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lunes, 17 de febrero de 2025

LA GRECIA ARCAICA Y LA COLONIZACIÓN

EL ORIGEN DE LA POLIS 

LAS POBLACIONES GRIEGAS: GRUPOS DIALECTALES Y LA MIGRACIÓN DE LA COSTA MINORASIÁTICA 

Hacia el 1100 BC, se produce en Grecia el colapso de los reinos micénicos (indoeuropeos) coincidiendo con la llegada de nuevos pueblos indoeuropeos (eolios, jonios y dorios), portadores del hierro y relacionados por algunos autores con los llamados «Pueblos del Mar». 

Se abre entonces una época en que la información proporcionada por las fuentes documentales es muy escasa. Esta época se conoce como Época Arcaica o Edad Oscura y se desarrolla entre 1100-550 BC. Se divide a su vez en tres períodos: 

  • Alto Arcaísmo (1100-950 BC) 
  • Arcaísmo Medio, Periodo de Transición o Período Geométrico (950-750 BC) 
  •  Arcaísmo Pleno (750-550 BC). El fin de la Época Arcaica se produce a causa de la caída de las Tiranías (la de Atenas, en el 510 BC). El inicio de la Época Clásica no se produciría hasta después de las Guerras Médicas (490-480 BC). 

La llegada de las nuevas migraciones a finales del II milenio BC refuerza la población de Grecia continental al tiempo que configura la cultura y los dialectos griegos. Tanto la población micénica como los nuevos invasores hablaban griego, pero estos últimos habrían jugado un importante papel en la configuración y distribución de los dialectos. A grandes rasgos, en las islas y las costas del Egeo se distinguen tres franjas dialectales horizontales de Norte a Sur: eolia, jonia y doria. En el Epiro y Etolia, encontramos el llamado «dialecto del Noroeste». 

Finalmente, el dialecto arcadio, posiblemente hablado por la primitiva población aquea (micénica), permaneció en el centro aislado y montañoso de la península del Peloponeso y en la isla de Chipre. El actual chipriota es un resto del antiguo arcadio. 

La superpoblación provocada por las nuevas invasiones determinó una migración hacia la costa de Asia Menor y las islas del Egeo, llevándose allí la cultura y la lengua griegas. Se trata de la denominada Primera Colonización Griega, que tuvo lugar en torno al 1100 BC, aunque tenía algunos precedentes desde el siglo XIV BC (llegada de los micénicos a Mileto) y se prolongó hasta el siglo IX BC. La costa norte de Anatolia fue colonizada por los eolios, procedentes fundamentalmente de Tesalia. La costa media de Anatolia y la mayor parte de las islas del Egeo fueron colonizadas por los jonios, procedentes sobre todo del Ática y liderados por Atenas. Finalmente, la costa sur de Anatolia y las islas de Creta y Rodas fueron colonizadas por los dorios, procedentes sobre todo del Peloponeso y liderados por Esparta. 

Sus fundaciones pueden considerarse ya ciudades-Estado en proceso de formación, aunque la primera ciudad conocida que reúne todos los elementos característicos de la Polis es la jonia Esmirna, fechada hacia el 850 BC. 

LA TRANSFORMACIÓN DE LA SOCIEDAD GRIEGA ARCAICA. DE HOMERO A HESÍODO 

El Alto Arcaísmo en los poemas homéricos

La literatura griega se inicia con dos grandes poemas épicos sobre los inicios de la Historia de Grecia: la Ilíada y la Odisea, tradicionalmente atribuidos a Homero (segunda mitad del siglo VIII BC). Pero la existencia de dicho autor es dudosa y la autenticidad histórica de los relatos también se discute debido a la ausencia de un método historiográfico. Las investigaciones más recientes indican que los poemas homéricos son en realidad un conjunto de poemas elaborados a través de una larga tradición oral y que no fueron puestos por escrito hasta la época del tirano Pisístrato (siglo VI BC). En cuanto a su historicidad, debemos considerar estos poemas como una obra fundamentalmente literaria, pero sin rechazar del todo sus aportaciones históricas. Es muy probable que los datos históricos más antiguos en la obra de Homero correspondan a la época micénica (Edad de Bronce), pero suelen aparecer mezclados con otros claramente posteriores (Edad de Hierro), de modo que no siempre es fácil separarlos. Los grandes acontecimientos legendarios se localizan en ciudades con restos arqueológicos micénicos (Micenas, Atenas, etc.). 

En la organización social griega del Alto Arcaísmo (1100-950 BC), deducida de la obra de Homero, no puede hablarse de Polis, pues no hay una comunidad de ciudadanos. Lo fundamental es la existencia de un alto estamento: los Aristoi (‘los mejores’), que se hicieron con el poder tras la caída de los reinos micénicos. En teoría, los Aristoi eran descendientes de héroes tribales con gran ascendencia sobre la comunidad. Se agrupaban en Gene (clanes o familias en sentido amplio), dirigidos por los Basileis. Estos últimos asumieron en su comunidad muchas de las funciones de los Wanax micénicos, incluidas las judiciales y religiosas. Sin embargo, no eran una institución hereditaria sino electiva: los Aristoi elegían entre sí a quien mostraba mayor riqueza y poder militar. Los miembros de las familias aristocráticas estaban exentos de todo trabajo excepto la guerra y la piratería, la caza y la administración de su comunidad. Los distintos Gene estaban emparentados entre sí por lazos matrimoniales, concertados por los propios Basileis (endogamia). Los Basileis eran los amos de la casa con todas sus pertenencias: edificios, tierras, ganado y toda clase de bienes muebles (Oikós). La mujer en el Genos acabó recluida en la casa, encargada de dirigir los trabajos domésticos, y perdió definitivamente la libertad y la influencia social que había tenido en épocas anteriores. Por debajo de los Aristoi había otras categorías de hombres libres: campesinos, jornaleros y demiurgos (individuos no integrados en ninguna comunidad por trabajar de forma itinerante para los ricos aristócratas y que gozaban de cierto reconocimiento por sus conocimientos y habilidades). Por último, los esclavos eran normalmente prisioneros de guerra y estaban integrados en el Oikós (dedicándose los hombres al trabajo del campo y las mujeres a las labores caseras), teniendo el Basileus derecho de vida o muerte sobre ellos. 

La mayor parte de la sociedad en el Alto Arcaísmo se desenvuelve dentro del Oikós, por lo que este ocupa el lugar central en la economía. Desde el punto de vista humano, incluía a todas personas libres o esclavas que por parentesco o servicio dependían del Basileus. Las dos bases fundamentales de la economía eran la agricultura (trigo, vid y olivo) y la ganadería (ovicápridos, bóvidos y cerdos), con predominio de esta última. El ideal del Oikós es la autosuficiencia (Autarkía), pero siempre faltaron materias primas (sobre todo, metales) y esclavos. Los principales medios para la adquisición de estos fueron la guerra y la piratería contra otros pueblos y el intercambio de regalos entre las familias aristocráticas. Sin embargo, no practicaban el comercio, tan importante en época micénica. 

Por último, la religión del Alto Arcaísmo se encuentra al final de un proceso evolutivo en el cual encontramos ya constituidas la familia olímpica de los 12 dioses (presidida por Zeus) y las principales instituciones religiosas (los sacerdocios, los oráculos y las manifestaciones de culto). La naturaleza de los dioses es un reflejo de la humana y todo el corpus religioso recuerda la organización aristocrática de la época. Rige la fatalidad del destino (determinismo): el hombre es un mero instrumento en manos de los dioses. No obstante, hay que tener en cuenta que solo conocemos la religiosidad de la clase alta (los Aristoi). En el Pleno Arcaísmo (750-550 BC), algunos lugares se habrán convertido ya en centros religiosos de carácter panhelénico, como es el caso de Delfos y Olimpia. Delfos era una ciudad situada en la región de Fócida (Phocis), al norte de la península del Peloponeso, en donde se hallaban el Templo de Apolo y su Oráculo. En ese templo residía la Pitia/Pitonisa, sacerdotisa del dios Apolo que daba los oráculos (‘respuestas divinas’). Sin embargo, la instrumentalización del Oráculo de Delfos en manos de la aristocracia provocará la pérdida de su prestigio tras las Guerras Médicas (490-480 BC). 

El Arcaísmo Medio en la obra de Hesíodo

Hesíodo, primer poeta griego de existencia conocida, suele ubicarse en la primera mitad del siglo VII BC. En caso de haber existido Homero, Hesíodo podría haber vivido poco después que él o incluso haber coincidido con él en sus últimos años de vida. Sus dos obras conocidas son la Teogonía (origen del mundo y los dioses) y Los trabajos y los días (descripción de la vida y los sentimientos de los campesinos, pues también él lo había sido antes de enriquecerse). 

Hesíodo transmite un nuevo concepto de justicia, que vislumbra el largo camino hacia las leyes escritas: el Basileus imparte justicia por encargo divino (Diké), pero debe hacerlo con rectas sentencias (Themistes) y basándose en las costumbres del lugar (Nomoi). Zeus castigará a los jueces que no obren con rectitud. Mientras Homero nos habla de la sociedad aristocrática y guerrera, Hesíodo nos describe el mundo campesino amenazado por la miseria y oprimido por los Aristoi. Pero Hesíodo no incita al campesino a la rebelión, sino que busca su redención ante los dioses por medio del trabajo. Mientras que, en Homero, el trabajo es una carga indeseable propia de los estamentos inferiores, en Hesíodo es una dignidad y la esencia misma del hombre. La religiosidad de Hesíodo es profundamente moralista, en contraposición al fatalismo determinista de Homero. Decisiva es la aportación de Hesíodo al presentar los valores sociales y sentimientos humanos como entes personificados: la Justicia (Diké), el Destino, la Paz, la Alegría, el Dolor, etc. Así se aproxima al pensamiento filosófico, que intenta interpretar la realidad por medio de categorías permanentes. 

Introducción del alfabeto

Con la caída de la civilización micénica y la desaparición del Lineal B, el mundo griego perdió la escritura hasta la posterior llegada del alfabeto fenicio. Sabemos que el alfabeto fenicio se utilizó en Grecia entre los siglos IX-VIII BC, debido a la existencia de fragmentos con palabras y frases sueltas sobre soportes perdurables (piedra y metal), de carácter religioso. Muchos autores sostienen que fue la necesidad de registrar por escrito las transacciones comerciales que llevó a la adopción por los griegos del alfabeto fenicio, aunque no se conservan inscripciones antiguas de carácter comercial (esto podría deberse a que los apuntes comerciales se realizaban sobre cerámica). De la primera mitad del siglo VII BC son las primeras leyes, también sobre piedra y metal, primera documentación oficial dirigida a los ciudadanos en general que demuestra que en este momento ya existe una población que utilizaba una lengua y un alfabeto comúnmente establecidos. En cuanto a la literatura, Hesíodo podría ser coetáneo de los primeros legisladores, mientras que los poemas homéricos son posteriores (siglo VI BC). Durante la Segunda Colonización Griega (775-550 BC), el alfabeto griego se expande por todo el Mediterráneo, predominando también las inscripciones religiosas en piedra y metal. 

Transformaciones de la sociedad griega arcaica 

El Arcaísmo Medio (950-750 BC), también conocido como Período Geométrico por su característico estilo cerámico, fue un período de transformaciones. Le siguió el Arcaísmo Pleno (750-550 BC), que fue un período de búsqueda de soluciones que desembocó en uno de los momentos más esplendorosos de la cultura occidental: la Época Clásica. 

Hacia el siglo VIII BC, se constata un gran desarrollo del comercio, la artesanía y la manufactura. Las nuevas formas de vida urbana proporcionaron una mejora en la calidad de vida y, por lo tanto, una nueva explosión demográfica. Había campesinos que iban a vender sus excedentes fuera de su comunidad. El auge de la artesanía y la manufactura en las ciudades permitió al hombre libre una nueva forma de vida sin tener que depender del cultivo de la tierra de los Aristoi como jornalero o de la suerte de su propia cosecha como campesino independiente. Así, surgieron nuevas clases sociales como pequeños comerciantes, artesanos y obreros que iniciarían el auge del Demos, así como también gentes enriquecidas con estas actividades económicas, pudiendo pertenecer a la misma aristocracia. Las nuevas clases sociales introdujeron unos nuevos conflictos económicos y una nueva ideología en la comunidad cívica que provocarán la crisis del poder aristocrático. 

Otra novedad importante fue la aparición de la moneda en el siglo VI BC, que se convirtió en el emblema de la ciudad-Estado soberana (función ideológica y de propaganda) y comenzó a utilizarse tímidamente en la fiscalidad y los intercambios privados de la Polis. Casi todas las ciudades acuñaron sus propias monedas. Sin embargo, el comercio internacional sigue funcionando al margen de los sistemas monetarios, debido a la disparidad de los mismos y su escasa implantación. La circulación generalizada de la moneda se produjo más tarde. 


LA POLIS GRIEGA: ORIGEN Y COMPONENTES 

El surgimiento de la Polis supone el fin del viejo orden micénico continuado en cierto modo en los Oikoi y la implantación de una nueva estructura política, social y económica. En su origen está el fenómeno del sinecismo, proceso por el cual varias comunidades familiares (Gene) llegan al acuerdo de unir sus Oikoi bajo una administración y unos cultos comunes, produciéndose así una asimilación tanto política como cultural. 

Este proceso comienza a desarrollarse a partir del Arcaísmo Medio (950-750 BC). La primera ciudad conocida que reúne todos los elementos característicos de la Polis es Esmirna, fundada por los jonios en la costa de Anatolia hacia el 850 BC. Es muy probable que existiesen Poleis totalmente constituidas en Grecia continental hacia el 750 BC, dado que en ese momento existen ya ciudades con suficiente desarrollo urbano e institucional como para ser capaces de fundar otras nuevas (iniciándose la Segunda Colonización Griega). En Época Clásica, las Poleis tendrán un cuerpo de unos 5000 ciudadanos (siendo mucho mayor su población total). 

La Polis apareció como fenómeno político, social y económico tras el desarrollo de la metalurgia en la Edad de Hierro y a su vez impulsó la agricultura, la industria y el comercio. 

La Polis implica por primera vez la distinción formal entre campo y ciudad, apareciendo esta última fortificada para refugio de sus habitantes. Algunos autores consideran causas fundamentales del nacimiento de la Polis el contacto con otros pueblos (el desarrollo mercantil favoreció el contacto con pueblos orientales de superior cultura, como los fenicios, que ya se organizaban en ciudades-Estado) y el fraccionamiento geográfico. También se han señalado otras posibles causas, como la pérdida de la Autarkía derivada del surgimiento de nuevas necesidades, la búsqueda de mayor eficacia en la agricultura y en la defensa poniendo en común las fuerzas de distintas comunidades vecinas, o la propia idiosincrasia de los griegos y su espíritu de libertad. 

La Polis no es un simple núcleo de población, sino que debe reunir una serie de elementos urbanos e institucionales. Ante todo, la Polis es el conjunto formado por el Asty (núcleo urbano) y la Chora (campo circundante). Suele estar cerca de la costa, pero su puerto está algo alejado formando un hábitat aparte. Hay una dicotomía campo-ciudad, que se diferencian, pero no se excluyen, sino que se complementan (residentes del campo acuden a la ciudad para ejercer sus derechos políticos y realizar ciertas operaciones económicas, al igual que residentes urbanos viven de sus rentas en el campo). Dentro del Asty, cuya aristocracia son los Aristoi, están los elementos más importantes de la Polis: las murallas defensivas, el Ágora (centro de la vida ciudadana), la Acrópolis (centro religioso) y los templos. 

La Chora incluye campos cultivables (Agroi) y no cultivables. Los Agroi son de propiedad privada, mientras que las tierras no cultivables pertenecen a la comunidad para el pastoreo y la explotación forestal. 

Pero además la Polis no era solo un núcleo urbano, sino que era ante todo una comunidad de ciudadanos (frente al anterior sistema de estirpes) basada en dos componentes cívicos: el Pueblo (Demos) y las Instituciones Ciudadanas (Magistrados, Consejo y Asamblea). El Basileus perdió su antiguo poder y sus funciones quedaron reducidas al ámbito religioso. Se impuso un régimen oligárquico. Los Magistrados (miembros de los Gene aristocráticos) se repartieron los poderes del antiguo Basileus, ejerciendo el poder durante un año para evitar la monarquía. 

Estos Magistrados eran los dirigentes de la Polis, pero no sus soberanos. El Consejo, también de composición aristocrática, ejercía funciones legislativas y judiciales y nombraba, aconsejaba y controlaba a los Magistrados. La primitiva Asamblea es poco conocida: no sabemos en qué medida participaba en el gobierno ni cuál era el número de ciudadanos incluidos en ella. 

En la obra de Hesíodo (primera mitad del siglo VII BC), no se encuentran alusiones a las Instituciones Ciudadanas. Hay alguna referencia al poder judicial, pero se limita a comentar los problemas sociales de las clases bajas por el abuso de los Aristoi. ¿Por qué no hay referencias explícitas a las Poleis en Hesíodo si en su época ya existían? Por un lado, porque no todas las ciudades evolucionaron al mismo ritmo, siendo las más tempranas las de la costa de Anatolia y las más tardías las de Grecia continental. Por otro, porque la obra de Hesíodo describe un medio más rural que urbano, en una fase aún arcaica donde prevalece el Oikós dirigido por el Basileus y no se citan las nuevas instituciones, aunque sí el descontento de los ciudadanos. 

La Polis como tal tampoco aparece en la épica homérica (plasmada por escrito en el siglo VI BC), lo cual no debe extrañar debido al carácter de recopilación de relatos antiguos de dicha obra. Además, al no estar clara su autoría, tampoco podemos especular mucho más sobre los motivos de la ausencia. Hasta Tucídides (segunda mitad del siglo V BC) no encontraremos referencias claras y explícitas a las Poleis en la literatura griega. 


LA COLONIZACIÓN GRIEGA 

LA TRANSFORMACIÓN DE LA POLIS Y LA STASIS 

Los cambios económicos y demográficos producidos en el Arcaísmo Medio son parcialmente solucionados, desde mediados del siglo VIII BC, por el fenómeno de la colonización, pero continúan los conflictos sociales. En el Arcaísmo Pleno (750-550 BC), estos conflictos alcanzan su máxima expresión. La conocemos por los testimonios historiográficos (Heródoto, Tucídides y Aristóteles en época griega, y Estrabón y Plutarco en época romana) y las menos explícitas pero igualmente valiosas fuentes arqueológicas y epigráficas. La creciente diferenciación social agudiza la lucha entre la aristocracia terrateniente y amplios círculos de la población libre dependiente, cada vez más necesaria tanto para el desarrollo de los distintos sectores productivos como para el ejército. 

El normal desarrollo de las fuerzas productivas tuvo como consecuencia los importantes cambios en la estructura social que constatamos al llegar al Arcaísmo Pleno, los cuales provocaron a su vez la agudización de la lucha de clases (Struve): 

  • Las transformaciones de la agricultura, con la llegada de cereales mejores y más baratos de las colonias y la introducción de nuevos sistemas de cultivo que requerían grandes extensiones de terreno, propiciaron la concentración de tierras en manos de la aristocracia e hicieron empobrecer a los pequeños campesinos al mismo tiempo que aumentó el número de esclavos que trabajaban para los terratenientes. Los jornaleros también estaban descontentos por los abusos de los Aristoi, que administraban la justicia arbitrariamente y ocupaban los principales cargos civiles, religiosos y militares. 
  • El progresivo desarrollo de la artesanía y el comercio (los productos manufacturados griegos fueron objeto de un importante comercio) hizo surgir una nueva clase artesanal y comerciante enriquecida pero carente de derechos políticos. Algunos aristócratas empobrecidos se unieron a ellos tanto en sus actividades económicas como en sus reivindicaciones políticas. Además, los acompañaron en su lucha contra los abusos de los Aristoi los estamentos más bajos de la sociedad. 

También el ejército sufrió cambios y fue escenario de dichos conflictos. Desde mediados del siglo VIII BC, la colonización hizo surgir la necesidad de un ejército de masas y cohesionado. 

Se sustituyó el antiguo ejército homérico de guerreros primero en carro y luego a caballo por otro basado en una infantería disciplinada y pesadamente equipada (los Hoplitas, que eran campesinos libres capaces de costearse su propio equipo militar). Asimismo, la nueva marina se nutrió de jornaleros, quienes así se pusieron al frente del transporte marítimo mediterráneo como remeros. Tanto los Hoplitas como los remeros seguirán el ejemplo de artesanos y comerciantes en su reivindicación de derechos políticos frente a la aristocracia. 

La literatura llama Stasis a la crisis cívica de las Poleis griegas durante el Arcaísmo Pleno, que consiste básicamente en el enfrentamiento entre la vieja aristocracia, que tiene en sus manos el poder político y económico, y las clases inferiores que tienen un peso cada vez mayor en la economía y exigen participar en el gobierno de la Polis. Se trata de una lucha política, pero con un trasfondo de lucha social y económica. 

La colonización vino a calmar en parte los conflictos político-sociales, pero no fue suficiente. 

Poco después, la clase dominante trató de neutralizarlos por medio de dos fenómenos distintos: la legislación escrita (desde la primera mitad del siglo VII BC) y las Tiranías (forma de gobierno más extendida en el mundo griego entre 650-550 BC). 

LA SEGUNDA COLONIZACIÓN GRIEGA: CAUSAS Y CARACTERES 

La Segunda Colonización Griega coincide aproximadamente con el período conocido como Arcaísmo Pleno (750-550 BC), caracterizado por la transformación de la Polis y la Stasis. En medio de estas circunstancias, surge el fenómeno de la colonización, que implica la salida de una parte de los habitantes de las ciudades de Grecia para fundar nuevas Poleis independientes en otros lugares. A diferencia de la Primera Colonización Griega (c. 1100 BC), vinculada a los procesos migratorios que se habían apoderado de Grecia en aquel tiempo, la Segunda Colonización Griega se relaciona con las transformaciones económicas y sociales que caracterizan esta época. Las causas de esta nueva oleada colonizadora son fundamentalmente de orden económico-social, aunque no pueden descartarse otros factores de carácter político-social. 

La colonización griega ha de entenderse dentro del contexto mediterráneo y teniendo en cuenta que los fenicios fueron los primeros en lanzarse a la aventura colonizadora (desde la fundación de Cartago por Tiro en el 814 BC). La opinión tradicional es que la colonización fenicia respondió a motivos comerciales (estableciendo factorías) y la griega a la falta de tierras (estableciendo colonias). Hoy sabemos que en ambos casos confluyeron ambas clases de motivaciones. Tanto la estructura interna de las ciudades-Estado como la forma de organizar la colonización debieron de ser bastante parecidas en Fenicia y Grecia. 

Las principales fuentes documentales para el conocimiento del fenómeno colonizador son Heródoto (primera mitad del siglo V BC) y Tucídides (segunda mitad del siglo V BC). Dichas fuentes documentales, plagadas de elementos míticos, deben complementarse con el registro arqueológico y algunas fuentes epigráficas de fecha muy avanzada (como el decreto fundacional de Cirene en Libia recogido en retrospectiva por una inscripción del siglo IV AC). 

También deben tenerse en cuenta algunos mitos griegos que hacen referencia a héroes viajeros que navegaron por las costas del Mediterráneo (Heracles, Ulises, etc.). 

La primera causa de orden económico-social de la Segunda Colonización Griega fue la falta de tierras cultivables (Stenojoría), al aumentar la población y estar la mayor y mejor parte de ellas concentrada en manos de la aristocracia terrateniente. Los campesinos arruinados (y endeudados) no encontraban aplicación para su fuerza de trabajo en su patria, viéndose forzados a la emigración. También muchos aristócratas debieron emigrar, pues el tradicional sistema de herencia griego exigía la división de la tierra por partes iguales entre los hijos y esto desembocaba a la larga y ante la escasez de tierras en la pérdida de riqueza de las familias aristocráticas. Por otra parte, las actividades artesanales y comerciales no pudieron absorber el aumento demográfico, por lo que la explotación de la tierra siguió siendo la actividad económica más importante. De ahí que las primeras colonias tuviesen un carácter preferentemente agrícola (Apoikías). Posteriormente, el desarrollo de la artesanía y el comercio dará lugar a la aparición de nuevos asentamientos de carácter comercial (Emporiai), aunque seguirán fundándose también Apoikías. 

Otra importante causa de orden económico-social fue la comercial. La progresiva pérdida de riqueza de las familias aristocráticas habría llevado también a muchos aristócratas a la búsqueda de nuevos negocios, como la artesanía y el comercio. Por otra parte, los cambios en los sistemas de cultivo provocaron la necesidad de nuevos mercados dirigidos a la adquisición de materias primas y la introducción de los excedentes de vino, aceite de oliva y productos manufacturados. En la época de la colonización, se abandona definitivamente el ideal de la Autarkía que había imperado originariamente. 

Por último, no deben descartarse otros factores de carácter político-social, que tienen que ver con la necesidad de dar salida al excedente demográfico y la lucha político-social que en estos momentos se desarrolla en las Poleis. La pérdida de poder de la aristocracia y las luchas sociales (incluyendo las persecuciones desatadas en la época de las Tiranías) habrían obligado a muchos Aristoi fracasados a buscar mejor fortuna en las colonias. Asimismo, hombres libres empobrecidos y aventureros también se habrían sentido atraídos por la posibilidad de comenzar una nueva vida en una nueva Polis. A los emigrados, la mayoría de carácter forzoso, que fundaban la nueva colonia, solían unirse todos aquellos que deseaban trasladarse a nuevos lugares, sin que se tratase necesariamente de ciudadanos de la Metrópolis. 

ETAPAS Y ÁMBITO DE EXPANSIÓN 

Se distinguen dos etapas en la Segunda Colonización Griega: 

  • Primera etapa (775-675 BC): La mayoría de las Metrópolis se hallan en Grecia continental, Creta y Rodas. La expansión se produce por el Norte hacia Macedonia y Tracia y por el Oeste hacia las costas del sur de Italia y Sicilia (Magna Grecia). Se fundan Apoikías (como Pitecusa en Campania, Síbaris en Calabria, Tarento en Apulia y Siracusa en Sicilia), de carácter eminentemente agrario. 
  • Segunda etapa (675-550 BC): Casi todas las ciudades griegas se lanzan a la colonización, incluidas las ciudades de Anatolia y las islas del Egeo y también las colonias fundadas en la primera etapa, que ya han adquirido una gran prosperidad. La expansión se produce en múltiples direcciones: por el Norte hacia las costas del Mar Negro, por el Sur llegando a Egipto y Libia, y por el Oeste hacia las costas mediterráneas de la Galia y la Península Ibérica. Surgen los Emporiai (como Emporion, actual Empúries) junto a las Apoikías (como Cirene en Libia), debido al auge del comercio. 


METRÓPOLIS Y NEÁPOLIS (APOIKÍA, KLERUKÍA Y EMPORION) 

El término “colonia” utilizado tradicionalmente para referirse a las Apoikías es inexacto, ya que proviene del latín Colere (cultivar) y se refiere al asentamiento agrícola de ciudadanos romanos enviados por el Estado a territorios más o menos alejados y dependientes de la Metrópolis. La palabra de origen latino “colonia” se corresponde en realidad con Klerukía (que implica un nuevo asentamiento bajo dependencia de la Metrópolis) y no con Apoikía (que supone la fundación de un nuevo Estado independiente): 

  • Etimológicamente, Apoikía expresa la idea de trasladarse en busca de un nuevo Oikós (una nueva casa) y, por lo tanto, la intención de fundar un nuevo Estado independiente, con sus propios ciudadanos y sus propias leyes. La mayoría de las Apoikías eran planificadas por los Estados metropolitanos, aunque algunas surgieron de forma espontánea por el empeño de ciertos grupos de hombres libres. Las Apoikías son en principio asentamientos agrícolas, aunque en ellos se van a desarrollar cada vez más la artesanía y el comercio. De ahí que su emplazamiento se realizase sobre todo en función de la extensión y la calidad del suelo. Las Apoikías carecen de sentido imperialista y tratan de reproducir las condiciones de vida del lugar de origen. 
  • La palabra Klerukía se relaciona etimológicamente con Kleros (parcela), es decir, la porción de tierra que se asigna a cada emigrante, pero que sigue perteneciendo a la Metrópolis. De ahí que los colonos de la Klerukía conserven su ciudadanía originaria y sigan rigiéndose por las leyes metropolitanas. Un Kleruko es el usufructuario de una parcela que pertenece al Estado de la Metrópolis. Las Klerukías son asentamientos agrícolas, aunque en la mayoría de los casos tienen también una función estratégica. Un ejemplo de Klerukía es la isla de Salamina, fundada por Atenas en el siglo VI BC, que le permitió controlar el golfo homónimo (entre el Ática y el Peloponeso) y fue escenario de una batalla de la Segunda Guerra Médica (480 BC). Estos asentamientos sí que tienen un aspecto imperialista. 
  • Un Emporion (factoría) surgía cuando un Estado extranjero concedía autorización para establecer una fundación de carácter mercantil. Se trataba de un establecimiento comercial dependiente de una o más Metrópolis. Contaba con pocos habitantes y carecía de tierras agrícolas. Dos buenos ejemplos de Emporiai son Náucratis en Egipto y Empúries en la península Ibérica. A través de ellos se importaban materias primas (metales, madera, lana y pieles) y alimentos básicos (cereales y pescado salado) y se exportaban productos manufacturados (herramientas, armas, barcos, cerámica y perfumes) y agrícolas de semi-lujo (vino y aceite de oliva). 


La fundación de nuevas colonias estaba sujeta a la observancia de una serie de costumbres. 

Antes de la fundación, se interrogaba al Oráculo de Delfos, que daba información de las rutas, los asentamientos más favorables y quiénes debían dirigir la expedición, así como otorgaba el consentimiento religioso para su realización. El santuario délfico dosificaba la información con el objetivo de controlar las acciones coloniales como intermediario de las clases dominantes de las ciudades. Tras haber recibido la repuesta favorable, la Metrópolis organizadora de la empresa disponía de un pequeño grupo de futuros colonos (no solía ser superior de 200), seguramente solteros y en edad militar. Algunos de ellos, podían ser voluntarios, pero la mayoría eran elegidos a suerte y por la fuerza (normalmente, se designaba por sorteo a un hijo de cada dos en cada familia que tuviera más de un heredero). 

Al frente de la expedición se colocaba un Oikistes (fundador), perteneciente a alguna de las familias de la aristocracia metropolitana y encargado de organizar y dirigir el viaje y, una vez llegados al destino, llevar a cabo el ritual mágico de fundación de la colonia, realizar el trazado urbanístico, repartir las tierras entre los colonos y otorgar las leyes básicas del nuevo Estado. 

Cuando el Oikistes terminaba su misión, podía volver a la Metrópolis (para dirigir nuevas expediciones o para quedarse a vivir en ella) o instalarse en la nueva ciudad investido de autoridad. En cualquier caso, el fundador se convertía en héroe al que se rendía culto, de la misma manera que se les rendía culto a los héroes legendarios de las ciudades de la Hélade. 

Una vez fundada la nueva ciudad, gozaba ya de total independencia y sin tener que deberle ningún tipo de obligación a la Metrópolis. Sin embargo, al mismo tiempo existió una especial vinculación con la ciudad de origen, copiando sus instituciones y cultos religiosos y llevando las particulares tradiciones y el dialecto de la misma. Además, se intercambiaban embajadores con regularidad. Ello dio lugar a una especie de Koiné occidental, donde se fusionaron las aportaciones culturales griegas con las tradiciones indígenas asimiladas. 

En cuanto a la relación con los indígenas, los Emporiai se limitaban al intercambio con las poblaciones autóctonas, lo que facilitó las relaciones mutuas y favoreció una helenización progresiva. En cambio, las Apoikías eran ciudades independientes con intereses agrarios y necesidades de tierras, lo que generó conflictos con unas poblaciones indígenas que tenían las mismas necesidades de tierras (muchas veces se les arrebataban las tierras por la fuerza y, en algunas ocasiones, incluso se les explotaba como esclavos). Las destrucciones de numerosos asentamientos nativos a su llegada confirman este comportamiento. 

CONSECUENCIAS DE LA COLONIZACIÓN GRIEGA 

En el plano económico, la principal consecuencia de la colonización fue el enorme incremento del comercio y la adquisición de las tierras, los esclavos y las materias primas que se necesitaban. Toda esta actividad mercantil produjo el desarrollo de la industria naval (cuya principal impulsora fue Corinto, en el norte del Peloponeso), la pérdida total de la primitiva Autarkía y la apertura de nuevas rutas comerciales que todos aprovecharon. Sin embargo, la economía mercantil griega no es organizada de manera concertada por todas las ciudades interesadas, sino que se rige por la independencia de sus comerciantes. 

En el plano político-social, los colonos se mantuvieron esencialmente fieles al pasado de sus Metrópolis, de manera que no hubo cambios estructurales, aunque sí pueden apreciarse algunas originalidades en sus instituciones para adaptarlas al nuevo mundo. Además, los primeros legisladores aparecieron en Occidente. A nivel interno, la colonización contribuyó a la minoración de la Stasis y a la formación de la nueva clase comerciante. 

En el plano cultural, se propaga la cultura griega por todo el Mediterráneo. Las comunidades indígenas adoptaron en mayor o menor medida la superior cultura griega, tal como se hace patente en la cerámica, las técnicas de construcción y a veces, incluso en la escritura. La colonización también fomentó la Koiné helénica (conciencia de pertenencia a la común cultura griega, por encima de las divisiones políticas, frente a las demás culturas no griegas con que se encontraban). 

En el plano religioso, los griegos llevaron consigo las creencias, los cultos y las prácticas de sus Metrópolis, pero también las adaptaron al nuevo mundo. El fundador de la colonia se convertía en el héroe al que se rendía culto. Además, el contacto con los indígenas transformó algunos cultos e incluso llegaron a identificar a algunos de sus dioses con otros indígenas. 

Struve propone el siguiente análisis dialéctico: “Para la Grecia Central, árida y pobre en materias primas y cereales, tal ampliación de los vínculos comerciales tuvo un gran valor. No fueron los intereses políticos, sino precisamente los económicos, los comerciales, los que ligaron a las colonias, mediante estrechos lazos, con sus respectivas metrópolis. Como resultado, fueron creándose condiciones excepcionalmente favorables para el desarrollo de la producción de mercancías y para el comercio de importación y exportación, que, a su vez, forzó el crecimiento de las fuerzas productivas de la sociedad griega, es decir, el desarrollo de la economía esclavista en una forma integral”.



lunes, 16 de diciembre de 2024

LOS PUEBLOS DEL MAR

Los pueblos del mar aparecieron entre el 2000 al 1700 AC. Las Cartas de Amarna (diplomacia entre Babilonia, Asiria, Egipto,y Mitanni) escritas en acadio, las campañas de Ramsés II (batalla del Delta y batalla de Qadesh). En la batalla del Delta los shardanas fueron incorporados el ejército de Ramsés II. Aparecen por cambios climáticos y políticos, provocando desórdenes, alzamientos, pérdida del control político del territorio y caos.

Los "pueblos del mar" fueron una confederación de pueblos que atacaron el Mediterráneo oriental alrededor del 1200 a.C., mientras que el "País del Mar" se refiere a la antigua región costera de Mesopotamia en el golfo Pérsico. Aunque el término "Pueblos del Mar" es moderno, hace referencia a grupos como los peleset (filisteos), lukki, shardana, danuna, entre otros, que atacaron imperios como el hitita y Egipto. El "País del Mar" es un término histórico distinto utilizado para describir una zona geográfica diferente. El llamado “País del Mar” situado en el Golfo Pérsico, al norte de la desembocadura del Tigris, se aprovechó en varias ocasiones de los desórdenes que se producían en la vecina Babilonia y de él surgieron al menos dos Dinastías que reinaron en esta antigua ciudad. La I Dinastía del País del Mar tomó Babilonia aprovechándose de la destrucción a fines de la dinastía amorita (I Dinastía de Babilonia), formando a su vez la II Dinastía de Babilonia.

Se les nombra como Sherden-Shardana, Eqwesh, Tjekker-Shekelesh, Denyen-Danuna, Lukka, Karkisha, Teresh, Peleset-Philistines y Weshesh, mencionados de manera cronológica. Ahondando un poco más atrás, se han encontrado antecedentes durante los reinados de faraones anteriores. Son las inscripciones de Ramsés II (1290-1224 a.C.), que hablan de atacantes que llegan en barcos «desde la mitad del mar» (Estela de Tanis II). De manera similar, Merenptah (1224-1214 a.C.) mencionaba a los “norteños, vagabundos de todas las tierras” y “de los países extranjeros del mar” (inscripción de la Gran Guerra Libia, en Karnak) y en otra los llama “los extranjeros gente del mar”.

Los pueblos del mar también se mencionan en la literatura de Egipto, en la que cabe destacar El cuento de Wenamun, en la que aparecen como figuras familiares del entorno mediterráneo. Los historiadores y eruditos siguen desconcertados en cuanto a los motivos de los alzamientos tan regulares de estas gentes contra Egipto, si es que realmente se levantaron contra el país. Algunos historiadores, tales como Marc van de Mieroop creen que la cuestión de la identidad de los pueblos del mar no se resolverá nunca y que ya no tiene sentido intentar descubrirla. En cuanto a este tema, escribe: "podemos preguntarnos por qué engendraron tal pasión los pueblos del mar", y añade "hay que preguntarse por qué siguen apareciendo en todos los libros de texto sobre la historia mundial". Sin embargo, la respuesta es simple: la verdadera identidad de los pueblos del mar sigue siendo un misterio, y los seres humanos siempre se han sentido, y seguirán sintiéndose, atraídos por el misterio.

Mapa invasiones de los Pueblos del Mar 1250-1150 AC

Los pueblos que los formaban

  • Eqwoš, Edques o Akawaša, vinculados con los aqueos.
  • Danuna o Denyen, podían preceder de tres pueblos distintos según los autores: griegos del continente, anatolios o cananitas. Vinculación con los aqueos por el nombre
  • Lukki o Lukka, originarios de poblaciones situadas al Sur de la península de Anatolia, es decir, a lo que posteriormente serían Caria y Licia.
  • Peleset, los filisteos, se piensa que podían proceder del sur de Anatolia, de Chipre o de Rodas. presentan rasgos micénicos. dieron su nombre a Palestina
  • Šardana o Sherden, posiblemente tenían origen en Cerdeña, pero también puede ser que llegarán desde otros puntos, tales como Sardis (hoy Sarte) en Lidia (Turquía). Los egipcios decían de ellos que eran «de corazón rebelde».
  • Šekeleš, que traducido es similar a «los que viven en las naves». Pudieron llegar desde Cilicia (Turquía), aunque también hay quien cree que procedían de Sicilia o de Siria.
  • Tereš o Turša, a quienes se les vincula con los tirsenos, que tienen su origen en las montañas de Anatolia.
  • Tjekru o Tjekker, que parece que llegaron desde la isla de Chipre (Salamina)
  • Wašoš o Weshesh, del norte de la actual Turquía y posiblemente de las cercanías de Troya (Wilusha)

domingo, 13 de octubre de 2024

EGIPTO: EL IMPERIO NUEVO EGIPCIO (1550-1069 AC) Y EL TERCER PERIODO INTERMEDIO (1069-525 AC). LA ÉPOCA SAITA

El Imperio Nuevo (en torno a 1550 - 1069 a.C.) es la era de la historia egipcia que sigue a la falta de unidad del Segundo Período Intermedio (en torno a 1782 - 1570 a.C.) y que precede a la disolución del gobierno central a principios del Tercer Período Intermedio (en torno a 1069 - 525 a.C.). Esta es la época en la que Egipto realmente se convirtió en un imperio.

El Tercer Período Intermedio empezó con la muerte del último de los ramésidas, Ramsés XI, que temiendo por su seguridad, había huido de Tebas dejando inconclusa la tumba que estaba construyendo en el Valle de los Reyes. La Dinastía XXI dio comienzo en el año 1069 a.C.

Imperio Nuevo (1550-1069 AC) 

Es el periodo de mayor esplendor de Egipto, que se extiende de la dinastía XVIII a la XX. Tras la expulsión de los hicsos se asienta una monarquía fuerte y centralizada que va a presta mucha más atención que en los periodos anteriores a la política exterior. Así, nos encontramos con Egipto manteniendo una intensa actividad diplomática, cuando no la guerra, con las grandes potencias de Oriente Próximo.

Se produce, además, un importantísimo cambio en la figura del rey, que comienza, en la dinastía XVIII durante el reinado de Amenofis IV, a titularse faraón. 

La dinastía XVIII (1575-1350 AC). Apogeo del Imperio Nuevo

Los primeros monarcas: de Amosis I a Tutmosis III 

Se  caracteriza  por  el  nuevo  carácter  militarista  del  Estado  y  por  las  sublevaciones  de  los territorios sometidos a la muerte del monarca, que provocaron la repetición de campañas en los mismos lugares con resultado habitual de victoria egipcia.

  • Amosis I (1575-1550 AC)

Se  inició  con  Amosis  I,  en  cuyos  primeros  años  se  instauró  la  regencia  de  su  madre.El  rey continuó la ofensiva para expulsar a los hicsos, tomando Avaris, terminando con los focos de resistencia en el delta y persiguiéndolos hasta Palestina en varias ofensivas. Estabilizado el norte, se  dirigió  al  sur  para  lanzar  una  serie  de  campanas  contra  Kush,  estado  independiente establecido tras la pérdida del dominio egipcio de los territorios nubios y que mantuvo buenas relaciones  con  Avaris.  Vencido  Kush,  Amosis  I  estableció  un  nuevo  príncipe  en  Kush  que  se comprometió a pagar tributo.

Amosis  I

  • Amenofis I (1550-1530 AC)
El sucesor de Amosis I, Amenofis I, consolidó el territorio y lanzó algunas expediciones en Asia que dieron inicio a la rivalidad con Mitanni. A este lo sucedió Tutmosis I, un alto cargo militar cuyo acceso al trono supuso un cambio de familia real y la institución de nuevas costumbres, como la de enterrarse en el Valle de los Reyes. En Nubia lanzó una expedición, cerca de la tercera catarata, donde instaló una fortaleza, y aplacó una rebelión de Kush. En oriente, intervino en Canaán y aumentó  la  tensión  con  Mitanni.  En  política  interior,  aumentó  la  atención  a  Menfis, convirtiéndola de hecho en una segunda capital.
 Amenhotep I o Amenofis I
  • Tutmosis I
Tutmosis I resultó ser un excelente monarca que llevó a Egipto a unas cotas de poder nunca antes vistas. En sus numerosas campañas avanzó con sus tropas más allá de la cuarta catarata del Nilo, en la Alta Nubia, y llegó a contemplar las orillas del Éufrates mientras luchaba contra los pueblos de Siria y el naciente Imperio de Mitani.

También fue un eficaz constructor y gracias a la ayuda de su visir y arquitecto, el eficiente Ineni, fue el fundador de la necrópolis real tebana, el Valle de los Reyes, donde sería enterrado junto a decenas de reyes posteriores.

Su reinado, aunque breve, fue muy fructífero, y sería recordado por los egipcios como uno de los reyes más poderosos de todos los tiempos. Le sucedió su hijo Tutmosis II, nacido de una esposa secundaria, aunque no sin complicaciones, pues se sabe que el propio Tutmosis I designó heredera a la única hija superviviente de los nacidos de la Gran esposa real Ahmose: la princesa Hatshepsut, que con el tiempo se confirmó que no se contentaría con ser solo la esposa del rey.

 Tutmosis I 
  • Hatshepsut 
Tras Tutmosis I y Tutmosis II, Hatshepsut se encargó de la regencia mientras Tutmosis III era menor de edad, si bien se negó a abandonarla hasta su muerte. Educada como hija del monarca para cumplir ir sus deberes y teniendo ya experiencia en puestos de la administración, tuvo un reinado largo y próspero.

Hatshepsut se autoproclamó faraón, adoptando los emblemas y títulos asociados al título. Ordenó que se la retratara en imágenes como un hombre, con cuerpo masculino y barba postiza. Reivindicó incluso al dios Amón como su padre e insistió en que él quería que se hiciera cargo de Egipto: "Actué bajo su mando; fue él quien me dirigió". Se  hizo  coronar  y  asumió  varios  títulos  reales,  cada  vez  que  vestía  el  atuendo  masculino  y portaba los atributos del monarca. Su reinado no fue excesivamente militarista, más bien se potenciaron  las  expediciones  comerciales  como  la  enviada  al  País  de  Punt  para  obtener productos de la zona. 

En política interior llevó a cabo una gran labor constructoras, levantando templos como el de Karnak o su templo funerario en Deir el-Bahari. También creó nuevos tribunales distribuidos por el país.

Hatshepsut

  • Tutmosis III (1479-1425 AC)
A su muerte le sucedió Tutmosis III, que había acumulado un gran resentimiento contra su madrastra, iniciando tras su ascenso una violenta represión contra todo lo relacionado con su predecesora. Su reinado fue largo, pero casi la mitad se desarrolló durante la regencia de Hatshepsut. Llevó a cabo numerosas campañas y expandió los límites del estado desde Nubia al Éufrates, lo que lleva a afirmar a algunos investigadores que fue el creador del Imperio egipcio.

El  ejército  fue  esencial  para  ello  gracias  al  aprovechamiento  de  las  novedades  introducidas desde los hicsos. La victoria conllevaba la obtención de gran número de prisioneros. El mando supremo del ejército, que se dividió en dos, uno en Tebas y otro en Menfis, estaba en manos del monarca. Los encabezaban dos visires asesorados por un Consejo del Ejército. Junto a ellos, el virrey de Kush controlaba Nubia. La unidad básica era la infantería. La marina podía operar en el Nilo y el Mediterráneo. 

Se  realizaron  campañas  de  control  junto  a  verdaderas  empresas  militares,  como  la  que  lo enfrentó a Mitanni cuya batalla más importante fue Megiddo. Las consecuencias de esta batalla fue un aumento del prestigio de Egipto y el fin de las revueltas en Canaán y Siria. En siguientes campañas se consolidó el dominio egipcio en Asia y su control sobre Nubia

En política interior se llevaron a cabo grandes obras públicas como las nuevas edificaciones de Karnak. Parte de su gobierno descansó en colaboradores. Sus sucesores llevaron a cabo nuevas campañas tanto en Asia como en Nubia, consiguiendo por ellos  el  pago  de  tributos  y  alcanzar  un  pacto  con  Mitanni  y  con  Hatti,  fijando  las  fronteras asiáticas  con  este  último.  Hubo  otros  monarcas  que  llevaron  a  cabo  una  intensa  actividad diplomática y constructora, llegando Egipto a vivir un periodo de gran prosperidad económica y cultural. 

Tutmosis III

Amenofis II (1443-1417 AC)

Amenofis II fue hijo de Hatshepsut Merire, segunda esposa de Tutmosis III, y fue asociado al trono por su padre, dos años antes de su muerte.

Al igual que su padre, Amenhotep II fue un faraón guerrero, que se jactaba de la formación militar que había adquirido en Menfis, así como de sus hazañas en las múltiples expediciones de caza que se complacía en organizar.

Desde su acceso al trono, Amenhotep se propuso consolidar el imperio recién conquistado por su progenitor y, lo más importante, defenderlo frente a las amenazas exteriores, particularmente del tradicional enemigo de Egipto en ese período, Mitanni, un reino situado en los límites de la actual Armenia que realizó numerosos ataques a posiciones egipcias en Siria.

Se sabe que dedicó recursos a construcciones descomunales, pero fue opacado durante los años subsiguientes por varios otros faraones. Entre sus obras podemos encontrar:
  • La Estela de Menfis, que el propio rey colocó en el Gran Templo de Ptah para recordar su gestión como conquistador
  • Esfinge de Menfis, una esfinge de alabastro que se yergue solitaria en la zona. Mide unos 8 metros de largo por 4 de ancho y con un peso de 80 toneladas.
  • Capilla de alabastro en el Gran Templo de Amón-Ra en karnak, la cual, aparentemente, fue erigida con ocasión del Segundo Jubileo Real delante del Pilono VIII
  • Templo dedicado a Hathor en Dendera
  • Monumentos a Mut en el Templo de Karnak
Amenofis II

 Tutmosis IV

Era el abuelo de Akhenaton. Gobernó durante 8 o 9 años. es probablemente más famoso por su "Estela de los sueños, que aún hoy se puede encontrar entre las patas de la gran Esfinge de Giza. Los sueños eran importantes en el antiguo Egipto y se consideraban predicciones divinas del futuro. En la" Estela de los sueños "de Tutmosis IV , nos cuenta que, mientras estaba en un viaje de caza, se quedó dormido a la sombra de la Esfinge. Re-Harakhte, el dios del sol encarnado en la Esfinge, se le acercó en un sueño y le prometió que si despejaría lejos de la arena que cubría la esfinge, Tutmosis se convertiría en rey del Alto y Bajo Egipto.

Estela de los sueños "de Tutmosis IV

Amenofis III

Fue uno de los más grandes faraones. Durante su largo reinado, de casi 40 años, llevó al país del Nilo a una época de gran prosperidad económica y paz exterior, construyendo espléndidos palacios y grandiosos templos dedicados a sí mismo como un dios.

Reinó durante treinta y seis años, período durante el cual el antiguo Egipto alcanzó su punto más álgido en poder y riqueza, pues el tesoro público estaba lleno. Millones de hombres se colocaron bajo la autoridad del rey, siendo esta de carácter religioso. Nunca antes el Estado egipcio había vivido con tanta opulencia.

Pocos reyes egipcios, aparte de los grandes reyes del Reino Medio, disfrutaron de un reinado tan tranquilo y próspero como Amenofis III. Internamente, Egipto estaba en paz, su economía era boyante, y la población, feliz; en el exterior, la reputación de Egipto nunca había sido tan buena, y un río de tributos (desde el punto de vista egipcio) afluía al país. Sin embargo, había algunos signos inquietantes más allá de las fronteras, que se iban a convertir en amenazas para la seguridad de Egipto en un futuro.

Fue un gran constructor de monumentos importantes como en Nubia, el templo de Soleb y Sedeinga, el lago Birket Habu al este del palacio de Malgatta realizado par el uso de la reina, el pilono occidental de Karnak, el santuario del dios Atón, el templo de Jonsu, el de Motu, el de Sedeinga, el de Memnón con sus dos colosos a la entrada (su templo funerario) así como su obra maestra que no es otra que el templo de Luxor y su columnata hipóstila central, también mandó realizar un gran escarabajo, que fue instalado cerca del lago sagrado. Su tumba se realizó en el Valle de los Reyes WV22, fue saqueada pero su momia se salvó al ser ocultada en la tumba de Amenofis II.


Amenofis III


Amenofis IV/Akhenatón: la revolución de Amarna (1353-1336 AC)

Con Amenofis IV comienza la decadencia de la dinastía, si bien al principio fue aceptado por las grandes potencias y se mantuvo el prestigio internacional. No sabemos si se dio la corregencia con su padre. 

En el plano político no se produjeron grandes cambios. La revolución se dio en el plano religioso, ya que cambió las orientaciones religiosas y construyó una nueva capital. Se destacó su carácter pacifista, si bien esto ahora es puesto en duda. 

En los primeros años de su reinado cambió la religión estatal, sustituyendo el culto a Amón por el de Atón, el disco solar, cambiando su nombre a Akhenatón. Se tendió a abandonar al resto de dioses convirtiendo a Atón en el único dios. Las causas de esto son desconocidas, no obstante, es posible que fuera provocado por el auge de las concepciones religiosas de Heliópolis, cuya principal divinidad era el sol bajo la forma de Amón-Ra. Las consecuencias fueron económicas (no hacían falta estatuas del dios y los templos eran al aire libre) y el gran sacerdote de Amón fue sustituido por el de Atón, con la pérdida de influencia y riqueza del clero del primero y de las oligarquías asociadas a estos. También aumentó la centralización estatal, el clero se alejó del monarca y los campesinos continuaron las prácticas politeístas.

De acuerdo con las reformas de Akenatón, se cerraron los templos de todos los dioses excepto los de Atón, las celebraciones religiosas o bien se prohibieron o se vieron reprimidas severamente, y la capital del país se trasladó de Tebas a la nueva ciudad del rey, Aketatón (la actual Amarna). Aketatón era básicamente una ciudad construida para el dios, no para el pueblo, y esto refleja el enfoque central del reinado de Akenatón.

Se produjeron cambios en las concepciones funerarias, ya que ahora era la lealtad a Akhenatón la que garantizaba el acceso a la otra vida y se pensaba que le difunto dormía durante la noche y resucitaba cada mañana.

Akhenatón

Se  creó  una  nueva  capital,  Amarna,  y  se  produjo  un  cambio  hacia  el  naturalismo  de  las concepciones artísticas. Parece  probado  que  la  administración  siguió  controlándose  desde  Menfis  y  que esta  se descuidó, produciéndose numerosos desórdenes.

El faraón puso especial empeño en destacar el papel de su esposa en la fundación de Amarna. Es así como dedica a la Gran Esposa Real una Sombra de Renombre que se daba a capillas para el culto solar dotadas de talleres, tierras y siervos–, y menciona el palacio donde vivirá la reina y la tumba real donde será enterrada. Además, en otro texto reconoce de forma indirecta que Nefertiti era su consejera habitual y participaba en sus decisiones: «Si la Gran Esposa Real me dice “mira, hay un bello lugar para el Horizonte del Sol en otro sitio” no la escucharé»; lo que significaba que el faraón raramente ignoraba sus consejos.

Nefertiti

Las Cartas de Amarna

Las Cartas de Amarna son un archivo de tablillas de arcilla encontradas en Amarna, Egipto, que contienen una extensa colección de correspondencia diplomática internacional del siglo XIV a.C.. Escritas principalmente en cuneiforme acadio, estas cartas revelan las complejas relaciones entre el Imperio Egipcio y otras grandes potencias como Babilonia, Asiria y Mitanni, así como con sus estados vasallos en Siria y Canaán. Son una fuente primaria invaluable para comprender la diplomacia, la política y la cultura del Antiguo Cercano Oriente durante la Edad del Bronce tardía. 

Aunque la forma más simple de comunicación entre estados ya existía, fue el sistema diplomático de Amarna el que expandió las relaciones por todo el Oriente Próximo, estableciendo por primera vez términos de igualdad entre las grandes potencias (Babilonia, Hatti, Egipto, Mitanni, Asiria). Las Cartas de Amarna muestran que los grandes reyes del mundo antiguo tenían tanto responsabilidades como privilegios que se mantenían con poder y respeto. Por lo tanto, el sistema de Amarna otorgó una noción de paz y estabilidad, aunque no siempre real, por más de dos siglos.

Las tablillas cubren los reinados de los gobernantes Amenhotep III, Akenatón y posiblemente Semenejkara o Tutankamón, de la XVIII dinastía de Egipto. Sin embargo, el sistema se siguió usando durante aproximadamente cien años después del fin del período de Amarna.

Existen 382 tablillas conocidas, ordenadas cronológicamente y geográficamente con el acrónimo “EA", por J. A. Knudtzon, en 1907. Sin embargo, cuando Knudtzon organizó las tablillas, en “Die El-Amarna-Tafeln", solo se conocían 358 de ellas, por lo que las otras 24 tablillas fueron analizadas en 1970 por Anson F. Rainey, con la excepción de EA 80-82.

Algunas de estas tablillas (32) no son cartas sino, probablemente, material de capacitación para escribas. Las propias cartas fueron organizadas por Jean Nougayrol en dos grupos: lettre d'envoi (lo que se enviaba) y lettre d'injonction (para hacer solicitudes). La mayor parte de esta correspondencia es una combinación de los dos tipos, esto es, las cartas nombran los regalos enviados y solicitan algo a cambio.

Cartas de Amarna

El final de la dinastía de Neferneferuatón a Horemheb

A la muerte de Akhenatón le sucedió una mujer, que trasladó de nuevo la capital a Tebas. A esta le sucedió Tutankhamón, que promulgó en Menfis el Decreto de Restauración, con el que acaba con la persecución a los seguidores de Amón y devolvía a los sacerdotes sus cargos. El clero de Amón se encargó de borrar las huellas de Akhenatón. 

Las reformas religiosas que instauró no durarían más allá de su muerte. Su hijo y sucesor, Tutankamón (c. 1336-1327 a.C.) revirtió sus políticas y volvió a traer las prácticas religiosas tradicionales. Los esfuerzos de Tutankamón se vieron truncados por su temprana muerte, pero fueron continuados, con mucho mayor celo, por uno de sus sucesores, Horemheb, que destruyó la ciudad de Aketatón y borró el nombre de Akenatón de la historia.

Su reinado estuvo controlado por Horemheb y por Ay, que lo sucederían en el trono tras su repentina muerte. La rivalidad entre estos dos personajes, general de los ejércitos el primero y visir el segundo, provocó una intensa lucha interna.  La viuda de Tutankamón solicitó al rey hitita  casarse  con  un  hijo  suyo  para  estabilizar  el  reino,  a  lo  que  este  accedió  tras  mucho pensárselo.  En  su  viaje  a  Egipto  murió,  lo  que  desencadenó  desencuentros  entre  las  dos potencias y un ataque a los territorios egipcios en Siria. Finalmente, la viuda de casó con Ay, cuyo gobierno fue corto y dominado por la anarquía y la corrupción. A su muerte le sucedió Horemheb. Este se empeñó en borrar todo rastro de los faraones anteriores desde Akhenatón, recibiendo el decidido apoyo del clero de Amón. En política interior intentó poner límite a los abusos de funcionarios y magistrados, reintrodujo las autoridades locales y el poder dividido entre  el  Alto  y  el  Bajo  Egipto,  a  la  vez  que  reformó  el  ejército,  consiguiendo  con  ello  una recuperación parcial para Egipto. 

Tutankhamón

Dinastía XIX. Última fase de esplendor

Junto a la dinastía XX conforman el periodo conocido como los ramésidas, con los que Egipto alcanzó su cénit e inició su definido declive. Originarios del delta del Nilo, cercanos a Avaris, eran devotos de Seth y muy cercanos políticamente a Horemheb. Basaron su poder en el ejército y potenciaron  el  culto  a  Ra,  Osiris  y  Horus,  dios  protector  del  ejército  y  la  guerra,  para contrarrestar al clero de Amón.

La capitalidad continuó en Tebas, pero se fundó una nueva ciudad, Pi-Ramsés, cerca de Avaris, que fue sede dinástica y residencia real. 

En Asia Menor, los hititas fueron su principal enemigo. 

Inicio de la dinastía: Ramsés I y Sethi I 

A Horemheb lo sucedió su visir, Ramsés I, de avanzada edad que solo gobernó dos años y asoció el  trono  a  su  hijo,  Sethi  I,  con  el  que  Egipto  comenzó  a  recobrar  la  presencia  internacional perdida a base de campañas lanzadas por el soberano. 

Las  primeras se  dirigieron hacia  Palestina,  recorriendo  las  fortificaciones egipcias de  la  zona mientras atacaba varias ciudades y sometía a Líbano imponiendo el pago de tributo en madera. De la segunda solo se sabe que atacó Qadesh. Le continuó una contra los libios con victoria egipcia y en la cuarta, contra los hititas, tuvo lugar una batalla al norte de Qadesh, parece que, con  resultado  favorable  a  Egipto,  que  capturó  numerosos  prisioneros  y  ciudades  que permitieron el control de Siria, aunque fue solo temporal. Tras esta batalla se firmó un tratado con el rey hitita por el que se reestablecía la influencia de Egipto en Palestina. 

EN Nubia, Sethi I lanzó una campaña para reafirmar su dominio. En  política  interior  continuó  la  obra  de  Horemheb  para  reparación  de  los  daños  causados durante la revolución de Amarna y mantuvo el culto y los privilegios de Amón. Fue enterrado en el Valle de los Reyes y sucedido por Ramsés II.

Ramsés I y Sethi I

Ramsés II  (1290 AC-1224 AC)

Es considerado uno de los faraones más importantes y de más largo reinado. Es muy probable que  existiera  una  triple  capitalidad:  Menfis  mantuvo  la  capitalidad  administrativa,  Tebas  la política y religiosa y Pi-Ramsés contenía la residencia real. 

Tuvo que hacer frente a sus deberes militares como las incursiones piratas en el delta del Nilo. El conflicto más destacado fue con Hatti, desencadenado por el intento de control de la zona central de Siria, muy rica en recursos naturales y situada en una posición que permitía el control del comercio internacional de la región. 

La zona se encontraba bajo control hitita al inicio de su reinado, pero la deserción de Ammarru, que era vasallo hitita, en favor de los egipcios, provocó el desencadenamiento del conflicto. Los egipcios avanzaron hacia el norte casi sin resistencia hasta llegar a Qadesh, principal fortaleza hitita, donde chocaron los dos ejércitos. La batalla (1274 AC) no tuvo un claro vencedor y ambos bandos se atribuyeron la victoria. Egipto no consiguió su objetivo de controlar la región hasta muchos años después. 

Batalla de Qadesh (1274 AC)

Con el retroceso del poder hitita Ramsés II fue conquistando territorios de la zona hasta la firma del Tratado de Qadesh, sellado con una alianza matrimonial. 

Otras  acciones  militares  se  dirigieron  hacia  Libia  para  frenar  a  las  tribus  que  pretendían asentarse en el delta.

En política interior, Ramsés II mantuvo el equilibrio con el clero de Amón y desplegó una amplia labor constructiva. En el gobierno no existieron grandes cambios, manteniéndose la figura del visir y el aumento de poder e influencia de los grandes sacerdotes de Amón hasta transformar el cargo en hereditario. Hombres y mujeres tuvieron acceso casi igualitario a la posesión de la tierra y se produjo un descuido paulatino de las fronteras.

Ramses II

El final de la dinastía XIX 

Ramsés  II  fue  el  último  faraón  que  consiguió  expansiones  territoriales.  Sus  sucesores  se dedicaron a defender lo heredado, no siempre con éxito. La situación se hizo extremadamente difícil en las fronteras, teniendo que hacerse frente a los libios y, por primera vez, a los Pueblos del Mar, aliados de estos.  

El reinado de los últimos faraones de esta dinastía se hizo ver como un periodo de anarquía y desgobierno al que pusieron fin los reyes de la dinastía XX

La dinastía XX: inicio del declive del Reino Nuevo

No está claro cómo se produjo el cambio de dinastía, si bien es seguro que la dinastía XIX acabó con  dos  reinados  muy  débiles.  Parece  que  un  grupo  de  hombres  se  decidió  entonces  por recuperar el  esplendor de la  monarquía, lo que  solo se consiguió en parte  en el  reinado  de Ramsés III. 

Sethnakht y Ramsés III 

Sethnakht, que tuvo un reinado muy corto, consiguió poner orden con la ayuda o aprobación del ejército. Le sucedió Ramsés III, que intentó emular a Ramsés II en todos los ámbitos, algo que no consiguió.

A su llegada al trono se produjeron revueltas e intentos de invasión a los que hizo frente. El peligro más importante fueron los "Pueblos del Mar" cuyo origen se discute y que llegaron al noroeste junto a sus familias con intención de asentarse en la zona. Parece que hubo dos grupos diferenciados, uno de salteadores y bandidos y otro de gentes pacíficas que buscaban nuevas tierras. En el templo de Medinet Habu se erige una estela que representa su victoria frente a los pueblos del mar.

Flota de Ramsés III contra la flota de los Pueblos del Mar | University of Chicago

El enfrentamiento se produjo en la tierra, por la costa levantina, y en los canales del delta, donde los egipcios no podían usar sus principales armas. Aunque en primer momento se rechazó a los invasores, a largo plazo acabarían provocando la pérdida de control egipcio en la zona, toda vez que se creó un ambiente de inseguridad. Los libios fueron inicialmente expulsados del delta, pero en ataques posteriores consiguieron asentarse. A pesar de todo ello, Ramsés III consiguió mantener cierta presencia internacional en Oriente Próximo. 

El  faraón  tuvo  que  afrontar  más  problemas,  sobre  todo  políticos  y  económicos.  Se  ocupó personalmente de las relaciones con el clero de Amón, y tuvo que enfrentar una revuelta de trabajadores provocada por la falta d pago por su trabajo. Todo ello produjo el debilitamiento del estado agravado por problemas dinásticos que conllevaron su asesinato.

Ramsés III

Los sucesores de Ramsés III y el final del Imperio Nuevo 

Los  problemas  hereditarios  se  sucedieron  tras  la  muerte  de  Ramsés  III.  Aunque  su  sucesor castigó a sus asesinos, el poder de los nomarcas siguió debilitándose, llegando al punto de ser incapaces de proteger  las necrópolis reales. Las luchas entre altos funcionarios y  el clero de Amón por el poder llevó a vivir una auténtica guerra civil, consiguiendo este último, en algunos periodos, ser quienes realmente gobernaron el Alto Egipto. A estos factores se unieron otros como las hambrunas que llevaron al declive total del poder central, que nunca se recuperaría. Tras el Tercer Periodo Intermedio lo que llegaron fueron invasiones extranjeras

La organización del Estado durante el Imperio Nuevo

Hubo  cambios  sustanciales  con  la  desaparición  de  algunos  cargos  de  épocas  anteriores y  la pérdida de funciones de otros. 

El rey pasó a usar el título de faraón a partir de Amenofis IV, interviniendo cada vez más en asuntos  administrativos  y  militares,  a  pesar  de  lo  cual  siguió  perdiendo  poder.  La  corte  la administraba un canciller y la administración estaba encabezada por el Gran Intendente.

Un buen número de cargos públicos comenzaron a ser hereditarios. La figura del visir continuó con sus funciones y se creó el cargo de virrey de Nubia. El tesoro continuó recaudando impuestos y la unidad administrativa básica fue la ciudad, gobernada por un consejo que podía ser de tres tipos en función de la importancia de la ciudad: Kembet con funciones judiciales para las grandes y presidida por el visir en Menfis y Tebas; Consejos Provinciales formados por personas de clase alta y Consejos menores en pequeñas ciudades encargados de resolver crímenes y disputas de propiedad. 

Los  gobernadores  se  encargaron  de  administrar  los  territorios  conquistados  y  aparecen  los esclavos. Hubo una profesionalización del ejército con nuevas armas.

El Antiguo Egipto presentaba una notable jerarquización social y elevados grados de dependencia social y económica como rasgos más destacados. El mantenimiento del modelo piramidal era fundamental parala continuidad de la civilización.

Cada egipcio ocupaba su lugar en la pirámide social según su riqueza, el poder que tenía, los privilegios jurídicos,la libertad de movimiento y la función que ejercía en la sociedad.Existía la permeabilidad social: La posición social por nacimiento no era irreversible, si bien no era nada fácil promocionar.

El Imperio Nuevo mantiene estos principios, aunque algunas clases y grupos registran novedades respecto a etapas anteriores.

  • Clases altas

La nobleza administrativa compuesta por grandes oficiales, funcionarios y sacerdotes fue sustituyendo a la nobleza tradicional conformada por terratenientes. Los Jefes militares adquieren una posición cada vez más relevante.

Los grandes sacerdotes de los Templos como Amón-Ra ejercieron un influjo poderoso en la Corte del Faraón y se enriquecían con las propiedades y los bienes ofrecidos por fieles y faraones.

Todos ellos llevaban una vida lujosa y esplendorosa, demandando riquezas que llegaban de otros lugares. 

Las élites ocupaban los principales cargos administrativos. Se desplazaban con el faraón cada vez que éste se instalaba en una nueva capital y establecía la Corte.

  • Recibían del faraón grandes propiedades que eran trabajadas por servidores o arrendadas a campesinos.
  • El Visir o Tjaty era el responsable de La Administración Central. Sus competencias eran muy amplias. En el ámbito provincial era el gobernador o nomarca.
  • Otro funcionario destacado era el escriba,vital para el funcionamiento del Estado.Anotaba todas las cuentas (impuestos) y redactaba los principales documentos.
  • Por debajo de las élites, había numerosos funcionarios que gestionaban los asuntos diarios y cotidianos. Recibían un sueldo y tierras de menor extensión por sus servicios

  • Hombres libres

La masa de hombres libres estaba conformada por aquellas personas que tenían libertad de movimiento y de bienes, y que pagaban los impuestos correspondientes.

No tenían privilegios jurídicos y no ocupaban habitualmente posiciones de poder o influencia en la Corte del Faraón.

 Existían diferentes escalafones en este grupo:

  • Personas que se habían enriquecido notablemente con sus negocios o tierras y que podían satisfacer sus necesidades y alimentarse bien.
  • Artesanos y obreros de la construcción que recibían un sueldo por su trabajo.
  • Campesinos que estaban en una situación entre la libertad y la esclavitud en las tierras estatales, llamados henmemet

Los comerciantes estaban al servicio del faraón que organizaba las expediciones comerciales en función del Estado.

Los artesanos y obreros trabajaban para el faraón o para otras personas,recibiendo un sueldo en especie, o por cuenta propia.

Los músicos actuaban en las fiestas organizadas por el faraón, en los ritos dedicados a los diferentes Dioses en los templos y en festivales, y celebraciones ante el público.

Los campesinos trabajaban para otros, o eran propietarios (Nemhu)

La economía en Egipto

La agricultura 

Fue la base de la economía. Dependía totalmente del Nilo que fertilizaba la tierra y permitían que fuesen cultivables. Por ello, siempre se buscó anticiparse a sus crecidas, ya que tanto si eran escasas  como  excesivas  provocaban  hambrunas.  Para  su  control  se  construyeron  canales, acequias y estanques que garantizasen el regadío. Estos eran mantenidos por el poder central, lo que supuso un problema en los periodos de descentralización. 

Los  trabajos  agrícolas  comenzaban  con  el  rio  aún  crecido.  Se  utilizaban  herramientas  muy rudimentarias y era habitual el ayudarse de animales. 

Ente los cultivos destacó el del trigo y la cebada, dedicada desde antiguo a la fabricación de cerveza. Además de productos alimenticios se cultivaron plantas de uso práctico como el papiro y el lino y plantas decorativas que también tenían usos medicinales.

La ganadería 

A pesar de su importancia no tenemos demasiada información. Los principales propietarios eran templos y la monarquía, que requirieron de la colaboración de agricultores y poseedores de tierras que se hacían cargo del cuidado y explotación del ganado cambio de un pago anual al estado. Aparte de estos, los campesinos también podían poseer pequeños rebaños. 

El  ganado  se  destinaba  principalmente  a  alimentación  y  la  ayuda  en  actividades  agrícolas. También era importante el ganado destinado a los ritos religiosos, a cargo de los templos con personal para su cuidado muy especializado.

 Durante el Imperio Nuevo se intensificó la ganadería de caballos para uso militar

La pesca

Fue  considerada  por  los  egipcios  una  actividad  económica  complementaria.  Existía  cierta reticencia a pescar y consumir pescado por motivos religiosos. Se practicó, sobre todo, en el delta del Nilo. 

La minería

 Las minas siempre fueron controladas por el Estado. Las principales estuvieron en el Sinaí y en Nubia.  Al  encontrarse  fuera  d  las  fronteras  naturales  de  Egipto  requirieron  de  una  logística especial,  siendo  le  trabajo  realizado  en  ellas  considerado  de  los  más  duros  y  realizados  por esclavos habitualmente. Los metales más importantes fueron el oro y el cobre. 

Otro producto muy apreciado y escaso en Egipto fue la piedra para las construcciones. Debido a lo alejado de las canteras su traslado se hizo, principalmente, por el Nilo.

El artesanado

Es  muy  importante  la  ciudad  de  Deir  el  Medina,  que  fue  un  centro  de  artesanado  donde convivían distintos artesanos. 

Los escultores se dedicaron, sobre todo, a tumbas y templos, donde esculpían textos jeroglíficos en  paredes  y  realizaban  estatuas,  principalmente.  También  destacaron  los  trabajadores  del metal,  que  recibían  la  materia  prima  en  forma  de  metal  en  sus  talleres;  los  orfebres;  los carpinteros; los ceramistas o los carroceros, expertos en hacer carro de combates durante el Imperio Nuevo. 

La religión 

Dioses y creencias 

La religión y el poder político, a pesar de estar ligados rivalizan por el poder, llegando los sumos sacerdotes de Amón, en algunos momentos, a estar por encima del faraón. La invasión de los hicsos  afectó  a  la  religión.  Como  fue  Tebas  la  que  los  expulsó,  su  dios,  Amón,  cobró  gran importancia, hasta el punto de convertirse en  dios nacional,  cuya intervención fue necesaria   para la expulsión de los hicsos.

La  revolución  amarniense  trastocó  también  la  religión,  que  tras  ella  volvió  a  los  cultos tradicionales. En el Bajo Egipto floreció el culto a Seth.

Con la caída del Imperio Nuevo decayó el culto a Amón en favor de divinidades locales. 

El sacerdocio y los templos 

La relación de los egipcios con sus dioses fue muy fuerte, ya que estos se encargaban de ordenar el  cosmos  y  para  relacionarse  con  los  humanos  necesitaban  templos  y  sacerdotes.  Eran incapaces de concebir separados el poder y la religión. 

El faraón era el máximo responsable de la religión, pero debía delegar sus poderes religioso en los  sacerdotes,  de  forma  que  cada  divinidad  tenía  su  propio  clero.  Estos  sacerdotes  debían asegurar la presencia del dios en la tierra. 

El templo egipcio era sede de la divinidad y un lugar al que el pueblo no podía entrar, solo el faraón y los sacerdotes. A medida que se avanzaba aumentaba la oscuridad, hasta llegar a la capilla  donde  estaba  la  divinidad.  Como  el  culto  no  era  público  los  sacerdotes crecieron  en influencia. El visir llegó a considerarse jefe de los sacerdotes.  

Se desconoce el proceso para acceder al sacerdocio, si bien parece que se requería saber leer y que una vez dentro se recibía formación teológica. Los sacerdotes debían llevar a cabo una serie de observancias como realizar abluciones o depilar el cuerpo. La alimentación era escasa.

El ejercicio del sacerdocio fue una buena fuente de ingresos, llegando a convertirse el cargo en hereditario.  Se produjo  entre  estos  una  especialización en  distintas  tareas,  y  parece que  en algunos periodos hubo sacerdotisas. 

Los templos estuvieron ligados a la actividad económica poseyendo trabajadores propios. Se dedicaron a las construcciones religiosas y funerarias buena parte de los recursos económicos del país.

El clero más importante, el de Amón, llegó a disputarle el poder al monarca. El final del Imperio Nuevo supuso la decadencia del culto egipcio. 

El mundo funerario 

Los egipcios se resignaban a la muerte. Creían que tras ella se verían sometidos se presentarían ante el juez supremo que solo permitiría llegar a la vida eterna a los justos. Buscaban para ello el perdón de los dioses de sus malas acciones y quedar así purificados. Era también fundamental la purificación de sus tumbas, encontrándose grandes diferencias entre las de los nomarcas del Imperio  Antiguo  y  el  Nuevo.  Si  en  el  primero  se  hacían  pirámides  visibles  en  el  segundo  se construían hipogeos en el Valle de los Reyes ricamente decorados y ocultos de los hombres.

Las  tumbas  de  las  clases  altas  eran  distintas.  Lo  más  importante  era  el  sarcófago  que  se depositaba en un pozo que era sellado. Con el tiempo, los descendientes construían edificios sobre estos con estelas de alabanza al difunto.

Vasos Canopos

La momificación, ritual funerario y cortejo fúnebre

Era necesario conservar el cuerpo, ya que al morir se separaba la parte inmaterial del ser en el Ba, el alma, y el Ka, la energía vital, y estas solo podían unirse de nuevo en el cuerpo. Para ello se  desarrolló  la  momificación,  un  largo  proceso  en  el  que  se  extraían  las  vísceras,  con  la excepción del corazón, y se rellenaba el cuerpo con especias aromáticas y hierbas, tras lo que se desecaba y envolvía con vendas de lino, tras o que se depositaba en el ataúd. No todos podían permitirse todo el proceso.

Una  vez  embalsamado  comenzaban  los  rituales,  el  primero  el  de  reanimación  simbólica  del difunto, que se iniciaba con la apertura de la boca. Acabados esto, en el caso de los faraones eran llevados al templo funerario y, tras otros rituales, a la tumba con todo su ajuar. Las clases más desfavorecidas se enterraban en el desierto siguiendo siempre los rituales.  

Los faraones y las clases altas eran acompañado por un cortejo. El cortejo funerario egipcio era una procesión sagrada que trasladaba al difunto desde el lugar de embalsamamiento hasta su tumba (o necrópolis). Su objetivo principal no era solo enterrar el cuerpo, sino recrear el viaje mítico de Osiris y asegurar la resurrección y vida eterna del fallecido en el Más Allá. Este llegaba al Nilo, que cruzaba en una barca ricamente decorada, y de allí legaban a las tumbas, selladas una vez que se depositaba al difunto. 

  • Guías y Sacerdotes: Encabezaban la marcha. Un sacerdote lector recitaba sortilegios para ahuyentar a los malos espíritus, mientras que otro oficiaba rituales con incienso y libaciones de agua.
  • El Ajuar y las Ofrendas: Eran portados por sirvientes y sacerdotes. Incluía alimentos, muebles, amuletos, estatuas shabti y los vasos canopos con las vísceras del difunto.
  • El Trineo con el Sarcófago: El féretro no solía ser llevado a hombros ni en carros tirados por caballos, sino sobre un trineo arrastrado por bueyes (o a veces por hombres). 
  • El trineo simbolizaba el viaje sobre la arena del desierto hacia la Duat (el inframundo).
  • Las Plañideras: Caminaban llorando, golpeándose el pecho y arrojándose polvo o arena sobre la cabeza. Dos de estas mujeres representaban ritualmente a las diosas Isis y Neftis, las plañideras divinas que lloraron la muerte de Osiris.Familia y Amigos: Cerraban la comitiva vistiendo ropas de lino blanco en señal de respeto y pureza.

La  relación  entre  vivos  y  muertos  fue  complicada,  toda  vez  que  los  segundos  podían  tener sentimientos y no era raro que intentasen vengarse de los vivos por diferentes motivos. Ello motivó que se tuviese un especial esmero en el cuidado de sus tumbas.

Al llegar a la entrada de la tumba, el cortejo se detenía para realizar el momento más crucial: el Ritual de la Apertura de la Boca. Un sacerdote utilizaba instrumentos mágicos para tocar simbólicamente los ojos, la nariz, la boca y las orejas de la momia o de su máscara funeraria. Esto devolvía mágicamente los sentidos al difunto, permitiéndole respirar, comer y hablar en el Más Allá. Tras este ritual, el sarcófago se introducía en la cámara funeraria, se sellaba la tumba y se celebraba un banquete ritual con ofrendas a la entrada para nutrir al difunto.

El Derecho en Egipto 

Egipto  no  ha  legado  ningún  código  de  leyes  hasta  época  ptolemaica.  Lo  que  tenemos  son decretos  reales,  que  proporcionan  información  sobre  casos  particulares.  La  legislación  es extremadamente  antigua  y  en  continua  evolución,  preocupándose  especialmente  por  los individuos, sin distinción de sexo. 

El juramento tenía un papel primordial en la resolución de conflictos *+Los  documentos  que  nos  han  llegado  con  asuntos  legales  pueden  dividirse  en  tres  tipos: resoluciones de peritos particulares, principalmente disputas familiares o comerciales; asuntos criminales, especialmente actos  contra la  seguridad del  Estado  o robos; y  los que  resuelven pleitos con el templo o el Estado.

Desde antiguo existieron los llamados Grande Tribunales presididos por un funcionario de los que no sabemos cuál fue su lugar ni si fueron los únicos encargados de administrar justicia en los nomos. 

Los  templos  tuvieron  su  propia  administración  de  justicia,  siendo  los  sacerdotes  quienes componían la corte de magistrados y en cuyos juicios intervenían especialmente las prácticas adivinatorias.

La justicia estaba bajo la protección de la diosa Maat, si bien el resto de divinidades también intervenían.

Entre las penas, cabe destacar la confiscación de bienes o los castigos corporales.

La ciencia en Egipto 

Ya a mediados del tercer milenio se empezaron a desarrollar la medicina, las matemáticas y la astronomía. 

De la medicina conocemos la utilización de plantas medicinales y la realización de intervenciones quirúrgicas.  Los  egipcios  concebían  la  enfermedad  como  consecuencia  de  malas  prácticas alimentarias en las que se incluía la intervención divina. En un principio, magia y religión fueron parte de las actividades médicas, que era practicadas por sacerdotes, médicos y magos, si bien fueron imponiéndose los médicos. Algunos templos contaron con sanatorios. 

Los egipcios sabían que existía un sistema circulatorio y eran capaces de detectar enfermedades potencialmente  peligrosas.  En  cirugía  lograron  grandes  avances  como  saturaciones  y  -trepanaciones craneales. 

En matemáticas emplearon el sistema decimal y eran capaces de calcular algunos volúmenes. Donde sí avanzaron fue en las matemáticas que les permitan remarcar los límites de las parcelas tras las crecidas del Nilo. 

En cuanto a pesos y medidas, establecieron un sistema que podía variar algo en función de la época. 

En astronomía también se realizaron avances, que se constatan en la orientación de algunos templos y pirámides o en el calendario que elaboraron de 365 días para cuya elaboración fue necesario  la  observación  de  los  astros.  Este  calendario,  creado  a  partir  de  la  necesidad  de predecir las crecidas del Nilo, constaba de doce meses y se dividía en tres estaciones. A su vez, el día se dividía en veinticuatro periodos de desigual duración, doce para el día y doce para la noche. 


La cultura del Imperio Nuevo

 Destacó sobre todo la literatura, dividida en dos corrientes: 

  • Literatura religiosa, donde destacó el Libro de los muertos, una recopilación de fórmulas rituales para asegurarse el paso a la otra vida que fue recogida en papiro, paredes de tumbas u objetos.
  • En la literatura profana hubo dos épocas, la previa a la revolución amarniense, imbuida todavía en  la  época  clásica  y  en  la  que  destacan  obras  biográficas  y  los  Anales  reales  de  época  de Tutmosis III, y una segunda tras este periodo con una literatura más rica e imaginativa, donde se difunden ampliamente los cuentos y la literatura escolar

Tercer Período Intermedio (1069-664 AC). Dinastías XXI a XXV

Contempla las dinastías XXI a XXV. Las dinastías de origen extranjero van a dominar el periodo, que puede dividirse en tres etapas: Etapa Tanita, dinastía egipcia con capital en Tanis, de nueva creación.  Segunda  etapa,  con  faraones  libios  de  origen,  pero  con  familias  asimiladas  a  los egipcios. Tercera etapa, con faraones de origen nubio. 

  • Faraones tanitas. Dinastías XXI y XXII

La dinastía XXI intentó proclamarse heredera de la XX. El primer monarca de esta dinastía fue reconocido en Tebas y trasladó la capital de Pi-Ramsés a Tanis como sede dinástica. El ejército respondía  al  sumo  sacerdote  de  Amón, que  usurparon  parte  de  las  prerrogativas  reales,  de forma que el gobierno quedó dividido, con una capital en Tanis en el Bajo Egipto y Tebas en el Alto Egipto. No obstante, los sacerdotes seguían reconociendo la autoridad del faraón.

Se trasladaron momentos de Pi-Ramsés a Tanis. Egipto perdió los territorios conquistados en épocas anteriores, incluida Nubia. 

La inseguridad hizo que aumentara el número de mercenarios en el ejército, sobre todo libios que, junto a su familia, se asentaron en Egipto y se asimilaron a la población local

  • Faraones libios. Dinastías XXIII y XXIV

La influencia de las familias nubias llevó al poder a la dinastía XXII, que mantuvo en términos similares las relaciones con el clero de Amón, delegando el faraón parte de sus poderes en el sumo sacerdote de Amón. La capital se trasladó a Bubastis, si bien la administración permaneció en Menfis. En este momento se fragmentó más el norte de Egipto, feudalizándose y dando lugar al nacimiento de una dinastía paralela, la XXIII, a la vez que en la parte oriental el delta nació otra más, la XXIV.

 La dinastía XXIII tuvo varias ciudades que pueden considerarse su capital. Se produjeron varias luchas por la sucesión, algunas prácticamente guerras civiles. Por su parte, la dinastía XXIV fue muy  corta,  solo  dos  faraones  que  lograron  imponerse  en  el  delta  hasta  la  invasión  de  los faraones nubios.

  • Faraones nubios. Dinastía XXV

La relación entre Nubia y Egipto fue muy intensa siempre y no llegó a romperse nunca. Al final del Tercer Periodo Intermedio, un grupo de gobernantes nubios creó la dinastía XXV, que puso fin a los desórdenes y reunificó el Alto y el Bajo Egipto. EL origen de esta dinastía estuvo en el reino de Kush, con capital en Napata que acabarían trasladando a Menfis. 

Estos faraones intentaron recuperar el control de Próximo Oriente, si bien los intentos fueron infructuosos.  Se  llevaron  a  cabo  reconstrucciones  de  edificios  y  se  recuperó el  componente divino de la monarquía. Finalmente, los asirios lanzaron expediciones contra el delta del Nilo que acabaron con la huida de la dinastía a Nubia y el control asirio de Egipto. 


Época tardía (dinastías XXVI- XXX)
  • Época Saíta (664-525 AC). Dinastía XXVI

Fue  la  última  dinastía  de  nativos  egipcios.  Llegaron  al  poder  gracias  al  apoyo  de  los  asirios, consiguiendo dominar el Bajo Egipto y, desde allí, avanzar hacia el sur y expulsar a los faraones nubios. Sais fue la capital dinástica. 

Creciente presencia de elementos externos. Destaca su arcaísmo (regreso a las tradiciones del reino antiguo) en búsqueda de una identidad propia frente  al elemento externo (nubios, asirios, griegos)

Surge la escritura demótica

Consiguieron un resurgimiento de Egipto en el plano internacional, se reforzaron las fronteras y se intentó afianzar la presencia egipcia en Siria y Palestina, si bien tras los primeros monarcas la decadencia fue inevitable. Con un ejército muy débil, la flota salvó a Egipto de una invasión asiática  en  un  primer  momento,  siendo  la  diplomacia  la  que  mantuvo  la  independencia  del Estado  después. Finalmente, los persas de Cambises II avanzaron  sobre Egipto,  capturando  y asesinando  al último monarca de la dinastía (525 AC)


Las últimas dinastías de Egipto
  • Dinastía XXVII (525-404 AC): la primera de las dos dinastías del Egipto sometido a dominación persa (aqueménida). Esta potencia conquistó el país y lo convirtió en una satrapía. Sus emperadores ostentaron el título de faraón, pero no mostraron interés por esta civilización. Gobernaron desde Persia y fueron enterrados fuera de Egipto. Estos faraones fueron: Cambises II, Darío I, Jerjes I, Artajerjes I, Jerjes II, Darío II y Artajerjes II, aunque delegaron el poder en sátrapas
  • Dinastía XXVIII (404-399AC): de todas las dinastías de Egipto, esta es la más efímera y la que menos nombres aporta a esta cronología de faraones egipcios. Duró 5 años y sólo tuvo un faraón: Amirteo. En realidad fue un descendiente de la dinastía XXVI que tuvo éxito en su rebelión contra el poder de Artajertes II
  • Dinastía XXIX (399-380 AC): esta dinastía trasladó la capital a Mendes (actual Tell el-Ruba), en el Delta del Nilo, desde donde gobernaron sus faraones, quienes detentaron un fuerte poder. Retomaron el culto al toro sagrado (Apis) en Menfis y dejaron un país pacificado y próspero. Fueron: Neferites I, Psamutis, Acoris (o Hacoris) y Neferites II
  • Dinastía XXX (380-343 AC): dinastía nativa, originaria de la ciudad de Sebennitos, se caracterizó por un cierto ímpetu expansionista (Judea) y prosperidad comercial. Sus faraones fueron Nectanebo I (o Najtnebef), Teos (o Dyedhor) y Nectanebo II (o Najthorhabet)
  • Dinastía XXXI (343-332 AC): es la segunda de las dinastías de Egipto que estuvo bajo la dominación persa, convirtiéndose de nuevo en una satrapía. La formaron Artajerjes III Oco, Arses y Darío III Codomano
Las últimas dinastías de Egipto: helenística y ptolemaica (332-30 AC)

En 332 a.C Egipto se hallaba bajo dominio persa, pero también bajo el punto de mira de Alejandro Magno. Este emperador heleno, tras tomar varias plazas en Oriente Próximo, entró en Egipto y fue recibido como un libertador. Abre el llamado periodo helenístico, que aporta dos dinastías a Egipto:
  • Dinastía macedónica (332 -304 AC) 
Alejandro Magno: aunque estuvo poco tiempo en territorio egipcio, le dio tiempo a adoptar el título de faraón, fundar la ciudad de Alejandría y visitar el oráculo de Amón en Siwa
Filipo III de Macedonia: con discapacidad intelectual, no tienen apenas relevancia en esta cronología de faraones egipcios
Alejandro IV: hijo póstumo de Alejandro Magno, delegó el gobierno de Egipto en un diádico, Ptolomeo de Lagos, a la postre fundador de la última gran dinastía de Egipto
  • Dinastía Ptolemaica o Lágida (304-30-AC) 
Aunque de orígenes helenos, estos monarcas adoptaron el título de faraones, asumiendo su tradición y promoviendo las costumbres egipcias entre las gentes, incluida su religión y su escritura. Por ello se la puede considerar la última de las dinastías de Egipto, aunque tuvieron claramente una mayor apertura al mundo mediterráneo. De hecho, eligieron Alejandría como capital. Aquí y en todo el país realizaron importantes aportaciones al patrimonio arquitectónico, especialmente construyendo templos. Por tanto, a esta cronología de faraones egipcios, los lágidas aportaron importantes nombres. Algunos de ellos ascendieron al trono y fueron depuestos varias veces, fruto del continuo ambiente de conspiraciones que hubo en la corte. 
  • Ptolomeo I Sóter:  general de Alejandro, posterior diádoco con su hijo y finalmente iniciador de la dinastía ptolemaica, la última de las dinastías de Egipto. Ante los ciudadanos extranjeros se presentaba como basileus (monarcas griegos) y ante los egipcios, como faraón, adoptando a menudo su iconografía
  • Ptolomeo II Filadelfo: hijo de Ptolomeo I, fue un monarca más conocido por su espíritu melancólico que por sus dotes militares. Pero también fue un gran diplomático y un impulsor de la cultura local, fundando la Biblioteca de Alejandría. Trató de asentar la economía egipcia con mejoras en la agricultura y promoviendo el comercio en el Mediterráneo desde Alejandría, así como en el Mar Rojo con nuevos asentamientos de población griega
  • Ptolomeo III Evergetes: continuador de las políticas de su padre, promovió la cultura aumentando los fondos de la Biblioteca de Alejandría y construyendo templos, como el de Edfu. Mediante matrimonio, extendió sus dominios por Cirene (actual Libia)
  • Ptolomeo IV Filópator: poco preocupado por los asuntos de gobierno, su reinado fue un periodo de intrigas, con asesinato de su hermano incluido. Y también de pérdidas territoriales, en especial la Tebaida (Alto Egipto), territorio que pasó a estar controlado por monarcas nubios
  • Ptolomeo V Epífanes: para muchos, el último gran nombre de esta cronología de faraones egipcios. Recuperó la Tebaida, aunque no detuvo la pérdida de territorios exteriores. Sin embargo, pasaría a la posteridad por otro asunto: tras su coronación en Menfis (como mandaban los cánones del Antiguo Egipto), el clero religioso grabó en la Piedra de Rosetta un decreto sobre dicho evento, escrito en griego, demótico y jeroglífico, clave para el desciframiento de esta última escritura
  • Ptolomeo VI Filomáter: la ptolemaica es considerada una de las dinastías de Egipto más convulsas por las disputas sucesorias. A partir de este faraón se intensificaron, y también la influencia de los cortesanos. También se vio sometido al imperio seleúcida, aunque posteriormente recuperó terreno y consiguió unificar temporalmente Egipto y Siria. También fue obligado por su aliado Roma a entregar Cirene a su hermano, Ptolomeo VIII Evergetes II
  • Ptolomeo VII Neo-Filópator: reinó efímeramente con su madre Cleopatra II, tras la muerte de Ptolomeo VI. Pero fue asesinado por Ptolomeo VIII Evergetes II, quien llegó de Cirene reclamando el poder
  • Ptolomeo VIII Evergetes II: famoso por su obesidad, primero reinó en disputas con su hermano Ptolomeo VI, después marchó a Cirene a reinar por intermediación romana y finalmente volvió a Egipto para asesinar a su sobrino Ptolomeo VII y casarse con su hermana, Cleopatra II, con quien reinó. Pero se casó con Cleopatra III, hija de su esposa (con quien no se había divorciado) y de su hermano Ptolomeo VI. Todo ello derivó en una guerra civil, que no le apartó del trono 
  • Ptolomeo IX Sóter: hijo de Ptolomeo VIII y de Cleopatra III. Reinó en tres periodos, alternándose con su hermano Ptolomeo X, lo que demuestra el clima de inestabilidad en que se habían instalado los ptolemaicos, una de las dinastías de Egipto más inestables.
  • Ptolomeo X Alejandro I: hijo de Ptolomeo VIII y Cleopatra III, reinó en dos periodos, alternándose con su hermano Ptolomeo IX. Formalizó un acuerdo de ayuda con Roma, que fue ruinoso
  • Berenice III: hija de Ptolomeo IX, fue consorte de Ptolomeo X. A su muerte, gobernó fugazmente unos meses, pero fue obligada a casarse con un hijo anterior de su esposo, Ptolomeo XI, que la asesinó días después del matrimonio
  • Ptolomeo XI Alejandro II: hijo de Ptolomeo X. Forma parte de esta cronología de faraones egipcios pero reinó sólo unos días pues, tras asesinar a su esposa Berenice III, el pueblo de Alejandría se rebeló, con linchamiento y expulsión del trono
  • Ptolomeo XII Neo-Dioniso Auletes: hijo de Ptolomeo IX y de madre desconocida, fue proclamado por el pueblo alejandrino, tras deponer a Ptolomeo XI. No obstante, luego fue apodado el ‘flautista’, pues se decía que descuidaba las labores de gobierno y dedicaba más tiempo a la música. Reinó en perpetuo cuestionamiento de su legitimidad y víctima de levantamientos populares, como también ocurrió en otras dinastías de Egipto. Pero en este caso, la solución pasaba por marchar a Roma para atraer el apoyo de este aliado estratégico. Sin embargo, eso causó acuerdos ominosos económicamente para Egipto. Durante su ausencia, su hija Berenice IV y hasta entonces regente se instaló en el trono. Pero a su regreso a Egipto, con un ejército romano en el que destacaba un joven Marco Antonio, asesinó a su hija Berenice IV y se instaló de nuevo en el poder
  • Berenice IV: hija de Ptolomeo XII, subió al trono en ausencia de su padre, que estaba fuera del país (Roma y Siria) en búsqueda de apoyo militar y económico. A la llegada de éste junto con un ejército romano en el que sobresalía Marco Antonio, fue asesinada
  • Cleopatra VII Filópator: hija de Ptolomeo XII, éste la nombró sucesora, en corregencia con su hermano Ptolomeo XIII, quienes además se habían casado a tal efecto, un matrimonio de conveniencia entre hermanos que también se dio en otras dinastías de Egipto. Mujer de honda cultura, como demuestra el hecho de ser la primera gobernadora de la dinastía que empleaba la lengua local, además del griego y otras muchas. Pero también ha pasado a la historia por sus matrimonios mediáticos (los romanos Julio César y Marco Antonio) y sus artimañas para mantenerse en el poder. Eso ha provocado que, de todos los personajes que conforman esta cronología de faraones egipcios, ella sea la gobernante sobre la que más se ha escrito. Tuvo disputas con su hermano que desataron una guerra civil. Julio César, que en el transcurso de la segunda guerra civil romana llegó a Egipto persiguiendo a su enemigo Pompeyo, tomó partido por Cleopatra VII y derrotó a Ptolomeo XIII en la Batalla del Nilo. Julio César, ya dictador romano y envuelto en una relación personal con Cleopatra VII, la nombró reina junto con su hermano menor, Ptolomeo XIV, como corregente. Tras la muerte de Julio César en Roma, Cleopatra mandó asesinar a Ptolomeo XIV e inició una relación con uno de los nuevos hombres fuertes de Roma, Marco Antonio, con quien tuvo dos hijos. Esta alianza se las vio con Octavio (posteriormente César Octavio o Augusto), en un conflicto armado por el control de Roma. En la batalla de Accio esta alianza sucumbió, derivando en el suicidio de ambos y en el fin de la última de las dinastías de Egipto. Como monarca, tomó decisiones económicas para combatir periodos de hambruna y promovió la construcción de diferentes templos: tanto egipcios como griegos, judíos e incluso el Cesáreo de Alejandría, un templo para promover el culto relacionado con su pareja (no está claro si de Julio César o de Marco Antonio)
  • Ptolomeo XIII: hijo de Ptolomeo XII y hermano de Cleopatra VII. Fueron elegidos corregentes, pero entraron en disputa por el poder. En ese contexto, llegó Julio César (en persecución de su enemigo Pompeyo, en el transcurso de la segunda guerra civil romana), quien apoyó a Cleopatra. Ptolomeo XIII desafió a Julio César, provocando la Batalla del Nilo, que perdió. Y tras ello, murió
  • Ptolomeo XIV: hermano menor de Cleopatra VII, corregente de Egipto según decisión de Julio César. Pero a la muerte de éste, su hermana ordena su asesinato para asegurar en la sucesión al hijo de ésta con Julio César: Cesarión
  • Ptolomeo XV Cesarión: hijo de Cleopatra VII y Julio César (paternidad discutida), nominalmente fue el último de esta cronología de faraones egipcios, pues así le designó su madre, aunque no llegó a tener poder efectivo. Tras los suicidios de Marco Antonio y Cleopatra, fue asesinado en Alejandría por Octavio Augusto
  • Tras la batalla de Accio entre las tropas romanas de Octavio (o César Octavio, posteriormente Augusto o Augusto I), Egipto se convierte en una provincia romana, gobernada por un prefecto, al dictado del emperador de Roma. Por tanto, a partir de entonces ya no se puede dinastías en el Egipto como tal. Y ya no cabe añadir más nombres a esta cronología de faraones egipcio, aunque algunos emperadores romanos mostraron fascinación por esta civilización y los diferentes prefectos siguieron construyendo templos.

Se realizaron campañas de control junto a verdaderas empresas militares, como la que lo
enfrentó a Mitanni cuya batalla más importante fue Megiddo. Las consecuencias de esta batalla
fue un aumento del prestigio de Egipto y el fin de las revueltas en Canaán y Siria. En siguientes