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sábado, 22 de abril de 2017

LA FIGURA DE LENIN ANTES DE LA REVOLUCIÓN RUSA

Vladimir Ilich Lenin es, sin duda, la mayor figura histórica del siglo XX por haber sido el líder principal de la Revolución Socialista de 1917 en Rusia, el mayor acontecimiento del siglo pasado.

Vladímir llich Uliánov, conocido como Lenin, nació el 22 de abril de 1870, en el seno de una familia típica de la intelectualidad rusa de fines del siglo XIX.
Revolucionario y teórico político ruso, fundador del Estado que se convertiría en la Unión Soviética y presidente del primer gobierno establecido tras la Revolución Rusa de 1917

Fallecido a los 53 años, el 21 de enero de 1924, después de accidentes vasculares como resultado de una salud debilitada por varios años de intensa dedicación al trabajo revolucionario, Lenin dejó un legado político que provocó la reacción rabiosa de la burguesía y de la socialdemocracia, que siempre buscaron demonizarlo y a todo lo que él representa.

Su vida y obra

Vladimir Ilich Ulaniov (1870-1924) nació en el seno de una familia de la burguesía intelectual rusa. Su padre era profesor de matemáticas y física en el instituto Dvoryanski en la ciudad de Penza y su madre era hija de un médico, Dimitrevich Blank, perteneciente a una familia de la alta burguesía
alemana. Adoptó los ideales revolucionarios a raíz de la acusación contra su hermano, Alexander Ilich Ulaniov (quien había abrazado la primera oleada revolucionaria rusa de carácter libertario y anarquista) de haber participado en una conspiración para asesinar al zar Alejandro III.

Vladimir Ilich Ulaniov, a diferencia de su hermano, abrazó los ideales marxistas “El estudio de las cuestiones sociales y económicas me convenció de lo excepcional de la situación y los anteriores sueños de libertad y fraternidad cobraron una forma estrictamente científica, es decir, socialista. Comprendí entonces que no solo era posible, sino necesario, cambiar el orden social” (Extraído de Lenin, una biografía de Francisco Díez del Corral).

En diciembre de 1887, cuando Vladímir Uliánov estudiaba en la Facultad de Derecho de la Universidad de Kazán, los estudiantes, al igual que la mayoría de los intelectuales de la época, estaban descontentos con la parcialidad de las reformas del zar y con la ofensiva general contra las incipientes libertades civiles. Por los pasillos y aulas corrían vientos revolucionarios. A menudo se organizaban manifestaciones con discursos, canciones revolucionarias y gritos de “¡abajo la aristocracia!”. En Kazán, Lenin entra en contacto con círculos revolucionarios y es detenido en diciembre del mismo año. Al día siguiente, dirige la siguiente carta al rector de la Universidad:

“Considerando que no es posible continuar mis estudios en la Universidad en las actuales condiciones de la vida universitaria, tengo el honor de suplicar humildemente a Su Excelencia que disponga mi exclusión como estudiante de la Universidad Imperial de Kazán”.

El 7 de diciembre de 1887, Lenin es deportado a Kokúshkino, una aldea en la provincia de Kazán, y puesto bajo vigilancia policial.

Rechazadas por las autoridades sus peticiones de readmisión en la Universidad de Kazán, así como de cursar estudios en el extranjero, al final obtiene el permiso para regresar a Kazán en octubre. De nuevo en Kazán, Lenin se ocupa en el estudio de El capital de Karl Marx, e ingresa en un círculo marxista organizado por N. E. Fedoséyev. El año siguiente, instalado en Samara, es detenido en relación con su pertenencia a este círculo.

En junio de 1890, y tras varias solicitudes rechazadas, se le autoriza a examinarse como externo en las asignaturas de Derecho por la Universidad de San Petersburgo. En enero de 1892 consigue su diploma universitario, y ejerce como pasante de abogado en Samara. Durante este tiempo actuará como defensor en diversas causas. En julio de este año, y tras repetidas solicitudes al Tribunal Comarcal de Samara y al Departamento de Policía obtiene la certificación que le da derecho a ejercer la abogacía lo que resta del año, siéndole renovada el año siguiente. Durante este tiempo escribirá algunos textos contra los populistas (naródniki), que leerá en círculos marxistas.

En 1893 se traslada a San Petersburgo, deteniéndose en el camino en Nizhni Nóvgorod y en Moscú, donde se pone en contacto con diversos grupos marxistas. En San Petersburgo ejerce como pasante. Ese año escribe Acerca de la llamada cuestión de los mercados, que lee en los círculos marxistas.

En 1894 se traslada a Moscú, donde continuará su relación con los círculos marxistas y obreros, y seguirá trabajando en el plano teórico en contra de las ideas de los populistas. Contra ellos escribe sus obras Quiénes son los "amigos del pueblo" y cómo luchan contra los socialdemócratas (1894) y El contenido económico del populismo y su crítica en el libro del señor Struve (1894-1895).

Por esta época comienzan sus primeros viajes por Europa, analizando los procesos revolucionarios del Viejo Continente. En 1896, sus actividades revolucionarias le ocasionarán el encarcelamiento y su destierro a Siberia (en 1897) donde pasará tres años de su vida. En Siberia, en 1898, contraerá matrimonio con Krúpskaya. También dedicará este tiempo a redactar su voluminoso trabajo El desarrollo del capitalismo en Rusia.

En 1903, presentará sus tesis en el Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia, que servirán para establecer un primer distanciamiento entre la fracción bolchevique y la menchevique. Posteriormente, durante la revolución de 1905, viajará desde Suiza en un tren oculto, para intentar extender el fuego revolucionario, y al no conseguirlo, optará por exiliarse en Finlandia, para pasar después una vez más a Suiza.

En el clima de reacción de los años posteriores a la revolución fallida de 1905, empezó a ejercer influencia entre los círculos socialistas rusos y alemanes una nueva filosofía, el empiriocriticismo. Sus principales representantes fueron Mach y Avenarius. Se trataba de una filosofía pretendidamente marxista, que buscaba abandonar el materialismo inspirándose en la reciente crisis de la física y en filosofías basadas en el método científico, como el positivismo. El enfrentamiento de Lenin a esta filosofía, que calificaba de idealista y de sucesora del berkeleísmo, se concretó en una de sus más importantes obras filosóficas: Materialismo y empiriocriticismo (1908).



Lenin y el marxismo 

Las ideas principales de Lenin se pueden hallar en dos obras, El imperialismo, estadio supremo del capitalismo (1916), y El Estado y la Revolución (1917). Lenin hizo una adaptación del marxismo a la realidad rusa contemporánea. Las ideas de Marx se habrían elaborado en unas circunstancias históricas concretas, que eran las de la Europa occidental de la primera revolución industrial, donde eran más determinantes los aspectos industriales que los financieros en la economía. En la obra del imperialismo, Lenin consideraba que el capitalismo había pasado de una etapa casi exclusivamente industrial a otra financiera, por lo que a la lucha de clases se habría añadido la lucha política entre los estados por las materias primas, las colonias y el mercado. Si Marx había planteado las contradicciones del capitalismo en su época, Lenin hacía lo propio en la suya, en la del triunfo de la segunda revolución industrial, la de la escala mundial, en una primera globalización. Por eso, pensó que debía modificar algunas de las teorías o ideas del primero.

Nace el término del marxismo-leninismo, doctrina marxista revisada por Vladimir Ilyich Lenin (1870-1924) para adecuarla a las condiciones de un país agrícola y subdesarrollado, como era la Rusia de su tiempo, que apenas había salido del feudalismo y en el que no se daban los presupuestos de avance industrial ni, por tanto, de la polarización de fuerzas burguesas y proletarias prevista por el marxismo original como el factor desencadenante de la revolución. Recordemos que Marx (1818-1883) sostenía que, en virtud de su ley de la acumulación capitalista, el desarrollo industrial generaría la militante polarización entre los dueños de los instrumentos de producción, cada vez más ricos, y la creciente muchedumbre de proletarios encadenados a las fábricas, sometidos a interminables jornadas de trabajo y a condiciones infrahumanas de vida, hasta que fatalmente se produciría la insurgencia revolucionaria de los obreros hambrientos, quienes asumirían el control del Estado para instrumentar la transformación social e imponer sus nuevos conceptos jurídicos, políticos, económicos y morales a la sociedad. Lenin, que fue un revisionista —uno de los grandes revisionistas de los textos marxistas, antes y durante el ejercicio del poder— se empeñó en adaptar la doctrina original a las imprevistas circunstancias de la Rusia de su tiempo, que era un país de campesinos, sin una clase obrera importante e industrialmente atrasado. El resultado de esta adaptación ideológica se conoce con el nombre de marxismo-leninismo.

 Esta denominación no se usó hasta marzo de 1928, en que la Academia Comunista convocó una conferencia del Instituto Marxista-Leninista de Investigación. Un año después, en el seno de este mismo instituto y por iniciativa de Abram Deborin, se aprobó una ponencia sobre los problemas actuales del marxismo-leninismo. Por esa misma época se publicó un ensayo de Deborin titulado “Octubre y la dialéctica marxista-leninista”. Así se abrió campo esta denominación para designar al marxismo enriquecido con las ideas de Lenin y con su experiencia en el Partido Comunista soviético. Fue utilizada en los años 30, después de la muerte de Lenin, por los ideólogos seguidores de Stalin, entre ellos M. B. Mitin, B. F. Judin, Vladimir Adoratsky, que escribieron ensayos sobre el tema, en los que con frecuencia se hablaba de marxismo-leninismo-estalinismo. Concomitantemente, en 1953 se cambió el nombre del Instituto Marx-Engels-Leninque funcionaba en la República Democrática Alemana por el de Instituto Marx-Engels-Lenin-Stalin, como parte de culto a la personalidad de este último. La denominación marxismo-leninismo fue aceptada por el mundo occidental después de la Segunda Guerra Mundial.

Aportes importantes del leninismo al análisis de la sociedad y al desenvolvimiento de la doctrina marxista son la teoría del imperialismo, como etapa final e ineludible de la dinámica capitalista, y el papel de los partidos comunistas, como vanguardias de la clase obrera, en la conducción del proceso revolucionario.

Lenin, sobre la base de estudios anteriores realizados por pensadores marxistas y no marxistas, miró el fenómeno imperialista desde una óptica eminentemente táctica, es decir, desde el ángulo de las oportunidades que, para los líderes revolucionarios, ofrecía el descontento de los pueblos coloniales agobiados por la acción depredadora del imperialismo.

Para preparar la Revolución eran necesarias varias condiciones. En primer lugar, era fundamental el papel del partido, considerado como la vanguardia del proletariado, reelaborando algunas de las ideas que decenios antes había tenido Blanqui. El partido debía estar cohesionado y ser disciplinado. Si Marx y Engels habían hablado del movimiento obrero en general, ahora era el partido el gran instrumento y protagonista. En segundo lugar, era necesario el concurso de los intelectuales. Eran los únicos con formación dialéctica para captar el momento oportuno para que triunfase la Revolución.

Tuvo una concepción elitista del partido político porque, en su concepto, no debía ser una organización de masas sino una formación poco numerosa con relación a la población, que debía asumir la representación del pueblo y el liderazgo de la clase obrera, aunque sin la obligación a rendirles cuenta de sus actos. Esta fue una de las principales divergencias que, en el seno del Partido Socialdemócrata ruso, mantuvieron las facciones bolchevique y menchevique. Los bolcheviques, liderados por Lenin, querían un partido de organización vertical y autoritaria, agudamente centralizado, compuesto por elementos de élite; mientras que los mencheviques aspiraban a que el partido fuera una amplia organización de masas, capaz de regimentar el mayor número de sindicatos y organizaciones populares, y abierto a la toma de decisiones y fiscalización democráticas.



Es incuestionable la importancia del legado de Lenin en los movimientos emancipadores y su aportación teórica y práctica al marxismo. La doctrina política de Lenin tiene como pilar fundamental la revolución. Fue pionero en aplicar la máxima «Análisis concreto de la situación concreta». Hoy en día se debate si el leninismo es una variante ortodoxa del marxismo o un análisis instrumental y selectivo de la misma en función del contexto en el que Lenin vivió. Así mismo, Lenin se proclamó siempre enemigo del economicismo (que él llamó derechismo) y del espontaneísmo (al que llamó izquierdismo). Sus aportaciones al campo de la práctica se sintetizan en el traslado del sujeto revolucionario (proletariado) a su vanguardia (el partido), así como en el papel dirigente de la misma. A pesar de los grandes esfuerzos por construir el socialismo en Rusia, él siempre abogó por el establecimiento de un movimiento socialista internacional que hiciera a la revolución rusa traspasar fronteras y erigirse en referencia del proletariado mundial, cosa que en vida no pudo lograr.