¿POR QUÉ ESCRIBIMOS?

AL NO PODER ACEPTAR QUE SOMOS LIBRES EN JAULAS, NOS MOVEMOS EN MUNDOS DE PALABRAS QUERIENDO SER LIBRES

COMPAÑEROS DE LUCHA EN PLUMA AFILADA

AVISO TODOS LOS TEXTOS ESTÁN REGISTRADOS

Blog bajo licencia Creative Commons

Licencia de Creative Commons

TODOS LOS TEXTOS ESTÁN REGISTRADOS

POEMAS, CUENTOS Y ESCRITOS REVOLUCIONARIOS DE DANIEL FERNÁNDEZ ABELLA is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License. Para utilizar primero y siempre sin ánimo de lucro ha de consultar al autor. Daniel Fernández Abella todos los derechos reservados.

martes, 24 de junio de 2014

EL FASCISMO ITALIANO

El fascismo es un movimiento político y social que nació en Italia de la mano de Benito Mussolini tras el fin de la Primera Guerra Mundial. Se trata de un movimiento totalitario y nacionalista, cuya doctrina (y las similares que se desarrollaron en otros países) recibe el nombre de fascista.

Desde 1922 hasta 1943 fue cuando el citado dictador italiano se convirtió en el primer ministro de su país. Fecha aquella última en la que fue depuesto y posteriormente encarcelado, aunque en prisión estuvo muy poco tiempo pues recibió la ayuda de la Alemania nazi para escapar de dicho lugar. No obstante, dos años después, en 1945, finalmente moriría tras ser ejecutado.

El fascismo se propuso como una tercera vía ante las democracias liberales (como la estadounidense) y el socialismo (la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas). Además del régimen de Mussolini en Italia, se califica como fascistas a la Alemania de Adolf Hitler y la España de Francisco Franco.
El fascismo se basa en un Estado todopoderoso que dice encarnar el espíritu del pueblo. La población no debe, por lo tanto, buscar nada fuera del Estado, que está en manos de un partido único. El Estado fascista ejerce su autoridad a través de la violencia, la represión y la propaganda (incluyendo la manipulación del sistema educativo).

El líder fascista es un caudillo que aparece por encima de los hombres comunes. Mussolini se autodenominaba como Il Duce, que deriva del latín Dux (“General”). Se trata de liderazgos mesiánicos y autoritarios, con un poder que se ejerce de manera unilateral y sin ningún tipo de consulta.

Además de todo ello hay que resaltar el hecho de que el Fascismo en Italia llevó a que se desarrollaran y promulgaran las que se dieran en llamar “leyes raciales”. Estas eran un compendio de medidas de discriminación y de persecución hacia todas aquellas personas que fueran o estuvieran en relación con los judíos italianos.

Dicha legislación dio lugar no sólo a que se llegara a hablar de una raza italiana “pura” sino también a que se abrieran campos de concentración donde los judíos eran recluidos, sometidos a trabajos forzosos, objetivos de todo tipo de torturas y abusos e incluso algunos de ellos fueron también asesinados.

HISTORIA DEL FASCISMO ITALIANO
La clave del éxito del fascismo surge durante la I Guerra Mundial: Italia, tras abandonar la Triple Alianza con Alemania y el Imperio Austrohúngaro, decide ponerse del bando de los aliados. Las consecuencias fueron desastrosas: hubo un enorme número de bajas humanas y materiales, de los territorios prometidos ( Trieste, Fiume y el Tretino)  solamente recuperó éste último. Esta victoria pírrica fue clave para el ascenso fascista en Italia.

Benito Mussolinni, antiguo dirigente socialista, creó en marzo de 1919 los fasci italianni di combatimento, germen del partido Fascista Italiano de 1921. Las escuadras fascistas empezaron una campaña de militarización en abril de 1919 persiguiendo a los huelguistas y todo movimiento revolucionario comunistas y anarquistas).

En 1919, terminada la guerra, las expectativas territoriales quedaron frustradas por el Tratado de Saint-Germain-en-Laye (el equivalente para Austria del Tratado de Versalles). El poeta Gabriele D'Annunzio llevó a cabo una aventura militar que acabó en la creación del Estado libre de Fiume y la redacción de una constitución que puede entenderse como precedente inmediato del fascismo. Entre tanto, con un país empobrecido y un gobierno débil, Mussolini refundaba la organización de Milán con el nombre de Fasci italiani di combattimento (Fascios italianos de combate), que empezaron a destacar por su lucha callejera contra huelguistas, izquierdistas y otros enemigos políticos y sociales. El temor ante una revolución similar a la rusa hizo que el pueblo italiano viese en los fascistas de Mussolini la mejor arma para desarticular los movimientos marxistas organizados.

Mediante la acción violenta sobre socialistas, comunistas, anarquistas y, en general sobre todos los demócratas italianos, logró alcanzar el poder en 1922 tras la Marcha sobre Roma realizada entre 1921 y octubre de 1922 creando un régimen totalitario constituido en precedente y modelo de otros tantos surgidos en Europa a lo largo de la década de los treinta.

Entre octubre de 1922 y enero de 1925, Mussolini cristalizó las bases del estado fascista: en 1923 modificó la ley electoral, creando una ley que beneficiaba al partido más votado. Esta mediada fue denunciada por el diputado socialista Mateotti, asesinado por el fascismo en 1924.

En enero de de 1925, Mussolini reconoció la autoría del asesinato pero ya era tarde: Ya había sentado las bases de un estado totalitario, estado que se basaba en el culto al líder, la represión de la oposición, las ejecuciones y el desarrollo de las leyes fascistas. En mayo de ese mismo año, se creaban las juventudes fascistas ( Opera Batilla) cuyo lema era "crecer, obedecer y combatir".

El fascismo fue bendecido por Pio XI en 1929 a través de los Pactos de Letrán entre el Vaticano e Italia.Posteriormente el Papa lo condenaría pero el mal ya estaba hecho.

LA DEMOSTRACIÓN DE LA SUPERIORIDAD FASCISTA

La Copa del Mundo se inauguró en 1930 cuando el fútbol empezaba a sembrar su semilla como deporte de masas y para expresar la competencia entre naciones sin necesidad de recurrir a las armas o conflictos bélicos. El deporte no tardaría en convertirse en otro campo de batalla ideológico.
El régimen fascista necesitaba el apoyo popular para perpetuarse en el poder, y ese apoyo popular estaba en el fútbol, que se convirtió en una herramienta clave para crear la unidad nacional y obtener un prestigio internacional. Creó la Serie A como la primera liga nacional en 1929 y, una vez que se inició la Copa del Mundo en 1930, hizo una oferta a la que la FIFA no podía negarse: celebrar el próximo mundial de fútbol en Italia. El triunfo de la Italia fascista en el Mundial de 1934 fue utilizado por la propaganda del régimen de Mussolini como una demostración más de la superioridad del pueblo italiano y la justificación de su racismo, llegando incluso a crear su propio trofeo: la copa del Duce. El triunfo de la selección italiana de fútbol y la posterior celebración del pueblo italiano de esa victoria equivalían a celebrar el fascismo. El Lazio de Roma es el único recuerdo de la época. Era el equipo de Mussolini y sigue jugando en el estadio que construyó para ellos. Tratan de no contratar jugadores de color y sus partidarios son famosos por su racismo y antisemitismo. Uno de sus jugadores, Paolo di Canio, llevaba tatuados emblemas fascistas y hacía el saludo fascista cada vez que anotaba. Afortunadamente esos días han pasado. Ya es bastante malo que tanto dinero dependa de quién gana o pierde, pero los regímenes fascistas además tenían que ganar por razones políticas. En 1938 Mussolini envió un telegrama al equipo italiano de la Copa del Mundo diciendo: “Vencer o morir” Éste era en realidad un eslogan fascista estándar, pero cuando los húngaros perdieron 4-2 ante Italia en la final, eso le dio al portero húngaro, Antal Szabo, una excusa que otros cancerberos envidiarían: “Con los cuatro goles que me hicieron, le salvé la vida a once seres humanos”.

LA POLÍTICA ECONÓMICA Y EL IMPERIALISMO ITALIANO

La base económica fundamental del fascismo era la autarquía: a través del intervencionismo económico y la protección social, el estado tendría que valerse de sus propios recursos para subsistir. Se limitaron las exportaciones, se nacionalizaron empresas y, a través de la Batalla del Trigo (1925), la Batalla de la Lira (1927) con la que aumentó el PIB y la Batalla de la Bonificación (1928) la cuál aumentó el número de campos de cultivo y la inversión pública, Mussolini intentó sacar a Italia de la crisis económica.
Hay que recordar que los grandes intereses del capital financiaron al fascismo como brazo armado contra los anarquistas y los comunistas, ayudando a la política expansionista de Mussolini quien conquistó Libia y Etiopía en 1935, además de firmar un acuerdo con Hitler en octubre de 1936 y apoyar la sublevación militar contra la Segunda República española de Franco, Mola y Sanjurjo durante la Guerra Civil española (1936-1939).


No hay comentarios:

Publicar un comentario