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martes, 25 de septiembre de 2018

VICTORIA KENT

Nacida en Málaga el 6 de Marzo de 1889 en una familia de clase media e ideología liberal. Este ambiente le permitirá, en contra de lo habitual en la época, estudiar magisterio en Málaga y posteriormente trasladarse a Madrid donde estudiará derecho en la Universidad Central, terminando la carrera en 1924, siendo la primera mujer en España que ejercerá la abogacía ejerciendo sobre todo en el ámbito laboral.

En 1929 se integrará en el recién creado Partido Radical Socialista, ejerciendo posteriormente de defensora de Álvaro de Albornoz como miembro del Comité Revolucionario Republicano, siendo la primera mujer en el mundo en participar en un consejo de guerra.

Con la llegada de la República fue elegida en 1931 diputada en las Cortes Constituyentes, siendo, durante el gobierno de Azaña, nombrada directora de prisiones cargo en cual intentará, y conseguirá en parte, una amplia labor reformista mejorando las condiciones de vida de los presos y preocupándose especialmente por las mujeres, y entre ellas por las que eran madres, creando la cárcel de mujeres de las Ventas. Permanecerá en dicho cargo hasta 1934.

Pero sin duda, el hecho que marcó su trayectoria política fue la discusión sobre el sufragio femenino. Enfrentada a Clara Campoamor, Victoria Kent, al igual que otros republicanos, no era contraria al voto femenino, pero creía que aquel no era el momento de aprobar el sufragio debido a la falta de preparación de las mujeres de la época y a la influencia que en ellas tenía la Iglesia.

Abandonó junto con el sector progresista el Partido Radical Socialista para crear el Partido Radical Socialista Independiente y posteriormente en la integración de este en Izquierda Republicana, y si bien no consiguió acta de diputado en 1933, en 1936 se presentaría junto con su partido en el Frente Popular, consiguiendo en esta ocasión un escaño.

Durante la Guerra Civil se encargó de la acogida de los niños refugiados y de la creación de guarderías infantiles. Más tarde, sería enviada a la embajada española en París, encargándose igualmente de las evacuaciones de niños y una vez terminada la guerra de la emigración de los republicanos hacia América.

Durante la II Guerra Mundial tuvo que refugiarse en la embajada mexicana al ser París ocupado por las tropas alemanas, permaneciendo en la ciudad con identidad falsa hasta el fin de la guerra gracias a la Cruz Roja. Esta experiencia la reflejará en su libro “Cuatro años en Paris”.

Después de la guerra se marchará a México, donde dará clases de Derecho Penal en la universidad  y creará una escuela para personal de prisiones. A la vez se encargará de ayudar a los refugiados españoles. Allí dirigió la Escuela de Capacitación para Empleados de Prisiones y Establecimientos Penitenciarios que se creó, adscrita a la Universidad Nacional Autónoma de México, UNAM, en 1949, siguiendo su propuesta.

Ella fue quien creó el plan de estudios de la escuela y también fue su profesora más prestigiosa. Además, enseñó en la UNAM un curso sobre el estudio del medio penitenciario, y más tarde impartió docencia vinculada a la Cátedra de Sistemas e Instituciones Penitenciarias (Gutiérrez Vega, 2001: 152-153). Al principio, en México, tenía estatus de residente, manteniendo su certificado de nacionalidad española expedido por el consulado general de España en México, que dependía del Gobierno de la República en el exilio. El 4 de mayo de 1950 obtuvo «sin renuncia de la nacionalidad española», como otros muchos refugiados republicanos, la nacionalidad mexicana, lo que le facilitó mucho la movilidad. «El titular es mexicano por naturalización según carta 335 otorgada el cuatro de mayo de 1950», rezaba el pasaporte mexicano de Victoria Kent.

El encargo de las Naciones Unidas para estudiar el estado de las prisiones en Iberoamérica la llevará a Nueva York, donde se instalará, aunque el la excesiva burocracia del trabajo hará que lo abandone pronto, dedicando sus esfuerzos a la publicación de la “Revista Ibérica”, la cual mantendrá hasta 1974.

Victoria Kent no quiso regresar a España hasta que no legalizaran a todos los partidos políticos, cosa que no ocurrió hasta después de las elecciones del 15 de junio de 1977. Si bien se habían legalizado casi todos los partidos políticos, incluso el Partido Comunista de España, no ocurrió lo mismo con los partidos republicanos, que, como era lógico, mantenían la defensa de una forma de gobierno republicana para España. Fue el 2 de agosto de 1977 cuando se legalizaron ARDE y las otras dos formaciones republicanas que habían sobrevivido en el exilio: Acción Republicana y Esquerra Republicana. En ese momento Victoria Kent sí solicitó en el consulado de España en Nueva York su flamante pasaporte español –recordemos que nunca había renunciado a la nacionalidad española– y organizó su viaje a España. Volverá , si bien, y aún terminada la dictadura de Franco, mantendrá su residencia en Nueva York, donde morirá el 26 de Septiembre de 1987.

miércoles, 15 de agosto de 2018

EL MARQUÉS DE SADE

Donato Alfonso Francisco, marqués de Sade, (París 1740+1814), el primer escritor maldito de la época moderna, porque sadismo es el sustantivo creado por sus obras y su vida. Su posición social lo emparentaba con la real casa de Condé, desde una de sus antecesoras - Laure de Noves - que el poeta italiano del siglo XIV inmortalizó en sus versos, y cuando nació Sade, en la mansión Condé, su padre era diplomático en la corte del Elector de Colonia; su madre, Melena Elénore Maulé de Carman, era dama de compañía de la Princesa de Condé.
Marqués de Sade

Él heredó propiedades en Francia del señorío de Saumane, La Coste, y el señorío de Mazan, dominios en las provincias de Bugey, Valromey, y Gex.

Terminada sus primeras letras con su tío Abbé de Sade de Ebrueil, hizo sus estudios en el Lycée Louis-le-Grand en París. Su respaldo aristocrático lo acreditó en varios escalones en los regimientos del rey; en el 1754 empezó su carrera militar, que abandonó en 1763 al final de la Guerra de los Siete Años. Ese mismo año se casó con la hija de una familia burguesa de alto rango en la magistratura de Montreuil; su suegro era el Presidente del Parlamento de París, un cuerpo del legislativo, dependiente del monarca. Apenas había transcurrido el primer mes de su matrimonio, cuando inició un asunto amoroso con la actriz, La Beauvoisin, que ya había tenido varios protectores. Sade invitaba a las prostitutas a su "nidito de amor"que poseía en Arcueil y las sometía diversos abusos sexuales. Por estas acciones fue enviado a prisión en la fortaleza de Vincennes, por orden del rey.

Liberado, después de varias semanas de prisión, reasumió su vida de libertino, pero había contraído grandes deudas. Fue en 1768 cuando estalló el primer escándalo público: el asunto de Rose Séller, que era una joven prostituta que Sade había conocido en domingo de Pascua; la llevó a su
casita de Arcueil, y abusó de ella sexualmente, a su modo. La muchacha pudo escapar y contó al vecindario los brutales actos antinaturales a que la había sometido y les mostró las heridas que le había causado. Sade fue sentenciado y enviado a la prisión de Pierre-Encise, cerca de Lyon.

Luego de cumplir su condena, se retiró a vivir en su castillo de La Coste. En junio de 1772, viajó a Marsella para tratar de conseguir algún dinero del que tenían gran necesidad. Allí, comprometió a Latour, su sirviente, para encontrarle algunas prostitutas en las que el marqués pudiera
saciar sus excesos sexuales y, al mismo tiempo, practicó sodomía con Latour. Las mujeres jóvenes ayudaron deliberadamente al marqués regalándole una cajita de dulces, que contenían afrodisíacos. Cuando poco después, tanto Sade como Latour, se sintieron enfermos, con dolores de estómago, temieron que habían sido envenenados, huyeron al estado de Sardinia, donde fueron arrestados. El Parlamento de Aix los sentenció a muerte por defecto, simuladamente. Después de escapar de la fortaleza de Miolans, Sade se refugió en su castillo de La Coste, momento en que se reunió con su esposa. Ella compartió su compañía, pero desistió de ser cómplice por las súplicas de sus padres, del vecindario y de las muchachas que había sufrido experiencias con Sade, quejas que fueron presentadas al fiscal. Sade huyó a Italia acompañado por su cuñada, que se había unido al marqués. Volvió a la Coste en 1776. Pero, un escándalo seguía a otro y esta atmósfera, una vez más, se volvió en su contra.
 Esta vez fue arrestado y enviado al calabozo de Vincennes el 13 de Febrero de 1777, donde las condiciones de vida eran pésimas. Sade intentó incitar a los prisioneros para sublevarse.

Marqués de Sade

Las visitas de su esposa, que fueron eventualmente permitidas, se esfumaron cuando sufrió un repentino ataque de celos. La marquesa se retiró a un convento. Sade resolvió su rabia y fastidio por estar en prisión, escribiendo. Todos los temas eran sobre asuntos sexuales: gráficos, novelas, obras de teatro. En julio de 1782 de julio terminó su Diálogo entre un sacerdote y un moribundo, obra en que se declara ateo. Sus cartas a su abogado así como las que escribió a su esposa, son una combinación de incisivo e implacable espíritu rebelde. En 12 de Febrero de 1784, fue trasladado a la Bastille en París. Ahí, en un rollo de papel unos 12 metros del largo, escribió Ciento veinte días de Sodoma, en que él describe una numerosa variedad de perversiones sexuales; pero es en 1787 cuando produce su más famosa novelas de su carrera Los infortunios de la Virtud.

En los años siguientes escribió novelas cortas y cuentos que, en 1788, se publicaron bajo el título Los crímenes del amor, pero donde detalla numerosas variedades de perversión sexuales es en Ciento veinte días de Sodoma. Sade, además, ofreció varias obras a la Comédie-Francaise, así como a otros teatros. Aunque se aceptaron cinco de ellas, no todas ellos fueron estrenadas. Separado de su esposa, vivía ahora con una actriz joven, la viuda Quesnet, y entonces escribió su Justina la novela de los males de la virtud o Los Infortunios de Virtud y Juliette.

Durante el Reino de Terror le salvó la vida a su suegro, Montreuil, aunque ellos habían estado a favor y fueron responsables de sus varios encarcelamientos. Sade pronunció discursos en nombre de la Revolución, pero se le tachó de moderado; equivocadamente, se le inscribió en la lista de emigrados. Sade escapó de la guillotina, por casualidad, el día antes que el líder revolucionario Robespierre fuera derrocado, en el momento que Sade estaba viviendo con la viuda Quesnet en condiciones de pobreza abyecta. El 6 de marzo de 1801, se arrestó a su editor, donde copias de Justine y Juliette se encontraron con notas suyas y varios manuscritos escritos a mano. De nuevo le enviaron a Charenton, donde causó nuevos escándalos.

Marqués de Sade

No obstante, él tuvo éxito al estrenar alguna de sus obras en Charenton, con un elenco en que los actores eran los presos. Por último inició una ambiciosa novela que tendría 10 volúmenes; alcanzó a escribir dos: Los Días de Florbelle o Naturaleza Quitaron el velo. Después de su muerte, su hijo mayor hizo quemar todos sus manuscritos, cumpliendo la voluntad de su testamento, escrito en 1806.

Estableció "los rastros de mi tumba desaparecen de la cara de la tierra, cuando yo me adulo que mi memoria se borrará de la mente de hombres." 

A la salida del siglo XX el poeta francés Guillaume Apollinaire ayudó a establecer el dominio dejado por Sade en la cultura. Hoy sus escritos marcan un momento importante en la historia de literatura en la que figura como el primero de los modernos escritores malditos.

jueves, 9 de agosto de 2018

IRLANDA Y LAS BRIGADAS INTERNACIONALES

Durante la guerra española (1936-1939), más de 35.000 hombres y mujeres de 53 países distintos, agrupados en las Brigadas Internacionales, acudieron a España en auxilio del gobierno de la II República. Nunca en la historia se ha producido un caso tan extraordinario de solidaridad internacional. Aquellos jóvenes vinieron dispuestos a dar su vida para ayudar al pueblo español cuyos derechos y  libertades estaban amenazadas por el fascismo español y europeo. Más de 9.000 de ellos dejaron sus vidas en los campos de España.

Las Brigadas Internacionales no fueron, al contrario de lo que se suele creer, ni los primeros ni los únicos voluntarios extranjeros que partieron a luchar a España en favor de la República. Ya antes de su formación (en octubre de 1936) había en la Península un número, aunque no muy alto, de soldados extranjeros, que desde prácticamente el día de la sublevación de los nacionales estaban participando en la contienda. Algunos de ellos ya residían en España antes del golpe del 18 de julio y procedían mayoritariamente de países con gobiernos fascistas, de donde se habían visto obligados a exiliarse por su militancia progresista, socialista, comunista o anarquista. Por esta razón, los dos principales países de origen de estos primeros voluntarios extranjeros fueron Alemania e Italia.


Irlanda y las Brigadas Internacionales: Dos bandos en terreno español

Irlanda había sufrido una guerra civil entre 1921 y 1923, provocando la división de la población en dos bandos. La aparición del Partido comunista en 1933 y del movimiento fascista de los Camisas Azules de O'Duffy acentuó más esta división y unos de los escenarios más concretos fue la participación en la guerra española, apoyando respectivamente a los bandos de la contienda.


Pese a sus buenas relaciones con el gobierno republicano español, la postura oficial del gobierno irlandés seguía siendo de no-intervención. En esta tesitura, y tras enterarse de que O´Duffy se hallaba formando una brigada para unirse a las tropas franquistas, Sean Murray, líder del Partido Comunista de Irlanda, pronunció un emotivo discurso en Dublín, animando a los irlandeses a acudir en ayuda de la República, del Frente Popular y, en definitiva, del pueblo obrero español. Rescatamos este pequeño fragmento:

“No tenemos más que desprecio por la traición al republicanismo que hicieron De Valera y sus periódicos que también están detrás de la pandilla fascista criminal en España. Los trabajadores españoles están dando sus vidas para defender la libertad en el mundo. Por eso pregunto a los irlandeses, ¿Qué estáis haciendo? Pedimos que se cree un frente unido obrero y republicano en este país para ayudar al pueblo español”.

Eoin O´Duffy era un político irlandés que había llegado a ser General en la Guerra de Independencia contra Gran Bretaña y que posteriormente había llegado a ostentar el cargo de Jefe de la Policía de la Irlanda Independiente. Tras varios años ocupando cargos de responsabilidad, el gobierno irlandés decidió destituirlo de su cargo en la policía pasando meses después a la vida política. Fundó la ‘Guardia Nacional’, una especie de partido político, más conocido como los ‘Blue Shirts’ (Camisas azules), una formación con ciertas similitudes a la de Benito Mussolini en Italia. De hecho, varios miembros de la Guardia Nacional participaron en una conferencia fascista internacional celebrada en Suiza en 1934.

O' Duffy y la Brigada Irlandesa

La labor de los defensores de la república se plasmó en el Comité Nacional de Ayuda A España que, junto a sindicatos y partidos políticos, se encargó de contrarrestar la propaganda oficial y de recaudar dinero. Sacerdotes católicos rompieron la postura oficial de la iglesia irlandesa y apoyaron al comité. Sacerdotes como el padre O'Flanagan recorrieron Estados Unidos y Canadá dando a conocer la realidad española entre los católicos.

Al comenzar la Guerra Civil, el republicano irlandés Peadar O´Donnell se encontraba en Barcelona para la apertura de las Olimpiadas Populares, olimpiadas que por el estallido de la guerra, nunca llegaron a celebrarse. Desde el primer momento, O´Donnell movilizó unidades de voluntarios en apoyo del Gobierno republicano entre los miembros del Ejército Republicano Irlandés (IRA) y otros activistas nacionalistas. En septiembre de 1936 se decidió formar un destacamento voluntario irlandés y en diciembre de ese mismo año se formó la Columna Connolly. La Columna Connolly fue una unidad de voluntarios irlandeses integrados en la Brigada Lincoln que formó parte de las Brigadas Internacionales que combatieron en apoyo de la II República durante la Guerra Civil Española. Recibe su nombre del líder socialista irlandés James Connolly, ejecutado en 1916, con motivo de su implicación en la insurrección de Pascua contra el poder inglés. La creación de la Columna Connolly fue también una reacción frente a la creación de la Brigada Irlandesa, del fascista Eoin O´Duffy, que agrupaba a los voluntarios pronacionales en España.

Columna Connoly

Los primeros integrantes de la Columna Connolly llegaron a España en diciembre de 1936 con Frank Ryan liderando el grupo y se instalaron en Albacete, ciudad que era el cuartel general de las Brigadas Internacionales. Se les integró en el Batallón Lincoln compuesto mayoritariamente por norteamericanos, para que no tuviesen que estar en el Batallón Británico, ya que con los ingleses, por razones históricas, sobradamente conocidas, la relación era altamente conflictiva.

Esta pequeña unidad estaba compuesta tan sólo por 150 hombres. Participaron en las muy importantes batallas de Madrid, Jarama y el Ebro. En la del Jarama, combatieron contra sus compatriotas de la Bandera Irlandesa. El líder de la Columna, Frank Ryan, fue herido, y tras recuperarse en su país, regresó, participando en el Frente de Aragón, siendo capturado y llevado al tristemente célebre campo de prisioneros (o Campo de Concentración) de Miranda de Ebro (Burgos), donde fue sentenciado a muerte. Sin embargo, la intervención del Presidente de Irlanda, Éamon de Valera, consiguió que se le perdonase la vida. La pena de muerte fue cambiada por 30 años de cárcel, pero en 1940, se le liberó y fue trasladado a la frontera francesa y puesto bajo custodia alemana.



La sección irlandesa salió para el frente el 24 de diciembre de 1936 en Córdoba donde fueron cercados por los fascistas y sufrieron grandes pérdidas. En la Nochebuena de 1936, los nacionalistas del ejército de Franco rompieron el frente republicano de Córdoba. Los irlandeses formaban parte de una fuerza de 3.000 hombres casi sin formación y apresuradamente enviados a los olivares de Andújar para defender el frente.

Mientras se preparaban para su primera acción, Frank Conroy, Tony Fox y el joven boy scout Mick May comenzaron a limpiar su ametralladora 'Betsy'. En otro lugar Donal O'Reilly y Jack Nalty encontraban un rebaño de cabras y ordeñaban  algo de leche para sus bocas resecas. La orden de avanzar llegó antes de poder calentarla.Era el 28 de diciembre 1936 en Lopera [Jaén, cerca de Andújar]. La sección irlandesa de la 15ª [exactamente la XIV] Brigada Internacional estaba siendo aniquilada en las colinas españolas del frente de Córdoba. Dos camilleros salieron corriendo de la línea republicana para acercarse a Doran y a Meehan. Solo podían llevar a uno de ellos. Johnny Meehan, todavía consciente, les gritó: Llevad a Gerry, su herida es peor que la mía’. Se las arreglaron para llevarse Doran  a la retaguardia, pero no hubo tiempo para ir a por Meehan. El ejército de Franco se había hecho con el control del campo de batalla y los republicanos supervivientes se vieron obligados a retirarse.

El 27 de diciembre subieron a un convoy de camiones con destino a Lopera. Mientras avanzaban por caminos polvorientos aparecieron aviones enemigos, los Junkers suministrados a Franco por la Luftwaffe de Hitler. Sin cañones antiaéreos ni comunicaciones telefónicas, los hombres se fueron hacia el refugio relativo de un olivar. Los aviones abrieron fuego y dos voluntarios británicos murieron. Cuando, tras la pasada de los aviones, algunos de los dublineses se pusieron a enterrarlos, el comandante británico les dijo que no era el momento para hacer un funeral irlandés. Los hombres marcharon con un sombrío silencio por un paisaje de caminos arenosos, campos dorados con pequeñas colinas cubiertas de olivares. Al anochecer, lanzaron un ataque a Villa del Río, un pueblo situado en la carretera general de Madrid a Cádiz. Los fascistas respondieron con un fuego ‘terrible’ que, en palabras de Donal O'Reilly, fue respondido con un ‘terrible lenguaje’ de los irlandeses.

Cantando de forma desafiante, los irlandeses reanudaron su avance en la madrugada del 28 de diciembre. Iba a ser la última aurora para  siete de ellos. Inesperadamente se encontraron en medio de una emboscada de fuego cruzado de ametralladoras y morteros de los marroquíes escondidos en las crestas de los alrededores. Los irlandeses trataron de defenderse, pero sus viejos fusiles austriacos sólo podían disparar una bala a la vez y sus ametralladoras se atascaban constantemente. Fue entonces cuando, para rematar su desesperada situación, reaparecieron los aviones franquistas que ametrallaron desde el aire. Jack Nalty recibió una ráfaga directamente en el pecho. Y murieron los trabajadores dublineses Tony Fox, Mick Nolan, Jim Foley, Leo Green y Henry Bonar. También murió Mick May, sentado detrás de su Betsy, cuando trataba de ofrecer fuego de cobertura a sus camaradas. Lo mismo pasó con Frank Conroy, el hombre de Kildare que, en palabras de Frank Ryan, ‘luchó como un héroe’.  Donal O'Reilly también cayó. Johnny Meehan y Gerry Doran cayeron uno al lado del otro.

Bandera de la brigada pro-republicana irlandesa Connolly’s Column.
Fuente: History Ireland

De los 42 supervivientes irlandeses, muchos resultaron gravemente heridos. Esos supervivientes se unieron en la Columna James Connolly (nombre del ejecutado líder del Alzamiento de Pascua de 1916). La columna sufrió un peor golpe cuando Kit Conway cayó en la batalla del Jarama en febrero de 1937. La columna Connolly quedó tan diezmada que fue disuelta y sus miembros transferidos a otros batallones. Donal O'Reilly sobrevivió y se convirtió en portavoz del Sindicato irlandés de escayolistas. Jack Nalty, el corredor de fondo, pudo recorrer tres millas hasta llegar al hospital de campaña con tres balas en el pecho. Sobrevivió entonces, pero murió en el Ebro.

Trasladados después al frente del centro, rechazaron a los fascistas en Majadahonda y en la batalla del Jarama, donde fueron incorporados a la Brigada Lincoln. Allí frenaron la ofensiva nacional sufriendo grandes pérdidas. También participaron en la batalla de Brunete en julio de ese mismo año, y trasladados posteriormente al frente de Aragón. Allí hicieron prisionero a Frank Ryan, quien acabó en la Prisión Central de Burgos tras pasar por San Pedro de Cárdenas. Frank Ryan no fue fusilado gracias a la presión del pueblo irlandés pero conmutaron su pena de muerte por la de treinta años. 


A finales de agosto de 1937, O'Daire participó en la batalla de Belchite. La unidad de O'Daire tenía la tarea de capturar la ciudad de Quinto. Como parte de sus órdenes, se les ordenó el 25 de agosto capturar Purburrel Hill, una altura al sur de la ciudad, en la que 500 tropas rebeldes estaban atrincheradas detrás de alambre de púas y búnkeres de hormigón,  fortificados con información de asesores alemanes. Al verse sin apoyo y superados en número por los defensores, la unidad de O'Daire sufrió grandes bajas y Peter Daly resultó herido en el abdomen. Daly fue llevado para ayudar mientras O'Daire se hizo cargo rechazando las órdenes de su superior, el teniente coronel Vladimir Ćopić , de continuar el ataque suicida, manteniendo a sus hombres atrincherados en la ladera expuesta hasta el anochecer y la retirada segura.  El 26 de agosto, O'Daire, esta vez con el apoyo de la batería antitanque de la 15.ª Brigada, logró romper las líneas enemigas, [ 7 ] lo que resultó en la captura de 300 soldados. Daly fue trasladado al Hospital de Benicassim, cerca de Valencia ; sin embargo, el 5 de septiembre de 1937, afectado por sus heridas, falleció. Posteriormente, O'Daire asumió el mando del Batallón Británico .  En 1938, O'Daire se convirtió en director de operaciones de la XV Brigada Internacional . 

 Paddy O'Daire
En septiembre de 1938, poco después de la batalla de Ebro, la última ofensiva republicana de la guerra en la que los voluntarios irlandeses participaron también, el gobierno de la República española disolvió las Brigadas Internacionales en la esperanza inútil de asegurar la ayuda militar de las otras democracias, los combatientes supervivientes de la Columna Connolly, regresaron a Irlanda.

Quienes regresaron tropezaron con numerosas dificultades originadas por el desempleo. Cuatro de los veteranos combatieron en la segunda guerra mundial: Paddy O'Daire, quien ganó el grado de comandante; Alec Digges; Michael Lehane, muerto en un buque mercante noruego durante un choque con el enemigo y Paddy Roe Mc' Laughlin. Algunos de los voluntarios como Michael O'Riordan, John Power o Paddy Smith acabaron en un campo de concentración irlandés y otros como James O'Regan y Liam O'Hanlon cumplieron condenas de nueve años en cárceles inglesas.

Sin embargo nunca renegaron de España y su causa por la libertad. La geografía y los edificios oficiales de Gran Bretaña e Irlanda están poblados de homenajes a los brigadistas que se desplazaron a España en defensa de la República.


Frank Ryan: una vida revolucionaria

Frank Ryan fue siempre un alma rebelde, un irlandés romántico que jamás antepuso su interés personal a su ideario de libertad. Nacido en la localidad de Epton en 1904, fue un activo luchador por la independencia de Irlanda del todopoderoso Imperio británico. Así, este periodista de profesión (dirigió el periódico La República) pronto se integró en el Ejército Republicano Irlandés (IRA), del que llegó a ser uno de sus principales dirigentes, conociendo la cárcel en varias ocasiones.

En julio de 1936, la Guerra Civil española, un evento que transformaría la vida de Ryan, comenzó cuando el general Franco, respaldado por otros generales del ejército de derecha, terratenientes y la Iglesia católica española, intentó derrocar al gobierno republicano elegido democráticamente. En diciembre, Ryan lideró el primer contingente de una fuerza de más de doscientos irlandeses para luchar en las Brigadas Internacionales. ¿Por qué Ryan se comprometió con España? Puede haber sido influenciado por la falta de un papel político viable en Irlanda. El Congreso republicano se había derrumbado, estaba desempleado y el IRA ya no tenía ningún recurso para él.

Habiendo desempeñado un papel de liderazgo en la organización del apoyo irlandés al gobierno del Frente Popular desde el verano de 1936, puede haberse sentido personalmente obligado a luchar junto a los irlandeses que ya se ofrecían como voluntarios para España. También sintió la necesidad de oponerse al líder fascista irlandés, Eoin O'Duffy, que estaba trayendo una fuerza irlandesa mucho más grande para luchar por Franco. El internacionalismo también jugó un papel: como otros radicales en toda Europa y el resto del mundo, Ryan se sintió atraído por España porque era la primera línea en la lucha contra el fascismo.

Aunque nunca ocupó un puesto de comando de campo, Ryan jugó un papel importante dentro de las Brigadas Internacionales. Promovido a mayor, fue el oficial irlandés de mayor rango en las Brigadas Internacionales y actuó como líder de facto de los irlandeses en España (aliviando las tensiones entre los voluntarios irlandeses y sus camaradas ingleses dentro del batallón británico, y sirviendo de enlace entre los irlandeses y los irlandeses a veces rebeldes) el liderazgo de la Brigada Internacional liderada por los comunistas). Aunque participó principalmente en el trabajo político (escribió y transmitió propaganda desde Madrid), resultó herido en la batalla de Jarama en febrero de 1937. Fue en Jarama (a pesar de todo su militarismo, una de las pocas ocasiones en que Ryan fue probado en la batalla). demostró coraje real, desempeñando un papel fundamental en apuntalar la moral del colapso del batallón británico que había sido diezmado por el ataque de las fuerzas militares superiores.

Frank Ryan

Como ayudante del general republicano José Miaja, tomó parte en acciones de propaganda y fue el encargado de escribir el Libro de la XV Brigada, editado por el Comisariado General de las Brigadas Internacionales y publicado a comienzos de 1938. Sin embargo, en marzo de ese mismo año fue capturado por los italianos en una emboscada. Bob Doyle, uno de sus compañeros y el más longevo de los voluntarios gaélicos recogió en su libro de memorias (Memorias de un rebelde sin pausa) este infortunado episodio con permanentes alusiones a Ryan, al que define de esta manera: «Frank no llevaba ni rifle ni pistola. Era capitán y llevaba polainas de oficial».

Según narra Doyle, el 30 de marzo se hallaban los irlandeses en Teruel cuando sucedió lo que sigue: «De repente, por ambos lados de la carretera aparecieron soldados que se abalanzaron sobre nosotros y nos apuntaron con sus fusiles gritando ¡Manos arriba! Carretera arriba apareció un tanque seguido de motocicletas con metralletas montadas sobre sus manillares que se metieron entre nuestras dos filas. Dejé mi ametralladora junto a Frank y corrí hacia el tanque para echar un vistazo. Al acercarme pude ver bien al oficial que ocupaba la torreta del tanque; estaba cubierto de polvo, pero se le podían ver la insignias con los colores italianos. (...) Me volví corriendo hacia donde había dejado la ametralladora y, al llegar, vi que Frank y el resto del grupo ya tenían las manos arriba. Yo hice lo mismo».

Prisioneros de los italianos, todos creyeron que serían inmediatamente fusilados. Más aún cuando Ryan, identificado como el capitán de la columna, fue requerido para que diera toda la información (posición, número de armas y de hombres) de su batallón, negándose en rotundo. Así lo cuenta Doyle: «Frank les dijo que bajo ningún concepto iba a dar otra información que sus datos personales (...) Ryan se negó a responder, por lo que el oficial italiano, desde su metro sesenta de altura, le asestó un fuerte puñetazo en la mandíbula». Los prisioneros fueron trasladados primero a Zaragoza y días después a Burgos. «Desde allí hicimos andando los diez kilómetros que hay hasta San Pedro de Cardeña; cuando llegamos ya era de noche. El sitio era una fortaleza inhóspita y siniestra; allí comenzó nuestra obsesión por saber si algún día saldríamos vivos de allí o qué podía suceder si estallaba la segunda guerra mundial», cuenta Doyle en sus memorias.

Palizas, hacinamiento, humillaciones... Lo que Ryan, Doyle y los suyos recibieron fue la antesala del infierno. O el infierno mismo. El 12 de junio de ese año se llevaron a Ryan del campo de concentración de San Pedro de Cardeña rumbo al penal de Burgos. Todos temieron que fuera fusilado, pues había sido condenado a muerte aunque finalmente se le conmutó la pena por la de cadena perpetua. La situación era terrible, pero todos vivieron con esperanza la noticia de que los italianos estaban negociando un canje de prisioneros. Y así fue como Bob Doyle y los suyos pudieron salir del infierno casi un año después de su llegada a Burgos.

 Para mantener la moral, organizó y dirigir a los demás presos. La intervención del gobierno irlandés aseguró que no fue ejecutado. Permaneció en prisión hasta 1940, cuando fue conducido a la frontera francesa y puesto bajo custodia alemana. Durante la Segunda Guerra Mundial fue detenido por la Gestapo. Junto con el jefe del IRA Sean Russell, Ryan estaba en un submarino alemán en ruta a Irlanda. Sin embargo, Russell murió de apendicitis durante el viaje y la misión fue abortada. Murió en Dresde de la pleuresía y neumonía en el 10 de junio de 1944. En 1963, su tumba fue encuentra en Dresde. Sus restos fueron llevados de vuelta a Irlanda por los irlandeses que le había seguido a España. Fue enterrado en el cementerio de Glasnevin por sus antiguos camaradas.



La figura de Charlie Donelly

Charlie Donelly nació en 1914 en los valles de Dungannon, Irlanda, y murió con 23 años en la batalla del Jarama. Recibió un tiro en el brazo, otro en el costado y un tercero, en la cabeza. Donnelly no era un militar. Sobrevivió poco más de un mes a la guerra en España. Era un joven poeta que escribió un puñado de versos en la universidad, pero cuya consagración literaria llegó con la muerte. 

Charlie Donelly
Al estallar la Guerra Civil, sintió la “llamada española” y trató de impulsar la marcha de voluntarios irlandeses dispuestos a defender la República española amenazada. Más de 300 se integraron en distintas unidades de las Brigadas Internacionales de los cuales cerca de 80 reposan en tierra española. En el Jarama murieron 19 irlandeses de distintas ideologías y creencias, pero todos ellos unidos en el compromiso de defender la democracia amenazada en España y en el mundo.

El último día de la batalla del Jarama defendía la Colina del Suicidio. Rodeado de soldados del bando nacional, parapetado tras un olivo, un camarada canadiense le escuchó murmurar bajo el ruido de la metralleta que esquilmaba a su compañía: "Hasta las aceitunas están sangrando". Así se lo repitió el testigo al escritor irlandés Joseph O'Connor -hermano de la cantante Sinéad O'Connor-, que tituló con la cita una biografía del poeta. Minutos después de la frase, Donnelly fue abatido. Era el 27 de febrero de 1937. Sus compañeros no pudieron recuperar el cuerpo hasta el 10 de marzo para enterrarlo junto al Jarama.
memorial de Charlie Donelly en Rivas VaciaMadrid

Bob Doyle

Bob, sindicalista, militante comunista y escritor, fue el último superviviente de la Columna Connolly, la unidad irlandesa integrada en el Batallón Lincoln de las Brigadas Internacionales. 

Bob, que había crecido en Dublín, se incorporó al Partido Comunista de Irlanda y al IRA y participó en las peleas callejeras de los años 30, en las cuales se le ocasionó un daño permanente en su ojo izquierdo. Vino a España en 1937 y se incorporó a la famosa XV Brigada Internacional. Su intención era luchar contra el fascismo, en esos momentos en auge en toda Europa. Fueron los fascistas de Mussolini, las tropas italianas que combatían junto a Franco, quienes le hicieron prisionero en Calaceite (Teruel). Estuvo casi un año prisionero en el campo de concentración de San Pedro de Cárdena. Tras su liberación se instaló en Londres y se casó con una española exiliada en esa ciudad.

Bob Doyle falleció en Londres el 22 de enero de 2009 a la edad de 92 años.

Bob Doyle

Tommy Wood

"Tommy Woods age seventeen died in Cordoba
With Na Fianna he learned to hold his gun
From Dublin to the Villa del Rio
Where he fought and died beneath the blazing sun".


Tommy Wood fue el voluntario irlandés más joven de las Brigadas Internacionales en morir. Había salido de Dublín el 11 de diciembre de 1936 con el primer grupo de voluntarios y murió en uno de sus primeros enfrentamientos el 29 de diciembre. Trágicamente para su familia, la confirmación de su muerte no les llegó durante muchos meses.

Tommy Wood, recordado aquí en la letra de la conocida canción de Christy Moore "Viva la Quinta Brigada", fue el irlandés más joven en morir durante la Guerra Civil Española, siendo herido en acción en esta fecha, el 29 de diciembre de 1936. Fue voluntario en las Brigadas Internacionales que vinieron de todo el mundo para defender a la República Española de las fuerzas del fascismo europeo y del golpe de Estado del general Franco.

'Fue herido en el Frente Córdoba el 29 de diciembre pasado. Estaba hablando con dos compañeros que lo llevaron al vestuario. Lo golpearon arriba de la rodilla izquierda y luego, mientras lo llevaban adentro, él y uno de sus compañeros fueron golpeados nuevamente. Esta vez, la bala alcanzó a Tommy en la cabeza, pero los dos muchachos que lo acompañaban pensaron que era solo un rasguño, ya que estaba consciente todo el tiempo. Lo llevaron al Hospital de Andujar y el primer informe de allí fue muy favorable, luego no pudimos tener más noticias de él. Es solo ahora que hemos descubierto por qué ''. Frank continúa diciendo que el nombre de Wood se confundió con el de Wools, un camarada holandés que estaba allí. Ahora resulta que Tommy Wood murió en este hospital.

En una carta a su madre, al salir para España, Tommy Wood decía: 'Me voy a España a pelear con la Columna Internacional. Dejé un mensaje para que se los entregara el domingo. Vamos a luchar por la clase trabajadora. No es una guerra religiosa, es todo propaganda. Salud.'


Robert Hillard

Robert Hilliard formó parte del primer equipo irlandés enviado a los Juegos Olímpicos, boxeando en la división de peso gallo en París en 1924.

Fue campeón irlandés de peso gallo en 1923 y 1924. La victoria de 1923 le aseguró un boleto para los Juegos Olímpicos de París. En 1924, Robert todavía tenía solo veinte años, pero había pasado de la escuela secundaria al boxeador olímpico a través de la guerra de independencia irlandesa y la posterior guerra civil en solo tres cortos años.

Hillard fue ordenado sacerdote en 1932, sus ideas socialistas hicieron que más tarde abandonara  la fe y se uniera al Partido Comunista de Irlanda.

El 11 de febrero de 1937 , las fuerzas franquistas cruzaron el río Jarama para tomar la carretera. En la batalla del Jarama que siguió, las fuerzas republicanas sufrieron grandes pérdidas y finalmente tuvieron que retirarse.

Hilliard fue uno de los encargados de cubrir la retirada cuando las fuerzas fascistas que avanzaban le dispararon y posteriormente murió a causa de sus heridas.




Hannah Ormsby

Hannah (Ruth) Ormsby fue la única mujer voluntaria irlandesa que murió en la lucha contra el fascismo y en apoyo a la República española.  Ella era una enfermera cualificada que respondió al llamamiento para viajar a España en abril de 1937 para atender a los republicanos españoles heridos y a los miembros de las Brigadas Internacionales. Ruth trabajaba habitualmente en quirófanos improvisados ​​durante todo el día en el calor sofocante y el polvo de un verano español y principios de otoño mientras los bombarderos nazis intentaban destruir las chozas de madera que habían convertido en hospitales rudimentarios.

Después de sobrevivir a la intensa lucha, murió trágicamente en Barcelona en mayo de 1938: Ella había sobrevivido a condiciones inimaginables, pero ella y un colega se vieron envueltos en un infierno furioso en un bloque de departamentos médicos en el séptimo piso en el centro de la ciudad. Ambas enfermeras saltaron en un intento por escapar: su amiga sobrevivió, pero ella no.




Mary Elmes

Mary nació en Cork, Irlanda, en 1909. Fue una estudiante brillante y logró notables logros académicos en el Trinity College de Dublín y la London School of Economics. Tenía un talento especial para los idiomas, dominando el francés y el español.

Cuando estalló la Guerra Civil española, abandonó sus actividades académicas y se mudó a España, donde se involucró en una red de ayuda humanitaria cuáquera.

En 1939, junto con otros refugiados republicanos, huyó a Francia y se instaló en Perpiñán, donde continuó con sus actividades humanitarias, esta vez centradas en la difícil situación de los refugiados judíos, muchos de los cuales estaban detenidos en el Campamento de Riversalt en los Pirineos.

La caída de Francia en 1940 significó un gran desafío para su red ya que muchos de los voluntarios eran británicos y tuvieron que huir del país para evitar ser arrestados por las autoridades.

Tras este duro golpe para su equipo, Mary estableció una estrecha cooperación con las organizaciones judías locales, intensificando las actividades de rescate y socorro. Arriesgando sus propias vidas, la valiente irlandesa y un grupo de voluntarios judíos comenzaron a organizar la fuga de niños judios del campo de Riversaltes, conduciéndolos a lugares seguros.

En febrero de 1943, Mary Elmes fue arrestada por su actividad anti-alemana y anti-Vichy. Fue liberada unos seis meses después.

Tras su liberación, prosiguió su labor humanitaria hasta el fin de la guerra y continuó viviendo en Francia hasta su muerte en 2002, a la edad de 93 años.

La periodista irlandesa Clodagh Finn le dedicó un libro titulado “A time to risk all” (“Un tiempo para arriesgarlo todo”) y según revela la obra, Elmes habría salvado las vidas de centenares de niños.



La solidaridad por bandera

El 10 de diciembre de 1938, un pequeño grupo de voluntarios que regresaban desembarcó en Dun Laoghaire y abordaron el tren hacia la estación Westland Row de Dublín. Allí fueron recibidos por amigos y simpatizantes de  los miembros de los 'Amigos Irlandeses de la República Española' que luchó tan bien en el 'frente interno', y por los compañeros que habían regresado previamente de España debido a las heridas. Una multitud curiosa de espectadores en la estación observó cómo los voluntarios que regresaban y el grupo de bienvenida formaban en orden de marcha, encabezados por un flautista, partió hacia la esquina de Abbey Street, donde en un camión en medio de una lluvia torrencial estaba el padre Michael O'Flanagan. Frente a la pequeña audiencia pronunció las palabras de bienvenida a aquellos que regresaban de España. Los participantes se trasladaban al Bar Oval para beber, relajarse e intercambiar todas las noticias que se habían acumulado tanto en España como en Irlanda. Unas semanas después, cuando Franco había desatado su última gran ofensiva contra Cataluña, el padre O'Flanagan realizó una visita solidaria a Barcelona.

La geografía y los edificios oficiales de Gran Bretaña e Irlanda están poblados de homenajes a los brigadistas que se desplazaron a España en defensa de la II República y contra el fascismo en la guerra civil de 1936 a 1939. En total, la asociación International Brigade Memorial Trust (IBMT) tiene registrados 180 recuerdos, desde vistosas esculturas como la erigida junto al Támesis a su paso por el centro de Londres o la de Aberdare (Gales) hasta una escueta placa en el ayuntamiento de Aberdeen (Escocia) o Belfast (Irlanda del Norte). En Cork (República de Irlanda), un puente lleva el nombre de Mary Elmes (1908-2002), la enfermera que montó un hospital infantil en Alacant.

El internacionalismo proletario tiene dos elementos importantes: la solidaridad con los procesos revolucionarios de todos los pueblos del mundo, que se expresa a través de la prestación de ayuda a éstos para que alcancen éxito; y el aprendizaje de lo que ellos tengan de positivo para alcanzar los comunes objetivos de la causa revolucionaria de los trabajadores.

En este marco, la tesis que está detrás del internacionalismo proletario es que la “solidaridad de clase” rebasa los linderos estatales y que los miembros de una clase social —burguesía, capas medias, proletariado—, a pesar de habitar territorios diferentes y hablar lenguas distintas, tienden a aproximarse entre sí en función de los intereses económicos y sociales que representan y a promover conjuntamente su defensa.

La lucha contra el fascismo en España terminó con una derrota temporal, pero abrió el camino a la victoria en 1945.  Las palabras de la Pasionaria en 1938, "¡Volved!, cuando el olivo de la paz florezca...", resonaron en los oídos de estos voluntarios cuando en noviembre de 1996 volvieron a España a recibir el encendido y merecido homenaje del pueblo español. Habían transcurrido 60 años, pero su gesta quedó finalmente reconocida.


Irlanda, isla esmeralda, marcada por la guerra y la sangre derramada
donde volvió a alzarse la bandera roja de la solidaridad
para frenar a la bestia que se alzaba en España,
pueblos separados por mares y océanos, unidos en la lucha y la resistencia contra un enemigo extranjero

cargando los fusiles a nuestras espaldas, combatimos por la libertad en tierras lejanas
recordando el dolor y sufrimiento que padecimos en nuestros campos y ciudades ¡Recordad!  
O'Duffy paseaba impunemente por las calles pero sus palabras ya no nos engañan
Iremos a combatir por la libertad del pueblo español y la nuestra. ¡Noble hazaña! ¡Siempre los primeros!

Con nuestra sangre derramada en Jarama, Madrid, Majadahonda y Brunete regamos sus tierras
y nuestros cuerpos abonaron los campos y veredas de las tierras de España
para que cada primavera a orillas del río germinaran semillas de solidaridad
del que brotaría un campo rojo recordando a aquellos que cayeron luchando por la libertad

para que todos los viandantes sepan que en España hubo una guerra
donde nos recuerdan y tienen guardado un lugar especial en el corazón por tan noble hazaña:
la lucha por la democracia, por el pueblo español, contra el fascismo y la libertad
donde silenciaron los cantos de revoluciones, murió la esperanza y triunfó la maldad 

La muerte llega abundante desde problemas resueltos sobre el mapa, 
desde sabias disposiciones, desde ángulos de elevación y de tiro; accidental
acecha en cada esquina y rincón, aparece de imprevisto y siega la vida 
mientras perfora la carne, brota la sangre y su caballo negro galopa

Yacéis, hijos de Connolly, camaradas irlandeses, sin sepultura en tierras lejanas
camaradería de héroes de la decimoquinta brigada internacional
“No pasarán” el compromiso que os hizo luchar por la esperanza no perdida
los olivos siguen sangrando recordando vuestro ejemplo a pesar de la derrota 

Camaradas irlandeses que no cayeron en la propaganda del púlpito que ayudó a O’Duffy y su tropa
que negaron la llamada de Franco, junto a Hitler y Mussolini, mentirosos y traidores
que no quisieron la bendición de los obispos en Dun Laoghaire a los ‘camisas azules’, bestias fascistas  
mientras navegaban bajo la esvástica hacia España.

Camaradas unidos por la libertad, la democracia, el socialismo y el antifascismo, caballos que galopan
por las tierras de España combatiendo al enemigo que siembra muerte y horrores
dejando la tierra muerta y seca, donde yacen sin sepultura militantes y activistas
de la libertad caídos por ella, enarbolando su estandarte en la contienda, defendiendo esa noble hazaña

sábado, 21 de julio de 2018

LA MILICIANA

Marina Ginestà nació el 29 de enero de 1919 en Toulouse, pero en 1930 sus padres se trasladaron a Barcelona, donde militó durante la República en el Partido Socialista Unificado de Cataluña, PSUC.

En 1936 junto a otros compañeros de las Juventudes Socialista organiza la llamada Olimpiada Popular como respuesta a los Juegos Olímpicos de Berlín 1936. Tras el golpe de estado del 18 de julio de 1936 contra el gobierno de la II República Española y el estallido de la Guerra, las Juventudes Socialistas se instalan en el hotel Colón, donde será tomada aquella famosa fotografía y, de la cual Marina Ginestà desconocerá su existencia, y su simbolismo, hasta 10 años antes de su muerte.

Marina Ginestà tenía 17 años, un carné de las Juventudes Socialistas Unificadas y el sueño de una revolución cuando en verano de 1936 posó orgullosa y desafiante en la terraza del Hotel Colón de Barcelona para el fotógrafo Juan Guzmán que tomó de ella una imagen simbólica que se convirtió en un icono de la resistencia. La fotografía fue tomada después del 21 de julio de 1936 por el fotógrafo alemán Hans Gutmann (conocido como Juan Guzmán). La aplicación que usa la agencia EFE para documentar exige poner una fecha exacta: El edificio del Hotel Colón fue ocupado el 21 de julio , con lo que la fecha mínima de ocupación es esa. Se desconoce la fecha exacta. El pie es lo que vale

Marina durante la guerra trabajó como periodista de varios medios de comunicación republicanos, así como de mecanógrafa y como intérprete del corresponsal del diario soviético "Pravda", Mijaíl Koltsov. Tras la victoria de las tropas del ejército franquista y sus aliados fascistas y nazis, y después de su estancia en un campo de concentración, Marina comienza un largo exilio que la lleva a la República Dominicana, donde el dictador Trujillo maltrata a los refugiados españoles como al resto de dominicanos, Venezuela y finalmente a Francia en 1949.

Es allí donde escribe sus dos libros, Els Antipodes y Els Precursors. Allí es también donde a sus casi 89 años ve por primera vez la foto de aquella mujer de 17 años que fue una vez todas las mujeres que arriesgaron y dieron su vida un verano del 36 por combatir al fascismo.

Sobre la fotografía, la propia Ginestà comentó que: "Es una buena foto, refleja el sentimiento que teníamos en aquel momento [..] Dicen que en la foto tengo una mirada arrebatadora. Es posible, porque convivíamos con la mística de la revolución del proletariado y las imágenes de Hollywood, de Greta Garbo y Gary Cooper"

Marina Ginestà murió el 6 de enero de 2014, la sonrisa que plantó cara al fascismo. Su retrato, la sonrisa de una miliciana, fusil al hombro, mirando a la cámara en una terraza de Barcelona se convirtió en uno de los iconos más emblemáticos de la Guerra Civil y la resistencia antifascista frente al golpe de Estado que perpetraron militares. 

A título informativo la foto se conserva en el archivo de la agencia EFE.

La juventud pasada entre fábricas
Que marcaron en tu piel, heridas
Heridas que dejan cicatriz
En tus suaves manos,
Mi amor, mi camarada, mi vida

Fue entonces cuando empezaste a cambiar
Luchando contra el marco donde te colocaron
Aquellos que en su día te explotaron
oprimiéndote hasta hacerte sangrar

Cambiaste la tela por el fusil
Luchaste por el pueblo, tu clase y tu tierra
abandonando tu mirada infantil
dejándola sepultada bajo la guerra

Miliciana que por los pueblos erras
Llamando a la igualdad
Por campos, llanuras y tierras
Combatiendo la maldad

Que caíste en lucha contra el opresor
Y una fosa te silenció
Pero el recuerdo nunca se borró
Recuerdo y memoria, semillas de la revolución

Porque nada ni nadie ha sido olvidado
A pesar del tiempo pasado
Y de aquellos que nuestras lenguas
Cortaron, silenciaron y amordazaron

Te canto a ti, miliciana
Símbolo de resistencia
Porque tu esencia
Ilumina nuestras mañanas
retrato de Marina Ginestà, con 17 años, de miliciana con el fusil al hombro en una terraza de Barcelona, tomado por el fotógrafo Hans Gutmann. Agencia EFE

viernes, 20 de julio de 2018

MARCONI Y LA RADIO

La radio tiene un incalculable número de emisoras que han aumentado gracias a los avances tecnológicos de los últimos años. con una mayor penetración en mercados locales y nacionales, la publicidad y su política sigue siendo persuasiva e influyente. 

El informe de la OFCOM (Reino unido) afirma que le 50% de los jóvenes hace vida mientras escucha la radio. Es una práctica cada vez más extendida gracias al auge de internet, que crea una radio a la carta. Si bien el desarrollo de emisoras independientes fue disminuyendo gracias a la concentración de grupos de comunicación privados que absorbieron las pequeñas emisoras, el auge de los medios digitales ha permitido el renacer de radios independientes especializadas. La audiencia sigue concentrada en las grandes emisoras de radio pero ha pasado del estatismo a nuevas interacciones gracias al desarrollo de internet.

Oír y escuchar

La radio tiene un lenguaje espacial que ofrece  ala gente nuevas ideas y emociones: el poder de las palabras en la radio es capaza de llevar a la gente a mundos idílicos gracias a periodistas que crean un estilo propio donde los oyentes se adaptan

Marconi

Su carrera fue la de un inventor afortunado, de mentalidad clara y visionaria y, además, poseía el espíritu de los negocios, preciso para inspirar confianza y procurarse los medios financieros indispensables.

Guglielmo Marconi nació en Bolonia, el 25 de abril de 1874, de padre italiano y madre irlandesa. Desde muy joven, manifestó una viva afición por "las manipulaciones de física", y en el desván de la casa paterna, organizó un pequeño laboratorio, con pilas, timbres, manipulador Morse, bobina de Ruhmkorff y otros aparatos de moda., pero bastante caros, por lo que su madre le hacía empréstitos secretos, porque Marconi padre veía con malos ojos aquel baratillo.

Probablemente, mientras estudiaba en Liorna, tuvo relación con el profesor Righi, que repetía entonces las primeras experiencias sobre las ondas electromagnéticas: la rana de Galvani y de Biot, sometiéndola a descargas electroestáticas o con el tubo de limaduras de Branly que, con esas descargas, se hacían bruscamente conductoras; y sobre todo, las observaciones características de Hertz sobre la polarización, la reflexión y la refracción de las ondas eléctricas, análogas a las ondas luminosas.

Marconi 

Todas estas "acciones a distancia" son perceptibles hasta a veinte metros de las fuentes, pero en aquella época, nadie podía imaginar que pudieran ir mucho más lejos; aunque ya Popov descubría, con su cohesor enchufado a un pararrayos, tempestades a varios kilómetros de distancia. Ello era debido a que las descargas atmosféricas ponían en juego potencias desproporcionadas en relación con las de los excitadores de laboratorio. No obstante, la idea de "telegrafiar sin hilos" a distancias comercialmente interesantes, había cruzado por algunos cerebros, aunque no llegó a manifestarse en realización alguna. Pero éste fue precisamente el punto de partida original de Marconi. Provisto del aparato de Hertz, la antena de Popov y el cohesor de Branly, logró realizar en Bolonia una transmisión de telegrafía sin hilos a algunos centenares de metros.

Era 1896 cuando patentó su invento, pero no encontró apoyo oficial en Italia y como la primera virtud de un inventor es no desanimarse, desde luego, Marconi la poseía, además, contaba con su madre que tenía relaciones con Inglaterra. Emprendió el viaje y renovó sus gestiones con Sir Willian Preece, ingeniero jefe de telégrafos, que precisamente se encontraba ensayando una "telegrafía por el suelo", hombre admirable por su gran inteligencia y la amplitud de visión: lejos de tratar a este extranjero como a un competidor eventual, se apresuró a facilitarle la demostración. En el mismo Londres, se realizó una comunicación a noventa metros; después, en la llanura de Salisbury, a cuatro kilómetros. El empleo de la antena de Popov, inmediatamente después, le permitió hacerlo a través del canal de Bristol, 14 kilómetros. Esta distancia era suficiente para numerosas aplicaciones y los ingleses le concedieron al joven inventor - tenía 22 años - una subvención de 15. 000 francos y fundaron para sostenerlo, la "Wireless Telegraph and Signal Company"; los italianos, informados de este éxito, lo llamaron para efectuar otros ensayos en el golfo de La Spezia.

Marconi 

Y comienzan los hitos de la Telegrafía Sin Hilos: en 1898 comunicaciones efectivas a través de la Calzada de los Gigantes, en Irlanda - con ocasión de las regatas de Dublín, primer "radio-reportaje" en el yate real del príncipe de Gales, y meses mas tarde, la llamada de socorro y del primer salvamento, cuando este barco fue víctima de una colisión. Después de otras exitosas pruebas, sin esperar más, Marconi decide comunicarse a través del Atlántico. Son necesarios "grandes elementos". Lleva a Poldhu, Cornwall, una estación emisora, cuya potencia se eleva desde 200 vatios hasta una veintena de kilovatios (los condensadores se cargan por un alternador); la antena consiste en un "plano" de 50 hilos, soportado por dos torretas de 49 metros de altura, separadas por 61 metros. Se embarca él mismo para ir a ensayarla y comprobar la recepción en Terranova: el emplazamiento escogido es la colina de Signal-Hill, cerca de Saint-John. Para alcanzar económicamente una gran altura, la antena está sostenida por una cometa; la recepción se hace en un teléfono montado en serie con el detector.

Desde el primer día (12 diciembre 1901), las señales de Poldhu-tres puntos, la letra "S" del alfabeto Morse - se oyen débilmente, pero el alcance de 3540 kilómetros ha sido cubierto y la fortuna sonríe al audaz. Se fundó rápidamente la "Marconi Wireless Co.", se reforzó la estación de Poldhu, se construyó la estación de Glace-Bay en Nueva Escocia, y así comenzó el servicio comercial trasatlántico.

En 1909, el salvamento del paquebote Republic y, en 1912, el más célebre aún del Titanic (865 personas supervivientes), confirmaron el inmenso servicio prestado por la Telegrafía Sin Hilos a la seguridad de las vidas humanas en el mar. Es imposible citar todo lo que ha permitido hacer desde entonces y la navegación aérea no existiría si el aviador no pudiera estar constantemente en contacto con sus bases, para conocer el tiempo, guiarse a través de la niebla y pedir socorro en caso de aterrizaje forzoso.

Mientras proseguía interesándose por la técnica propiamente dicha - sobre todo en las ondas cortas y, desde 1922, por la posibilidad de "detectar electromagnéticamente" los obstáculos -Marconi había llegado a convertirse en un personaje importante: presidente de poderosas compañías, senador, hombre político, presidente de la Academia de Ciencias italiana, premio Nobel 1909 y titular de numerosas medallas y recompensas de todos los países. Sin embargo, también le tocó sufrir duras pruebas: en 1911, en un accidente de automóvil perdió un ojo, haciéndole temer, durante algún tiempo, la ceguera completa, a la que se resignó valerosamente.

Se casó dos veces, la primera en 1905 y la segunda veinte años después, en 1925.
Marconi falleció a causa de una crisis cardíaca, el 20 de julio de 1937.

Marconi 

jueves, 19 de julio de 2018

LA GENERACIÓN DEL 98

La Generación del 98 está formada por un grupo de escritores que, nacidos entre 1864 y 1875, tienen una formación intelectual bastante semejante, un estilo con aspectos comunes que rompe con la literatura anterior, un acontecimiento que los aglutina: el desastre de 1898, y un guía espiritual reconocido por todos, Miguel de Unamuno.

El origen del grupo que conforma la Generación del 98 estuvo constituido principalmente por tres autores: Pío Baroja, Ramiro de Maeztu y Azorín. Además de estos tres destacados escritores, también debemos mencionar a Miguel de Unamuno, Antonio Machado, Ramón María del Valle-Inclán y Ángel Ganivet, entre otros muchos.

CONTEXTO HISTÓRICO

El siglo XIX termina con una grave crisis: el final del imperio colonial español: España pierde Cuba, Puerto Rico y Filipinas. Este acontecimiento provocó una ola de indignación y protesta que se manifestó en literatura a través de los escritores de la Generación del 98, cuyos principales componentes fueron: Miguel de Unamuno, Pío Baroja, Azorín, Antonio Machado y Valle- Inclán. Es Azorín quien propone esta denominación en unos artículos de 1913; aunque la idea fue rechazada inicialmente por algunos miembros de la generación como Baroja, el concepto se impone finalmente. Todos ellos adoptaron una actitud crítica ante la situación política y social del momento. Son precisamente algunos de estos autores los que marcan un cambio en la narrativa, a partir de 1902: Azorín con La voluntad, Baroja con Camino de perfección, Unamuno con Amor y Pedagogía y Valle-Inclán con Sonata de otoño: inician un camino innovador, alejándose del Realismo y buscando la expresión de la realidad personal e interior, bajo la influencia de la filosofía pesimista de Schopenhauer.

 
 Rasgos de esta novela son:
  • La historia, lo que se cuenta, pierde importancia. Las acciones son mínimas y el espacio yel tiempo están poco definidos.
  • Interesa el mundo interior del protagonista, estados anímicos, reflexiones...
  • El protagonista es un inadaptado, antiburgués, rebelde, amoral, fracasado, que a veces llega a la destrucción total
  • Narración fragmentada: selección de momentos significativos mezclados con reflexiones.
  • Reaparición de la novela dramatizada o dialogal (el narrador cede la voz a los personajes:diálogos, monólogos...)

RASGOS GENERALES

La mayor parte de componentes del grupo seguían una ideología de izquierdas, socialista o anarquista. Su rebeldía y espíritu progresista marcaron también muchas de sus obras. La Generación del 98 se consideraba a sí misma regeneracionista, un movimiento intelectual que meditaba sobre las causas de la decadencia en España.

  • Evolución de ideas políticas:  El denominado "grupo de los tres"(Baroja, Azorín y Maeztu) y Unamuno evolucionan desde una juventud revolucionaria radical hasta actitudes plenamente conservadoras o francamente reaccionarias; en cambio, Antonio Machado y Valle-Inclán experimentan un proceso radicalmente inverso: de sus actitudes conservadoras iniciales evolucionaron hasta una madurez comprometida con la Segunda República y el Frente Popular.
  • Intentaron aclimatar en España las corrientes filosóficas del irracionalismo europeo, en particular de Friedrich Nietzsche (Azorín, Maeztu, Baroja, Unamuno), Arthur Schopenhauer (especialmente en Baroja), Sören Kierkegaard (en Unamuno) y Henri Bergson (Antonio Machado).
  • Europeísmo y gusto por lo castizo: En una primera propuesta hubo un intento de elevar España a la altura de Europa (europeizar España). Esto significaba abrirse a las corrientes modernas de pensamiento y vivir en un espacio amplio y sin fronteras.
  • El amor a España llevó a los noventayochistas a profundizar en el conocimiento de lo español. Ven la autenticidad de España en la Castilla medieval, libre, poderosa e invicta.
  • Sobriedad: los noventayochistas huyen de la grandilocuencia retórica y buscan la máxima claridad y llaneza. Su afán de expresividad les lleva a buscar términos poco frecuentes o arcaísmos.
  • Subjetivismo: la evolución del problema de España hacia posturas intimistas los lleva a la subjetividad y a una visión introspectiva de la realidad.
  • Idealización del paisaje: el paisaje castellano se convierte en el símbolo del alma española.
  • La preocupación por los problemas de España les hace subordinar la forma al contenido, por lo que recurren preferentemente al ensayo.
  • Reflexiones filosóficas: al producirse una interiorización de la crisis general del país, los noventayochistas reflexionan sobre el sentido de la vida, la religión, la existencia de Dios, el tiempo, etcétera.
  • Realización de actos públicos: Visita a la tumba de Larra (1901), manifestación contra la concesión del Premio Nobel a Echegaray (1904)

Recordando a Unamuno, Baroja y Azorín
Entre otros destacados de la 98 generación
Destacamos sus novelas sin fin
Recordando sus figuras para la ocasión

Eran un grupo preocupado por España
Influenciados por Castilla
Buscando entre sus villas
La solución a los males de nación

entre Nietzsche y Schopenhauer y su filosofía
entre la moderna Europa y la castiza Castilla en España
en las visitas a la tumba de Larra transcurrían
sus ideas, sus escritos y sus hazañas

Y a pesar de la evolución de sus ideas y pensamientos
y de la persecución que algunos sufrieron
siguen siendo recordados,  nunca murieron
dejaron su huella en la historia, retratando su momento

En la historia y en la literatura dejaron su huella y su legado
Abriendo nuevas arcas para futuras generaciones
recordando una época y tiempo pasado
en las novelas, obras, poesías y canciones