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POEMAS, CUENTOS Y ESCRITOS REVOLUCIONARIOS DE DANIEL FERNÁNDEZ ABELLA is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License. Para utilizar primero y siempre sin ánimo de lucro ha de consultar al autor. Daniel Fernández Abella todos los derechos reservados.

miércoles, 15 de agosto de 2018

EL MARQUÉS DE SADE

Donato Alfonso Francisco, marqués de Sade, (París 1740+1814), el primer escritormaldito de la época moderna, porque sadismo es el sustantivo creado por sus obras y su vida. Su posición social lo emparentaba con la real casa de Condé, desde una de sus antecesoras - Laure de Noves - que el poeta italiano del siglo XIV inmortalizó en sus versos, y cuando nació Sade, en la mansión Condé, su padre era diplomático en la corte del Elector de Colonia;
su madre, Melena Elénore Maulé de Carman, era dama de compañía de la Princesa de Condé.


Él heredó propiedades en Francia del señorío de Saumane, La Coste, y el señorío de Mazan, dominios en las provincias de Bugey, Valromey, y Gex.
Terminada sus primeras letras con su tío Abbé de Sade de Ebrueil, hizo sus estudios en el Lycée Louis-le-Grand en París. Su respaldo aristocrático lo acreditó en varios escalones en los regimientos del rey; en el 1754 empezó su carrera militar, que abandonó en 1763 al final de la Guerra de los Siete Años. Ese mismo año se casó con la hija de una familia burguesa de alto rango en la magistratura de Montreuil; su suegro era el Presidente del Parlamento de París, un cuerpo del legislativo, dependiente del monarca. Apenas había transcurrido el primer mes de su matrimonio, cuando inició un asunto amoroso con la actriz, La Beauvoisin, que ya había tenido varios protectores. Sade invitaba a las prostitutas a su "nidito de amor"que poseía en Arcueil y las sometía diversos abusos sexuales. Por estas acciones fue enviado a prisión en la fortaleza de Vincennes, por orden del rey.


Liberado, después de varias semanas de prisión, reasumió su vida de libertino, pero había contraído grandes deudas. Fue en 1768 cuando estalló el primer escándalo público: el asunto de Rose Séller, que era una joven prostituta que Sade había conocido en domingo de Pascua; la llevó a su
casita de Arcueil, y abusó de ella sexualmente, a su modo. La muchacha pudo escapar y contó al vecindario los brutales actos antinaturales a que la había sometido y les mostró las heridas que le había causado. Sade fue sentenciado y enviado a la prisión de Pierre-Encise, cerca de Lyon.


Luego de cumplir su condena, se retiró a vivir en su castillo de La Coste. En junio de 1772, viajó a Marsella para tratar de conseguir algún dinero del que tenían gran necesidad. Allí, comprometió a Latour, su sirviente, para encontrarle algunas prostitutas en las que el marqués pudiera
saciar sus excesos sexuales y, al mismo tiempo, practicó sodomía con Latour. Las mujeres jóvenes ayudaron deliberadamente al marqués regalándole una cajita de dulces, que contenían afrodisíacos. Cuando poco después, tanto Sade como Latour, se sintieron enfermos, con dolores de estómago, temieron que habían sido envenenados, huyeron al estado de Sardinia, donde fueron arrestados. El Parlamento de Aix los sentenció a muerte por defecto, simuladamente. Después de escapar de la fortaleza de Miolans, Sade se refugió en su castillo de La Coste, momento en que se reunió con su esposa. Ella compartió su compañía, pero desistió de ser cómplice por las súplicas de sus padres, del vecindario y de las muchachas que había sufrido experiencias con Sade, quejas que fueron presentadas al fiscal. Sade huyó a Italia acompañado por su cuñada, que se había unido al marqués. Volvió a la Coste en 1776. Pero, un escándalo seguía a otro y esta atmósfera, una vez más, se volvió en su contra. Esta vez fue arrestado y enviado al calabozo de Vincennes el 13 de Febrero de 1777, donde las condiciones de vida eran pésimas. Sade intentó incitar a los prisioneros para sublevarse.


Las visitas de su esposa, que fueron eventualmente permitidas, se esfumaron cuando sufrió un repentino ataque de celos. La marquesa se retiró a un convento. Sade resolvió su rabia y fastidio por estar en prisión, escribiendo. Todos los temas eran sobre asuntos sexuales: gráficos, novelas, obras de teatro. En julio de 1782 de julio terminó su Diálogo entre un sacerdote y un moribundo, obra en que se declara ateo. Sus cartas a su abogado así como las que escribió a su esposa, son una combinación de incisivo e implacable espíritu rebelde. En 12 de Febrero de 1784, fue trasladado a la Bastille en París. Ahí, en un rollo de papel unos 12 metros del largo, escribió Ciento veinte días de Sodoma, en que él describe una numerosa variedad de perversiones sexuales; pero es en 1787 cuando produce su más famosa novelas de su carrera Los infortunios de la Virtud.

En los años siguientes escribió novelas cortas y cuentos que, en 1788, se publicaron bajo el título Los crímenes del amor, pero donde detalla numerosas variedades de perversión sexuales es en Ciento veinte días de Sodoma. Sade, además, ofreció varias obras a la Comédie-Francaise, así como a otros teatros. Aunque se aceptaron cinco de ellas, no todas ellos fueron estrenadas. Separado de su esposa, vivía ahora con una actriz joven, la viuda Quesnet, y entonces escribió su Justina la novela de los males de la virtud o Los Infortunios de Virtud y Juliette.


Durante el Reino de Terror le salvó la vida a su suegro, Montreuil, aunque ellos habían estado a favor y fueron responsables de sus varios encarcelamientos. Sade pronunció discursos en nombre de la Revolución, pero se le tachó de moderado; equivocadamente, se le inscribió en la lista de emigrados. Sade escapó de la guillotina, por casualidad, el día antes que el líder revolucionario Robespierre fuera derrocado, en el momento que Sade estaba viviendo con la viuda Quesnet en condiciones de pobreza abyecta. El 6 de marzo de 1801, se arrestó a su editor, donde copias de Justine y Juliette se encontraron con notas suyas y varios manuscritos escritos a mano. De nuevo le enviaron a Charenton, donde causó nuevos escándalos.


No obstante, él tuvo éxito al estrenar alguna de sus obras en Charenton, con un elenco en que los actores eran los presos. Por último inició una ambiciosa novela que tendría 10 volúmenes; alcanzó a escribir dos: Los Días de Florbelle o Naturaleza Quitaron el velo. Después de su muerte, su hijo mayor hizo quemar todos sus manuscritos, cumpliendo la voluntad de su testamento, escrito en 1806.


Estableció "los rastros de mi tumba desaparecen de la cara de la tierra, cuando yo me adulo que mi memoria se borrará de la mente de hombres." 
A la salida del siglo XX el poeta francés Guillaume Apollinaire ayudó a establecer el dominio dejado por Sade en la cultura. Hoy sus escritos marcan un momento importante en la historia de literatura en la que figura como el primero de los modernos escritores malditos.


martes, 14 de agosto de 2018

BERTOLT BRECHT

Desde su juventud fue hombre comprometido, en todas sus creaciones, desde los panfletos que redactó, sus obras literarias, sus producciones teatrales, su obra poética o los guiones de cine y las películas que dirigió. Fue un hombre profundamente odiado por los alemanes, por su trayectoria social y porque lanzaba mensajes de conducta ética hasta en sus poemas; por ejemplo: allí donde todos callan, él hablará, que puede completarse con el destino del hombre es el hombre mismo. Sin duda, se trata de una de las grandes figuras literarias, políticas y sociales de la Europa moderna; y, al mismo tiempo, un artista, un rebelde, un agitador, un propagandista, un esteta, un viajero y poseedor de una versatilidad intelectual incomparable, ya que fue capaz de escribir brillantes ensayos, virulentos manifiestos, notables libretos de ópera, mordaces comentarios periodísticos y obras imborrables del teatro moderno.


Este es un apretado resumen para presentar a Bertolt Brecht, que nació en Augsburgo en 1898 y murió en Berlín 1956.

La infancia de Brecht transcurrió durante los años en los que Alemania tenía una economía que daba confianza a sus ciudadanos. Sin embargo, todo cambió al estallar la guerra; Brecht tenía solo 16 años, motivo por el cual no fue movilizado inmediatamente, lo que le permitió ingresar a la Universidad de Munich para cursar medicina. En 1918 fue llamado a filas como enfermero militar, y en este desempeño conoció las crueles atrocidades y miserias sin cuento de la guerra. Por fortuna, pronto llegó el armisticio, pero la derrota y el hambre, fueron el caldo de cultivo para los alzamientos de Kiel y Berlín, que proclamaron la República. Brecht, desmovilizado, hizo amistad con intelectuales izquierdistas y fueron los cambios que ocurrían en la sociedad alemana, los que inspiraron su primera obra -Baal. En enero de 1919, Carlos Liebdknecht y Rosa de Luxemburgo, fueron asesinados, lo que originó una violenta ola de represión antirrevolucionaria. Baal fue presentada en Leipzig y tuvo éxito de público, pese a que, a la vez, provocó fuertes manifestaciones de protestas. Berthold escribió entonces En la selva de las ciudades y Tambores en la noche, ganando con ésta obra, el premio Kleist; su producción siguió con Hombre por hombre, cuyo papel principal lo hizo Peter Lorre, famoso artista de cine; en 1927, escribió el libreto de la ópera Grandeza y decadencia de la ciudad de Mahagonny, una obra satírica y amarga.


En 1928 se asoció con el músico Kurt Weil para escribir una de sus obras más conocidas La ópera de tres centavos, estrenada en Berlín, y cuyo éxito no ha tenido parangón en la historia contemporánea del teatro alemán. Al año siguiente, escribió dos obras didácticas El que dice que sí, el que dice que no y la que tituló La decisión. Y llegamos al año
1930, fatídico para Alemania, porque los nazis obtienen sus primeros éxitos, apoyados en la crisis económica; tres años más tarde se produce la catástrofe: Hitler sube al poder. Brecht, todavía, publica dos nuevas obras Santa Juana de los mataderos y La Madre. Tras el incendio del Reichstag, los nazis inician la persecución de los intelectuales. Berthold viaja a Viena, a París, a Dinamarca, a Finlandia y a los Estados Unidos. En 1934, en Moscú publica tres obras de implacable crítica al nazismo: Cabezas redondas y cabezas puntiagudas, la siguiente es Los Horacios y los Curiacios, y Arturo Ui. En 1938 publica Terror y miseria del Tercer Reich, obra que constituye un contundente ataque contra el nazismo, y termina de escribir el drama histórico Galileo Galilei, cuyo papel principal lo asumió el famoso actor inglés Charles Laughton.

Llega el momento en que produce una de sus obras teatrales más significativas Madre Coraje, basada en un episodio de la Guerra de Treinta Años; por último, omitiendo algunas obras políticas, Brecht escribe otra de sus creaciones teatrales más importantes El círculo de tiza caucásico. Mientras tanto, en Estados Unidos se inicia la siniestra época persecutoria del senador MacCarthy; Brecht, decide regresar a Alemania, pero los aliados se niegan a concederle el permiso de entrada y debe intervenir Edwin Kirsch, alcalde de Praga, quien le da un visado de tránsito. Así pudo regresar a su patria, pero al Berlín Oriental.

En Agosto de 1956, murió Bertolt Brecht

jueves, 9 de agosto de 2018

IRLANDA Y LAS BRIGADAS INTERNACIONALES

Durante la guerra española (1936-1939), más de 35.000 hombres y mujeres de 53 países distintos, agrupados en las Brigadas Internacionales, acudieron a España en auxilio del gobierno de la II República. Nunca en la historia se ha producido un caso tan extraordinario de solidaridad internacional. Aquellos jóvenes vinieron dispuestos a dar su vida para ayudar al pueblo español cuyos derechos y  libertades estaban amenazadas por el fascismo español y europeo. Más de 9.000 de ellos dejaron sus vidas en los campos de España.

Las Brigadas Internacionales no fueron, al contrario de lo que se suele creer, ni los primeros ni los únicos voluntarios extranjeros que partieron a luchar a España en favor de la República. Ya antes de su formación (en octubre de 1936) había en la Península un número, aunque no muy alto, de soldados extranjeros, que desde prácticamente el día de la sublevación de los nacionales estaban participando en la contienda. Algunos de ellos ya residían en España antes del golpe del 18 de julio y procedían mayoritariamente de países con gobiernos fascistas, de donde se habían visto obligados a exiliarse por su militancia progresista, socialista, comunista o anarquista. Por esta razón, los dos principales países de origen de estos primeros voluntarios extranjeros fueron Alemania e Italia.

Irlanda y las Brigadas Internacionales


La Columna Connolly fue una unidad de voluntarios irlandeses integrados en la Brigada Lincoln que formó parte de las Brigadas Internacionales que combatieron en apoyo de la II. República durante la Guerra Civil Española. Recibe su nombre del líder socialista irlandés James Connolly, ejecutado en 1916, con motivo de su implicación en la insurrección de Pascua contra el poder inglés.

Al comenzar la Guerra Civil, el republicano irlandés Peadar O´Donnell se encontraba en Barcelona para la apertura de las Olimpiadas Populares, olímpiadas que por el estallido de la guerra, nunca llegaron a celebrarse. Desde el primer momento, O´Donnell movilizó unidades de voluntarios en apoyo del Gobierno republicano entre los miembros del Ejército Republicano Irlandés (IRA) y otros activistas nacionalistas. La creación de la Columna Connolly fue también una reacción frente a la creación de la Brigada Irlandesa, del fascista Eoin O´Duffy, que agrupaba a los voluntarios pro-nacionales en España.

Los primeros integrantes de la Columna Connolly llegaron a España en diciembre de 1.936 con Frank Ryan liderando el grupo y se instalaron en Albacete, ciudad que era el cuartel general de las Brigadas Internacionales. Se les integró en el Batallón Lincoln compuesto mayoritariamente por norteamericanos, para que no tuviesen que estar en el Batallón Británico, ya que con los ingleses, por razones históricas, sobradamente conocidas, la relación era altamente conflictiva.

Esta pequeña unidad estaba compuesta tan sólo por 150 hombres. Participaron en las muy importantes batallas de Madrid, Jarama y el Ebro. En la del Jarama, combatieron contra sus compatriotas de la Bandera Irlandesa. El líder de la Columna, Frank Ryan, fue herido, y tras recuperarse en su país, regresó, participando en el Frente de Aragón, siendo capturado y llevado al tristemente célebre campo de prisioneros (o Campo de Concentración) de Miranda de Ebro (Burgos), donde fue sentenciado a muerte. Sin embargo, la intervención del Presidente de Irlanda, Éamon de Valera, consiguió que se le perdonase la vida. La pena de muerte fue cambiada por 30 años de cárcel, pero en 1.940, se le liberó y fue trasladado a la frontera francesa y puesto bajo custodia alemana.

En septiembre de 1.938, poco después de la batalla de Ebro, la última ofensiva republicana de la guerra en la que los voluntarios irlandeses participaron también, el gobierno de la República española disolvió las Brigadas Internacionales en la esperanza inútil de asegurar la ayuda militar de las otras democracias, los combatientes supervivientes de la Columna Connolly, regresaron a Irlanda.


La solidaridad por bandera

El internacionalismo proletario tiene dos elementos importantes: la solidaridad con los procesos revolucionarios de todos los pueblos del mundo, que se expresa a través de la prestación de ayuda a éstos para que alcancen éxito; y el aprendizaje de lo que ellos tengan de positivo para alcanzar los comunes objetivos de la causa revolucionaria de los trabajadores.

En este marco, la tesis que está detrás del internacionalismo proletario es que la “solidaridad de clase” rebasa los linderos estatales y que los miembros de una clase social —burguesía, capas medias, proletariado—, a pesar de habitar territorios diferentes y hablar lenguas distintas, tienden a aproximarse entre sí en función de los intereses económicos y sociales que representan y a promover conjuntamente su defensa.

La lucha contra el fascismo en España terminó con una derrota temporal, pero abrió el camino a la victoria en 1945.  Las palabras de la Pasionaria en 1938, "¡Volved!, cuando el olivo de la paz florezca...", resonaron en los oídos de estos voluntarios cuando en noviembre de 1996 volvieron a España a recibir el encendido y merecido homenaje del pueblo español. Habían transcurrido 60 años, pero su gesta quedó finalmente reconocida.


sábado, 21 de julio de 2018

LA MILICIANA

Marina Ginestà tenía 17 años, un carné de las Juventudes Socialistas Unificadas y el sueño de una revolución cuando en verano de 1936 posó orgullosa y desafiante en la terraza del Hotel Colón de Barcelona para el fotógrafo Juan Guzmán que tomo de ella una imagen simbólica que se convirtió en un icono de la resistencia.

La sonrisa de una miliciana, fusil al hombro, mirando a la cámara en una terraza de Barcelona se convirtió en uno de los iconos más emblemáticos de la Guerra Civil y la resistencia antifascista frente al golpe de Estado que perpetraron militares. Esa sonrisa era la de Marina Ginestà y fue el fotógrafo Hans Gutmann quien la inmortalizó.


La juventud pasada entre fábricas
Que marcaron en tu piel, heridas
Heridas que dejan cicatriz
En tus suaves manos,
Mi vida

Fue entonces cuando empezaste a cambiar
Luchando contra el marco donde te colocaron
Aquellos que en su día te explotaron
Trabajando hasta hacerte sangrar

Cambiaste la tela por el fusil
Luchaste por el pueblo
Dejando tu mirada infantil
Bajo tierra

Miliciana que por los pueblos erras
Llamando a la igualdad
Por estas tierras
Combatiendo la maldad

Caíste en lucha contra el opresor
Y una fosa te silenció
Pero el recuerdo es el motor
Presente de la revolución

Nada ni nadie ha sido olvidado
A pesar del tiempo pasado
Y de aquellos que nuestras lenguas
Cortaron

Te canto a ti, miliciana
Símbolo de resistencia
Porque tu esencia
Ilumina nuestras mañanas

viernes, 20 de julio de 2018

MARCONI Y LA RADIO

Su carrera fue la de un inventor afortunado, de mentalidad clara y visionaria y, además, poseía el espíritu de los negocios, preciso para inspirar confianza y procurarse los medios financieros indispensables.

Guglielmo Marconi nació en Bolonia, el 25 de abril de 1874, de padre italiano y madre irlandesa. Desde muy joven, manifestó una viva afición por "las manipulaciones de física", y en el desván de la casa paterna, organizó un pequeño laboratorio, con pilas, timbres, manipulador Morse, bobina de Ruhmkorff y otros aparatos de moda., pero bastante caros, por lo que su madre le hacía empréstitos secretos, porque Marconi padre veía con malos ojos aquel baratillo.
Probablemente, mientras estudiaba en Liorna, tuvo relación con el profesor Righi, que repetía entonces las primeras experiencias sobre las ondas electromagnéticas: la rana de Galvani y de Biot, sometiéndola a descargas electroestáticas o con el tubo de limaduras de Branly que, con esas descargas, se hacían bruscamente conductoras; y sobre todo, las observaciones características de Hertz sobre la polarización, la reflexión y la refracción de las ondas eléctricas, análogas a las ondas luminosas.

Todas estas "acciones a distancia" son perceptibles hasta a veinte metros de las fuentes, pero en aquella época, nadie podía imaginar que pudieran ir mucho más lejos; aunque ya Popov descubría, con su cohesor enchufado a un pararrayos, tempestades a varios kilómetros de distancia. Ello era debido a que las descargas atmosféricas ponían en juego potencias desproporcionadas en relación con las de los excitadores de laboratorio. No obstante, la idea de "telegrafiar sin hilos" a distancias comercialmente interesantes, había cruzado por algunos cerebros, aunque no llegó a manifestarse en realización alguna. Pero éste fue precisamente el punto de partida original de Marconi. Provisto del aparato de Hertz, la antena de Popov y el cohesor de Branly, logró realizar en Bolonia una transmisión de telegrafía sin hilos a algunos centenares de metros.

Era 1896 cuando patentó su invento, pero no encontró apoyo oficial en Italia y como la primera virtud de un inventor es no desanimarse, desde luego, Marconi la poseía, además, contaba con su madre que tenía relaciones con Inglaterra. Emprendió el viaje y renovó sus gestiones con Sir Willian Preece, ingeniero jefe de telégrafos, que precisamente se encontraba ensayando una "telegrafía por el suelo", hombre admirable por su gran inteligencia y la amplitud de visión: lejos de tratar a este extranjero como a un competidor eventual, se apresuró a facilitarle la demostración. En el mismo Londres, se realizó una comunicación a noventa metros; después, en la llanura de Salisbury, a cuatro kilómetros. El empleo de la antena de Popov, inmediatamente después, le permitió hacerlo a través del canal de Bristol, 14 kilómetros. Esta distancia era suficiente para numerosas aplicaciones y los ingleses le concedieron al joven inventor - tenía 22 años - una subvención de 15. 000 francos y fundaron para sostenerlo, la "Wireless Telegraph and Signal Company"; los italianos, informados de este éxito, lo llamaron para efectuar otros ensayos en el golfo de La Spezia.


Y comienzan los hitos de la Telegrafía Sin Hilos: en 1898 comunicaciones efectivas a través de la Calzada de los Gigantes, en Irlanda - con ocasión de las regatas de Dublín, primer "radio-reportaje" en el yate real del príncipe de Gales, y meses mas tarde, la llamada de socorro y del primer salvamento, cuando este barco fue víctima de una colisión. Después de otras exitosas pruebas, sin esperar más, Marconi decide comunicarse a través del Atlántico. Son necesarios "grandes elementos". Lleva a Poldhu, Cornwall, una estación emisora, cuya potencia se eleva desde 200 vatios hasta una veintena de kilovatios (los condensadores se cargan por un alternador); la antena consiste en un "plano" de 50 hilos, soportado por dos torretas de 49 metros de altura, separadas por 61 metros. Se embarca él mismo para ir a ensayarla y comprobar la recepción en Terranova: el emplazamiento escogido es la colina de Signal-Hill, cerca de Saint-John. Para alcanzar económicamente una gran altura, la antena está sostenida por una cometa; la recepción se hace en un teléfono montado en serie con el detector.

Desde el primer día (12 diciembre 1901), las señales de Poldhu-tres puntos, la letra "S" del alfabeto Morse - se oyen débilmente, pero el alcance de 3540 kilómetros ha sido cubierto y la fortuna sonríe al audaz. Se fundó rápidamente la "Marconi Wireless Co.", se reforzó la estación de Poldhu, se construyó la estación de Glace-Bay en Nueva Escocia, y así comenzó el servicio comercial trasatlántico.
En 1909, el salvamento del paquebote Republic y, en 1912, el más célebre aún del Titanic (865 personas supervivientes), confirmaron el inmenso servicio prestado por la Telegrafía Sin Hilos a la seguridad de las vidas humanas en el mar. Es imposible citar todo lo que ha permitido hacer desde entonces y la navegación aérea no existiría si el aviador no pudiera estar constantemente en contacto con sus bases, para conocer el tiempo, guiarse a través de la niebla y pedir socorro en caso de aterrizaje forzoso.

Mientras proseguía interesándose por la técnica propiamente dicha - sobre todo en las ondas cortas y, desde 1922, por la posibilidad de "detectar electromagnéticamente" los obstáculos -Marconi había llegado a convertirse en un personaje importante: presidente de poderosas compañías, senador, hombre político, presidente de la Academia de Ciencias italiana, premio Nobel 1909 y titular de numerosas medallas y recompensas de todos los países. Sin embargo, también le tocó sufrir duras pruebas: en 1911, en un accidente de automóvil perdió un ojo, haciéndole temer, durante algún tiempo, la ceguera completa, a la que se resignó valerosamente.
Se casó dos veces, la primera en 1905 y la segunda veinte años después, en 1925.
Marconi falleció a causa de una crisis cardíaca, el 20 de julio de 1937.






jueves, 19 de julio de 2018

LA GENERACIÓN DEL 98

La Generación del 98 está formada por un grupo de escritores que, nacidos entre 1864 y 1875, tienen una formación intelectual bastante semejante, un estilo con aspectos comunes que rompe con la literatura anterior, un acontecimiento que los aglutina: el desastre de 1898, y un guía espiritual reconocido por todos, Miguel de Unamuno.

El origen del grupo que conforma la Generación del 98 estuvo constituido principalmente por tres autores: Pío Baroja, Ramiro de Maeztu y Azorín. Además de estos tres destacados escritores, también debemos mencionar a Miguel de Unamuno, Antonio Machado, Ramón María del Valle-Inclán y Ángel Ganivet, entre otros muchos.

CONTEXTO HISTÓRICO

El siglo XIX termina con una grave crisis: el final del imperio colonial español: España pierde Cuba, Puerto Rico y Filipinas. Este acontecimiento provocó una ola de indignación y protesta que se manifestó en literatura a través de los escritores de la Generación del 98, cuyos principales componentes fueron: Miguel de Unamuno, Pío Baroja, Azorín, Antonio Machado y Valle- Inclán. Es Azorín quien propone esta denominación en unos artículos de 1913; aunque la idea fue rechazada inicialmente por algunos miembros de la generación como Baroja, el concepto se impone finalmente. Todos ellos adoptaron una actitud crítica ante la situación política y social del momento. Son precisamente algunos de estos autores los que marcan un cambio en la narrativa, a partir de 1902: Azorín con La voluntad, Baroja con Camino de perfección, Unamuno con Amor y Pedagogía y Valle-Inclán con Sonata de otoño: inician un camino innovador, alejándose del Realismo y buscando la expresión de la realidad personal e interior, bajo la influencia de la filosofía pesimista de Schopenhauer.

 
 Rasgos de esta novela son:
  • La historia, lo que se cuenta, pierde importancia. Las acciones son mínimas y el espacio yel tiempo están poco definidos.
  • Interesa el mundo interior del protagonista, estados anímicos, reflexiones...
  • El protagonista es un inadaptado, antiburgués, rebelde, amoral, fracasado, que a veces llega a la destrucción total
  • Narración fragmentada: selección de momentos significativos mezclados con reflexiones.
  • Reaparición de la novela dramatizada o dialogal (el narrador cede la voz a los personajes:diálogos, monólogos...)

RASGOS GENERALES

La mayor parte de componentes del grupo seguían una ideología de izquierdas, socialista o anarquista. Su rebeldía y espíritu progresista marcaron también muchas de sus obras. La Generación del 98 se consideraba a sí misma regeneracionista, un movimiento intelectual que meditaba sobre las causas de la decadencia en España.


  • Europeísmo y gusto por lo castizo: En una primera propuesta hubo un intento de elevar España a la altura de Europa (europeizar España). Esto significaba abrirse a las corrientes modernas de pensamiento y vivir en un espacio amplio y sin fronteras.
  • El amor a España llevó a los noventayochistas a profundizar en el conocimiento de lo español.Ven la autenticidad de España en la Castilla medieval, libre, poderosa e invicta.
  • Sobriedad: los noventayochistas huyen de la grandilocuencia retórica y buscan la máxima claridad y llaneza. Su afán de expresividad les lleva a buscar términos poco frecuentes o arcaísmos.
  • Subjetivismo: la evolución del problema de España hacia posturas intimistas los lleva a la subjetividad y a una visión introspectiva de la realidad.
  • Idealización del paisaje: el paisaje castellano se convierte en el símbolo del alma española.
  • La preocupación por los problemas de España les hace subordinar la forma al contenido, por lo que recurren preferentemente al ensayo.
  • Reflexiones filosóficas: al producirse una interiorización de la crisis general del país, los noventayochistas reflexionan sobre el sentido de la vida, la religión, la existencia de Dios, el tiempo, etcétera.





Recordando a Unamuno, Baroja y Azorín
Entre otros destacados de la 98 generación
Destacamos sus novelas sin fin
Recordando sus figuras para la ocasión

Eran un grupo preocupado por España
Influenciados por Castilla
Buscando entre sus villas
La solución a los males de nación

Y hablaron con la república de Azaña
Y tuvieron discusión
Y cambiaron algunos sus posturas
Pero en la memoria su huella perdura

En la historia dejaron marca
Abriendo nuevas arcas
Para la futura generación

LA GENERACIÓN DEL 27

La denominación del 27 surgió de un acto cultural que se celebró en el Ateneo de Sevilla para homenajear al poeta sevillano Luis de Góngora en el tercer centenario de su muerte.

GENERACIÓN DE LA AMISTAD

A este grupo de poetas se le ha llamado la “Generación de la amistad”. La Residencia de Estudiantes de Madrid fue su privilegiado lugar de encuentro. Allí vivieron algunos y otros acudieron a participar de las actividades culturales (exposiciones, representaciones teatrales, tertulias) que se realizaban.

Participaron en las revistas más importantes del momento, como la Revista de Occidente y La Gaceta literaria, pero también en otras más: Litoral (Málaga, 1926), Verso y prosa (Murcia, 1927), Mediodía (Sevilla), Cruz y Raya (Madrid, 1933) y Caballo verde para la poesía (Madrid, 1935).

Características generales de la Generación del 27

La Generación del 27 es el nombre que recibe uno de los grandes grupos de escritores españoles de todos los tiempos. Algunos de los miembros más importantes de este conjunto de hombres de letras son: Federico García Lorca, Rafael Alberti, Luis Cernuda, Vicente Alexandre, Dámaso Alonso, Jorge Guillén, Pedro Salinas o Gerardo Diego, entre otros.

Todos estos escritores tienen en común que se relacionaron entre ellos tanto a nivel artístico y literario; es decir, acudían a los mismos cafés para hacer tertulias literarias, como personal, ya que la mayoría de ellos eran íntimos amigos. Además, estos escritores recurrieron a las revistas de la época, como la Revista de Occidente, creada por José Ortega y Gasset, como medio de publicidad y difusión de su obra literaria, la gran mayoría en forma de poemas.

Las obras de la Generación del 27 se caracterizan por el intento de renovación a nivel estético de la poesía; es decir, recogen los preceptos antiguos y los unen con los movimientos vanguardistas y también surrealistas. Por esta razón, utilizan la metáfora como recurso literario principal y se centran en la problemática humana que atraviesa la sociedad de su tiempo.


CARACTERÍSTICAS LITERARIAS

La Generación dl 27 coincide con nuestra vanguardia. Desde 1918 (Ultraísmo, Creacionismo) hasta 1930 (culminación de nuestro Surrealismo), adaptan o crean los “ismos” en España. La presencia de la tradición fue uno de los elementos de la poesía del 27 (los cancioneros de los siglos XV y XVI, el Siglo de Oro).

Temas:


  •  la ciudad, que significa progreso.
  • la naturaleza y el amor. La naturaleza cercana a la ciudad y la naturaleza humana.
  • el compromiso con su tiempo y con el arte. Durante la Guerra Civil los poetas del 27, junto con A. Machado y M. Hernández, forman la base de un cancionero y romancero de guerra.
  •  la preocupación religiosa fue escasa en el grupo, exceptuando a Gerardo Diego.


En cuanto a la métrica, los poetas del 27 no utilizaron tantos metros y formas como los románticos o los modernistas, pero su uso estuvo más ligado a los contenidos. El soneto, como forma culta, así como el romance y el villancico, como formas populares, fueron muy empleados.

La gran innovación del grupo fue el verso libre. También cultivaron el verso blanco y el versículo.


  • VERSO LIBRE: el que no está sujeto a rima ni a medida (propio de la poesía moderna).
  • VERSÍCULO: (en la Biblia o el Corán, entre 8,12 sílabas o mayor).
  • VERSO BLANCO: el que no está sujeto a rima, pero sí a medida.



Primera etapa de la Generación del 27: hasta 1927

En esta primera etapa de la Generación del 27 podemos observar un marcado predominio de la llamada poesía pura; esto es, aquel tipo de poesía con escasa retórica, sin elementos decorativos, sin marcas de sentimientalismo, que sigue la estela de Juan Ramón Jiménez. Algo que todos los escritores del 27 tuvieron en común es su admiración y predilección por el autor de Platero y yo.

Asimismo, durante la primera etapa de la Generación del 27 se produce un intento por recuperar los modelos de la poesía clásica a nivel formal, con autores tan importantes como Luis de Góngora (pues, no debemos olvidar que, precisamente el origen de este movimiento literario parte de un homenaje al poeta andaluz) así como las estructuras típicas de la poesía de corte popular.


Segunda etapa de la Generación del 27: de 1927 hasta la Guerra Civil (1936)

Esta segunda etapa de la Generación del 27 se caracteriza por el intento de humanizar la poesía. Para ello, los autores buscan su propia identidad e, influenciados por Pablo Neruda y su obra Caballo verde para la poesía, intentan rehumanizar de nuevo la poesía y conseguir una poesía impura.

Es precisamente durante esta segunda etapa cuando se desarrolla uno de los movimientos artísticos más importantes y con más influencia en la literatura española: el surrealismo. De la mano de la estética surrealista, los escritores de la Generación del 27 descubrieron cómo reflejar los problemas existenciales que afectan al ser humano, además de utilizar la poesía con un arma de protesta política y social, a través del cual podían mostrar su descontento con la sociedad en la que vivían.

Todo esto impulsado por sucesos sociales que conmocionados a la población española de aquellos años, como fue, por ejemplo, el comienzo de la Guerra Civil (1936-1939).


FRANCIA DURANTE EL SIGLO XIX

La Revolución Francesa (1789-1799) significó el derribo del Antiguo Régimen dominado por la monarquía absoluta y la aristocracia feudal de la edad media y la implantación del liberalismo dominado por la burguesía.

La Revolución Francesa ha sido tradicionalmente considerada como el indicador del final de una época histórica y el punto de arranque de una nueva etapa: la Edad Contemporánea. Por este motivo puede aceptarse que, aunque cronológicamente el siglo XIX comenzase en 1801, históricamente se inició en 1789. Ciertamente, el estallido de la Revolución Francesa señala una línea divisoria entre dos sistemas sociopolíticos opuestos: en el Antiguo Régimen, anterior a la Revolución Francesa, el absolutismo monárquico regía una sociedad feudal; en el Nuevo Régimen surgido tras la misma, en cambio, reconocemos muchos de los rasgos que caracterizan la organización política y social del mundo contemporáneo.

En el terreno político, la Revolución Francesa acabó con el sistema de monarquías absolutas que había prevalecido durante siglos en muchos países europeos. Dicho sistema político se basaba en el principio de que todos los poderes (el de promulgar las leyes -legislativo-, el de aplicarlas -ejecutivo-, y el de determinar si las leyes habían sido o no cumplidas -judicial-) residían en el rey. El monarca era fuente de todo poder por derecho divino; tal derecho era la base jurídica y filosófica de su soberanía.

Las otras revoluciones francesas del siglo XIX

En 1830 los parisinos obligaron a huir al último rey Borbón, Carlos X, en la llamada Revolución de Julio, mediante un levantamiento popular. Sin embargo, la instalación de una República, era todavía un sueño lejano.

Los sectores liberales moderados, lograron coronar a Luis Felipe de Orleáns, quien gobernó como monarca constitucional. Sus poderes estaban limitados por una asamblea, cuyos miembros eran elegidos por voto restringido. De ideas discretamente liberales, el nuevo gobierno buscó en el plano exterior una aproximación con Gran Bretaña y continuó la expansión imperialista sobre Argelia. A pesar de que en un principio la política económica fue eficaz, en el último tiempo debió soportar una grave crisis, sumado a la corrupción administrativa.

En febrero de 1848  la insurrección, protagonizada por sectores pequeño-burgueses, obreros y estudiantes forzó la abdicación de Luis Felipe y la proclamación de la IIª República bajo un régimen de acusado matiz social que implementó las siguientes medidas: sufragio universal masculino (frente al censitario), libertad de prensa, libertad de asociación y derecho al trabajo.

El gobierno provisional contó por primera vez con miembros socialistas (Louis Blanc) que implantó la jornada laboral de 10 horas. Además, con el fin de mitigar el paro obrero (más de 100.000 desempleados solo en el distrito de París) fueron creados los Talleres Nacionales, impulsados desde el Estado, si bien constituyeron un fracaso y fueron clausurados tras pocos meses de funcionamiento.
En junio la revolución se radicalizó y la pequeña burguesía que había estado del lado de las clases obreras se alió con la alta burguesía. La lucha contra el absolutismo se transformó en una lucha interclasista entre burgueses y obreros que se saldó con una fuerte represión (más de 1.500 ejecutados). 

Tras la aprobación de la Constitución fue nombrado presidente de la República Luis Napoleón Bonaparte, sobrino de Napoleón, quien en 1852 se proclamó emperador con el nombre de Napoleón III, dando al traste con la mayor parte de las reivindicaciones revolucionarias e inaugurando el Segundo Imperio francés.

Tras la derrota en 1871 en la guerra franco-prusiana, donde Francia cedió Alsacia y Lorena al II Reich alemán de Guillermo I y Otto von Bismark, los problemas no terminaron para Napoleón III: París fue sometida a un sitio de más de cuatro meses (19 de septiembre de 1870-28 de enero de 1871), que culminó con la entrada triunfal de los prusianos —que se retiraron de inmediato— y la proclamación imperial de Guillermo I de Alemania en el Palacio de Versalles.

El movimiento popular parisino se organizó en la llamada "Comuna de París", quien creó un poder popular y revolucionario que organizó al pueblo parisino, siendo una de las primeras expereincias revolucionarias de los trabajadores del siglo XIX.  Todas las medidas tomadas por la Comuna suponía una amenaza para el viejo mundo, basado en la opresión y la explotación. Por primera vez el proletariado derrocaba al poder establecido y establecía sus propios órganos de gobierno y reemplazaba al estado monárquico- burgués capitalista, que veía como la Comuna les hacia perder todos sus privilegios económicos y sociales. Lo que explica también la fuerte represión que se ejercería sobre los "communards" y que gran parte del mundo viera a la Comuna como una revuelta de "vagos" proletarios.

La Comuna es, finalmente, aplastada el 28 de mayo de 1871.

La creación de la III República

En 1873, Francia se liberó de las tropas prusianas, que abandonaron el territorio. La Asamblea le quitó a Thiers su voto de confianza, y éste renunció.


La forma de gobierno definitiva para el estado francés, en ese momento a cargo del conservador Thiers, fue objeto de disputas, pues se pretendía instaurar una monarquía constitucional a cargo de Enrique V, nieto de Carlos X, apoyado por el bando de los legitimistas, aunque los Orleanistas, pretendían que el trono fuera ocupado por Luis Felipe, Conde de París. El acuerdo al que se arribó que consistía en que ocupara el trono el primero, y a su muerte, el segundo, no pudo realizarse pues Enrique V, quería establecer una monarquía absoluta y no constitucional, rechazando la bandera tricolor, y exigiendo la blanca de Enrique IV.

En el mes de febrero de 1875, luego de una serie de acuerdos legales, se consolidó la Tercera República, creándose los cargos de Presidente de la República, Presidente del Consejo y un Poder Legislativo, a cargo de un Parlamento bicameral.

El gobierno republicano no pudo zanjar definitivamente las diferencias internas, que se reflejaban el seno mismo del gobierno. Así, dos años más tarde, el duque de Magenta, Patrice MacMahon, presidente de la república, de ideas monárquicas, desplazó de su cargo al Presidente del Consejo, Jules Simon, de ideas republicanas, disolviendo también el Parlamento, para intentar restaurar la monarquía, pero su intento fracasó debiendo renunciar en enero del año siguiente.

En 1880, creció la fama del general Georges Boulanger, que contaba con el apoyo de todos los sectores, y era el candidato favorito a ganar las elecciones del mes de julio de 1889, pero desde el gobierno republicano se temió que su ascenso significara la extinción de ese régimen para establecer una dictadura, disponiéndose su arresto bajo el cargo de traición. El candidato huyó, y dos años más tarde se suicidó.

En 1894 ocurrió el denominado “Caso Dreyfus”, que reveló las divisiones ideológicas internas, mostrando un gran sector conservador, ultra-monárquico y antisemita, uno de cuyos grandes exponentes fue el periodista Charles Maurras, y la corrupción del sistema de justicia militar de la república francesa. El capitán Dreyfus, era alsaciano y judío, y fue condenado al destierro, por espionaje hacia el gobierno alemán. Comprobada su inocencia y hallado el verdadero culpable, que no fue sindicado como tal y enviado al norte de África, para luego absolverlo, no se levantaron los cargos contra Dreyfus, que fue defendido por el escritor Émile Zola, en su obra “Yo acuso”.


La Tercera República Francesa, debió afrontar ambas guerras mundiales, saliendo airosa de la Primera Guerra Mundial, pero sin poder resistir en la Segunda Guerra, la invasión nazi de 1940, que estableció la república de Vichy, por medio de un acuerdo entre el mariscal Philippe Pétain, con los alemanes, que consistió en el establecimiento de un gobierno títere, presidido por Pétain, que respondía a las órdenes alemanas.

EL TEATRO FRANCÉS DEL SIGLO XVII

En el siglo XVII y hasta fines del XVIII, Francia era el modelo de la literatura para los otros países europeos. El idioma francés era la lengua de moda que hablaban los intelectuales y la gente culta; el gusto por lo francés era la regla de la buena sociedad.

Ya en el siglo XVI, se fomaron los grupos llamados "los cómicos de la legua", con actores que representaban donde podían, v.gr. en el cuarto grande de una posada o en una granja, alumbrando el espacio con velas de sebo. Después de varias incursiones por París representaron en el hotel de Borgoña, antiguo palacio de los duques y solo en 1628, se establecieron en París y entonces obtuvieron el título de Compañía real. Luego, en 1634, se estableció el Teatro de Marais y los actores se hicieron llamar comediantes del rey.

En aquellos teatros, la sala era larga y estrecha. En uno de los extremos, encima de un estrado, estaba el escenario: A lo largo de las paredes, dos pisos de galerías formaban los palcos. Todo el resto era el patio, donde los espectadores se mantenían de pie. La sala estaba muy mal alumbrada, con velas de sebo colocadas a los lados. Luego hubo candeleros colgados de cuerdas delante del escenario.
Los actores llevaban los trajes que querían, sin tener en cuenta el país donde la escena tenía lugar. Se juzgaba suficiente ponerse turbante para representar el papel de turco. Los papeles femeninos estaban a cargo de hombres.

El espectáculo empezaba a las dos. El precio de las localidades no era alto. El público se componía, sobre todo, de gentes del pueblo y personas de posición modesta. Gritaban, hacían ruido, como sucede hoy en los teatros de feria. Las señoras no se atrevían aún a ir al teatro. Para aquel público poco delicado, se representaban obras cuya acción fuera violenta, aparecían en escena asesinatos y combates. Se hacía con frecuencia hablar a los personajes un lenguaje muy grosero.

Apenas se pagaba al autor que escribía aquellas obras. Para vivir, necesitaba incesantemente escribir otras nuevas. Hardy, que trabajaba para el Hotel de Borgfma escribió más de 700.
Por el año 1630 tuvo lugar un gran cambio. Las personas instruidas, los caballeros y las señoras empezaron a frecuentar el teatro. Se ponían en el escenario asientos que los señores ocupaban detrás de los actores, y el escenario resultaba demasiado lleno. Las señoras asistían al espectáculo en los palcos. El patio seguía abandonado a las gentes de posición modesta y a los jóvenes.

Entonces los autores dejaron de tener en cuenta al público del patio. Quisieron trabajar para las señoras y los caballeros, que llamaban las buenas gentes, y se dedicaron, por tanto, a escribir obras adaptadas al gusto del nuevo público. Las gentes instruidas de aquel tiempo admiraban las obras de los griegos y de los romanos -que, por otra parte, conocían mal-. Quisieron que se aplicasen a las obras dramáticas francesas las reglas establecidas por los antiguos. Creían entonces que Aristóteles había establecido la regla de que la obra dramática debe representar siempre una sola acción que tiene lugar en un solo día y en un solo sitio. Era la llamada regla de las tres unidades -"unidades de acción, de tiempo y de lugar"-. La decoración no representó ya más que un sitio, porque en él había de representarse toda la obra. El autor, metido en este zapato chino, debía de arreglárselas para que todo pasase en veinticuatro horas. Así se establecieron en Francia las reglas de la tragedia y de la comedia.

Se mejoró el alumbrado, poniéndose al borde del escenario, en las candilejas, velas encendidas que había que despabilar. Pero el escenario siguió estando lleno de espectadores, y los actores llevando, trajes que no guardaban relación con los personajes de la obra. Por ejemplo, representaban al emperador Augusto con peluca, o al héroe Aquiles vestido con traje de Corte y, por cierto, las las actrices representaban a Andrómaca con vestidos de señoras de la época.

En 1636, ocurrió otro hecho significativo, relacionado con la literatura. Algunos hombres de letras tomaron la costumbre de reunirse en determinados sitios y por uno daban charlas y hablaban de de literatura. El cardenal Richelieu les propuso que constituyeran en corporación regular; eligieron, en principio, 12 miembros, que creció hasta 40 personas. Esta reunión llegó a ser una corporación oficial reconocida por el rey con el nombre de Academia Francesa. Richelieu adoptó el título de Protector y también Luis XIV fue miembro.
La Academia, desde entonces, celebró sus reuniones en el Palacio del Louvre.

LA DIÁSPORA

Nabucodonosor II (605+562 a.C.) en el 587, conquistó Jerusalén, destruyó el templo de Salomón y deportó a la aristocracia judía a Babilonia. Este período, conocido como de cautividad, inició el fenómeno de la diáspora y representó, paradójicamente, un momento de auge de la cultura hebrea, con la compilación de la Biblia y la sistematización de otras doctrinas tradicionales.


Cuando el Imperio neobabilónico fue destruido por los persas, éstos permitieron a los judíos deportados regresar a la patria a condición de reconocer su vasallaje. No todos retornaron, pero los que lo hicieron constituyeron un foco cultural y religioso cuya máxima expresión fue la reconstrucción del templo de Salomón (completada hacia 515 a.C.), El prolongado período de paz bajo la dominación persa, en cuyo transcurso el arameo desplazó al hebreo como lengua de uso, dio paso, sin sobresalto alguno, a la incorporación de Judea al imperio de los sucesores de Alejandro Magno (siglo III a.C., Tolomeos de Egipto primero, Seléucidas de Siria después).


El nuevo ámbito político facilitó aún más la diáspora judía, y se inició un provechoso contacto con el mundo cultural helenístico. La traducción de la Biblia al griego en Alejandría (versión de los Setenta) significó un paso decisivo en la difusión universal de las doctrinas hebreas.
Sin embargo, los Seléucidas, rompieron la tradición de tolerancia de la que se habían beneficiado los judíos hasta el momento, y trataron de imponer una helenización forzosa en la cultura y la religión. La resistencia quedó plasmada en los libros bíblicos de Daniel y Ester y en la rebelión capitaneada por los hermanos Macabeos (160 a.C.). El debilitamiento del Imperio seléucida, carcomido por las luchas internas, devolvió a los judíos cierta tranquilidad e incluso la independencia durante un siglo, gobernados por unos sacerdotes-reyes descendientes de los Macabeos, hasta la anexión por Roma a mediados del sigloI (a.C).


Roma ya había conquistado Siria y aprovechó las luchas dinásticas que sacudían Jerusalén. Los romanos reconocieron como rey a Herodes (734 a.C.), hijo de Antípatro, un alto dignatario judío favorable a Roma. Herodes, muy helenizado aunque cumplidor de la ley mosaica, llevó el orden y una relativa prosperidad a su pueblo, pero se ganó la enemistad de los celosos de la ortodoxia. Éstos alimentaron un clima apocalíptico y de expectativas mesiánicas, que convirtieron Palestina en un hervidero de rebeliones que los reyes, siempre sostenidos por Roma, no consiguieron superar, arrostrando ellos mismos una gran impopularidad con independencia de lo acertado de su gestión.
Esta atmósfera de deterioro estalló en 66 (d.C.) en una rebelión que culminó en el año 70, siendo Tito emperador en Roma, con la toma de Jerusalén y la destrucción definitiva del templo. Tras este episodio, puede darse por concluida la historia de una Palestina judía.