la forma de un muro de piedra o de adobe o mediante cipos. Otro elemento social a la demarcación o a la señalización del espacio sacro son los périrrhantéria, que pueden tener forma de grandes concursos de piedra emplazados en las entradas al santuario. En época arcaica solían ser sostenidos por divinidades femeninas con leones y más adelante se convertirán en grandes cubetas realizadas en mármol y adornadas con molduras, que contenía el agua ritual. No será hasta mediados del siglo sexto a.C. cuando no llegue la primera noticia de la separación neta entre el mundo de los dioses y el de los mortales. Noticia transmitida por el Herodoto y Tucídides cuando se refieren a la purificación de Delos por Pisístrato hacia el 540 -130 a.C. cabe concluir de estos datos que los santuarios en su forma definitiva, como espacios consagrados a los dioses y rigurosamente delimitados del espacio profano, tienen su arranque en época arcaica.

 téménos

Las estelas con las prescripciones o reglamentos sagrados formaban parte del paisaje del santuario. Solían advertir del acceso a un lugar sacro, dando cuenta de las penas impuestas en caso de quebranto de las normas.

El acceso al santuario se realizaba a través de un pórtico o pròpylon, si bien los más importantes contaban con un acceso monumental, precedido de un atrio en el que se encontraba una fuente o un pozo para el agua.

El altar posibilita establecer relación entre los dioses y los mortales a través del sacrificio. 
Altar

Podía oscilar entre simples altares de cenizas -eschara-, producto de la acumulación de los restos de los sacrificios, hasta una estructura monumental como la de Pérgamos. Los vestigios más antiguos de la realización de sacrificios se remontan al siglo IX a.C. la situación con frecuencia se dispone en el eje Este-Oeste, en tanto que el templo se orienta hacia el Este.

Los depósitos de ofrendas

Los tipos de ofrendas son muy variables y pueden comprender desde elementos invisibles para el arqueólogo hasta estatuas de bronce u oro, pasando por miembros del cuerpo humano realizados en terracota. En época clásica, las guerras engrandecieron de estatuas y monumentos los santuarios. Así, las victorias sobre los persas dieron ocasión a toda una serie de ofrendas en honor a Atenea; entre ellas se encuentra el famoso Tesoro de los Atenienses. Éste tipo de monumento estaba destinado a atesorar los exvotos preciosos ofrecidos a los dioses por una ciudad. Solía consistir en una cámara cuadrada de dimensiones no excesivamente grandes precedida por un pórtico dórico o jónicos.

Altar

Tholos

Se trata de una cámara de planta circular con anillos concéntricos de columnas. No se conoce bien su función real, aunque es evidente que al estar en relación con el ámbito de lo sagrado. Este tipo de edificio arranca a fines del siglo V y comienza a experimentar un gran desarrollo a partir del siglo IV a.C., dentro de la tendencia a transformar la arquitectura en ornato.

Las funciones del santuario y el carácter de la divinidad a la que estaba dedicado se reflejan en la conformación de los edificios y sobre todo, en la elección del lugar donde se sitúa. Algunos contaban con equipamientos especiales, tales como ciertas infraestructuras de acogida, en otros llegaron a contar con una especie de hospedería para albergar a los enfermos que acudían para ser sanados.

Los santuarios oraculares tienen un sancta sanctorum inaccesible a los hombres, donde la divinidad se manifiesta a su médium.
Tholos


LA ARQUITECTURA CIVIL DE LA POLIS

La defensa de ciudades y territorios

Si durante una etapa de la historia griega el papel de la fortificación estaba relegado a la protección de la acrópolis y a la elección de lugares naturalmente defendibles, ya en tiempos de la fundación de las colonias la construcción de recintos murados se convierte en algo frecuente. No será, sin embargo, hasta el siglo VI a.C. cuando el papel urbanístico de las fortificaciones experimente un cambio radical como consecuencia de la presión imperialista ejercida por los grandes reinos orientales. Inicialmente, se tratará de levantar potentes escudos murarios, de estrategia defensiva de carácter pasivo; después, a partir del siglo IV a.C.


La existencia de elementos de asedio y ataque cada vez más sofisticados encontrará respuesta una progresiva transformación de los esquemas defensivos, que sustituirán la estrategia pasiva por otra de carácter activo. Los griegos fueron capaces de resolver los problemas de estrategia defensiva que se fueron planteando en cada fase de su historia con gran solvencia y rigor constructivo.

Clasificación de las fortificaciones griegas atendiendo al contexto de su emplazamiento, a la cronología y a su función genérica:
  • Fortificaciones urbanas, destinadas a proteger una ciudad o una de sus partes.
  • Fortificaciones territoriales, concebida para custodiar un territorio.
Fortificaciones urbanas

Dentro de esta categoría hemos de incluir las acrópolis, los recintos urbanos y los circuitos exteriores.

Acrópolis

Las acrópolis constituyen uno de los elementos defensivos griegos por excelencia, presente ya desde el Heládico Reciente en las ciudades micénicas. Si en sus inicios las acrópolis habían albergado la presidencia del gobernante y los edificios religiosos y económicos, a partir del siglo VII a.C. estas construcciones públicas comenzaron a desplazarse a las zonas en las que se encontraba la población. 
Una vez perdidas estas funciones militares se aprovechan normalmente como enclaves militares o como zonas religiosas. En casos muy concretos, una vieja acrópolis puede convertirse en un fortín para refugio de la población.



Recintos urbanos

Su aparición entre los siglos IX y VII AC., ha sido explicada como respuesta a la necesidad de lograr una eficaz defensa de las poblaciones que ya las acrópolis no podían asegurar. En el caso de las colonias, se trata también de proteger el asentamiento ante la posible hostilidad del entorno autóctono, por ejemplo, cuya muralla rodeaba perimetralmente todo el núcleo. En cualquier caso, las defensas urbanas de estos siglos oscuros serán sencillos cercados realizado con piedra o adobe.

Esta tendencia de defensa pasiva aumentará en los siglos VII y VI a.C. como respuesta a la conflictividad reinante en el área oriental del Mediterráneo. La construcción de potentes murallas se convierte en época clásica en una constante que absorbe importantes recursos, hasta llegar a un punto en que la muralla y la polis llegarán a estar indisolublemente unida.

Durante esta fase se mejoran las disposiciones de Torres, bastiones y fosos y fortaleciendo el sistema de puertas.

La época helenística supuso la realización de complejas obras concebidas por ingenieros expertos en el desarrollo de las técnicas poliorcéticas, que llevaron a la práctica los principios establecidos por estrategas de la talla de Epaminondas o Demetrios Poliorcetes. El sistema de defensa experimenta ahora un cambio importante, ya que la muralla dejará de ser un elemento estático para alcanzar capacidades dinámicas, merced a ciertas innovaciones tales como los lienzos en cremallera, la multiplicación de poternas para sorprender al atacante, las torres de formas variadas, etc., Por ejemplo como Siracusa o Dura Europos. Los cambios en las técnicas constructivas promovieron el empleo del aparejo regular isódomo, almohadillado y la realización de Torres, bastiones y lienzos con multitud de ángulos caso día de mejor manera los impactos de los proyectiles lanzados por las catapultas. Esta necesidad condujo definitivamente a la adopción de las formas curvas en el trazado de Torres y bastiones.


Circuitos exteriores 

–diateichismai-se construyeron con el fin de proteger territorios exteriores de gran importancia para las ciudades, ya que solían estar relacionados con el control de las vías de comunicación o con el aprovisionamiento. Quizás uno de los más paradigmáticos sea el  circuito conocido como las "murallas largas", creado en Atenas durante la primera mitad del  siglo V para unir la ciudad con el puerto de El Pireo.
Muros Largos Atenas


Fortificaciones territoriales

Dentro de este concepto defensivo hay que considerar los fortines, las atalayas y las Barreras fronterizas que tanto caracterizan el paisaje rural griego. El caso de defensa exterior mejor conocido es la Barrera de Dema, que protegía la mejor ruta entre el Ática, Peloponeso y de Beocia. No se trata de un muro continuo, sino de un sistema dinámico coordinado con una red de fortines y atalayas. El elevado costo en económico de este sistema hizo potenciar la construcción de fortines comunicados entre sí mediante atalayas o phryktoria, que empleaba un sistema de intercomunicación mediante señales de fuego.

A todas estas modalidades de construcción defensiva habría que añadir las torres aisladas, que proliferan en las islas del Egeo y que también están presentes en el continente


Los centros de la vida pública. Desarrollo y función del ágora

El ágora ocupa un espacio privilegiado entre los lugares en que el ciudadano encuentra la expresión más plena de su vida pública. Localizado en el centro simbólico de la ciudad y, a menudo, ocupando también el centro geométrico de la frente calles, el ágora adopta funciones múltiples de carácter político, religioso y económico su importancia es tal que, se convierte en el símbolo mismo de la polis.

Orígenes

Los datos arqueológicos obtenidos, no permiten aún identificar ninguna plaza que pudiera relacionarse con un ágora. Más elocuentes parece los datos proporcionados por los centros ligados a las ciudades coloniales de época arcaica. Hemos de mencionar el caso de Megara Hyblaea, donde se reserva un espacio libre en el centro de la ordenación de reparto de suelo.

La monumentalización de estos lugares algo más tardío y evoluciona a un ritmo lento. En Megara Hyblaea se desarrolla un programa constructivo en el que estarán ya presente todos los elementos esenciales para el desempeño de sus diversas funciones: templos, lugares de culto, pórticos y edificios administrativos que circundaban la explanada reservada a las reuniones de ciudadanos y a las asambleas.

Esta diversidad de funciones tiene su reflejo en la estructura arquitectónica del ágora, cuya historia supone un esfuerzo por dotar de unidad a un grupo de edificios, por naturaleza dispersos, en un espacio que no siempre tiene una clara delimitación urbanística.

La primitiva Ágora de Atenas se encontraba sobre el lado noreste de la acrópolis. A partir de Solón, ya a inicios del siglo VI a.C., el centro político comienza a alejarse de la Acrópolis, símbolo del poder aristocrático y del antiguo régimen monárquico. El Ágora se sitúa ahora en la confluencia de las vías principales de la ciudad. Los primeros edificios (bouleuterion, prytaneion y la llamada Stoa Real) se dispone junto a la vía Norte -Sur, al pie del Kolonos Agoràios y corresponde la segunda mitad del siglo VI a.C. Tras el desastre ocasionado por los persas, sólo Simón comenzó un programa de restauración. En el curso del siglo V a.C. prosigue la historia monumental del Ágora de Atenas, estrechamente ligada al desarrollo de la ciudad. 

Sin embargo, no existe por el momento ninguna preocupación por conseguir un orden arquitectónico que confiera organización y unidad a los edificios, que permanecen aislados unos de otros sin ningún tipo de relación entre sí.

En otros núcleos, el ágora no es más que un espacio vacío de intercambio bajo el control de la ciudad
Durante el período helenístico, la pérdida de la independencia política reduce en gran manera el papel originario del ágora en tanto que es sede de las asambleas populares o judiciales, si bien subsisten las funciones religiosas y, ahora sí se incrementa las comerciales. Una definición propia del gusto helenístico será el cierre del espacio del ágora mediante pórticos -stoai -en todos sus lados, como sucede en Pérgamo. Este cerramiento completo corresponde al tipo de ágora conocido como "jónico". El desarrollo de la stoa constituye uno de los elementos más característicos del paisaje urbano de época helenística. A sus propiedades escenográficas se añade la función de proteger del sol y la lluvia a los transeúntes 

Edificios de reunión y representación ciudadana: bouleuterion, prytaneion y ekklésiasterion

Hemos de destacar la falta de diferenciación de la arquitectura pública de carácter civil hasta el siglo VI a.C., ya que sus aspectos constructivos debieron de carecer de rasgos morfológicos propios y claramente discernibles. Los pórticos pudieron haber servido de sede a los magistrados de la ciudad. Un buen ejemplo estaría representado por la Stoa Real del Ágora de Atenas, construida a fines del siglo VI a.C. y en la que se encontraba el asiento del "arconte 

A raíz de las reformas de Clístenes debió tomar forma el primer edificio destinado a las reuniones del Consejo o Boulé.

Bouleuterion  

La presencia de bouleuterion  era algo característico de las ciudades jonias o de filiación jonia, en las que se contaba con un sistema de dos asambleas. La boulé era un consejo formado por ciudadanos que se reunía para tratar los asuntos corrientes de la ciudad, en Atenas tenía recibía el nombre de “el consejo de los quinientos”.

El bouleuterion  ateniense más antiguo pudo ser una sala casi cuadrada, provista de un vestíbulo abierto al exterior a través de un porche de columnas de orden dórico. En el interior de la sala, los bancos de asiento estarían repartidos en tres de sus lados. En época más avanzada, el  edificio de Mileto se corresponde con una construcción de planta rectangular, con dos plantas. 
Boleuterion 

La inferior fue concedida como un podio y la superior, a la manera de un templo pseudoperíptero con frontones al norte y al sur. Su interior contiene una cávea de piedra que  alcanzan la misma altura que el podio.
  • Arconte Basiléus. Magistrado de Atenas que se ocupaba de los deberes religiosos del rey, una vez éste fue reemplazado por un consejo de funcionarios no hereditarios de alguna manera, se trataba del jefe religioso de la polis ateniense.
Prytaneion

El prytaneion, destinado a la asamblea de magistrados. El de Delos, presenta una columnata dórica en la fachada, la planta de estos edificios, en algunos casos, se diferencia muy poco de la de algunas viviendas. El pritaneo (en griego antiguo, prytaneion) era un edificio fundamental en la antigua Grecia, funcionando como el centro administrativo, religioso y social de una polis (ciudad-estado). Se considera el "hogar común" de la comunidad, un lugar donde residía el fuego sagrado de Hestia y donde se recibía a magistrados, embajadores y ciudadanos distinguidos. 

El Pritaneo era el edificio donde estaba la sede del poder ejecutivo. El término se utiliza para describir cualquiera de una serie de estructuras antiguas donde los funcionarios se reunían (normalmente en relación con el gobierno de la polis). Usualmente se erigía en el centro de la ciudad, en el ágora. En este edificio también se guardaba el fuego sagrado traído por el oikistes; tenía diversas funciones,

Prytaneion
Ekklésiasterion 

El ekklésiasterion es otra construcción estructurada en gradas, destinada a servir de reunión a la Ekklesía o Asamblea. Las reuniones de la Asamblea del Pueblo, plantea los problemas derivados del número de miembros integrantes. Parece que estas asambleas se realizaban inicialmente en el Ágora. A inicios del siglo V a.C. se traslada a unas instalaciones mejor adaptadas a tan gran auditorio en la colina de la Pnyx. En Metaponto  siglo IV a.C., el edificio en cuestión estaba formado por una especie de doble cávea teatral desarrollada alrededor de un espacio rectangular central. Las gradas estaban construidas en piedra y podía acoger a unas 8000 personas. El ekklésiasterion descubierto en Priene se presenta un edificio de planta aproximadamente cuadrangular, con gradas en tres de sus lados y un altar en el espacio central.
Ekklésiasterion 

Edificios para espectáculos: teatros, estadios, odeones e hipódromos.

El teatro es uno de los edificios que forma parte por excelencia del paisaje urbano de las ciudades griegas. Este organismo arquitectónico presenta una fórmula la aritmética adaptada su función, que fue inicialmente la de servir de marco a las danzas y coros relacionados con el culto de Dionisos. Se suele admitir que el teatro nació en Atenas en la segunda mitad del siglo VI a.C. Las fuentes literarias indica que en sus inicios se trataba de una estructura construida madera, si bien un incendio en el siglo V a.C. obligó a construir graderías permanentes. Esta petrificación no fue total hasta la segunda mitad del siglo IV a.C.

Teatro griego

Dionisio, entre los griegos, era el Dios de la vegetación y de la vendimia, en cuyo honor celebraban grandes demostraciones festivas, manifestaciones que constituyeron las bases para el nacimiento de la danza y del teatro. La imagen del Dios se paseaba por las avenidas y era seguida por gente joven, que representaban a los sátiros, los compañeros de Dionisio. Ante el altar, acompañados de flautas, entonaban un cántico llamado ditirambo; también se le denominaba "coro trágico" (tragos, en griego, significa macho cabrío), posiblemente, porque los cantores iban disfrazados de sátiros.

Luego, se añadió a un hombre con máscara, que representaba al dios y, éste, subido en un tablado, dialogaba con los sátiros. De este modo, la danza y el diálogo entre el actor y el coro, pasaba a ser una función. Muy pronto se representaron escenas de la vida de Dionisio y como también se exponían las aventuras de otros dioses, los miembros del coro ya no se presentaban disfrazados de sátiros. Entonces, intervino en la puesta en escena, Esquilo, llamado el padre de la tragedia.

Esquilo agregó otro actor en el escenario y el diálogo entre ellos pasó a ser lo más importante; la participación del coro se redujo a un intermedio. Esto era la tragedia. Después de la vendimia, se celebraban grandes fiestas. Se bailaba, se reía, se lanzaban injurias, se hacían burlas de los espectadores. Esta forma de diversión era el cosmos y fue lo que originó el coro cómico (de comos). El coro permanecía en segundo plano, mientras en el tablado estaban los actores. Así, se creó la comedia, cuyos asuntos se referían a la vida diaria. La tragedia y la comedia, al principio, se representaban en tablados movibles, que se desarmaban al terminar la función.

Más tarde, en las laderas de las colinas, se construyeron edificios especiales, disponiendo los asientos en forma circular. A este semicírculo se denominó teatro, que en griego significa espectáculo. El coro de la tragedia lo integraban 50 personas y 25 el coro de la comedia. Un ciudadano rico, al que se llamaba corega, sufragaba los gastos, reunía en su casa al coro, a los actores y a los músicos, y pagaba a un profesor encargado de enseñar y ensayar los papeles de los actores. El espectáculo comenzaba al salir el sol.

Los espectadores ocupaban sus lugares, agrupados por tribus. El público total sumaba varios miles. Bueno será agregar que el Estado entregaba a los más pobres dos óbolos - el precio de la entrada - para que también pudieran asistir. El coro ingresaba por filas, encabezados por su director, llamado corifeo; en el estrado, a metro y medio de altura, aparecían los actores con sus caras enmascaradas. Y la función se iniciaba a los acordes de la lira y la flauta para que el coro ejecutara los movimientos de danzas alrededor del altar. Los jueces, nombrados a la suerte, decidían qué grupo de actores había ganado el premio, consistente en un trípode; en él se inscribían los nombres del corega, de su tribu, del autor de la obra y del primer actor. El corega recogía el trípode, señal de su victoria, y junto con consagrarlo a Dionisio, lo exponía en la vía pública.

El teatro griego consta de tres partes esenciales:
  • El auditorio o koilon. Presenta forma curva, generalmente semicircular y está estructurada en forma de graderío descendente, con series de asientos interrumpidas por pasillos radiales escalonados para facilitar el acceso y la evacuación. Esta parte suele apoyarse sobre el desnivel proporcionado por las laderas de una colina, con el fin de evitar la construcción de una infraestructura presenta el apoyo que los romanos desarrollaron de manera magistral. Los puestos más próximos a la orchestra, solían estar realizados en piedra y se reservaban a los miembros más eminentes de la ciudad.
  • La orchestra. Es el espacio circular ubicado al nivel del suelo en el que se desarrollan las evoluciones del coro y los actores.
  • La skene. Se trata de una estructura erigida detrás de la orchestra y separada del auditorio por dos pasillos -parodoi -. Sus funciones fueron las de facilitar la entrada y salida de escena de los actores y servir de vestuario. Si en un principio este espacio se hallaba a nivel de la orchestra y consistía en una sencilla construcción realizada en madera, después fue creciendo en altura hasta contar durante el periodo Helenístico con un desarrollo arquitectónico propio.


El mejor teatro conservado es el de Epidauro (320 -300 a.C. ). Apoya un auditorio capaz de albergar 14000 espectadores sobre la falda de una colina, realizando los asientos con cuidados bloques de piedra. La grada está dividida en dos partes desiguales mediante una galería –diazoma-. Las actitudes acústicas fueron tan bien estudiadas que desde el último nivel de asientos puede oírse el sonido de una moneda que caiga en la skene.

Estadios

Los estadios, como los teatros, aprovechan el apoyo que les ofrecía la pendiente de una colina para ubicar el espacio destinado a los espectadores. Suelen presentar forma alargada con los extremos redondeados o cuadrangulares. El más antiguo es el identificado en Olimpia bajo estructura de los siglos V y IV a.C. sus dimensiones eran de un estadio, equivalente a 600 pies. Inicialmente sólo poseía gradas en tres lados. A partir de los siglos IV y III a.C. pudo recibir influjos del teatro estableciendo un graderío en arco de círculo al lado opuesto a la línea de salida.


Estadios
Odeón

Los odeones son edificios destinados a albergar las audiciones musicales que comenzaron a celebrarse en tiempos de Pericles. Se trataba de un edificio de planta rectangular con varias hileras de columnas para sustentar la cubierta y pórticos al menos en dos de sus lados.

Respecto a sus dimensiones, el odeón se puede considerar como una transposición de la estructura teatral en una menor escala. De hecho, en él se encuentran los tres elementos fundamentales del teatro: el koilon, la orchestra y la skene. La cubierta, en su caso, provocaba una reverberación que favorecía la acústica coral, un efecto que en cambio no se pretendía conseguir en los teatros. (Borgia, 2005: I, II, 39).

Por lo general, en época griega y helenística, el odeón se construye mediante un muro circular que cierra el edificio. Si bien, últimamente se ha demostrado que también poseían forma rectangular, como en el caso del Odeón de Atenas (Zarzalejos, 2010: 145). No obstante, será en época romana cuando se desarrolle completamente la construcción de muros perimetrales cuadrados o rectangulares (Neppi, 1961: 205). El primer odeón edificado será mandado construir por Pericles hacia el 435 a.C. en Atenas, para albergar la celebración de unos espectáculos festivos en su interior (Canal, 2000), construido ‘’a semejanza del pabellón del rey de Persia’’, según cita Plutarco en sus Vidas Paralelas (vid. Pericles).

En el odeón de Eleuterion se llevaron a cabo cantos corales en honor a Dionisos, el dios protector de la ciudad. Además, el dios poseía un templo dedicado en sus inmediaciones de forma que, tanto los cantos, como las oraciones y los sacrificios eran ofrecidos a la divinidad desde una misma área de la polis.

Odeón

Hipódromos

Los hipódromos, donde tenían lugar las carreras de caballos y carros, apenas se conocen arqueológicamente. Solía consistir en un terreno llano, con los extremos redondeados y con un talud mínimamente acondicionado para los espectadores.

En la antigua Grecia, un hipódromo era una estructura similar a un estadio que se utilizaba para carreras de caballos y carreras de carros. Los romanos también tenían edificios con la forma casi exacta de un hipódromo, pero los llamaban circo . La palabra «hipódromo» proviene del griego antiguo, con «hipopótamos» que significa caballo y «dromos» que significa camino o camino. Básicamente, un hipódromo, y luego un circo, era una gran pista de carreras. Tenía la forma de una gran U con un extremo cerrado.

Hipódromo

Edificios para la práctica de ejercicios físicos: gimnasios y palestras

El gimnasio. En origen, era el lugar donde se realizaba el adiestramiento de los miembros de la organización militar, ya fueron hoplitas o caballeros, y carece de una definición arquitectónica diferenciada. A partir del siglo IV a.C. el gimnasio irá asumiendo nuevas funciones, orientadas a la formación atlética de los jóvenes, al tiempo que amplía su acción a la educación de los efebos mediante los cursos de los filósofos y maestros del pensamiento. El gimnasio se convierte en el corazón de la formación física e intelectual de los jóvenes griegos, convirtiéndose en uno de los símbolos de la paideia

A partir de la formulación de una planta -tipo durante el siglo II a.C. el gimnasio comprende tres partes:
  • Palestra: adopta la forma de un peristilo precedido de un própylon y rodeado de diversas estancias: el baño, con salas para abluciones frías, con cubas o bañeras y, más raramente, piscinas. En ella no suele faltar ningún tipo de instalación cultural dedicada a Hércules o a Hermes.
  • Pista cubierta (xyste).
  • Pista al aire libre (paradromis).
Uno de los gimnasios mejor conocido es el de Delfos, construido en el siglo IV a.C. en la falda de la colina existente bajo el santuario.



La casa griega en el ámbito urbano

El análisis de las formas domésticas y su evolución debe tener en cuenta los siguientes factores:
  • Los materiales empleados la construcción, diferenciando si se trata de productos de origen local o importados.
  • El nivel técnico de las soluciones arquitectónicas adoptadas.
  • La organización interna de los espacios, considerando las relaciones internas y con el exterior, así como la función de cada estancia.
  • Las relaciones entre los espacios privados y las estructuras sociales, intentando comprobar si existe reflejo de un reparto espacial según sexo, edad o clase social.
La casa griega durante la Edad Oscura y el período arcaico

Durante la Edad Oscura los casos estudiados informan sobre el uso de viviendas erigidas con materiales  perecederos. En el caso más paradigmático de esta etapa inicial este la antigua Esmirna, donde se excavaron los restos de una pequeña cabaña de planta oval, datada hacia el 900 a.C. (figura 34. 1). En una segunda fase de desarrollo de este núcleo (875 -750 a.C.) se impone un modelo de vivienda de planta cuadrada con un zócalo de piedra, en tanto que en la fase siguiente (750 -650 a.C.) volverán a realizarse viviendas ovales junto a estructuras de planta rectangular.

A partir del siglo VIII a.C. surgen pequeños núcleos en las islas. Se trata de concentraciones de vivienda de planta rectangular, agrupadas y protegidas por un muro defensivo. Desde el punto de vista planimétrico, estas casas mantienen el esquema del megaron, con un hogar interior flanqueado por dos postes y un porsche sobre dos pilares o columnas. También se conocen viviendas de planta cuadrada con bancos corridos realizados en piedra, empleados como lechos o para colocar el mobiliario cerámico. El cambio más importante que se produce es el paso de un espacio único y polifuncional a un espacio compartimentado.
 

La casa griega de la época clásica

Los inicios del siglo V a.C. aportan importantes cambios que se traducen en una racionalización los espacios privados en el interior de la ciudad y en una concepción nueva de la casa. Desde el punto de vista social, la casa griega fue un organismo complejo que refleja los valores de la ciudad sus contradicciones: únicamente los ciudadanos podían ser propietarios de suelo y de una casa. Por lo tanto, la casa posee en el contexto urbano un importante valor simbólico. Surge de este modo un tipo de estructura que reparte el espacio correspondiente a cada una de las funciones domésticas, asignándoles su lugar y que parece expresar los nuevos requerimientos del espacio doméstico: proporcionar una separación visual de las diferentes actividades respecto a los habitantes de la propia casa y a los miembros de la comunidad.

A esta ordenación de los espacios exteriores se hizo corresponder  una articulación organizada del espacio interior de la vivienda. Estos esquemas de distribución incorporan algunos modelos presentes en etapas anteriores, como los que Vitrubio denominan de prostas, que viene a ser la casa de tipo megaron, y de pastas o casa con pórtico. Durante el periodo comprendido entre el 432 y el 328 a.C., la planta de sus casas organiza alrededor de tres elementos básicos: un patio y su pasillo de acceso desdela calle, el andron o sala de recepción de los hombres y un pórtico o pastas han abierto al patio (figura5.2). Las viviendas contaban asimismo con una cocina y una pequeña estancia para el aseo, si bien son raras las letrinas.

En Olinto hubo villas suburbanas más ricas, que se distinguían por sus dimensiones y por el desarrollo de sus programas decorativos, que se convierten en una manipulación explícita de la casa privada como símbolo del status de sus propietarios. Una de las mejor conocidas es la Casa de la Buena Fortuna datada en el siglo IV a.C. (figura 35.3)  otras casas de Eretria (Eubea), alcanzaron los 1260 m². En este caso, los patios estaban rodeados de pórticos, de tal manera que este patio porticado o peristilo se convierte en el elemento que define las grandes casas en Grecia. En la llamada "Casa de los Mosaicos", de comienzos del siglo IV a.C. hubo tres salas de recepción -andrones -agrupadas alrededor de un peristilo. Esta distribución induce a pensar que se intentó realizar una separación entre las actividades privadas y aquellas de carácter oficial o público.


El papel del patio de la casa griega es bastante destacado, ya que no se trata únicamente de un espacio de paso o de iluminación de las estancias interiores. El patio fue el verdadero núcleo social de la casa que concentra las actividades domésticas relacionadas con el fuego y las actividades religiosas alrededor de un altar fijo o portátil.

Algunas casas poseían tiendas abiertas a la calle sin comunicación directa con el interior de la vivienda.

Por lo que respecta a la identificación de las estancias, el reparto del espacio doméstico entre sexos, no siempre permite establecer distinciones. Si el andron, que fue un espacio genuinamente masculino, no es difícil de identificar porque suele conservar un suelo impermeabilizado, bancos corridos o un umbral descentrado para permitir la disposición de los lechos; el gineceo –gynaiconitis-, o espacio femenino, no parece tener una definición arqueológicamente clara. Así, mientras a los hombres les corresponde el mundo urbano exterior -la polis -, las mujeres se vinculan estrechamente con la casa, donde habían de hacer frente a la crianza de los hijos y a la administración doméstica. La casa –oikos -se configura entonces como una unidad de reproducción y de producción, identificándose estancias destinada a este fin como la cocina, las despensas, los almacenes o los talleres. Más problemática es la identificación del lugar donde se hallaría el telar y los instrumentos relacionados con el trabajo textil, un trabajo eminentemente femenino y fundamental para la economía doméstica. La verdadera segregación entre hombres y mujeres en el mundo griego se focaliza entre dentro y fuera del ámbito doméstico.

En cuanto a los materiales de construcción empleados durante el periodo clásico, los muros se levantan con adobes sobre un zócalo de piedra de altura variable. En general los materiales de construcción eran bastante pobres. De hecho, en mármol nos utilizó hasta la época helenística. Sin embargo los revestimientos interiores serán algo más frecuente.


La casa griega de época helenística

La pequeña ciudad de Priene, la actual Turquía, ha proporcionado casas dilatadas a fines del siglo IV a.C. con una gran estancia precedida por un porsche in antis, basadas en el concepto planimétrico del megaron.

Un conjunto de viviendas de Delos datadas en el siglo II a.C. representan los modelos más típicos de casa helenística. En todos los casos, tal y como se venía apuntando desde el siglo IV a.C., el sencillo patio se ha convertido en un completo peristilo, normalmente dotados de hermosas columnas dóricas Este elemento se presenta como una de las aportaciones más características de la arquitectura doméstica del período helenístico. En su centro podía tener un pequeño estanque que recogía el agua de lluvia y la conducía a una cisterna.



En lo que respecta a los palacios, a título de ejemplo destaca el palacio de Aigai-Vergina, del que no puede dudarse su condición de seres de la realeza Macedonia a raíz de la identificación  de las tumbas reales de Vergina. A su interés intrínseco, añade la circunstancia de tratarse del palacio griego mejor conservado. El edificio principal está inscrito en un gran rectángulo y comprende tres partes: en el Este, un ala abierta al exterior y un pasillo monumental que da acceso al patio y, en el centro, un peristilo alrededor del cual se distribuyen numerosas estancias que, y en el lado norte una gran terraza abierta al teatro que se encontraba abajo, en la llanura que se divisa desde el palacio. La fachada principal con un pórtico dórico, sobre el que se yergue un cuerpo de orden jónico en la zona de la entrada. Las estancias están distribuidas en torno al patio, entre ellas se ha creído identificar la zona de banquetes situada al sur y formada por tres grandes salas con el solo pavimentado con mosaicos y el lugar de los derechos marcados por una banda sobre elevadas que recorre los muros. La habitación circular en la que se halló una descripción que menciona a Herakles Patroos, que hace pensar más en un espacio cultual en un salón del trono.

La importancia de esta y otras construcciones de características similares erigidas en Macedonia desde fines del siglo IV a.C. reside en la creación de un modelo de edificios "revolucionario" dentro de la arquitectura griega. Sus aportaciones se concentran en el surgimiento de una arquitectura de fachada, en el desarrollo de complejos residenciales construido alrededor de ingresos fáciles y en la articulación de estancias funciones públicas y privadas en un mismo edificio.

Se han hallado algunas que alcanzan los 3000 m², la “Casa de Dionisos”, con dos peristilos, uno dórico al sur y otro jónico al norte 


Algunos conceptos de interés
  • Ábaco: Placa cuadrangular, situada sobre el equino, que corona el capitel dórico y sobre  la que apoya el arquitrabe.
  • Acrótera: Ornamento que remata los vértices de un frónton en forma de palmeta.
  • Anathyrosis: Vaciado de las partes centrales de las caras laterales de los sillares, que  deja un marco estrecho y liso que permite obtener una reunión perfecta entre los sillares.
  • Arconte-basileus: Magistrado de Atenas que se ocupaba de los deberes religiosos del  rey. Se trataba del jefe religioso de la polis ateniense.
Arqueología griega: 
  • Crepidomos: Plataforma que constituye la base de un templo y está compuesta de tres  escalones.
El santuario griego: 
  • Estilóbato: Plano en que apoyan las columnas de las columnatas.
  • Paideia: Base de la educación de los niños en el mundo griego en la que se imbuía al  niño de los ideales que lo prepararían para sus deberes cívicos. Gimnasia, gramática,  retórica, filosofía, matemáticas y poesía.
  • Téménos: En griego se refiere a la porción de terreno atribuida a una divinidad. Por  extensión, será el terreno sagrado, sinónimo de santuario.
  • Tímpano: Sinónimo de frontón. Espacio triangular limitado por cornisas que se sitúa en  los lados cortos de un monumento cubierto a doble pendiente.