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POEMAS, CUENTOS Y ESCRITOS REVOLUCIONARIOS DE DANIEL FERNÁNDEZ ABELLA is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License. Para utilizar primero y siempre sin ánimo de lucro ha de consultar al autor. Daniel Fernández Abella todos los derechos reservados.

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viernes, 24 de julio de 2026

MANIFESTACIÓN

El silencio se extiende
mientras una multitud ocupa las calles y avenidas
las consignas enmudecen
mientras te pierdes entre el oleaje humano

la marea roja se extiende imparable
mientras las banderas ondean y se agitan, 
oleaje que se convierte en marejada
que rompe la monotonía y la calma 

Como un reloj, los latidos se sincronizan 
la voz erguida en la boca
entonan canciones de emancipación
y florecen como un campo de amapolas

un mar de puños levantados os saludan 
¡Siempre de pie!, sin rodillas,unidos
de nuestra sangre sin yugos, las montañas rojas
crecen y se expanden en cordilleras

lunes, 13 de abril de 2026

NUESTRO PAPEL

¿Cuál es nuestro oficio?
¿Cuál es nuestra función?
¿qué podemos aportar nosotros, los comunistas?

Si todo está escrito
Si todo está hecho y no queda nada por hacer
Si las grandes batallas no volverán
Si la derrota parece extenderse por el mundo
Si el pesimismo es imperante
Si las banderas rojas yacen rotas y embarradas

¿Cuál es nuestro oficio?
¿cuál es nuestro papel?

Seguir denunciando la explotación del hombre
Seguir denunciando la acumulación de riqueza
Seguir abriendo los ojos y las mentes
Rompiendo la alienación de la matrix capitalista

¿Cuál es nuestro oficio?
¿cuál es nuestro papel?

Ver, observar la realidad
Oír, escuchar los gritos de los oprimidos
Y no callar ante tanta injusticia

Seguimos escribiendo páginas en la historia
Con tinta roja, papeles que se acumulan
Vidas anónimas, manos anónimas que fabrican y crean

Quieren quitarnos nuestro protagonismo
Que seamos testigos mudos e imparciales de la historia
Pero nosotros tomamos conciencia
Y escribimos nuestro destino

Tomando el papel que nos corresponde
En la eterna lucha contra el imperialismo
Contra la injusticia
En la eterna lucha de clases

martes, 10 de febrero de 2026

VIDAS ANÓMINAS

La historia está llena de grandes hombres
grandes conquistadores
grandes reyes
grandes emperadores

grandes construcciones
grandes batallas
grandes naciones
grandes imperios

y su legado pervive en la memoria
en canciones, cantares, poemas épicos
en inscripciones en palacios y templos
en libros, crónicas, anales e historias

pero nadie recuerda quienes edificaron esas grandes construcciones
quienes sangraron en esas épicas batallas
quienes defendieron los imperios derrotados
quienes reconstruyeron las ruinas creadas
quienes cayeron y sangraron escribiendo con tinta roja páginas de la historia

Tantos relatos desconocidos
Tantas preguntas que hacerse
vidas anónimas de trabajadores y gente humilde
cimientos que sustentan la memoria de los pueblos y su historia colectiva

viernes, 3 de octubre de 2025

FLOTILLA DE LA LIBERTAD

Desde el río hasta el mar, renace la solidaridad
y nuevos vientos traen la esperanza y el apoyo del mundo
a tierras palestinas donde la sangre mana libre, sin ataduras
donde llueven bombas desde el cielo en un continuo diluvio de muerte

Que no lo hundan, que no lo toquen 
En ese barco va la última gota de amor , la última carga de dignidad 
que todos los dioses lo protejan y le lleven a buen puerto
dentro va la última esperanza de la humanidad 

desde todas partes un grito mudo de la humanidad
responde y supera los obstáculos de un inmundo
sistema que oprime y masacra, desangra y tortura
intentando ayudar, intentando cambiar su destino y su suerte

mientras Palestina se convierte en un enorme cementerio
Y paso largas horas preguntando por qué se pudren lentamente nuestras almas
por qué se pudren miles de cadáveres en Palestina
por qué la humanidad y la solidaridad se pudren lentamente en el mundo.

Dime, ¿qué mundo quieres abonar con nuestra podredumbre?

lunes, 22 de septiembre de 2025

LA COLUMNA DE LOS OCHO MIL

En septiembre de 1936 los últimos enclaves del suroeste extremeño estaban a punto de ser tomados por tropas del ejército sublevado. Ante esta situación, un grupo formado por miles de personas intenta escapar del terror y la muerte huyendo de manera organizada hacia zona republicana. Muchos huían de sus pueblos por sus ideas políticas. Otros simplemente por miedo. No sabían el terrible final que les esperaba.

La huida de la represión y de la guerra

Las guerras no solo enfrentan a militares en el campo de batalla. La mayoría de las víctimas de los conflictos bélicos no caen con las armas en la mano. Muchas de ellas muere no penan sin poder defenderse. Forman parte de la población civil: ancianos, niños y niñas, mujeres y hombres que intentan sobrevivir a la barbarie escondiéndose o huyendo de los soldados.

Durante la Guerra Civil Española de 1936 a 1939 hubo muchos episodios de huidas masivas. Los pueblos y ciudades quedaban despoblados ante el avance de los militares, ante la ocupación de los enemigos. Los dos desplazamientos de población civil más renombrados fueron el éxodo final de los republicanos hacia la frontera francesa en el norte de Cataluña (febrero de 1939) y la huida de Málaga a Almería de febrero de 1937 tras la entrada de las tropas franquistas en la ciudad andaluza.

Centenares de miles de personas integraron esos éxodos, pero hubo otro más modesto y más temprano: la huida de ocho mil personas desde el suroeste de la provincia de Badajoz hacia el noreste republicano de La Serena a mediados de septiembre de 1936, huyendo del avance de las tropas sublevadas. La llamada Columna de los ocho mil fue diezmada en las inmediaciones de Fuente del Arco (Badajoz) por fuerzas militares franquistas tras dos días de marcha. Aunque muchos pudieron proseguir su huida, al menos dos mil fueron apresados, trasladados a sus localidades de origen y asesinados


Los éxodos desde el sur de Extremadura

La columna de los ocho mil y los refugiados de Barrancos

La ocupación de la provincia de Huelva por los militares sublevados y su avance durante el mes de agosto desde Sevilla a Badajoz, vía Mérida, provocó el acorralamiento a comienzos de septiembre de 1936 de miles de personas en el suroeste de la provincia de Badajoz. Estaban rodeados por territorios al norte y al sur ya en manos franquistas, con la frontera portuguesa al oeste y con las poblaciones situadas en la Vía de la Plata tomadas por los militares.

La única opción era escapar campo a través. Varios centenares lo intentaron hacia occidente, hacia Portugal y acabaron refugiados en fincas cercanas a Barrancos, para luego ser trasladados a Lisboa y en barco regresar a territorio republicano por Tarragona. Y otros tantos miles integraron varias columnas quea mediados de septiembre se atrevieron a atravesar hacia oriente la carretera general Sevilla-Mérida a la altura de Fuente de Cantos buscando los extremos de la Campiña Sur y de La Serena.

Si los primeros son conocidos hoy como los refugiados de Barrancos, los que fueron hacia el este formaron parte de la columna de los ocho mil. 

Las columnas del Ejército de África avanzan por la carretera nacional desde Sevilla en dirección a Mérida y luego a Badajoz, ocupando los pueblo a su paso: Monesterio, Fuentes de Cantos, Zafra,Almendralejo, Lobón, Talavera… Buena parte del vecindario abandona las localidades y va de un lugara otro, buscando refugio. Las operaciones de los sublevados en esta zona, una vez ocupada Badajoz,obligan a los huidos a desplazarse hacia el sur durante la segunda quincena de agosto y la primera de septiembre de 1936

La ocupación militar de los pueblos de la carretera se amplía con otras operaciones secundarias de conquistas de localidades alejadas de las vías principales. El acoso se convierte en acorralamiento.


Los sublevados siguen avanzando y los republicanos retroceden. Miles de personas se concentran en Jerez De los Caballeros y Fregenal de la Sierra. El 14 de septiembre se toma Burguillos del Cerro. La cabeza de puente de la huida republicana se establece en Valencia del Ventoso, donde se concentran dirigentes republicanos y socialistas, que organizan la huida.

Mientras que algunos centenares optan por ir hacia el oeste y se atreven a cruzar la frontera con Portugal, varias columnas de huidos buscan el 16 de septiembre la salida hacia zona republicana a través de la Campiña Sur. Son unas ocho mil personas, agrupadas en varias columnas que se unen y separan al ritmo de la marcha. Sobre todo, mujeres y hombres indefensos, niños y niñas, ancianos y ancianas andando y cargados con algunos enseres en carros y animales. Pocos van armados. Atraviesan la carretera a la altura de Fuente de Cantos hacia Azuaga. 

En el trayecto entre Reina y Fuente del Arco, posiblemente al anochecer del 17 de septiembre de 1936, son interceptados en una emboscada por militares dirigidos por el comandante Gómez Cobián.

Habían apostado ametralladoras en los montes cercanos en la zona de La Arconocosa y dispararon contra la columna de paisanos huidos. Una gran confusión se generó entre los refugiados. Unos lograron pasar, otros retrocedieron y se dispersaron y alrededor de un centenar murió y sus cadáveres quedaron en medio del campo

Al día siguiente, 18 de septiembre, el capitán Tassara le monta una trampa a otro tramo de la columna, que sigue pasando por las inmediaciones de Fuente del Arco. Haciéndose pasar por un miliciano, desarma a los pocos huidos que iban armados con la esperanza de darles mejores armas y los conduce con engaños al pueblo, donde son detenidos. En trenes especiales, seguidos de los animales requisados, son trasladados más de 2.000 prisioneros a Llerena, donde los encierran en locales como La Maltería y la Plaza de Toros

En Llerena los presos son identificados y agrupados por pueblos. Se cursan telegramas a las localidades de origen que han sido ocupadas y van a buscarlos guardias civiles y falangistas que, en camiones, los llevan de vuelta a sus pueblos. Aunque algunos logran salvar la vida por la mediación de amigos y familiares, otros muchos son fusilados nada más llegar. Decenas de personas ni siquiera sufren este último traslado y son acribillados a balazos en el cementerio de Llerena sin ser inscritos en registro alguno.

Mientras otras miles de personas han logrado proseguir su camino y acaban llegando a zona republicana. Algunas participarán en la defensa de Madrid, en noviembre de ese mismo año, integrando unidades militares de extremeños como Los Castúos.

Otros regresan a la región, a la denominada Bolsa de La Serena, o se integran en el ejército republicano.
Además, quienes habían optado por el oeste, tras permanecer un tiempo en campos de refugiados cerca de Barrancos, son trasladados a Lisboa y embarcan en el buque Nyassa rumbo a Tarragona


El avance de las tropas franquistas por la provincia de Badajoz

Nada más celebrarse las elecciones de febrero de 1936, con el triunfo de la coalición de izquierdas del Frente Popular, comenzó la conspiración de las fuerzas reaccionarias, bajo la dirección técnica del general Mola, para derribar la República. En la tarde del 17 de julio de 1936 se inició la sublevación en Melilla. Legionarios y regulares controlaron con facilidad las posesiones españolas del Magreb. El general Franco se trasladó desde Canarias a Marruecos el día 18 de julio para encabezar la insurrección en el sur mientras el general Queipo de Llano sublevaba Sevilla. El golpe triunfó también en algunas capitales españolas, pero la mayoría del territorio nacional se mantuvo fiel a la República. El fracaso del golpe de Estado trajo consigo la Guerra Civil.

La Columna de la Muerte

Con ayuda de la aviación alemana e italiana, varios miles de soldados profesionales que integraban el Ejército de África, el mejor preparado de la milicia española, fueron trasladados a la Península. Gracias a estos legionarios y regulares, muchos de ellos magrebíes, Queipo de Llano dominó Andalucía Occidental y Franco formó una columna, una parte de la cual salió de Sevilla hacia Extremadura el 2 de agosto, al mando del teniente coronel Asensio Cabanillas, y otra al día siguiente, mandada por el comandante Castejón. La Columna Madrid, conocida después como «Columna de la Muerte», a la que unos días después se incorporaron las tropas de Tella y que acabó bajo la dirección del teniente coronel Juan Yagüe Blanco, irá ocupando los pueblos sin más oposición que la batalla de Los Santos de Maimona el 5 de agosto y la efímera resistencia de la capital de la provincia.

La columna fue tomando todas las localidades importantes de la carretera general, como Monesterio (4 de agosto), Fuente de Cantos (5), Zafra, Villafranca de los Barros y Almendralejo (7), Mérida (11), Montijo (13) y Badajoz (14), desviándose solo en alguna ocasión, como cuando fue ocupada Llerena el 5 de agosto.
Juan Yagüe

Fueron centenares los huidos de cada pueblo ocupado, que deambulaban por el campo o buscaban el amparo de localidades cercanas aún no conquistadas por los sublevados. En ocasiones, acosados, iban trasladándose de un pueblo a otro, a medida que el Ejército avanzaba. Hubo concentraciones de huidos en zonas como la Sierra de Monsalud, cerca de Almendral y Torre de Miguel Sesmero

Las columnas de Castejón, Asensio y Tella ascienden por la Vía de la Plata sembrando el terror. Las órdenes eran claras: subvertir la democracia republicana y neutralizar a los responsables de sindicatos, partidos y organizaciones de izquierda. El procedimiento era siempre el mismo tras la ocupación militar de cada pueblo: con ayuda de los falangistas y otros partidarios locales de los sublevados, se destituía a las autoridades republicanas, se nombraba una gestora integrada por personas de extrema derecha, se detenía a los dirigentes de izquierdas y, sin formación de causa judicial alguna, se los fusilaba. El terror era parte de la estrategia militar de ocupación.

Concentración de huidos y organización de las columnas en el suroeste extremeño

Tras la toma de Badajoz, el número de los huidos se incrementó muy notablemente. Durante algunos días se concentraron en Olivenza, pero la ocupación de ésta y de La Albuera el 17 de agosto, de Almendral y Torre de Miguel Sesmero el 19 y de Feria y Fuente del Maestre el 20, provocaron nuevas huidas hacia el sur. Durante la primera quincena de agosto los golpistas se habían hecho, además, con el control de Almendral, Torre de Miguel Sesmero, Feria, Santa Marta de los Barros, Villalba de los Barros, Solana de los Barros, Valverde de Leganés, Cheles, Corte de Peleas, Alconchel, Barcarrota, Higuera de Vargas, Villanueva del Fresno, Salvaleón y Salvatierra de los Barros. Estas conquistas dificultaban más aún los movimientos de los huidos, que tuvieron que buscar como refugio las localidades más meridionales de Burguillos del Cerro, Fregenal de la Sierra y Jerez de los Caballeros


La ocupación de la serranía onubense

Durante la segunda quincena de agosto y primera de septiembre fueron ocupados la mayoría de los pueblos de la serranía de Huelva. Berrocal cayó el 14 de septiembre; al día siguiente, Cañaveral de León; el 19, Hinojales y Cumbres Mayores... La ocupación de estos pueblos tuvo dos consecuencias: se incrementó el número de huidos y se cerró por el sur la bolsa suroeste extremeña

A partir del 14 de septiembre cayeron definitivamente las localidades restantes del sur de Badajoz: Burguillos del Cerro, Valverde de Burguillos, Segura de León, Fuentes de León, Valencia del Ventoso, Bodonal de la Sierra, Fregenal de la Sierra, Higuera la Real, Jerez de los Caballeros, Oliva de la Frontera, Valencia del Mombuey, Zahínos y Cabeza la Vaca.

La ocupación de estos núcleos cerraba la bolsa en la zona occidental de la provincia

Alrededor del 14 de septiembre hubo una reunión en Valencia del Ventoso de algunos dirigentes de izquierdas, como José Sosa Hormigo, diputado socialista natural de Barcarrota y los también socialistas José González Barrero y José Lorenzana, alcaldes de Zafra y Fuente de Cantos, respectivamente. A punto de ser tomada la población, que lo sería el 16 de septiembre, organizaron la huida definitiva de la bolsa donde estaban atrapados. Utilizando los caminos y veredas, cruzarían la Vía de la Plata e intentarían llegar al sureste de la provincia, aún territorio republicano

HUIDOS

Las numerosísimas personas acorraladas en los últimos pueblos republicanos del suroeste de la provincia de Badajoz solo tenían dos opciones de huida y ambas con riesgo: o iban hacia el este, para intentar llegar al territorio republicano de la zona de Azuaga y de La Serena, arriesgándose a pasar por lugares ya tomados por los sublevados y ser capturados, o iban hacia el oeste y atravesaban la frontera portuguesa, arriesgándose también a ser capturados y devueltos a España.

La primera opción fue la primera y la mayoritaria, elegida por siete u ocho mil vecinos a partir del 13 y 14 de septiembre, a medida que eran tomados pueblos como Burguillos del Cerro, Valverde de Burguillos, Fuentes de León y Segura de León. Formaron lo que conocemos como la columna de los ocho mil.

La segunda opción, la de Portugal, más tardía y minoritaria, la eligieron a partir del 20 de septiembre unas mil personas, vecinas de los pueblos pegados a la frontera, como Jerez, Oliva y Villanueva del Fresno, que acabaron siendo conocidos como los refugiados de Barrancos



Hacia el oeste: Portugal

La solidaridad de un carabinero y de un pueblo portugués

El responsable de la acogida de los españoles fue un teniente de carabineros portugués, Augusto de Seixas (1891-1958), que desde el mes de agosto había venido controlando el paso a Portugal de muchos refugiados derechistas,organizando la solidaridad en Barrancos, y que ya en septiembre preparó la estancia de los centenares de huidos izquierdistas e incluso ocultó a sus superiores la existencia de otras doscientas personas para protegerlas. Ayudado por sus hijos evitó cacerías de refugiados por incursiones de fascistas desde España, devoluciones y represalias. Su bondad le costó la apertura de un expediente disciplinario, la prisión durante dos meses en Elvas y el retiro forzoso 

Augusto de Seixas (1891-1958)

Junto al Castillo de Noudar

Nada más cruzar la frontera, en ese cuerno que penetra en el mapa de España desde Portugal está el Castillo De Noudar. Y en sus proximidades,cerca del municipio de Barrancos, en las heredades de Coitadinha y Russianas, se concentraban el 21 de septiembre 340hombres de Jerez de los Caballeros, 294de Oliva de la Frontera y 68 de Villanueva del Fresno, además de 54 mujeres y niños y 32 carabineros españoles. Las autoridades portuguesas, desbordadas,permitieron en un primer momento el paso, pero acabaron cerrando la frontera e impidiendo a disparos la entrada demás refugiado

Castillo de Noudar

El buque Nyassa y regreso por mar a la España republicana

Para resolver el enorme problema de abastecimiento que estaba provocando la presencia de los españoles en la cercanía de Barrancos, Portugal decidió trasladarlos a Lisboa y sacarlos del país. Más de mil personas fueron llevadas a Moura, donde hicieron noche en la plaza de toros, y de ahí al puerto de Lisboa para embarcar en el buque Nyassa. El día 10 de octubre de 1936, tras una travesía que rodeó la península Ibérica por el estrecho de Gibraltar, llegaron a la Tarragona republicana 1435 personas salvadas del horror en que se había convertido Extremadura

buque Nyassa


Hacia el este: la España republicana

Inicio de la marcha hacia Azuaga

La partida hacia el este se produjo desde varios sitios. Por esa razón, aunque hablemos de «la columna de los ocho mil», realmente fueron varias columnas que totalizaron esa cifra de huidos. Desde Fregenal de la Sierra partió el grueso. Unas seis mil personas se agolparon en el pueblo, y la situación llegó a ser caótica. De Bodonal de la Sierra salió otro núcleo importante compuesto por gente de la cuenca minera onubense. En Valencia del Ventoso se formó el tercer núcleo de la marcha.

Seguramente, cada una de estas columnas salió en fechas distintas. Valencia del Ventoso fue ocupada el miércoles 16 de septiembre, mientras que Fregenal y Bodonal no cayeron hasta el 18 y 19. 

De Valencia del Ventoso quizá salieran el día 15 de septiembre. Al principio la columna se dirigió a Llerena, pero al enterarse los dirigentes que ya había sido ocupada, cambiaron la trayectoria hacia Fuente del Arco y Azuaga. Hombres mujeres, niños, ancianos y muchos animales marchaban con los enseres más preciados y esenciales. La columna estaba encabezada por miembros que conocían el terreno. Entre ellos, Peñas, un minero de Río Tinto, y Juan Francisco Gómez Rodríguez, antiguo secretario del Ayuntamiento de Almendralejo. El alcalde de Zafra, José González Barrero, se quedó un día más en Valencia del Ventoso para dejar organizado el pueblo tras la salida

No era una columna militar. Se sabía que contaban con poco armamento. Unos cuantos fusiles, escopetas de caza y bombas de fabricación casera era todo lo que llevaban. Desde la capitanía de la Segunda División sabían  cuánto armamento llevaban. Las armas que tenían eran las que faltaban en los distintos cuarteles de la Guardia Civil. El avance de la columna era conocido en todo momento por los sublevados gracias a los aviones que sobrevolaban la zona. La columna no suponía una amenaza para los militares sublevados, aunque el número de personas que la integraban dificultaban su control

ATACADOS

En el cerro de La Alcornocosa de Fuente del Arco

La marcha de la columna

Aunque la primera intención había sido llegar a Llerena, la columna de huidos supo que esa localidad ya estaba tomada por los sublevados y decidió dirigirse a Azuaga, con la intención de atravesar la vía del tren a la altura de Fuente del Arco. La marcha de la columna era controlada desde su arranque por el Ejército sublevado. Era imposible ocultar a miles de personas caminando por el campo durante dos días. Un avión de reconocimiento hizo varias pasadas durante el trayecto y, además de los avistadores a pie, no hay que descartar que algún espía estuviera mezclado entre los huido


Los atacantes

Los sublevados decidieron atacar a la columna antes de que atravesara la vía férrea. La operación se encomendó al Regimiento Granada, destinado en Llerena al mando del teniente coronel Alfonso Gómez Cobián, reforzado con guardias civiles y falangistas, Los hombres armados movilizados para la operación fueron unos quinientos. Aunque los huidos eran miles, no eran militares, eran civiles, y estaban indefensos, con apenas un centenar de fusiles y escopetas en la vanguardia

La encerrona

Al atardecer del 17 de septiembre de 1936 la columna fue atacada desde lo alto del paraje de la Alcornocosa, cerca de Reina y Fuente del Arco. Habían dejado la Senda y se internaban en la cañada real del Pencón, pasada la sierra de la Jayona. El lugar elegido para acometerlos fue el cerro de La Alcornocosa, a apenas dos kilómetros y medio de la vía férrea de Fuente del Arco a Llerena, tras la cual comenzaba el terreno aún fiel a la República en las inmediaciones de Valverde de Llerena. Los militares habían apostado en los cerros cercanos varias ametralladoras. A una señal, comenzaron a disparar.
Una lluvia de fuego diezmó la comitiva

El jefe de la operación

El teniente coronel Alfonso Gómez Cobián (Sevilla, 1891-1970) había pasado por diversos empleos como militar profesional en África antes de ser destinado al Regimiento Granada. En agosto de 1932, ya comandante de Infantería, se sublevó por primera vez contra la II República. El jefe de la conspiración de Sevilla, general Sanjurjo, le encargó el mando de las fuerzas de Asalto. Fue detenido, procesado y absuelto después de pasar dos años en prisiones militares. El 30 de abril de 1936 fue destinado a la Caja de Reclutas nº 12 y tras el golpe de Estado los sublevados le encargaron el mando del cuarto batallón del Regimiento Granada como teniente coronel

Los cadáveres

Según las cifras oficiales anunciadas en prensa, los muertos en el ataque fueron unos ochenta, pero no hay que descartar que fueran muchos más. Como vestigios de la tragedia quedaron numerosos cadáveres esparcidos por el campo que, durante los días siguientes, fueron devorados por los animales. Los propietarios de tierras cercanas apilaron algunos restos y les dieron fuego o echaron los cuerpos en pozos mineros. Se conservan algunos enterramientos, como uno a los pies de una encina en la que se grabaron dos cruces en su tronco.

La desbandada

La gente huyó en desbandada, La columna se disgregó. Algunos —en solitario o en pequeños grupos— consiguieron pasar, aunque dos kilómetros más adelante, en la vía del tren, también había apostados soldados, que les disparaban. Otros dieron marcha atrás, volvieron a sus pueblos o fueron capturados o abatidos por partidas de guardias civiles y falangistas. Y muchos se ocultaron en las sierras vecinas, donde hubo algunos incendios provocados por la refriega.



APRESADOS

Dos mil prisioneros en Llerena

El apresor

El capitán Gabriel Tassara Buiza (Sevilla, 1901-1992). era uno de los principales ayudantes de Gómez Cobián en Llerena. Era un militar “africanista” que se había posicionado contra la República en el golpe militar.

El 18 de septiembre de 1936 ideó una celada a la “columna de los ocho mil”, por la que consiguió una medalla militar individual. En 1939, conseguiría otra medalla por una acción en Córdoba. Terminó la guerra como comandante y luego fue ascendido a coronel y a general

 Gabriel Tassara Buiza

El engaño

El apresamiento posiblemente ocurriera al día siguiente del ataque. El hambre, el calor y la sed, junto al miedo a volver ser atacados, convirtieron a la columna en una masa de personas sensibles a ser engañadas. Los militares querían neutralizar al mayor número de personas, capturarlas y conducirlas a Fuente del Arco. El 18 de septiembre de 1936 se presentó al paso de la columna vestido como un miliciano y con una bandera de la República.

El capitán convenció a parte de la columna con guiarla en su huida y dotarla de mejores armas en Fuente del Arco, que decía que no había sido ocupada todavía.

La captura

Aunque no todos se fiaban, más de dos mil integrantes de la columna siguieron hasta Fuente del Arco al capitán Tassara. De camino, en el cortijo “La Castora”, desarmó a todos ellos, convenciéndoles de que les iba a facilitar mejores armas. Tassara los condujo hasta Fuente del Arco, donde fueron recibidos con banderas tricolores republicanas. Tras los primeros momentos, las banderas fueron sustituidas por rojigualdas y los gritos de los sublevados llenaron la plaza. La estratagema surtió efecto, y consiguió capturar a unas dos mil personas. Aunque ese mismo día, algunos fueron fusilados en Fuente del Arco, la mayoría fue trasladada en tren a Llerena, al mismo paso que los numerosos animales que iban atados al convoy

El encarcelamiento

En Llerena, La Maltería, la Plaza de Toros y varias casas particulares sirvieron para alojar de manera temporal a todos los prisioneros. El propio Queipo de Llano informó esa noche por radio: Según las últimas noticias se han recogido más de 50 caballos y una gran cantidad de armas y municiones que no pueden detallarse todavía porque se está procediendo a clasificarlas. A los prisioneros se les está alojando en los corrales de las casas y se procede a darles de comer, pues se hayan extenuados y en situación lastimosa. Entre ellos hay diversos heridos, como consecuencia de la confusión que se promovió en sus filas. Hay varias mujeres, algunos maestros de escuela y otros hombres de carrera.

La identificación y el traslado

Los centenares de prisioneros que llegaron a Llerena fueron identificados y clasificados por pueblos. Se solicitó información a cada una de las localidades de origen y de estas llegaron emisarios y autoridades para recogerlos. La mayoría no estuvo encerrada más de dos días en Llerena. O bien eran recogidos por los enviados desde su pueblo o, con la información suministrada, se les fusilaba en el cementerio de Llerena

ASESINADOS

Trasladados a sus poblaciones de origen, muchos de los cautivos son fusilados

Todas las personas que formaron la columna de los ocho mil fueron víctimas, bien porque o acabaron muertas o heridas o bien porque sufrieron las penalidades de la huida o el destierro. Ahora bien, entre las varios centenares, quizá hasta miles, que murieron hubo cinco tipos, según el momento y las circunstancias en que perdieron la vida: quienes abandonaron la columna y regresaron a sus pueblos con la esperanza de que no les pasara nada, quienes fueron acribillados en medio del campo, quienes fueron fusilados en Llerena, quienes fueron trasladados a sus pueblos y allí fusilados y, finalmente, quienes acabaron en el barco-prisión Cabo Carvoeiro de Sevilla

Los que abandonaron

Este grupo lo forman quienes abandonaron la columna y regresaron a sus pueblos antes del 17 de septiembre, cuando aún la columna no había sido atacada, o tras serlo el mismo 17, y fueron fusilados al llegar a sus localidades.

Quizá el caso más famoso de estos fue el de José Modesto Lorenzana Macarro, alcalde de Fuente de Cantos. Dejó su pueblo el 5 de agosto de 1936 y se mantuvo hasta mediados de septiembre en la bolsa del suroeste de la provincia. En la reunión de Valencia del Ventoso de principios de septiembre fue uno de los dirigentes que organizó la columna y se integró en ella. Pero, al enterarse de que su mujer y sus hijos habían sido capturados en su pueblo, decidió regresar y, al entregarse, fue atado a la cola de un caballo, salvajemente torturado y fusilado en una silla en la plaza de Fuente de Canto

Los que fueron acribillados

Quienes murieron bajo el fuego de las ametralladoras o en medio del desbarajuste del ataque del 17 de septiembre al pie del Cerro de la Alcornocosa. Estos son de los únicos que hay una cifra más o menos oficiosa: 80 dicen las fuentes, aunque posiblemente fueran más. Uno de esos casos, aunque al parecer asesinado por sus propios compañeros, fue el de Juan Antonio Flores Gordillo, de Burguillos del Cerro, que según testimonio de su hija fue muerto por los milicianos al negarse a seguir avanzando, por querer buscar a sus hijos, a quienes había perdido en el ataque

Los capturados y fusilados en Llerena

Quienes, una vez capturados tras el engaño del capitán Tassara el 18 de septiembre, fueron fusilados en Fuente del Arco o en Llerena antes de ser devueltos a sus pueblos.

Ya en Fuente del Arco hay testimonios de fusilamientos ejemplificadores, con exposición pública, en la misma plaza.

Después, en Llerena, durante varios días y semanas salieron los camiones todas las noches desde La Maltería o la Plaza de Toros hasta el cementerio, donde eran ametrallados los prisioneros tras ser obligados a cavar sus propias tumbas.

Nunca fueron inscritos en el Registro Civil


Los capturados y trasladados al barco-prisión Cabo Carvoeiro de Sevilla

La oligarquía sevillana puso a disposición de la sublevación un vapor de 80 metros de eslora y 12 de manga llamado Cabo Carvoeiro, fondeado en el muelle de Sevilla y cuyas bodegas albergaron a centenares de detenidos de izquierdas. Era conocido como “el barco de la muerte”. Allí fueron trasladados muchos de los apresados en Llerena. Según el historiador Francisco Espinosa, los destinados al barco fueron especialmente los andaluces y los dirigentes y personalidades relevantes de la izquierda local detenidos. Uno de ellos, aunque no es seguro que perteneciera a la columna, fue el antiguo alcalde de Maguilla, Aurelio Urbano Vera Dávila.

Cabo Carvoeiro

Los capturados y fusilados en sus pueblos

Quienes, a partir del 18 de septiembre y de los días posteriores, tras ser trasladados a sus localidades de origen, fueron asesinados por sus paisanos. A muchos se les llevó en camiones a sus pueblos de origen. Los que cayeron en la trampa de Gabriel Tasara fueron repatriados a sus lugares de origen en camiones. Muchos de ellos tuvieron la mala suerte de ser fusilados en sus propios pueblos. No se conoce el número exacto de víctimas

SUPERVIVIENTES

En Valverde de Llerena

De las miles de personas que habían logrado pasar tras el ataque de La Alcornocosa y la trampa de Tassara, la mayoría ni paró en Valverde de Llerena por miedo a que estuviera en manos fascistas. Solo unos centenares se atrevieron a entrar y descansaron durante unos días en la iglesia. Según algunos testimonios se mataron veinte ovejas para darles de comer. A los tres días, el alcalde de Valverde, Miguel Doñoro, encomendó a un joven, Juan Durán Cerrato, que los llevara por caminos seguros a Azuaga. Debemos suponer que, si llegaron a Valverde el mismo 18 de septiembre, no se fueron a Azuaga hasta el 20 de septiembre, tras descansar un día completo. Tres  días después, el 23 de septiembre, Valverde de Llerena era ocupada por los militares

En Azuaga

Por Azuaga pasaba la vía férrea Fuente del Arco-Peñarroya. Las miles de personas que se concentraron en Azuaga, unas provenientes de Valverde de Llerena y otras directamente de Fuente del Arco, acabaron en trenes fletados especialmente para trasladarlas hacia el centro de la Península, vía Almorchón. A partir del 21 de septiembre saldrían los trenes hasta Peñarroya y de ahí subirían por la línea Córdoba-Almorchón hasta esta última estación, desde donde saldrían hacia el centro. El 24 de septiembre de 1936 Azuaga fue ocupada por los sublevado

En Valdepeñas

A medida que avanzaba la evacuación, la gente iría quedándose en estaciones intermedias, según posibilidades y preferencias, pero sabemos que una buena parte de los huidos llegaron a Valdepeñas, posiblemente a través de Puertollano y Ciudad Real. En muchas localidades de esa provincia hubo numerosos problemas provocados por el hacinamiento de miles de refugiados.
Se conservan fragmentos de dos fotografías propiedad de uno de los huidos de Valencia del Ventoso, Julián Indiano. En ellas se ve a más de un centenar de personas (adultos, ancianos y niños), con los puños en alto delante de un arboleda, alrededor de unos calderos con comida. Algunos llevan armas en la mano y otros enarbolan periódicos, como si su hazaña hubiera sido publicada en alguna prensa

En Madrid

Madrid estaban llegando desde hace más de un mes un goteo de refugiados extremeños que a principios de septiembre habían formado un llamado Batallón de los Castúos Esta unidad militar se engrosó considerablemente con voluntarios salidos de los centenares de personas salidas de las columnas que a mediados de septiembre habían huido de Extremadura. Muchos de ellos participaron en la defensa de Madrid de noviembre de 1936. 



Seguid caminando, corred, seguid adelante, sin mirar atrás, 
huid de la matanza y la muerte que siembran aquellos traidores
que riegan de sangre nuestras tierras, campos y llanuras
dejando tras de si un cementerio eterno de llantos silenciosos

¡Huid, escapad si podéis! Seguid caminando huyendo de tan cruel destino
mientras los cuervos festejan tan reciente banquete de cuerpos en la tierra
regados y esparcidos por doquier mientras los lamentos se enmudecen
y los ojos se quedan secos después de tanto llanto

Ocho mil almas escapamos de tan cruel destino, sin saber que pasará
en busca de esperanza y salvación,huyendo de la muerte y los horrores
que dejan a su paso militares traidores en Extremadura
mientras el pueblo sufre en sus carnes la huella de militares facciosos

¡Huid, escapad! !No miréis atrás! ¡No os desvieis del camino!
ocho mil almas huyendo de los horrores de la guerra
que les persigue en su caballo mientras la tierra agoniza y perece
la vida a su paso, mientras enmudecen las voces y los cantos

martes, 16 de septiembre de 2025

LUCHA DE CLASES

Dicen que la lucha de clases es algo desfasado
algo olvidado, algo del pasado, algo lejano
algo antiguo, algo arcaico, ecos de otra época

y veo en televisión a ricos burgueses ostentado su nivel de vida
veo sus mansiones
veo sus negocios
veo su prepotencia
veo sus aires de grandeza
veo cómo miran por encima del hombro

y veo por la ventana como la lluvia y el frío aparecen
y recuerdo a trabajadores camino a la fábrica y la oficina
veo las largas caminatas 
veo la humedad y el frío calando sus cuerpos
veo una bolsa de la compra cada vez más vacía
veo más horas extras en una nómina que agoniza

y entonces me hierve la sangre
mientras observo todo esto
mientras el odio y la rabia van creciendo


jueves, 8 de mayo de 2025

RECUERDO DE LA GUERRA PATRIA

Te recuerdo, muchacha, siempre camarada
codo con codo, hombro con hombro siempre en la trinchera, combatiendo, 
pasamos juntos los días más felices y más terribles de nuestras vidas
En la barricada principal, en el blanco paisaje, miramos juntos a la muerte.

Compartimos una frontera. La línea del frente. La línea de la vida. Una frontera helada
Soñamos con la otra, Esto es todo lo que nos queda ahora. Seguimos resistiendo.
Y comenzó la guerra. y la muerte llegó a nuestras puertas, esperanza perdida
los nombres de los héroes se escribieron con sangre en la historia, recordando su suerte

Nuestros campos de amapolas silvestres, del color de la pluma, se regaron con sangre de los caídos
Y las trincheras como cinta negra recuerdan como cicatrices en un rostro lo acontecido
Y el cuerpo del soldado se convierte en  una fotografía en blanco y negro en unas manos ancianas
que recuerdan el dolor y lo sufrido.Se convirtió en un héroe. Una roja página en la historia.

eran nuestros soldados, nuestros hijos, nuestros esposos, nuestros camaradas, aquellos que perdimos
son los que apuntan al enemigo, los que resisten las heladas, la peste, la sangre, el dolor y han vencido
Hay muerte en sus ojos a la luz de sus pupilas dilatadas, mirando al horizonte, recordando época lejanas
para algunos que han olvidado lo acontecido, pero las cicatrices siguen marcadas en nuestra memoria

Día de la victoria. Qué lejos estaba de nosotros, inalcanzable, a cada paso que dábamos se alejaba
en un invierno eterno con vientos helados, como una brasa escondida en la fogata apagada
Recorrimos kilómetros, quemados y polvorientos siguiéndola como una estrella que nos guía
por nuestros camaradas, amigos, y los que cayeron. Hicimos lo que pudimos por apresurar este día.

domingo, 13 de abril de 2025

RECUERDOS TRICOLORES REPUBLICANOS

¿Qué fue de aquel pueblo revolucionario
Contra la dictadura de Rivera
De la monarquía traicionera
Del Berenguer reaccionario
que trajo la república?

¿Qué ha sido de José Díaz, la Pasionaria
Manuel Azaña, Companys, Caballero
De aquella furia revolucionaria
Del pueblo, del campesino y del obrero?

¿Qué fue de Durruti, Ascaso, García Oliver,
de todos aquellos que lucharon por el pueblo
de los poetas del Veintisiete y de la Barraca
de los maestros que rompieron las cuerdas de la estaca

de la ignorancia donde estábamos atados
y que con sus palabras fuimos liberados
qué fue de aquellos que lucharon
para enseñar al pueblo y con su sangre regaron
los campos de la libertad para un nuevo amanecer?

¿Dónde se fue la furia roja, del martillo y la hoz
Que luchó contra el militar
En nombre de la revolución social
Clamándola a viva voz?

¿dónde están aquellos pendones tricolores
que clamaban Libertad, Igualdad y Fraternidad
en un mundo donde surgían nuevos monstruos y nuevos horrores
que sumergían en el mar de la barbarie a la humanidad?

¿Dónde están, ahora? Enterrados en el olvido
El pueblo muerto, en las cunetas enterrado
El pasado con heridas aún no cicatrizadas
El golpismo triunfante sus ideas ha callado
Pero nada ni nadie ha sido olvidado
Vuestra voz no ha sido silenciada

jueves, 12 de diciembre de 2024

LA II REVOLUCIÓN INDUSTRIAL Y EL IMPERIALISMO

A mediados del siglo XIX se inició un nuevo ciclo de la Revolución Industrial en muchos países occidentales. Gran Bretaña seguía siendo el estado industrial por excelencia, aunque en muchos otros países europeos se había producido un gran avance industrial. Se considera que hacia 1850 se inició la fase denominada Segunda Revolución Industrial que fue impulsada por la aparición de nuevas fuentes de energía y nuevas ramas de la industria. El sistema capitalista surgido de la Primera Revolución Industrial se mantuvo, aunque asistido por novedosas fórmulas de organización empresarial y las correspondientes leyes de funcionamiento. El impulso económico que supuso esta segunda revolución industrial se orientó también hacia la búsqueda de mercados, tanto en el mundo desarrollado como en las colonias, gracias al avance en los transportes y en las nuevas vías de comunicación como el Canal de Suez. 

El período comprendido entre el final de la guerra franco-prusiana (1871) y el comienzo de la Primera Guerra Mundial (1914) coincidió con cuatro décadas de paz en las que Europa acabó imponiendo al resto del mundo su estilo de vida, su técnica, sus productos y su arte. Esta “edad de oro” europea fue conocida como “Belle Époque”. Las potencias europeas impusieron a partir de 1880 un nuevo método en las relaciones internacionales: el imperialismo. 

El imperialismo es un complejo fenómeno histórico cuyo rasgo distintivo es la generación de relaciones de dominio por parte de las grandes potencias sobre las áreas del planeta menos desarrolladas y la extensión a escala mundial de procesos económicos, sociales, políticos y culturales antes inéditos o restringidos a niveles menos amplios. Junto al antiguo colonialismo, basado en las relaciones comerciales, el moderno imperialismo de finales del siglo XIX implicó el control territorial y político de las zonas colonizadas. 

En los cuarenta años anteriores a la Primera Guerra Mundial, la aceptación de la hegemonía imperial de Gran Bretaña se tornó en abierta competencia entre las grandes potencias que dominaban el mundo. La superficie del planeta considerada subdesarrollada se distribuyó entre Inglaterra, Francia, Alemania, Holanda, Bélgica, Italia, Estados Unidos, Rusia, Japón y Portugal. El nuevo colonialismo fue aceptado a través de la Conferencia de Berlín de 1885, donde el canciller alemán Bismarck actuó como árbitro.

 Los Estados aceptaron el ideal colonial propuesto, que consistía en civilizar, expandir la cultura occidental, enriquecerse con las materias primas y lograr el control político de aquellos territorios que estaban sin explotar. Se fijaron las reglas para las futuras ocupaciones que fueron mayoritariamente aceptadas por todas las potencias. También se recogió el compromiso de combatir la esclavitud y mejorar las condiciones de vida de los habitantes de esos territorios. 

A finales del siglo XIX el imperialismo se asoció sobre todo a la dominación económica que muchas naciones europeas impusieron a otras más débiles. Las potencias capitalistas necesitaban exportar su excedente de población y de capital, una de las causas de la ampliación del número de sus colonias. Las inversiones realizadas en ellas potenciaron la construcción de ferrocarriles, puertos e infraestructuras que facilitaban la vida de los colonos y el comercio de importación y exportación. 

Ciencia y tecnología 

El desarrollo de la ciencia, los avances tecnológicos, la fácil obtención de materias primas en los territorios colonizados y la creciente secularización del pensamiento en el siglo XIX hicieron progresar a la humanidad de una forma rápida y extensa. Los resultados del progreso científico-tecnológico alcanzaron de lleno al sector industrial. Los inventos y mejoras tecnológicas permitieron el aumento del nivel de vida en los países industrializados. El conjunto de cambios económicos favoreció el crecimiento demográfico y las migraciones. El régimen liberal, impulsor del capitalismo, evolucionó hacia la democratización de los países industrializados. El creciente papel de la ciencia como móvil de desarrollo tecnológico llevó a las grandes potencias a competir por conseguir el predominio económico en el mundo occidental.

El progreso técnico ocurrido en los transportes y comunicaciones contó con dos factores fundamentales: el ferrocarril y la navegación a vapor. En este segundo período industrial fueron los vehículos a motor, automóviles y aviones, los que más impacto produjeron en el avance del transporte. En cuanto a la aplicación de los inventos en las comunicaciones de larga distancia hay que destacar la utilización masiva del telégrafo eléctrico, del teléfono inventado por Graham Bell en 1876, de la telefonía sin hilos utilizada por Branly en 1890 y de la radiodifusión, experimentada por Marconi a finales del siglo. Comenzaba la era del capitalismo. 

La producción aumentó al ser planificadas las fábricas por los empresarios para obtener mayor rendimiento. Las nuevas máquinas lograron elaborar productos en serie que unido al sistema de fabricación en cadena inventado por el norteamericano Taylor abarató los productos, a la vez que la mano de obra ya no participaba en la elaboración total de los mismos. 

El avance científico y técnico logró que muchas industrias mejoraran y que se crearan otras. También existió un fuerte interés en descubrir y analizar nuevas especies de animales y plantas, conocer territorios ignotos y realizar investigaciones de todo tipo, lo que, gracias al imperialismo y al avance del colonialismo, hizo que muchos científicos se lanzaran a la aventura consiguiendo avances en la biología o la botánica, que tanto favorecieron a las industrias química y farmacéutica. 

La nueva industria y las nuevas energías 

Así como en la primera fase de la industrialización las fuentes más importantes fueron el carbón y el hierro, que se utilizaron principalmente para la aplicación del vapor en la producción y en los transportes, en este segundo ciclo surgieron otras utilizaciones de esas fuentes energéticas. Las industrias metalúrgicas cobraron un gran desarrollo gracias al empleo de numerosos metales y aleaciones que beneficiaron también a la industria siderúrgica. El hierro se aleó con el carbono para la fabricación de acero, material clave en la industria siderúrgica. El acero fue desplazando al hierro en la construcción de edificios, por ejemplo la torre Eiffel, inaugurada en 1889. 

La producción de aceros más especializados como el acero inoxidable requirió del níquel, metal cuya extracción en gran escala se produjo desde 1880. El acero también se utilizó en la fabricación de automóviles, maquinaria agrícola, trenes o aviones mejorando las comunicaciones. El aumento de la inversión militar, que varios países llevaron a cabo, benefició a la producción siderúrgica. La técnica armamentística fue evolucionando, la artillería y los blindados necesitaron aceros especiales para su mejor funcionamiento, así como los submarinos y acorazados. La empresa alemana Krupp se convirtió en un gran imperio empresarial y sus inversiones en investigación y en la fabricación de todo tipo de armamento la llevaron a dominar este sector industrial. 

Otra materia prima fundamental de esta época fue el petróleo, que desde mediados del siglo XIX hasta ahora ha constituido la principal fuente de energía. El petróleo es una sustancia aceitosa de color oscuro a la que, por sus compuestos de hidrogeno y carburo, se denomina hidrocarburo, que puede estar en estado líquido o gaseoso. Al primero se le llama “crudo” y al segundo “gas natural”. Es un recurso natural no renovable que aporta el mayor porcentaje del total de la energía que se consume en el mundo. A finales del siglo XIX ya comenzó a utilizarse para hacer funcionar los motores de los automóviles, aviones, equipos industriales, calderas y para la fabricación de disolventes, etc. 

Estas novedosas fuentes de energía abrieron muchas posibilidades a la industria en diversos sectores, sobre todo en la metalurgia y siderurgia. Sin embargo, el carbón mineral, en sus variantes más comunes como el lignito o la hulla, continuó utilizándose mayoritariamente en el consumo energético mundial. Su abundancia en la naturaleza, los bajos costes de explotación y la mayor potencia calorífica aconsejaron su empleo en numerosos países europeos. La máquina de vapor potenció la industria textil a partir de 1850, así como los transportes ferroviarios, fluviales y marítimos, que continuaron perfeccionándose y creciendo.

Entre las industrias más exitosas de esta segunda fase industrial hay que destacar la industria eléctrica. En realidad, la electricidad en sí misma no constituye una fuente de energía como lo pueda ser el petróleo o el carbón. No obstante, la energía eléctrica obtenida a partir de cualquier fuente primaria, ya sea carbón, saltos de agua o petróleo, presenta la ventaja de ser fácilmente transportable y divisible. Sus numerosos usos (luz, calor y fuerza motriz) generalizaron su utilización. Países carentes de petróleo o carbón encontraron en la electricidad el motor para su industrialización. La invención de transformadores y alternadores junto con el perfeccionamiento de los cables de alta tensión resolvieron las dificultades para la conducción de la electricidad a grandes distancias. La facilidad de la inmediata aplicación de la electricidad a cualquier utilización como la iluminación para el alumbrado de los hogares y ciudades, fue facilitada al inventar Edison en 1880 la lámpara de filamento incandescente, la bombilla. También la electricidad se ha empleado desde entonces en procesos electroquímicos. Asimismo, comenzó a ser utilizada para la calefacción y refrigeración, y en los trenes eléctricos y tranvías, grandes logros de la época. 

Otra aplicación de la electricidad se debió a la aparición de la electrólisis en la metalurgia, que permitió la aparición del aluminio, metal no ferromagnético que se extrae de la bauxita, mineral que mediante el “proceso Bayer” se transforma en alúmina y aplicando la electrólisis se convierte en aluminio. Este metal, por su escaso peso y otras características, como ser buen conductor de la electricidad y del calor y poseer baja densidad y alta resistencia a la corrosión, resulta muy adecuado para usos domésticos e industriales. 

Una importante concentración industrial se produjo en la fabricación de material eléctrico por grandes empresas como Phillips en Holanda o Siemens en Alemania. Estas sociedades requerían determinados metales como el cobre y el plomo, cuyos precios subieron considerablemente beneficiando a los países productores. Con el paso del tiempo, la electricidad fue desplazando a la utilización del vapor en la industria y fue aplicada a la mayoría de los electrodomésticos y utensilios domésticos, como el aparato de radio, comercializado desde comienzos del silgo XX. La radio ha significado uno de los avances técnicos del uso de la electricidad que más ayudó a difundir los nuevos modos de vida, secundado además por la invención del cinematógrafo. 

Las industrias químicas tuvieron también una estrecha relación con la investigación científica. Demostraron un mayor dinamismo debido a una serie de condiciones indispensables para su desarrollo: laboratorios de investigación y destacados especialistas, así como la utilización de productos de bajo costo por la masiva obtención de caucho y látex en las colonias asiáticas. El caucho comenzó a ser utilizado en la fabricación de neumáticos para las industrias de locomoción: automóviles, bicicletas, aviones, etc. Aunque la elaboración final de los productos químicos necesitaba procedimientos muy costosos, las empresas se fortalecieron al requerir una producción a gran escala y una base industrial y financiera suficiente para poder obtener grandes beneficios. La experimentación de las vacunas, de los nuevos productos farmacéuticos y del avance de la técnica médica supuso la eliminación de las grandes epidemias, lo que produjo un aumento de la población. Asimismo, el sector químico también produjo abonos, pesticidas, explosivos... 

La nueva industria del petróleo surgió de la explotación del yacimiento tras importantes mejoras en la técnica de perforación del subsuelo. El primer pozo petrolífero se puso en funcionamiento en 1859 en Estados Unidos, país líder en este sector industrial que contaba con importantes compañías. No obstante, a finales de siglo, Rusia se convirtió en la primera potencia petrolífera al desarrollar sus yacimientos de Bakú. Grandes compañías holandesas y británicas controlaron el proceso de extracción, comercialización y distribución del petróleo en Europa. Desde la invención del motor de explosión y el de combustión, presentado por Diesel en la exposición universal de París de 1900, este producto energético se fue aplicando, sobre todo, en la industria automovilística y de aviación. Debido a la utilización de los nuevos inventos, a su cantidad de materias primas y el aumento demográfico, Estados Unidos se puso a la cabeza de los países industrializados en 1900. 

Por otra parte, la industria agropecuaria fue mejorando desde mediados del siglo XIX en casi todos los países industrializados debido a la nueva maquinaria agrícola y a la utilización de fertilizantes químicos. Al reducirse la mano de obra y aumentar la producción, los grandes terratenientes incrementaron su rentas y la población urbana se benefició de la abundancia y bajada de los productos del campo. Sin embargo, los pequeños agricultores y campesinos asalariados tuvieron que emigrar a las ciudades y a otros países. El aumento de la población en Europa exigía un mayor abastecimiento para alimentarla y vestirla que ese continente no lograba producir en cantidad suficiente. Así, con el aumento de la ganadería y de los cultivos en los países ultramarinos y en las colonias de Asia y África, las potencias europeas obtenían las materias primas necesarias. 

Otras industrias como el textil, calzado y las papeleras se aprovecharon de las nuevas máquinas e inventos, incrementando su productividad y sus empresas en los países desarrollados. 

El proceso industrial, junto con la comercialización y el crecimiento de las ciudades, cambio el sistema de distribución de la población. El sector primario fue cediendo ante el secundario y el terciario, además aumentó la participación de las mujeres en el sector industrial, lo que provocó una clara aceleración del movimiento feminista en el último tercio del siglo XIX. El mayor protagonismo y seguimiento del feminismo estuvo condicionado por claros cambios sociales en los países más desarrollados. 

De la competencia al monopolio 

Al incremento de la producción agraria e industrial debido al avance tecnológico, correspondió un desarrollo de los canales de distribución y venta que facilitaron la expansión del comercio. Los intercambios de materias primas y manufacturas excedieron las fronteras nacionales hacia la formación de un mercado mundial. El descubrimiento y explotación de minas de oro en California, Australia o Sudáfrica, favorecieron los nuevos métodos adoptados por el capitalismo para aprovechar la disponibilidad de la masa monetaria en circulación. En la mayoría de los países desde 1880 se adoptó el patrón oro. 

El dinero aumentaba en consonancia con el incremento de la cantidad de metales preciosos y de las reservas de oro en el mundo que, junto con los medios de crédito y financiación de las empresas, dispararon las ganancias bancarias. La Banca fue el canal que habilitó cuantiosas sumas para la inversión en todos los sectores productivos. Los bancos dirigieron hacia los sectores más lucrativos el ahorro de la población y se especializaron según las actividades ejercidas. Existían bancos de depósito, comerciales y de crédito industrial. La conjunción entre la banca y la industria constituyó la esencia del capitalismo. 

Las sociedades anónimas, la concentración empresarial y las prácticas monopolísticas son otras características del llamado capitalismo financiero. Las grandes empresas se convirtieron en los agentes principales de la economía de un país. Ya no era suficiente el capital aportado por unos cuantos socios, se necesitaba captar los ahorros de personas que nada tenían que ver con la dirección de esas sociedades. 

Así, se formaron las sociedades anónimas por acciones, que incluso, si eran suficientemente fuertes, cotizaban en bolsa en los mercados de valores de las potencias capitalistas. Para lograr la confianza de los inversores se produjo un cambio legal en los países más avanzados. En ellos fue aceptado el principio de responsabilidad limitada, por el que cada accionista sólo tenía que responder de las deudas de una empresa con la cantidad que había invertido en ella. 

Las empresas se fueron concentrando para conseguir mayores beneficios: de forma horizontal, que era la agrupación de las sociedades del mismo sector; o vertical, cuando se agrupaban empresas de diferentes sectores para la obtención final de un mismo producto. 

La concentración de empresas reducía costes y competencias. Sin embargo, cuando esa agrupación de empresas abarcaba toda la producción de un sector se producía el monopolio, sistema empresarial capitalista generalizado a finales de siglo que la autoridad competente concedía a una empresa o asociación de empresas para que se aprovecharan con carácter exclusivo de alguna industria o comercio. 

Fueron frecuentes los acuerdos entre grandes firmas para dominar el mercado. En Alemania se generalizó el cártel, que constituía convenios entre varias empresas similares para evitar la mutua competencia y regular la producción, venta y precios en determinado campo industrial. La diferencia entre monopolio y cártel radica en que en este último los beneficios totales son repartidos entre los productores.

Mientras que en Estados Unidos las agrupaciones se convirtieron en trust, unión de empresas distintas bajo una misma dirección central con la finalidad de ejercer un control de las ventas y la comercialización de los productos. El trust podía ser “horizontal”, cuando las empresas prestaban los mismos servicios o producían los mismos bienes; o “vertical”, cuando las empresas efectuaban actividades complementarias que podían acogerse a diversas formas de holding. La estructura holding se refiere a la compañía matriz de varias empresas especializadas en distintos campos enfocada a un mismo sector, lo que le confiere un ventajoso poder de mercado sobre el mismo. 

Todos estos sistemas monopolistas impidieron la libre competencia entre empresas y países en el mercado mundial y fueron muy discutidos por la justicia norteamericana que dictó leyes antitrust a finales de siglo, como el Acta Sherman de 1890 que por primera vez los declaró ilegales. Asimismo, desde Rusia, Lenin denunciaba este capitalismo empresarial en su libro el imperialismo, fase superior del capitalismo. 

La exportación de capital fue una de las novedades más importantes en la economía de finales del siglo XIX. La compraventa de productos fue estimulada por los nuevos medios de comunicación, que también impulsaron la propaganda comercial. La agilización de las transacciones producía una mayor rentabilidad, aunque también una fuerte competencia entre personas y sociedades. Los inversores de los países más desarrollados eran los que obtenían mayor rendimiento de sus acciones empresariales, de los bonos de gobiernos extranjeros y de los ventajosos préstamos de sus bancos. Así, los inversores de los países más fuertes invertían en países en vías de desarrollo. Sin embargo, todas estas transformaciones económicas produjeron fases de crecimiento y expansión general, seguidas de otras de depresión y crisis. Estos ciclos económicos no afectaron por igual a los países industrializados, que incluso debían competir entre ellos. 

Proteccionismo e imperialismo: la expansión económica y la necesidad de los mercados 

A mediados del siglo XIX Gran Bretaña, que ya dominaba algunos territorios asiáticos, como la India, comprobó que para seguir predominando en los países industrializados debía administrar directamente sus colonias y así lograr las necesarias materias primas para su desarrollo industrial y comercial. En 1857 Inglaterra estableció en la India un control directo. En sus otras posesiones, la administración inglesa introdujo el proteccionismo comercial para impedir a las demás potencias intercambiar sus productos con estos territorios. Lo mismo hizo Francia en sus colonias de Indochina y África, y Holanda o Alemania en las suyas. La carrera colonial impedía la apertura de mercados a todas las potencias por igual. Esta forma de actuar sólo beneficiaba a las metrópolis, ya que los territorios colonizados debían aceptar la explotación y las disposiciones económicas y políticas de las potencias imperialistas. Las rivalidades coloniales fueron una de las causas de la crisis económica internacional de finales del siglo XIX. 

La crisis económica que se inició en Europa en 1873, conocida en su momento como la “gran depresión”, supuso el fin de la supremacía económica e industrial británica. Otros países europeos se habían ido incorporando a la industrialización y la producción había crecido tanto que en algunos sectores se llegó aun exceso de oferta. Gran Bretaña paso de ser la primera potencia a competir con Estados Unidos y Alemania. Los productos americanos, de bajo precio, saturaron el mercado internacional con la consiguiente reducción de beneficios. La política librecambista había dado lugar a una expansión del comercio internacional y a la especialización de la producción. Esta técnica económica, que en principio parecía un avance, constituyo un grave problema, llevando a la bancarrota a numerosos negocios de inversión. 

Entre 1873 y 1894 la tasa de crecimiento económico en la mayoría de los países europeos bajó considerablemente; descendieron los precios, los intereses financieros y la producción. Ante esta situación, y para evitar la creciente competencia internacional y poder lograr la superación de la crisis económica, la mayor parte de los gobiernos volvieron a implantar medidas proteccionistas elevando los aranceles aduaneros para encarecer los productos importados, como apoyo a las industrias nacionales. Estas disposiciones llevaron a un enfrentamiento comercial y político entre varios países.

Los estados que fueron fieles al librecambio (Gran Bretaña) que se habían especializado en diferentes sectores comerciales para la exportación, lograron tener un saneado comercio exterior. El proteccionismo emprendido por muchos gobiernos para proteger las industrias y empresas nacionales dio lugar a que las potencias europeas se apresuraran a la apertura de nuevos mercados en los territorios que iban ocupando. 

El descubrimiento de nuevas fuentes de energía o la innovación tecnológica hizo que ciertos países salieran de la crisis. La expansión militar a otros continentes como consecuencia del imperialismo, proporcionó a los Estados europeos otra vía para superar la depresión. 

En el último tercio del siglo XIX el capitalismo había modificado las leyes económicas. El funcionamiento del sistema de libre concurrencia evolucionó hacia la implantación de los monopolios empresariales, base del imperialismo. La crisis de 1873 fue una de las causas de la expansión imperialista. 

La implicación del Estado en la expansión económica 

La implicación del Estado en la vida económica y social de las principales naciones europeas adquirió una gran importancia desde 1870. Los gobiernos tomaron conciencia de la conveniencia de la participación de la función pública en la vida económica y social de sus países. Así, el Estado se implicó en la expansión económica del país y de sus empresas; y progresivamente en la cobertura social de sus ciudadanos. De esta forma, el devenir económico y social de las naciones europeas hacia responsable a los gobernantes, que dictaban medidas para incrementar el gasto público con relación al producto nacional. 

Poco después de comenzar este nuevo modelo económico protagonizado por los Estados de la Europa industrializada, se inició la crisis de 1873 que tanto les afectaría. Durante algo más de veinte años la depresión económica se apoderó de todas las economías, impidiendo su expansión. Con objeto de incentivar las inversiones, los gobiernos europeos y norteamericano publicaron varias leyes para restar responsabilidad a pequeños y grandes accionistas en el mercado de valores. Así, si una compañía quebraba, el inversor solo perdía el volumen de sus acciones en esa empresa. Con estas favorables medidas, las sociedades empresariales fueron creciendo y fortaleciéndose, aunque tuvieron que aceptar la presencia de bancos y organizaciones financieras entre sus mayores accionistas, mientras sus gobiernos trataban de buscar mercados para dar salida a los productos nacionales. 

El capital privado que se invertía en el exterior se vio apoyado por los Estados imperialistas, a los que convenía que sus empresarios e industrias se beneficiaran con su proteccionismo. La mayoría de los países industrializados promovieron el crecimiento económico a través de las empresas públicas y privadas. La base tecnológica en que se asentó el proceso de creciente integración económica internacional de esa época continuó estando mayoritariamente asociado al desarrollo del ferrocarril y de la navegación a vapor, lo que se tradujo en una marcada caída en los costes del transporte. El incremento del proteccionismo estatal se manifestó con más fuerza con el estallido en 1914 de la Gran Guerra y se convirtió en uno de los factores clave de su evolución en el concierto internacional. 

En estos años se inició la transición entre el Estado Guardián, característico del sistema liberal, hacia el Estado Providencia, que se preocupaba del interés de cada ciudadano y del interés general, origen del concepto actual de Estado del Bienestar. El “Welfare State” significa una combinación especial de democracia, bienestar social y capitalismo. El sector público comenzó a emprender funciones hasta ahora fuera de su ámbito. El peso creciente que los gastos económicos y sociales adquirieron en los países más avanzados de Europa se reflejó en sus presupuestos. La industria militar, las infraestructuras y las comunicaciones experimentaron un gran desarrollo. Este incremento del presupuesto llegaría a ser irreversible. La intervención del sector público fue cubriendo nuevas parcelas que antes se situaban bajo la iniciativa privada. El estado se vio cada vez más involucrado en el desarrollo económico y social de las potencias europeas.

El cambio de mentalidad de la sociedad, que marcó el inicio de una nueva época, también estuvo propiciado por los movimientos sociales como el socialismo o el anarquismo. En los años que precedieron a la I Guerra Mundial, se manifestó también un incremento notable en los flujos transfronterizos de bienes, capital y fuerza de trabajo. 

Imperialismo y colonialismo

El término imperialismo hace referencia a la actitud, doctrina o acción que conduce al dominio de un estado sobre otro u otros mediante el empleo de la fuerza militar, económica o política.

La palabra imperialismo se usó por primera vez en el XIX y a finales de ese siglo se utilizaba con frecuencia gracias a las obras de historiadores como Conant y Hobson, para estos historiadores el imperialismo estaba íntimamente unido a intereses económicos. Esta acepción de la palabra sería retomada en el siglo XX por los historiadores marxistas, entre ellos Rosa Luxemburgo y Lenin, sobre todo este último que en su folleto El Imperialismo, etapa superior del Capitalismo critica la explotación de los pueblos de África y Asia por las ambiciones de la burguesía europea que necesita controlar mercados y materias primas. A partir de los historiadores y escritos marxistas el término adquirió unas connotaciones negativas y se hizo sinónimo de explotación y dominio de unos pueblos por otros. La palabra sigue teniendo vigencia hoy en día para designar la política agresiva y expansionista de un pueblo con respecto a otro.

He aquí algunos antecedentes. Al cumplirse el primer cuarto del siglo XX, Japón, en menos de cincuenta años, de ser un país prácticamente medieval, en una vertiginosa ascensión, se había transformado en una potencia militar y marítima. Ocupando Formosa, prácticamente, controlaba el mar de la China, pero los objetivos finales de Japón eran los territorio continentales de China y de Corea. Esta presencia japonesa en la zona, es el punto de partida del cese de Gran Bretaña como la primera potencia de Asia; por eso, los británicos recurrieron a Rusia para oponerla a la expansión japonesa.

La señal de la pérdida de prestigio británico es la ocupación de Port Arthur por los rusos. Rusia, obtenía ayuda económica de su aliada Francia, que necesitaba para afianzarse en los dominios de Corea, Manchuria y Mongolia exterior. Son tres los imperialismos que se disputan la hegemonía de Asia:

  • Gran Bretaña, instalada en la India, lo que le permite el absoluto dominio del océano Indico;
  • Rusia, se enseñorea desde Siberia hasta Turkestán, con los ojos puestos en China,
  • Japón que, desde Corea y Formosa, también codicia a China.

Pero, además, otras potencias europeas, aunque en menor escala, estaban instaladas en Asia: Francia en Indochina y Holanda en Insulindia, aunque son los tres grandes imperialismos los que pretenden el dominio de China. Gran Bretaña, poseedora del dominio del mar (Great Britain rules the waves) no estaba integrada en la comunidad europea por su reiterado aislamiento. Esta circunstancia la lleva a aliarse con Japón, como preventivo anti-ruso; a su vez, Rusia, aliada de Francia, cuyos intereses en Asia eran importantes para ella, encabezaba el apoyo de los países continentales, formando lo que podría llamarse el imperialismo terrestre como respuesta al reto al poderoso imperialismo marítimo de Japón e Inglaterra.

Además, aparece en el mapa una nueva potencia marítima, Estados Unidos, lo que transforma significativamente el equilibrio mundial, porque entonces Gran Bretaña ha dejado de ser, en solitario, la reina de la mares.

Este tercero en discordia ha subido vertiginosamente en sus niveles de producción industrial y, como consecuencia, conquista el primer lugar en el mundo: su capitalismo alcanza los mismos niveles del capitalismo británico. Por parte, su potencia económica y productiva transforma a Estados Unidos en el país rector, en lo político y en lo industrial en las tres Américas, consolidando aún más su poderío con la conquista de las Filipinas.

Gran Bretaña cedió posiciones en Asia ante los avances de Japón y los Estados Unidos de Norteamérica, pero buscó su compensación en África, ocupando el Sudán y estableciendo la República Bóer.

El imperialismo, fase superior del capitalismo de Lenin

Lenin explica que la época del capitalismo de librecambio toca su fin. Los capitalistas han dejado de ser competidores anónimos dentro de un mercado desconocido y la libre competencia se ha trasformado en su contrario. La competencia en la nueva época del capitalismo, se da ahora en unas condiciones nuevas en las que solo los grandes monopolios pueden competir entre sí. El estado ha dejado de ser propiedad de toda la burguesía para pasar a estar controlado solo por los sectores monopolistas de la burguesía. El estado sirve ahora solo a los capitalistas dueños de grandes monopolios.

La peculiaridad distintiva fundamental del imperialismo respeto al período preimperialista del capitalismo estriba en que el gran capital monopolista domina en las esferas económica, política e ideológica. De ahí que el imperialismo se denomine también capitalismo monopolista.

El imperialismo no revoca los fundamentos del régimen capitalista. Bajo el imperialismo se conservan las bases generales del modo capitalista de producción. Todo sigue como antes:

  • La propiedad de los medios de producción fundamentales sigue en manos de un pequeño puñado de capitalistas o de sus agrupaciones. 
  • Los trabajadores son objeto de explotación. 
  • El estímulo principal de la producción capitalista es el afán de ganancias. 
  • La economía de los países capitalistas se desarrolla en las condiciones de la anarquía de la producción y de la lucha competitiva, bajo el influjo de leyes económicas espontáneas. 
  • La ley económica básica del capitalismo, la ley de la plusvalía -ley económica fundamental del capitalismo sigue actuando también bajo el imperialismo.

El colonialismo y imperialismo fueron una consecuencia del gran capitalismo. El desarrollo de la producción en masa requirió de crecientes mercados y de fuentes de materias primas. Para obtenerlos, cada potencia industrial trató de asegurar la posesión de territorio en calidad de colonias, especialmente en el África y en Asia. Esto es lo que se llama Colonialismo.

El desarrollo del colonialismo y del imperialismo trajo consigo una serie de manifestaciones ideológicas típicas. Ellas constituyeron una forma de justificación y, a la vez, una defensa de la actividad colonialista e imperialista.

Entre los rasgos más importantes de tales expresiones ideológicas sobresalen los siguientes:

Un acentuado nacionalismo, que tendía a colocar a la propia nación por sobre las demás, exagerando sus virtudes y proclamando la posesión de cierta misión universal.

Una creencia sobre la superioridad del hombre frente a las poblaciones de color, la ideología colonialista proclamaba la misión civilizadora que supuestamente le correspondía desempeñar al europeo, misión que presuntamente debía realizarse a través de la constitución de los imperios coloniales.

La economía colonial y el nacimiento de las nuevas potencias: hacia la Primera Guerra Mundial 

El imperialismo a fines del siglo XIX, como nuevo instrumento de conquista y explotación de territorios que pudieran aportar materias primas, prestigio internacional, nuevos mercados y reubicación del excedente de población, fue motivado sobre todo por causas económicas. Aunque también los Estados tendieron a expandirse por ambición de poder, prestigio, seguridad y ventajas diplomáticas respecto a otros Estados. 

En Europa entre 1850 y 1914 se había producido un espectacular aumento de la población gracias a la disminución de la mortalidad o las innovaciones científicas. Cerca 40 millones de europeos tuvieron que salir de su país para instalarse en colonias o en otros estados. 

Debido a la llegada de colonos blancos, la población autóctona sufrió una drástica reducción como consecuencia de enfrentamientos militares y de la introducción de enfermedades desconocidas en esas regiones. Las colonias se convirtieron en abastecedoras de lo necesario para el funcionamiento de las industrias metropolitanas, mientras éstas colocaban sus productos manufacturados en los dominios coloniales. La economía tradicional, basada en la agricultura autosuficiente y de policultivo fue sustituida por otra de exportación, en régimen de monocultivo, que provocó en gran medida, la desaparición de las formas ancestrales de producción y la extensión de los cultivos tales como el café, cacao, caucho, etc., que alteraron el paisaje. 

Las compañías comerciales, primeras interesadas en la explotación de los nuevos territorios, iniciaban el proceso colonial hasta que sus gobiernos enviaban fuerzas militares y administrativas suficientes para someter, organizar y administrar la región. Se emplearon diferentes sistemas de colonización: si los territorios eran gobernados solo por la potencia invasora, estos recibían el nombre de colonias, que podían ser de explotación o poblamiento. A la larga, las colonias de poblamiento conseguían instituciones de autogobierno y terminaban convirtiéndose en dominios. 

Otra de las figuras administrativas fue la de los protectorados, que se diferenciaba de las colonias por el mantenimiento en ellos de una teórica autoridad del gobierno autóctono o del jefe nativo, aunque sería un comisario o gobernador, representante de la metrópoli el que dirigía el país colonizado. La figura del condominio aparece cuando la soberanía de la nación protegida es compartida por las potencias imperialistas (ej. Marruecos). Modelos coloniales también fueron los mandatos, concedidos por acuerdos internacionales a una potencia que debía ejercer la potestad para intervenir en aspectos políticos y culturales sobre un país considerado atrasado. 

Si el país que se deseaba ocupar era demasiado grande y difícil de conquistar se establecían esferas de influencia, factorías, enclaves, etc., con la connivencia de las autoridades locales, que lograban así detener la invasión extranjera y conseguir que las potencias imperialistas construyeran con sus inversiones las infraestructuras necesarias para los intercambios comerciales. 

 La carrera colonial de las potencias imperialistas y sus consecuencias 

Para conocer el proceso colonizador de finales del siglo XIX es necesario remontarse a la Conferencia de Berlín de 1885 donde las potencias europeas dispusieron el reparto del continente africano. Europa se hallaba en pleno desarrollo industrial y los países europeos deseaban expandirse hacia otros continentes donde lograr materias primas y mercados para sus productos. África, el continente que quedaba por explorar, fue el objeto de la ambición colonizadora europea.

África vivía en esa época dos procesos dispares; de una lado la presencia y expansión del Islam, y de otro la colonización europea que comenzaba a abandonar las zonas costeras buscando el control de las materias primas del interior. En 1880 África era un continente casi desconocido. 

El interés por este continente vino determinado por la unificación italiana y alemana. Tras la guerra franco-prusiana de 1870, en la que Francia resultó derrotada, el escenario de rivalidad europeo se trasladó a África. En el continente negro comparecieron ingleses y franceses, superpotencias del imperialismo, pero también belgas, alemanes, italianos, portugueses y españoles. 

Con el fin de distribuir con equidad el continente africano se convocó una Conferencia Internacional en Berlín, que se inició el 15 de noviembre de 1885 y finalizó el 26 de enero de 1885. De los catorce Estados que se reunieron en la conferencia de Berlín ninguno fue africano. Bismarck abrió la primera sesión y aceptó la presidencia. En su discurso aseguró que el propósito de la conferencia era promover la civilización en el continente africano abriendo el interior del continente al comercio. Después definió los objetivos específicos de la reunión: libertad de comercio en el Congo y en el Níger y acuerdo sobre las formalidades para una válida anexión de territorios en el futuro. Señalo, igualmente, que no se entraría en cuestiones de soberanía. 

En el Acta Final de la Conferencia se proclamó, entre otros asuntos, la libre navegación marítima y fluvial, la libertad de comercio en el centro del continente africano y el derecho a colonizar un territorio si se ocupaba la costa de éste. Estuvieron muy claros los motivos de la invasión de África: la explotación de sus recursos naturales para beneficio de los países colonizadores y la incautación de sus tierras. El ejemplo lo constituye el régimen de gobierno que se practicó en el Congo belga. El rey Leopoldo II, propietario del mismo, nunca fue a esas tierras africanas, sin embargo conocía y aprobaba las muertes, amputaciones, malos tratos, represalias, etc., que se utilizaban con la población indígena que se resistía a trabajar en durísimas condiciones para uso exclusivo de los colonizadores. 

La Conferencia de Berlín no regularizó la disputa por África, sino que simplemente señalo el hecho de la participación. Al establecer en las relaciones internacionales las normas y condiciones para las nuevas y sucesivas ocupaciones en ese continente, fijó las bases de lo que iba a ser la distribución colonial entre las potencias imperialistas, ya actuantes y desde entonces incrementadas, completándose así el reparto de forma inmediata en apresuradas ocupaciones efectivas. Hubo enfrentamientos entre tribus autóctonas y enfrentamientos entre las potencias que fueron resueltos por tratados y acuerdos dentro del marco internacional. 

A la expansión económica de las empresas y a la emigración se sumó la política de las potencias imperialistas, que disponían de un creciente potencial demográfico para el alistamiento de tropas que pudieran actuar en las colonias. También los factores geoestratégicos influyeron en la carrera colonial, ya que favorecieron el dominio de las rutas navales, de los espacios continentales y de la creación de puertos, de buques más operativos para incrementar el comercio de exportación e importación en las nuevas colonias. 

Las políticas desarrolladas en África tuvieron importantes consecuencias sociales, que se manifestaron en la instalación de una burguesía de comerciantes y funcionarios procedentes de la metrópoli que ocuparon los niveles más altos de la estructura colonial. 

Territorios colonizados por las potencias industrializadas a finales del siglo XIX 

Como consecuencias culturales del imperialismo hay que destacar la imposición en los territorios colonizados de las pautas de conducta, educación y mentalidad de los colonizadores. En general, las lenguas de las potencias imperialistas, la religión cristiana y los modos de vida como medio de culturización occidental se extendieron por varios continentes. El imperialismo condujo a la pérdida de identidad y valores tradicionales de las tribus indígenas.

Por último, hay que añadir que los mapas políticos se vieron alterados por la creación de fronteras artificiales que nada tenían que ver con la configuración preexistente y que supusieron la unión o división forzada de grupos tribales provocando conflictos políticos, sociales y étnicos. El dominio ejercido por los Estados imperialistas supuso el control político, social, económico y cultural de los pueblos colonizados, que no sólo originó rivalidades entre ellos, sino que fue, junto con la carrera de armamentos y las crisis balcánicas y marroquíes de comienzos del siglo XX, una de las causas determinantes del inicio de la Primera Guerra Mundial