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domingo, 8 de diciembre de 2019

ENRIQUE LÍSTER

Comunista español. A los once años emigró a Cuba. Durante la dictadura de Primo de Rivera fue perseguido por sus actividades políticas y sindicales. Regresó a Cuba y empezó a militar en organizaciones comunistas. De 1932 a 1935 estuvo en la URSS. A su regreso a España el PCE le encargó la propaganda entre las fuerzas armadas. Al estallar la guerra civil fue jefe del famoso 5º Regimiento. Convertidas las milicias en unidades regulares pasó a ser la 1ª Brigada Mixta del Ejército Popular, y Líster, uno de los jefes militares que gozó de más prestigio en la zona republicana. Participó en todas las batallas importantes de la guerra, Jarama, Guadalajara, Brunete, Belchite y Teruel, al mando ya de la famosa 11ª División, auténtica fuerza de choque del ejército republicano. Ascendido a coronel por méritos de guerra, en la batalla del Ebro mandó el 5º Cuerpo de Ejército.

Tras la caída de Cataluña, Líster volvió a la zona Centro-Sur. El 7 de marzo tras la sublevación del coronel Casado abandonó España por vía aérea.

Con el reconocimiento por parte de Inglaterra y Francia del Gobierno franquista y la sublevación casadista, sumados a la rápida salida hacia Francia del presidente del Consejo, la resistencia ya no tenía sentido, por lo cual, precipitadamente, salvándose por los pelos, lograron los militares Modesto, Líster, Soliva y otros, así como Dolores Ibárruri, Rafael Alberti, Togliati, Jesús Hernández, despegar el 7 de marzo del aeródromo de Monóvar y volar hacia Francia y África del Norte. Comenzaba para todos esos hombres la larga ruta del exilio… Sin retorno, para muchos de ellos…

En el avión que lo llevaba a Francia, Líster de nuevo sintió la insoportable sensación de impotencia, aquel malestar, que difícilmente soportó un mes atrás, al cruzar por los Pirineos la frontera francesa. Sintió de nuevo el peso de ese manto de plomo que se abate sobre los hombros de un capitán vencido… Aunque esta vez, el sabor de la derrota le pareció menos amargo que aquel otro, el que le revolvió las tripas cuando vio desfilar por última vez a sus soldados –desarmados y abatidos– ese 10 de febrero de 1939.

En la URSS siguió sus estudios militares combatiendo en la segunda guerra mundial en las filas del ejército soviético en el que llegó a alcanzar el generalato. Al mismo tiempo participó en la política interna del PCE en el exilio sin demasiado acierto. En el IV Congreso celebrado en Praga en 1954 accedió al Buró Político hasta que en 1969 votó en contra de la expulsión de dos de sus camaradas por desviacionismo. Fue expulsado en una reunión del comité central del PCE celebrada en septiembre de 1970. En 1972, tras enfrentarse con Carrillo fundó el Partido Comunista Obrero Español, grupúsculo de nula influencia en la vida política nacional. Tras la muerte de franco volvió a España en 1977. En 1986, tras la caída de Carrillo se reintegró al PCE. Murió en 1994.

General, compañero y camarada
activista, republicano y militar leal
siempre en la vanguardia armada
siempre con el fusil dispuesto contra el capital

Defensor de las libertades y el progreso de los trabajadores
siempre fiel a la República y opositor al fascismo
siempre implacable contra los traidores
paladín rojo del socialismo

Militar, estratega y defensor de las libertades
siempre en el frente, siempre en la vanguardia
contra el fascismo y sus maldades
siempre dispuesto, siempre en guardia

Siempre quedará en mi memoria
tu ejemplo, tus ideas, tu persona y tu recuerdo
siempre presente en la historia
gritando: antes que esclavo, muerto

Siempre fiel a la Revolución y al comunismo
siempre leal al martillo y la hoz
que resaltan la roja bandera del socialismo
que clama emancipación a viva voz

siempre predicando con el ejemplo, camarada
te despido, puño en alto en roja presencia de activista
puño en alto en gentil padrino de los pobres de la tierra

puño en alto contra muros y alambradas
puño en alto en saludo a tu ejemplo comunista
puño en alto en saludo a tu convicción férrea

Enrique Líster

miércoles, 18 de julio de 2018

EL 5º REGIMIENTO

El dieciocho de julio 
en el patio de un convento 
el Partido Comunista 
fundó el Quinto Regimiento. 

El Quinto Regimiento fue creado y dirigido hasta su disolución por el Buró Político del PCE. Se trató de la principal plataforma de difusión de la política militar comunista. La dirección administrativo-militar corrió a cargo de la Comandancia General del Regimiento, también llamada Mando General y que se constituyó mediante su división en las secciones propias de un Estado Mayor más aquellas que se consideraron necesarias. El Quinto Regimiento contó con varias comandancias y numerosos cuarteles por toda la geografía republicana con la excepción de Cataluña y el Norte cantábrico. Tuvo cuatro comandancias en Madrid y una en Albacete, Valencia, Alicante, Cartagena, Almería, Málaga y Guadalajara.

Después del asalto y la toma del Cuartel de la Montaña, en los días siguientes al 18 de julio de 1936, los integrantes de las Milicias Antifascistas Obreras y Campesinas (MAOC) de Cuatro Caminos requisan el Convento y Colegio Salesiano de la calle Francos Rodríguez nº 5, del que habían huido los religiosos salesianos temerosos por sus vidas, ante las iras de las milicias populares en respuesta al alzamiento militar contra la República. Tras esta requisa las Milicias se instalan en el mismo, tomando el nombre de Quinto Regimiento.


El Quinto Regimiento fue el germen del que sería después el Ejército Popular Republicano. El hecho de que el 5º Regimiento tuviese allí su sede supuso que sus instalaciones se convertirían en uno de los centros de reclutamiento e instrucción militar más importantes de la Guerra Civil, parejo a esto fue sede de formación política de mandos y dirigentes del Partido Comunista de España. Entre otros, Enrique Líster y Juan Modesto son algunos de los dirigentes comunistas más destacados de los que pasaron por el Quinto Regimiento. Sus milicianos se integrarían en las primeras brigadas mixtas del ejército. Su fundador y primer dirigente fue el militante comunista Enrique Castro Delgado, que a las pocas semanas dejó paso al dirigente comunista internacional Vittorio Vidali.

En palabras de Vittorio Vidali (alias Carlos Contreras, Comandante Carlos), Comisario Político y uno de sus organizadores: “Instrucción militar, escuela de guerra; intendencia, administración, sanidad, talleres de reparaciones, transportes; fábricas de bombas y municiones; escuelas de enfermeras, asilos para los niños de los combatientes; organización de guerrilleros y artilleros; trabajos de enlace con las autoridades, con los partidos, con las organizaciones; periódicos murales, diarios, semanarios y muchas otras publicaciones; fiestas, conciertos; relaciones con toda España y con los otros países del mundo; ayudas concretas a otros batallones y regimientos, organización de cuarteles; propaganda entre las filas enemigas, en todos los frentes y en todas las retaguardias; puertas abiertas y hospitalidad a poetas, escritores, periodistas, pintores, escultores, a delegaciones y a voluntarios extranjeros: todo esto fue el 5º Regimiento”.


Las MAOC

Formado a partir de las 1000-1500 unidades de las Milicias Antifascistas Obreras y Campesinas (MAOC), únicas milicias con verdadera formación militar previa a la guerra civil, a iniciativa de la dirección del PCE, el Quinto Regimiento fue la única milicia con vocación de convertirse en un ejército regular capaz de sobreponerse al caos organizativo en el que el ejército se veía sumido tras el golpe de Estado.

Modesto, responsable nacional de las MAOC a partir del verano de 1934, afirma lo mismo. Aunque en su libro Soy del Quinto Regimiento dice que las MAOC se crearon a finales de 1933, en otro de sus escritos, Al servicio del pueblo, afirma:

“Si el curioso historiador o lector curioso se interesa por sus antecedentes, que no pierda el tiempo, son una cosa nueva, original, que crea el pueblo, que hace sus primeras armas en las manifestaciones de mayo de 1933, donde aún bisoños, son sorprendidos por la fuerza pública, aún sin darle tiempo a sacar su sencilla pistola, como cae gravemente herido en aquellas manifestación Julio Zamolea al que la prensa califica en los cotidianos del día 2 de mayo, de pistolero”.

En febrero de 1934 se publica un folleto firmado por S. Guerra titulado Cómo se organizan las MAOC. En él se afirma que las MAOC están integradas por jóvenes obreros y campesinos y otros antifascistas. Está organizadas en escuadras, secciones y centurias, cada una con un delegado técnico y otro político, encargados de su funcionamiento. Territorialmente se estructuraban en milicias de aldea, empresa o radio, residiendo su ejecutivo en Madrid.

En Madrid, la organización de las MAOC se divide en cuatro distritos, según los puntos cardinales. Al mismo tiempo se las conoce por el nombre del barrio-guía: a las del distrito Norte se las conoce como “de Cuatro Caminos”; las del distrito Oeste, como las “MAOC del Puente de Segovia”; las del distrito Este se llaman indistintamente de las Ventas, de Chamberí, incluso de Manuel Becerra; y en las del Sur, a las de Vallecas, sus integrantes llamaban también “de Pacífico”.

En un Boletín Interior del Radio Sur del PCE de Madrid se establece que cada célula debe nombrar un responsable de las MAOC para conectar a éstas con las distintas células, haya o no militantes de las MAO en esa célula. A cada célula se le asignará una fábrica para crear en ella un grupo de MAOC en unión con las Juventudes Comunistas. Cada célula reclutará obreros de todas las tendencias de la barriada para formar MAOC de barriada. Se establecen contactos semanales entre célula y MAOC de barriada.

Al margen de Asturias, la actuación de las MAOC en octubre de 1934 se circunscribe a Madrid. Según Modesto: “las MAOC de Madrid y de Villalba participan activamente en el Puente de Segovia y a las 12 del 4 de Octubre (...) se hacen dueños de la situación; en Cuatro Caminos se baten con la fuerza pública (...). En Villalba se declara la huelga general en toda la comarca y las MAOC vuelan los puentes para obstaculizar la salida de fuerzas contra Asturias”.

Después de octubre la actividad de las MAOC se limita prácticamente a la protección de las concentraciones populares de la Casa de Campo y en El Pardo, haciendo frente a los pistoleros de la derecha. Con el triunfo del Frente Popular la labor inmediata de las MAOC se ampliará también a la participación y protección de las manifestaciones que por la amnistía y contra la amenaza de golpe de Estado se realizan en Madrid del 17 al 19 de febrero.

Los estatutos que las MAOC presenta para su legalización tras el triunfo del Frente Popular las definía como organizaciones centradas oficialmente en la defensa “de los trabajadores, de sus organizaciones, de la prensa, locales, actos, concentraciones y manifestaciones del pueblo, tomando sobre sí la responsabilidad del orden y la seguridad”, lo que realizan con cierto éxito. Y añaden: “Poner fin a los asesinatos de vendedores de la prensa obrera”. Desde el 29 de febrero de 1936, en que hacen una demostración a la salida del mitin de la plaza de toros a favor de la amnistía, participan públicamente en diversos actos, enfrentándose en la calle con los grupos de choque de matiz fascista. Como señala Juan A. Blanco, realizan ciertos actos de sabotaje y boicot, preparan huelgas, servicios de vigilancia e información, etc. A pesar de lo que algunos autores han sostenido durante años, la presencia de las Milicias en la época del gobierno del Frente popular no obedeció a ningún plan revolucionario inmediato.

Las compañías de Acero fueron las primeras unidades organizadas por el 5º Regimiento. La idea de su creación partió de Enrique Castro, comandante general del Regimiento en aquellos primeros días. A la llamada de reclutamiento acudieron miles de voluntarios. Se seleccionaron trescientas personas (incluyendo varias milicianas) en función de su aptitud física, manejo del fusil, la ametralladora y bombas de mano. La mayoría de ellos eran jóvenes de entre veinticinco y treinta años. Tras una semana de entrenamiento y disciplina ya estaban listos para partir a luchar al frente.

“Nuestro partido, que predica siempre con el ejemplo, logró, a través de dificultades sin cuento, disciplinar e instruir en el manejo de las armas a decenas de millares de milicianos, por medio del Quinto Regimiento; fuerzas éstas que fueron lanzadas a las posiciones más difíciles, cuando había sido roto el frente por el enemigo, o movilizadas como fuerzas de choque para contener su avance. ¿Quién no conoce, no solamente en España, sino fuera de España también, lo que ha representado el Quinto Regimiento para nuestra lucha? ¿Dónde no se habla del Quinto Regimiento? ¿Dónde, en qué frente no hay héroes del Quinto Regimiento? Su organización, su disciplina, todo lo que representó de abnegación y heroísmo el comienzo de la formación del Ejército Popular, eso era el Quinto Regimiento. Centenares de mandos sacados del pueblo salieron de sus filas. Setenta mil hombres del Quinto Regimiento que, en los momentos más difíciles, sobre todo en Madrid, supieron hacer morder el polvo al enemigo.”  José Díaz Ramos

Desde su fundación, el Quinto Regimiento dedica una especial atención a la instrucción de sus milicias. A través de la prensa, desde finales de julio realiza diversos llamamientos para que se incorporen instructores al mismo. Además de los ya citados, hemos de mencionar al capitán de Artillería Bozada, uno de los primeros; al comandante Rivas, organizador de la 2ª, 3ª y 5ª “Compañías de Acero” y luego responsable de Organización de la Comandancia Militar de Milicias; al capitán Enrique Martínez Laredo, que procedía del Cuerpo de Auxiliares de Infantería de Marina y que dirige en la defensa de Madrid uno de los Batallones de Choque del Quinto Regimiento a cuyo frente muere.

“Yo, hijo del pueblo, ciudadano de la República española, tomo libremente la condición de miliciano del ejército del pueblo. Me comprometo ante el pueblo español y el gobierno de la República, surgido de la victoria del Frente Popular, a defender con mi vida las libertades
democráticas, la causa del progreso y de la paz, a exterminar definitivamente el fascismo y a llevar con honor el título de miliciano” (Juramento de los Milicianos del Quinto Regimiento)


LOS PRIMEROS COMANDANTES

En cuanto a la jefatura del Quinto Regimiento ya vimos cómo Castro Delgado se la atribuye desde su inicio. Modesto considera que cuando el Buró político decide enviar a varios dirigentes para organizar el Regimiento no se nombra ningún comandante jefe. En Guerra y revolución en España no se hace referencia a la jefatura de Castro, ni tampoco en las obras de Vittorio Vidali. Según Modesto, el Partido Comunista designó una jefatura del Quinto Regimiento por primera vez el 20 de septiembre, nombrando para la misma a Carlos Contreras, Enrique Líster y a él mismo. Sin embargo, como señala Juan A. Blanco, el Quinto Regimiento tuvo siempre comandante-jefe y tuvo uno solo, tal como se puede comprobar en las fichas de los milicianos del Regimiento, en Milicia Popular y otros órganos de prensa comunistas, y como reconocen diversos dirigentes del PCE y destacados miembros del Quinto Regimiento como Líster, Barbado, Ortega y Santiago Álvarez.

Enrique Castro Delgado

No se puede precisar la fecha, pero sí afirmar que Enrique Castro fue designado por el Buró Político como comandante-jefe del Regimiento. En el número de Milicia Popular del día 30 de julio se hace referencia a Castro como comandante-jefe del Quinto Regimiento. En Mundo Obrero del 28 de julio se afirma que la la dirección del PCE le encarga la dirección y organización del Quinto Regimiento junto a responsables del Radio Norte. Sin embargo, en aquellos primeros días de vida del Quinto Regimiento las cosas no debían estar tan claras, máxime cuando el Regimiento existía más en la Sierra que en el cuartel de Francos Rodríguez.
Enrique Castro Delgado

Así, el Mundo Obrero del 25 de julio se refiere a Francisco Barbado como comandante-jefe del Quinto Regimiento. De nuevo en el número correspondiente al 30 de julio se dice que Barbado es su comandante-jefe, considerando a Enrique Castro como comandante del batallón Acero. Por otro lado, Barbado afirma que en los primeros días el comandante-jefe fue Carlos Contreras pero, pasados unos días y teniendo en cuenta la nacionalidad italiana de Carlos, Enrique Castro, hasta entonces segundo comandante, pasó a jefe del Regimiento.

Desde el 30 de julio Enrique Castro aparece regularmente en Milicia Popular como comandante del Quinto Regimiento, hasta el 19 de septiembre, momento en el que Enrique Líster es nombrado comandante-jefe del Regimiento. Seguirá siéndolo hasta la disolución del mismo. A partir de octubre, cuando se inicie la formación de la 1ª Brigada Mixta, será su jefe nominal, limitándose a firmar las decisiones de Carlos Contreras y el Buró Político del PCE, con una mayor vinculación en los días de la defensa de Madrid en noviembre.

Carlos Contreras (Vittorio Vidali)

El alma del Regimiento será Carlos Contreras (Vittorio Vidali), y así se reconoce unánimemente. Desde su incorporación al Regimiento será su comisario político y, según diversas fuentes, principal responsable de la formulación de la política del PCE respecto a la formación del ejército popular republicano.

Carlos Contreras (Vittorio Vidali)

Vittorio Vidali, es nombrado el 24 de mayo de 1937 Comisario Delegado de Guerra de División por parte de la Junta Militar de Defensa Republicana y a partir de ese momento será el máximo responsable de la propaganda dentro de las filas enemigas. Nuestro camarada Vidali, de nacionalidad italiana, ha sido hasta ese momento el Comisario Político del Partido Comunista con más peso dentro de las milicias populares y más tarde dentro del Ejercito Popular. Fue durante toda la contienda el principal ideólogo e impulsor de las posturas comunistas en el frente. Llegó a ser nombrado máximo responsable de propaganda y espionaje dentro del Ejército Popular Republicano, hasta que dicha función pasó a manos de una unidad del ejército denominada: Servicio de Inteligencia Especial Periférico.

El Camarada Vidali se encontraba en España en el momento de la sublevación militar como máximo responsable en nuestro país de Socorro Rojo Internacional, una de las organizaciones de la Komintern (Internacional Comunista), creada directamente por Stalin para la organización de los distintos partidos comunistas nacionales.

En los primeros números de Milicia Popular se hacen frecuentes referencias a Francisco Barbado como segundo comandante. Sale para el Guadarrama con la “Primera Compañía de Acero” y en octubre vuelve al trabajo sindical del PCE.

De la intendencia del Regimiento se encargará el diputado comunista por Cádiz Daniel Ortega Martínez. Con Carlos Contreras y Benigno Rodríguez (jefe de la Comisión de Trabajo Social) formarán el núcleo directivo del Regimiento. Benigno Rodríguez dirigirá la Comisión de Trabajo Social o Comisió Política, sección fundamental del Regimiento.

Desde los primeros días se incorporarán al Quinto Regimiento varios militares profesionales que instruirán y mandarán las primeras unidades.
  • Francisco Galán. Miembro del PCE e instructor de las MAOC antes de la guerra. Saldrá para Somosierra el día 21 dirigiendo una columna en la que van el 4º y el 5º batallones de milicias. Comandante en el Quinto Regimiento, dirigió un tiempo el frente de Buitrago, participando posteriormente en la defensa de Madrid.
  • José María Galán, hermano menor de Fermín y Francisco, era teniente del Cuerpo de Carabineros cuando se produce la sublevación. Vinculado a la comandancia del Quinto Regimiento como jefe del Estado Mayor de las milicias dirigidas por su hermano, mandará la 3ª Brigada y posteriormente varias agrupaciones de Brigadas y Divisiones. Luego estuvo al frente del XXIII Cuerpo de Ejército hasta 1938.
  • Miguel Gallo Martínez, capitán de Infantería del cuarto militar del Presidente de la República, veterano de la sublevación de Jaca. Actuó como oficial de enlace de la columna de Francisco Galán. Mandará la 6ª Brigada Mixta, la 24ª División en Brunete y el X Cuerpo de Ejército. Comandante en el Quinto Regimiento, participará en la organización de sus primeras milicias cuando era el 5º Batallón.
  • Manuel Márquez Sánchez de Movellán, capitán de Infantería, enviado por la Inspección de Milicias que dirige Luis Barceló, actúa de instructor de la “Primera Compañía de Acero” a la que dirige en el frente de Guadarrama. Mandará en la Sierra fuerzas de la columna Mangada y posteriormente la Brigada 19ª, la 18ª División y el VII Cuerpo de Ejército.
  • Luis Barceló Jover, comandante del Batallón del Ministerio de la Guerra y miembro del PCE y la U.M.R.A., vinculado al 5º Regimiento, dirigirá la Inspección General de Milicias. Mandó un tiempo las fuerzas que intentaron tomar el Alcázar de Toledo y el “Grupo Barceló” del Quinto Regimiento. Después fue jefe de la 35ª Brigada, la 2ª División y el I Cuerpo de Ejército.
  • Eutiquiano Arellano, capitán de Infantería, fue otro de los primeros instructores del Quinto Regimiento y mandó en la Sierra algunas de sus Compañías de Acero. Fue el primer jefe de la 4ª Brigada, muriendo en Madrid en noviembre del 36.
El papel del 5 Regimiento

En el Quinto, pronto se comprendió que la falta de oficiales y sobre todo de suboficiales expertos impedía la creación de unidades superiores al batallón o incluso, más abajo, la compañía, por ello en los primeros momentos del Quinto, la compañía fue la unidad tipo que el regimiento pensaba podría salir de sus cuarteles sin menoscabo de su actuación.
TRABAJO SOCIAL, CULTURA Y ARTE EN EL QUINTO REGIMIENTO.

La Sección de Trabajo Social es un elemento básico del Quinto Regimiento. Como señala Juan A. Blanco [1993, 215] :

“Se encarga de las campañas de movilización y enrolamiento de los milicianos, de la formación política y cultural de los miembros del Regimiento, de difundir en los frentes y la retaguardia la política militar que defiende y de la que es expresión el 5º, de popularizar el Regimiento, sus mandos, sus consignas, su política, de vincularlo con la retaguardia y con otras unidades, del cuidado personal de los milicianos y de la relación con sus familiares”.

Para desarrollar tales tareas, la Comisión de Trabajo Social, dirigida por Benigno Rodríguez y Francisco Ganivet, utiliza medios muy variados. En primer lugar la prensa y todo medio de propaganda escrita. Se encarga de publicar el diario del Regimiento MILICIA POPULAR, cuyo primer número apareció el 26 de julio. El consejo de redacción lo formaban Francisco Ganivet, Miguel González y Paulino García, con Benigno Rodríguez en funciones de director. A ellos se unieron en los primeros días algunos escritores como Eduardo Ugarte, Miguel Pérez Ferrero y José Herrera Petere, el arquitecto Luis Lacasa y un cartelista, Félix Alonso. Colaboran también el escritor José Bergamín, presidente de la Alianza de Intelectuales Antifascistas para la Defensa de la Cultura, Ramón J. Sender, capitán del batallón “Amanecer”, y los poetas Luis de Tapia, Rafael Alberti, María Teresa León y Miguel Hernández, miliciano del batallón “Móvil Campesino”. Ocasionalmente colaboraban otros escritores e intelectuales como Manuel Altolaguirre, Pedro Garfias, Ángel Osorio y Gallardo, etc. MILICIA POPULAR contaba con corresponsales en todos los frentes donde operaban fuerzas del Quinto Regimiento, recibiendo crónicas también de aquellos otros, como los del Norte, donde había milicias comunistas. Se imprimía de noche por tipógrafos que cumplían de día su horario de trabajo o estaban en el frente. Su tirada fue ascendiendo desde los 6.000 ejemplares en julio a los 75.000 en diciembre, siendo distribuido gratuitamente por los frentes. Además de MILICIA POPULAR, la Comisión orientaba la publicación de otros periódicos de los batallones del Quinto Regimiento: “Victoria”, “Adelante”, “El miliciano gallego”, “Venceremos”, etc. Entre estos últimos cabe reseñar “Al ataque”, órgano de la Brigada de “El Campesino”, donde colabora asiduamente Miguel Hernández, publica algún poema Vicente Aleixandre y un artículo Antonio Machado titulado “Sobre la Rusia actual”.


Junto a los periódicos, la Comisión Política editará millares de folletos sobre topografía militar, descripción y empleo de los diversos tipos de armas, organización, disciplina, régimen interior de las unidades, prevención sanitaria, higiene, etc.

Además de millares de carteles, desde la Comisión de Trabajo Social se publican manifiestos, llamamientos, instrucciones para el frente y la retaguardia. En todos los cuarteles existe un periódico mural donde además de los recortes de otros periódicos se recogen las iniciativas y críticas que surgen en la unidad. Particular interés reviste la edición de Documentos Históricos hecha por el Quinto Regimiento: hay cuadernos de literatura de guerra como “Primera de Acero”, una narración de Ramón J. Sender; una selección de poemas, de romances de guerra, “Poesías de Guerra”, donde se recogen poemas de Tapia, Petere, Miguel Hernández, Alberti, etc. “Teatro en la calle” es un cuaderno sobre teatro popular, que señala la moderna propaganda, con tablado y actores, que el Quinto hizo por las plazas públicas. Hay traducciones de originales de interés para los milicianos como “Hombres del Ejército Rojo”, escrita por Mijail Koltsov especialmente para el Quinto. Además, folletos de propaganda, una recopilación de conferencias y artículos de Carlos Contreras, “El burro explosivo”, de Rafael Alberti, etc.

La Comisión de Trabajo Social se encarga también de las emisiones radiofónica. El Regimiento cuenta con una emisora. Se inaugura el 17 de septiembre de 1936, emitiendo en Madrid, Málaga, Valencia, Jaén y Murcia. Tiene como antecedente el servicio “Altavoz del Frente” que ya en agosto se encargaba de llevar a cabo representaciones teatrales por los pueblos y zonas del frente, de hablar a las trincheras enemigas, etc. En las emisiones radiofónicas se dan discursos y conferencias de los mandos del Regimiento y de las Brigadas Internacionales (Pietro Nenni, Luigo Longo, Malraux, André Marty, etc.); militares profesionales y dirigentes de partidos y sindicatos (González Peña, Antonio Alba, José Díaz, Dolores Ibarruri, etc.). Se emiten conciertos de la banda del Quinto Regimiento y también entrevistas y conferencias de escritores e intelectuales de prestigio, como León Felipe, Bergamín, Alberti, Miguel Hernández, Victorio Macho, Sánchez Arcas, etc. Las charlas de formación política corrían a cargo de Carlos Contreras, Benigno Rodríguez y Gabriela Abad principalmente. Desde la emisora se daban recomendaciones básicas sobre higiene y prevención sanitaria –en ocasiones con entrevistas a los doctores Planelles y Recatero- y orientaciones sobre Intendencia.

Un asunto importante en la actividad de la sección de Trabajo Social lo constituía la programación de sesiones cinematográficas en los frentes y en la retaguardia. Se realizan en los cines y de forma ambulante por los distintos cuarteles y comandancias del Quinto y de otras unidades relacionadas con él. Se utilizan películas y documentales fundamentalmente soviéticos: “Tahapaiev”, “Los marinos de Cronstadt”, “El acorazado Potemkin”, “Octubre”, etc. Se utilizan también documentales propios. El Quinto tiene su propio grupo cinematográfico para filmación de la actividad en los frentes y la retaguardia. Después de la proyección se daba una pequeña charla de contenido político. En lo frentes y cuarteles alejados de Madrid se solían utilizar los camiones de propaganda del Regimiento,  en los que además de la máquina de cine se llevaba abundante propaganda.

Una de las principales preocupaciones del Quinto será la formación cultural de los milicianos. Dependiendo de los comisarios se organizaron las llamadas “Milicias de la Cultura”, formadas por los maestros, licenciados y profesores en general, cuya labor fundamental será la alfabetización de los numerosos milicianos que no sabían leer ni escribir. Para su trabajo utilizan la llamada “Cartilla escolar antifascista”. El Quinto Regimiento organiza cursillos de enseñanza primaria intensificada en los cuarteles de sus unidades, así como cursos de bachillerato abreviado. Además de la lucha contra el analfabetismo, los “Milicianos de la Cultura” daban clases de cultura general, clases para cabos y sargentos, cursillos de capacitación para comisarios, confección de periódicos murales, establecimiento de bibliotecas, etc. En colaboración con el servicio de Cultura Popular del Ministerio de Instrucción Pública, la Comisión de Trabajo Social lleva a cabo una intensa campaña de creación de bibliotecas fijas y móviles en hospitales, cuarteles, guarderías, batallones, etc. Se llevan libros, prensa, folletos, etc., e incluso se dispone de lectores voluntarios para los hospitales.

En esta labor cultural y propagandística la Comisión no olvida el teatro: auspicia la creación de un grupo de “teatro popular” y patrocina algunas representaciones llevadas a cabo por “La barraca” y “Las guerrillas del teatro” que dirige Martínez Allende. Además, la Comisión organiza en cuarteles y frentes funciones de varietés y festivales contando con la colaboración de un grupo de artistas entre los que se encuentra Estrellita Castro.

Desde el Quinto Regimiento se hace gran hincapié en aparecer vinculado a la defensa de la cultura frente a la imagen de la “barbarie fascista” que no duda en destruir el patrimonio cultural del país. El Quinto se encarga de la protección del palacio del duque de Fernán Núñez y del de Liria. Junto con el PC aboga por la creación de Juntas de Defensa del patrimonio. Camiones del Quinto trasladan a Valencia obras de arte y joyas artísticas de lugares históricos como El Escorial, El Pardo, Aranjuez y fondos del Museo del Prado y de la Biblioteca Nacional.

En colaboración con la Junta de Defensa de Madrid y la Alianza de Intelectuales Antifascistas para la Defensa de la Cultura el Quinto Regimiento se hace cargo de la evacuación a Valencia de una serie de intelectuales, escritores, investigadores y profesores junto con sus familias, bibliotecas y laboratorios. Entre ellos estaban: Isidro S. Covisa, E. Moles, P. del Río Ortega, A. Duperier, A. Medinaveitia, M. Prados y Such, J. M. Sacristán, J. Moreno Villa, Antonio Machado, F. Pascual, en una primera expedición, y Ángel Llorca, Díaz del Moral, Carrasco, Carande, Gómez Moreno, Comorera, Ontañón, José Giner, Cristóbal Ruiz, Pérez Casas, Solana, Victorio Macho, López Mezquita y Arteta, en una segunda.

Una de las tareas básicas de la Comisión de Trabajo Social será la preparación y apoyo a los comisarios en su labor de formación de la conciencia político-militar antifascista y patriótica de mandos y milicianos. También se coordina su actividad dirigida al cuidado de los milicianos, la correspondencia con su familia, etc.

Igualmente se encarga la Comisión de realizar labores de organización de la retaguardia, para incorporarla a la lucha contra el fascismo. Facilita la unificación de las Juventudes Comunistas y Socialistas en la JSU, organiza las mujeres para los trabajos de confección y reparación de ropa, colabora en los abastecimientos, sostiene una Casa Cuna y guarderías, etc.


Unidades dentro del 5 Regimiento
  • Las “Compañías de Acero”
Primeras unidades que organiza el Quinto Regimiento, además del 5º batallón que sale para Somosierra al mando de Francisco Galán. Cada compañía tiene unos 250 hombres, un cabo por cada 10 milicianos, 1 sargento por cada 30 y un oficial por cada 100. Para formar parte de las mismas hay que tener hecho el servicio militar, estar físicamente cano y ser políticamente seguro. Se les sometía a un período de instrucción intenso, adecuado a las condiciones de una unidad de asalto. Cada Compañía contaba con secciones de fusileros, ametralladoras y bombas de mano, así como con escuadra de gastadores, banda de tambores y cornetas y sección de enlace.

Batallón de Acero

  • La “Brigada de la Victoria”. 
Fue propuesta por Enrique Castro el 11 de agosto. Se formaría a partir de una selección entre las compañías de Acero y debería ser expresión del pluralismo existente en el Frente Popular. Estaría formada por 3 batallones de 400 hombres cada uno, fogueados en el combate y políticamente seguros. Fue apadrinada por el sindicato metalúrgico “El Baluarte” al que pertenecían muchos de sus integrantes. El día 18 salieron para el frente las tres primeras compañías al mando del comandante Manuel Márquez, llevando una sección de morteros y otra de ametralladoras, además del servicio de transmisiones, pero sin alcanzar los 1.200 hombres previstos. De hecho, numéricamente, la “Brigada de la Victoria” no era más que un batallón integrado por combatientes de las primeras compañías de Acero, milicianos enrolados en la barriada de Vallecas y jornaleros y campesinos de Yecla (Murcia) que forman la compañía “Juanita Rico” al mando de F. Varela. Esta Compañía combatió en la Guerra Civil Española formando parte del Quinto Regimiento de Milicias Populares, al mando del comandante Francisco Varela, lucharon en la Sierra de Madrid. La Compañía recibe su nombre de una militante socialista asesinada en un atentado perpetrado por la extrema derecha el 10 de junio de 1934.
El 11 de agosto esta Compañía se integró a la Brigada de la Victoria, compuesta por 400 veteranos de las primeras Compañías de Acero y milicianos de Vallecas. Combatió en Guadarrama y Peguerinos, hasta que el 15 de septiembre se trasladó a Talavera. Aquí, desde el día 20, participó en la reorganización del frente junto al Tercer Grupo de Asalto de Burillo y los batallones Thaelmann, Pasionaria y Largo Caballero. Posteriormente se convirtió en el Segundo Batallón de la 1ª Brigada Mixta de Líster."

 El 15 de septiembre se traslada al frente de Talavera, participando en la reorganización del frente tras la pérdida de Maqueda, junto al tercer grupo de asalto de Burillo y los batallones “Thaelmann”, “Pasionaria” y “Largo Caballero”. El “Batallón de la Victoria” combate en el frente de Guadarrama. Participa en la recuperación de Peguerinos a fines de agosto junto al “Octubre” y dos compañías del “Thaelmann”. Tras el decreto de creación de las seis primeras Brigadas Mixtas se integra en la Primera al mando de Líster. Participa en el fallido contraataque sobre Seseña y después en el sector de Villaverde. Tendrá una destacada actuación en el ataque al Cerro de los Ángeles a mediados de enero de 1937.



  • El batallón “Campesino de Milicias Gallegas”. 
Se formó a iniciativa de algunos gallegos residentes en Madrid, contando con el apoyo de algunos dirigentes del partido Galleguista y de acuerdo con el PCE. A primeros de septiembre el batallón estaba completo. Estaba formado por gallegos llegados a castilla para la siega y algunos deportistas e integrantes de las Casas de Vigo y Pontevedra que habían acudido a la Olimpiada Popular de Barcelona. Para su dirección política se creó un Comité de Frente Popular. Editaba un periódico, “El Miliciano Gallego”. Contó con la colaboración de numerosos intelectuales gallegos de la zona republicana, como Rafael Dieste y Castelao. Al mes de empezar su alistamiento salió para el frente de Toledo, participando en los combates de Maqueda, y días después en los Montes de Toledo. De vuelta al cuartel en Madrid, fue nombrado comisario Santiago Álvarez. En una asamblea celebrada en el patio del cuartel, a propuesta de Santiago Álvarez y del comandante López Iglesias, se decidió su incorporación al Quinto Regimiento. Al crearse la primera Brigada Mixta pasa a ser el 4º batallón, integrándose con la citada Brigada en la 11ª División, con López Iglesias como jefe y Santiago Álvarez de comisario. En noviembre y diciembre permanecerá en el sector de Villaverde, participando en los ataques a La Marañosa, Cerro Rojo y Garabitas, así como en las batallas de Guadalajara y Brunete.
  •  El batallón “Amanecer”. 
Se formó en septiembre a partir de la Escuadra del Amanecer”, grupo de milicias que actuó en los primeros días de guerra en el frente de Guadarrama. Estaba integrado por obreros del Puente de Vallecas y campesinos procedentes de las provincias de Granada y Córdoba. Constaba de cuatro compañías, con Ramón J. Sender de comandante. Escribía regularmente en MILICIA POPULAR sobre la vida en los frentes y aspectos de la instrucción militar. A principios de octubre se traslada al frente del Tajo. Al crearse la primera Brigada Mita pasa a ser el 3er batallón de la misma. Participa en el ataque a Seseña, durante el que Sender abandona el batallón, siendo posteriormente degradado, trasladándose a Barcelona y después a París. En diciembre volvió a escribir en Milicia Popular.
  • El batallón “Líster”. 
También denominado “Corbata” por el nombre de su comandante. Formó parte de la Primera Brigada Mixta. Procedía de las compañías de Acero 4ª, 6ª y 9ª, que había dirigido Líster en los frentes de la Sierra, Santa Olalla, etc., retrocediendo hacia Madrid. Aunque integrados en la nueva estructura del Ejército, hasta bien avanzado diciembre siguen vinculados al Quinto Regimiento.
  • La columna “Galán”.
 Uno de los primeros grupos que salen para la Sierra es el de Francisco Galán, integrado por miembros de las MAOC del distrito Norte y comunistas de los distritos Oeste y Este. Con estas fuerzas se formará el “5º batallón de Milicias”, también llamado “Galán”, y el 4º. Estas fuerzas estaban dirigidas por Francisco Galán, Sebastián Pérez y Molina. Ocupan el sector avanzado del frente de Somosierra en el sector de Buitrago. Al “5º batallón” de Galán pertenece la llamada “Compañía de Toreros”, que manda el teniente y luego capitán de Milicias “Litri”. Estas unidades con 1.350 milicianos en septiembre. Editaban un periódico, “No Pasarán”, órgano de la fracción comunista del frente de Somosierra. Vinculadas a las fuerzas de Galán estaban las llamadas “Milicias de Artes Gráficas”. La sección de periodistas y escritores se llamaba grupo “Luis de Sirval”, en memoria del periodista asturiano asesinado en la revolución de octubre de 1934. A primeros de agosto constituían un grupo de choque al mando de Leandro. En diciembre el batallón de “Artes Gráficas” contaba con 537 milicianos al mando de Luis Gascón. nA principios de noviembre Galán se traslada con el 4º batallón y parte del 5º al frente de Madrid, ocupando el sector de la Casa de Campo donde es herido el 13 de noviembre.
  • Batallón Móvil de Choque “El Campesino”. 
Éste había participado en el asalto al Cuartel de la Montaña, saliendo para Somosierra con una treintena de hombres, dos camiones y una ametralladora. Ya en Buitrago, formará una compañía con las fuerzas de Galán procedentes del Radio Oeste. Después del ataque a Robregordo, Valentín González fue nombrado responsable militar. Este batallón, que a primeros de septiembre constaba de dos compañías, se forma como unidad de choque con restos de otras unidades. Se integra en él campesinos de Salvanés y Villamanrique, y la compañía “Los Serranos” formada por lugareños de la zona de Villavieja. En septiembre el batallón de “El Campesino” combate en Peña del Alemán y Villavieja. Después ocupa el subsector del frente de Somosierra que iba desde Gargantilla a Mata Aguda. A finales de octubre contaba con unos 1.640 hombres. A primeros de noviembre se trasladan a Madrid. Participan en los combates de Boadilla del Monte, Retamares, Romanillos y en la zona de El Plantío, donde muere Pablo de la Torriente, escritor cubano y comisario. En diciembre las fuerzas de “El Campesino” cuentan con 3.600 hombres en cuatro batallones. A mediados de diciembre se crea la Brigada Móvil de Choque con las fuerzas de “El Campesino”, el batallón “Asturias, el “Canarias”, otras fuerzas militares y una compañía de dinamiteros formada en Vallecas al mando de Cirilo García. Esta Brigada participa en toda acción de importancia, salvo en Belchite, al quedar de reserva en los frentes del centro. De las fuerzas de “El Campesino” saldrán algunos mandos que jugarán un importante papel en el ejército republicano y algunos conocidos escritores y poetas como Miguel Hernández y Pablo de la Torriente.
  • El batallón “Sargento Vázquez”
formado en la Sierra por comunistas y socialistas del Puente de Vallecas y miembros de la JSU, junto a campesinos de los pueblo de Ávila cercanos al frente donde actuaba la columna “Mangada”. Los primeros mandos fueron Ramón Fernández Cortinas, José León y Felipe Pulgar. En el mes de septiembre se incorporan al batallón, dirigido por Orgaz, 400 milicianos, tras una campaña de enrolamiento en Puente de Vallecas. Tras la caída de Talavera parte del batallón se trasladó a los frentes de Toledo. En noviembre participó en la defensa de Madrid, integrado en la columna “Arce” del sector Mena. A partir del 23 de noviembre pasa a ser comandante del batallón el dirigente del PCE del sindicato de panaderos Manuel Fernández, responsable de los primeros grupos de milicias formados en Vallecas. Durante noviembre y diciembre el batallón permanece en la zona de Ciudad Jardín. A fines de diciembre participa en las operaciones de San Fernando y Cerro Rojo. Formará parte de la 37ª Brigada.
  •  El batallón “Asturias”, también denominado “Voluntarios de Asturias nº 1”. 
En un principio estaba integrado por la columna de mineros asturianos que el día 19 llega por tren a Madrid, a los que se unen milicianos encuadradas por el Radio Oeste del PCE y la organización socialista de esa zona. Junto a Mangano se integran en esta columna algunos dirigentes de la JSU como Trifón Medrano y José Antonio Heredia, miembro del Comité Provincial del PCE de Madrid y dirigente del sindicato panadero “Artes Blancas”. Con la 6ª Compañía del batallón “Asturias” se inicia la formación del “Aida Lafuente”, al mando de Trifón Medrano, quedando Heredia al frente del “Asturias”. A primeros de noviembre el batallón “Asturias” viene al frente de Madrid, integrándose en la columna española de la Primera Brigada Internacional, dentro de la columna “Kléber”, formada por la 1ª y la 2ª Brigadas Internacionales, y ocupa el sector de Puerta de Hierro. Tras la muerte de Durruti en los ataques al Hospital Clínico a mediados de noviembre las fuerzas de su columna pasan a la retaguardia y son sustituidas por el batallón “Mora” de la CNT y el “Asturias”. En este asalto, en el que también participan fuerzas del Quinto Regimiento al mando de Oliveira, muere Heredia, quedando al frente del batallón el comandante Mencía. A primeros de diciembre contaba formalmente con 928 hombres.
  • El batallón “Capitán Condes”. 
Creado a primeros de agosto en Chamartín de la Rosa, a iniciativa de la JSU, unificando las milicias socialistas, comunistas y de la JSU de esta barriada. Toma el nombre del capitán de la Guardia de Asalto, Fernando Condes, encarcelado desde la revolución de octubre en Asturias en 1934 hasta el triunfo del frente Popular, compañero de los tenientes Fernández y Castillo y participante en la muerte de Calvo Sotelo. Condes se incorporó a los combates en Somosierra, al mando de la columna “Motorizada Socialista” y muere a finales de julio. En octubre de 1.289 contaba con 1.289 hombres, al mando del comandante Fidel Ruiz. Durante la defensa de Madrid las fuerzas de este batallón permanecen en la Sierra, en el sector que va desde el Guadarrama a Navas del Marqués y en la zona de Aranjuez, localidad desde la que se incorporarán numerosos campesinos. A partir de noviembre comparte el cuartel del instituto Nebrija con los batallones “Juventud Campesina”, llegando a disponer de una escuela de enseñanza primaria.
  • Los batallones “Juventud Campesina”. 
Formados por el Quinto Regimiento, en colaboración con el Comité Provincial de la JSU de Madrid. En diciembre serán seis los batallones “Juventud Campesina” con más de 4.000 milicianos. A mediados de agosto sale de su cuartel de Comillas para la Sierra la primera compañía de 250 milicianos al mando de Juárez. En Aranjuez y su comarca se alistan más de 1.000 milicianos. En la defensa de Madrid participan diversos contingentes de estos batallones, si bien la mayoría de las fuerzas permanecen en los frentes de la Sierra Madrileña.
  • El “Batallón Alpino”.
 Tenía su cuartel en Gaztambide 42. Se integrará en la llamada “Columna de Navacerrada”, cuyo jefe es el comandante Cuevas. Para dirigir este batallón se designa al mayor Joaquín Rodríguez, metalúrgico y miembro de la Juventud Comunista. El “Batallón Alpino” permanece en Navacerrada durante toda la guerra. A fines de diciembre se unirá al “Alpino Juventud” organizado por la JSU, creando una unidad autónoma de montaña.
  • El “Batallón de Hierro” o “Brigada Motorizada de Ametralladoras”. 
Fue organizado por el Quinto Regimiento con la colaboración de la Federación Deportiva Obrera. Se concibe como unidad de enlace, pero también de choque, con secciones de asalto, dinamiteros y ametralladoras. En octubre el batallón envía enlaces a todos los frentes de la zona Centro. Cuenta con un periódico, “Hierro” y dispone en su cuartel de una biblioteca de más de 1.000 volúmenes. A principios de 1937 contaba con más de 1.200 hombres al mando de Amado Granell.

  • El batallón de “Zapadores-Minadores”. 
Desde septiembre el Quinto Regimiento recalca la necesidad de construir fortificaciones en torno a Madrid. A mediados de noviembre, en plena batalla de Madrid, inicia el enrolamiento en el batallón de “Zapadores-Minadores” en colaboración con la Federación Local Obrera de la Edificación de Madrid y Limítrofes, las Sociedades de ingenieros y arquitectos, y la de encargados y listeros. A primeros de diciembre se integrará la “Brigada de Fortificaciones” del Radio 8 de la JSU, en la que destaca su compañía “Juanita Rico”.
  • El batallón “José Díaz”. 
Se formó a mediados de septiembre con andaluces evadidos, reforzado con gente del Sector de Latina cuyo radio del PCE inicia el reclutamiento en Toledo, 98. Destacó el sindicalista y comunista Saturnino Barneto, evadido de Sevilla. Tenía su cuartel y comandancia en Juan de Mena, 19. Participó en el contraataque sobre Seseña a fines de octubre integrado en la Primera Brigada Mixta de Líster. Asimismo tomó parte en las batallas del Jarama, Guadalajara y el ataque al cerro de Garabitas. Combate en los frentes del Tajo y en Brunete, donde murió su comandante, Segismundo Blanco.
  • El “Batallón Canarias”, organizado en el cuartel del Quinto Regimiento de O’Donnell, 11.
 En septiembre se trasladó a Toledo, al mando del capitán Están, participando en el asedio al Alcázar. En uno de los combates murió su comandante. Tras la pérdida de Toledo se retira hacia Madrid participando en los combates sobre Pinto. Contaba con un periódico, “Canarias Libre”, economato, talleres, una escuela, etc. En la defensa de Madrid combate en la Casa de Campo y zona de la Estación del Norte integrado en la columna “Romero”. A primeros de diciembre contaba con 565 milicianos, al mando de Guillermo Ascanio. Al crearse la Brigada Mixta de Choque “El Campesino” se integra en la misma.
  • El “Batallón Leal”. 
Formado por la Comandancia del Este del Quinto Regimiento, junto al Radio Comunista de este sector. Desarrolló toda la campaña en el frente del Guadarrama, siendo su jefe de Estado Mayor Cecilio Arregui. Contaba con el semanario “Victoria”. A primero de diciembre contaba con 576 milicianos, al mando de José Castelló.
  • El “Batallón Artes Blancas”, formado por el sindicato de panaderos de la UGT a fines de julio de 1936. 
En septiembre se incorporó al frente de Guadarrama, llevando como mandos al socialista Cebolla Huertas y al comunista Evaristo Gil, muerto en este frente a mediados de noviembre. A principios d diciembre contaba con 855 milicianos. En los días de la defensa de Madrid combate en el sector del Puente de Toledo, en la columna “Mena”, y también en Carabanchel. Permanecerá en este sector hasta fines de diciembre en que se traslada al frente de Húmera. En enero se incorporará a la columna “Rovira”, luchando, en febrero, en el parque del Oeste.
  • Los batallones “Leones Rojos”, formados por el Quinto Regimiento en colaboración con el Sindicato de Dependientes de Comercio. 
El primer batallón combate en el frente de Extremadura, integrado en la columna “Uribarry”, al mando del capitán Sáenz de Diego. A últimos de agosto la sociedad de Trabajadores de Vaquería y Despachos de Leche organiza otro grupo que combate en Peguerinos y posteriormente en Lozoya. Entre octubre y noviembre se forman cuatro nuevos batallones al mando de los comunistas Muñoz y Carretero y de dos socialistas. El mando general lo detentaba el comunista Martín. Uno de estos batallones marchará al frente de Guadalajara y los otros tres participarán en la defensa de Madrid. El batallón del comandante Muñoz luchará en el frente de Usera-Villaverde, junto al mandado por Vicente Alcalde. Otro destacamento de “Leones Rojos” actuará en la Casa de Campo, al mando del comandante Pedro Sánchez. A principios de diciembre los batallones “Leones Rojos” contaban con casi tres mil milicianos, al mando del comunista P. Martínez. La mayoría de sus fuerzas estaban en el frente de Madrid, en el sector Usera-Villaverde, en la columna “Prada”, donde permanecerá hasta finales de diciembre. En enero participan en el rechazo del ataque sobre la carretera de La Coruña. Al crearse el Ejército Popular, pasaron a formar parte de varias Brigadas: la 42ª, la 50ª y la 69ª.


  • El batallón “UHP”, formado en el Radio del PCE de Chamberí. 
El cuartel se habilitó en un antiguo colegio de monjas “visitadoras”, en San Bernardo, 99. A finales de agosto sale para el frente de Rascafría al mando de Julio Moragas. Desde la Sierra el batallón se traslada a Toledo y participa en el asedio al Alcázar. A mediados de septiembre muere Julio Moragas, en el frente de Talavera-Santa Olalla. En octubre cuenta con 788 milicianos, al mando de Francisco Planelles. Participa en la defensa de Madrid, en el sector de la Puerta de Toledo, integrado en la columna “Mena”.
  • El batallón “Radio Chamberí. 
Se le denomina también “Acero Chamberí”. Tenía su cuartel en Ríos Rosas, 1. En octubre salió para el Guadarrama. En noviembre luchará en el sector de la Casa de Campo con las fuerzas de Francisco Galán.
  • El batallón “Radio Norte”.
 Formado por el Radio Norte del PCE ante la amenaza de las tropas de África sobre Madrid. Participará en la defensa de la capital en el sector que manda el teniente coronel Ortega.
  • El batallón “Radio Sur nº 1”, formado por el Radio Sur del PCE. 
En noviembre participará en la defensa de Madrid en la Ciudad Universitaria, en el sector al mando del teniente coronel Ortega. Estaba al mando del comandante Carlos Romero Ino.
  • El batallón “Pacífico”, formado por el Radio Sur del PCE. 
Participará en la defensa de la capital en la Ciudad Universitaria, al mando de Carlos A. López. Antes de incorporarse a las nuevas Brigadas contaba con unos 450 milicianos. Parte pasará a formar parte de la Brigada “B”, la 69ª.
  • El batallón “El Águila”, formado por el Radio Delicias del PCE de Madrid, en colaboración con el sindicato de Cerveceros y del Hielo de la UGT.
 Estaba al mando el capitán Luis León. Participó en la toma de Toledo y en el asedio al Alcázar. Posteriormente combatirá en el frente de Guadarrama. A mediados de octubre contaba con 500 milicianos, tomando parte junto a las fuerzas de Líster en los combates de Seseña y Valdemoro. En noviembre participa en la defensa de la capital en la Ciudad Universitaria y después en Carabanchel integrado en la columna “Mena”. Antes de incorporarse a las nuevas Brigadas estaba formado por 638 milicianos, al mando del comandante Teófilo López.
  • El batallón “Félix Bárzana”. 
Formado en octubre para la defensa de la capital, con la contribución de la Federación Española de Trabajadores de la Enseñanza (FETE). Se incorporó en el sector de Usera, integrado en la columna “Prada”. Su primer comandante es Atienza, que muere pronto, pasando a mandar el batallón Francisco Ariza, maestro nacional. En diciembre contaba con unos 650 milicianos.
  • El batallón “La Pluma”. 
Fue organizado por el Grupo de Oposición Sindical de Empleados de Oficinas de Madrid como Brigada de trabajo para la defensa de Madrid. Un grupo se encuadrará en noviembre en la columna “Barceló”, llevando como comandante a Serafín Hernán. Después de las primeras batallas volverá a la retaguardia, permaneciendo un pequeño grupo en el sector de Pozuelo de Alarcón.
  • El batallón “La Montaña”. 
Formado en colaboración con el Sindicato de Albañiles de la UGT “El Trabajo”. Ocupó el cuartel que tenía el Quinto en Valdeconejos (Dehesa de la Villa). Su comandante fue Juan Espinosa.
  • Los batallones “Leningrado”, “Comuna de Madrid”, “Marinos de Kronstadt” y “Comuna de París”.
 Ante la amenaza de los sublevados sobre Madrid, el Quinto Regimiento desarrolla en octubre una amplia campaña para la defensa de la capital. Especialmente intensa es la campaña para la formación de cuatro batallones de choque, siguiendo el ejemplo de las primeras compañías de Acero. Los presidentes del sindicato metalúrgico “El Baluarte” y de la Sociedad de Albañiles de Madrid “El Trabajo” participan activamente en esta campaña. Los comandantes del Quinto Regimiento Oliveira y Nilamón Toral se encargarán de instruir a estas unidades. Del “Marinos de Kronstadt” apenas se forma una compañía, que sin instrucción se incorpora al frente de Carabanchel. A finales de diciembre saldrá para el frente el batallón “Leningrado” que con 500 hombres organizará la Comandancia del Este del Quinto en Lista, 29. Posteriormente pasará a ser el 3º de la Brigada Móvil de Choque. El 6 de noviembre estaba ya organizado el “Comuna de Madrid”, con unos 600 hombres. Se incorpora al frente de Carabanchel al mando del capitán Antonio Cabezas. Estaba integrado en la columna de “Mena”, en el sector del Puente de Toledo. Posteriormente combatirá en El Pardo, Los Barracos, Valdemorillo y Colmenarejo. Fuerzas de esta unidad formarán el núcleo de un batallón de la 25ª Brigada y otro de la 42ª. El batallón “Comuna de París” ocupó el mismo cuartel que el “Voluntarios de Andalucía”. En el “Comuna de París” se integra una compañía de milicias ferroviarias al mando de Narciso Julián. Combatirá el 8 de noviembre en la Casa de Campo, en el sector del Puente de los Franceses y después en el defendido por la columna “Mena”.
  • El batallón “Vanguardia Roja”.
 Se forma, en noviembre, con la colaboración del Sindicato de Hostelería en el cuartel que el Quinto tenía en San Bernardo, 14, al mando de Antonio Manuel Aguila. Participa en la defensa de la capital, en el sector de Boadilla del Monte. En diciembre de 1936 contaba con 666 milicianos.
  • El batallón “Estrellas Rojas”. 
Se empezó a formar en agosto en colaboración con la Federación Provincial de Grupos de Oposición Sindical. Se organiza un grupo que marchó al frente de Guadarrama. Posteriormente se incorporará al “Vanguardia Roja”.
  • El batallón “Cruz”. 
Se forma en noviembre con diversas fuerzas, al mando del comandante Cruz, comunista portugués, muerto en la batalla del Jarama. Formó parte de la columna “Ortega” en la Ciudad Universitaria, al igual que el llamado batallón Heredia, en memoria del comandante del “Asturias” muerto el 19 de noviembre en el asalto al Hospital Clínico.



Orgulloso de pertenecer
Al Quinto Regimiento
Creado por el Partido Comunista
con Líster y sus camaradas

Nuestro lema: luchar hasta perecer
destruyendo el fascismo desde sus cimientos
recordando a los idealistas
que dieron su vida por una sociedad más humana

Combatiremos a Franco y sus ejércitos fascistas
Y amanecerá una nueva era aunque caiga yo en el frente
Sembraremos nuevas flores con la sangre de los idealistas
que creen un manto rojo que perdure eternamente

Cuando el sol anuncie una nueva era
Se oirán nuevas canciones 
que anuncien nuevos cantos de revoluciones
con las nuevas flores que traerá la primavera

Comunista soy, hijo del proletariado
Comunista hasta morir, idealista convencido
Comunista, rojo, del pueblo un soldado
siempre fiel, siempre en la vanguardia del Partido

Siempre revolucionario, eternamente antiautoritario
Antifascista de por vida, antiimperialista por juramento
Daré mi vida por mis camaradas, por mi lealtad al 5º regimiento
Daré mi vida por ayudar a mis hermanos proletarios

Comunista siempre de por vida, vivo o muerto
Ese es mi juramento que defenderé con el fusil y la palabra
esperando que mi ejemplo y el de mis camaradas abra
nuevas puertas, nuevas alamedas y nuevos puertos

viernes, 28 de marzo de 2014

NO PASARÁN. LA BATALLA DE MADRID

Hoy finalizó la Batalla por Madrid. 

La capital de la República resistió 870 días sitiada (2 años y medio!) soportando bombardeos indiscriminados y ausencia de víveres, hasta que finalmente cayó en 1939, ante las tropas del golpista general Francisco Franco y sus aliados alemanes e italianos.

En 1937, en plena contienda, Madrid se defendía del paso de los nacionales y en las calles de la ciudad se colgaban pancartas con frases de conocidas figuras, como Dolores Ibárruri y su "No pasarán", que vociferó a través de las ondas de la radio.

Para la historia, el cartel desplegado en el castizo arco de la calle Toledo de la Plaza Mayor, con una frase que ya es un icono para cualquier resistencia antifascista a nivel mundial.

Un 28 de marzo, en 1939, las tropas del general Francisco Franco entraron en Madrid después de dos años y medio de asedio de la ciudad. La caída de la capital tuvo lugar justo cuatro días antes de la derrota definitiva del bando republicano en la Guerra Civil. Durante el conflicto, Madrid estuvo situada en pleno frente de guerra, por lo que la ciudad sufrió a una destrucción muy severa, sobre todo en los barrios situados en la zona más occidental.

Un poco de historia

Madrid el día 6 de noviembre era una ciudad desahuciada. las tropas de franco habían llegado a Carabanchel alto y campamento. ante el inminente peligro; el gobierno republicano se trasladó a Valencia dejando al general Miaja como encargado de la constitución de una junta de defensa, ordenándole que resistiera hasta conseguir una concentración de fuerzas en el valle del Jarama que cortase las comunicaciones y aislase a las vanguardias del ejército franquista. durante la madrugada del día 7 de Noviembre, el general Miaja y Vicente Rojo, a quién había nombrado jefe del Estado mayor de la Defensa, inician una vertiginosa carrera para la localización de los recursos humanos y materiales existentes y la organización de la defensa.

Desde el 6 de noviembre de 1936 empezó la esperada ofensiva sobre Madrid del general Varela , lo que provocó la tan discutida marcha del gobierno a Valencia y la constitución de una Junta de Defensa , que dirigió los destinos de la capital hasta  finales del siguiente mes de abril , con José Miaja , como encargado de ésta , y el teniente coronel Vicente Rojo  como jefe del Estado Mayor de la defensa de la capital . El día 9 de aquel mes ,después de avanzar las tropas sublevadas por la Casa de Campo y Carabanchel , fueron detenidas en la China , Orcasitas y Entrevías , por unidades que mandaba Líster , encargadas de la zona de Villaverde  y Entrevías , que , según P. Montoliú ( 2000 : 203 ) , llegaron a defender casa por casa , y donde " ante la eventualidad de que los milicianos no lograran frenar el avance , se aconsejó a las mujeres de estos barrios que pusieran agua a hervir por si había que lanzarla por las ventanas ".

La ciudad vive una intensa actividad propagandística por parte de partidos y sindicatos, que propugnan la resistencia de la ciudad. En la madrugada del día 7 el general Miaja y Vicente Rojo posicionan las tropas y dictan las primeras órdenes para defender la ciudad. Rojo supone que el ataque principal será por el sector comprendido entre los puentes de Segovia y Toledo: Las Brigadas Mixtas recién creadas, consideradas como fuerza de choque, serían colocadas en los lugares más sensibles.

En la zona de Usera se destruye una tanqueta de las tropas franquistas y al examinar el interior, entre las ropas de un oficial muerto, se encuentran unos documentos que son considerados de gran importancia por el teniente coronel Manuel Trucharte: era un copia de las órdenes de Varela para el ataque a Madrid.

Fijadas las cualidades de las fuerzas que iban a atacar la plaza y las posibilidades de todo tipo que en ellas concurrían, sólo nos resta sintetizar su orden de batalla, que era el siguiente:
Jefe: General don José Varela.
Tropas de primer escalón:
  • Ala izquierda: Columna 1. Tte. Coronel Asensio (la misión de la esta columna sería ocupar los edificios comprendidos por el Paseo de Moret, paseo de Rosales, calle del Marqués de Urquijo y calle de la Princesa para la base de partida del ataque a Madrid entrando por la Casa de Campo y el parque del Oeste ocupando la Cárcel Modelo y el cuartel de don Juan)
  • Columna 4. Tte. Coronel Castejón 
  • Columna 3. Tte. Coronel Barrón ( la misión de esta columna sería ocupar las calles de Marques de Urquijo, paseo de Rosales, Calle Ferraz, plaza de España y calle princesa trasladándose al aeródromo de Cuatro vientos, entrando por la Casa de Campo)
  • Ala derecha: Columna 2. Tte. Coronel Delgado Columna 5. Tte. Coronel Tella
Estas cinco columnas ofrecían una composición similar, a base de tres unidades de choque cada una (fuerzas moras o del Tercio), una batería de 75 o 105 y una compañía de Zapadores. Estaban a las órdenes del coronel Yagüe, jefe del Tercio de Extranjeros.

Tropas de segundo escalón:
  • Columna 6. Comandante Alonso.
  • Columna 7. Teniente coronel Bartomeu.
Tenían igual composición que las columnas de primer escalón.

Tropas de tercer escalón:

De composición más variada y con mayor dotación de Artillería y de unidades de base política: Falange y Requeté. Sus unidades se hallaban dislocadas en forma dispersa, cubriendo puntos sensibles de la retaguardia y en las líneas del Jarama y del Tajo. Con ellas se formarían dos nuevas columnas, las 8 y 9.

Tropas no encuadradas en las Columnas:
  • Columna de Caballería. Teniente coronel Monasterio. Disponía de escuadrones de
  • sables, 2 de armas de acompañamiento y una batería.
  • 2 Tabores de Regulares.
  • 16 Baterías de artillería 65, 105 y 155.
  • Compañías de carros de combate (1 de ligeros y 2 de pesados).
  • 2 Compañías de Zapadores.
  • Varias baterías de morteros de 81, ametralladoras antiaéreas, Mehaznias,
  • compañías de marinería y fuerza de la GC. Aviación de caza y bombardeo
  • (efectivos desconocidos).
  • Servicios diversos.
Podrían concurrir a la maniobra, además de las fuerzas citadas, las unidades que se estaban organizando en Toledo y Talavera y reservas o unidades encuadradas en el frente de la serranía.

Las columnas del norte y el oeste, fueron detenidas en Somosierra y el Puerto del León por las milicias y las pocas unidades militares fieles. Por el suroeste el rápido y sangriento avance a través de Extremadura y el valle del Tajo, podía haber llegado a las puertas de Madrid a finales del verano de 1936, pero Franco decidió desviarse hacia Toledo en una acción propagandística de “liberar” el Alcázar asediado. 

Las columnas de Varela y Yagüe llegaron a los pueblos más próximos a la capital y al extrarradio (Villaverde, Carabanchel, Cerro de los Ángeles…) Y ahí es cuando el Gobierno de Largo Caballero se marcha de Madrid, porque no creían que la ciudad pudiese aguantase la embestida.

Pero antes, en la misma mañana del 19 de julio, el general Joaquín Fanjul logró entrar con sus tropas en el Cuartel de la Montaña, por la zona de Príncipe Pío. Los republicanos situaron dos cañones en la calle de Ferraz y la Gran Vía y cientos de soldados y milicianos contraatacaron el 20 de julio. Así, la primera escaramuza de la Guerra Civil en suelo capitalino fue abortada, lo mismo que otros asaltos franquistas a otros cuarteles madrileños durante esos días, lo cual liquidó por el momento la intentona golpista en la ciudad.
Toma del cuartel de la Montaña

La reacción popular bajo la consigna del “No pasarán”, que popularizó la dirigente comunista Dolores Ibárruri, organizó la resistencia con la ayuda de los pocos militares de carrera que eran fieles a la República, destacando Miaja y Rojo. Se producirá un alistamiento en masa de los obreros y jóvenes de los partidos y sindicatos, se constituye el 5º Regimiento en Francos Rodríguez... La única experiencia militar que unos pocos tenían era el asalto al Cuartel de la Montaña en los primeros días de la sublevación. La mayoría no sabían nada de guerra y tuvieron que hacerla a vida o muerte.

El río Manzanares se anteponía a su pretendida entrada en la Capital en prácticamente todo su recorrido urbano, desde un poco antes de los límites con el monte del Pardo, por el norte, hasta los de Villaverde y Vallecas por el sur. Desde el Puente de San Fernando, entre las carreteras del Pardo y de La Coruña, hasta aguas abajo del Puente de la Princesa de Asturias o de Andalucía, por la que se salía y entraba a la ciudad por la carretera de Cádiz.

El rio Manzanares y los puentes que lo cruzan se convertirían en protagonistas destacados no solo de os combates durante el asalto frontal a Madrid en noviembre de 1936, así como a lo largo de todo el asedio que sufrió la capital hasta el final de la guerra. Sus orillas serían escenario de encarnizados combates y algunos puntos como el Puente de los Franceses o la Pasarela de la Muerte pasarían a formar parte de la leyenda de la guerra en Madrid.

Puente de los Franceses


De este modo, en las semanas siguientes el caos y una indudable euforia se apoderaron de Madrid, euforia que no era sino pánico para otros: comenzaron las incautaciones de edificios, los registros de domicilios y los paseos, eufemismo que escondía el asesinato impune e incontrolado tanto de facciosos como de simples religiosos, conservadores y supuestos desafectos a la República. En las calles, el ambiente era de revuelta radical y, mientras los anarquistas y miles de trabajadores llamaban a la lucha armada, los medios de producción y el poder político pasaron, de facto, a manos de las organizaciones obreras.

En pocos días , el ejército republicano abrió un nuevo frente en el sur de Madrid, en las proximidades del Jarama , sin buenos resultados, pero fue el 6 de febrero cuando las tropas sublevadas, no logrando el objetivo de cerrar la ciudad por el norte  , la intentaron incomunicar con Levante , para lo que iniciaron la batalla del Jarama , que narraremos brevemente con el fin de que puedan reducirse los graves daños que causó en Vallecas , sobre todo tomando en consideración que ambos contendientes utilizaron de forma determinante la aviación , llegando a participar 122 aviones , según  P. Montoliú. autor que describe del siguiente modo el teatro de operaciones :

Rojo reestructuró las unidades y concentró al sur de Madrid dos brigadas mixtas , mandadas por el Campesino y Líster y distintos batallones de las brigadas internacionales 11 , 12 y 14 , a las que se añadió la 15 brigada internacional que entraba en combate por primera vez .También fue trasladada a la zona la mitad de la artillería que existía en Madrid . La contraofensiva republicana se inició el 17 de febrero  .

Las tropas republicanas partieron de Vallecas, cruzaron el Manzanares y atacaron la Marañosa ; a continuación , se luchó en la zona comprendida entre Rivas - Vaciamadrid y Arganda y en el paraje conocido  como el Pingarrón , consiguiendo hacer retroceder a las tropas de Franco , si bien cuando se interrumpieron los combates el 28 de febrero , los soldados del general Orgaz  habían conseguido adelantar la línea del frente unos 20 kilómetros aunque no cortar la carretera de Valencia 
( 2000 : 212 ).

No pudiendo penetrar por esa vía a Madrid, las tropas franquistas intentaron hacerlo por Guadalajara  en el mes de marzo , pero tampoco esta operación surtió efecto , por lo que las líneas del frente de Madrid quedaron estabilizadas  tomando protagonismo las operaciones en el norte de la península.
En julio de1937 se inicia la batalla de Brunete  , bajo el mando de Miaja , con la dirección de Modesto y las divisiones de Líster  y El Campesino  la 11 Brigada Internacional y el 18°. cuerpo del ejército, que dirigía el coronel Jurado.

Del 7 al 23 de noviembre, fueron 16 días terribles los que duró la batalla de Madrid. Hubo muchos muertos en el frente de la casa de Campo, Usera, el Puente de los Franceses, Moncloa y la Ciudad Universitaria. También en los bombardeos sobre la población civil que inauguró el ejército franquista. Pero se produjo el milagro: Madrid resistió. Aquello sí que fue empoderamiento popular: las masas llegaron a hacer suya la razón de la esperanza.


La Quinta Columna

Así como al hacer la valoración de los medios propios juzgamos necesario decir algo del Estado Mayor y de la Junta de Defensa, ahora, en este análisis del factor adversario, nos sentimos obligados a considerar un elemento nuevo que aparece por vez primera en la historia militar, condicionando la situación de manera premeditada y organizada. Tal es la Quinta Columna.

En todas las guerras hubo quintas columnas; pero su incorporación al arte de combatir como factor integrante de la maniobra y de acción encuadrada en los planes es realmente una innovación que aporta a la belicología la Guerra de España. Forman la Quinta Columna los elementos que, encubiertos en el campo adversario, se mantienen positivamente organizados para participar de manera activa en la lucha, en condiciones de tiempo y espacio previstas, tan pronto como suene la hora de la decisión, tanto en las acciones que la preceden como en la rápida explotación del éxito, cuando éste se alcance.

Actúa esencialmente en el interior del campo enemigo y principalmente en su retaguardia, de tal modo que se desarticulen la organización, las posibilidades materiales de lucha y el manejo de los medios, se interfieran las comunicaciones, se desgaste o abata la moral, se reduzca la potencialidad y todo, en fin, quede desbaratado de una manera acorde con las tropas operantes para hacer más fácil, voluminosa, rápida y decisiva la derrota. Realmente es una columna operativa con fuerza y poder para actuar por la espalda sobre las tropas organizadas que mantienen noblemente la lucha en el frente.

No se trata de simples espías o saboteadores, de agentes desmoralizadores, ni de meros agitadores, sino de una malla fuertemente tejida, que se tiende sobre todas las actividades en las cuales se pueda restringir o anular la capacidad de acción, el poderío de las columnas combatientes o el de los comandos.

Esa Quinta Columna, que ya estaba montada en Madrid desde antes del comienzo de la guerra, según han revelado sus propios componentes, había fracasado al iniciarse el conflicto y durante los cuatro primeros meses de actividad bélica; pero ahora, cuando se trataba del asalto a Madrid, podía entrar en juego de manera decisiva, haciendo imposible que el Gobierno lograra lo que aún podía conseguir: la conservación de la capital.

Pues bien, en el caso de la defensa de Madrid, el peligro de la Quinta Columna resultaba patente, y no porque lo hubieran descubierto los defensores, sino porque el adversario lo había hecho público desde el comienzo de la guerra, a través de su prensa y propaganda; manifiesto y grave error, que provocó represalias sobre los sospechosos de pertenecer a ella.

En lo que se refiere a la batalla de Madrid, los indicios de que dicha columna estaba alerta se manifestaron el mismo atardecer del 6 de noviembre; pero su actividad quedó rápida y automáticamente cortada, por iniciativa de las tropas de Milicias que permanecían en los cuarteles de la capital. Después, durante la batalla, en razón del curso favorable que tuvo para los defensores, la actuación de la Quinta Columna careció de eficacia operativa, aunque supo mostrarse muy activa en algunos períodos, tratando de provocar la desmoralización y las deserciones entre los combatientes, así como desarrollando actividades informativas al servicio de las tropas atacantes.

De la existencia y presencia de la Quinta Columna tuvo el Comando de la Defensa información abundante y constante. Se reveló también a través de innumerables hechos de los que se hablará oportunamente, entre los que destacan el incidente de la Embajada de Finlandia y la explosión en la estación Diego de León del metropolitano.

Era notorio que potencialmente y aunque no estuvieran encasilladas, pertenecían a ellas muchas gentes de las derechas políticas y sociales residentes en Madrid; mas no por esto fueron objeto de represalias. Algunos fueron denunciados con fundamento, o por simples sospechas; los organismos de control los fichaban como «desafectos» y las fuerzas de orden público los vigilaban.

Otros permanecieron encarcelados durante la guerra o gran parte de ella sin más consecuencias; algunos, más hábiles, podían circular y actuar libremente con documentación que lograban a través de los amigos que ignoraban aquella circunstancia, o que aviesamente les facilitaban los propios quintacolumnistas incrustados en organismos militares y civiles, centros políticos de izquierdas, sindicatos, industrias, etc.; constituían una verdadera plaga que habría de salir a la superficie en los momentos de crisis.

Zonas de combate: Episodios de la Guerra

Madrid bombardeado

Desde la finalización de la I Guerra Mundial hasta el comienzo de la Guerra Civil Española, algo menos de 20 años, la aviación militar experimentaría un extraordinario desarrollo, no solamente en la calidad y potencia destructiva de los nuevos aparatos y armas, también se desarrollarían nuevas tácticas y estrategias aprovechando el extraordinario potencial que la aviación ofrecía. Entre estas nuevas posibilidades, la aviación ahora permitía castigar la retaguardia enemiga y objetivos civiles, y de esta forma debilitar la capacidad de resistencia de la población civil quebrando su moral. En noviembre de 1936 la ciudad de Madrid sería bombardeada de manera continuada por aparatos de la Legión Cóndor y de la Aviación Legionaria Italiana, convirtiéndose así en la primera gran ciudad del mundo, donde la moderna aviación pondría en práctica estos perversos métodos, antesala de los que se producirían en la II Guerra Mundial.

Los bombardeos aéreos, combinados con los de la artillería, continuarían durante toda la guerra.A partir de este momento no solo serán objetivos militares sobre los que se dirijan las viles bombas, sino que la población civil se convertirá en destino directo de aquellas. El objetivo es provocar la desmoralización y desesperación de los madrileños para obligar a la rendición. Sin embargo, el efecto provocado con tal medida será inesperado. Lejos de rendirse, los madrileños decidirán resistir con mayor ahínco si cabe contra los fascistas, popularizando la frase “No pasarán”, e incluyendo ahora de forma masiva a toda la población, incluso anteriormente indiferentes o incluso no demasiado amigos del bando republicano,  organizando juntos refugios y toda una red de solidaridad para hacer frente a los ataques. “Si es necesario destruiré Madrid” declaró Francisco Franco, justificando así sus ataques.Las consecuencias serían trágicas para la población civil, produciéndose centenares de muertos y un número aún más elevado de heridos. Los daños materiales serían muy cuantiosos, resultando afectadas más de 3500 fincas solamente entre los años 1937 y 1938, quedando centenares de ellas completamente destruidas. En algunos distritos, como el de Palacio donde se incluía el barrio de Argüelles, las fincas afectadas superarían el 75% del total.

El bando nacional sublevado celebró el año nuevo lanzando doce obuses contra la Puerta del Sol. Tampoco la Biblioteca Nacional o el Museo del Prado se libraron de las bombas demostrando la intención de los fascistas. Tan solo el barrio de Salamanca, residencia habitual de muchos de los simpatizantes del golpe militar, se libra de las bombas por orden directa de Franco. En enero del nuevo año se decreta la evacuación de Madrid, pero los madrileños hacen caso omiso de la orden y deciden quedarse masivamente en su ciudad, hasta las últimas consecuencias. En abril del 37 se decide paralizar la estrategia de las bombas ante la férrea voluntad de resistir de los madrileños con el balance de más de 1500 civiles muertos, entre ellos muchísimos niños, y cerca de un millar de edificios destruidos. Desde entonces la nueva estrategia consistiría en rodear Madrid para intentar acabar con los madrileños de hambre y desesperación.

Madrid bombardeado
La carretera de la Coruña

Tras el fracaso del ataque frontal a Madrid en el mes de noviembre de 1936, se sucederán una serie de combates entorno a la ciudad y más concretamente al noroeste de la misma, con la idea de cortar la carretera de La Coruña y así ampliar la base de partida para un nuevo intento de tomar la capital de la República.

El ejército sublevado había quedado rodeando la ciudad desde Villaverde y Carabanchel, pasando por la Casa de Campo y llegando hasta la ocupación de parte de la Ciudad Universitaria, retirándose sus posiciones hasta los pueblos de Villaviciosa de Odón y Brunete, conformando un primer frente que en apenas unos días y hasta el mes de enero de 1937 iría modificándose hasta su posterior establecimiento.

Entre los días 29 de noviembre y primeros del mes de diciembre comenzará el operativo para rectificar el flanco izquierdo de los atacantes con el intento de aliviar las posiciones en Ciudad Universitaria y Casa de Campo, así como alcanzar la carretera de La Coruña a la altura de la Cuesta de Las Perdices. No alcanzando los objetivos principales y apenas modificado el frente, salvo una pequeña aproximación en el sector de Pozuelo, se intentará de nuevo a mediados de diciembre de ese mismo año con un plan más ambicioso que ampliaba la zona de ataque e incrementaba notablemente las fuerzas implicadas en el mismo. El resultado no fue el deseado al no conseguir, como estaba previsto, alcanzar la Carretera de La Coruña y tan solo ocupar las poblaciones de Boadilla del Monte y Villanueva de la Cañada. Será al tercer intento y sobre el mismo terreno que el ataque anterior y reforzadas las tropas se partirá de lo últimos pueblos conquistados con la idea de ocupar los pueblos de Majadahonda, Villanueva del Pardillo, Las Rozas, Pozuelo y Aravaca, consiguiendo así el corte de la ansiada Carretera de La Coruña.

El 14 de diciembre se inicia el avance franquista, comienza así lo que se ha denominado la Batalla de la Niebla, por estar ésta muy presente a lo largo de los combates. Las tropas de Varela, tras jornadas de furiosos ataques y contraataques, conseguirán asegurar las conquistas de Boadilla del Monte y Villanueva de la Cañada, de donde ya no serán capaces de pasar. Era el 23 de diciembre de 1936 y el segundo intento de cortar la Carretera de La Coruña había fracasado nuevamente.

Los combatientes republicanos iban ofreciendo cada vez una resistencia más fuerte y organizada, perdían terreno, pero a cambio de infligir muchas bajas a los atacantes, defendiendo correosa y obstinadamente las posiciones y contraatacando con decisión cuando tenían ocasión. Por su parte, las fuerzas franquistas habían fracasado dos veces en sus objetivos, pero no estaban dispuestas a renunciar. Eran tropas muy fogueadas, con una gran experiencia de combate y, a pesar de las muchas bajas sufridas, sobradas de decisión y coraje. Ambos bandos, conscientes de lo mucho que se estaban jugando en el noroeste madrileño, habían ido incrementando sus fuerzas, consolidando, dentro de sus posibilidades, sus respectivos frentes.

Las operaciones comenzaron el día 3 de enero de 1937 y se desarrollarán hasta el día 8 del mismo mes, en que se ocupan los cerros del Águila y La Ermita, la Cuesta de Las Perdices y la Colonia de Valdemarín, protagonistas de esta nueva Ruta de Madrid en Guerra.

El 3 de enero los franquistas rompen nuevamente el frente. Conquistan Villafranca del Castillo, Majadahonda, Las Rozas, el Plantío y avanzan sobre Madrid por la Carretera de La Coruña para enlazar con las tropas que atacan Pozuelo y Aravaca, pueblos que serán ocupados los días 7 y 8 de enero respectivamente. El día 9, con la conquista de la Cuesta de las Perdices y el Cerro del Águila, la ofensiva franquista se detiene. Los contraataques republicanos de los días siguientes, a pesar de algunos éxitos puntuales, no lograran expulsar al enemigo de sus posiciones conquistadas y finalmente, el 16 de enero de 1937, la Batalla de La Carretera de La Coruña llega a su fin.

El corte de la Carretera de La Coruña constituía un objetivo primordial para los franquistas, por ello, a principios de enero de 1937 volverían a intentarlo. Entre ellos, posiblemente alguno pensaría en el clásico dicho: “a la tercera va la vencida”. Para ello concentrarían la fuerza más grande empleada hasta aquél momento: la División Reforzada de Madrid, unos 25.000 hombres, apoyados por una importante masa artillera y aviación al mando del general Orgaz, a la que se sumaban los efectivos de la Legión Cóndor alemana. Frente a esta fuerza los republicanos tenían desplegadas en el terreno a la 8ª y 5ª División, fruto de los esfuerzos del mando de la defensa de Madrid por militarizar a las milicias y dotarse de un ejército profesional, pero cuya organización no se había finalizado por completo, contando por ello con numerosas carencias.

Las tropas franquistas habían logrado avanzar unos 20 kilómetros, conquistando media docena de pueblos y alcanzando la ansiada carretera de La Coruña, ocupándola desde Las Rozas hasta la Cuesta de las Perdices. De esta manera lograban asegurar su flanco izquierdo. Los republicanos, una vez más, habían salvado la capital y, aunque la carretera había sido cortada, quedaba garantizada la comunicación con las guarniciones y los suministros de la sierra por las carreteras secundarias que atravesaban el Monte de El Pardo. La batalla, que había durado cerca de un mes y medio, había supuesto un increíble desgaste para ambos bandos. El número de bajas, como siempre, resulta problemático. Algunos autores hablan de varios miles, entre los muertos, heridos, desaparecidos y prisioneros de ambos bandos. Sea o no exagerada esta cifra, no cabe duda de que fueron muchos cientos los que cayeron para siempre en aquellas jornadas de frío, niebla, furia y fuego.



Casa de Campo

El día 8 de noviembre se realizó un intenso bombardeo de la orilla izquierda del río Manzanares, entre el puente de san Fernando y el puente de la Princesa. La resistencia de los republicanos impiden a las columnas de Asensio y Barotomeu avanzar, aun así han tomado la mayoría de los puntos estratégicos del parque: Casa Quemada, el Cerro de Garabitas, Cerro de las Canteras y Cerro del Cementerio.

La Casa de Campo donde sufrió más fue en su patrimonio monumental, destruyéndose edificios tan emblemáticos como la Iglesia de la Torrecilla, la propia Torrecilla, la Casa de Labor, el Cementerio, la Casa de Vacas, el Cuartel de la Guardia Civil de Rodajos, las instalaciones del Hipódromo y Tiro Pichón y las casas en general que ocupaban los guardas y porteros que de alguna manera quedaron afectadas y después de la guerra reutilizaron el material que quedaba de ellas.




En el conocido como Vértice Paquillo, antes de pasar propiamente hoy a la Casa de Campo desde el Batán pues están en la zona de parque al otro lado de las vías del tren, encontramos los restos de dos bunkers. También veremos restos de edificaciones militares en las proximidades del puente de La Culebra. En el cerro Garabitas, en torno a la zona actualmente ocupada por la torre de vigilancia forestal, podemos apreciar lo que fueron líneas de trinchera:  Este cerro fue elegido por el bando nacional durante la Guerra Civil para bombardear Madrid entre los años 1936 al 1939.

Los dos cerros que forman el Cerro de Garabitas sirven de división a los cuarteles los Pinos, Torrecilla y Cobatillas. Su nombre está ligado en el imaginario popular a la Guerra Civil de 1936-39 al convertirse en un lugar privilegiado de observación y ataque con artillería, tanto de la Casa de Campo como de Madrid por parte de las tropas sublevadas. En sus laderas aún permanecen los surcos de las trincheras y edificaciones donde es muy normal encontrar restos de munición.

Cerro Garabitas

El Batallón Dabrowski, integrado por voluntarios polacos, se situó en la zona de Villaverde junto con el Quinto Regimiento, al mando de Enrique Líster; otros batallones se repartieron por toda la Casa de Campo. Los republicanos frenaron así a los franquistas, y los pocos legionarios que lograron cruzar el puente de los Franceses y el de Toledo serían asimismo repelidos por la Brigada Mixta comandada por los oficiales republicanos José María Galán y Carlos Romero. Al mismo tiempo, el Partido Comunista y sus asesores soviéticos recorrieron la capital arengando a la ciudadanía, para que nadie tirase la toalla en una hora tan crítica para la República. Al día siguiente, el 9 de noviembre, los soldados de Varela intentaron una segunda incursión por el barrio de Carabanchel, pero fue nuevamente en vano.

Parque del Oeste

El Parque del Oeste cuenta con apenas cien años de historia, siendo uno de los más bellos y singulares de Madrid. Seguramente la mayoría de las personas que pasean por él desconozcan que durante la Guerra Civil el parque se convertiría en primera línea de frente de batalla, quedando dividido en dos zonas, estando las trincheras y las alambradas de ambos contendientes separadas en algunos lugares por escasos metros.

Este ahora plácido lugar sería escenario de intensos y sangrientos combates durante la Batalla de Madrid en noviembre de 1936, siendo uno de los lugares elegidos por las fuerzas del general Franco para realizar su ataque frontal sobre la capital. Por este parque habrían de subir alguna de las unidades que posteriormente tendrían que avanzar por las calles del barrio de Argüelles hacia el centro de la ciudad. La tenaz resistencia de los defensores de Madrid hizo fracasar este ataque, pero no impidió que los atacantes ocuparan diversas zonas del parque, donde permanecerían hasta el final de la contienda, registrándose durante ese largo periodo numerosos combates y golpes de mano que pretendían desalojar de sus posiciones al contario, o bien consolidar las propias. Tras tres semanas de lucha los asaltantes no conseguirían su objetivo, pero si conseguirían ocupar parte de la Ciudad Universitaria, así como del Parque del Oeste. Tras el intento fallido de asalto de noviembre del 36 el parque quedaría repartido entre ambos contendientes, continuando los combates y escaramuzas, con mayor o menor intensidad, durante prácticamente todo el transcurso de la guerra, lo que acabaría convirtiendo este apacible lugar en un auténtico campo lunar como atestiguan las imágenes tomadas tras la contienda. La gran mayoría de monumentos y otras construcciones, salvo puntuales excepciones, quedarían destruidos durante la guerra, y sus ruinas serían demolidas tras la contienda. Curiosamente algún monumento sobreviviría a la guerra, pero no así al nuevo régimen que ordenaría destruirlo. El parque sería nuevamente replantado, y nuevos monumentos ocuparían el lugar de los desaparecidos.

Fortines en el parque del Oeste

20 de abril de 1938. En el Parque del Oeste, a las 2:30 de la madrugada, se lanzan al ataque tropas de la 40ª BM, tras una intensa preparación artillera y la voladura de tres minas en el parque (con un total de 15 toneladas de carga) y otras tres en el Instituto de Higiene y el Asilo de Santa Cristina. 
La defensa corre a cargo del capitán Antonio Vaquero Santos, jefe de la 1ª Cía. del VI Tabor de Alhucemas, y sus subordinados el teniente de Infantería Emilio González Herrero y el alférez Juan Martín Vallejo. 

El primero reúne los pocos hombres de su sección que no quedaron completamente sepultados y logra repeler la primera oleada de asaltantes. Morirá pocos minutos después en la voladura de otra mina. 
Algunos soldados combaten semienterrados, como José Varela Sánchez, que se negó a ser asistido hasta finalizar los combates. 

Vallejo, herido por una de estas explosiones, logra reunir 10 hombres, algunos sin fusiles, y rechazan hasta tres empujes enemigos en un intenso combate cuerpo a cuerpo, llegando a avanzar a las trincheras enemigas, e incluso alcanzar el monumento a los Héroes Coloniales, hasta que se le ordena retirarse por la imposibilidad de mantener la posición. 

El contraataque se realizó con ayuda de ingenieros y artilleros, que repararon las comunicaciones tras haber cruzado la pasarela de muerte de día, bajo fuego enemigo. 

Las bajas ascendieron a 39 muertos, 42 desaparecidos (se supone que sepultados) y 91 heridos. 
Por estas acciones se concedió la Medalla Militar individual al Alférez Emilio González Herrero (a título póstumo) y al Alférez Juan Martín Vallejo. A la 1ª Compañía del VI Tabor de Regulares de Alhucemas nº 5 se le otorgó la Laureada colectiva, y al capitán Antonio Vaquero Santos, la Laureada individual.

Ciudad Universitaria

Las tropas insurgentes llegaron a los barrios del sur de Madrid en noviembre y desde entonces comenzó el asedio de la capital que duró hasta el final de la guerra y que situó su frente estable en la Ciudad Universitaria.

La lucha se concentró primero en la Casa de Campo, luego en la Universitaria y contó con la llegada a la Facultad de Filosofía y Letras de la XI Brigada Internacional, al mando de Kléber, que preparó allí su cuartel general. Los enfrentamientos fueron cada vez más potentes y las tropas moras llegaron a la Escuela de Arquitectura. Poco a poco se consolidó esa posición que permitió a los atacantes avanzar hacia el Asilo de Santa Cristina, la Casa de Velázquez y la Escuela de Agrónomos. Desde allí, alcanzaron el Clínico.  La previsión era inaugurar el Hospital Clínico en el mes de octubre de 1936, coincidiendo con el primer centenario del traslado de la Universidad Complutense de Alcalá a Madrid.

En abril de 1936 el Clínico estaba prácticamente concluido, pero el estallido de la Guerra Civil convirtió el edificio en un frente de guerra en el mes de septiembre, cuando los dos bandos se enfrentaron en el límite noroeste de Madrid.  La batalla duró desde el 15 hasta el 23 de noviembre de 1936, tras varios intentos fallidos de cruzar el Manzanares. Los edificios del campus se disputaron entre ambos bandos causando numerosos desperfectos en las facultades y en sus bibliotecas. El Hospital Clínico San Carlos quedó prácticamente destruido por la crueldad de la batalla, los soldados iban matando planta por planta y habitación por habitación, lo que propició muchísimas bajas.

El día 15, los anarquistas que dirigía el mítico Buenaventura Durruti entraron en combate, pero se encontraron con el fuego cruzado de las ametralladoras marroquíes. Su escasa preparación les hizo vacilar y retroceder, un fracaso que enfureció a su líder, que los obligó a contraatacar apenas unas horas después, esta vez con mayor coraje y éxito. Entretanto, la columna del franquista Asensio consiguió llegar al Manzanares sin hallar oposición ni resistencia, y el 16 de noviembre se corrió la voz de que los “moros” ya estaban en la Ciudad Universitaria. Ese día y el siguiente, milicianos y tropas rebeldes lucharon cuerpo a cuerpo para tratar de ocupar las plantas del Hospital Clínico. Junto a los brigadistas y los anarquistas, también combatieron muchos simples ciudadanos de todo oficio y condición, armados para la excepcional circunstancia.

El día 17 de noviembre se produjo el segundo momento decisivo del avance de las tropas atacantes. A primera hora de la mañana la aviación atacante castiga la zona de paseo de Rosales, Moret y las dos orillas del Manzanares. La columna de Asensio, desde la Escuela de Agrónomos, tomó el Asilo de Santa Cristina y atacó por primera vez el Hospital Clínico, edificio en cuyo interior se luchó de forma encarnizada.

El 16 de noviembre, y después de tomar la Casa de Velázquez, la columna del general nacional Asensio Cabanillas toma la Escuela de Ingenieros Agrónomos, y posteriormente se adentra en la Facultad de Filosofía y Letras, importante punto de control por poseer una de las más grandes bibliotecas de España en aquel tiempo. Sin embargo, la XI Brigada Internacional no iba a permitir esto, y combatió a los sublevados en el interior del edificio. Los libros fueron absolutos protagonistas en esta fase de la batalla, pues muchas estanterías fueron utilizadas como parapetos, pudiéndose ver hoy en día las marcas de balas en algunos ejemplares. Desatada a lo largo de las cinco plantas de la Facultad, la batalla por la conquista de este punto de control se saldó con una victoria republicana, quedando instaurado el cuartel general de la XI Brigada. Los nacionales, al mando de Asensio, no se rindieron, y alargaron la batalla en el edificio durante varios días más. Las aspilleras, hechas con libros, fueron un factor bélico determinante para la defensa de este sector por parte del bando republicano. La guerra continuaría por otras Facultades, siendo Filosofía un fuerte punto de resistencia para los gubernamentales.

Durante el decimotercer día de combate, las tropas del Bando Sublevado lograron ocupar el Cerro de Garabitas, situado en la Casa de Campo, pudiendo acercarse así a la orilla del Manzanares. En el transcurso de este día, también tuvo lugar el primer gran enfrentamiento aéreo en el cielo de Madrid. Sobre el Paseo Pintor Rosales, 13 Fiat CR.32 Chirri, pilotados por 9 italianos y 4 españoles, se enfrentaron a 14 Polikarpov I-15 Chato tripulados por pilotos soviéticos y españoles. La victoria se saldó a favor de la aviación del Bando Nacional que, al regresar a la base, avistaron y atacaron a 5 bombarderos Tupolev SB Katiuska, que se encontraban bombardeando Getafe a 5.000 metros de altura.

Del 15 al 17 de noviembre, los combates tuvieron lugar en la Ciudad Universitaria, concretamente en las inmediaciones de las instalaciones del Hospital Clínico. Para los soldados que componían las filas republicanas, defender Madrid suponía la salvación de la España Republicana.


Tras las primeras maniobras exitosas de Varela, Vicente Rojo y el general Miaja prepararon una contraofensiva, ordenando a las columnas catalanas atacar a las plazas de las tropas nacionales, apoyándose en la XI Brigada Mixta de Kléber, en la IV Brigada Mixta y en un batallón del V Regimiento. No obstante, en esos momentos, Asensio acababa de tomar la Escuela de Ingenieros Agrónomos, a través de la carretera de La Coruña, en las inmediaciones de la Puerta de Hierro.

El coronel García Escamez y Varela, mandaron el día 17 de noviembre a sus tres columnas a tomar el Hospital Clínico. El avance comenzó a las 9 de la mañana, dando lugar a una serie de cruentos y fieros enfrentamientos por cada centímetro de terreno, llegando a darse lucha cuerpo a cuerpo. Contando con el apoyo de la artillería y de la aviación,  las tropas nacionales sobrepasaron y desbordaron a las republicanas, demostrando una gran efectividad y contundencia. Como resultado de estas acciones, Asensio tomó el Asilo de Santa Cristina y el Hospital Clínico, Delgado Serrano la Fundación del Amo y el Instituto Nacional de Higiene, Barrón la Residencia de Estudiantes y parte del Parque del Oeste. Algunos regulares que hicieron una incursión sobre el Paseo del pintor Rosales, fueron rápidamente derribados por tiradores republicanos.

Surgió así en ambos bandos la figura de los «topos humanos» o «destripacerros»,  cuya labor era trabajar «bajo tierra» minando las posiciones enemigas o localizando las cargas explosivas ocultas de sus enemigos. El Ejército Republicano, contó con el Batallón de Servicios Especiales del Ejército del Centro, que operaban en Carabanchel y en el Parque del Oeste, colocando cargas de manera sistemática y exhaustiva de entre cuatro y diez toneladas que eran capaces de destruir edificios enteros. Dicho Batallón, renombrado más tarde como Batallón de Minadores nº1, también llevó a cabo labores de construcción de galerías de contramina.

Por parte de las tropas nacionales, trabajaron en Ciudad Universitaria los hombres de la 7ª Compañia del 7º Batallón de Zapadores, acompañados  desde noviembre de 1937 de la 8ª Compañía de Minadores del capitán Luis Barber. En verano de 1938 se constituiría el Grupo de Minadores del I Cuerpo de Ejército que aúnaba a todas las compañías de especialistas en minas que había en Madrid.

Este uso de las minas por ambos bandos, no hizo más que destruir un gran número de estructuras tanto de la Ciudad Universitaria como de Madrid en general, sumiendo la ciudad prácticamente en ruinas. Se detonaron más de 200 minas en la zona de Ciudad Universitaria, el Parque del Oeste, Moncloa y Argüelles. En cuanto a bajas, las más numerosas se cuentan en las filas del Bando Nacional, cifrándose en 798 con 314 muertos.


Con los bombardeos de las últimas fases del conflicto, el Ejército Popular de la República, además de Emilio Kléber y su XI Brigada Internacional, resistieron atrincherados antes del derrumbamiento total de los frentes, en marzo-abril de 1939. Moncloa, y las Facultades de Medicina y Filosofía, fueron los últimos reductos del ejército republicano, antes de verse superados por el empuje de los sublevados.

Tras la Guerra Civil, el 40% de la estructura del edificio fue destruida, conservándose el salón de actos y los módulos aledaños. Así, se pudo proceder a la reconstrucción de la Facultad de Filosofía y Letras. 
Trincheras republicanas en Ciudad Universitaria (1937) 


Tetuán

Tetuán, barrio obrero de Madrid, de traperos, comerciantes; cobijo de aquellos que partieron a la Guerra de África en 1860, del que hace honor su nombre, aunque no llegara a hacerlo su deseada entrada a la capital. De los que lucharon por España en la Guerra Civil (1936-1939), aquellos que ponían la mano en el fuego y se quemaban, pero aguantaban, hacinados en 30 metros cuadrados. Y mismo cobijo para los que vienen, ahora, con propósito de echar raíces. Barrio de culturas.

El cine pasó a ser también sede para la celebración de mítines políticos de cualquier signo, lo que de vez en cuando originaba alguna trifulca en las inmediaciones. Por el Europa pasarían intelectuales como Unamuno, pero sobre todo políticos, como La Pasionaria, Santiago Carrillo, Francisco Largo Caballero o José Antonio Primo de Rivera, que expusieron desde aquel escenario encendidos discursos, que dan cuenta del convulso momento que vivía la República.

Especialmente significativo fue para la Falange, ya que fue éste el escenario de un importante discurso de su líder el 2 de febrero de 1936. Aquel fue el día en que se cantó por primera vez el “Cara al sol”, ante un aforo “completamente lleno” en un acto que se simultaneó con otro en el Cine Padilla, donde comenzó el propio José Antonio, antes de trasladarse a Bravo Murillo: “Si después del escrutinio trataran los enemigos de España de asaltar el poder, Falange, sin fanfarronadas pero sin desmayo, estaría en su puesto, como ayer, como siempre”, clamó desde las tablas.

Poco antes, en 1934, el socialista Francisco Largo Caballero ya había hecho en el Europa un llamamiento a la revolución, y meses antes del inicio de la contienda volvió a insistir sobre el mismo escenario: “La transformación del país no se puede hacer echando simplemente papeletas en las urnas (…) estamos ya hartos de ensayos de democracia; que se implante en el país nuestra democracia”.

Al comienzo de la Guerra Civil, el Cine Europa fue inmediatamente incautado por milicianos anarquistas, y convertido en Ateneo Libertario de Tetuán y cuartel de las milicias confederales. En sus sótanos se instaló una de las checas más temidas de la capital, organizada para controlar la represión contra los sublevados, y a su mando se colocó el pistolero anarquista Felipe Emilio Sandoval Cabrerizo, “el doctor Muñiz”, a quien se atribuye la matanza de la Cárcel Modelo. Curiosamente, uno de los últimos asesinatos de Sandoval fue el del bibliotecario de Chamberí y afiliado a la CNT, Florián Ruiz Egea, acusado de quintacolumnista. En la actualidad, Ruiz Egea da nombre a la Biblioteca Pública ubicada en Raimundo Fernández Villaverde.

Cine Europa

Después del asalto y la toma del Cuartel de la Montaña, en los días siguientes al 18 de julio de 1936, los integrantes de las Milicias Antifascistas Obreras y Campesinas (MAOC) de Cuatro Caminos requisan el Convento y Colegio Salesiano de la calle Francos Rodríguez nº 5, del que habían huido los religiosos salesianos temerosos por sus vidas, ante las iras de las milicias populares en respuesta al alzamiento militar contra la República. Tras esta requisa las Milicias se instalan en el mismo, tomando el nombre de Quinto Regimiento.

Aquella tarde Tetuán fue víctima de la aviación fascista. Parte de esta memoria visual se conservó en el conocido como "el archivo rojo" (en referencia al general Vicente Rojo, Jefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa y principal artífice de la defensa de Madrid). Se trata de un conjunto de más de 3.000 fotografías creado por la Junta de Defensa de Madrid con el fin de denunciar los desastres de la Guerra Civil.

En la mañana del miércoles 16 de diciembre de 1936, 31 bombarderos y 25 cazas nacionales fueron avistados en el norte de Madrid. Volaban más bajo que de costumbre.

Los madrileños no tardaron en identificar a parte de los aviones que conformaban la temible formación aérea. Entre ellos se encontraban los bombardeos Junker 52.

Conocidos como las "pavas" o las "tres viudas", por volar en formación de tres, los grandes trimotores alemanes transportaban en su interior bombas de gran peso, con un inmenso potencial destructor.  Cuando la escuadra de 20 aviones republicanos ("los chatos") les dio alcance, muchos contemplaron asombrados la intensa batalla aérea entre los cazas de ambas aviaciones que tuvo lugar entonces en el cielo de Madrid. 

Los vecinos de Tetuán tenían otra tarea más urgente que llevar a cabo: buscar a sus familiares y amigos entre los escombros de sus viviendas y calles. 

Bombardeo de Tetuán

Durante la Guerra Civil la plaza de toros se utilizó como depósito de pólvora. Una degradación que llevó a que en agosto de 1936, se produjese una enorme explosión que la destruyó por completo. En el abandono estuvo hasta los años 80, cuando se erigió en el solar un edificio de viviendas en forma de U, en el 297 de Bravo Murillo. Pese al paso del tiempo, y a la desaparición de muchos de los que entonces asistieron a tardes de gloria taurina en Tetuán, no son pocos los que aún hoy se refieren al lugar como “la plaza de toros”.
Plaza de Toros de Tetuán


Las imágenes y la información del bombardeo tuvieron un eco importante en la sensibilidad artística y obra de varios pintores. Entre ellos, en Picasso.

Para la composición de la viñeta 17 del grabado Sueño y mentira de Franco, expuesto junto al Guernica en el Pabellón Español de la Exposición Internacional de París de 1937, el pintor malagueño se inspiró en una de las sobrecogedoras fotos del bombardeo de Tetuán, en la que el cuerpo de una mujer y su hijo sobresalen entre otras víctimas (Moreno, 2018).

Picasso no fue el único artista en llevar la huella del bombardeo de Tetuán a la exposición de 1937. Los pintores Jesús Molina García de Arias y  Santiago Pelegrín mostraron en la capital francesa sus respetivas obras: Madrid, Tetuán de las Victorias y Bomba en Tetuán. La primera de ellas forma parte hoy en día de los fondos del Museo Reina Sofía, y la segunda se puede contemplar en el Museo Nacional d'Art de Catalunya.

Tetuán comenzaría a ser tenida en cuenta tras la Guerra Civil con El Plan General de Ordenación Urbana de Madrid debido a su estado de destrucción, convirtiendo el Paseo de la Castellana en eje de unión con el centro y sus alrededores.

Dichos refugios se diseñaron contiguos, con un tamaño de 55 metros cuadrados, puertas blindadas y salidas independientes a unas antecámaras comunes con escaleras de acceso. El muro de contención quedaba justo debajo del altar mayor, protegido por otro muro de hormigón armado.

El refugio estaba pensado para albergar en caso de bombardeo a los 70 miembros de la congregación (más otros 30 “habitantes eventuales”). El proyecto, quizá poniendo paños calientes, especificaba que en caso de producirse un bombardeo “habiendo gran número de feligreses en el templo”, estos podrían escapar por una de las cuatro salidas de la iglesia a la calle para dirigirse al refugio más cercano.

Usera

Surgido durante los años 1920 y 1930 gracias a la iniciativa inmobiliaria del coronel Marcelo Usera, militar y hombre de negocios, propietario de parte de los terrenos entre el río y el por entonces municipio de Villaverde, el nomenclátor de 1930 registraba una población de 2103 habitantes, la mayor parte de los cuales eran obreros y pequeños artesanos, y 648 edificios, repartidos entre viviendas modestas y diversas instalaciones industriales establecidas hacia el este, aprovechando la proximidad de la línea férrea hacia La Mancha y Andalucía, y de la carretera a San Martín de la Vega.

Durante la Segunda República, el gobierno municipal, a iniciativa de Máximo Carazo, emprendió una serie de actuaciones para la creación de las infraestructuras como alcantarillado y empedrado de calles, y servicios básicos, con el suministro de agua y electricidad y particularmente, el transporte que quedó asegurado por la línea de tranvía Usera-Legazpi-Plaza de Cibeles y la de autobús con la calle de Toledo.

El barrio de Usera antes del golpe de estado de julio del 36 era un enorme terreno dedicado a la agricultura de secano (trigo y cebada), con algunos parajes habitados y aislados de casas bajas con huertas abastecidas con norias. El terreno pertenecía en parte al municipio de Villaverde, al de Carabanchel y al de Madrid. Existía un basurero y un quemadero de basuras. Como el resto de la periferia madrileña Usera creció sin ninguna norma urbanística, sin infraestructuras básicas. Con la Segunda República se denominó como barrio de Usera a todo este sector, se llevaron a cabo las obras de alcantarillado, alumbrado, pavimentación, etc. y se inició la construcción de las llamadas casas baratas y el grupo escolar Marcelo Usera. Había un autobús que unía el barrio con la calle Toledo y un tranvía hasta Cibeles. La mayor parte de las calles ya estaban abiertas antes de la guerra, aunque todavía quedaban muchos solares sin construir. Usera fue prácticamente destruida en la guerra civil.

En la batalla de Madrid iniciada en noviembre de 1936, la línea del frente vino a constituirse en el corazón mismo del barrio, en el emplazamiento elevado de la llamada colonia del Zofío, a unos centenares de metros del río, quedando luego estabilizada por ambos bandos mediante la construcción de trincheras y fortificaciones en los edificios, la mayoría de los cuales quedarían derruidos tras los años de contienda.

Usera funcionó como una zona de primera línea de guerra tras la Batalla de Madrid, con combates intensos en zonas como el Vértice Blanco y pradolongo, bajo el mando republicano de unidades como la 36 Brigada Mixta.

El Frente de Usera fue un episodio bélico de la guerra civil española ocurrido durante la defensa de Madrid ubicada en el distrito madrileño de Usera. El frente era una extensión de terreno que iba desde Carabanchel hasta Entrevías e inicialmente defendida por el Comandante Líster y Valentín González, 'El Campesino'. El objetivo principal de los atacantes era la entrada a Madrid por Moncloa, produciéndose un fuerte combate en la zona de la Ciudad Universitaria de Madrid, pero el frente se extendía a lo largo del tramo urbanizado del río Manzanares. A pesar de ser un objetivo secundario el frente de Usera tuvo una fuerte actividad desde el 8 de noviembre de 1936. Durante el transcurso de la batalla, ya en el año 1937, se produjeron ejecuciones como las del Túnel de la Muerte, llevadas a cabo por efectivos de la 36.ª Brigada Mixta del Ejército Popular.


El "Túnel de la Muerte" de Usera fue un lugar de detención y asesinato de al menos 70 personas entre 1937 y 1938, situado en la línea de frente de la Guerra Civil en Madrid. Investigaciones de GEFREMA han documentado esta zona, marcada por intensos combates, y sus rutas suelen visitar vestigios del frente en Usera y el Parque Lineal del Manzanares. 

Túnel de Usera

Municipios anexionados a Madrid tras la Guerra

Madrid tras la Guerra Civil (1939) vivió una profunda transformación marcada por la destrucción, la escasez y una expansión descontrolada hacia la periferia. Entre 1948 y 1954, trece municipios limítrofes (como Carabanchel, Vallecas, Chamartín, Hortaleza y Barajas) fueron anexionados para absorber el crecimiento poblacional, incrementando la superficie de la capital casi un 800%

Hortaleza

El 12 de abril de 1931 se celebraron elecciones municipales en España, que desencadenaron en el fin del reinado de Alfonso XIII y la instauración de la Segunda República Española. Los partidos republicanos consiguieron mayoría en 43 de las 52 capitales de provincia. Madrid no fue una excepción, ganando en votos la candidatura republicana a la monárquica en los 10 distritos electorales en los que estaba dividida. En Hortaleza, como en el resto de municipios, se nombró una Comisión Gestora Municipal Republicana hasta la convocatoria de las nuevas elecciones el 20 de abril de 1931. De ellas salió elegido alcalde Rafael Ortega López. Su mandato se caracterizó por las dificultades que existían por el paro obrero, el problema con el suministro de agua y los conflictos con la iglesia. En esta época se construye el lavadero municipal de la actual calle Mar de Kara que aun conservamos en perfecto estado. En las elecciones municipales de 1933 fue de nuevo elegido Rafael Ortega López, aunque dimitió posteriormente siendo sustituido por Jonás Aragoneses Molpeceres, que a su vez presentó su dimisión, resultando elegido Andrés Molpeceres Barceló. 

Tras el cambio de gobierno nacional con la llegada del ejecutivo conservador fue destituido el alcalde debido a la participación del pueblo de Hortaleza en la Huelga General Revolucionaria de 1934, siendo nombrado por el Gobernador Civil Mariano Morales de la Fuente. No obstante Andrés Molpeceres volvió a ocupar la alcaldía con el nuevo gobierno nacional del Frente Popular resultante de las elecciones generales de 1936, que decidió restituir a los representantes municipales previos a la destitución de 1934. 

Fue escenario de combates y retaguardia republicana, destacando el asesinato del secretario municipal en 1936, la incautación de conventos, y fuertes enfrentamientos internos en marzo de 1939 en la Huerta de la Salud


Carabanchel

El 6 de noviembre las tropas nacionales  del general José Enrique Varela entraron y ocuparon Carabanchel Alto, provenientes de Leganés y Alcorcón. Las escasas milicias republicanas estaban concentradas principalmente en los alrededores del Instituto San José, y en pequeñas trincheras en la entrada de la actual Avda. de Carabanchel Alto. Fueron vencidas fácilmente por las fuerzas nacionales. Debido a este avance, el presidente del gobierno de la II República, Largo Caballero, decide trasladar el Gobierno a Valencia.

Las primeras víctimas de la guerra civil en Madrid son en Carabanchel (1936)


La primera víctima registrada en Madrid de esta guerra civil lo será en Carabanchel: el teniente coronel Carratalá, oficial al mando del 1º Batallón de Zapadores, con base en este lugar. El 19 de julio de 1936, el teniente coronel Carratalá empezó a organizar la entrega de armamento de su batallón a las milicias socialistas para preparar la defensa ante el golpe. Sobre las 4:00 se presentó en el cuartel de Carabanchel Enrique Puente, jefe de la Brigada Motorizada, con tres camiones conducidos por milicianos socialistas. Cuando los soldados del depósito de armas empezaron a cargar los fusiles a los camiones, aparecieron varios capitanes y tenientes que, pistola en mano, impidieron la carga. Uno de los soldados buscó inmediatamente a Carratalá, que estaba en su despacho, e instantes después el teniente coronel, también pistola en mano, recriminó a los oficiales. Empezó así una acalorada discusión en la que Carratalá intentó imponerse como jefe de la unidad y llamó traidores a los sublevados. Acto seguido ordenó a los soldados que se encontraban allí que detuvieran a los capitanes y tenientes. En esos momentos empezó un tiroteo entre los oficiales rebeldes y Carratalá y varios militares leales. En la refriega, que duró más de veinte minutos, cayó muerto Carratalá con varios impactos en el tórax. También murieron el alférez Marcial Gil Gómez, el brigada Francisco Leal y el sargento Valentín González. Por parte de los oficiales rebeldes resultaron heridos graves los capitanes Becerril, Pelegrí y Herráiz. Fue un tiroteo fundamentalmente entre oficiales: los soldados y cabos que presenciaron la refriega estaban atónitos y no participaron.

El día siguiente a la sublevación militar del bando nacional, el  19 de julio de 1936, el Teniente Coronel Carratalá empezó a organizar la entrega de armamento de su batallón, sede del Regimiento de Zapadores de Carabanchel a las milicias socialistas. Entonces aparecieron varios oficiales que impidieron la entrega del armamento. El Teniente Coronel Carratalá recriminó a los oficiales. Empezó así una acalorada discusión en la que Teniente Coronel Carratalá ordenó a los soldados que detuvieran a los oficiales. En esos momentos empezó un tiroteo entre los oficiales y varios militares leales al Teniente Coronel Carratalá, muriendo el Teniente Coronel Carratalá. También murieron en el tiroteo el alférez Marcial Gil Gómez, el brigada Francisco Leal y el sargento Valentín González. Por parte de los oficiales contrarios a la entrega de armas, resultaron heridos graves los capitanes Becerril, Pelegrí y Herráiz. Fue un tiroteo fundamentalmente entre oficiales. Los soldados y cabos que presenciaron la refriega estaban atónitos y no participaron de ninguna manera en la pelea.

Según el historiador Hugh Thomas «los comunistas la Pasionaria y (el general) Líster acudieron al cuartel de infantería nº 1 y consiguieron ganar a los soldados, bastante escépticos al principio, para la causa del gobierno (republicano)».

A media mañana del 19 de julio un avión dejó caer una bomba en el cuartelillo de la Guardia Civil situada cerca de la Fundación Instituto San José, matando a una persona e hiriendo a tres.

El 20 de julio de 1936, y tras la escaramuza de Carabanchel, se realizó un ataque contra el Cuartel de la Montaña y que fue uno de los episodios más relevantes de la Guerra Civil en Madrid.

Entre el 18 de julio y el 6 de noviembre Carabanchel estuvo dominio republicano. Se organizó el Regimiento Primero de Mayo de los Carabancheles que condujo a numerosos milicianos del pueblo al frente de la guerra para defender Madrid del inminente ataque de las fuerzas sublevadas. Tuvo un órgano de difusión, el boletín ¡Salud!.

El 20 de julio de 1936 los milicianos asaltaron, saquearon e incendiaron el Seminario Salesiano de Carabanchel Alto, e hicieron prisioneros a los profesores y alumnos encerrándoles en el Ayuntamiento de Carabanchel Alto antes de que algunos de ellos fueran fusilados. El Seminario Salesiano fue destinado a Cuartel de Milicias Republicanas. La iglesia de San Pedro también fue saqueada y en el incendio desaparecieron sus archivos.

Las escuelas públicas de Carabanchel Alto fueron convertidas en cárcel, allí los Guardias de Asalto protegieron a los detenidos de la violencia de los incontrolados, hasta que fueron puestos en libertad cuatro días más tarde.

El 21 de julio de 1936 los milicianos asaltaron y destruyeron la iglesia y el convento de las Clarisas. El alcalde de Carabanchel Bajo, Atilano Brell, pudo trasladar a alguna de las Hermanas a casa de sus familiares.

También fue incendiada la iglesia de San Sebastián Mártir, desapareciendo retablos, tallas y el archivo parroquial. La Escuela de Reforma Santa Rita fue saqueada y cinco de sus religiosos fusilados.

La formación de un comité en Carabanchel Alto para la defensa de la República y los avances de las fuerzas franquistas hacia Madrid, posibilitó que algunos militantes republicanos en coches con las siglas UHP-CNT cometieran tropelías por Carabanchel Alto y los pueblos cercanos.

El 29 de julio tres coches con milicianos armados se presentan en la Fundación San José e interrogan a los religiosos sobre la ocultación de armas en el edificio. Los milicianos se retiran tras registrar la casa y sin encontrar ningún arma.

El 10 de agosto fue fusilado el capellán de las Hermanitas Pobres de Carabanchel Alto por oficiar misa a pesar de la prohibición.

El 29 de agosto se presentó en la Fundación San José el alcalde de Carabanchel, su secretario y varios milicianos armados. Se incautaron de los libros de contabilidad, las escrituras y el dinero existente en la casa. El alcalde dijo a que todos religiosos tenían que marcharse de allí. Algunos de ellos se refugiaron en casas de sus familiares, pero otros se quedaron. El 1 de septiembre llegaron tres coches con milicianos armados y una camioneta vacía. Se llevaron a doce religiosos. Antes de arrancar se acercó un guardia civil del puesto «Las Piqueñas» al teniente de asalto para preguntarle «dónde eran conducidos los Hermanos y con qué orden», y le contestó que por orden del Comité iban conducidos a la Dirección de Seguridad. Fueron fusilados en un lugar denominado «Charco Cabrera», cerca de Boadilla del Monte.

Los anarquistas de Carabanchel y el cambio de Gobierno de Largo Caballero (1936)

El 5 de noviembre de 1936 una unidad anarquista se amotinó en Carabanchel, asesinando a sus jefes y dándose a la fuga. Este hecho, unido a más circunstancias, motivó que esa misma tarde del 5 de noviembre de 1936, Largo Caballero hiciera una remodelación del Gobierno de la República otorgando a los anarquistas cuatro Ministerios.

El General Varela, general del bando nacional, había tomado Getafe el 4 de noviembre de de 1936, lo que le permitió avanzar y tomar Carabanchel el 5 de noviembre de 1936, y con él los arsenales, el aeródromo de Cuatro Vientos y el hospital militar. Fuertes contingentes de milicianos republicanos se habían concentrado en los alrededores del Instituto San José, esperando la llegada de las tropas nacionales. el comandante de las milicias ordena la evacuación del Instituto, pero el doctor Rafael Cutanda incita a todo el personal y enfermos a mantenerse ocultos y resguardados en los sótanos  de los pabellones. La madrugada del 6 de noviembre las tropas nacionales, procedentes de Leganés y Alcorcón, llegan al Instituto San José. La resistencia de las milicias es escasa, mueren muchos milicianos  y su comandante en el Pinar de San José. También aparecen muertos trece enfermos del Instituto que son enterrados en una fosa cerca de la portería el 10 de noviembre.

Este avance hasta las puertas de Madrid hace que Largo Caballero decida trasladar el Gobierno de la República a Valencia.

El 6 de noviembre el general Varela ocupa Carabanchel Alto con todas sus instalaciones militares y las tropas nacionales alcanzan la línea Cerro de los Ángeles-Carabanchel-Villaverde, a sólo seis kilómetros de Madrid. Los generales Asensio, Fernando Barrón, Castejón y Delgado Serrano lanzan un ataque por Villaverde y Carabanchel, pero no consigue avanzar hasta el Manzanares ni atravesar la línea defendida por los generales republicanos: Escobar sobre la carretera de Extremadura, Cipriano Mera (que luego sería encarcelado en Santa Rita), Bueno en la Marañosa y Líster en la carretera de Andalucía. El 6 de noviembre el General Varela también tomó la Casa de Campo.

Los días 8 y 9 de noviembre las tropas de Franco llegaron hasta la Casa de Campo, el Hospital Militar y la plaza de Vista Alegre. Las tropas nacionales contaban en Carabanchel, en noviembre de 1936, con 10 columnas compuestas por 14000 hombres y 18 piezas de artillería. Las republicanas con 7 columnas, 24400 hombres y 45 piezas de artillería.

Madrid resistió bajo el lema: «no pasarán» estabilizándolo.


Chamartín de la Rosa

Chamartín de la Rosa fue el primero de los municipios absorbidos entre 1947 y 1954.  Al estallar la guerra se creó en Chamartín el Regimiento de la Rosa, y los socialistas formaron el Regimiento 2 de mayo. Los comunistas de la Quinta Brigada del Ejército republicano tomaron como cuartel el colegio de los Salesianos, con Enrique Líster.

Está documentado que la sede del Ayuntamiento de Chamartín de la Rosa, hoy Junta Municipal de Tetuán en la calle Bravo Murillo, fue uno de los siete edificios que fueron utilizados como checa en el antiguo municipio

Chamartín de la Rosa también fue el lugar del nacimiento del batallón Deportivo. El grueso atiende a la milicia republicana que, formada por deportistas de diferentes disciplinas, usurpó las propiedades del Real Madrid en la capital ; en la fecha llamado Madrid F. C. y despojado del apelativo de Real por sus connotaciones monárquicas. Durante la guerra, la sede del equipo merengue fue demolida en un bombardeo. La ciudad de Madrid fue blanco de ataques aéreos y artillería pesada.



Vallecas

Vallecas fue un punto estratégico clave y un bastión obrero de la resistencia republicana durante la Guerra Civil Española (1936-1939) en Madrid. Sufrió intensos bombardeos, destacando la icónica casa de la calle Peironcely 10 fotografiada por Robert Capa, y albergó un campo de concentración en su estadio al final de la contienda. 

Vallecas, que desde principios del siglo XX había recibido a muchos inmigrantes procedente de Andalucía y de Castilla-La Mancha, tenía una fuerte presencia de movimientos políticos de izquierda, que jugaron un importante papel en las elecciones de 1931. Fernández García estudia el desarrollo de estas organizaciones de izquierda durante los años de la guerra y la decisiva posición estratégica del barrio a comienzos de la misma.

El Puente de Vallecas, Doña Carlota y Nueva Numancia no sufrieron, en general, grandes destrozos en sus edificios a causa de los bombardeos, como sucedió en otras zonas de Vallecas que estaban en primera línea de frente. La gente se solía refugiar en los sótanos de las viviendas o en el Metro, donde cayó una bomba que destruyó parte del túnel donde se refugiaba un buen número de personas. Desde el Cerro de los Ángeles eran constantes los lanzamientos de proyectiles hacia Vallecas y alrededores; por las noches las personas no encendían ninguna luz ante el temor de ser blanco del enemigo.


Las zonas más afectadas, al estar cerca del frente, fueron el Pueblo de Vallecas y el barrio de Entrevías, que quedó completamente destruido, siendo un mar de escombros junto con el Pozo.

Se destruyeron la gran mayoría de fábricas y talleres que existían, dejando los campos de cultivo inutilizados, encontrándose después de la contienda una industria y una agricultura desoladas. La industria se paró completamente en el periodo de la Guerra Civil y, terminada esta, una gran parte de las fábricas estaban destruidas, abandonadas o saqueadas.

Vicálvaro

Durante la Guerra Civil, Vicálvaro está situado en zona republicana, que deja su huella con la construcción de búnkers y trincheras entre Ambroz y Vallecas, de los que aún se conservan algunos restos. También se instalaron refugios subterráneos en diversas partes del pueblo. Varios vecinos fueron ejecutados durante y después de la contienda civil y gran parte del patrimonio artístico destruído.

coronel jefe del Regimiento de Artillería Ligera —cuerpo instalado en el acuartelamiento de Vicálvaro desde fines de 1930—, Manuel Thomas Romero, ordena el acuertelamiento, comunicando a los oficiales y suboficiales su intención de sumarse al levantamiento, dejando en libertad para abandonar el cuartel aquellos que no quisieran unirse, postura por la que optaron algunos oficiales y la mayoría de los suboficiales.

El 18 de julio el acuartelamiento de Vicálvaro se unió a los de Getafe, Alcalá y Campamento, apoyando el levantamiento militar iniciado por Franco.

La reacción del pueblo no se hizo esperar y pronto comenzaron a llegar paisanos armados de Vicálvaro y alrededores (Coslada y Vallecas), para oponerse a la sublevación militar. En el cuartel, los soldados se dispusieron rápidamente a ello, instalando ametralladoras en posiciones estratégicas: dos encima del edificio de las oficinas, una en cada esquina del tejado y otra en el extremo del último patio.

El día 19 había fracasado el intento de insurrección en los cuarteles de Getafe, Alcalá y Campamento, que se rindieron a las fuerzas republicanas. En Vicálvaro, mientras, el cuartel seguía cercado por milicianos y guardias de seguridad.

Ese mismo día apareció un avión que atacó el cuartel, lanzado dos bombas, que alcanzaron a un artillero y a un cabo, causándoles a ambos heridas leves. El objetivo del avión fue posiblemente el polvorín, instalado en el primer patio de forma provisional. El ataque aéreo lo repelió el fuego de la ametralladora, que hizo blanco, obligando al avión a retirarse.

El día 20, el coronel Manuel Thomas, al enterarse de la toma del cuartel de la Montaña decidió rendirse. A la 1 de la tarde llegaron los camiones de los guardias de asalto para detener a los responsables de la sublevación y llevarlos a la cárcel Modelo.

A esa misma hora se produjo un nuevo ataque de la aviación, resultando muerto un conductor de uno de los camiones. Mientras, las gentes del pueblo corrían hacia el cerro Almodóvar y las fincas colindantes para protegerse de lo que creían era el comienzo de un bombardeo.

El coronel Manuel Thomas Romero (ver fe de erratas), el teniente coronel Rafael Angulo Varela y el comandante Jesús Alvarez de Villamil fueron detenidos y posteriormente fusilados.

día 4 de noviembre el presidente del Gobierno republicano, el socialista Largo Caballero, ordenó acantonarse en Vicálvaro y Vallecas a la XI Brigada Internacional, antes de entrar en combate en el frente de Madrid, amenazado por el Ejército del general Franco, que se hallaba a las puertas de la capital. La XI Brigada, organizada en Albacete el 22 de octubre de 1936, estaba compuesta por tres batallones:

Edgar André, formado por alemanes y austriacos.
Commune de París, por franceses y belgas.
Garibaldi, italianos.

Aunque el pueblo de Vicálvaro no sufrió ningún bombardeo, su cielo fue escenario de frecuentes combates aéreos y vio abatirse contra su tierra numerosos aviones. Un caza ruso cayó en el cerrillo del camino de Vallecas; otro italiano fue abatido cerca de la actual plaza de la Vicalvarada. El hecho que más transcendencia tuvo fue el de un junker 52 alemán, que fue tocado en el cielo de Atocha y vino a estrellarse en nuestras tierras, muriendo todos sus ocupantes. En este avión viajaba el único comandante de la Legión Condor: Friedrich Haerle, que morirá en la acción, como sus tripulantes: un teniente, dos suboficiales y dos sargentos.




Final de la contienda

27 de febrero de 1939.  Los gobiernos de Gran Bretaña y de Francia reconocieron oficialmente al de Franco y Manuel Azaña, que había pasado ya a Francia tres semanas antes, dimitió como presidente de la República.

Y lo hizo dirigiendo una carta al presidente de las Cortes de la República, Diego Martínez Barrio, un documento histórico excepcional:

"El reconocimiento de un Gobierno legal en Burgos por parte de las potencias, singularmente Francia e Inglaterra, me priva de la representación jurídica internacional para hacer oír de los Gobiernos extranjeros, con la autoridad oficial de mi cargo, lo que no es solamente dictado mi conciencia de español, sino el anhelo profundo de la inmensa mayoría de nuestro pueblo. Desaparecido el apartado político del Estado, Parlamento, representaciones superiores de los partidos, etc., carezco, dentro y fuera de España, de los órganos de Consejo y de acción indispensables para la función presidencial de encauzar la actividad de gobierno en la forma que las circunstancias exigen con imperio. En condiciones tales, me es imposible conservar ni siguiera nominalmente mi cargo al que no renuncié el mismo día que salí de España porque esperaba ver aprovechado este lapso de tiempo en bien de la paz.

Pongo, pues, en manos de V.E., como presidente de las Cortes, mi dimisión de presidente de la República, a fin de que se digne darle la tramitación que sea procedente"

Era la última expresión de dignidad del político vencido, de quien buscaba, sin conseguirlo, "una paz en condiciones humanitarias, para ahorrar a los defensores del régimen y al país entero nuevos y estériles sacrificios"

Y frente a él, el vencedor, Franco, los militares, las autoridades civiles y la Iglesia católica con su "rendición sin condiciones", el aniquilamiento del régimen republicano y de sus partidarios.

Azaña murió en el exilio, el 3 de noviembre de 1940; Franco, en la cama de un hospital, cerca de su casita de El Pardo, 35 años después.

Siguió un mes frenético donde Madrid, como en 1936, volvió a ser el centro de todas las miradas. En esta ocasión la batalla de Madrid no fue entre leales y sublevados, sino en el seno del bando republicano. Un bando desarticulado en bandas, enfrentadas después de casi tres años de guerra, mermadas por las intrigas, la desconfianza, el agotamiento y la desesperanza. Durante casi una semana los combates entre casadistas y comunistas fueron muy duros. Desde Alcalá de Henares, el coronel Luis Barceló se subleva el 6 de marzo contra Casado. El enfrentamiento alcanza su máxima intensidad el día 10 en Madrid, y el día 12 las fuerzas comunistas, acorraladas en Nuevos Ministerios, se rinden. Pocos días después el Partido Comunista reconoce la autoridad de la Casado. Fueron jornadas sangrientas, aunque el cálculo de bajas, incluido el coronel Barceló, ejecutado por orden de Casado, difiere entre los dos centenares y los 2.000 de algunas fuentes.

Se impuso a continuación en Madrid una calma fúnebre mientras proseguían los contactos con el enemigo. Pero el diálogo resultaba infructuoso. Franco exigía la rendición incondicional. El 23 de marzo acuden a Burgos el teniente coronel Antonio Garijo y el comandante Leopoldo Ortega para proponer una moratoria de un mes para la evacuación y una rendición escalonada de los republicanos. La respuesta será un ultimátum: entrega de la aviación en 48 horas y rendición y entrega de armas del ejército de tierra en cuatro días.


El coronel Prada, sucesor de Casado al frente del Ejército del Centro, fue el encargado de entregar la plaza de Madrid. Lo hizo el 28 de marzo junto a las ruinas del Hospital Clínico, en las trincheras de la Ciudad Universitaria, ante el coronel Eduardo Losas, jefe de la 16ª División franquista, mientras los generales Menéndez y Escobar aguardaban en sus puestos para entregar la fuerza, asumiendo la rendición incondicional.

Madrid que tan bien resistió, fue entregada por la traición de un golpe de Estado interno en 1939, que pretendía negociar la rendición con Franco. La Junta de Casado, Mera y Besteiro, quebraron la estrategia de resistencia de Negrín que estaba convencido de que, más pronto que tarde, estallaría el conflicto europeo y de esta forma se ligaría la suerte de la República Española a la de las democracias europeas. No se equivocaban en el análisis: seis meses después, con la invasión nazi de Polonia el 1 de septiembre de 1939, comenzaría la que sería la Segunda Guerra Mundial. Pero en España ya había llegado la victoria, no la paz. 


Siempre estarán en mi recuerdo todos aquellos
que dieron su vida por defender la libertad,
uno de los ideales más bellos
por el que el ser humano debería luchar

Por las calles y los barrios
Se levantan barricadas
Donde se organizan los proletarios
con banderas rojas, amarillas y moradas

No pasarán vuelven a gritar
eterno grito de lucha y resistencia
sinónimo de rebeldía y desobediencia
eterna batalla por librar

porque la única lucha perdida es la que se abandona
porque la sangre es el carburante de la historia
porque no olvidamos, tenemos memoria
porque los nietos de los obreros no perdonan

por todos aquellos que buscan a sus familias que bajo el suelo están
donde reposan sus huesos mutilados bajo las losas de la necedad
todos aquellos que fueron ellos presos y fusilados al alba gritando NO PASARÁN
siempre estarán en nuestra memoria, su legado y memoria pervivirá

Recordad siempre la triste verdad
que los herederos de esos asesinos hoy gobiernan el estado
a pesar de que ganaron la guerra ellos nos dirán
humanamente quizás nosotros hayamos ganado