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jueves, 23 de enero de 2020

LOS ABOGADOS DE ATOCHA

El 24 de enero es el aniversario de la matanza de Atocha. Varios abogados laboralistas fueron asesinados por el fascismo que pretendía algo que no consiguió gracias al ejemplo que dieron los comunistas españoles en el entierro de los asesinados. Creo que nunca me dejarán de emocionar esas imágenes de miles de personas en silencio con el puño en alto.

Siempre estaréis presentes en mi memoria
compañeros y camaradas
dejasteis vuestra huella en la historia
cuando vuestras voces fueron silenciadas

Asesinados a sangre fría por pistoleros
fascistas que se negaban
a aceptar los tiempos nuevos
de cambio que llegaban

y que anunciaban el fin de la dictadura
el fin de la represión, de la ignorancia y de la tortura
llave  de libertad que rompe nuestras ataduras
tiempos que, pasados los años, siguen y perduran

por las calles va vuestro ejemplo y una multitud
os despide en silencio con los puños levantados
recordando a los camaradas y amigos asesinados
Abogados de Atocha, puño en alto os saludo ¡salud!

Más sangre derramada tras la muerte del dictador
más hojas rojas en la mal llamada transición
sangre del pueblo que riega la historia
anotaciones rojas en nuestra colectiva memoria

Os convertisteis en un ejemplo de dignidad
en una época sumergida en la oscuridad
mientras suene un grito que nunca será silenciado

CAMARADAS ABOGADOS
NADA NI NADIE HA SIDO OLVIDADO

HOY MÁS PRESENTE EN EL TIEMPO
PREVALECE VUESTRO EJEMPLO

Entierro de los abogados de Atocha

viernes, 3 de noviembre de 2017

MANUEL AZAÑA: UN POCO DE HISTORIA

Manuel Azaña (Alcalá de Henares, 1880- Montauban, 1940), fue Presidente del Gobierno de España (1931-1933, 1936) y presidente de la Segunda República Española (1936-1939). Su valioso legado y su trayectoria política no se puede resumir en unas pocas líneas, hoy es un día para poner en valor su figura y reivindicar su memoria en esta España que condena al olvido a los luchadores por la libertad y la democracia y ensalza y homenajea a los golpistas.

"Seamos hombres, decididos a conquistar el rango de ciudadanos o a perecer en el empeño. Y un día os alzaréis a este grito que resume mi pensamiento: ¡Abajo los tiranos!" Manuel Azaña.

Manuel Azaña

SU VIDA

D.Manuel Azaña Díaz nació en la calle Imagen de Alcalá de Henares el 10 de enero de 1880, en el seno de una familia de larga tradición alcalaína. Su padre Esteban Azaña Catarineu fue alcalde de Alcalá cuando se erigió la estatua a Cervantes y es autor de la Historia de la ciudad de Alcalá de Henares. Su madre, Josefa Díaz-Gallo Muguruza, muere en 1889 y, poco después, su abuelo Gregorio. Al año siguiente muere también su padre. Manuel y sus hermanos: Gregorio, Carlos, que fallecerá de niño, y Josefa quedaron al cuidado de su abuela, Concepción Catarineau. Estudió en el Colegio Complutense, en el Instituto Cisneros y en los Agustinos de el Escorial.

Licenciado en Derecho por la Universidad de Zaragoza en 1897, se doctoró en 1900 con la tesis La responsabilidad de las multitudes.  Con un grupo de amigos funda la revista Brisas del Henares y colabora con la revista Gente vieja bajo el seudónimo de Salvador Rodrigo. Trabaja como pasante en un despacho de abogados de Madrid que abandona para regresar a Alcalá a gestionar el patrimonio familiar. Administra  las tierras familiares, un tejar, una fábrica de jabón y crea, junto a su hermano Gregorio, una empresa dedicada a la electricidad. funda la revista La Avispa, dedicada a la crítica municipal En 1909 ingresó como funcionario en la Dirección General de los Registros y del Notariado y el 4 de febrero de 1911, en la inauguración de la Casa del Pueblo de Alcalá de Henares pronuncia su primera conferencia política "El problema español"

"... no se estudia para saber, sino para aprobar, y no se enseña a discurrir ni se procura formar la inteligencia sino que se obliga a los muchachos a recitar  de coro ridículos manuales, llenos de insensateces(...) En general, a los muchachos de España no se les enseña nada que pueda ir contra el prejuicio religioso, ni contra determinadas instituciones; para ello no se tiene escrúpulos en faltar descaradamente a la verdad, o en presentar las obras, los trabajos y los descubrimientos de los enemigos (...) villanamente adulterados.

(la educación actual)... no se encamina a formar el carácter, poniendo su centro de gravedad en la propia conciencia, adoctrinando a los hombres en los fueros eternos del respeto de sí propios, de su dignidad personal y del respeto que a los otros les es debido, sino que se funda toda entera en el dogmatismo religioso, de donde resulta que cuando la fe se pierde, desaparecen también para la mayoría de los hombres los motivos que antes tuvieron para ser honrados y cabales.

Los hombres de mi generación (...) no queremos ni podemos perder la esperanza en el porvenir (...) De ahí nuestro propósito (...) persuadir a nuestros conciudadanos de que hay una patria que redimir y rehacer por la cultura, por la justicia y por la libertad.

Por la cultura, he dicho y si lo meditáis bien comprenderéis que lo he dicho todo. Dadme esa tarea, que es la más larga y decisiva: dadme la Universidad- decía Renan- y lo demás os lo abandono todo".

El problema español
Conferencia pronunciada en la casa del pueblo de Alcalá de Henares
4 febrero 1911

En 1911 viaja a París. Colabora en los diarios El Imparcial y El Sol. Dirigió las revistas La Pluma y España entre 1920 y 1924. Fue secretario del Ateneo de Madrid (1913-1920) y Presidente en 1930. En 1926 fundó Acción Republicana, perseguido por la Dictadura de Primo de Rivera.

Fue uno de los políticos y oradores más importantes en la política española del siglo XX, además de un notable periodista y escritor, consiguió un premio nacional de literatura en 1926 Su obra La velada en Benicarló sobre la Guerra Civil Española es una interesante reflexión acerca de la década de los años treinta en España. Sus Diarios -dados a conocer al gran público hace unos años- son uno de los documentos más importantes de este momento histórico.



SUS PRIMEROS AÑOS

Entre noviembre de 1911 y octubre de 1912 permanece en París

En 1914 se afilia al Partido Reformista liderado por Melquíades Álvarez, siendo ese mismo año elegido secretario del Ateneo de Madrid, cargo que ejerce hasta 1920. Por ese partido se presentó candidato a Diputado en Cortes por el pueblo toledano de Puente del Arzobispo, sin éxito. Firma el manifiesto de la Liga de Educación Política Española. Durante la Primera Guerra Mundial, Azaña es un firme defensor de la causa aliada. Visita el frente de guerra en tres ocasiones. Publica su primer libro Estudios de la política francesa contemporánea. La política militar en 1919.  En 1920 funda la revista La Pluma junto con el que, pasando el tiempo, sería su cuñado Cipriano Rivas Cherif y en 1922 dirige el semanario España.

Fracasada su candidatura a diputado por Puente del Arzobispo en 1918 y 1923, tras el golpe de estado de Primeo de Rivera manifiesta su rechazo a esta. Muy crítico con la Dictadura de Primo de Rivera, publica en 1924 un enérgico manifiesto Apelación a la República contra el dictador y el rey Alfonso XIII, donde declara incompatible la monarquía con el verdadero liberalismo, que es esencialmente democrático. Al año siguiente funda junto con José Giral el partido Acción Republicana.

En 1926 recibe el Premio Nacional de Literatura por su Vida de don Juan Valera. En 1927 aparece El jardín de los frailes. Durante este periodo, Azaña que domina el francés y el inglés, traduce numerosas obras (la Biblia en España de Borrow, Memorias de Voltaire, La esfera y la cruz de Chesterton o la Antología Negra de Cendrars).

En 1929 se casa con Dolores de Rivas Cheriff, hermana de Cipriano.

En junio de 1930 es elegido Presidente del Ateneo de Madrid  y publica su obra teatral La corona. Formó parte del Comité Revolucionario (1930), que contribuyó a la instauración de la República, en cuyo gobierno provisional ocupó la cartera de Guerra primero y la Presidencia después. Las elecciones a Cortes Constituyentes en Junio de 1931, le confirmaron como Jefe del Ejecutivo, puesto del que dimitirá en Septiembre de 1933.

En diciembre de 1930 tras la sublevación de Jaca, Azaña se oculta y comienza a escribir Fresdeval, que deja inconclusa.

SU ETAPA REPUBLICANA


Nombrado ministro de la Guerra en el Gobierno provisional de la ya Segunda República el 14 de abril de 1931, sustituye pronto a don Niceto Alcalá-Zamora como presidente del Gobierno provisional (en octubre del mismo 1931), debido a la dimisión de éste por el tema de la cuestión religiosa. Como presidente del gobierno de coalición republicano-socialista lleva a cabo las principales reformas previstas en el programa republicano: Reforma del Ejército, para dimensionarlo de acuerdo con la capacidad del país, Reforma Agraria, Reforma de la Enseñanza, suprimiendo la religiosa y potenciando la pública, estatuto de autonomía de Cataluña, etc. Tuvo además tiempo para estrenar su drama La Corona.

Todas estas cuestiones políticas, junto con la agitación social existente en gran parte del país, le acarrearán múltiples problemas con los poderes fácticos, especialmente con la Iglesia y parte del Ejército, en concreto de quienes siguieron al general José Sanjurjo en agosto de 1932. El golpe de 1932 fue casi inmediatamente abortado y el gobierno indultó al general Sanjurjo. La facilidad con que se neutralizó la primera sublevación militar contra la República llevó a pensar que le nuevo régimen estaba definitivamente asentado y las Cortes aceleraron la aprobación del Estatuto de Cataluña y la Ley de Reforma Agraria.

Su Gobierno puso en marcha un ambicioso plan de Obras Públicas: inauguró Nuevos Ministerios y la prolongación del Paseo de la Castellana, comenzó las obras en el cuartel del Goloso y del puerto de Bermeo, y se crearon nuevas líneas de autobuses y ampliaciones del metro de Madrid.

También se desarrolló una intensa actividad cultural: se impulsaron las Misiones Pedagógicas, se inauguró el museo Sorolla y la Escuela Normal de Maestros, se celebró la primera Feria del Libro de Madrid y se reconoció el trabajo de diferentes artistas como Antonia Mercé, La Argentina.

El Gobierno tampoco desatendió las relaciones internacionales: estuvo presente en la Sociedad de Naciones, el principal organismo internacional de la época, se estrecharon lazos con Marruecos, cuyo Jalifa fue recibido en Madrid y, el jefe de gobierno francés, Édouard Herriot, visitó España en noviembre de 1932.

Finalmente, los sucesos de Casas Viejas, Castilblanco y Arnedo motivaron su cese el 8 de septiembre de 1933 por parte del presidente de la República, Niceto Alcalá-Zamora. 

Los sucesos de Casas Viejas

En enero de 1933, los campesinos de un pequeño pueblo de Cádiz se hicieron fuertes en la casa del anarquista apodado "Seisdedos" y se produjo la tragedia. Los Guardias de Asalto rodearon la casa, mataron a los anarquistas y los cadáveres quedaron expuestos para escarmiento general. Los acontecimientos de Casas Viejas fueron utilizados por la oposición para acabar con el gobierno de Azaña.

Aunque las Cortes le eximieron de cualquier responsabilidad directa, la prensa y la posición se cebaron con él. El nacimiento de una nueva coalición de derechas, La Confederación de Derechas Autónomas (CEDA), dirigida por José María Gil Robles, movilizaría al electorado católico que daría la victoria a las derechas en noviembre de 1933, poniendo fin al Bienio Azañista.


En la oposición

En las elecciones de noviembre de 1933 vence la coalición de derechas CEDA. Durante este periodo, la entrada de tres ministros de la CEDA en el cuarto gobierno de Lerroux (4 octubre de 1934 a 3 de abril de 1935) y la desactivación en la práctica de todas las medidas renovadoras que se habían implementado durante el primero, provocaron la proclamación de la republica catalana el 6 de octubre de 1934 y la Revolución de Asturias.

En Abril de 1934, ya en la oposición, consiguió la unidad republicana con los partidos de Marcelino Domingo y Santiago Casares Quiroga, dando lugar a Izquierda Republicana, organización política de la que fue elegido Presidente, fruto de la fusión de Acción Republicana con el Radical-Socialista, y la Organización Republicana Gallega Autónoma (ORGA) . En Octubre del mismo año fue detenido bajo la falsa acusación de estar implicado en los sucesos revolucionarios de Asturias y Cataluña. Permaneció encarcelado a bordo del buque Ciudad de Cádiz, Alcalá Galiano y del destructor Sánchez Barcáiztegui, anclado en el puerto de Barcelona. Publicará su versión de los hechos en Mi rebelión en Barcelona(1935).  Tras su liberación en Enero de 1935 inició una campaña política que dio lugar a la creación del Frente Popular, coalición que obtuvo la victoria en las elecciones de Febrero de 1936. Se revela como como la gran figura de la izquierda republicana en la campaña de " discursos en campo abierto". Los grandes mítines en los campos de Mestalla (Valencia), Lasesarre (Baracaldo) y Comillas (Madrid) están en la base de la victoria del Frente Popular. En Mayo de aquel año fue elegido Presidente de la República, cargo que ocupó durante la guerra civil que sufrió España durante los años 1936-1939.

El Frente Popular

El 16 de febrero de 1936, resulta vencedora la coalición de partidos de izquierda que se denominó Frente Popular, siendo encargado Azaña de formar gobierno, lo que lleva a cabo el 19 del mismo mes. Tras la destitución de Alcalá-Zamora, es nombrado Presidente de la República el 10 de mayo de 1936.

El comienzo de la guerra civil, tras sus inútiles intentos de concienciar a las distintas fuerzas políticas republicanas de los peligros de su desunión, supone un duro golpe para él. A todo esto se unió la soledad en que se encontró en Madrid por parte del Gobierno republicano. El posterior desarrollo de la contienda empeoró su estado de ánimo, como queda fielmente reflejado en sus cuadernos de memorias, donde se relatan sus desencuentros con líderes del gobierno, como Francisco Largo Caballero y especialmente con Juan Negrín.

La Presidencia de la República abandona la capital a mediados de octubre y se instala en Barcelona. Azaña vive los enfrentamientos entre anarquistas y Generalitat, que dan lugar a la obra La velada de Benicarló.

Azaña entregó en 1936 los cuadernos de sus memorias a su cuñado, Cipriano de Rivas Cherif, entonces cónsul de España en Ginebra, pensando que estarían a salvo fuera de España. Tres de ellos fueron robados del consulado de Antonio Espinosa. Correspondían a un periodo cronológico tenso: la sublevación de Sanjurjo,  en agosto de 1932, la represión de Casas Viejas en enero de 1933 y la crisis del verano de ese mismo año que acabó con el gobierno republicano-socialista. habían permanecido en el Pardo hasta que, en 1996, Carmen Polo los entregó al Estado española. Los manuscritos se conservan en el Archivo Histórico Nacional.

Azaña se traslada a Valencia y pronuncia en su ayuntamiento el primero de sus últimos cuatro discursos ( 21 de enero de 1937); los otros tres tendrán lugar en julio de 1937 en la Universidad de Valencia,  en noviembre de 1937 en el ayuntamiento de Madrid y su último discurso Paz, Piedad y Perdón en Barcelona.

El 18 de julio de 1938, ante las Cortes reunidas en Barcelona, pronunció el célebre discurso en el que instaba a la reconciliación entre los dos bandos, bajo el lema Paz, Piedad, Perdón. Este discurso, como tantos otros de los que no se guarda documentos sonoro, pero si están transcritos íntegramente, muestran la figura que fue Azaña para la República, la lucidez de sus palabras que le acompañaron durante toda su carrera política y literaria. Basta escuchar el discurso para darse cuenta que sus palabras están cargadas de una profundidad infinita. Azaña hizo más grande, si cabía, su figura histórica, dejando al margen cualquier interés de índole particular y pensando en el porvenir que aguardaba no sólo a los ciudadanos de su República, sino a todos los ciudadanos ya que Azaña en el año 1938 ya hablaba que este conflicto no era sólo un problema español, pronto el tiempo le dio la razón.

Tomada Barcelona por las tropas de Franco el 26 de enero de 1939 y Gerona el 5 de febrero, este mismo día se retira a Francia y el 27 del mismo mes presenta su dimisión como Presidente de la República, siendo sustituido por Diego Martínez Barrio.



EXILIO Y MUERTE

En enero de 1939, Azaña se traslada a la frontera francesa. En la Vajol (Gerona) se arriará por última vez la bandera republicana.

Sale de España el 5 de febrero de 1939. Refugiado en el Rosellón, con media Francia ocupada por el ejército alemán y otra media bajo administración del gobierno títere de Pétain, es vigilado y hostigado sin cesar por agentes del régimen del General Francisco Franco, que pretenden su captura y deportación a España.  

Finalmente, la Gestapo decide detenerlo. Sin embargo, el embajador de México ante el régimen de Vichy, Luis Rodríguez, prevenido al parecer por un soplo procedente de los propios alemanes, consigue librar al presidente de sus captores y trasladarlo en un difícil viaje en ambulancia a Montauban, en primer lugar al 34 de la rue de Michelet y después al Hôtel du Midi, donde la legación mexicana utiliza varias habitaciones como sede provisional en la que se refugian numerosos españoles exiliados en espera de poder huir de Francia.

Azaña se instalará  en junio de 1940 con su mujer en la habitación número 11 del Hôtel du Midi, la misma que utiliza como vivienda y despacho el embajador (donde hay aún una placa que recuerda ese hecho). y allí, prematuramente envejecido y agotado por las penalidades sufridas, fallece.

Falleció en Montauban en Francia, tras una larga enfermedad, el 3 de Noviembre de 1940, tras haberse exiliado durante las postrimerías de la guerra.

El mariscal Pétain prohibió que fuera enterrado con honores de Jefe de Estado: sólo accedió a cubrir su féretro con la bandera española, a condición de que ésta fuera la bicolor monárquica y del bando nacionalista aliado, y en modo alguno la bandera republicana. El embajador de México decidió entonces que fuera enterrado con la bandera mexicana. Según cuenta en sus memorias, Rodríguez le dijo al prefecto francés:

Lo cubrirá con orgullo la bandera de México- Para nosotros será un privilegio; para los republicanos, una esperanza, y para ustedes, una dolorosa lección.

Sus restos reposan en el cementerio de Montauban (Trapeze Q, Section 7). Dejó escrito que no se moviesen del sitio donde reposaran.

Relevante escritor y periodista, fue premio nacional de literatura en 1926, por su obra Vida de Juan Valera. Autor de novelas como El jardín de los frailes y Fresdeval, también realizó incursiones en el teatro con obras como La Corona. Asimismo fue un relevante traductor y ensayista. Su obra La velada en Benicarló, compuesta por una serie de diálogos sobre la guerra de España, y que puede considerarse como la más importante reflexión acerca de la década de los años treinta en nuestro país. De igual modo dejó escritas unas Memorias que constituyen el más apasionante documento sobre la IIª República Española. La otra gran faceta de su personalidad pertenece a su actividad como orador. Sus discursos eran considerados como acontecimientos nacionales, como en el caso del famoso discurso en campo de Comillas en Madrid, el 20 de octubre de 1935.

lunes, 13 de febrero de 2017

LARRA: UNA FIGURA CLAVE EN EL PERIODISMO ESPAÑOL

La figura de Mariano José de Larra ha dejado un antes y un después en el periodismo y en la literatura española. Es considerado, junto con Espronceda, Bécquer y Rosalía de Castro, la más alta cota del romanticismo literario español.

Larra representa el «romanticismo democrático en acción»: Periodista, crítico satírico y literario, y escritor costumbrista, publicó en prensa más de doscientos artículos a lo largo de tan sólo ocho años, impulsando el desarrollo del género ensayístico, disfrazándose bajo los seudónimos Fígaro, Duende, Bachiller y El Pobrecito Hablador.

LA VIDA DE LARRA

Mariano José de Larra nació en Madrid en 1809, pero se trasladó a Francia en 1813. Su familia se exilió allí con motivo del trabajo del padre como médico en el ejército francés de José Bonaparte. En 1818 Larra volvió con sus padres a España; estudió Derecho en Valladolid y Medicina en Valencia. A los 19 años abandonó los estudios para dedicarse al periodismo.

Larra se casó con Josefina Wetoret en 1829. Este matrimonio duró poco y terminó en separación en 1834. Larra mantuvo unas relaciones amorosas con Dolores Armijo que duraron hasta el final de su vida. En 1836 fue elegido diputado por Avila, aunque las elecciones se anularon en toda España tras el motín de los Sargentos de la Granja ocurrido en ese mismo año. Larra se suicidó de un pistoletazo en febrero de 1837, muy poco después de escribir su famoso artículo "La Nochebuena de 1836" y tras el desengaño producido por la ruptura con Dolores. Otro posible motivo del suicidio fue el desespero que sentía Larra frente al fracaso de las ideas liberales en el ámbito político de la época.

Larra compuso poemas poco importantes, algunas obras dramáticas y una novela histórica, El doncel de don Enrique el Doliente (1834).
Mariano José de Larra

Pero la importancia de Larra en la literatura española radica en los artículos periodísticos. De él se ha dicho que es el mejor periodista español de su tiempo y el creador del periodismo moderno. Desde muy joven fundó diversas publicaciones satíricas y colaboró en importantes revistas y periódicos de su época. Empleó diversos seudónimos para firmar sus colaboraciones, hasta adoptar definitivamente el de "Fígaro"

La sátira que emplea Larra en “El pobrecito”, como indica Kirkpatrick, refleja la confianza en la razón, en el libre intercambio de ideas y el conocimiento positivo de los sentimientos y dogmas que defiende en los artículos, a la vez que procura ser claro para un público inexperto, ilustrándola con anécdotas entretenidas y convincentes. Larra quiere ser un puente entre una élite avanzada que podía entender las alusiones más sutiles y un público más amplio, aún no convencido de la urgencia del progreso y las nuevas ideas.

En sus artículos de costumbres, trata de condenar los males sociales que observa en la sociedad española, para minar el despótico régimen político existente. Cree que la revisión de las grandes instituciones no se podrá efectuar sin antes efectuar un cambio en las unidades menores, la familia y el individuo. Al enfocar esta crítica al individuo, irresponsable o poco colaborador, elude también al censor (al descargar de culpa al Gobierno), pero a la vez incide en la necesidad del examen de conciencia individual, previo a la concienciación de la necesidad de un cambio político. Dijo Clarín de él que: No sólo se adelantó a su tiempo, sino que aún en el nuestro los más de los lectores se quedan sin comprender mucho de lo que en aquellos artículos de aparente ligereza se dice, sin decirlo”.

UN ANTES Y UN DESPUÉS EN LA LITERATURA Y EN EL PERIODISMO

Como muchos autores románticos, Larra combinó sus actividades periodísticas y literarias con su interés en la política. Fue un escritor comprometido en el sentido más moderno del término. La literatura para Larra era un instrumento del progreso humano. Junto con Goya, Larra representa el paso del neoclasicismo al romanticismo, y pueden considerarse como iniciadores del arte moderno en España.

Larra cultivaba diferentes géneros literarios, pero es más conocido por sus artículos periodísticos publicados bajo el seudónimo de Fígaro o el de El pobrecito hablador. Su actividad periodística puede clasificarse en artículos de costumbres, artículos literarios y artículos políticos.

En sus artículos de costumbres, Larra adopta las formas costumbristas, dotándoles de una nueva perspectiva moral y reformadora. El propósito de Larra en estos artículos es proponer el cambio social e individual. Utilizaba la sátira para retratar los diferentes defectos que observaba, pero siempre con un afán didáctico y reformador. Sus ideas liberales se observan en los artículos de asunto político en los que defiende el progreso y la tolerancia, y critica el conservadurismo y el absolutismo. Era un defensor incansable de la libertad. Su crítica más violenta iba dirigida contra el absolutismo del gobierno de Fernando VII y los carlistas, que representaba los males que amenazaban a la patria: el fanatismo, la ignorancia y el inmobilismo. Debido a su acérrimo espíritu independiente Larra también criticaba otros aspectos de los gobiernos liberales.

En los artículos literarios, Larra se centraba en la crítica teatral. Autor de un drama romántico original, Macías, y de varias adaptaciones de dramas franceses, Larra era también crítico teatral en la prensa.

Los artículos más conocidos de Larra son "Vuelva Ud. mañana," "El casarse pronto y mal," "La Nochebuena de 1836," "El castellano viejo," "Yo quiero ser cómico," "Modos de vivir que no dan de vivir," "El café," "Literatura," "Lo que no se puede decir, no se debe decir."

Además de su prolija producción periodística, Larra era autor de poemas, dramas y novelas. Por lo general sus versos son de estilo neoclásico y representan los ideales de la Ilustración. Larra dejó unos poemas amorosos dedicados a Dolores Armijo. Su novela histórica, El doncel de don Enrique el Doliente,es un modelo de este género. El protagonista de la novela aparece también en el drama Macías, y representa la figura de un trovador medieval, ejemplo y modelo de enamorados.

Otros autores contemporáneos a Larra y con quienes comparte el arte costumbrista, aunque con diferencias notables de estilo, son Ramón de Mesonero Romanos (Escenas matritenses, 1832-42) y Serafín Estébanez Calderón (Escenas andaluzas,1847).

EL ARTÍCULO DE COSTUMBRES

Larra ha dejado una huella imborrable en la literatura y en el periodismo español. Creó un nuevo estilo periodístico: el cuadro de costumbres, un artículo basado por su brevedad, caracterizado por una intención moral, donde el periodista es el protagonista del artículo y donde interactúa con otros personajes que representan estereotipos o ideas contrarias al protagonistas.

El artículo es una descripción de la sociedad contemporánea, basándose en lo pintoresco y en la profundidad. Dicho artículo testimonia los cambios en la sociedad a través del costumbrismo, un estilo literario y periodístico que observa la realidad con una lupa crítica cotidiana, y que se cristaliza a través de las columnas personales que combinan la descripción, la narración, el diálogo y la moralidad, escritas en forma de carta usando la primera y tercera persona del singular.

Los artículos de costumbres son más interesantes y, en su mayor parte, plenamente actuales y los mejores desde el punto de vista literario. Larra no se queda en la pura descripción pintoresca; lo que persigue es la crítica de lo que observa y, además, se proyecta personalmente, aportando su dolorida experiencia a lo que escribe. La crítica de Fígaro, mordaz, pesimista y satírica, se dirige a lo que él llamó el : el atraso, la pereza y holgazanería, la falta de educación, la hipocresía, la vanidad y la ignorancia.

Para ellos, el escritor utiliza varios recursos literarios variados como la apelación, el talante moral del columnista, transmitiendo los valores y las virtudes del emisor aumentando así la credibilidad del columnista creando una actitud propia.

Los principales temas tratados en los Artículos de “El pobrecito hablador”

Los temas principales tratados son: Las características del público en general. Los protagonistas del proceso literario y sus gustos o excusas (lectores, autores y libreros editores). La mala educación y formación de la juventud. La importancia de mantener las apariencias. El equilibrio entre las costumbres españolas y extranjeras. Lo “patriotero” y la zafiedad de la clase media, su mala educación y urbanidad. La pereza española y su rechazo a la innovación y a lo extranjero. La hipocresía.

Las características del público en general

 Este es el tema básico de “¿Quién es el público y dónde se encuentra?”. Larra, en su alter ego del pobrecito bachiller, inicia estos artículos y se pregunta “antes de dedicarle nuestras vigilias y tareas quisiéramos saber con quién nos las habemos”. Así paseando por la ciudad y recogiendo impresiones suyas o de con quién conversa va indicando que: “el público pierde el tiempo”, “que tiene mal gusto”, “que es caprichoso”, “que le gusta hablar de lo que no conoce”, que tiene gustos dispares”, “que es una excusa para quien lo cita”, etc. Concluye resumiendo su opinión, tras repasar las notas del día, en que el público es un pretexto tapador de los fines individuales, hasta de los suyos propios “so pena de tener que confesar que escribo para mí”. Además, indica que no existe un público único, que cada uno tiene el propio y que este es heterogéneo como los hombres que lo componen. Este público puede ser: intolerante y sufrido; rutinario y novedoso; preferir sin razón y decidir sin motivo, amar sin porqué y aborrecer sin causa; maligno, malpensado y mordaz; sentir en masa distinto de en particular; atraído por la medianía intrigante y charlatana; olvidadizo con facilidad; ingrato de los servicios importantes; y premia a quien le lisonja y le engaña. También indica que se identifica a este público con la posteridad, y ésta casi siempre revoca sus fallos.

También, al inicio de “El mundo todo es máscaras”, cita la dificultad de escribir cada día para el público y contentarlo, cuando hay tantas clases de públicos distintos: necios y discretos, cuerdos y locos, ignorantes y entendidos, dichosos y desgraciados.

Los protagonistas del proceso literario y sus gustos o excusas (lectores, autores y libreros editores).
 Se trata este tema en la “Carta a Andrés”. Inicia el artículo con una duda: ¿No se lee en este país porque no se escribe o no se escribe porque no se lee?, que le da pie para exponer sus ideas y concluir convirtiendo la pregunta en afirmación: En este país no se lee porque no se escribe, y no se escribe porque no se lee. Por tanto “aquí ni se lee ni se escribe”, y con su fina ironía colige que ello es de agradecer a Dios para el bien y eterno descanso de los incultos habitantes de “las Batuecas”.

Comienza repasando las opiniones de los partícipes de este círculo vicioso. Dice el librero que no hay buenos autores, ni público comprador; el autor que no hay libreros que paguen lo justo, ni público comprador; y el posible lector dice que no hay buenos autores nacionales y aunque tenga dinero no compra libros, lo más los toma prestados. Aquí Larra introduce un tema discordante con otras posiciones suyas, en cuanto a que lo único que interesa, si es que interesa algo, son autores extranjeros. Parece que el pueblo español reacio a las ideas del exterior no lo es tanto en cuanto a la literatura y teatro.

Otro tema, que cita con relación a la lectura, es que esa clase media adinerada piensa que la cultura es para los pobres, obligados a trabajar en oficios que no dan dinero pero necesitan de esa cultura (literatos, médicos, abogados, herbolarios, funcionarios, etc.), subestimando los dañinos efectos de su ignorancia.

La mala educación y formación de la juventud. ¿Costumbres españolas o extranjeras?

 Aparece en “Empeños y desempeños y “El casarse pronto y mal” . Al inicio del primer artículo mencionado, describe en su supuesto sobrino los vicios de esa juventud de Madrid que de nada sabe y de todo quiere hablar; que no sabe llevar sus cuentas y prefiere que se las lleven sus acreedores; que no tiene dinero para el tren de vida que quiere llevar y que es capaz de empeñar lo que no es suyo para disimular y mantenerlo; que sólo ha aprendido a bailar y a montar a caballo; que maltrata el español e intenta hablar en su mal francés o italiano; que no cree en Dios, por querer ser ilustrado y cree en rufianes; que tiene tal pundonor que por una bagatela da una estocada a su mejor amigo; que con todo ello ocupa su lugar en la corte y es un adorno de la sociedad de buen tono de la capital; y que, además, son ingratos cuando se les hacen favores.

En “El casarse pronto y mal”, trata de las malas consecuencias de esta deficiente educación y formación, y de los excesos de la educación “liberal” que lleva al libertinaje y al desastre. En su final moralizante, otro supuesto sobrino después de haber matado a su mujer y su amante, antes de suicidarse, encomienda el cuidado de sus hijos a su madre y le pide que los instruya mejor que a él. Así mismo el autor, en su conclusión, aboga por no imitar en todo a los extranjeros, sino en lo bueno y a la vez a mantener las buenas costumbres españolas. No hay que querer ir demasiado rápido ni demasiado lento, ni excesivamente ilustrados ni conservadores y, aunque seamos criticados por unos y por otros, hay que buscar la vida media, ni avanzados, ni retrógrados. Este artículo constituye una parodia y una sátira de aquellos “afrancesados” que creen que imitando indiscriminadamente esa cultura y sin el espíritu de sacrificio que caracteriza a las naciones progresistas, se conseguirá mejorar la situación española.

La importancia de mantener las apariencias

 Tema central de “Empeños y desempeños”, en el que efectúa una sátira despiadada de la buena sociedad madrileña que, para mantener sus apariencias, no duda en empeñar sus joyas o sus pieles a personajes rufianescos a los que suplica e invita a sus fiestas, y a las que los prestamistas acuden con las pieles empeñadas por sus anfitriones. Larra describe la vanidad y el orgullo por mantener falsas apariencias de esa clase aristocrática, irremediablemente venida a menos ante el ascenso de la burguesía, por mucho que ellos no lo quieran reconocer y, en una espiral sin fin, empeñen e hipotequen bienes y patrimonios. Por el artículo desfilan esos personajes, enseñando sus miserias, para poder seguir aparentando en público.

Este rasgo se acentuará, en “El mundo todo es máscaras” y derivará en hipocresía, como se comentará posteriormente.

Lo “patriotero” y la zafiedad de la clase media, su mala educación y urbanidad.

Tema central de “El Castellano viejo”. El protagonista, Braulio, es la expresión del “patrioterismo” español, de que todo nuestro es bueno y lo de fuera malo. Es también un modelo de la zafiedad de la clase media y baja española. No sabe lo que son los usos sociales (más allá de unas frases hechas de cortesía), ni el respeto mutuo, ni delicadeza de trato, ni decir lo que agrada y callar lo que ofende y se muere por “plantar cara al lucero del alba”. Para Braulio, cumplimiento es cumplo y miento, urbanidad es hipocresía, decencia son monadas y a toda cosa buena le aplica un mal apodo. Pero este no es un hecho aislado, los comensales de que se rodea son similares a él.

Cuando “Fígaro” —y aquí ya aparece el seudónimo que utilizará Larra posteriormente— consigue escapar de la horrible comida, pasa por su casa para cambiarse de ropa y se va a ver a sus amigos y así “olvidar tan funesto día entre el corto número de gentes que piensan, que viven sujetas al provechoso yugo de una buena educación…” Larra trata de decir, que las buenas maneras y el refinamiento, son ingredientes de esenciales de toda cultura civilizada.

Este artículo se debe contemplar dentro del contexto de la época; hoy sería políticamente incorrecto cargar en un periódico con tal dosis de ironía contra los bajos gustos o educación de las clases más numerosas. Por ejemplo: la gran audiencia de los teleprogramas basura, la exaltación desaforada de los triunfos deportivos en vez del “fair play”; el éxito editorial de obras mediocres convertidas en “best sellers”; etc., etc. Probablemente, Larra podía efectuar esas feroces críticas porque las clases criticadas no leían nada, ni sus artículos.

 La pereza española y su rechazo a la innovación y a lo extranjero.

Tema de su artículo más conocido “Vuelva Vd. mañana”. La pereza, vicio español por antonomasia: “No comerán por no llevarse la comida a la boca”, “Es más fácil negar las cosas que enterarse de ellas”, y rizando el rizo Larra implica al lector y a él mismo en el vicio nacional, “¿Habrá el perezoso lector llegado hasta aquí” (hasta el final del artículo), “lector de mi alma, te declararé que de tantas veces estuve desesperanzado, ninguna me ahorqué y siempre fue de pereza” y al final confiesa hasta su pereza en escribir este artículo que lleva ya tres meses de elaboración.

En el artículo se enfrenta la actividad europea, representada hasta por el nombre del francés “Monsieur Sans-delay”, con la inercia y pereza española. La frase “vuelva Vd. mañana”, ha trascendido de su época y entorno, para convertirse en una muletilla nacional y demostrar la vigencia actual de Larra. Lo que se dice de la pereza, la vagancia, la incompetencia del genealogista, del traductor, del escribiente, del sastre, del zapatero, de la planchadora, del sombrerero, y del oficial de registro, piensan muchos que aún es aplicable en la España actual, y posiblemente exageran, pero si exageran es que algo hay de verdad en eso y en la vigencia de Larra.

Larra aumenta su tono irónico al indicar las razones de la denegación del permiso: Las cosas se han de hacer como siempre, aunque estén mal, para no perjudicar a los que las hacen mal. Hay que poner obstáculos a todo lo bueno. Tenemos el loco orgullo de no saber nada, de querer adivinarlo todo, de no reconocer maestros, de rechazar a los extranjeros y sus innovaciones.

Frente a ello, el narrador defiende que los extranjeros no vienen a llevarse el dinero del país, sino que se establecen, hacen negocios, y al cabo de unos años, ya no son extranjeros, porque sus intereses y la familia les ligan al país. Toman cariño al lugar donde han hecho fortuna y al pueblo donde han escogido compañera. En vez de llevarse el dinero han venido a crear riqueza y han dejado su talento que vale más que el dinero. Han dado de comer a los naturales del país y han contribuido al aumento de población. Los gobiernos sabios y prudentes, no el español, han dado hospitalidad a los extranjeros.

Este mensaje de Larra mantiene su vigencia en épocas de expansión. No obstante, en épocas de crisis, los gobiernos y sus votantes, tienen la tendencia de aplicar medidas proteccionistas, que no suelen ser la solución, porque aislando no se mejora, no se “pueden poner puertas al campo”. ¡Ojalá fuese hoy Larra vigente, en estas visionarias líneas, frente a proteccionismos autárquicos que sólo logran “encastillarse” temporalmente hasta que los otros toman la fortaleza, que ya no vale nada de aislada que ha estado del mundo real!

La hipocresía

Tema de fondo de “El mundo todo es máscaras”. Después de mostrar los bailes de máscaras, como una alegoría de la sociedad española, describe su uso para engañar y las confusiones que se producen, e introduce su tema de fondo, indicando que la mejor careta de los personajes no es la que se ponen sino la cara que llevan puesta normalmente, su hipocresía que quieren ocultar.

Hambriento y soñoliento, se duerme y sueña que Asmodeo (El Diablo cojuelo, inspirador de “El duende”) se lo lleva en un viaje por el cielo de Madrid para que vea el auténtico Carnaval que dura todo el año con disfraces o engaños mayores que los de los bailes de máscaras: Viejos y viejas que se disfrazan de jóvenes; abogados que ocultan su ignorancia con una librería de consulta; moribundos que se arrepienten falsamente de sus pecados; médicos que embroman con su disfraz de sabios; entierros con gente afligida, que cuentan los días en que ya podrán volver a divertirse; militares que alardean de batallas perdidas por el enemigo y ganadas por la casualidad; amigos… esposas… amantes…; y ,al fin, la hipocresía del teatro, con personajes que actúan y luego llevan una vida completamente distinta. Resumen, hay máscaras todo el año ya que la hipocresía domina.

DÍA DE DIFUNTOS

El día de difuntos de 1836. ¿Les suena? Nuestro querido escritor y periodista de final genial, Mariano José de Larra, ya habló del día de hoy con el ingenio y la elegancia que le caracteriza.

He aquí un fragmento de su artículo: "El día de difuntos de 1836".

Día de difuntos!- exclamé.

Y el bronce herido que anunciaba con lamentable clamor la ausencia eterna de los que han sido, parecía vibrar más lúgubre que ningún año, como si presagiase su propia muerte. Ellas también, las campanas, han alcanzado su última hora, y sus tristes acentos son el estertor del moribundo; ellas también van a morir a manos de la libertad, que todo lo vivifica, y ellas serán las únicas en España ¡santo Dios! que morirán colgadas. ¡Y hay justicia divina! La melancolía llegó entones a su término; por una reacción natural cuando se ha agotado una situación, ocurrióme de pronto que la melancolía es la cosa más alegre del mundo para los que la ven, y la idea de servir yo entero de diversión... -¡Fuera, exclamé, fuera! - como si estuviera viendo representar a un actor español-: ¡fuera!-, como si oyese hablar a un orador en las Cortes. Y arrojéme a la calle; pero en realidad con la misma calma y despacio como si tratase de cortar la retirada a Gómez. Dirigíanse las gentes por las calles en gran número y larga procesión, serpenteando de unas en otras como largas culebras de infinitos colores: ¡al cementerio, al cementerio! ¡Y para eso salían de las puertas de Madrid!

Vamos claros, dije yo para mí, ¿dónde está el cementerio? ¿Fuera o dentro? Un vértigo espantoso se apoderó de mí, y comencé a ver claro. El cementerio está dentro de Madrid.


Madrid es el cementerio. Pero vasto cementerio donde cada casa es el nicho de una familia, cada calle el sepulcro de un acontecimiento, cada corazón la urna cineraria de una esperanza o de un deseo. Entonces, y en tanto que los que creen vivir acudían a la mansión que presumen de los muertos, yo comencé a pasear con toda la devoción y recogimiento de que soy capaz las calles del grande osario.

-¡Necios!- decía a los transeúntes-. ¿Os movéis para ver muertos? No tenéis espejos por ventura. ¿Ha acabado también Gómez con el azogue de Madrid? ¡Miraos, insensatos, a vosotros mismos, y en vuestra frente veréis vuestro propio epitafio! ¿Vais a ver a vuestros padres y a vuestros abuelos, cuando vosotros sois los muertos? Ellos viven, porque ellos tienen paz; ellos tienen libertad, la única posible sobre la tierra, la que da la muerte; ellos no pagan contribuciones que no tienen; ellos no serán alistados, ni movilizados; ellos no son presos ni denunciados; ellos, en fin, no gimen bajo la jurisdicción del celador del cuartel; ellos son los únicos que gozan de la libertad de imprenta, porque ellos hablan al mundo. Hablan en voz bien alta y que ningún jurado se atrevería a encausar y a condenar. Ellos, en fin, no reconocen más que una ley, la imperiosa ley de la Naturaleza que allí los puso, y ésa la obedecen.

[...]

Mi corazón no es más que otro sepulcro. ¿Qué dice? Leamos. ¿Quién ha muerto en él? ¡Espantoso letrero! ¡Aquí yace la esperanza!

¡Silencio, silencio!

Larra sobre los escritos satíricos

La sátira es es un género de la literatura que tiene la finalidad de ridiculizar a una persona o que busca burlarse de determinadas situaciones. Con antecedentes en la poesía yámbica, la sátira nació en la poesía y en la prosa hasta alcanzar otros soportes de expresión, como el dibujo, el teatro y el cine.

Sin embargo, para Larra la sátira tiene otra función: debe tener una responsabilidad social y los escritores satíricos de quienes destaca su mordacidad y su acrimonia, deben ser garantes de dicha responsabilidad desmontando el mito popular de que solo son escritores que se dedican a criticar los defectos de las personas.

Larra afirma que para ser satírico se necesita perspicacia y penetración: el escritor satírico debe desentrañar la verdadera naturaleza del ser humano para realizar una buena sátira, debe descubrir el carácter de dicha persona y no realizar una mera critica y burla de los defectos físicos de la persona: es decir, debe realizar una introspección psicológica de las personas: criticar sus acciones y sus actos.

Por tanto, la sátira tiene una función social: Intentar mejorar la sociedad en la que habita el escritor.
Por supuesto, las sátiras de Larra o Marcial, por ejemplo, no son iguales sino que tiene rasgos distintivos  puesto que las etapas de la historia del hombre no son iguales. Valores como la sociedad, las leyes, los gobiernos, la propia cultura, los propios valores éticos… varían y los escritores de una época determinada no enfocan de la misma manera la crítica, puesto que está supeditada a los valores de dicha época; aunque la esencia de la sátira permanece: los autores critican rasgos de la sociedad en la que habitan.

Larra realiza una defensa de los escritores satíricos (y, por ende, de sí mismo), Destacando dos aspectos fundamentales de los escritores satíricos:
  • En primer lugar  intenta establecer mediante ejemplos de la literatura (Aristófanes, Juvenal), que los escritores son buenos ciudadanos e iguales al resto de los hombres sin ningún tipo de defecto psicológico.
  • En segundo lugar justifica que las sátiras no son sino un mecanismo de los propios escritores para denunciar la sociedad donde viven, criticando sus costumbres, el propio sistema político vigente y, además, a la propia sociedad de la época
Los satíricos que define Larra en su artículo son personas que se crean enemistades con el resto de la sociedad, por lo que la sátira se convierte en un arma contra la sociedad, contra las costumbres y contra el propio régimen político. Al utilizar la sátira, el autor se queda solo contra el mundo, uno de los principales rasgos de la literatura del Romanticismo, época a la que Larra pertenecía; puesto que, al realizar las sátiras, se gana nuevos enemigos a los que debe hacer frente él solo.

Pero los satíricos son necesarios porque realizan una crítica a la sociedad, señalando sus carencias y sus defectos. La sátira se convierte en un elemento de responsabilidad social porque pretender enseñar deleitando, mostrar dichos defectos con el fin de arreglarlos y construir una sociedad mejor.

Los artículos costumbristas son un claro ejemplo de literatura construidos para el periódico y desde el periódico, con una perspectiva en la que el autor se dirige a unos lectores con el propósito de mantener con ellos una relación directa a través de una realidad común y cotidiana., creando una confidencialidad con sus lectores. 

lunes, 23 de marzo de 2015

PPSOE: la única opción del sistema

A la hora de las elecciones
solo tenemos al socialista y al popular
no tenemos más opciones:
Españoles, A votar
Se sientan en mesas con banqueros
mientras dan puñaladas al movimiento obrero
desde el socialdemócrata traicionero
y su compañero derechista pepero
no nos quedan más opciones
Españoles a votar
y sigue el circo de los partidos de los banqueros explotadores
mientras la sociedad se golpea dividida
con la mirada perdida
Españoles a votar


viernes, 20 de marzo de 2015

21M. LA DIGNIDAD EN MARCHA

Como el año pasado, las Marchas de la Dignidad vuelven a Madrid a reclamar Pan, trabajo, Vivienda y Dignidad.

La convocatoria comienza con las columnas y los autobuses que saldrán desde un gran número de ciudades del estado, pero se irán juntando progresivamente en Madrid, en diversas columnas (ver el mapa adjunto) hasta que lleguen todas a la Plaza de Colón a las 18h de la tarde. Y se pretende que al igual que el año pasado se convierta en una respuesta masiva de la población frente la política de los recortes, la corrupción y el empobrecimiento masivo que tenemos.

LA NECESIDAD DE LAS MARCHAS DE LA DIGNIDAD

Los progresivos ataques al maltrecho Estado del Bienestar y a los derechos básicos de las personas son un motivo más que suficiente para participar en en esta manifestación. Otros datos que avalan la necesidad de esta movilización son : la tasa de paro (EPA) sigue situada en el 24% de población con más de cinco millones y medio de personas en situación de desempleo, la cobertura de prestaciones a la personas sin empleo no llega al 58%. Cerca de tres millones de personas carecen de ingresos, situación que afecta a más de medio millón de hogares. Los empleos que se crean son precarios y con salarios de miseria por lo que hoy se es pobre incluso teniendo empleo. En este sentido la diferencia salarial entre hombres y mujeres es del 24%. El paro juvenil sigue superando el 55% y cada día son más los jóvenes que, como sus abuelos, tienen que emigrar para poder tener el futuro que este país les niega. Las pensiones pierden poder adquisitivo año tras año y su revalorización es una vergüenza.

En esta situación económica es alarmante el aumento de la pobreza que se sitúa en el 30 % de la población, una de cada cinco personas está en riesgo de pobreza severa y de exclusión social, esta pobreza tiene mayoritariamente rostro infantil y de mujer. El aumento de la precariedad social, fruto de estas políticas de recortes, de la precariedad laboral y salarial, de eliminación de derechos y coberturas sociales, aumenta el número de personas afectadas por los desahucios y por lo que se ha dado en llamar pobreza energética (cortes de los servicios de luz, agua y gas). Este invierno han muerto personas a consecuencia de la precaria situación de los hogares.

POR QUE ES UNA OBLIGACIÓN PARTICIPAR EN LAS MARCHAS

Nuestra historia está repleta de leyes injustas que fueron modificadas gracias a la presión social: desde la esclavitud hasta el aparheid, la desobediencia civil es un motor de cambio de la sociedad.
El ser humano es el único ser vivo que es capaz de crear su propio destino. Puede desafiar todas las normas establecidas por la propia sociedad, por los dioses y por la naturaleza y salir victorioso gracias a su lucha y a su constancia.

La desobediencia civil ha sido el motor que ha permitido derruir imperios, acabar con la esclavitud, mejorar las condiciones de vida de la gente, exigir los mismos derechos que las clases dominantes…. Es una parte fundamental de nuestra existencia.

Que el estado garantice pan, trabajo y techo es un derecho y una obligación que debe a los ciudadanos, sujetos que tienen el derecho de exigirle unas herramientas para tener unas condiciones de vida dignas ya que son, en última instancia, la base en la que se sustenta todo estado.

La política se basa en una lucha de un poder contra otra otro. El resultado para que uno sea derrocado y la balanza se rompa es la desobediencia. Sin embargo, la desobediencia tiene que tener una base: no valen los rebeldes sin causa, como el mítico James Dean. Toda rebeldía nace del pensamiento.


  • ¿Es legítimo desobedecer? Sí, cuando un presidente llega al gobierno con un programa y lo incumple paulatinamente aludiendo a algo tan abstracto como la realidad.
  • ¿Es legítimo desobedecer? Sí, cuando tratan de imponer mediante la coacción un pensamiento único, hay que recordad que el arma más poderosa y más eficaz es la educación
  • ¿Es legítimo desobedecer? Sí, cuando la democracia está secuestrada por los banqueros y beneficia a una élite mientras el resto de la población sufre.
  • ¿Es legítimo desobedecer? Sí, porque la historia nos ha demostrado que la única forma de conseguir derechos son nuestras propias manos y nosotros mismos.
  • ¿Es legítimo desobedecer? Sí, porque es el único motor del cambio.
Las alternativas son claras:
  • · Recalcar la responsabilidad ética de los seres humanos, en contraposición a la irresponsabilidad moral que ha fomentado el capitalismo.
  • · Cambiar la idea de bienestar del ser humano: el ser humano necesita vivir bien pero ese bienestar no tiene por qué provenir del materialismo y el consumo sino de tener lo suficiente para vivir: Vivienda, pan y trabajo.
  • · Cambiar la mentalidad económica vigente: Crear una economía más humana, que tenga como objetivo el bien común

No tenemos nada que perder salvo las cadenas. Quieren quitarnos las manos,  las manos que fabrican los utensilios, las que utilizan las herramientas, las que generan riqueza, pero nuestras manos son nuestras.





viernes, 28 de marzo de 2014

NO PASARÁN. LA BATALLA DE MADRID

Hoy finalizó la Batalla por Madrid. 

La capital de la República resistió 870 días sitiada (2 años y medio!) soportando bombardeos indiscriminados y ausencia de víveres, hasta que finalmente cayó en 1939, ante las tropas del golpista general Francisco Franco y sus aliados alemanes e italianos.

En 1937, en plena contienda, Madrid se defendía del paso de los nacionales y en las calles de la ciudad se colgaban pancartas con frases de conocidas figuras, como Dolores Ibárruri y su "No pasarán", que vociferó a través de las ondas de la radio.

Para la historia, el cartel desplegado en el castizo arco de la calle Toledo de la Plaza Mayor, con una frase que ya es un icono para cualquier resistencia antifascista a nivel mundial.

Un 28 de marzo, en 1939, las tropas del general Francisco Franco entraron en Madrid después de dos años y medio de asedio de la ciudad. La caída de la capital tuvo lugar justo cuatro días antes de la derrota definitiva del bando republicano en la Guerra Civil. Durante el conflicto, Madrid estuvo situada en pleno frente de guerra, por lo que la ciudad sufrió a una destrucción muy severa, sobre todo en los barrios situados en la zona más occidental.

Un poco de historia

Madrid el día 6 de noviembre era una ciudad desahuciada. las tropas de franco habían llegado a Carabanchel alto y campamento. ante el inminente peligro; el gobierno republicano se trasladó a Valencia dejando al general Miaja como encargado de la constitución de una junta de defensa, ordenándole que resistiera hasta conseguir una concentración de fuerzas en el valle del Jarama que cortase las comunicaciones y aislase a las vanguardias del ejército franquista. durante la madrugada del día 7 de Noviembre, el general Miaja y Vicente Rojo, a quién había nombrado jefe del Estado mayor de la Defensa, inician una vertiginosa carrera para la localización de los recursos humanos y materiales existentes y la organización de la defensa.

Desde el 6 de noviembre de 1936 empezó la esperada ofensiva sobre Madrid del general Varela , lo que provocó la tan discutida marcha del gobierno a Valencia y la constitución de una Junta de Defensa , que dirigió los destinos de la capital hasta  finales del siguiente mes de abril , con José Miaja , como encargado de ésta , y el teniente coronel Vicente Rojo  como jefe del Estado Mayor de la defensa de la capital . El día 9 de aquel mes ,después de avanzar las tropas sublevadas por la Casa de Campo y Carabanchel , fueron detenidas en la China , Orcasitas y Entrevías , por unidades que mandaba Líster , encargadas de la zona de Villaverde  y Entrevías , que , según P. Montoliú ( 2000 : 203 ) , llegaron a defender casa por casa , y donde " ante la eventualidad de que los milicianos no lograran frenar el avance , se aconsejó a las mujeres de estos barrios que pusieran agua a hervir por si había que lanzarla por las ventanas ".

La ciudad vive una intensa actividad propagandística por parte de partidos y sindicatos, que propugnan la resistencia de la ciudad. En la madrugada del día 7 el general Miaja y Vicente Rojo posicionan las tropas y dictan las primeras órdenes para defender la ciudad. Rojo supone que el ataque principal será por el sector comprendido entre los puentes de Segovia y Toledo: Las Brigadas Mixtas recién creadas, consideradas como fuerza de choque, serían colocadas en los lugares más sensibles.

En la zona de Usera se destruye una tanqueta de las tropas franquistas y al examinar el interior, entre las ropas de un oficial muerto, se encuentran unos documentos que son considerados de gran importancia por el teniente coronel Manuel Trucharte: era un copia de las órdenes de Varela para el ataque a Madrid.

Fijadas las cualidades de las fuerzas que iban a atacar la plaza y las posibilidades de todo tipo que en ellas concurrían, sólo nos resta sintetizar su orden de batalla, que era el siguiente:
Jefe: General don José Varela.
Tropas de primer escalón:
  • Ala izquierda: Columna 1. Tte. Coronel Asensio (la misión de la esta columna sería ocupar los edificios comprendidos por el Paseo de Moret, paseo de Rosales, calle del Marqués de Urquijo y calle de la Princesa para la base de partida del ataque a Madrid entrando por la Casa de Campo y el parque del Oeste ocupando la Cárcel Modelo y el cuartel de don Juan)
  • Columna 4. Tte. Coronel Castejón 
  • Columna 3. Tte. Coronel Barrón ( la misión de esta columna sería ocupar las calles de Marques de Urquijo, paseo de Rosales, Calle Ferraz, plaza de España y calle princesa trasladándose al aeródromo de Cuatro vientos, entrando por la Casa de Campo)
  • Ala derecha: Columna 2. Tte. Coronel Delgado Columna 5. Tte. Coronel Tella
Estas cinco columnas ofrecían una composición similar, a base de tres unidades de choque cada una (fuerzas moras o del Tercio), una batería de 75 o 105 y una compañía de Zapadores. Estaban a las órdenes del coronel Yagüe, jefe del Tercio de Extranjeros.

Tropas de segundo escalón:
  • Columna 6. Comandante Alonso.
  • Columna 7. Teniente coronel Bartomeu.
Tenían igual composición que las columnas de primer escalón.

Tropas de tercer escalón:

De composición más variada y con mayor dotación de Artillería y de unidades de base política: Falange y Requeté. Sus unidades se hallaban dislocadas en forma dispersa, cubriendo puntos sensibles de la retaguardia y en las líneas del Jarama y del Tajo. Con ellas se formarían dos nuevas columnas, las 8 y 9.

Tropas no encuadradas en las Columnas:
  • Columna de Caballería. Teniente coronel Monasterio. Disponía de escuadrones de
  • sables, 2 de armas de acompañamiento y una batería.
  • 2 Tabores de Regulares.
  • 16 Baterías de artillería 65, 105 y 155.
  • Compañías de carros de combate (1 de ligeros y 2 de pesados).
  • 2 Compañías de Zapadores.
  • Varias baterías de morteros de 81, ametralladoras antiaéreas, Mehaznias,
  • compañías de marinería y fuerza de la GC. Aviación de caza y bombardeo
  • (efectivos desconocidos).
  • Servicios diversos.
Podrían concurrir a la maniobra, además de las fuerzas citadas, las unidades que se estaban organizando en Toledo y Talavera y reservas o unidades encuadradas en el frente de la serranía.

Las columnas del norte y el oeste, fueron detenidas en Somosierra y el Puerto del León por las milicias y las pocas unidades militares fieles. Por el suroeste el rápido y sangriento avance a través de Extremadura y el valle del Tajo, podía haber llegado a las puertas de Madrid a finales del verano de 1936, pero Franco decidió desviarse hacia Toledo en una acción propagandística de “liberar” el Alcázar asediado. 

Las columnas de Varela y Yagüe llegaron a los pueblos más próximos a la capital y al extrarradio (Villaverde, Carabanchel, Cerro de los Ángeles…) Y ahí es cuando el Gobierno de Largo Caballero se marcha de Madrid, porque no creían que la ciudad pudiese aguantase la embestida.

Pero antes, en la misma mañana del 19 de julio, el general Joaquín Fanjul logró entrar con sus tropas en el Cuartel de la Montaña, por la zona de Príncipe Pío. Los republicanos situaron dos cañones en la calle de Ferraz y la Gran Vía y cientos de soldados y milicianos contraatacaron el 20 de julio. Así, la primera escaramuza de la Guerra Civil en suelo capitalino fue abortada, lo mismo que otros asaltos franquistas a otros cuarteles madrileños durante esos días, lo cual liquidó por el momento la intentona golpista en la ciudad.
Toma del cuartel de la Montaña

La reacción popular bajo la consigna del “No pasarán”, que popularizó la dirigente comunista Dolores Ibárruri, organizó la resistencia con la ayuda de los pocos militares de carrera que eran fieles a la República, destacando Miaja y Rojo. Se producirá un alistamiento en masa de los obreros y jóvenes de los partidos y sindicatos, se constituye el 5º Regimiento en Francos Rodríguez... La única experiencia militar que unos pocos tenían era el asalto al Cuartel de la Montaña en los primeros días de la sublevación. La mayoría no sabían nada de guerra y tuvieron que hacerla a vida o muerte.

El río Manzanares se anteponía a su pretendida entrada en la Capital en prácticamente todo su recorrido urbano, desde un poco antes de los límites con el monte del Pardo, por el norte, hasta los de Villaverde y Vallecas por el sur. Desde el Puente de San Fernando, entre las carreteras del Pardo y de La Coruña, hasta aguas abajo del Puente de la Princesa de Asturias o de Andalucía, por la que se salía y entraba a la ciudad por la carretera de Cádiz.

El rio Manzanares y los puentes que lo cruzan se convertirían en protagonistas destacados no solo de os combates durante el asalto frontal a Madrid en noviembre de 1936, así como a lo largo de todo el asedio que sufrió la capital hasta el final de la guerra. Sus orillas serían escenario de encarnizados combates y algunos puntos como el Puente de los Franceses o la Pasarela de la Muerte pasarían a formar parte de la leyenda de la guerra en Madrid.

Puente de los Franceses


De este modo, en las semanas siguientes el caos y una indudable euforia se apoderaron de Madrid, euforia que no era sino pánico para otros: comenzaron las incautaciones de edificios, los registros de domicilios y los paseos, eufemismo que escondía el asesinato impune e incontrolado tanto de facciosos como de simples religiosos, conservadores y supuestos desafectos a la República. En las calles, el ambiente era de revuelta radical y, mientras los anarquistas y miles de trabajadores llamaban a la lucha armada, los medios de producción y el poder político pasaron, de facto, a manos de las organizaciones obreras.

En pocos días , el ejército republicano abrió un nuevo frente en el sur de Madrid, en las proximidades del Jarama , sin buenos resultados, pero fue el 6 de febrero cuando las tropas sublevadas, no logrando el objetivo de cerrar la ciudad por el norte  , la intentaron incomunicar con Levante , para lo que iniciaron la batalla del Jarama , que narraremos brevemente con el fin de que puedan reducirse los graves daños que causó en Vallecas , sobre todo tomando en consideración que ambos contendientes utilizaron de forma determinante la aviación , llegando a participar 122 aviones , según  P. Montoliú. autor que describe del siguiente modo el teatro de operaciones :

Rojo reestructuró las unidades y concentró al sur de Madrid dos brigadas mixtas , mandadas por el Campesino y Líster y distintos batallones de las brigadas internacionales 11 , 12 y 14 , a las que se añadió la 15 brigada internacional que entraba en combate por primera vez .También fue trasladada a la zona la mitad de la artillería que existía en Madrid . La contraofensiva republicana se inició el 17 de febrero  .

Las tropas republicanas partieron de Vallecas, cruzaron el Manzanares y atacaron la Marañosa ; a continuación , se luchó en la zona comprendida entre Rivas - Vaciamadrid y Arganda y en el paraje conocido  como el Pingarrón , consiguiendo hacer retroceder a las tropas de Franco , si bien cuando se interrumpieron los combates el 28 de febrero , los soldados del general Orgaz  habían conseguido adelantar la línea del frente unos 20 kilómetros aunque no cortar la carretera de Valencia 
( 2000 : 212 ).

No pudiendo penetrar por esa vía a Madrid, las tropas franquistas intentaron hacerlo por Guadalajara  en el mes de marzo , pero tampoco esta operación surtió efecto , por lo que las líneas del frente de Madrid quedaron estabilizadas  tomando protagonismo las operaciones en el norte de la península.
En julio de1937 se inicia la batalla de Brunete  , bajo el mando de Miaja , con la dirección de Modesto y las divisiones de Líster  y El Campesino  la 11 Brigada Internacional y el 18°. cuerpo del ejército, que dirigía el coronel Jurado.

Del 7 al 23 de noviembre, fueron 16 días terribles los que duró la batalla de Madrid. Hubo muchos muertos en el frente de la casa de Campo, Usera, el Puente de los Franceses, Moncloa y la Ciudad Universitaria. También en los bombardeos sobre la población civil que inauguró el ejército franquista. Pero se produjo el milagro: Madrid resistió. Aquello sí que fue empoderamiento popular: las masas llegaron a hacer suya la razón de la esperanza.


La Quinta Columna

Así como al hacer la valoración de los medios propios juzgamos necesario decir algo del Estado Mayor y de la Junta de Defensa, ahora, en este análisis del factor adversario, nos sentimos obligados a considerar un elemento nuevo que aparece por vez primera en la historia militar, condicionando la situación de manera premeditada y organizada. Tal es la Quinta Columna.

En todas las guerras hubo quintas columnas; pero su incorporación al arte de combatir como factor integrante de la maniobra y de acción encuadrada en los planes es realmente una innovación que aporta a la belicología la Guerra de España. Forman la Quinta Columna los elementos que, encubiertos en el campo adversario, se mantienen positivamente organizados para participar de manera activa en la lucha, en condiciones de tiempo y espacio previstas, tan pronto como suene la hora de la decisión, tanto en las acciones que la preceden como en la rápida explotación del éxito, cuando éste se alcance.

Actúa esencialmente en el interior del campo enemigo y principalmente en su retaguardia, de tal modo que se desarticulen la organización, las posibilidades materiales de lucha y el manejo de los medios, se interfieran las comunicaciones, se desgaste o abata la moral, se reduzca la potencialidad y todo, en fin, quede desbaratado de una manera acorde con las tropas operantes para hacer más fácil, voluminosa, rápida y decisiva la derrota. Realmente es una columna operativa con fuerza y poder para actuar por la espalda sobre las tropas organizadas que mantienen noblemente la lucha en el frente.

No se trata de simples espías o saboteadores, de agentes desmoralizadores, ni de meros agitadores, sino de una malla fuertemente tejida, que se tiende sobre todas las actividades en las cuales se pueda restringir o anular la capacidad de acción, el poderío de las columnas combatientes o el de los comandos.

Esa Quinta Columna, que ya estaba montada en Madrid desde antes del comienzo de la guerra, según han revelado sus propios componentes, había fracasado al iniciarse el conflicto y durante los cuatro primeros meses de actividad bélica; pero ahora, cuando se trataba del asalto a Madrid, podía entrar en juego de manera decisiva, haciendo imposible que el Gobierno lograra lo que aún podía conseguir: la conservación de la capital.

Pues bien, en el caso de la defensa de Madrid, el peligro de la Quinta Columna resultaba patente, y no porque lo hubieran descubierto los defensores, sino porque el adversario lo había hecho público desde el comienzo de la guerra, a través de su prensa y propaganda; manifiesto y grave error, que provocó represalias sobre los sospechosos de pertenecer a ella.

En lo que se refiere a la batalla de Madrid, los indicios de que dicha columna estaba alerta se manifestaron el mismo atardecer del 6 de noviembre; pero su actividad quedó rápida y automáticamente cortada, por iniciativa de las tropas de Milicias que permanecían en los cuarteles de la capital. Después, durante la batalla, en razón del curso favorable que tuvo para los defensores, la actuación de la Quinta Columna careció de eficacia operativa, aunque supo mostrarse muy activa en algunos períodos, tratando de provocar la desmoralización y las deserciones entre los combatientes, así como desarrollando actividades informativas al servicio de las tropas atacantes.

De la existencia y presencia de la Quinta Columna tuvo el Comando de la Defensa información abundante y constante. Se reveló también a través de innumerables hechos de los que se hablará oportunamente, entre los que destacan el incidente de la Embajada de Finlandia y la explosión en la estación Diego de León del metropolitano.

Era notorio que potencialmente y aunque no estuvieran encasilladas, pertenecían a ellas muchas gentes de las derechas políticas y sociales residentes en Madrid; mas no por esto fueron objeto de represalias. Algunos fueron denunciados con fundamento, o por simples sospechas; los organismos de control los fichaban como «desafectos» y las fuerzas de orden público los vigilaban.

Otros permanecieron encarcelados durante la guerra o gran parte de ella sin más consecuencias; algunos, más hábiles, podían circular y actuar libremente con documentación que lograban a través de los amigos que ignoraban aquella circunstancia, o que aviesamente les facilitaban los propios quintacolumnistas incrustados en organismos militares y civiles, centros políticos de izquierdas, sindicatos, industrias, etc.; constituían una verdadera plaga que habría de salir a la superficie en los momentos de crisis.

Zonas de combate: Episodios de la Guerra

Madrid bombardeado

Desde la finalización de la I Guerra Mundial hasta el comienzo de la Guerra Civil Española, algo menos de 20 años, la aviación militar experimentaría un extraordinario desarrollo, no solamente en la calidad y potencia destructiva de los nuevos aparatos y armas, también se desarrollarían nuevas tácticas y estrategias aprovechando el extraordinario potencial que la aviación ofrecía. Entre estas nuevas posibilidades, la aviación ahora permitía castigar la retaguardia enemiga y objetivos civiles, y de esta forma debilitar la capacidad de resistencia de la población civil quebrando su moral. En noviembre de 1936 la ciudad de Madrid sería bombardeada de manera continuada por aparatos de la Legión Cóndor y de la Aviación Legionaria Italiana, convirtiéndose así en la primera gran ciudad del mundo, donde la moderna aviación pondría en práctica estos perversos métodos, antesala de los que se producirían en la II Guerra Mundial.

Los bombardeos aéreos, combinados con los de la artillería, continuarían durante toda la guerra.A partir de este momento no solo serán objetivos militares sobre los que se dirijan las viles bombas, sino que la población civil se convertirá en destino directo de aquellas. El objetivo es provocar la desmoralización y desesperación de los madrileños para obligar a la rendición. Sin embargo, el efecto provocado con tal medida será inesperado. Lejos de rendirse, los madrileños decidirán resistir con mayor ahínco si cabe contra los fascistas, popularizando la frase “No pasarán”, e incluyendo ahora de forma masiva a toda la población, incluso anteriormente indiferentes o incluso no demasiado amigos del bando republicano,  organizando juntos refugios y toda una red de solidaridad para hacer frente a los ataques. “Si es necesario destruiré Madrid” declaró Francisco Franco, justificando así sus ataques.Las consecuencias serían trágicas para la población civil, produciéndose centenares de muertos y un número aún más elevado de heridos. Los daños materiales serían muy cuantiosos, resultando afectadas más de 3500 fincas solamente entre los años 1937 y 1938, quedando centenares de ellas completamente destruidas. En algunos distritos, como el de Palacio donde se incluía el barrio de Argüelles, las fincas afectadas superarían el 75% del total.

El bando nacional sublevado celebró el año nuevo lanzando doce obuses contra la Puerta del Sol. Tampoco la Biblioteca Nacional o el Museo del Prado se libraron de las bombas demostrando la intención de los fascistas. Tan solo el barrio de Salamanca, residencia habitual de muchos de los simpatizantes del golpe militar, se libra de las bombas por orden directa de Franco. En enero del nuevo año se decreta la evacuación de Madrid, pero los madrileños hacen caso omiso de la orden y deciden quedarse masivamente en su ciudad, hasta las últimas consecuencias. En abril del 37 se decide paralizar la estrategia de las bombas ante la férrea voluntad de resistir de los madrileños con el balance de más de 1500 civiles muertos, entre ellos muchísimos niños, y cerca de un millar de edificios destruidos. Desde entonces la nueva estrategia consistiría en rodear Madrid para intentar acabar con los madrileños de hambre y desesperación.

Madrid bombardeado
La carretera de la Coruña

Tras el fracaso del ataque frontal a Madrid en el mes de noviembre de 1936, se sucederán una serie de combates entorno a la ciudad y más concretamente al noroeste de la misma, con la idea de cortar la carretera de La Coruña y así ampliar la base de partida para un nuevo intento de tomar la capital de la República.

El ejército sublevado había quedado rodeando la ciudad desde Villaverde y Carabanchel, pasando por la Casa de Campo y llegando hasta la ocupación de parte de la Ciudad Universitaria, retirándose sus posiciones hasta los pueblos de Villaviciosa de Odón y Brunete, conformando un primer frente que en apenas unos días y hasta el mes de enero de 1937 iría modificándose hasta su posterior establecimiento.

Entre los días 29 de noviembre y primeros del mes de diciembre comenzará el operativo para rectificar el flanco izquierdo de los atacantes con el intento de aliviar las posiciones en Ciudad Universitaria y Casa de Campo, así como alcanzar la carretera de La Coruña a la altura de la Cuesta de Las Perdices. No alcanzando los objetivos principales y apenas modificado el frente, salvo una pequeña aproximación en el sector de Pozuelo, se intentará de nuevo a mediados de diciembre de ese mismo año con un plan más ambicioso que ampliaba la zona de ataque e incrementaba notablemente las fuerzas implicadas en el mismo. El resultado no fue el deseado al no conseguir, como estaba previsto, alcanzar la Carretera de La Coruña y tan solo ocupar las poblaciones de Boadilla del Monte y Villanueva de la Cañada. Será al tercer intento y sobre el mismo terreno que el ataque anterior y reforzadas las tropas se partirá de lo últimos pueblos conquistados con la idea de ocupar los pueblos de Majadahonda, Villanueva del Pardillo, Las Rozas, Pozuelo y Aravaca, consiguiendo así el corte de la ansiada Carretera de La Coruña.

El 14 de diciembre se inicia el avance franquista, comienza así lo que se ha denominado la Batalla de la Niebla, por estar ésta muy presente a lo largo de los combates. Las tropas de Varela, tras jornadas de furiosos ataques y contraataques, conseguirán asegurar las conquistas de Boadilla del Monte y Villanueva de la Cañada, de donde ya no serán capaces de pasar. Era el 23 de diciembre de 1936 y el segundo intento de cortar la Carretera de La Coruña había fracasado nuevamente.

Los combatientes republicanos iban ofreciendo cada vez una resistencia más fuerte y organizada, perdían terreno, pero a cambio de infligir muchas bajas a los atacantes, defendiendo correosa y obstinadamente las posiciones y contraatacando con decisión cuando tenían ocasión. Por su parte, las fuerzas franquistas habían fracasado dos veces en sus objetivos, pero no estaban dispuestas a renunciar. Eran tropas muy fogueadas, con una gran experiencia de combate y, a pesar de las muchas bajas sufridas, sobradas de decisión y coraje. Ambos bandos, conscientes de lo mucho que se estaban jugando en el noroeste madrileño, habían ido incrementando sus fuerzas, consolidando, dentro de sus posibilidades, sus respectivos frentes.

Las operaciones comenzaron el día 3 de enero de 1937 y se desarrollarán hasta el día 8 del mismo mes, en que se ocupan los cerros del Águila y La Ermita, la Cuesta de Las Perdices y la Colonia de Valdemarín, protagonistas de esta nueva Ruta de Madrid en Guerra.

El 3 de enero los franquistas rompen nuevamente el frente. Conquistan Villafranca del Castillo, Majadahonda, Las Rozas, el Plantío y avanzan sobre Madrid por la Carretera de La Coruña para enlazar con las tropas que atacan Pozuelo y Aravaca, pueblos que serán ocupados los días 7 y 8 de enero respectivamente. El día 9, con la conquista de la Cuesta de las Perdices y el Cerro del Águila, la ofensiva franquista se detiene. Los contraataques republicanos de los días siguientes, a pesar de algunos éxitos puntuales, no lograran expulsar al enemigo de sus posiciones conquistadas y finalmente, el 16 de enero de 1937, la Batalla de La Carretera de La Coruña llega a su fin.

El corte de la Carretera de La Coruña constituía un objetivo primordial para los franquistas, por ello, a principios de enero de 1937 volverían a intentarlo. Entre ellos, posiblemente alguno pensaría en el clásico dicho: “a la tercera va la vencida”. Para ello concentrarían la fuerza más grande empleada hasta aquél momento: la División Reforzada de Madrid, unos 25.000 hombres, apoyados por una importante masa artillera y aviación al mando del general Orgaz, a la que se sumaban los efectivos de la Legión Cóndor alemana. Frente a esta fuerza los republicanos tenían desplegadas en el terreno a la 8ª y 5ª División, fruto de los esfuerzos del mando de la defensa de Madrid por militarizar a las milicias y dotarse de un ejército profesional, pero cuya organización no se había finalizado por completo, contando por ello con numerosas carencias.

Las tropas franquistas habían logrado avanzar unos 20 kilómetros, conquistando media docena de pueblos y alcanzando la ansiada carretera de La Coruña, ocupándola desde Las Rozas hasta la Cuesta de las Perdices. De esta manera lograban asegurar su flanco izquierdo. Los republicanos, una vez más, habían salvado la capital y, aunque la carretera había sido cortada, quedaba garantizada la comunicación con las guarniciones y los suministros de la sierra por las carreteras secundarias que atravesaban el Monte de El Pardo. La batalla, que había durado cerca de un mes y medio, había supuesto un increíble desgaste para ambos bandos. El número de bajas, como siempre, resulta problemático. Algunos autores hablan de varios miles, entre los muertos, heridos, desaparecidos y prisioneros de ambos bandos. Sea o no exagerada esta cifra, no cabe duda de que fueron muchos cientos los que cayeron para siempre en aquellas jornadas de frío, niebla, furia y fuego.



Casa de Campo

El día 8 de noviembre se realizó un intenso bombardeo de la orilla izquierda del río Manzanares, entre el puente de san Fernando y el puente de la Princesa. La resistencia de los republicanos impiden a las columnas de Asensio y Barotomeu avanzar, aun así han tomado la mayoría de los puntos estratégicos del parque: Casa Quemada, el Cerro de Garabitas, Cerro de las Canteras y Cerro del Cementerio.

La Casa de Campo donde sufrió más fue en su patrimonio monumental, destruyéndose edificios tan emblemáticos como la Iglesia de la Torrecilla, la propia Torrecilla, la Casa de Labor, el Cementerio, la Casa de Vacas, el Cuartel de la Guardia Civil de Rodajos, las instalaciones del Hipódromo y Tiro Pichón y las casas en general que ocupaban los guardas y porteros que de alguna manera quedaron afectadas y después de la guerra reutilizaron el material que quedaba de ellas.




En el conocido como Vértice Paquillo, antes de pasar propiamente hoy a la Casa de Campo desde el Batán pues están en la zona de parque al otro lado de las vías del tren, encontramos los restos de dos bunkers. También veremos restos de edificaciones militares en las proximidades del puente de La Culebra. En el cerro Garabitas, en torno a la zona actualmente ocupada por la torre de vigilancia forestal, podemos apreciar lo que fueron líneas de trinchera:  Este cerro fue elegido por el bando nacional durante la Guerra Civil para bombardear Madrid entre los años 1936 al 1939.

Los dos cerros que forman el Cerro de Garabitas sirven de división a los cuarteles los Pinos, Torrecilla y Cobatillas. Su nombre está ligado en el imaginario popular a la Guerra Civil de 1936-39 al convertirse en un lugar privilegiado de observación y ataque con artillería, tanto de la Casa de Campo como de Madrid por parte de las tropas sublevadas. En sus laderas aún permanecen los surcos de las trincheras y edificaciones donde es muy normal encontrar restos de munición.

Cerro Garabitas

El Batallón Dabrowski, integrado por voluntarios polacos, se situó en la zona de Villaverde junto con el Quinto Regimiento, al mando de Enrique Líster; otros batallones se repartieron por toda la Casa de Campo. Los republicanos frenaron así a los franquistas, y los pocos legionarios que lograron cruzar el puente de los Franceses y el de Toledo serían asimismo repelidos por la Brigada Mixta comandada por los oficiales republicanos José María Galán y Carlos Romero. Al mismo tiempo, el Partido Comunista y sus asesores soviéticos recorrieron la capital arengando a la ciudadanía, para que nadie tirase la toalla en una hora tan crítica para la República. Al día siguiente, el 9 de noviembre, los soldados de Varela intentaron una segunda incursión por el barrio de Carabanchel, pero fue nuevamente en vano.

Parque del Oeste

El Parque del Oeste cuenta con apenas cien años de historia, siendo uno de los más bellos y singulares de Madrid. Seguramente la mayoría de las personas que pasean por él desconozcan que durante la Guerra Civil el parque se convertiría en primera línea de frente de batalla, quedando dividido en dos zonas, estando las trincheras y las alambradas de ambos contendientes separadas en algunos lugares por escasos metros.

Este ahora plácido lugar sería escenario de intensos y sangrientos combates durante la Batalla de Madrid en noviembre de 1936, siendo uno de los lugares elegidos por las fuerzas del general Franco para realizar su ataque frontal sobre la capital. Por este parque habrían de subir alguna de las unidades que posteriormente tendrían que avanzar por las calles del barrio de Argüelles hacia el centro de la ciudad. La tenaz resistencia de los defensores de Madrid hizo fracasar este ataque, pero no impidió que los atacantes ocuparan diversas zonas del parque, donde permanecerían hasta el final de la contienda, registrándose durante ese largo periodo numerosos combates y golpes de mano que pretendían desalojar de sus posiciones al contario, o bien consolidar las propias. Tras tres semanas de lucha los asaltantes no conseguirían su objetivo, pero si conseguirían ocupar parte de la Ciudad Universitaria, así como del Parque del Oeste. Tras el intento fallido de asalto de noviembre del 36 el parque quedaría repartido entre ambos contendientes, continuando los combates y escaramuzas, con mayor o menor intensidad, durante prácticamente todo el transcurso de la guerra, lo que acabaría convirtiendo este apacible lugar en un auténtico campo lunar como atestiguan las imágenes tomadas tras la contienda. La gran mayoría de monumentos y otras construcciones, salvo puntuales excepciones, quedarían destruidos durante la guerra, y sus ruinas serían demolidas tras la contienda. Curiosamente algún monumento sobreviviría a la guerra, pero no así al nuevo régimen que ordenaría destruirlo. El parque sería nuevamente replantado, y nuevos monumentos ocuparían el lugar de los desaparecidos.

Fortines en el parque del Oeste

20 de abril de 1938. En el Parque del Oeste, a las 2:30 de la madrugada, se lanzan al ataque tropas de la 40ª BM, tras una intensa preparación artillera y la voladura de tres minas en el parque (con un total de 15 toneladas de carga) y otras tres en el Instituto de Higiene y el Asilo de Santa Cristina. 
La defensa corre a cargo del capitán Antonio Vaquero Santos, jefe de la 1ª Cía. del VI Tabor de Alhucemas, y sus subordinados el teniente de Infantería Emilio González Herrero y el alférez Juan Martín Vallejo. 

El primero reúne los pocos hombres de su sección que no quedaron completamente sepultados y logra repeler la primera oleada de asaltantes. Morirá pocos minutos después en la voladura de otra mina. 
Algunos soldados combaten semienterrados, como José Varela Sánchez, que se negó a ser asistido hasta finalizar los combates. 

Vallejo, herido por una de estas explosiones, logra reunir 10 hombres, algunos sin fusiles, y rechazan hasta tres empujes enemigos en un intenso combate cuerpo a cuerpo, llegando a avanzar a las trincheras enemigas, e incluso alcanzar el monumento a los Héroes Coloniales, hasta que se le ordena retirarse por la imposibilidad de mantener la posición. 

El contraataque se realizó con ayuda de ingenieros y artilleros, que repararon las comunicaciones tras haber cruzado la pasarela de muerte de día, bajo fuego enemigo. 

Las bajas ascendieron a 39 muertos, 42 desaparecidos (se supone que sepultados) y 91 heridos. 
Por estas acciones se concedió la Medalla Militar individual al Alférez Emilio González Herrero (a título póstumo) y al Alférez Juan Martín Vallejo. A la 1ª Compañía del VI Tabor de Regulares de Alhucemas nº 5 se le otorgó la Laureada colectiva, y al capitán Antonio Vaquero Santos, la Laureada individual.

Ciudad Universitaria

Las tropas insurgentes llegaron a los barrios del sur de Madrid en noviembre y desde entonces comenzó el asedio de la capital que duró hasta el final de la guerra y que situó su frente estable en la Ciudad Universitaria.

La lucha se concentró primero en la Casa de Campo, luego en la Universitaria y contó con la llegada a la Facultad de Filosofía y Letras de la XI Brigada Internacional, al mando de Kléber, que preparó allí su cuartel general. Los enfrentamientos fueron cada vez más potentes y las tropas moras llegaron a la Escuela de Arquitectura. Poco a poco se consolidó esa posición que permitió a los atacantes avanzar hacia el Asilo de Santa Cristina, la Casa de Velázquez y la Escuela de Agrónomos. Desde allí, alcanzaron el Clínico.  La previsión era inaugurar el Hospital Clínico en el mes de octubre de 1936, coincidiendo con el primer centenario del traslado de la Universidad Complutense de Alcalá a Madrid.

En abril de 1936 el Clínico estaba prácticamente concluido, pero el estallido de la Guerra Civil convirtió el edificio en un frente de guerra en el mes de septiembre, cuando los dos bandos se enfrentaron en el límite noroeste de Madrid.  La batalla duró desde el 15 hasta el 23 de noviembre de 1936, tras varios intentos fallidos de cruzar el Manzanares. Los edificios del campus se disputaron entre ambos bandos causando numerosos desperfectos en las facultades y en sus bibliotecas. El Hospital Clínico San Carlos quedó prácticamente destruido por la crueldad de la batalla, los soldados iban matando planta por planta y habitación por habitación, lo que propició muchísimas bajas.

El día 15, los anarquistas que dirigía el mítico Buenaventura Durruti entraron en combate, pero se encontraron con el fuego cruzado de las ametralladoras marroquíes. Su escasa preparación les hizo vacilar y retroceder, un fracaso que enfureció a su líder, que los obligó a contraatacar apenas unas horas después, esta vez con mayor coraje y éxito. Entretanto, la columna del franquista Asensio consiguió llegar al Manzanares sin hallar oposición ni resistencia, y el 16 de noviembre se corrió la voz de que los “moros” ya estaban en la Ciudad Universitaria. Ese día y el siguiente, milicianos y tropas rebeldes lucharon cuerpo a cuerpo para tratar de ocupar las plantas del Hospital Clínico. Junto a los brigadistas y los anarquistas, también combatieron muchos simples ciudadanos de todo oficio y condición, armados para la excepcional circunstancia.

El día 17 de noviembre se produjo el segundo momento decisivo del avance de las tropas atacantes. A primera hora de la mañana la aviación atacante castiga la zona de paseo de Rosales, Moret y las dos orillas del Manzanares. La columna de Asensio, desde la Escuela de Agrónomos, tomó el Asilo de Santa Cristina y atacó por primera vez el Hospital Clínico, edificio en cuyo interior se luchó de forma encarnizada.

El 16 de noviembre, y después de tomar la Casa de Velázquez, la columna del general nacional Asensio Cabanillas toma la Escuela de Ingenieros Agrónomos, y posteriormente se adentra en la Facultad de Filosofía y Letras, importante punto de control por poseer una de las más grandes bibliotecas de España en aquel tiempo. Sin embargo, la XI Brigada Internacional no iba a permitir esto, y combatió a los sublevados en el interior del edificio. Los libros fueron absolutos protagonistas en esta fase de la batalla, pues muchas estanterías fueron utilizadas como parapetos, pudiéndose ver hoy en día las marcas de balas en algunos ejemplares. Desatada a lo largo de las cinco plantas de la Facultad, la batalla por la conquista de este punto de control se saldó con una victoria republicana, quedando instaurado el cuartel general de la XI Brigada. Los nacionales, al mando de Asensio, no se rindieron, y alargaron la batalla en el edificio durante varios días más. Las aspilleras, hechas con libros, fueron un factor bélico determinante para la defensa de este sector por parte del bando republicano. La guerra continuaría por otras Facultades, siendo Filosofía un fuerte punto de resistencia para los gubernamentales.

Durante el decimotercer día de combate, las tropas del Bando Sublevado lograron ocupar el Cerro de Garabitas, situado en la Casa de Campo, pudiendo acercarse así a la orilla del Manzanares. En el transcurso de este día, también tuvo lugar el primer gran enfrentamiento aéreo en el cielo de Madrid. Sobre el Paseo Pintor Rosales, 13 Fiat CR.32 Chirri, pilotados por 9 italianos y 4 españoles, se enfrentaron a 14 Polikarpov I-15 Chato tripulados por pilotos soviéticos y españoles. La victoria se saldó a favor de la aviación del Bando Nacional que, al regresar a la base, avistaron y atacaron a 5 bombarderos Tupolev SB Katiuska, que se encontraban bombardeando Getafe a 5.000 metros de altura.

Del 15 al 17 de noviembre, los combates tuvieron lugar en la Ciudad Universitaria, concretamente en las inmediaciones de las instalaciones del Hospital Clínico. Para los soldados que componían las filas republicanas, defender Madrid suponía la salvación de la España Republicana.


Tras las primeras maniobras exitosas de Varela, Vicente Rojo y el general Miaja prepararon una contraofensiva, ordenando a las columnas catalanas atacar a las plazas de las tropas nacionales, apoyándose en la XI Brigada Mixta de Kléber, en la IV Brigada Mixta y en un batallón del V Regimiento. No obstante, en esos momentos, Asensio acababa de tomar la Escuela de Ingenieros Agrónomos, a través de la carretera de La Coruña, en las inmediaciones de la Puerta de Hierro.

El coronel García Escamez y Varela, mandaron el día 17 de noviembre a sus tres columnas a tomar el Hospital Clínico. El avance comenzó a las 9 de la mañana, dando lugar a una serie de cruentos y fieros enfrentamientos por cada centímetro de terreno, llegando a darse lucha cuerpo a cuerpo. Contando con el apoyo de la artillería y de la aviación,  las tropas nacionales sobrepasaron y desbordaron a las republicanas, demostrando una gran efectividad y contundencia. Como resultado de estas acciones, Asensio tomó el Asilo de Santa Cristina y el Hospital Clínico, Delgado Serrano la Fundación del Amo y el Instituto Nacional de Higiene, Barrón la Residencia de Estudiantes y parte del Parque del Oeste. Algunos regulares que hicieron una incursión sobre el Paseo del pintor Rosales, fueron rápidamente derribados por tiradores republicanos.

Surgió así en ambos bandos la figura de los «topos humanos» o «destripacerros»,  cuya labor era trabajar «bajo tierra» minando las posiciones enemigas o localizando las cargas explosivas ocultas de sus enemigos. El Ejército Republicano, contó con el Batallón de Servicios Especiales del Ejército del Centro, que operaban en Carabanchel y en el Parque del Oeste, colocando cargas de manera sistemática y exhaustiva de entre cuatro y diez toneladas que eran capaces de destruir edificios enteros. Dicho Batallón, renombrado más tarde como Batallón de Minadores nº1, también llevó a cabo labores de construcción de galerías de contramina.

Por parte de las tropas nacionales, trabajaron en Ciudad Universitaria los hombres de la 7ª Compañia del 7º Batallón de Zapadores, acompañados  desde noviembre de 1937 de la 8ª Compañía de Minadores del capitán Luis Barber. En verano de 1938 se constituiría el Grupo de Minadores del I Cuerpo de Ejército que aúnaba a todas las compañías de especialistas en minas que había en Madrid.

Este uso de las minas por ambos bandos, no hizo más que destruir un gran número de estructuras tanto de la Ciudad Universitaria como de Madrid en general, sumiendo la ciudad prácticamente en ruinas. Se detonaron más de 200 minas en la zona de Ciudad Universitaria, el Parque del Oeste, Moncloa y Argüelles. En cuanto a bajas, las más numerosas se cuentan en las filas del Bando Nacional, cifrándose en 798 con 314 muertos.


Con los bombardeos de las últimas fases del conflicto, el Ejército Popular de la República, además de Emilio Kléber y su XI Brigada Internacional, resistieron atrincherados antes del derrumbamiento total de los frentes, en marzo-abril de 1939. Moncloa, y las Facultades de Medicina y Filosofía, fueron los últimos reductos del ejército republicano, antes de verse superados por el empuje de los sublevados.

Tras la Guerra Civil, el 40% de la estructura del edificio fue destruida, conservándose el salón de actos y los módulos aledaños. Así, se pudo proceder a la reconstrucción de la Facultad de Filosofía y Letras. 
Trincheras republicanas en Ciudad Universitaria (1937) 


Tetuán

Tetuán, barrio obrero de Madrid, de traperos, comerciantes; cobijo de aquellos que partieron a la Guerra de África en 1860, del que hace honor su nombre, aunque no llegara a hacerlo su deseada entrada a la capital. De los que lucharon por España en la Guerra Civil (1936-1939), aquellos que ponían la mano en el fuego y se quemaban, pero aguantaban, hacinados en 30 metros cuadrados. Y mismo cobijo para los que vienen, ahora, con propósito de echar raíces. Barrio de culturas.

El cine pasó a ser también sede para la celebración de mítines políticos de cualquier signo, lo que de vez en cuando originaba alguna trifulca en las inmediaciones. Por el Europa pasarían intelectuales como Unamuno, pero sobre todo políticos, como La Pasionaria, Santiago Carrillo, Francisco Largo Caballero o José Antonio Primo de Rivera, que expusieron desde aquel escenario encendidos discursos, que dan cuenta del convulso momento que vivía la República.

Especialmente significativo fue para la Falange, ya que fue éste el escenario de un importante discurso de su líder el 2 de febrero de 1936. Aquel fue el día en que se cantó por primera vez el “Cara al sol”, ante un aforo “completamente lleno” en un acto que se simultaneó con otro en el Cine Padilla, donde comenzó el propio José Antonio, antes de trasladarse a Bravo Murillo: “Si después del escrutinio trataran los enemigos de España de asaltar el poder, Falange, sin fanfarronadas pero sin desmayo, estaría en su puesto, como ayer, como siempre”, clamó desde las tablas.

Poco antes, en 1934, el socialista Francisco Largo Caballero ya había hecho en el Europa un llamamiento a la revolución, y meses antes del inicio de la contienda volvió a insistir sobre el mismo escenario: “La transformación del país no se puede hacer echando simplemente papeletas en las urnas (…) estamos ya hartos de ensayos de democracia; que se implante en el país nuestra democracia”.

Al comienzo de la Guerra Civil, el Cine Europa fue inmediatamente incautado por milicianos anarquistas, y convertido en Ateneo Libertario de Tetuán y cuartel de las milicias confederales. En sus sótanos se instaló una de las checas más temidas de la capital, organizada para controlar la represión contra los sublevados, y a su mando se colocó el pistolero anarquista Felipe Emilio Sandoval Cabrerizo, “el doctor Muñiz”, a quien se atribuye la matanza de la Cárcel Modelo. Curiosamente, uno de los últimos asesinatos de Sandoval fue el del bibliotecario de Chamberí y afiliado a la CNT, Florián Ruiz Egea, acusado de quintacolumnista. En la actualidad, Ruiz Egea da nombre a la Biblioteca Pública ubicada en Raimundo Fernández Villaverde.

Cine Europa

Después del asalto y la toma del Cuartel de la Montaña, en los días siguientes al 18 de julio de 1936, los integrantes de las Milicias Antifascistas Obreras y Campesinas (MAOC) de Cuatro Caminos requisan el Convento y Colegio Salesiano de la calle Francos Rodríguez nº 5, del que habían huido los religiosos salesianos temerosos por sus vidas, ante las iras de las milicias populares en respuesta al alzamiento militar contra la República. Tras esta requisa las Milicias se instalan en el mismo, tomando el nombre de Quinto Regimiento.

Aquella tarde Tetuán fue víctima de la aviación fascista. Parte de esta memoria visual se conservó en el conocido como "el archivo rojo" (en referencia al general Vicente Rojo, Jefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa y principal artífice de la defensa de Madrid). Se trata de un conjunto de más de 3.000 fotografías creado por la Junta de Defensa de Madrid con el fin de denunciar los desastres de la Guerra Civil.

En la mañana del miércoles 16 de diciembre de 1936, 31 bombarderos y 25 cazas nacionales fueron avistados en el norte de Madrid. Volaban más bajo que de costumbre.

Los madrileños no tardaron en identificar a parte de los aviones que conformaban la temible formación aérea. Entre ellos se encontraban los bombardeos Junker 52.

Conocidos como las "pavas" o las "tres viudas", por volar en formación de tres, los grandes trimotores alemanes transportaban en su interior bombas de gran peso, con un inmenso potencial destructor.  Cuando la escuadra de 20 aviones republicanos ("los chatos") les dio alcance, muchos contemplaron asombrados la intensa batalla aérea entre los cazas de ambas aviaciones que tuvo lugar entonces en el cielo de Madrid. 

Los vecinos de Tetuán tenían otra tarea más urgente que llevar a cabo: buscar a sus familiares y amigos entre los escombros de sus viviendas y calles. 

Bombardeo de Tetuán

Durante la Guerra Civil la plaza de toros se utilizó como depósito de pólvora. Una degradación que llevó a que en agosto de 1936, se produjese una enorme explosión que la destruyó por completo. En el abandono estuvo hasta los años 80, cuando se erigió en el solar un edificio de viviendas en forma de U, en el 297 de Bravo Murillo. Pese al paso del tiempo, y a la desaparición de muchos de los que entonces asistieron a tardes de gloria taurina en Tetuán, no son pocos los que aún hoy se refieren al lugar como “la plaza de toros”.
Plaza de Toros de Tetuán


Las imágenes y la información del bombardeo tuvieron un eco importante en la sensibilidad artística y obra de varios pintores. Entre ellos, en Picasso.

Para la composición de la viñeta 17 del grabado Sueño y mentira de Franco, expuesto junto al Guernica en el Pabellón Español de la Exposición Internacional de París de 1937, el pintor malagueño se inspiró en una de las sobrecogedoras fotos del bombardeo de Tetuán, en la que el cuerpo de una mujer y su hijo sobresalen entre otras víctimas (Moreno, 2018).

Picasso no fue el único artista en llevar la huella del bombardeo de Tetuán a la exposición de 1937. Los pintores Jesús Molina García de Arias y  Santiago Pelegrín mostraron en la capital francesa sus respetivas obras: Madrid, Tetuán de las Victorias y Bomba en Tetuán. La primera de ellas forma parte hoy en día de los fondos del Museo Reina Sofía, y la segunda se puede contemplar en el Museo Nacional d'Art de Catalunya.

Tetuán comenzaría a ser tenida en cuenta tras la Guerra Civil con El Plan General de Ordenación Urbana de Madrid debido a su estado de destrucción, convirtiendo el Paseo de la Castellana en eje de unión con el centro y sus alrededores.

Dichos refugios se diseñaron contiguos, con un tamaño de 55 metros cuadrados, puertas blindadas y salidas independientes a unas antecámaras comunes con escaleras de acceso. El muro de contención quedaba justo debajo del altar mayor, protegido por otro muro de hormigón armado.

El refugio estaba pensado para albergar en caso de bombardeo a los 70 miembros de la congregación (más otros 30 “habitantes eventuales”). El proyecto, quizá poniendo paños calientes, especificaba que en caso de producirse un bombardeo “habiendo gran número de feligreses en el templo”, estos podrían escapar por una de las cuatro salidas de la iglesia a la calle para dirigirse al refugio más cercano.

Usera

Surgido durante los años 1920 y 1930 gracias a la iniciativa inmobiliaria del coronel Marcelo Usera, militar y hombre de negocios, propietario de parte de los terrenos entre el río y el por entonces municipio de Villaverde, el nomenclátor de 1930 registraba una población de 2103 habitantes, la mayor parte de los cuales eran obreros y pequeños artesanos, y 648 edificios, repartidos entre viviendas modestas y diversas instalaciones industriales establecidas hacia el este, aprovechando la proximidad de la línea férrea hacia La Mancha y Andalucía, y de la carretera a San Martín de la Vega.

Durante la Segunda República, el gobierno municipal, a iniciativa de Máximo Carazo, emprendió una serie de actuaciones para la creación de las infraestructuras como alcantarillado y empedrado de calles, y servicios básicos, con el suministro de agua y electricidad y particularmente, el transporte que quedó asegurado por la línea de tranvía Usera-Legazpi-Plaza de Cibeles y la de autobús con la calle de Toledo.

El barrio de Usera antes del golpe de estado de julio del 36 era un enorme terreno dedicado a la agricultura de secano (trigo y cebada), con algunos parajes habitados y aislados de casas bajas con huertas abastecidas con norias. El terreno pertenecía en parte al municipio de Villaverde, al de Carabanchel y al de Madrid. Existía un basurero y un quemadero de basuras. Como el resto de la periferia madrileña Usera creció sin ninguna norma urbanística, sin infraestructuras básicas. Con la Segunda República se denominó como barrio de Usera a todo este sector, se llevaron a cabo las obras de alcantarillado, alumbrado, pavimentación, etc. y se inició la construcción de las llamadas casas baratas y el grupo escolar Marcelo Usera. Había un autobús que unía el barrio con la calle Toledo y un tranvía hasta Cibeles. La mayor parte de las calles ya estaban abiertas antes de la guerra, aunque todavía quedaban muchos solares sin construir. Usera fue prácticamente destruida en la guerra civil.

En la batalla de Madrid iniciada en noviembre de 1936, la línea del frente vino a constituirse en el corazón mismo del barrio, en el emplazamiento elevado de la llamada colonia del Zofío, a unos centenares de metros del río, quedando luego estabilizada por ambos bandos mediante la construcción de trincheras y fortificaciones en los edificios, la mayoría de los cuales quedarían derruidos tras los años de contienda.

Usera funcionó como una zona de primera línea de guerra tras la Batalla de Madrid, con combates intensos en zonas como el Vértice Blanco y pradolongo, bajo el mando republicano de unidades como la 36 Brigada Mixta.

El Frente de Usera fue un episodio bélico de la guerra civil española ocurrido durante la defensa de Madrid ubicada en el distrito madrileño de Usera. El frente era una extensión de terreno que iba desde Carabanchel hasta Entrevías e inicialmente defendida por el Comandante Líster y Valentín González, 'El Campesino'. El objetivo principal de los atacantes era la entrada a Madrid por Moncloa, produciéndose un fuerte combate en la zona de la Ciudad Universitaria de Madrid, pero el frente se extendía a lo largo del tramo urbanizado del río Manzanares. A pesar de ser un objetivo secundario el frente de Usera tuvo una fuerte actividad desde el 8 de noviembre de 1936. Durante el transcurso de la batalla, ya en el año 1937, se produjeron ejecuciones como las del Túnel de la Muerte, llevadas a cabo por efectivos de la 36.ª Brigada Mixta del Ejército Popular.


El "Túnel de la Muerte" de Usera fue un lugar de detención y asesinato de al menos 70 personas entre 1937 y 1938, situado en la línea de frente de la Guerra Civil en Madrid. Investigaciones de GEFREMA han documentado esta zona, marcada por intensos combates, y sus rutas suelen visitar vestigios del frente en Usera y el Parque Lineal del Manzanares. 

Túnel de Usera

Municipios anexionados a Madrid tras la Guerra

Madrid tras la Guerra Civil (1939) vivió una profunda transformación marcada por la destrucción, la escasez y una expansión descontrolada hacia la periferia. Entre 1948 y 1954, trece municipios limítrofes (como Carabanchel, Vallecas, Chamartín, Hortaleza y Barajas) fueron anexionados para absorber el crecimiento poblacional, incrementando la superficie de la capital casi un 800%

Hortaleza

El 12 de abril de 1931 se celebraron elecciones municipales en España, que desencadenaron en el fin del reinado de Alfonso XIII y la instauración de la Segunda República Española. Los partidos republicanos consiguieron mayoría en 43 de las 52 capitales de provincia. Madrid no fue una excepción, ganando en votos la candidatura republicana a la monárquica en los 10 distritos electorales en los que estaba dividida. En Hortaleza, como en el resto de municipios, se nombró una Comisión Gestora Municipal Republicana hasta la convocatoria de las nuevas elecciones el 20 de abril de 1931. De ellas salió elegido alcalde Rafael Ortega López. Su mandato se caracterizó por las dificultades que existían por el paro obrero, el problema con el suministro de agua y los conflictos con la iglesia. En esta época se construye el lavadero municipal de la actual calle Mar de Kara que aun conservamos en perfecto estado. En las elecciones municipales de 1933 fue de nuevo elegido Rafael Ortega López, aunque dimitió posteriormente siendo sustituido por Jonás Aragoneses Molpeceres, que a su vez presentó su dimisión, resultando elegido Andrés Molpeceres Barceló. 

Tras el cambio de gobierno nacional con la llegada del ejecutivo conservador fue destituido el alcalde debido a la participación del pueblo de Hortaleza en la Huelga General Revolucionaria de 1934, siendo nombrado por el Gobernador Civil Mariano Morales de la Fuente. No obstante Andrés Molpeceres volvió a ocupar la alcaldía con el nuevo gobierno nacional del Frente Popular resultante de las elecciones generales de 1936, que decidió restituir a los representantes municipales previos a la destitución de 1934. 

Fue escenario de combates y retaguardia republicana, destacando el asesinato del secretario municipal en 1936, la incautación de conventos, y fuertes enfrentamientos internos en marzo de 1939 en la Huerta de la Salud


Carabanchel

El 6 de noviembre las tropas nacionales  del general José Enrique Varela entraron y ocuparon Carabanchel Alto, provenientes de Leganés y Alcorcón. Las escasas milicias republicanas estaban concentradas principalmente en los alrededores del Instituto San José, y en pequeñas trincheras en la entrada de la actual Avda. de Carabanchel Alto. Fueron vencidas fácilmente por las fuerzas nacionales. Debido a este avance, el presidente del gobierno de la II República, Largo Caballero, decide trasladar el Gobierno a Valencia.

Las primeras víctimas de la guerra civil en Madrid son en Carabanchel (1936)


La primera víctima registrada en Madrid de esta guerra civil lo será en Carabanchel: el teniente coronel Carratalá, oficial al mando del 1º Batallón de Zapadores, con base en este lugar. El 19 de julio de 1936, el teniente coronel Carratalá empezó a organizar la entrega de armamento de su batallón a las milicias socialistas para preparar la defensa ante el golpe. Sobre las 4:00 se presentó en el cuartel de Carabanchel Enrique Puente, jefe de la Brigada Motorizada, con tres camiones conducidos por milicianos socialistas. Cuando los soldados del depósito de armas empezaron a cargar los fusiles a los camiones, aparecieron varios capitanes y tenientes que, pistola en mano, impidieron la carga. Uno de los soldados buscó inmediatamente a Carratalá, que estaba en su despacho, e instantes después el teniente coronel, también pistola en mano, recriminó a los oficiales. Empezó así una acalorada discusión en la que Carratalá intentó imponerse como jefe de la unidad y llamó traidores a los sublevados. Acto seguido ordenó a los soldados que se encontraban allí que detuvieran a los capitanes y tenientes. En esos momentos empezó un tiroteo entre los oficiales rebeldes y Carratalá y varios militares leales. En la refriega, que duró más de veinte minutos, cayó muerto Carratalá con varios impactos en el tórax. También murieron el alférez Marcial Gil Gómez, el brigada Francisco Leal y el sargento Valentín González. Por parte de los oficiales rebeldes resultaron heridos graves los capitanes Becerril, Pelegrí y Herráiz. Fue un tiroteo fundamentalmente entre oficiales: los soldados y cabos que presenciaron la refriega estaban atónitos y no participaron.

El día siguiente a la sublevación militar del bando nacional, el  19 de julio de 1936, el Teniente Coronel Carratalá empezó a organizar la entrega de armamento de su batallón, sede del Regimiento de Zapadores de Carabanchel a las milicias socialistas. Entonces aparecieron varios oficiales que impidieron la entrega del armamento. El Teniente Coronel Carratalá recriminó a los oficiales. Empezó así una acalorada discusión en la que Teniente Coronel Carratalá ordenó a los soldados que detuvieran a los oficiales. En esos momentos empezó un tiroteo entre los oficiales y varios militares leales al Teniente Coronel Carratalá, muriendo el Teniente Coronel Carratalá. También murieron en el tiroteo el alférez Marcial Gil Gómez, el brigada Francisco Leal y el sargento Valentín González. Por parte de los oficiales contrarios a la entrega de armas, resultaron heridos graves los capitanes Becerril, Pelegrí y Herráiz. Fue un tiroteo fundamentalmente entre oficiales. Los soldados y cabos que presenciaron la refriega estaban atónitos y no participaron de ninguna manera en la pelea.

Según el historiador Hugh Thomas «los comunistas la Pasionaria y (el general) Líster acudieron al cuartel de infantería nº 1 y consiguieron ganar a los soldados, bastante escépticos al principio, para la causa del gobierno (republicano)».

A media mañana del 19 de julio un avión dejó caer una bomba en el cuartelillo de la Guardia Civil situada cerca de la Fundación Instituto San José, matando a una persona e hiriendo a tres.

El 20 de julio de 1936, y tras la escaramuza de Carabanchel, se realizó un ataque contra el Cuartel de la Montaña y que fue uno de los episodios más relevantes de la Guerra Civil en Madrid.

Entre el 18 de julio y el 6 de noviembre Carabanchel estuvo dominio republicano. Se organizó el Regimiento Primero de Mayo de los Carabancheles que condujo a numerosos milicianos del pueblo al frente de la guerra para defender Madrid del inminente ataque de las fuerzas sublevadas. Tuvo un órgano de difusión, el boletín ¡Salud!.

El 20 de julio de 1936 los milicianos asaltaron, saquearon e incendiaron el Seminario Salesiano de Carabanchel Alto, e hicieron prisioneros a los profesores y alumnos encerrándoles en el Ayuntamiento de Carabanchel Alto antes de que algunos de ellos fueran fusilados. El Seminario Salesiano fue destinado a Cuartel de Milicias Republicanas. La iglesia de San Pedro también fue saqueada y en el incendio desaparecieron sus archivos.

Las escuelas públicas de Carabanchel Alto fueron convertidas en cárcel, allí los Guardias de Asalto protegieron a los detenidos de la violencia de los incontrolados, hasta que fueron puestos en libertad cuatro días más tarde.

El 21 de julio de 1936 los milicianos asaltaron y destruyeron la iglesia y el convento de las Clarisas. El alcalde de Carabanchel Bajo, Atilano Brell, pudo trasladar a alguna de las Hermanas a casa de sus familiares.

También fue incendiada la iglesia de San Sebastián Mártir, desapareciendo retablos, tallas y el archivo parroquial. La Escuela de Reforma Santa Rita fue saqueada y cinco de sus religiosos fusilados.

La formación de un comité en Carabanchel Alto para la defensa de la República y los avances de las fuerzas franquistas hacia Madrid, posibilitó que algunos militantes republicanos en coches con las siglas UHP-CNT cometieran tropelías por Carabanchel Alto y los pueblos cercanos.

El 29 de julio tres coches con milicianos armados se presentan en la Fundación San José e interrogan a los religiosos sobre la ocultación de armas en el edificio. Los milicianos se retiran tras registrar la casa y sin encontrar ningún arma.

El 10 de agosto fue fusilado el capellán de las Hermanitas Pobres de Carabanchel Alto por oficiar misa a pesar de la prohibición.

El 29 de agosto se presentó en la Fundación San José el alcalde de Carabanchel, su secretario y varios milicianos armados. Se incautaron de los libros de contabilidad, las escrituras y el dinero existente en la casa. El alcalde dijo a que todos religiosos tenían que marcharse de allí. Algunos de ellos se refugiaron en casas de sus familiares, pero otros se quedaron. El 1 de septiembre llegaron tres coches con milicianos armados y una camioneta vacía. Se llevaron a doce religiosos. Antes de arrancar se acercó un guardia civil del puesto «Las Piqueñas» al teniente de asalto para preguntarle «dónde eran conducidos los Hermanos y con qué orden», y le contestó que por orden del Comité iban conducidos a la Dirección de Seguridad. Fueron fusilados en un lugar denominado «Charco Cabrera», cerca de Boadilla del Monte.

Los anarquistas de Carabanchel y el cambio de Gobierno de Largo Caballero (1936)

El 5 de noviembre de 1936 una unidad anarquista se amotinó en Carabanchel, asesinando a sus jefes y dándose a la fuga. Este hecho, unido a más circunstancias, motivó que esa misma tarde del 5 de noviembre de 1936, Largo Caballero hiciera una remodelación del Gobierno de la República otorgando a los anarquistas cuatro Ministerios.

El General Varela, general del bando nacional, había tomado Getafe el 4 de noviembre de de 1936, lo que le permitió avanzar y tomar Carabanchel el 5 de noviembre de 1936, y con él los arsenales, el aeródromo de Cuatro Vientos y el hospital militar. Fuertes contingentes de milicianos republicanos se habían concentrado en los alrededores del Instituto San José, esperando la llegada de las tropas nacionales. el comandante de las milicias ordena la evacuación del Instituto, pero el doctor Rafael Cutanda incita a todo el personal y enfermos a mantenerse ocultos y resguardados en los sótanos  de los pabellones. La madrugada del 6 de noviembre las tropas nacionales, procedentes de Leganés y Alcorcón, llegan al Instituto San José. La resistencia de las milicias es escasa, mueren muchos milicianos  y su comandante en el Pinar de San José. También aparecen muertos trece enfermos del Instituto que son enterrados en una fosa cerca de la portería el 10 de noviembre.

Este avance hasta las puertas de Madrid hace que Largo Caballero decida trasladar el Gobierno de la República a Valencia.

El 6 de noviembre el general Varela ocupa Carabanchel Alto con todas sus instalaciones militares y las tropas nacionales alcanzan la línea Cerro de los Ángeles-Carabanchel-Villaverde, a sólo seis kilómetros de Madrid. Los generales Asensio, Fernando Barrón, Castejón y Delgado Serrano lanzan un ataque por Villaverde y Carabanchel, pero no consigue avanzar hasta el Manzanares ni atravesar la línea defendida por los generales republicanos: Escobar sobre la carretera de Extremadura, Cipriano Mera (que luego sería encarcelado en Santa Rita), Bueno en la Marañosa y Líster en la carretera de Andalucía. El 6 de noviembre el General Varela también tomó la Casa de Campo.

Los días 8 y 9 de noviembre las tropas de Franco llegaron hasta la Casa de Campo, el Hospital Militar y la plaza de Vista Alegre. Las tropas nacionales contaban en Carabanchel, en noviembre de 1936, con 10 columnas compuestas por 14000 hombres y 18 piezas de artillería. Las republicanas con 7 columnas, 24400 hombres y 45 piezas de artillería.

Madrid resistió bajo el lema: «no pasarán» estabilizándolo.


Chamartín de la Rosa

Chamartín de la Rosa fue el primero de los municipios absorbidos entre 1947 y 1954.  Al estallar la guerra se creó en Chamartín el Regimiento de la Rosa, y los socialistas formaron el Regimiento 2 de mayo. Los comunistas de la Quinta Brigada del Ejército republicano tomaron como cuartel el colegio de los Salesianos, con Enrique Líster.

Está documentado que la sede del Ayuntamiento de Chamartín de la Rosa, hoy Junta Municipal de Tetuán en la calle Bravo Murillo, fue uno de los siete edificios que fueron utilizados como checa en el antiguo municipio

Chamartín de la Rosa también fue el lugar del nacimiento del batallón Deportivo. El grueso atiende a la milicia republicana que, formada por deportistas de diferentes disciplinas, usurpó las propiedades del Real Madrid en la capital ; en la fecha llamado Madrid F. C. y despojado del apelativo de Real por sus connotaciones monárquicas. Durante la guerra, la sede del equipo merengue fue demolida en un bombardeo. La ciudad de Madrid fue blanco de ataques aéreos y artillería pesada.



Vallecas

Vallecas fue un punto estratégico clave y un bastión obrero de la resistencia republicana durante la Guerra Civil Española (1936-1939) en Madrid. Sufrió intensos bombardeos, destacando la icónica casa de la calle Peironcely 10 fotografiada por Robert Capa, y albergó un campo de concentración en su estadio al final de la contienda. 

Vallecas, que desde principios del siglo XX había recibido a muchos inmigrantes procedente de Andalucía y de Castilla-La Mancha, tenía una fuerte presencia de movimientos políticos de izquierda, que jugaron un importante papel en las elecciones de 1931. Fernández García estudia el desarrollo de estas organizaciones de izquierda durante los años de la guerra y la decisiva posición estratégica del barrio a comienzos de la misma.

El Puente de Vallecas, Doña Carlota y Nueva Numancia no sufrieron, en general, grandes destrozos en sus edificios a causa de los bombardeos, como sucedió en otras zonas de Vallecas que estaban en primera línea de frente. La gente se solía refugiar en los sótanos de las viviendas o en el Metro, donde cayó una bomba que destruyó parte del túnel donde se refugiaba un buen número de personas. Desde el Cerro de los Ángeles eran constantes los lanzamientos de proyectiles hacia Vallecas y alrededores; por las noches las personas no encendían ninguna luz ante el temor de ser blanco del enemigo.


Las zonas más afectadas, al estar cerca del frente, fueron el Pueblo de Vallecas y el barrio de Entrevías, que quedó completamente destruido, siendo un mar de escombros junto con el Pozo.

Se destruyeron la gran mayoría de fábricas y talleres que existían, dejando los campos de cultivo inutilizados, encontrándose después de la contienda una industria y una agricultura desoladas. La industria se paró completamente en el periodo de la Guerra Civil y, terminada esta, una gran parte de las fábricas estaban destruidas, abandonadas o saqueadas.

Vicálvaro

Durante la Guerra Civil, Vicálvaro está situado en zona republicana, que deja su huella con la construcción de búnkers y trincheras entre Ambroz y Vallecas, de los que aún se conservan algunos restos. También se instalaron refugios subterráneos en diversas partes del pueblo. Varios vecinos fueron ejecutados durante y después de la contienda civil y gran parte del patrimonio artístico destruído.

coronel jefe del Regimiento de Artillería Ligera —cuerpo instalado en el acuartelamiento de Vicálvaro desde fines de 1930—, Manuel Thomas Romero, ordena el acuertelamiento, comunicando a los oficiales y suboficiales su intención de sumarse al levantamiento, dejando en libertad para abandonar el cuartel aquellos que no quisieran unirse, postura por la que optaron algunos oficiales y la mayoría de los suboficiales.

El 18 de julio el acuartelamiento de Vicálvaro se unió a los de Getafe, Alcalá y Campamento, apoyando el levantamiento militar iniciado por Franco.

La reacción del pueblo no se hizo esperar y pronto comenzaron a llegar paisanos armados de Vicálvaro y alrededores (Coslada y Vallecas), para oponerse a la sublevación militar. En el cuartel, los soldados se dispusieron rápidamente a ello, instalando ametralladoras en posiciones estratégicas: dos encima del edificio de las oficinas, una en cada esquina del tejado y otra en el extremo del último patio.

El día 19 había fracasado el intento de insurrección en los cuarteles de Getafe, Alcalá y Campamento, que se rindieron a las fuerzas republicanas. En Vicálvaro, mientras, el cuartel seguía cercado por milicianos y guardias de seguridad.

Ese mismo día apareció un avión que atacó el cuartel, lanzado dos bombas, que alcanzaron a un artillero y a un cabo, causándoles a ambos heridas leves. El objetivo del avión fue posiblemente el polvorín, instalado en el primer patio de forma provisional. El ataque aéreo lo repelió el fuego de la ametralladora, que hizo blanco, obligando al avión a retirarse.

El día 20, el coronel Manuel Thomas, al enterarse de la toma del cuartel de la Montaña decidió rendirse. A la 1 de la tarde llegaron los camiones de los guardias de asalto para detener a los responsables de la sublevación y llevarlos a la cárcel Modelo.

A esa misma hora se produjo un nuevo ataque de la aviación, resultando muerto un conductor de uno de los camiones. Mientras, las gentes del pueblo corrían hacia el cerro Almodóvar y las fincas colindantes para protegerse de lo que creían era el comienzo de un bombardeo.

El coronel Manuel Thomas Romero (ver fe de erratas), el teniente coronel Rafael Angulo Varela y el comandante Jesús Alvarez de Villamil fueron detenidos y posteriormente fusilados.

día 4 de noviembre el presidente del Gobierno republicano, el socialista Largo Caballero, ordenó acantonarse en Vicálvaro y Vallecas a la XI Brigada Internacional, antes de entrar en combate en el frente de Madrid, amenazado por el Ejército del general Franco, que se hallaba a las puertas de la capital. La XI Brigada, organizada en Albacete el 22 de octubre de 1936, estaba compuesta por tres batallones:

Edgar André, formado por alemanes y austriacos.
Commune de París, por franceses y belgas.
Garibaldi, italianos.

Aunque el pueblo de Vicálvaro no sufrió ningún bombardeo, su cielo fue escenario de frecuentes combates aéreos y vio abatirse contra su tierra numerosos aviones. Un caza ruso cayó en el cerrillo del camino de Vallecas; otro italiano fue abatido cerca de la actual plaza de la Vicalvarada. El hecho que más transcendencia tuvo fue el de un junker 52 alemán, que fue tocado en el cielo de Atocha y vino a estrellarse en nuestras tierras, muriendo todos sus ocupantes. En este avión viajaba el único comandante de la Legión Condor: Friedrich Haerle, que morirá en la acción, como sus tripulantes: un teniente, dos suboficiales y dos sargentos.




Final de la contienda

27 de febrero de 1939.  Los gobiernos de Gran Bretaña y de Francia reconocieron oficialmente al de Franco y Manuel Azaña, que había pasado ya a Francia tres semanas antes, dimitió como presidente de la República.

Y lo hizo dirigiendo una carta al presidente de las Cortes de la República, Diego Martínez Barrio, un documento histórico excepcional:

"El reconocimiento de un Gobierno legal en Burgos por parte de las potencias, singularmente Francia e Inglaterra, me priva de la representación jurídica internacional para hacer oír de los Gobiernos extranjeros, con la autoridad oficial de mi cargo, lo que no es solamente dictado mi conciencia de español, sino el anhelo profundo de la inmensa mayoría de nuestro pueblo. Desaparecido el apartado político del Estado, Parlamento, representaciones superiores de los partidos, etc., carezco, dentro y fuera de España, de los órganos de Consejo y de acción indispensables para la función presidencial de encauzar la actividad de gobierno en la forma que las circunstancias exigen con imperio. En condiciones tales, me es imposible conservar ni siguiera nominalmente mi cargo al que no renuncié el mismo día que salí de España porque esperaba ver aprovechado este lapso de tiempo en bien de la paz.

Pongo, pues, en manos de V.E., como presidente de las Cortes, mi dimisión de presidente de la República, a fin de que se digne darle la tramitación que sea procedente"

Era la última expresión de dignidad del político vencido, de quien buscaba, sin conseguirlo, "una paz en condiciones humanitarias, para ahorrar a los defensores del régimen y al país entero nuevos y estériles sacrificios"

Y frente a él, el vencedor, Franco, los militares, las autoridades civiles y la Iglesia católica con su "rendición sin condiciones", el aniquilamiento del régimen republicano y de sus partidarios.

Azaña murió en el exilio, el 3 de noviembre de 1940; Franco, en la cama de un hospital, cerca de su casita de El Pardo, 35 años después.

Siguió un mes frenético donde Madrid, como en 1936, volvió a ser el centro de todas las miradas. En esta ocasión la batalla de Madrid no fue entre leales y sublevados, sino en el seno del bando republicano. Un bando desarticulado en bandas, enfrentadas después de casi tres años de guerra, mermadas por las intrigas, la desconfianza, el agotamiento y la desesperanza. Durante casi una semana los combates entre casadistas y comunistas fueron muy duros. Desde Alcalá de Henares, el coronel Luis Barceló se subleva el 6 de marzo contra Casado. El enfrentamiento alcanza su máxima intensidad el día 10 en Madrid, y el día 12 las fuerzas comunistas, acorraladas en Nuevos Ministerios, se rinden. Pocos días después el Partido Comunista reconoce la autoridad de la Casado. Fueron jornadas sangrientas, aunque el cálculo de bajas, incluido el coronel Barceló, ejecutado por orden de Casado, difiere entre los dos centenares y los 2.000 de algunas fuentes.

Se impuso a continuación en Madrid una calma fúnebre mientras proseguían los contactos con el enemigo. Pero el diálogo resultaba infructuoso. Franco exigía la rendición incondicional. El 23 de marzo acuden a Burgos el teniente coronel Antonio Garijo y el comandante Leopoldo Ortega para proponer una moratoria de un mes para la evacuación y una rendición escalonada de los republicanos. La respuesta será un ultimátum: entrega de la aviación en 48 horas y rendición y entrega de armas del ejército de tierra en cuatro días.


El coronel Prada, sucesor de Casado al frente del Ejército del Centro, fue el encargado de entregar la plaza de Madrid. Lo hizo el 28 de marzo junto a las ruinas del Hospital Clínico, en las trincheras de la Ciudad Universitaria, ante el coronel Eduardo Losas, jefe de la 16ª División franquista, mientras los generales Menéndez y Escobar aguardaban en sus puestos para entregar la fuerza, asumiendo la rendición incondicional.

Madrid que tan bien resistió, fue entregada por la traición de un golpe de Estado interno en 1939, que pretendía negociar la rendición con Franco. La Junta de Casado, Mera y Besteiro, quebraron la estrategia de resistencia de Negrín que estaba convencido de que, más pronto que tarde, estallaría el conflicto europeo y de esta forma se ligaría la suerte de la República Española a la de las democracias europeas. No se equivocaban en el análisis: seis meses después, con la invasión nazi de Polonia el 1 de septiembre de 1939, comenzaría la que sería la Segunda Guerra Mundial. Pero en España ya había llegado la victoria, no la paz. 


Siempre estarán en mi recuerdo todos aquellos
que dieron su vida por defender la libertad,
uno de los ideales más bellos
por el que el ser humano debería luchar

Por las calles y los barrios
Se levantan barricadas
Donde se organizan los proletarios
con banderas rojas, amarillas y moradas

No pasarán vuelven a gritar
eterno grito de lucha y resistencia
sinónimo de rebeldía y desobediencia
eterna batalla por librar

porque la única lucha perdida es la que se abandona
porque la sangre es el carburante de la historia
porque no olvidamos, tenemos memoria
porque los nietos de los obreros no perdonan

por todos aquellos que buscan a sus familias que bajo el suelo están
donde reposan sus huesos mutilados bajo las losas de la necedad
todos aquellos que fueron ellos presos y fusilados al alba gritando NO PASARÁN
siempre estarán en nuestra memoria, su legado y memoria pervivirá

Recordad siempre la triste verdad
que los herederos de esos asesinos hoy gobiernan el estado
a pesar de que ganaron la guerra ellos nos dirán
humanamente quizás nosotros hayamos ganado