24 de agosto, aniversario de la liberación de París. Decenas de republicanos españoles, dentro de La Nueve, lucharon contra el nazismo y el colaboracionismo, después de haber combatido contra los generales fascistas españoles en la guerra de 1936. De la memoria colectiva nos han robado a tantos luchadores por la libertad de los pueblos de Europa. No seremos una democracia sólida y profunda hasta que incorporemos a nuestra memoria colectiva a los hombres y las mujeres que más lucharon por ella.
En la impunidad del franquismo y en la injusticia del presente con ese pasado anidan muchos de los más graves problemas de nuestro presente.
LA NUEVE
La novena compañía, una unidad de choque formada por 150 exiliados españoles, conocidos en el frente como “La Nueve”. Fueron la punta de lanza de la ofensiva aliada en Normandía.
El nombre de "La Nueve" fue asignado popularmente a la 9ª Compañía de la 2ª División Blindada de la Francia Libre, conocida también como la "División Leclerc". Trescientos cincuenta hombres de trece nacionalidades distintas sirvieron en las filas de La Nueve, pero la mayor parte eran españoles: unos 150 republicanos españoles bajo mando francés, aunque en la División Leclerc también estaban enrolados y dispersos otros soldados de origen español en diversas compañías.
La tarde del 24 de agosto de 1944, 144 soldados republicanos españoles de La Nueve, con uniformes y armamento norteamericano y a bordo de Half-Track y Sherman, rompieron la línea defensiva de la Wechmacht y penetraron en París por la Puerta de Italia. Portando blindados con nombres como Los Cosacos, Madrid, Los Pingüinos, Teruel, El Ebro, Guernica, Resistencia, Santander, Guadalajara, Don Quijote, entre otros, fueron la primera unidad aliada en entrar a París. A las 21:22 horas, La Novena irrumpió en el centro de París hasta llegar al Ayuntamiento, donde el semioruga español Ebro efectuó los primeros disparos a los alemanes. La liberación de París había comenzado.
Durante las horas de combates que precedieron a la capitulación final de las tropas nazis, los españoles asaltaron la Cámara de los Diputados, el Hôtel Majestic y tomaron la Plaza de la Concordia. A las 15:30 horas del 25 de agosto, las tropas alemanas se rindieron, y fueron los republicanos españoles quienes recibieron como prisionero al general Dietrich von Choltilz, mientras seguían entrando a París otras tropas francesas y estadounidenses.
Al día siguiente, se celebró el desfile de la victoria por los Campos Elíseos, desde el Arco del Triunfo hasta la Catedral de Notre Dame. Amado Granell fue el encargado de abrir el desfile. Mientras el honor de escoltar a Charles de Gaulle y a los dirigentes franceses correspondió a los soldados de La Nueve, que desfilaron portando brazaletes con la bandera de la II República Española.
"Estos hombres resistieron tres años al fascismo, lo que no hizo Francia ni 40 días." (General Philippe Leclerc, Jefe de la 2ª División Acorazada francesa, donde estaba encuadrada la 9ª Compañía, "La Nueve").
El primer blindado en entrar en la Plaza del Ayuntamiento parisino fue el "Guadalajara, al mando del sargento-jefe francés Marc de Possesse y el teniente Amado Granell, antiguo oficial del Ejército de la República, y con una tripulación totalmente andaluza, siendo un tanque con el nombre de "Ebro" quien efectuó los disparos contra un nutrido grupo de ametralladoras y fusiles alemanes. Seguidamente los civiles salieron a la calle cantando "La Marsellesa", quedando atónitos cuando constataron que los soldados liberadores españoles.
A continuación, los sucesos se sucedieron a gran velocidad. Los componentes de "La Nueve" tomaron varios edificios en los que se atrincheraban los últimos soldados alemanes, hasta llegar, a la mañana siguiente, al hotel "Meurice", donde estaba el puesto de mando del gobernador militar de París, general Dietrich Von Choltitz, quien al verse encañonado por los soldados republicanos españoles pidió la presencia de algún oficial para rendirse según las leyes de la guerra.
Los españoles de La Nueve hicieron frente dentro de la capital a los contraataques y emboscadas de los alemanes que todavía ocupaban la ciudad. El 25 de agosto, el gobernador alemán, atrincherado en el Hotel Meurice con sus tropas de élite, se rindió por fin. Un extremeño, Antonio Gutiérrez, se encargó de mantener encañonado a la máxima autoridad nazi en la capital francesa mientras esperaba que un militar del rango del alemán se hiciera cargo de él. Von Choltitz le regaló a Gutiérrez su reloj, en agradecimiento por haber respetado las convenciones militares internacionales.
Estaban a las órdenes del capitán francés Raymond Dronne, que en sus notas describía a los soldados españoles como unos hombres comprometidos en la defensa de las libertades:
"Tuvieron el valor del soldado. Tuvieron también el valor cívico. La mayor parte de ellos habían sido lanzados muy jóvenes a la Guerra Civil española. No tenían oficio, solamente sabían pelear. Todos se pusieron al trabajo con ardor y corazón."
El día 26 de agosto de 1944 en la triunfante entrada, por parte de los aliados, en París, los blindados de "La Nueve" escoltaron al General De Gaulle, en homenaje a los primeros soldados que habían entrado en la capital parisina, en el Desfile de la Victoria por los Campos Elíseos.
Tras la entrada en París, que para los soldados republicanos españoles sólo era un paso más en la lucha contra el fascismo para ganar, después, la libertad en España; siguieron, avanzando, duramente, en sangrientas batallas con le resto de las fuerzas aliadas hasta llegar al corazón del imperio nazi cruzando el Rin y el Danubio. Hasta llegar a Berschtesgaden, al sur de Salzburgo, y pisando el Nido de las Águilas, la residencia de montaña de Adolf HItelr y a 1.800 metros de altura. Tras todas estas luchas y vicisitudes sólo quedaban, en pie, 16 de los componente de "La Nueve".
¿Cómo llegaron estos republicanos españoles a formar parte de la vanguardia de los aliados que entraron en la capital francesa? Desde febrero de 1939 y tras la derrota de la República, hubo cientos de miles de refugiados españoles que cruzaron la frontera hacia Francia donde les sorprendió la Segunda Guerra Mundial. Muchos de ellos, para evitar ser deportados a España donde les esperaba la cárcel o algo peor, se alistaron tanto en batallones de trabajo como en unidades del Ejército francés. Los que habían escapado de las tropas franquistas en barco, partiendo del puerto de Alicante en el último navío, el "Stanbrook", en realizar el último viaje, se encontraron refugiándose en el norte de África, en diversos campos de refugiados en Argelia y Marruecos, donde Francia todavía mantenía colonias. Otros fueron confinados en diversos Campos de refugiados del territorio francés. La llamada de De Gaulle a la resistencia y a la liberación de Francia frente a la opresión nazi, fue vista por los republicanos españoles como una forma de subsistencia alistándose en la Legión Extranjera del Ejército francés; sobre todo tras el desembarco de las fuerzas aliadas en el norte de África el 8 de noviembre de 1942. Siendo los soldados republicanos españoles con mayor experiencia militar en el combate encuadrados en la 2ª División Blindada del general Philippe Leclerc.
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| Leclerc |
Los republicanos españoles que habían sido derrotados en España, prosiguieron en Francia su lucha armada contra el fascismo y el nazismo, aliados de Franco en la Guerra Civil española, con la ansiada esperanza de que una vez que fuera derrotado el fascismo en la Segunda Guerra Mundial caería también la dictadura franquista. Tras finalizar la Segunda Guerra Mundial, 35 de los republicanos españoles de "La Nueve" habían fallecido en combate y 97 había sido heridos. Con la derrota nazi, "La Nueve" fue disuelta y la mayoría de los supervivientes -de un total de 16- junto a otros exiliados republicanos, se prepararon para liberar España de la bota franquista mediante un ofensiva militar que se realizaría por el Valle de Arán el 19 de octubre de 1944, que fracasó tras dos semanas de duros combates.
La historia de "La Nueve" fue hasta hace muy pos una historia muy desconocida, pues la historia oficial en Francia obvió esta participación española y extranjera en la liberación de París y en la resistencia contra el nazismo. Ya el día 25 de agosto de 1944, el periódico "Liberation" abría su primera página con una gran foro dentro del Ayuntamiento, donde aparece Amado Granell junto al líder de la resistencia parisina, pero en el texto no se hacía mención alguna a Amadeo Granell, hablando genéricamente de "soldados americanos"..., siendo así apartados los soldados republicanos españoles del foco de la noticia. Se podría pensar que fue un despiste de los periodistas en aquellos momentos de tensión, pero parece más que estábamos en un momento de reescribir la historia, como por ejemplo las palabras que, en aquellos días, el general De Gaulle, que no lo hacía inocentemente, cuando lazó su famosa proclama:
"París, ultrajada, París, rota, París, martirizada, pero París liberada. Liberada por ella misma, liberada por su pueblo con el concurso de los ejércitos de Francia, con el apoyo y la contribución de Francia entera. Es decir, de la única Francia, de la verdadera Francia, de la Francia eterna,"
Ni una sola palabra de los republicanos españoles como de las diversas fuerzas extranjeras que habían participado. Todo en un intento de ocultar la imagen de la Francia colaboracionista, alabar a la Resistencia en la que participaron franceses y de otras nacionalidades, y dentro del chauvinismo francés de dejar fuera a los estadounidenses y también a los comunistas locales.
Federica Montseny, recordaba así la importancia de la Nueve: "Si París fue un objetivo simbólico para Hitler, París tuvo asimismo idéntica encarnación de símbolo para los aliados. Liberar París fue la gloria suprema a que aspiró Leclerc y liberar París era el corolario de toda la campaña de Francia. ¡Y París lo liberaron los españoles! "
Posteriormente, al finalizar la Segunda Guerra Mundial, algunos de ellos decidieron seguir en el Ejército francés, pero la mayoría se integraron en la vida civil francesa. No viendo recompensada su ayuda con el material y tropas que necesitaban para derrocar al régimen franquista, por lo que todos tuvieron que quedarse en Francia la no poder regresar a su patria, a España, continuando exiliados políticos durante muchos años más.
Como exiliados políticos de la Segunda República, por la que seguían luchando, sus superiores franceses les permitieron luchar con la bandera republicana en sus uniformes, en sus carros de combate,... Sin embargo, muchos de los componente de "La Nueve" se sintieron traicionados por los aliados porque no los ayudaron en nada para derrocar la dictadura de Franco en España:
"Se sintieron traicionados. Era una espina que tenían clavada todos los que habían estado en La Nueve. Los republicanos españoles que tenían un sentido internacionalista de la lucha, de la política, de la libertad..." (Pedro Bonal, sobrino de Ramón Gualda, uno de los componentes de "La Nueve").
Los méritos de "La Nueve", fueron reconocidos por los historiadores especializados, pero gran parte de la historiografía francesa olvidó la gran importancia de la participación de los republicanos españoles en la Liberación de París, tratándola como una acción exclusivamente francesa. Los historiadores españoles, solo hablaron de este tema, sin profundidad y reconociendo a esta compañía por su valor y destreza.
Su Historia
El exilio comienza en Francia
Primeros meses de 1939. Decenas de miles de hombres, mujeres y niños tiene que
abandonar España ante al avance despiadado de las fuerzas facciosas: en la zona norte republicana, la salida natural es Francia. La otrora tierra de los sin tierra los reciba como delincuentes: los campos de internamiento y un futuro incierto les esperan. pocas salidas para ello, un retorno al abismo español, el alistamiento en la Legión extranjera o formar parte de las Compañías de Trabajo de Extranjeros son las más habituales. el Gobierno francés ya mantiene relaciones diplomáticas con la España franquista y los republicanos son un problema.
Para salir de la zona centro, sur y levante la única vía son las aguas del Mediterráneo, plagadas por mar y aire de corsarios fascistas. de los puertos, el exilio republicano parte a la desesperada hacia el norte de África francés en las embarcaciones que se aventuraron a la travesía. El puerto de Alicante se convierte en la última esperanza. Con el vapor "Stanbrook" zarpan los últimos y desgastados destellos de una república a la que no dejaron crecer y madurar.
Salir del encierro
Las autoridades francesas ofrecieron a los internos españoles cinco opciones para abandonar los campos: volver a España, emigrar a un tercer país, principalmente a México, conseguir un trabajo remunerado en el exterior, incorporarse a las Compañías de trabajadores extranjeros y alistarse en la Legión Extranjera o en Regimientos de marcha de Voluntarios extranjeros (RMVE). Tras el comienzo d ela Segunda Guerra Mundial, quienes exploraron estas tres últimas opciones se encontraron, de nuevo, combatiendo al fascismo internacional que meses antes les había derrotado en España. y dado que el alto mando francés no permitió la creación de unidades autónomas españoles en el ejército regular francés, la contribución española a la defensa francesa en la campaña francesa fue especialmente importante en las filas del 21º , 22º y 23º RMVE y en las del primer regimiento Extranjero, el más antiguo de la Legión Extranjera
Primeros combates en el exilio
La mayoría de los españoles de la Nueve iniciaron su vida en armas en 1936 oponiéndose al golpe de estado. Defendieron la legalidad republicana durante casi tres años de guerra en España hasta que huyeron a territorio francés. lo hicieron junto al casi medio millón de personas que cruzaron los Pirineos a comienzos de 1939, o junto a quienes, meses más tarde, alcanzaron los territorios que Francia controlaba en el norte de África. En ambos casos, la recepción oficial francesa estuvo marcada por la improvisación, la separación y la reclusión. y es que esa fue la fórmula con la que la III República francesa simplificó una política de acogida concebida para garantizar el orden y la seguridad tas su fronteras. clasificados y separados de sus familias, los hombres fueron encerrados en campos de internamiento vigilados por gendarmes y tropas coloniales, mientras que las mujeres, los niños y los ancianos fueron redistribuidos en refugios por toda Francia. Argelès-sur-mer y saint Cyprien en la metrópoli, o Suzzoni y Morand en el norte de África fueron algunos de los campos más conocidos: recintos en los que miles de españoles permanecieron encerrados y obsesionados con recuperar la libertad y reencontrarse con sus seres queridos.
Entre 1940 y 1945, más de 1100 españoles, incluidos los miembros de la Nueve, formaron parte del colectivo extranjero más numeroso que sirvió en los ejércitos franceses libres. Sin embargo, además de ellos, miles de hombres y mujeres españolas, emigradas y/o refugiadas, se enfrentaron a las tropas de Hitler y a sus socios desde la clandestinidad, incorporándose a las filas de la Resistencia. Su contribución resultó fundamental en la creación de una importante prensa clandestina española en Francia. En el funcionamiento de decenas de redes de acción, información y evasión aliadas. En operaciones de sabotaje contra las tropas de ocupación y sus infraestructuras clave. Y en la liberación de departamentos como el Ariège, Bajos-Pirineos, Gers, Gard, Herault, Tarn, Avyron o los Pirineos-orientales. Todas estas acciones las llevaron a cabo formando parte de diferentes organizaciones y grupos de resistencia franceses y extranjeros, siendo la Unión Nacional Española y su brazo armado, el XIV cuerpo de guerrilleros, la organización de matriz comunista que concentró a un mayor número de combatientes españoles.
Los alistados en la Legión (13ª Demi-Brigade) se batieron el cobre en la incursión aliada a Narvik (Noruega): los improvisados Batallones de Marcha, repletos de españoles, lucharon espaldas al mar en Dunkerque.. los que no cayeron allí, acabaron en los campos de exterminio nazis. Tras la caída de Francia, todos los que pudieron se unieron a las fuerzas de la Francia Libre, bajo el mando del general De Gaulle.
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| Bandera de las fuerzas de la Francia Libre |
Les corps franc d'Afrique
En junio de 1940, Charles de Gaulle respondió al armisticio y capitulación francesas creando, en Londres, la Francia Libre: una aventura político-militar cuyos ejércitos- Las Fuerzas Francesas Libres (FFL)- aumentaron progresivamente gracias al aporte de franceses, extranjeros y soldados coloniales. De hecho, en la fase final de formación de las FFL durante a primavera de 1943, todos ellos resultaron también esenciales en la formación de la Nueve. Y es que buena parte de los españoles y extranjeros que integraron la compañía en su inicio se alistaron en ese periodo. Lo hicieron principalmente en Túnez, Marruecos y Argelia, tras haber servido varios meses en el Cuerpo Franco de áfrica (CFA): unidad que tuvo en su tercer batallón al grupo humano que fuera el núcleo original de la Nueve.
Con el desembarco aliado en el norte de África (noviembre de 1942), los franceses libres de la zona y exiliados de otros países ( con mayoría española) crearon y dieron forma a esta efímera unidad independiente (noviembre 1942-mayo 1943). En sus filas se formó la 9ª Compañía (verdadero embrión de La Nueve) al mando del antiguo almirante de la flota republicana
Miguel Buiza proveniente de la Legión con el grado de capitán, acompañado de muchos compatriotas. Con uniformes británicos y armas estadounidenses combatieron en Túnez y liberaron bizerta tras una dura lucha.
Creación de la 2 División Blindada
Entre los meses de mayo y agosto de 1943, comenzaron su formación en Libia para pasar más tarde a Marruecos: se crea la 2ª División Blindada Francesa. Llegó la imposición norteamericana de blanquear las tropas francesas que habían de integrar esta unidad. en consecuencia, los soldados negros fueron sustituidos por jóvenes norteafricanos, voluntarios franceses y antifascistas internacionales, entre ellos cientos de españoles pertenecientes al CFA que fueron integrados en el regimiento de marcha del Chad. a cambio, llegarían al puerto de Casablanca los vehículos y el material estadounidenses necesarios para armar la división. Es nombrado jefe el general Philippe de Hauteclocque, llamado "Leclerc": estructurada a semejanza de las unidades del US Army, en su regimiento de infantería blindada, regimiento de Marcha del Chad (RMT), se constituirá la 9ª compañia, la Nueve, al mando del capitán Dronne y formada por españoles combatientes de primera hora a los que se unirán los liberados de los campos y los trasladados desde otras unidades, especialmente la Legión, entre otros. El material estadounidense les ayudará a entrenarse en la guerra moderna.
A las órdenes de Dronne, los hombres de la Nueve fueron entrenados en el norte de África durante más de diez meses. La compañía se conviritó en una unidad de infantería motorizada transportada, principalmente, en vehículos semiorugas o half-tracks a los que pusieron nombre sus propios tripulantes: Teruel, Gernika, Madrid o Guadalajara. Nombres que evocan diferentes batallas de la Guerra Civil Española, a los que cabe añadir otros como Don Quichotte, Libération o resistance.. todos, hombres y material, pusieron rumbo a Europa a mediados de mayo de 1944. Su destino, Pocklington (Inglaterra)
En abril de 1944 la División se trasladó a Inglaterra para finalizar su entrenamiento y prepararse para cruzar el Canal y liberar Francia: desde diciembre del año anterior, de Gaulle le ha asignado en secreto el papel de liberar París. El III Batallón del RMT al mando del comandante Putz, donde forma La Nueve es llamado el español, ya que la mitad del mismo está compuesto por exiliados republicanos españoles. su número total en toda la división no llegará a los mil alistados. los españoles dejarán en suelo británico un gran recuerdo entre sus habitantes.
Entre el 31 de julio y 2 de agosto de 1944, la División embarca y realiza la travesía a Francia. Llegan a la playa de Utah y el general Leclerc es recibido por el general Walter, estadounidense. De nuevo en suelo francés, la primera parada fue Écouché, población en la que la Nueve recibió su "bautismo de fuego" e inició su proceso de transformación.
Camino a París
Se suceden los combates mientras la división avanza. Mortain, Aleçon, Argentan, cierre de la bolsa de Faliase. En concreto, la lucha en la localidad de Ecouché, marcará un punto de inflexión: en el duro combate desarrollado, pierden la vida los primeros españoles de la unidad, que logrará tomar todos sus objetivos, causando un gran número de bajas al enemigo, destruyendo abundante material y capturando muchos prisioneros en audaces golpes de mano: El día 21, fuerzas de la División reciben la orden secreta de trasladarse a París. La resistencia de la ciudad se alzado en armas contra el ocupante y la situación es grave.
El camino de la divisón hacía París se convierte en una marcha contra reloj, con riadas de franceses que quieren saludar a sus libertadores, todo ello en medio de duros combates intermitentes para desalojar y destruir el enemigo que les espera en ruta y causa numerosas bajas. Arpajon, Longjumeau, Antony y en Croix de Berny, al atardecer del día 24, Leclerc dice al capitán Dronne que "No hay que hacer caso de órdenes idiotas" y que se dirigirá directamente a París. La columna, acompañada de la segunda y tercera secciones de la Nueve, los semiorugas de mando y reparaciones, tres tanques Sherman del 501º Regimiento de carros de combate y una sección del 13º batallón de ingenieros toman el camino ordenado y sin parada entran en París por la puerta de Italia, desbordados por los parisinos que les reciben.
Llegada y combates en París
Con la llegada de la División francesa y la 4ª estadounidenses, los combates se generalizan por toda la ciudad, limpiado , con ayuda de la resistencia local, de enemigos la ciudad. La Central telefónica será su objetivos y allí también habrá bajas. Finalmente, toman el Hotel Meurice, sede del Cuartel general Alemán, haciendo prisionero al general Von Choltiz.
El resto del día 25, la unidad tomará posiciones, haciendo nuevos prisioneros, patrullando calles y acabando con nidos de resistencia. los exiliados, muchos de ellos en la Resistencia, se sorprenden enormemente al encontrar paisanos entre las fuerzas libertadoras. pronto se correrá la voz y las vistas a los españoles de la Leclerc se prodigarán en busca de noticias de familiares y amigos o intentando encontrar algún rostros conocido. ese día, París, se llenará de los acentos de España y la esperanza de poder volver pronto a ella como libertadores
A partir del día 26, la división acampa en el bosque de Boulogne. Tras tres semanas de continuos combates y de lograr abrir el camino a París, es un descanso merecido. Las visitas de compatriotas exiliados se suceden el campamento, civiles y miembros del antiguo gobierno republicano en el exilio.
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Portada de la novela gráfica 'Los surcos del azar' de Paco Roca.
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Camino a Alemania
El 8 de septiembre la división se pone en marcha: los combates se suceden en tierras francesas camino de Alsacia y Lorena. Lugares como Châtel, Ménarmont, Vaqueville y Bandoviller se convertirán en testigos del valor de los hombres de la Nueve. Es precisamente, después de esta última batalla, cuando la unidad perderá su condición de "española": las continuas bajas de los veteranos con cubiertas con jóvenes reclutas franceses a los que los supervivientes acogen y enseñan. Estrasburgo es liberada el 23 de noviembre y la bandera francesa ondea en su catedral.
Los ochos meses que separan la liberación de París de la victoria aliada en europa en mayo de 1945, constituyen el periodo más sangriento de la historia de la Nueve. No en vano, entre septiembre de 1944 y enero de 1945 se registraron más del 75 por ciento de las bajas que acusó la compañía. pérdidas que incluyen a los muertos y heridos en combate, así como los traslados producidos por congelaciones y pies de trinchera. Châtel-sur-Moselle o Vacqueville dan nombre a algunas de las localidades en las que tuvieron lugar los enfrentamientos más duros del otoño de 1944. Tras ellos llegarían los no menos exigente combates en Alsacia, la liberación de Estrasburgo y las operaciones en Colmar: solo en estas últimas causaron baja más de quince hombres de la Nueve. De esta forma, los españoles más veteranos fueron dejando paso a nuevos voluntarios y reemplazos franceses que se integraron en las filas de una compañía que,a principios de 1945, casi nada tenía que ver con la unidad formada en orán en agosto de 1943, y muy poco con la desembarcada en Normandía un año más tarde.
El siguiente objetivo será la limpieza de la Bolsa de Colmar. Las condiciones climatológicas que sufren son de una dureza tal, que el frío causa las mismas bajas que las balas alemanas. Más combates, más sangre española riega la nieve de Alsacia. La Nueve tendrá duros enfrentamientos en Witternheim y Grunsenheim, donde el jefe del "batallón español", el teniente coronel Pultz, será víctima de la artillería alemana: finalmente, los combates en al zona finalizarán el 1 de febrero de 1945.
Brechstesgaden, la victoria final
Al término de los combates en Coimar, La nueve fue relevada y enviada a retaguardia. por delante más de dos meses de descanso. Tiempo este en el que nuevos refuerzos llegaron a una compañía que estaba a punto de perder a su capitán, Dronne, ascendido a comandante y jefe del tercer batallón en sustitución de Joseph Putz, muerto en combate. En consecuencia, el capitán francés Jospeh Marie Dehen tomó el mando de la Nueve, ya sin el valenciano Amado Granell como su segundo. Tras los cambios, la compañía se puso en marcha de nuevo y, tras cruzar el Rin y el Danubio, se internó en Alemania.
El 23 de abril de 1945, la División cruza el Rhin y pisa suelo alemán: se da la orden de dirigirse hacia Berchtesgaden, el "Nido de águila" de Hitler y tomarlo. Se producen combates contra posiciones artilladas en Inzell y Weissbach: la destrucción de un puente en esta localidad supondrá la última acción bélica de la Nueve. Por fin, el 4 de mayo se alcanza el montañosos reducto nazi, al que llegará Leclerc el día siguiente, finalizando la campaña de la División.
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| La Nueve |
La figura de Amado Granell
Nacido en Burriana, en noviembre de 1898. Hijo de María Francisca Mesado Monzonís y de Juan Bautista Granell Sabater, comerciante dedicado a la importación de madera de Guinea.
Amado mostró muy pronto su naturaleza guerrera alistándose a la Legión, de la que fue expulsado a petición de su padre por supuesta minoría de edad. La experiencia le marcó y siempre habló de ella orgulloso.
Electricista de profesión, trabajó en una tienda de lámparas en la calle Ribera, de Valencia. Llegó a Orihuela a comienzos de los años treinta para prestar servicio en la empresa “Eléctrica Balaguer”. Cerrada ésta, se estableció en la calle San Pascual, dedicado a la venta de material eléctrico, radios y bicicletas.
Afiliado al Partido Socialista, en marzo de 1936 fue elegido 2º teniente de alcalde. Al iniciarse el alzamiento encabezó el Comité de Enlace Antifascista que intentó controlar la caótica situación provocada por los militares rebeldes.
Pero Granell no estaba hecho para la política. Desaparecido el comité, Ramón Pérez lo llevó a Alicante, donde se alistó en el Ejército Voluntario en septiembre de 1937 iniciando una brillante carrera militar. En agosto de 1938 escribió al Consejo oriolano, ya como jefe de la 49 Brigada Mixta del Ejercito Popular.
El Juzgado Militar de Orihuela ordenó su busca y captura en febrero de 1940 y en abril de 1941, para ser juzgado por rebelión militar.
Mientras le buscaban en Orihuela acabada la Guerra Civil, Amado Granell acompañaba a los americanos en la ocupación de Orán.
Pronto se enroló en los “Cuerpos Francos de África” y, en 1943, formaba parte de la División Leclerc, Tercer Batallón de Marcha, conocido como “el Batallón hispano”, que estaba integrado por numerosos españoles exiliados, curtidos en las batallas españolas.
Amado sintonizaba bien con las tropas y poseía la experiencia de mando acumulada durante la Guerra Civil. Como teniente de “La Nueve”, combatió contra nazis y fascistas en el norte de África. Tras recibir entrenamiento en Gran Bretaña, los vehículos de su compañía, bautizados con los nombres de Brunete, Ebro, Guernica, Teruel, Guadalajara, etc., desembarcaron en Normandía y fueron los primeros en llegar a París.
Para escarnio del nuevo régimen español, en agosto de 1944, Granell pasó a la historia, inmortalizado por el diario Liberation, como el libertador de París. Su blindado abrió la marcha en el “Desfile de la Victoria” en los Campos Elíseos ondeando la bandera republicana.
El propio De Gaulle le entregó la Legión de Honor, ofreciéndole el empleo de comandante si adoptaba la nacionalidad francesa. Dicen que su respuesta fue: “a España la quiero como una madre, a Francia como una novia”.
“La Nueve” siguió avanzando hasta Alemania, llegando al “Nido del Aguila”, el bunker de Hitler. Había cumplido su promesa de lavarse las manos en el Rhin. Permaneció en esta mítica compañía hasta finales de noviembre de 1944, fecha en la que agotado y enfermo fue sustituido, siendo uno de los pocos supervivientes de “La Nueve”.
Siempre pensó que, derrotados Hitler y Mussolini, el siguiente sería Franco; pero los aliados tenían otros planes: la guerra acabó sin llegar a liberar su patria.
Tras un periodo de intrigas políticas por Europa, en el que llegó a entrevistarse con don Juan de Borbón, frustrado, volvió a Francia y en 1950 abrió el restaurante “Los Amigos” en la calle Bouloi de París. Mucho después, regresó a España y junto a un socio regentó un comercio llamado “Radio Colón”, en Valencia.
Falleció en mayo de 1972 en accidente de tráfico en Sueca (Valencia).
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| Amado Granell |
La figura de María Vázquez Blanco
María Vázquez Blanco participó en la liberación de Rouen en 1944 junto a la Resistencia y el ejército franceses contra los nazis. Nacida junto a El Ferrol e hija de un capitán de la Marina republicana, tras la Batalla del Ebro partió de Madrid a Valencia junto a su madre y sus hermanos Alicio y Julia. En febrero de 1939 cruzaron la frontera española por Le Perthus. Ellas fueron enviadas a Grugny, en la Normandía. Alicio se alistó en la Legión extranjera de Pétain, fue enviado a África y allí desertó para enrolarse en la 2ª División Blindada del general Leclerc. Acabó en la célebre compañía La Nueve, integrada por 160 soldados, casi todos (146) españoles, que el 24 de agosto de 1944, al mando del héroe militar francés, fueron los primeros en entrar en París. María, que tenía estudios de enfermería, encontró trabajo en un hospital de Rouen, ayudó a conquistar la ciudad, fue fotografiada por el Ejército canadiense tras izar la bandera republicana española en el Ayuntamiento, se enamoró de un soldado de las tropas aliadas, se vistió de hombre para poder entrar en EEUU, se casó, tuvo una hija, mandó cartas desde California y Florida y no se supo más.
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| María Vázquez Blanco |
Reconocimiento tardío
Charles de Gaulle reconoció la importancia de La Nueve, la compañía de republicanos españoles que liberó París en la Segunda Guerra Mundial, y la honró como guardia de honor durante su entrada a la ciudad. El Periódico. De Gaulle y otros líderes de la Francia Libre confiaron en los miembros de La Nueve, incluso antes de que la unidad entrara oficialmente en París.
El reconocimiento de De Gaulle a La Nueve se manifestó de varias maneras:
- La Nueve como guardia de honor:
Tras la liberación de París, La Nueve fue designada como la guardia de honor del general de Gaulle, demostrando la confianza y el respeto que el líder francés les tenía.
- Confianza en la vanguardia:
A pesar de la estrategia aliada de rodear París, de Gaulle permitió que La Nueve liderara la entrada a la ciudad, lo que demuestra su confianza en la unidad.
- Agradecimiento por su papel en la liberación:
De Gaulle reconoció públicamente la labor de La Nueve en la liberación de París, resaltando su contribución a la victoria sobre los nazis.
Las vidas de los supervivientes se rehicieron fuera de españa y, aunque con el paso del tiempo, las recompensas se sucedieron, la historia oficial francesa, calló la procedencia de aquel grupo con fama de indisciplinado, que se portó como la mejor unidad de choque de cualquier ejército, ganándose el respeto de sus jefes y compañeros de armas y la total admiración de los nuevos reclutas que recibían.
En 2004 se inauguraron en París las placas que trazan el curso de La Nueve. Seis años más tarde, la ciudad concedió la 'Medalla de la Villa de París' a los tres únicos supervivientes: Manuel Fernández, Luis Royo y Rafael Gómez.
En 2014, una marcha por el mismo camino reunió a más de 1.500 personas, a petición de la asociación del 24 de agosto de 1944, cofundada por Mesquida.
Un año más tarde, el jardín del Hôtel de Ville de Paris pasó a llamarse "Jardín de los Combatientes de La Nueve".75 años después de su heroico descubrimiento, se inauguró un fresco en honor de los combatientes republicanos en el distrito 13 de París.
Os exiliaron forzosamente de vuestro país
donde reinaba el caos, la muerte y la represión
Reconocieron vuestra compromiso y vuestro valor
cuando con el puño levantado liberasteis París
París sometida y rendida, París humillada y ultrajada
aplastada por la bota de la bestia fascista
París que vales más de mil misas, París liberada
por la resistencia firme y activista
Vencisteis al fascismo internacional
enarbolando la bandera tricolor de la libertad
mientras en vuestra patria ésta yacía muerta y enterrada
bajo la bota fascista de traidores militares ¡Recordad!
Volvisteis a entonar el NO PASARÁN
y defendisteis la democracia y la libertad
en una patria extranjera vuestro cántico no fue silenciado
resististeis y vencisteis y el fascismo fue derrotado
y a pesar de que intentaron borrar vuestro legado de la historia
francesa y de la mundial, el pueblo recuerda vuestra resistencia espartana
dejando huella profunda en nuestra colectiva memoria
huella siempre recordada por los hijos de nietos de la España republicana
después de tanto tiempo pasado, vuestro esfuerzo y vuestra lucha fue reconocida
y dejasteis de ser líneas anónimas en la historia europea reciente
siempre coherentes, siempre fieles, siempre consecuentes
siempre hay que avanzar porque la lucha que se abandona es la que siempre está perdida
y ahora os reciben y galardonan con honores
porque llevabais como armas la razón y la verdad
y vuestro esfuerzo y sacrificio por fin es recordado
y vuestra historia forma parte ya de nuestra memoria antifascista
Os dirán que perdisteis la guerra y fuisteis los derrotados
pero humanamente fuisteis vencedores
en la liberación de los pueblos y la humanidad
en un mundo sumergido en el caos resplandece vuestro ejemplo activista