¿POR QUÉ ESCRIBIMOS?

AL NO PODER ACEPTAR QUE SOMOS LIBRES EN JAULAS, NOS MOVEMOS EN MUNDOS DE PALABRAS QUERIENDO SER LIBRES

TRADÚCEME

COMPAÑEROS DE LUCHA EN PLUMA AFILADA

AVISO TODOS LOS TEXTOS ESTÁN REGISTRADOS

Blog bajo licencia Creative Commons

Licencia de Creative Commons

TODOS LOS TEXTOS ESTÁN REGISTRADOS

POEMAS, CUENTOS Y ESCRITOS REVOLUCIONARIOS DE DANIEL FERNÁNDEZ ABELLA is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License. Para utilizar primero y siempre sin ánimo de lucro ha de consultar al autor. Daniel Fernández Abella todos los derechos reservados.

Mostrando entradas con la etiqueta Mitología. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Mitología. Mostrar todas las entradas

jueves, 4 de junio de 2020

LA ATLÁNTIDA

Las descripciones literarias de la naturaleza, pueden comprobarse fácilmente.

Podemos citar algunas que son falsas y otras que deben corresponder a una realidad; por ejemplo, la celebración del Domingo de Ramos es uno de estos errores inducido por Lucas, pues en el país montañoso de Judea no crecían palmeras. En cambio, las descripciones de Homero tienen verosimilitud, porque a pesar de su simbolismo poético, con ellas se puede reconstruir el viaje de Ulises.

El arqueólogo Heinrich Schlieman apasionado lector de la Ilíada y poseedor de un certero instinto llegó a la convicción de que debió existir la ciudad de Troya descrita por Homero, y con la Ilíada en el bolsillo, pese a las burlas de los especialistas, partió en su búsqueda. En 1970 en Hissarlik encontró su supuesto emplazamiento enterrada bajo los escombros de cuatro ciudades superpuestas, exactamente como Homero la había descrito. Incluso encontró la bañera de Helena.

Schlieman prosiguió sus trabajos arqueológicos: Micenas (1876), Orcómeno (1880), Tirinto (1884) y la isla de Itaca; tambiém descubrió los restos de la civilización micénica.

Quien haya leído las tradiciones de los escritores antiguos sobre la Atlántida desaparecida, sobre todo el relato de Platón, no duda un instante de que no se trata de una fábula, sino de un hecho cierto. Se pueden inventar mentiras, pero no verdades.

Platón relata en Timeo que el primer legislador de Atenas, Solón (hacia el año 600 A. J.), se trasladó a Egipto para estudiar la legislación del antiguo Estado del Nilo. Los sacerdotes lo recibieron con honores, pues conocían bien a sus antepasados. El propio Solón, según le dijeron, no podía saber nada de sus antepasados, pues el antiguo reino griego había sido destruido por los terremotos y con él habían desaparecido todos los testimonios. Pero ellos, que vivían en la tierra cenagosa del Nilo, libre de terremotos, y que, al contrario de los griegos, estaban familiarizados con la historia, sabían todavía bastante de aquel reino. En efecto, los antepasados de Solón habían dirigido el alzamiento de los pueblos sometidos de la cuenca del Mediterráneo contra el reino tiránico de la Atlántida. Así los griegos -lo que también es muy significativo y suena a verídico- aparecen ya en los comienzos de la historia como los primeros luchadores por la libertad.

La descripción que los egipcios esbozaron de la isla Atlántida conserva todavía, a pesar de las numerosas adulteraciones que ha debido sufrir desde Solón hasta Platón, los rasgos inconfundibles de lo que se llama islas de estela. A cinco días de navegación de la costa de Gibraltar, había en el Atlántico una cadena de islas y el rey de la isla mayor había conseguido el dominio. Estas islas tenían elevadas montañas, y por su clima marítimo estaban pobladas de bosques y, lo que es característico de las islas de estela, eran ricas en fuentes termales. Se hacía llegar el agua a las ciudades, a las casas y pórticos, con lo que los habitantes de la Atlántida dieron a los pueblos antiguos el ejemplo para la instalación de las termas, que admiramos en las ruinas de las ciudades antiguas.

Al igual que todos los reinos costeros e insulares de la historia, los reyes de la Atlántida adquirieron su poderío gracias al comercio marítimo, y crearon un imperio colonial como más tarde los fenicios, cartagineses, griegos, romanos,, normandos, venecianos, portugueses, holandeses, españoles, ingleses y japoneses- Esto significa el absurdo político de que un reino insular pequeño domine el mundo, pero tal hecho, de vez en cuando, ha resultado típico de la historia.

Hacia el año 9.000 a.C. las islas fueron sacudidas por violentos terremotos y debieron hundirse en el mar. Esta interpretación tiene todos los rasgos de veracidad, desde el punto de vista de las ciencias naturales. Bastaría colocar a Japón , en lugar de la Atlántida para tener en el Pacífico el retrato de la hermana del Atlántico. Es posible que en los tiempos futuros no se sepa nada de nuestra historia cultural, pero un investigador puede descubrir los indicios de culturas universales, como nos ha sucedido a nosotros, como han sido descubiertos restos en América del Sur o China. Hoy tenemos escudos ingleses que han sido desenterrados en África del Sur y Australia ¡y por todas partes la misma escritura! Hoy, hay certezas de culturas similares a ambos lados del Atlántico - los mayas, los incas, los aztecas-en el lado americano y, en el euroasiático las civilizaciones babilónicas de Asia Menor, los etruscos prerromanos de Italia, los aqueos helénicos de Homero, las culturas de Micenas y Creta y las mauritánicas antiguas del norte de África.

Todos estos pueblos adoraban al Sol en templos orientados astronómicamente, utilizaban un calendario del mismo tipo fundamental, embalsamaban a sus muertos y el conocimiento de la redondez de la Tierra, 3.000 años antes de Moisés; sin embargo, se retrocedió después al extremo que, en Europa Occidental, hace 300 años se quemaba en la hoguera al que enseñaba estos conocimientos, ya presentes en los hombres de ciencia 5.000 años a.C.

La Atlántida, como todas las culturales insulares, solo debió ser el rebrote de una civilización continental, lo mismo que Inglaterra es un brote del Imperio Romano y el Japón, la hija insular de la madre China. En la costa occidental de Europa, en los Pirineos y en las vertientes de la Riviera se han descubierto en las cuevas de las montañas los restos culturales de razas que encontraron su fin, evidentemente, en la época glaciar, cuyas últimas generaciones, probablemente, vivieron en esas cuevas. Y los pintores que cubrieron las paredes de estas cuevas no era hombres primitivos - en el sentido peyorativo que se da a esta expresión -; en cambio, podemos usar el símil para decir que fueron miembros de una escuela de impresionista, en el XXX a.C., hija tardía de su civilización. Sin embargo, todavía, no podemos decir que, la Atlántida, el continente perdido que es un problema resuelto

martes, 5 de mayo de 2015

LAS BRUJAS DE ZUGARRAMURDI

Aprovechando la película de Álex de la Iglesia, este artículo pretende arrojar un poco de luz sobre Zugarramurdi y su verdadera historia.

Zugarramurdi, "el pueblo de las brujas", es una pequeña localidad navarra situada a escasos kilómetros de la frontera con Francia. Pasear por sus calles es un viaje hacia el pasado, una aventura que nos traslada a épocas en la que superstición y la magia reinaban en nuestro país.

Zugarramurdi ha entrado en la historia por los hechos que sucedieron en el territorio de Xareta hace ya 400 años. En sus cuevas tuvieron lugar los supuestos aquelarres que dieron pie a que la memoria de Zugarramurdi quede para siempre unida al proceso de la Inquisición por el que en la Edad Media una treintena de personas naturales de la localidad fueran ajusticiadas o castigadas de manera despiadada. ¿Envidias? ¿Diferencias culturales o políticas? ¿dominio?  Son diversos los argumentos que tratan de esclarecer aquellos hechos. Por un lado, el aislamiento del norte de Navarra favoreció la conservación de teorías de adoración al diablo y de remedios naturales que quizás se confundieron con brujería.

Como resultado de la intervención de los inquisidores fueron encausadas 53 personas de la comarca, que fueron llevadas a Logroño. La mayoría de ellas murieron en las cárceles o en el camino. El 7 de noviembre de 1610 se celebró el Auto de fe y, como resultado del mismo, 21 arrestados fueron acusados de delitos menores, 21 fueron perdonados y 11 condenados a la hoguera (6 en persona y 5 en efigie, junto con sus restos mortales), habiendo sido quemados el domingo 8 de noviembre de 1610.


LOS MITOS DE ZUGARRAMURDI: LA LUCHA POR EL PODER CULTURAL

Zugarramurdi y las localidades colindantes han pasado a la historia por la leyenda negra de sus brujas. Pero en realidad sus brujas eran conocedoras de la Naturaleza, sabedoras de los bienes y males del uso de las plantas, animales y brebajes. Tradiciones que se siguen conservando entre algunos escogidos, y recordando en pleno siglo XXI cuando cada año los lugareños escenifican los cultos que allí se practicaban en la catedral del Diablo.

La inmensa mayoría de los cultos que se practicaban y practican en estas tierras están estrechamente relacionados con las tradiciones de la teogonía vasca. Sus gentes eran y son adoradores del Sol y de las fuerzas de la naturaleza, representada por la diosa Mari. De la misma forma que se daba culto a Aker, encarnado en un macho cabrío, que representaba la virilidad, la caza, etc.

Esto era un problema para la Iglesia Católica ya que el control de la educación y la cultura crean una igualdad de saberes y un pensamiento único, eliminando todo tipo de disidencia intelectual mediante la persecución y la eliminación física.

A través de los mitos, los tópicos, los estereotipos y el miedo la Iglesia empezó a perseguir a todos aquellos que disentían o cuestionaban sus dogmas: Utilizando la Inquisición como brazo ejecutor, creada por el pontificado en 1184 mediante una bula del papa Lucio III, la Iglesia se encargó de perseguir y eliminar todos los rituales paganos realizados en el norte de la Península ibérica bajo acusación de brujería y servidumbre al diablo.

Sin embargo, las brujas no eran personas malas y feas, como las ha descrito la literatura universal, sino mujeres generadoras de un conocimiento específico. En el medievo, cuando predominaba un modelo social masculino, el saber de las brujas fue considerado amenazante, por lo que fue perseguido y destruido junto con ellas en las hogueras.

A las brujas no las quemaron por malas, las quemaron por inteligentes, por rebeldes, por libres. Por querer ser parte de la historia. Por adquirir conocimientos que estaban reservados solo a los hombres. Por practicar abortos. Por no enmarcarse en la “belleza” impuesta por la mirada masculina. Por leer libros, por escribirlos, por enseñar. Por soñar con revoluciones en donde todas las mujeres consiguieran lo que ahora no tienen. Las quemaron por sabias, las quemaron porque se resistieron a ser violadas, porque no aceptaron el chantaje, porque no las pudieron comprar. Les quitaron la vida porque ellas posibilitaban que otras mujeres vivieran, por fin, como querían. Por ayudar a otras mujeres a ser libres. Las quemaron por amenazar al sistema que te convierte en reproductor del sistema. Las exterminaron por amarse entre ellas y por amar a todas. Estas " brujas" eran  parteras, alquimistas, perfumistas, nodrizas o cocineras que tenían conocimiento en campos como la anatomía, la botánica, la sexualidad, el amor o la reproducción, y que prestaban un importante servicio a la comunidad. Conocían mucho de plantas, animales y minerales, y creaban recetas para curar, lo cual fue interpretado por los grupos dominantes del medievo como un poder del Diablo.

La quema de herejes y brujas responde al castigo público al que representa un peligro al poder establecido, que en aquel momento era la iglesia católica. Asesinando y torturando a cualquiera que ofreciera una explicación contraria a la Iglesia, esta se garantizaba que nadie dudaba de su poder. No habría escisiones religiosas, paganismo, etc.


Las élites eclesiásticas, políticas y económicas, que se consolidaban en aquellos tiempos, comenzaron a desarrollar un modelo social muy masculino y consideraban que el saber que las mujeres tenían, especialmente en sexualidad y reproducción, representaba una amenaza. Las brujas comenzaron a almacenar conocimiento muy importante sobre el control de la reproducción y sabían preparar diversos abortivos. Este conocimiento implicaba la posibilidad de ejercer una sexualidad más libre, lo cual ponía en riesgo la hegemonía masculina y, por ello, los hombres expropiaron su conocimiento y las aniquilaron en las hogueras.


lunes, 15 de abril de 2013

MITOLOGÍA GRIEGA

Durante más de mil años y extendiendo su influencia a lo largo de todo el mundo mediterráneo y más allá, la religión de los griegos ofrecía planos muy diversos. Desde luego, estaban aquellos, como los héroes sobre los escribió Homero, que no abrigaban la esperanza de tener una existencia bendita después de la muerte, y aquéllos, como los de Platón, que esperaban un juicio después de la muerte, que separara al bueno del malo.

La religión abarcaba con la piedad a los simples campesinos y, además, era la fuente de las especulaciones de los pensadores sofisticados; la religión griega tuvo diversas formas de observancia que iban de los excesos orgiásticos de los adoradores de Dionisio a los que se esforzaban para la purificarse con rígidas restricciones dietéticas. Los griegos aceptaban que los extranjeros reverenciaran a sus propios dioses, siempre que se respetaran los cultos locales. Los dioses fijaban su morada en los templos, donde recibían ofrendas de los fieles, consistentes, entre otras cosas, en sacrificios de animales. Cada polis tenía sus propias divinidades, aunque el más importante de todos, considerado padre de la humanidad, fue Zeus.
 
Los orígenes de religión griega se pierden en la prehistoria. En el siglo II a. C. pueblos que hablaban griego vinieron desde el sur a la península, que ahora conocemos como Grecia, trayendo sus dioses; más tarde, en la segunda mitad del siglo II a.C.la civilización griega de Micenas, se centró en el continente. Escritas en tablillas de arcilla en una escritura conocida como B Lineal, se grabaron archivos que detallaban las ofrendas - los vasos de oro, las ovejas, el trigo, los agasajos de miel-, con la que estos griegos presentaron a sus deidades, algunas de los cuales siguieron siendo adoradas cuando se formalizó la nación griega.




La multitud de dioses griegos, se distinguían de los hombres porque los dioses eran inmortales. Se pensaba que controlaban varias fuerzas naturales o sociales: Zeus, el tiempo, Poseidón, el mar, Remeter, la cosecha, Hera, la maternidad y el matrimonio y, así, sucesivamente. Las actividades de las deidades mayores fueron expresadas por sus epítetos: Zeus Maimaktes, era tormentoso; Zeus Xenios, protegía a los invitados; Zeus Ktesios, era el protector de la casa. Las deidades distintas eran adoradas en lugares diferentes, pero los bardos crearon un sistema unificado de pensamiento, referido en las épicas Homéricas, que retrataron a los dioses mayores y su comportamiento en Monte Olimpo, bajo el soberanía de Zeus Padre. Además del Olimpo, los griegos adoraron varios dioses campesinos: Las Ninfas, las Nalas, las Neridas (que vivían en primaveras), las Driadas (que moraban en los árboles), los Sátiros, y otros. Además, estaban los poderes oscuros del mundo subterráneo, como Funes, que perseguía a los culpables de crímenes contra los parientes consanguíneos. Los griegos establecieron cultos para las figuras que fueron héroes en el pasado, entre los más importantes estaban Heracles y Asclepius(el sanador).


El acto más importante de culto griego era el sacrificio. Las víctimas para el sacrificio eran distintas, según fuera el dios al que se les ofrecía: las vacas para Hera, los toros para Zeus y los cerdos para Demeter. El procedimiento del sacrificio también variaba: una ofrenda se dirigida a un dios del Olimpo se hacía en un altar al venir el alba; del animal sacrificado, ciertas porciones eran reservadas para el dios; el resto era compartido en una comida común de los participantes. Los sacrificios a los dioses del mundo subterráneo se ofrecían por la tarde; las víctimas eran característicamente negras, y en lugar de comerlos, íntegros, los metían en un hoyo y los lapidaban. Las ceremonias comprendían oraciones, libaciones y otras ofrendas, incluidas procesiones y otros actos, especialmente la adivinación, a través de los oráculos y pájaros. El adivinador se pasaba la noche de víspera en un templo, esperando ser visitado por la divinidad en un sueño.

Los dioses se dirigían a los hombres por medio de oráculos o respuestas expresadas a través de sacerdotes y sacerdotisas. El dios más consultado era Apolo, a quien se erigió un importante templo en la ciudad de Delfos.

Los griegos recurrían frecuentemente a las artes de adivinación, especialmente, cuando deseaban acometer una empresa importante para sus vidas. Las observancias religiosas podrían ser privadas, limitadas a los grupos particulares, o por toda la ciudad-estado. 
 
En este caso estaban las grandes fiestas que tenían nombres propios, como el Panathenaea en que los atenienses ofrendaban una nueva túnica a Alhena Polias y a la Ciudad Dionisia en Atenas, en el curso de las cuales los actores representaban tragedias famosas. Estas fiestas y otros actos de culto se centraron, a menudo, en los templos, pero en los tiempos micénicos, se realizaron en la explanadas de los palacios, al lado para los dioses; sin embargo, a finales de las Edades Oscuras, la celebración a esos dioses tenían lugar en sus propios templos. Cada cuatro años los griegos celebraban una fiesta a Zeus, en el Peloponeso Occidental, que data del 776 a.C, fiestas que incluyeron los juegos Olímpicos que contemplaban cuatro concursos panhelénicos de atletismo. No todos los griegos adherían a su religión con igual fervor. Ya en el VI siglo a.C., hubo filósofos en Ionia, que estaban desarrollando una crítica racionalista de las creencias tradicionales y de las prácticas, tarea crítica continuada por los sofistas y los dramaturgos Eurípides y Aristófanes. La historia griega sigue con la conquista de la ciudad-estado y el imperio del persa por Alejandro, el Grande, de Macedonia y el periodo de helenístico vio el florecimiento de las religiones como los cultos egipcios de Isis y Osiris, y la astrología. Durante los trescientos años, después de la muerte de Jesús Cristo, las nuevas religiones cristianas, despacio, pero inexorablemente conquistaron a un creciente número de griegos. Finalmente, con la muerte de emperador Julián, las viejas religiones perdieron a su último gran defensor, pero los elementos de religión griega sobrevivirían en los cultos del cristianismo y en las tradiciones locales. 


La Mitología nacida en los pueblos de Egipto, Fenicia y Caldea. Fue llevada a su cúspide por los pueblos de Grecia que la embellecieron con ingeniosas concepciones y l a enriquecieron con ficciones nacidas de su brillante imaginación. A sus ojos pareció demasiado sencillo lo que era tan sólo natural; los relatos de acciones verdaderas se animaron atribuyéndoles circunstancias extraordinarias. A sus ojos los pastores se tornaron sátiros y faunos; las pastoras, ninfas; los jinetes, centauros; los héroes, semidioses; las naranjas, manzanas de oro; en un bajel que navegaba a velas desplegadas vieron un dragón alado. Si un orador conseguía cautivar a su auditorio con los encantos de su elocuencia, atribuíanle el poder de haber amansado los leones y de haber tornado sensibles a los duros peñascos. De esta manera la poesía animó la naturaleza toda y pobló el mundo de seres fantásticos.

Por más que la Mitología sea, casi en su totalidad, tejido continuo de fábulas, no por eso deja de tener una utilidad incontestable. Por ella nos ponemos en condiciones de poder explicar las obras maestras de los pintores y escultores que admiramos y nos facilita la lectura de los poetas y la hace interesante. La Mitología aclara la historia de las naciones paganas, nos hace conocer hasta qué punto los egipcios, griegos y romanos vivían sumidos en profundas tinieblas. Sin duda que la mayor parte de las fábulas que la integran son falsas y absurdas: unos dioses cojos, ciegos, vulgares, luchan entre sí o contra los hombres; nos dioses pobres, desterrados del cielo, se ven obligados, mientras permanecen en la tierra, a ejercer el oficio de albañil o de pastor, quedando, de este modo, ridiculizados en extremo. Pero la Mitología ofrece frecuentemente fábulas morales en las que bajo el velo de la alegoría se ocultan preceptos excelentes y reglas de conducta.

Las Furias que se ceban encarnizadamente en Orestes, el buitre que roe las entrañas de Prometeo, trazan la maravillosa imagen del remordimiento. La historia de Narciso ridiculiza la vanidad estúpida y el exagerado amor a sí mismo. La trágica muerte de Icaro es una lección admirable para los hijos desobedientes Faetón es el tipo de los orgullosos castigados. Los compañeros de Ulises convertidos en viles puercos por los brebajes de Circe, son una imagen fidelísima del embrutecimiento a que conducen la intemperancia y el libertinaje.

¿Creían todos los sabios de la antigüedad en la verdad de las fábulas mitológicas? Seguramente que no, pero no se atre­vían a combatirlas abiertamente y contentábanse con burlarse de ellas en el seno de sus familias o en la intimidad de sus amistades. Quiso Sócrates demostrar a los atenienses la existencia de un solo y verdadero Dios y atacar, por ende, el politeísmo, y pagó con la vida sus nobles propósitos. En Roma, Cicerón se atrevió en una de sus obras a chancearse al tratar de los dioses y mereció por ello la censura de sus contemporáneos.


sábado, 26 de mayo de 2012

DIOSES EGIPCIOS

Los dioses y diosas del Antiguo Egipto formaban parte integral de la vida cotidiana del pueblo, por lo que no es de extrañar que hubiera más de 2000 deidades en el panteón egipcio. Algunos de estos nombres son bien conocidos: Isis, Osiris, Horus, Amón, Ra, Hathor, Bastet, Thot, Anubis y Ptah, mientras que muchos otros no lo son tanto.

Los dioses evolucionaron de un sistema de creencias animista a uno altamente antropomórfico e impregnado de magia. 

La revolución amarna liderada por el faraón Akenatón (Amenofis IV) reemplazó el panteón egipcio tradicional, con Amón como dios principal, por el monoteísmo en torno a Atón, el disco solar. En el periodo amarniense, Atón se convirtió en el único dios, Akenatón y Nefertiti se presentaron como sus únicos intermediarios y la ciudad de Amarna fue construida como centro de este nuevo culto. 


Osiris

Ya desde una época muy remota, la muerte era considerada en Egipto como un tránsito a otra vida semejante a la vida terrenal. Pero la suerte que, en la existencia ultraterrena esperaba a los faraones, era muy distinta de la que estaba reservada a sus súbditos. Mientras a estos últimos les esperaba una existencia oscura y miserable, los soberanos, mediante la aplicación de los ritos mágicos que habían resucitado a Osiris, alcanzaban una inmortalidad gloriosa, convertidos en un Osiris triunfante y justificado. Osiris, personificación del Nilo, que regaba el desierto árido y seco, según un viejo mito egipcio, era un rey poderoso a quien mató su hermano Seth, gracias a la sabiduría de su esposa Isis, la tierra fértil, que reconstruyó su cuerpo y lo hizo incorruptible mediante las prácticas de embalsamiento que le enseñó Anubis, Osiris se transformó en un dios inmortal, que reinaba sobre los muertos. Era venerado en todo Egipto, aunque su templo principal radicaba en Busiris.

Se le representaba bajo la forma de un rey coronado que sostenía, en sus manos cruzadas, el cayado de pastor y el látigo de boyero. Ante su tribunal era pesado el corazón del difunto para ver si permanecía en equilibrio con el símbolo de la justicia y la verdad, colocado en el otro platillo de la balanza. En caso afirmativo, era admitido a la vida eterna, transformado como el faraón de otros tiempos, en un Osiris justificado ; de lo contrario, era devorado por un monstruo de cuerpo de hipopótamo y cabeza de cocodrilo que esperaba, al pie del trono divino, la sentencia.

El libro de los Muertos, colección de plegarias, que, como talismán, era depositado sobre la momia del difunto, relataba y representaba este juicio. Llamado a ocupar tan alto lugar en la otra vida, el hombre del pueblo mejoró también de condición en la vida presente.

La democratización del culto funerario fue una consecuencia de la elevación de las clases humildes a una situación de mayor igualdad , durante la dinastía XII, con respecto a los nobles y aun con relación al mismo faraón. Aunque la tierra siguió considerándose propiedad del soberano, que era su señor eminente, el campesino, desde el Imperio Medio, poseyó ya libremente su lote, que podía transferir por donación, venta o cambio, o legar por testamento a los suyos. El artesano dejó de ser la cosa de los talleres reales, o de los señores, o de los templos, para convertirse en un trabajador libre que disponía del fruto de sus afanes : todos, en fin, tenían acceso a las funciones públicas; desapareció el abismo entre las clases sociales, y el faraón garantizó a todo el mundo sus derechos. Todo este avanzado edificio social empezó a desmoronarse en las dos dinastías siguientes y rápidamente en tiempos de la dinastía XIV, bajo el impulso de la invasión de los hicsos.

Hacia el año 1650 a.C., los egipcios vieron llegar a su país a estos nómadas asiáticos procedentes del Nordeste, del lado de Palestina. Llevaban armas de hierro y caballos, y con estos medios de guerra, que los egipcios desconocían, obtuvieron una fácil victoria.

Los nuevos amos cometieron en el país toda clase de excesos; destruyeron templos, esclavizaron al pueblo, y la tradición egipcia recordó siempre, con horror, su paso por las tierras regadas por el Nilo. Pero no consiguieron subyugarlo por entero, sino que su dominio quedó limitado al Bajo Egipto, mientras los príncipes de Tebas se hicieron fuertes en el Alto Egipto (XVII dinastía) y emprendieron desde allí la reconquista del país. El príncipe tebano Ahmes, o Amosis, logró, finalmente, expulsarlos de todo el Egipto (1600 a. de J. C.) y abrió una nueva período que llenan las dinastías XVIII y XIX, durante la cual, Egipto alcanzó su mayor esplendor y poderío. Era la época del Imperio Nuevo o del segundo Imperio Tebano

Osiris

Anubis, el dios egipcio del inframundo

Anubis, representado iconográficamente como un chacal antropomorfo, es entre los dioses egipcios del más allá quien se encarga de acompañar al alma en el viaje extracorporal. Su función, de hecho, es proteger a los muertos durante la momificación y transportar sus espíritus a Osiris, ante quien se pesaba el corazón del muerto en espera de una confirmación -o negación- de la vida eterna. La respuesta dependía de una comparación con una pluma (la pluma de Maat): si la balanza se inclinaba hacia el corazón, el alma iría a Ammit.



Isis, diosa egipcia de la Luna

La mencionada Isis es a la vez esposa y hermana de Osiris, y a ella se asocian la fertilidad, la magia y la Luna. De hecho, como madre de Horus, Isis protege y fomenta la maternidad y, en los jeroglíficos, se representa como una mujer coronada. Los relatos sagrados de los dioses egipcios también la ven como la protectora de su hijo frente al temible Seth, así como la única capaz de descubrir el verdadero nombre de Ra.

Ammith, el devorador

Ammit, también conocida como la diosa cocodrilo, es otra deidad funeraria del panteón egipcio ya que, colocada a los pies de Anubis, es la encargada de devorar las almas de las personas que han llegado al juicio con demasiados pecados en su corazón. Está dibujada con la cabeza de un cocodrilo, dos patas de león y dos de hipopótamo: estos tres animales, de hecho, eran considerados por el pueblo como los animales más peligrosos de todos los existentes.


Seth

Como es fácil adivinar por los relatos anteriores, el caos, la violencia, el peligro del desierto y las tormentas están vinculados al dios Seth. Junto con Anubis, es el otro de los dioses egipcios representado en forma de chacal, pero también se le puede encontrar caracterizado como un burro, una cabra o un zorro. En torno a su figura se han creado diversas historias: según algunos, era un compañero de viaje del Sol y de Ra; según otros, mató a Osiris para ocupar su lugar, para ser derrotado posteriormente por Horus.


Horus

Horus es el hijo de Isis y está encargado de mantener el equilibrio de la naturaleza, proteger la belleza, el arte y la caza. Según los mitos de los dioses egipcios más importantes, tuvo un amargo enfrentamiento con Seth a consecuencia del cual perdió uno de sus ojos. A esta deidad, representada con una cabeza de halcón adornada con una doble corona, también se le atribuyen poderes de clarividencia.


Ra

Es uno de los dioses egipcios más conocidos y con una conexión más directa con los dioses de otras religiones. Como seguramente sabrás, Ra es el dios del Sol y aparece dibujado con una cabeza de halcón y una gran esfera roja en la cabeza rodeada de una serpiente. Junto con Seth, el dios Ra viajaba en su barco con la misión de defender el astro de la amenaza de Apopi, un monstruoso reptil que pretendía engullirlo y que se podría encontrar entre las criaturas legendarias más famosas de la historia.

Amón es un dios egipcio cuyo culto se limitaba originalmente a la ciudad de Tebas. Sin embargo, pronto alcanzó fama en todo el reino, hasta el punto de que su figura se superpuso a la de Ra, convirtiéndose así en Amón-Ra. Su función es la de ejercer de Rey de los dioses egipcios. La devoción a Amón-Ra llegó a convertirse en una religión monoteísta que dejaba poco espacio a otros dioses.


Thot

Thot era el dios egipcio de la sabiduría, la escritura, las ciencias, la música y la magia. Era el inventor de los jeroglíficos y el guardián del conocimiento. Se le representaba como un hombre con cabeza de ibis o como un babuino. Era el que medía el tiempo y los calendarios. También era el que registraba los acontecimientos y los juicios de los dioses y los hombres. Se le consideraba el consejero de Ra y el árbitro de las disputas entre los dioses. Ayudó a Isis a resucitar a Osiris y a Horus a vencer a Seth. Era el patrón de los escribas y de los sacerdotes. Se le asociaba con la luna y con el dios griego Hermes. Se le rendía culto en Hermópolis Magna, donde se decía que había creado el mundo con su palabra.


Bastet

Representada con forma de gata o como una mujer con cabeza de gato, era adorada por su naturaleza maternal y su capacidad para proteger el hogar y a las familias. Se le atribuía el poder de salvaguardar contra el mal, alejar enfermedades y favorecer la fertilidad. Bastet era considerada una deidad benevolente y popular entre los egipcios, quienes le rendían culto y realizaban ofrendas en su honor.


Sekmet

Sekhmet, poderosa diosa de la mitología egipcia, es venerada como la Diosa de la guerra y la venganza. Representada como una leona o como una mujer con cabeza de leona, encarnaba la ferocidad y el poder destructivo. Era temida por su capacidad para desatar la ira y la violencia en el campo de batalla. Se creía que su aliento ardiente podía desencadenar enfermedades mortales.

A pesar de su naturaleza feroz, también se la asociaba con la protección de los faraones y con la capacidad de sanar. Sekhmet era una deidad imponente y respetada en el antiguo Egipto.




El BUEY APIS

Desde la época en los hombres primitivos se agruparon formando las primeras tribus, dieron un carácter sobrenatural a las fuerzas de la Naturaleza y para interpretarlas crearon leyendas y dioses. La civilización más antigua que se conoce, la egipcia, concibió sus propios dioses y decían que su dios Osiris había creado la agricultura, fuente principal de sus riquezas, gracias a la riadas anuales del Nilo; el río nace en el Kagera, río de Burundi, que es afluente del Lago Victo- ria y, desde ahí recorre 5.600 kilómetros. (El Nilo fue llamado Hapi por los farao- nes, Crisonoas por los griegos y Barh (mar) por los árabes, y, en su recorrido, antes de entrar en Egipto, recibía los nombres de Nilo blanco y de Nilo azul.

A la muerte de Osiris, asociado como estaba con la agricultura, el pueblo creyó que el alma de su rey había pasado al cuerpo de un buey, que es el animal indispensable para realizar las labores del campo y, por ello, le prestaron completa adoración al transformarlo en un dios, al que dieron el nombre de Apis. Pero, no se crea que todos los bueyes tenían tal jerarquía, como sagradas son todas las vacas en la India; el Buey Apis, debía cumplir con ciertos requisitos para avalar su condición de dios y recibir la pleitesía de sus adoradores. Apis, debía ser un buey negro, con una mancha blanca en la frente y sobre el costado derecho la figura de una media luna, también blanca, más el diseño de un águila sobre la espalda. El pueblo creía que todas estas señales era naturales y no obra de los sacerdotes. Una vez hallado el animal que luciera las características exigidas, era llevado a Nilópolis; ahí, lo cuidaban y alimentaban durante una cuarentena, quedando al cuidado de un grupo de mujeres, que eran las únicas autorizadas para verlo. Cumplido el plazo, equipaban lujosamente un barco y el Buey Apis, ya dios Osiris, era conducido por el Nilo hasta la ciudad de Menfis, dónde era recibido por los sacerdotes con un ceremonial muy meticuloso y en medio de las aclamaciones del pueblo. Entonces lo conducían al santuario de Osiris, en el que había dos establos y lo colocaban al frente de ellos, y según el establo que eligiera para entrar - el de la izquierda o el de la derecha-, éste hecho era el anuncio de buenas o malas nuevas. En muy raras ocasiones, el Buey Apis era paseado por la ciudad y un cortejo de niños lo rodeaban, cantando sus alabanzas. Curiosamente, los sacerdotes habían prescrito en los libros sagrados que Apis solo podía vivir un determinado número de años y cumplido el plazo, el animal era ahogado en el Nilo, todo, dentro de un respeto reverencial. Luego lo embalsamaban y celebraban magníficos funerales, mientras el pueblo lloraba como si otra vez hubiera muerto el dios Osiris. El duelo duraba hasta que los sacerdotes consagraban a otro Buey Apis y, entonces, el pueblo lo celebraba con alegres y prolongadas actividades festivas, durante todo una semana.

Es que Osiris, el Buey Apis, guardaba de nuevo la suerte de Egipto.




sábado, 19 de mayo de 2012

MITOLOGÍA NÓRDICA

Los dioses nórdicos se dividen principalmente en dos razas: los Aesir, procedentes de Asgard, que suelen estar asociados a funciones de gobierno y guerra, y los Vanir, cuyo mundo es Vanaheim, y a los que se les suelen atribuir funciones de fertilidad. Sin embargo, esta división de funciones no se suele cumplir estrictamente en lo relativo a los dioses nórdicos. Los Aesir y los Vanir eran razas enfrentadas, pero tras su reconciliación fueron capaces de convivir entre ellos.

Odín es el rey de los dioses nórdicos. Principalmente es el dios de la guerra, pero también se le atribuyen la muerte, la poesía y la sabiduría. Pertenece a la raza de los Aesir, y es el padre de muchos de ellos. Con una de sus esposas, Jord, tuvo a Thor, con la giganta Gird, a Vidar, y con otra giganta, Rind, a Vali. Sin embargo, la diosa que le dio más hijos fue Frigga, madre de Balder, Hoder, Hermod, Tyr y Bragi. Su residencia en Asgard, Valhalla, era el más bello de todos los palacios divinos. Sentado en su trono era capaz de ver todo el cielo y la tierra pero, además, contaba con la ayuda de sus dos cuervos, Hugin (pensamiento) y Munin (memoria), que, posados en sus hombros, le contaban todo lo que habían visto y oído. Otros animales relacionados con Odín son los lobos Geri y Freki, que yacen a sus pies. El caballo de Odín se llama Sleipnir, y fue un regalo de Loki. Tiene ocho patas y puede cabalgar sobre la tierra y el mar, y también por el aire.

Odín se caracteriza por su búsqueda de la sabiduría. Sacrificó un ojo para poder beber del pozo de la sabiduría de Ymir, y se ahorcó durante nueve días en el árbol Ygdrassil. Estos sacrificios le permitieron conocer canciones y runas que le proporcionaron una gran sabiduría. Además, Odín tenía la afición de camuflarse entre los mortales y recorrer por la tierra como un vagabundo.

Según la profecía del Ragnarok, la batalla final contra los gigantes, Odín será matado por el lobo Fenris. La muerte de Odín será vengada por su hijo Vidar, uno de los pocos dioses supervivientes al Ragnarok. En los países en los que la mitología germánica ha sido más influyente que la grecorromana, el nombre dado al miércoles procede del nombre germánico de Odín, Wotan (por ejemplo, en inglés, Wednesday).
Odín es un dios muy importante en la trilogía nórdica. Conoció a la Xena malvada cuando había decidido ahorcarse, pero ella le enseñó un nuevo estilo de vida guerrero, y Odín la reclutó como valkiria. Le enseñó los secretos de las runas y, cuando Xena fingió estar enamorada de él, le confesó dónde estaba custodiado el Oro del Rhin. Xena robó el oro y con él forjó un anillo que otorgaba grandes poderes, pero que era peligroso para los que no habían desterrado el amor. Años más tarde, Odín intentó hacerse con el Anillo para asegurar su supremacía ante los demás dioses.


Thor es el hijo mayor de Odín y dios del trueno. Su madre es Jord. Está casado con la diosa Sif, aunque con la giganta Jarnsaxa tuvo a sus hijos Magni y Modi, y a su hija Thrud. Su palacio es Asgard es Bilskirnir, en el reino de Thrudheim. Su sirviente es Thialfi. Thor llegó a ser un dios muy popular entre los nórdicos, en parte porque no exigía sacrificios, y además era considerado su protector.

La posesión más preciada de Thor es su martillo, Mjollnir, que fue fabricado por los enanos Brokk y Eitri. Cuando Thor lanzaba su martillo, éste volvía mágicamente a sus manos. Las tormentas se producían cuando Thor viajaba en un carro tirado por las cabras Tanngrisni y Tanngnost; los truenos y relámpagos aparecían cuando Thor lanzaba su martillo. Además, Thor poseía unos guantes que le permitían usar a Mjollnir, y un cinturón de la fuerza.

Thor era enemigo de los gigantes, que en una ocasión robaron su martillo. Para recuperarlo, el rey de los gigantes de la escarcha, Thrym, exigió que la hermosa diosa Freya se casara con él. Thor se disfrazó de Freya y acudió junto al dios Loki a Jotunheim, el reino de los gigantes. Allí, Thor pudo recuperar su martillo y matar a Thrym y sus seguidores.

En la batalla final del Ragnarok, Thor logrará matar a la serpiente Jormundgand, pero morirá víctima de su veneno. Sus hijos herderán su martillo. Thor ha dado nombre al jueves en algunos idiomas, como el término Thursday en inglés.

Thor no apareció en "Xena", pero sí en los capítulos de "Hércules" ambientados en Escandinavia. Allí, aunque tiene algunos problemas con Hércules, Thor es presentado como un dios benévolo con los nórdicos. Además, se le puede ver blandiendo el martillo Mjollnir. A pesar de ello, Hércules le vence en combate, lo que suponía una de las profecías que anunciaban el Ragnarok (que no estaban relacionadas con las señales que lo anunciaban en la mitología nórdica).


Balder es el dios de la luz, la belleza y la inocencia. Es hijo de Odín y Frigga. Aunque no era muy poderoso, era sabio y amable, y tenía buen carácter, por lo que era amado por los dioses y los mortales. Estaba casado con la diosa Nanna, con quien tuvo un hijo, Forseti, el dios de la justicia. La residencia de Forseti es Glitnir, que realiza la función de palacio de justicia.

La leyenda más importante sobre Balder comienza con unos sueños que empieza a tener relacionados con su muerte (también se dice que quien lo soñaba era Frigga). Para evitar el fatal desenlace, Frigga exigió un juramento a todas las criaturas, objetos e incluso a las enfermedades para que no hicieran daño a Balder. Una vez que el juramento fue realizado, Balder no podía ser dañado y los dioses se divertían lanzándole armas y proyectiles que no podían herirle. Pero el dios Loki estaba celoso de Balder, y disfrazado, le preguntó a Frigga si había exigido el juramento a todas las cosas. Sin sospechar nada, Frigga le confesó que al oeste de Valhalla había un brote de un pequeño árbol llamado muérdago, al que por su juventud no le había exigido ningún juramento. Loki cogió ese brote y fabricó un dardo con él. Se lo dio al hermano gemelo de Balder, Hoder, que era ciego. Hoder, sin saber las consecuencias de su acción, le tiró el dardo a Balder guiado por Loki. El dardo le atravesó el corazón y Balder murió.
Los dioses lamentaron profundamente la muerte de Balder, por lo que Odín envío a Niflheim a otro de sus hijos, Hermod, a pedirle a la diosa Hel que permitiera a Balder regresar a Asgard. Hel puso una condición a la petición: sólo permitiría que Balder volviera si todas las cosas, vivas o muertas, lloraban por él. Loki, disfrazado de bruja que habitaba en una cueva, se negó a llorar por él, así que Balder no pudo volver a la vida. Balder fue puesto en una pira funeraria junto a su mujer Nanna, que murió tras conocer la infeliz noticia. Loki fue duramente castigado por sus actos.

Aunque se trata de una leyenda triste, también se dice que Balder volverá a la vida tras el Ragnarok.
Al igual que Thor, Balder aparece en los capítulos de "Hércules" ambientados en las Tierras Nórdicas. En ellos, está atormentado por las premoniciones sobre su muerte. Cuando está probando que las armas no pueden dañarle, Loki convence a Hércules para que le ataque con un dardo capaz de matarle. Balder muere, dando inicio al Ragnarok, el crepúsculo de los dioses. Hércules logra detener el plan de Loki y devolver la vida a Balder retrocediendo en el tiempo, impidiendo así que el dardo le dañe.

Loki es hijo del gigante Farbauti y la giganta Laufey. A pesar de ello, también forma parte de los Aesir, ya que Odín le eligió como hermano adoptivo. Es descrito como hermoso, pero también como malvado. Le gusta engañar a los dioses e incluso se enfrenta a ellos. Sin embargo, en otras ocasiones es su aliado, y comparte aventuras con Thor. Está relacionado con el fuego y la magia, y puede tomar la forma de varios animales.

Aunque está casado con Sigyn, junto a la giganta Angrboda, tiene tres hijos: la serpiente Jormundgand, el lobo Fenris y la diosa Hel. Los Aesir, atemorizados por el peligro que suponían estos monstruos, los enviaron a lugares donde no podrían hacer daño ni a los hombres ni a los dioses. Así, la serpiente Jormundgand fue arrojada por Odín al océano que rodea toda la tierra, pero ésta había crecido tanto que, mordiéndose la cola, podía rodear todo Midgard. El enorme lobo Fenris, que según la profecía mataría a Odín, fue encadenado. Por su parte, la más joven de los hijos de Loki, Hel, fue enviada a Niflheim, donde reinaba sobre los que morían por vejez o enfermedad. El aspecto de Hel era el de una mujer mitad viva mitad muerta: tenía el cuerpo y la cara de una mujer viva, pero las piernas de un cadáver.

Tras la muerte de Balder, Loki intentó escapar del castigo que le impondría los dioses refugiándose en una cabaña con cuatro puertas, de modo que podría ver si alguien se acercaba en cualquier dirección. Odín encontró el escondite, y cuando los dioses acudieron hasta allí para capturarle, se transformó en salmón. Sin embargo, los dioses le atraparon con una red que el mismo había hecho, y le encadenaron. Pusieron una serpiente venenosa sobre su cabeza, que dejaba caer su veneno sobre la cara de Loki poco a poco. La compasiva esposa de Loki, Sigyn, está siempre a su lado y recoge el veneno que cae sobre un cuenco, pero cuando éste se llena, tiene que retirarlo para vaciarlo, y entonces el veneno cae sobre Loki, que se retuerce tan violentamente que provoca terremotos.

En el Ragnarok, las cadenas de Loki se romperán y luchará aliado con los gigantes. Le matará Heimdall, quien morirá a causa de las heridas de su lucha.

A pesar de algunos errores, como afirmar que Loki es hijo de Odín, se le presenta con varios aciertos; por ejemplo, es malvado y podemos ver cómo consigue que Balder muera, o puede transformarse en un lobo.


Frigga es la diosa del amor, el matrimonio, la fertilidad y la maternidad. Es la esposa de Odín, al que le ha dado muchos hijos: Balder, Hoder, Hermod, Bragi y Tyr. En algunos aspectos, es similar a la diosa Freya. Tiene un palacio propio en Asgard, llamado Fensalir. Su mensajera es Gna, quien viaja por el cielo montada en el caballo Hofvarpnir, que también puede cabalgar sobre el agua. Se dice que Frigga conoce el destino de todos las personas, pero que nunca lo revela.

Frigga exigió un juramento a todas las cosas para que no dañaran a su hijo Balder, pero sus esfuerzos no consiguieron salvarle. También hay leyendas en las que se dice que tuvo romances con los hermanos de Odín, Ve y Vili.

Bragi es el dios de la poesía, hijo de Odín y Frigga. Inspira a los bardos y sus canciones recuerdan las acciones de los guerreros. Las runas están talladas en su lengua. Se cree que el origen histórico del culto a Bragi podría estar en un poeta del siglo IX llamado Bragi Boddason, que tras su muerte habría sido elevado a la categoría de dios.

Idun es la esposa de Bragi. Es la diosa de la eterna juventud, y guarda en una caja las manzanas de oro que conceden vida y juventud eternas a los dioses. Cuando los dioses sienten que se acerca su envejecimiento, prueban un pequeño trozo de ellas y la juventud regresa a ellos. En una ocasión, Idun fue raptada por el gigante Thiazi, lo que hizo que los dioses envejecieran rápidamente. Finalmente, Loki la rescató, de modo que los dioses recuperaron su juventud.

Por su relación con la fertilidad, la juventud y la muerte, Idun pertenece probablemente a los Vanir.

Heimdall es el dios de la luz. Su papel es el de centinela de los dioses, ya que, desde los bordes del cielo, vigila Bifrost, el puente del arco iris que constituye la única entrada a Asgard, para evitar que los gigantes entren a la fuerza. Apenas duerme y su vista abarca vastos territorios, que puede ver tan bien de noche como de día. Además, su fino oído le permite escuchar cómo crece la hierba o la lana de las ovejas. Con el nombre de Rig se le atribuye la paternidad de las tres razas de los hombres (sirvientes, campesinos y guerreros). Su cuerno, Gjallar, anunciará a los dioses el Ragnarok, llamándolos para que acudan a la batalla. En Ragnarok, Heimdall matará a Loki, pero morirá como consecuencia de las heridas recibidas.

Tyr es el dios de la guerra y patrón de la justicia. Su arma, una lanza, también representa la justicia. Originariamente, era el dios más importante entre los germanos, pero con el tiempo fue relegado por Odín, quien pasó a ser su padre (aunque otra versión asegura que es hijo del gigante Hymir). Es el más valiente de los dioses. Cuando Fenris, el lobo hijo de Loki, creció demasiado y los dioses temieron que se hiciera incontrolable, decidieron encadenarle, por lo que le dijeron que no sería capaz de liberarse si le ataban. Fenris aceptó el desafío y, desafortunadamente para los dioses, consiguió romper sus ataduras. Tras esto, los dioses ordenaron a los enanos fabricar una cadena mágica, Gleipnir, de una gran fortaleza a pesar de su delgadez. Fenris fue nuevamente desafiado, pero desconfió de los dioses al ver que la cadena parecía muy débil, y esta vez sólo se dejó atar si un dios ponía su mano dentro de su mandíbula. Tyr fue el único que estuvo dispuesto, y cuando Fenris vio que no podía liberarse, le arrancó la mano. A pesar de esto, Tyr alimentó y cuidó al lobo encadenado, pues nuevamente era el único que se atrevía a hacerlo. En la batalla del Ragnarok, Tyr matará a Garm, el perro guardián del reino de los muertos, pero morirá por las heridas infligidas.

Njord es el dios del mar, así como de los vientos y el fuego. Tuvo dos hijos junto a su hermana, cuyo nombre no aparece en lo mitos: Frey y Freya. Pertenece a los Vanir, pero convive con los Aesir desde la reconciliación de las estirpes. Tanto él como sus hijos son considerados sumos sacerdotes, que presiden los sacrificios. Posteriormente, se casó con Skadi. Su palacio marino se llama Noatun.
Skadi es una diosa giganta del invierno. Su padre es Thiazi, quien murió mientras perseguía a Loki (que había recuperado las manzanas doradas) en forma de águila (Loki tenía aspecto de halcón). Los dioses consiguieron quemar las alas de Thiazi, que cayó al suelo, momento aprovechado por los dioses para matarlo. Skadi deseó vengarse, pero los dioses consiguieron reconciliarse con ella: Odín convirtió los ojos de Thiazi en estrellas, y permitió a Skadi casarse con uno de ellos. Sin embargo, sólo se le permitió elegir a su futuro marido mirando a los pies de los candidatos. Ella eligió al poseedor de unos pies que le habían agradado pensando que se trataría de Balder, pero en realidad pertenecían a Njord. El nuevo matrimonio decidió vivir nueves días en Thrymheim (en las montañas), y nueve días en el mar, pero no les fue bien y finalmente Skadi abandonó a Njord por el dios Ull.

Frey es hijo del dios Njord y pertenece a la estirpe de los Vanir, pero guarda una buena relación con los Aesir. Frey está considerado uno de los dioses más hermosos, y su dominio está constituido por el sol, la lluvia y la fertilidad, tanto de los hombres como de los frutos de la tierra. Gobierna a los elfos (que en los mitos nórdicos tienen poco protagonismo). Tiene un carro tirado por un jabalí dorado, Gullinbursti, que fue forjado por los enanos Brokk y Eitri. Está casado con la bella Gerda, a la que conoció el reino de los gigantes. Consiguió que se casase con él gracias a la intervención de su sirviente y mensajero Skirnir, a quien en agradecimiento regaló su espada. Por ello, en Ragnarok Frey combate sin armas, y es el primero en morir, a manos del gigante de fuego Surt.

Freya es la hermana de Frey. Su palacio en Asgard es Sessrumnir, que está situado en Folkvang. Freya es la diosa del amor y la fertilidad, y se le considera la más bella de las diosas. Le gustan la música, la primavera y las flores, y tiene predilección por los elfos. Se casó con un dios llamado Od que desapareció, y cuando lloró por su desaparición, sus lágrimas se convirtieron en oro. Entre sus posesiones destacan un hermoso collar, una capa hecha con plumas de ave que permite a su portador convertirse en halcón y un carro tirado por dos gatos.

Freya es considerada, además, la primera valkiria. Las valkirias eran mujeres guerreras que llevaban a los guerreros caídos en combate a Valhalla. Sin embargo, Freya se reparte equitativamente con Odín a los héroes muertos en batalla, pero ella se queda con todas las mujeres. Además, enseñó a los Aesir el arte de la hechicería, que era común entre los Vanir. Ella da nombre al viernes en las culturas influenciadas por la mitología nórdica (Friday en inglés).

El sacrificio de la vaca en la boda de Walthea (Xena desmemoriada) y Hrothgar, rey de Dinamarca, en el capítulo "El regreso de la valkiria" estaba dedicado a Freya.

Las Nornas son las tres diosas del destino, similares a las Parcas griegas. Controlan el destino de los dioses y los hombres, que no dejan conocer. Son Urd (que simboliza el pasado), Verdandi (el presente) y Skuld (el futuro). Viven bajo las raíces de Yggdrasil, que protegen para retrasar su destrucción. Según otras versiones, su residencia se sitúa bajo el puente de Bifrost.




martes, 6 de marzo de 2012

JEROGLÍFICO = ESCRITURA SAGRADA


Lo que se designa como el Antiguo Imperio, tuvo como capital la ciudad de Memphis, que se fundó hace más de 5.000 a.C. El país ha sido gobernado por XXVI dinastías. En la IV dinastía, los tres reyes, Kheops, Khefrén y Micerino, mandaron a construir las famosas pirámides. La mayor, Kheops, alcanza una altura de 144 metros, para lo que fue necesario traer las enormes piedras, desde las tierras que estaban en la otra orilla del Nilo. Cuentan que se emplearon 100.000 hombres, que se renovaban cada tres meses, agotados por el trabajo, porque la construcción de una obra tan monumental demandó casi treinta años para quedar terminada.

La escritura hierática era de grafía más sencilla, reservada a documentos administrativos o privados y generalmente utilizada sobre papiro, ostracon (fragmentos cerámicos) e incluso tablillas de madera. Los egiptólogos las distinguen de los llamados jeroglíficos lineales, que se pintaban sobre los sarcófagos de madera y en los textos del "Libro de los Muertos". Los jeroglíficos lineales conservan el aspecto figurativo de los jeroglíficos grabados, pero los trazos son mucho menos precisos que estos últimos.

A partir de la época saíta (dinastía XXVI), la escritura hierática fue parcialmente reemplazada por una nueva escritura básica: la demótica. Se trataba de una simplificación extrema de la hierática reservada a las actas administrativas y a los documentos de la vida cotidiana, de ahí su nombre de escritura "popular". La escritura hierática se usará preferentemente para transcribir textos religiosos o sacerdotales, conjuntamente con la escritura jeroglífica, de ahí su nombre de escritura "sacerdotal". En la época ptolemaica, el griego se irá imponiendo progresivamente como lengua administrativa: del año 146 a. C. en adelante, los contratos escritos exclusivamente en demótico pierden todo el valor legal. El copto es el último estado de la lengua y escritura egipcias. Aún se emplea en nuestros días, pero solo como lengua litúrgica. Se escribe utilizando el alfabeto griego junto con siete caracteres demóticos para transcribir fonemas no existentes en griego. Aparte de esto, la escritura egipcia no ha sido empleada nunca más para transcribir ninguna lengua moderna.Por otra parte, es preciso señalar que, según ciertos investigadores, la escritura jeroglífica sería, junto con la influencia del proto-sinaítico, el origen del alfabeto fenicio, el cual a su vez derivaría en el alfabeto hebreo, arameo y griego, de los cuales provienen los alfabetos latinos y cirílicos.

Los egiptólogos han quedado muy sorprendidos al abrir y recorrer las tumbas, porque en ellas han encontrado pruebas de que este pueblo alcanzó una altísimo grado de civilización. Durante el período denominado Nuevo Imperio, Tebas fue la capital del país.

Alejandro Magno el gran guerrero que también conquistó Egipto, en su honor, en el 332 a.C., mandó construir la ciudad de Alejandría, en el gran delta que forma el río antes de adentrarse en el Mediterráneo. Fue la capital del reino de la lágidas, (305-30 a.C.)que hicieron de ella un centro de del arte y del intelecto más importante de su época. El barrio llamado del delta, albergó una importante comunidad judía de lengua griega. Estas dos culturas dieron a luz los libros de los Macabeos, el libro de la sabiduría, la traducción griega de la Biblia, llamada versión de los Setenta, obra del filósofo judío Filón. El año 30 a.C., Alejandría se convirtió en la capital de la provincia romana de Egipto.
Alejandría albergó la mayor Biblioteca de la Antigüedad, fue fundada por Alejandro a comienzos del siglo 31 a.C.; Ptolomeo III, agregó una Biblioteca Adjunta en el templo Sarapis, en el 235 a.C. Ambas sobrevivieron varios siglos. La Biblioteca de Alejandría fue deteriorada por las tropas de César en el año 47 a.C., pero no fue destruida por ellos, como dice la leyenda. La Biblioteca de Sarapis, fue destruida por los cristianos, en el año 47 a.C..

La Biblioteca de Alejandría fue destruida, durante la guerra civil en el gobierno de Aureliano, a finales del siglo III d.C.
La Piedra Rosetta

Estaba finalizando el siglo XVIII y el mundo sabía muy poco de los egipcios, salvo por las noticias de los escritores griegos que solo conocieron el país cuando vivía bajo la dominación de los persas.Nadie, hasta esos años, había podido leer su escritura jeroglífica, palabra griega que significa escritura sagrada.

Cuando Bonaparte conquistó Egipto, además de sus soldados, llevó a varios sabios. Los científicos regresaron cargados de piedras con caracteres grabados, pero pasaron los años sin que nadie pudiera descifrar los mensajes escritos.

Champollion, desde muy niño, había oído hablar de ese misterioso país y se sintió seducido por lo que contaban de Egipto; sólo tenía 14 años cuando decidió estudiar la lengua copta, derivada del antiguo idioma egipcio.Un oficial del ejército francés, en 1799, trajo una piedra que contenía una inscripción en tres distintas escrituras. Los sabios, que conocían el idioma griego, pudieron descifrar la segunda escritura, la demótica; pero fracasaron con los jeroglíficos. En 1821, Champollion tuvo la oportunidad de examinar esta piedra, a la llamaban Piedra Rosetta. Por entonces, el estudioso filólogo ya había logrado construir el inicio de un alfabeto copto; esta circunstancia le permitió comprobar que los signos grabados se semejaban al copto.Así, poco a poco, a base de una increíble tenacidad, logró descifrar algunas frases, pero nadie le creyó. Entonces, viajó a Egipto.A su regreso, con el material que había investigado, escribió una gramática egipcia, lo que le significó un formidable esfuerzo de trabajo. Tanto fue así que Champollion enfermó gravemente y pagó su incansable labor con su propia muerte.

Champollion murió a los 41 años de edad, sin saber que había dejado al mundo una nueva ciencia: la egiptología. Muchos sabios, desde entonces, han seguido los pasos de Champollion y han podido leer los jeroglíficos. Así, han sido capaces de reconstruir la que es, seguramente, la civilización más antigua del hombre. Se considera que los egipcios vinieron del Asia, cruzaron el Canal de Suez y se asentaron junto al Río Nilo, cuyas aguas bajan desde las grandes llanuras del Sudán. Este río, durante una época del año, se conoce como el Nilo Verde, pero luego su caudal empieza a hincharse y en solo diez días se convierte en el Nilo Rojo, porque ya acarrea la tierra que ha recogido en su largo recorrido e inunda los suelos. Pasados los meses que dura la inundación, al retirarse las aguas, queda depositado en la superficie un barro que se llama légamo y al hacer su aparición el Nilo Azul, la tierra está abonada.

Piedra Rosetta

viernes, 10 de febrero de 2012

LA LEYENDA DE JOSÉ

Thomás Mann escribió, en un estilo bíblico, la tetralogía, José y sus hermanos, basada en narraciones como las que siguen a continuación, basadas en sucesos que los judíos consideran como su historia.

El hijo mayor de Raquel, José, era el preferido de su padre, por lo que sus hermanos le tuvieron envidia y, ésta, aumentó cuando José, ingenuamente, les contó que había tenido un sueño:"Estábamos ocupados en el campo atando gavillas. Mi gavilla se alzó y se tuvo derecha, las vuestras la rodearon y se prosternaron ante ella".Y le dijeron sus hermanos: ¿Significa esto que reinarás sobre nosotros?". Otro día les contó otro de sus sueños: "He soñado que el sol, la luna y once estrellas se prosternaban ante mí". Su padre le regañó diciendo: "¡Haría falta, que viniéramos yo, tu madre y tus once hermanos a prosternarnos delante de ti!''.

Un día, Jacob envió a José para tener noticias de sus hermanos, que habían llevado los rebaños a pacer muy lejos. Sus hermanos viéndole llegar se dijeron: "He aquí el soñador, matémosle, arrojémosle a una cisterna, y diremos que una fiera le ha devorado, y así veremos qué será de sus sueños". Rubén dijo: "No derraméis sangre nuestra, arrojadle solamente en la cisterna". Pensaba darle libertad cuando sus hermanos hubieran partido. Judá dijo a sus hermanos "¿Qué ganaremos con hacerle perecer? Vendámosle a los mercaderes de la caravana que viene por nuestro camino". Los mercaderes compraron a José y lo llevaron a Egipto; allí lo vendieron a Putifar, jefe de los guardias del Faraón, que le tomó cariño y le hizo su intendente. Pero la mujer de su dueño lecalumnió e hizo que fuera enviado a la prisión real. El panadero y el copero del rey estaban encerrados en la misma prisión. Una noche, los dos tuvieron un sueño. Al día siguiente andaban tristes, porque no encontraban a nadie que les explicara significado del sueño. José se encargó de hacerlo. El copero había visto una vid, de la cual habían salido tres ramas, luego flores, por último racimos de uvas que había exprimido en la copa del Faraón. Finalmente, le habían dado la copa. José le dijo: "Las tres vides representan tres días. Dentro de tres días pondrás la copa en manos del Faraón. Acuérdate de mí cuando hayas vuelto a su gracia y haz que salga de la prisión''.

El panadero había soñado que llevaba a la cabeza tres cestas de pan blanco, la más alta estaba llena y los pájaros acudían a picotear. José le dijo: "Las tres cestas representan tres días. Dentro de tres días, Faraón te mandará cortar la cabeza, que cuelguen tu cadáver y las aves de rapiña te devorarán". La predicción se cumplió. El panadero fue condenado a muerte y el copero volvió a su cargo, pero se olvidó de José.

Dos años más tarde, Faraón tuvo un sueño. Vio siete vacas, gordas y lucidas, salir del Nilo y pastar a orillas del agua. Luego otras siete vacas, delgadas y de horrible aspecto, salieron a su vez y devoraron a las vacas gordas. Faraón volvió a dormirse y tuvo otro sueño. Siete espigas de trigo, llenas y hermosas, brotaban en un mismo tallo. Luego siete espigas, macilentas y desecadas por el viento, crecieron al lado y se tragaron a las espigas llenas.

Al día siguiente el rey mandó llamar a los adivinos, pero ninguno pudo explicar los sueños. El copero se acordó de José y habló de él a Faraón. Mandáronle llamar: "Los dos sueños, - dijo José-, significan lo mismo. Dios anuncia al Faraón lo que va a hacer. Las siete vacas gordas y las siete espigas llenas son siete años de abundancia, las siete vacas delgadas y las siete espigas vanas son siete años de hambre. Va a haber siete años de abundancia en Egipto, y luego vendrán siete de malas cosechas que devastarán el territorio. Que el rey nombre, por tanto, un buen intendente, que envíe comisarios a recoger el quinto de las cosechas del Egipto durante los años de abundancia y se hagan aprovisionamientos de trigo para los años de escasez".
Faraón dijo a José: "Puesto que Dios te ha mostrado todas esas cosas, nadie tan inteligente como tú para hacerte jefe de mi casa y que todo mi pueblo obedezca tu mandato". Se quitó el anillo y lo puso en la mano de José, mandó que le vistieran con delicado lino y le colgó al cuello un collar de oro. José, nombrado primer ministro, mandó hacer provisiones de trigo por todo Egipto y que se construyeran innumerables bodegas para almacenar el grano