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POEMAS, CUENTOS Y ESCRITOS REVOLUCIONARIOS DE DANIEL FERNÁNDEZ ABELLA is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License. Para utilizar primero y siempre sin ánimo de lucro ha de consultar al autor. Daniel Fernández Abella todos los derechos reservados.

viernes, 12 de enero de 2018

COMO ERA CHINA ANTES DE LA REVOLUCIÓN DE MAO ZEDONG

El 1 de octubre de 1949, en las postrimerías de la Guerra Civil China, cuando los nacionalistas del Kuomintang ya sólo controlaban algunas ciudades en el sur, el líder del Partido Comunista de China Mao Tse Tung proclama la República Popular China desde la puerta de Tian'anmen de la Ciudad Prohibida de Pekín.

Antes de 1949, China fue un país abrumadoramente de campesinos empobrecidos que apenas subsistían en condiciones desesperadas. Fue una sociedad en que los matrimonios concertados, la brutal práctica de vendarle los pies a la mujer y el infanticidio de niñas (pues las consideraban “inútiles”) eran comunes en el campo. En una ciudad como Shanghai, cada año se recogían 25.000 cadáveres de las calles. Fue un país en que cuatro millones de personas morían al año de enfermedades contagiosas y 60 millones estaban adictas al opio.

CHINA A PRINCIPIOS DEL SIGLO XX

China entró en el siglo XX en total decadencia de su sistema dinástico para ser luego desgarrada por guerras intestinas y casi cincuenta años de dominación por parte de Europa, Estados Unidos, Rusia y Japón. En los primeros años de la República de Sun Yat-sen se produjo el desmembramiento casi total del territorio en zonas de influencia dominadas por caciques y a lo largo de la primera mitad del siglo XX hubo brotes nacionalistas, guerras internacionales y una guerra civil. 

En 1911, el decaído Régimen Imperial decidió nacionalizar el sistema de ferrocarriles Chino. Esto ocasionó revueltas en toda China, y grandes regiones del país se volvieron independientes de la autoridad central. Esta revolución marcó el final de una época, ya que casi 2’000 años de tradición imperial China llegaron a su fin. El siglo XIX había destripado a la monarquía y a la tradición China de su autoridad, y muchos Chinos comenzaron a sentir que la única manera de salvar a China era seguir ejemplos occidentales. Sin embargo el problema principal de la Revolución, fue que pronto descendió al faccionalismo. 

En Febrero de 1912, el último Emperador Chino abdicó y Yüan Shih-k’ai, un poderoso primer ministro, fue elegido como presidente. Un parlamento Chino fue establecido y al día siguiente el partido nacionalista de China, el Kuamintang, fue formado. Sun Yat-sen, un poderoso miembro del Kuomintang que hasta hoy es considerado el padre de la China moderna, colaboró con Yüan hasta 1913, cuando este último atentó un golpe de estado, y Sun tuvo que volar a Japón. En respuesta, Sun reorganizó el Kuomitang bajo el modelo de la sociedad secreta y más tarde un partido revolucionario. Yüan permaneció en el poder hasta 1916, cuando presiones políticas lo derrocaron. Yüan nunca fue capaz de resolver el problema más grande de China: en la ausencia de un autoridad central fuerte, los caudillos se habían apropiado de mucho de China. Entre 1912 y 1928 por ejemplo, había más de 1300 de ellos controlando varias partes del país. 

La lucha entre el Kuomintang y el PCCh

El 12 de marzo de 1925 murió Sun Yat-sen. En la primavera del mismo año, China se vio estremecida por un sin número de huelgas obreras. Más adelante, ésta desembocaría en guerra civil. El 25 de mayo, la policía japonesa arrestó a muchos huelguistas en Tsinhtau. El 30 del mismo mes, en solidaridad con los arrestados, los trabajadores realizaron manifestaciones en Shangai. La policía británica abrió fuego contra ellos. El conflicto se extendió hasta Hong Kong, Cantón y otras poblaciones.

Mientras tanto, Chang Kai-chek ganaba influencia dentro del ala derecha del Kuomintang, conformada por fuerzas burguesas reaccionarias. Mientras los generales atacaban al movimiento obrero en Kuantung, se formaba un "gobierno revolucionario" y un ejército de campesinos y trabajadores. En septiembre de 1926, las fuerzas revolucionarias ocuparon Hankeu; después marcharon hacia Shangai donde llegaron en marzo de 1927.

La década de 1928-37 fue una de consolidación y logro por el Guomindang. Algunos de los aspectos más duros de las concesiones y privilegios extranjeros en China se moderaron a través de la diplomacia. El gobierno actuó enérgicamente para modernizar los sistemas legales y penales, estabilizar precios, amortizar deudas, reformar los sistemas bancarios y cambiarios, construir ferrocarriles y carreteras, mejorar los establecimientos de salud pública, legislar contra el tráfico de narcóticos y aumentar la producción industrial y agrícola. También se lograron grandes avances en educación y, en un esfuerzo por ayudar a unificar a la sociedad china, en un programa para popularizar el idioma nacional y superar las variaciones dialectales. El establecimiento generalizado de las instalaciones de comunicaciones fomentó aún más un sentimiento de unidad y orgullo entre la gente.

El prestigio de Mao aumentó constantemente después del fracaso de las insurrecciones urbanas dirigidas por la Comintern. A fines de 1931 pudo proclamar el establecimiento de la República Soviética de China bajo su presidencia en Ruijin Provincia de Jiangxi. El Buró Político del PCCh de orientación soviética acudió a Ruijin a invitación de Mao con la intención de desmantelar su aparato. Pero, a pesar de que aún no había logrado ser miembro del Buró Político, Mao dominó el proceso.

A principios de la década de 1930, en medio de la continua oposición del Buró Político a sus políticas militares y agrarias y las campañas de aniquilación letales emprendidas contra el Ejército Rojo por las fuerzas de Chiang Kai-shek, el control de Mao sobre el movimiento comunista chino aumentó. La épica Long March de su Ejército Rojo y sus seguidores, que comenzó en octubre de 1934, aseguraría su lugar en la historia. Obligados a evacuar sus campamentos y hogares, los soldados comunistas y los líderes del gobierno y del partido y los funcionarios que suman unas 100.000 personas (incluidas solo 35 mujeres, las esposas de los altos dirigentes) emprendieron una retirada indirecta de unos 12.500 kilómetros a través de 11 provincias, 18 cordilleras, y 24 ríos en el suroeste y noroeste de China. Durante la Larga Marcha, Mao finalmente ganó el comando indiscutido del PCCh, expulsando a sus rivales y reafirmando la estrategia de la guerrilla. Como destino final, seleccionó el sur de Shaanxi Provincia, donde unos 8,000 sobrevivientes del grupo original de la provincia de Jiangxi (junto con unos 22,000 de otras áreas) llegaron en octubre de 1935. Los comunistas establecieron su cuartel general en Yan'an , donde el movimiento crecería rápidamente durante los próximos diez años. Contribuir a este crecimiento sería una combinación de circunstancias internas y externas, de las cuales la agresión japonesa podría ser la más significativa. El conflicto con Japón, que continuaría desde la década de 1930 hasta el final de la Segunda Guerra Mundial, fue la otra fuerza (además de los comunistas) que socavaría el gobierno nacionalista.

China tras la derrota de Japón

Después de la Conferencia de Yalta se formó un gobierno nacionalista (Kuomintang). El 28 de agosto  de 1945 Mao y Chiang Kai-Chek realizaban "conversaciones de paz" que desembocaron en el "Acuerdo de Paz" el 10 de octubre del mismo año. Pero, "Paz" no es "Emancipación", entonces, pronto Chiang Kai-chek volvió al ataque de las "zonas liberadas". Ahora estaba masivamente respaldado por los Estados Unidos. Sin embargo, para noviembre de 1948, Mao había conquistado totalmente el Noroeste de China; para enero de 1949, Tientsin, Pekín y Chinakiakan estaban liberadas. A finales de año, Chiang Kai-chek y sus tropas del Kuomintang fueron expulsados a Formosa, donde permanecieron bajo la protección de EE.UU.

El 1º de octubre de 1949, las masas populares de Beijing se aglomeraron en la plaza de Tian'anmen para celebrar un solemne acto, en el cual, Mao Zedong, Presidente del Gobierno Popular Central, proclamó la fundación de la República Popular China.




jueves, 4 de enero de 2018

LA CULTURA COMO DISTINTIVO SOCIAL

Paradoja cruel y a la vez consoladora: Europa, mientras se hundía en guerras tan salvajes como las medievales, manifestaba una gran voluntad de progreso intelectual, un verdadero deseo espiritual. La cultura no era ya cosa exclusiva de algunos grandes príncipes, como Federicc Prusia o Catalina II de Rusia; se convirtió en el bien común de toda una clase burguesa, cada vez más numerosa.
A pesar de las prohibiciones reales, en Francia, sobre todo, aumentó la publicación de libros. Cada cual, incluso en los conven- tos, como el de San Gall, forma su biblioteca de libros científicos, literarios, filosóficos y técnicos. En 1737 la francmasonería, fundada en Inglaterra y que llegó hasta la Corte del viejo José DE Austria, reclama la divulgación de los conocimientos. En 1741 se estableció el plan de un diccionaio universal, costeado por suscripción de los masones de Europa, que no llegó a editarse tomando como modelo la Cyclopedia del inglés Chambers, los franceses d'Alembert y Diderot, seguidos por todo un equipo de intelectuales, publicaron una "Enciclopedia o diccionario razonado de ciencias, artes y oficios", cuyo primer volumen apareció en 1751. A pesar de que Francia sufría graves reveses en política internacional, Europa estaba bajo la influencia de la lengua francesa, preferida por príncipes, diplomáticos, filósofos y científicos.

Los artistas franceses eran apreciados en todas partes. Se imitaba a Versalles en los principados alemanes. La estatua de Luis XV hecha por Bouchardon, inspiró la de Gustavo Vasa, la de Gustavo Adolfo de Estocolmo y la de Federico V en Copenhague. Los arquitectos franceses tuvieron gran éxito en San Petersburgo, y allí Falconet levantó la. estatua de Pedro el Grande. Fueron Amsterdam y Leyden, tierras de libertad, los primeros productores del libro francés. Voltaire, a quien todo París aclamaba, no tuvo rival en Potsdam ni en Mos cú. Fue un mundo sin fronteras; París y Londres eran verdaderos soles de la cultura universal. Cuando el actor Le Kain leía en casa de la señora Geoffrin alguna página selecta, toda Europa escuchaba. Cuando un solitario, como el ginebrino Rousseau, se convirtió en apóstol de la soberanía popular, no fue un país sino Europa entera la que escuchó su mensaje. Su "Contrato social", publicado en 1762, proclamó que todos los hombres son iguales y libres, que el deber de toda organización política es salvaguardar los derechos de cada uno y que cada uno debe someterse al interés y a la voluntad de la mayoría, por ser el pueblo soberano. Estas ideas, que ampliaban las de Locke, nutrieron a los intelectuales, creando en ellos una conciencia nueva y conduciéndolos hacia los grandes días de 1789. Su "Emilio", tratado de educación que enaltece la virtud, el trabajo y el respeto a la familia, causó una verdadera "reacción virtuosa", que llegó hasta las esferas más altas de la sociedad, conmoviéndola e influyéndola eficazmente.

La minoría culta se interesaba mucho por lo científico. En aquella época fueron fundadas las academias de ciencias: Royal Society, de Londres;Académie des Sciences, de París, en 1666; después fueron creadas otras en Bolonia, Berlín, Upsala, San Petersburgo y Estocolmo, en 1739.
Las matemáticas triunfaban. En el año 1743 Juan 'Alembert enunció el principio de la conservación de la energía; tres años después Leonardo Euler enunció a su vez el de la inercia; en 1781 Federico Guillermo Herschel descubrió el planeta Urano, creyendo que se trataba de un cometa, teoría que deshizo el astrónomo Lexell, de San Petersburgo, al demostrar que se trataba de un planeta visible al ojo humano en las noches sin luna. Del naturalista sueco Carlos de Linneo se puede decir que fue quien fundó científicamente la botánica y la zoología.

El mundo dilataba cada vez más sus horizontes.
En los relatos, muy apreciados, de los exploradores Europa halló lecciones de relatividad. Se enteró de que los chinos son virtuosos sin conocer ni la Biblia ni el Evangelio, que hay "salvajes" que son buenos y que las bailarinas que actuaron delante de Cook, en Tahití *, tenían tanta gracia como las de Londres. Winckelmann descubrió las ruinas de Herculano y de Pompeya. Su Historia del arte entre los antiguos , que fue traducida en seguida a muchos idiomas, reveló con numerosos ejemplos que la vida cotidiana en los tiempos antiguos era tan cómoda, lujosa, agradable y llena de ingenio-sos recursos como la vida moderna. Dos grandes tentativas coronaron esos trabajos racionales: el francés Laplace, en 1796, recreó el mundo mediante el pensamiento, sin intervención divina; el alemán Kant profesó una doctrina en la que Dios fue declarado incognoscible. Es, sin duda, el primero en separar brutalmente a la ciencia, mundo de los hechos, de la filosofía, mundo de las ideas. Pero poco había de importarles a los sabios perder un tan vasto dominio cuando estaban empezando a crear uno sin fin: el de las máquinas.








LA LUZ SOLAR

La humanidad consume la luz solar en todas las demás formas durante un año entero. Si bien ahora convertimos para nuestro uso solamente una pequeñísima fracción de este torrente de luz solar, tenemos a nuestra disposición una enorme riqueza de energía radiante y llegará el día en que podremos capturarla y transformarla a voluntad.
Incluso ahora, ciertas casas, especialmente diseñadas, utilizan la energía solar para reducir sus cuentas de combustible en dos tercios. También en diversos países se fabrican aparatos económicos solares de gran eficiencia para cocinar; en Mont-Louis, en los Pirineos franceses, se ha construido un horno gigantesco. En buenas condiciones atmosféricas, ese aparato produce temperaturas de más de 3000 C, suficientes para perforar un carril de acero en 30 segundos.

Entre todas las nuevas aplicaciones de la energía solar, quizás la más importante, hoy, está en el campo de los satélites espaciales. Estos complejos artefactos, tanto de los EE. UU. como los soviéticos, están cubiertos de células solares especiales que convierten la luz del sol directamente en electricidad, utilizada en instrumentos y en transmisores de radio. Estos ingenios son tan seguros que uno de ellos, a bordo del Vanguard I, satélite del tamaño de un pomelo, lleva operando sin interrupción desde el 17 de marzo de 1958, y se espera que emita señales durante por lo menos unos 1000 años, asegurándonos así de su presencia en órbita.

Desde la antigüedad el hombre se ha dado cuenta de que la luz solar es una fuente poderosa de energía. Desde hace siglos se sabe que una sencilla lente de aumento concentra la luz del sol en un rayo tan caliente que puede prender fuego a la madera; lentes parecidas a juguetes modernos han sido halladas en las ruinas de Nínive, que datan del siglo VII a. J. En la comedia griega Las Nubes, de Aristófanes, uno de los personajes habla de enfocar una lente de aumento sobre una tableta de cera para borrar cierta evidencia escrita. Y existe la historia, sin duda apócrifa, de que Arquímedes destruyó la flota de Esparta, que atacaba Siracusa, incendiando sus velas por medio de una batería de espejos.

En los siglos XVII y XVIII los astrónomos hallaron una prueba de la fuerza de la luz al observar que las colas de los cometas parecían ser impulsadas por algún misterioso viento, y adivinaron que el efecto se debía a una especie de presión de la luz. En un intento para observar la presión de la luz sobre la tierra, suspendieron pedazos de papel muy ligeros en potentes rayos de luz. Si bien luego se ha demostrado que la idea era correcta, la presión de luz existente no era suficiente para mover el papel en aquellos experimentos. No fue sino hasta principios de este siglo cuando se dispuso de instrumentos para detectar la presión de la luz.

A pesar de lo ligera al tacto que acostumbra a ser, la luz es una de las dos formas de energía radiante que los sentidos humanos pueden percibir directamente. El ojo es un instrumento tan magnífico que puede percibir a la distancia de un palmo una milésima parte de la energía de una sola bujía. La única otra forma de energía radiante que los seres humanos pueden sentir es la llamada energía calorífica infrarroja, puesto que la piel del cuerpo humano cubierta de terminales nerviosos puede detectar el calor y que, lo mismo que el ojo, son enormemente eficientes y responden hasta a 0,003 C.

El hecho de que la energía infrarroja es una forma de luz invisible fue descubierto a principios del siglo XIX por sir William Herschel, uno de los más grandes científicos de su época, y uno de los primeros en astronomía estelar, el cual se interesó por las manchas solares y comenzó a examinar la luz con una gran variedad de filtros de diversos colores. En 1800 descubrió que si bien algunos producían un efecto calorífico, otros no lo hacían, e investigó la causa de esa diferencia, utilizando un prisma extendió un haz de luz solar formando la banda continua de color llamada espectro, roja en un extremo, y que pasa a través del anaranjado y amarillo al verde, azul y violeta al otro extremo. Observó que el amarillo era la luz más brillante, que el rojo era el que emitía más calor, y vio con sorpresa que la mayor temperatura de todas se hallaba en radiación invisible justo por bajo de la luz roja visible. Esta luz infrarroja - "bajo el rojo" - es una parte prominente de la radiación emitida por cualquier objeto caliente.

El infrarrojo como detective

Además de su importancia en lámparas caloríficas domésticas y en la terapéutica médica, donde el calor es de utilidad, el infrarrojo invisible se ha hecho, desde el comienzo de la segunda Guerra Mundial, cada vez más importante en fotografía. Ciertas películas modernas responden al infrarrojo de la misma manera que las películas ordinarias a la luz ordinaria, lo cual hace posible obtener fotografías en completa oscuridad. La intensidad de la imagen en la película varía según la temperatura de los diversos objetos fotografiados -cuanto más caliente es el objeto, tanto más brillante aparece en la fotografía.
Por razones evidentes los militares utilizan mucho las fotografías al infrarrojo en vuelos de reconocimiento destinados a localizar, gracias al calor que emiten, instalaciones tan hábilmente escondidas que serían totalmente invisibles de día. Otra aplicación del infrarrojo, el llamado sniperscopio, permite a un tirador de rifle ver en la oscuridad gracias a un proyector montado sobre un arma que proyecta un haz de infrarrojos, el cual se refleja volviendo a una pequeña pantalla también sobre el rifle, y muestra una imagen semejante a la TV.
Un año después de que Herschel descubriese el infrarrojo, el investigador alemán Johann Wilheim Ritter observó que al otro extremo del espectro había otros rayos invisibles especialmente eficaces en reacciones químicas. El descubrimiento de Ritter recibió el nombre de espectro químico.

CONTAMINACIÓN Y MEDIO AMBIENTE


Nuestra vida, para su desarrollo, necesita aire, tierra y agua, que la mano del hombre está afectando, seriamente, de muchas maneras. A medida que pasan los años una mayor cantidad de individuos de muy distintas sociedades, ha oído hablar de la capa de ozono.
¿Pero, qué es la capa de ozono?
Existe una enorme de gases que forman la atmósfera, entre los cuales está una capa de ozono, situada a unos 25 kilómetros, que tiene la propiedad de filtrar las radiaciones solares, entre ellos los rayos ultravioleta, que puede provocar trastornos e en el ser humano, como cáncer de la piel, extendiendo su capacidad a la perturbación del sistema inmunológico y hasta reducir el crecimiento de los vegetales.
Las observaciones llevadas a cabo desde el año 1979 en la Antártida han demostrado la existencia de un agujero en la capa de ozono cuyo tamaño varía según los meses, pero que parece crecer lentamente. Este filtro natural está, pues, amenazado. El contenido atmosférico de gases halogenados está aumentando. Estos gases halogenados se caracterizan por contener en su molécula átomos de cloro o de flúor que se liberan a la atmósfera debido a la radiación solar. Una vez liberados, estos átomos se combinan con las moléculas de ozono a las que disocian, dicho de otro modo, al disociarlas destruyen en el ozono la condición de filtrar los rayos ultravioleta, lo que significa que, a la vez, la capa protectora que representan estos gases queda anulada.

Hay otro fenómeno que, también, preocupa a los hombres de ciencia, aunque no parece hacerlo en los gobiernos de muchos países: el efecto invernadero. Si han visto alguna vez los cultivos que se hacen en invernaderos, habrán visto que la superficie terrestre de cultivo, se cubre con techos de plástico, con el sabrán propósito de acumular calor para crecimiento de las hortalizas o de las flores. La Tierra necesita tener una temperatura media moderada en su superficie para la agricultura general y ello es posible, porque la atmósfera, gracias a su composición, impide la reemisión al espacio de la mayor parte de los rayos infrarrojos emitidos por la Tierra. El calor queda pues atrapado, como si de un invernadero se tratara.

Los gases que reflejan la radiación infrarroja y provocan el efecto invernadero son, principalmente, el vapor de agua, el dióxido de carbono, el metano, el óxido nitroso y los gases halogenados. Desde hace algunas décadas, la proporción de estos gases en la atmósfera no ha dejado de aumentar. Habría que esperar, en consecuencia, un aumento de la temperatura de la superficie terrestre si no se pone coto a las causas productoras de este fenómeno. Los modelos informáticos actuales prevén un aumento de 1 a 4 o 5ºC, si la proporción de dióxido de carbono se dobla. Aparte de un aumento en el nivel de los océanos (debido a la fusión de los hielos polares), tal incremento de temperatura aceleraría el proceso de desertización.

La atmósfera, por la acción del hombre, ha creado la lluvia ácida.
El empleo de combustibles fósiles - como el petróleo - acompañado, como viene, de emisiones de óxidos de azufre y de nitrógeno. Cuando las moléculas de estos óxidos se combinan con el vapor de agua atmosférico, se forman ácidos como el sulfúrico o el nítrico y tantos otros. Entonces se forma una niebla y cae la lluvia ácida, y la acidificación abarca todo el medio; además, a medida que pasan los años, los suelos, las aguas continentales, la vegetación, el mundo animal y hasta las casas que habitamos sufren los efectos de la contaminación y ésta, llevada por los vientos a todos los confines, puesto que este fenómeno no tiene fronteras. Así es que en la península Escandinava o en el continente americano, en Canadá, grandes lagos han dejado de albergar cualquier forma de vida. Lo mismo sucede con los bosques
(hecho comprobado por los científicos) de Alemania y de China, pese a los miles de kilómetros que separan estos países; en estos países, grandes masas forestales y de especies vegetales se han visto diezmadas.

¿Y qué decir de la contaminación urbana?
No se trata solo de los vehículos, sin duda, causantes mayoritarios de la contaminación de la atmósfera de las ciudades, sino que hay anotar las calefacciones domésticas y, también, la actividad de las industrias, que funcionan en las afueras del radio urbano, que contaminan alrededores de las ciudades. Los más frecuentes son los óxidos de carbono, de azufre y de nitrógeno. Estos últimos, por acción de la radiación solar, producen ozono, cuya concentración en las capas bajas de la atmósfera aumenta peligrosamente. Por otra parte, no hay que despreciar la contaminación por los aerosoles, el plomo, los hidrocarburos no quemados, también los polvos (hollín), metales pesados, etc. El efecto nocivo de estos gases y aerosoles afecta directamente al hombre y se manifiesta en los sistemas respiratorio, cardiovascular y sensorial. A ello hay que añadir los daños causados a las edificaciones y a las plantas, éstas que sufren los efectos de los plaguicidas, que están formados por una gran variedad de productos orgánicos de síntesis utilizados para luchar contra los parásitos y animales perjudiciales para los cultivos; entre los insecticidas algunos son organoclorados, como el D.D.T. y el lindane, indiscutiblemente contaminantes, poco o nada biodegradables, que se acumulan en los ecosistemas. Algunos insecticidas organofosforados pertenecen a la misma familia química que ciertos gases de guerra. La contaminación de los suelos se produce en el momento de la aplicación de los plaguicidas. La agricultura mundial utiliza anualmente alrededor de 150 millones de toneladas de fertilizantes.

EL CARBÓN Y EL PETRÓLEO

Cuando quemamos carbón, usamos la luz del Sol que llegó a la Tierra hace 250 millones de años; entonces, América del Norte estaba cubierta por un mar interior, y en sus orillas existían pantanos cubiertos de helechos gigantes. Las hojas de estos helechos recogían energía del Sol, indispensable para su crecimiento. Árboles y ramas cayeron al agua y allí estuvieron protegidos del aire y las bacterias, agentes de descomposición. El material de las plantas no desapareció: se transformó en una sustancia oscura, esponjosa, llamada turba.

Con el tiempo, el suelo se hundió y a los pantanos los cubrió el mar. Las capas de musgo se acumularon sobre la turba y la presión, transformó ésta en lignito, pero esta forma de carbón tiene un poder calorífico que apenas llega a la tercera parte de la hulla, forma carbonífera que, generalmente, se atribuye al período paleozoico, coincidente con el gran desarrollo de los vegetales que alcanzaron el tamaño de los árboles. La carga y la presión aumentaron, el lignito se convirtió en carbón bituminoso; en determinados lugares, estas capas de carbón se vieron envueltas en el plegado que produjo las cadenas de montañas. Este proceso, convirtió el carbón blando, en carbón duro (an-tracita). Las partes de las plantas fueron aplastadas de forma que no se pueden reconocer; pero los fósiles las han conservado en las pizarras cercanas a los filones carboníferos. Algunos moldes y huellas reproducen plantas completas y hasta las venas y texturas de las hojas se pueden apreciar con toda claridad. La antracita es el carbón más rico en carbono y más pobre en los elementos volátiles de la hulla; se formó a partir de los restos vegetales ricos en lignina, es decir de troncos y ramas. Su poder calorífico es el más alto y su combustión casi no produce llama ni humo.


Millones de toneladas de carbón han sido extraídas anualmente por los hombres con el auxilio de máquinas; algunas, capaces de arrancar cuatro toneladas de carbón por minuto. Gracias al uso de estas máquinas los mineros nos suministran el carbón que, todavía, se emplea en variadas actividades. Actualmente, la luz solar fosilizada nos sirve como combustible y materia prima. Derivados del carbón se usan para fabricar tintes, perfumes, plásticos, nylon, explosivos, medicinas y muchos otros productos.


El petróleo, en nuestro tiempo, es la principal fuente de energías de la actual civilización, también se formó hace cientos de millones de años de los organis-mos en descomposición que vivían en el mar; el océano albergaba una vasta población de plantas y animales microscópicos y miríadas de ellos se hundieron y fueron enterrados en el fango. Este fango se convirtió en roca y las diversas materias enterradas dieron lugar al petróleo.


Petróleo, es un sustantivo que significa aceite de piedra y es la energía que se utiliza, como reemplazo del carbón, para mover los motores de barcos, aeroplanos, automóviles y trenes; es la energía que emplean las fábricas y la que proporciona calor para los hogares. Sus derivados, también, como el carbón, tienen otras aplicaciones: fabricar llantas, plásticos, cosméticos y otros muchos productos.


EUROPA

Europa ha sido foco de civilización desde que nació para la historia; sin embargo, todavía no se había constituido en naciones. Heredera de la cultura griega, heredera de Roma, de la concepción judeo-cristiana de la vida, así como de las fecundas energías germánicas y escandinavas, Europa ha vivido durante quince siglos una aventura que es única en la historia del mundo.

Vistos desde muy cerca, sus anales ofrecen la imagen de un campo cercado o bien de una selva impenetrable. Vistos desde arriba, vueltos a colocar dentro de la escala mundial, su evolución aparece como un fenómeno profundo de transfiguración del hombre y de la tierra en beneficio del hombre. Gracias a Europa, el mundo ha evolucionado vertiginosamente, en estos últimos quince siglos, como no lo había hecho durante milenios. Hoy, a fuerza de haber prodigado sus lecciones a los demás pueblos, Europa ha dejado de ser el único crisol donde se prepara el futuro. Olvidando aquello que aún los separa demasiado, ha llegado el momento de que los europeos tengan por fin conciencia de la incomparable misión humana que les ha sido encomendada desde sus orígenes y recuerden que tal misión, por encima de sus rivalidades y de sus odios, siempre los unió formando un solo pueblo. Es preciso que miren hacia atrás, no para deleitarse en el recuerdo de sus glorias muertas, sino para hacer surgir una nueva luz.

Europa crece y se multiplica

Tal vez, de manera menos efectista que la industria y las técnicas, pese a que la medicina y la higiene más lentas en hacer visibles sus efectos, éstas contribuyeron poderosamente en la metamorfosis del aspecto de Europa. La mortalidad infantil disminuyó ostensiblemente y el promedio de duración de la vida se hizo a la vez mayor. Desde que, en el año 1796, el inglés Jenner hizo retroceder el peligro de la viruela, las victorias de la medicina fueron incontables. Basta mencionar los nombres de los ingleses Parkinson, Bell, Hodgkin y Addison, de los franceses Bichat, Laennec, Broussais y Dupuytren o los alemanes como Virchow, Traube y Wunderlicht o el húngaro Semmelweis, que acabó con la fiebre puerperal..
El Londres que describe de Dickens, en 1840, tenía menos de 2 millones de habitantes, pero cuarenta años más tarde se acercaba a los cuatro millones. El centro de la ciudad se reservó para el mundo de los negocios, el mundo en que se alojaba Oliver Twist, un extenso y regular trasiego de transportes urbanos, del centro a los aledaños le dio a Londres un aspecto singular. Esta vida agitada llevó a los ingleses a crear el "descanso de fin de semana -the week end-, hábito que se extendió, poco a poco, a todos los países europeos.

El movimiento urbano fue menos importante en Francia, país de aldeas y en las dos terceras partes de sus provincias hubo un rápido aumento de la población rural. Bajo Napoleón III y el impulso de Haussmann, París se convirtió en un muy importante centro urbano de Europa; su población de 1.000.000 de habitantes, se duplicó. Otras ciudades importantes de Europa oriental la seguían: San Petersburgo, Moscú y Viena, con 800 mil, 600 mil y 700 mil, respectivamente.

Un siglo antes, José II había hecho un paseo público del famoso Prater de Viena, tan famoso como los Campos Elíseos, de París.
Berlín, en muy poco tiempo pasó a ser una de las mayores ciudades del mundo; los 150 mil berlineses de 1800, ochenta años más tarde pasaron a ser una población de 1.150.000, convertida en la capital industrial y comercial de Alemania, sin rival en el comercio de granos.

Se construyeron dársenas en las desembocaduras del Sena, del Escalda, del Támesis, del Elba, que recibían a los barcos de todo el mundo descargando mercaderías de lejanos países. Hamburgo se transformó en el primer puerto del continente, como lo fue Liverpool en Gran Bretaña. Marsella, bajo Napoleón III , sintió llegada su hora, construyendo dársenas, muelles y almacenes.

El Mediterráneo recobraba la importancia que le había hecho perder el uso de la ruta de El Cabo, y si Venecia era centro para dirigir los negocios internacionales, contaba con puertos como Trieste, Génova y Brindisi para disputarse la ruta de la Indias.

La historia de Europa comienza en una leyenda

Europa era una mujer muy bella, con piel de lirio, que vivía en Fenicia, donde Agenor, su padre, era rey. Un día, mientras jugaba con sus amigas a la orilla del mar, la vio el ardiente Zeus, quedó prendado de ella y se transformó en blanco toro para acercársele. Confiada, Europa montó sobre el lomo del animal. No bien lo hizo, el toro se lanzó al agua y atravesó el mar con la joven fenicia sobre él hasta llegar a la isla de Creta. De aquella unión nacieron cuatro hijos: el heroico Sarpedón, héroe asiático, y Minos, Eaco y Radamanto, tres legisladores tan famosos que luego llegarán a ser jueces indiscutidos de los infiernos...
Aquí la leyenda se aleja para dar paso a la historia.

LA SEXUALIDAD EN ORIENTE

La sexualidad en las sociedades primitivas está cargada de sacralidad, porque es el medio de participar en la fecundidad de la Naturaleza y en el gran misterio de la continuidad de la vida. Los europeos, fueran colonizadores o misioneros, no lo entendieron y quedaban espantados ante lo que consideraban espantosas aberraciones.

En las islas de la Polinesia, los europeos se sentían atraídos por la belleza natural y, otros, horrorizados llamaron a la isla Tahíti la Sodoma de los mares del Sur. Los ritos los llevaban a cabo grupos de adolescentes, institucionalizados socialmente, cuyo objetivo era la práctica festiva, itinerante, de ritos eróticos en nombre del dios Oro, personificación de la fertilidad.
Los ritos incluían bailes, cánticos, y la práctica del amor libre. Los misioneros, que no llegaron a comprender el componente religioso de estas ceremonias, presentaban a los arioi como grupos de adolescentes dedicados al vagabundeo libidinoso.

La prostitución no existía en Tahití cuando llegaron los europeos, pero la acogida sexual de las muchachas era extraordinaria. Para tranquilizar sus conciencias los blancos comenzaron a pagar a las indígenas por sus favores. Cuando éstas se dieron cuenta de que, lo que daban de balde y como muestra gratuita de hospitalidad podía hacerse de manera remunerada, decidieron aprovechar tan inesperada bendición del cielo: y la prostitución quedó institucionalizada.

Podrían ponerse innumerables ejemplos del terrible impacto que para los oceánidas supuso la introducción del cristianismo, tan rígido en su moral sexual. En Micronesia, por ejemplo, en las islas Ellice y Gilbert, los jefes de los clanes, en determinadas circunstancias, compartían su esposa con su hermano o con un amigo. A veces tomaban como esposas secundarias a cuñadas que, por ser poco agraciadas o por cualquier otro motivo, tenían dificultad para encontrar marido. Los misioneros las convirtieron en adúlteras, creándoles infinitas angustias.

miércoles, 1 de noviembre de 2017

ARGELIA


Argelia es una meseta maciza, seca; la mayor parte de la población vive en el Tell, una franja estrecha que da al Mediterráneo. Hacia 1830, año en que los colonizadores franceses entraron en el territorio, los vecinos eran todos musulmanes, pero pertenecían a tres capas de población: Los beréberes, descendientes de los antiguos habitantes, habían sido rechazados a las montañas y a una parte del Sahara. El grupo más importante, los kabilas, habitaban en el macizo montañoso al este de Argel y vivían del cultivo y la ganadería. Aunque convertidos al mahometis- mo, conservaron su lengua tradicional y siguieron considerándose independientes del gobierno de Argel, a tanto que se negaban a pagar tributos. Los nómades, árabes, llegados en el siglo XI, que habitaban en la meseta y el desierto; vivían bajo tiendas, criaban camellos, cabras y carneros. Los moros, musulmanes de raza mezclada, habitaban en las ciudades dedicados al comercio. En las ciudades también habitaban judíos orientales, turcos y renegados europeos convertidos al mahometismo para servir de soldados, marinos o funcionarios.

En 1847, Francia había vencido casi completamente la resistencia de los argelinos, pero ésta siguió activa hasta 1884. Solo en el año 1954 se inició el movimiento que combatió contra 500.000 soldados franceses. Fue una larga y cruenta lucha para lograr la independencia. El presidente de Gaulle promovió unas negociaciones de paz, culminando con un plebiscito sobre la independencia.

La figura de Ben Bella

Ben Bella fue uno de los artífice de la independencia de Argelia: Hijo de campesinos, saltó a la política al finalizar la Segunda Guerra Mundial, integrándose en el Movimiento para el Triunfo de las Libertades Democráticas. En 1947 fundó dentro del Movimiento un grupo dedicado a la lucha armada contra los franceses para lograr la independencia de Argelia: la OAS. Detenido en 1950 por sus actividades terroristas, consiguió fugarse en 1952 y pasó a la clandestinidad.




Fue uno de los fundadores, en 1954, del Frente de Liberación Nacional (FLN), que organizó la insurrección contra la presencia colonial francesa; durante años dirigió la resistencia desde su exilio en Libia.

Detenido de nuevo en 1956, ya sólo sería liberado como parte de las condiciones de los Acuerdos de Evian, que otorgaron la independencia a Argelia (1962). Se impuso sobre las restantes facciones del FLN, haciéndose elegir jefe del primer gobierno argelino (1962) y primer presidente de la República (1963).

Apenas tuvo tiempo de poner a prueba su programa de modernización del país sobre un molde socialista y nacionalista, pues su personalismo condujo al golpe de Estado del coronel Bumedian en 1965. Permaneció encarcelado sin juicio hasta 1980 y luego marchó al exilio, orientándose hacia el integrismo islámico. Regresó a Argelia con la descomposición del régimen de partido único en 1990.

El gobierno de Ben Bella, que resultó elegido, en 1965, fue depuesto por el general Boumedienne y, a su muerte, en 1979, le sucedió en la Presidencia, el coronel Chadli Benjedid, quien, en 1992, anunció su renuncia al cargo para evitar que el Frente Islámico de Salvación tomara el control del Parlamento; el FIS, en las elecciones de Diciembre de 1991, había ganado 188 de los 221 escaños y era seguro que en los comicios de enero obtendría la mayoría absoluta. Las autoridades invalidaron este resultado y suspendieron indefinidamente las futuras elecciones. Finalmente, apresaron al jefe del FIS Abdelkader Hachani y clausuraron todas las sedes del movimiento islámico.
Argelia es, después de Sudán, es el país de mayor extensión en el continente africano - 2.381.751 kilómetros - y con una población que supera los 25 millones de habitantes. En el norte, tiene costas en el mar Mediterráneo.


lunes, 30 de octubre de 2017

MIGUEL HERNÁNDEZ

De familia humilde, tiene que abandonar muy pronto la escuela para ponerse a trabajar; aún así desarrolla su capacidad para la poesía gracias a ser un gran lector de la poesía clásica española.
Forma parte de la tertulia literaria en Orihuela, donde conoce a Ramón Sijé y establece con él una gran amistad.

Miguel Hernández estuvo interesado por el teatro y asistía a representaciones que se celebraban en la Casa del Pueblo de Orihuela, incluso llegó a participar en alguna de ellas. Publica algunos poemas en el periódico de Orihuela y la revista El Gallo Crisis.

A partir de 1930 comienza a publicar sus poesías en revistas como El Pueblo de Orihuela o El Día de Alicante. En la década de 1930 viaja a Madrid y colabora en distintas publicaciones, estableciendo relación con los poetas de la época. Lleva sus versos al escritor Ernesto Giménez Caballero director de La Gaceta Literaria, una de las mejores revistas literarias del momento, pero no logra que se los publiquen. Publicó, esta vez en la revista Cruz y Raya, su auto sacramental Quién te ha visto y quién te ve y sombra de lo que eras, fue colaborador de José María de Cossio en Los toros y conoce a poetas como el chileno Pablo Neruda, y los españoles Rafael Alberti, Luis Cernuda y otros.

En su obra, la calidad estilística de sus versos resultado de su apasionada lectura de los clásicos españoles del Siglo de Oro va unida a una estremecedora fuerza expresiva. La voz vehemente y desgarrada del poeta convierte el amor, la vida y la muerte en una experiencia poética marcada por una vitalidad trágica. A su vuelta a Orihuela redacta Su primera colección de poemas fue Perito en lunas (1933) con una clara influencia gongorina, como en El rayo que no cesa (1936), y que se considera su obra más lograda.

Ya establecido en Madrid, trabaja como redactor en el diccionario taurino de Cossío y en las Misiones pedagógicas de Alejandro Casona; colabora además en importantes revistas poéticas españolas. Escribe en estos años los poemas titulados El silbo vulnerado e Imagen de tu huella, y el más conocido El Rayo que no cesa (1936).

Sus poemas tratan del amor, la muerte, la guerra y la injusticia. En la guerra compuso Viento del pueblo (1937), poesía militante. La crueldad de la guerra y el sufrimiento de el campo de batalla es lo aparece en El hombre acecha (1938). Ya preso, termina Cancionero y romancero de ausencias (1938-1941). Esta obra trata del amor hacia la esposa e hijos y la soledad del prisionero. Miguel Hernández colabora en Revista de Occidente y mantiene una relación con la pintora Maruja Mallo, que le inspira parte de los sonetos de El rayo que no cesa.

Se casó el año 1937 con Josefina Manresa. Afiliado al Partido Comunista Español, en la República tomó parte en las Misiones pedagógicas, intentando llevar la cultura a las zonas más deprimidas de España. Durante la Guerra Civil española Miguel Hernández se alistó en el ejército republicano y asistió al Congreso internacional de intelectuales antifascistas de 1937 en Valencia. Tras la guerra fue detenido en la frontera portuguesa.

Durante la guerra compone Viento del pueblo (1937) y El hombre acecha (1938) con un estilo que se conoció como “poesía de guerra”. En la cárcel acabó Cancionero y romancero de ausencias (1938-1941). En su obra se encuentran influencias de Garcilaso, Góngora, Quevedo y San Juan de la Cruz.

Condenado a pena de muerte, se le conmuta por la de treinta años pero no llega a cumplirla porque muere el 28 de marzo de 1942 en la prisión de Alicante.

Estuvo en la prisión de Palencia en septiembre de 1940 y en noviembre pasó al Penal de Ocaña (Toledo). En 1941 le trasladan al Reformatorio de Adultos de Alicante, donde compartió celda con el dramaturgo Buero Vallejo. Padeció de bronquitis y luego tifus, que se le complicó con tuberculosis.

Miguel Hernández falleció de tuberculosis en la enfermería de la prisión a las 5:32 de la mañana del 28 de marzo de 1942, con 31 años de edad. El 30 de marzo fue sepultado en el cementerio de Nuestra Señora del Remedio de Alicante. Sus restos mortales reposan  junto a los de su mujer Josefina y su hijo.


miércoles, 25 de octubre de 2017

PABLO PICASSO

Tal día como hoy, en 1881, nacía el pintor, escultor y militante comunista andaluz Pablo Ruiz Picasso.


Figura excepcional como artista y como hombre, Picasso fue protagonista y creador inimitable de las diversas corrientes que revolucionaron las artes plásticas del siglo XX, desde el cubismo hasta la escultura neofigurativa, del grabado o el aguafuerte a la cerámica artesanal o a la escenografía para ballets. Su obra inmensa en número, en variedad y en talento se extiende a lo largo de más de setenta y cinco años de actividad creadora, que el pintor compaginó sabiamente con el amor, la política, la amistad y un exultante y contagioso goce de la vida. Famoso desde la juventud, admirado y solicitado por los célebres y poderosos, fue esencialmente un español sencillo, saludable y generoso, dotado de una formidable capacidad de trabajo, enamorado de los barrios bohemios de París, del sol del Mediterráneo, de los toros, de la gente sencilla y de las mujeres hermosas, afición que cultivó sin desmayo.

Pablo Diego José Ruiz Picasso, conocido luego por su segundo apellido, nació el 25 de octubre de 1881, en el n.º 36 de la plaza de la Merced de Málaga, como primogénito del matrimonio formado por el pintor vasco José Ruiz Blasco y la andaluza María Picasso López. El padre era profesor de dibujo en la Escuela Provincial de Artes y Oficios, conocida como Escuela San Telmo. La primera infancia de Pablo transcurrió entre las dificultades económicas de la familia y una estrecha relación entre padre e hijo, que ambos cultivaban con devoción. El niño era un escolar menos que discreto, bastante perezoso y muy distraído, pero con precoz facilidad para el dibujo, que don José estimulaba.

En 1891 la familia se traslada a La Coruña, en cuyo Instituto da Guarda son requeridos los servicios del padre como profesor. Pablo inicia sus ensayos pictóricos, y tres años más tarde su progenitor y primer maestro le cede sus propios pinceles y caballetes, admirado ante el talento de su hijo. En 1895, Ruiz Blasco obtiene un puesto docente en la Escola d'Arts i Oficis de la Llotja de Barcelona. Pablo resuelve en un día los ejercicios de examen previstos para un mes, y es admitido en la escuela. En 1896, con sólo quince años, instala su primer taller en la calle de la Plata de la Ciudad Condal.

Dos años más tarde obtiene una mención honorífica en la gran exposición de Madrid por su obra Ciencia y caridad, todavía de un realismo académico, en la que el padre ha servido de modelo para la figura de un médico. La distinción lo estimula a rendir oposición al curso adelantado en la Academia de San Fernando, mientras sus trabajos, influidos por El Greco y Toulouse-Lautrec, obtienen nuevas medallas en Madrid y Málaga.

En 1898 realiza su primera muestra individual en Els Quatre Gats de Barcelona. Finalmente, en el otoño del año 1900 hace una visita a París para ver la Exposición Universal. Allí vende tres dibujos al marchante Petrus Mañach, quien le ofrece 150 francos mensuales por toda su obra de un año. Pablo es ya un artista profesional, y decide firmar sólo con el apellido materno. En 1901 coedita en Madrid la efímera revista Arte Joven, y en marzo viaja nuevamente a París, donde conoce a Max Jacob y comienza lo que luego se llamará su «período azul». Al año siguiente expone su primera muestra parisiense en la galería de Berthe Weill, y en 1904 decide trasladarse definitivamente a la capital francesa.

Picasso se instala en el célebre Bateau-Lavoir, en el número 13 de la calle Ravignan (hoy plaza Hodeau), alojamiento variadamente compartido por artistas sin blanca, entre otros el también español Juan Gris. Allí trabó amistad con Braque y Apollinaire, y se enamoró de Fernanda Olivier. Durante tres años Picasso pinta y dibuja sin cesar, rendido a la influencia de Cézanne, mientras elabora con Braque las líneas maestras del cubismo analítico, cuya gran obra experimental, Las señoritas de Aviñón, es pintada por Picasso en 1907.

Pronto sobreviene el asombro y el escándalo ante un estilo deforme que rompe todos los cánones y va ganando nuevos adeptos, al tiempo que su audaz inventor expone en Munich (1909) y en Nueva York (1911). Pablo ha encontrado una nueva compañera en Marcelle Humbert, y siempre seguido por Braque, se lanza a crear el cubismo sintético, que los acerca al borde de la abstracción (en su extensa y tan variada obra, Picasso jamás llegaría a abandonar la figuración). Poco después se muda de Montmartre a Montparnasse, y se abren exposiciones suyas en Londres y Barcelona.

En 1914, con el estallido de la Primera Guerra Mundial, llegan las tragedias: Braque y Apollinaire son movilizados, y Marcelle muere súbitamente ese otoño. Pablo abandona prácticamente el cubismo, y busca otros caminos artísticos. Los encuentra en 1917, cuando por medio de Jean Cocteau conoce a Serguéi Diáguilev, que le encarga los decorados del ballet Parade de Erik Satie. El fin de la guerra le trae un nuevo amor, la bailarina Olga Clochlova, y también un nuevo dolor: la muerte de Apollinaire a consecuencia de una grave herida en la cabeza. Se casa con Olga en 1918, y hasta 1925 trabaja en diversos ballets que dan cauce a su evolución pictórica.

Un viejo retrato de su madre, pintado en 1918, le valdrá el millonario premio Carnegie de 1930, que le permite adquirir una suntuosa villa campestre en Boisgelup, y pasarse más de un año viajando por España. Por entonces vuelve a la escultura y mantiene un romance con Teresa Walter, del que nace su primera hija, Maya. La Clochlova inicia un escandaloso juicio para conseguir el divorcio, que el juez se niega a conceder. Despechado, Picasso se enamora de Dora Maar.

Al estallar la Guerra Civil, Picasso apoya con firmeza al bando republicano, y acepta simbólicamente la dirección del museo del Prado, mientras en 1937 pinta el Guernica en París. Dos años después se realiza una gran exposición antológica en el Museo de Arte Moderno de Nueva York. Deprimido por el triunfo de los nacionales y la posterior ocupación de Francia por los nazis, pasa la mayor parte de la Segunda Guerra Mundial trabajando en su refugio de Royan.

En 1944 se afilia al Partido Comunista Francés y da a conocer 77 nuevas obras en el Salón de Otoño. Después se entusiasma por la litografía y por la joven y hermosa pintora Françoise Guillot, con la que convive hasta 1946. Se inicia así su etapa de Vallauris, en la que trabaja en sus magníficas cerámicas. Con Françoise tendrá dos hijos: Claude, nacido en 1947, y Paloma en 1949.

En 1954, el infatigable anciano se fascina por una misteriosa adolescente de delicado perfil y largos cabellos rubios llamada Sylvette David, que acepta posar para él a cambio de uno de los retratos, a su elección. El trato se cumple y su resultado produce algunas de las obras más conocidas y reproducidas del pintor, como el famoso perfil de Sylvette en la butaca verde.

Si la fascinación por la etérea Sylvette había sido platónica, no tuvo el mismo cariz su atracción por Jacqueline Roqué, joven de extraodinaria belleza a la que tomó como compañera en 1957, un año antes de pintar el gigantesco mural para la UNESCO. Fértil milagro del arte y de la vida, Picasso seguiría creando, amando, trabajando y viviendo intensamente hasta morir en 1973. Dejó tras de sí la mayor y más rica obra artística personal de nuestro siglo, y una fabulosa herencia que provocó agrias disputas hasta recaer en un ser de pacífico nombre: su hija Paloma.