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martes, 25 de marzo de 2014

LOS DESPACHOS DE GUERRA DE MICHAEL HERR

INTRODUCCIÓN

Lejos de fijar una frontera entre periodismo y literatura, nos situamos en unos textos donde esta frontera aparece difuminada. Son trabajos que coinciden con las exigencias del periodismo pero difieren en las normas de estilo periodístico.
 


Nos encontramos con reportajes, entrevistas, perfiles y crónicas en cuya redacción se utilizan las técnicas de la narrativa. En palabras de Tom Wolfe "son textos parecidos a la novela pero sin ser novela".
  
En esos momentos, ya existe un grupo de periodistas que traspasan los límites convencionales de la profesión, recogen el material y realizan una labor de investigación muy detallada entrando en la historia con la obsesión de narra esa historia desde dentro: el periodista literario no es un comunicador improvisado, sino que es un periodista con experiencia ha indagado en el mundo de la literatura. Por tanto, son periodistas y literatos: Los periodistas del género escriben sus reportajes para que se lean como si fueran relatos, utilizando diálogos de gran realismo, descripciones muy detalladas, caracterizaciones y un lenguaje urbano. Asimismo, el periodista asume mayor protagonismo que en el periodismo convencional, ya que da su visión personal de los acontecimientos, aunque intenta hacerlo de la forma más objetiva posible.

El Nuevo Periodismo es criticado por su subjetividad y por la creación del llamado "periodismo militante". Paradójicamente, este periodismo militante deriva en el periodismo de investigación, periodismo donde el periodista asume el papel de perro guardián vigilando a los poderes políticos.

Uno de esos autores es Michael Herr, corresponsal de guerra durante la Guerra de Vietnam. Pero ¿quién era Michael Herr? Y ¿por qué su obra ha pasado a la historia habiendo miles de historias anónimas de miles de soldados que combatieron en la Guerra de Vietnam?



SOBRE EL AUTOR: MICHAEL HERR

Michael Herr (nacido el 13 de abril 1940 en Syracuse, Nueva York) es un escritor estadounidense y ex corresponsal de guerra, más conocido como el autor de Dispatches ( Despachos de Guerra)(1977), un libro de memorias de su tiempo como corresponsal para la revista Esquire (1967-1969) durante la guerra de Vietnam. El libro narra los testimonios del autor, sus vivencias, sus miedos y su experiencia en la guerra de Vietnam. La crítica ha alabado el libro: Para The New York Times Book Review es lo mejor " que se han escrito sobre la guerra de Vietnam ", el novelista John Le Carré lo llamó "el mejor libro que he leído sobre los hombres y la guerra en nuestro tiempo. " El propio Herr ha pasado a la historia como uno de los pioneros en el género literario de la novela de no ficción ( El Nuevo Periodismo), junto con autores como Truman Capote, Norman Mailer y Tom Wolfe.

Michael Herr

De 1971 a 1975 no escribió ninguna publicación. En 1977 se puso en contacto con el rockero Ted Nugent y escribió sobre la experiencia en un artículo de portada para la revista Crawdaddy en 1978.

Herr coescribió el guión de La chaqueta metálica, con su íntimo amigo el director Stanley Kubrick y el autor Gustav Hasford. La película se basa en la novela de Hasford corto temporizadores y el guión fue nominado para un premio de la Academia. También contribuyó a la narración de Francis Ford Coppola Apocalypse Now. Colaboró ​​con Richard Stanley por escrito el guión original de la adaptación de la novela de HG Wells, La isla del Dr. Moreau 1996. Sin embargo, Stanley afirma que las reescrituras posteriores cuestan Herr su haber escrito, omitiendo la mayor parte del material creado por los dos escritores. La omisión probablemente trabajó a su favor, sin embargo, ya que la película fue criticada por los críticos y escritores acreditados ganados Stanley y Ron Hutchinson un Premio Razzie al Peor Guión de 1997.

Herr escribió un par de artículos para la revista Vanity Fair sobre Stanley Kubrick , que más tarde se incorporaron en el pequeño libro de Kubrick , una biografía muy personal del director. Sin embargo, se negó a editar el guión de la película de Kubrick Eyes Wide Shut.

EL CONTEXTO DEL LIBRO: LA GUERRA DE VIETNAM

La guerra de Vietnam (1962-1975) ha sido, por ahora la guerra más larga en la que ha entrado Estados Unidos. La guerra se vendió como un intento de frenar el comunismo en el mundo, y fue propiciada tras el fracaso de la invasión de la Cuba de Fidel Castro (el llamado desembarco en la Bahía de Cochinos) quien adoptó el comunismo en 1962 y transformó Cuba en un sistema socialista.

Anteriormente, Vietnam pertenecía (junto a Camboya y a Laos) a la Indochina francesa, la cual había conseguido su independencia en 1954 dividiéndose en cuatro países:
  • Vietnam del Norte
  • Vietnam del Sur
  • Camboya
  • Laos
Hubo sobre todo dos grupos de personas cuyas ideas se enfrentaron y fueron los demócratas y los comunistas. Sus ideales se enfrentaron y pelearon con frecuencia. Esto condujo a una brecha grave del país que lleva a la formación de dos países - Vietnam del Norte y Vietnam del Sur.

Vietnam del Norte fue creada por los comunistas, liderados por Ho Chi Minh, y Vietnam del Sur fue formado por asesores militares estadounidenses para evitar que los comunistas de Vietnam del Norte se adueñaran del país, siguiendo así la Doctrina Truman. Sin embargo, el gobierno de Vietnam del Sur estaba dirigido por un dictador proestadounidense llamado Ngo Dinh Diem. Los Estados Unidos decidieron apoyar a Vietnam del Sur a pesar de la naturaleza de Diem: Estados Unidos le dio gran importancia a la supervivencia del Estado survietnamita, puesto que se creía que la victoria de los comunistas propiciaría la sucesiva caída en la esfera chino-soviética de los demás países de la zona, según el llamado efecto dominó.

Vietnam del Norte al ser un país comunista fue apoyado por Rusia y otros países comunistas como China. El principal problema de los Estados Unidos fue la fuerte resistencia de Vietnam del Norte y su guerrilla (el Vietcong) creada en 1960. Para los Estados Unidos, el territorio era desconocido y aviones o helicópteros no funcionó bien en los terrenos. Sin embargo, la guerra duró 13 años y cuando llegó a su fin, el primer ministro Diem fue asesinado a tiros y que es lo que liberó a los vietnamitas en el final. El país se unificó en 1975 y se convirtió en la República Popular de Vietnam.

Michael Herr cuenta en su libro que los soldados hablaban de lo poco que les gustaba la “película” de Vietnam. Criados en una cultura de cine y televisión, machacados durante años por películas bélicas, algunos de ellos, aun después de las primeras escaramuzas, se lo montaban de tal manera que actuaban ante las cámaras. Hasta el propio Herr reconoce que en sus primeros combates no se sintió especialmente mal. Era las mismas cosas que había visto en televisión, trasladadas a otro medio. Luego se dio cuenta que había escenas sin cortes ni montajes, y que los muertos no eran actores.

Estábamos ya rodeados de marines, había unos quince, y uno de ellos, un chaval bajo y fornido, de cara oscura y lisa, que parecía un enano gigante, se plantó delante y nos miró con clara hostilidad.
 
Así que vosotros sois corresponsales. No hacéis más que liar las cosas, amigos –dijo–. Mi viejo me manda cosas de los periódicos, y, según él sólo escribís mierda.
Un par de marines le abuchearon, la mayoría rieron. También Lengle se echó a reír.
–Bueno, chaval, qué quieres que te diga. Nosotros hacemos lo que podemos.
–¿Pero por qué no contáis las cosas como son?
–Este jodido Krynskli –dijo uno, dándole al chaval un golpe en la nuca.
Según su casco, era el Vengador en persona, y había venido a ayudarnos, justo a tiempo. Parecía un estudiante de primer curso de teología, ojos azul claro, nariz respingona, pelo como barbas de maíz y una expresión que indicaba tal confianza e inocencia que enseguida pensaba que ojalá hubiese siempre alguien que se cuidase de él. Parecía muy molesto por lo que acababa de decirnos.
–No le hagáis caso a ese gilipollas –dijo–. Maldita sea, Krynski, no sabes qué coño dices. Estos tíos son de primera, lo digo en serio.
–Gracias, hombre –dijo Langle
–Era una broma –dijo Krynski.
–No te preocupes, hombre.
Pero el Vengador no estaba dispuesto a dejar así las cosas.
–Estos tíos se arriesgan mucho, entiendes, comen lo mismo que nosotros y duermen también en el barro. No tienen obligación de estar aquí oyendo tus chorradas. ¡No tienen siquiera obligación de estar aquí, en esta guerra!
–Oye, ¿qué quieres decir con eso? –dijo Krynski, completamente desconcertado–. ¿Vas a decirme que estos tíos vinieron aquí voluntarios?
–¿Pues qué creías, soldado de mierda? –dijo el Vengador–. ¿Creías que eran unos soldados de mierda como tú?
169 HERR, Michael. Op.cit. Pág. 24.

 SOBRE DESPACHOS DE GUERRA

El título del libro hace referencia a la manera en que recibían la información bélica los periódicos en caso de conflicto: el ministerio de defensa emitía un comunicado que luego la prensa se encargaba de difundir sin objeciones. Michael Herr con este título quiere denunciar la forma en que vendía Estados Unidos la guerra de Vietnam como una cruzada contra los comunistas, deshumanizándola, ocultando a la opinión pública la otra cara de las guerras: los heridos, los muertos, las tragedias…
 
El libro recopila una serie de crónicas de Michael Herr para la revista Squire entre 1967 y 1969. Su autor analiza la contienda desde un punto de vista poco ortodoxo (utiliza el punto de vista del narrador testigo), lo que permite acercar la guerra a la opinión pública, situar en el mapa un lugar tan lejano para los estadounidenses como es Vietnam y, a través del periodismo militante acerca el tema a los lectores a través de la subjetividad y las experiencias del autor, firmando una de las grandes obras del Nuevo Periodismo.

En Vietnam, los militares dejaron manos libres a la prensa, como había ocurrido en aquel período entre 1865 y 1914, hasta la Primera Guerra Mundial, conocido como la edad de oro del corresponsal de guerra. Con la Segunda Guerra Mundial llegarían la estrecha censura y el alejamiento del periodista de los frentes. Pero esa niebla se levantaría en Vietnam y tanta libertad pasó su factura: Podía dejarte que siguieras pensando que todos nosotros éramos valerosos, ingeniosos, apuestos y vagamente trágicos, que éramos una especie de grupo sin igual, un comando supercojonudo, los Peligrosos Chi, amantes del peligro, sabios y sensibles. Podría haberlo utilizado yo mismo, la película habría sido mucho más vistosa, pero habría que aclarar bien lo que significaba este “nosotros”.

Las crónicas de Michael Herr no entran en debates moralizantes sobre la participación de Estados Unidos, ni en explicaciones oficiales: son crónicas sobre la experiencia americana en Vietnam y sobre los hombres que combatieron en aquella guerra. Los que estaban al final de la cadena, los soldados anónimos, los nadie, los verdaderos protagonistas de la contienda. Jóvenes que no sabían muy bien lo que hacían allí, que no sabían lo que era el comunismo ni lo que significaba el mundo libre del que tanto hablaban los gobernantes de su país, chicos poco cualificados, de clase baja en su mayoría, porque los hijos de la gente rica no solían ir a Vietnam y se pegaban la vida padre sirviendo en la Guardia Nacional. Entre combate y combate escuchaban a Jimmy Hendrix, a The Doors y a The Rolling Stones, y se ponían ciegos de cerveza, bourbon, marihuana y heroína mientras el enemigo les esperaba agazapado en la jungla, resistiendo a base de agua y arroz. Muchos murieron, otros muchos acabaron mutilados, muchos se volvieron locos o drogadictos, muchos fueron incapaces de digerir el horror que habían vivido y no consiguieron readaptarse a la vida civil.

Esto es lo que cuenta Michael Herr en Despachos de guerra, y lo hace con una libertad, una ironía y una elocuencia que asombran. El libro está envuelto en esa atmósfera tan propia de la juventud estadounidense de aquellos años; cargada de psicodelia, drogas y rock and roll.

Despachos de Guerra no sólo describe a los combatientes y a las víctimas, también describe a una generación de periodistas independientes que iniciaron un nuevo modo de contar las cosas alejados de los grandes medios de comunicación. Herr se centra sobremanera en la figura de tres fotoperiodistas legendarios: Tim Page, Sean Flynn y Dana Stone.

La contribución más brillante al cine de Herr fue la autoría del guión de “La Chaqueta Metálica” (Full Metal Jacket, 1987) junto a su amigo, Stanley Kubrick y al periodista Gustav Hasford, quien fue corresponsal de los marines en Vietnam. De hecho, el protagonista de la película (el sargento James T. Davis, el recluta bufón) está basado en la figura de Michael Herr.


La obra permite a los lectores acercar un paisaje tan lejano como Vietnam. La guerra de Vietnam es uno de los temas del Nuevo Periodismo: Michael Herr a través de Despachos de guerra narra miles de historias personales humanizando un conflicto bélico (por eso, el libro exige el uso de la primera persona y de la subjetividad).

El libro es el testimonio de uno de los tantos soldados americanos que fueron reclutados (forzosamente) para ir a la Guerra de Vietnam: Michael Herr convivió con los soldados americanos, siendo uno más, preguntando, haciendo fotos, humanizando un conflicto bélico.
 
Despachos de guerra es todo un clásico, una obra maestra del periodismo, de la época dorada en la que los corresponsales extranjeros tenían libre acceso al frente, un error que políticos y militares norteamericanos no volvieron a cometer y que llevó al control estricto en la guerra de Irak.

Herr no era de aquellos enviados —y hubo muchos— que solo se arriesgaban en visitas al frente organizadas por el mando y con fuertes garantías de seguridad, que se quedaban la mayor parte del tiempo en Saigón, trasegando whisky en el hotel, releyendo en busca de referencias cultas a Graham Greene, Joseph Conrad y tal vez Marguerite Duras, fagocitando experiencias de los colegas que volvían de primera línea y escribiendo con buena pluma y mayor desvergüenza vibrantes y heroicas crónicas sobre batallas que no habían presenciado.

Herr formaba parte de ese gremio de periodistas militantes, como el fotógrafo Sean Flynn —hijo de Errol, desaparecido en Camboya—, que mostraron con su trabajo la crueldad sin sentido del conflicto, que le metieron con toda su crudeza en los cuartos de estar de los hogares de clase media y en los campuses universitarios de su país, y que alimentaron así las protestas ciudadanas que contribuyeron a acabar, hace casi 40 años, con una guerra absurda e imperialista que se cobró más de 50.000 vidas estadounidenses y millones de vietnamitas.


La estructura es caótica y entremezcla muy rápidamente distintas situaciones geográficas y temporales, ya que el ritmo del relato parece asemejarse a la propia experiencia de Herr. Como el propio Michael Herr reconoce “Tardé un mes en perder aquella sensación de ser un espectador de algo que era en parte caza y en parte espectáculo”

La obra está situada entre 1967- 1968, es decir, en plena guerra de Vietnam. A medida que avanzan las páginas, las confesiones sobre su estado de ánimo, sus miedos, y sus depresiones, van dejando paso de forma sutil al relato del día a día de los soldados, auténticos protagonistas.
 
Despachos de guerra está estructurado a partir de seis capítulos construidos a base de fragmentos o notas de lo que parece un diario personal de Herr, patentado así por el empleo constante de la segunda persona del singular que dota al relato de un tono confesional, intimo, revelador. La escritura de Herr está tejida por párrafos largos a través de un encadenamiento de oraciones a base de conjunciones y una yuxtaposición de puntos de vista. Herr escribe por ejemplo por momentos desde el punto de vista del frente americano: una primera persona del plural, incluyente pero nada complaciente porque se desmarca del patriotismo y el espíritu heroico haciendo de eso una crítica implícita a la tendencia intervencionista de la nación a la que pertenece.

En esa yuxtaposición de puntos de vista, Herr fundamenta el relato en planos discursivos que incluyen la síntesis explicativa o el resumen, lejos del ensayo explícito sobre las causas y los efectos del conflicto; y la descripción y la acción de las escenas vividas de primera mano o reconstruidas a través de puntos de vista en tercera persona.

Esto me lo contó Bob Stokes, de Newsweek: En el gran hospital de la Infantería de Marina de Danag, tienen lo que llaman el “pabellón de la mentira blanca”, donde llevan algunos de los casos más graves, aquellos que pueden salvarse, aunque nunca volverán a ser los mismos. Allí llevaron a un joven marine medio inconsciente y lleno de morfina, que había perdido las piernas. Cuando le metían en el pabellón, volvió en sí unos instantes y vio a un capellán católico a su lado.
–Padre –dijo–, ¿estoy bien?
El capellán no sabía qué decir.
–Tendrás que hablar de eso con los médicos, hijo.
–Padre, ¿tengo las piernas bien?
–Sí –dijo el capellán–. Claro.
Pero a la tarde siguiente, había pasado la conmoción y el muchacho se había enterado ya de todo. Estaba tumbado allí en su cama cuando pasó el capellán.
–Padre –dijo el marine–. Me gustaría pedirle una cosa.
–¿Qué, hijo?
–Me gustaría tener esa cruz.
Señaló la pequeña cruz de plata de la solapa del capellán.
–Por supuesto –dijo el capellán–. ¿Pero por qué?
–Bueno, fue lo primero que vi ayer cuando desperté, y me gustaría tenerla.
El capellán se quitó la cruz y se la dio. El marine la apretó con fuerza en el puño y miró al capellán.
–Mentiste, padre –dijo–. Sí, soplapollas, mentiste


Forma parte del llamado “periodismo militante”; periodismo que a través de la subjetividad y la primera persona acercan el tema a los lectores y lo dotan de verosimilitud; y permiten informar verazmente sobre una guerra o un conflicto. También Herr muestra la hostilidad de algunos soldados con los corresponsales de guerra y con la prensa: En ese momento, los periódicos de Estados Unidos se habían volcado a favor de la intervención en Vietnam, convenciendo a una gran parte de la opinión pública de la necesidad de combatir en Vietnam para frenar el comunismo. Sin embargo, los testimonios de Herr muestran la realidad de los soldados, la realidad de la guerra: aquello que el gobierno estadounidense no quería que la opinión pública supiese.

Había un par de marines hablando con Flynn y con Wheeler de sus cámaras, cuál era el mejor sitio para comprar lentes, la velocidad adecuada para determinada toma, yo no podía seguir la cosa. Los soldados sabían lo suficiente de los medios de difusión como para tomarse más en serio a los fotógrafos que a los corresponsales, y llegué a encontrar oficiales que se negaban a creer que yo fuese un corresponsal de verdad porque nunca llevaba cámara.
Estábamos ya rodeados de marines, había unos quince, y uno de ellos, un chaval bajo y fornido, de cara oscura y lisa, que parecía un enano gigante, se plantó delante y nos miró con clara hostilidad.
–Así que vosotros sois corresponsales. No hacéis más que liar las cosas, amigos –dijo–. Mi viejo me manda cosas de los periódicos, y, según él sólo escribís mierda.
Un par de marines le abuchearon, la mayoría rieron. También Lengle se echó a reír.
–Bueno, chaval, qué quieres que te diga. Nosotros hacemos lo que podemos.
–¿Pero por qué no contáis las cosas como son?
169 HERR, Michael. Op.cit. Pág. 24

La Guerra de Vietnam fue el último conflicto bélico donde el ejército estadounidense permitió total libertad de prensa: sin embargo, esa libertad de la que gozaban los periodistas se convirtió en un problema para los políticos, que habían vendido la guerra como una cruzada contra el comunismo, cuando la opinión pública estadounidense observaba que la guerra de verdad poco tenía que ver con heroicidades y mucho con la peor de las miserias humanas: a diferencia de las guerras actuales, las cuales se han convertido en un elemento propagandístico más de los Estados Unidos ( las dos Guerras del Golfo, la invasión en Libia…), Despachos de Guerra humaniza un conflicto, transmitiendo las verdades de los soldados, la situación en el frente de batalla, dotando a la obra de verosimilitud, verosimilitud que ha desaparecido con la cobertura mediática de las actuales guerras, en las que se observa la doble moral del lenguaje bautizando como “guerras humanitarias” a invasiones de la OTAN o Estados Unidos o utilizando la palabra “pacificación de los conflictos”, palabra que siempre ha sido la máscara de las guerras imperialistas.

Así la guerra se convierte en un escenario exclusivo para el ámbito del espectáculo en directo. La inmediatez con que se transmite la información, relajándose los controles de verificación, y la competencia entre los medios, hacen todavía de la cobertura de guerra un escenario propicio para la mentira y la manipulación con que se envuelve un escenario bélico que creemos imposible pero cierto. Eso parece inevitable, como la muerte. Y es la muerte para el periodismo.

La Chaqueta Metálica

La obra de Herr inspiró la película La Chaqueta Metálica de Stanley Kubrick, de la que Michael Herr fue coautor del guión y su figura está retratada en el protagonista, el “recluta bufón”, el sargento James T. "Joker" Davis.


En 1967, durante la Guerra de Vietnam, un nuevo grupo de reclutas llega al centro de entrenamiento de Parris Island y es puesto a las órdenes del sargento mayor Hartman quien emplea tácticas draconianas para convertir a sus hombres en infantes de marina endurecidos y preparados para el combate. Entre ellos se encuentran Bufón, Cowboy y Patoso. Este último se ha ganado el apodo después de enfurecer al sargento Hartman y por ello queda bajo la tutela de su compañero Bufón, al que ha nombrado jefe de su pelotón por insistir en negarse a creer en la Vírgen María.

En enero de 1968, Bufón se ha convertido en cabo y corresponsal de guerra de los Marines en Vietnam, trabajando en el periódico militar Barras y Estrellas. Ha sido asignado a una unidad de relaciones públicas en Da Nang con el soldado Rompetechos, un fotógrafo de combate. Rompetechos quiere entrar en acción, como Bufón afirma que ha hecho. Sin embargo, los infantes de marina de la base dicen que Bufón no posee lo que ellos llaman "la mirada de los mil metros", aquella mirada que tiene un hombre que ha visto la guerra. Esta charla se interrumpe por los disparos y las explosiones que comienzan con la conocida ofensiva del Tet: el ataque de los norvietnamitas aprovechando el alto el fuego del Tet, la festividad del año nuevo chino para dar la bienvenida al Año del Mono.

También, tanto en Despachos de guerra como en La chaqueta metálica, se acabó con algún mito ampliamente extendido, como el del poder sobrenatural de los Marines. Se repetía una y otra vez que los Marines de la Armada estadounidense eran los soldados más temibles que pudiese tener cualquier Ejército, aunque ese poder no fue suficiente en Vietnam para ganar la guerra. La idea era que «un marine era mejor que diez amarillos» o que, como diría el Sargento instructor Hartman, «el arma más mortífera del mundo es un marine y su fusil»; el problema es que , como decía Herr, la idea «era inmortal, pero el soldado no».

La selva, los monzones, la guerrilla, el disparate de combatir en un país ajeno o de creer que los americanos eran «una nación de cazadores carnívoros con muchas proteínas, mientras que los otros solo comían arroz y roñosas cabezas de pescado». Las más de 300.000 toneladas de napalm que el Ejército estadounidense lanzó por todo Vietnam. Todo empezaba a desmoronarse y ya había empezado la ofensiva del Tet que, en palabras de Herr, «estaba poniendo a los corresponsales, casi tanto como a los soldados y a los vietnamitas, más cerca del precipicio de lo que nunca hubiese deseado».

La ofensiva del Tet, que duró más de nueve meses, se llamó así porque se hizo coincidir con la celebración del Año Nuevo vietnamita –Têt Nguyên Dán–; de nuevo un ataque inesperado. Solo durante los primeros días del Tet los corresponsales tuvieron la 'suerte' de sobrevolar Vietnam subidos a un helicóptero de combate y, al menos, Herr nunca volvió a repetir.

Allí estaba él, en la batalla de Hue, una de las más sangrientas de esta guerra interminable en la que los marines americanos junto al Ejército de Vietnam del Sur, acabaron con alrededor de 10.000 efectivos del Ejército norvietnamita. «Sentado ante un filete en Saigón, establecí una vez desagradables conexiones entre carnes, carne podrida y calcinada del invierno anterior en Hue», escribió en sus diarios.

La segunda parte de La chaqueta metálica capta el caos de la mente de Hasford y sus colegas. El absurdo de la guerra. Muestra a los ladrones campando a sus anchas, la manipulación de las noticias dadas por la prensa, el mercadeo con las prostitutas y a niños y a mujeres siendo sacrificados como piezas de ganado hasta la parte final: una escena maravillosamente rodada en la que asistimos a cómo una adolescente vietnamita es capaz de provocar el pánico entre un escuadrón de marines y acabar con la vida de varios de ellos. 
Michael Herr y Stanley Kubrick

CONCLUSIONES: LA RELEVANCIA DE DESPACHOS DE GUERRA

Despachos de Guerra se ha convertido en una obra de vital importancia para entender la Guerra de Vietnam: es cierto que se han hecho muchos más libros y películas sobre este conflicto, pero Despachos de Guerra
 
Ante la competencia por la exclusiva, a costa de la veracidad, Herr nos dice también que la mejor noticia no es la que se da primero, sino la que se da mejor. Es ésta una condena que libera y que permite que los relatos merezcan una lectura con perspectiva histórica, como memoria o testimonio. Despachos de Guerra es, ya lo decía, una obra abstracta por el profundo acercamiento en los planos, periférica en el abordaje de episodios al margen de la oficialidad y marginal en cuanto al relato como resultado de la experiencia de un hombre solo en medio de un ejército de soldados y corresponsales.
 
En los escenarios bélicos, el peligro es algo imprevisible y es inevitable que el reportero esté a punto de morir alguna vez. Es esa la incertidumbre de lo que está fuera de control, de lo que no depende de ti. Herr asumió los riesgos y una actitud para poner en marcha con intuición un procedimiento periodístico por excelencia: permanecer el mayor tiempo posible en el escenario por describir y establecer contacto con los informantes, haciendo preguntas de manera insistente y observando hasta lo indebido.

Yo estaba allí para observar [...]. Yo fui a cubrir informativamente la guerra y la guerra me cubrió a mí; una vieja historia, a menos, claro está, que nunca la oyeras. Yo fui allí con la ingenua pero honrada creencia de que uno debe ser capaz de mirar cualquier cosa, honrada porque la asumí y pasé por ella, ingenua porque no sabía, tenía que enseñármelo la guerra, que eres tan responsable por todo lo que vieses como por todo lo que hicieras.

jueves, 20 de marzo de 2014

DIÁLOGO PARA PENSAR

Se reúnen en un bar un viejo sabio y un joven sabio. Empiezan una conversación:
  • Viejo: Mira, yo ya soy viejo. Ya he luchado suficiente. y ¿para qué? las cosas siguen igual . Nada ha cambiado. La gente no cambiará nunca. las cosas siempre serán igual.
  • Joven: Viejo,¿Acaso no hay motivos por los que merece la pena luchar? ¿por qué no seguir en las barricadas? ¿por que´no resistir hasta vencer? siempre hay que avanzar aunque sea predecible la derrota. Se puede perder mil batallas y, sin embargo, ganar la guerra.
  • Viejo:  Aun eres joven. Con los años y con el tiempo, te darás cuenta de que algunas cosas son así, imperecederas,  y así tienen que continuar. Es ley de vida, es lo natural.
  • Joven: Estoy en un brete: ¿Por qué dejar las cosas? ¿Por qué no proseguir? ¿es la edad la decadencia de nuestro porvenir? ¿debo rendirme? ¿debo abandonar la batalla? ¿dejar a un lado mi optimismo juvenil? entonces ¿ para qué quiero vivir?
  • Viejo: Cuando yo era joven, luché por cambiar el mundo. Mas aprendí a las duras que con sueños no pagas facturas. Es un consejo lo que te voy a dar: adaptarte a la sociedad o excluido serás. La gente no quiere complicaciones: no le gusta pensar porque les provoca sufrimiento, dolor y miedo. Estás a tiempo de elegir otra vida.
  • Joven: Seamos realista, exigimos lo imposible. soy un rebelde, si. pero un rebelde con causa: un rebelde que analiza el mundo, lo observa, aprende de él y se pregunta ¿por qué? ¿por qué suceden las cosas' ¿por qué la gente no tiene trabajo? ¿por qué cuesta más la cesta de la compra? ¿por qué no puedo tener una sanidad pública? ¿por qué mis hijos no pueden tener una educación digna y de calidad? ¿por qué van a tener que trabajar más años y cobrar menos? ¿por qué el futuro se pinta más negro para  ellos? Si me niegas mi rebeldía, mi derecho a desobedecer ¿entonces por qué merece la pena vivir? ¿por qué merece la pena luchar?
  • Viejo: La lucha es la supervivencia. La lucha es el vivir y el convivir. Si esto no cumples, pronto llegará tu fin.
  • Joven: gracias por el consejo, anciano. Muchas de tus palabras son sabias, pero la rebeldía en mí no encuentra salida: Para cambiar el mundo, he de cambiar primero mi vida.
Se va el joven sabio y el viejo medita:

Tener rebeldía todo el día, no garantiza una próspera cosecha. Pero tener rebeldía en la cabeza, nos garantiza ser seres humanos. No cambiaremos el mundo en un día, pero tenemos la certeza de recordar nuestra lucha con melancolía.

Como conclusión:
 La rebeldía es efímera, pero más vale haber sido rebelde que haber sido vegetal: este último se cultiva y es fácil de arrancar; la rebeldía en los recuerdos perpetuará.
La rebeldía no es un grito ronco de rabia: es conocer el mundo que te rodea, observarlo, ser consciente del dolor ajeno, tener empatía, preguntarte por qué sufre la gente, qué puedo hacer yo para cambiarlo.
Es necesario ser rebeldes con una cusa: rebeldes para aprender y sabios para comprender, pues más vale ser un hombre libre y sabio, que acabar como una oveja en un rebaño.

lunes, 17 de marzo de 2014

EL DERECHO A DESOBEDECER



Nuestra historia está repleta de leyes injustas que fueron modificadas gracias a la presión social: desde la
esclavitud hasta el aparheid, la desobediencia civil es un motor de cambio de la sociedad.
El ser humano es el único ser vivo que es capaz de crear su propio destino. Puede desafiar todas las normas establecidas por la propia sociedad, por los dioses y por la naturaleza y salir victorioso gracias a su lucha y a su constancia.
La desobediencia civil ha sido el motor que ha permitido derruir imperios, acabar con la esclavitud, mejorar las condiciones de vida de la gente, exigir los mismos derechos que las clases dominantes…. Es una parte fundamental de nuestra existencia.
La política se basa en una lucha de un poder contra otra otro. El resultado para que uno sea derrocado y la balanza se rompa es la desobediencia. Sin embargo, la desobediencia tiene que tener una base: no valen los rebeldes sin causa, como el mítico James Dean. Toda rebeldía nace del pensamiento.

Levántate y piensa

Lo más revolucionario que se ha escrito en la historia de la humanidad no está en las obras de Lenin, de Stalin  o de Mao. Lo más revolucionario puede ser una simple frase en la pared:

Levántate y piensa

Levántate y piensa: es necesario mirar a tu alrededor, observar, pensar y preguntarte por qué. Esa es la base de la rebeldía ¿por qué funciona esto así? ¿por qué tengo que aceptarlo?... es la revolución intelectual, la que dice no me da la gana, no me gusta, no quiero hacerlo  y la que cimienta la base de todas las revoluciones.
La toma de conciencia, el preguntarse por el porqué de las cosas, entender y comprender la realidad para poder cambiarla... todo nace desde el pensamiento crítico, desde la mirada crítica de la sociedad, de la continua evolución del ser humano que deshecha lo que le es inútil y busca desesperadamente crear algo nuevo: desde el lenguaje, desde la educación, desde una serie de valores que sustenta su pensamiento e ideología.


¿Es legítimo desobedecer?

Henry David Thoreau fue el primer autor  en plantear la desobediencia civil contemporánea: En 1846, Thoreau se negó a pagar impuestos debido a su oposición a la guerra contra México y a la esclavitud en Estados Unidos, por lo que fue encarcelado. De este hecho nace su tratado La desobediencia civil, en que deja entrever sus ideas políticas. En este texto se declara uno de los conceptos principales de su ideología: la idea de que el gobierno no debe tener más poder que el que los ciudadanos estén dispuestos a concederle, llegando a tal punto que propone la abolición de todo gobierno. Su ensayo fue influyente en Lev Tolstói y en Mahatma Gandhi.

¿Es legítimo desobedecer? Sí, cuando un presidente llega al gobierno con un programa y lo incumple paulatinamente aludiendo a algo tan abstracto como la realidad.

¿Es legítimo desobedecer? Sí, cuando tratan de imponer mediante la coacción un pensamiento único, hay que recordad que el arma más poderosa y más eficaz es la educación


¿Es legítimo desobedecer? Sí, cuando la democracia está secuestrada por los banqueros y beneficia a una élite mientras el resto de la población sufre.

¿Es legítimo desobedecer? Sí, porque la historia nos ha demostrado que la única forma de conseguir derechos son nuestras propias manos y nosotros mismos.

¿Es legítimo desobedecer? Sí, porque es el único motor del cambio.

Si algo ha demostrado la historia es que el único factor clave para mejorar la humanidad es el propio ser humano, el rebelde que se niega a aceptar que esto o aquello es lo verdadero, el rebelde que se atreve a pensar y a razonar y cuyo pensamiento le lleva a rebelarse, como el Lucifer de John Milton en el paraíso perdido, como Prometeo contra los dioses del Olimpo y le permite romper con el pensamiento único imperante.

Remitiéndome a Oscar Wilde, La desobediencia, a los ojos de cualquiera que haya leído la historia, es la virtud original del hombre. El progreso ha llegado por la desobediencia, por la desobediencia y la rebelión.



viernes, 14 de marzo de 2014

KARL MARX

Breve biografía 

Karl Marx nació en Treveis, Alemania el 5 mayo de 1818. Su padre fue un abogado judío convertido en protestante.

En 1835 comenzó sus estudios universitarios en la Facultad de Derecho de Bonn, pero los dejó para estudiar filosofía en Berlín.

Se doctoró en 1841 en Jena con una tesis titulada Diferencia entre la filosofía de la naturaleza de Demócrito y la de Epicuro, donde se unió a los filósofos de la izquierda hegeliana: Bruno Bauer, Ludwig Feuerbach, Arnold Ruge y Moses Hess. Su tesis sentaba las bases del materialismo histórico al retornar de ludwig Feuerbach los fundamentos de una crítica religiosa

Además, desde 1841 hasta 1843 colaboro como periodista y jefe de redacción del diario liberal Rhenische Zeitun. Pero por la tendencia democrática del periódico fue censurado varias veces, hasta suprimirlo.

En 1844 se traslada a París, ahí a conoce a los socialistas revolucionarios, y se interioriza de los escritos de Saint Simon, quien también ejerce una gran influencia en Marx. Este se dirige hacia París y se reúne con Federico Engels desarrollando las primeras tesis sobre el comunismo moderno. Este trabajo analiza el aspecto filosófico, económico y político, este trabajo lo hizo pensar de otra manera.

Después de estar un tiempo en este país, en 1847 este promulga junto a Engels un documento llamado “El Manifiesto Comunista” que sintetiza los principios marxistas.

En 1848, Marx y Engels retrataron la evolución natural de una utopía comunista desde el capitalismo. Esta teoría revolucionaria agregó combustible a las pugnas sociales que caracterizaron a Europa durante la mitad posterior del siglo XIX.

De 1850 a 1860, Marx y su familia sufren extremas privaciones: varios de los hijos mueren de miseria. Marx no abandona su actividad febril.

A partir de 1871, su actividad decae, la clase obrera, o el proletariado, así definida por Marx, surgió de la industrialización creciente de Europa y los Estados Unidos durante ese tiempo. En Das Capital, Marx explicó que los objetos tienen un valor único que depende de la mano de obra humana que se usa para hacer la mercancía. El creyó que esta " teoría del valor del trabajo" hizo al trabajador más importante que el capitalista quien explota la labor del trabajador. En concepción utopía de Marx, comunismo, no hay capitalismo y ningún estado, simplemente una sociedad de trabajo en que todos dan de acuerdo a su capacidad y participación de acuerdo a sus necesidades.

A la muerte de Marx (14 de marzo de 1883) Engels asumió la dirección del movimiento marxista y completó y publicó los tomos II y III de “El Capital” en 1885 y 1889.

IDEAS FILOSÓFICAS ECONÓMICAS

Durante su juventud, y tras su formación en filosofía, Marx recibió la influencia del filósofo alemán predominante en Alemania en aquel tiempo, Hegel. De este autor tomó el método del pensamiento dialéctico, al que, según sus propias palabras, pondría sobre sus pies; significando el paso del idealismo dialéctico del espíritu como totalidad al materialismo histórico. 

Una interpretación sobre el desarrollo de la obra de Marx, interpretación del francés Louis Althusser, considera que los escritos de Marx se dividen en dos vertientes. Esta interpretación es relevante en la exegética marxista, pero a la vez es muy polémica y pocos autores la mantienen al día de hoy. Althusser encuentra dos etapas:

En la primera etapa, Marx hasta 1845 paso un periodo en que estudia la alienación y la ideología, desde una perspectiva cercana al humanismo influida en gran parte por la filosofía de Ludwig Feuerbach.

Paralelamente a estas ideas describe al hombre con diversas concepciones: lo considera un ser real de carne y hueso; es únicamente el resultado de la historia económica, un predicado de la producción de la misma.

Además, piensa que el hombre se realiza modificando la naturaleza para satisfacer sus necesidades en un proceso dialéctico en que la transformación de agente y paciente es transformación mutua.
Cuando Marx habla de 'realidad' hace referencia al contexto histórico social y al mundo del hombre y asegura que el hombre es sus relaciones sociales. 
 
Para Marx, lo que el hombre es no puede determinarse a partir del espíritu ni de la Idea sino a partir del hombre mismo, de lo que éste es concretamente, el hombre real, corpóreo, en pie sobre la tierra firme. El hombre no es un ser abstracto, fuera del mundo sino que el hombre es en el mundo, esto es el Estado y la sociedad.

La libertad, la capacidad de actuar eligiendo, está limitada a las determinaciones históricas, pero es, al mismo tiempo, el motor de aquellas cuando las relaciones sociales y técnicas entran en crisis.
“Dios, la Filosofía y el Estado constituyen alienaciones en el pensamiento, alienaciones dependientes de la alienación económica” era lo que Marx consideraba una única enajenación real.

Políticamente, el pensador alemán aboga por una sociedad comunista. Entre el hombre alienado (aquel que no coincide consigo mismo) y el hombre comunista (aquel que finalmente es igual a hombre) se coloca el proceso transformador. Sólo en la sociedad comunista habrá desaparecido toda alienación.

En la segunda etapa, Marx maduró (1845-1875): Según Althusser, 1845, el año de La ideología alemana y las Tesis sobre Feuerbach, marca la ruptura epistemológica , a partir de la cual Marx rompe con su etapa anterior, ideológica y filosófica, e inaugura un período científico en el cual desarrolla estudios económicos e históricos usando el método del materialismo histórico.
Marx inaugura el continente historia, el cual es eminentemente el período de su magna obra: El capital. Crítica de la economía política. Más información aquí 

Barbudo revolucionario
enemigo del capital
defensor de los proletarios
creador de la Internacional

Padre y mentor de la ideología y de la razón
defensor de la lucha de clases y partidario del proletariado
materialista frente al idealismo, defensor de la revolución
crítico contra todo lo establecido y los alienados 

izquierda hegeliana que explica el mundo y la realidad
no para entenderla, sino para transformar el mundo y cambiarlo de base
ideólogo del Hombre Nuevo que lucha para transformar la sociedad
con la utopía por bandera, bandera roja emancipadora de su clase

clase proletaria siempre en guerra con la clase dominante burguesa
clase que lucha por su emancipación
clase obrera, vanguardia de la revolución 
clase que no tiene nada que perder salvo sus cadenas

Burgués defensor de los obreros que trabajó en desarrollar una teoría
Que beneficiara a la inmensa mayoría
luchando contra las ideas y la ideología dominante 
que buscaba que nada cambiará, que todo fuera igual que antes 

Figura presente y destacada en la historia
revolucionario y pensador rebelde
dejaste tu huella en la historia
el fantasma del comunismo vuelve

Ortega y Gasset afirmó:
se equivocó Carlos Marx
y yo mirando un mapamundi
afirmo: joder, si llega a acertar
Karl Marx

lunes, 10 de marzo de 2014

CINCO MINUTOS

MONÓLOGO INTERIOR

El panorama es espantoso. Nos avisaron hace cinco minutos. No llegamos a tiempo ¡dios! Estoy destrozado. Ver a ese niño atrapado entre los hierros… fue horrible. No pude hacer nada, no pude salvarle. Ver cómo su vida se desvanecía entre mis brazos… solamente por cinco minutos… si hubiera llegado antes… ¡solo por cinco malditos minutos! Tenía que haber llegado antes… tenía que salvarlo… ¡solo por cinco minutos!

SOLILOQUIO

Llegamos tarde. Aunque solamente tardamos cinco minutos, los coches estaban destrozados y ardiendo. Vimos a un niño atrapado entre los escombros. Intentamos sacarlo sin éxito. El niño murió delante de nuestros ojos. No pudimos hacer nada. Estoy hecho polvo.

ESTILO INDIRECTO

Dionisio Rodríguez, bombero contó que llegaron a los cinco minutos del accidente y añadió que él fue el primero en acercarse, viendo los coches siniestrados. Estos formaban un amasijo de hierros incendiados. También había un niño atrapado entre los hierros que falleció. No pudo hacer nada. Declaró que había sido espantoso. Dionisio finalmente concluyó que estaba hecho polvo.

ESTILO INDIRECTO LIBRE

Llegaron a los cinco minutos del accidente. Cinco malditos minutos. Los bomberos no pudieron hacer nada para sacar al niño de los amasijos. Dionisio, el bombero, lo intentó por todos los medios posibles. ¡Dios mío! No pudieron salvarle la vida. Fue espantoso.

ESTILO DIRECTO

-¡Dios Mío! Y yo sin poder hacer nada…
Dionisio Rodríguez era bombero. Acababa de recibir una llamada que avisa de un incendio, donde un niño estaba atrapado entre los escombros de los automóviles. Llegaron al lugar del incendio, pero no pudieron hacer nada:
Llegamos a los cinco minutos- relató a las cámaras- Nos habían avisado de un incendio que se había producido tras un accidente de coche.
Paró un momento para recuperar el aliento.
- Encontramos a un niño entre los amasijos. Intentamos sacarlos de allí pero no pudimos. ¡dios! El niño murió delante de nosotros y no pudimos hacer nada. Estoy hecho polvo…

DISCURSO NARRATIVIZADO

Llamaron a los bomberos. Había ocurrido un accidente. Los bomberos llegaron a los cinco minutos. Dionisio fue el primero en acercarse para intentar salvar al niño que estaba entre los escombros.
A pesar de todos los intentos, la tragedia se cristalizó y no pudo hacer nada para salvarlo.

sábado, 8 de marzo de 2014

QUERIDA COMPAÑERA Y CAMARADA

Querida compañera y camarada
que siempre estás con el fusil en la mano
siempre en el frente combatiendo

siempre al enemigo resistiendo
hombro con hombro, mano a mano
rompiendo los muros y las alambradas

Por lo que eres te quiero
una mujer guerrillera, no un florero
una camarada para lo bueno y para lo malo

una más en la lucha contra los tiranos
que nos ponen los grilletes y nos atan
a un sistema inhumano

donde nos golpean, esclavizan y maltratan
día a día quitándonos la libertad
sumergiéndonos en el océano de la necedad

querida compañera y camarada
tras veinte siglos de injusticias, la pólvora al fin nos liberó
y destruyó siglos y siglos de dolor y temor
dejando nuestras manos por fin desatadas

para construir un nuevo mundo en igualdad
destruyendo las injusticias del pasado
creando el sendero de la libertad
en el que caminaremos juntos de la mano




FALDA ROJINEGRA

Querida compañera,
siempre presente en mi memoria
fiel e indomable guerrera
inolvidable en la historia

en tus manos, las armas se ennoblecieron
y en el vuelo de tu falda rojinegra
que muchos tomaron por bandera
los ideales pervivieron

cientos de siglos nos separaban
hasta que la pólvora obró el milagro
y nuestros cuerpos se juntaban
en algo extraordinario

porque ni yo soy tuyo
ni tú eres mía
solos juntos
supimos hacernos compañía

Siempre eterna guerrillera, siempre libertaria
siempre madre, hermana, compañera de revolucionarios
siempre en la vanguardia
siempre guerrillera indispensable en el actual escenario

miércoles, 5 de marzo de 2014

EN RECUERDO A STALIN

Hijo del frío y del acero
Forjado por el viento y por el hielo
Azote contra el capitalismo y el fascismo
Padre de los pueblos y el socialismo

Arrabio,acero y campo
con lo bueno y con lo malo
Renau le hizo el mejor de los retratos

Padre, maestro y camarada
que tanta esperanza nos diste
que a tantos niños de nuestra tierra acogiste
el día de tu muerte el cielo lloraba triste

Flores rojas en Leningrado,
Moscú y Stalingrado
te recuerdan que no has muerto
que todavía queda tu recuerdo

Te recuerdan el obrero y el campesino
el intelectual y el soldado
puño en alto te despide el proletariado
puño en alto con tristeza entremezclada con cariño

Mientras los pueblos lloran desconsolados
viendo como el mundo y la humanidad
se hunden en la miseria y la necedad
soñando que no nos has abandonado

que todavía sigues en nuestros corazones
que todavía hay esperanza en el telón de acero
que sigue la llama de futuras revoluciones
que forjará un mundo donde el hombre nuevo

no conozca la miseria, el hambre y la guerra
en sus carnes, solo en las historias y en las novelas,
no vea como se derrama sangre por la tierra
y vea que, después del crudo invierno, llegará la primavera

HOMENAJE A HUGO CHÁVEZ Y A LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA

Yo quise cantarte a ti, camarada
comandante Hugo Chávez Frías
y a tu Revolución Bolivariana,
amanacer revolucionario de un nuevo día
fuego revolucionario que se convierte en llamarada
un nuevo canto de esperanza para un futuro mañana

Tú, que nos devolviste la ilusión
por un mañana nuevo y un mundo mejor,
sembrando las semillas del socialismo
en una tierra saqueada por el hambre, la guerra y el dolor
que causa un sistema inhumano como es el capitalismo,
Sistema que debe ser fusilado ante el paredón

Gracias por enseñarnos que otro mundo es posible
por todo lo que nos has dado y nos has demostrado
que todavía queda un largo camino para que sea tangible
una Latinoamérica socialista creada por el proletariado

Queda todavía mucha lucha y mucha batallas que librar
queda muchas batallas y guerras por ganar
para por fin liberar de los grilletes a la humanidad
y enarbolar la roja bandera de la solidaridad

Quedan muchas sendas por andar
Muchos caminos por recorrer
Miles de enemigos por vencer
Numerosos grilletes por quitar

Pasas a la historia junto a los grandes revolucionarios
dejando una huella profunda en nuestra memoria
un faro de esperanza en las paginas de historia
un ejemplo más de la lucha de los proletarios

Gracias por plantar cara al imperialismo y al capitalismo
y dar esperanzas a aquellos que quieren destruir ese sistema
y sustituirlo por el verdadero socialismo donde el hombre nuevo viva en libertad

Donde la razón sustituya de una vez por todas a la necedad
y acabe con la explotación del hombre por el hombre, problema
que hallará la solución cuando venza el socialismo



sábado, 22 de febrero de 2014

POEMA DEDICADO A ANTONIO MACHADO

Decía el poeta en su poesía relato
Que su infancia eran recuerdos de un patio de Sevilla
Donde madura el limonero
Su juventud, veinte años en tierras de Castilla
Y algunos datos que recordar no quiero

pero nosotros siempre recordaremos la figura del poeta
al que debemos cuanto ha escrito Fiel siempre a sus ideas,
Testigo de los cambios de una generación
Previa a una revolución

Siempre firme a sus convicciones
primavera que llama como ese olmo seco
que intenta entre la tierra hacerse un hueco,
recuerdo de un pasado, entre las nuevas generaciones

regado por gotas de sangre jacobina
y del verso que brota de manantial sereno
del hombre al uso que sabe su doctrina
el hombre que es, en el buen sentido de la palabra, bueno

En el viento y en las ciudades se oye su último recital
Cuando llegó el día del último viaje
Y partió la nave que nunca ha de tornar
se hallaba a bordo, ligero de equipaje
Casi desnudo como los hijos de la mar

Nave que lo llevó a Francia solo, huérfano y exiliado
dejando a su infancia, su juventud y su vejez abandonadas
junto a su corazón que permanecía fiel a la España republicana
Frente a la nueva España creada por el bando sublevado

Hice míos tus versos que muchas veces escribí,
soñando caminos, pintando con spray los muros
de la censura en estos tiempos oscuros
sin perseguir la gloria ,intentando parecerme a ti

Siempre estarás en nuestra memoria
como estelas en la mar Don Antonio Machado
a pesar de tu muerte lejos de tu hogar
enterrado en tierras y en suelo extranjero

A pesar del paso del tiempo y de la historia,
caminante que hace camino, nunca serás olvidado
como estelas en la mar La verdad es la verdad,
dígala Agamenón o su porquero

¡Qué mejor homenaje a este poeta
hacer camino al andar en su funeral
Realizar con sus poesías un recital
A un hombre de proeza!

porque, a pesar de todo lo acontecido
el otoño no ha borrado tu legado
en la España que recuerda lo ocurrido
la que no olvida el pasado

ANTONIO MACHADO,
NADA NI NADIE HA SIDO OLVIDADO
HOY COMO CADA DÍA
SIGUE PRESENTE TU POESÍA


jueves, 20 de febrero de 2014

LA MONTAÑA

Estoy congelado. Ya no siento los pies y las manos se me llenan de escarcha.  A pesar de los guantes y el abrigo, el viento helado me penetra y me congela el corazón. Me estoy mareando. Debe ser por la falta de oxígeno…
Era sábado. Pedro y yo habíamos decido irnos con el coche a la sierra de Guadarrama para escapar de la monotonía y el ruido de las calles de Madrid y cambiar de aires. Así que empacamos los abrigos, las botas y los equipos de escalada y nos dirigimos a la sierra sin saber cómo acabaría el día.

Llegamos a la sierra después de dos horas interminables. Aparcamos en la recepción del hostal, cogimos nuestras cosas, dejamos las maletas y nos preparamos para dar un paseo por la sierra madrileña. Dimos un paseo por los alrededores del pueblo, haciendo un poco de turismo y saludando a los viandantes: la sierra madrileña es otro mundo, tan tranquila, sin prisas, sin ruidos, sin atascos sin aglomeraciones de las grandes ciudades... otra forma de ver la vida. un lugar tranquilo e idílico donde nada puede salir mal.

Tras instalarnos, decidimos hacer un poco de ejercicio. Necesitábamos que el aire fresco y limpio llenara nuestros pulmones y eliminará la polución acumulada de la gran ciudad que ya pesaba en nuestros pulmones. El aire fresco nos rejuvenece, es otra sensación, es volver a vivir, sentirse libre y sentirse vivo. Esa sensación de vitalidad que te anima a plantearte retos complicados, casi imposibles,  buscando repetir esa sensación al máximo. La montaña se lazaba ante nosotros, el día era muy apacible y tampoco había anda que hacer allí; así que, cogimos el equipo de escalada y empezamos nuestra aventura.

La ascensión empezó tranquila. Era un paseo idílico, pero a medida que ascendíamos entendimos por qué los montañeros le tienen tanto respeto a la montaña. El tiempo no es como en las ciudades, es cambiante y caprichoso; en un momento puedes estar en el paraísos y al otro descender abruptamente a los infiernos. Los primeros copos hicieron su aparición casi sin darnos cuentas, y esa pequeña lluvia se convirtió en una ventisca imparable: el frío empezó a hacer estragos y un  viento helado frenaba nuestro camino, empujándonos hacía  el suelo, impidiendo nuestro ascenso y nuestro avance. Perdidos en una vorágine de viento y nieve, empezamos a caminar sin rumbo y sin dirección. Cada vez hacía más frío. De nada servían los abrigos, los gorros y las botas. La nieve penetraba toda barrera física hasta contactar con la carne.

Estamos perdidos en un océano de nieve. No tenemos ningún rumbo ni ninguna dirección que seguir: somos un barco en medio de una tempestad que se agita a merced de la tormenta, sin que nosotros podamos hacer nada para controlarlo. Pero no perdemos la esperanza, todo va a salir bien. Estoy seguro.

Seguimos andando buscando un lugar donde resguardarnos. Empezamos a palpar la fachada de la montaña, buscando una grieta, una cueva donde poder refugiarnos de esta tormenta. Cada vez hacía más frío y ya no sentía los pies y mis manos empezaban a volverse azules. Caminar era una misión imposible: la nieve seguía cayendo, había borrado nuestras huellas con su manto blanco  y ralentizaba nuestra marcha. El frío calaba mis huesos, penetrando el grosor del abrigo y mis botas. Notaba cómo mi corazón bombeaba cada vez más sangre, intentando que no me quedará congelado. mi respiración se hacia cada vez más complicada, entre la altura y el frío que quemaban mis pulmones. Desesperado por no encontrar ningún refugio, lo único que me quedaba por probar era buscar ayuda, pero no había nadie a mi alrededor, solo un manto blanco de nieve.

Nuestra única esperanza era llamar a emergencias para que nos rescatarán. Con las manos heladas cogí el móvil y marqué esperando un atisbo de esperanza. La llamada se perdió entre le viento de la montañas y el frío. Sin perder la esperanza, volví a marcar. Esta vez sí tuve suerte.

-Emergencias?
- Si. Hola. Somos dos montañeros que nos hemos perdido en el parque de Peñalara.
-No pierda la conexión. Intentaremos localizarlos.

Seguimos caminando sin rumbo fijo mientras explicaba a voces nuestra situación al 112. Llegamos a la cara de la montaña, buscando una cueva donde  resguardarnos. Tanteando la gruesa pared de la montaña, buscaba una especie de grieta o cueva donde poder resguardarnos  Por fin, una hendidura apareció ante nosotros. Arrastrando mi compañero y luchando contra el viento invernal, entramos y caímos al suelo exhaustos. Mi compañero se desplomó inerte y comenzó a temblar. Entre espasmos y voces entrecortadas, me pidió que sujetara su mano. El frío nos envolvía y nos abrazamos en un desesperado intento de entrar en calor. Abrazados y tiritando, los últimos vestigios de temperatura se disipaban en el aire, mientras nuestros cuerpos buscaban desesperadamente calor moviéndose.
La oscuridad se cernió sobre mí y cerré los ojos aceptando mi destino.

Pedro despertó en el hospital. Estábamos vivos, lo habíamos conseguido. Intenté alzar los brazos de júbilo y lanzar un grito de felicidad, pero mi cuerpo no respondía. El dolor, el frío y el cansancio hacían mella en mi, impidiendo que pudiera levantarme de la cama: me recosté sobre la almohada y caí en un profundo sueño. me desperté cuando noté una mano caliente sobre mí: una enfermera estaba de guardia, vigilando mi temperatura. La enfermera me sonrió, y noté cómo la calidez de su sonrisa me relajaba: el calor empezó a flui por mi cuerpo y pude ver cómo mis miembros me respondía, los brazos, las piernas... ¿Dónde estaba? ¿Cómo había llegado allí? Tras el impacto inicial, empecé a recordar: los recuerdos se veían confusos y partidos, como imágenes borrosas y difuminadas, sin orden ni sentido. Recordaba el principio: estaba junto a Juan en el parque de Peñalara, habíamos ido de excursión y, mientras estaban subiendo la montaña, les sorprendió una tormenta de nieve.  a partir de allí, los recuerdos, se volvían cada vez más borrosos, y confusos. 

No recordaba nada más. ¿Qué había pasado? ¿por qué no podía recordar todo? ¡habría pasado algo malo? necesitaba respuestas que calmaran su ansiedad .Una enfermera entró en la habitación. seguro que ella podrían decirme algo, seguro que podría aclararme mis memorias confusas.

-Por fin estás despierto- saludó- Has tenido mucha suerte. la montaña es muy peligrosa en esta época del año: yo no me atrevería a subir nunca, ni cuando hace buen tiempo. 

-¿Dónde estoy?- preguntó Pedro. estaba perdido y necesitaba respuestas. ¿Qué había pasado? ¿estaban todos bien? ¿Dónde estaba su compañero?

-Estás en el Hospital de la Paz, en Madrid. Te trajo una ambulancia de la Cruz Roja. Estabas congelado con una leve hipotermia, pero ya estás recuperándote y volviendo a entrar en calor. Los bomberos y la Guardia Civil os encontraron a última hora de la noche. Menos mal que pudisteis refugiaros en una grieta de la montaña.

-         - ¿Y mi compañero?- preguntó Pedro. ¿Dónde estaba? No estaba junto a él ¿le habría pasado algo malo? los recuerdos empezaban a aglomerarse en él, y crecía la angustia y el dolor en el pecho. La tristeza fluía esperando lo peor. Esperaba que estuviese bien, pero la fatalidad de aquel día no dejaba lugar a la esperanza

-          -También sobrevivió- respondió la enfermera. Pedro respiró aliviado: los dos se habían salvado. habían sobrevivido. La montaña no pudo doblegarles. Se sentía renacido, con ganas de comerse el mundo. esa sensación de alivio, de nueva vitalidad,  le inundó. estaba preparado para todo pero la vida da giros inesperados, a veces en la buena dirección, a veces, no - Sin embargo…

Contuvo la respiración. ¿Qué había pasado? ¿Dónde estaba  Juan? Imaginaba lo que iba a decir, pero no quería oírlo. No, Juan , no , tú no... esto es un mal chiste, una mala broma... no podía ser verdad, no podía creérmelo... no estoy preparado para recibir semejante jarro de agua fría... tiene que ser una broma.... me está tomando el pelo, no puede ser verdad...

-          -Tu compañero tenía una hipotermia severa. No hemos podido hacer nada a pesar de que lo trasladamos urgentemente en helicóptero al hospital: La Cruz Roja intentó reanimarlo… Lo siento.

Se derrumbó en la cama: el dolor el cansancio, la pena , la tristeza... todas esas sensaciones aparecieron y le golpearon en el pecho. Se ahogaba, un dolor empezó a crecer dentro de él, una rabia tan grande que le arrastraba hacia el abismo. no podía creerlo: Juan se había ido para siempre. Ya no estaba ¿Por qué? ¿Por qué él había sobrevivido y Juan ya no estaba? ¿Cómo decírselo a su familia? Él le había salvado y, sin embargo, no estaba allí para contarlo. Era un héroe. Un verdadero héroe. todos debían saberlo: saber que le había salvado. Tu padre, tu hermano, tu hijo... era un héroe. Escuchadlo todos. gracias a su sacrificio había sobrevivido Su familia lo sabría:  él se encargaría de decírselo y recordad su legado. alzaría la voz a los vientos y lo divulgaría por valles y montañas. Era una persona maravillosa, alguien al que debía agradecer que siguiera vivo. Alguien que siempre recordaría: gracias a él había renacido, había salido de ese infierno vasto y blanco que llaman montaña. había conseguido sobrevivir gracias a su sacrificio. Todos lo sabrían; todos recordarían su nombre y darían fe de su valor: porque nadie muere del todo mientras siga siendo recordado.

viernes, 14 de febrero de 2014

FELIZ SAN VALENTÍN

Se detuvo el tiempo. Los latidos de ambos aumentaban cada segundo. Sus corazones sincronizaron sus latidos en el momento en que los labios de los amantes se juntaron y fundieron en un beso eterno convirtiéndose en solo ser.

¿Sería su último beso? Eso no importaba. Los segundos transcurrían lentos, como edades en el universo del tiempo. No importaba nada más: únicamente ese momento. Solo hay vacío y silencio por todas partes, las calles están vacías, no hay gente, no hay coches, pero es como si algo extraño y un poco inquietante atravesara todo lo que nos rodea... Es algo invisible, pero es casi tangible, tan pesado y preñado que casi se puede tocar... Es algo que te quita las palabras e incluso la fuerza, algo que empuja a la gente a desaparecer y dejarle espacio, casi como si te empujara contra la pared y te aplastara porque tiene derecho a pasar y ocupar cada espacio, cada rincón, cada rincón perdido y oculto.

No importaba el pasado, lo que habían vivido juntos. No importaba el futuro, el que pasaría, el qué dirán. Únicamente importaba ese momento y el tiempo quedó relegado a un segundo lugar.

Se detuvo el mundo y dejaron atrás normas, dogmas, comportamientos, se olvidaron del qué dirán de una sociedad donde el miedo y las costumbres estaban a la orden del día. ya no importaban los murmullos y los comentarios de la gente. Era su momento: Un juramento cercano, una promesa sellada, un amor que se quiere confirmar, un instante infinito, un murmullo de abejas, un sabor dulcísimo, una comunión. Una nueva forma de abrir el corazón, de circuncidar el borde de los labios hasta llegar al alma.

Solamente importaba ese momento: un momento eterno y mágico donde ellos eran los protagonistas y podían decidir sus vidas sin miedo a las represalias.

miércoles, 12 de febrero de 2014

CLARA CAMPOAMOR. Artículo de Ángeles Llopis

El 1 de octubre de 1931, el Congreso de los Diputados de las Cortes Republicanas aprobaba el derecho de voto para las mujeres por 161 votos a favor y 121 en contra. Por sólo 40 votos de diferencia podían ejercer una parte esencial de sus derechos: ser electoras. El artículo 36 de la Constitución Republicana estableció que “los ciudadanos de uno u otro sexo, mayores de 23 años, tendrán los mismos derechos electorales”. El 9 de diciembre de 1931 fue aprobada la Constitución que estableció por primera vez el reconocimiento de la igualdad de derechos políticos entre los ciudadanos. Para llegar a esta situación la mujer tuvo que recorrer un arduo camino, ganando poco a poco parcelas reservadas únicamente a los hombres. Artífice de este avance democrático fue Clara Campoamor.

Clara Campoamor nació en el seno de una familia humilde en el barrio madrileño de Maravillas, el 12 de febrero de 1888. A la muerte de su padre, contable en un periódico, dejó sus estudios para ayudar a su madre, costurera de profesión. Tras ejercer varios trabajos, en 1914 hace oposiciones para profesora de adultas en el Ministerio de Instrucción Pública y tras sacar el número uno de su promoción, se convierte en profesora. Sin embargo, al no tener el bachiller sólo puede impartir clases de taquigrafía y mecanografía, decide seguir estudiando, compaginando sus trabajos en el Ministerio y de secretaria en el periódico maurista “La Tribuna”, donde empieza a interesarse por la política. En 1923 participa en un ciclo sobre Feminismo organizado por la Juventud Universitaria Femenina donde comienza a desarrollar sus ideario sobre el derecho a la igualdad de las mujeres.

Con 36 años obtiene la licenciatura de derecho, cambiando a partir de ahí de forma radical su trayectoria profesional, comienza a ejercer de abogada en 1926, siendo una de las primeras mujeres en actuar ante el Tribunal Supremo y ante un Tribunal Militar (defendiendo a los implicados en la rebelión de Jaca). Su trabajo como abogada se centró fundamentalmente en las cuestiones relacionadas con la capacidad legal de la mujer, y, tras la aprobación de la Ley de divorcio en 1932, actuó en dos casos de divorcio muy célebres en aquella época, el de la escritora Concha Espina, de su marido Ramón de la Serna, y el de Josefina Blanco, de Valle-Inclán. En 1929 fundó con otras cuatro abogadas europeas la Federación Internacional de Mujeres de Carreras Jurídicas y fue miembro de la Academia de Jurisprudencia y Legislación.

En 1929 formó parte del comité organizador de la Agrupación Liberal Socialista, Clara por sus ideas republicanas y contraria al régimen dictatorial de Primo de Rivera, intentó, sin éxito, que la Agrupación se desmarcara de la Dictadura y al no conseguirlo abandonó poco después de ingresar el comité. Mantuvo una gran actividad como conferenciante en la Asociación Femenina Universitaria y en la Academia de Jurisprudencia, defendiendo siempre la igualdad de derechos de la mujer y la libertad política. Coherente con sus ideas republicanas, rechazó la cruz de Alfonso XII, que le otorgó la Academia de Jurisprudencia, por su Premio Extraordinario.

Tras la dictadura, entra a formar parte del Partido Radical, al considerarlo afín a su ideario político (republicano, liberal, laico y democrático), forma parte de las listas del mismo a las elecciones de 1931 para las Cortes Constituyentes de la Segunda República, obteniendo un escaño como diputada por Madrid. Participó en la Comisión Constitucional encargada de elaborar la Carta Magna republicana, integrada por 21 diputados, y allí luchó eficazmente para establecer la no discriminación por razón de sexo, la igualdad jurídica de los hijos e hijas habidos dentro y fuera del matrimonio, el divorcio y el sufragio universal, consiguió todo, excepto lo relativo al voto, que tuvo que debatirse en el Parlamento.

Desde su tribuna ejercerá una enardecida defensa del sufragio femenino, con la oposición de sus propios compañeros de partido y de la diputada del partido radical socialista, Victoria Kent, convertida en la portavoz del “no”, al argumentar ésta que se opone al derecho electoral de las Busto de Clara Campoamor en Madrid, obra de Lucas Alcalde (2006) mujeres ya que éstas, influidas por el confesor o el marido, votarán conservador. Clara se mantiene fiel a sus principios y defiende el derecho de las mujeres a ser consideradas ciudadanas por encima del sentido de su voto. El debate fue extraordinario y Campoamor fue considerada como la vencedora.

En el resultado final de la votación de este artículo de la Constitución votaron a favor la mayoría del Partido Socialista, el Partido Agrario y los republicanos conservadores. Votaron en contra la mayoría del Partido Radical (su partido), del Partido Radical-Socialista y Acción Republicana.

En 1933 no renovó su escaño, la CEDA se proclama vencedora de los comicios y toda la izquierda culpa de su derrota a Clara (Es su muerte política). Aunque podemos decir que una de las principales causas de esta derrota fue la falta de unión electoral de los partidos de izquierdas.

En 1934 abandonó el Partido Radical por su subordinación a la CEDA y los excesos en la represión de la insurrección revolucionaria en Asturias. Pero cuando ese mismo año, intentó (con la mediación de Santiago Casares Quiroga) unirse a Izquierda Republicana (fusión de radicalsocialistas, azañistas y galleguistas), su admisión fue denegada. Entonces escribió y publicó, en mayo de 1935, Mi pecado mortal. El voto femenino y yo, un testimonio de sus luchas parlamentarias.

En 1936, tras el golpe militar del general Franco contra la República, se exilia a Paris, donde escribe y publica “La revolución española vista por una republicana”. Vivió una decada en Argentina ganándose la vida haciendo traducciones, dando conferencias y escribiendo biografías. En 1955 se instaló en Lausana (Suiza), donde trabajó en un bufete hasta que perdió la vista. Fallece en 1972 sin haber tenido la oportunidad, ante las condiciones impuestas por la dictadura franquista, de regresar a España como era su deseo. Sus restos mortales fueron traslados algunos años después de su muerte al cementerio de Polloe en San Sebastián (Guipúzcoa).

Fueron palabras suyas, ya en el exilio, “Creo que lo único que ha quedado de la República fue lo que hice yo: el voto femenino”

ÁNGELES LLOPIS

Clara Campoamor

domingo, 9 de febrero de 2014

LA PRIMERA REPÚBLICA ESPAÑOLA

En la tarde del 11 de febrero de 1873 se proclamó la I república por una amplia mayoría de votos (258 a favor frente a 32 en contra).

Contexto histórico

Ante la abdicación del rey Amadeo I el 10 de enero de 1873, las Cortes, en sesión conjunta del Congreso y Senado, proclamaron la República por 285 votos contra 32 al día siguiente, pero este hecho no consiguió estabilizar la agitada vida política española, ya que a los problemas heredados - levantamiento carlista y guerra de Cuba-, se añadió en el seno del republicanismo la división entre unitarios y federalistas. Por otro lado, se agudizaron las diferencias entre los federalistas más moderados y los intransigentes a la hora de establecer el federalismo, ya fuera desde arriba, ya desde abajo. En esta etapa, además, hay que tener en cuenta la presión social que asociaba la República a la necesidad de reformas importantes en favor de las clases populares, como serían la eliminación de los consumos -impuestos indirectos-, o el sistema de quintas, sin olvidar las cuestiones salariales y de limitación de la jornada laboral. Fuera del ámbito republicano y democrático, los sectores contrarios al establecimiento de un sistema político plenamente democrático trabajaban para liquidar la República, ya fuera desde el extremismo carlista, ya desde las posiciones monárquicas alfonsinas.

La República fue proclamada por unas Cortes en las que no había una mayoría de republicanos. Las ideas republicanas tenían escaso apoyo social y contaban con la oposición de los grupos sociales e instituciones más poderosos del país.
  • La burguesía intelectual sólo quiere una mayor democratización, sin cambios radicales. 
  • Los campesinos y obreros piden reparto de tierras, reducción de la jornada laboral o eliminación del sistema de quintas, un auténtico programa revolucionario desde el punto de vista social. 
  • A nivel internacional, únicamente EEUU había reconocido al nuevo régimen. 
  • En el interior, la mayor parte de los partidos se oponían al nuevo régimen: carlistas, alfonsinos, el partido constitucional se pasa a la abstención y el partido radical, a los pocos meses también abandona el sistema
Los escasos republicanos pertenecían a las clases medias urbanas, mientras las clases trabajadores optaron por dar su apoyo al incipiente movimiento obrero anarquista. La debilidad del régimen republicano provocó una enorme inestabilidad política. Cuatro presidentes de la República se sucedieron en el breve lapso de un año: Figueras, Pi y Margall, Salmerón y Castelar.



Con el advenimiento de la Primera República el 11 de febrero de 1873, se pretendió borrar de la bandera el escudo y abolir los colores nacionales para adoptar la bandera tricolor, morada, blanca y roja. Una comisión del ayuntamiento de Madrid propuso otra con los colores rojo, amarillo y morado, conforme con la faja que dicha corporación se había adjudicado". (Enciclopedia Espasa. Enciclopedia Universal Ilustrada Hispano Americana), edición de 1923.

José Manuel Erbez Rodríguez jerbez@ull.es . http://www.geocities.com/j_erbez/

En este contexto de inestabilidad, los gobiernos republicanos emprendieron una serie de reformas bastante radicales que, en algunos casos, se volvieron contra el propio régimen republicano.

Su breve historia

Sus principales medidas fueron:
  • Supresión impuesto de consumos. La abolición de este impuesto indirecto, reclamada por las clases más populares, agravó el déficit de Hacienda.
  • Eliminación de las quintas. De nuevo una medida popular propició el debilitamiento del estado republicano frente a la insurrección carlista.
  • Reducción edad de voto a los 21 años
  • Separación de la  Iglesia y el Estado. Este dejó de subvencionar a la Iglesia.
  • Reglamentación del trabajo infantil. Prohibición de emplear a niños de menos de diez años en fábricas y minas.
  • Abolición de la esclavitud en Cuba y Puerto Rico.
  • Proyecto constitucional para instaurar una República federal.
Pero la República se enfrentó a numerosos problemas:
  • Había estallado la tercera Guerra Carlista (1872-76) y no se conseguía controlar. 
  • Se inicia una huelga general proclamada por la AIT en Alcoy, sofocada por el ejército. 
  • Se había iniciado una guerra en Cuba. La burguesía comercial española que residía en la isla se oponía a las medidas que anunciaba el Sexenio, e incluso en la isla, al estallar la revolución, junto a la aparición de juntas revolucionarias, se inicia una sublevación por la independencia. La guerra comienza con el llamado Grito de Yara en 1868 y será dirigido por Manuel de Céspedes. La revolución se extiende al contar con el apoyo de los pequeños propietarios y sobre todo de los esclavos negros. La junta revolucionaria solicita una abolición del sistema de esclavitud y participación en el sistema político, pero la respuesta de la península llegaría tarde. Esta es la llamada guerra de los Diez Años (1868-78). 
  • El Movimiento Cantonal: que exige establecer desde abajo y hacia arriba el estado federal, sin esperar a que se impusiera desde las Cortes o desde el gobierno. El cantonalismo pretende dividir las diversas zonas de la península en estados soberanos. A principios de julio estalla el movimiento proclamándose el cantón de Cartagena que se extenderá por la zona del levante y Andalucía y se formarán juntas revolucionarias. Se hace irreconciliable la división entre la dirección del Partido Republicano Federal y el grupo de los intransigentes. Esta minoría abandona las Cortes e incita la formación de cantones, en el propio Madrid. En este movimiento participan clases medias y populares urbanas (artesanos o tenderos y obreros). En la mayoría de los sitios el gobierno, debido a la participación del ejército, irá controlando la situación excepto en Cartagena, cantón que se mantiene independiente hasta finales del verano. La principal consecuencia política será la sustitución de Pi y Margall por Salmerón.

El federalismo español arranca a principios del siglo XIX en el seno del republicanismo, abrazando las ideas de reforma democrática, laica y social, para adquirir perfiles propios como propuesta de organización territorial a partir de la obra de Francisco Garrido (1821-1883) y, sobre todo, Francisco Pi y Margall (1824-1901).

En ese momento el debate sobre la organización política del Estado se situaba entre las propuestas republicanas liberales que nacían de las Cortes de Cádiz, los movimientos Fouriesitas nacidos en Andalucía y que se trasladaron a Madrid y el movimiento krausista en Cataluña que no era exactamente federalista pero pensaba la organización territorial en forma de un estado unitario descentralizado.

Desde la creación del Partido Republicano Federal (PRF) en 1868, el programa sinalagmático de Pi no logró aglutinar la mayoría necesaria para reconstituir España sobre la base de pactos libres entre las regiones históricas. El sector orgánico de Salmerón, Chao y Figueras -partidarios de la descentralización política-, y el más unitarista de Castelar, compitieron por el control del partido y, junto al descontrol de los cantonalismos, contribuyeron a difuminar la idea federal en España.

El federalismo de Pi es normativamente republicano desde su génesis y no cabe en absoluto su asociación con cualquiera de las formas de gobierno monárquicas. La acérrima defensa de la igualdad ante la ley estaba radicalmente reñida con un sistema de privilegios (máxime si derivaba de los vínculos de la sangre), y por ello la monarquía era la negación del derecho y la libertad de todos, según las proposiciones ya dispuestas en La Reacción y la Revolución (1854). El énfasis sobre la soberanía individual sirve también para repeler los fundamentos teóricos del régimen monárquico, fuera absoluto o constitucional, en cuanto poder sustraído a la legitimidad democrática. No gobierna el pueblo allí donde existe una sola autoridad que no es hija de su libre arbitrio. Al margen de si España es ya un Estado federal al que se ha accedido gradualmente tras la aprobación de los Estatutos de Autonomía, o de que sean necesarios nuevos avances a partir de la Constitución de 1978 para alcanzar esa meta, lo cierto es que ésta nunca responderá a los patrones elementales del federalismo pimargalliano mientras conserve la institución monárquica y sitúe a un rey en la cúspide de la estructura estatal. Un Pi condescendiente con la Corona resulta tan anómalo y extravagante como un Cánovas paladín de la República y el socialismo.

Los inicios del cantonalismo supusieron el final de Pi y Margall, que había tratado de llevar a cabo una política conciliadora. Su sucesor, Nicolás Salmerón, se convirtió en presidente en el mes de julio. Endureció la postura del Gobierno y los cantones remitieron ante la represión de los generales Martínez Campos en Levante y Pavía en Andalucía. El gobierno de Salmerón supuso un giro conservador; sus principales objetivos fueron, sofocar el cantonalismo y frenar el avance carlista, así como reprimir a los internacionalistas por medio del cierre de sus locales y la detención de sus militantes, objetivos que serán cumplidos por la guardia civil. La actuación de este Gobierno suscitó en las Cortes fuertes polémicas, lo que provocó su dimisión en septiembre de 1873 por problemas de conciencia al no querer firmar sentencias de muerte impuestas por la autoridad militar.
Salmerón se convirtió en presidente en el mes de julio. Su objetivo fue restablecer el orden y envió el ejército para sofocar el movimiento cantonalista. La represión fue intensa. En agosto casi todos los cantones se rindieron, aunque Málaga resistió hasta mediados de septiembre y Cartagena hasta enero de 1874. Con Salmerón, la República inició un viraje hacia posiciones más moderadas.

Su sucesor, Castelar, intentó obtener el apoyo de las clases conservadoras y sobre todo del ejército. Estableció una política autoritaria, recortando libertades individuales, disolviendo a los voluntarios de la república y suspendiendo las garantías constitucionales. El rechazo del Parlamento a la política de Castelar, protagonizado por la izquierda republicana, provocó la derrota de ésta, haciendo viable la implantación de un régimen de federalistas puros, hecho que sería impedido por el golpe de estado del 3 de enero de 1874 del general Pavía, que realiza en nombre del ejército y no como hasta ahora. Este hecho supondrá el fin del primer intento de establecer un republicanismo institucional, y por ende supondrá el final del Sexenio.


Castelar alcanzó la presidencia en septiembre, representando el triunfo de la República conservadora. Aunque fue el presidente que terminó el proyecto constitucional federal, era defensor de una República centralista, por lo que postergó la discusión y aprobación del texto. Movilizó a los reservistas para intentar acabar con las últimas resistencias cantonalistas y las guerras cubana y carlista. Además, firmó las penas de muerte que Salmerón había rechazado, y permitió el regreso al país de los dirigentes de los partidos radical y constitucional, Serrano entre ellos. El final de la República se precipitó cuando se reanudaron las sesiones de las Cortes el 2 de enero de 1874. Ese día, Castelar debía rendir cuentas de su labor de gobierno desarrollada desde su toma de posesión. El presidente defendió la importancia de separar la Iglesia del Estado pero no aludió a la necesidad de que se aprobase el proyecto constitucional. La cámara negó la confianza a Castelar y, por consiguiente, dimitió. La posibilidad de que el poder recayese de nuevo sobre los federalistas ofreció un pretexto para el golpe de estado de Pavía, capitán general de Madrid, que en la madrugada del día 3 ocupó el Congreso y disolvió la cámara. De esta manera se puso fin al régimen republicano, aunque oficialmente España siguió siendo una República hasta finales de año.