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miércoles, 28 de octubre de 2020

REINO UNIDO Y LAS BRIGADAS INTERNACIONALES. EL BATALLÓN BRITÁNICO

Al estallar la Guerra Civil española en 1936, alrededor de 2.300 británicos decidieron tomar partido en la contienda a favor de las fuerzas republicanas, indignados por la opción de neutralidad que el Reino Unido tomó después del golpe de estado que protagonizaron los sublevados a la República española entre el 17 y el 18 de julio.

Los británicos que apoyaron a la República lo hicieron en varios frentes: el propagandístico (atacando la inacción de su Gobierno), el económico (recaudando fondos para comprar material y «compensar» a las familias de los soldados), el militar (reclutando hombres) y el humanitario (enviando equipos médicos, donando ropa, comida enlatada y evacuando a cuatro mil niños bilbaínos en mayo de 1937). El Habana, un buque con capacidad para 400 personas partió con más de 4.200 pasajeros entre niños, educadores y otra tripulación. La "expedición a Inglaterra", como se denominó al viaje, había comenzado: los niños evacuados permanecieron en ese campamento varios meses, en algunos casos hasta casi medio año, asistidos por voluntarios y la población local.  El plan inicial era que los niños volvieran a casa al cabo de un corto periodo de tiempo, pero el desarrollo de la contienda española modificó esos planes y los pequeños fueron repartidos por colonias por todo el país, también en el área de Eastleigh. 

Centuria Tom Mann nombrada en honor del sindicalista británico

Este último aspecto se canalizó a través del National Joint Committee for Spanish Relief, una organización que agrupó a más de cien plataformas —de cristianos a comunistas— con el objetivo de «aliviar el sufrimiento de las víctimas de la guerra». En teoría era un cuerpo «no partidista, no político y no sectario», pero su inclinación fue claramente republicana. El comité funcionó hasta los años cincuenta, dando cobertura a los exiliados. A menudo se emplea la expresión Aid Spain para referirse a la ayuda británica como un todo organizado, pero no era un movimiento oficial, sino una corriente social capitaneada por los comunistas y, en menor medida, los laboristas. El Comité contenía todas las sensibilidades políticas: conservador, laborista liberal y fue presidida por la duquesa de Atholl, perteneciente al Partido Conservador. El comité exigía a sus miembros una declaración formal de apoyo al gobierno republicano. El Partido Comunista sostuvo una campaña independiente.


Obreros e intelectuales apoyaron al gobierno republicano: a través de mítines y manifestaciones se recaudó dinero y materiales para la república española, sobre todo víveres y ambulancias. Tras la caída de Barcelona en febrero de 1939, los refugiados españoles constituyeron el Comité Británico de Ayuda a España, que fletó el buque Sinaia con 1200 familias con destino a México.

En Albacete, ciudad donde se iban formando las Brigadas Internacionales de voluntarios que llegaban a España para defender la República contra Franco, para primeros de 1937 se iba ultimando la preparación del batallón británico dentro de la 15 Brigada Mixta del Ejército Popular de la República. El batallón contaba con cerca de 500 efectivos que habían venido reclutándose desde el comienzo de la guerra, y participando, encuadrados en diferentes unidades, en diversas acciones bélicas, incluso la defensa de Madrid.

Aunque con anterioridad a su organización en España en 1937 ya habían llegado algunos voluntarios procedentes del Reino Unido, no es hasta entonces cuando se considera su formación.



Los primeros voluntarios británicos fueron incorporados a los batallones franceses y alemanes. Mientras en territorio inglés, el Partido Comunista fomentó una campaña de reclutamiento de voluntarios que concluyó el 9 de enero de 1937 tras la modificación de una ley de 1870 que prohibía el alistamiento en ejércitos extranjeros y amenazaba a sus infractores con multas y cárcel o ambas cosas. El 20 de febrero el Comité de No Intervención acordó prohibir la salida de voluntarios para España y establecer un sistema de control en la frontera franco-española. Muchos británicos eludieron esa ley haciéndose pasar por turistas.

El mensaje de la «lucha por la libertad de España» caló especialmente entre los sindicatos de la clase obrera, de la que salieron la mayoría de los dos mil quinientos británicos que se unieron a las Brigadas. También entre muchos «intelectuales proletarios» educados o autodidactas, comunistas, laboristas o, en algunos casos, «niños de ciudad». Sus ideas sobre el socialismo y la lucha de clases provenían de sus lecturas y clubes de debate. Tenían pequeñas bibliotecas con clásicos ingleses (Charles Dickens y Jack London), textos políticos (el Manifiesto Comunista y Merrie England), literatura soviética y una novela fetiche sobre los primeros pasos del socialismo en Inglaterra, Los filántropos en harapos (Robert Tressell, 1914).

De los 2000 voluntarios británicos que vinieron, el 80% pertenecía a la clase obrera militante en movimientos comunistas y laboristas. Algunos ya estaban en España en las Olimpiadas Populares de Barcelona, como la pintora Felicia Browne, donde junto a jóvenes obreros formaron la Centuria Tom Mann. luego fueron trasladados a Albacete e incorporados al Batallón Thalemann. Los primeros voluntarios  fueron incorporados también al Batallón Marsellesa y fueron traslados al Frente Sur.

A finales de enero de 1937 nació el Batallón Británico. en las cuatro compañías y unidades auxiliares del Batallón había 600 hombres. Fueron incorporados a la XV brigada Internacional junto a los batallones Franco-belga, Dimitrov (eslavos) y norteamericano.

Escocia

Los escoceses representaban más del veinte por ciento de los voluntarios británicos en las Brigadas Internacionales (y de los 534 combatientes británicos muertos, el 12% eran de Glasgow). Más de 500 escoceses viajaron a España para luchar en defensa de la República Española como parte de las Brigadas Internacionales, junto a unos 35.000 voluntarios extranjeros más. Su decisión de intervenir personalmente en la Guerra Civil Española situó a estos escoceses en una coyuntura histórica crucial. Formaron parte de la mayor movilización de combatientes extranjeros transnacionales de la historia moderna, representaron el punto álgido del activismo antifascista de entreguerras y plantearon un complejo dilema de seguridad para el Estado británico a su regreso.


Como indican sus ocupaciones, los voluntarios escoceses procedían mayoritariamente de la clase trabajadora. Si bien es posible citar a algunos escoceses que no encajaban en este perfil —como David Mackenzie, estudiante de la Universidad de Edimburgo—, se trata de casos excepcionales. La mayoría de las estimaciones sitúan la proporción de voluntarios de clase trabajadora en el batallón británico entre el 80 y el 90 por ciento; sin embargo, dada la predominancia de voluntarios de clase trabajadora en los contingentes escocés y galés, cabe deducir que la mayor parte de ese 10 o 20 por ciento restante —voluntarios de clase media o alta— eran ingleses.

En Fife y Lanarkshire —las dos zonas con mayor proporción de voluntarios fuera de estas agrupaciones—, la muestra se caracteriza por la presencia destacada de voluntarios de pueblos pequeños (típicamente localidades mineras) situados muy cerca unos de otros o de ciudades vecinas. Además, incluso en los grupos más reducidos, como el de Prestonpans en East Lothian, existen pruebas de que los voluntarios se conocían entre sí. Muy pocos tomaron la decisión de forma totalmente aislada de otros voluntarios.

También revisten importancia los lugares exactos donde se formaron estas agrupaciones. La distribución entre los principales centros urbanos de Escocia refleja la naturaleza de sus economías: Glasgow y Dundee, ciudades fuertemente industrializadas, concentraban a casi la mitad de los voluntarios escoceses, mientras que Edimburgo y Aberdeen aportaban cifras proporcionalmente menores. Otras localidades industriales de la zona del Clyde también destacan, aunque a menor escala. Las cuencas carboníferas escocesas están asimismo bien representadas, con agrupaciones en comunidades mineras de Fife, Lanarkshire y, en menor medida, East y West Lothian. No obstante, como ya se ha señalado, los mineros escoceses no participaron en la misma medida que los de Gales del Sur ni procedían de una única región minera. Los patrones de agrupación guardan una estrecha relación con los datos laborales de los voluntarios, concentrados en localidades cuyas economías estaban dominadas por la industria, el transporte y el trabajo manual.

La mayoría de las estimaciones señalan que los miembros del Partido Comunista constituían más del 60 por ciento de las Brigadas Internacionales. No obstante, se realizaron esfuerzos para reclutar a miembros de otros partidos, especialmente del Partido Laborista; Baxell contabilizó unos 110 militantes de esta formación en España sobre una muestra de 1489 voluntarios.


Gales

Cerca de 200 voluntarios de Gales viajaron a España para unirse a las Brigadas Internacionales durante la Guerra Civil Española (1936-1939). Muchos eran mineros del carbón. Lucharon contra el fascismo para defender la democracia. Un tercio de ellos, unos 33 hombres, murieron en el conflicto.

La respuesta en Gales provino en gran medida de la Federación de Mineros del Sur de Gales y del Partido Comunista, y finalmente contó con el apoyo de una amplia coalición que incluía al Partido Laborista, los liberales, algunos escritores, académicos y profesores galeses.

Los aproximadamente 200 galeses que se ofrecieron como voluntarios para luchar en España representaban el mayor grupo industrial regional dentro del Batallón Británico de las Brigadas Internacionales; solo un galés luchó para las fuerzas fascistas lideradas por el general Franco.

Eran simpatizantes del comunismo o del Partido Laborista, procedentes en su mayoría de los valles centrales de Rhondda, Cynon y Taff, aunque también había voluntarios de las cuencas carboníferas del norte de Gales, de las ciudades costeras del sur y de las zonas rurales.

Algunos se hicieron famosos en su vida adulta como líderes sindicales, en particular Will Paynter y Tom Jones, conocido posteriormente como Twm Sbaen en todo el movimiento obrero.

Fueron inmortalizados en una canción por los Manic Street Preachers en su álbum de 1998, This Is Our Truth, Tell Me Yours, en el que citan las palabras del voluntario de Bedlinog, Tom Thomas: "Si puedo disparar a conejos, puedo disparar a fascistas".

En su mayoría, estos hombres eran "guerreros de clase" endurecidos, que habían acumulado al menos una década de amarga experiencia industrial y política tras la Huelga General de 1926, con huelgas de brazos caídos, marchas contra el hambre, liderando manifestaciones masivas contra las regulaciones de evaluación de recursos y deteniendo las incursiones fascistas en los valles.

Tras el bombardeo de Guernica el 26 de abril de 1937 y la posterior caída del País Vasco, el apoyo en Gales se amplió desde las comunidades de ayuda españolas, en su mayoría de clase trabajadora, a las más amplias y humanitarias Comunidades Vascas de Niños Refugiados, con el apoyo destacado del ex primer ministro David Lloyd George y su hija Lady Megan Lloyd George, así como de destacados académicos, profesores y escritores como Gwyn Thomas.

Establecieron cuatro Hogares Infantiles Vascos en Colwyn Bay, Brechfa, Swansea y Caerleon.

Los niños vascos constituyeron la mayor oleada de refugiados que jamás haya llegado a Gran Bretaña. El gobierno les permitió la entrada al país a regañadientes; en cambio, el pueblo británico, y en especial el galés, los recibió con entusiasmo.

Se han erigido monumentos conmemorativos en pueblos y aldeas de todo Gales, incluido el monumento oficial de la Asociación Internacional de Brigadas (Cymru) en la Biblioteca de Mineros del Sur de Gales, hecho de carbón, pizarra y acero galeses e inaugurado por Will Paynter en 1976.


Lugares donde combatió el Batallón Británico de las Brigadas Internacionales

Batalla de Lopera

El primer paso se produjo en el mes de diciembre con la creación de una compañía de habla inglesa, como parte de la XIV Brigada Internacional al mando del general Walter. El fuerte contingente británico de 145 hombres fue enviado al frente cordobés en el sur de España en la víspera de Navidad de 1936, donde participaron en el intento de la toma del pueblo de Lopera. Muchos de los reclutas, que no habían manejado un arma antes de su llegada a Lopera, se encontraron con rifles Austrian Steyr fabricados a finales de siglo.

En la jornada del 27 de diciembre de 1936 murió en plena batalla el poeta inglés Ralph Fox cuando intentaba conquistar vía tierra el conocido por los loperanos como Cerro del Calvario. Al día siguiente moriría en similares circunstancias el otro poeta inglés Rupert John Cornford. Sus cuerpos jamás pudieron ser recuperados por razones estrictamente militares y se piensa por tanto que quizás fuesen enterrados en alguna fosa común o por el contrario incinerados.

Ralph Fox y Rupert John Cornford

E1 28 de diciembre, la deficientemente armada y entrenada compañía británica avanzó subiendo la colina hacia el pueblo, hallándolo ferozmente defendido por las fuerzas rebeldes. Enfrentados con una fuerza enemiga superior, los británicos no encontraron otra alternativa que retroceder, proceso durante el cual se produjeron numerosas bajas. Sin la experiencia de su comandante, George Nathan, quien consiguió organizar la retirada bajo el intenso fuego de la artillería rebelde, el número de bajas hubiera sido probablemente muy superior.


La batalla terminó con muchas bajas para ambos bandos. Los brigadistas tuvieron entre 300 y 800 muertos y cerca de 600 heridos, esta disparidad se explica entre otras cosas en muchas ocasiones los cuerpos de los fallecidos no se recuperaron del campo de batalla, o fueron enterrados en tumbas sin identificar, por lo que el número exacto es difícil de saber. Los rebeldes por su parte tuvieron 200 muertos y una cifra similar de heridos. La localidad de Lopera sufrió numerosos daños, edificios como el colegio público Miguel de Cervantes, la iglesia, el castillo o el ayuntamiento fueron muy afectados.

Batalla del Jarama

El primer enfrentamiento digno de mención tuvo lugar durante la Batalla del Jarama en febrero de 1937, en donde cuatrocientos cincuenta de los seiscientos integrantes de la unidad murieron o fueron heridos de gravedad, bajo la dirección del comandante Tom Wintringham.  Tomó posiciones en Morata de Tajuña y rechazó los ataques de la Legión Extranjera. Tras el combate, quedaban 225 hombres y perdieron a la Compañía de Ametralladoras. A pesar del avance enemigo y sus tanques, consiguieron rechazar el embiste y el 27 de febrero pasaron a la ofensiva. Perdieron en dos días todos sus jefes y comisarios y fueron sustituidos por soldados rasos, que consiguieron frenar al fascismo dejando su vida en el campo de batalla.

El 9 de febrero de 1937 los quinientos británicos restantes del batallón, bajo el mando del "capitán inglés" Tom Wintringham, fueron trasladados en camionetas a Chinchón, a unas 15 millas de Madrid
y a 10 millas al sureste de una nueva avanzadilla nacionalista, que amenazaba la vital conexión por carretera entre Madrid y Valencia.

Memorial del batallón Británico en el Jarama

Las fuerzas nacionalistas habían cruzado el río Jarama y la recién formada XV Brigada Internacional, incluyendo el Batallón Británico, se lanzó a defenderla. El batallón avanzó por el valle del Jarama.
Para Albert Charlesworth, un pulidor de metales de Oldham, al principio le parecía un día precioso. Era un sueño del que pronto despertaría muy rudamente: «Creí que se trataba realmente de un día magnífico. Era un bonito día, un día precioso. El sol salió, comenzó a hacer muchísimo calor y me
pareció que los pájaros trinaban de forma muy agradable. No nos estaban disparando, aunque parecía que se estaban pegando tiros -al menos eso fue lo que pensé-o Pero no fue hasta las once de la mañana cuando me di cuenta de que los pájaros que trinaban no eran sino balas que pasaban silbando y que tenía lugar una dura batalla» 

Para muchos de los voluntarios británicos ésta fue su primera experiencia en acción y se enfrentaban con el ejército marroquí de Franco, formado por una élite de regulares endurecidos por su experiencia en la batalla, que se encontraban en su elemento al avanzar cruzando el campo abierto del valle del Jarama. Los voluntarios descubrieron rápidamente que el mínimo entrenamiento recibido en Madrigueras no era suficiente preparación para enfrentarse a estos soldados de élite, a pesar de su confianza inicial. Las armas y munición eran extremadamente escasas. Como Eddie Brown, un experto activista antifascista de Escocia, ha señalado, «no podías malgastar la munición. No había munición que malgastar» . La situación se exacerbó porque a las ametralladoras británicas se les había suministrado cintas con la munición equivocada. Además, la camioneta que transportaba la munición correcta había sufrido un accidente. Bajo el feroz ataque de las fuerzas nacionalistas la situación rápidamente se volvió desesperada conforme crecían las bajas de manera alarmante

 En la madrugada del día 12 de febrero de 1937, el Batallón Británico de la XV Brigada Internacional, inició el descenso desde la loma hacia la orilla del río Jarama para impedir el paso de las tropas sublevadas a Madrid. Pero, aunque ellos no lo sabían, las tropas ya habían cruzado el río y los soldados ingleses e irlandeses fueron sorprendidos, siendo sometidos a un bombardeo de tres horas de artillería y ametralladora, antes de ser atacados por al menos tres batallones de infantería marroquí de élite. De los 400 hombres que formaban las compañías de infantería, solo quedaron 125. En total, quedó menos de la mitad del batallón.

Esa mañana del 12 de febrero, seis batallones de la XI y XV Brigada Internacional, recién llegadas a la zona, se despliegan  desde primera hora de la mañana, partiendo de la línea de la carretera de Vaciamadrid a Colmenar, entre El Alto del Moro y el Barranco de la Fuente del Piojo en dirección contraria, en busca del enemigo.

El orden de batalla de los batallones de voluntarios internacionales es el siguiente:
  • Thaelmann, Edgar y Commune de París, de la XI BI se despliegan desde el Alto del Moro-Casa de la Radio hacia Monte de Pajares, Venta del Resolí, Barranco y Alto de Majadahonda, al encuentro de las fuerzas de Barrón.
  • Dimitrov, Six Frevier y British, de la XV BI, avanzan al encuentro de las fuerzas de Sáenz de Buruaga, más al sur. Los dos primeros entre Los Pilones y El Megial, atravesando los olivares, y el British cruzando La Jara Alta hasta topar con la Senda Galiana.
Allí se produce inesperadamente el combate de encuentro entre fuerzas de Regulares y voluntarios internacionales ingleses e irlandeses. En un entorno accidentado, bajando el barranco que discurre junto a la loma que pasará a la Historia como Suicide Hill, las cuatro compañías toman posiciones a la carrera, soportando el fuego enemigo de las tropas indígenas que asciende por el camino del barranco, prolongación del Camino de San Martín.


La Colina del Suicidio (Suicide Hill)

El 12 de febrero de 1937 la brigada de Buruaga termina de cruzar completamente el Pindoque y se coloca a la derecha de Barrón, avanzando hacia la posición conocida como “Casa Blanca”, una pequeña construcción agrícola sobre unos cerros que dominan el valle del Jarama y que formaban una extraordinaria plataforma para el asalto final a la localidad de Morata de Tajuña.

Asensio acababa de pasar el puente de San Martín de la Vega, por lo que la Batalla del Jarama se balancea por momentos hacia el Sur. La resistencia encontrada en el sector de Arganda por las fuerzas del Garibaldi (XII BI) y del Dombrowsky (XI BI) hacen pensar al mando rebelde en pasar a la ofensiva por Morata de Tajuña, esquivando así el frente principal y rodearlo hasta Arganda, pasando por una zona donde las defensas republicanas fueran menos densas.

Esa mañana del 12 de febrero, batallones de la XI y XV Brigada Internacional –esta última acababa de llegar de refuerzo a la zona- avanzaban en dirección contraria. La XV estaba formada por el batallón británico Saklatvala y el francobelga Seis de Febrero, mientras que el norteamericano Abraham Lincoln se les unirá más tarde. Al amanecer de ese 12 de febrero, 400 hombres del batallón británico ocupan la Casa Blanca y lo que ellos mismos llamaron “Suicide Hill” o “Colina del Suicidio”. Allí entran en contacto con las tropas de Buruaga, entablándose un sangriento combate en el que nadie saldría bien parado.

Los británicos aguantaron su posición durante 7 horas, bajo fuego directo de la artillería y ametralladoras nacionalistas, que se encontraban en las colinas frente a ellos. El retraso en el avance de las columnas de Buruaga, permitió organizar de nuevo el dispositivo de defensa, escondiendo a los atacantes el enorme hueco en las unidades republicanas que se abría hacia el Sur de la XV Brigada. Además, los constantes ataques y defensas enconadas de las brigadas XI y XV impiden al enemigo establecer contacto entre sus propias brigadas. Las columnas de Asensio y Buruaga deberán hacer sus progresiones de manera independiente, lo que frena fuertemente un avance que debería haber sido muy rápido.

La intensidad del fuego fue tal que los fusiles de los británicos quemaban en las manos y las viejas ametralladoras Colt comenzaron a encasquillarse, por lo que los franceses del batallón Seis de Febrero se ven obligados a replegarse, dejando el flanco derecho de los británicos que ocupaban la Colina del Suicidio al descubierto de las ametralladoras de los marroquíes. La resistencia es atroz.

Finalmente, aunque la XI Brigada Internacional intentó asaltar la recién tomada Casa Blanca con gran número de bajas, la XV debe replegarse hasta una colina cercana que domina la carretera de Colmenar y la cañada Galiana. Es la “Cota 700”. Del batallón británico hay 125 supervivientes de los 400 que inicialmente estaban destinados en la Colina del Suicidio.

Aunque la dura resistencia británica y de las brigadas XI y XV fue decisiva para que no alcanzaran su objetivo de tomar Morata, el número de bajas por ambos bandos en ese día 12 de febrero fue enorme. La XV brigada fue duramente castigada y el batallón británico prácticamente fue destruido.


Brunete

En marzo de 1937 pasaron a la guerra de posiciones hasta el 17 de junio, donde tomaron parte en la ofensiva de Brunete.

En julio del mismo año, Vicente Rojo, general republicano, ordenó el desplazamiento de unidades, entre ellas la Brigada Británica, hacía Brunete para, actuando en esa zona, aliviar el peso sobre la capital de España donde se libraba una batalla desigual. El comandante George Nathan fue jefe de operaciones del estado mayor. Jack Cunningham mandó tres de los seis batallones de la brigada. El 6 de julio, bajo el mando de Fred Copeman, salieron a a los accesos meridionales de Villanueva de la Cañada para cortar la carretera de Brunete. Al amanecer del 6 de julio el Batallón Británico comenzó su avance sobre el pueblo de Villanueva de la Cañada, a unas pocas millas de Brunete. Mientras que el Batallón americano Washington avanzaba por el norte del pueblo, los Batallones Británico y Dimitrov lanzaron un ataque al sur en un intento de aniquilar la fuerza defensiva rebelde. Sin embargo, las ametralladoras y francotiradores situados estratégicamente en la torre de la iglesia obligaron a los atacantes a cubrirse en cualquier lugar disponible y a esperar a temperaturas de pleno verano de más de 40 grados, muertos de sed, hasta el anochecer. Al llegar la noche, varios de los rebeldes acorralados, intentando escapar mediante el subterfugio de parapetarse tras unos civiles, abrieron fuego mientras se acercaban a las fuerzas rebeldes.


A los miembros del batallón no les quedó otra opción más que responder al fuego, causando un número de bajas civiles

El batallón participó en la batalla ocho días consecutivos y sufrió grandes pérdidas, incluida la del escocés Alex McDade, quien compuso la canción más célebre de la XV Brigada. En los años siguientes surgieron distintas versiones en los batallones británico y americano, pero siempre sobre la melodía de «Red River Valley». 

There’s a valley in Spain called Jarama,
That’s a place that we all know so well,
for ‘tis there that we wasted our manhood,
and most of our old age as well.

Al día siguiente el batallón avanzó sobre la sierra Mosquito, cuyas cumbres daban al río Guadarrama, que había constituido su primer objetivo. Desafortunadamente, sin embargo, la brigada, debilitada por la fatiga, sed y constante bombardeo aéreo, no pudo avanzar lo suficientemente rápido para llegar a ocupar la cima y las fuerzas rebeldes aprovecharon rápidamente la oportunidad para tomar esa posición. La artillería nacionalista descargó una cortina de fuego durante dos horas sobre los republicanos que avanzaban, permitiendo que se incorporaran a la acción incluso más refuerzos rebeldes. Dichas fuerzas consiguieron inmovilizar al Batallón Británico mediante una artillería y cañoneo bien dirigido combinado con una total superioridad aérea

El 22 de julio recibieron la orden de mantener una posición clave en el sur de Villafranca donde sufrió varias pérdidas antes de replegarse.

Frente de Aragón: Quinto, Belchite y Teruel

El batallón mandado por Paddy O'Daire y Arthur Ollerenshaw participó en el Frente de Aragón. El Batallón Británico, integrado en la XV Brigada Internacional, combatió en la Batalla de Quinto (24-26 de agosto de 1937) durante la Guerra Civil Española, atacando posiciones nacionalistas republicanas en el cerro de Purburel junto a otras unidades como el Batallón Lincoln.

La Batalla de Quinto vino emmarcada dentro de lo que se conoce como la ofensiva de Zaragoza que realizaron los republicanos en verano de 1937. Ésta se planeó como una operación de gran envergadura con el objetivo de rodear y capturar Zaragoza, al mismo tiempo que se efectuaban otras operaciones secundarias en todo el Frente de Aragón. El puesto de mando de la operación se estableció en Bujaraloz y dividió sus fuerzas en cuatro agrupaciones, un total de aproximadamente 100.000 hombres, respaldados por unos 100 aviones y unos 200 carros de combate. En cuanto a las fuerzas nacionales y por tanto defensoras del terreno, se encontraban las fuerzas del general Urrutia en el Frente de Huesca, las del general Muñoz Castellanos en la zona de Teruel y sobretodo las del general Ponte en el sector de Zaragoza. Ésta última estaba formada especialmente por el Vº Cuerpo de Ejército, compuesto por las divisiones 50ª, 51ª y 52ª, además de contar con tres brigadas móviles y una quincena de aviones, haciendo un total de poco más de 40.000 hombres, donde se incluían los defensores de Quinto.

Los combates en Quinto se iniciaron rápidamente cuando la 102ª Brigada y tres batallones de la 120ª además de una compañía de Ingenieros cruzaron el Ebro a las 04:00 horas y comenzaron sus ataques a la estación de ferrocarril de Pina de Ebro y a la Ermita de Bonastre, pero sin llegar a conquistarlas en todo el día, aunque sus compañías más avanzadas se acercaron al norte de la huerta de Quinto donde tuvieron algunos combates. Por su parte, la Agrupación D inició también sus ataques siendo detenida en la línia Mediana, Rodén y Fuentes, situándose la 35 División Internacional al mando del general Walter en el extremo este del despliegue. Ésta División estaba formada por la 15ª Brigada Internacional, la 11ª Brigada Internacional y la 32ª Brigada Mixta, actuando las dos primeras en Quinto. De hecho, la 15ª Brigada atacó Quinto a las 06:00 horas, más concretamente el Batallón Dimitrov contra la posición de Purburel, aunque el fuego intenso que realizaron los defensores nacionales hizo que el batallón llegase al norte del pueblo dando un gran rodeo, evitando también las posiciones fortificadas de Las Eras y el Cementerio. Estas dos últimas posiciones fueron atacadas a partir de las 09:00 horas por el Batallón Lincoln estadounidense y el Batallón Mackenzie‐Papineau canadiense. El combate siguió y a las 13:00 horas aviones republicanos bombardearon Quinto mientras que a las 15:00 horas y con la presencia de ocho tanques, apoyo artillero y el envolvimiento del pueblo por parte del batallón British, la Lincoln se lanzó al ataque logrando dos horas después que buena parte de la posición de Las Eras y el Cementerio estuvieran ya en poder de la 15ª Brigada. A las 18:00 horas, las compañías 1ª, 2ª y 3ª del batallón Lincoln tomaron posiciones frente al cementerio y la iglesia, librándose los primeros combates en el casco urbano; mientras que los pocos defensores supervivientes de Las Eras, evacuaron su posición y se sumaron a la defensa del casco urbano.

Otras posiciones que también cayeron en poder republicano fueron las posiciones de La Tosqueta y Las Parideras tras el ataque de la 11ª Brigada Internacional, enlazando así de esta manera con las fuerzas de la Agrupación C. Por lo tanto, al finalizar el día 24 de agosto, siguieron en poder de las tropas nacionales Bonastre, la estación de ferrocarril de Pina, el casco urbano y el Purburel, concentrándose el mayor número de defensores en éstas dos últimas y no contando con ningún tipo de refuerzo ya que Quinto, al igual que otras poblaciones como Fuentes de Ebro, Belchite o Codo, se encontraban prácticamente aislados. La poca ayuda con la que pudieron contar los defensores nacionales fue con el bombardeo que realizó aviones de la Legión Cóndor sobre posiciones republicanos aunque sin mucho éxito a las 07:45 horas del día siguiente. Durante ese mismo día, el jefe de la guarnición de Quinto ordenó que las tropas se concentrasen en la Iglesia y en algunas casas de la plaza, a la misma vez que se emplazaron dos piezas de artillería en las bocacalles con el objetivo de hacerse fuertes en esos lugares y potenciar así la defensa, a pesar que tan solo disponían de 30 disparos. De hecho, la petición de refuerzos por los defensores de Quinto fue una constante durante toda la noche del 24 al 25 e incluso hasta la madrugada del día siguiente.

Por su parte la respuesta republicana vino dada rápidamente ya que a las 08:00 horas el batallón Dimitrov atacó la estación de ferrocarril de Quinto donde en sus proximidades se encontraba una posición fortificada y con la ayuda de la 3ª compañía de la Lincoln ocupó la fábrica de cemento. Sobre las 16:00 horas los republicanos conquistaron la posición de Bonastre mientras que poco antes habían hecho lo mismo con la estación de ferrocarril de Pina de Ebro. Tanto fuerzas del Batallón Dimitrov como del Batallón Británico lucharon en el mismo casco urbano, incluso combates casa por casa, quedando al anochecer solamente por ocupar algunas casas de la plaza.

Al finalizar al día, los nacionales solamente resistirían en la zona fortificada del Purburel, a pesar de que habían rechazado un serio ataque del Batallón Británico durante el día donde había muerto su jefe y que se les había cortado el suministro de agua procedente des del pueblo ya que la iglesia también seria conquistada por los republicanos tras duros combates.

El día 26 fue el definitivo para el desenlace de la batalla de Quinto ya que los defensores solamente resistían en el cerro de Purburel, que se encontraba rodeado de fuerzas republicanas una vez que habían sido tomadas todas las casas de la localidad. Por si fuera poco, los defensores nacionales aun tuvieron que sufrir un bombardeo aéreo de su propia aviación que los atacó por error creyendo que estas posiciones ya estaban conquistadas por los republicanos. Poco más tarde, a las 10:00 horas, se inició un ataque generalizado para rendir a los últimos defensores de Quinto por parte de la 3.ª Compañía del Batallón Lincoln, el Batallón Británico, dos compañías del 24º Batallón y abundante apoyo artillero y aéreo. Los defensores intentaron resistir a expensas de la difícil situación, no rindiéndose los primeros defensores hasta las 16:30 horas, mientras que finalmente, hacia las 18:30 horas los republicanos conquistarían el cabezo de la Nariz y por tanto dieron por tomada toda la posición y finalizando así la Batalla de Quinto.

El 27 de agosto, un número menguante de miembros de la XV Brigada Internacional se trasladó al cercano pueblo de Belchite. El Batallón Británico había quedado reducido a poco más de un centenar de hombres y, tras los enormes esfuerzos realizados para tomar Quinto  y la colina Purburrel, tenía la moral todavía más baja. Cuando se le ordenó al batallón que se trasladara a Mediana, a seis millas al norte de Belchite, algunos miembros del batallón se negaron en principio a cumplir la orden. Sin embargo, tras una reunión de miembros del destacamento, el batallón, vacilante, marchó sobre Mediana y atacó a las tropas rebeldes, forzándolas a retroceder al pueblo

 Los británicos lucharon en Belchite (agosto) y Teruel (diciembre), pero la República no logró su objetivo, recuperar Zaragoza. En octubre de 1937, el batallón visitó Madrid para reorganizarse, recibiendo una bandera ricamente bordada y las visitas de Artur Horner, secretario del Sindicatos de Mineros de Gales y Harry Pollit, secretario del Partido Comunista. 

El 22 de diciembre tomaron Teruel y lo defendieron de la ofensiva franquista de enero de 1938. El Batallón Británico resistió tenazmente, luchando en condiciones de frío extremo, pero las tres compañías de infantería acabaron diezmadas y murieron 21 británicos. En total el batallón perdió una tercera parte de sus miembros en Teruel. La fuerza británica se retiró, aunque su período de descanso y recuperación duraría poco, al ganar ímpetu la contraofensiva nacionalista. En febrero atacaron Segura de Baños, donde hicieron prisionera a una compañía y se apoderaron de sus armas y no sufrieron tantas pérdidas, gracias a la madurez del mando y la mejor preparación de su combatientes.

 Soldados del Batallón Británico de la Brigada internacional XV en la población turolense de Fuentes Calientes. Los brigadistas internacionales que llegaron a la “cálida España” no imaginaron un invierno tan crudo como el que se vivió entre diciembre de 1937 y febrero de 1938. Fotografía de Harry Randall, Archivo de la Brigada Lincoln (ALBA).

Entre marzo y abril de 1938, la guerra se inclinó definitivamente hacia los nacionales. Franco lanzó una ofensiva para aislar Cataluña y dividir el territorio republicano en dos, lo que provocó una crisis en el Gobierno de Negrín y el fin de Indalecio Prieto como ministro de Defensa. Se le ordenó a la XV Brigada Internacional que defendiera Belchite, pero como los rebeldes avanzaban en elevado número, con la ayuda de pesadas ametralladoras, artillería y una barrera aérea, el batallón se vio forzado a retirarse de Belchite para evitar quedar cercado. El ayudante del batallón español, José Calatayud Mayguez, comandante de la compañía, y otros 30 hombres cayeron muertos o heridos al intentar escapar desesperadamente. Casi una semana de frenética retirada siguió, durante la cual el batallón luchó para no quedarse cercado por el rápido avance de la enorme fuerza nacionalista. El batallón retrocedió pasado Híjar y Alcañiz, que cayeron también ante el aparentemente imparable empuje rebelde.

El 10 de marzo entraron en el pueblo de Calaceite fue un lugar miserable para el batallón británico: de los seiscientos cincuenta hombres que lo componían, ciento cincuenta murieron o resultaron heridos y otros tantos fueron capturados. El 11 de marzo fueron cercados y solo consiguieron huir por la noche. El día 15 llegaron a Caspe pero el jefe de batallón, Sam Wild y tres voluntarios más fueron hechos prisioneros. Sin embargo, lograron escapar y ocuparon una posición frenando a los fascistas, hasta que tuvieron que retirarse.  pesar de una heroica resistencia, al final del 15 de marzo tuvieron que abandonar Caspe también. Sólo dos días más tarde, cuando los agotados voluntarios alcanzaron Batea, llegarían los refuerzos republicanos, y el avance nacionalista se detendría, aunque temporalmente.


El 31 de marzo sufrieron una emboscada cerca de Calaceite. Forzados a retirarse desde Belchite hacia Calaceite, los británicos se encontraron con un grupo de tanques italianos, que al principio fueron confundidos con tanques republicanos. Un elevado número de hombres de la Compañía Majar Attlee se vieron obligados a rendirse, además de los al menos otros 50 heridos por el tiroteo italiano, incluyendo varios superiores del batallón. Con los mandos del batallón capturados o muertos, los voluntarios se dividieron en pequeños grupos y, viendo que Calaceite estaba ya en manos rebeldes, intentaron alcanzar el frente pasando las fuerzas rebeldes, que conforme pasaban las horas se alejaba cada vez más. A pesar de que consiguieron averiar varios tanques enemigos, cayeron prisioneros 140 hombres y el comisario del batallón, Walter Tapsell, fue fusilado. 

Walter Tapsell

El batallón resurgió una última vez en julio de 1938, a tiempo para la batalla del Ebro (aunque tras la derrota en el frente de Aragón muchos españoles cubrieron los huecos que quedaban en las brigadas). Consiguieron neutralizar los focos de resistencia y las posiciones de los moros y se ganaron el título de "batallón de Choque" atacando una cota que protegía Gandesa. 

El comienzo del verano de 1938 fue otro período de reorganización y recuperación de la moral para la XV Brigada Internacional, durante el cual se produjo la sustitución de su comandante, Copic, por un español, el mayor Valledar, un veterano de la revuelta de Asturias. El proceso de recuperación fue facilitado considerablemente, por una parte, por la apertura temporal de la frontera española con Francia desde marzo a mayo de 1938, que permitió que el ejército republicano consiguiera nuevas armas, y, por otra, por los nuevos reclutas que hicieron que el batallón recuperara su fuerza con unos 650 hombres, de los que aproximadamente un tercio eran británicos.

El batallón se mantuvo activo entrenándose en diferentes procedimientos para cruzar ríos, preparándose para una espectacular ofensiva en Aragón a través del río Ebro. Durante las noches del 23 Y 24 de julio las fuerzas republicanas comenzaron la travesía del río en 16 puntos distintos a lo largo de un frente de 50 millas.

Batalla del Ebro

En la tarde del 25 de julio, a pesar de los continuos ataques de la aviación rebelde, el Batallón Británico se encontraba a una milla de Corbera, un pequeño pueblo en la carretera de Gandesa. Con el apoyo del Batallón Británico, la XIII Brigada Española consiguió tomar Corbera, mientras las fuerzas rebeldes retrocedían para defender Gandesa. Al día siguiente, el Batallón Británico avanzó hacia Gandesa, un
elemento clave para la ofensiva del Ebro. Sin embargo, la escasez de equipos motorizados y sin el elemento sorpresa de su parte, se encontraron con la cada vez más feroz resistencia de las fuerzas nacionalistas. Se pidió al batallón que atacara la cota 481, que daba a Gandesa, y que había que tomar para que el ataque al pueblo tuviera alguna posibilidad de éxito. Los británicos pronto descubrirían que la colina había sido expertamente fortificada y era defendida con la máxima energía, y a pesar de diversos costosos intentos durante varios días, no pudieron tomarla. El 3 de agosto se produjo el último desesperado, y finalmente fracasado, intento de tomar la colina 481, antes de que las fuerzas republicanas desistieran de tomar Gandesa y ocuparan posiciones defensivas. Como Matthew Hughes y Enriqueta Garrido señalaron: «El valor del ejército del Ebro, luchando con un calor de verano sofocante, no pudo con una oposición atrincherada, con los apoyos adecuados e igualmente determinada a resistir» 

En realidad, su participación fue muy limitada: aquel verano, Negrín aceptó retirar a los combatientes extranjeros con la ingenua esperanza de que Franco hiciera lo mismo. «El Gobierno español, en su deseo de contribuir con actos al apaciguamiento que todos deseamos, y resuelto a hacer desaparecer todo pretexto para que se pueda continuar dudando del carácter netamente nacional de la causa por la que se baten los Ejércitos de la República, acaba de decidir la retirada inmediata y completa de todos los combatientes no españoles que luchan en las filas gubernamentales», anunció en septiembre ante el Comité de No Intervención de la Sociedad de Naciones (Ginebra). Los últimos brigadistas abandonaron el frente unos días más tarde. El 5 de agosto el batallón fue retirado  a la reserva y el 23 de septiembre cruzaron el Ebro para volver a Inglaterra. El 23 de septiembre el Batallón Británico, con sólo 337 hombres, subió al frente para su última acción en tierra española. Tras soportar una intensísima descarga de artillería nacionalista durante cinco horas, fue, según palabras de Peter Kerrigan, «sometido a un intenso fuego cruzado». La 1. a Compañía, en particular, sufrió lo peor del ataque, pero permaneció en sus posiciones hasta que sus trincheras fueron invadidas.

El batallón se retiró al atardecer. Doscientos hombres habían resultado muertos, heridos o llevaban tres días desaparecidos. Para algunos fue un trágico y desgarrador final de su papel en España.


El número de muertos de la unidad durante su estancia en España fue de aproximadamente cuatrocientos noventa, y mil doscientos heridos graves sobre un total de dos mil voluntarios.

El 28 de octubre de 1938 Barcelona da el adiós del pueblo español a las Brigadas Internacionales, las cuales --según lo dice la Pasionaria en su discurso de despedida-- salen de nuestro suelo por «razones de estado» --alusión nada amable, sino más bien irónica (y hasta cargada de una connotación fuerte que tal vez no le fuera desconocida, a saber: el significado de razones maquiavélicas, de la alta política opaca y a menudo inconfesable). El regreso del batallón británico se demoró hasta el 7 de diciembre por las dificultades del gobierno británico. A su llegada en la estación Victoria en Londres, fueron recibidos por una gran multitud de personas. Los supervivientes prometieron seguir en Inglaterra la lucha por España.


Algunas figuras relevantes del batallón Británico

Tom Wintringham

Wintringham nació en Grimsby en 1898. Obtuvo un lugar en Balliol College, Universidad de Oxford, donde leyó Derecho. Sin embargo, abandonó sus estudios para unirse al Royal Flying Corps y sirvió en la Primera Guerra Mundial. Dejó el Ejército en 1919.

Wintringham se convirtió en periodista especializado en asuntos militares. Estableció una revista titulada 'Left Review' y en 1923, Wintringham se unió al Partido Comunista Británico. En 1926, fue encarcelado por sedición e incitar a los soldados a amotinarse, parte del período previo a la Huelga General; Wintringham fue uno de los planificadores detrás de esta huelga.

En 1936, Wintringham viajó a España para cubrir la guerra desde el punto de vista de un periodista. Wintringham se unió al bando republicano y se convirtió en el comandante del Batallón Británico de la Brigada Internacional. Luchó en la Batalla del Jarama y en 1937, Wintringham resultó gravemente herido en Quinto y se vio obligado a regresar a Gran Bretaña. Sin embargo, en el tiempo que pasó en España, aprendió mucho sobre la guerra de guerrillas y conoció a expertos en este campo. Wintringham creía que la guerra de guerrillas era una verdadera "guerra popular" por la libertad.

Mientras estaba en España, Wintringham tuvo un romance con una periodista estadounidense llamado Kitty Bowler. Más tarde se casaron, pero Bowler fue condenado como espía trotskista y Wintringham fue expulsada del Partido Comunista Británico por negarse a dejarla. Sin embargo, ya se había preocupado por el comportamiento servil del Partido Comunista Británico hacia Moscú y es probable que en algún momento hubiera ocurrido una división.

Tom Wintringham


George Nathan

George Nathan fue uno de los oficiales más competentes de las Brigadas Internacionales. A pesar de los prejuicios contra su homosexualidad, fue capitán en la XIV BI y Jefe del EM de la XV. Al grito de "En avant, mes dames!", luchó en Lopera, Jarama y Brunete, donde murió. Nathan decidió unirse a las Brigadas Internacionales y fue capitán en el contingente británico de la XV Brigada Internacional, luchando en el bando republicano. Posteriormente fue ascendido a Mayor y Jefe de Estado Mayor del Batallón 15. Aparentemente Nathan era apreciado y admirado por sus hombres. Fred Copeman lo describió como " eficiente, capaz, con mucho coraje; sobre todo, un típico oficial británico ... que al dar órdenes dejaba a quienes las recibían sin hacerse ilusiones sobre lo que se requería". Jason Gurney agregó: "Él es la única personalidad que sirve en las Brigadas Internacionales que emerge como una auténtica figura de héroe, con una mitología propia. Varias personas de todas las naciones se comportaron magníficamente, pero ninguna de ellas tenía la cualidad esencial más grande que la vida que distinguía Jorge Nathan".

El 14 de julio de 1937 reúne a un batallón de soldados republicanos españoles en fuga, durante la batalla de Brunete; más tarde ese día fue alcanzado por un fragmento de bomba y murió. Peter O'Connor, de Waterford, anotó en su diario que "el mayor Nathan, uno de los más grandes soldados que participaron en la primera lucha contra el fascismo, murió hoy en un bombardeo aéreo ".

El 16 de julio de 1937 George Montague Nathan fue asesinado por una bomba aleatoria de un Junkers Ju 88 como las Brigadas Internacionales en la Batalla de Brunete. Según Kenneth Sinclair Loutit: "Al final de un día en el que, ignorando el fuego dirigido contra él, una vez más, bastón en mano, caminó por una posición de batallón vacilante y mal defendida. Había estado mostrando a la infantería española que se desmoronaba. que aguantar fue fácil. Como siempre estuvo impecable en su participación y ese día, fiel a la tradición de la Brigada de Guardias, murió con las botas limpias. Alcanzado por fragmentos de mortero, supo que su número había subido y pidió a los que estaban cerca de él que lo cantaran con las canciones de marcha de su segundo y último amor, las Brigadas Internacionales"

George Nathan

Lon Elliot

Lon Elliott, librero inglés, fue uno de los miles de comunistas que no dudaron en darlo todo por defender a los pueblos españoles contra el fascismo, combatiendo en importantes batallas como las del Jarama o Brunete.

El Condado de Mercyside, cuya capital es Liverpool, en una placa que fue donada a la Asociación de las Brigadas Internacionales de Gran Bretaña, utilizó sus versos para homenajear y recordar a todos sus caídos en la lucha contra el fascismo en España. En la citada placa, que se encuentra en la Jack Jones House (sede de la Unión de Sindicatos de Liverpool, que lleva el nombre de otro de los brigadistas que formó parte del grupo de más de 200 hijos de la ciudad que lucharon en España contra Franco, Hitler y Mussolini), se cita a los 27 de entre ellos que cayeron en la lucha por la libertad en los campos de España.

Los versos de Lon Elliott que aparecen en la placa-homenaje son los siguientes:

"Los fusiles que nunca más empuñaréis
en otras manos alzan aún su voz frente a la noche.
Vuestros puestos ya los han ocupado otros hermanos
que recordarán cómo moristeis en defensa de lo justo,
el día que tomasteis las armas, desafiasteis el poder
de los siglos y moristeis victoriosos.

Camaradas, descansad ahora, porque todo lo que amasteis, llegará a ser.
No buscasteis la muerte, pero al encontrarla,
y más una muerte así, mejor que una vida de ignominia,
podéis descansar ahora satisfechos. Se ha encendido una llama de esperanza,
la bandera de la libertad tremola de nuevo desplegada
y todo lo que amasteis vive más fructuoso en este mundo".

Lon Elliot



Fred Copeman 

Fred Copeman nació en Wangford Union Workhouse en Suffolk, en 1907. Su madre y su hermano George también estaban en el asilo. A la edad de nueve años, Copeman trabajó en la granja de la casa de trabajo, pero finalmente fue trasladado a un hogar para niños en Beccles.

Al estallar la Guerra Civil española, Copeman decidió unirse a las Brigadas Internacionales en defensa del gobierno del Frente Popular. El 26 de noviembre de 1936, Copeman tomó un tren en barco a Francia. Fue herido en el Jarama pero se recuperó y más tarde se convirtió en comandante del Batallón Británico.

Se convirtió en ayudante de Jock Cunningham en marzo de 1937 y luego fue ascendido a comandante de batallón. Dirigió el Batallón Británico desde el 17/3/1937 hasta el 19/7/1937. Regresó al Reino Unido para una campaña de propaganda en agosto de 1937. Regresó para convertirse en oficial de estado mayor de la 15ª brigada. Volvió a dirigir el batallón británico desde el 11/9/1937 hasta el 26/12/1937.

Copeman enfermó poco antes de la ofensiva de Teruel en diciembre de 1937. Padecía un apéndice gangrenoso y una astilla por una bala que había entrado en el revestimiento del estómago. Después de la operación fue enviado de regreso a Inglaterra para recuperarse en mayo de 1938.

Fred Copeman 

Jack Cunningham

Llegó a España el 19/10/1936. Después de ir a España sirvió en varias unidades: la Comuna de París y la Compañía N ° 1 del Batallón Británico . Se incorporó al Batallón de la Compañía de Ametralladoras de la Comuna de París, XI Brigada Internacional en noviembre de 1936. Miembro de la Brigada Internacional N ° 1 de la Compañía XIV en Lopera .

Jugó un papel clave en la batalla del Jarama de febrero de 1937 . Para luchar en el Jarama, un informe dice que "salió del hospital con fiebre para ir a luchar". Fue herido en enero del 37 en Los Rozas . Junto con Frank Ryan , reunió a los restos del batallón británico en una acción defensiva que mantuvo la línea fuera de Madrid, bloqueando así el intento de Franco de apoderarse de la capital. Una de las principales acciones militares de la guerra, le costó al batallón cerca de 500 de los 600 hombres que habían combatido.

Cunningham fue hospitalizado desde el 15 de marzo hasta mayo de 1937, tras lo cual fue ascendido a Capitán. Fue enviado de regreso a Gran Bretaña en agosto de 1937 y no regresó a España.

Joseph Wallace Cunningham


Alex McDade

Alex McDade fue un poeta y obrero de Glasgow que fue a España a luchar con la XV Brigada Internacional en la Guerra Civil Española  Fue comisario político del Batallón Británico y resultó herido en la Batalla del Jarama en febrero de 1937 . Fue asesinado en el primer día de la Batalla de Brunete en Villanueva de la Cañada , el 6 de julio de 1937. Él escribió el poema "valle del Jarama".

La canción basa su música en la canción folklórica irlandesa Red River Valley, canción nostálgica popular irlandesa. Esta canción recuerda la Batalla del Jarama, en febrero de 1937, donde el ejército republicano y las Brigadas Internacionales lograron repeler la acción del bando sublevado que pretendía cortar las comunicaciones de Madrid. McDade murió peleando en Brunete pocos meses después, y su canción se transformó en estandarte de los brigadistas internacionales y su lucha antifascista.

Publicado en 1938 en The Book of the XV International Brigade, por el Comisariado de Guerra. McDade era un obrero de Glasgow, que alcanzó el puesto de comisario político en la XV Brigada, responsable del bienestar de los soldados. Fue herido en el Jarama, y cayó en la batalla de Brunete, el 6 de julio de 1937.


Alex McDade 

Charlie Hutchison

Charles William R. Hutchinson nació en Witney, Oxfordshire, el 10 de mayo de 1918. Su madre, cuyo apellido de soltera era Harper, presumiblemente no estaba en condiciones de criarlo, ya que Hutchison cuenta que creció en el National Children's Hogar y orfanato en Londres. En la primavera de 1936, Hutchinson, que acababa de cumplir 18 años, vivía en Fulham y trabajaba como camionero. También fue presidente de la rama de la Liga de Jóvenes Comunistas local y parece claro, por los comentarios que hizo más tarde, que se había involucrado personalmente en la batalla contra los camisas negras de Mosley. A fines del verano de 1936, esto lo llevó, como casi 2500 de Gran Bretaña e Irlanda, a ofrecerse como voluntario para ir a España y llevar personalmente la lucha a Franco, Hitler y Mussolini. Como explicó: “Soy medio negro. Crecí en el Orfanato y Hogar Nacional de Niños. El fascismo significaba hambre y guerra ». Charles Hutchison citado en MJ Hynes, 'The British Battalion of the XVth International Brigade', disertación de licenciatura inédita, Universidad de Manchester, 1985, p. 40. Luchó en la Batalla de Lopera poco después de su llegada y resultó herido durante los combates donde el gran comunista y poeta británico John Cornford perdió la vida. Después de recuperarse de sus heridas, se negó a ser repatriado y debido a su juventud, fue reasignado como conductor de ambulancia en el Ejército Republicano. Sus oficiales superiores lo describieron como "un trabajador duro y capaz" y dijeron que sus opiniones políticas eran "buenas para su edad, bastante desarrolladas".
Tras la repatriación, luchó contra el fascismo en Dunkerke, el norte de África e Italia.  En abril de 1945, estuvo entre las tropas británicas que liberaron el campo de concentración de Bergen Belsen.  Reanudó su vida en Fulham y en 1947 se casó con Patricia Holloway, una compañera comunista. Charlie Hutchison, comunista de toda la vida, murió en 1993.

Charlie Hutchison
David Marshall

Tras el golpe de estado fascista de abril de 1936, en España, y el estallido de la Guerra Civil, el funcionario aficionado a la lectura David Marshall falsificó la firma de su padre para obtener el pasaporte que le permitiera ir a luchar por la defensa de la libertad sosteniendo a la República Española. Integrado en las Brigadas Internacionales, se encuadró en la Centuria Inglesa Antifascista de Tom Mann, que ostentaba en su enseña la frase "la disciplina proletaria vencerá al fascismo", en el marco de la XII Brigada Internacional.



A partir de entonces, Marshall, afiliado al Partido Comunista, cultivó a la par su compromiso político y su vocación literaria. Sin dejar nunca de escribir, David Marshall fue de nuevo voluntario, pese a un inicial rechazo por su pasado de Brigadista, en la II Guerra Mundial, participando en el desembarco de Normandía y en la liberación del campo de exterminio de Belsen.

Al regresar, ya desmovilizado, a Inglaterra, recupera su trabajo de funcionario, escribe, y, con más de 50 años, cambia de oficio y emprende una nueva labor de tramoyista y constructor de escenarios en el legendario grupo teatral de agitación Theatre Workshop, que dirigía Joan Littlewood.

Sin embargo, "pese a su temperamento jaranero, nunca se desradicalizó", ha escrito el historiador Paul Preston con motivo de la muerte de Marshall, hablando también de su poesía comprometida escrita en los tiempos de Margaret Thatcher.

Sus poemas fueron incluidos en la antología Poems for Spain, que Stephen Spender y John Lehman editaron en 1939. Su última publicación fue, en 2005, año en que falleció: el libro The tilting planet (El planeta inclinado), donde, bajo el sello coeditorial de la británica Asociación en Memoria de las Brigadas Internacionales, Marshall incluye nuevos poemas de ámbito español y otros de diversa temática.

Su compromiso antifascista fue continuo, y también su frustración con unas así llamadas "democracias" que traicionaron una y otra vez al pueblo y que, dejaron de lado a los trabajadores poniéndose de lado de sus enemigos: el capital y su rostro mas sincero, el fascismo.

En el poema He vivido una época de héroes, Marshall deja constancia de su compromiso eterno con los combatientes por la libertad, con la clase obrera y los antifascistas, "sus camaradas y compañeros", "objetores al sometimiento y la persecución", y de su rabia contra el los que no han hecho más que traicionarles.
David Marshall

HE VIVIDO UNA ÉPOCA DE HÉROES

He vivido una época de héroes
y heroínas; de grandes objetores
al sometimiento y la persecución.
Me he jugado el tipo con innumerables
soldados desconocidos
muertos por decenas de miles.
Los trabajadores que salvaron Madrid,
aquellos muchachos que cayeron en El Alamein
en Arnherm o en Stalingrado.
Esos fueron mis camaradas, mis compañeros,
civiles, reclutas, partisanos,
quienes con fabulosas hazañas lograron
una victoria extraordinaria.
En sepultura sin memoria yacen,
sin ningún boato, sus canciones en el olvido,
a nuestros hijos no se les enseña su historia.
Pero es tú responsabilidad haberlos olvidados,
porque aunque seas capaz de luchar como ellos
serás traicionado como lo fuimos nosotros.

David Marshall

El papel del Reino Unido y la Segunda República. La No Intervención

Desde el primer día, los facciosos recibieron el apoyo de las fuerzas reaccionarios inglesas y la mayoría conservadora en el parlamento: El gabinete de mayoría conservadora en el poder desde 1931, presidido entonces por Stanley Baldwin, había visto en el estallido de la guerra española sobre todo un grave obstáculo para su política de apaciguamiento y el peligro de estallido de una nueva guerra europea. Además, debido a la situación española durante el primer semestre de 1936 y a las noticias sobre lo que sucedía en la retaguardia republicana, los gobernantes británicos estaban convencidos de que en España, bajo la mirada impotente del gobierno republicano, se estaba librando un combate entre un Ejército contrarrevolucionario y unas execrables milicias republicanas dominadas por militantes comunistas y anarquistas. Así lo habían advertido los representantes diplomáticos y consulares británicos en el país con reiterada insistencia: "La verdad sobre España era que hoy no existía ningún gobierno. De un lado estaban actuando las fuerzas militares y de otro se les oponía un Soviet virtual " (llamada telefónica del agregado comercial el 21 de julio); "Si el gobierno triunfa y aplasta la rebelión militar, España se precipitará en el caos de alguna forma de bolchevismo" (despacho del cónsul general en Barcelona el 29). Esa doble preocupación quedó patente en la única directriz política que Baldwin le dio a su ministro de Asuntos Exteriores, el secretario del Foreign Office, Anthony Eden, el 26 de julio de 1936: "De ningún modo, con independencia de lo que haga Francia o cualquier otro país, debe meternos en la lucha al lado de los rusos".
Minuta de sir Samuel Hoare, 5 de agosto de 1936. Recogida en E. Moradiellos, La perfidia de Albión (...)

En función de ese doble motivo, y a fin de garantizar la seguridad de la base naval de Gibraltar (clave en la ruta imperial hacia la India) y de los cuantiosos intereses económicos británicos en España (el 40 por ciento de las inversiones extranjeras en España eran británicas), el gobierno del Reino Unido decidió inmediatamente adoptar de hecho una actitud de estricta neutralidad entre los dos bandos contendientes. Una neutralidad que significaba la imposición de un embargo de armas y municiones con destino a España, equiparando así en un aspecto clave y capital al gobierno legal reconocido (único con capacidad jurídica para importar dicho material) y a los militares insurgentes. Por eso mismo, se trataba de una neutralidad benévola hacia el bando insurgente y notoriamente malévola hacia la causa del gobierno de la República. Una minuta reservada del Primer Lord del Almirantazgo (Ministro de Marina) expresaba muy bien el carácter diferencial de esa política: "Por el momento parece claro que debemos mantener nuestra política de neutralidad. [...] Cuando hablo de »neutralidad» quiero decir estricta neutralidad; es decir: una situación en la que los rusos ni oficial ni extraoficialmente den ayuda a los comunistas. En ningún caso debemos hacer nada que estimule el comunismo en España, especialmente si tenemos en cuenta que el comunismo en Portugal, adonde probablemente se extendería y sobre todo a Lisboa, sería un grave peligro para el Imperio Británico"

Cegado por el anticomunismo, deseoso de evitar más conflictos en Europa y de "apaciguar" a Hitler, el gobierno conservador de Stanley Baldwin apenas ocultó su preferencia por los golpistas españoles. Londres puso en práctica una "maliciosa neutralidad" respecto al Frente Popular, tras convencer a Francia, muy comprometida con su alianza con Gran Bretaña, de no hacer nada. Winston Churchill, desde fuera del gobierno, intervino directamente en las negociaciones con Blum --con el que mantenía buenas relaciones-- para convencerle de que era mejor que ganaran los militares que ver a los “comunistas” hacer la revolución y masacrar “a la burguesía”

El Comité de NO Intervención fue un Comité creado por iniciativa francesa, bajo fuerte presión diplomática del gobierno británico, cuyo objetivo fue evitar la intervención extranjera en la guerra civil española. El 8 de agosto de 1936, Italia y Alemania se adhirieron al pacto.

De ahí en adelante, hasta 27 países europeos, incluyendo la URSS, se adhirieron al pacto.

La política de no intervención fue una gran farsa diplomática. Mientras las potencias democráticas, Gran Bretaña y Francia, se abstuvieron de intervenir en la guerra civil, Alemania e Italia apoyaron de manera sistemática y decisiva a la España de Franco. Así mismo, la Unión Soviética envió ayuda a la España republicana.

Carente de medios para comprobar las denuncias y acusaciones de infracción del Acuerdo, el Comité se convertía de facto en una pantalla que ocultaba la ayuda militar de algunos de sus adherentes a los sublevados fascistas en contra del Gobierno legítimo español.

El monumento fue instalado en 1985 a petición la International Brigade Memorial Trust, una asociación sin ánimo de lucro que se dedica a mantener la memoria de la brigada y los brigadistas en Gran Bretaña e Irlanda

El recelo en el Foreign Office ante el sesgo de los acontecimientos en la España republicana y la aplicación de los principios de la política de apaciguamiento están en el origen de esta política.

A modo de conclusión, se puede citar la expresiva apreciación de la “No-Intervención” hecha por el ex ministro de Estado de la República Española, Álvarez del Vayo en su libro ‘La batalla por la libertad:

“Ha sido un brillante modelo del arte de servir en bandeja la víctima de la agresión a los Estados agresores, observando las refinadas maneras del gentleman y dando la sensación, al mismo tiempo, de que el único fin que se persigue al proceder así es conservar la paz”.


La lucha continua: España en el corazón y la memoria

Nada más regresar a su patria los voluntarios ingleses, crearon la Asociación de la Brigada Internacional. La asociación se sumó a la lucha política orientada a continuar la ayuda a la república española. Sus miembros hablaron en actos celebrados por todo el país en defensa del pueblo española, recaudando fondos no solo para España sino para los compañeros encarcelados en campos de concentración franceses y en las cárceles franquistas. 

Durante la Segunda Guerra Mundial, hicieron una campaña pro liberación de los voluntarios que se encontraban en las cárceles y campos de concentración de Francia y el Norte de África. Los brigadistas lucharon en los frentes de la Segunda Guerra Mundial a pesar de que muchos de ellos no fueron admitidos en el ejército por la hostilidad del mando militar.

La Asociación de la Brigada Internacional editó una revista Spain today donde publicaba informaciones sobre la lucha antifascista del pueblo española hasta que dejó de aparecer por falta de medios. también recaudó sistemáticamente dinero para retribuir a los abogados ingleses y observadores internacionales en los procesos montados contras los presos políticos españoles. Sus actividades mantienen vivo el legado de las Brigadas internacionales en Gran Bretaña.

Memorial del batallón Británico en el Jarama


Recuerdos de España de un valle llamado Jarama y Belchite, Aragón y Lopera, Albacete y Teruel
lugares guardados en la memoria donde hace tiempo combatimos contra un enemigo
que pretendía aplastar a un pueblo libre y digno y someterlo a un destino tenebroso y cruel
mientras el mundo miraba hacia otro lado, callando, tapándose los oídos, siendo un ciego testigo

pero vinisteis de todas partes a intentar frenar ese cruel destino y cargasteis los fusiles de solidaridad
desde los páramos escoceses hasta la península gales bajando las colinas y montañas inglesas
cruzasteis el mar y vinisteis a combatir en tierra extranjera para cumplir vuestra promesa
de un mundo de pueblos hermanados contra el fascismo, enemigo de la clase obrera y de la libertad

Negándoos a callar e ignorarlo cogisteis los fusiles y vinisteis a combatir
por su libertad y la vuestra pues el fascismo es el enemigo de la humanidad
y no hay frontera, idioma o distancia que lo impida ni silencio cómplice que intente prohibir,
como aquellos gobernantes que traicionaron al pueblo, luchar por la democracia y la libertad

Y cada primavera florecéis en la boca de los fusiles y en las tierras de la memoria
en los paisajes del Jarama yacéis sin sepultura, bajo tierra, sin lápidas que os recuerden
escribisteis una página con sangre roja de solidaridad en nuestra historia
no solo se recuerda a los vencedores, vuestra hazaña hizo que nos acordemos incluso de los que pierden

Vuestra huella y ejemplo en la historia perdurará, compañeros del Batallón Británico y la XV Brigada
y contarán a futuras generaciones vuestra vida y vuestras hazañas defendiendo la libertad 
en cada primavera que florece en el valle del Jarama, bajo la lluvia y la noche estrellada
historias de un pasado cercano, de un grito que llama al recuerdo y a la solidaridad



sábado, 24 de octubre de 2020

MARCOS ANA

Fernando Macarro Castillo, conocido como Marcos Ana,  nació en Salamanca un 20 de enero de 1920 en el seno de una familia de jornaleros. A los doce años dejó los estudios y se puso a trabajar y a los dieciséis se afilió a las Juventudes Socialistas. Trabajó como comisario político en la 44 Brigada Mixta (estacionada en El Pardo) y más tarde como instructor político de la juventud en la 8ª División del Ejército del Centro.

Procedente de una familia muy humilde y profundamente católica, con a los dieciséis años se afilió a las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU) y abandonó la religión. Cuando estalló la guerra civil, en julio de 1936 marchó al frente con el batallón de milicias «Libertad» de las JSU, pero le devolvieron a casa por ser menor de edad. Se incorporó finalmente en 1938 llegando a ser comisario político del partido comunista. Fue apresado a los 19 años y se convirtió en el preso político que pasó más tiempo en las cárceles, donde sobrevivió a varias condenas de muerte de la dictadura franquista. En la cárcel también realizó una gran labor política: organizado con otros presos comunistas, idearía miles de tretas para conseguir materiales para los presos y recibir y enviar noticias, creando un sentimiento de comunidad y una célula. En la cárcel comenzó a escribir sus primeros poemas bajo el seudónimo de Marcos Ana. Fue liberado, tras la presión internacional, en 1961, tras 23 años de encierro. Ya libre, marchó a Francia y se dedicó a viajar por todo el mundo convertido en un símbolo de la solidaridad internacional y de la lucha antifranquista.

Su expediente es el número 120.976 y en él se pueden leer los motivos de su condena: como secretario de las Juventudes Socialistas Unificadas en Alcalá de Henares y jefe de un grupo de milicianos dentro del Batallón Libertad, “tomó parte directa” en el asesinato de Marcial Plaza Delgado el 23 de julio de 1936 y en el asesinato, el 3 de septiembre de ese año, de Amadeo Martín Acuña y de Agustín Rosado.

Marchó al exilio en Francia, donde el Partido Comunista le invitó a establecer el Centro de Información y Solidaridad con España (CISE) con Pablo Picasso de presidente de honor. Recorrió Europa y Sudamérica, pronunciando conferencias y organizando campañas de apoyo a los exiliados y opositores al franquismo.

En París conoció a Vida Sender, hija de exiliados anarquistas españoles, con quien tuvo un hijo, Marquitos, en 1963. Tras la muerte de Franco regresó a España en 1976.

Durante la Transición continuó sus actividades dentro del Partido Comunista del que fue candidato al Congreso de los Diputados en las elecciones de 1977, por la provincia de Burgos, sin obtener escaño, y en el que ocupó distintas responsabilidades, como la de solidaridad internacional.

En 2007 publicó un libro de memorias, Decidme cómo es un árbol, prologado por José Saramago. Su poesía es una «poesía de trinchera», poesía que tomaba partido a diferencia de aquellos neutrales que la concebían como un lujo cultural, y ha sido atribuida a «la fuerza de la convicción, la sentida sinceridad poética, la angustia, el miedo del hombre en el presidio»

El 4 de diciembre de 2009, el Gobierno de España le otorgó la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo. El 13 de enero de 2010, Ana fue el primer galardonado con el Premio René Cassin de Derechos Humanos, otorgado por el Gobierno Vasco. En abril de 2011, el Consejo de Ministros de España le otorgó la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes. En 2008 el director Pedro Almodóvar adquirió los derechos de su biografía con el objeto de rodar una película sobre su vida.

Murió el día 24 de Noviembre de 2016 en Madrid a los 96 años de edad.

Después de tanto tiempo, lo conseguiste
viste cómo era un árbol sin la cortina fría e insensible
de barrotes que tapaba el horizonte y nublada a la sociedad

y recordaste cómo era el mar que con tus ojos viste
porque el mundo es algo más que el patio y estas losas terribles
donde te ibas desgastando y hundiendo en el mar de la necedad

porque resistir es vencer, porque la vida es un batalla eterna y constante
donde siempre fuiste vanguardia, siempre estuviste en las trincheras
en la guerra, en la dictadura y en la cárcel, partes de tu vida determinantes
que forjaron y templaron tu conciencia de clase, clase obrera

clase que asumiste con orgullo y que llevaste hasta tus últimos días
en tu corazón y en tus escritos, en los versos de las paredes de las prisiones
cuyos ladrillos se desmoronaban cuando tus sueños y utopías
recordaban y llamaban a la resistencia y nuevas revoluciones

dejando huella y poso para nuevas generaciones
que portarán nuevas banderas rojas y nuevas utopías
que podrán avanzar al son de tus versos y canciones
haciendo camino, sembrando semillas de rebeldía

Marcos Ana

martes, 20 de octubre de 2020

ALEIDA MARCH

Compañera y camarada de armas y fatigas
siempre eterna guerrillera y amiga
siempre en la vanguardia, siempre en el frente
siempre en guardia, siempre presente

tantos siglos separados y nos unió la revolución
entre fusiles y jardines florecimos al tiempo
y se acabaron los cantos de sirena y los ecos al viento
los combates interiores salieron al exterior

siempre en marcha, mujer cubana
que siembra ráfagas de emancipación en cada disparo
frente al enemigo que intenta destruir todo derecho conquistado 
por tu pueblo, tus compañeros y tus hermanas

siempre a mi lado, siempre con el fusil dispuesta, compañera 
siempre en marcha, siempre presente querida Aleida nunca detrás
eterna mujer infatigable, luchadora y guerrillera
siempre vanguardia, nunca ni un paso atrás

Aledia March

domingo, 18 de octubre de 2020

JUANA DOÑA

El 18 de octubre de 2003 murió la militante comunista Juana Doña.

 Juana Doña Jiménez (Madrid,17 de diciembre 1918 - Barcelona, 18 de octubre de 2003) fue una dirigente comunista, feminista, sindicalista y escritora española.

Se afilia a las Unión de Juventudes Comunistas de España en enero de 1933, con sólo 14 años. En septiembre de ese mismo año, es detenida por primera vez mientras actúa de piquete en la huelga general de Madrid. Es nombrada primero secretaria femenina del Sector Sur y luego secretaria femenina del Comité Central de las Juventudes Comunistas, para más tarde pasar a formar parte de la Agrupación de Mujeres Antifascistas.

En 1936, se fue a vivir con Eugenio Mesón, conocido dirigente de la Juventud Socialista Unificada que sería su compañero hasta que fue fusilado en 1941.


Al comienzo de la Guerra Civil, Juana colabora en labores de retaguardia. En enero de 1937 nace Lina, su primera hija. Este nombre se lo puso en memoria de su amiga Lina Odena, militante comunista y miliciana, que se suicidó en 1936 para evitar caer en manos de los falangistas. La niña muere de meningitis a los 7 meses, cuando estaba en Valencia con su abuela. En febrero de 1938 nace Alexis, su segundo hijo, mientras Juana sigue compaginando sus labores en el Comité Provincial de la Agrupación de Mujeres Antifascistas.

Tras el golpe de Casado, su marido Eugenio es detenido y encarcelado en San Miguel de los Reyes. Juana marcha a Alicante con su hijo y su hermana para intentar salir del país, siendo apresados y trasladados al campo de concentración de Los Almendros. A finales de mayo de 1939, son trasladados a Madrid, viajando en un tren de mercancías junto a otras presas en un viaje de 7 días. Durante el trayecto presencian cómo varios niños fallecen en el interior del tren y sus madres han de dejar los cadáveres en el andén de Valencia.

Al llegar a Madrid entra en contacto con la organización clandestina del PCE, permanece escondida en varias casas de amigos y, en junio de 1939, acude con documentación falsificada a la cárcel de Yeserías a visitar a su marido. El 5 de diciembre de 1939 es detenida junto a su madre y hermana, acusadas de pertenecer a la reorganización del PCE y de estar implicadas en el asesinato del Comandante Gabaldón,1 homicidio que ocasionó una terrible represión y que acabó con los fusilamientos, entre otros, de las Trece Rosas. Juana es llevada a Gobernación y torturada con corrientes eléctricas. El 24 de diciembre ingresa en la cárcel de Ventas, donde fue torturada. Su madre, Paca Jiménez, y su hermana, salen en libertad tras haber sido torturadas con corrientes en los oídos y en una bañera con agua.

En la cárcel, Juana se encarga de dar clases a mujeres analfabetas, así como de recibir clases de otras presas que habían sido maestras republicanas. El 28 de mayo de 1941 sale en libertad. Un mes más tarde, el 3 de julio, su marido es fusilado junto a otros compañeros en las tapias del cementerio del Este.

Juana se pone a trabajar sirviendo y vendiendo pan en el mercado de San Miguel. En 1944 vuelve a la lucha clandestina entrando a formar parte de la guerrilla urbana madrileña, dentro de la Agrupación Madrid. Realiza varios viajes a Valdemanco, donde unos compañeros presos que trabajan en un destacamento penal le consiguen sacos de dinamita que ella lleva a Madrid, viajando en coche de línea. Dirige los atentados contra la Brigada Político Social y la embajada argentina, que consiguen gran relevancia sin causar heridos.

Juana Doña


En el año 1947, es detenida junto a su madre y llevada a la Dirección General de Seguridad, donde es nuevamente torturada y obligada a presenciar la muerte de un compañero. En mayo de 1947, es juzgada y condenada a pena de muerte. El PCE inicia una campaña internacional para intentar salvar su vida y la de otros compañeros con igual condena. Evita Perón, de viaje en España, a pedido de su hijo, intercede en favor de Juana y consigue que su pena sea conmutada por 30 años de prisión. Sus compañeros de juicio son fusilados el 28 de agosto en el cementerio de Carabanchel.

Juana ingresa en la cárcel de Ventas, pasando luego por las prisiones de Málaga, Segovia, Guadalajara y Alcalá de Henares durante los 20 años que pasa en prisión. Participa en huelgas de hambre en las cárceles de Málaga y Segovia. En la cárcel de Guadalajara se muestra crítica con la condena de expulsión del partido y separación de cualquier actividad conjunta aplicada a dos compañeras comunistas sospechosas de ser lesbianas.

"Se contaban epopeyas de las cárceles masculinas y las heroicidades de sus protagonista, se rompía el cerco de la censura y en la más negra clandestinidad se divulgaban acciones y sufrimientos protagonizados por los luchadores-hombres. Rara vez se hablaba o escribía sobre las heroicidades de las luchadoras-mujeres.

(...) Se puede contar con los dedos de las manos, lo que fuera y dentro del país se ha impreso para denunciar y poner al desnudo las iniquidades que las mujeres han sufrido y sufren en las cárceles de nuestra biografía. A las mujeres se les ha dedicado una líneas apenas en este río de volúmenes que se ha escrito sobre la guerra civil y la resistencia en nuestro país."

(Juana Doña. "Desde la noche y la niebla (Mujeres en las cárceles franquistas)". Ediciones de la Torre. Madrid, 1978).

En el año 1961 sale en libertad. Marcha a Francia donde entra en contacto con el PCE exterior, y comienza una nueva etapa vinculada al movimiento feminista. Años después, funda el “Movimiento por la Liberación e Igualdad de la Mujer”.

En 1973 acudirá al I Congreso del PCE (m-l) junto a su hijo Alexis, donde participarán desde la mesa presidencial del mismo, aunque sin quedar claro su pertenencia a dicho partido.

Durante la Transición fue candidata al Senado por el PCE. Posteriormente se integró en la Organización Revolucionaria de Trabajadores, y participó en el nacimiento del Partido Comunista de los Pueblos de España en 1984. Escribe varios libros entre los que se encuentran: “Mujer”, “Desde la noche y la niebla”, “Gente de abajo” y “Querido Eugenio”. Continúa su actividad política como miembro de CCOO, colaboradora de Mundo Obrero y miembro del Comité Central del PCE. En el año 1998 recibió el premio Comadre de Oro, otorgado por la Tertulia Feminista Les Comadres, en reconocimiento a su trayectoria feminista.

Fallece el 18 de octubre de 2003 en Barcelona, a los 84 años de edad.

Juana Doña


martes, 29 de septiembre de 2020

MILJA MARÍN

La partisana Milja Marín era una serbia de bosnia (actual República de Srpska), concretamente de Kozara. Milja Marín pasó a ser internacionalmente conocida gracias al fotógrafo yugoslavo Žorž Skrigin, el cual en el invierno de 1943-1944 se encontró con la 11ª Brigada de Yugoslavos y pidió al comandante de la brigada fotografiar a varias partisanas que estaban integradas en la Brigada. El comandante escogió a cinco enfermeras partisanas entre las cuáles se encontraba Milja. Ella se puso la chaqueta de punto, colgó el fusil al hombro, inclinó su gorro Titovka y sonrió para quedar inmortalizada para siempre. La fotografía tomada por Žorž Skrigin fue titulada “Kozarčanka” que significa la Mujer de Kozara.

Guerrilleras, luchadoras, eternas combatientes
siempre con el fusil en la mano
y la revolución en el corazón

siempre en la vanguardia y en las trincheras frente al enemigo
siempre en guardia defendiendo vuestra tierra
siempre defendiendo con el cuerpo a vuestros hijos y familias

siempre en el campo de batalla al fascismo y al enemigo haciendo frente
siempre combatiendo al lado de vuestros compañeros y vuestros hermanos
camaradas partisanos, hijos de la revolución

defendiendo vuestra libertad hasta el último suspiro
presentes en todas las batallas y en todas las guerras
siempre en guardia, siempre de vigilia

Milja Marín
Kozarčanka 
fotografía de Žorž Skrigin

sábado, 26 de septiembre de 2020

MATILDE LANDA

La dirigente del PCE se suicidó en el penal de Mallorca el 26 septiembre de 1942, el día en el que el régimen franquista había organizado su conversión al catolicismo, Matilde Landa Vaz prefirió la muerte.

La dictadura franquista ofreció a la dirigente comunista mejoras en la alimentación de los hijos de las presas del penal de Mallorca a cambio de su bautismo y conversión al catolicismo. Matilde eligió sus principios. El 26 de septiembre de 1942, día que estaba prevista la ceremonia de bautismo, Landa se precipitó por la terraza hacia el patio interior de la prisión.

Se suicidó. En los 45 minutos que duró la agonía de Landa, completamente inconsciente, las autoridades eclesiásticas de Illes Balears aprovecharon para bautizarla en articulo mortis.

Antes de su suicidio, Landa escribió una carta a su hija donde, de manera encubierta, se despidió de ella rogándole perdón. La ceremonia de su bautizo ya estaba preparada:

“Hoy es el gran día, dicen. Doña Bárbara, otras señoras de Acción Católica y las monjitas andarán relamiéndose con el triunfo. El dolor del pecho no me deja pensar, Carmencilla; pero no creo que el aceite alcanforado alivie mi sufrimiento, porque otro dolor, más hondo, es el que me acucia (…). No puedo ver sin llorar los rostros de esos niños a los que amenazan con dejar sin leche si yo no me convierto —prosigue la misiva— Tú sabes, Camencilla, lo mucho que me preocupan los niños, los más desgraciados, con sus corazoncitos, tan sensibles y tan a merced de los caprichos de los mayores. No puedo, no puedo aceptarlo. Sería como prostituirme. Ay, esos niños… ¿Será lo mío un capricho? (…) Quien sobra soy yo. (…) Espero que me sigas queriendo y que te acuerdes de mí a pesar de lo que te cuenten, a pesar de lo que voy a hacer. Que tú, mi niña, mi chiquitina, y esos pobres niños me perdonéis”, escribió Landa antes de su suicidio en una carta que recoge Antoni Tugores Manresa, en la obra Víctimes invisibles. Editorial Tria Llibres 2011.

Eran los años en los que la popularidad de Matilde Landa crecía sin parar. Un año antes, en 1937, Matilde había sido voluntaria en el Socorro Rojo Internacional, donde colaboró en la evacuación de Málaga. Cuando estalló la Guerra, Landa se incorporó a las tareas sanitarias en un hospital de guerra de Madrid. El activista italiano Vittorio Vidali “Comandante Carlos” había señalado que si tuviera que escribir la historia de la Guerra Civil española bastaría con dos biografías: la de Antonio Machado y la de Matilde Landa.

Matilde Landa

Su historia

Matilde Landa Vaz nació en Badajoz el 24 de junio de 1904. Su entorno familiar era  muy característico de la burguesía progresista e ilustrada de la España de la Restauración  (1875-1923). Su padre, Rubén Landa Coronado, era un abogado y dirigente republicano que participó en la fundación y despliegue de la Institución Libre de Enseñanza (ILE), en estrecha colaboración con Francisco Giner de los Ríos, Manuel Bartolomé Cossío y Nicolás Salmerón. En consonancia con el acendrado laicismo familiar, ni Matilde ni sus  hermanos fueron bautizados, circunstancia muy poco frecuente en la época.

Durante el curso 1919-1920 estudió comercio en La Coruña y entre 1920 y 1923 el  bachillerato en Badajoz. En octubre de 1923 se trasladó a Madrid para iniciar la carrera universitaria de  Ciencias Naturales. Se alojó en la Residencia de Señoritas, institución pionera en el fomento del acceso de la mujer española a los estudios superiores y estrechamente  relacionada con la Residencia de Estudiantes. A las pocas semanas le fue detectada  una tuberculosis, circunstancia que implicó la postergación de sus planes académicos.  Durante los años siguientes estuvo matriculada como estudiante libre, alternando entre dos universidades: la Central de Madrid y la de Salamanca. No llegó finalmente a graduarse.

Militancia política

En el tramo final de la Segunda República, inició su militancia política. Aunque  vinculada familiarmente a la izquierda republicana burguesa, se situó en aquellos años en la órbita del PCE. El 21 de julio de 1936 Matilde Landa se enroló en el batallón femenino del Quinto  Regimiento de Milicias Populares. Aunque recibió una muy rudimentaria instrucción  militar, su trabajo se vehiculó desde el principio hacia los servicios sanitarios. De entrada,  fue designada jefa de personal del Sanatorio de Milicias Populares; un establecimiento  ubicado en el antiguo Hospital Obrero de Cuatro Caminos u Hospital de Maudes que  formaba parte del entramado sanitario improvisado a marchas forzadas por el Socorro Rojo y el Quinto Regimiento para afrontar los dificilísimos primeros meses de guerra.  En octubre, fue nombrada inspectora de hospitales con responsabilidades para el  conjunto de la zona republicana; así hacia finales de aquel mes realizó una visita de inspección a Alicante. A principios de noviembre, ante el avance franquista sobre Madrid, el Comité  Ejecutivo Nacional del Socorro Rojo se trasladó a Valencia con sus principales  servicios y funcionarios 

Tras el pleno del SRI  del 7 y 8 febrero en Valencia, Matilde Landa pasó a responsabilizarse de la nueva  Comisión Nacional de Ayuda de esta entidad.  Matilde Landa, junto a  Tina Modotti y el prestigioso médico canadiense Norman Bethune, ayudó en la complejísima  evacuación de miles de personas desde Málaga a Almería.

El 18 de febrero estaba establecida nuevamente en Valencia. El 3 y el 4 de julio de 1937 Matilde Landa participó como delegada del SRI en la  Conferencia Sanitaria de Ayuda a España, celebrada en París. Al poco de regresar a  España, asistió al II Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura, impartiendo el 10 de julio una ponencia en Valencia, en la que glosó a intelectuales  víctimas de
la represión franquista como Federico García Lorca y Leopoldo García Alas.


 
Condenada a muerte

Con la victoria del ejército de Francisco Franco sobre la República, Matilde Landa se quedó en Madrid para reconstruir desde dentro el PCE. El 4 de abril de 1939 fue detenida mientras preparaba la huida de dos compañeros del partido. Tras ser sometida a un Consejo de Guerra, fue condenada a muerte. Antes, le habían ofrecido salir libre si renegaba públicamente del PCE. También se había negado.

Condenada a muerte, Matilde ingresó en la cárcel de Ventas de Madrid, donde permanecían alrededor de 10.000 presas. Desde dentro, con el permiso de la directora de la prisión, compañera de la residencia de estudiantes, montó la llamada Oficina de Penadas, que se encontraba en su misma celda. Se trataba de una máquina de escribir en la que Matilde escribía recursos para que sus compañeras no fueran fusiladas una vez escuchados sus casos.

En poco tiempo se convirtió en la reclusa más carismática. La joven comunista se había convertido en un símbolo de dignidad y resistencia para sus compañeras reclusas. Un amigo de la familia, cercano al régimen franquista, intercedió para que no fuera ejecutada. A cambio, el régimen la condenó a 30 años de prisión que debían cumplirse fuera de la península. Fue entonces cuando trasladaron a Landa a Mallorca. Era el mes de agosto de 1940. Landa se convirtió entonces en el objetivo propagandístico de la Iglesia balear. Su conversión al catolicismo sería una gran arma propagandística y minaría la moral de los vencidos. No bastaba con vencer. Había que humillar y convertir a los derrotados. Matilde fue apartada del resto de presos y sólo podía hablar con Bárbara Pons, de Acción Católica, quien se encargaba de que finalmente aceptara la conversión al catolicismo. Matilde Landa prefirió la muerte.



Vencieron pero para nosotras no acabó la guerra
empezó la desgracia para nuestro pueblo y nuestras hermanas
perseguidas, humilladas y maltratadas
con aceite de ricino torturadas y rapadas

intentando reprimirnos en el hogar y cuatro paredes
bajo la cruz, la tradición y las sotanas
eliminando las libertades y luchas conquistadas
dejando suplicando por caridad y mercedes

Silencio cómplice en los pueblos y en las tierras
de la España derrotada que no vería un nuevo mañana
y durante años sería torturada y doblegada
oprimida, olvidada y amordazada

pero nadie muere mientras sea recordado
porque los muros y paredes siempre dirán la verdad
la verdad de los ecos del pasado
de la historia y de la realidad

Matilde Landa, camarada siempre presente
nunca olvidada, siempre en nuestras mentes
y nuestros corazones
empuñando banderas rojas de revoluciones


lunes, 14 de septiembre de 2020

ALBERTO KORDA

 Alberto Díaz Guitérrez más conocido por su nombre artístico, Alberto Korda fue un fotógrafo cubano que sacó incontables fotos durante la Revolución de Cuba. Alberto Korda es considerado como uno de los fotógrafos más destacados de la fotografía cubana y el fotógrafo más activo durante la Revolución cubana. Korda fue el responsable de la conocida fotografía del Che Guevara titulado “El Guerrillero Heroico”, el cual se ha convertido en una de las imágenes más reproducidas de la historia de la fotografía. Además, Alberto Korda no sólo se dedicó a fotografiar la Revolución cubana, sino que trabajó como el fotógrafo personal del Comandante en Jefe Fidel Castro. Posteriormente, Korda fundó el Departamento de Fotografía Científica Submarina del Instituto de Iconología de la Academia de Ciencias de Cuba convirtiéndose en el pionero de la fotografía submarina en Cuba.

Alberto Korda nace el 14 de septiembre en La Habana el artista de la plástica Alberto Díaz Gutiérrez (Korda). Fotógrafo publicitario y fotorreportero. Está considerado el fotógrafo cubano más conocido internacionalmente y para quien la imagen ejercía enorme atracción. Sólo así se explica que coleccionara los anuncios que aparecían en las revistas de la época, le llamaban la atención las cosas que consideraba bonitas. Podía ser el anuncio de una marca de automóvil o el de un perfume francés que después arrancaría de la revista y lo añadiría a su colección. Indistintamente laboró como investigador de mercado de una firma jabonera, ayudante de cajero de una fábrica de caramelos, vendedor ambulante de bisutería y baratijas, visitador de médicos para promover la venta de sueros de un laboratorio o vendedor de máquinas de escribir o contadoras de la Rémington Rand. Creador de la fotografía de modas en Cuba, junto a la modelo Norka Méndez. En la década de 1940 realizó estudios comerciales en el Candler College y en Havana Business Academy, ambos en La Habana. Montó un estudio en la capital cubana al que denominó Korda, tomado de los nombres de dos artistas húngaros que trabajaban en una película inglesa exhibida en La Habana a finales de los años 50. Desde los propios inicios de la revolución cubana, triunfante en enero de 1959, él acompañaría como fotógrafo a Fidel Castro en sus recorridos por la Isla, en sus encuentros con las personalidades más diversas, desde el escritor norteamericano Ernest Hemingway por ejemplo, y en sus viajes a Venezuela, los Estados Unidos, la entonces Unión Soviética y otros países. El 5 de marzo de 1960 realizó el retrato El Guerrillero Heroico (Ernesto "Che" Guevara), cuando los funerales de las víctimas de la explosión de buque francés La Coubre, considerado por los críticos como uno de los diez mejores retratos fotográficos de todas las épocas y la fotografía más reproducida de la historia de la fotografía mundial, la cual no fue publicada hasta el 15 de abril de 1961. Se utilizó después en 1967 durante los funerales en La Habana del Che. La reprodujeron en tamaño gigante y la colocaron a todo lo alto del edificio del Ministerio del Interior, en la Plaza de la Revolución. Dejó el periodismo luego de 1965, tras trabajar en Granma un breve tiempo. Fue pionero de la fotografía submarina en Cuba cuando en 1968 se dedicó a ella en el Instituto de Oceanología de la Academia de Ciencias realizando el Atlas de corales cubanos (1969-1981). Finalmente, Alberto Korda falleció en París el 25 de mayo del 2001.

La foto icónica del Che

La fama de una fotografía está ligada a un momento concreto, pero también a cuánto uso se haga de ella y al tiempo en que se utilice. Esta fotografía famosa existe, el mundo se ha adueñado de ella, utilizándola en cualquier cosa que sea capaz de reproducir una imagen fotográfica: camisetas, affiches, ceniceros, programas, postales, pancartas...

Al Che se le tomaron muchas fotos, pero sólo ésta se mantiene en la memoria popular y se convierte en "el retrato". Es la transposición visual de elementos intangibles con un alto potencial evocativo en la cual el sujeto fotografiado se transforma en un símbolo icónico para transmitir ideas y conceptos. Es una imagen-mensaje a la cual se ligan muchas historias que a primera vista parecen circunstancias casuales. pero tantas casualidades hacen más bien pensar en un diseño que elude los análisis racionales.

El 4 de marzo de 1960, un día antes de que Alberto Korda tomara su fotografía icónica del revolucionario cubano Che Guevara, la nave francesa La Coubre explotó en el puerto de La Habana, matando a la tripulación y a decenas de trabajadores portuarios. Al día siguiente, al cubrir el funeral para el periódico Revolución, Korda se centró en Fidel Castro, quien en una feroz oración acusó a Estados Unidos de causar la explosión. De improviso, en un espacio, al lado de Fidel, aparece Che Guevara. Fueron unos instantes y se fue. Los dos fotogramas (fotogramas número 40 y 41) que disparó del joven aliado de Castro fueron aparentemente una ocurrencia tardía y no fueron publicados por el periódico.  Cuando Korda reveló los negativos se dio cuenta de la foto del Che era muy buena. Encuadró al ampliar el negativo 40, eliminándole los elementos inútiles; el negativo 41 no era utilizable por la cabeza de un hombre que se superpone en la espalda derecha del Che.

Esta imagen pasó inadvertida en ese momento. Pero después de que Guevara fuera asesinado al frente de un movimiento guerrillero en Bolivia casi siete años después, el régimen cubano lo abrazó como un mártir del movimiento, y la imagen de Korda del revolucionario con boina pronto se convirtió en su símbolo más perdurable. En poco tiempo, Guerrillero Heroico fue apropiado por artistas, causas y publicistas de todo el mundo, apareciendo en todo, desde arte de protesta hasta ropa interior y refrescos. Se ha convertido en la abreviatura cultural de rebelión y en una de las imágenes más reconocibles y reproducidas de todos los tiempos, con su influencia desde hace mucho tiempo que trasciende su tema de ojos acerados.

Alberto Korda

viernes, 28 de agosto de 2020

DÓNDE ESTÁN LOS ANTIGUOS CAMARADAS

¿Dónde están los antiguos camaradas
Aquellos que combatieron
Por el pueblo y enarbolaron
La roja bandera de la emancipación?

Aquellos que combatieron en las barricadas
Aquellos que resistieron y perecieron
pero que nunca doblegaron
su ideales de Revolución

Camaradas y compañeros,
siempre fieles a la Revolución
vanguardia de base contra la reacción
y en mi recuerdo perseguidos y prisioneros

¿Dónde estáis ahora, camaradas?
Estáis en mis recuerdos, en las huelgas y los sindicatos
puño en alto derribando muros y alambradas
en las fábricas, en las calles y los tajos

y siempre y mi recuerdo y en mi memoria
ignorados en las páginas de los libros y universidades
pero siempre transformando conciencias y voluntades
hilando el hilo rojo de la historia