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martes, 28 de abril de 2026

LAS CARTAS PERDIDAS

Los libros se amontonaban en las mesas mientras los estantes, antes impenetrables aparecían desnudos ante los ojos de los bibliotecarios. La antigua librería llevaba más de un siglo en el barrio, pero había sido comprada hace poco y los nuevos propietarios querían deshacerse de los antiguos muebles. Seguro que para crear un bar o un nuevo apartamento turístico: la zona del centro estaba muy solicitada últimamente y, para los turistas, querían evitarse el engorro del metro y de las estacione para moverse libremente por la ciudad. En una época de grandes cambios y globalización, los antiguos negocios desaparecían engullidos por la oferta y la demanda de un sector que proporcionaba más dinero a sus propietarios en un mercado más global.

Los obreros apilaban los libros y los colocaban en cajas. Su destino era incierto: los vendedores no querían saber nada de aquellos viejos volúmenes y los nuevos propietarios estaban más interesados en las tabletas y las pantallas electrónicas para leer e informarse. Era el fin de una era y el nacimiento de la era digital. Los viejos volúmenes se convirtieron en las víctimas involuntarias de esta nueva tendencia, muertos silenciosos que observan desde las estanterías desconociendo su destino.

Columnas y filas de ejemplares se amontonaban esperando ser trasladas a un destino incierto. Los paseos de los obreros eran el único ruido en la antigua librería, que veía cómo sus días de gloria habían pasado y su desnudez era cada vez más evidente.

En uno de los viajes, una de las columnas se derrumbó por el golpe inesperado de uno de los trabajadores y  su estructura se desmoronó ante los ojos de los demás, quienes, con fastidio, se apresuraron a  recoger y ordenar los libros del suelo. Algunos de los volúmenes  estaban abiertos, con las hojas dobladas y algunos ocultaban viejas fotografías y papeles.

Algunas eran fotografías de los autores, recortes de prensa donde había una crítica del libro o del propio autor: nada fuera de lo habitual. Pero algunos de los ejemplares habían dejado caer sobres y papeles demasiado largos y elaborados para ser simplemente una reseña o un recorte de prensa. Uno de los obreros llamó al capataz avisándole del hallazgo, y entonces se dedicaron a recopilar los manuscritos mientras el resto seguía con la faena.

El sobre y los papeles, ajados y amarillentos por el paso del tiempo, aun conservaban una escritura fuerte y legible. Algunos eran antiguos informes militares, partes dirigidos a señores de nombre Líster, Modesto y otros apellidos raros donde se detallaban datos y fechas con algún tipo de operaciones militares o escaramuzas que los obreros desconocían; otras eran cartas escritas a mano, que, a pesar del tiempo eran más o menos legibles.

Algunos de los autores escribían a sus familias “Querida mía. Hoy 22 de septiembre  de 1936. Sin novedad en el frente. El aburrimiento pesa. Hace una semana un grupo de falangistas intentó entrar en nuestra trinchera, pero acabamos repeliéndoles. ¡Salieron con el rabo entre las piernas! Pero los días suelen pasar sin novedad: cavar trincheras, mantenerla limpias, hacer guardia, otear el horizonte… lo único que rompe la monotonía son las clases  que tenemos por la tarde: después de comer un soldado que fue maestro nos enseña a leer y a escribir mientras nos da una lección de historia y nos recita versos de Machado o miguel Hernández. A veces nos enseñan a hacer números. Las cuentas no se me dan tan mal: voy cogiendo experiencia. La monotonía es lo más habitual.”

La carta continuaba.  La dejó a un lado y encontró más misivas. Historias olvidadas de un pasado cercano, silenciado pero a vista de todo aquel que oteara un poco con interés. Otra carta contaba  sobre sus compañeros de trinchera: "Paco, mi compañero en la guardia, es un tío bastante afable con una historia trágica como la mayoría de los que conozco. Ya de pequeño empezó a trabajar en una finca de Extremadura a las órdenes de un señorito (no entendí el nombre que me dijo) y sus calamidades no habían hecho más que empezar.  Su primer recuerdo era el del día que perdió uno de los cerdos que le habían encargado que vigilase y regresó a la finca llorando. El capataz le rebajó la ‘ración’, es decir, el pedacito de tocino que echaban en el potaje los jornaleros y que prácticamente era ‘la única cosa nutritiva que en él había’. Paco había comenzado su aprendizaje”. “Pronto salió a trabajar en los campos. Araba, sembraba y segaba con la hoz en las fincas donde los jornaleros contratados pasaban temporadas fijas, ‘siempre hambrientos a causa de lo poco que nos daban para comer, delgados como esqueletos’, durmiendo sobre paja en el suelo de tierra de los cobertizos, ‘todos juntos como en un cuartel’. La paja era la que las mulas y los bueyes no querían como forraje."

Como luego me confesó: (...) “Odiábamos a la burguesía, que nos trataba como a animales. Los burgueses eran nuestros peores enemigos. Cuando les mirábamos creíamos estar viendo al mismo diablo. Y lo mismo pensaban ellos de nosotros. Había odio entre nosotros, un odio tan grande que no hubiera podido ser peor. Ellos eran burgueses, ellos no tenían que trabajar para ganarse la vida, vivían cómodamente. Nosotros sabíamos que éramos trabajadores y que teníamos que trabajar, pero queríamos que ellos nos pagasen un jornal decente y que nos tratasen como a seres humanos, con respeto. Sólo había una forma de conseguirlo: luchando como ellos...”. En ese momento entiendes que la lucha no es sólo contra aquellos militares y moros que vinieron, sino contra aquellos que quieren que nada cambie para seguir explotando con la infamia como norma…

Las cartas continuaban narrando las desventuras, idas y venidas del autor. Algunas relataban su amargura y aburrimiento en las trincheras infinitas de una guerra pasada, pero otras eran más personales: Cariño, recibí tu paquete y tu carta ¡cómo me ha alegrado el día! Aquí los días se vuelven largos y eternos, pero dentro de poco tendré un permiso y podré irme a verte a Valencia. ¡Qué ganas de coger unas naranjas grandes y hermosas y tomar una buena paella alejado del campo de batalla junto a todos vosotros! Cuento los días esperando ese momento…

Más cartas aparecieron. “Un tipo hablando inglés vino a vernos junto a más compañeros. Ninguno de nosotros entendía qué decía, excepto cuando empezaron a entonar la Internacional. Todos nos pusimos de pie  con los puños en alto y empezamos a cantarla. Fue un buen momento…. Otras eran más trágicas Salí de la trinchera por un momento. De repente un ruido sordo retumbó por toda la estructura y salí disparado. La nube de polvo me entró en los ojos y la garganta. Los oídos me pitaban.  Me arrastré cuando puede y, cuando el polvo se disipó, todos estaban muertos. Muertos, muertos…

Los papeles amarillentos iban acompañados de fotografías del mismo color, donde a pesar del tiempo, las imágenes seguían nítidas. Imágenes de soldados vestidos en un cerro con fusiles, comiendo en tiempo de descanso, hablando entre ellos rodeados de paisajes agrestes, de ciudades y pueblos donde el color amarillo hacía su presencia y lamía lentamente los negativos. Historias de una época pasada. La última carta sonaba a despedida: “todo ha acabado. ¿El mundo? El mundo ha cerrado los ojos ante lo que estaba pasando aquí, dándonos la espalda: ha preferido arrancarse los ojos antes de toparse con la realidad. El mundo no quiere ver: ha mirado hacia otro lado y ha enmudecido. No quiere saber qué ha pasado aquí. Han callado y han cerrado los ojos mientras la gente era masacrada. Nunca quiere ver... no les importamos lo más mínimo.

Guardó las cartas en el viejo sobre.  Historias olvidadas de tiempos pasados, de tiempos cercanos desconocidos por la mayoría, historias desconocidas pero que no caería el olvido. Se encargaría de guardarlas y contra su historia. De difundirla. La gente tiene que conocerlo. Tiene que saber, pues el olvido es la muerte del alma, la maldición del hombre que tropieza con la misma piedra varias veces. En épocas donde los monstruos renacen bajo las sombras del miedo y la incertidumbre, los ejemplos de antiguas generaciones son necesarios para aprender.

El obrero dobló la carta en el sobre y la guardó mientras continuaba con su faena. Todavía quedaban muchas cajas y la jornada iba a ser larga, pero esa historia no caería en el olvido, sería contada sería recordada. Ecos de un pasado cercano, historias anónimas que forman parte de la historia colectiva, vidas anónimas que abren el camino para nuevas generaciones. Historias que merecen ser escuchadas. Cargó en sus manos todas las cajas que pudo y se apresuró a la furgoneta. La hora del bocata estaba cerca y se merecía un descanso. 

lunes, 22 de septiembre de 2025

LA COLUMNA DE LOS OCHO MIL

En septiembre de 1936 los últimos enclaves del suroeste extremeño estaban a punto de ser tomados por tropas del ejército sublevado. Ante esta situación, un grupo formado por miles de personas intenta escapar del terror y la muerte huyendo de manera organizada hacia zona republicana. Muchos huían de sus pueblos por sus ideas políticas. Otros simplemente por miedo. No sabían el terrible final que les esperaba.

La huida de la represión y de la guerra

Las guerras no solo enfrentan a militares en el campo de batalla. La mayoría de las víctimas de los conflictos bélicos no caen con las armas en la mano. Muchas de ellas muere no penan sin poder defenderse. Forman parte de la población civil: ancianos, niños y niñas, mujeres y hombres que intentan sobrevivir a la barbarie escondiéndose o huyendo de los soldados.

Durante la Guerra Civil Española de 1936 a 1939 hubo muchos episodios de huidas masivas. Los pueblos y ciudades quedaban despoblados ante el avance de los militares, ante la ocupación de los enemigos. Los dos desplazamientos de población civil más renombrados fueron el éxodo final de los republicanos hacia la frontera francesa en el norte de Cataluña (febrero de 1939) y la huida de Málaga a Almería de febrero de 1937 tras la entrada de las tropas franquistas en la ciudad andaluza.

Centenares de miles de personas integraron esos éxodos, pero hubo otro más modesto y más temprano: la huida de ocho mil personas desde el suroeste de la provincia de Badajoz hacia el noreste republicano de La Serena a mediados de septiembre de 1936, huyendo del avance de las tropas sublevadas. La llamada Columna de los ocho mil fue diezmada en las inmediaciones de Fuente del Arco (Badajoz) por fuerzas militares franquistas tras dos días de marcha. Aunque muchos pudieron proseguir su huida, al menos dos mil fueron apresados, trasladados a sus localidades de origen y asesinados


Los éxodos desde el sur de Extremadura

La columna de los ocho mil y los refugiados de Barrancos

La ocupación de la provincia de Huelva por los militares sublevados y su avance durante el mes de agosto desde Sevilla a Badajoz, vía Mérida, provocó el acorralamiento a comienzos de septiembre de 1936 de miles de personas en el suroeste de la provincia de Badajoz. Estaban rodeados por territorios al norte y al sur ya en manos franquistas, con la frontera portuguesa al oeste y con las poblaciones situadas en la Vía de la Plata tomadas por los militares.

La única opción era escapar campo a través. Varios centenares lo intentaron hacia occidente, hacia Portugal y acabaron refugiados en fincas cercanas a Barrancos, para luego ser trasladados a Lisboa y en barco regresar a territorio republicano por Tarragona. Y otros tantos miles integraron varias columnas quea mediados de septiembre se atrevieron a atravesar hacia oriente la carretera general Sevilla-Mérida a la altura de Fuente de Cantos buscando los extremos de la Campiña Sur y de La Serena.

Si los primeros son conocidos hoy como los refugiados de Barrancos, los que fueron hacia el este formaron parte de la columna de los ocho mil. 

Las columnas del Ejército de África avanzan por la carretera nacional desde Sevilla en dirección a Mérida y luego a Badajoz, ocupando los pueblo a su paso: Monesterio, Fuentes de Cantos, Zafra,Almendralejo, Lobón, Talavera… Buena parte del vecindario abandona las localidades y va de un lugara otro, buscando refugio. Las operaciones de los sublevados en esta zona, una vez ocupada Badajoz,obligan a los huidos a desplazarse hacia el sur durante la segunda quincena de agosto y la primera de septiembre de 1936

La ocupación militar de los pueblos de la carretera se amplía con otras operaciones secundarias de conquistas de localidades alejadas de las vías principales. El acoso se convierte en acorralamiento.


Los sublevados siguen avanzando y los republicanos retroceden. Miles de personas se concentran en Jerez De los Caballeros y Fregenal de la Sierra. El 14 de septiembre se toma Burguillos del Cerro. La cabeza de puente de la huida republicana se establece en Valencia del Ventoso, donde se concentran dirigentes republicanos y socialistas, que organizan la huida.

Mientras que algunos centenares optan por ir hacia el oeste y se atreven a cruzar la frontera con Portugal, varias columnas de huidos buscan el 16 de septiembre la salida hacia zona republicana a través de la Campiña Sur. Son unas ocho mil personas, agrupadas en varias columnas que se unen y separan al ritmo de la marcha. Sobre todo, mujeres y hombres indefensos, niños y niñas, ancianos y ancianas andando y cargados con algunos enseres en carros y animales. Pocos van armados. Atraviesan la carretera a la altura de Fuente de Cantos hacia Azuaga. 

En el trayecto entre Reina y Fuente del Arco, posiblemente al anochecer del 17 de septiembre de 1936, son interceptados en una emboscada por militares dirigidos por el comandante Gómez Cobián.

Habían apostado ametralladoras en los montes cercanos en la zona de La Arconocosa y dispararon contra la columna de paisanos huidos. Una gran confusión se generó entre los refugiados. Unos lograron pasar, otros retrocedieron y se dispersaron y alrededor de un centenar murió y sus cadáveres quedaron en medio del campo

Al día siguiente, 18 de septiembre, el capitán Tassara le monta una trampa a otro tramo de la columna, que sigue pasando por las inmediaciones de Fuente del Arco. Haciéndose pasar por un miliciano, desarma a los pocos huidos que iban armados con la esperanza de darles mejores armas y los conduce con engaños al pueblo, donde son detenidos. En trenes especiales, seguidos de los animales requisados, son trasladados más de 2.000 prisioneros a Llerena, donde los encierran en locales como La Maltería y la Plaza de Toros

En Llerena los presos son identificados y agrupados por pueblos. Se cursan telegramas a las localidades de origen que han sido ocupadas y van a buscarlos guardias civiles y falangistas que, en camiones, los llevan de vuelta a sus pueblos. Aunque algunos logran salvar la vida por la mediación de amigos y familiares, otros muchos son fusilados nada más llegar. Decenas de personas ni siquiera sufren este último traslado y son acribillados a balazos en el cementerio de Llerena sin ser inscritos en registro alguno.

Mientras otras miles de personas han logrado proseguir su camino y acaban llegando a zona republicana. Algunas participarán en la defensa de Madrid, en noviembre de ese mismo año, integrando unidades militares de extremeños como Los Castúos.

Otros regresan a la región, a la denominada Bolsa de La Serena, o se integran en el ejército republicano.
Además, quienes habían optado por el oeste, tras permanecer un tiempo en campos de refugiados cerca de Barrancos, son trasladados a Lisboa y embarcan en el buque Nyassa rumbo a Tarragona


El avance de las tropas franquistas por la provincia de Badajoz

Nada más celebrarse las elecciones de febrero de 1936, con el triunfo de la coalición de izquierdas del Frente Popular, comenzó la conspiración de las fuerzas reaccionarias, bajo la dirección técnica del general Mola, para derribar la República. En la tarde del 17 de julio de 1936 se inició la sublevación en Melilla. Legionarios y regulares controlaron con facilidad las posesiones españolas del Magreb. El general Franco se trasladó desde Canarias a Marruecos el día 18 de julio para encabezar la insurrección en el sur mientras el general Queipo de Llano sublevaba Sevilla. El golpe triunfó también en algunas capitales españolas, pero la mayoría del territorio nacional se mantuvo fiel a la República. El fracaso del golpe de Estado trajo consigo la Guerra Civil.

La Columna de la Muerte

Con ayuda de la aviación alemana e italiana, varios miles de soldados profesionales que integraban el Ejército de África, el mejor preparado de la milicia española, fueron trasladados a la Península. Gracias a estos legionarios y regulares, muchos de ellos magrebíes, Queipo de Llano dominó Andalucía Occidental y Franco formó una columna, una parte de la cual salió de Sevilla hacia Extremadura el 2 de agosto, al mando del teniente coronel Asensio Cabanillas, y otra al día siguiente, mandada por el comandante Castejón. La Columna Madrid, conocida después como «Columna de la Muerte», a la que unos días después se incorporaron las tropas de Tella y que acabó bajo la dirección del teniente coronel Juan Yagüe Blanco, irá ocupando los pueblos sin más oposición que la batalla de Los Santos de Maimona el 5 de agosto y la efímera resistencia de la capital de la provincia.

La columna fue tomando todas las localidades importantes de la carretera general, como Monesterio (4 de agosto), Fuente de Cantos (5), Zafra, Villafranca de los Barros y Almendralejo (7), Mérida (11), Montijo (13) y Badajoz (14), desviándose solo en alguna ocasión, como cuando fue ocupada Llerena el 5 de agosto.
Juan Yagüe

Fueron centenares los huidos de cada pueblo ocupado, que deambulaban por el campo o buscaban el amparo de localidades cercanas aún no conquistadas por los sublevados. En ocasiones, acosados, iban trasladándose de un pueblo a otro, a medida que el Ejército avanzaba. Hubo concentraciones de huidos en zonas como la Sierra de Monsalud, cerca de Almendral y Torre de Miguel Sesmero

Las columnas de Castejón, Asensio y Tella ascienden por la Vía de la Plata sembrando el terror. Las órdenes eran claras: subvertir la democracia republicana y neutralizar a los responsables de sindicatos, partidos y organizaciones de izquierda. El procedimiento era siempre el mismo tras la ocupación militar de cada pueblo: con ayuda de los falangistas y otros partidarios locales de los sublevados, se destituía a las autoridades republicanas, se nombraba una gestora integrada por personas de extrema derecha, se detenía a los dirigentes de izquierdas y, sin formación de causa judicial alguna, se los fusilaba. El terror era parte de la estrategia militar de ocupación.

Concentración de huidos y organización de las columnas en el suroeste extremeño

Tras la toma de Badajoz, el número de los huidos se incrementó muy notablemente. Durante algunos días se concentraron en Olivenza, pero la ocupación de ésta y de La Albuera el 17 de agosto, de Almendral y Torre de Miguel Sesmero el 19 y de Feria y Fuente del Maestre el 20, provocaron nuevas huidas hacia el sur. Durante la primera quincena de agosto los golpistas se habían hecho, además, con el control de Almendral, Torre de Miguel Sesmero, Feria, Santa Marta de los Barros, Villalba de los Barros, Solana de los Barros, Valverde de Leganés, Cheles, Corte de Peleas, Alconchel, Barcarrota, Higuera de Vargas, Villanueva del Fresno, Salvaleón y Salvatierra de los Barros. Estas conquistas dificultaban más aún los movimientos de los huidos, que tuvieron que buscar como refugio las localidades más meridionales de Burguillos del Cerro, Fregenal de la Sierra y Jerez de los Caballeros


La ocupación de la serranía onubense

Durante la segunda quincena de agosto y primera de septiembre fueron ocupados la mayoría de los pueblos de la serranía de Huelva. Berrocal cayó el 14 de septiembre; al día siguiente, Cañaveral de León; el 19, Hinojales y Cumbres Mayores... La ocupación de estos pueblos tuvo dos consecuencias: se incrementó el número de huidos y se cerró por el sur la bolsa suroeste extremeña

A partir del 14 de septiembre cayeron definitivamente las localidades restantes del sur de Badajoz: Burguillos del Cerro, Valverde de Burguillos, Segura de León, Fuentes de León, Valencia del Ventoso, Bodonal de la Sierra, Fregenal de la Sierra, Higuera la Real, Jerez de los Caballeros, Oliva de la Frontera, Valencia del Mombuey, Zahínos y Cabeza la Vaca.

La ocupación de estos núcleos cerraba la bolsa en la zona occidental de la provincia

Alrededor del 14 de septiembre hubo una reunión en Valencia del Ventoso de algunos dirigentes de izquierdas, como José Sosa Hormigo, diputado socialista natural de Barcarrota y los también socialistas José González Barrero y José Lorenzana, alcaldes de Zafra y Fuente de Cantos, respectivamente. A punto de ser tomada la población, que lo sería el 16 de septiembre, organizaron la huida definitiva de la bolsa donde estaban atrapados. Utilizando los caminos y veredas, cruzarían la Vía de la Plata e intentarían llegar al sureste de la provincia, aún territorio republicano

HUIDOS

Las numerosísimas personas acorraladas en los últimos pueblos republicanos del suroeste de la provincia de Badajoz solo tenían dos opciones de huida y ambas con riesgo: o iban hacia el este, para intentar llegar al territorio republicano de la zona de Azuaga y de La Serena, arriesgándose a pasar por lugares ya tomados por los sublevados y ser capturados, o iban hacia el oeste y atravesaban la frontera portuguesa, arriesgándose también a ser capturados y devueltos a España.

La primera opción fue la primera y la mayoritaria, elegida por siete u ocho mil vecinos a partir del 13 y 14 de septiembre, a medida que eran tomados pueblos como Burguillos del Cerro, Valverde de Burguillos, Fuentes de León y Segura de León. Formaron lo que conocemos como la columna de los ocho mil.

La segunda opción, la de Portugal, más tardía y minoritaria, la eligieron a partir del 20 de septiembre unas mil personas, vecinas de los pueblos pegados a la frontera, como Jerez, Oliva y Villanueva del Fresno, que acabaron siendo conocidos como los refugiados de Barrancos



Hacia el oeste: Portugal

La solidaridad de un carabinero y de un pueblo portugués

El responsable de la acogida de los españoles fue un teniente de carabineros portugués, Augusto de Seixas (1891-1958), que desde el mes de agosto había venido controlando el paso a Portugal de muchos refugiados derechistas,organizando la solidaridad en Barrancos, y que ya en septiembre preparó la estancia de los centenares de huidos izquierdistas e incluso ocultó a sus superiores la existencia de otras doscientas personas para protegerlas. Ayudado por sus hijos evitó cacerías de refugiados por incursiones de fascistas desde España, devoluciones y represalias. Su bondad le costó la apertura de un expediente disciplinario, la prisión durante dos meses en Elvas y el retiro forzoso 

Augusto de Seixas (1891-1958)

Junto al Castillo de Noudar

Nada más cruzar la frontera, en ese cuerno que penetra en el mapa de España desde Portugal está el Castillo De Noudar. Y en sus proximidades,cerca del municipio de Barrancos, en las heredades de Coitadinha y Russianas, se concentraban el 21 de septiembre 340hombres de Jerez de los Caballeros, 294de Oliva de la Frontera y 68 de Villanueva del Fresno, además de 54 mujeres y niños y 32 carabineros españoles. Las autoridades portuguesas, desbordadas,permitieron en un primer momento el paso, pero acabaron cerrando la frontera e impidiendo a disparos la entrada demás refugiado

Castillo de Noudar

El buque Nyassa y regreso por mar a la España republicana

Para resolver el enorme problema de abastecimiento que estaba provocando la presencia de los españoles en la cercanía de Barrancos, Portugal decidió trasladarlos a Lisboa y sacarlos del país. Más de mil personas fueron llevadas a Moura, donde hicieron noche en la plaza de toros, y de ahí al puerto de Lisboa para embarcar en el buque Nyassa. El día 10 de octubre de 1936, tras una travesía que rodeó la península Ibérica por el estrecho de Gibraltar, llegaron a la Tarragona republicana 1435 personas salvadas del horror en que se había convertido Extremadura

buque Nyassa


Hacia el este: la España republicana

Inicio de la marcha hacia Azuaga

La partida hacia el este se produjo desde varios sitios. Por esa razón, aunque hablemos de «la columna de los ocho mil», realmente fueron varias columnas que totalizaron esa cifra de huidos. Desde Fregenal de la Sierra partió el grueso. Unas seis mil personas se agolparon en el pueblo, y la situación llegó a ser caótica. De Bodonal de la Sierra salió otro núcleo importante compuesto por gente de la cuenca minera onubense. En Valencia del Ventoso se formó el tercer núcleo de la marcha.

Seguramente, cada una de estas columnas salió en fechas distintas. Valencia del Ventoso fue ocupada el miércoles 16 de septiembre, mientras que Fregenal y Bodonal no cayeron hasta el 18 y 19. 

De Valencia del Ventoso quizá salieran el día 15 de septiembre. Al principio la columna se dirigió a Llerena, pero al enterarse los dirigentes que ya había sido ocupada, cambiaron la trayectoria hacia Fuente del Arco y Azuaga. Hombres mujeres, niños, ancianos y muchos animales marchaban con los enseres más preciados y esenciales. La columna estaba encabezada por miembros que conocían el terreno. Entre ellos, Peñas, un minero de Río Tinto, y Juan Francisco Gómez Rodríguez, antiguo secretario del Ayuntamiento de Almendralejo. El alcalde de Zafra, José González Barrero, se quedó un día más en Valencia del Ventoso para dejar organizado el pueblo tras la salida

No era una columna militar. Se sabía que contaban con poco armamento. Unos cuantos fusiles, escopetas de caza y bombas de fabricación casera era todo lo que llevaban. Desde la capitanía de la Segunda División sabían  cuánto armamento llevaban. Las armas que tenían eran las que faltaban en los distintos cuarteles de la Guardia Civil. El avance de la columna era conocido en todo momento por los sublevados gracias a los aviones que sobrevolaban la zona. La columna no suponía una amenaza para los militares sublevados, aunque el número de personas que la integraban dificultaban su control

ATACADOS

En el cerro de La Alcornocosa de Fuente del Arco

La marcha de la columna

Aunque la primera intención había sido llegar a Llerena, la columna de huidos supo que esa localidad ya estaba tomada por los sublevados y decidió dirigirse a Azuaga, con la intención de atravesar la vía del tren a la altura de Fuente del Arco. La marcha de la columna era controlada desde su arranque por el Ejército sublevado. Era imposible ocultar a miles de personas caminando por el campo durante dos días. Un avión de reconocimiento hizo varias pasadas durante el trayecto y, además de los avistadores a pie, no hay que descartar que algún espía estuviera mezclado entre los huido


Los atacantes

Los sublevados decidieron atacar a la columna antes de que atravesara la vía férrea. La operación se encomendó al Regimiento Granada, destinado en Llerena al mando del teniente coronel Alfonso Gómez Cobián, reforzado con guardias civiles y falangistas, Los hombres armados movilizados para la operación fueron unos quinientos. Aunque los huidos eran miles, no eran militares, eran civiles, y estaban indefensos, con apenas un centenar de fusiles y escopetas en la vanguardia

La encerrona

Al atardecer del 17 de septiembre de 1936 la columna fue atacada desde lo alto del paraje de la Alcornocosa, cerca de Reina y Fuente del Arco. Habían dejado la Senda y se internaban en la cañada real del Pencón, pasada la sierra de la Jayona. El lugar elegido para acometerlos fue el cerro de La Alcornocosa, a apenas dos kilómetros y medio de la vía férrea de Fuente del Arco a Llerena, tras la cual comenzaba el terreno aún fiel a la República en las inmediaciones de Valverde de Llerena. Los militares habían apostado en los cerros cercanos varias ametralladoras. A una señal, comenzaron a disparar.
Una lluvia de fuego diezmó la comitiva

El jefe de la operación

El teniente coronel Alfonso Gómez Cobián (Sevilla, 1891-1970) había pasado por diversos empleos como militar profesional en África antes de ser destinado al Regimiento Granada. En agosto de 1932, ya comandante de Infantería, se sublevó por primera vez contra la II República. El jefe de la conspiración de Sevilla, general Sanjurjo, le encargó el mando de las fuerzas de Asalto. Fue detenido, procesado y absuelto después de pasar dos años en prisiones militares. El 30 de abril de 1936 fue destinado a la Caja de Reclutas nº 12 y tras el golpe de Estado los sublevados le encargaron el mando del cuarto batallón del Regimiento Granada como teniente coronel

Los cadáveres

Según las cifras oficiales anunciadas en prensa, los muertos en el ataque fueron unos ochenta, pero no hay que descartar que fueran muchos más. Como vestigios de la tragedia quedaron numerosos cadáveres esparcidos por el campo que, durante los días siguientes, fueron devorados por los animales. Los propietarios de tierras cercanas apilaron algunos restos y les dieron fuego o echaron los cuerpos en pozos mineros. Se conservan algunos enterramientos, como uno a los pies de una encina en la que se grabaron dos cruces en su tronco.

La desbandada

La gente huyó en desbandada, La columna se disgregó. Algunos —en solitario o en pequeños grupos— consiguieron pasar, aunque dos kilómetros más adelante, en la vía del tren, también había apostados soldados, que les disparaban. Otros dieron marcha atrás, volvieron a sus pueblos o fueron capturados o abatidos por partidas de guardias civiles y falangistas. Y muchos se ocultaron en las sierras vecinas, donde hubo algunos incendios provocados por la refriega.



APRESADOS

Dos mil prisioneros en Llerena

El apresor

El capitán Gabriel Tassara Buiza (Sevilla, 1901-1992). era uno de los principales ayudantes de Gómez Cobián en Llerena. Era un militar “africanista” que se había posicionado contra la República en el golpe militar.

El 18 de septiembre de 1936 ideó una celada a la “columna de los ocho mil”, por la que consiguió una medalla militar individual. En 1939, conseguiría otra medalla por una acción en Córdoba. Terminó la guerra como comandante y luego fue ascendido a coronel y a general

 Gabriel Tassara Buiza

El engaño

El apresamiento posiblemente ocurriera al día siguiente del ataque. El hambre, el calor y la sed, junto al miedo a volver ser atacados, convirtieron a la columna en una masa de personas sensibles a ser engañadas. Los militares querían neutralizar al mayor número de personas, capturarlas y conducirlas a Fuente del Arco. El 18 de septiembre de 1936 se presentó al paso de la columna vestido como un miliciano y con una bandera de la República.

El capitán convenció a parte de la columna con guiarla en su huida y dotarla de mejores armas en Fuente del Arco, que decía que no había sido ocupada todavía.

La captura

Aunque no todos se fiaban, más de dos mil integrantes de la columna siguieron hasta Fuente del Arco al capitán Tassara. De camino, en el cortijo “La Castora”, desarmó a todos ellos, convenciéndoles de que les iba a facilitar mejores armas. Tassara los condujo hasta Fuente del Arco, donde fueron recibidos con banderas tricolores republicanas. Tras los primeros momentos, las banderas fueron sustituidas por rojigualdas y los gritos de los sublevados llenaron la plaza. La estratagema surtió efecto, y consiguió capturar a unas dos mil personas. Aunque ese mismo día, algunos fueron fusilados en Fuente del Arco, la mayoría fue trasladada en tren a Llerena, al mismo paso que los numerosos animales que iban atados al convoy

El encarcelamiento

En Llerena, La Maltería, la Plaza de Toros y varias casas particulares sirvieron para alojar de manera temporal a todos los prisioneros. El propio Queipo de Llano informó esa noche por radio: Según las últimas noticias se han recogido más de 50 caballos y una gran cantidad de armas y municiones que no pueden detallarse todavía porque se está procediendo a clasificarlas. A los prisioneros se les está alojando en los corrales de las casas y se procede a darles de comer, pues se hayan extenuados y en situación lastimosa. Entre ellos hay diversos heridos, como consecuencia de la confusión que se promovió en sus filas. Hay varias mujeres, algunos maestros de escuela y otros hombres de carrera.

La identificación y el traslado

Los centenares de prisioneros que llegaron a Llerena fueron identificados y clasificados por pueblos. Se solicitó información a cada una de las localidades de origen y de estas llegaron emisarios y autoridades para recogerlos. La mayoría no estuvo encerrada más de dos días en Llerena. O bien eran recogidos por los enviados desde su pueblo o, con la información suministrada, se les fusilaba en el cementerio de Llerena

ASESINADOS

Trasladados a sus poblaciones de origen, muchos de los cautivos son fusilados

Todas las personas que formaron la columna de los ocho mil fueron víctimas, bien porque o acabaron muertas o heridas o bien porque sufrieron las penalidades de la huida o el destierro. Ahora bien, entre las varios centenares, quizá hasta miles, que murieron hubo cinco tipos, según el momento y las circunstancias en que perdieron la vida: quienes abandonaron la columna y regresaron a sus pueblos con la esperanza de que no les pasara nada, quienes fueron acribillados en medio del campo, quienes fueron fusilados en Llerena, quienes fueron trasladados a sus pueblos y allí fusilados y, finalmente, quienes acabaron en el barco-prisión Cabo Carvoeiro de Sevilla

Los que abandonaron

Este grupo lo forman quienes abandonaron la columna y regresaron a sus pueblos antes del 17 de septiembre, cuando aún la columna no había sido atacada, o tras serlo el mismo 17, y fueron fusilados al llegar a sus localidades.

Quizá el caso más famoso de estos fue el de José Modesto Lorenzana Macarro, alcalde de Fuente de Cantos. Dejó su pueblo el 5 de agosto de 1936 y se mantuvo hasta mediados de septiembre en la bolsa del suroeste de la provincia. En la reunión de Valencia del Ventoso de principios de septiembre fue uno de los dirigentes que organizó la columna y se integró en ella. Pero, al enterarse de que su mujer y sus hijos habían sido capturados en su pueblo, decidió regresar y, al entregarse, fue atado a la cola de un caballo, salvajemente torturado y fusilado en una silla en la plaza de Fuente de Canto

Los que fueron acribillados

Quienes murieron bajo el fuego de las ametralladoras o en medio del desbarajuste del ataque del 17 de septiembre al pie del Cerro de la Alcornocosa. Estos son de los únicos que hay una cifra más o menos oficiosa: 80 dicen las fuentes, aunque posiblemente fueran más. Uno de esos casos, aunque al parecer asesinado por sus propios compañeros, fue el de Juan Antonio Flores Gordillo, de Burguillos del Cerro, que según testimonio de su hija fue muerto por los milicianos al negarse a seguir avanzando, por querer buscar a sus hijos, a quienes había perdido en el ataque

Los capturados y fusilados en Llerena

Quienes, una vez capturados tras el engaño del capitán Tassara el 18 de septiembre, fueron fusilados en Fuente del Arco o en Llerena antes de ser devueltos a sus pueblos.

Ya en Fuente del Arco hay testimonios de fusilamientos ejemplificadores, con exposición pública, en la misma plaza.

Después, en Llerena, durante varios días y semanas salieron los camiones todas las noches desde La Maltería o la Plaza de Toros hasta el cementerio, donde eran ametrallados los prisioneros tras ser obligados a cavar sus propias tumbas.

Nunca fueron inscritos en el Registro Civil


Los capturados y trasladados al barco-prisión Cabo Carvoeiro de Sevilla

La oligarquía sevillana puso a disposición de la sublevación un vapor de 80 metros de eslora y 12 de manga llamado Cabo Carvoeiro, fondeado en el muelle de Sevilla y cuyas bodegas albergaron a centenares de detenidos de izquierdas. Era conocido como “el barco de la muerte”. Allí fueron trasladados muchos de los apresados en Llerena. Según el historiador Francisco Espinosa, los destinados al barco fueron especialmente los andaluces y los dirigentes y personalidades relevantes de la izquierda local detenidos. Uno de ellos, aunque no es seguro que perteneciera a la columna, fue el antiguo alcalde de Maguilla, Aurelio Urbano Vera Dávila.

Cabo Carvoeiro

Los capturados y fusilados en sus pueblos

Quienes, a partir del 18 de septiembre y de los días posteriores, tras ser trasladados a sus localidades de origen, fueron asesinados por sus paisanos. A muchos se les llevó en camiones a sus pueblos de origen. Los que cayeron en la trampa de Gabriel Tasara fueron repatriados a sus lugares de origen en camiones. Muchos de ellos tuvieron la mala suerte de ser fusilados en sus propios pueblos. No se conoce el número exacto de víctimas

SUPERVIVIENTES

En Valverde de Llerena

De las miles de personas que habían logrado pasar tras el ataque de La Alcornocosa y la trampa de Tassara, la mayoría ni paró en Valverde de Llerena por miedo a que estuviera en manos fascistas. Solo unos centenares se atrevieron a entrar y descansaron durante unos días en la iglesia. Según algunos testimonios se mataron veinte ovejas para darles de comer. A los tres días, el alcalde de Valverde, Miguel Doñoro, encomendó a un joven, Juan Durán Cerrato, que los llevara por caminos seguros a Azuaga. Debemos suponer que, si llegaron a Valverde el mismo 18 de septiembre, no se fueron a Azuaga hasta el 20 de septiembre, tras descansar un día completo. Tres  días después, el 23 de septiembre, Valverde de Llerena era ocupada por los militares

En Azuaga

Por Azuaga pasaba la vía férrea Fuente del Arco-Peñarroya. Las miles de personas que se concentraron en Azuaga, unas provenientes de Valverde de Llerena y otras directamente de Fuente del Arco, acabaron en trenes fletados especialmente para trasladarlas hacia el centro de la Península, vía Almorchón. A partir del 21 de septiembre saldrían los trenes hasta Peñarroya y de ahí subirían por la línea Córdoba-Almorchón hasta esta última estación, desde donde saldrían hacia el centro. El 24 de septiembre de 1936 Azuaga fue ocupada por los sublevado

En Valdepeñas

A medida que avanzaba la evacuación, la gente iría quedándose en estaciones intermedias, según posibilidades y preferencias, pero sabemos que una buena parte de los huidos llegaron a Valdepeñas, posiblemente a través de Puertollano y Ciudad Real. En muchas localidades de esa provincia hubo numerosos problemas provocados por el hacinamiento de miles de refugiados.
Se conservan fragmentos de dos fotografías propiedad de uno de los huidos de Valencia del Ventoso, Julián Indiano. En ellas se ve a más de un centenar de personas (adultos, ancianos y niños), con los puños en alto delante de un arboleda, alrededor de unos calderos con comida. Algunos llevan armas en la mano y otros enarbolan periódicos, como si su hazaña hubiera sido publicada en alguna prensa

En Madrid

Madrid estaban llegando desde hace más de un mes un goteo de refugiados extremeños que a principios de septiembre habían formado un llamado Batallón de los Castúos Esta unidad militar se engrosó considerablemente con voluntarios salidos de los centenares de personas salidas de las columnas que a mediados de septiembre habían huido de Extremadura. Muchos de ellos participaron en la defensa de Madrid de noviembre de 1936. 



Seguid caminando, corred, seguid adelante, sin mirar atrás, 
huid de la matanza y la muerte que siembran aquellos traidores
que riegan de sangre nuestras tierras, campos y llanuras
dejando tras de si un cementerio eterno de llantos silenciosos

¡Huid, escapad si podéis! Seguid caminando huyendo de tan cruel destino
mientras los cuervos festejan tan reciente banquete de cuerpos en la tierra
regados y esparcidos por doquier mientras los lamentos se enmudecen
y los ojos se quedan secos después de tanto llanto

Ocho mil almas escapamos de tan cruel destino, sin saber que pasará
en busca de esperanza y salvación,huyendo de la muerte y los horrores
que dejan a su paso militares traidores en Extremadura
mientras el pueblo sufre en sus carnes la huella de militares facciosos

¡Huid, escapad! !No miréis atrás! ¡No os desvieis del camino!
ocho mil almas huyendo de los horrores de la guerra
que les persigue en su caballo mientras la tierra agoniza y perece
la vida a su paso, mientras enmudecen las voces y los cantos

lunes, 19 de mayo de 2025

KATI HORNA

Fotógrafa nacida en Hungría en 1912. En 1933 comenzó a trabajar como fotógrafa en París y cinco años más tarde viajó a Barcelona donde trabajó como jefa de redacción de la revista Umbral. El mismo año fue comisionada por el gobierno de la República Española para realizar un álbum sobre la guerra civil y fotoreportajes que sirvieron como propaganda exterior.

Kati Horna era una experta estratega de la visión y sabía cómo organizar el material a su disposición para comunicar un mensaje determinado. Lo había aprendido de los mejores artistas de su tiempo como el pintor, escultor y fotomontador László Moholy-Nagy, quien exaltaba la potencialidad creativa de la fotografía e invitaba a la experimentación. Pero también lo aprendió a lo largo de los viajes que emprendió desde Hungría, su país de origen, cuando era tan solo una adolescente. En Budapest se formó como fotógrafa junto a su amigo de infancia Andre Friedman, alias Robert Capa. En Berlín entró en el círculo del Bauhaus y de Bertold Brecht. En París, ciudad en la que había buscado refugio tras las persecuciones raciales sufridas en Alemania, empezó a trabajar de fotógrafa para Agence Photo al tiempo que se iba empapando de los últimos vestigios del movimiento surrealista. Fue en aquel período cuando recibió el encargo del Ministerio de Propaganda Exterior español para realizar un álbum de fotografías sobre el bando republicano.

Katy Horna

Una mirada anarquista sobre la Guerra de España

Kati Horna viajó a España al igual que otros muchos intelectuales, escritores, pintores y fotógrafos. El país llevaba ya un año sumido en una guerra civil que pedía a gritos ser representada. Era necesario dar a conocer al mundo lo que estaba pasando. Cada uno a su manera y con los recursos del que disponía, los artistas se ponían en juego y se comprometían con la causa antifascista. Kati Horna pertenecía a esas personas. Su afinidad ideológica con el bando anarquista hizo que empezara una colaboración con dos revistas gráficas de la época: Libre Studio y Umbral.

Con una "Rolleiflex" que se adecuaba sobre todo a los primeros planos y retratos, Kati Deutsch Blau captó el día a día de las colectividades en Aragón, la resistencia popular en Madrid, la Barcelona revolucionaria, la retaguardia en Valencia o las iglesias y edificios ocupados. Recorrió con su cámara la España en guerra del periodo 1937-1939. Ella se consideró una "obrera de la fotografía", que nunca publicó en las grandes revistas internacionales de la época. No quiso grandes exposiciones, y concedió muy pocas entrevistas. Eligió en cambio, para sus fotos y carteles, las revistas de ideología anarquista como "Umbral", "Libre Studio", "Tierra y Libertad" o "Mujeres Libres".


Horna, que todos los días durante dos años documentó con sus reportajes los horrores de la guerra, entendió que a veces una sola imagen no era suficiente. ¿Cómo contar la destrucción? ¿Cómo mostrar la muerte sin caer en el estereotipo del reportero en busca de fama? ¿Cómo relatar las condiciones infrahumanas que las mujeres vivían en las cárceles franquistas? Y finalmente, ¿cómo explicar que la guerra ya había sobrepasado cualquier límite tanto físico como moral? Recogiendo los trozos de un mundo en pedazos, adjuntándolos visual y temporalmente y disponiéndolos para que de sus divergencias y contrastes nazca el dinamismo que la imagen necesita para enviar su mensaje


En 1939 llegó con su esposo José Horna a México, estableció amistad con el grupo de artistas surrealistas y retrató a las figuras más destacadas de los círculos del arte y la farándula. Colaboró en diversas revistas mexicanas como Nosotros, Mujeres, y Perfumes y modas. En 1962 participó en la formación de la revista S.nob, junto con Leonora Carrington, Jorge Ibargüengoitia y Alberto Gironella, bajo la dirección de Salvador Elizondo y Juan García Ponce. Para esta revista realizó series fotográficas como Fetiches, y cuentos fantásticos en secuencia fotográfica como Oda a la necrofília, Sacramentalia y Vampiro. Horna tuvo una gran labor educativa, impartió clases en la Escuela Nacional de Artes Plásticas y tuvo un taller abierto en la Academia de San Carlos desde 1973; donde dio clases a fotógrafos como Flor Garduño, Elsa Chabaud, Manuel Monroy, Estanislao Ortíz y Sergio Carlos Rey, entre otros. Fue también maestra de fotografía en la Universidad Iberoamericana.

Kati Horna colaboró en diversas revistas anarquistas como ‘Libre Studio’, ‘Mujeres Libres’, ‘Tierra y Libertad’, ‘Tiempos Nuevos’ y ‘Umbral’, de la que fue redactora gráfica y donde conoció a José Horna, su esposo, pintor español que también colaboró en la mencionada publicación.

El hallazgo de más de más de 6.000 negativos de celuloide y más de 200 en placas de cristal en buen estado de conservación, permitirán conocer imágenes y relatos asociados a la vida cotidiana: «El hallazgo abre el encuadre de los años españoles de Horna, considerada hasta el momento como la retratista de retaguardia y de la cotidianidad femenina, cuyo icono es una mujer dando el pecho a su hijo, en la casa de la maternidad de Vélez Rubio (Almería). La foto fue la portada del número 12 de la revista anarquista Umbral e ilustraba un reportaje titulado La maternidad bajo el signo de la Revolución».

Se trata de la localización de «[…] en 48 cajas de madera que contenían los archivos de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT). El sindicato anarquista los sacó de Barcelona en abril de 1939 y tras un largo viaje —con paradas en París y en las ciudades inglesas de Harrogate y Oxford— llegaron en 1947 a su destino: el Instituto Internacional de Historia Social (IIHS), en Ámsterdam. En las cajas reposan más de 500 negativos tomados entre 1937 y 1938 por la fotógrafa, que llegó a España durante la Guerra Civil para ponerse a las órdenes del servicio de propaganda exterior de los anarquistas y anarcosindicalistas de la CNT y de la Federación Anarquista Ibérica (FAI). Se trata de un hallazgo extraordinario que completa la historia que cuentan los 250 negativos que Horna vendió por dos millones de pesetas en 1983 al Estado español y que se conservan en el Centro Documental de la Memoria Histórica de Salamanca».

Se le asocia con la fotografía surrealista, sin embargo, al preguntarle si se consideraba una artista surrealista ella contestó que no, que probablemente la asociaban al movimiento por haber sido amiga de artistas surrealistas mexicanos, pero que en la época ella ni siquiera sabía lo que esa palabra significaba (Horna en Lápiz I, 2001). Muchas de sus fotografías son acercamientos de rostros o ángulos de edificios en ocasiones irreconocibles, a veces notamos que sus imágenes están fuera de foco intencionalmente para producir un efecto de remembranza sin sensación completa de reconocimiento. En sus retratos, el rostro del modelo es el punto central y el resto de la imagen proporciona un ambiente que enfatiza el carácter del personaje. Kati Horna murió en la ciudad de México el año 2000.

jueves, 8 de mayo de 2025

RECUERDO DE LA GUERRA PATRIA

Te recuerdo, muchacha, siempre camarada
codo con codo, hombro con hombro siempre en la trinchera, combatiendo, 
pasamos juntos los días más felices y más terribles de nuestras vidas
En la barricada principal, en el blanco paisaje, miramos juntos a la muerte.

Compartimos una frontera. La línea del frente. La línea de la vida. Una frontera helada
Soñamos con la otra, Esto es todo lo que nos queda ahora. Seguimos resistiendo.
Y comenzó la guerra. y la muerte llegó a nuestras puertas, esperanza perdida
los nombres de los héroes se escribieron con sangre en la historia, recordando su suerte

Nuestros campos de amapolas silvestres, del color de la pluma, se regaron con sangre de los caídos
Y las trincheras como cinta negra recuerdan como cicatrices en un rostro lo acontecido
Y el cuerpo del soldado se convierte en  una fotografía en blanco y negro en unas manos ancianas
que recuerdan el dolor y lo sufrido.Se convirtió en un héroe. Una roja página en la historia.

eran nuestros soldados, nuestros hijos, nuestros esposos, nuestros camaradas, aquellos que perdimos
son los que apuntan al enemigo, los que resisten las heladas, la peste, la sangre, el dolor y han vencido
Hay muerte en sus ojos a la luz de sus pupilas dilatadas, mirando al horizonte, recordando época lejanas
para algunos que han olvidado lo acontecido, pero las cicatrices siguen marcadas en nuestra memoria

Día de la victoria. Qué lejos estaba de nosotros, inalcanzable, a cada paso que dábamos se alejaba
en un invierno eterno con vientos helados, como una brasa escondida en la fogata apagada
Recorrimos kilómetros, quemados y polvorientos siguiéndola como una estrella que nos guía
por nuestros camaradas, amigos, y los que cayeron. Hicimos lo que pudimos por apresurar este día.

jueves, 24 de abril de 2025

REVOLUCIÓN CIENTÍFICA, CULTURA Y RELIGIÓN EN EL SIGLO XVII

La revolución científica

Se habla de revolución en el sentido de que los cambios del s. XVI y XVII (iniciados ya en el Renacimiento) significaron una forma radicalmente diferente de analizar la realidad material e interpretar el mundo, poniendo las bases para unos conocimientos que eran realmente ciencia, pues eran susceptibles de ser demostrados. Se trataba de cambios irreversibles, que han ido constituyendo la base de la ciencia y los conocimientos técnicos hasta la aparición de los nuevos planteamientos de Einstein en el s. XX. 

El cuestionamiento de la ciencia heredada de la Antigüedad se inició ya en el Renacimiento, e incluso antes, si bien no se trató sino de posturas aisladas, de escasa resonancia, frente a la aceptación general de las explicaciones clásicas en los terrenos de la física, la astronomía, las matemáticas o la medicina, que fueron los 4 en los que habría de iniciarse la nueva ciencia del siglo XVII. 



Los conocimientos heredados en astronomía, física y medicina

La base del conocimiento físico era Aristóteles, y la de la dinámica de los astros, Ptolomeo; complementarias entre sí y complementadas ambas por la teoría de los 4 elementos de Empédocles. 

En la Edad Media se sacralizaron las teorías aristotélicas, al hallar correspondencias en la Biblia. La Tierra era el centro del universo y en torno a ella giraban el sol y los planetas. Había dos mundos: el lunar, constituido por los planetas, que se movían en ondas circulares y compuestos de un elemento incorruptible (quinto elemento, quintaesencia o éter), y el sublunar, la Tierra, cuya característica permanente era el cambio y donde la materia se componía de los 4 elementos, que servían para explicar la física y la química. 

El movimiento del mundo sublunar era rectilíneo y se explicaba por la tendencia natural de cada elemento, según la teoría aristotélica de la causa final. Por ello la tierra, el más pesado, tendía a buscar el estado de reposo hacia el centro del universo, por encima el agua, mientras que la tendencia del aire y el fuego era alcanzar estado de reposo sobre los anteriores, todo ello en busca de un equilibrio en 4 esferas concéntricas. La realidad era una intensa mezcla de los 4 que servía para explicar todo. Esa tendencia natural hacia el reposo hacía que el movimiento sólo se pudiera explicar por una causa que lo provocase; cesada esta, cesaba el movimiento. La aceleración se explicaba porque a medida que se acercaba a su sitio natural el objeto sentía la cercanía de este. Era una explicación sencilla, 
incompatible con el avance científico, por lo que se buscarán explicaciones alternativas para las incongruencias. 

La química nunca formó parte de las disciplinas clásicas, ya que entraba en el campo de la alquimia, muy desarrollada en el mundo árabe y en la Edad Media, y muy mezclada con la astrología. 
En medicina apenas se había avanzado desde Galeno e Hipócrates y se continuaba aplicando la teoría de los humores, cuyo desequilibrio causaba la enfermedad. Así, el diagnóstico se basaba en la inspección de orina, sangre, esputos y excrementos, y los remedios buscaban restablecer el equilibrio de los humores con sangrías, dietas, purgas o el uso de drogas y preparados, indicando la astrología los mejores días y horas para los tratamientos. La cirugía era elemental y estaba separada de la medicina; la practicaba gente que, como los barberos, la había aprendido por la práctica, sin pasar por las universidades. 

En la interpretación del mundo y la naturaleza existían 3 importantes tradiciones intelectuales: 
  • EL ORGANICISMO: explicaba el universo por analogía con el mundo de los seres vivos. 
  • EL MAGICISMO: vinculado a las tradiciones pitagórica, neoplatónica, cabalística o hermética, entendía la naturaleza como una obra de arte cuyas claves misteriosas había que desentrañar a través de las matemáticas, vinculadas a los números claves y al esoterismo. 
  • EL MECANICISMO: consideraba que el universo funciona como un reloj cuya exactitud se regía por leyes matemáticas. 
Esta última sería la predominante entre los protagonistas de la revolución científica, pasando a la Ilustración y al mundo contemporáneo. 


Protagonistas y centros de la renovación científica 

La Revolución científica propició y fue estimulada por la creación de sociedades dedicadas a la ciencia y su divulgación, principalmente en las Provincias Unidas, Inglaterra, Francia e Italia, territorios en su mayoría libres del freno al pensamiento que suponía normalmente la Iglesia católica de la Contrarreforma. El crecimiento económico y la modernización de la estructura social, con el desarrollo de sectores burgueses y clases medias, fueron el mejor caldo de cultivo. Las universidades, ligadas al pensamiento escolástico, fueron también un freno más que un foco de divulgación científica, por lo que muchos de los protagonistas de la renovación científica desarrollaron su actividad fuera de ellas Algunas de las excepciones fueron Galileo, profesor en Pisa y Padua, o Newton, profesor del Trinity College de Cambridge desde 1669 a 1696. Las gentes dedicadas a la ciencia actuaron con menos individualismo que en el Renacimiento: se incrementaron los viajes y contactos entre los científicos, tanto epistolares como por medio de tertulias, entre las que destacó la que reunía el franciscano Marin Mersenne, quien, en su celda de París, realizó entre 1620 y 1648 una extraordinaria labor de relación entre los científicos y difusión de sus doctrinas. El francés o el inglés fueron sustituyendo poco a poco al latín en las publicaciones y en la correspondencia entre las gentes dedicadas a la ciencia.
 
Fueron de capital importancia los mecenas (Federico II de Dinamarca, los emperadores, el duque de Toscana…) y los viajes y contactos entre científicos, especialmente en las mencionadas academias y sociedades científicas. De especial relevancia fue la Royal Society londinense (1660-62), de carácter privado y en la que participaron la mayoría de los científicos ingleses. En Francia, Colbert creó la Académie Royale des Sciences (1666), con financiación asegurada, pero con menor libertad de actuación que la inglesa. 

En la segunda mitad del s. XVII aumentó el número de traducciones de obras científicas (la divulgación era uno de los principales objetivos) y se comenzaron a aplicar las novedades a la técnica. En realidad, la revolución científica se basaba en toda una serie de instrumentos como los diversos telescopios, el barómetro, el microscopio o el termómetro, inventados y perfeccionados en el siglo XVII. Gran importancia tuvieron las mejoras del reloj en las Provincias Unidas o los avances en el trabajo del vidrio en Italia y en las Provincias Unidas. 

Los inicios del empirismo. Galileo y Bacon

Ticho Brahe (1546-1601) 

Danés, uno de los primeros renovadores en astronomía, mejoró los instrumentos de observación (cuadrantes, sextantes, teodolitos, etc.), con ayuda de las matemáticas. El resultado de sus observaciones son las Tabulae Rudolphinae (1627) obra póstuma completada por su discípulo Kepler, a quien permitirían perfeccionar la descripción copernicana del mundo de los astros desde una concepción geométrica. 
Ticho Brahe (1546-1601) 

Johannes Kepler (1571-1630) 

Luterano alemán, desarrolló su actividad en Graz y Praga, donde sustituyó a Brahe, como matemático de Rodolfo II. Buscando la razón del universo basada en los números clave pitagóricos, publicó Astronomia Nova en 1609, el segundo gran libro de astronomía moderna tras el de Copérnico, con conclusiones acertadas a través de la matematización de gran cantidad de datos suyos y de Brahe. Pese a su creencia en la astrología, fue el iniciador de la astronomía moderna. Entre todas sus teorías y modelos destacan sus leyes sobre el movimiento de los planetas (órbitas elípticas), la culminación de la teoría heliocéntrica y la eliminación de la división aristotélica entre mundo lunar y sublunar, demostrando que la física era la misma para la tierra y los cielos. Al afirmar que los planetas eran inertes con movimientos que responden a causas físicas acabó con la creencia en un movimiento natural intrínseco a ellos y puso las bases del que sería el gran objetivo de astrónomos y físicos: la dinámica o estudio del movimiento. 
Johannes Kepler (1571-1630) 

Trató de aportar una base física al heliocentrismo, para lo que perfeccionó el telescopio astronómico, descubriendo los satélites de Júpiter y observando las fases de la Luna, Venus y Marte o las manchas solares. En 1632 publicó su obra principal, Dialogo sopra i due massimi sistema del mondo, en la que trataba los sistemas de Ptolomeo y Copérnico. Mecanicista, aportó leyes explicativas al movimiento de los cuerpos celestes y terrestres, formulando las leyes del péndulo, de caída libre de los cuerpos con un movimiento uniformemente acelerado o de trayectoria de proyectiles. 

Su mayor aportación fue proponer un nuevo método científico. En Il Saggiatore (1623) enunció una naturaleza escrita en lenguaje matemático (aunque alejándose de la tradición magicista y el misterio), identificando la única vía posible para el conocimiento científico. 

Su primera gran aportación metodológica de la nueva ciencia fue la defensa de que en la observación de la naturaleza había que buscar las magnitudes susceptibles de ser cuantificadas (medida, peso, forma, movimiento, etc.), desdeñando percepciones como color, sabor, tacto… Rechazaba así la idea aristotélica de la imposibilidad de tratar de explicar la naturaleza con formulaciones abstractas, defendiendo en cambio el acuerdo entre pensamiento y realidad, afirmando que el resultado cognoscitivo alcanzado por la mente tiene el mismo carácter de necesario que en la naturaleza. Defendía la autonomía de razón y ciencia, sin que la naturaleza pudiera ponerles obstáculos. 

Los dos pasos para llegar al conocimiento son la experiencia sensata, (observación de un fenómeno, extrayendo los elementos cuantitativos que permitan realizar una hipótesis explicativa, correcta o no) y la demostración necesaria (comprobación de dicha hipótesis forzando la naturaleza a través del experimento, que constituye el intermedio entre naturaleza y razón). El método combina inducción y deducción y permite pasar de la observación de la realidad concreta a una explicación expresada en leyes matemáticas, cuya certeza vendrá avalada por la posibilidad de repetir el experimento indefinidamente. Puso así las bases del empirismo; para Galileo el objeto de la ciencia era la materia y no la generalización de la forma aristotélica. 

Galileo tuvo problemas con la Iglesia, que en 1616 ya había condenado el heliocentrismo; pero siguió investigando y finalmente en 1633 fue condenado a confinamiento perpetuo y obligado a retractarse.

Galileo Galilei 

Francis Bacon (1561-1626) 

Más filósofo que científico, aunque contribuyó al método empírico iniciado por Galileo. Se planteó cómo saber que un conocimiento es verdadero y en Novum Organum (1620) señaló la necesidad para ello de eliminar prejuicios y actitudes preconcebidas (ídolos), para, a continuación, llevar a cabo observaciones críticas sobre las que elaborar explicaciones que permitan llegar a conclusiones generales o leyes, mediante la experimentación. Es un método inductivo, de lo particular a lo general, que introduce como prueba la experimentación. Un solo caso negativo bastaría para anular la hipótesis. Bacon preconizaba la creación de una comunidad científica organizada, creándose la Royal Society tras su muerte. Su creencia en el progreso indefinido de las ciencias, cuyo objetivo debe ser el 
dominio de la naturaleza y la mejora de la vida del hombre, lo convierte en un precursor de la Ilustración. 
Francis Bacon

Pierre Gassendi (1592-1655) 

Sacerdote, filósofo, matemático y astrónomo francés, principal pensador materialista. Defensor del atomismo y el sensualismo de Demócrito y Epicuro (a los que supo incorporar los avances científicos), así como del método experimental de Galileo. Sus átomos eran partículas con masa, dotadas de inercia, que se movían en el vacío, aportando una explicación más convincente que el universo de Descartes.

Pierre Gassendi

Descartes y el racionalismo 

Junto a la corriente de renovación científica empirista de Galileo, centrada en la materia y lo cuantitativo, surge la racionalista de Descartes que, usando también las matemáticas, no renuncia a la búsqueda del ser y su esencia a partir de la observación de la naturaleza y conserva la pretensión de construir una ciencia tanto física como metafísica. Para los empiristas la función de las matemáticas es hallar las leyes de la naturaleza a partir de las percepciones sensoriales, mientras para los racionalistas es asegurar la exactitud de los procesos lógicos de su filosofía partiendo de la razón. 


Consiguió construir un sistema científico universal basado en la razón. A mediados del s. XVII el racionalismo mecanicista cartesiano se impuso como la gran aportación de la nueva ciencia. 

En Discurso del método (1637), su gran obra, expresa su duda sobre la realidad del mundo exterior, que podría ser una ilusión de los sentidos → duda metódica, forma de buscar los fundamentos del pensamiento y la ciencia. El punto de partida es una intuición (“cogito, ergo sum”) que le permite llegar a una evidencia clara y distinta desde la que iniciar el conocimiento del mundo exterior, en el que los sucesivos eslabones del conocimiento han de tener siempre el mismo grado de evidencia. Así, introduce la metafísica al basarse en la mente para explicar la realidad, con las matemáticas como modelo, cuya verdad se basa en la razón (autónoma y criterio seguro de verdad) y no en la experiencia. 

Aportó el método analítico, consistente en dividir un todo, descomponiéndolo en el mayor número de partes posibles, para observar causas, naturaleza y efectos y proceder a su comprensión y rearticulación. De lo general a lo particular en dos fases: el análisis y la síntesis. Propone cuatro pasos metodológicos: 
  • No dar como cierta cualquier cosa que no sea evidente. 
  • Dividir cada una de las dificultades a examinar en tantas partes como sea posible.
  • Realizar las reflexiones por orden, comenzando por los objetos más sencillos de comprender para ascender gradualmente a los más complejos. 
  • Hacer recuentos tan completos y revisiones tan amplias como para estar seguros de no omitir nada. 
Las ideas innatas, presentes en el alma, nos hacen ver tres sustancias; una infinita, Dios, y dos finitas, espíritu (cuyo atributo es la conciencia), y materia (cuyo atributo es la extensión). El universo es una máquina perfecta creada por Dios, que dictó sus leyes físicas (necesarias) y le confirió el movimiento, que se conserva eternamente. 

Su mecánica desarrollará el conocimiento del mundo por medio de un método que combina intuición y deducción, dando a la experimentación un simple valor auxiliar; un sistema encadenado que lo explica todo, pero que queda lastrado por su rigidez, ya que el fallo de un eslabón puede arruinar el conjunto. El racionalismo cartesiano logra un sistema explicativo sobre el hombre y el mundo que superó la escolástica medieval, aunque la Iglesia consideró que la mecánica cartesiana se acercaba al ateísmo, y su obra fue incluida en el índice de libros prohibidos en 1663.

Descartes

Blaise Pascal (1632–62)

Seguidor de Descartes, consideró que el universo del racionalismo cartesiano era tan perfecto que podía prescindir de Dios y rechazaba entender a Dios y la religión por la razón, defendiendo la existencia de verdades del corazón. 

El racionalismo se expandió durante la 2ª mitad del XVII, aunque se dieron desviaciones de algunos autores hacia posturas sensualistas, al considerar que las ideas innatas eran producto de las sensaciones. Las tres principales figuras racionalistas de esos años fueron Nicolas Malebranche, Baruch Spinoza y Gottfried Leibniz. 
Pascal


Newton y la consolidación de la nueva ciencia 

Frente a la expansión del racionalismo y su método inductivo, el empirismo resurge a finales del XVII, especialmente con Newton, creador de la física moderna, quien sintetizaría los avances precedentes de la física y la astronomía, tanto de las investigaciones empíricas como de las racionalistas. 


Intentaba conciliar su visión del mundo físico y sus creencias religiosas. Pese al rigor de sus planteamientos científicos, no siempre fue capaz de separarlos de la religión y la metafísica, hacia la que se desliza al afirmar el carácter absoluto del tiempo, el espacio y el movimiento (los tres habrían sido creados por un ser todopoderoso), hipótesis no demostrables, lo que contradecía su método científico. Para Newton las leyes físicas no eran necesarias, como afirmaba Descartes. 

Sus aportaciones son numerosas y en múltiples campos: desarrolló el cálculo infinitesimal, formuló el concepto de masa, enunció con claridad el concepto de inercia, creó instrumentos técnicos como el primer telescopio reflector y consagró el método empírico como el único que permitía llegar a la verdad científica. Pero fue en Philisophae naturalis Principia Mathematica (1686), donde realizó su principal aportación al establecer las leyes fundamentales del movimiento, formulando la ley de gravitación universal: “todos los cuerpos se atraen en razón directa de sus masas y en razón inversa del cuadrado de sus distancias”. 
Newton


John Locke (1632–1704)
 
Influyó en la consolidación del método empírico. En An Essay Concerning Human Understanding (1689), base del empirismo, rechazaba la existencia de las ideas innatas de Descartes, afirmando que todo conocimiento procede de la experiencia derivada de la percepción sensorial. Propuso un sistema inductivo que pasa de ideas simples a generales y rechazó las especulaciones abstractas, tratando así de sumar la filosofía al avance de las ciencias y poniendo las bases de la filosofía pragmática de la Ilustración. 

La física newtoniana acabó por imponerse, estableciendo definitivamente la visión dinámica del universo, en lugar de la estática de los antiguos. Con su aportación, el universo se hacía comprensible y previsible. El racionalismo quedó relegado a la filosofía, de la que la ciencia se va apartando. El método experimental se impone a los sistemas deductivos, el dogmatismo y el principio de autoridad, si bien Newton adopta partes esenciales del método cartesiano, estableciendo las bases del método hipotético-deductivo, que combina experimentación con procedimientos inductivos y deductivos (propios de operaciones mentales). El avance de la ciencia sobre bases seguras iniciaba una progresiva especialización en el conocimiento, ya que los avances continuos hacían cada vez más difícil abarcar más de un campo. 
Locke
Avances en distintos campos del saber 
  • EVANGELISTA TORRICELLI (1608-47): discípulo de Galileo, continúa sus trabajos en la trayectoria de los proyectiles y estudió la mecánica de fluidos. Inventó el barómetro en 1643, gracias a lo cual demostró la existencia del vacío y la presión atmosférica. 
  • CHRISTIAN HUYGENS (1629-95): estudió el cálculo de probabilidades y estableció las bases para el desarrollo del cronómetro. Estudió el anillo de Saturno y la rotación de Marte. 
  • GIOVANI DOMENICO CASSINI (1625-1712): publicó diversos trabajos sobre Venus, Marte y Júpiter, calculó la distancia Tierra-Sol y descubrió varios satélites de Saturno. 
  • ROBERT HOOKE (1635-1703): miembro destacado de la Royal Society. Trabajó sobre la presión de los gases, el vacío o la elasticidad de los cuerpos (ley de Hooke). Planteó una primera versión de la gravitación universal, que Newton desarrollaría.
OTROS EJEMPLOS: 
  • Robert Boyle y Edme Mariotte estudiaron la compresión de los gases, llegando cada uno por su cuenta a la ley que lleva su nombre. 
  • Avances en matemáticas por parte de Napier, Fermat, Pascal, Descartes o Desargues (logaritmos, álgebra, geometría, análisis infinitesimal…).
  • William Harvey completó el análisis de la circulación sanguínea. 
  • Ole Romer midió la velocidad de la luz. 
La cultura del barroco 

El concepto de Barroco 

El término “Barroco” fue acuñado en el s. XVIII para definir de forma un tanto despectiva las tendencias artísticas dominantes del periodo anterior, pasando a definir más adelante en su sentido más amplio la cultura específica de una época que va de 1580 hasta bien entrado el s. XVIII, con su fase culminante entre 1600 y 1680, coincidiendo con la crisis del s. XVII. Ello no excluye que haya ejemplos que trasciendan estos límites, como Calderón en España o Fenelon en Francia, ni que los elementos expresivos barrocos se prolonguen durante buena parte del s. XVIII o incluso que evolucione en otros estilos como el Rococó, pero ya en un contexto histórico muy distinto. 

Surge esencialmente en Italia y se constituye como forma de expresión dominante en Europa y parte de sus colonias. Su mayor intensidad se da en los países de la Europa monárquico-absolutista, eclesiástica, señorial y campesina, especialmente Italia y España; hay posiciones intermedias como los territorios de los Habsburgo o Francia. 

Constituye la respuesta cultural desplegada por un poder que se siente amenazado desde los múltiples frentes de la crisis. No es pues, una cultura espontánea y popular, sino claramente inducida desde el poder. Los caracteres sociales del Barroco serían los de una cultura dirigida, masiva, urbana y conservadora. Se le asocian tres vinculaciones esenciales: 
  • LA CONTRARREFORMA CATÓLICA: Es evidente su origen y máximo esplendor en Roma, así como su desarrollo esencialmente en el ámbito católico frente a la escasa incidencia en terreno protestante. El Concilio de Trento no sólo definió el dogma católico, sino todo el conjunto de la religiosidad, imponiendo cánones artísticos como forma de comunicación ante unos fieles mayoritariamente analfabetos. Para oponerse a la doctrina protestante proliferaron las imágenes de vírgenes, santos y mártires, prohibiéndose las escenas paganas y las imágenes impúdicas. Todo ello explica la sustitución de las formas clásicas y reposadas —humanizadas— del Renacimiento por otras en agitado movimiento; el abandono de la belleza serena de inspiración neoplatónica por la necesidad de representar una religión basada en el esfuerzo del hombre por lograr la salvación; una idea agónica que se plasma artísticamente en la obsesión por el movimiento, la ruptura de las formas en la búsqueda de los contrastes. 
  • AUGE DEL MUNDO CORTESANO: La cultura cortesana imperante también necesitaba transmitir una serie de valores a través del espectáculo: potencia política y social, esplendor, identificación con la Iglesia (recurso a las mismas formas artísticas), necesidad de sumisión de los vasallos y grupos sociales inferiores, etc. 
  • UN PERÍODO DE CRISIS: el Barroco no puede entenderse sin las diversas crisis del s. XVII, como respuesta a una época atormentada. No solo la recesión y las dificultades económicas, sino también las grandes guerras o las revueltas, sublevaciones y guerras civiles.


Características de la cultura barroca 

Frente a la armonía precedente, el mundo está ahora dominado por el pesimismo, la incerteza, la angustia, el desengaño, la contradicción y la tensión entre fuerzas opuestas, aunque complementarias: bien-mal,razón-instinto, materia-espíritu, realidad-apariencia, luz-sombra… Ello se refleja en la temática y forma literaria (moralizante), y en general, en la exaltación de lo excesivo, lo patético y lo irracional. 

Nos encontramos ante una cultura urbana. Ahora se produce por primera vez una cultura vulgar para las masas anónimas, como lo prueban los miles de comedias de consumo o el inicio de la producción en serie de objetos de arte. En este sentido la urbe es el marco privilegiado como gran concentración de artistas y poderosos amantes de la ostentación. 


Hay un Barroco brillante y triunfante, especialmente reflejado en la Iglesia romana: el de los triunfos de la fe, el de Bernini y Borromini. Sin embargo, la barroca no es exclusivamente una cultura eclesiástica o religiosa, sino que continúa y acentúa la secularización iniciada por el Renacimiento. También hay un Barroco negro y pesimista, el de Caravaggio y Ribera, bien como expresión de un poder que busca deliberadamente difundir sentimientos de violencia o infundir tanta admiración como temor entre la masa, bien como una de las escasas manifestaciones de escape o protesta individual. 

La religión, la cultura y la posición social se demostraban en la vida cotidiana de unas ciudades que contaban con un centenar de días feriados; la celebración siempre incluía una ceremonia litúrgica que recordaba el maridaje entre el Trono y el Altar y en el que cada individuo ocupaba el lugar que le correspondía por su categoría. Foco en las ceremonias religiosas (Corpus Christi, autos sacramentales). 

La visión crítica propia del Barroco y el desengaño del mundo provocan y explican reacciones diversas, desde el hedonismo y epicureísmo, al escepticismo de los libertinos, o el refugio religioso o místico. Tal vez la salida más interesante fuera el recurso a la moral estoica iniciado en los años del cambio de siglo y que alcanzó un gran desarrollo entre las élites europeas por su atractivo para sobrellevar tiempos difíciles. Basada en Séneca y en las obras de autores contemporáneos como Justo Lipsio, la ética estoica proponía el repliegue interior y una orgullosa reivindicación del yo frente a la maldad del mundo. Algunos aspectos, como su capacidad para adaptarse a cualquier ambiente religioso, situándose por encima de las diferencias confesionales, o la concepción del poder como una realidad siempre externa y extraña al individuo, hacen del estoicismo uno de los pilares de la modernidad. 


El arte barroco 

Tremendamente teatral, especialmente la arquitectura civil y religiosa, donde prima la apariencia sobre los elementos constructivos: formas en agitado movimiento, abandono de la belleza serena, obsesión por el movimiento, ruptura de formas y la búsqueda de los contrastes. Abunda la decoración fastuosa y detallista, curvas, contracurvas, columnas salomónicas, fachadas ondulantes y salientes, juegos de luces y sombras, trampantojos. 

El mejor ejemplo se halla en los templos, que debían transmitir a los fieles los conocimientos esenciales del dogma y nada mejor para ello que impresionar los sentidos y emocionar con imágenes impactantes, donde transmitir la potencia y el triunfo de la Iglesia sobre la herejía. Grandes ejemplos se hallan en la basílica y la plaza de San Pedro en Roma, donde el papado inicia un urbanismo esplendoroso. También la pintura (retablos, bodegones, Caravaggio) y la escultura (Bernini) se enmarcan en estas características visuales. En el arte civil se plasma la suntuosidad de la sociedad cortesana, encabezada por los monarcas: palacios y villas con parques, jardines, grutas artificiales y fuentes, fastuosas ceremonias y celebraciones. 

Las formas artísticas debían evidenciar la ideología de los grupos de poder, conscientes de la capacidad de la obra artística para impactar y "convencer" mediante imágenes. Las artes plásticas fueron un instrumento de las élites para subyugar a las masas con su impacto visual. No se puede explicar sociológicamente el arte barroco sino a partir de tres elementos esenciales: la lucha confesional entre católicos y reformados, el absolutismo monárquico y la sensibilidad de los distintos y opuestos grupos sociales que producían y recibían los mensajes artísticos. Los Estados se llenaron de construcciones oficiales que mostraban al pueblo su poder. 

Modelos europeos 
  • En la ARQUITECTURA religiosa el modelo específico fue la iglesia jesuítica del Gesú de Vignola. Hay que destacar las obras romanas de Bernini y Borromini, que dan muestra del patronato de la Iglesia, que en España financiaba a Alonso Cano. En Francia, paradigma de la monarquía absoluta, Luis XIV impuso el estilo clasicista, plasmado en los palacios de Versalles y el Louvre, sin el rebuscamiento barroco, aunque en el interior la decoración asumía toda su potencia visual. 
  • En PINTURA, la Monarquía Hispánica dio figuras geniales que reflejaban la religiosidad que impregnaba la vida cotidiana; el tenebrismo de José Ribera, el realismo del mundo monástico pintado por Zurbarán, el colorismo preciosista de las vírgenes de Murillo, hasta la figura de Velázquez, quizá el mejor retratista de la época y pintor de Felipe IV. En Italia Carracci y Caravaggio pintaron fundamentalmente para la Iglesia y los cardenales, mientras que en Flandes destacó Rubens, en Inglaterra Van Dyck, en los Países Bajos Rembrandt, Vermeer y Van Dyck, y en Francia (donde la huella del Barroco fue escasa) Poussin y Claudio de Lorena. 
  • La ESCULTURA hispana está llena de retablos policromados e imágenes de vestir, destacando los talleres de Gregorio Fernández, Martínez Montañés, Pedro de Mena y Alonso Cano. 
  •  La OBRA LITERARIA fue un artificio de las minorías para convencer intelectualmente a otras minorías. La obsesión didáctica en lo político y social de la obra escrita se evidencia en Quevedo, cuya obra refleja el desencanto espiritual, la violencia vital y lo grotesco de la actuación social. La poesía barroca se divide entre el Culteranismo de Luis de Góngora frente al Concepcionismo de Quevedo. La literatura profundizó en la novela picaresca con Mateo Alemán y Quevedo, culminando en el genial Miguel de Cervantes y el Quijote. 
  • El TEATRO se constituyó en el gran instrumento de dicha didaxis político-social. Los ejemplos máximos serían Lope de Vega, quien perfeccionó la "nueva comedia española", y Calderón de la Barca, donde la supeditación total al designio supremo, el honor personal y la sumisión al rey manifiestan una ética social basada en el honor del hacendado labriego. Los autos sacramentales eran dramas religiosos que se utilizaban para inculcar valores espirituales. Una de las grandes aportaciones del Barroco fue la ÓPERA, mezcla de música y teatro que se inicia en Italia con el Orfeo de Monteverdi. 
El arte reformado producía una arquitectura simple y estática, desprovista de ornato y de imágenes, y una pintura interiorista y profesional. La simplicidad de líneas y la ausencia de iconografía de las iglesias reformadas, orientadas a la palabra, la música y el canto, era un poco propicias a las complicaciones artísticas. 

La sociedad barroca 

El s. XVII se presenta como un siglo crítico, lleno de problemas vitales, económicos, políticos, sociales e ideológicos. 

La "Trilogía Moderna" (hambre-peste-guerra) asoló con frecuencia y violencia a la sociedad europea de esta centuria, por lo que se hacía imprescindible contar con alguna esperanza, algo que sólo podía proporcionar la religiosidad, mucho más sentida que pensada. Los distintos estamentos y grupos sociales gestaron formas diferentes para manifestar sus esperanzas, terrores y anhelos. Hay también recursos de tipo pagano (hedonismo, epicureísmo, escepticismo y, especialmente, el estoicismo, muy popular entre las élites). 


La pequeña nobleza y la burguesía ligaron su existencia como grupo social a la política de las monarquías absolutistas, desarrollando nuevos saberes filosóficos y jurídicos. En el Barroco se iba a profundizar en la esencia del pensamiento, en la epistemología y en el método, desligando estos procesos de unos designios divinos. 

La Iglesia católica intentaba desterrar las prácticas más desgarradas de religiosidad popular, dotando a los sacerdotes de un mayor conocimiento dogmático y disciplinario. En cada una de las cúpulas jerárquicas de las dos creencias en lucha (católicos y reformados) se enfrentaban unas concepciones laxistas, basadas en la misericordia de un paternal Dios-amor, contra las opciones que exigían la más rígida observancia fundada en un terrible Dios￾justicia. Y aunque ambos credos sufrían los mismos problemas internos, no se acabaron las luchas confesionales, por lo que cada iglesia se dotó de instituciones y buscó a las personas más idóneas para rebatir los argumentos del contrario. 

La nobleza y el clero tenían un interés común en cimentar su rango y su estatus, al mismo tiempo que luchaban entre ellos por conseguir y mantener la posición más elevada dentro de la pirámide social. Entre estas minorías rectoras se manifestaron dos tendencias opuestas: los que buscaban nuevas respuestas a la insatisfacción intelectual y quienes pensaban que sólo en la tradición y en la seguridad del dogma religioso radicaba la fuerza del sistema social privilegiado. La precariedad de la vida de los grupos populares también se manifestó en dos direcciones distintas. La mayoría de la población asumió con fatalismo sus inciertas condiciones de vida; por otro lado, nunca faltaron los motines y las rebeliones masivas, en general dirigidos por elementos no populares. En ocasiones reaparecieron las ideas milenaristas anarquizantes y utópicamente esperanzadoras. La religiosidad siempre estaba presente en la mentalidad colectiva y en las preocupaciones diarias; de ahí que se produjeran en la misma época las persecuciones más salvajes contra la brujería y las manifestaciones de fervor popular llenas de mortificación y gusto por lo macabro. Un Auto de Fe inquisitorial, la decapitación pública de un criminal o los excesos del carnaval eran actos sociales. 


Respecto al sistema educativo, todo estaba supeditado a las ideas, los intereses y el poder relativo de cada uno de los grupos sociales; los diferentes niveles y grados de conocimiento eran una fuente de prestigio social y de acceso a una determinada cuota de poder. El pueblo se contentaba con unos rudimentos de doctrina cristiana y el conocimiento pragmático de las técnicas artesanales para los varones y las habilidades precisas para el gobierno de la casa en el caso de las niñas. La lectura, escritura y las 4 reglas aritméticas básicas implicaban cierta preeminencia dentro del grupo popular. Este nivel inferior de enseñanza estaba a cargo de los maestros de primeras letras, mientras que las destrezas profesionales las transmitían los maestros gremiales. La pequeña burguesía tenía acceso a un grado de conocimiento bastante superior, impartido por preceptores privados y las cátedras de latinidad. 

Esta "enseñanza media" les suministraba toda la instrucción necesaria para sus negocios y, a veces, de la preparación imprescindible para acceder a los estudios universitarios. Se ha dicho que la Ciencia Moderna nació al margen de y en ocasiones enfrentada a la Universidad. Pero hay que distinguir entre "conocimiento", que sólo podía ser adquirido dentro del ámbito universitario, e "innovación", que se tenía que realizar fuera del entorno académico oficial. 


El Clasicismo y la querella entre antiguos y modernos 

El Clasicismo es el estilo francés que florece entre 1660-85, caracterizado por el culto a la Antigüedad, el imperio de las normas, las líneas rectas y los volúmenes definidos, aunque incorpora también elementos del Barroco. Fue impulsado por Luis XIV y su corte, a cuyo servicio se ponen las artes y la cultura en aras de la afirmación de la Francia de su reinado. El palacio de Versalles o la Iglesia de los Inválidos son sus principales ejemplos, pero su máximo esplendor se alcanza en la literatura, especialmente el teatro (Corneille, Racine, Molière), junto con otros autores como La Fontaine o Perrault. Defiende el ideal del hombre honesto, que opone a la moral caballeresca valores como la mesura, la razón y el autodominio. 

Precisamente la Francia de Luis XIV, especialmente a partir de 1687, fue el epicentro de la llamada querella entre antiguos y modernos, alrededor de las fuentes y modelos culturales, artísticos y humanos. ¿Era superior la Antigüedad redescubierta en el Renacimiento, o el mundo actual con sus avances en todos los campos? El enfrentamiento, que dio lugar a numerosos escritos y tratados, traslucía también posturas contrapuestas en cuanto a la libertad creadora y la búsqueda de la verdad y la belleza. 
  • “ANTIGUOS”: Montaigne, Racine, La Fontaine, Boileau, Boccalini, Tassoni, Swift, Rousseau. 
  • “MODERNOS”: Perrault, Fontenelle, Lancellotti.
En esta época destacaron también algunos autores considerados como precedentes de la Ilustración por su actitud crítica y afán divulgativo: Pierre Bayle, Bernard le Bouyer de Fontenelle, Jean Leclerc, Henri Basnage de Beauval. Y fuera de Francia, Spinoza, Locke, Newton, Leibniz o Pufendorf. 

Versalles
La religión en el Barroco 

El mundo católico avanzará hacia la imposición de la Contrarreforma. Será en este siglo cuando, siguiendo los acuerdos del Concilio de Trento, se comiencen a notar los resultados de las iniciativas destinadas a difundir y consolidar la Reforma católica. La Iglesia cuenta ya con un cuerpo de doctrina definido y articulado que le permite hacer frente a las doctrinas protestantes. Su estructura jurídica e institucional está fuertemente jerarquizada, con el Papa a la cabeza, y lo suficientemente organizada como para garantizar una mejor atención pastoral. 

La religión es motivo de diversos conflictos en este siglo: 
  • Convivencia de las religiones salidas de la reforma, especialmente difícil en Alemania → Guerra de los Treinta Años. En Francia, la solución del relativamente tolerante Edicto de Nantes irá evolucionando a una imposición católica hasta concluir con la expulsión de los Hugonotes en 1685. En España, se expulsa definitivamente a los moriscos en 1609. 
  • Querellas doctrinales entre rigorismo y laxismo. 
  • Se agudizan las tensiones Iglesia-Estado; el regalismo (deseo del príncipe de gobernar la Iglesia de su reino sin injerencias exteriores) había sido ya motivo de la separación de la Iglesia de Inglaterra respecto de Roma y ahora volverá a manifestarse sobre todo en Francia, donde se conocerá como galicanismo. 
  • Disputas teológicas en torno al problema de la Gracia. 

La aplicación de las reformas religiosas 

Los países pioneros en la imposición de la Reforma habían sido España y buena parte de Italia en la segunda mitad del s. XVI. En Francia, Alemania, Países Bajos, Bohemia y Polonia no se realizó hasta el s. XVII, con Francia ahora a la cabeza. 

En el s. XVII continúa la rigidez combativa de la Contrarreforma, que va debilitándose hacia final de siglo, con el inicio, lento y localizado, de la descristianización. Se da una evidente renovación en la Iglesia católica, pero al mismo tiempo se establecen nuevos límites a su influencia. En el protestantismo se inicia un proceso de división interna, sobre todo en el mundo luterano y en Inglaterra. 

Una de las finalidades básicas del Concilio de Trento era la recristianización mediante la fijación del Corpus doctrinal, que una vez elaborado había que desarrollar y explicar, lo que requirió un intenso trabajo en la formación del clero y de los miembros de las órdenes religiosas y la catequización de las masas urbanas y rurales. Tras el concilio y durante todo el siglo se insistió en el primado del Papa, en la mejora del funcionamiento de las autoridades curiales, territoriales y de las órdenes religiosas. Esta acentuación del poder universal del pontífice tenía como finalidad el establecimiento definitivo de su autoridad dentro de la propia Iglesia. Frente al sacerdocio universal protestante, se reforzó el peso de la jerarquía y se configuró la Iglesia con un carácter más clerical. 

El mapa religioso no cambió con respecto al siglo anterior. Las zonas de influencia se mantuvieron estables, a excepción de hechos como la expulsión de los hugonotes de Francia (1685). 

Este siglo fue una época dorada para las ediciones religiosas: vidas de santos, sermones, textos litúrgicos, meditaciones místicas, etc., al tiempo que se revitalizaban en las universidades los estudios de teología y derecho canónico. Aumentó la importancia del sermón a cargo de predicadores populares y el confesionario. 

En el aspecto disciplinario hubo una reorganización claramente jerarquizada de la iglesia y una intensa labor de reforma de los eclesiásticos que encontró resistencias de todo tipo, sobre todo, en las noblezas que tenían algún miembro en los obispados y no querían perder privilegios y eran reacios a vivir en las diócesis y a cumplir sus obligaciones pastorales, y también monarcas y gobernantes temerosos del incremento del poder de Roma. Pero poco a poco había un clero mejor formado, y una actuación muy intensa del clero regular: los jesuitas, la orden más dinámica surgida de la Reforma, con una gran actividad de la enseñanza; o los capuchinos, predicadores muy activos en el cuidado de apestosos e incurables. Entre las órdenes femeninas se extendieron las carmelitas descalzas fundadas por Teresa de Jesús en el siglo anterior y las ursulinas dedicadas a la enseñanza de niñas. La enseñanza y la asistencia fueron los dos capítulos esenciales de las nuevas órdenes, destacando las Escuelas Pías, la Compañía de María, etc. Los fundadores de nuevas órdenes, habitualmente canonizados, se convertirían en el modelo de santidad. Pero el espíritu renovador también afectó a las órdenes antiguas, como los benedictinos.
 

Tanto católicos como las protestantes hicieron un considerable esfuerzo por extender entre las masas la instrucción y la práctica religiosa. Para la Iglesia católica el centro de actuación fue la parroquia, donde entre otras medidas se impuso un gran control en la práctica de confesar y comulgar por Pascua Florida. Las misiones periódicas dirigidas a las clases populares y al mundo rural creaban unos días de exaltación religiosa con sermones, escenificaciones de la Biblia y de vidas de santos, comulgaciones masivas, etc. Destacó el papel de jesuitas y capuchinos y del arte barroco a configurar la piedad barroca (templos, esculturas, retablos, autos sacramentales…). También las cofradías contribuyeron a la intensificación de la vida religiosa católica, destacando en Francia la Compagnie du Saint￾Sacrement, que se convirtió en una poderosa organización política y social. 

Entre los protestantes, la parroquia o iglesia fue también el centro de la vida comunitaria con sermones, salmos, la obligatoriedad de asistir a misa respaldada por sanciones, amonestaciones públicas e incluso tribunales eclesiásticos que castigaban otros comportamientos como la inmoralidad o la herejía. Los más estrictos eran los calvinistas y los puritanos. 

Pese a esta amplia labor adoctrinadora y de control subsistían restos de paganismo: supersticiones, exorcismos, rituales propiciatorios, brujería. Esta última fue muy perseguida entre 1580-1650, especialmente por los protestantes, estimándose más de 60.000 víctimas quemadas en la hoguera, sobre todo en Suiza, Países Bajos, y Francia. 

Divisiones en el protestantismo 

El gran problema del luteranismo era hacer frente a las divisiones internas surgidas ya a la muerte de Lutero. Para evitarlas, los príncipes impulsaron el establecimiento de una línea ortodoxa mediante la Concordia de Wittenberg en 1580, basada en diversos acuerdos en la doctrina. 

 Concordia de Wittenberg 1580

La gran novedad fue el pietismo iniciado por Philip Jacob Spener, defensor de la necesidad de la renovación religiosa tanto en conocimientos como en la práctica de una religión de corazón. Se trataba de sustituir la rigidez del luteranismo ortodoxo por una fe más viva y una práctica más revitalizada. Dentro de su gran difusión en Alemania (pese a los ataques de la ortodoxia) su recepción fue diversa, siendo perseguida en algunos estados y universidades (Wittenberg) y protegida en otros como en el Brandeburgo de Federico III. 

Se desarrollaron también corrientes o sectas que fueron generalmente perseguidas: 
  • Los baptistas en Provincias Unidas y en Inglaterra, partidarios del bautismo adulto por inmersión. 
  • Los husitas provenientes de la predicación del bohemio Jan Huss sobrevivieron en el exilio gracias al moravo Jan Amos Komenski, que recorrió numerosos países difundiendo su creencia en la bondad del hombre y el progreso vinculado a la educación, la ciencia y la caridad. 
  • Los menonitas, seguidores del anabaptista Menno Simons, que defendían la separación de Iglesia y Estado, y que en su huida se establecieron en la Europa Oriental y en Pensilvania. 
  • Más radical fue el socinianismo fundado por Fausto Sozzini que negaba la Trinidad y la divinidad de Cristo al tiempo que revalorizaba el libre arbitrio y las buenas obras con una religión tolerante, razonable y sencilla.  Los socinianistas se extendieron por Provincias Unidas y más tarde por América del Norte, llegando a tener a finales de siglo bastante influencia en algunos sectores cultos, como el propio Newton. 
  • Inglaterra fue el lugar en el que se multiplicaron las sectas también con cambios sociales y políticos. Además de los baptistas destacaron los cuáqueros o Sociedad de Amigos, fundados por George Fox, insistiendo en la luz interior, el Cristo inmediato presente en todo hombre, predicando al mismo tiempo el amor fraterno y las buenas obras. Durante la guerra civil y la época de Cromwell se desarrollaron los independientes o congregacionistas, que rechazaban cualquier control eclesiástico más allá de la congregación local y abogaban por una completa tolerancia; los más radicales, los partidarios de la Quinta Monarquía, consideraban inmediata la segunda venida de Cristo; u otras sectas minoritarias como los seekers o los ranter. 
Los principales problemas religiosos en Inglaterra se derivaron de la lucha entre la Iglesia oficial anglicana y los puritanos de orientación calvinista y contrarios a la existencia de obispos. La represión antipuritana se recrudeció en el reinado de Carlos I. Tras la Revolución Inglesa, el régimen puritano de Cromwell suprimió los obispos y el Prayer Book, adoptando una nueva confesión de fe presbiteriana. El anglicanismo se volvió a imponer en todo el territorio con la Restauración de Guillermo III, que incrementó la tolerancia, excepto para los católicos, considerados enemigos del estado. 

Regalismo y galicanismo
 
El refuerzo del poder real en la línea del absolutismo y del poder papal tras el Concilio de Trento produjo un incremento de los conflictos regalistas. Las Iglesias nacionales, deseosas también de limitar las injerencias de Roma, apoyaron a sus príncipes, como también hicieron otras instituciones. 

El caso paradigmático es el de Francia, donde el galicanismo estaba fuertemente enraizado en los antiguos privilegios de la Galia cristiana. Ya en 1614 los Estados Generales se negaron a ratificar los decretos del Concilio de Trento, pero fue Luis XIV quien en 1673 extendió a todo el reino la regalía temporal de la que gozaba para las sedes episcopales vacantes, además de intentar conseguir para estas el derecho de presentación de candidatos (regalía espiritual), lo que inició un largo conflicto con Inocencio XI, que llevó a la vacancia de múltiples diócesis, e incluso a la ocupación del enclave pontificio de Aviñón por parte de las tropas francesas. La tensión disminuyó con los papas Alejandro VIII e Inocencio XII. Este último confirmó en sus sedes a todos los obispos franceses, conservando Luis XIV la regalía temporal. 

Otros casos de regalismo se dieron en Portugal, tras la rebelión que llevaría a su independencia (el papa se negó a nombrar obispos por temor a la reacción de Felipe IV, y Juan IV los nombró directamente), y durante la Guerra de Sucesión de España, debiendo Clemente XI optar por alguno de los príncipes pretendientes al trono. 

Las querellas sobre la Gracia 

Tanto el catolicismo como las diferentes confesiones protestantes se vieron afectados por las disputas en torno a la Gracia necesaria para la salvación. Frente al pesimismo antropológico que había inspirado la Reforma protestante, la restauración católica estaba más cerca del Humanismo (confianza en la capacidad del hombre para contribuir a su salvación y visión más positiva del mundo). No obstante, en ambos ámbitos hubo tendencias más o menos pesimistas que acercaban su posicionamiento en este tema a la postura general de la otra parte. 

El gran problema de fondo era la dificultad de conciliar la libertad humana con la potencia infinita de Dios y su omnisciencia, que le permitía conocer quién había de salvarse. Es decir, ¿era la Gracia divina una concesión genérica de Dios que el hombre podía aprovechar libremente, o por el contrario una concesión limitada a quienes Dios eligiera para salvarse (predestinación)? La Iglesia Católica defendía que la Gracia era un don gratuito, concedido a todos los bautizados en virtud de los méritos de Cristo. El hombre, con su libre albedrío, podría rechazarla o aceptarla, colaborando a su salvación con las buenas obras y la práctica de los sacramentos. Distinguía así entre una gracia suficiente, que se otorga a todo creyente, y una gracia eficaz, que requiere la colaboración del individuo. Los protestantes creían en la justificación únicamente por los méritos de Cristo, llegando hasta la postura más radical del calvinismo, defensor de la predestinación. 

Las distintas interpretaciones dieron lugar en el seno de la iglesia católica a la polémica De auxilis, que se desarrolló a finales de s. XVI y primeros del s. XVII, enfrentando a los jesuitas, que se inclinaban más a la libertad humana, con los dominicos. En 1607 Paulo V aceptó que tanto unos como otros pudieran defender sus doctrinas sin calificar la contraria como herética. 

Paulo V
El jansenismo 

Años después resurgió la polémica con el jansenismo. Cornelius Jansen (Jansenius) sostenía que Dios quiso salvar a toda la humanidad, pero después del pecado original solo salvó a los predestinados; por lo tanto, Cristo no murió por todos y la práctica religiosa no es más que un camino para descubrir la pertenencia a ese grupo selecto. Se extendió por los Países Bajos del sur y sobre todo por Francia, donde pese a la condena de la jerarquía, tuvo defensores, en especial entre la nobleza de robe y la burguesía de los oficios, con su núcleo en la abadía femenina y los caballeros de Port Royal. 

La postura de la Iglesia y los católicos franceses distó de ser unánime, habiendo diferentes persecuciones y castigos a sus seguidores. En 1668 se firmó la Paz de la Iglesia o Paz Clementina (por el respaldo de Clemente IX), solución de compromiso que dio lugar a una relativa tranquilidad. Lo único cierto es que el jansenismo dividió profundamente la Iglesia y la sociedad francesa del siglo XVII.

Los protestantes también se vieron afectados por el problema de la Gracia, siendo la polémica especialmente viva en el calvinismo. Dos teólogos de la Universidad de Leiden, Jacobus Arminius y Franz Gomar, dieron nombre a cada una de las dos tendencias. Armenius se acercó a la doctrina del catolicismo más optimista sobre la capacidad del hombre de contribuir a su salvación y Gomar defendió el calvinismo estricto. En el trasfondo de la posición doctrinal se mezclaban intereses políticos y sociales, además de rivalidades internas. Alineándose con el gomarismo los orangistas, muchos nobles, la mayoría de pastores y numerosos trabajadores urbanos, mientras que las teorías de Arminius encontraban respaldo entre la burguesía mercantil y los gobiernos municipales de las principales 
ciudades, mayoritariamente republicanos. Los gomaristas trataron de expulsar a sus enemigos de pulpitos y cátedras, siendo condenadas finalmente las doctrinas arminianas en el Sínodo de Dordrecht (1618-19). El enfrentamiento teológico surgido en el seno del calvinismo agudizó en la Inglaterra de la primera mitad del siglo las tensiones entre anglicanos, que se acercaban al arminianismo, y puritanos, que defendían las posturas calvinistas estrictas. 


La mística 

Otra de las reacciones frente a la omnipotencia divina fue la mística, el deseo de lograr una experiencia directa con Dios, puesta de moda en Europa en la segunda mitad del s. XVII. 

En el mundo católico, Miguel de Molinos creó el quietismo, cuyos antecedentes son los alumbrados del s. XVI. Su Guía Espiritual se extendió por Italia y Francia entre una élite de clérigos y laicos deseosos de las formas más elevadas de religiosidad. Se trata de una mística que establecía la contraposición entre la naturaleza (mundo de las criaturas) y el Dios creador, al que solo se podía llegar mediante un camino de aniquilación, incluido el yo personal. 


Hay que abandonarse pasivamente a la voluntad divina en forma de oración contemplativa, para llegar a la unión íntima con Dios, sin necesidad de dogmas ni practicas piadosas. El término quietismo alude a la actitud del dejamiento o abandono que preconiza. En 1687 Inocencio XI condenó 68 proposiciones de Molinos, que fue obligado a abjurar y condenado a reclusión de por vida. 

También en el campo luterano hubo sectores que acudieron a la mística: Johan Arndt, precursor del pietismo, o Johann Valentín Andreae, vinculado al esoterismo. Entre los disidentes ingleses, los cuáqueros, con su búsqueda de la iluminación interior, se acercaban también a las tendencias místicas. 


Las misiones 

Llevadas a cabo principalmente por España y Portugal, que gracias a las concesiones pontificias (Patronato y Padroado), controlaban la organización eclesiástica en sus dominios coloniales, quedando fuera del control de la congregación De Propaganda Fide, creada por Gregorio XV y cuyo objetivo era precisamente controlar la actividad misional en el mundo. 

El método típico de evangelización era la tabula rasa, que prescindía de la cultura previa de los pueblos. 

Frente a ella tuvieron particular importancia los intentos de aculturación desarrollados sobre todo por los jesuitas, que contaban con las iniciativas previas de Francisco Javier en Japón y Matteo Ricci en China. El procedimiento de la aculturación llevó a la adaptación de los ritos cristianos a las culturas de los adoctrinados. Este hecho provocó la llamada querella de los ritos (1645-1744), cuando Inocencio X condenó los ritos chinos practicados por los jesuitas según acusaciones dominicas; en el trasfondo estaba la lucha jesuitas-España contra dominicos-Roma. Finalmente, Benedicto XIV condenaría los ritos chinos en 1742 y los malabares (hindúes) en 1744. 

De especial relevancia fueron las misiones establecidas por los jesuitas con los indios guaraníes, que llegaron a tener condición de territorio separado del resto de las posesiones hispanas, en forma de régimen comunitario y economía de autoabastecimiento. En 1649 Felipe IV reconoció dichas misiones como un territorio separado del resto de sus posesiones, que pagaba tributos al rey, pero dependía exclusivamente de los religiosos, los cuales lo gobernaban asistidos por consejos de notables sin la presencia de representantes del Rey. Los jesuitas instalaron un sistema comunitario, sin dinero ni diferencias sociales, basado en una economía de autoabastecimiento que se extendió también a poblados indígenas del territorio brasileño. 

La actividad misionera protestante fue escasa, dado que la expansión colonial dependía de compañías comerciales, no de los gobiernos. Pero los neerlandeses sí expulsaron a los misioneros católicos de los territorios de Asia que lograron controlar, sustituyéndolos por misioneros protestantes. Los ingleses en Norteamérica no se interesaron por la evangelización de los indígenas y la Society for promotion of Christian Knowledge no se creó en Inglaterra hasta 1699. 

Los comienzos de la descristianización 

En ambos ámbitos del cristianismo aparecieron los movimientos libertinos en el s. XVII, caracterizados por el escepticismo ante la revelación, el rechazo de dogmas cristianos y la adopción de actitudes paganas como el estoicismo y, en especial, el epicureísmo. Son herederos de los críticos racionalistas del siglo anterior como Pomponazzi, Maquiavelo o Montaigne, y defienden la libertad del pensamiento en el ámbito religioso, cultural y científico. Comenzaban asimismo a surgir planteamientos que, aun aceptando el hecho religioso, tratan de sujetarlo a la razón, tendencia que llevaría al deísmo, desarrollado sobre todo en el siglo XVIII. El racionalismo aplicado a la religión anunciaba la Ilustración del s. XVIII.