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domingo, 23 de junio de 2019

EL BÚHO

Paseo por el bosque, sintiendo la suave brisa cargada de aromas de romeo y flores que hacen sentir en mi ser, una sensación de infinita felicidad, de estar en un Edén dorado, donde las fragancias del mundo fluyen de las manos del Altísimo. La sensación de panacea inunda mi ser, teletransportándome, haciéndome flotar.

Me siento en una piedra, rodeada de musgo y observo un ejemplar de un árbol desconocido de gigantescas proporciones. Su corteza me recuerda a los rostros llenos de arrugas de los ancianos; arrugas que guardan infinita sabiduría y experiencia que manan en forma de palabras y sonrisas buscando mis oídos, prestos para captar cualquier ruido, cualquier palabra que me reconforta y me sumerge en el mar de la imaginación.

El árbol tiene ramas secas, antaño poderosas como los brazos de un gigante, pero sigue elevándose majestuoso y firme a pesar del tiempo y las adversidades. Oigo un ruido. Un batir de alas y ulular bajo. Mi imaginación se desbocó, recordando miles de poesías y cuentos de terror, recordando viles y malvadas criaturas escondidas en la espesura, buscando a víctimas despistadas. mas no era ninguna vil criatura, sino un búho.

Ese majestuoso animal me observa desde la rama del árbol con curiosidad. su majestuoso plumaje le convierte sin duda en le rey de la noche, quien vigila a sus súbditos y siempre siente curiosidad por  los extraños. Sus rostros humanoides de ojos grandes y anchos nos atraen directamente. Nos vemos reflejados en ellos y, a lo largo de la historia, les hemos otorgado características humanas que reflejan nuestra cambiante visión y comprensión de ellos: sabios, malvados, ignorantes, poderosos, protectores… y la lista continúa.

Me mira con sus ojos brillantes, con su iris negro en esas pupilas naranjas. Por un instante, siento miedo y retornan en mí historias de brujos, fantasías infantiles, siervos del diablo que, desde sus oscuros refugios, reaparecen en forma animal.

Pasado el miedo, le miro fijamente a los ojos. Se para el tiempo. Impera el silencio. Sólo estamos nosotros: el búho y yo.

Símbolo de brujería y sabiduría, escudriñando sus ojos intento abrir las puertas al vasto conocimiento del universo. Nuestras miradas se cruzan y el puente del Bifröst  se alza entre nosotros. Parece que me está estudiando y entabla conmigo un silencioso diálogo, roto por los batir de alas de las demás aves. Ese nexo parece profundizarse cada vez más mientras nuestras miradas se sostienen intentando escudriñar nuestras almas. un creciente respeto nace en mi ser ante tan majestuosa criatura. Cada vez que le veo, siento más admiración por él. En la antigua Grecia, la diosa Atenea, que custodiaba Atenas, estaba acompañada por un búho, ahora sabio y poderoso. Es el silencioso maestro que escucha, observa y analiza con sus ojos color ámbar al alumno, mi ser, que se sorprende y guarda silencio mientras lo mira.

El tiempo parece detenerse y el instante se eterniza. Miles de preguntas retumban en mi mente, y siento cómo el animal va respondiendo una a una, sin establecer diálogo, pero saciando mi sed de curiosidad.

Las horas transcurren lentamente pero todo llega a su final. Los rayos del sol anuncian el amanecer de un nuevo día. El búho ulula a modo de despedida y bate las alas, tal vez en busca de un manjar que degustar, tal vez en busca de un hueco en el árbol donde refugiarse… No lo sé.

Mi imaginación se desborda como un río cargado por las lluvias; pero dejo paso a la razón y lo analizo, poco a poco, pluma a pluma. Una animal de majestuosa belleza que me observa en la lejanía con sus ojos naranjas, sorprendido quizás por que un extraño se adentre en sus dominios sin permiso. batiendo por última vez las alas, el búho eleva el vuelo y se despide con una batir de alas, despareciendo como una estrella fugaz, con un parpadeo.

El búho se interna en el interior del bosque, donde la oscuridad predomina entre la espesura de los árboles y las barbas de plata de un riachuelo.

Con él se van mis dudas y mis pensamientos. ¿A dónde? No lo sé. ¿Volveré a verlo? Lo desconozco. Pero, siempre perdurará en mis recuerdos la imagen de este ser de la naturaleza que me sorprende y me causa respeto al mismo tiempo.

miércoles, 22 de mayo de 2019

EL FUERTE DE CARCHUNA

En la noche del 23 de mayo de 1938 una treintena de republicanos, entre quienes se encontraban cuatro tenientes asturianos del Ejército Popular, lograron llevar a cabo la evasión de más de trescientos presos antifascistas del fuerte franquista de Carchuna, ubicado a escasa distancia de la localidad granadina de Motril.

El comando partió desde Castell de Ferro, pequeña localidad costera cercana a Carchuna, embarcando en una pesquero y una barca que iba a remolque. Desembarcaron según lo previsto y, tras asegurar los accesos al fuerte para evitar que llevaran refuerzos a la guarnición, lo asaltaron sin sufrir bajas propias. Una vez liberados los prisioneros, estos señalaron al oficial al mando de la guarnición y a unos suboficiales como autores de malos tratos y son fusilados sobre el terreno. Tras una pequeña lucha contra las fuerzas franquistas de la zona, los prisioneros y el comando lograron alcanzar las líneas gubernamentales.
Fuerte de Carchuna (Granada)

El plan de rescate

En menos de 48 horas reúnen a un puñado de hombres, Los Niños de la Noche, que se embarcarán en una misión que parece propia de un guión de película. El riesgo de ser descubiertos y asesinados era enorme; las probabilidades de liberar a los asturianos del fuerte, escasas.

A las 00.10 hs. de la madrugada del día 23 de mayo de 1938, desde el muelle del pequeño pueblo pescador de Castell de Ferro -a 8 kms de Carchuna- dos lanchas se hacen a la mar, pero contratiempos de última hora las hacen regresar a Castell de Ferro sin poder llegar al lugar, este primer intento se había frustrado por razones de logística: Una de las lanchas averió el motor, y la otra perdió la orientación, llegando incluso hasta la vertical de Motril ( Una milla naútica, unos 2 kms. más allá del objetivo) en zona "nacional", pasando desapercibida al enemigo.


Téngase en cuenta que la operación, que se realizaba a 4 millas dentro de las líneas enemigas, lo que les obligaba a navegar en vulgares lanchas de pesca o "traíñas" al no disponer de embarcaciones especializadas para ese tipo de operación, sin luces de posición, en plena oscuridad, sin instrumentos de navegación ni radiofonía, muchos de los comandos integrantes no sabían nadar, intentando confundir el enorme ruido de sus motores con el de los demás pesqueros de la zona.

En la noche del mismo día a las 22’00 horas con un grupo de soldados y guerrilleros republicanos de la Compañía Especial, voluntarios de la 55 Brigada, perteneciente a la 71 División del XXIII Cuerpo de Ejército, se dirigieron rumbo a la Punta del Llano, situada en la costa entre Calahonda y el cabo Sacratif, cerca de Motril.

Las dos barcas llegaron a la altura del cabo y faro Sacratif, muy cerca del lugar elegido para el desembarco. Lo hicieron los primeros en la barca de remos, que se acercó a tierra. Cuando la de motor intentó la misma maniobra tropezó con unas rocas y tuvieron que echarse al agua y con ésta al cuello llegar a tierra. Una vez desembarcados todos, ordenaron a las dos lanchas que regresaran a la base de Castell de Ferro, dispuestos como estaban a llevar hasta el final su acción. «O vencemos o morimos», se dijeron.

Mientras tanto, una compañía especial de la 221.ª Brigada republicana tomó posiciones frente a las posiciones franquistas en el barranco de Vizcaína, dispuesta a abrir fuego contra las líneas enemigas en cuanto se oyeran los disparos que sobre Carchuna hicieran los asturianos, a fin de despejar el camino de retirada. Luis Bárzana, el teniente coronel José María Galán, hermano de Francisco Galán, militar republicano que había luchado en Asturias, y otros jefes del XXIII Cuerpo del Ejército republicano esperaban expectantes tras sus posiciones el desenlace de la operación.

A Punta del Llano, al Este de Carchuna, cerca de Calahonda, llegarán y desembarcarán con cierto oleaje, hacia las 24.00h, y este segundo intento no se vería frustrado, aunque por avería de una de las dos lanchas, tuvieron que recurrir a una lancha de remos remolcada por una a motor. La lancha a motor no podía alcanzar la orilla, por lo que parte del desembarco de hombres, armas y explosivos, hubo que hacerlo a nado en las todavía frías aguas de Mayo, en pleno silencio y en la oscuridad de la noche.
El objetivo de la operación era liberar a 308 oficiales y soldados procedentes del Ejército Republicano del Norte, que se encontraban prisioneros en el Fuerte de Carchuna, junto a la playa en aquel lugar, distando del pueblo de Calahonda menos de dos kilómetros.


La primera maniobra fue ocupar una chabola utilizada por los carabineros, que estaba antes del fuerte, donde no encontraron a nadie. En ella se dejaron provisionalmente las bombas de mano que transportaban. Lo siguiente fue cortar los hilos del teléfono para que no se pudiera comunicar con la guarnición de la Guardia Civil de Calahonda con Motril, de lo que se encargaron Joaquín Fernández Canga, dos guerrilleros, un tirador y un enlace. Otros tres guerrilleros y dos soldados marcharon a vigilar la carretera que conducía desde el fuerte a Calahonda. El resto, al mando del teniente ayudante de Bárzana, José Fernández Rodríguez, se dirigió a tomar el cuartel.

Frente a Carchuna les esperaban unos enlaces (al parecer varios paisanos, algunos de ellos marineros y pescadores de Adra (Almería), buenos conocedores de la zona) estos facilitarían bastante información, y muy precisa para el desarrollo de la operación, pero otra información muy importante para el desarrollo de la misión fue la facilitada por los 4 asturianos evadidos del Fuerte.

Para ayudar a la evasión, el mando republicano había programado una segunda fase de operaciones. Un potente fuego de artillería desde el Pico de Águila batió las posiciones sublevadas del Conjuro mientras se realizaba un intenso fuego de fusilería por toda la línea del frente. El objetivo de esta acción era fijar a estas unidades y generar confusión mientras que efectivos de la compañía especial, donde se encontraba Gerardo, asaltó las posiciones del Torrilejo desde el barranco de la Rijana. Dos secciones realizaron sin éxito este ataque, dificultadas por el mal funcionamiento de las granadas de mano y de los obuses de la artillería, por lo que tuvieron que ser auxiliadas por una sección del Batallón. La acción se saldó con un muerto y siete heridos.

Con esta ayuda, las cosas se sucedieron aparentemente sin grandes contratiempos, después de unas breves escaramuzas; en la que los guardianes sufrieron algunas bajas, incluyendo en estas al alférez que mandaba el destacamento que vigilaba a los prisioneros; lograron poner en libertad a los presos, a los que facilitaron algunas armas y granadas, otros tomarían las armas de sus antiguos captores, todo el grupo y sus enlaces pudieron regresar a las líneas republicanas, haciendo el itinerario por la Sierra, junto con algunos suboficiales "nacionalistas" que en realidad eran leales a la República.

Una vez consiguen pasar a las líneas republicanas, convencen a Bárzana para organizar el rescate de sus compañeros. La Operación Carchuna comienza en realidad el día 21 de mayo, pero una avería y un error de rumbo separa a las embarcaciones, por lo que se aborta la operación. No será hasta la noche del 23 cuando los asaltantes ejecutan el asalto definitivo. 


Mientras todo esto sucedía, la compañía especial de la 221.ª Brigada esperaba a oír el fuego de los asturianos liberados para iniciar su ataque. A las cinco menos cuarto de la madrugada se oyeron los disparos y comenzó su ofensiva para facilitar el paso de las líneas de los liberados. La sorpresa y el verse atacados por el frente y la retaguardia, desde donde presionaban los asturianos fugados de Carchuna, facilitaron la caída de la posición franquista y la desbandada de sus defensores. Los huidos pudieron ganar las líneas republicanas atravesando el puente del Torilejo, culminando con éxito su acción, aunque con algunos heridos. Ya en territorio republicano fueron recibidos con emoción y abrazos por Bárzana, el teniente coronel Galán y otros mandos.

Las condiciones, como es habitual en este tipo de penales, son muy duras bajo el sol de Granada. Cuatro de los oficiales republicanos, Joaquín Fernández Canga, Secundino Álvarez Torres, Esteban Alonso García y Cándido Adolfo Muriel López, reúnen valor y consiguen fugarse a pie por los montes cercanos hasta las líneas republicanas, unos kilómetros hacia el este. Además de los tenientes Joaquín Fernández y José Fernández; sus tres compañeros de fuga, los también tenientes Secundino Álvarez (natural de Sama de Langreo, de 25 años), Esteban Alonso (minero de 23 años) y Cándido Adolfo Muriel (mecánico, 23 años), así como dos miembros de las Brigadas Internacionales: Irving Goff (un duro y valiente judío de Brooklyn de 38 años) y William Aalto, también neoyorkino, dos personajes que parecen sacados de una novela. Completa el grupo una treintena de suboficiales y soldados especialmente entrenados en guerrillas, así como un comisario político.

Mapa del fuerte de Carchuna

La fuga

Un breve tiroteo, lucha cuerpo a cuerpo y otro centinela muerto. Abren las puertas y liberan a los confusos prisioneros, mientras los soldados de la guarnición se rinden. Pero antes, sentencian a muerte al alférez que comandaba a los carceleros, así como a tres sargentos y el cabo furriel, todos ellos responsables de los malos tratos hacia los presos: allí mismo son asesinados. El propio informe del servicio de Propaganda no omite ni una coma acerca de esta ejecución extrajudicial que considera justificada.

Tras muchos vítores a Asturias, reparten los fusiles máuser de la guarnición entre los presos y parten a enfrentarse con los soldados franquistas que les cerrarán el paso en la carretera. Alguno cae herido o muerto en la refriega, como Gabino García Díaz.

Para facilitar el paso del grupo de rescate junto a los 308 asturianos liberados por las líneas del frente nacional de la zona, el 220.º Batallón de la 55.ª Brigada, unidad que cubría el frente granadino, lanzó un «ataque de distracción apoyado por algunas baterías de artillería y de mortero». Así, el grupo de rescate y los prisioneros asturianos liberados conseguirían regresar a posiciones republicanas antes de la amanecida del 24 de mayo, convirtiéndose en los protagonistas de una historia que todavía hoy empieza a escribirse.

La operación ha concluido con un éxito espectacular y muy pocas bajas. El 27 de mayo de 1938, poco después de su liberación, se celebró un gran acto homenaje en Almería para rendir tributo la liberación de aquellos 300 presos. Hoy día, una placa en el fuerte recuerda aquella proeza protagonizada por asturianos. Según relatan las crónicas de la época, los 300 liberados entraron en el parque en diez camiones militares del Ejército de Andalucía a las 14.45h. Allí fueron recibidos por el teniente coronel José María Galán (jefe del 23º Cuerpo del Ejército), el comandante militar de la plaza (de apellido Liñán) y el gobernador civil, Eustaquio Cañas Espinosa. Tras los saludos de rigor, los asturianos fueron entrando poco a poco en el parque mientras eran recibidos con honores por fuerzas de Asalto, Carabineros e Infantería. Junto a ellos una banda de música tocó el himo de la República. Todos los allí presentes, espectadores, militares y los liberados entonaron el himno con el puño en alto. Después se celebró un gran banquete en los pabellones del Batallón de Retaguardia número 10. Tras los postres llegaron los discursos de rigor de las autoridades.


Los prisioneros de Carchuna, casi todos asturianos y muchos de ellos de las comarcas mineras, eran utilizados en trabajos forzados para construir un aeródromo cercano y los caminos de acceso a las posiciones del frente. 


La represión en Asturias

Tras la conquista de Asturias, la represión de los sublevados fue muy dura. Sólo en Oviedo unos mil prisioneros republicanos fueron fusilados.​ En otros casos, los presos republicanos fueron enviados a batallones de trabajo, a los Campos de concentración franquistas,​ o se vieron obligados a unirse al Ejército franquista (alrededor de 100.000).​ Además, con la conquista de la franja cantábrica el bando sublevado pasó a controlar el 36% de la producción industrial española, el 60% de la producción de carbón y la casi totalidad de la producción de acero.​ La caída de Asturias también permitió a la Armada franquista poder trasladarse al Mar Mediterráneo para reforzar a las unidades que ya se encontraban allí hostigando a las líneas de suministro de la República.​ Sin embargo, numerosos soldados republicanos que no habían sido hechos prisioneros o que no se habían rendido, se escondieron en las montañas asturianas y formaron partidas de guerrillas que mantendrán un hostigamiento severo y constante contra las autoridades franquistas,​ al punto que el orden público en la zona recién ocupada Asturias quedará en manos del ejército franquista por seis meses más. La actividad guerrillera supuso una demora en posibles nuevas ofensivas del Bando sublevado.

El parte oficial del Estado Mayor de Franco cifraba en 6.000 los prisioneros hechos el día 22 de octubre, cifra que ascendía ya a 15.000 al día siguiente y que no paró de aumentar. En todas las poblaciones se improvisaron cárceles. En Sama, el teatro Manuel Llaneza y la Casa del Pueblo de los socialistas; en Oviedo, La Cadellada fue convertida en campo de concentración; en Avilés, hizo las mismas funciones la fábrica de La Vidriera y la Quinta Pedregal; en Gijón, la plaza de toros, El Coto, La Algodonera, el Cerillero...

Desde noviembre de 1936, que se realizó el primer fusilamiento en Oviedo, hasta diciembre de 1950, el total de fusilados en la capital asturiana fue de 1.376. En la cárcel de El Coto de Gijón, desde el 30 de noviembre de 1937 al 19 de diciembre de 1949, el número de fusilados fue de 1.246. Sumados los muertos en Camposancos y otros campos de concentración en Galicia, los fusilados en Luarca y en otras localidades, y los cientos de muertes irregulares, el total no se debió alejar mucho de los 4.500 que ya señaláramos hace años (Javier Rodríguez Muñoz, «La represión franquista: paseos y ejecuciones»), cifra algo más del doble de la consignada por Ramón Salas Larrazábal («Pérdidas de la guerra») para el mismo concepto. Algunos de los trabajos que están realizando al amparo de la llamada Ley de la Memoria Histórica dan unas cifras mucho más elevadas de muertes irregulares.

La mayoría de las fosas de quienes murieron por defender la libertad y la República en Asturias son pequeñas. Las hay individuales y colectivas. De guerra, en las que se enterraban a los combatientes muertos o fusilados tras el combate, y de civiles represaliados al término de la Guerra Civil. El número real de desaparecidos no se conoce todavía, pero sí se sabe que por lo menos fueron 20.000 y que alrededor de 7.000 fueron fusilados tras ser condenados en consejo de guerra.

La diferencia es que, mientras que los muertos del bando de los sublevados obtuvieron reparación económica y social en cuanto concluyó la guerra, con enterramientos católicos, misas, honores, esquelas en la prensa y puestos en la Administración reservados a los hijos de los caídos, los descendientes de los vencidos solo tuvieron derecho al olvido y la vergüenza

El traidor Franco en su odio a lo que representabais os tuvo por primeros,
orgullo proletario, revolucionarios, en sus campos de concentración
Asturianos de braveza, obreros, campesinos, intelectuales y mineros
siempre fieles al pueblo y a la revolución

pueblo leal a la libertad y a su clase, en mi recuerdo siempre prisioneros
siempre perseguidos y humillados
pero nunca vencidos ni doblegados
orgullo de pueblo, orgullo de clase, orgullo obrero

Millones de puños gritan su cólera por los aires,
millones de corazones golpean contra sus cárceles
Asturias grita Viva la Dinamita, viva la Revolución
recordando lo sufrido y lo que han pasado

leales al pueblo y a la libertad, no pudo doblegarle nadie
por tanta represión causada, por muchos golpes que duelen
asturianos de braveza, de acero, lluvia y carbón
siempre en mi recuerdo prisioneros pero nunca derrotados

Monumento en el Alto de la Tornería

martes, 9 de abril de 2019

A UN MILICIANO

Ve, miliciano, ve
y empuña el fusil y deja la hoz
bajo la bandera tricolor de la libertad
combate hasta tu último aliento
combate hasta perecer

Ve, miliciano, ve
y alza los puños y eleva tu voz
para destruir los muros de la necedad
y reclamar el trabajo y el pan como sustento
como un derecho, como un deber

Ve, miliciano, ve
y combate por todo lo que has conseguido
y te queda por conseguir
porque sino luchas ya habrás perdido
todo aquello por lo que merecer vivir


miércoles, 27 de marzo de 2019

YURI GAGARIN

27 de marzo de 1968.

Fallece a los 34 años, YURI GAGARIN, cuando pilotando un caza MIG-15 en un vuelo rutinario de entrenamiento se estrelló en Novosyolovo, cerca de Moscú.

El 9 de marzo de 1934 nació #YuriGagarin, hijo de carpintero y campesina. Primera persona en viajar al espacio a bordo de la nave Vostok-1. Hazaña que lo convirtió en héroe soviético y de la humanidad. Demostró hasta dónde podían llegar los hijos de la clase obrera en la URSS.

Fue el primer hombre en completar un vuelo espacial y vivir para contarlo. El 12 de abril de 1961, poco después de las 9 de la mañana, el astronauta soviético fue lanzado a bordo del "Vostok I" y regresó sano y salvo. Este histórico vuelo de 108 minutos, una única órbita alrededor de la Tierra, convirtió a Yuri Gagarin en el primer ser humano en el espacio y un héroe internacional.

La gesta de Yuri Gagarin, (que en se momento contaba con 27 años, casado y con dos hijas) fue un duro golpe para EEUU, que vio como su máximo competidor en la carrera espacial les ganaba terreno. El hito empezó a gestarse en los años 50, cuando la URSS y EEUU batallaron con uñas y dientes por se los primeros en mandar un satélite al espacio y después de ganar esa batalla la URSS con la misión exitosa del "Sputnik I" se inició la carrera entre las dos potencias para conseguir poner en órbita al primer ser humano, batalla que también ganó la Unión Soviética con el vuelo de Yuri Gagarin.

Igual que tú en la estratosfera, cosmonauta
yo no veo ningún Dios en los cielos
ni lo busco ni lo espero
solo veo el firmamento y la noche oscura

de la más humilde tierra a las estrellas y el cielo
elevaste la ciencia al infinito y al firmamento
ciencia, fruto del conocimiento
imaginación que alza el vuelo

Tú, que nunca fuiste de los que siguen las pautas
tú, que nunca tuviste los pies en el suelo
tú, que siempre quisiste alzar el vuelo
Tu, que desafiaste los límites de la cordura

Tú, que nos saludaste desde el exterior
en una gran y tamaña proeza
mirar al pasado siempre es recordarte con tristeza
mirara al pasado siempre es recordarte con dolor


YURI GAGARIN

viernes, 15 de marzo de 2019

EL ROMANTICISMO

En respuesta a la crisis de los ideales de la Ilustración, surge en la primera mitad del siglo XIX surge el Romanticismo, movimiento cultural y artístico que prioriza la imaginación, la fantasía y el sentimiento frente a la razón.

En España el movimiento aparece más tarde y con menos fuerza que en el resto de Europa y su duración es breve. Sin embargo, en el Romanticismo español pueden distinguirse hasta tres etapas:
  • Romanticismo conservador de principios de siglo.
  • Romanticismo liberal durante la década de 1830, representado por los poetas José Zorrilla (poesía narrativa) o José de Espronceda (poesía lírica).
  • Posromanticismo, en el que se desarrolla una poesía popular de carácter intimista en una etapa que marca la transición al realismo. El poeta más destacado en esta etapa es Gustavo Adolfo Bécquer.



El Romanticismo - Circunstancias históricas

Los orígenes del romanticismo hay que buscarlos ya en el siglo XVIII, fundamentalmente en la filosofía y cultura alemanas, país, en el que se produce un movimiento llamado "Sturm und Drang" (tempestad y pasión) que propugna la creación literaria al margen de las reglas clásicas y revaloriza la expresión artística de vivencias y sentimientos. Es ésta la sensibilidad prerromántica, que también se manifiesta muy pronto en Inglaterra y posteriormente se extiende por el resto de Europa.

El Romanticismo, fenómeno cultural correspondiente a la primera mitad del siglo XIX, se halla vinculado con una serie de circunstancias históricas a las que es necesario aludir.

Se debe por una parte a las reacciones en toda Europa contra el poder napoleónico que finalmente cristalizan en el Congreso de Viena (1815), lo cual explica el matiz conservador del Romanticismo.
Bécquer


No es de olvidar que los gobiernos de la Restauración absolutista procuraron arrancar de cuajo el espíritu liberal que Napoleón difundió, volviendo a las ideas de tradición y religiosidad. Sin embargo, junto a este Romanticismo arcaizante, tradicionalista y cristiano, toma incremento años más tarde otro de tipo revolucionario y liberal, que pretendía la destrucción de todos los dogmas morales, políticos y estéticos hasta entonces vigentes. Su auge coincide con la revolución francesa de 1830 y el triunfo del liberalismo en la mayor parte de los países europeos. En España el comienzo del Romanticismo revolucionario se debe sobre todo a la vuelta de los emigrados liberales con motivo de la muerte de Fernando VII.

El nacionalismo había despertado en Europa desde que Montesquieu, en pleno contexto de la Ilustración, definió las bases teóricas de la nación en el siglo XVIII. De hecho, el nacionalismo fue un valor compartido por los neoclasicistas, pero el romanticismo le confirió un sentido nuevo al vincularlo no solo a un principio político sino ontológico: el “ser nacional”.

Este valor adquirió gran beligerancia cuando Napoleón, símbolo revolucionario del Estado laico, más pronto que tarde demostró su deseo de establecer un imperio europeo. La reacción no se hizo esperar. Los artistas de la transición romántica le dieron la espalda. Un ejemplo paradigmático es Beethoven, quien le había dedicado la Sinfonía Heroica a Napoleón y, al verlo avanzar en contra del pueblo germano, borró la dedicatoria.

El Romanticismo está vinculado al ascenso de la burguesía, el triunfo del liberalismo y el de la Revolución Industrial debido a las circunstancias que peligraron de la Revolución Francesa, de las guerras del Imperio y la posterior restauración contrarrevolucionaria que provocaron la caída del Antiguo Régimen.

La psicología del hombre romántico

El Romanticismo - como el Renacimiento o el Barroco - no se reduce a un fenómeno literario, sino que abarca todos los aspectos de la cultura de la época - desde la política hasta el arte, desde la literatura hasta las modas -, porque en el fondo viene a consistir en una especial actitud frente a la vida. De ahí que deba hablarse de la psicología del hombre romántico antes de entrar en el estilo de su producción estética.

Rasgos principales

Uno de los rasgos capitales del Romanticismo reside en su espíritu individualista . El Romanticismo equivale a la rebelión del individuo, a la violenta exaltación de la propia personalidad. El "yo", al que ahora se le tributa un culto frenético, constituye el máximo objetivo de toda la vida espiritual. El mundo externo apenas conserva otro valor que el de mera proyección subjetiva. Agudo egocentrismo que tiene sus raíces en la doctrina enciclopedista (defensora de la postura crítica intelectual) y en el mundo prerromántico (rehabilitador del mundo de las emociones personales).

El hombre romántico se caracteriza también por su aislamiento y soledad , temas básicos del Romanticismo. Su individualismo está marcado sobre todo por su conciencia aguda y dolorosa de la propia personalidad, de ser distinto de los demás, que en ciertos casos incluso deriva en un sentimiento de superioridad - su genio, su desgracia o infelicidad mayor que las de nadie -. Esta es la razón por la cual el yo del artista pasa a ocupar el primer plano de la creación. Los sentimientos expresados en las obras románticas son los de sus creadores, quienes expresan su insatisfacción con el mundo, su ansia de infinito, su búsqueda del absoluto, su amor apasionado, su deseo vehemente de libertad, sus estados de ánimo, . Por este motivo la poesía lírica o la música son a lo largo de todo el siglo XIX las artes supremas.

El ansia de libertad 

El ya mencionado individualismo del hombre romántico produce en él una protesta contra las trabas que hasta entonces tenían cohibido su espíritu, lo cual deriva consiguientemente en un ansia de libertad que se refleja en todas las manifestaciones de la época: el arte, la literatura, la música, la industria, el comercio, la conciencia,...

Irracionalismo

Los románticos rechazan la razón y todo lo racional. Sus temas preferidos están relacionados con lo sobrenatural, la magia y el misterio. A estos románticos les falta un pensamiento sistemático y coherente; no comprenden ni interpretan el mundo de una forma global.

Subjetivismo

En el romanticismo se le concede una gran importancia a las emociones, los sueños o las fantasías. Como formas de conocimientos principales se aceptan la intuición, la imaginación y el instinto; es decir impulsos no racionales, marcados por los sentimientos. La pasión se considera una fuerza superior a la razón.

El espíritu idealista

Los románticos sienten una gran predilección por lo absoluto, lo ideal, en conexión con la filosofía idealista, esencialmente alemana, que se impone con fuerza en toda Europa durante la primera mitad del siglo. Por este motivo buscan desesperadamente la perfección, lo absoluto, lo cual explica, por una parte su necesidad de acción, su vitalismo, pero por otra, los anhelos insatisfechos que derivan en su frustración e infelicidad. Ese vago aspirar hacia un mundo superior al de las realidades sensibles y que la razón no acierta a definir, cristaliza a menudo en unos ideales concretos, que el romántico se impone como norte de su vida: la Humanidad, la Patria, la Mujer. Hacia estos objetivos concretos el hombre romántico dirige sus ardorosos afanes: el sentimiento filantrópico, el ideal patriótico y el amor, al que a menudo se le une un vago misticismo.

Angustia metafísica

 Al haber perdido la confianza en la razón, el ser romántico es por naturaleza alguien inseguro e insatisfecho, lo cual da lugar a la desazón vital romántica. El romántico siente la vida como un problema insoluble. Su instinto le denuncia la existencia de fuerzas sobrenaturales que escapan a todo conocimiento racional y una invencible angustia sobrecoge su ánimo. Se sabe víctima de un ciego Destino sin justificación lógica e increpa a la Naturaleza, que contempla impasible su dolor. La idea de infinito preside su vida; de ahí su inquietud febril y su terrible desequilibrio. Este aspecto es, sin embargo, también motor de la creación artística en la búsqueda constante del romántico de respuestas y soluciones a las dudas y problemas que se plantean.

Choque con la realidad 

Otro tema importante en el Romanticismo es el del desengaño que deriva del choque entre el yo hipertrofiado romántico y la realidad prosaica y gris que no da satisfacción a sus anhelos e ideales. El romántico - arrastrado por las imágenes que él mismo ha creado en su interior - se encuentra con que la realidad no responde a sus ilusiones. Este hecho lleva al hombre romántico, falto de serenidad para aceptar su ambiente, a un violento enfrentamiento con el mundo y a rebelarse contra todas las normas morales, sociales, políticas o religiosas.

Evasión

 Otro tema importante en el Romanticismo es el del desengaño que deriva del choque entre el yo hipertrofiado romántico y la realidad prosaica y gris que no da satisfacción a sus anhelos e ideales. El romántico - arrastrado por las imágenes que él mismo ha creado en su interior - se encuentra con que la realidad no responde a sus ilusiones. Este hecho lleva al hombre romántico, falto de serenidad para aceptar su ambiente, a un violento enfrentamiento con el mundo y a rebelarse contra todas las normas morales, sociales, políticas o religiosas.

Nacionalismo

 En el Romanticismo aparece una cierta obsesión por buscar las raíces de cada pueblo en su historia, en su literatura, en su cultura, . Es ahora cuando se inventa el concepto de pueblo como entidad espiritual supraindividual a la que pertenecen individuos concretos que comparten una serie de características comunes: lengua, costumbres, folclore. Así se comprende la revitalización de los antiguos poemas épicos y de las leyendas y tradiciones locales. Es evidente que estas ideas románicas se oponen frontalmente al espíritu universalista de la Ilustración.

Técnica Literaria

Al tipo psicológico que acabamos de esbozar había de corresponder necesariamente una visión del arte distinta de la que había originado la producción del siglo XVIII. Veamos sus puntos esenciales:

El genio creador: En el Romanticismo el arte se convierte en la forma de expresión del genio que el creador lleva dentro. El artista pues, nace, no se hace, por lo que cobra capital importancia lo espontáneo, lo intuitivo, lo original, aquello que es característico del genio creador. Desde este momento la obra de arte es el resultado de un momento de inspiración que refleja la valía de su autor. La posibilidad de desarrollo de su capacidad creativa hace del romántico un individuo vitalista, eufórico y apasionado. El agudo individualismo del hombre romántico da lugar en el escritor a un deseo de prescindir de las férreas normas del clasicismo, para llegar a la creación de una obra absolutamente personal. Las viejas reglas son consideradas como trabas sin sentido que convierten el arte en un puro mecanismo, y se proclama la libertad literaria con juvenil entusiasmo. El poeta se dejará llevar ahora por su instinto, su intuición.

En el terreno de la poesía surgen junto a la métrica tradicional nuevos tipos de versificación , nuevos ritmos, nuevas estrofas. Una variada polimetría es el resultado de querer dar a cada situación su expresión musical adecuada. Además, en España, se produce una revalorización de un metro tradicional: el romance, que adquiere ahora el máximo prestigio como forma más indicada para la narración poética.

En el teatro se olvidan las famosas tres unidades de lugar, tiempo y acción, volviéndose en cierto modo a la técnica de nuestro siglo XVII: la acción puede recorrer los más apartados lugares, durar varios años y desdoblarse en dos acciones paralelas. Desaparece la unidad de estilo y se confunden los géneros, mezclándose - con el objeto de dar mayor vivacidad a la obra - lo trágico y lo cómico, lo sublime y lo grotesco, la prosa y el verso. Un trepidante dinamismo invade así el teatro, que alcanza el mayor éxito de público.

Todo el arte se enfoca ahora hacia la expresión de lo particular, del matiz individual, de lo irregular, de lo que escapa a la norma racional. La época románica prefiere destacar lo específico, la nota pintoresca y única.

Con las reglas desaparece también la noción del arte moralizador. El tema primordial será la expresión del "Yo", y el objeto de la obra excitar fuertemente la sensibilidad del lector con las más variadas emociones: la tristeza, el entusiasmo, la conmiseración, el terror, la sorpresa.

En el romanticismo se quiebra la línea clasicista, ya que se rechaza a los clásicos como modelos insustituibles. Se rechaza todo lo clásico, sobre todo el clasicismo francés más que la antigüedad grecolatina. La literatura preferida en el Romanticismo es aquella que por hallarse más apartada de lo clásico, responde mejor al gusto de la época: la bíblica, la medieval, la del siglo XVII no francés, y la contemporánea extranjera. De la Edad Media interesan el falso Ossian, Dante, la poesía popular - el romancero español, las baladas germánicas, .-. Del teatro se destacan los nombres de Shakespeare, Lope y Calderón. Entre los modernos privan Goethe, Heine y Byron en la poesía, Vïctor Hugo y Dumas en el teatro, Walter Scott en la novela.

Los Temas
  • Soledad
Es propio del Romanticismo además el gusto por la soledad. Los románticos huyen de la realidad mediante el refugio en sí mismos, lo cual justifica la preferencia por lugares solitarios como castillos, cementerios, jardines, espacios apartados o recónditos, oscuros, ... Esta soledad del romántico nace también de la afirmación de su yo, de su individualismo.
  • Nueva Sensibilidad
Durante el Romanticismo se prolonga y amplía el sentimentalismo manifiesto ya en muchos autores ilustrados y que sitúa en primer plano la intimidad. Resultan características la introspección, la nostalgia, la melancolía, la tristeza y la soledad, a la vez que se extiende el sentimiento de fugacidad e infelicidad de la vida humana, lo cual provoca la típica angustia romántica. El gusto por lo sombrío y crepuscular son reveladores de tal sensibilidad.
  • Naturaleza dinámica
El artista romántico representa la naturaleza en forma dramática, en movimiento y con preferencia por la ambientación nocturna frente a la naturaleza artificiosa y bucólica propia del Neoclasicismo. Se oponen pues a la mesura y armonía neoclásicos el desorden y la falta de proporción. La naturaleza se identifica en el Romanticismo con los estados de ánimo del creador, y, según sean éstos, es turbulenta, melancólica o tétrica; es pues, una proyección de sus sentimientos. La naturaleza está, a su vez, por encima de todo, algo que se puede apreciar claramente en el tópico romántico de las ruinas, símbolo del predominio de la naturaleza sobre el hombre y sus obras.

Todos los rasgos románticos anteriores permiten comprender bien que en su rechazo del mundo que les ha tocado vivir los artistas románticos hayan podido tomar dos direcciones opuestas: la nostalgia por los antiguos valores tradicionales (monarquía absoluta, religión, ideales caballerescos), o la rebelión no sólo frente a su mundo sino frente al antiguo (republicanismo, anticlericalismo, ideales democráticos). Por eso podemos hacer la distinción entre un Romanticismo tradicional o conservador y un Romanticismo liberal o progresista.

  • Liberación de las reglas academicistas. 
Se propone la liberación de las rígidas reglas del arte academicista, particularmente del neoclasicismo. Subordinan la técnica a la expresión individual y no al contrario.
  • Redescubrimiento de la naturaleza.
El romanticismo convirtió al paisaje en una metáfora del mundo interior y una fuente de inspiración. Por ende, se prefirieron los aspectos más salvajes y misteriosos del paisaje.
  • Carácter visionario u onírico.
 El arte romántico trae a la luz el interés por los asuntos oníricos y visionarios: sueños, pesadillas, fantasías y fantasmagorías, donde la imaginación se libera de la racionalidad.
  • Nostalgia por el pasado. 
Los románticos sienten que con la modernización se han perdido la unidad entre el hombre y la naturaleza, e idealizan el pasado. Tienen tres fuentes: la edad media; lo primitivo, exótico y popular y la revolución.
  • Idea de genio atormentado e incomprendido.
 El genio del romanticismo es un incomprendido y atormentado. Se le distingue del genio renacentista por su imaginación y originalidad y, también, por la narrativa de una vida atormentada.

lunes, 4 de marzo de 2019

ALEJANDRO LERROUX: CRÓNICA DE UNA TRAICIÓN HISTÓRICA

Alejandro Lerroux fue un político español  republicano(La Rambla, Córdoba, 1864 - Madrid, 1949). Militó desde joven en las filas del republicanismo radical, como seguidor de Ruiz Zorrilla. Practicó un estilo periodístico demagógico y agresivo en las diversas publicaciones que dirigió (El País, El Progreso, El Intransigente y El Radical). Su discurso populista y anticlerical, así como la intervención en diversas campañas contra los gobiernos de la Restauración, le hicieron muy popular en los medios obreros de Barcelona, que acabaron constituyendo la base de un electorado fiel. 

Fue elegido diputado por primera vez en 1901; y de nuevo en 1903 y 1905, en las candidaturas de la Unión Republicana que había contribuido a formar junto con Nicolás Salmerón. La defección de éste hacia la coalición Solidaridad Catalana en 1906, llevó a Lerroux a separarse, formando el Partido Republicano Radical (1908) en Barcelona, al que rápidamente se adscriben multitud de seguidores gracias al carisma de su líder, un personaje fogoso y algo demagógico, fustigador de los ricos y paladín de la clase obrera. y la primera Casa del Pueblo, dedicándose a enseñar a los obreros.

Hubo de exiliarse en varias ocasiones, primero para escapar a la condena dictada por uno de sus artículos (1907) y más tarde huyendo de la represión gubernamental por la Semana Trágica de Barcelona (1909). De vuelta a España, aceptó entrar en la Conjunción Republicano-Socialista, con la que volvió a ser elegido diputado en 1910. Desde entonces se vio envuelto en una serie de escándalos que le alejaron de su electorado barcelonés, entre acusaciones de corrupción (hasta el punto de que hubo de cambiar de distrito, presentándose por Córdoba en 1914). 

Bajo la dictadura de Primo de Rivera (1923-30) su partido se vio debilitado por la escisión de los Radical-Socialistas de Marcelino Domingo (1929). No obstante, continuó en la política activa, participando en el comité revolucionario que preparó el derrocamiento de Alfonso XIII y la proclamación de la Segunda República en 1931.

Uno de los políticos más singulares y complejos del siglo XX español, Alejandro Lerroux, nació en 1864 en el pueblo cordobés de La Rambla, en el seno de una familia de la clase media baja.
Gran orador y de ideas progresistas, su carrera política se inicia en 1901, cuando es designado diputado a Cortes. Su encendido manejo de la palabra ante nutridos oratorios y sus ataques a la burguesía y a la Iglesia le causan numerosos problemas, siendo varias veces procesado por difamación. Una de las frases más conocidas e incendiarias que se le atribuyen fue "¡Levantemos los velos de las novicias y hagámoslas madres!", pronunciada en un contexto de odio anticlerical que más adelante producirá la quema de iglesias y conventos.

Republicano convencido, en 1908 crea en Barcelona la primera Casa del Pueblo, dedicada a prestar asistencia jurídica, económica y educativa a los obreros. También en Barcelona funda el Partido Radical, al que rápidamente se adscriben multitud de seguidores gracias al carisma de su líder, un personaje fogoso y algo demagógico, fustigador de los ricos y paladín de la clase obrera.

La fama como político le acarrea tantos seguidores como enemigos. Si sus mítines son recibidos con entusiasmo, sus palabras le hacen ser condenado por los tribunales y pasar por la cárcel en varias ocasiones. En estos primeros años de su carrera, a pesar de no haber acabado sus estudios de bachillerato, consigue, mediante un único examen, aprobar de una vez todas las asignaturas de la carrera de Derecho de la Universidad de La Laguna.

Desde el Ayuntamiento de Barcelona, Lerroux promueve una política radical y obrerista, aunque su gestión comienza a estar salpicada por los primeros escándalos de corrupción, unas sombras que, no sin fundamento, no dejarán de acompañar en adelante a Lerroux y al Partido Radical.
En 1909, con motivo de la Semana Trágica de Barcelona, se ve obligado a dejar la ciudad, mientras en las barriadas obreras sus partidarios se enfrentan a tiros a los pistoleros de la patronal. Al mismo tiempo, sus discursos se van haciendo más moderados y conservadores.

Instalado en Madrid y dedicado de lleno a la política nacional, fue diputado en todas las legislaturas. A partir de 1923 se convierte en un feroz opositor a la dictadura de Primo de Rivera, aunque desde posiciones más moderadas que las que representaba en años anteriores. En 1931, forma parte del primer Gobierno provisional de la República, como ministro de Estado, alzándose con el primer plano del protagonismo de la vida pública española. El antiguo líder radical baja el tono de sus discursos, acepta participar en las instituciones y establece lazos de unión con curas y militares, sus viejos enemigos.

Son tiempos revueltos, en los que en la escena política y social española parece haber vientos de confrontación, como así ocurrirá poco más tarde. En 1933, su partido gana las elecciones en coalición con la CEDA del derechista Gil Robles. El nuevo gobierno del que es presidente inaugura un periodo de represión de las izquierdas y del movimiento obrero, el llamado Bienio Negro. Fuertemente presionado por los sectores más reaccionarios, el gobierno Lerroux empieza a revisar la legislación laica, amnistía entre otros a los golpistas Sanjurjo y Calvo Sotelo y paraliza la reforma agraria y el estatuto vasco.

Uno de los mayores problemas que tendrá que afrontar será la revolución de Asturias, en 1934. El rápido deterioro de las condiciones de trabajo y de vida de las minas y el campo asturianos hizo que el salario de un trabajador agrícola pasara de 12 pesetas diarias en 1931 a 4 apenas tres años más tarde. La difícil situación provocó un estallido de violencia revolucionaria que será aplastado a sangre y fuego por las tropas del gobierno.

Un nuevo escándalo de corrupción salpicará, definitivamente, el gobierno de Alejandro Lerroux y la imagen de su líder. La introducción en España de un aparato de juego de azar inventado por Strauss y Perle dio pie a un negocio fraudulento y al enriquecimiento de algunos personajes del entorno de Lerroux. Conocido el asunto y aireado por la prensa con el nombre de "caso del estraperlo", se desató una oleada de críticas hacia su persona y la coalición de gobierno, que quedó definitivamente rota.

En 1936, el estallido de la Guerra Civil le obligó a huir a Portugal, donde vivirá hasta su regreso a España en 1947. Alejado de la vida pública y totalmente desacreditado, muere en junio de 1949 uno de los personajes más controvertidos de la historia política de España en el siglo XX y quizás menos conocido en su faceta periodística, habiendo sido director de los periódicos El Radical, El País y El Progreso.
Alejandro Lerroux

domingo, 3 de marzo de 2019

PERDIDO EN UN MAR DE NUBES

El mar azota con furia las rocas del acantilado. La espuma de las aguas son las barbas del dios Neptuno burbujeando entre las rocas, que parecen migajas después de un banquete. El viento sopla juguetón, bailando un vals entre las superficies rocosas, creando un sonido natural, propio de la melodía de ninfas y faunos cantando al amor, creando un clima de paz.
La luz del sol es devorada lentamente en el horizonte por el mar; parece derretirse en lágrimas de ámbar de un dios triste cuyo lamento cae en la tierra en forma de maná. Y entre esos rayos me parece verte, ninfa de las aguas, sorteando las tempestades y las olas. En ese momento miles de recuerdos se agolpan en mi mente : Recuerdo tu figura estilizada danzado al son del viento, al son de la melodía de los árboles, mientras sátiros y faunos tocan una hermosa melodía con sus flautas de caña. Recuerdo tu silueta en al atardecer mirando al horizonte mientras saboreabas un delicioso vino, recuerdo cómo corrías por los bosques, sorteando árboles y arroyos, recuerdo cómo disfrutabas la espuma del mar mientras paseabas por la orilla. 
Todos estos recuerdos se agolpan en mi mente. Al volver a verte, hija de Poseidón, he de confesarte un secreto; puede sonar ridículo en mi voz de mortal pero es cierto que tu recuerdo me confunde porque mezcla sentimientos que transforman la tempestad de una tormenta en calma en lo más profundo de mi alma.; a pesar de este mar embravecido y este viento ululante; me invade una sensación de clama y de tranquilidad, sabiendo que sigues ahí, sigues presente y quiero que sepas que nunca te he olvidado.
Me recuerda amor porque sigues ahí, no te has ido; pero también tristeza porque, siendo yo mortal, no podrán fundirse nuestros cuerpos en uno solo, porque un mortal no puede aspirar a la inmortalidad inalcanzable, sino a un momento presente.

jueves, 21 de febrero de 2019

BARUCH (BENEDICTUS) SPINOZA 1632-1677

Todos cuantos entienden la filosofía como libertad de pensamiento y espíritu crítico, sin duda, consideran a Spinoza como su mejor representante. Declarado impío por todas las Iglesias, incluso su propia comunidad, además, su familia judía, fue expulsada de España y debió emigrar a los Países Bajos. Ahí, no desistió en su obstinada y tranquila búsqueda de la sabiduría, ahí solo cambió su apellido Espinosa por Spinoza. Su lucidez, entendida como su rechazo a ampararse al abrigo de la trascendencia, y el rigor inexorable de su razonamiento, ha sido considerada odiosa por unos y necesaria por todos aquellos que ensalzan su búsqueda de la bienaventuranza.

Spinoza cursó estudios de teología y comercio en la escuela judía, donde aprendió hebreo y conoció el Talmud, pero en la escuela latina de Van don Enden descubrió la filosofía y las investigaciones científicas cartesianas. Testigo de la lucha entre republicanos y partidarios de los Orange, tomó partido por la república de Juan de Witt. En 1656 fue excomulgado por los rabinos de la comunidad judía y rechazado por sus familiares. Entonces, para subsistir, Spinoza aprendió a pulimentar el vidrio de óptica, tarea que no dejó durante el resto de su vida.

BARUCH (BENEDICTUS) SPINOZA 

La filosofía de Spinoza

La propuesta filosófica de Spinoza comparte con los otros ejemplos de filosofía racionalista al menos cuatro tesis
  • La primacía de la razón (en el doble sentido ya destacado: como facultad superior del hombre y como orden, armonía, proporción, coherencia e inteligibilidad, etc.).
  • La prioridad del conocimiento matemático (enlazado con una física mecanicista en la que las leyes explicativas del movimiento de los cuerpos materiales son leyes causales traducibles al lenguaje cuantitativo de la matemática).
  • El conocimiento como un orden deductivo (los conocimientos –las verdades- tienen que estar encadenados unos a otros: las verdades deducidas unas de otras –solo así se logra un conocimiento demostrado, demostrativo, y por ello sólido y firme; este es el motivo por el que su principal libro –titulado Ética- fue redactado “more geometrico”, es decir, imitando en su composición los tratados de geometría –siendo la geometría por lo tanto el modelo de conocimiento deductivo).
  • El fundamento último, el principio primero, es “Dios”: es la substancia primordial, originaria, principal. Sin embargo, y esto es importante destacarlo, el concepto de “Dios” que planteó este autor se opone al proporcionado tradicionalmente por el cristianismo.
Las principales influencias que convergen en Spinoza son: elementos de la tradición judía (por ejemplo, la obra de Gaon Saadía), el neoplatonismo renacentista (Nicolás de Cusa, Giordano Bruno), la filosofía de Descartes (Spinoza recoge aspectos del cartesianismo aunque siempre modificándolos enormemente –por ejemplo: Descartes defendía que hay tres substancias, Spinoza recoge la idea de substancia pero subraya que solo hay una substancia, etc.).

Spinoza comienza la exposición de su sistema filosófico ofreciendo una definición de “Dios” (o sea, de la “esencia” de Dios) y afirmando su necesaria existencia (Dios existe siendo “causa de sí mismo” –causa sui, en latín-, pues no hay ninguna causa anterior o superior a la de la substancia absoluta). Una substancia se define en su esencia por sus atributos (es decir, por sus propiedades esenciales). Siendo Dios una substancia infinita los atributos de Dios son también infinitos, a pesar de eso –explicable por el inmenso poder de la substancia divina- nosotros solo conocemos dos atributos de los innumerables que la definen: el “pensamiento” y la “extensión” (y conocemos esos dos atributos porque nosotros –y nuestro mundo- somos un “cruce” de ambos).

La filosofía de Spinoza es “teocéntrica”, pero lo es de un modo muy distinto al teocentrismo occidental modelado y modulado predominantemente desde el Cristianismo. En primer lugar –y esto es insólito, una novedad intelectual de enorme relevancia- Spinoza rechaza la idea misma de “creación”: todo, nos dice este autor, procede de “Dios” pero esto no implica que sea una arbitraria “creación” suya (por otro lado el creacionismo teológico implica o supone una radical diferencia entre Dios y sus criaturas –pero esto es algo que Spinoza considera erróneo: lo que procede de Dios es de algún modo una parte o un aspecto suyo –y no algo “ajeno” o “externo”). Por otra parte, completando esta tesis, Spinoza sostiene que Dios no es otra cosa que la propia “Naturaleza”: la teología de este autor es pues “naturalista” –y así rechaza el “espiritualismo” de las religiones al considerarlo una fuente de engaños supersticiosos que explotan las debilidades humanas: inducen temor y luego lo compensan ofreciendo esperanza, por ejemplo, prometiendo una ilusoria vida ultraterrena, etc.

Teoría del Conocimiento

La teoría del conocimiento de Spinoza sostiene lo siguiente: el “pensamiento”, en una acepción general, es uno de los infinitos atributos de la única substancia (Dios, o sea: la Naturaleza). Y el entendimiento humano –la facultad destinada a conocer la realidad en su verdad propia- es un modo de ese atributo de la substancia divina (o natural, pues lo divino y lo natural son lo mismo). Spinoza conecta expresamente el conocimiento de la verdad con la felicidad; es decir, es el conocimiento lo que conduce al logro de la meta principal de la vida humana: conseguir la perfección en el desarrollo del conjunto de sus facultades, capacidades o potencialidades: por este motivo el principal libro de Spinoza se llama “Ética”, porque es la explicación racional del mundo –entendiendo a fondo lo que pasa o sucede en él- la que en definitiva proporciona la felicidad (la verdad está pues conectada con la virtud, con el bien).

El entendimiento humano conoce el mundo externo a través de sus ideas (esta teoría del conocimiento es pues “representacionista”: el cognoscente representa el mundo en las ideas de su entendimiento). ¿Cuándo es verdadero el conocimiento alcanzado por el entendimiento humano? Cuando consigue obtener, según un complejo proceso, ideas verdaderas (intuidas con claridad y distinción) que sean a la vez ideas adecuadas (es decir: que notifiquen ellas mismas –siendo “index sui”- que son ideas de la esencia de lo conocido).

Por otra parte, en el conocimiento verdadero de la idea adecuada sucede lo siguiente: el orden y conexión de las ideas (en el entendimiento, en el cognoscente) expresa y refleja el orden y conexión de las propias cosas conocidas (ambos planos discurren, pues, según un pleno y perfecto paralelismo, en una completa armonía –un orden racional). El conocimiento de la física articulado según patrones matemáticos –aritméticos y geométricos- es un perfecto ejemplo de conocimiento según ideas que son a la vez verdaderas y adecuadas.

Vayamos ahora, en primer lugar, con las consideraciones morales de Spinoza, y después con su teoría política.

Teoría Moral 

En su teoría moral –referida a las costumbres de la vida social, esa vida en la que los seres humanos interactúan y se vinculan en el seno de instituciones- Spinoza rechaza la absolutización de la libertad humana (la voluntad de los seres humanos no es todopoderosa, es limitada). La libertad de los seres humanos, por lo tanto, es una parte o un aspecto del orden del mundo (y no una excepción, algo ajeno a ese orden). La conducta de los hombres y las mujeres, por ello, está siempre motivada, causada; en base a esto destaca Spinoza la enorme relevancia de las pasiones, loa afectos, los sentimientos, las emociones. El ser humano está marcado en su raíz por su deseo (conatus), él es la guía de sus acciones, de sus conductas. El deseo primario es la autoconservación y el deseo último –y por eso el deseo superior- es el anhelo de perfección, el anhelo de una vida plena y dichosa, el desarrollo de lo propio de cada uno, el logro, en definitiva, de la felicidad. Una clave en este complicado y arduo proceso de consecución de una vida feliz se encuentra en la sustitución de las pasiones tristes (el odio, el temor, el orgullo, la soberbia, etc.) por las pasiones alegres (la empatía, el amor, etc.). Otra clave de la felicidad se localiza, como ya se ha señalado, en la obtención del conocimiento verdadero: la felicidad es, por esto, inseparable de entender en qué consiste y cómo se concreta el orden del mundo (así la sabiduría es parte central de la felicidad, de la plenitud vital –el sabio además es inmune a las ilusiones de la religión que promete una falsa felicidad ubicada fuera de este mundo, en un mundo fantasmal y etéreo).


Teoría Política

La teoría política de Spinoza se apoya en su filosofía “naturalista”: el orden político es, así, un aspecto o un nivel peculiar de la propia organización (racional) de la Naturaleza (“Dios”). Su tesis central es la siguiente: los ciudadanos, agrupados en sociedad, acuerdan o pactan –como si firmaran juntos un contrato- delegar o ceder su poder propio a un Estado ordenado jurídicamente (a un “Estado de Derecho”). Lo peculiar de su propuesta es la firmeza con la que rechaza el absolutismo político propio de la monarquía –se oponía por lo tanto a la forma de gobierno más extendida en el siglo XVII. Ilegítimamente un Rey pretende disfrutar de la máxima autoridad, ejercer un poder absoluto otorgado a su estirpe por la gracia de Dios. Pero el único poder legítimo, el único poder soberano, en último término, es el poder del pueblo (una parte del poder de la Naturaleza misma). El gobierno del Estado según las leyes del derecho obtiene pues su legitimidad y su autoridad de la sociedad, de la ciudadanía reunida por un pacto social (y cuando el gobernante se convierte en un tirano o un déspota el pueblo tiene todo el derecho a revocarlo, a despojarlo de un poder que no ha sido obtenido ni ejercido de un modo legítimo).

El punto de partida de la filosofía de Spinoza es la identificación de Dios con la naturaleza. Dios es un ser que se confunde completamente con la naturaleza, tanto si ésta ha sido creada como si se crea a sí misma. Dios es la sustancia única, de la que Spinoza dice al principio de la Ética que es "aquello cuya esencia implica la existencia, es decir, aquello que no necesita de otra cosa para ser creado", pensamiento que puede ser interpretado como ateísmo, no tanto por la negación especulativa de la existencia de Dios como por su generalización naturalista: si Dios está en todas partes, no está en ninguna. Spinoza concibe a Dios desde una perspectiva materialista que supera el dualismo cartesiano, ya que la sustancia es a la vez pensante y extensa. En el ámbito epistemológico, este planteamiento se corresponde con una concepción del alma según la cual ésta es únicamente la idea del cuerpo. El conocimiento no es, pues, la operación de un sujeto consciente(a la manera del cogito cartesiano), sino la afirmación de una idea en el espíritu. El ser humano sólo percibe efectos o signos e ignora las causas y atribuye a un Dios monarca un poder absoluto y a la conciencia un poder sobre el cuerpo. La razón es la que organiza las relaciones de composición ("nociones comunes) ideas generales que posibilitan la formación de otras ideas capaces acceder al conocimiento de las causas. Y, por el conocimiento, el ser humano accede al amor intelectual de Dios, que hace conocer por medio del entendimiento intuitivo la esencia singular en forma de eternidad, la cual no guarda relación con la noción común de inmortalidad.

Por otra parte, Spinoza trató de liberar el pensamiento político de la tutela de la teología y de la moral. Opuso 1a ética a la moral, y rechazó esta última porque significaba una desvalorización de lo real en nombre de un ideal trascendente. Lo que interesaba al filósofo Spinoza era transmitir un mensaje liberador frente a todas las servidumbres, sociales, intelectuales y morales, para que el ser humano pudiera acceder a lo más alto de sí mismo, a la plenitud de la alegría por el conocimiento, estado a lo que él llamó la bienaventuranza.

La ética es para Spinoza, una ciencia de los afectos del alma humana, que define lo bueno y lo malo, y dice que se considerará bueno aquello que conviene a la naturaleza del ser humano y malo aquello que no le conviene, afirmando que la moral es un refugio para la ignorancia y que la ley no es más que un sustituto de la inteligencia. Y agrega: la esencia del ser humano no es la razón sino el deseo (conatus) o principio de conservación del individuo. "No tendemos hacia una cosa porque la juzguemos buena, sino que la juzgamos buena porque tendemos hacia ella." El deseo precede, pues, a la razón., aunque la ley limita el poder de cada uno, con el objetivo de producir la obediencia, según un sistema de recompensas y castigos, lo que constituye una especie de religión civil; por eso, cree que la política descansa necesariamente en pasiones tristes (temor, seguridad). Es una física de las fuerzas y una química de los afectos.

Además, Spinoza declara que el derecho natural no procede de la voluntad del individuo sino de las leyes que rigen su poder de actuar; la constitución de la ciudad no es la libre creación surgida de un contrato, sino un proceso necesario que escapa a la voluntad de los individuos; el estado manda a los ciudadanos por la fuerza y no por acuerdo contractual. El punto débil de los regímenes políticos es la tiranía, que instituye como religión la muerte y la tristeza. La democracia es, por el contrario, el mejor de los regímenes políticos, porque tiende a sustituir las pasiones tristes por el amor a la libertad. Sin embargo, aunque el régimen democrático es el que más favorece el acceso al estado de razón (segundo género de conocimiento), la salvación y el acceso al tercer género sólo se consiguen por la vía individual y privada.



Las obras de Spinoza
  • Breve tratado acerca de Dios, el hombre y su felicidad (1658)
  • Tractatus de intellectus emendationes (1661/2)
  • Principios de la filosofía de Descartes, (1663)
  • Pensamientos metafísicos (1664)
  • Tractatus theologico-politicus (1670) - publicado en forma anónima-, en el que abordó la cuestión de la exégesis de la Biblia (sin el Nuevo Testamento), lo cual suscitó el anatema de las Iglesias, sobre todo de los calvinistas, y también de los rabinos, debido a su contenido y enfoque. En 1673 intentó publicar la Ética demostrada según método geométrico, empezada en 1661, pero renunció a terminarla, lo mismo que, entre 1676 1677, se dedicó a escribir el Tractatus políticas que nunca terminó.

sábado, 16 de febrero de 2019

EL FRENTE POPULAR Y LA SEGUNDA REPÚBLICA

El 16 de febrero de 1936, el Frente Popular, la coalición electoral creada en enero de ese año por los principales partidos de izquierda españoles, ganó las últimas elecciones de la Segunda República con una amplia mayoría: 288 diputados de un total de 481 escaños.

Antecedentes del Frente Popular

Los fusilamientos y ejecuciones extrajudiciales de revolucionarios, los castigos colectivos a la población civil, sobre todo en Asturies, los despidos y las listas negras de trabajadores significados política y sindicalmente, el encarcelamiento de cientos de militantes y cargos públicos, en algunos casos con denuncias de torturas, el cierre de locales y periódicos, la disolución de los ayuntamientos de izquierdas en toda España, y el temor generalizado a que una vez en el poder las derechas podían seguir el camino de Alemania, desmontando desde dentro la República del 14 de abril, tal y como Hitler había hecho con la República de Weimar, terminaron convenciendo a los líderes de las izquierdas de la necesidad de pasar página y poner en marcha una alianza electoral.

A finales de 1935 empezó a gestarse una gran coalición de partidos de izquierdas que se preparaba para las elecciones de febrero de 1936 y que poco más tarde se conocería como Frente Popular. El pacto entre republicanos y socialistas pretendía un programa reformista pero desde la derecha se identificó como un pacto revolucionario. El llamado Frente Nacional o de Orden se creó para oponer sus intereses a los de las izquierdas en las elecciones más reñidas que hasta entonces había vivido España.

La larga campaña electoral que tuvo lugar entre el 4 de enero y el 16 de febrero de 1936 se prometía como una de las más duras de la historia de España. La unidad de las izquierdas quedó plasmada en el Frente Popular, la coalición izquierdista formada ante las elecciones de 1936 propuesta por el Partido Comunista. Además los anarquistas, aunque no entraron a formar parte del Frente Popular por negarse ideológicamente a colaborar con un sistema democrático, apoyaron las candidaturas para la liberación de los presos políticos. Oponiéndose a ellos se formó el Frente Nacional o de Orden cuya cabeza más visible era la CEDA de Gil Robles que lanzó una agresiva campaña electoral presentándose como la última y única alternativa de defensa ante una inevitable revolución bolchevique. Su fotografía de jefe miraba retadoramente desde los carteles situados en la Puerta del Sol madrileña. Dentro de esa coalición derechista quedó fuera la Falange porque no hubo entendimiento entre José Antonio Primo de Rivera y Gil Robles. Este hecho, de relativa poca importancia, marcaría el desarrollo posterior de la guerra civil.

La izquierda publicó un manifiesto con la petición de “amplia amnistía” y readmisión de los despedidos como ejes comunes. La CEDA centró su campaña "¡Contra la revolución y sus cómplices!", con una visión catastrofista de lo que había significado hasta entonces la República. Para la izquierda, quedaban atrás dos años de destrucción de las reformas republicanas, el "bienio negro". La CEDA, que no había podido cumplir su objetivo de rectificar a fondo el rumbo reformista, prometió la revisión total de la Constitución. La extrema derecha, con Calvo Sotelo a la cabeza, consideraba ya acabada a la República y presentaba, sin ambigüedades, su Estado autoritario y corporativo. La fecha de las elecciones para decidir todo eso, un nuevo rumbo para la República o su muerte definitiva, era el domingo 16 de febrero de 1936.

Los frentistas dejaron sus diferencias de lado y en vez de enfocarse en las diferencias que les separaban a los socialistas, comunistas y los nacionalistas decidieron enfocarse en las semejanzas para fundar el Frente Popular. Si bien, es cierto que dicha diversidad dentro del Frente Popular frenó la constitución de una auténtica república socialista en España, los republicanos actuaron acorde a las demandas de las condiciones materiales existentes en aquella época. De todos modos, la victoria del Frente Popular en las elecciones de febrero asustó a los capitalistas que vieron amenazados sus privilegios y propiedades, así auparon a los fascistas para poder dar un golpe de estado que acabara con los rojos.


Las negociaciones con los partidos republicanos fueron largas y no siempre fáciles. Sin embargo, tanto socialistas como comunistas estaban dispuestos a llegar a un acuerdo que permitiera forjar una unidad de las fuerzas antifascistas frente a la reacción. Para tal fin, tuvieron que hacer concesiones hasta ponerse de acuerdo sobre un programa bastante moderado, en el que se abordaban, entre otras, cuestiones de orden político y social:
  • Concesión de una amplia amnistía de los delitos político-sociales
  • Readmisión en sus puestos de trabajo de los obreros despedidos por sus ideas o por motivo de huelgas políticas
  • Restablecimiento del imperio de la Constitución
  • Adopción de medidas en favor de los cultivadores directos y acceso a la propiedad de la tierra de quienes la venían trabajando durante cierto tiempo
  • Adopción de medidas de fomento de la industria y el pequeño comercio
  • Establecimiento de planes de construcción de viviendas, de obras de riego y de obras públicas
  • Establecimiento de una dirección del Banco de España que cumpliera su función de regulación del crédito conforme lo exigiera el interés de la economía española, y sometimiento de la Banca privada a “reglas de ordenación”
  • Reforma fiscal destinada a garantizar una redistribución lo más equitativa posible de las cargas públicas
  • Mejora de las condiciones morales y materiales de los trabajadores
  • Establecimiento de salarios mínimos a fin de asegurar a la clase trabajadora una existencia digna
  • Creación de escuelas primarias, secundarias y de formación profesional
  • Acceso a la enseñanza meda y superior de la juventud obrera y, en general, de los estudiantes seleccionados por su capacidad
  • Restablecimiento del Estatuto de Autonomía de Cataluña y desarrollo de los estatutos de autonomía consignados en la Constitución
  • Desarrollo de una política de adhesión a los principios y métodos de la Sociedad de Naciones
Firmaron el Pacto del Frente Popular los siguientes partidos y organizaciones: Izquierda Republicana, Unión Republicana, Partido Socialista, Partido Comunista, Partido Sindicalista y Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM).


El Escándalo Straperlo 

Strauss y Perlowitz habían puesto a su máquina recreativa el nombre de Straperlo, haciendo la suma de sus apellidos. Moverían contactos entre empresarios relacionados con el ocio nocturno en la costa catalana, intentando establecer su ruleta en Sitges y su casino. Pero la Segunda República tenía leyes restrictivas contra el juego de azar, siendo todavía más severas en la administración catalana del nacionalista Companys. Pero Strauss no cejó en conseguir su propósito de establecer esa singular ruleta como juego de ingenio y no de azar, «sobornando» a políticos de segunda fila del Partido Radical, al que pertenecía Lerroux

El escándalo público se produce en octubre de 1935, a raíz de la denuncia que presentó Daniel Strauss al presidente de la República Niceto Alcalá Zamora en la que exigía una indemnización por los gastos de instalación en los casinos de San Sebastián y Formentor y por los sobornos que decía haber pagado a políticos del Partido Republicano Radical y a familiares y amigos de su líder Alejandro Lerroux que , según la versión de Strauss, habían hecho uso de sus influencias para conseguir la autorización, a cambio de un porcentaje en el negocio.

Antonio Nombela, acusó a varios dirigentes del partido de Lerroux, y especialmente al subsecretario de la Presidencia del Gobierno, Moreno Calvo, de haber resuelto de forma fraudulenta un expediente por el que se indemnizaba a la Compañía de África Occidental propiedad del empresario catalán Antonio Tayá, que había conseguido un contrato público para conectar por barco la ruta entre Fernando Poo, Río Muni y Annobón, contrato que había sido cancelado en 1929 por la pérdida de dos buques en la colonia española de Guinea Ecuatorial.


El escándalo aceleró la ruptura de la alianza entre los radicales y la CEDA (Confederación Española de Derechas Autónomas), debilitando la estabilidad del gobierno. El partido Radical quedó políticamente inhabilitado y desmoronado tras salir a la luz el escándalo.La corrupción en el gobierno de centro-derecha ayudó a desestabilizar el sistema, facilitando la victoria electoral del Frente Popular en febrero de 1936.


“Hemos triunfado el día 16 de febrero. Con este triunfo, hemos infligido un duro golpe a la reacción y al peligro fascista en España. La reacción y el fascismo han sufrido una derrota, pero aún no están vencidos. Para vencerlos, tenemos que liquidar sus bases materiales: confiscar la tierra de los grandes terratenientes, nacionalizar los bancos, confiscar las tierras y propiedades de la Iglesia y de las órdenes religiosas, disolver las organizaciones reaccionarias y fascistas y desarmar sus bandas, depurar el Ejército de los mandos reaccionarios y fascistas, etcétera. Pero esto sólo podrá hacerlo un gobierno revolucionario de Frente Popular, bajo la dirección del proletariado. [...]
Pero el cumplimiento de dicho pacto puede aliviar momentáneamente la difícil situación de la clase obrera y de los campesinos y crear las condiciones para la formación de un gobierno revolucionario dispuesto y capaz de dar soluciones definitivas a los problemas que la revolución democrática tiene planteados. Por eso, la misión de los obreros revolucionarios consiste en apoyar al gobierno actual en la medida en que éste cumpla el pacto, y obligarle, por todos los medios posibles, a que su cumplimiento se lleve a cabo con toda rapidez, de acuerdo con las exigencias del momento y las necesidades de las masas.” ((Cita de José Díaz sobre el
alcance del triunfo popular del 16 de febrero) J.D.Ramos, Correspondencia Internacional marzo-abril de 1936 en Tres años de Lucha)

España acudió a las urnas el 16 de febrero. Unos 34.000 guardias civiles y 17.000 guardias de asalto garantizaron el orden. Aunque las actas sufrieron irregularidades puntuales en provincias muy localizadas (comunes al sistema de la época y que afectaron a ambos bandos), los análisis estadísticos e historiográficos globales demuestran que el Frente Popular ganó las elecciones de forma legítima y limpia. El propio presidente de las Cortes y la Junta Central del Censo validaron un resultado en el que la izquierda obtuvo una mayoría parlamentaria clara debido a la división de las derechas y al arrastre del sistema electoral mayoritario. Los resultados, dados a conocer el 20 de febrero, fueron los siguientes:

Electores..................13.553.710 
Votantes.....................9.683.335 (71,4%) 
Frente Popular............4.654.116 (34,3%) 
Frente Nacional..........4.503.505 (33,2%) 
Centro y vascos.............525.714 (5,4%)

El Frente Popular obtuvo 263 escaños, la derecha 156 y los diferentes partidos del centro 54. El electorado votó sobre todo a socialistas, republicanos de izquierda y católicos. En el Frente Popular, los primeros puestos en las candidaturas los ocuparon casi siempre los republicanos del partido de Azaña, y en la derecha fueron a parar a la CEDA, lo cual no confirma, frente a lo que se ha dicho en ocasiones, el triunfo de los extremos. Los candidatos comunistas siempre estuvieron en el último lugar de las listas del Frente Popular y los 17 diputados obtenidos, después de conseguir sólo uno en 1933, fueron el fruto de haber logrado incorporarse a esa coalición y no el resultado de su fuerza real. La Falange sumó únicamente 46.466 votos, el 0,5% del total. Había 33 partidos representados en las Cortes, de los que sólo 11 consiguieron más de 10 diputados. Un parlamento muy fragmentado, más que polarizado, en el que además el partido que había presidido los gobiernos en los dos años anteriores se convirtió en un mero espectador.


La narrativa del “fraude” como ilegitimidad de origen fue fabricada posteriormente y propagada por los sublevados contra la República.

Los datos afianzan otra tesis, que la narrativa del “fraude” como ilegitimidad de origen fue fabricada posteriormente y propagada por los sublevados contra la República. En 1936 las derechas reconocieron el triunfo de las izquierdas. Fue idea de Serrano Suñer, en 1938, justificar retrospectivamente el golpe de Estado y la dictadura militar. El supuesto fraude fue la burda justificación de un golpe de Estado sangriento contra una democracia. Fuente. Público.es

Ninguna organización republicana u obrera tenía el propósito de subvertir el orden constitucional en la primavera de 1936; porque o no querían o no podían. Tampoco había en marcha ninguna intervención de la URSS en España. La política de Stalin, desde 1925, no era de expansión, sino de socialismo en un solo país, en la URSS. Antes del golpe, no había un estado de violencia revolucionaria o de terror rojo, no había ninguna dinámica de exterminio ni de liquidación de los enemigos de clase y no se asesinaba a las gentes de orden. 

La pretensión de cada grupo social y estamento rebelde era la defensa de sus propios intereses: la aristocracia pretendía la conservación del rango y los privilegios; los capitalistas, la libertad de explotación de los trabajadores y la defensa a ultranza de la propiedad; la iglesia, la anulación de las disposiciones que habían mermado sus fueros; los terratenientes e industriales, impedir la reforma agraria y la intervención obrera en las empresas; la prensa de derechas, el derecho a crear opinión y defender el negocio; los militares, profesionales, burócratas y burgueses, la restauración de un orden rígido y autoritario que respetase el escalafón, la jerarquía, la antigüedad y las prebendas. Los vencedores establecieron una dictadura para perpetuar esos intereses y la mantuvieron mediante la represión y la violación de los derechos humanos.

El presidente de la República pidió nuevamente a Manuel Azaña que formara gobierno. Pero nada podía ya detener las pasiones políticas. En la ciudad los puños y las pistolas habían reemplazado al debate político, en el campo la violencia se había convertido en el último recurso para escapar de la pobreza. En Extremadura la paciencia de los jornaleros extremeños se había agotado. En un solo día, el 25 de marzo de 1936, unos 60.000 jornaleros ocuparon casi 3.000 fincas. Los terratenientes ya no temían sólo por sus posesiones sino por sus vidas. El descontento popular tenía el signo opuesto en Navarra, el feudo carlista de campesinos profundamente conservadores estaban dispuestos a defender Dios, Patria y Rey hasta la muerte. Los carlistas se habían rebelado contra la anarquía liberal en el siglo XIX, ahora se disponían a enfrentarse a una República que consideraban roja y atea. Para un número creciente de militares el golpe de estado era la única forma posible de restablecer el orden. Advertido de las conspiraciones militares, el gobierno decidió enviar a los generales más abiertamente derechistas lejos de la Península. El general Franco fue enviado a las islas Canarias, el general Mola fue únicamente trasladado a Pamplona donde se convirtió en el “Director”, el cerebro del complot.