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viernes, 12 de agosto de 2022

BERTOLT BRECHT

Además de ser uno de los dramaturgos más destacados e innovadores del siglo XX, cuyas obras buscan siempre la reflexión del espectador, trató también de fomentar el activismo político con las letras de sus lieder, a los que Kurt Weill puso la música.


Su historia

Desde su juventud fue hombre comprometido, en todas sus creaciones, desde los panfletos que redactó, sus obras literarias, sus producciones teatrales, su obra poética o los guiones de cine y las películas que dirigió. Fue un hombre profundamente odiado por los alemanes, por su trayectoria social y porque lanzaba mensajes de conducta ética hasta en sus poemas; por ejemplo: allí donde todos callan, él hablará, que puede completarse con el destino del hombre es el hombre mismo. Sin duda, se trata de una de las grandes figuras literarias, políticas y sociales de la Europa moderna; y, al mismo tiempo, un artista, un rebelde, un agitador, un propagandista, un esteta, un viajero y poseedor de una versatilidad intelectual incomparable, ya que fue capaz de escribir brillantes ensayos, virulentos manifiestos, notables libretos de ópera, mordaces comentarios periodísticos y obras imborrables del teatro moderno.

Este es un apretado resumen para presentar a Bertolt Brecht, que nació en Augsburgo en 1898 y murió en Berlín 1956.

La infancia de Brecht transcurrió durante los años en los que Alemania tenía una economía que daba confianza a sus ciudadanos. Sin embargo, todo cambió al estallar la guerra; Brecht tenía solo 16 años, motivo por el cual no fue movilizado inmediatamente, lo que le permitió ingresar a la Universidad de Munich para cursar medicina. Comenzó en Múnich sus estudios de literatura y filosofía en 1917, a los que añadiría posteriormente los de medicina. Durante la Primera Guerra Mundial comenzó a escribir y publicar sus obras..

En 1918 fue llamado a filas como enfermero militar, y en este desempeño conoció las crueles atrocidades y miserias sin cuento de la guerra. Por fortuna, pronto llegó el armisticio, pero la derrota y el hambre, fueron el caldo de cultivo para los alzamientos de Kiel y Berlín, que proclamaron la República. Brecht, desmovilizado, hizo amistad con intelectuales izquierdistas y fueron los cambios que ocurrían en la sociedad alemana, los que inspiraron su primera obra -Baal. En enero de 1919, Carlos Liebdknecht y Rosa de Luxemburgo, fueron asesinados, lo que originó una violenta ola de represión antirrevolucionaria. Baal fue presentada en Leipzig y tuvo éxito de público, pese a que, a la vez, provocó fuertes manifestaciones de protestas. Berthold escribió entonces En la selva de las ciudades y Tambores en la noche, ganando con ésta obra, el premio Kleist; su producción siguió con Hombre por hombre, cuyo papel principal lo hizo Peter Lorre, famoso artista de cine; en 1927, escribió el libreto de la ópera Grandeza y decadencia de la ciudad de Mahagonny, una obra satírica y amarga.

Desde 1920 frecuentó el mundo artístico de Múnich y trabajó como dramaturgo y director de escena. En este entorno conoció a Frank Wedekind, Karl Valentin y Lion Feuchtwanger, con quienes mantuvo siempre un estrecho contacto. En 1924 se trasladó a Berlín, donde trabajó como dramaturgo a las órdenes de Max Reinhardt en el Deutsches Theater; posteriormente colaboró también en obras de carácter colectivo junto con Elisabeth Hauptmann, Erwin Piscator, Kurt Weill, Hans Eisler y Slatan Dudow, y trabó relaciones con el pintor Georg Grosz. En 1926 comenzó a interesarse con mayor intensidad por el marxismo y estableció un estrecho contacto con Karl Korsch y Walter Benjamin. Su Dreigroschenoper (Opera de cuatro cuartos, 1928) obtuvo en 1928 el mayor éxito conocido en la República de Weimar. En ese año 1928 se casó con la actriz Helene Weigel.

En 1928 se asoció con el músico Kurt Weil para escribir una de sus obras más conocidas La ópera de tres centavos, estrenada en Berlín, y cuyo éxito no ha tenido parangón en la historia contemporánea del teatro alemán. Al año siguiente, escribió dos obras didácticas El que dice que sí, el que dice que no y la que tituló La decisión. Y llegamos al año 1930, fatídico para Alemania, porque los nazis obtienen sus primeros éxitos, apoyados en la crisis económica; tres años más tarde se produce la catástrofe: Hitler sube al poder. Brecht, todavía, publica dos nuevas obras Santa Juana de los mataderos y La Madre. Tras el incendio del Reichstag, los nazis inician la persecución de los intelectuales. Bertolt viaja a Viena, a París, a Dinamarca, a Finlandia y a los Estados Unidos. 

Desde 1930 estrechó sus contactos con el Partido Comunista Alemán. Tres años más tarde, la ascensión del nazismo forzó su salida del país: el 28 de febrero de 1933, un día después de la quema del Parlamento, Brecht comenzó su camino hacia el exilio en Svendborg (Dinamarca). Tras una breve temporada en Austria, Suiza y Francia, marchó a Dinamarca, donde se estableció con su mujer y dos colaboradoras, Margarethe Steffin y Ruth Berlau. 

En 1934, en Moscú publica tres obras de implacable crítica al nazismo: Cabezas redondas y cabezas puntiagudas, la siguiente es Los Horacios y los Curiacios, y Arturo Ui. En 1935 viajó a Moscú, Nueva York y París, donde intervino en el Congreso de Escritores Antifascistas, suscitando una fuerte polémica. En 1938 publica Terror y miseria del Tercer Reich, obra que constituye un contundente ataque contra el nazismo, y termina de escribir el drama histórico Galileo Galilei, cuyo papel principal lo asumió el famoso actor inglés Charles Laughton.

Iniciada la Segunda Guerra Mundial, y temiendo la ocupación alemana, en 1939 se marchó a Suecia; en 1940, a Finlandia, país del que tuvo que escapar ante la llegada de los nazis; y en 1941, a través de la Unión Soviética (vía Vladivostok), a Santa Monica, en los Estados Unidos, donde permaneció aislado seis años, viviendo de guiones para Hollywood. En 1947 se llevó a la pantalla Galileo Galilei, con muy poco éxito. A raíz del estreno de esta película, el Comité de Actividades Antinorteamericanas le consideró elemento sospechoso y tuvo que marchar a Berlín Este (1948), donde organizó primero el Deutsches Theater y, posteriormente, el Theater am Schiffbauerdamm. Antes había pasado por Suiza, donde colaboró con Max Frisch y Günther Weisenborn.

Llega el momento en que produce una de sus obras teatrales más significativas Madre Coraje, basada en un episodio de la Guerra de Treinta Años; por último, omitiendo algunas obras políticas, Brecht escribe otra de sus creaciones teatrales más importantes El círculo de tiza caucásico. Mientras tanto, en Estados Unidos se inicia la siniestra época persecutoria del senador MacCarthy; Brecht, decide regresar a Alemania, pero los aliados se niegan a concederle el permiso de entrada y debe intervenir Edwin Kirsch, alcalde de Praga, quien le da un visado de tránsito. Así pudo regresar a su patria, pero al Berlín Oriental.

En Berlín, junto con su esposa Helene Weigel, fundó en 1949 el conocido Berliner Ensemble, y se dedicó exclusivamente al teatro. Aunque siempre observó con escepticismo y duras críticas el proceso de restauración política de la República Federal, tuvo también serios conflictos con la cúpula política de la República Democrática.

En Agosto de 1956, murió Bertolt Brecht




Brecht es sin duda uno de los dramaturgos más destacados del siglo XX, además de uno de los líricos más prestigiosos. Aparte de estas dos facetas, cabe destacar también su prosa breve de carácter didáctico y dialéctico. La base de toda su producción es, ya desde los tiempos de Múnich, una posición antiburguesa, una crítica a las formas de vida, la ideología y la concepción artística de la burguesía, poniendo de relieve al mismo tiempo la necesidad humana de felicidad como base para la vida.

Con su acercamiento al marxismo, esta postura se hizo mucho más radical y pasó de hacer referencia a un individuo aislado a enmarcarse en el ámbito del conjunto de la sociedad: el individuo autónomo aniquilado por el capitalismo (Mann ist Mann, El hombre es el hombre, 1924/25) consigue nuevas cualidades dentro del colectivo. Con el personaje que da título a su drama Baal (1922), Brecht creó un tipo que aparece a lo largo de toda su producción en diversas variaciones (Schweyk im Zweiten Weltkrieg, Schweyk en la Segunda Guerra Mundial, 1943) y que se expresa de manera mucho más radical en los fragmentos Untergang des Egoisten Johann Fatzer (El ocaso del egoísta Johann Fatzer, 1927/30) y Die Reisen des Glücksgotts (Los viajes del dios de la suerte, 1941).

La posición opuesta la representan las figuras maternales, junto con el colectivo revolucionario y los dialécticos (Geschichten von Herrn Keuner, Historias del señor Keuner, 1930). El desarrollo literario de Bertolt Brecht, que en su lírica pasa desde un acercamiento crítico a la "Neue Sachlichkeit" hasta formas de resistencia colectiva (Lieder-Gedichte-Chöre, Canciones-Poemas-Coros, 1934), está influido por la Biblia de Lutero, la obra de Shakespeare y la Antigüedad Clásica, así como por el teatro asiático y la filosofía china.

Brecht entiende la filosofía como la doctrina del buen comportamiento, una categoría que resulta fundamental en su obra. En este sentido entiende sus textos como intentos progresivos de provocar asombro, reflexión, reproducción y cambios de actitud y de comportamiento en el espectador. Para ello utiliza el conocido "efecto de distanciamiento" ("Verfremdungseffekt"), que no debe ser entendido sólo como una técnica estética, sino como "una medida social". Sus intentos dramáticos más radicales de carácter pedagógico y político son Lindberghflug (El vuelo de Lindbergh, 1929), Das Badener Lehrstück und der Neinsager (La parábola de Baden y el que decía que no, 1930), Die Maßnahme, (La medida, 1930), Die Ausnahme und die Regel (La excepción y la regla, 1930) y Die Horatier und die Kuratier (Los horacianos y los curacianos, 1934); en todos ellos se pone de relieve una fuerte separación entre escenario y espectador.

Con la llegada del nacionalsocialismo todos estos intentos revolucionarios perdieron sus presupuestos sociales. En el exilio, Brecht escribió sin publicarlas algunas de sus piezas más conocidas: Leben des Galilei (Vida de Galileo Galilei, que apareció en 3 versiones: una danesa de 1938-39, otra americana de 1945-46, y la tercera, berlinesa, de 1953-55), Mutter Courage und ihre Kinder (Madre Coraje y sus hijos, 1939), Der gute Mensch von Sezuan (El hombre bueno de Sezuan, 1943), Herr Puntila und sein Knecht Matti (El señor Puntila y su criado Matti, 1940), aparte de escritos teóricos sobre teatro (Der Messingkauf, La compra de latón, 1939/40) y algunos apuntes para unas novelas (Tui-Roman, Novela de Tui, 1930/42; Die Geschäfte des Herrn Julius Caesar, Los negocios del señor Julio César, 1938/39). Con sus análisis sobre el fascismo y los Svendborger Gedichte (Poemas de Svendborg, 1939) tomó parte activa en la lucha antifascista.
Condicionado por la situación social, tras 1945 trabajó sólo en obras de carácter didáctico, olvidando sus experimentos de los primeros años. Tal vez esto fue lo que le convirtió en un clásico hasta el punto de que el teatro alemán de posguerra (tanto en la antigua RDA como en la antigua RFA) sería impensable sin él.

jueves, 11 de agosto de 2022

ÁNGEL CAÍDO

Un Dios me expulsó del Paraíso
cuando probé el fruto del pecado
hallando el conocimiento
que me proporciona sustento

No recibí ningún reproche ni ningún aviso
ninguna notificación de que mi estaciona había acabado
sin embargo, a pesar de todo, no me arrepiento
de haber cometido sacrilegio y pecado disfrutando el momento

pues me dotó de conocimiento, sabiduría y amor
que proporciona sustento, felicidad y calma
a un marchito corazón

y sin tiempo para el perdón y para el dolor
en mi cuerpo y en mi alma
busqué a otro dios en derredor

y, como hizo el poeta Sor Kampana,
encontré a ese nuevo dios entre mis restos y mis excrementos
que dieron a esta tierra calor y un suave aliento
a la naturaleza, los montes, las selvas y a la sabana
 

domingo, 7 de agosto de 2022

ALBERTO GRANADO EL COMPAÑERO DEL CHE


8 de agosto de 1922 nace en Argentina Alberto Granado, doctor y escritor argentino compañero de Ernesto "Che" Guevara en el viaje que emprendieron en motocicleta en 1952 por Sudamérica, ambos a lomos de "La Poderosa".

Con los trazos del amor que el hombre siembra en su gente más cercana, es posible después reconstruirlo, a partir de las palabras dictadas por la cosecha.

Así es como se dibuja hoy en el recuerdo el “petiso” Granado, Alberto, el amigo del Che. Este  lunes cumpliría  100 años de edad, pero de todas formas, su vida fue larga, larga y fecunda; pues aunque la historia la exalta, no la vivió bajo la sombra de la amistad conocida.

Podríamos decir que, si fue amigo del guerrillero legendario, lo mereció desde sus cualidades humanas, porque el afecto nació cuando el alma crecía todavía con el cuerpo, en la juventud.

Alberto Granados llegaba a los 19 años. “Y Pelao tenía 13, así le decían a Guevara”, precisa Tomás Granado, el menor de los tres hermanos, mediante el cual Alberto conoció al Che.

“Por orden de apellidos, nos sentábamos juntos. Además, a él le habían envenenado un perro y a mí también. Eso nos identificó bastante. Para ese entonces ya se le notaba la rebeldía, empezando por la corbata del uniforme que no usaba, aduciendo su condición de asmático.

“Nos gustaba mucho el fútbol y el rugby. Alberto se había empeñado en armar un equipo de estudiantes y Ernesto quiso entrar. Ya su padre me había pedido que tratara de convencerlo de no practicar deporte, pero aquello era imposible con un muchacho tan arrojado.

“Lo llevé a casa a presentarlo a Alberto. Él le dijo lo mismo, por su asma, y entonces el obstinado empezó a hacer demostraciones, hasta que Alberto aceptó. Fue el inicio de la amistad, no solo entre él y los muchachos, sino con nuestra familia entera, en Córdoba”, subraya Tomás.

LA AVENTURA Y LA CONCIENCIA

“Guevara había pensado seguir con no­sotros, en ingeniería, pero la muerte de la abuela y el conocer de un científico con estudios avanzados sobre el asma, lo decidió por Me­dicina, y se separó, aunque venía en vacaciones”, si­gue el menor de los Granado.

“Por su parte, Alberto había aprendido farmacia, un poco forzado por papá. Es que había un tío con una botica, aunque sin farmacéutico, y necesitaba un regente. Él se graduó y la asumió, pero tenía las alas más largas. Un día dijo: ‘Tío, la farmacia es muy poco para mí. Búsquese un regente nuevo’, y se fue a la Universidad a estudiar Bioquímica.

Vino entonces la idea del viaje, un sueño largamente acariciado por Alberto. Yo mismo lo embullé, y al no poder acompañarlo, pues faltaban tres asignaturas en mi carrera, le sugerí que buscara a Pelao, todavía estudiante de Medicina. Ya aquel había cruzado dos veces la Argentina en una bicicleta con motor de esos tiempos”, relata.

“Ahí fue cuando los unió el gusto por la aventura”, continua Gregorio, el segundo de los hermanos.
“Teníamos una moto maltrecha: La Po­derosa. Tomás, que sabía de mecánica, la reparó, y yo me ocupé de la estética. Se veía de lo más linda aquel día de diciembre de 1951, cuando partió con Alberto y Guevara a recorrer América Latina.

“Lástima que les haya durado tan poco, pues entrando a Chile, por el sur, la estrellaron contra un árbol, y ahí mismo terminó el viaje en la moto, que en realidad duró cinco provincias argentinas y un pedacito del otro país.

“Creo que ese percance hizo más rico el periplo, porque se fueron rodando en camiones, en barco, en balsas, en avión y autobuses; viviendo las aventuras conocidas, aprendiendo la realidad de un continente sufrido que les hizo madurar sus conciencias.

“Ambos llegaron a Venezuela juntos, y allí se separaron, para que Guevara volviera a terminar su Medicina; pero Alberto se quedó, en el leprosorio de Cabo Blanco, en La Guaira. Ya se había apasionado con el estudio de esa enfermedad, y entonces se instaló, hasta encontrar el amor de su vida”.

LA VIDA ACOMPAÑADA

Delia Duque había entrado al leprosorio como enfermera empírica, y todas las tardes, después del trabajo, se quedaba alelada mirando a aquel joven bajito, pero muy alegre, que salía en su descapotado rodeado de mujeres, casi todas doctoras.

“Mis colegas me acusaban de ingenua. Decían que no podría fijarse en mí. Pero me enviaron a su departamento, a aprender unas técnicas, y a muy poco el hombre se declaró. Imagínense cómo cayó aquello entre mis compañeras. Fue un noviazgo intenso, de tres meses, porque enseguida nos casamos.

“Desde entonces, mi vida fue al lado de él, en cualquier sacrificio, en cualquier victoria, hasta el último día. Viví su alegría contagiosa, sus tristezas, la emoción con que un día llegó dispuesto a recoger, a dejarlo todo por irse a Cuba; la tierra donde se estaba realizando exactamente la sociedad que él había soñado, y además, donde estaba entre los líderes su queridísimo amigo Guevara, ya conocido co­mo el Che”.

Ahora es Alberto, el hijo, quien habla de esta etapa, la más fecunda del padre, donde tuvo su más alta realización humana y profesional.

“Él se enamora de la Revolución, de la nueva sociedad en gestación, y allá se fue con todo lo que tenía. Decía que era su sueño, y tenía que sumarse”.

Precisa el hijo que no esperó un minuto para ponerse al servicio de la construcción social liderada por Fidel.

“Radica primero en la escuela de Medicina de La Habana, dando Bioquímica Clínica co­mo profesor; pero luego de Girón, se suma a la necesidad de multiplicar la formación de médicos en Cuba, y marcha hacia Santiago, a crear y fundar una escuela similar.

“Fundar significaba empezar de cero, pues allá no existía ni local. Fueron jornadas de una sesión para construir y otra para las clases. Crecí viendo esos trabajos voluntarios de profesores y alumnos, como una muestra fehaciente de una sociedad que se edificaba a sí misma, con la visión de la solidaridad, de pueblo unido, y mi padre fue parte de eso.

“Tras la primera graduación de médicos lo llaman a La Habana, y le dan la tarea de conducir los estudios primeros sobre genética.

“Escoge la animal, y empieza en ese campo una tenaz labor investigativa y de organizador, que lo hacen partícipe clave en la fundación de centros relevantes como el Instituto de Investi­gaciones Científicas, el Departamento de In­ves­tigaciones Pecuarias, el Centro Nacional de Sanidad Agropecuaria y otros más, hasta que decidió, personalmente, dejar todas las riendas en manos de los científicos nacientes”.
Su edad no lo dominó. Tenía demasiada historia, y desde ella, quiso hacer un valladar de defensa para Cuba. “Dondequiera que llegó fue un ferviente vocero del ejemplo del proceso cubano y, sobre todo, de la dimensión real de su gran amigo. Sintió que era una urgencia humanizar al Che”.

RECUERDO VIVO

Sus hermanos, su hijo, su esposa fiel, viven hoy para contar al hombre de su sangre, porque fue en primer lugar exactamente eso, el hombre: de sus hermanos, el primogénito; de su hijo, el padre ejemplar; de su querida Delia, la dicha que superó el amor.

“Al lado de Alberto viví el sentimiento completo de una mujer privilegiada, pues a través de él conocí a los hombres más grandes de la última América: los comandantes Che Gueva­ra, Fidel Castro y Hugo Chávez.

“Ellos tres representan los más altos valores de esa sociedad de justicia que mi querido Alberto soñó, y en sus nombres están las tres patrias que tuvo: Argentina, Cuba y Vene­zue­la, las mismas donde hoy descansan sus cenizas repartidas”.

Delia guarda del Che la amistad tantas veces contada por Alberto; de Fidel la acogida de un padre que elevó, a grado sumo, el aporte de su hombre a la edificación de la patria nueva; y de Chávez, la reverencia profunda al “petiso” compañero, a quien honró en palabras sentidas tras su muerte.
“Guardo esa carta como una joya valiosa. Chávez nos llama en ella ‘hermanos míos’, y retrata el dolor como si fuera suyo. Por coincidencia providencial, dos años después, el mismo día, murió él, y entonces el dolor grande fue nuestro”.

Pero Alberto Granado, el amigo, el viajero, el científico, el profesor y fundador, no se recuerda con luto en estas tierras de América. Ni en Argentina, ni en Venezuela, ni en Cuba.

Su alegría de vivir lo superó, y así dejó la huella en cada patria; porque salió con la sonrisa del joven ávido a la aventura de un viaje descubridor, se instaló después, igual de alegre, a investigar y a sanar, y luego vino a echar las raíces de su ánimo jovial justo donde sus sueños tomaban cuerpo real.
Alberto Granado, el amigo, cumpliría 100 años.

En sus tres patrias, allí donde reposan sus cenizas, hay epicentros de un temblor que sacude el continente entero; desde el Caribe, la selva, el picacho andino, hasta las pampas cercanas de la tierra fría que un día, igual a hoy, lo vio nacer.



domingo, 24 de julio de 2022

GALIZA: A NOSA TERRA

Galiza, tierra recordada siempre en el corazón
Patria tan cercana a la vez tan lejana para viandantes y paisanos 
rodeada y forjada por los embistes de los mares
de los bosques, los montes y parajes de ensueño

tierra de guerrilleros, de labriegos y de revolución
bosques verdes donde cantan ninfas, meigas, bruxas, demos, trasnos e dianhos
tierras de conquistas, de cantigas y de cantares
denantes mortos que escravos, siempre libres antes que tener dueño

tierra de Castelao, de Casares Quiroga, Líster y de Rosalía, 
de Suárez, de Seaone, de Cunqueiro y otros exiliados
poemas y canciones de una época en la memoria olvidada
cantares tristes que narran un pasado cercano

bañada por los mares, bautizo de rebeldía
siempre en el corazón por aquellos que emigraron
aquellos que a pesar de la distancia nunca olvidaron
aquellos que perdieron y mantienen una espina clavada por la patria extrañada

lunes, 18 de julio de 2022

LA COLUMNA MINERA DE RIOTINTO

El 18 de julio de 1936 llegaba a Sevilla desde la cuenca minera onubense, la Columna Minera de Rio Tinto. Unos 500 hombres que acudieron solidarios a auxiliar a la resistencia sevillana, que defendía valerosamente la legalidad republicana frente al golpe fascista, comandado por el genocida Queipo. No pudo ser. En La Pañoleta, fueron traicionados por el funesto Haro Lumbreras y sus guardias civiles que suponían leales. Allí se vertió mucha sangre minera. Posteriormente, fueron apresados y juzgados en un juicio sin las mínimas garantías y condenados a muerte 68 de ellos. Los asesinaron el 31 de agosto de 1936, en diferentes lugares públicos de la ciudad, para escarmiento e insuflar miedo a la población.

Con Sevilla ya tomada por las fuerzas de Queipo de Llano, el inspector general de la Guardia Civil Sebastián Pozas (ministro de Gobernación de la época) ordenó a un grupo de guardias civiles, comandado por Gregorio Haro Lumbreras, sofocar la rebelión y luchar contra las tropas de los golpistas. Por detrás, una columna civil, formada en un 90% por mineros y encabezada por los diputados Luis Cordero Bell y Gutiérrez Prieto, intentaría ayudar en la medida de lo posible. Gregorio Haro ya había participado en el golpe del general Sanjurjo en agosto de 1932 y había destacado en la fallida revolución de Octubre de 1934 por su dureza en la represión. Sin embargo, acató las órdenes de Madrid y juró fidelidad a la República. Fidelidad que ya había traicionado.

El 31 de agosto de 1936, 68 de ellos fueron ejecutados en seis sacas diferentes tras un Consejo de Guerra celebrado en la Plaza San Francisco (Sevilla). Sólo se libró un menor de edad y dos hombres que en ese momento pasaban por allí pero que no tenían nada que ver con el enfrentamiento.

Pero, su ejemplo de lucha, su defensa del gobierno de la República, siguen imperecederos en el corazón de los demócratas.

Siempre leales a la democracia y la libertad acudisteis a su llamada
sin pensarlo dos veces en la fría madrugada donde la muerte afilaba su guadaña
donde felones militares sembraban sus semillas por los pueblos y ciudades
expandiendo su reino por las tierras de España 

mineros forjados y templados por el frío y el tiempo, bautizados en aguas rojizas
aguas que llevan el legado de vuestras familias, de generaciones enteras
de trabajadores explotados durante décadas, legado que forja la conciencia obrera
la conciencia de clase, la empatía, la resistencia y la solidaridad

La tierra llora en en silencio cuando el barro rojizo se mezcla con la sangre derramada
de aquellos que cayeron traicionados mientras la muerte y el terror cabalgan por las tierras de España
cada negra noche las estrellas lloran y se apagan recordándoos, mineros onubenses, siempre leales
al pueblo y a vuestra clase ¡No olvidéis! ¡Recordad su historia! ¡Contad sus hazañas!

a pesar de la muerte y la derrota, vuestra historia sigue en las arrugas y los ojos ancianos de la llama convertida en ceniza
ceniza mezclada con vuestra sangre que transportan los ríos rojizos de la cuenca minera
que dará nuevo calor y nuevas fuerzas a la tierra para que broten nuevas semillas con la primavera
mientras brillan las estrellas del cielo, recordando vuestra historia de resistencia y lealtad

Llegada de los mineros onubenses a Sevilla
donde serían condenados a muerte

sábado, 16 de julio de 2022

ADAM SMITH: EL PADRE DEL CAPITALISMO

Hay un concepto de Adam Smith que viene a sostener que "el salario es el estímulo del trabajo, que- como otras cualidades humanas - crece en proporción al estímulo que recibe." Agreguemos que, durante mucho tiempo, la riqueza se medía por la cantidad de oro y la plata de que se era poseedor, situación que con los años se hizo a aplicable tanto al individuo como a los países; por eso, los estados prohibían toda exportación de estos metales, aunque se trataba de atraer por todos los medios el oro y la plata de las naciones vecinas. Esta norma alcanzó su mayor vigencia hasta fines del siglo XV, cuando los audaces portugueses desviaron en provecho propio y exclusivo la ruta del oro sudanés.
Dos circunstancias se sucedieron en esos años 1) Una caída general de precios y 2) Un cambio político que se apuntaba desde fines del cuatrocientos cuando Luis XI de Francia, Maximiliano de Habsburgo, Enrique VII de Inglaterra y Fernando, el Católico de España - daban por concluida la larga etapa del Feudalismo, y el rey pasaba a ser un señor entre los señores; a la vez, se preparaban para ganar una hegemonía universal, para lo cual era necesario una administración poderosa capaz de someter a la aristocracia y contratar y cumplir las exigencias de los mercenarios suizos, los mejores soldados del momento.



De la coincidencia de estos dos factores mencionados, nació el sistema llamado mercantilismo. El mercantilismo estableció que se podía permitir la exportación de los metales preciosos, siempre que se importaran productos que pudieran venderse al extranjero por un precio mayor del que se había pagado por ellos, lo que, a su vez, daba la salida a la producción nacional. Este hecho se conoció con la denominación de balanza de comercio, es decir, los países desprovistos de minas solo exportando podían acumular riquezas, por lo que debían exportar en el mayor grado posible. Mun, uno de los grandes mercantilistas ingleses, establecía como norma para el comercio exterior, verdadera fuente de la riqueza nacional, vender a los extranjeros por más valor que el de los productos que de ellos consumimos.

Y ahora, presentemos a Adam Smith que nació el 5 de junio de 1723, en la pequeña ciudad de Kirkcaldy Su padre era un modesto inspector de aduanas, que falleció pocos meses antes del nacimiento de la criatura. De esta forma la educación del niño recayó enteramente sobre su madre. Adam era de constitución enfermiza, lo que le valió ser tratado con gran indulgencia por parte de sus familiares y educadores. En compensación, el niño les pagó con una solicitud y un afecto que habían de caracterizarle toda su vida. Ningún hecho sobresaliente se registra en sus primeros años, salvo el haber sido raptado, cuando contaba tres, por una banda de gitanos. Pero el pequeño fue recuperado con facilidad. Adam asistió hasta 1737 a la escuela secundaria de Kirkcaldy. A los catorce años de edad la abandonó para cursar estudios superiores en la Universidad de Glasgow. En ella permaneció tres años, entregado al estudio de las matemáticas y de la filosofía natural. De Glasgow; Adam pasó a Oxford para completar su formación. En la famosa Universidad se aficionó a las bellas letras, a la filosofía moral y a las ciencias políticas. En conjunto se trataba de adquirir una cultura amplia, como convenía a un joven destinado a convertirse en eclesiástico.

Adam Smith, en cambio, en las ciencias políticas, supo aprovechar los avances logrados por sus predecesores y engarzarlos en un sistema coherente. El sistema librecambista, creado por él, fue un sistema capaz de sustituir plenamente, al sistema mercantilista.

Durante ciento cincuenta años, desde la aparición de La riqueza de las naciones, en 1776, hasta la primera guerra mundial, en 1914, el mundo andaría una de sus etapas más felices bajo los auspicios de las sencillas directrices trazadas por aquel modesto profesor escocés. El valor de la obra de Adam Smith para la economía ha sido comparado al de la de Locke para el pensamiento filosófico, porque representa la primera sistematización de la ciencia económica. Como no podía menos de suceder, dados sus precedentes, su punto de partida es el concepto de la riqueza. En oposición a la escuela francesa de Quesnay, Smith enseñó que el trabajo es su única fuente, y que el deseo de aumentar nuestras fortunas y prosperar -un deseo congénito a la naturaleza humana- es el origen de toda riqueza, ahorrada y acumulada. 

Precisó que el trabajo es tan productivo de riquezas cuando se emplea en la industria y el comercio como en el cultivo de la tierra. Trazó los diversos medios por los cuales la labor puede hacerse más efectiva, mediante el análisis de la división del trabajo y el empleo de la riqueza acumulada, es decir, del capital, en las empresas. Y predicó que constituye siempre la mejor norma de política económica dejar desenvolverse a la iniciativa individual. Deshizo el error de la incompatibilidad de intereses económicos entre los diversos países y aclaró que todos podían participar en el deseo de un mayor bienestar para sus súbditos. Una serie de principios, en suma, que hoy nos parecen ingenuos de tan elementales como son; es el mejor elogio que se les puede tributar. Piénsese tan sólo en la confusión imperante antes de Adam Smith y en el progreso alcanzado por las naciones más avanzadas a partir de su obra.

Cada individuo está siempre esforzándose para encontrar la inversión más beneficiosa para cualquier capital que tenga […] Al orientar esa actividad de modo que produzca un valor máximo, él busca sólo su propio beneficio, pero en este caso como en otros una mano invisible lo conduce a promover un objetivo que no entraba en su propósitos […] Al perseguir su propio interés frecuentemente fomentará el de la sociedad mucho más eficazmente que si de hecho intentase fomentarlo.

El autor sobrevivió quince años al éxito de su teoría. Fueron años de triunfo en los que el libro fue traducido a los principales idiomas europeos, Smith era llamado a consulta por la mismísima Cámara de los Comunes y la nueva doctrina fue aceptada por un público cada vez más amplio. Sin embargo, su éxito debió atravesar una dolorosa contrapartida, porque al poco tiempo, experimentó la dolorosa pérdida de su gran amigo David Hume. Y, todavía más su éxito se vio ensombrecida por el innoble ataque del obispo de Norwich, porque tuvo la osadía de enaltecer la memoria del filósofo fallecido que toda su vida fue un completo heterodoxo en materia religiosa.

Adam Smith residió en Londres hasta 1778, en que, por indicación de su antiguo pupilo el duque de Buccieugh, fue honrado con el cargo de comisario general de las Aduanas escocesas. Como consecuencia de este nuevo destino, pasó a Edimburgo en compañía de su madre y una prima, que se encargaba de la administración familiar.

En 1787 la Universidad de Glasgow le ofreció el rectorado, función que su delicado estado de salud no le permitió desempeñar por mucho tiempo. Diremos, por último, que muertas su madre y su prima, no quedó ni solo ni desamparado para soportar su última enfermedad, pues estos cuidados los asumieron sus muchos amigos.

Adam Smith falleció en julio de 1790
Adam Smith

LA RIQUEZA DE LAS NACIONES – ADAM SMITH

De la división del trabajo

“El ejemplo de la fábrica de alfileres”

Consideremos por ello como ejemplo una manufactura de pequeña entidad, una en la que la división del trabajo ha sido uy a menudo reconocida: la fabricación de alfileres. Un trabajador no preparado para esta actividad(que la división del trabajo ha convertido en un quehacer específico), no familiarizado con el uso de la maquinaria empleada en ella (cuya invención probablemente derive de la misma división del trabajo), podrá quizás, con su máximo esfuerzo, hacer un alfiler en un día, aunque ciertamente no podrá hacer veinte. Pero la forma en que esta actividad es llevada a cabo actualmente no es sólo un oficio particular sino que ha sido dividido en un número de ramas, cada una de las cuales es por sí mismo un oficio particular. Un hombre estira el alambre, otro lo endereza, un tercero lo corta, un cuarto lo afila, un quinto lo lima en un extremo para colocar la cabeza; el hacer la cabeza requiere dos o tres operaciones distintas; el colocarla es una tarea especial y otra el esmaltar los alfileres; y así la producción de un alfiler se divide en hasta dieciocho operaciones diferentes, que en algunas fábricas llegan a ser ejecutadas por manos distintas, aunque en otras una misma persona pueda ejecutar dos o tres de ellas. He visto una pequeña fábrica de este tipo en la que sólo había diez hombres trabajando, y en la que consiguientemente algunos de ellos tenían a su cargo dos o tres operaciones. Y aunque eran muy pocos y carecían por tanto de la maquinaria adecuada, si se esforzaban podían llegar a fabricar entre todos unas doce libras de alfileres por día. En una libra hay más de cuatro mil alfileres de tamaño medio. Esas diez personas, entonces, podían fabricar conjuntamente más de cuarenta y ocho mil alfileres en un sólo día, con lo que puede decirse que cada persona, como responsable de la décima parte de los cuarenta y ocho mil alfileres, fabricaba cuatro mil ochocientos alfileres diarios. Ahora bien, si todos hubieran trabajado independientemente y por separado, y si ninguno estuviese entrenado para este trabajo concreto, es imposible que cada uno fuese capaz de fabricar veinte alfileres por día, y quizás no hubiesen podido fabricar ni uno; es decir, ni a doscientas cuarentava parte, y quizás ni siquiera la cuatro mil ochocientasa va parte de lo que son capaces de hacer como consecuencia de una adecuada división y organización de sus diferentes operaciones.

Del principio que da lugar a la división del trabajo

“No es la benevolencia del carnicero …”

El hombre, en cambio, está casi permanentemente necesitado de la ayuda de sus semejantes, y le resultará inútil esperarla exclusivamente de su benevolencia. Es más probable que la consiga si puede dirigir en su favor el propio interés de los demás, y mostrarles que el actuar según él demanda redundará en beneficio de ellos. Estos es lo que propone cualquiera que ofrece un trato. Todo trato es: dame esto que deseo y obtendrás esto otro que deseas tú; y de esta manera conseguimos mutuamente la mayor parte de los bienes que necesitamos. No es la benevolencia del carnicero, el cervecero, o el panadero lo que nos procura nuestra cena, sino el cuidado que ponen ellos en su propio beneficio. No nos dirigimos a su humanidad sino a su propio interés, y jamás les hablamos de nuestras necesidades sino de sus ventajas. Sólo un mendigo escoge depender básicamente de la benevolencia de sus conciudadanos.

Del origen y uso del dinero

El carnicero guarda en su tienda más carne de la que puede consumir, y tanto el cervecero como el panadero están dispuestos a comprarle una parte, pero sólo pueden ofrecerle a cambio los productos de sus labores respectivas. Si el carnicero ya tiene todo el pan y toda la cerveza que necesita, entonces no habrá comercio. Ni uno puede vender ni los otros comprar, y en conjunto todos serán recíprocamente menos útiles. A fin de evitar los inconvenientes derivados de estas situaciones, toda persona prudente en todo momento de la sociedad, una vez establecida originalmente la división del trabajo, procura naturalmente manejar sus actividades de tal manera de disponer en todo momento, además de los productos específicos en todo momento, además de los productos específicos de su propio trabajo, una cierta cantidad de alguna o algunas mercancías que en su opinión pocos rehusarían aceptar a cambio del producto de sus labores respectivas.

Es probable que numerosas mercancías diferentes se hayan concebido y utilizado sucesivamente a tal fin. … el ganado … la sal en Abisinia… el bacalao seco en Terranova … el tabaco en Virginia … el azúcar en las Indias Occidentales … y hasta clavos en un pueblo de Escocia.

Examinaré a continuación las reglas que las personas naturalmente observan cuando intercambian bienes por dinero o por otros bienes. Estas reglas determinan lo que puede llamarse el valor relativo o de cambio de los bienes.

“Valor de uso” y “valor de cambio”

Hay que destacar que la palabra VALOR tiene dos significados distintos. A veces expresa la utilidad de algún objeto en particular, y a veces el poder de compra de otros bienes que confiere la propiedad de dicho objeto. Se puede llamar a lo primero “valor de uso” y a lo segundo “valor de cambio”. Las cosas que tienen un gran valor de uso con frecuencia poseen poco o ningún valor de cambio. No hay nada más útil que el agua, pero con ella casi no se puede comprar nada; casi nada se obtendrá a cambio de agua. Un diamante, por el contrario, apenas tiene valor de uso, pero a cambio de él se puede conseguir generalmente una gran cantidad de otros bienes.

Del precio real y nominal de las mercancías, o de su precio en trabajo y su precio en moneda

Pero el oro y la plata, como cualquier otra mercancía, cambian de valor, y a veces son más caros y otras veces más baratos, unas veces más fáciles y otras más difíciles de comprar. La cantidad de trabajo que cualquier cantidad dada de ellas puede comprar o dirigir, o la cantidad de otros bienes por la que se puede cambiar, depende siempre de la riqueza o pobreza de las minas conocidas cuando tiene lugar el intercambio.

El trabajo exclusivamente, al no variar nunca en su propio valor, es el patrón auténtico y definitivo mediante el cual se puede estimar y comparar el valor de todas las mercancías en todo tiempo y lugar. Es su precio real; y el dinero es tan solo su precio nominal … aunque el trabajo tiene como las mercancías un precio real y un precio nominal. Su precio real consiste en la cantidad de cosas necesarias y cómodas para la vida que se dan a cambio de él; su precio nominal, en la cantidad de dinero. El trabajador es rico o pobre, es remunerado bien o mal, no en proporción al precio nominal de su trabajo sino al precio real.

De las partes que componen el precio de las mercancías

Aquí es donde estipula que las tres partes son; las rentas de la tierra, trabajo y beneficios.

De la división del capital - Capital circulante y capital fijo

Hay dos maneras diferentes de asignar el capital para que rinda un ingreso o beneficio a su inversionista.

En primer lugar, puede ser invertido en cultivar, elaborar o comprar bienes, y venderlos con un beneficio. El capital invertido de esta forma no produce ingreso ni beneficio alguno a su propietario mientras continúa en su posesión o conserva su forma. Los bienes del comerciante no le rinden ingreso ni beneficio mientras no los venda a cambio de dinero, y el dinero tampoco lo hace mientras no es a su vez intercambiado por bienes. Su capital continuamente sale de sus manos de una forma y regresa a ellas de otra, o intercambios sucesivos. Tales capitales pueden ser denominados, con toda propiedad, capitales circulantes.

En segundo lugar, puede ser invertido en la roturación de la tierra, en la compra de máquinas útiles o instrumentos de trabajo, o en cosas así que rindan un ingreso o beneficio sin cambiar de dueño y sin circular. Esos capitales, entonces, pueden ser apropiadamente llamados capitales fijos.

Las distintas actividades requieren proporciones también muy diferentes entre los capitales fijos y circulantes invertidos en ellas.

El capital de un comerciante, por ejemplo, es por completo capital circulante. No necesita máquinas ni instrumentos de trabajo, salvo que se consideren tales su tienda o su almacén.

Una fracción de capital de todo artesano o industrial debe estar fijo en los instrumentos de su labor. Esta fracción es pequeña en algunos casos y grande en otros. Un maestro sastre no necesita más instrumentos que un paquete de agujas. Los de un maestro zapatero son algo más caros, pero no mucho más. Los del tejedor sí superarán con mucho a los del zapatero. La mayor parte del capital de todos estos maestros artesanos, de todos modos, es circulante, sea en salarios de sus trabajadores o en el precio de sus materiales, y es reembolsado con un beneficio a través del precio de sus productos.

En otras actividades se necesita un capital fijo mucho mayor. En la industria del hierro, por ejemplo, el horno de fundición, la forja y la máquina de cortar son medios de producción que no pueden ser construidos sin un abultado coste. En las minas de carbón y otras, la maquinaria necesaria para drenar el agua y otros propósitos es con frecuencia incluso más cara.

La mano invisible

Cada individuo está siempre esforzándose para encontrar la inversión más beneficiosa para cualquier capital que tenga. Es evidente que lo mueve su propio beneficio y no el de la sociedad. Sin embargo, la persecución de su propio interés lo conduce natural o mejor dicho necesariamente a preferir la inversión que resulta más beneficiosa para la sociedad.

En primer lugar, cada individuo procura emplear su capital lo más cerca de casa que sea posible, y por ello en la medida de lo posible apoya a la actividad nacional …

En segundo lugar, cada individuo que invierte su capital en la actividad nacional, necesariamente procura dirigir la actividad para que la producción alcance el máximo valor posible …

Al preferir dedicarse a la actividad nacional más que a la extranjera él sólo persigue su propia seguridad; y al orientar esa actividad de manera de producir un valor máximo él busca sólo su propio beneficio, pero en este caso como en otros una mano invisible lo conduce a promover un objetivo que no entraba en sus propósitos. El que sea así no es necesariamente malo para la sociedad. Al perseguir su propio interés frecuentemente fomentará el de la sociedad mucho más eficazmente que si de hecho intentase fomentarlo. Nunca he visto muchas cosas buenas hechas por los que pretenden actual en bien del pueblo. …”

SOBRE LA PROPIEDAD PRIVADA

El dios romano Término era, para los romanos, el guardián de las propiedades, el protector de los límites y el vengador de las usurpaciones.

Durante el reinado de Saturno, los campos carecían de confines, todo era una posesión común y a eso se debía el que los romanos no tuvieran el sentido de propiedad; ellos, no establecían diferencias entre lo mío y lo tuyo, como nos ocurre a nosotros. Pero se produjo un cambio al aparecer la ambición, la codicia y la usurpación, que acarrearon querellas y procesos. Entonces, Ceres, la diosa legisladora, estableció reglas ordenando que los campos fueran separados por quienes los cultivaban y la separación consistía en hileras de árboles, piedras o cualquiera señal que indicara un límite. La preferida fue un mojón y nació la costumbre de venerarlo como un dios y le dieron el nombre de Término y le asignaron un día de fiesta, que fue la fiesta terminal. Los propietarios de tierras contiguas acudían junto al Mojón que delimitaba sus tierras, depositaban guirnaldas, lo rociaban con aceite, inmolaban corderos y lechones, y se los comían las familias reunidas.

Un hecho milagroso ocurrió para dar nacimiento al dios Término.

Tarquino, el Soberbio, quiso levantar sobre el Capitolio un templo a Júpiter y fue necesario cambiar de ubicación las estatuas, los edículos y los pedestales. Todos los dioses abandonaron sin resistirse el lugar que habían ocupado hasta entonces, solo opuso resistencia el dios Término y no fue posible moverlo de su lugar, de modo, que debió quedar emplazado en el centro del nuevo templo.

Esta fábula fue divulgada entre la gente del pueblo para demostrar que los límites de los campos son sagrados y que el usurpador que tuviese la audacia de cambiarlos debía ser entregado a las Furias. 

Las Furias de hoy son las leyes que rigen la Propiedad Privada.

IDEAS ECONÓMICAS DE ADAM SMITH

Adam Smith escribe sus dos principales obras: La teoría de los sentimientos morales y La riqueza de las naciones. Las principales aportaciones al progreso económico que podemos extraer de ellas son las siguientes:

  • Liberalismo económico: Adam Smith es el primero en el contexto anglosajón en apostar por una economía desvinculada del Estado (en el mundo mediterráneo dicha idea había sido defendida por los teóricos de la Escuela de Salamanca varios siglos atrás). La explicación dada por Adam Smith fue que cuando los diferentes agentes buscan su propio interés personal hay una mano invisible que les lleva a que esa búsqueda de beneficio personal sea un beneficio para toda la sociedad. La intervención del Estado en la economía no haría otra cosa que empeorar los resultados dados por el libre mercado. Esta idea sería desarrollada por la escuela Austriaca en los siglos XIX y XX.
  • División del trabajo: en una sociedad agraria donde no estaba desarrollado el comercio, Adam Smith se dio cuenta que podría aumentar la producción con la división del trabajo. El ejemplo que pone de la fábrica de alfileres lo ilustra muy bien: si un obrero hace todo el proceso no podría hacer más de veinte alfileres al día. Sin embargo, si cada uno se especializa en una fase del proceso podrían llegar a hacer doce libras de alfileres. Esta teoría fue la base de la especialización productiva, puesta en marcha por primera vez por Taylor y Ford en la fábrica de coches homónima.
  • Importancia del comercio internacional: como fruto de la especialización, cada nación será más productiva en la fabricación de unos bienes y menos en otros. Adam Smith rompe con la tradición de restringir las importaciones y propugna la especialización de una nación en aquello que le es más barato producir para luego venderlo y comprar a otras lo que no fabrica. Dicha teoría se denomina ventaja absoluta, la cual fue mejorada después por David Ricardo y su teoría de la ventaja comparativa.
  • Repliegue del estado de la vida pública: según Adam Smith, el Estado solo debería prestar los servicios de seguridad, justicia y educación.
Estas aportaciones sentarían la base de un cambio en el paradigma económico, desde el mercantilismo al capitalismo. Además, sirvieron como raíces a los teóricos de la escuela austriaca para hacer una explicación mucho más concreta de la economía, partiendo de la acción humana.



martes, 21 de junio de 2022

22 JUNIO GRAN GUERRA PATRIA

El 22 de junio de 1941 a las 3:15 a.m. (hora alemana), más de 3 millones de tropas de la #Wehrmacht (las fuerzas armadas nazis) dan inicio a la invasión a la Unión Soviética: la #OperaciónBarbarroja. Victoria táctica del Eje, victoria estratégica soviética.

Antecedentes

Mucho antes del comienzo de la Segunda Guerra Mundial, los nazis desarrollaron planes para controlar el "espacio vital" en el Este. Según el Plan General "Ost", llevado a cabo por los nazis desde 1939, la población de los territorios ocupados de Polonia y la parte europea de la URSS debía ser exterminada en un 75-85%. La suerte de los pueblos caídos bajo el dominio nazi, estaba echada de antemano: la muerte o la esclavitud.

Después de la derrota de Francia en 1940, la Wehrmacht (fuerzas armadas de la Alemania nazi) comenzó a desarrollar el proyecto para la campaña del Este. El plan fue expuesto en su versión final en la directiva 21 del 18 de diciembre de 1940 del Alto Mando Supremo de la Wehrmacht, bajo el nombre en clave "Barbarroja". Se dedicó mucha atención a las acciones para el establecimiento de un régimen de ocupación y explotación económica de los territorios conquistados y el exterminio de los pueblos de la URSS. El inminente conflicto bélico debía ser una guerra de aniquilación.

El plan "Oldemburgo" ("carpeta verde"), aprobado el 29 de abril de 1941, un suplemento económico de la Operación Barbarroja, supuso el desvío de todos los recursos de los territorios ocupados para satisfacer las necesidades de la población alemana y la Wehrmacht. Esto condenó a la población a una hambruna inevitable. La orden del 13 d mayo de 1941 sobre la aplicación de la jurisdicción militar en los territorios del plan Barbarroja liberó de hecho a los soldados y oficiales alemanes de la responsabilidad por crímenes contra la población civil y la "orden sobre los Comisarios" del 6 de junio de 1941 condenó a muerte a los instructores políticos del ejército rojo a los que se negó el estatus de prisionero d guerra

Preparándose para la guerra contra la URSS, los líderes nazis enfatizaron que el objetivo era "la destrucción de Rusia como estado", los pueblos de los estados Bálticos, Bielorrusia, Ucrania mismo destino. "El propósito de la operación es destruir la fuerza vital de Rusia..."; "en el este, la crueldad en sí misma es un bien para el futuro". El genocidio sería primero para los judíos y los gitanos, luego ese destino aguardaría a los pueblos eslavos.

Según estimaciones de investigaciones rusas y extranjeras, de los 27 millones de soviéticos que murieron en la Gran Guerra Patria, al menos 13 millones fueron civiles de los territorios ocupados, de los cuales alrededor de 7,5 millones fueron exterminados de manera deliberada.

22 junio 1941: Comienza la Gran Guerra Patria

El 22 de junio de 1941 después de una larga preparación de artillería, a las 4:00 de la mañana, las tropas alemanas, violando pérfidamente el tratado de no agresión firmado con la URSS, atacaron la frontera soviético-alemana en toda su extensión desde el Mar de Barents hasta el Mar Negro. 

Para este ataque, Alemania y sus aliados en Europa crearon un ejército invasor sin precedentes en la historia: 182 divisiones y 20 brigadas (hasta 5 millones de personas), 47,2 mil cañones y morteros, unos 4,4 mil aviones de combate, 4,4 mil carros de combate y cañones de asalto y 250 buques. En la agrupación de tropas soviéticas opuestas a los agresores, había 186 divisiones (3 millones de personas), alrededor de 39,4 cañones y morteros, 11 mil carros de combate y más de 9,1 mil aviones. 

El 23 de junio de 1941, se creó en Moscú el cuerpo supremo de liderazgo estratégico de las fuerzas armadas: el Gran Cuartel General o Stavka. Todo el poder del país se concentró en manos del Comité de Defensa del Estado (GKO por sus siglas en ruso) formado el 30 de junio. Iosif Stalin fue nombrado Presidente del Comité de Defensa del Estado y Comandante en Jefe Supremo. 
El país comenzó a implementar un programa de medidas de emergencia bajo el lema: “¡Todo por el frente! ¡Todo por la victoria!" 

22 de junio de 1944: en plena #IIGM, el #EjércitoRojo inicia la Operación Ofensiva Bagration para destruir al Grupo de Ejércitos Centro alemán. Decisiva victoria soviética, la Wehrmacht fue expulsada de casi toda la #URSS. Fue la mayor derrota de las fuerzas alemanas de tierra durante la #2GM y costó a la Wehrmacht muchos más hombres y material que la batalla de #Stalingrado, ocurrida 16 meses antes. 

22 de junio. Día terrible marcado en la memoria
se congelaron los relojes y el mundo quedó en silencio, callado
mientras la muerte escribía páginas con tinta roja en nuestra historia
mientras el enemigo sembraba sal y muerte en los campos devastados

Rugidos por la noche a los días de la guerra.
sin noches ni días de descanso, la muerte no frena su camino y hace daño
Las crecientes explosiones, misiles ciegos que riegan la hierba en un rocío de estaño,
no hay un segundo de silencio. Lloran los campos y padece la tierra

no hay tiempo para funerales ni lágrimas de arrepentimiento
los cuervos de las montaña celebran un festín de soldados muertos
Acerca de los muertos, ya hablaremos más adelante. Ahora no es el momento
La muerte en la guerra es común y grave. Campos regados con sangre y de cadáveres cubiertos

No terminé mis estudios, no he leído los libros. Yo estaba junto a él. Estoy en la misma trinchera
resistiendo junto a mis camaradas y paisanos al invasor que pretende borrar nuestra existencia de la historia
en el día más largo y la noche más oscura por primera vez se llevó la guerra en el país por carretera.
debemos hacer creer a nuestros camaradas a pesar de todo en la victoria

a pesar de misiles, tanques y bombarderos no conseguirán doblegar el acero y el temple de nuestro pueblo y gentes
Para los muertos en la venganza y el odio, se llevará a la victoria. Recordad el año 1941.¡Presentes!
el dolor campa a sus anchas por los escombros de nuestros pueblos y ciudades sembrado por el invasor
no conseguirán doblegarnos a pesar de la muerte causada, el hambre, la peste y el horror


lunes, 30 de mayo de 2022

BRIGADISTAS ITALIANOS CONTRA FRANCO: LA BRIGADA GARIBALDI

Posiblemente Italia haya sido uno de los protagonistas indiscutibles de la primera mitad del siglo XX. Su victoria pírrica en la Primera Guerra Mundial tras el abandono de la Triple Alianza, el auge del fascismo de Musolinni, su participación en la Segunda Guerra y su posterior derrota lo convierten en uno de los actores fundamentales para entender la reciente historia contemporánea.

Cuna y nacimiento del fascismo, también lo fue de su ejecutor, los partisanos, pero también de la Brigada Garibaldi, voluntarios italianos que lucharon en la Guerra de España contra las tropas de Musolinni que apoyaba a los golpistas dirigidos por Franco. La Guerra Civil Española es considerada el “ensayo general de la Segunda Guerra Mundial”, habiendo visto, en primer lugar, la oposición entre los bandos que pocos años después se habrían enfrentado en el conflicto global, esto es, las fuerzas fascistas, apoyada económica y militarmente por la Italia de Mussolini y el Tercer Reich, y las fuerzas republicanas, apoyadas por la Unión Soviética y las Brigadas Internacionales.

La Italia fascista

El triunfo del fascismo italiano se vio acompañado de una política exterior intervencionista: La política exterior de la Italia Fascista se basó en convertir al país en una potencia hegemónica sobre el Mar Mediterráneo dentro de un espacio de influencia que el nacionalismo latino consideró su “Marenostrum”, aunque también a nivel mundial y marítimo compitiendo con Gran Bretaña, Francia, Estados Unidos y Japón. Además de la intervención y apoyo a los golpistas españoles durante el golpe de estado contra la república el 18 de julio de 1936.

Sin embargo a pesar de la propaganda y el terror fascista, el movimiento antifascista estaba en auge en el país. Durante el VII Congreso de la Comintern, el Partido Comunista Italiano aplicó una política de frente único que avivó y reforzó la unidad de acción de los comunistas y antifascistas italianos, no solo en el país sino también en las asociaciones de emigrantes italianos. Se sucedieron manifestaciones de solidaridad en Roma, Milán, Génova, Bolonia y otras ciudades italianas a favor de la república española a pesar de la represión estatal. El Partido Republicano, el Partido Comunista y el Partido Socialista firmaron un pacto de unidad de acción de ayuda a España el 25 de agosto de 1936 frente al apoyo de Musollini a Franco.

Este apoyo quedó patente en las manifestaciones, el envió de dinero a través del Comité de Ayuda a España y, en última instancia, en el envío de voluntarios italianos en las Brigadas Internacionales.

Brigadistas italianos contra Franco

Los primeros voluntarios italianos entraron en España en agosto de 1936. Eran emigrados políticos residentes en Francia enrolados en la 22 centuria de las Milicias Populares que entraron en combate en el frente de Aragón junto a dos columnas de ametralladoras e infantería dirigidas por Carlo Rosselli, dirigente de la organización Justicia y Libertad, creada en Francia por exiliados italianos. También cabe mencionar al Batallón de la Muerte o Centuria Malatesta, enviados a combatir al frente norte a Irún contra las tropas del general faccioso Mola. Tras la caída de Irún, fueron reagrupados en la Centuria Gastone Sozzi e incorporados a la Columna Libertad en las Milicias Populares de Cataluña.

No solo hubo italianos en el Batallón Garibaldi. También vinieron otros que se fueron integrando en diversos cuerpos y que lucharían en múltiples campañas. El nombre más destacado es el del italiano Fernando de Rosa, jefe del Batallón Octubre de ideología socialista, donde figuraban de asesores los extranjeros Mirko Turkovic, (yugoslavo), y Bianchi, (italiano). En Castilla intervendrán en las Centurias Gastone Sozzi y Centuria Commune de Paris, en los frentes de Talavera, Toledo y San Vicente.

Aquí se reunirían al principio tres grupos de italianos. El primero parte inmediatamente para el frente con milicianos catalanes. Los otros dos formarán dos centurias anarquistas. Una se llamaría Centuria Giustizia e Libertà, cuyo líder sería el socialista Carlo Rosselli, quien daría un discurso en la radio de Barcelona al que llamaría “Oggi in Sapagna, domani in Italia” el día 13 de noviembre de 1936. La segunda centuria se denominará Centuria Gastone Sozzi, (más tarde absorbida por las Brigadas Internacionales), con Gotardo Rinaldi y el capitán Francesco Leone.

Sin embargo, el batallón más importante y recordado fue el Batallón Garibaldi, nombrado en honor del héroe italiano de la reunificación del siglo XIX. Debe su nombre a la figura histórica de Giuseppe Garibaldi, héroe nacional de Italia. Fue la segunda Brigada internacional en ser creada (en un primer momento denominada 2.ª Brigada Internacional) y estaba formada principalmente por ciudadanos italianos procedentes de Francia, Bélgica, Suiza, San Marino, Estados Unidos, la URSS y de la propia Italia. se enrolaron en el batallón más de 500 de todas las edades, de diversos sectores de la población y de convicciones políticas diferentes (comunistas, socialistas, republicanos, jiilistas...) y fue dirigido por Randolfo Pacciardi, miembro del Partido republicano, Antonio Roasio (PCI) y Amedeo Azzi (PSI).

El Batallón Garibaldi nació como Legión Italiana el 27 de octubre de 1936, a través de un acuerdo sellado en París entre los partidos republicano, socialista y comunista italianos. Desde el inicio tuvo como comandante al republicano Randolfo Pacciardi y como comisarios políticos al comunista Antonio Roasio, Luigi Longo y al socialista Amedeo Azzi. 

El 1 de noviembre de 1936 se integra en la XII Brigada Internacional junto con los batallones Thälmann y André Marty, otorgando su nombre a la recién creada brigada. Se puso al mando del comandante Máté Zalka (alias General Lukács) junto al Coronel Bielov (Karlo Lukanov) como jefe de Estado Mayor y Luigi Longo como Comisario político.

Madrid

Las fuerzas golpistas cambian de estrategia e intentarán una nueva táctica para tomar la Capital. Así, tras los intentos por el sur (Defensa de Madrid), noroeste (Carretera de la Coruña) y este (Batalla del Jarama), el nuevo frente se creará en el noreste con la intención de asediar Madrid tomando Guadalajara, y cortar y avanzar por la carretera que la unía a Alcalá de Henares (la Nacional II), vital para la defensa republicana por su posición estratégica. El 10 de noviembre de 1936 el Batallón Garibaldi fue enviado al Frente del Centro donde atacó a los fascista en el cerro de los Ángeles y defendió la Ciudad Universitaria. También frenó la ofensiva fascista en Pozuelo de Alarcón, donde a pesar de su valor y audacia, sufrieron grandes pérdidas. Éstas fueron reforzadas con nuevos voluntarios italianos: el más numeroso encabezado por el comunista Guido Picelli, ex diputado italiano y dirigente de la defensa proletaria en Parma frente a la Marcha sobre Roma de Mussolini en 1922.

Continuó su participación en Aravaca y Pozuelo y en la Segunda batalla de la carretera de La Coruña, donde se distinguió en la defensa de Boadilla., tomando el pueblo de Mirabueno y Los Almadrones, sin poder progresar en su avance en el Monte de San Cristóbal

Carretera de la Coruña

Para reforzar el dispositivo republicano, el 17 de noviembre llega al sector de la Universitaria la XII BI. Es la segunda brigada internacional que se crea en la base de Albacete. Está formada por los batallones Garibaldi, Thaelmann y André Marty, bajo el mando de Maté Zalka, más conocido en España como general Lukacs. La vida de este singular personaje, que morirá en el frente de Huesca en junio de 1937, tiene ciertas similitudes con la de Kleber: combatió en la Primera Guerra Mundial como oficial del ejército austrohúngaro, fue hecho prisionero por los rusos y deportado a Siberia, al estallar la revolución soviética se alistó como voluntario en el Ejército Rojo, siendo condecorado por sus hazañas bélicas. En 1936 encontramos a Maté Zalka como uno de los principales organizadores de las Brigadas Internacionales.

La batalla de la carretera de La Coruña se inicia el 29 de noviembre, cuando las columnas de Varela rompen el frente en el sector Aravaca-Humera-Pozuelo. El día 1 de diciembre, los batallones Dombrowski y Garibaldi se internan en la Casa de Campo, escaramuceando contra moros y legionarios sin lograr resultados destacados. En los días sucesivos, hasta el 4 de diciembre, los internacionales se baten junto a tropas españolas en los alrededores de Pozuelo, destacándose el batallón Garibaldi, cuya actuación recibirá la felicitación del Alto Mando, siendo su jefe, Randolfo Pacciardi, ascendido a teniente-coronel. Con la ocupación del Cementerio de Pozuelo y de la Colonia de la Paz la ofensiva franquista queda neutralizada. La primera fase de la batalla de la carretera de La Coruña ha concluido. 

Jarama

En febrero de 1937 participó en la Batalla del Jarama. La XII Brigada, y especialmente el batallón André Marty, tenían la misión de guardar los puentes de Pindoque y Arganda, pero los tiradores de Ifni sorprendieron al batallón en el Puente de Pindoque que perdió muchos efectivos. Se procedió a la reorganización y el General Luckács cedió el mando a Randolfo Pacciardi. A pesar de la pérdidas, consiguieron frenar a los fascistas, que perdieron el 50% de sus efectivos.

El Ejército del Centro republicano, al mando de Enrique Jurado, Líster y Víctor Lacalle, que contaban con unos 20.000 hombres, se enfrentará a un ejército formado por el Corpo di Truppe Voluntarie (CTV), los soldados italianos mandados por Mussolini , y comandados por Mario Roatta Mancini, militar con experiencia en Abisinia y que participaban con 35.000 combatientes.

Guadalajara

Durante la Batalla de Guadalajara, los interbrigadistas italianos de la XII Brigada contuvieron el ataque, y algunos soldados entraron en contacto con sus compatriotas italianos, los cuales les confundieron por soldados del Corpo Truppe Volontaire y cayeron prisioneros de los republicanos. El CTV estaba mandado por el general italiano Mario Roatta, quien intentó realizar una “Guerra relámpago” El Duce ordeno al general Roatta que lograra una autorización de Franco para realizar una operación independiente del CTV y después de varios planes distintos, entre ellos uno de tomar Valencia sede en ese momento del gobierno Republicano. Franco accedió a permitir una operación del CTV sobre Madrid, pero con la condición que los italianos marchasen flanqueados por fuerzas españolas como en Málaga. Sin embargo, las tropas italianas no estaban acostumbradas a desenvolverse en el barro de la alcarria. El barro y el mal tiempo dificultaron sus movimientos del CTV las tropas republicanas con el 4º Cuerpo del Ejército con tres divisiones del Jarama reciben la orden de cortar el paso a los italianos, apoyados por carros soviéticos T-26 B y su aviación. La resistencia republicana fue en aumento hasta el punto de convertirse en contraataque. El CTV comenzó su retirada perdiendo centenares de prisioneros y abundante material. Las tropas de Orgaz no se movieron de sus posiciones del Jarama a pesar que sus enemigos abandonaron el campo de batalla para atacar a los italianos. Sin que nadie echara una mano a los italianos, el CTV se retiró penosamente. 

Disponían de muchísimo material bélico recién enviado por Italia, sobre todo blindados de todo tipo. Junto a ellos la División Soria comandada por el general Moscardó, elevado a altos mandos tras su resistencia en el Alcázar de Toledo. Lo formaban unos 10.000 soldados.

El 8 de marzo de 1937 los comandantes italianos al mando lanzan un brutal ataque frontal sobre Brihuega con artillería, tanques y aviación. Pronto rompen las líneas republicanas y el avance parecía que iba a ser rápido, sin embrago, la presencia de lluvia y , sobre todo la niebla, hizo que el avance fuera muchísimo más lento ante la falta de visibilidad.

Aun así la CTV llegará el 11 de marzo hasta Trijueque, a tan solo 20 km de Guadalajara. Este hecho atmosférico hizo que los republicanos pudieran retirarse a posiciones más protegidas y reagruparse con nuevos refuerzos desde Madrid, entre ellos la XI y XII BI y los tanques T-26 de Pavlov, todos ellos dirigidos ahora personalmente por el propio Vicente Rojo, jefe del Estado Mayor del Ejército Popular.

Las tropas de Moscardó también se quedaron atascadas en Copernal. Sin saber tomar decisiones alternativas su división quedó casi inutilizada para el resto de la ofensiva. Este hecho le costaría su carrera militar a Moscardó, y ya no tuvo responsabilidades el resto de la guerra.

La noche del 11 de marzo una intensa lluvia, seguida de frío y nieve, dejó un campo de batalla muy desfavorable a los fascistas italianos, que dejaba la mayoría de sus carros de combate y blindados inutilizados en el barro y en el asfalto congelado de la N-II. Justo en la mañana del día 12 se inicia el contraataque republicano.

En el mayor ataque aéreo hasta el momento por parte de la República, bombardean durante todo el día las columnas de la CTV en Trijueque, aniquilando los batallones. Al día siguiente un ejército al mando de Líster se encargará de retomar las bolsas de resistencia fascista italiana, obligados a resistir ante la negativa de Franco a retirarse como castigo por la previsible derrota. La aviación bombardeará continuamente a las columnas atrapadas en la N-II, dejando un ingente material bélico en el terreno.

El 14 de marzo es enviada la XII BI a Brihuega para retomarla de un batallón de “camisas negras” que se había hecho fuerte en un edificio cerca de Brihuega (Palacio de los Ibarra). En esa XII BI se encontraba el Batallón Garibaldi, formado por los antifascistas italianos, lo que provocó el primer enfrentamiento entre italianos. Antes del asalto se dio una nueva forma de guerra que hasta entonces no se había visto, la guerra psicológica. El batallón Garibaldi montó grandes altavoces y se tiraron miles de octavillas en italiano intentando convencerles de que se rindieran. Esto no sucedió y los antifascistas italianos lanzaron un ataque contra sus propios compatriotas en un muy cruento combate cuerpo a cuerpo, tomando finalmente el caserón.

El 14 de marzo de 1937 se produjo un combate épico entre italianos antifascistas de la Brigada Garibaldi y legionarios del C.T.V de la bandera Indomita que se habían atrincherado dentro del Palacio de Ibarra .

Aquí el testimonio de un miembro italiano de la Brigada Garibaldi,Alfredo Iotti.

Lotti se alistó voluntario a las Brigadas Internacionales y participó en la batalla como sanitario.En este relato cuenta como después de esta batalla en la que la bandera Indómita fue prácticamente aniquilada , un compañero suyo, un  socialista  que se había marchado a Francia en 1922 cuando Mussolini llega al poder,  vio que entre los últimos resistentes del C.T.V se encontraba  su propio hijo.

"Llegamos a este famoso Castillo de Ibarra....estábamos delante del castillo, le denominaban castillo pero era una enorme finca donde antiguamente se criaban toros" .Y aquí se relata el el asalto del día 13 (el asedio duró 4 días ) : "A las 9 se produjeron tirotetos y ráfagas de ametralladora por parte de los milicianos italianos.A las 11 nuestro pequeño cuerpo de asalto formado (alrededor de  20 hombres) hizo una salida ...un "toque" para ..saber exactamente en que situación se encontraban y de que armas disponían.El grupo tuvo tres heridos , de los cuales uno bastante grave.Al día siguiente -continúa Iotti-nos dieron la orden de atacar.Finalmente con la ayuda de dos tanques rusos, los garibaldinos consiguieron echar a los fascistas.De repente ,como en las desgracias de las antiguas tragedias griegas ,uno de los garibaldinos ( un romañolo) reconoce, en un fascista hecho prisionero a su propio hijo," un joven fascista que era hijo de nuestro compañero que combatió en el Palacio.El padre había emigrado a Francia  por ser antifascista.Se había marchado dejando a la familia en Italia y a este hijo que tendría  15 años.No fue posible convencer a este hijo ( para que cambiara de bando). Partió  con los otros prisioneros hacia Madrid y nunca más se supo de él "

Tras decenas de escaramuzas se decide que el 18 de marzo sea el día de la ofensiva final para reconquistar Brihuega, en manos todavía de un contingente italiano. Las divisiones de Líster, del anarquista Cipriano Mera y las dos brigadas internacionales se lanzarán a tomar la estratégica localidad alcarreña. Con el apoyo de artillería y aviación retoman la ciudad tras fuertes combates. A la vanguardia volvieron a estar los italianos del Batallón Garibaldi, que volvieron a luchar contra sus compatriotas. Este avance sin contemplación produjo la retirada en desbandada del resto del ejército de la CTV.

La derrota fascista fue inmediatamente mediatizada con el fin de pregonarla a los cuatro vientos, no obstante el propio Hemingway haría referencia en uno de sus artículos como corresponsal de guerra a este hecho mencionándolo de la siguiente manera: “He pasado cuatro días estudiando la batalla sobre el propio terreno con los mandos que la dirigieron y puedo afirmar con orgullo que Brihuega ocupará su lugar en la historia militar junto al resto de las batallas decisivas de todo el mundo”. Y sería en esta batalla en donde se acuñaría y se haría célebre el eslogan “España no es Abisinia”, que utilizaban los soldados republicanos con ánimo de ridiculizar la participación de los italianos en la guerra civil española.

Comenzaron a circular, en ambos bandos, una versión corrosiva a modo de mofa y escarnio de Faccetta nera burlándose de los italianos, Guadalajara no es Abisinia.

Versión de las tropas republicanas:

«Desde Jadraque hasta Sigüenza
chaquetearon cuarenta mil sinvergüenzas,
y el chaqueteo fue tan atroz
que hubo italiano que no paró hasta Badajoz».

«Guadalajara no es Abisinia,
allí los rojos tiramos bombas de piña.
Los italianos se marcharán
y de recuerdo un cadáver dejarán».

«Bella española, no te enamores,
aguarda, aguarda a los valientes españoles.
Los italianos se marcharán
y de recuerdo, un bebé te dejarán».

«No te enamores, niña bonita,
no dejes solos a los pobres españoles».

«Niña bonita, no te enamores,
deja que vengan los valientes españoles,
los italianos se marcharán
y de recuerdo un bebé te dejarán».

«Guadalajara no es Abisinia;
las carreteras están muy mal construidas».

«Españolita, no te enamores,
espera, espera que vuelvan los españoles,
los italianos se marcharán
y de recuerdo un bambino te dejarán».

Batalla del Ebro

"Los Garibaldinos han luchado todos valientemente. Italianos y españoles. Nos habían dicho que resistiéramos. Hemos resistido. Resistiremos. En la lucha entre heroísmo y el proyectil lanzado desde 10,15 km de distancia o desde lo alto del cielo, los Garibaldinos han imitado a los héroes que reconquistaron esta tierra por la libertad, que la defendieron y que la defienden contra el fascismo… Es una lucha implacable, diría que sin descanso. Se combate noche y día, se soportan los más violentos bombardeos de esta guerra, se fortifican nuestras posiciones en los pocos momentos en los que callan los cañones enemigos… Los comisarios y delegados Garibaldinos han seguido, una vez más, el famoso consejo de Belmonte (“el comisario es el primero en avanzar y el último en retirarse”). Por desgracia lo han seguido a medias: el primero en avanzar… pero demasiadas veces nuestros comisarios no han vuelto jamás." Comisario político de la Brigada, Emilio Guardi

En esta primera fase de la batalla los italianos de la Brigada Garibaldi, la XII Brigada Internacional, se encontraban en la reserva, en la retaguardia. Después de la retirada de Caspe, la Brigada había sido puesta en reposo y reforzada con numerosos reclutas españoles. En aquel momento comprendía 3.331 efectivos, de los cuales sólo el 29% eran internacionales, poco más de un millar, el resto eran todos combatientes españoles.

El 9 de septiembre los Garibaldinos son reunidos en Ametlla del Mar, Ayuntamiento del Perelló, para una fiesta de despedida, una celebración junto a los mandos de la 45 División, que tenía que significar su definitiva retirada. El mismo día de la fiesta le llega, del mando del V Cuerpo de Ejército (CE), a Jorge Hans, jefe de la 45 División, la orden de movilización. La orden, sin embargo, no contemplaba a los combatientes internacionales. Hans da la orden a Luis Rivas; los italianos protestan. Quieren volver a combatir al lado de sus hermanos españoles. Durante una improvisada asamblea la mayoría se pronuncia por volver al frente. El mando del V CE acepta. De esta manera los italianos vuelven a combatir en lo que será su última batalla en tierra española, cerca de los contrafuertes de la Sierra de Cavalls.

El 17 de septiembre, los franquistas lanzan su quinta contraofensiva, siempre con los mismos objetivos y las mismas formas que en las cuatro primeras, siempre destinadas a romper la resistencia republicana. El día 20 los hombres están fatigados, las pérdidas son numerosas, los refuerzos, pedidos varias veces, no llegan. Pero la lucha continua hasta el 23, día en que los restos de la 1ª compañía del 4º Batallón combate la última batalla en torno a la cota 288. Ni siquiera en esta ocasión, las tropas franquistas consiguen alcanzar su objetivo. También la quinta contraofensiva está destinada a fracasar.

24 septiembre. Aquel fue el último día, porque por la tarde llegó la orden de que todas las Brigadas Internacionales debían retirarse del frente.

De los cerca de 2.700 hombres de la Garibaldi que habían entrado en combate a principios de septiembre solo 910 quedaban válidos, entre italianos y españoles. Los otros habían caído en la batalla, muerto en los hospitales de campaña o bien habían resultado gravemente heridos o mutilados. Pero los franquistas no habían logrado pasado por la sierra de Cavalls

Los brigadistas internacionales italianos eran antifascistas convencidos, casi todos exiliados en Francia y que su lucha en España era su forma de luchar contra Mussolini. Al igual que el resto de los brigadistas tuvieron altísimas bajas por luchar siempre en vanguardia.

Malaboca

El brigadista italiano Malaboca, al que los españoles le decían Malalengua no era uno más entre los antifascistas nucleados para combatir con armas a los fascistas en territorio ajeno: inventó un método original para desalentar al enemigo, acaso un antecedente de lo que luego sería llamada “la batalla cultural”.

Malaboca llevó a cabo lo que el escritor Paco Ignacio Taibo, nacido en España, bisnieto de italianos y radicado de niño en México, llamó “la guerra de palabras”, en su notable ensayo “Arcángeles. Doce historias de revolucionarios herejes del siglo XX”, publicado en 1998 por Editorial Planeta.

Al principio, provisto de un megáfono, en medio del frío, de la nieve, y de hombres impacientes por ir al combate, un internacionalista decía a sus compatriotas del bando sublevado: “Hermanos italianos, el pueblo de España lucha por su libertad. Deserten. Venid a nosotros, los recibiremos como camaradas, nosotros los hombres del Batallón Garibaldi”.

El 10 de marzo pasó al Frente de Aragón para intentar frenar la reciente Ofensiva franquista pero tuvo también un elevado número de pérdidas El 2 de abril el comandante, Eloy Pardinas, y el comisario de la brigada, Quinto Battistatta (alias Raimondo), fueron capturados y fusilados por el Corpo Truppe Volontaire en Gandesa. La brigada quedó aislada en Cataluña de la zona centro republicana pero pudo aprovechar este importante revés para reorganizarse bajo el mando del italiano Alessandro Vaia (alias Martino Martini). En junio el Batallón Garibaldi partió junto a otras Brigadas Internacionales al frente de Huesca, para participar en una ofensiva que pretendía tomar la ciudad pero que no tuvo éxito. Fracaso paliado en la ofensiva de Brunete, donde atacaron Villanueva del Pardillo el 9 de julio y capturaron gran cantidad de prisioneros y trofeos. Entre 1937 y 1938 las numerosas pérdidas y las dificultades para cruzar la frontera aumentó el número de soldados españoles en la brigada.

Los brigadistas eran sobre todo obreros más o menos calificados, albañiles, mineros, fabriles, campesinos. Había pocos intelectuales, la mayoría de los cuales eran en realidad "revolucionarios profesionales" como Togliatti, Longo y Vidali. También había unas sesenta mujeres italianas, principalmente empleadas como enfermeras, la más conocida de las cuales era la fotógrafa Tina Modotti. El viaje a España fue en todo caso difícil y agotador para todos, ya que hubo que construir pasillos y pasajes clandestinos para llegar allí, sobre todo desde países que habían caído bajo el dominio nazi-fascista.

Antonio Eletto, el último voluntario italiano

Antonio Eletto, considerado el último voluntario italiano hasta ahora vivo de las Brigadas Internacionales que participaron en la Guerra Civil Española 1936-39, ha fallecido en Romagnano Sesia, a los 94 años, según ha informado el Comité de Resistencia y Constitución de la Región del Piamonte (norte).

Eletto nació en 1915 en Fagnano Alto, en la provincia central italiana de L’Aquila, aunque residía desde hacia años en esa localidad de la provincia norteña de Novara. El fallecimiento se produjo el pasado sábado y será enterrado mañana, martes, en Romagnano Sesia.

En 1936, tras emigrar a Alsacia-Lorena, se enroló como voluntario en la I Compañía del Batallón Garibaldi, que mandaba Guido Picelli y formaba parte de las Brigadas Internacionales que ayudaban al Gobierno de la República española.

En 1937 Eletto resultó herido en el Cerro San Cristóbal e internado en un campo de concentración.

En 2006 participó en los actos conmemorativos del 70 aniversario de la Guerra Civil española organizados por la Región del Piamonte.


Aldo Morandi

El teniente coronel Morandi, que es descrito como un antifascista indómito por sus biógrafos, recogió en un diario su lucha en los frentes del ejército republicano, tanto en Andalucía como en Las Rozas (Madrid), el Jarama y el Bajo Aragón. El original mecanografiado de ese diario, titulado Guardando il Passato. Un Diario della guerra di Spagna (1936-1939) —Mirando el pasado. Un Diario de la guerra de España— de unos 400 folios, fue cedido recientemente por la familia del militar al historiador español Francisco Moreno Gómez, quien, tras un laborioso trabajo de catalogación, ha publicado el libro Brigadistas Internacionales en la España democrática (Utopía Libros). Junto al diario, Moreno recibió casi un centenar de fotografías que aportan una visión y un testimonio hasta ahora inédito del papel que jugaron los brigadistas internacionales en la Guerra Civil. Se estima que más de 9.000 de estos perdieron su vida luchando contra el fascismo en España.

Morandi, ascendido a mayor el 6 de enero de 1937, se traslada con la Brigada y participa en la batalla de Las Rozas. Después narra su paso por la batalla del Jarama, hasta que aparece, con su 20º Batallón Internacional, en la batalla de Pozoblanco, el 17 de marzo de 1937. Después, ascendido a teniente coronel, mandará la 86ª Brigada Mixta, desde el 8 de abril de 1937. Un año completo estará Morandi en el norte de Córdoba, donde relata un sinfín de luchas, fatigas y peligros y se posiciona en el flanco republicano contra la Peñarroya franquista.

Por otra parte, Morandi ofrece muchísimas referencias del llamado “hospital americano”, dirigido por el doctor Friedman, instalado primero en Valsequillo y, a finales de junio de 1937, en un colegio de Belalcázar. Más adelante se pone al frente de la 63 División, con puesto de mando en Villanueva de Córdoba. Allí, discutiendo un día con el gobernador civil, expresa el objetivo de su vida: “Yo he venido voluntario a España a luchar contra el fascismo y no a meterme en política”. 

El diario de Aldo Morandi destaca el “heroísmo” de estos intelectuales británicos, caídos frente a la cota 320, a la vista de Lopera. Los mandaba otro excepcional capitán inglés, Georges Nathan, caído luego en la batalla de Brunete.  Morandi también relata en su diario las visitas de personalidades al frente del norte de Córdoba, como los fotógrafos Robert Capa y Gerda Taro, además de los escritores Simone Weil o Hemingway, a quien le gustaba pasar horas y horas con la unidad de guerrilleros republicanos.

Aldo Morandi
Guido Picelli

El 5 de enero de 1937 cayó en combate ante el cerro de San Cristóbal, en el frente de Guadalajara, un combatiente antifascista de primera hora, el diputado comunista Guido Picelli, capitán de la compañía de choque del batallón Garibaldi de la XII Brigada Internacional.

España, primeros días de enero de 1937, en el pueblo de Mirabueno en la provincia de Guadalajara. Picelli asume, sólo por un día (!), el mando del batallón «Garibaldi» de voluntarios antifascistas italianos, y logra la única victoria de los antifascistas en el frente de defensa de Madrid: al frente de sus hombres, lanza un relámpago de ataque, rompe las líneas fascistas, entra en Mirabueno, hace prisioneros a decenas de franquistas y libera gran parte de la carretera que une Madrid con Zaragoza. Pero, tres días después, Guido Picelli murió alcanzado por una bala... «en la espalda a la altura del corazón». Una bala disparada con un arma que no pertenecía a los fascistas de Franco.

A Guido Picelli se le organizan tres funerales de Estado, en Madrid, Valencia y Barcelona. Según los periódicos de la época, 100.000 personas asistieron al funeral en la capital catalana, incluido el cónsul soviético en Barcelona Antonov-Ovseenko, el legendario bolchevique que lideró la toma del Palacio de Invierno durante la Revolución de Octubre. 



La Retirada: continúa la lucha en casa

En 1939 quedaban sólo 900 combatientes. Tras la desmovilización de las Brigadas Internacionales, muchos italianos protegieron la evacuación de la población civil a Francia a través de las montañas. El 11 de febrero desfilaron por última vez y cruzaron la frontera francesa: 600 voluntarios habían muerto, otros 2000 estaban heridos  y 100 cayeron prisioneros, de estos últimos, ninguno regresó a su hogar.

Muchos acabaron en campos de concentración franceses, y entregados a las autoridades italianas por el gobierno de Vichy, donde fueron encarcelados en la isla de Ventotene. En agosto de 1943, tras el armisticio entre el gobierno del general Badoglio y el mando Aliado tras una oleada de huelgas en los centros industriales, fueron puestos en libertad y organizaron la guerra de guerrillas en Italia. En Francia participaron en la resistencia, liberando a los reclusos del campo de la muerte de Buchenwald y organizaron guerrillas en Holanda, Bélgica , Luxemburgo y Yugoslavia.

Gracias a la experiencia en la guerra de España, por algunos proseguida en Francia en los campos y después en la cárcel o en la frontera con Italia, los veteranos a menudo recubrieron cargos de responsabilidad en las filas de la Resistencia. Es éste, por ejemplo, el caso del futuro Secretario del PCI Luigi Longo que, luego de haber sido Comisario General de las Brigadas Internacionales en España y uno de los exponentes destacados de la organización comunista del campo del Vernet, será uno de los líderes más importantes de la Resistencia Italiana.

Siempre en el campo comunista, y para continuar con los más conocidos, pasaron de España y después de Francia (aunque no siempre por los campos de concentración ) dirigentes partisanos y gapistas como Giovanni Pesce, Osvaldo Negarville, Antonio Roasio, Giuliano Pajetta y muchos otros.11 Siempre Spriano anota como, a través de éstas y otras figuras fundamentales, «la experiencia española – que es experiencia unitaria– juega en algunas direcciones precisas: justamente en aquella de los Gap […]; en aquella de una concesión no de partido de las formaciones garibaldinas […]; en aquella de dar mucha importancia a la figura del comisario político […]; en la audacia y en la capacidad de organización que se encuentran en los cuadros dirigentes del partido que surgió después

Escribía Longo en un artículo publicado en Stato Operaio el 30 de marzo de 1939: “Guadalajara scrisse in lettere indelebili che cosa puo la volonta, la fermezza, 1 ‘unitá anche solo di un pugno di uomini, quando questi incarnano le aspirazinoni piu profonde di tutto il popolo contro le legioni, anche se superiormente armate, del fascismo, mancati pero della fede e di un ideale.”

No sorprende, entonces, que también entre los comunistas toscanos veteranos de España, y, en varios casos también del internamiento y de la Resistencia en Francia, fueran numerosos aquellos que revistieron cargos de mando en la guerra partisana. Eran, a menudo, personalidades de gran importancia, a veces incluso de nivel internacional que, gracias a la experiencia de lucha, al prestigio y al patrimonio de conocimientos acumulados viajando por Europa, han instituido el refrán roselliano Hoy en España, mañana en Italia, asumiendo así un rol muy importante en la guerra. El heroísmo de los garibaldinos permanecerá para siempre en la historia de la lucha del pueblo español y de la historia militar. Hasta el enemigo ha tenido que reconocer el valor de Luigi Longo y la capacidad del comandante del Batallón Garibaldi, Barontini.


Monumento a los Brigadistas Internacionales italianos
Flix Tarragona

Sufrimos en nuestras carnes la represión y el fascismo
y nos negamos a aceptar que otros sufran ese mismo destino
por eso vamos a España a frenar a la bestia y apoyar a nuestros hermanos
por nuestros familias, por los pueblos del mundo, por la humanidad

Juventud en nuestros corazones, portando la roja bandera de la victoria
marchamos con la estrella roja en nuestras frentes
liberando las ciudades y a las masas junto a los obreros españoles
con la ametralladora cargada pagaran los fascistas por sus crímenes contra nuestra clase y nuestra gente

Nosotros somos los jóvenes garibaldinos, expresión del antifascismo
Nosotros somos los veteranos de España que al monstruo frenamos y combatimos
Combatimos contra los fascistas asesinos, esencia del militante partisano
que lleva y agita la roja bandera de la libertad

siempre en nuestros corazones antifascistas italianos, siempre en la memoria
recordados en las canciones, en las ciudades, en los pueblos y sus gentes
a pesar de la derrota y la opresión de los vencedores
en un futuro cercano conseguisteis la venganza y la victoria ¡Tenedlo siempre presente!