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viernes, 1 de agosto de 2025

LAS DINASTÍAS DE CHINA

Nos debemos remontar a más de 4.000 años de antigüedad para descubrir la primera gran dinastía China de la antigüedad. Se considera que fue la Dinastía Xia la primera que reinó en China, entre el 2100 a.C. y el 1.600 a.C., aunque apenas se tiene información ni detalles. La Dinastía Shang que supuestamente sucedió a la Xia, si pude considerar como la primera gran Dinastía documentada de la historia de China.

Es verdad, que resulta muy difícil determinar quienes son los autores auténticos de muchos inventos, porque, muy a menudo, tanto por modestia como por desinterés, los inventores de otros tiempos no permitían que sus nombres se difundieran entre el pueblo. Pero, según los numerosos testimonios de que se dispone actualmente, no parece dudoso que se deba atribuir estas dos invenciones al pueblo chino.


Dinastía Xia (mito o realidad)

En la historia de China, como en la historia del mundo en general, las guerras o conflictos están muy presentes. Era muy raro que una dinastía se apartase para dejar paso a otra nueva. La segunda dinastía solía establecerse tras la caída de la primera.

Además, la dinastía derrocada seguía existiendo con pretendientes que buscaban reestablecerla. Sin duda, nos remontamos a una historia de hace cerca de 3500 años.

Supuestamente, la cultura china se inauguró con tres emperadores: Fuxi, Shennong y el emperador amarillo Huang, que es considerado el verdadero creador de la cultura china. No obstante, hablamos de «supuestamente», ya que no existen registros históricos que demuestren la existencia real de estas personalidades, que datan según la tradición de en torno al año 3000 a.C.

Para aprender a entender la cronología de la historia de China, quizás te resulte útil conocer las fechas de las dinastías chinas más importantes. Antes de las dinastías reales, China vivió un periodo denominado Periodo de los Tres Augustos y Cinco Emperadores (三皇五帝 sān huáng wǔ dì), que según las fuentes historiográficas dató del año 2070 a.C. hasta el 1600 a.C. (470 años). Como ya hemos dicho, resulta que en este periodo se solaparon múltiples dinastías.

A nivel histórico estamos hablando de la Edad de Bronce. 🥉

La dinastía Xia (夏朝 Xiàcháo (Sia)) va desde 2205 a.C. hasta 1570 a.C. (635 años). Es la primera dinastía china, que se caracteriza por ser la primera dinastía hereditaria en la historia de la cultura china. Según las memorias de Sima Qian, en ella se sucedieron 17 reyes. Esta dinastía desapareció cuando su gobernante fue expulsado de la ciudad por la opresión a su pueblo y el abuso de poder.

Dinastía Shang (1600-1046 a.C.)

La dinastía Shang (商朝 Shāngcháo Chen) se sitúa desde el siglo XVII a.C. hasta los años 1050/1025 a.C., aproximadamente (unos 550 años). Conocida también como «Dinastía Yin», es la primera de la que guardamos documentación histórica. Su extensión territorial abarcaba el valle del río Amarillo y en ella se sucedieron un total de 29 reyes. 🐉


Dinastía Zhou (1046-256 a.C.)

La dinastía de los Zhou occidentales (西周xī zhōu) fue desde 1050/1025 a.C. hasta 771 a.C. aproximadamente (270-280 años).

La dinastía de los Zhou orientales (東周 dōng zhōu)va de 771 a.C. hasta el año 256 a.C. (515 años), que se dividió en dos:

Periodo de las Primaveras y Otoños (春秋 chūn qiū): desde el año 722 a.C. hasta el año 481 a.C. (14 reyes). Su nombre proviene de una crónica cuya autoría se atribuía a Confucio. Durante este período, el poder se descentralizó. Fue un periodo de la historia de China muy convulso al sucederse numerosas batallas y anexiones. Debido al lento progreso de la nobleza, se produjo un aumento en la alfabetización, lo que animó a su vez a la libertad de pensamiento y al avance tecnológico.




Periodo de los Reinos Combatientes (戰國 zhàn guó): desde el año 481 a.C. hasta el 222 a.C. (11 reyes). 

Esta denominación proviene del Registro de los Reinos Combatientes, compilado en los primeros años de la dinastía Han.

La construcción de la Gran Muralla China tal y como la conocemos hoy en día, empezó en el siglo III a. C. (-300 a -201) y continuó hasta el siglo XVII de nuestra era.

Dinastía Qin (221-206 a.C.)

A partir de aquí comienza el periodo de las dinastías chinas imperiales: Edad del Hierro y época feudal.

El mundo chino vivió muchos cambios. Antes de la Revolución Cultural, la llegada del partido comunista e incluso antes de la Segunda Guerra Mundial, varias dinastías fueron sucediéndose en el poder.

La dinastía de los Qin (秦 qín) va de 221 a.C. hasta 206 a.C. (15 años). Esta dinastía llegó con el primer emperador de China, Qin Shi Huangdi. Esta dinastía se caracterizó por una China más reunificada y grande que la gobernada por los Zhou, una China más fuerte, centralizada y unificada. Además, tuvo 4 reyes y 3 emperadores. Liu Bang, que dirigió una rebelión militar contra el ejército Qin, se proclamó emperador, fundando así una nueva dinastía.



Dinastía Han (206 a.C.-220 d.C.)

En la dinastía de los Han hubo 15 reyes. Con esta dinastía, China pudo prosperar con rapidez en la agricultura 🍚, la industria y el comercio 🍵. El general Zhang Qian fue enviado a las regiones del Oeste para buscar caballos que pudieran ayudarles a librar las guerras contra los hunos. A su vuelta, se inauguró la Ruta de la Seda.

Se inventó el papel, promoviendo así la educación y una serie de técnicas nuevas que revolucionaron el país. Los ideales que fundamentaron esta dinastía fueron desapareciendo y consigo aumentó el malestar y las revoluciones en distintos puntos. En esta dinastía, encontramos los siguientes periodos:

La dinastía de los Han occidentales (西漢 xī hàn): 206 a.C. hasta 9 d.C.

La dinastía Xin (新 xīn) – Interregno de Wang Mang: 9 d.C. hasta el año 24 d.C. Este período estuvo caracterizado por el «usurpador» Wang Mang, quien instauró su propia dinastía y trató de instaurar un estado basado en el pensamiento confuciano.

La dinastía de los Han orientales (東漢 dōng hàn): desde el año 25 d.C. hasta el 220 d.C.


Dinastías Jin y otras menores

Aúnas varias dinastías en este apartado porque no tienen tanta relevancia histórica; por lo que junto a la dinastía Jin se suele hablar también de otras dinastías menores que hubo con anterioridad.

Época de los Tres Reinos

Estamos hablando de la época de los Tres Reinos (三國 sān guó) que fue desde el año 220 d.C. hasta el año 280 d.C.

  • El reino de los Wei: 6 emperadores (220 a 265)
  • El reino de los Shu: 4 emperadores (221 a 263)
  • El reino de los Wu: 2 emperadores (222 a 280)

Dinastía Jin

La dinastía de los Jin (西晉 xī jìn) va desde el año 265 d.C. hasta el año 420 d.C. Tras un periodo bastante convulso con la anterior época, la dinastía Jin propició la reunificación a partir de dos etapas: los Jin Occidentales (266-316) y los Jin Orientales (317-420).

Sin embargo, esta reunificación no duraría demasiado, puesto que algunos pueblos nómadas del norte habían formado varios estados y tenían una larga tradición militar. Finalmente, estos estados del norte acabarían conquistando más terreno y el estado Jin desaparecería del norte de China para pasar a dividirse en un total de 16 reinos. Debido a esta conquista del norte, se produjo un importante éxodo de la población desde el norte hacia el sur.


Época de los 16 Reinos de los Cinco Bárbaros

Luego de los Jin, vino la época de los 16 Reinos de los Cinco Bárbaros (十六國 Shíliùguó) en China del Norte: de 304 hasta 439 (11 emperadores). Esta etapa se caracterizó por ser un periodo de fragmentación política y de caos. Estos reinos estaban constituidos por pueblos de etnia que no era de origen chino.

Dinastía de los Wei del Norte

La dinastía de los Wei del Norte (China del Norte) fue desde el año 386 hasta el 535.

Época de las 6 dinastías en China y China del Sur

La época de las 6 dinastías en China y China del Sur (六朝 Liù Cháo): desde el año 420 hasta el 589. Los tuoba, otro pueblo de etnia no china, consiguieron unificar el norte de china al derrotar a todos esos pequeños estados y proclamar la dinastía de los Wei del Norte.

Con la unificación del norte, China quedaría dividida en dos estados: uno al norte en el que se sucederían las dinastías septentrionales (Wei del Norte, Wei del Este, Wei del Oeste, Qi del Norte y Zhou del Norte) y otro al sur, donde se sucedieron las dinastías de los Song, los Qi, los Liang y los Chen.

Dinastía de los Sui

La dinastía de los Sui (隋 suí): desde el año 581 hasta el 618 (5 emperadores). Esta dinastía logró derrotar a la dinastía Chen del Sur por lo que se pordujo una reunificación del Norte y del Sur. Fue en este momento en el que se amplió la Gran Muralla China y se promovió el budismo.

Dinastía Tang

La dinastía Tang (唐 táng): desde el año 618 hasta el año 907 (7 emperadores). Destaca porque una de las concubinas del reinado del segundo emperador de esta época logró alcanzar tal poder que se proclamó como emperatriz: la Emperatriz Wu, la única mujer que gobernaría China en toda su historia, quien a su vez fundó la nueva dinastía Zhou (690-705).



Época de las Cinco dinastías y de los Diez Reinos

La época de las Cinco dinastías y de los Diez Reinos (五代十國 wǔ dài shí guó): desde 907 hasta el año 960 (7 emperadores y 10 reyes).

La inestabilidad ha sido clave en el país a lo largo de su historia, y como no iba a ser distinto, también lo fue en estos años, donde se sucedieron cinco dinastías muy breves en el norte de China, mientras que aparecieron diez reinos independientes en el sur. De ahí el nombre de este período de la historia de China.

Dinastía Liao

La dinastía de los Liao (遼 liáo): desde 907 hasta 1125.

Segunda Dinastía Jin

La segunda dinastía Jin (金 Jīn): desde 1115 hasta 1234.

Dinastía Song

La dinastía de los Song (宋 Sòng). Esta dinastía nació a continuación de las cinco dinastías que se sucedieron en el norte del país.
  • Los Song del Norte (北宋 běi sòng): desde 960 hasta 1126 (9 emperadores). En esta época, la dinastía controlaba la parte principal del territorio histórico de China.
  • Los Song del Sor (南宋 nán sòng): desde el año 1126 hasta el 1279 (9 emperadores). Tuvieron que refugiarse en el sur tras la derrota frente a los Jin, uno de los estados de etnia no china que se sucedieron en el norte.

Dinastía Yuan

Sin embargo, la reunificación de China vino de la mano de los mongoles, un pueblo extranjero que conquistó el territorio chino, proveniente del norte. Este hito marcaría el final de la dinastía Song y el principio de la de los Yuan.

La dinastía de los Yuan (元 yuán) o la dinastía de los mongoles fue desde 1279 hasta 1368 (15 emperadores). Como hemos dicho, este pueblo nómada del norte llegaría para establecer uno de los mayores imperios de la historia de la humanidad. Gracias a sus conquistas, se extendieron hasta Europa Oriental, Irán y China.


Dinastía Ming (1368-1644)

La dinastía de los Ming (明 míng) va desde 1368 hasta 1644 (16 emperadores).

Las dos últimas dinastías de China abarcan un gran periodo histórico: 544 años para ser más exactos. La dinastía de los Ming incluye 16 emperadores, pero también indica la época en la que reinaron. La familia de los Zhu la fundó en 1368. El símbolo chino utilizado para designar esta dinastía significa «luz, claridad».

La dinastía de los Ming sucedió a la dinastía Yuan, una dinastía llegada directamente de Mongolia. Tras más de un siglo dominados por un pueblo extranjero, los chinos rechazaron este reinado y se inclinaron hacia la dinastía Ming. Una revuelta campesina empujó a los Yuan a la frontera de las estepas mongolas y luego permitió a la dinastía Ming establecerse. Estos son los emperadores que se sucedieron a la cabeza de la dinastía Ming:
  • Hongwu (1368-1398)
  • Jianwen (1398-1402)
  • Yongle (1402-1424)
  • Hongxi (1424-1425)
  • Xuande (1425-1435)
  • Zhengtong (1435-1449)
  • Jingtai (1449-1457)
  • Chenghua (1464-1487)
  • Hongzhi (1487-1505)
  • Zhengde (1505-1521)
  • Jiajing (1521-1566)
  • Longqing (1567-1572)
  • Wanli (1572-1620)
  • Taichang (1620)
  • Tianqi (1620-1627)
  • Chongzhen (1627-1644)
La dinastía Ming fue la primera de origen Han. En la época de la dinastía Ming, China era un país más fuerte y avanzado de la tierra: se produjo un renacimiento cultural ✨, las artes se desarrollaron y, también bajo esta dinastía, aparecieron las primeras obras de porcelana. 🏺

Además, el comercio chino se expandió por todo el océano Índico y hasta el continente africano. El ejército chino se amplió y contaba con un millón de hombres por aquel entonces. Cada año se producían más de cien mil toneladas de hierro. Por otra parte, también bajo la dinastía Ming, se imprimieron y comercializaron los primeros libros con caracteres chinos (sinogramas) móviles.



Dinastía Qing (1644-1912)

Última dinastía imperial y desafíos frente a la modernización.

La dinastía de los Qing (清 qīng) o la dinastía manchú fue desde 1644 hasta el año 1912 (12 emperadores).

La dinastía Qing consolidó la expansión territorial de China al incorporar otros terrenos como Taiwán, Tíbet, XInjiang o Mongolia. A pesar de su fortaleza militar, se sucedieron también numerosas rebeliones, destacando la Rebelión Taiping.


La Imprenta en China

Los chinos fueron los primeros en lograr imprimir algunos textos, lo que ocurrió por el siglo II a.C. Pero, para llegar a este logro, ya disponían de papel, cuya técnica de manufactura dominaban muy bien, desde hacía muchas décadas; también, disponían de tinta, otro elemento esencial, que los chinos conocían ya hacía unos 25 siglos y, finalmente, sobresalían en el arte de hacer relieves. Esta técnica la empleaban utilizando mármol para escribir en relieve pensamientos budistas; las superficies se untaban con tinta y, los peregrinos, provistos de una hoja de papel, presionaban sobre el relieve para obtener una copia de lo escrito y de la misma manera y propósito, se hicieron sellos con frases o figuras religiosas. Pero, pronto surgió la necesidad de reemplazar tales materiales. Estos son los primeros pasos del arte de imprimir y hubo de transcurrir tiempo para que los signos de los textos se fabricaran en madera y separados unos de otros; pero el inconveniente surgía por el trabajo que demandaban y también por la dificultad de lograrlos idénticos. Pero fue un avance y hubo que esperar hasta el siglo XI para que el alquimista chino Pi Sheng concibiera la idea de disponer de tipos movibles capaces de soportar ser usados varias veces. Utilizó una amalgama de arcilla y cola, cocida al horno. Componía los textos juntando los tipos en una lámina de hierro, cubierta con una mezcla de resina, cera y cenizas de papel. Calentaba suavemente la lámina y, luego, la dejaba enfriar para que el tipo se solidificara. 

Los chinos necesitaban transmitir el legado de los emperadores y de sus religiones (el budismo y el confucionismo) a su población para justificar la estructura social, el machismo imperante del confucionismo y buscar un sentimiento de unidad de los diferentes reinos que existían en Oriente. Esta unificación política y cultural se cristalizaría con la llegada del emperador Shi Huang-di, el cual establecería una unificación económica y un nuevo sistema de escritura china, basado en un nuevo conjunto de caracteres (los sellos pequeños) desarrollando por Li Si,  que se basaba en el conjunto de caracteres usados en el estado de Qin, convirtiéndolo en la escritura oficial del imperio, eliminando el resto de caligrafías de los reino chinos. Los edictos escritos con los nuevos caracteres fueron tallados en los muros de montañas sagradas por toda China, como propaganda política y también para propagar la nueva escritura entre el pueblo. Los medios de comunicación fueron controlados por el emperador para justificar y mantener la estructura social y las relaciones económicas feudales, por lo que, a diferencia de Europa, el lenguaje se convirtió en una herramienta de dominación cultural, añadiéndose a la dominación política garantizada por el ejército. 

La imprenta era conocida en China desde hacía largo tiempo, aunque la perfección de su técnica solo se alcanzó hacia el siglo VI de nuestra era, cuando los emperadores chinos de esos años, ordenaron imprimir, entre otros, los cuatro libros de Confucio y algunos clásicos para su uso en la educación de jóvenes.

La técnica empleada por los chinos era la xilografía que se imprimía en planchas de maderas. Pero hacia el siglo X, los chinos ya emplearon, también, separadas, letras de cobre para hacer la composición del texto. El uso de estas letras de cobre pasó en 1205 de la China al Japón.

El descubrimiento del imán por los chinos se remonta a épocas muy antiguas. En el diccionario etimológico Tchuwen, compilado por Hiu-kiun. hacia el año 121 d.C., se encuentra ya el término imán y la explicación que lo describe, dice "Nombre de una piedra con la cual se da la dirección a una aguja".
Un pasaje análogo, pero más detallado y preciso, se encuentra en un gran diccionario Pei-wen-yun-fú compuesto en el siglo IX. Se dice allí que ya bajo la dinastía de los Tsin (265-419 d.C.) los marinos habían encontrado la dirección del sur valiéndose del imán.

La brújula utilizada por los chinos estaba constituida por una aguja imantada que reposaba por intermedio de una chapita de cobre sobre una punta situada en el interior de una caja de madera, la cual estaba cerrada por una lámina de mica. La división del limbo de la brújula no estaba unificada. Según se tratase de brújulas náuticas, geográficas, astronómicas o astrológicas, el limbo estaba dividido en 4-8-12-16-24 partes.

Los chinos no solamente sabían que la aguja imantada se dirige aproximadamente según la línea norte-sur, sino que sabían también que no toma exactamente esta dirección, pero que se separa muy poco de ella. Conocían, por lo tanto, la declinación magnética. En la obra de Ken-tsung-chi escrita hacia el siglo XII, se encuentra una descripción de la declinación magnética: (Si se frota la punta de una aguja con la piedra magnética, señala en seguida el sur, pero no muy exactamente, desviándose un poco hacia el este).

La brújula fue empleada por los arquitectos chinos para orientar los edificios. A causa de las condiciones climáticas, las casas de habitación en China están generalmente orientadas hacia el sur; lo mismo ocurre con ciertos monumentos. Así los muros de la ciudad de Pekín, reconstruida en tiempos de los Ming (1368-1644), tienen la forma de un rectángulo cuyos dos lados menores, están dirigidos según la línea norte-sur, no exactamente en el meridiano geográfico, sino desviándose hacia el este 2° 30'. Ahora bien, las medidas de declinación magnética, hechas primeramente por los misioneros europeos del siglo XVIII y después por el observatorio imperial de Pekín, muestran que la declinación magnética de la ciudad no ha experimentado variaciones de más de un cuarto de grado y que la declinación conserva el valor 2° 30' desde hace dos siglos. La concordancia de este valor con el de la orientación de las murallas de la ciudad, nos proporciona una información muy preciosa sobre la constancia de la declinación magnética en la región de Pekín.

La brújula fue también empleada para los viajes terrestres. Las obras históricas escritas en la época de los Han (202 a.C.-220 d. C.) habían mencionado ya coches provistos de brújulas que los emperadores empleaban en sus expediciones a través de su inmenso imperio. Se les llamaban carrozas magnéticas. Estas carrozas magnéticas eran coches de dos ruedas: delante del asiento se encontraba una pequeña estatua móvil alrededor de un pivote y con un brazo extendido en que se encontraba una pequeña barrita imanada, gracias a la cual el brazo indicaba siempre la dirección del sur. Al lado de esta estatua, hay otra que indica la distancia recorrida: cada vez que el vehículo había recorrido una milla china, la segunda estatua hacia sonar una campana. Se puede decir que realmente en aquella época estaba ya inventado el odómetro.

El empleo de la brújula para la navegación probablemente vino después que las carrozas magnéticas. No obstante, se sabe que los chinos habían emprendido ya bajo la dinastía Tang (siglos VI y VII d.C.) viajes muy largos por mar. Partiendo de Cantón, atravesaban el estrecho de Malaca para ir a Ceilán, a la costa de Malabar y aun hasta la desembocadura del Indo y del Eufrates. Tales viajes no podrían haberse hecho sin brújula.

sábado, 24 de agosto de 2024

TRUMAN CAPOTE Y EL NUEVO PERIODISMO

En los años sesenta surge en Estados Unidos el Nuevo Periodismo, también denominado género de no ficción; considerado como una nueva tendencia en la forma de hacer periodismo que proponía traspasar los límites del modelo objetivo de la prensa tradicional. Su surgimiento vino a poner en tela de juicio el ideal de transparencia y objetividad que prevalecía en la forma clásica de ejercer la profesión, donde la ética periodística estaba más bien vinculada a la neutralidad de los mensajes, herederos de la concepción funcionalista de la comunicación como mera transmisión de información. En estos años, los medios de comunicación se vieron superados por su entorno social, en tanto se tornaron incapaces de transmitir con profundidad, conciencia y frescura acontecimientos tan desconcertantes como los asesinatos de John y Robert Kennedy, los paseos espaciales, la guerra de Vietnam, los disturbios raciales, la cultura underground o las nuevas voces de la juventud norteamericana. Por su parte, esta nueva tendencia no sólo pretendía recuperar los viejos preceptos del periodismo: investigación, denuncia, pluralidad de voces y compromiso ético, sino que vio en su contexto social nuevas temáticas para abordar, donde los mismos acontecimientos parecían extraídos de una obra “literaria”.

Algunos de sus protagonistas fueron Rodolfo Walsh, Tom Wolfe, Norman Mailer, Truman Capote o Hunter S. Thompson entre otros.
Truman Capote


TRUMAN CAPOTE: SU VIDA

Truman Capote nació el 30 de septiembre de 1925 en Nueva Orleans (Estados Unidos). Era hijo de un comerciante llamado Archulus Persons y de una reina de la belleza de nombre Lillie Mae Faulk que adoptaría el apellido de Capote tras contraer matrimonio con Joseph García Capote, empresario de ascendencia cubana.

A los cuatro años sus padres se divorciaron y durante el resto de su niñez vivió la peripecia y la soledad del típico producto de "hogares separados" (inestabilidad o bonanza, traslados entre uno y otro progenitor), todo ello con el horizonte imperturbable de las granjas del Sur profundo y rural. Su madre se volvió a casar con un próspero hombre de negocios apellidado Capote, nombre que adoptó Truman casi de inmediato.

Escritor precoz, desde muy adolescente había comenzado a pergeñar historias para, como él mismo diría, paliar la soledad de su infancia. A los dieciocho años entra a trabajar en el New Yorker y a los veintiuno deja el periódico y publica un relato, Miriam, en la revista Mademoiselle, que atrae la atención de los críticos y es seleccionado para el volumen de cuentos del premio O'Henry de 1946.

Después del galardón y tras haber conseguido que se hablara de su estilo "gótico e introspectivo" y de la influencia de Poe en sus cuentos, Truman Capote escribe, durante dos años, Otras voces, otros ámbitos (1948). Esta novela impresionó más por su abierto planteamiento de las relaciones homosexuales que por sus verdaderos méritos literarios, y por sus reflejos autobiográficos más que por su delicada exposición de las vivencias infantiles: un niño solo, Joel, que busca a su padre en el profundo Sur y termina por elegir a un travestido como figura paternal. En esta su primera novela, Capote fue comparado con Alain-Fournier, el autor de El gran Meaulnes, por su peculiar objetivación poética del mundo de la infancia, por su atmósfera lírica y por su exaltación de la naturaleza.

Vinieron luego los años de sus viajes y de residencia en Italia, Grecia y España; visitó también la Unión Soviética. Durante la década de los cincuenta publica insuperables entrevistas en Playboy y termina una de sus novelas más deliciosas, Desayuno en Tiffany's (1958). El relato gira en torno a Holly Golightly, una joven sofisticada a quien el supuesto autor del relato (está escrito en primera persona) tuvo por vecina antes de convertirse en escritor famoso. Holly es una muchacha que vive su vida, sin tener en cuenta los convencionalismos sociales y dispuesta a conservar su libertad como sea. Le gusta vivir y vestir bien, para lo cual no tiene inconveniente en aceptar dinero de los hombres; fingiendo ser su prima, visita en la cárcel a un gangster, Sally Tomato, de quien más o menos inconscientemente hace de mensajera, y que le paga por ello 200 dólares cada semana.

En sus "horas negras", el mejor remedio que encuentra Holly "es tomar un taxi e ir a Tiffany's"; el ambiente elegante y la tranquilidad que allí se respira tienen la virtud de calmarla. Así pasa Holly por la vida, sin preocuparse por el pasado ni por el futuro; conservando un fondo de inocencia en medio de su alocada vida, que en muchos ambientes se consideraría reprobable. Al final, su amistad con el gánster le hará tropezar con la justicia y la obligará a abandonar el país, desapareciendo de la vida del autor.

TRUMAN CAPOTE Y EL NUEVO PERIODISMO

Su interés por el periodismo y su intensa colaboración con la revista New Yorker lo acercaron a la disciplina del reportaje de investigación, lo que dio como fruto su célebre obra A sangre fría (1966), creadora del género de la  novela de no-ficción , que relata el caso real del asesinato de la familia Cutters, basándose en documentos policiales y el testimonio de los implicados. Por esta novela, junto a Norman Mailer y Tom Wolfe, Capote es considerado uno de los padres del Nuevo Periodismo), que combina la ficción narrativa y el periodismo de reportaje, dentro de una nueva concepción de la relación entre realidad y ficción. La escritura de esta novela le llevó siete largos años y la crítica no tardó en saludarla como la novela más "dura" y significativa de la década de los sesenta.

Minuciosa reconstrucción de un crimen real (el despiadado asesinato de una familia de granjeros de Kansas),  A sangre fría llegó a ser, tras su publicación, el mejor exponente de la novela-documento o novela-reportaje, y un claro ejemplo del nuevo género narrativo que diluye los límites del periodismo y la literatura. Para la realización de su novela, Capote llevó a cabo una dilatada investigación de los terribles hechos que relata y realizó numerosas entrevistas, manteniendo un estrecho contacto con los asesinos antes de ser ejecutados. Narrada con detallado realismo y una fría distancia, la novela es en un estudio incisivo de la América de su época que expone el desorden y la violencia que laten bajo una feliz apariencia de progreso y desarrollo.

A la precursora A sangre fría le siguieron los autores que cultivaron con éxito el Nuevo Periodismo: entre los más conocidos figuran Tom Wolfe, Norman Mailer y Gay Talese. Este último firma una de las piezas más comentadas en las facultades de Periodismo de todo el mundo: el perfil sobre la vida de la Voz “Sinatra está resfriado”, que publicó la revista Esquire a mediados de los 60.

A principio de los setenta, Capote comenzó a escribir la que sería su obra póstuma e inacabada, Plegarias atendidas. En 1975 publica Música para camaleones, un conjunto de relatos escritos con el magistral estilo de Capote, en los que bucea con implacable lucidez en la poesía y el horror de la vida. Capote, tal vez uno de los mayores narradores del siglo veinte norteamericano, fue un maestro en el arte de la construcción imaginativa (tanto en el relato corto, reportajes o novelas), y sobre todo un poseso de la perfección estilística. Su obra quedará al lado de las ya clásicas de Faulkner, Penn, Welty y McCullers.

jueves, 29 de febrero de 2024

LIBERTAD PABLO GONZÁLEZ

No hay mayor tiranía que la que se ejerce 
a la sombra de las leyes y bajo el calor de la justicia
silenciado voces disientes que rompen el discurso imperante
y rasgan el velo de ignorancia, mostrando la realidad al mundo

tras los muros de la ignominia, Pablo González languidece
aislado del mundo y de su familia, sin ser noticia
de los grandes medios, callados y distantes
ante tanta injustica, silencio eternos y profundos

voz disidente con el discurso oficial belicoso
verdad incómoda que abre los ojos a la realidad del conflicto
derecho de la información violado, hecho vergonzoso
de los señores de la Guerra que dictan su veredicto

frente aquellos que no callan frente a sus mentiras. La bestia de la guerra
se alimenta mientras tiempos de terror se acercan. 
Frescas tumbas abundarán en todos lados. Sus voceros la verdad sepultarán
Habrá hambre, terremotos, muerte por doquier, y llorará la tierra


jueves, 2 de febrero de 2023

LA IMPRENTA Y LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN

La libertad de expresión está íntimamente ligada a la invención de la imprenta y a la evolución de la historia, a través de distintos regímenes políticos. Por ello, se ha ejercido de forma distinta en la autocracia y en la democracia.

La libertad de expresión es una de las piezas fundamentales para construir una sociedad democrática. Tanto es así que los países recogen este derecho en sus constituciones (como por ejemplo, las enmiendas de Constitución estadounidense), asociándolo a la transmisión de una información veraz.

La comunicación ha sufrido una gran revolución tecnológica desde sus inicios hasta la época actual: desde las primeras escrituras cuneiformes, pasando por la creación de la escritura jeroglífica, el griego antiguo, el latín y la aparición de las lenguas vernáculas en Europa tras la caída del Imperio Romano. Con la llegada de la Alta Edad Media, la dominación cultural quedó en manos de la iglesia y, con ella, el aprendizaje de la escritura en latín y en las distintas lenguas que poblaban Europa. El monopolio cultural de la iglesia empezó a resquebrajarse con la aparición de la imprenta, permitiendo una mayor difusión de textos escritos que ya no trataban temas religiosos sino que abarcaban temas económicos, políticos, culturales… que, poco a poco, se iban propagando a través de  la imprenta.




La Imprenta en China

Los chinos fueron los primeros en lograr imprimir algunos textos, lo que ocurrió por el siglo II a.C. Pero, para llegar a este logro, ya disponían de papel, cuya técnica de manufactura dominaban muy bien, desde hacía muchas décadas; también, disponían de tinta, otro elemento esencial, que los chinos conocían ya hacía unos 25 siglos y, finalmente, sobresalían en el arte de hacer relieves. Esta técnica la empleaban utilizando mármol para escribir en relieve pensamientos budistas; las superficies se untaban con tinta y, los peregrinos, provistos de una hoja de papel, presionaban sobre el relieve para obtener una copia de lo escrito y de la misma manera y propósito, se hicieron sellos con frases o figuras religiosas. Pero, pronto surgió la necesidad de reemplazar tales materiales. Estos son los primeros pasos del arte de imprimir y hubo de transcurrir tiempo para que los signos de los textos se fabricaran en madera y separados unos de otros; pero el inconveniente surgía por el trabajo que demandaban y también por la dificultad de lograrlos idénticos. Pero fue un avance y hubo que esperar hasta el siglo XI para que el alquimista chino Pi Sheng concibiera la idea de disponer de tipos movibles capaces de soportar ser usados varias veces. Utilizó una amalgama de arcilla y cola, cocida al horno. Componía los textos juntando los tipos en una lámina de hierro, cubierta con una mezcla de resina, cera y cenizas de papel. Calentaba suavemente la lámina y, luego, la dejaba enfriar para que el tipo se solidificara. 

Los chinos necesitaban transmitir el legado de los emperadores y de sus religiones (el budismo y el confucionismo) a su población para justificar la estructura social, el machismo imperante del confucionismo y buscar un sentimiento de unidad de los diferentes reinos que existían en Oriente. Esta unificación política y cultural se cristalizaría con la llegada del emperador Shi Huang-di, el cual establecería una unificación económica y un nuevo sistema de escritura china, basado en un nuevo conjunto de caracteres (los sellos pequeños) desarrollando por Li Si,  que se basaba en el conjunto de caracteres usados en el estado de Qin, convirtiéndolo en la escritura oficial del imperio, eliminando el resto de caligrafías de los reino chinos. Los edictos escritos con los nuevos caracteres fueron tallados en los muros de montañas sagradas por toda China, como propaganda política y también para propagar la nueva escritura entre el pueblo. Los medios de comunicación fueron controlados por el emperador para justificar y mantener la estructura social y las relaciones económicas feudales, por lo que, a diferencia de Europa, el lenguaje se convirtió en una herramienta de dominación cultural, añadiéndose a la dominación política garantizada por el ejército. 

La imprenta en Europa

En el año 1456, Guttenberg inventó la imprenta gracias al creciente número de grupos humanistas que querían difundir sus ideas y a la creciente demanda de material escrito por parte de la población. Sus principales consecuencias fueron su propagación por las principales ciudades de Europa, así como el aumento del número de libros publicados y, en consecuencia, una reducción de costes al aumentar la oferta. También se crearon nuevos oficios agrupados en gremios, como, por ejemplo, los libreros, los tipógrafos o los banqueros.

Las mejoras técnicas en la imprenta como el uso del papel, la separación de palabras o el tamaño de los libros atrajeron a un nuevo público que, gracias al desarrollo de las ciudades y las universidades, necesitaba nuevos documentos escritos. La progresiva alfabetización de la población y el desarrollo del comercio aumentó la demanda y la producción escrita.

Gutenberg concibió el arte de imprimir. Este era un concepto nuevo, porque ni en China, ni en otros países del Este, nunca se inventó esta manera de imprimir. A Gutenberg se le atribuyen ambos descubrimientos, aunque hubo disputas en su tiempo, porque no figuraba su firma al pie de las impresiones, como por ejemplo, en la impresión de las 42 líneas de la Biblia, en 1445 o del Calendario Astronómico de 1447-48. La disputa fue con Johanes Fust y el futuro yerno de éste, el calígrafo Peter Schöffer, se inició un obscuro asunto legal que perdió Gutenberg en 1455. En 1509, Schöffer declaró que la invención de la imprenta pertenecía solo a su padre y a su abuelo, y reclamaba sus derechos de herencia, pero lo cierto es que en 1505 él había escrito un prefacio en la edición de Livy, diciendo que "el admirable arte de la tipografía se debía al ingenio de Johannes Gutenberg, en Mainz en 1450." Texto que hacía imposible aceptar lo que asevera en su reclamo de herencia, porque Johan Fust, murió en 1466 y Peter Schöffer, en el 1502. De ahí que la historiografía atribuya el invento a Johannes Gutenberg. Para que la tipografía cumpliera su cometido, era indispensable el papel, material que solo conocían los chinos y el papel y el arte de fabricarlo llegó a Europa solo en el siglo XII, siguiendo la ruta de las caravanas de Asia Central que llevaban a los mercados de Samarkanda, centro del comercio del Este. Desde ahí pasó a todo el mundo árabe, como artículo de consumo y como también, se difundió la técnica de elaborar papel, estas fábricas proliferaron, sobre todo en España, por entonces, bajo el dominio árabe.

Los conocimientos documentales del género humano no estuvieron ya ocultos en las colecciones reales de manuscritos, sino que fueron accesibles en las bibliotecas para todos quienes supieran leer. Los folletos crearon y dieron expresión a la opinión pública. (La imprenta tuvo una gran participación en el éxito de la .revuelta de Martín Lutero contra el Papado, que, de otra forma. hubiera sido simplemente un litigio privado.) Y también ha sido la imprenta, como todos sabemos, uno de los instrumentos que han hecho de la Ciencia lo que es hoy. Esta herramienta indispón-sable entrañaba una vasta divulgación de ideas. Hasta entonces, la Ciencia había sido un asunto de comunicaciones personales entre unos cuantos aficionados; pero, desde aquellas fechas, un campo principalísimo de actividad que alistó cada vez más trabajadores, suscitó el ensayo crítico e inmediato de las teorías y abrió, sin cesar; nuevas fronteras.

El aumento del número de lectores conllevó  una transformación de la enseñanza apareciendo los primeros libros de texto, la aparición de libros de cultura general con fines comerciales, el aumento de la demanda conllevó una reducción en los costes de producción y un fenómeno de globalización, al que se añadió la censura de textos críticos (como el Lazarillo de Tormes o algunas obras de Quevedo) desarrolló el arte del manuscrito, surgiendo así diarios, memorias, confesiones, testamentos políticos y el desarrollo de la Prensa Libre, una prensa crítica con la sociedad del momento.

La imprenta fue utilizada, también, como elemento de difusión de la propaganda protestante  distribuyendo la obra de Martín Lutero, en la que criticaba la corrupción eclesiástica y rompía con los dogmas católicos. La iglesia Católica también utilizó la imprenta como elemento de propaganda de la Contrarreforma, creando manuales de predicación y difundiendo sermones.

Puesto que el Estado controlaba la comunicación, surgieron elemento como la censura, la afirmación de la existencia de una verdad única (la del estado), la divinización del rey (en la que el absolutismo y la iglesia católica serían una única fuente de poder) y nuevas formas de comunicación entre el campesinado con la creación de bibliotecas itinerantes que tenían libros con temática moralizante cuyo contenido era memorizado por la población.

Al final del siglo XVII aparecen las gacetas (primeros periódicos). La primera surge en Stuttgart y es editada por Johannes Carolus. Estas gacetas se empiezan a extender por el resto de Europa. En España nació la gaceta de Madrid, fundado en 1661 por Juan José de Austria. El primer texto que reclama esta libertad se produce en 1644 y es la Aeropagítica publicada por John Milton. En un primer momento no tuvo una gran trascendencia. Pero, lo que se entiende por ‘libertad de prensa’ empieza gestarse en Inglaterra, a finales del siglo XVII, con la revolución inglesa La Gloriosa en 1688, pero hasta 1695 no surge la libertad de prensa en este país. En 1695 se proclama y se aprueba por primera vez la libertad de imprenta y se elimina la censura previa en Inglaterra, pero no se quita la censura a posteriori, que se posiciona como el único periodismo libre de Europa. A principios del siglo XVIII (1702) aparece en Inglaterra el primer periódico diario en Londres, el Daily Courant. El siglo XVIII va a ser el siglo de la prensa inglesa, ya que era el único país donde había libertad. 

El aumento de adquisición de libros y textos escritos (sobre todo, con el auge de la  prensa escrita a partir del periodo de la ilustración en el siglo XVIII) por parte de la población, unido a una progresiva alfabetización de las clases populares, fue decisivo a la hora de crear revoluciones y cambios políticos y culturales en el mundo: los gobiernos podían ser revocados por la creciente opinión pública a través de revoluciones sangrientas o por la propia presión popular en regímenes democráticos; las ideas revolucionarias podían ser difundidas masivamente a través de panfletos fabricados en las imprentas, creando propaganda política.

La libertad de expresión forma parte del conjunto de derechos fundamentales reconocidos en las primeras declaraciones de derechos revolucionarias del siglo XVIII, es decir, constituye una de las primeras conquistas del constitucionalismo liberal. Gracias a la libertad de expresión se ha podido llegar a la libertad de prensa.

La incorporación de la máquina de vapor de James Watt al arcaico sistema de impresión aumentó el número de volúmenes publicados, reduciendo los costes de producción y permitiendo que un mayor número de personas pudieran adquirir libros al bajar los precios de estos.

La libertad de prensa ha tenido motivaciones diferentes en cada país. Su recorrido en Europa y América fue diferente. La Revolución de Nueva Inglaterra (América 1775-1783) y la Revolución Francesa (1789) fueron decisivas, aunque ambas tuvieron una concepción distinta de la libertad de prensa.  Las 13 colonias de Nueva Inglaterra en América aparecieron periódicos importantes en Boston, Pensilvania, etc., que gozaban de libertad de prensa. La prensa cumple dos funciones: difundir la ideología liberal por las colonias y agrupar a todos para cumplir el objetivo de separarse de Inglaterra.

El siglo XVIII va a ser el siglo de la prensa inglesa, ya que era el único país e donde había libertad. Además, contaba con 13 colonias ubicadas en los territorios de Nueva Inglaterra, en Estados Unidos, donde la prensa tiene dos funciones:
  • Difundir la idea liberal y el sentimiento revolucionario
  • Aglutinar a todos en una causa común, contraria al Rey de Inglaterra
En Nueva Inglaterra se produce la revolución norteamericana de 1776 en la que Benjamín Franklin se convierte en una figura importante. Es en este punto donde arranca la difusión del liberalismo, primero en los EEUU (13 años después sería en Francia, o sea Europa). Hay dos factores a tener en cuenta derivados de la revolución.
  1. La libertad de imprenta: sustentada en dos textos fundamentales:
En Nueva Inglaterra:

  • La declaración de Derechos de Virginia: El artículo 12 dice que la libertad de prensa no se puede limitar, sino sería considerado como un gobierno despótico.
  • 1º Enmienda de la Constitución de Estados Unidos: no se puede negar la libertad de prensa.
  • Declaración de Independencia.
En Francia:

  • La declaración de derechos del hombre y del ciudadano: todo ciudadano puede hablar, publicar y escribir libremente respetando las limitaciones de la ley. Hay una proliferación de los derechos reguladores de imprenta. En Europa, el desarrollo de la prensa está relacionada con esas limitaciones legislativas.
Un segundo factor es el desarrollo de la opinión pública que nace con el liberalismo. El estado liberal aporta canales para que esa opinión pública influya en el poder, a cambio de que sean escuchados. Cuantas más personas tengan derecho a voto, más amplia será la opinión pública y mayor interés tendrá para la prensa el poder incidir sobre la misma.

El siglo XIX es el siglo de la irrupción de la prensa de masas

Para que esta difusión masiva de la prensa se produzca han de darse dos factores para la expansión de la prensa de masas:
  • Que la ley esté clara y sea estable
  • Que el periódico sea barato, y no suponga para una gran masa de la población un gasto que le prive de cosas fundamentales.
Si se cumplen estos factores, se cimentarán las bases para que se desarrolle la prensa de masas. El primer país donde esto se produce va a ser Estados Unidos.

En este sentido encontramos dos realidades. Primero, una cada vez mayor difusión de la prensa por lo tanto un peso cada vez mayor del peso de la opinión pública movilizada e influenciada por unos periódicos que cada vez se leen más y, por tanto, cada vez influyen más en la opinión. Esto es efecto del desarrollo del liberalismo. Y, segundo, el liberalismo también trae de la mano la proclamación de derechos y libertades, entre ellas las libertades de asociación, de reunión, de manifestación, de expresión, etc… En consecuencia, puede –y de hecho es así- amplios sectores de la población que tal vez no puedan votar (por las limitaciones impuestas por el sufragio censitario), pero sí pueden expresarse, reclamar cosas, asociarse para reclamarlas… y esos sectores que –por el sufragio censitario- aún no votan, SÍ reclaman ese derecho de voto (que es un derecho de participación en la vida política, en la gestión del poder). Y los que se asocian para esa reivindicación son fundamentalmente los obreros, el movimiento obrero al que el estado liberal burgués ha excluido del voto por no alcanzar el nivel mínimo de renta (riqueza) exigido. Y ese estado liberal, para evitar que esos amplios sectores de población (los obreros y capas populares urbanas) le hagan una revolución con la que amenazan, les van ampliando cada vez más el derecho de sufragio; con lo cual, el sufragio censitarios se va acercando progresivamente al sufragio universal por presión de ese movimiento obrero.

Por tanto… El movimiento obrero tuvo mucha importancia en el desarrollo de la prensa porque El sufragio universal introduce a las masas obreras en la política. Eso supone que esos obreros, es decir, esa mayoría de la población, que son las masas, que ahora SÍ puede votar y, por tanto, SÍ tiene derechos políticos, exige que le informen de la realidad que le rodea, de las propuestas u opciones políticas que se postulan para tratar de acceder al poder para gobernar a través de unas elecciones en las que ya votan todos sin restricción (sufragio universal). En consecuencia, reclama el derecho a ser informado. Entonces, lo principal ya NO es la libertad de imprenta, o sea, la libertad del informador para escribir y publicar lo que quiera, sino que sobre este prima el derecho que tiene el informado (el lector) de ser informado VERAZMENTE para acceder a un mejor conocimiento de la realidad y, por tanto, que a la hora de elegir (votar), su decisión sea la más acertada porque , gracias a la prensa que satisface ese derecho a la información, conocerá bien la realidad y será más libre, su decisión (voto) será más acertado.

En suma… Después del liberalismo llegaría la democracia, en donde los derechos se amplían, como por ejemplo el derecho a la información. El derecho de información se hace más importante que el derecho de imprenta, radica en el receptor y obliga al periodista a informar con veracidad. Además, se empieza a considerar los gustos del lector.

El mundo en este periodo está fuertemente ideologizado, ya que la derecha cada vez se hace menos liberal, y demócrata, al igual que la izquierda, que aunque defiende la democracia también teme la reacción de las masas. La I Guerra Mundial supone el problema más grande de la época, porque rompe los cimientos sobre los que se habían asentado los principios liberales. Creen que el excesivo liberalismo ha otorgado demasiado poder a las sociedades que lo han impuesto sobre los estados por lo tanto, en ese conjunto de libertades propias de un estado liberal, también la libertad de información ha tenido mucha influencia en el estallido de la guerra.

Tras esto, se puesto por llevar a cabo un modelo intervencionista como el que proponía Keynes. Se desarrolla el modelo informativo occidental por el que se va a llevar a cabo un mayor control de las agencias. No se censuraba la información pero sí se controlaba el mensaje, por lo tanto había una falsa libertad. Se diseña un modelo con tres etapas:
  1. Control de la información: los comunicados de las agencias.
  2. Valoración y/o evaluación de esa información suministrada por parte del periódico, que le otorga más o menos relevancia.
  3.  Proporcionar imágenes, a través de los noticiarios, a esas informaciones
Aparte de esto se desarrollaron otras dos prácticas: primero las “recomendaciones”, que eran veladas amenazas a los informadores llamando a su prudencia para no desestabilizar. Segundo, la elaboración y aprobación de leyes que, debido a la carestía/crisis del papel, establecen ayudas/subvenciones de los gobiernos a los periódicos para que estos no se hundan y pretextan que lo hacen para preservar el derecho a la información porque garantizan la pluralidad de cabeceras y, por tanto, de planteamientos ideológicos.

Por otro lado, la libertad de imprenta y el derecho a la información, después de la I Guerra Mundial, se ven amenazadas e incluso retroceden porque aparecen dos nuevas realidades: La Revolución y el Comunismo que postula una ideología autoritaria y antiliberal, y, por otro lado, la respuesta anticomunista y también antiliberal que conduce a la caída de los pocos estados liberales que quedaban el periodo de entreguerras; con lo cual ya en los años treinta apenas quedaban espacios de libertad para la prensa en Europa. Fue una época en la que la sociedad se veía envuelta en tremendos altibajos, ya que o bien disfrutaba de los felices años 20 o por el contrario era golpeada por la crisis del 29. Todos estos aspectos también se reflejan en la prensa. Se incrementa el coste de la prensa, unido a las caídas en publicidad y una nueva reducción en la libertad de prensa. Se producen la caída de numerosas cabeceras y se vuelve a optar por el sensacionalismo y la agrupación empresarial.

Un factor fundamental de este periodo es la aparición del cine. Existe una necesidad de ilustrar la verdad con imágenes. El cine aporta credibilidad, destacando el noticiario, género por antonomasia, que muere con la aparición de la televisión. Pasa por varias etapas, y marcado por la irrupción de la propaganda, lo que le quitaba credibilidad. También muchos cineastas colaboraron en ambos lados de la II Guerra Mundial, también origen de la propaganda.

Con el fin de la II Guerra Mundial, se vuelve a apostar por fortalecer la idea de democracia en los medios de comunicación, que sobre todo servían a occidente, exaltando la defensa de los derechos humanos. Volvemos a una etapa en la que se produce un nuevo avance tecnológico muy importante, y también en comunicación. Los medios de comunicación adoptan una postura integradora. Podemos dividir en los bloques los modelos informativos de esta época:

  • Bloque occidental: La información va a ser considerada como un servicio público, y por tanto se garantiza la misma. Por tanto se instaura un pluralismo informativo, aunque seguían siendo reacios a que según que ideologías apareciesen en los medios
  • Bloque soviético: La información se concibe como un elemento más al servicio del estado. Escasa credibilidad hasta que los medios empiezan a hacerse eco de lo que ocurre en occidente, lo que permite liberalizar más la prensa y posibilita la caída del muro de Berlín.
Uno de los casos más relevante del uso propagandístico de la imprenta y de su influencia en el mundo y las masas son las publicaciones de Lenin anteriores a la Revolución Rusa, en las que explicaba la doctrina de Karl Marx y su socialismo científico, adoctrinando a las masas de obreros, soldados y campesinos rusos, sembrando en ellos las semillas de la revolución para derrocar al imperio zarista de  Nicolás II y  asentar las bases del primer estado socialista. En palabras del propio Lenin:

La libertad de prensa es también una de las principales consignas de la democracia pura. Los obreros saben bien, y los socialistas de todos los países lo han reconocido muchas, pero muchas veces, que esta libertad es una mentira, mientras las mejores imprentas y los más importantes depósitos de papel se encuentren en manos de los capitalistas y mientras subsista la dominación del capital sobre la prensa, dominación que se afianza en el mundo entero de la manera más escandalosa, brutal y cínica, a medida que la democracia y el régimen republicano están más desarrollados como por ejemplo en América…(Lenin: Tesis e informe sobre la democracia burguesa y la dictadura del proletariado, presentados en el 1°congreso de la internacional comunista, el 4 de marzo de 1919)

lunes, 26 de abril de 2021

SAMUEL MORSE

Hijo de un pastor protestante de ideas sumamente conservadoras, el joven Samuel Finley Morse manifestó muy pronto su carácter independiente y sus inclinaciones artísticas. Su padre, teólogo de cierto relieve, trató de dar al hijo una educación esmerada, pero más bien antiliberal. Aunque nació cerca de la Universidad de Harvard, Morse no se educó en ella, porque ya había adquirido una reputación de radical, lo que asustaba al padre. A los 14 años pasó a la Universidad de Yale, que se mantenía fiel a la ortodoxia puritana y calvinista. En Yale, el joven estudiante empezó a interesarse vivamente acerca de un tema que resultaba en aquella época sumamente exótico y misterioso: la electricidad. A base de las primitivas pilas eléctrica de Volta y Cruishank, sus profesores ejecutaban experimentos y trucos que causaban la admiración de Morse y que. no habían de olvidársele jamás.

Samuel Morse

Desde muy niño, Morse, había dibujado; su inclinación hacia el arte resultaba irresistible; dibujaba retratos de sus compañeros y les cobraba. Hacia fines de sus estudios cobraba un dólar por un retrato al lápiz y cinco por una miniatura sobre marfil. Al terminar sus estudios tomó, repentinamente, y con gran indignación de sus padres, la decisión de seguir la carrera artística para la que su talento parecía destinarle. Entusiasta admirador del pintor Washington Alisten, viajó con él a Londres, en 1811, donde permaneció cerca de cuatro años, sumergido en un torbellino de actividades: estudios académicos, febril esfuerzo por terminar a tiempo los numerosos retratos que se le encargaban, amables veladas pasadas con los amigos fumando habanos, bebiendo vino de Madera y tocando el piano, porque Morse era un músico entusiasta, descubrió el mundo del teatro y adoptó las ideas democráticas de Jefferson y de los jacobinos franceses, que hallaban eco en el círculo de norteamericanos residentes en Londres.

A los cuarenta y un años de edad se hallaba en el punto culminante de su carrera artística; había progresado notablemente como pintor, adquiriendo una fluidez y un dominio técnico que le permitían rivalizar con los mejores retratistas de su tiempo. A su regreso a Nueva Inglaterra, en 1815, el pintor llegaba lleno de esperanzas y con un sólido bagaje artístico; en Londres se había distinguido y había aprendido todos los trucos del oficio; había ganado una medalla de oro en un concurso de escultura, contaba con amigos, admiradores y mecenas. Pero durante el viaje de regreso, ocurrió un incidente que interrumpió casi por completo su carrera artística y que hizo que Samuel recordara la admiración que despertaron en él las clases de sus profesores de Yale, sobre la electricidad. Cierta noche, durante la cena, el Dr. Jackson, habló de los recientes descubrimientos en materia de electromagnetismo y los experimentos de Ampére, y mencionó la longitud del alambre en la bobina de un magnetoimán que se usaba; entonces, uno de los pasajeros quiso saber si no se frenaba la velocidad de la electricidad dada la longitud del alambre. Y el doctor explicó que el fluido pasaba instantáneamente a lo largo de cualquier longitud de alambre, citando los experimentos del propio Benjamín Franklin. Samuel Morse comentó que "si la presencia de la electricidad podía hacerse visible en cualquier parte del circuito, ello haría posible transmitir mensajes instantáneamente por medio de la electricidad.". La conversación pasó a otro tema, pero nadie pudo imaginar esa observación del pintor Morse contenía el germen de uno de los más importantes inventos de la historia.

El caso es que Morse, ya en Nueva York, tras unos cuantos días de intenso trabajo, completó un esquema del aparato que había imaginado, pero es sabido que, con frecuencia, las dificultades de un inventor no hacen sino empezar cuando la idea central se establece en su mente; y la aplicación práctica de un nuevo descubrimiento, junto con su triunfo en la aceptación del público en general. Samuel se pasó doce años perfeccionando el diseño del aparato que había concebido. Durante todos esos años dejó de pintar y tal cosa resintió su economía. Y aunque no poseía los conocimientos técnicos necesarios, él mismo hubo de proyectar y construir las distintas partes del primer transmisor telegráfico, la famosa llave- que era un conmutador eléctrico. Ya había resuelto el modo de hacer los tendidos de los alambres que aislaran la corriente eléctrica (postes de madera y barras transversales también de madera en que ubicaban aislantes de porcelana) Pero surgió un problema crucial ¿Cómo hacer para que el terminal recibiera un mensaje y lo descifrara? No le quedó más remedio que inventar el llamado Código Morse, que consistía en señales cortas y largas para representar las letras del alfabeto y algunos signos de puntuación. Además, en sus transmisiones experimentales descubrió que solo podía cubrir 32 kilómetros; para solventar este hecho, debía instalar relays para acoplarlos a línea telegráfica y hacer avanzar la señal otros 32 kilómetros y, así, sucesivamente para cubrir mayores distancias.

En 1836, tuvo listo su primer aparato telegráfico y solicito una patente para su invento y ayuda económica al gobierno para hacer una instalación y viajó a Europa para obtener patente en diversos países; fracasó en Inglaterra y en Francia, su gobierno declaró que el invento era de utilidad nacional y se apropió de la patente. Por fin, en 1843, el Congreso aprobó la suma de 30.000 dólares para construir la primera línea telegráfica entre Baltimore y Washington, que inaugurada el 24 de mayo de 1844. Y quien ha visto una película de la conquista del oeste sabe que este invento unió el país en todas sus direcciones; sin embargo, Samuel Morse, el pintor del célebre retrato de Lafayette, debió pleitear para mantener los derechos de su patente.

Morse, además, ensayó diversos procedimientos para la instalación de un cable submarino y consiguió introducir los daguerrotipos, primeros intentos de fotografía que Daguerre y Niepce habían introducido con éxito en Francia. En 1858 los gobiernos de Austria, Bélgica, Francia, Holanda, el Piamonte, Rusia, el Vaticano, Suecia, Toscaza y Turquía, como compensación por el uso de su sistema y sus aparatos, le asignaron una cantidad de 400.000 francos para que resolviera sus problemas financieros y viviera con tranquilidad y relativa prosperidad.

El 2 de abril de 1872, el telégrafo difundió al mundo que, rodeado de su familia, había muerto Samuel Morse.
***
La telegrafía se amplió al tipo dúplex y, en 1874, Edison inventó la cuádruplex, que permitía enviar, simultáneamente, dos mensajes en cada dirección, en 1915 se implantó la múltiple, que permitía enviar ocho o más mensajes y, a mediados de los años 20, apareció la máquina de teletipo y, años después, este procedimientos fueron sustituidos por los métodos inalámbricos de transmisión por ondas. 

lunes, 27 de abril de 2020

LA RADIO EN EL EXILIO REPUBLICANO. LA PIRENAICA

La radio es poderosa en tiempos de emergencia y desastre. La radio tiene la habilidad de generar conciencia en el mayor número de personas en el menor tiempo posible. Por sí solos, los medios sociales desempeñan un rol importante, pero cuando están ligados a la institución de un servicio confiable de radio su impacto puede ser mucho más eficaz.

Entre 1920 y 1930, muchos hogares en países occidentales tenían radio. Durante esos años, la radio se convirtió en la principal fuente de información para la población.

Desde el salón de todas las casas, sin necesidad de saber leer o de tener acceso a los diarios escritos, la gente empezó a estar al corriente de lo que ocurría. Los programas difundían información y conocimiento, a la vez que debatían sobre asuntos políticos y sociales.

Las personas podían estar informadas, pero además se enteraban de las noticias con una rapidez que nunca antes se había visto.

La Pirenaica
En España sólo a partir de los años 30 se generalizó la construcción de viviendas con instalación eléctrica incorporada, generalmente en medios urbanos. La prensa llegaba a casi todas partes pero requería de cierto nivel cultural para ser disfrutada. La radio, sin embargo, se desarrolló virtualmente como un medio interclasista, una moderna tecnología de transmisión de la cultura oral, inherente al ser humano.

Su capacidad para llegar de forma simultánea a millones de personas la hacían perfecta como instrumento político de propaganda e información, pero también de entretenimiento y publicidad. El cambio más profundo que introdujo su difusión fue el de estructurar la vida personal y social según un horario riguroso, incluyendo las horas de tiempo libre. Por otra parte, junto al ámbito individual y familiar se añadía una proyección pública del fenómeno. Cada uno en su casa, la mayor parte de la ciudadanía había escuchado lo mismo y podían comentarlo en sociedad.

La radio en el exilio republicano

La radio del exilio republicano fue una prolongación de la guerra de las ondas iniciada en julio de 1936. Aquella «Numancia errante», en palabras del socialista Luis Araquistáin, creía que la derrota definitiva no había llegado todavía y puso sus esperanzas en el poder de la palabra radiofónica, una nueva trinchera contra la iniquidad y a la espera de un mañana sin Franco.

La radio del exilio constituyó una fuente informativa indispensable para la media España republicana que desde el interior escuchaba en la clandestinidad los mensajes procedentes de Radio Moscú, Radio Toulouse, Radio París, la BBC de Londres, Radio España Independiente (La Pirenaica), Radio Euskadi, o las emisiones galleguistas de Radio Carve en Montevideo, Radio Libertad y Radio Rivadavia en Buenos Aires, y la mexicana XEMC-XESC,«la más española del mundo», por citar sólo algunos de los ejemplos más significativos. Las voces de los mejores periodistas, científicos, funcionarios, escritores y poetas del exilio inundaron las emisiones de un marcado acento republicano, contra la propaganda de«Radio mentiras»(RNE). La II Guerra Mundial abrió un nuevo frente para la esperanza. La derrota del nazi-fascismo se convirtió en un objetivo común para las fuerzas aliadas y la España republicana, y ello podía contribuir a la llegada de una Tercera República. Así lo manifestaba Eusebio Cimorra, locutor-periodista de las emisiones en español de Radio Moscú: «La Radio sería la vanguardia en la lucha por las mentes, por las conciencias, por la solidaridad a favor de la causa antifascista, a favor de la liberación y la independencia de los pueblos [...] Y, en el caso de la redacción española, sonaba la hora de denunciar, de atacar al régimen franquista, como criatura de Hitler, como reserva del fascismo en los Pirineos, en la nuca de Francia.

La radio del exilio continuó siendo una radio de propaganda, con la misión de cohesionar la diáspora republicana y fortalecer el espíritu de los vencidos. La palabra ante el micrófono conectaba rápidamente con el sufrimiento por la pérdida de los seres queridos. La radio actuó de altavoz psicoterapéutico, con la función de atenuar los desgarradores efectos del shock postraumático. Tras la victoria aliada en la II Guerra Mundial y el principio de la Guerra Fría en 1947, las presiones diplomáticas redoblaron sus esfuerzos para obligar a la radio del exilio no comunista (Radio París y la BBC, principalmente) a suavizar su mensaje antifranquista. Desde Moscú, Praga o Bucarest, sin embargo, la radio continuó en su apuesta más beligerante, haciendo llegar al interior la denuncia contra la dictadura, animando a la resistencia, dando noticia de lo que los medios españoles ocultaban, y abriendo en sus espacios de Correo del oyente, a través de la comunicación epistolar, una línea directa con la voz de los vencidos. Los episodios de violencia que los oyentes relataban en sus cartas impidieron el triunfo de la desmemoria y de los que querían hacer ver que la República nunca había existido. La radio del exilio contribuyó a que la amnesia colectiva programada por el régimen de Franco no tuviera unos efectos tan devastadores.


Radio España Independiente: La Pirenaica

La Pirenaica nació el 22 de julio de 1941 en Moscú bajo la dirección de Dolores Ibárruri, la Pasionaria. Uno de sus primeros objetivos editoriales fue el ataque sistemático a Franco y Falange. En 1955, dirigida por Ramón Mendezona, trasladó su sede a Bucarest. Finalizó sus emisiones en julio de 1977, tras la constitución del primer parlamento democrático, con Santiago Carrillo y la Pasionaria sentados en el Congreso de los Diputados. Fue una radio de partido y consigna. Pero no fue hasta 1962, con las primeras huelgas de Asturias, cuando La Pirenaica se convirtió en un auténtico medio de comunicación de masas, la voz más eficaz de la España antifranquista. La movilización popular conseguida por la emisora en solidaridad con los mineros asturianos y en protesta también por la ejecución de Julián Grimau en 1963 tuvo tal envergadura que muchos oyentes confiaron en que la 593 La radio del exilio republicano, voz de la resistencia Armand Balsebre emisora del PCE convocaría la huelga general definitiva que derribaría al régimen franquista. Las emisiones de La Pirenaica abordaron la problemática de los dos millones de españoles que emigraron a Europa entre 1960 y 1973 (España fuera de España); las reivindicaciones de los presos de Burgos, con textos enviados clandestinamente por los mismos reclusos (Antena de Burgos); las penurias de los hombres del campo(Almanaque campesino); los asuntos que preocupaban a la mujer, desde una perspectiva feminista (Página de la mujer y Charlas femeninas); la divulgación de las obras de los artistas, escritores, poetas y cineastas comprometidos (Domingos culturales), y la voz de los oyentes, con la lectura de fragmentos de sus cartas (Correo de la Pirenaica).

La emisora convirtió en himno de la resistencia las canciones de Chicho Sánchez Ferlosio («Gallo rojo, gallo negro») y Raimon («Diguem no»). La redacción dirigida por Ramón Mendezona («Pedro Aldámiz»), periodista y locutor de dicción perfecta, estaba compuesta, entre otros muchos, por Luis Galán en la subdirección («Bernardo Ávila»), Josefina López Sanclemente(«Pilar Aragón»), Federico Melchor, Victòria Pujolar («Montserrat Canigó»), Jordi Solé Tura («Alberto Prats», «Mateo Oriol»), Roberto Carrillo, José Antonio Uribes, Pedro Felipe, Gregorio Aparicio, Melquesidez Rodríguez Chaos, Baudelio Sánchez («Jorge del Prado», quien dio la noticia de la muerte de Franco), Esperanza González y María Luisa Moreno (controlando lo que se decía por RNE), Teresa Pàmies («Núria Pla») desde París o Praga, Eusebio Cimorra («Ezequiel Cámara») desde Moscú, y la colaboración de muchos corresponsales que actuaban clandestinamente desde España, como los miembros de las redacción de Madrid: Armando López Salinas, Antonio Ferres, Carlos Álvarez o Andrés Sorel («Manuel Castilla»), dirigidos por Francisco Barrio («Jacinto Mestres»).

Las emisiones bisemanales en catalán tuvieron un apartado preferente en La Pirenaica, junto a las emisiones semanales en euskera («Antena de Euzkadi») y gallego («De Ribadeo a Tui»). La canción de Raimon «Al vent» fue la sintonía que abría en los años sesenta el espacio en lengua catalana, inaugurado unos años antes por Emili Vilaseca. Le sucedieron, hasta 1970, las voces de Victòria Pujolar, Jordi Solé Tura, Marcel Plans («Pere Sabater») y Esther Berenguer. El exseminarista vasco y extrabajador de la empresa Orbegozo José María Juaristi («Mikel Antía»), en las emisiones en euskera, informó en 1970 de muchos detalles del proceso de Burgos, con grabaciones realizadas desde la misma sala del juicio, algo imposible de escuchar en la radio española. Las emisiones en gallego tuvieron como responsable a partir de 1970 al vigués Roxelio Gómez Pousa. Los más veteranos pertenecían al exilio comunista de 1939, como Mendezona, Melchor, Cimorra o Josefina López. Mendezona, antiguo director de Mundo Obrero, fue reclutado para La Pirenaica tras su paso por las emisiones en castellano de Radio Moscú. Algunos, como Melchor y su esposa, Victòria Pujolar, se incorporaron a Bucarest en 1959, tras su exilio en Toulouse y Praga. Pujolar se había fugado de la cárcel de mujeres de Barcelona en 1945.

El éxito de las campañas de REI a favor de los mineros asturianos en 1962 motivó la reestructuración del Servicio de Interferencia Radiada (SIR), dependiente del ministro Luis Carrero Blanco, con el objetivo de que ningún español en el interior pudiera escuchar la emisora. Los equipos de interferencias hicieron más difícil la escucha de la radio del exilio en los grandes centros urbanos, una tarea en la que colaboraron eficazmente las trece antenas de la emisora de la CIA, Radio Liberty, erigidas en la playa de Pals (Gerona)como un muro infranqueable para la señal de la emisora comunista de Bucarest.

En silencio, con las luces apagadas
bajo las miradas vigilantes
los oídos prestos y atentos
para saber lo que realmente ocurre

las ondas trasmiten la verdad silenciada
lo que el régimen calla, realidades distantes
tan cercanas, hechos y momentos
mientras el mundo cambia y la vida transcurre

palabras y melodías que rompen los muros de la censura
mostrando la verdadera realidad, mostrando lo callado
Pirenaica en las ondas, Radio España Independiente

rompiendo los muros, grieta frente al silencio de la dictadura
voz de los perseguidos, de aquellos que perdieron, de los derrotados
pero nunca vencidos, nunca doblegados, resistiendo en el frente

lunes, 14 de enero de 2019

JOHN DOS PASSOS Y LA LITERATURA ANTIMILITARISTA

Frente a tantas matanzas reales y potenciales, el siglo XX propició asimismo una reacción antibelicista como tampoco se había conocido hasta entonces. Esa sana reacción moral se expresó en diversos ámbitos de la cultura humana, la literatura entre ellos. Entre los escritores que surgieron reaccionando a la barbarie, destaca la figura de John dos Passos.

John dos Passos: su vida

John dos Passos
Escritor estadounidense representativo de la "generación perdida", cuyas novelas, amargas y profundamente impresionistas, atacan la hipocresía y el materialismo de los Estados Unidos entre las dos guerras mundiales y tuvieron una honda influencia en varias generaciones de novelistas europeos y estadounidenses, Dos Passos nació el 14 de enero de 1896 en Chicago. Nieto de un zapatero portugués e hijo ilegítimo de un abogado, fue educado en el hogar materno. En 1917 se graduó en la Universidad de Harvard, donde conoció a intelectuales vinculados al grupo "estetas de Harvard". Durante la Primera Guerra Mundial fue conductor de ambulancias en el frente francés, experiencia que le proporcionó material para su novela Iniciación de un hombre: 1917 (1920). El reconocimiento de la crítica y del público le llegó con su siguiente novela, amarga y antibelicista, Tres soldados (1921), con la cual alcanzó el reconocimiento de la crítica por su amargo antibelicismo. 

Inspirada en su propia experiencia, La Iniciación de un hombre: 1917 recoge el recorrido del narrador, chófer de ambulancias, por diferentes lugares para ofrecer un panorama visual y sonoro de la guerra que mezcla breves descripciones, en las que Dos Passos da libre curso a una estética sensual, con diálogos en los que todo tipo de personajes, soldados, oficiales, médicos, pero también ancianos o tenderos que viven en zonas de combates, expresan sus opiniones sobre la guerra… Tres soldados es la segunda novela del escritor estadounidense. En ella, va más allá en su denuncia de la guerra, poniendo en escena a varios soldados procedentes de distintas clases sociales durante las largas esperas en las trincheras puntuadas de tiroteos de gases…

Al terminar la guerra, su país le dio permiso para quedarse en París con el fin de cursar estudios de antropología en la Sorbona. 

Ambas obras se inscriben en la temática característica de la Generación perdida: aunque se defiende al individuo en rebelión, se acaba condenándolo al fracaso. Pero en 1925 publicó su monumental Manhattan Transfer, que por su peculiar estructura abrió una nueva manera de escribir y de entender la ciudad: como un organismo poderoso y en cierto sentido autónomo de los seres que la habitan.


Manhattan Transfer (1925), una visión panorámica de la vida neoyorquina entre 1890 y 1925, tuvo un éxito inmenso. Esta poderosa novela, construida con fragmentos de canciones populares, titulares de prensa, pasajes de monólogo interior y fragmentos naturalistas de las vidas de una multitud de personajes sin relación entre sí, determinó el estilo de las mejores de sus últimas novelas. Manhattan Transfer enmarca una visión del Nueva York de principios del siglo XX abandonando el tradicional análisis caracteriológico o psicológico de los personajes por una indagación más sociológica y colectiva.

 Su trilogía USA (reunida en 1938), en el mismo estilo, amplió su panorama para abarcar todo el país. Comprende las novelas El paralelo 42 (1930), 1919 (1932) y El gran dinero (1936), y describe el crecimiento del materialismo estadounidense desde la última década del siglo pasado a la Gran Depresión. En este ambicioso proyecto, Dos Passos expresó buena parte de la filosofía de la historia que habían compartido los intelectuales de su país durante el período de 1920 a 1940. Ya en 1926 había publicado artículos políticos con una visión más bien de izquierda; sin embargo, a partir de 1930 se fue decepcionando hasta devenir un conservador nacionalista, nostálgico de una especie de pasado mítico de Estados Unidos, que intentó recuperar en sus novelas y ensayos posteriores. Pero tales obras no alcanzaron (con excepción de sus memorias, Años inolvidables) la calidad e importancia de sus ciclos urbanos.

Dadas sus dotes observadoras, viajó por Europa, Oriente Próximo y Marruecos como periodista y el resultado fue una gran desilusión política que plasmó en otra trilogía, Distrito Columbia, compuesta por Hombre joven a la aventura (1939), El número uno (1943) y El gran proyecto (1949). Continuó escribiendo mucho: varias novelas, libros de observaciones personales, de historia, biografía y viajes. El mejor recibido fue Mediados de siglo (1961), una novela que retomaba la técnica caleidoscópica de sus primeros éxitos para narrar otra visión panorámica de la posguerra en Estados Unidos. 

A finales de los años sesenta, ya firmemente comprometido con la defensa de los valores ultraderechistas, John Dos Passos se alejó de forma radical de esa realidad americana que le había desilusionado para volver los ojos hacia el pasado y narrar la historia de tres siglos del país de sus antepasados. Fruto de este absorto aislamiento -no ajeno a la propia meditación interior- fue la obra titulada The Portugal Story (La historia de Portugal, 1969), un libro que, publicado un año antes de la desaparición del autor, mostraba la asombrosa evolución ideológica que había experimentado John Dos Passos

En el momento de su muerte, el 28 de septiembre de 1970, en Baltimore (Maryland), Dos Passos había terminado la mayor parte de una novela, La crónica decimotercera. Póstumamente se publicó Isla de Pascua (1971), un libro de viajes, y La crónica decimocuarta (1973), sus diarios y correspondencia. El relato de Dos Passos sencillo y directo con un fondo crítico y social, que busca además una totalidad cultural, influyó mucho en escritores europeos y americanos como en el peruano Ciro Alegría, o en los españoles Camilo José Cela y Juan Benet.

"¿De qué sirve que terminen las guerras si los Ejércitos continúan en pie?" Tres soldados

John Dos Passos forma parte junto a otros autores, principalmente norteamericanos, como Faulkner, Hemingway, Steinbeck y Scott Fitzgerald de lo que la escritora norteamericana Gertrude Stein dijo a su amigo Ernest Hemingway en conversación privada que luego el escritor revelaría en sus obras Fiesta y París era una fiesta: "You're all a Lost Generation". Con esta frase la poeta estadounidense quiso transmitirle a Hemingway que, dada la admiración que muchos de estos jóvenes sentían por París y Europa en general, los Estados Unidos de América habían venido a perder a toda una generación de grandes autores. Lo que como ha demostrado el curso de los años, Estados Unidos no sólo no perdió a esta legión de escritores, sino más bien vino a enriquecer su literatura con las aportaciones que éstos trasladaron a la cultura norteamericana.

La primera gran conflagración mundial inauguró también la “era de las matanzas”, como dejó escrito el gran historiador Eric Hobsbawm, es decir, una nueva época en la que los niveles de horror y destrucción alcanzados no tuvieron parangón con nada de lo conocido con anterioridad. La carrera de armamentos entre EE.UU y la URSS desarrollada en la segunda mitad del siglo XX, potencialmente capaz de desembocar en un conflicto bélico que hubiera podido provocar la extinción de la humanidad, fue su culminación lógica.

Todo estos hechos contribuyeron de forma decisiva que el movimiento obrero de inspiración consecuentemente socialista o anarquista se opusiera a la Gran Guerra (aunque no pudiera impedir su estallido) y que ésta, a pesar de comenzar con un gran apoyo de masas, se acabara transformando en una inmensa catástrofe humana que indujo a las poblaciones, empezando por la rusa, a rebelarse contra sus respectivos estados para exigir su fin inmediato.