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POEMAS, CUENTOS Y ESCRITOS REVOLUCIONARIOS DE DANIEL FERNÁNDEZ ABELLA is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License. Para utilizar primero y siempre sin ánimo de lucro ha de consultar al autor. Daniel Fernández Abella todos los derechos reservados.

jueves, 19 de julio de 2018

LA GENERACIÓN DEL 98

La Generación del 98 está formada por un grupo de escritores que, nacidos entre 1864 y 1875, tienen una formación intelectual bastante semejante, un estilo con aspectos comunes que rompe con la literatura anterior, un acontecimiento que los aglutina: el desastre de 1898, y un guía espiritual reconocido por todos, Miguel de Unamuno.

El origen del grupo que conforma la Generación del 98 estuvo constituido principalmente por tres autores: Pío Baroja, Ramiro de Maeztu y Azorín. Además de estos tres destacados escritores, también debemos mencionar a Miguel de Unamuno, Antonio Machado, Ramón María del Valle-Inclán y Ángel Ganivet, entre otros muchos.

CONTEXTO HISTÓRICO

El siglo XIX termina con una grave crisis: el final del imperio colonial español: España pierde Cuba, Puerto Rico y Filipinas. Este acontecimiento provocó una ola de indignación y protesta que se manifestó en literatura a través de los escritores de la Generación del 98, cuyos principales componentes fueron: Miguel de Unamuno, Pío Baroja, Azorín, Antonio Machado y Valle- Inclán. Es Azorín quien propone esta denominación en unos artículos de 1913; aunque la idea fue rechazada inicialmente por algunos miembros de la generación como Baroja, el concepto se impone finalmente. Todos ellos adoptaron una actitud crítica ante la situación política y social del momento. Son precisamente algunos de estos autores los que marcan un cambio en la narrativa, a partir de 1902: Azorín con La voluntad, Baroja con Camino de perfección, Unamuno con Amor y Pedagogía y Valle-Inclán con Sonata de otoño: inician un camino innovador, alejándose del Realismo y buscando la expresión de la realidad personal e interior, bajo la influencia de la filosofía pesimista de Schopenhauer.

 
 Rasgos de esta novela son:
  • La historia, lo que se cuenta, pierde importancia. Las acciones son mínimas y el espacio yel tiempo están poco definidos.
  • Interesa el mundo interior del protagonista, estados anímicos, reflexiones...
  • El protagonista es un inadaptado, antiburgués, rebelde, amoral, fracasado, que a veces llega a la destrucción total
  • Narración fragmentada: selección de momentos significativos mezclados con reflexiones.
  • Reaparición de la novela dramatizada o dialogal (el narrador cede la voz a los personajes:diálogos, monólogos...)

RASGOS GENERALES

La mayor parte de componentes del grupo seguían una ideología de izquierdas, socialista o anarquista. Su rebeldía y espíritu progresista marcaron también muchas de sus obras. La Generación del 98 se consideraba a sí misma regeneracionista, un movimiento intelectual que meditaba sobre las causas de la decadencia en España.


  • Europeísmo y gusto por lo castizo: En una primera propuesta hubo un intento de elevar España a la altura de Europa (europeizar España). Esto significaba abrirse a las corrientes modernas de pensamiento y vivir en un espacio amplio y sin fronteras.
  • El amor a España llevó a los noventayochistas a profundizar en el conocimiento de lo español.Ven la autenticidad de España en la Castilla medieval, libre, poderosa e invicta.
  • Sobriedad: los noventayochistas huyen de la grandilocuencia retórica y buscan la máxima claridad y llaneza. Su afán de expresividad les lleva a buscar términos poco frecuentes o arcaísmos.
  • Subjetivismo: la evolución del problema de España hacia posturas intimistas los lleva a la subjetividad y a una visión introspectiva de la realidad.
  • Idealización del paisaje: el paisaje castellano se convierte en el símbolo del alma española.
  • La preocupación por los problemas de España les hace subordinar la forma al contenido, por lo que recurren preferentemente al ensayo.
  • Reflexiones filosóficas: al producirse una interiorización de la crisis general del país, los noventayochistas reflexionan sobre el sentido de la vida, la religión, la existencia de Dios, el tiempo, etcétera.





Recordando a Unamuno, Baroja y Azorín
Entre otros destacados de la 98 generación
Destacamos sus novelas sin fin
Recordando sus figuras para la ocasión

Eran un grupo preocupado por España
Influenciados por Castilla
Buscando entre sus villas
La solución a los males de nación

Y hablaron con la república de Azaña
Y tuvieron discusión
Y cambiaron algunos sus posturas
Pero en la memoria su huella perdura

En la historia dejaron marca
Abriendo nuevas arcas
Para la futura generación

LA GENERACIÓN DEL 27

La denominación del 27 surgió de un acto cultural que se celebró en el Ateneo de Sevilla para homenajear al poeta sevillano Luis de Góngora en el tercer centenario de su muerte.

GENERACIÓN DE LA AMISTAD

A este grupo de poetas se le ha llamado la “Generación de la amistad”. La Residencia de Estudiantes de Madrid fue su privilegiado lugar de encuentro. Allí vivieron algunos y otros acudieron a participar de las actividades culturales (exposiciones, representaciones teatrales, tertulias) que se realizaban.

Participaron en las revistas más importantes del momento, como la Revista de Occidente y La Gaceta literaria, pero también en otras más: Litoral (Málaga, 1926), Verso y prosa (Murcia, 1927), Mediodía (Sevilla), Cruz y Raya (Madrid, 1933) y Caballo verde para la poesía (Madrid, 1935).

Características generales de la Generación del 27

La Generación del 27 es el nombre que recibe uno de los grandes grupos de escritores españoles de todos los tiempos. Algunos de los miembros más importantes de este conjunto de hombres de letras son: Federico García Lorca, Rafael Alberti, Luis Cernuda, Vicente Alexandre, Dámaso Alonso, Jorge Guillén, Pedro Salinas o Gerardo Diego, entre otros.

Todos estos escritores tienen en común que se relacionaron entre ellos tanto a nivel artístico y literario; es decir, acudían a los mismos cafés para hacer tertulias literarias, como personal, ya que la mayoría de ellos eran íntimos amigos. Además, estos escritores recurrieron a las revistas de la época, como la Revista de Occidente, creada por José Ortega y Gasset, como medio de publicidad y difusión de su obra literaria, la gran mayoría en forma de poemas.

Las obras de la Generación del 27 se caracterizan por el intento de renovación a nivel estético de la poesía; es decir, recogen los preceptos antiguos y los unen con los movimientos vanguardistas y también surrealistas. Por esta razón, utilizan la metáfora como recurso literario principal y se centran en la problemática humana que atraviesa la sociedad de su tiempo.


CARACTERÍSTICAS LITERARIAS

La Generación dl 27 coincide con nuestra vanguardia. Desde 1918 (Ultraísmo, Creacionismo) hasta 1930 (culminación de nuestro Surrealismo), adaptan o crean los “ismos” en España. La presencia de la tradición fue uno de los elementos de la poesía del 27 (los cancioneros de los siglos XV y XVI, el Siglo de Oro).

Temas:


  •  la ciudad, que significa progreso.
  • la naturaleza y el amor. La naturaleza cercana a la ciudad y la naturaleza humana.
  • el compromiso con su tiempo y con el arte. Durante la Guerra Civil los poetas del 27, junto con A. Machado y M. Hernández, forman la base de un cancionero y romancero de guerra.
  •  la preocupación religiosa fue escasa en el grupo, exceptuando a Gerardo Diego.


En cuanto a la métrica, los poetas del 27 no utilizaron tantos metros y formas como los románticos o los modernistas, pero su uso estuvo más ligado a los contenidos. El soneto, como forma culta, así como el romance y el villancico, como formas populares, fueron muy empleados.

La gran innovación del grupo fue el verso libre. También cultivaron el verso blanco y el versículo.


  • VERSO LIBRE: el que no está sujeto a rima ni a medida (propio de la poesía moderna).
  • VERSÍCULO: (en la Biblia o el Corán, entre 8,12 sílabas o mayor).
  • VERSO BLANCO: el que no está sujeto a rima, pero sí a medida.



Primera etapa de la Generación del 27: hasta 1927

En esta primera etapa de la Generación del 27 podemos observar un marcado predominio de la llamada poesía pura; esto es, aquel tipo de poesía con escasa retórica, sin elementos decorativos, sin marcas de sentimientalismo, que sigue la estela de Juan Ramón Jiménez. Algo que todos los escritores del 27 tuvieron en común es su admiración y predilección por el autor de Platero y yo.

Asimismo, durante la primera etapa de la Generación del 27 se produce un intento por recuperar los modelos de la poesía clásica a nivel formal, con autores tan importantes como Luis de Góngora (pues, no debemos olvidar que, precisamente el origen de este movimiento literario parte de un homenaje al poeta andaluz) así como las estructuras típicas de la poesía de corte popular.


Segunda etapa de la Generación del 27: de 1927 hasta la Guerra Civil (1936)

Esta segunda etapa de la Generación del 27 se caracteriza por el intento de humanizar la poesía. Para ello, los autores buscan su propia identidad e, influenciados por Pablo Neruda y su obra Caballo verde para la poesía, intentan rehumanizar de nuevo la poesía y conseguir una poesía impura.

Es precisamente durante esta segunda etapa cuando se desarrolla uno de los movimientos artísticos más importantes y con más influencia en la literatura española: el surrealismo. De la mano de la estética surrealista, los escritores de la Generación del 27 descubrieron cómo reflejar los problemas existenciales que afectan al ser humano, además de utilizar la poesía con un arma de protesta política y social, a través del cual podían mostrar su descontento con la sociedad en la que vivían.

Todo esto impulsado por sucesos sociales que conmocionados a la población española de aquellos años, como fue, por ejemplo, el comienzo de la Guerra Civil (1936-1939).


FRANCIA DURANTE EL SIGLO XIX

La Revolución Francesa (1789-1799) significó el derribo del Antiguo Régimen dominado por la monarquía absoluta y la aristocracia feudal de la edad media y la implantación del liberalismo dominado por la burguesía.

La Revolución Francesa ha sido tradicionalmente considerada como el indicador del final de una época histórica y el punto de arranque de una nueva etapa: la Edad Contemporánea. Por este motivo puede aceptarse que, aunque cronológicamente el siglo XIX comenzase en 1801, históricamente se inició en 1789. Ciertamente, el estallido de la Revolución Francesa señala una línea divisoria entre dos sistemas sociopolíticos opuestos: en el Antiguo Régimen, anterior a la Revolución Francesa, el absolutismo monárquico regía una sociedad feudal; en el Nuevo Régimen surgido tras la misma, en cambio, reconocemos muchos de los rasgos que caracterizan la organización política y social del mundo contemporáneo.

En el terreno político, la Revolución Francesa acabó con el sistema de monarquías absolutas que había prevalecido durante siglos en muchos países europeos. Dicho sistema político se basaba en el principio de que todos los poderes (el de promulgar las leyes -legislativo-, el de aplicarlas -ejecutivo-, y el de determinar si las leyes habían sido o no cumplidas -judicial-) residían en el rey. El monarca era fuente de todo poder por derecho divino; tal derecho era la base jurídica y filosófica de su soberanía.

Las otras revoluciones francesas del siglo XIX

En 1830 los parisinos obligaron a huir al último rey Borbón, Carlos X, en la llamada Revolución de Julio, mediante un levantamiento popular. Sin embargo, la instalación de una República, era todavía un sueño lejano.

Los sectores liberales moderados, lograron coronar a Luis Felipe de Orleáns, quien gobernó como monarca constitucional. Sus poderes estaban limitados por una asamblea, cuyos miembros eran elegidos por voto restringido. De ideas discretamente liberales, el nuevo gobierno buscó en el plano exterior una aproximación con Gran Bretaña y continuó la expansión imperialista sobre Argelia. A pesar de que en un principio la política económica fue eficaz, en el último tiempo debió soportar una grave crisis, sumado a la corrupción administrativa.

En febrero de 1848  la insurrección, protagonizada por sectores pequeño-burgueses, obreros y estudiantes forzó la abdicación de Luis Felipe y la proclamación de la IIª República bajo un régimen de acusado matiz social que implementó las siguientes medidas: sufragio universal masculino (frente al censitario), libertad de prensa, libertad de asociación y derecho al trabajo.

El gobierno provisional contó por primera vez con miembros socialistas (Louis Blanc) que implantó la jornada laboral de 10 horas. Además, con el fin de mitigar el paro obrero (más de 100.000 desempleados solo en el distrito de París) fueron creados los Talleres Nacionales, impulsados desde el Estado, si bien constituyeron un fracaso y fueron clausurados tras pocos meses de funcionamiento.
En junio la revolución se radicalizó y la pequeña burguesía que había estado del lado de las clases obreras se alió con la alta burguesía. La lucha contra el absolutismo se transformó en una lucha interclasista entre burgueses y obreros que se saldó con una fuerte represión (más de 1.500 ejecutados). 

Tras la aprobación de la Constitución fue nombrado presidente de la República Luis Napoleón Bonaparte, sobrino de Napoleón, quien en 1852 se proclamó emperador con el nombre de Napoleón III, dando al traste con la mayor parte de las reivindicaciones revolucionarias e inaugurando el Segundo Imperio francés.

Tras la derrota en 1871 en la guerra franco-prusiana, donde Francia cedió Alsacia y Lorena al II Reich alemán de Guillermo I y Otto von Bismark, los problemas no terminaron para Napoleón III: París fue sometida a un sitio de más de cuatro meses (19 de septiembre de 1870-28 de enero de 1871), que culminó con la entrada triunfal de los prusianos —que se retiraron de inmediato— y la proclamación imperial de Guillermo I de Alemania en el Palacio de Versalles.

El movimiento popular parisino se organizó en la llamada "Comuna de París", quien creó un poder popular y revolucionario que organizó al pueblo parisino, siendo una de las primeras expereincias revolucionarias de los trabajadores del siglo XIX.  Todas las medidas tomadas por la Comuna suponía una amenaza para el viejo mundo, basado en la opresión y la explotación. Por primera vez el proletariado derrocaba al poder establecido y establecía sus propios órganos de gobierno y reemplazaba al estado monárquico- burgués capitalista, que veía como la Comuna les hacia perder todos sus privilegios económicos y sociales. Lo que explica también la fuerte represión que se ejercería sobre los "communards" y que gran parte del mundo viera a la Comuna como una revuelta de "vagos" proletarios.

La Comuna es, finalmente, aplastada el 28 de mayo de 1871.

La creación de la III República

En 1873, Francia se liberó de las tropas prusianas, que abandonaron el territorio. La Asamblea le quitó a Thiers su voto de confianza, y éste renunció.


La forma de gobierno definitiva para el estado francés, en ese momento a cargo del conservador Thiers, fue objeto de disputas, pues se pretendía instaurar una monarquía constitucional a cargo de Enrique V, nieto de Carlos X, apoyado por el bando de los legitimistas, aunque los Orleanistas, pretendían que el trono fuera ocupado por Luis Felipe, Conde de París. El acuerdo al que se arribó que consistía en que ocupara el trono el primero, y a su muerte, el segundo, no pudo realizarse pues Enrique V, quería establecer una monarquía absoluta y no constitucional, rechazando la bandera tricolor, y exigiendo la blanca de Enrique IV.

En el mes de febrero de 1875, luego de una serie de acuerdos legales, se consolidó la Tercera República, creándose los cargos de Presidente de la República, Presidente del Consejo y un Poder Legislativo, a cargo de un Parlamento bicameral.

El gobierno republicano no pudo zanjar definitivamente las diferencias internas, que se reflejaban el seno mismo del gobierno. Así, dos años más tarde, el duque de Magenta, Patrice MacMahon, presidente de la república, de ideas monárquicas, desplazó de su cargo al Presidente del Consejo, Jules Simon, de ideas republicanas, disolviendo también el Parlamento, para intentar restaurar la monarquía, pero su intento fracasó debiendo renunciar en enero del año siguiente.

En 1880, creció la fama del general Georges Boulanger, que contaba con el apoyo de todos los sectores, y era el candidato favorito a ganar las elecciones del mes de julio de 1889, pero desde el gobierno republicano se temió que su ascenso significara la extinción de ese régimen para establecer una dictadura, disponiéndose su arresto bajo el cargo de traición. El candidato huyó, y dos años más tarde se suicidó.

En 1894 ocurrió el denominado “Caso Dreyfus”, que reveló las divisiones ideológicas internas, mostrando un gran sector conservador, ultra-monárquico y antisemita, uno de cuyos grandes exponentes fue el periodista Charles Maurras, y la corrupción del sistema de justicia militar de la república francesa. El capitán Dreyfus, era alsaciano y judío, y fue condenado al destierro, por espionaje hacia el gobierno alemán. Comprobada su inocencia y hallado el verdadero culpable, que no fue sindicado como tal y enviado al norte de África, para luego absolverlo, no se levantaron los cargos contra Dreyfus, que fue defendido por el escritor Émile Zola, en su obra “Yo acuso”.


La Tercera República Francesa, debió afrontar ambas guerras mundiales, saliendo airosa de la Primera Guerra Mundial, pero sin poder resistir en la Segunda Guerra, la invasión nazi de 1940, que estableció la república de Vichy, por medio de un acuerdo entre el mariscal Philippe Pétain, con los alemanes, que consistió en el establecimiento de un gobierno títere, presidido por Pétain, que respondía a las órdenes alemanas.

EL TEATRO FRANCÉS DEL SIGLO XVII

En el siglo XVII y hasta fines del XVIII, Francia era el modelo de la literatura para los otros países europeos. El idioma francés era la lengua de moda que hablaban los intelectuales y la gente culta; el gusto por lo francés era la regla de la buena sociedad.

Ya en el siglo XVI, se fomaron los grupos llamados "los cómicos de la legua", con actores que representaban donde podían, v.gr. en el cuarto grande de una posada o en una granja, alumbrando el espacio con velas de sebo. Después de varias incursiones por París representaron en el hotel de Borgoña, antiguo palacio de los duques y solo en 1628, se establecieron en París y entonces obtuvieron el título de Compañía real. Luego, en 1634, se estableció el Teatro de Marais y los actores se hicieron llamar comediantes del rey.

En aquellos teatros, la sala era larga y estrecha. En uno de los extremos, encima de un estrado, estaba el escenario: A lo largo de las paredes, dos pisos de galerías formaban los palcos. Todo el resto era el patio, donde los espectadores se mantenían de pie. La sala estaba muy mal alumbrada, con velas de sebo colocadas a los lados. Luego hubo candeleros colgados de cuerdas delante del escenario.
Los actores llevaban los trajes que querían, sin tener en cuenta el país donde la escena tenía lugar. Se juzgaba suficiente ponerse turbante para representar el papel de turco. Los papeles femeninos estaban a cargo de hombres.

El espectáculo empezaba a las dos. El precio de las localidades no era alto. El público se componía, sobre todo, de gentes del pueblo y personas de posición modesta. Gritaban, hacían ruido, como sucede hoy en los teatros de feria. Las señoras no se atrevían aún a ir al teatro. Para aquel público poco delicado, se representaban obras cuya acción fuera violenta, aparecían en escena asesinatos y combates. Se hacía con frecuencia hablar a los personajes un lenguaje muy grosero.

Apenas se pagaba al autor que escribía aquellas obras. Para vivir, necesitaba incesantemente escribir otras nuevas. Hardy, que trabajaba para el Hotel de Borgfma escribió más de 700.
Por el año 1630 tuvo lugar un gran cambio. Las personas instruidas, los caballeros y las señoras empezaron a frecuentar el teatro. Se ponían en el escenario asientos que los señores ocupaban detrás de los actores, y el escenario resultaba demasiado lleno. Las señoras asistían al espectáculo en los palcos. El patio seguía abandonado a las gentes de posición modesta y a los jóvenes.

Entonces los autores dejaron de tener en cuenta al público del patio. Quisieron trabajar para las señoras y los caballeros, que llamaban las buenas gentes, y se dedicaron, por tanto, a escribir obras adaptadas al gusto del nuevo público. Las gentes instruidas de aquel tiempo admiraban las obras de los griegos y de los romanos -que, por otra parte, conocían mal-. Quisieron que se aplicasen a las obras dramáticas francesas las reglas establecidas por los antiguos. Creían entonces que Aristóteles había establecido la regla de que la obra dramática debe representar siempre una sola acción que tiene lugar en un solo día y en un solo sitio. Era la llamada regla de las tres unidades -"unidades de acción, de tiempo y de lugar"-. La decoración no representó ya más que un sitio, porque en él había de representarse toda la obra. El autor, metido en este zapato chino, debía de arreglárselas para que todo pasase en veinticuatro horas. Así se establecieron en Francia las reglas de la tragedia y de la comedia.

Se mejoró el alumbrado, poniéndose al borde del escenario, en las candilejas, velas encendidas que había que despabilar. Pero el escenario siguió estando lleno de espectadores, y los actores llevando, trajes que no guardaban relación con los personajes de la obra. Por ejemplo, representaban al emperador Augusto con peluca, o al héroe Aquiles vestido con traje de Corte y, por cierto, las las actrices representaban a Andrómaca con vestidos de señoras de la época.

En 1636, ocurrió otro hecho significativo, relacionado con la literatura. Algunos hombres de letras tomaron la costumbre de reunirse en determinados sitios y por uno daban charlas y hablaban de de literatura. El cardenal Richelieu les propuso que constituyeran en corporación regular; eligieron, en principio, 12 miembros, que creció hasta 40 personas. Esta reunión llegó a ser una corporación oficial reconocida por el rey con el nombre de Academia Francesa. Richelieu adoptó el título de Protector y también Luis XIV fue miembro.
La Academia, desde entonces, celebró sus reuniones en el Palacio del Louvre.

LA DIÁSPORA

Nabucodonosor II (605+562 a.C.) en el 587, conquistó Jerusalén, destruyó el templo de Salomón y deportó a la aristocracia judía a Babilonia. Este período, conocido como de cautividad, inició el fenómeno de la diáspora y representó, paradójicamente, un momento de auge de la cultura hebrea, con la compilación de la Biblia y la sistematización de otras doctrinas tradicionales.


Cuando el Imperio neobabilónico fue destruido por los persas, éstos permitieron a los judíos deportados regresar a la patria a condición de reconocer su vasallaje. No todos retornaron, pero los que lo hicieron constituyeron un foco cultural y religioso cuya máxima expresión fue la reconstrucción del templo de Salomón (completada hacia 515 a.C.), El prolongado período de paz bajo la dominación persa, en cuyo transcurso el arameo desplazó al hebreo como lengua de uso, dio paso, sin sobresalto alguno, a la incorporación de Judea al imperio de los sucesores de Alejandro Magno (siglo III a.C., Tolomeos de Egipto primero, Seléucidas de Siria después).


El nuevo ámbito político facilitó aún más la diáspora judía, y se inició un provechoso contacto con el mundo cultural helenístico. La traducción de la Biblia al griego en Alejandría (versión de los Setenta) significó un paso decisivo en la difusión universal de las doctrinas hebreas.
Sin embargo, los Seléucidas, rompieron la tradición de tolerancia de la que se habían beneficiado los judíos hasta el momento, y trataron de imponer una helenización forzosa en la cultura y la religión. La resistencia quedó plasmada en los libros bíblicos de Daniel y Ester y en la rebelión capitaneada por los hermanos Macabeos (160 a.C.). El debilitamiento del Imperio seléucida, carcomido por las luchas internas, devolvió a los judíos cierta tranquilidad e incluso la independencia durante un siglo, gobernados por unos sacerdotes-reyes descendientes de los Macabeos, hasta la anexión por Roma a mediados del sigloI (a.C).


Roma ya había conquistado Siria y aprovechó las luchas dinásticas que sacudían Jerusalén. Los romanos reconocieron como rey a Herodes (734 a.C.), hijo de Antípatro, un alto dignatario judío favorable a Roma. Herodes, muy helenizado aunque cumplidor de la ley mosaica, llevó el orden y una relativa prosperidad a su pueblo, pero se ganó la enemistad de los celosos de la ortodoxia. Éstos alimentaron un clima apocalíptico y de expectativas mesiánicas, que convirtieron Palestina en un hervidero de rebeliones que los reyes, siempre sostenidos por Roma, no consiguieron superar, arrostrando ellos mismos una gran impopularidad con independencia de lo acertado de su gestión.
Esta atmósfera de deterioro estalló en 66 (d.C.) en una rebelión que culminó en el año 70, siendo Tito emperador en Roma, con la toma de Jerusalén y la destrucción definitiva del templo. Tras este episodio, puede darse por concluida la historia de una Palestina judía.

miércoles, 18 de julio de 2018

EL 5º REGIMIENTO


El Quinto Regimiento fue creado y dirigido hasta su disolución por el Buró Político del PCE. Se trató de la principal plataforma de difusión de la política militar comunista. La dirección administrativo-militar corrió a cargo de la Comandancia General del Regimiento, tambien llamada Mando General y que se constituyó mediante su división en las secciones propias de un Estado Mayor más aquellas que se consideraron necesarias. El Quinto Regimiento contó con varias comandancias y numerosos cuarteles por toda la geografía republicana con la excepción de Cataluña y el Norte cantábrico. Tuvo cuatro comandancias en Madrid y una en Albacete, Valencia, Alicante, Cartagena, Almería, Málaga y Guadalajara.

Formado a partir de las 1000-1500 unidades de las Milicias Antifascistas Obreras y Campesinas (MAOC), únicas milicias con verdadera formación militar previa a la guerra civil, a iniciativa de la dirección del PCE, el Quinto Regimiento fue la única milicia con vocación de convertirse en un ejército regular capaz de sobreponerse al caos organizativo en el que el ejército se veía sumido tras el golpe de Estado.


Desde su fundación, el Quinto Regimiento dedica una especial atención a la instrucción de sus milicias. A través de la prensa, desde finales de julio realiza diversos llamamientos para que se incorporen instructores al mismo. Además de los ya citados, hemos de mencionar al capitán de Artillería Bozada, uno de los primeros; al comandante Rivas, organizador de la 2ª, 3ª y 5ª “Compañías de Acero” y luego responsable de Organización de la Comandancia Militar de Milicias; al capitán Enrique Martínez Laredo, que procedía del Cuerpo de Auxiliares de Infantería de Marina y que dirige en la defensa de Madrid uno de los Batallones de Choque del Quinto Regimiento a cuyo frente muere.


Orgulloso de pertenecer
Al Quinto Regimiento
Creado por el Partido Comunista
con Líster y sus camaradas

Nuestro lema: luchar hasta perecer
destruyendo el fascismo desde sus cimientos
recordando a los idealistas
que dieron su vida por una sociedad más humana

Combatiremos a Franco y sus ejércitos fascistas
Y amanecerá una nueva era aunque caiga yo en el frente
Sembraremos nuevas flores con la sangre de los idealistas
que creen un manto rojo que perdure eternamente

Cuando el sol anuncie una nueva era
Se oirán nuevas canciones.que anuncien nuevos cantos de revoluciones
con las nuevas flores que trairá la primavera

Comunista soy, hijo del proletariado
Comunista hasta morir, idealista convencido
Comunista, rojo, del pueblo un soldado
siempre fiel, siempre en la vanguardia del Partido

Siempre revolucionario, eternamente antiautoritario
Antifascista de por vida, antiimperialista por juramento
Daré mi vida por mis camaradas, por mi lealtad al 5º regimiento
Daré mi vida por ayudar a mis hermanos proletarios

Comunista siempre de por vida, vivo o muerto
Ese es mi juramento que defenderé con el fusil y la palabra
esperando que mi ejemplo y el de mis camaradas abra
nuevas puertas, nuevas alamedas y nuevos puertos



jueves, 5 de julio de 2018

CUANDO NADA VALE NADA


El hombre empezó a notarse insignificante, como si fuera una mota de polvo más en el inmenso desierto que es el mundo.
Notó cómo la habitación se iba estrechando cada vez más hasta casi desaparecer de su vista. Quiso salir de ahí pero algo le retenía las piernas y le inmovilizaba en contra de su voluntad.
Empezó a golpear su cabeza contra las paredes con el objetivo de librarse de esos ecos que resonaban en su cerebro y que le hacían la vida imposible.
Su cuerpo empezó a temblar violentamente, haciendo que toda su estructura se viniese abajo, como si fuera un edificio derruido.
Cayó de rodillas. Notó cómo sus ojos se humedecían y se llenaban de lágrimas.
Recordó el pasado. Su infancia en ese pequeño pueblo perdido en el norte de España, su familia y sus amigos. Todo eso ya pasó.
Ahora estaba solo.
Notó que su cuerpo se llenaba de un aire frío, que hacía imposible que pudiese respirar.
Se levantó, tambaleándose y se dirigió a su habitación, chocándose con las paredes, cayendo numerosas veces al suelo y volviéndose a reincorporar.
Entró en su habitación. Una amplia sala donde kilos de ropa sucia estaban desperdigados, formando pequeños montones.
Sumido en su locura, creyó ver la figura de su hermano en la habitación. Ese hermano, excluido por ser diferente del resto de la gente por la enfermedad que padecía, silenciado por Dios eternamente sin que él pudiera hacer algo para impedir que cayese a ese gran pozo oscuro, sin fondo, que es el morir.
El recuerdo de su hermano le hizo caer de dolor y pena. Su cuerpo chocó con el suelo, haciendo que sus rodillas sangrasen.
Un aire frío le golpeó de frente, haciendo que empezase a temblar violentamente y a estornudar.
Una idea cruzó su mente. Se levantó y se dirigió a un armario. De ahí, cogió una cuerda y elaboró una soga con ella.
Colocó su cabeza en ella y se decidió a acabar con su vida.
Recordó en ese momento una estrofa de una canción que decía:
“CUESTA DISTINGUIR LA REALIDAD CUANDO LA VIDA NO VALE NADA Y CUANDO NADA VALE NADA YA”
Esa frase flotó en su pensamiento y se difuminó en el aire, adentrándose en el vacío infinito.
Todo quedó en silencio.
...
La policía inspeccionó la casa del suicidio, con el objetivo de poder hallar pruebas que esclareciesen las causas del mismo.
Los vecinos habían denunciado que, desde hacía varios días, no se veía a su propietario.
El oficial de policía entró en la casa. Todo estaba en desorden. Entró en una habitación y halló el cadáver de un hombre colgado del techo. Debajo de él, había un trozo de papel.
El oficial lo recogió y lo leyó. En él, había escrito:

Perdóname por haber sido uno más

LAS TRISTEZAS DE JORGE JUAN

Ese señor de 52 años, sentado a media mañana en ele sofá de casa sin hacer nada, ayer mismo era un alto ejecutivo de una multinacional que había elaborado un plan agresivo para inundar todo el país con una marca de lavavajillas. Fue su último trabajo. Hasta ese momento había desplegado una actividad excitante con su espíritu siempre imaginando nuevos productos y con su cuerpo cada día dentro de un avión distinto. Se acababa de jubilar mediante un arreglo ventajoso con la empresa. Ahora está sentado en el sofá de casa: en pocas horas ha pasado del esfuerzo máximo al reposo absoluto. Cuando era un alto ejecutivo apenas veía a su mujer. La llamada desde Hamsburgo, Nueva York, Tokio o Frankfurt. Generalmente para decirle que se veía obligado a prolongar aún más el viaje. Desde la distancia este hombre ejercía todo su prestigio sobre ella. Pero las cosas han cambiado. Después de permanecer sentado unos días en el sofá sintió que se le estaban atrofiando las piernas. La mujer le insinuó que se diera una vuelta y que aprovechara el paseo para comprar el pan. Estaba acostumbrado a mandar. Varios millones de consumidores elegían de forma ciega la marca de detergente que él les había imbuido. Al día siguiente, la mujer, ya con cierta naturalidad, puesto que no tenía nada que hacer, le pidió que se acercara a la peluquería a reservarle hora y de pasó sellar la bonoloto. Los viajes a Tokio se convirtieron en recados. El detergente que había impuesto era biodegradable, cosa que experimentó en si mismo.

Este héroe de aeropuerto nacional se transformó en tipo anodino con jersey de cremallera cargado de bolsas. Hasta fregaba los platos con el detergente que él mismo había diseñado. Cerró los ojos y con el jabón líquido entre las manos comenzó de nuevo a viajar.

martes, 26 de junio de 2018

LA REVOLUCIÓN IRANÍ

La Revolución iraní, comandada por el imam Jomeini desde su exilio en Irak y más tarde en Francia, acabaría teniendo éxito al derrocar a Mohamed Reza Pahlevi, el Sha de Persia,  poniendo punto final a la aventura monárquica en el imperio, finiquitando la breve dinastía Pahlevi y sacudiendo los cimientos de la geopolítica internacional en esta región estratégica controlada por Estados Unidos.

Irán, 1980: los revolucionarios han tomado el poder. En un hotel desierto de Teherán, Ryszard Kapuscinski intenta -a partir de notas, cintas magnetofónicas, fotos, materiales que ha acumulado desde que está en Irán- comprender la causa de la caída del SHa. ¿Cuál ha sido la evolución del país desde finales del siglo XIX hasta la revolución islámica? ¿Cuáles fueron los orígnes del movimiento chiíta? ¿Cómo ha logrado Jomeini imponerse? ¿Qué puede éste ofrecer contra la promesa del Sha de "crear una segunda Norteamérica en una generación"? ¿Qué es lo que la gente espera de la revolución y qué es lo que realmente obtiene? ¿Cuál es la situación del país después de tanta y tanta violencia?

Publicado en 1982, “El Sha o la desmesura del poder” fue editado en castellano por Anagrama (primera edición) cinco años más tarde. El libro contiene relatos impagables, por ejemplo, del Irán anterior a la llegada al poder de Jomeini. Uno de ellos, sobre la “dolce vita” iraní, esa clase social “que no conoce límites a su desenfreno, a su voracidad y a su cinismo”, y que reside en “barrios superlujosos” con casas de varios millones de dólares. En Teherán conviven con familias enteras que se alojan en diminutas casas sin luz ni agua. El periodista opta en ocasiones por la pincelada literaria, pero otras veces escoge el bisturí, concreta y puntea el origen de los fenómenos sociales. El 8 de enero de 1978 el diario pro-gubernamental “Etelat” publicó un artículo que apuntaba directamente a Jomeini, en ese momento en el exilio. El periódico llegó a la ciudad de Quom. “Una gran indignación se apoderó de la gente, que empezó a congregarse en calles y plazas”

IRÁN ANTES DE LA REVOLUCIÓN

Irán nació en 1935 como Estado aglutinador de los antiguos territorios del Imperio Persa. Tras la segunda Guerra Mundial se llevó a cabo un proceso de occidentalización impulsado por el sha (emperador) Mohammad Reza Pahlevi, que subió al poder en 1953 a través de un golpe orquestado por Inglaterra y Estados Unidos conocido como Operación Ajax.

El nuevo sha introdujo cambios significativos en Irán: entre otras cuestiones, se impulsó una reforma agraria, se llevó a cabo la industrialización en Irán y se agudizó su papel como principal productor y exportador de petróleo de Oriente Medio, apoyado por las potencias occidentales. Los nuevos elementos económicos medraron en la población que se vio aumentada y se produjeron grandes movimientos migratorios del campo a las ciudades para buscar un empleo o mejores condiciones de vida. La sociedad iraní se modernizó a semejanza de las doctrinas europeas durante las décadas posteriores a la II Guerra Mundial.

Sin embargo, las aspiraciones sociales se vieron frustradas por los grandes desequilibrios y la dura represión por la que se caracterizó el régimen del sha. A principios de los años setenta comenzaron a proliferar protestas en contra de las políticas represivas del gobierno iraní, la corrupción, las desigualdades sociales y económicas. Estas protestas estuvieron encabezadas por grupos de izquierda islámica y los Tudeh, partido comunista de Irán que aglutinaron a otras fuerzas como los movimientos nacionalistas o democráticos. A su vez, se recrudeció el enfrentamiento entre el gobierno y las fuerzas religiosas tradicionales por la intención de Reza Pahlevi de occidentalizar Irán. 

La tensión se había forjado en los años sesenta cuando el emperador restó protagonismo y poder a las fuerzas religiosas en el país. La inclusión de la religión en la lucha contra el régimen fue tardía pero caló en la población incluyéndose como un símbolo más en sus reivindicaciones políticas, sociales y económicas.

La dinastía de Mohammed Riza Sha Pahlevi fue instaurada por su padre en 1925, debiendo abdicar en su hijo en 1941. Tanto Gran Bretaña como Rusia consideraron oportuno que el antiguo Sha se exiliara; su simpatía hacia el nazismo representaba un peligro si acaso decidía desligarse de la larga tutela mantenida por rusos e ingleses.

El Sha Riza mantuvo una política de apertura hacia Occidente, alineándose con Estados Unidos e Inglaterra una vez que la guerra finalizó. El rico suelo en yacimientos petrolíferos y su alineación con Occidente, al punto de entregar la explotación a empresas americanas, llevaron a serios enfrentamientos internos, aspirando, aquellos que estaban en contra de su política, la nacionalización del petróleo.

El conflicto se pronunció hacia 1973 cuando, debido a la crisis, hubo un recorte en el ingreso del petróleo, lo que ocasionó un estallido social respaldado por el chiismo. El 16 de enero de 1979 hubo un levantamiento liderado de Jomeini, apoyado por el pueblo, que derivo en el derrocamiento del Sha y la institución del chiita como líder religioso. Posteriormente, un referéndum declaró la República Islámica de Irán y al Ayatolá, líder político y espiritual vitalicio. En cuanto a las costumbres, se reinstaló la vigencia de la sharia (ley islámica). En relación con la política exterior, rompió con Estados Unidos, avaló el asalto a la Embajada americana el 04 de noviembre de 1979 y el secuestro de sus autoridades (que se mantuvo hasta 1981), llamando a todos los islámicos a levantarse contra el demonio americano.

El descontento social en la década de los setenta le hizo crecientemente popular en su país. Dirigió el levantamiento que llevó al derrocamiento del Sha el 16 de enero de 1979 y volvió en loor de multitudes el 1 de febrero, siendo aclamado como líder religioso de la revolución en Irán. En diciembre un referéndum aprobó el establecimiento de una república islámica en Irán, siendo Jomeini nombrado líder político y religioso vitalicio. Impuso un régimen dirigido por los “mulás” (clérigos chiítas) y reimplantó la “sharia” o ley islámica. 


LA FIGURA DE JOMEINI

Transcurridos 11 años desde el triunfo de la Revolución Islámica, el Imam Jomeini falleció a sus 87 años de edad, el 4 de junio de 1989.

Ruhollah Musavi Jomeini fue un imán y ayatolá (es el título más alto dentro del clero chií).  chií iraní, líder político-espiritual de la revolución de Irán en 1979.

En 1921 estudió en Arak y en 1922 en Quom. En 1922 se trasladó con él a Qum para fundar conjuntamente el Instituto Musulmán en dicha ciudad. Khomeini comenzó a destacar como teólogo del Islam y como autor de numerosos libros sobre religión. En 1930 adoptó el nombre de Jomein, su ciudad natal, como apellido propio. A los 25 años, escribió su primer libro y en 1928 era profesor de ética y filosofía. En 1941, escribió “Kasf-Al Asar” contra la dinastía Pahlevi.

Jomeini fue exiliado en 1964 en Turquía y luego en Irak, donde pasó 14 años; posteriormente tuvo que trasladarse a Francia en 1978. Eso, debido a que fue un sólido crítico del régimen monárquico de Pahlavi.

De una larga tradición de ayatolás (“signo de Dios”), Jefe espiritual dentro del chiismo, Jomeini se inclinó desde pequeño por la vocación religiosa, alcanzando dicho nombramiento en 1961 y comandando el movimiento chiita islámico desde 1962. Esta rama del islamismo que sigue la tradición de Fátima, hija del profeta Mahoma y esposa del cuarto califa que, a diferencia de sunitas, considera la autoridad califal solo por la línea hereditaria, constituía una minoría dentro del Islam; tendencia que se revirtió en la figura del Ayatolá Jomeini, volviéndose popular tras el derrocamiento del Sha en 1979. Por los desacuerdos con este, pasó 18 meses en la cárcel, exiliándose luego , primero en Turquía, después en Irak (Najaf) y más tarde en Francia, continuando su política de confrontación.

El mundo occidental lo consideraba un líder mesiánico, cuyas iniciativas políticas ponían en peligro la estabilidad internacional. En 1979 derrocó al Sha (Emperador) de Irán, Mohammad Reza Pahlevi. Jomeini gobernó Irán hasta que falleció en 1989. Es considerado el fundador del moderno estado chií.

Descendiente de una familia con ascendencia profética , perteneciente a la rama chiita de la religión islámica, su padre, educado en la religión y respetado en su comunidad, falleció cuando Ruhollah contaba con cinco meses de vida.

Hijo y nieto de líderes religiosos chiítas, su padre fue asesinado por un terrateniente local poco después de nacer él. Khomeini, cuyo nombre original era Ruhollah Musawi, se trasladó a Arak a los quince años de edad. En Arak vivía el «ayatolá» (título honorífico de los jefes religiosos chiítas) Abdul Karim Haeri, que se dedicaba a difundir las enseñanzas del Islam. 

En el terreno internacional rompió la larga alianza con EE.UU. Mientras tanto, trató de exportar su revolución islámica a los países vecinos.

Vale mencionar que para Jomeini, gran estudioso de la jurisprudencia islámica y escritor de cantidad de bibliografía, política y religión tienen un mismo punto de partida que es la ley islámica, no como un conjunto de reglas religiosas y morales, solamente. Esta ley indica cómo debe establecerse un gobierno justo, el manejo de las finanzas, las leyes y la yihad (lucha por la causa de Dios) que es el fin último del hombre y su felicidad.

Para 1979, regresó a Irán para acabar con el régimen. En menos de 50 días celebraron un referéndum en que el pueblo decidió el futuro político del país; más de 98 por ciento de los habitantes votó por el establecimiento de la República Islámica.

Años más tarde, Jomeini protegió al país ante diversas conspiraciones internas y externas, en la que está incluida la guerra entre Irak e Irán desde 1980 hasta 1988, impuesta por el exrégimen baasista.

LA REVOLUCIÓN IRANÍ


El 11 de febrero de 1979 se dio un hito en la historia de Irán que también influiría en el andar de varios países en Oriente Medio. En esa fecha el pueblo iraní se movilizó en contra de la dinastía Pahlavi y de la mano del ayatolá Jomeini lograron instalar un nuevo sistema.

Los reportajes de Kapuscinsky se alejan de la prosa burocrática y aburrida, tienen el pálpito de la calle. La idea de movimiento se aprecia incluso en la composición del texto; en “El Sha o la desmesura del poder” el autor introduce técnicas narrativas de desdoble, características de la literatura barroca: compone el relato tirando del hilo de fotografías que el periodista ha logrado reunir. El reportero no esconde la subjetividad ni las vivencias personales, que no se quedan en mera anécdota (ni tampoco en la inflación del ego), sino que aportan información sobre el objeto del reportaje. “El whisky tomado en pequeños sorbos en situación de clandestinidad (y realmente hay que ocultarse pues rige la ley seca impuesta por Jomeini) tiene, como toda fruta prohibida, un sabor especial, más atractivo”. La tienda de especias y frutos secos de un armenio viejo en la calle Engelob –“una paleta radiante de colores”- le sirve al reportero para tomarle el pulso a la realidad política. Si el género está expuesto en la calle, pinta “normalidad”. De lo contrario, habrá ese día manifestación.


viernes, 15 de junio de 2018

SAMUEL MORSE

Hijo de un pastor protestante de ideas sumamente conservadoras, el joven Samuel Finley Morse manifestó muy pronto su carácter independiente y sus inclinaciones artísticas. Su padre, teólogo de cierto relieve, trató de dar al hijo una educación esmerada, pero más bien antiliberal. Aunque nació cerca de la Universidad de Harvard, Morse no se educó en ella, porque ya había adquirido una reputación de radical, lo que asustaba al padre. A los 14 años pasó a la Universidad de Yale, que se mantenía fiel a la ortodoxia puritana y calvinista. En Yale, el joven estudiante empezó a interesarse vivamente acerca de un tema que resultaba en aquella época sumamente exótico y misterioso: la electricidad. A base de las primitivas pilas eléctrica de Volta y Cruishank, sus profesores ejecutaban experimentos y trucos que causaban la admiración de Morse y que. no habían de olvidársele jamás.

Desde muy niño, Morse, había dibujado; su inclinación hacia el arte resultaba irresistible; dibujaba retratos de sus compañeros y les cobraba. Hacia fines de sus estudios cobraba un dólar por un retrato al lápiz y cinco por una miniatura sobre marfil. Al terminar sus estudios tomó, repentinamente, y con gran indignación de sus padres, la decisión de seguir la carrera artística para la que su talento parecía destinarle. Entusiasta admirador del pintor Washington Alisten, viajó con él a Londres, en 1811, donde permaneció cerca de cuatro años, sumergido en un torbellino de actividades: estudios académicos, febril esfuerzo por terminar a tiempo los numerosos retratos que se le encargaban, amables veladas pasadas con los amigos fumando habanos, bebiendo vino de Madera y tocando el piano, porque Morse era un músico entusiasta, descubrió el mundo del teatro y adoptó las ideas democráticas de Jefferson y de los jacobinos franceses, que hallaban eco en el círculo de norteamericanos residentes en Londres.

A los cuarenta y un años de edad se hallaba en el punto culminante de su carrera artística; había progresado notablemente como pintor, adquiriendo una fluidez y un dominio técnico que le permitían rivalizar con los mejores retratistas de su tiempo. A su regreso a Nueva Inglaterra, en 1815, el pintor llegaba lleno de esperanzas y con un sólido bagaje artístico; en Londres se había distinguido y había aprendido todos los trucos del oficio; había ganado una medalla de oro en un concurso de escultura, contaba con amigos, admiradores y mecenas. Pero durante el viaje de regreso, ocurrió un incidente que interrumpió casi por completo su carrera artística y que hizo que Samuel recordara la admiración que despertaron en él las clases de sus profesores de Yale, sobre la electricidad. Cierta noche, durante la cena, el Dr. Jackson, habló de los recientes descubrimientos en materia de electromagnetismo y los experimentos de Ampére, y mencionó la longitud del alambre en la bobina de un magnetoimán que se usaba; entonces, uno de los pasajeros quiso saber si no se frenaba la velocidad de la electricidad dada la longitud del alambre. Y el doctor explicó que el fluido pasaba instantáneamente a lo largo de cualquier longitud de alambre, citando los experimentos del propio Benjamín Franklin. Samuel Morse comentó que "si la presencia de la electricidad podía hacerse visible en cualquier parte del circuito, ello haría posible transmitir mensajes instantáneamente por medio de la electricidad.". La conversación pasó a otro tema, pero nadie pudo imaginar esa observación del pintor Morse contenía el germen de uno de los más importantes inventos de la historia.

El caso es que Morse, ya en Nueva York, tras unos cuantos días de intenso trabajo, completó un esquema del aparato que había imaginado, pero es sabido que, con frecuencia, las dificultades de un inventor no hacen sino empezar cuando la idea central se establece en su mente; y la aplicación práctica de un nuevo descubrimiento, junto con su triunfo en la aceptación del público en general. Samuel se pasó doce años perfeccionando el diseño del aparato que había concebido. Durante todos esos años dejó de pintar y tal cosa resintió su economía. Y aunque no poseía los conocimientos técnicos necesarios, él mismo hubo de proyectar y construir las distintas partes del primer transmisor telegráfico, la famosa llave- que era un conmutador eléctrico. Ya había resuelto el modo de hacer los tendidos de los alambres que aislaran la corriente eléctrica (postes de madera y barras transversales también de madera en que ubicaban aislantes de porcelana) Pero surgió un problema crucial ¿cómo hacer para que el terminal recibiera un mensaje y lo descifrara? No le quedó más remedio que inventar el llamado Código Morse, que consistía en señales cortas y largas para representar las letras del alfabeto y algunos signos de puntuación. Además, en sus transmisiones experimentales descubrió que solo podía cubrir 32 kilómetros; para solventar este hecho, debía instalar relays para acoplarlos a línea telegráfica y hacer avanzar la señal otros 32 kilómetros y, así, sucesivamente para cubrir mayores distancias.

En 1836, tuvo listo su primer aparato telegráfico y solicito una patente para su invento y ayuda económica al gobierno para hacer una instalación y viajó a Europa para obtener patente en diversos países; fracasó en Inglaterra y en Francia, su gobierno declaró que el invento era de utilidad nacional y se apropió de la patente. Por fin, en 1843, el Congreso aprobó la suna de 30.000 dólares para construir la primera línea telegráfica entre Baltimore y Washington, que inaugurada el 24 de mayo de 1844. Y quien ha visto una película de la conquista del oeste sabe que este invento unió el país en todas sus direcciones; sin embargo, Samuel Morse, el pintor del célebre retrato de Lafayette, debió pleitear para mantener los derechos de su patente.

Morse, además, ensayó diversos procedimientos para la instalación de un cable submarino y consiguió introducir los daguerrotipos, primeros intentos de fotografía que Daguerre y Niepce habían introducido con éxito en Francia. En 1858 los gobiernos de Austria, Bélgica, Francia, Holanda, el Piamonte, Rusia, el Vaticano, Suecia, Toscaza y Turquía, como compensación por el uso de su sistema y sus aparatos, le asignaron una cantidad de 400.000 francos para que resolviera sus problemas financieros y viviera con tranquilidad y relativa prosperidad.
El 2 de abril de 1872, el telégrafo difundió al mundo que, rodeado de su familia, había muerto Samuel Morse.
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La telegrafía se amplió al tipo duplex y, en 1874, Edison inventó la cuádruplex, que permitía enviar, simultáneamente, dos mensajes en cada dirección, en 1915 se implantó la múltiple, que permitía enviar ocho o más mensajes y, a mediados de los años 20, apareció la máquina de teletipo y, años después, este procedimientos fueron sustituidos por los métodos inalámbricos de transmisión por ondas.