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sábado, 25 de octubre de 2025

TEMA 11. MODELADO DEL RELIEVE POR ACCIÓN DE LAS FUERZAS EXTERNAS II. LA EROSIÓN

INTRODUCCIÓN. LA EROSIÓN DEFINICIÓN Y ENFOQUES DE ESTUDIO

Con el tiempo los materiales que resultan de la alteración de las rocas, que van siendo movilizados por las vertientes, son transportados hacia zonas de sedimentación marina o continental. El transporte es llevado a cabo por varios agentes que ponen en funcionamiento numerosos procesos de erosión. La erosión consta de tres fases, la inicial es el desgaste de materiales, la segunda fase consiste en el desplazamiento de los materiales desgastados, y finalmente se produce la acumulación. En la erosión se produce, por tanto, destrucción y construcción de relieve.

LOS CONCEPTOS DE CICLO DE EROSIÓN Y EROSIÓN NORMAL DE DAVIS

William Morris Davis fue un geógrafo norteamericano que vivió hasta 1934 y se le considera el fundador de la geomorfología. Con Davis la ciencia de las formas de relieve toma distancia de la geología y se plantea un objeto, un vocabulario y unos métodos propios; elaboró una doctrina que organizó en torno a dos ideas esenciales, el ciclo de erosión y la erosión normal.

El concepto de ciclo de erosión concibe el relieve terrestre como resultado de una evolución, consistente en que en una región caracterizada por un relieve pronunciado, a partir de la labor realizada por los ríos y la dinámica de vertientes, se iría produciendo un desgaste continuo, que dejaría la zona reducida, a través de muy largos períodos de tiempo, a un relieve insignificante. En la evolución, Davis distinguía tres etapas, que serían de juventud, madurez y vejez; el resultado de esta sucesión de fases sería la formación de una superficie de erosión, un relieve aplanado, al que denominamos penillanura, en el que tan solo afloran algunos relieves residuales. La penillanura de Davis en realidad no sería la última fase, ya que no se puede concebir un cese absoluto de la erosión, sino que, antes de llegarse a una situación equivalente a la inicial, un nuevo levantamiento provocaría el rejuvenecimiento del relieve y la génesis de un nuevo ciclo.

El siguiente concepto es el de la erosión normal. El papel fundamental en la evolución lo consideraba ejercido por los cursos de agua, especialmente por los ríos. La erosión normal, es decir, la habitual y más generalizada sería la fluvial, la cual consideraba como responsable de los aspectos fundamentales del modelado del relieve terrestre.

LOS SISTEMAS MORFOGENÉTICOS

Con los años se flexibilizó la idea de evolución cíclica y se fue enriqueciendo el concepto de erosión. La aparición de la geomorfología climática supuso el comienzo de una nueva forma de explicar el modelado terrestre. En la nueva concepción se considera que los grandes arrasamientos no son el resultado de sucesivos ciclos de erosión normal, sino que se forman por la actuación sucesiva de varios sistemas morfogenéticos relacionados con variaciones bioclimáticas.

La erosión se produce como un sistema de procesos elementales, dependiendo de la frecuencia y la eficacia de su actuación, unos procesos son dominantes y otros auxiliares; hay por tanto entre ellos una jerarquía, que es la que permite diferenciar los sistemas morfogenéticos.

Un sistema morfogenético no es la simple suma de procesos elementales, sino un sistema de relaciones entre procesos, unos dominantes y otros subordinados, que actúan condicionados por una serie de factores.

LOS GRANDES AGENTES DE EROSIÓN

El agua, los glaciares, las aguas marinas en la costa y el viento son los grandes agentes, sin olvidar a los propios seres humanos.

ACCIÓN EROSIVA EJERCIDA POR LAS ACTIVIDADES HUMANAS

La actividad de los hombres ha constituido una forma de erosión, que no ha parado de incrementar sus efectos. Se habla en este caso de erosión antrópica. Las acciones humanas desencadenan, o potencian, procesos que son llevados a cabo por los agentes naturales (como deforestaciones…).

El papel del hombre como agente de erosión no consiste solamente en su capacidad de intensificar los procesos naturales, sino que también es capaz de introducir modificaciones en las combinaciones de procesos que tienen lugar en la naturaleza. Aunque el hombre lleva relativamente poco en la Tierra, las crisis morfogenéticas que provoca son de gran transcendencia.

La explotación agraria es la causa principal de erosión antrópica, y los avances históricos no han hecho sino incrementar los efectos. No obstante, la erosión antrópica, que tiene grandes consecuencias para la vida humana, no llega a tener incidencia destacable en la modificación del aspecto del relieve.

DINÁMICA Y MORFOGÉNESIS FLUVIAL

Las aguas corrientes completan el ciclo hidrológico de la superficie; todas las áreas continentales que reciben aportes de agua líquida en cantidad tienen corrientes de agua permanentes.

La labor erosiva de las aguas corrientes se lleva a cabo por la arroyada elemental, por los torrentes, los uadis y los ríos.

TORRENTES Y UADIS

Un torrente es un curso de agua corto, que circula por un cauce fijo, de acusada pendiente y de forma temporal, su principal característica es ser episódico, pudiendo quedar seco gran parte del año. Consta de tres partes, la cuenca de recepción (es la parte alta y con forma de embudo, se forma en las laderas y cada aporte de lluvia la hace ensanchar y profundizar; la labor de erosión predominante es la de excavación), el canal de desagüe (es la zona media y está inscrito en una garganta; se da la excavación y la erosión lateral, pero predomina el transporte), y el cono de deyección (la pendiente se suaviza porque llega al valle y el torrente pierde velocidad; se depositan los materiales transportados y sobre ella el agua se va repartiendo en canales divergentes).

Torrente

Los uadis son cursos de agua intermitentes, propios de regiones áridas, que se concentran en lechos bien definidos y por cuyo fondo circulan canales anastomosados (bifurcaciones) que están rodeados de bancos de arena o piedra y donde se puede desarrollar vegetación esteparia; hacia la parte más baja las orillas se atenúan y terminan por desaparecer, generalmente por infiltración o al mar.

Uadis

LOS RÍOS

Son corrientes de agua permanentes, que circulan por un lecho y se organizan en redes, realizando las labores de erosión, transporte y acumulación.

La actividad del río y sus características están condicionadas por factores físicos y biogeográficos.

El río recibe las precipitaciones de su cuenca; de ellas una parte se evapora y otra se infiltra en el terreno, desde donde puede llegar al río a través de las fuentes. El caudal del río resulta, por tanto, de la suma del agua de las precipitaciones más la aportada por las fuentes (menos la infiltración y la evaporación).

Otros factores físicos fundamentales están relacionados con el relieve y las características del roquedo (la altitud, la pendiente, la exposición a los vientos y la naturaleza del roquedo).

La vegetación es el principal factor biogeográfico que incide en el río porque además de interceptar parte de la precipitación puede actuar regulando los aportes y frenando las crecidas.

Tampoco podemos olvidar la acción del hombre, que de forma voluntaria o involuntaria interviene en los ríos (tala de bosques, roturación y puesta en cultivo de tierras, construcción de embalses, canales…)

REDES Y REGÍMENES FLUVIALES

Los cursos fluviales se organizan en redes jerarquizadas y estructuradas, que aseguran el drenaje de una cuenca. La cuenca hidrográfica es la superficie de terreno cuyas aguas afluyen a un mismo río. Los límites de la cuenca están en las divisorias de aguas, que son las líneas que marcan el límite entre las aguas que van a un río y a las del adyacente.

El río se forma con la concentración de las aguas de escorrentía de toda su cuenca, que le llegan de forma directa (a través de la superficie) y de forma indirecta (escorrentía subterránea).

Las redes de drenaje están formadas por un colector principal y una serie de afluentes; las formas de las redes de drenaje son muy variadas y las hay de tipo paralelo, radiales, rectangulares, dendríticas…

Los ríos presentan lo que denominamos un régimen fluvial, y depende de cómo sea su alimentación principal; hay tres regímenes principales, el glaciar (de zonas altas de montaña donde hay nieves perpetuas y glaciares; tiene aguas bajas en invierno y altas tras la fusión de las nieves), el nival (donde destacamos el nival de montaña donde el máximo cauce es en torno a junio porque la nieve acumulada por debajo del nivel de las nieves perpetuas se funde antes. En zonas de llanura de climas fríos continentales también hay una fusión en primavera de las nieves caídas en el invierno lo que puede provocar grandes crecidas) y el pluvial (este tipo tiene en las precipitaciones líquidas su alimentación principal y según el clima puede variar en pluvial oceánico y pluvial tropical; además en las zonas de clima mediterráneo hay un régimen pluvial).



En general los largos y grandes ríos pueden presentar regímenes complejos ya que atraviesan diferentes características climáticas en sus largos recorridos.

LA LABOR EROSIVA DE LOS RÍOS

El río tiene una potencia neta, que puede ser positiva, negativa o nula, que controla el sentido de su capacidad modeladora, erosiva. Se concibe el río como una corriente que fluye, no sólo sobre el cauce o talweg, que conforma una línea dibujada sobre la superficie continental, sino sobre franjas mayores, llamadas lechos, y dando gran importancia a su forma y al carácter turbulento de la corriente. Se considera que la corriente de agua y el lecho que la acoge constituyen un sistema, en el que interactúan ambos elementos, produciendo un trabajo geomorfológico controlado por el grado de turbulencia que posea la corriente.

La acción del río consiste en los tres procesos de erosión, transporte y acumulación de materiales.

Transporte de materiales por las aguas corrientes

Es la actividad fundamental del río. Estos materiales constituyen la carga o caudal sólido y que se caracteriza por su masa y calibre. La cantidad o masa de carga que el río puede transportar por unidad de tiempo define la capacidad del río y la masa de elementos más gruesos define su competencia. Cada río tiene una carga límite que puede transportar, que depende de la velocidad, del caudal y del tamaño de las partículas.

Además la turbulencia juega un papel esencial, pues cuanto mayor sea, más grande será la capacidad del río de movilizar materiales, y de mayor tamaño.

Hay diversas formas en que el río transporta su carga, como es por disolución, suspensión, deslizamiento y rodamiento, saltación.

A lo largo del curso fluvial hay diferencias ya que en la zona más alta y de más pendiente se movilizan bloques más grandes mientras que en las zonas más bajas y de menor pendiente disminuye el tamaño.

Acción erosiva del río

La acción erosiva propiamente dicha, se lleva a cabo por:

  • corrosión (acción disolvente y química del agua),
  • acción hidráulica (pérdida de cohesión y arranque de los materiales),
  • abrasión (desgaste del fondo y las paredes efectuadas por el choque de los materiales) y
  • desgaste o rozamiento (los propios materiales se redondean, pulimentan o desmenuzan).

En todo caso la casi totalidad del trabajo erosivo de las aguas corrientes se debe a la turbulencia.

Cuando la capacidad del río es superada para transportar materiales se produce la fase en la que los materiales se depositan, acumulan, dando lugar a las construcciones aluviales.

Formas de modelado resultante de la acción erosiva fluvial

Los ríos circulan concentrados en un lecho, que es la parte más excavada de los valles o depresiones drenadas. Las dimensiones del lecho se relacionan con el caudal que ha de drenar; se distinguen tres partes:

  • el lecho mayor (lecho máximo que puede ser ocupado, dentro de él y en periodos de aguas altas se puede ocupar el denominado lecho mayor periódico),
  • lecho menor (es la parte donde se concentran las aguas de estiaje y suele estar accidentado por aluviones y depósitos de cantos), y
  • el canal de estiaje (es el sector que siempre está sumergido y tiene un trazado sinuoso que en cada curva tiene un sector más profundo llamado surco).

El fondo del lecho está constituido por la roca in situ, que generalmente está cubierta con los materiales transportados.

Desde el nacimiento hasta la desembocadura el río va modelando un perfil, y ese perfil longitudinal dibuja una línea cóncava hacia el cielo; a lo largo de su recorrido el río va disminuyendo su pendiente y aumentando su caudal, al tiempo también aumenta de profundidad y anchura del lecho y disminuye la carga transportada. En su evolución el río tiende hacia un objetivo inalcanzable, el perfil de equilibrio (equilibrio perfecto entre la capacidad de transportar la carga y la de acumulación).

En punto más bajo de cada sector en un río es el nivel de base (desembocadura).

Meandros y saltos de agua

Los meandros, que alguien definió como sinuosidades de trazado de los cursos de agua, que se aparta de su dirección de escorrentía sin motivo aparente, para volver a ella después de describir una pronunciada curva, no son un fenómeno propio de corrientes tranquilas como a veces se cree. Se producen en tramos fluviales donde la actividad erosiva es similar o superior a la de acumulación.

Los meandros se presentan en series de diverso número, pero no aislados. Se forman por la combinación sistemática y alternante a lo largo del lecho de una acción de zapa en un margen (la cóncava del meandro) y la acumulación en la opuesta (margen convexa).

Dependiendo de la actividad de los meandros puede producirse un equilibrio, quedando como elemento estable del río, o reactivarse incrementando su actividad erosiva, hasta exagerar tanto la curvatura que dos meandros sucesivos llegan a unirse.

Los meandros sólo se desarrollan en terrenos suficientemente deleznables; la mayor parte de los lechos de meandros se forman sobre las zonas resultantes de la sedimentación de los ríos, es decir, sobre las llanuras aluviales.

Meandro
En el curso alto y medio del lecho del río se dan unos accidentes llamativos cuando se tiene que salvar un desnivel muy brusco, son los saltos de agua; si son de grandes dimensiones y se desarrollan en una serie de peldaños se denominan cascadas y si son de gran desnivel y de mucho más caudal son cataratas. Se forman como consecuencia de la tectónica (fallas), por cambios de nivel o por diferencias de dureza en los materiales.

Las formas producidas por acumulación

Como resultado de la actividad fluvial, al superarse la carga límite que puede transportar el río, se forman varias construcciones aluviales.

Se denomina aluviones a los depósitos fluviales constituidos por partículas desgastadas, de calibres medios y gruesos, depositados por los ríos en áreas continentales.

La forma más sencilla de acumulación son los conos de deyección, que se forman al final del canal de desagüe. Los conos aluviales tienen forma sensiblemente triangular, y los hay de pequeñas dimensiones hasta de varios kilómetros; se forman por la acción de corrientes intermitentes, especialmente notables en regiones áridas y semiáridas.

Las llanuras aluviales son amplias franjas de topografía llana y dimensiones que pueden ser de varios km., que se desarrollan sobre los aluviones depositados por cursos fluviales; en estas llanuras el río corre por un canal y sólo las inunda esporádicamente, depositando al retirarse el agua una nueva película de aluviones (en castellano lo denominamos vegas).

Las llanuras aluviales pueden aparecer interrumpidas por escalones lineales que dejan una especie de peldaños colgados mediante un talud, se denominan terrazas aluviales y la existencia de varios niveles de terrazas demuestra una sucesión de cambios en la actividad fluvial.

Las terrazas aparecen en muchos ríos de diversos tamaños y su explicación más generalizada es que las terrazas se fundan en factores climáticos que han podido provocar grandes variaciones de caudal y de carga (glaciaciones del Cuaternario). Las terrazas presentan diversas formas, como las encajadas, escalonadas, simétricas, asimétricas…

Desde un punto de vista geográfico las terrazas son zonas especialmente valoradas, ya que son aptas para el cultivo, emplazamientos de ciudades, carreteras, aeropuertos…

Terraza aluvial

MORFOGÉNESIS LITORAL

La zona costera constituye un medio con características propias, en el que interactúan litosfera, atmósfera e hidrosfera. Es un medio que participa de todas las zonas climáticas, por lo que podríamos decir que es azonal. El principal agente modelador es el agua, que actúa de forma horizontal y con gran capacidad morfogenética.

El litoral es un medio bastante extenso y su perfil no se ciñe a la línea que dibuja la costa, sino que abarca una franja por encima y por debajo del nivel medio de las aguas; el término litoral se refiere a esa franja, mientras que el de costa se aplica más bien a la zona que desde el nivel de la bajamar se extiende tierra adentro, con una anchura indeterminada.

ACCIÓN EROSIVA DEL MAR

En el litoral se combinan procesos morfogenéticos de carácter mecánico, químico y biológico.

ACCIÓN MECÁNICA, QUÍMICA Y BIOLÓGICA

Por medio de las olas, corrientes y mareas se llevan a cabo acciones mecánicas importantes.

Las olas al romper producen un violento movimiento de avance del agua, seguido de un retroceso, en él hay una brusca liberación de energía que hace que la ola actúe contra la costa como un agente morfológico. Si la ola rompe contra un acantilado el efecto se ve ampliado, ya que el agua se introduce violentamente entre los huecos y provoca pequeñas explosiones, además en el retroceso ejerce succión; también las pequeñas partículas y rocas sueltas que el agua moviliza hacen una labor de ametrallamiento y abrasión.

La principal función de las corrientes consiste en arrancar partículas en suspensión, y aún mayor resulta el efecto de las mareas que someten a la costa a un constante movimiento de ascenso y descenso del agua.

El agua marina contiene sales en disolución que la dotan de una particular actividad química; producen disolución que puede dar lugar a fenómenos kársticos y también hidrólisis que da lugar a oquedades.

La presencia de seres vivos también juega un papel importante y su acción es especialmente notable en zonas cálidas, los animalillos y plantas que viven sobre la roca ejercen acciones mecánicas y químicas.


ALTERNANCIA DE SUMERSIÓN Y EMERSIÓN

Este hecho afecta al litoral e implica la intensificación de algunos procesos erosivos; en rocas heladizas que son capaces de absorber el agua supone un constante cambio de volumen, también somete a las rocas a cambios de temperatura ya que al retirarse el agua la evaporación hace que las sales se cristalicen en los huecos y haga un efecto cuña.

INFLUENCIA DEL MEDIO

El medio bioclimático en que se encuentre el litoral condiciona sus características y afecta a su evolución.

La circulación atmosférica influye directamente en la génesis de olas y corrientes y resulta evidente que en latitudes medias con mares más agitados, se den unas condiciones óptimas para una intensa abrasión; mientras que en litorales de zonas cálidas hay una mejor condición para las formaciones de origen animal (corales).

Las diferentes características de las aguas, respecto a temperatura y salinidad y relacionadas con la latitud y el clima también dan lugar a diferencias.

Además según sean las características climáticas de la zona la actuación de los sistemas morfogenéticos imperantes, combinados con los materiales rocosos, ofrecerán materiales en diverso estado para su reacción frente a la erosión costera.

Las condiciones climáticas no son ajenas a la erosión costera, influye el grado de humedad (condiciona las precipitaciones), la temperatura, ritmos estacionales…incluso la vegetación asociada al clima ejerce una influencia.

Dependiendo de las condiciones climáticas, también varían los aportes de materiales que llegan a la costa, procedentes de la erosión continental, transportados por los ríos.

Otro factor físico determinante de las características y evolución del litoral está en la estructura, tanto litológica, como tectónica del roquedo.

PRINCIPALES FORMAS LITORALES DE EROSIÓN

Como en todos los procesos erosivos hay que diferenciar las formas de desgaste y las de acumulación de materiales.

FORMAS DE ABLACIÓN

Hay dos formas principales, los acantilados y las plataformas de abrasión.

El acantilado es un escarpe litoral modelado por la acción marina y la notable variedad depende del tipo de roca, de su estructura geológica y la forma del modelado. Tienen siempre una considerable pendiente y la altura tiene una gran variación, en la base muestran una clara línea de ruptura que da paso a la plataforma rocosa.

Se puede distinguir entre acantilados vivos (son batidos por el agua y están es retroceso) y muertos (están algo separados por sus propios materiales erosionados que no han sido arrastrados por el mar). Los falsos acantilados son los que tienen un origen ajeno al efecto del mar (levantamiento de falla).

Las plataformas de abrasión se desarrollan al pie de los acantilados, en una zona comprendida entre la pleamar y la bajamar, donde actúan las olas. Tienen forma de rampa y no suelen ser completamente lisas, sino accidentadas y con frecuencia terminan en una terraza de acumulación sobre la que puede haber una playa.

Acantilado y plataforma de abrasión

FORMAS DE ACUMULACIÓN

Son originadas por la sedimentación marina.

La playa es la forma más común y se forma por acumulación de materiales detríticos, aparece en todos los mares y en todas las latitudes; presenta un perfil transversal ligeramente cóncavo y una pendiente suave.

Una parte está siempre cubierta por el agua y afectada por el oleaje y la otra sólo se cubre con la marea alta. Por la parte de tierra suele terminar en una pequeña elevación (cresta de playa) donde se acumulan los materiales más gruesos.

Hay varios tipos de playas, desde las adosadas a la costa, algunas en forma de arco a las de ensenadas abiertas; también las hay rectilíneas al pie de acantilados y entre islotes o escollos.

Playa

También se dan acumulaciones de arena separadas de la línea de la costa, en costas bajas de zonas llanas y se forman por el arrastre de materiales que provienen de las playas adosadas, y aunque están sumergidas si hay un gran aporte de materiales llegan a aparecer en la superficie constituyendo las barras costeras o incluso más grandes como los cordones litorales.

En la costa se sedimentan también limos que dan lugar a zonas pantanosas y marismas; las zonas pantanosas forman una llanura baja en los fondos de bahía y en zonas más o menos resguardadas. La parte más exterior es pantanosa y puede cubrirse con la marea; en regiones tropicales se forman en estas zonas los manglares.

La marisma es una llanura de acumulación litoral, que es susceptible de ser explotada agrícolamente y se caracteriza por ser más elevada en la zona próxima al mar con lo que se dificulta la evacuación de las aguas continentales, que al estancarse forman turberas.

Marisma

La desembocadura de los ríos es donde se encuentran las aguas dulces continentales con las aguas marinas.

Los deltas son formaciones originadas por acumulación de materiales en la desembocadura de ríos caudalosos, sólo modeladas por acción marina en su borde externo.

Los estuarios son desembocaduras en las que el río forma un gran canal flanqueado por acumulación sedimentaria, se forma sólo en mares de grandes mareas y pueden alcanzar extensiones kilométricas.


Los arrecifes coralinos constituyen la última forma de acumulación pero en este caso proceden de restos de seres vivos; son acumulaciones de esqueletos de animales que viven en colonias. El armazón está formado por políperos y en las partes vivas coexisten numerosas asociaciones de animales y plantas que contribuyen a la formación del arrecife, es una compleja biocenosis que necesita de unas exigencias estrictas para existir y sólo son posibles en mares tropicales.

Arrecifes coralinos

TIPOS DE COSTAS

Hay diversas clasificaciones y diversos autores. Uno de los criterios nos da dos tipos básicos, de hundimiento y de emersión, además de otro neutro; otro criterio da primacía a la acción del mar en el modelado costero, y se distingue entre costa primitiva y evolucionada.

DINÁMICA Y MORFOGÉNESIS GLACIAR

El hielo es uno de los agentes erosivos de gran importancia; las masas de hielo están localizadas en las áreas más frías del planeta, en las altas latitudes y en las grandes altitudes. En épocas anteriores la extensión de los glaciares era mucho mayor que en la actualidad, y tras el retroceso han dejado importantes huellas de su presencia.

LAS GLACIACIONES

La Tierra ha conocido etapas de enfriamiento sostenido que constituyen períodos glaciares (grandes superficies cubiertas de hielo), se han datado cuatro glaciaciones en el Cuaternario (Günz, Mindel, Riss y Würm); desde el final de la última glaciación el clima de la Tierra, es más templado con sólo oscilaciones, donde los glaciares existentes indican un período glaciar no extinguido totalmente.

No hay una teoría definitiva sobre las causas de las glaciaciones, las posibilidades son desde cambios en los movimientos de la Tierra, en la composición de la atmósfera, en la radiación solar, en los desplazamientos de las placas tectónicas…

Durante las glaciaciones hubo un descenso de las aguas oceánicas debido a la acumulación de hielo en los continentes, los cuales a causa del peso sufrieron un hundimiento; al producirse la fusión de los hielos el proceso se invierte y hay una elevación del nivel del mar y los bloques continentales ascienden al liberarse del peso. De estos procesos de movimiento quedan las huellas en el paisaje actual, sobre todo costero.

FORMACIÓN DE LOS GLACIARES

El hielo glaciar se forma a partir de la acumulación de nieve (cristales microscópicos de agua sólida), su propio peso en la acumulación hace que se apelmace y mediante procesos de fusión y recristalización se origina la nevé o neviza, y posteriormente el hielo. Para que se produzca la formación del hielo que da lugar al glaciar deben existir precipitaciones suficientes y que se supere la evaporación en la época más cálida.

TIPOS DE GLACIARES

Los glaciares son masas de hielo, que acumulado en grandes espesores, se comporta como un material plástico y por influencia de la gravedad se va desplazando. Hay numerosas clasificaciones de los glaciares, pero tradicionalmente se dividen en dos grandes tipos, glaciares regionales y locales.

GLACIARES REGIONALES

Los glaciares regionales, también llamados inlandsis, son enormes extensiones de hielo con un perfil ligeramente convexo en forma de casquete e independientemente de la superficie que recubren. En ocasiones quedan visibles las cumbres más altas no cubiertas por el glaciar (nunataks). Estos glaciares se mueven desde la zona en la que el hielo es más espeso y pueden llegar hasta el mar, desde donde se desprenden grandes bloques (iceberg).

Los grandes inlandsis están uno sobre la Antártida y otro sobre Groenlandia.

Los casquetes glaciares tienen temperaturas muy bajas (-25 y -40o C), lo que supone que hay pocos fenómenos de fusión y recongelación; la nieve, que cae en pequeñas cantidades, se transforma lentamente en hielo, por lo que están recubiertos de una espesa neviza.

GLACIARES LOCALES

Los glaciares locales son numerosos pero mucho más pequeños, menos espesos y más variados en su forma.

Están en áreas de montaña y se adaptan a la forma del relieve que cubren. Los llamados de casquete, de plataforma, de fiell o escandinavos cubren superficies de cumbres por encima de las nieves perpetuas y pueden emitir lenguas de hielo que se canalizan por los valles.

Los denominados glaciares alpinos o de valle se forman en zonas de montaña con importantes precipitaciones de nieve; constan de una zona de recepción y acumulación de neviza (circo) que suele ser un área deprimida entre paredes rocosas, situada por encima de las nieves perpetuas, desde el que sale aprovechando un valle fluvial una lengua de hielo que se encaja en el valle. En el caso de algunos glaciares alpinos la lengua llega hasta la zona llana, saliendo del valle y expandiéndose (lóbulo o glaciar de piedemonte).

En zonas montañosas que sobrepasan poco el nivel de las nieves perpetuas se forman los llamados glaciares pirenaicos o de circo, que son de pequeño tamaño y en caso de tenerla, la lengua será muy corta.

FLUJO GLACIAR

La masa de hielo de los glaciares se mueve; el movimiento se evidencia por algunos signos externos como la formación de grietas, por los avances y retrocesos del frente y por el desplazamiento apreciado en objetos en la superficie. Pero esta masa de hielo se desplaza muy lentamente y sin turbulencias, por lo que no resulta perceptible a simple vista.

El movimiento comienza cuando el hielo tiene un espesor suficiente, 15 m, y la pendiente debe ser de alrededor de 10o; la velocidad de desplazamiento es muy variable y es mayor en el centro y disminuye en los bordes, debido al roce con las paredes, y en el extremo de la lengua es donde se produce la ablación (fusión y evaporación de la nieve y el hielo).

Las diferencias también afectan a las características dinámicas del glaciar, que en algunos casos es activo(bien alimentado y rápido evacuando), en otros casos es pasivo (lento y de poco caudal) y los residuales (están prácticamente estancados).

LABOR EROSIVA DEL GLACIAR

Es difícil observar la labor erosiva del glaciar mientras se produce, ya que el propio hielo lo dificulta, pero a partir de las huellas dejadas es posible reconstruir la forma. Los glaciares son agentes erosivos de una gran eficacia que dependen de su dinamismo y son capaces de llevar a cabo todas las fases de la erosión.

Por si solo el hielo no tiene poder para erosionar rocas compactas, pero en su movimiento al pasar sobre las diaclasas es capaz de arrancar y fragmentar las rocas; esta carga que se va acumulando actúa como una lima gigante que actúa por abrasión y produce estrías y acanaladuras en el fondo y las paredes. Sobre las rocas cristalinas y calizas compactas la acción abrasiva produce un efecto de pulido en la roca; y en las propias fisuras y grietas de la roca se produce gelifracción que también contribuye a desgajar los bloques que son arrastrados y contribuyen a la capacidad erosiva.

Además del efecto de abrasión, en el fondo, puede producirse una sobreexcavación (acción de movilización y desalojo de fragmentos de diversos tamaños que da lugar a una profundización del lecho).

La labor abrasiva del glaciar en más intensa en los desniveles del lecho y en los efectos de la erosión entran en juego varios factores condicionantes como la pendiente, la velocidad, la resistencia de la roca, el espesor del hielo, volumen de los fragmentos…

Respecto a la labor erosiva no todos los expertos son unánimes, ya que algunos son ultraglaciaristas, otros son antiglaciaristas y otros transaccionistas.

Al observar alguno de los glaciares actuales podemos ver que hay una serie de líneas oscuras en la superficie, son las morrenas (constituidas por materiales rocosos que el glaciar arrastra), hay morrenas en diversas po siciones, como las de superficie (alimentadas por desprendimientos y avalanchas), otras morrenas más abundantes son en los bordes, y se denominan laterales, también las hay de fondo (unas en contacto con el lecho y otras internas en la masa de hielo), en el frente de avances también se forma una morrena terminal o frontal, y cuando confluyen dos lenguas de morrenas laterales y se juntan se crea una en posición central.

FORMAS DE RELIEVE RESULTANTE DE LA ACCIÓN GLACIAR

La acción erosiva del glaciar genera unas formas de desgaste y otras de acumulación.

Formas de acumulación

Cuando los hielos desaparecen o retroceden se produce un depósito de los materiales que acarreaba, estos pueden llegar hasta los 100 metros de espesor y se denominan till o tillitas.

De la acción de los inlandsis que recubrieron gran extensión de las zonas hoy templadas son muy característicos los llamados barros glaciares (de materiales heterogéneos, irregulares, de diversos tamaños y empastados en arcilla, arena o roca pulverizada).

Las morrenas se convierten en depósitos al desaparecer el hielo. Se dan en todo tipo de glaciares; la situada al frente del glaciar que marca el alcance máximo del mismo es la morrena terminal, y tras ella pueden aparecer varias sucesivas, son las morrenas de retroceso (indican las etapas de retirada del glaciar); en los glaciares de valle estas están atravesadas, cerrando el valle y se prolongan en las laderas, en la morrena lateral.

En las llanuras glaciares, detrás de las morrenas, se observan formaciones como de pequeñas colinas, son los drumlim; también aparecen otros depósitos en cuya formación tienen parte activa las corrientes de agua, por delante de la morrena terminal se forman llanuras fluvioglaciares (de suave pendiente, en ellas aparecen hondonadas que resultan de la acción de las corrientes de agua y desembocan en un pequeño delta en la parte exterior del hielo).

Los lagos se asocian en gran medida a los glaciares, y se dan tanto en montañas donde hubo pequeños glaciares, como en las grandes llanuras cubiertas por los inlandsis cuaternarios; en los lagos se depositan materiales procedentes de los glaciares llamados varvas (alternancia de arena y arcilla) que se usan para las dataciones.


Las formas mayores de modelado

La mayor parte de los sistemas montañosos elevados han sufrido la acción erosiva de los glaciares, que han realizado una transformación en su aspecto y características.

Las formas resultantes son varias:

  • El circo glaciar es una depresión de forma más o menos semicircular, rodeada de paredes abruptas; suelen estar agrupados y con frecuencia entre dos muy próximos sólo hay un farallón de roca denominado arista, y que si desaparece da lugar a la forma reina de las montañas, el horn.
  • El valle glaciar es el antiguo valle fluvial transformado por la ocupación de la lengua glaciar; el hielo produce un desgaste, ensanchamiento y profundización que transforma el perfil en V de los valles en forma de U. Estos valles tienen unos rasgos característicos como que su perfil longitudinal es muy irregular, que el perfil transversal con su forma de U también tiene irregularidades que se denominan hombreras, también que el fondo del valle tiene un micromodelado formado por estrías y acanaladuras e inclusivo rocas pulidas, y terminando también a menudo hay valles afluentes al valle principal que quedan colgados a notable altura y que una vez desaparecidos los hielos los ríos se precipitan por ellos en cascadas.
  • En el caso de los casquetes glaciares la erosión a afectado a zonas muy extensas; el hielo fluye en los casquetes de forma radial y con movimiento muy lento lo que produce vastas llanuras y plataformas de topografía suave, donde aparecen formas similares a la de los fondos de valle de montañas (estrías, acanaladuras, drumlins, lagos…). 
  • Otra forma interesante son los kame y esker, que son depósitos fluviales producidos en la fase de retroceso de los casquetes polares. 
  • En los márgenes de éstos hay otras dos formas características, los fiordos (arteria glaciar ocupada por el mar) y el strandflat (plataforma litoral entre el mar y la montaña que sumergida en parte aparece como un archipiélago).

EL VIENTO COMO AGENTE EROSIVO

El viento es un importante agente erosivo que tiene una actividad morfogenética moderada y que actúa en todas las zonas terrestres.

MOVIMIENTOS DEL AIRE

El viento, como el agua, se mueve de forma laminar, como hilos paralelos a la superficie cuando circula a muy poca velocidad y de forma turbulenta cuando aumenta la velocidad.

ACCIÓN EROSIVA

Es posible en cualquier zona del globo, pero para que tenga una relevancia es necesario que se den unos factores favorables como una topografía suave, la presencia de materiales sueltos, escasa cobertera vegetal y poca humedad.

  •  DEFLACCIÓN

El viento realiza por donde pasa una labor de barrido, ya que actúa como medio de transporte de los materiales sueltos. Las partículas más pequeñas son transportadas por suspensión y las de mayor diámetro por saltación y rodamiento.

Para valorar la importancia del transporte eólico se estima el llamado caudal sólido del viento, que corresponde al volumen de arena que atraviesa una sección vertical de un metro de anchura y altura ilimitada durante un año.

  • ABRASIÓN O CORRASIÓN

El viento, a través de los materiales que transporta, ejerce una labor erosiva directa, mecánica, por el choque contra el roquedo de los fragmentos.

La abrasión o corrasión se da especialmente en las partes bajas más próximas al suelo; la acción es selectiva y va cincelando los materiales según su dureza. En rocas compactas de grano fino sólo hace acciones de detalle, destacando el limado y el pulido; donde una forma interesante son los cantos facetados (de forma piramidal). Si hay diferencias en la dureza de la roca atacada se forman alvéolos y resaltes, configurando rocas de aspecto fungiforme (rocas seta). E igualmente que en las corrientes de agua el material transportado también va siendo erosionado.

FORMAS DE RELIEVE PRODUCIDAS POR LA ACCIÓN DEL VIENTO

En las regiones áridas, azotadas por el viento, aparecen distintas formas de detalle.

Las depresiones de deflacción son suaves hondonadas de gran variedad de tamaño que se forman en zonas llanas y pueden estar ocasionalmente ocupadas por lagunas, e inclusive si hay agua subterránea pueden contener oasis.

Los regs son zonas llanas donde la deflacción ha actuado intensamente, arrastrando los materiales sueltos hasta dejar una superficie de cantos gruesos.

Especialmente llamativas son las formas de acumulación del viento cuando cesa o pierde velocidad y es incapaz de transportar las partículas, que se van depositando.

Las dunas son las más características, y son acumulaciones de arena debido a la acción eólica. La duna se forma cuando un obstáculo fuerza al depósito de los materiales en movimiento, generándose un montículo inicial que va creciendo. Las hay de varias formas y tamaños, como las barcanas (con forma de media luna), las dunas transversales (alineadas como olas) y las dunas longitudinales (paralelas al viento dominante formando colinas de hasta cientos de metros en altura y km. de longitud).

Reciben el nombre de erg los campos de dunas que pueden estar constituidos por cualquiera de los tipos de dunas. Fuera de los medios desérticos hay formaciones de dunas, donde el habitual viento mar-tierra es el causante.

Otros depósitos relacionados con la acción del viento son los loess, que cubren grandes extensiones en latitudes medias de zonas no desérticas y están formados por un polvo muy fino que ha sido transportado por el viento desde hace miles de años y que recubre el relieve preexistente; son suelos muy fértiles.

domingo, 19 de octubre de 2025

TEMA 9. MORFOLOGÍAS LITOLÓGICAS

INTRODUCCIÓN. LAS MORFOLOGÍAS LITOLÓGICAS

A gran escala, la configuración morfológica del relieve que se presenta ante la vista, está básicamente determinada por la tectónica. Sin embargo las características litológicas y las condiciones ambientales ejercen su influencia y dan lugar a respuestas diversas frente a la tectónica y la erosión.

En ocasiones el tipo de roquedo, adquiere un notable protagonismo en la configuración del relieve, de modo que podemos hablar de estructuras o morfologías litológicas.

Esto llega a ocurrir cuando la estructura geológica está constituida por:

  • Rocas homogéneas y masivas, que hacen poco probable la erosión diferencial.
  • Rocas que por sus características son susceptibles de una determinada forma de erosión dominante, como la disolución.
  • Rocas que presentan unas características excepcionales, que hacen que su respuesta a la erosión y las formas que se generen sean también excepcionales, como los materiales volcánicos.

Las características de algunas rocas (composición química, estructura cristalográfica y respuesta mecánica) y su presencia masiva, pueden hacer que el relieve presente una relación con el roquedo tan grande, que nos haga considerar la existencia de unas determinadas estructuras litológicas. A las formas estructurales en las que el protagonismo es el del tipo de roca dominante se las denomina también formas de modelado.


RELIEVE GRANÍTICO

CARACTERÍSTICAS DE LAS ROCAS GRANÍTICAS

Los afloramientos de rocas ígneas, plutónicas y metamórficas, entre las que tiene especial protagonismo el granito, son rígidas y resistentes mecánicamente, pero pueden descomponerse por la alteración química y muestran una notable homogeneidad, que no favorece el desarrollo de la erosión diferencial, tan importante en la configuración de los relieves estructurales guiados por la tectónica y dan lugar a que se desarrollen formas de modelado, que resultan variadas en relación al ambiente bioclimático en que se generen.

La homogeneidad global no significa que estas rocas ígneas no tengan una heterogeneidad de detalle, donde se aprecian contrastes y cambios, capaz de condicionar la respuesta a la erosión y las formas resultantes.

En primer lugar, las rocas cristalinas están constituidas por varios componentes (podemos definir técnicamente los granitos como rocas cristalinas, de origen magmático, intrusivas y compuestas de cuarzo, feldespato y mica, como minerales fundamentales y de piroxenos, anfíboles, circón, turmalina, etc. como minerales accesorios) que le confieren caracteres muy diversos, según la proporción en que se presenten dichos componentes (pueden ser rocas más acidas o más básicas, con mayor o menor proporción de cuarzo, que es el mineral más resistente), así como según sean el tamaño del grano y la porosidad.

Cuando hay un afloramiento importante de un material cristalino con gran contenido de cuarzo, y por tanto más acido y resistente, aparece lo que llamamos un macizo granítico. En cambio, si hay una zona de material más blando, por menor contenido en cuarzo, se forma lo que se denomina una cubeta granítica, que es una depresión relativa.

Macizo granítico

Por diferencia de textura, se da distinta resistencia a la erosión, de manera que, en un afloramiento granítico, es frecuente ver la aparición de resaltes aislados, con forma de cerros o alineaciones, que se destacan del entorno, sin que exista ninguna causa tectónica que los justifique, sino que son tan sólo la respuesta de unas zonas de textura diferentes y más resistentes. Más llamativo resultan los resaltes en forma de pitones o crestas, que son los restos de un dique o chimenea de cuarzo, que estaba intercalada entre la masa de roca plutónica.

Otra característica esencial, en relación a la erosión, es que las rocas graníticas presentan una serie de fisuras y diaclasas, que son consecuencia de su proceso de formación, al igual que su composición y estructura.

La roca ígnea se forma a partir de un magma, roca fundida de materiales que se generan en la zona de contacto entre el manto y la corteza terrestre. Si el magma, mediante una erupción, llega a la superficie y se enfría, da lugar a la formación de rocas efusivas o volcánicas, pero si se solidifica en profundidad, da lugar a las rocas intrusivas.

La roca así formada en el interior, con las características que le confiere el proceso de enfriamiento y la composición inicial del magma, emerge a la superficie cuando son desmantelados los materiales que la recubrían, o entre los que estaba encajada, quedando expuestas al contacto con el exterior.

Toda diaclasa o fisura constituye un camino de acceso al ataque erosivo de primera magnitud, de modo que, como es lógico, una red densa de fisuras provocará una erosión más intensa que si la roca está poco fracturada.

La red de diaclasas guiará el proceso de modelado, que dependerá de los caracteres bioclimáticos a que esté sometida la roca y a su composición, textura y estructura mineralógica.

LAS FORMAS GRANÍTICAS

Sobre la roca, ya en superficie, actúa la erosión, generando variadas formas de modelado, de diversas dimensiones.

FORMAS MAYORES

Domos y agujas alpinas

Son formas que aparecen en zonas frías, o montañosas, de clima templado. Constituyen relieves destacados con paredes lisas y curvilíneas de forma convexa. A su pie suelen aparecer acumulaciones de bloques o lajas, apareciendo el granito sano en superficie.

La clave de su formación está en el diaclasado curvo y en la acción de la gelifracción, que se da cuando las condiciones climáticas dan lugar a la alternancia de ciclos de hielo y deshielo en el agua, que al penetrar por las fisuras de la roca, ejerce una labor de cuña que llega a desgajar los bloques rocosos que las limitan.

agujas alpinas

La gelifracción es también la principal causante de la formación de las agujas alpinas. En este caso, las diaclasas rectas, predominantemente verticales, provocan la formación de relieves más o menos monolíticos, estrechos y alargados, limitados por paredes verticales, que pueden alcanzar alturas considerables. Unas veces se presentan aisladas y otras, como alineaciones que marcan la línea de cumbres. Progresivamente, estos relieves se van estrechando y el relieve se hace, tanto más afilado y escarpado, cuanto más densa sea la red de diaclasas verticales y más rigurosos los procesos de congelación y deshielo. Al igual que en el caso de las formas dómicas, el granito aparece sano en superficie y a su pie suelen acumularse bloques de roca desgajados. Menos espectaculares son las crestas y aristas, igualmente propias de climas templados y fríos de montaña, que configuran perfiles de sierra, más o menos agudas, con tendencia piramidal, guiadas por un diaclasado vertical importante.

Domo

Panes de azúcar y medias naranjas

Se desarrollan en climas tropicales, sin frío y sin necesidad de que existan diaclasas curvas. Constituyen allí relieves en resalte sobre superficies llanas, de arrasamiento, a modo de grandes cerros, de planta aproximadamente circular, con paredes curvilíneas, como grandes esferas o cúpulas. El granito está alterado en superficie y al pie no aparecen acumulaciones de bloques, como en los domos de las latitudes templadas y frías, sino profundos y extensos mantos de roca granítica muy alterada.

Panes de azúcar 

Paisajes de bolas

Si la red de diaclasas tiene marcado carácter octogonal en presencia de un clima templado, si excesivos rigores, cobra especial importancia el paisaje que denominamos de bolas (en las zonas graníticas de España reciben el nombre de canchal y berrocal). Se caracteriza por un cierto aspecto caótico, de acumulación de formas de diversos tamaños, que pueden darse en zonas deprimidas y en laderas. En el caso de zonas relativamente deprimidas suelen aparecer sobre granito descompuesto en los que se llama alvéolos o pasillos de arenización; cuando están en zonas más elevadas se habla de caos, donde suelen aparecer los bloques aislados, redondeados, que se denominan bolos. Estas formas se deben a una alteración generalizada de la zona, de intensidad media, que ha seguido la red ortogonal de diaclasas, verticales y horizontales. Vinculadas a los berrocales, además de los citados bolos, hay que destacar que algunos de ellos aparecen en equilibrio precario sobre otras rocas, constituyendo lo que se llama piedras caballeras y los denominados tor, agrupaciones de bloques formados a partir de la red ortogonal de diaclasas, que no han sufrido desplazamiento y se forman a modo de castillos.

Paisaje de Bolas (berrocal)

FORMAS DE DETALLE

Sobre el relieve granítico abundan las microformas, que son muy características y abundantes.

Acanaladuras, Pilancones, taffoni y nerviaciones

Las acanaladuras son surcos que recorren la superficie de la roca de forma más o menos vertical. Aparecen en paredes con alguna inclinación, en las vertientes de domos o en las caras laterales de los bolos. Corresponden a la trayectoria de las aguas que circulan por la superficie.

Acanaladuras

Los pilancones son excavaciones relativamente grandes, que se forman fuera de los cauces fluviales, por hidrólisis. Son frecuentes en la parte superior de bolos, domos, lajas, etc. Se producen en zonas donde el agua puede quedar retenida y provoca una arenización local. En los cursos altos de los ríos, sobre el lecho rocoso, pueden formarse mediante remolinos unas formas similares, llamadas marmitas de gigante.

Pilancones

Los taffoni son también cavidades que horadan la roca en superficie, en paredes laterales. Pueden evolucionar dando lugar a rocas con forma de seta. Se forman por escurrimiento y concentración del agua, provocando un vaciado progresivo de dentro fuera.

Taffoni

Las nerviaciones, son resaltes en la roca que son causados por filones de materiales más resistentes, como el cuarzo.

Dado que las rocas plutónicas, cristalinas, se caracterizan por su rigidez y que sólo se pliegan en condiciones de temperatura y presión, que no se dan nunca cuando están en superficie, o bajo una capa delgada de materiales recubriéndolos, las zonas donde se dan estos materiales suelen aparecer fracturadas.

MODELADO KÁRSTICO

Buena parte de las rocas sedimentarias, en particular las calcáreas, de génesis y características muy diferentes a las plutónicas, presentan una especial sensibilidad a los procesos de disolución.

Karst, relieve o paisaje kárstico y carso son los nombres que se asignan de modo general al conjunto de formas modeladas sobre rocas sedimentarias, e incluso metamórficas como consecuencia casi exclusiva de la disolución de sus componentes minerales.

Modelado Kárstico

CARACTERÍSTICAS DE LAS ROCAS CALCÁREAS Y SU DISOLUCIÓN

La caliza, como la dolomía, son rocas sedimentarias de origen químico, carbonatadas, compuestas por carbonatos de calcio o de calcio y magnesio, junto con proporciones de impurezas. En conjunto son rocas duras, que están atravesadas por multitud de fisuras y diaclasas y son impermeables; pero en ellas destaca un aspecto esencial, y es que la roca no es atacada significativamente por el agua pura, pero si por el agua acidulada (cargada de ácidos) que resulta muy agresiva.

La roca es atacada, en la superficie y en el interior de su masa, en virtud del entramado de fisuras que psoea, que le confieren una permeabilidad estructural, multiplicando la posibilidad de contacto entre el agua y la roca. De hecho podemos decir que el modelado del relieve kárstico se da más en profundidad que en superficie.

Hay una serie de factores o condiciones que deben darse para que se desarrollo el karst; primero que la roca se presente de forma relativamente masiva y que no esté excesivamente plegada, segundo que la roca debe estar surcada por una red de fisuras y diaclasas, y tercero y último deberá existir el suficiente volumen de precipitaciones que aporte el agua y posibilite la presencia de vegetación, que producirá a su vez el anhídrido carbónico.


LAS FORMAS KÁRSTICAS

LAS FORMAS EXTERIORES O EXOKÁRSTICAS

En superficie, en el relieve kárstico aparecen formas de detalle y depresiones cerradas de variadas dimensiones.

Las depresiones cerradas y cañones

  • Dolinas y uvalas: la dolina (en español, torca) consiste en una depresión cerrada, cuya planta tiene forma desde circular a ovalada, de contorno redondeado, más o menos circular y cuyo diámetro puede tener gran oscilación. El perfil es predominante de cuba o cubeta y puede presentar una forma cercana a un embudo o un pozo; también su profundidad tiene gran oscilación. Normalmente tiene un borde en el que aflora la roca desnuda y el fondo suele estar cubierto de tierra, generalmente arcilla de descalcificación (propicio para el cultivo). Se forma en lugares que favorecen la retención y profundización del agua y se relaciona con fenómenos de hundimiento, provocados por un déficit de masa caliza subsuperficial. En su génesis es fundamental la estructura de la red de fracturas y diaclasas del roquedo. En profundidad el límite lo pone el nivel al que aparezca el manto freático.


Similar a una dolina pero de mayores dimensiones es una uvala, pero su perfil es sinuoso.

  • Poljés: también es una depresión cerrada de grandes dimensiones y cuya planta no es circular. Configura una llanura enmarcada por paredes más o menos escarpadas; tienen forma sensiblemente alargada y suelen estar relacionados con accidentes tectónicos importantes y siempre en zonas de gran extensión donde las condiciones son más favorables para la disolución y el hundimiento. El fondo del poljé es marcadamente plano y a menudo está recubierto de arcilla de descalcificación y accidentado por la presencia de algunos cerros residuales de roca calcárea, de forma piramidal denominados hum (colina). También es frecuente que en parte de su superficie se desarrolle una corriente fluvial (izvort) que desaparece a partir de un punto por un sumidero (ponor). La génesis del poljé noes de todo clara pero lo que sí juega un papel importante es la periódica inundación que suelen sufrir estas depresiones.

Poljés
  • Cañones: son valles caracterizados por tener flancos restos, verticales, y en sus pies se acumula un talud de derrubios. Suelen estar recorridos por cursos de agua; en las paredes se observan aberturas de cuevas y son frecuentes las surgencias, que aportan agua al cauce principal. También en ocasiones terminan en auténticos fondos de saco, cerrados por escarpe de roca dura, donde aparece el río en forma de fuente vauclusiana. En su modelado interviene la disolución, en superficie y en profundidad, y no se descartan fenómenos de hundimiento.
Cañones

Las formas menores

  • Lapiaz:se llama lapiaz a los afloramientos rocosos calcáreos que aparecen profundamente afectados por formas de detalle producidas por disolución kárstica; y se caracterizan por una serie de acanaladuras formadas por disolución a modo de surcos más o menos profundos y de distintas anchuras que pueden aparecer en zonas planas o en vertientes y paredes verticales. Los lapiaces se forman por disolución superficial de la caliza por el agua de escorrentería o por aguas retenidas. Los lapiaces son muy diversos, dependiendo de los factores que condicionen su proceso de formación; los de arroyada se forman por el agua corriente y suelen presentar canales estrechos, mientras que los de fractura tienen anchas grietas. Una clasificación los divide en linea les, de acanaladura, mesas de lapiaz, alveolares, mar de piedra, nido de abeja, pozos…Los lapiaces suelen estar cubiertos, rellenos de tierra, o descubiertos donde su superficie es difícil de transitar.
    Lapiaz
  • bogaz:Una forma intermedia entre las grandes formas y las de detalle es el denominado bogaz, que consiste en una serie de callejones de dimensiones mayores que las del lapiaz, que se han formado por disolución y por los que nunca ha corrido un río.
  • Tormos y arcos: son grandes bloques de caliza de acusado aspecto fungiforme y de varios metros de altura (Ciudad Encantada)
Arco
  • Pináculos: la masa caliza se dispone en gruesas columnas puntiagudas y macizas, de varios metros de altura. Son frecuentes en regiones de clima tropical.

Pináculo

LAS FORMAS ENDOKÁRSTICAS

Una última forma que aparece en superficie, la sima, nos conduce a lo que constituyen las formas endokársticas (desarrolladas en el interior). Las simas son aberturas, generalmente estrechas, pero ensanchándose en profundidad que comunica las cavidades subterráneas con el exterior. Las formas interiores constituyen los elementos más características de estos modelados.

La circulación subterránea de las aguas

La clave de la formación de este karst profundo está en la circulación subterránea de las aguas, que no siguen las reglas de las aguas de superficie.

Aunque hay ríos subterráneos que pueden seguirse durante largo trecho por galerías navegables, la mayoría sólo tiene tramos de circulación separados por túneles inundados o por sifones. La red subterránea se adapta al cañamazo que le impone la red formada por los planos de estratificación, las diaclasas, fisuras y fracturas ensanchadas por disolución.

La circulación subterránea provoca una red de galerías; inicialmente el agua penetra en el macizo calcáreo y sigue la dirección natural del desagüe, hasta encontrar la salida. En su recorrido lleva a cabo una labor disolvente, que dará lugar a la formación de las galerías y también transportará el material disuelto.

El agua va penetrando cada vez más profundamente en el macizo calcáreo, quedando la zona superficial sin agua, con un límite superior variable; la profundización continúa hasta que el nivel freático alcanza la zona impermeable, en ese punto el agua sale al exterior por las surgencias, que pueden ser de dos tipos, exsurgencias y resurgencias. Las surgencias constituyen verdaderas fuentes vauclusianas en las que el agua brota de forma intermitente.

En raras ocasiones en estas surgencias puede darse la formación de terrazas de travertino, por precipitación de los minerales disueltos al salir al exterior, el agua desciende a zonas cada vez más profundas, abandonando las galerías superiores que quedan convertidas en cuevas, con lo que la masa caliza queda hueca. Así podemos diferenciar tres zonas en el karst, una zonas superior (domina el trayecto vertical descendente del agua tras la lluvia), una zona media (es la red de galerías y conductos) y la zona inferior (siempre inundada).

Las principales formas subterráneas

Las galerías interiores son más o menos horizontales y suelen estar dispuestas en pisos, que pueden estar conectados entre sí por sifones. Hay tramos de galerías estrechos, formando túneles y pasillos ramificados donde muchos de ellos acaban en fondo de saco en grandes salas o cámaras; estas formas sólo son visibles cuando quedan fuera de la acción del agua.

En las galerías continúa produciéndose el modelado kárstico, siendo más importantes los procesos de precipitación que los de disolución. Por infiltración sigue habiendo una aportación de agua desde la superficie, que llega hasta el techo de las galerías, donde se produce un goteo que provoca la precipitación de la caliza que lleva disuelta, este proceso es el causante de que se formen las concreciones de calcita que configuran las llamadas estalactitas, que cuelgan de los techos, con variadas formas, que van desde las más finitas llamadas macarroni a las de mayores dimensiones, redondeadas, llamadas tubos de órgano, o a las que adquieren formas de “bandera”. Bajo las estalactitas se acumulan, en el suelo las llamadas estalagmitas. Si ambas formas se unen dan lugar a columnas y cortinas.

La existencia de estas galerías subterráneas ha supuesto grandes impactos ajenos a su interés geomorfológico; por sus características fueron refugio y primer hábitat de nuestros antecesores (yacimientos) y actualmente son fuente de explotación turística.


Las formaciones kársticas según las condiciones bioclimáticas

Hay muchos tipos de karst dependiendo de las condiciones estructurales de la zona y de sus condiciones bioclimáticas. En este sentido se utilizan términos expresivos, se habla de holokarst cuando se desarrolla un karst completo; el término merokarst se asocia a la caliza impura; el karst cerrado es cuando la masa caliza está rodeada de terrenos impermeables y el karst cubierto cuando las formas superficiales están enterradas.

Algunos autores han diferenciado cuatro tipos de karst asociados a cuatro grupos climáticos (clima tropical húmedo, clima frío y de alta montaña, clima templado y clima desértico).