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lunes, 16 de octubre de 2017

EL SÁHARA

El Sahara, el mayor desierto del mundo, cubre más de 8 millones de kilómetros cuadrados en los que cae una lluvia no superior a los 100 milímetros y tán vasto territorio es compartido por los siguientes países: Argelia, Marruecos, Tunicia, Libia, Egipto, Sudán, Chad, Nigeria, Malí y Mauritania. Y solo el Nilo es el río que atraviesa el desierto. En el Sahara viven, aproximadamente 1.500.000 personas y el nomadismo que era la forma de vida del 50% de esta población ha ido retrocediendo progresivamente ha medida que crece la actividad económica. En los oasis se practica la agricultura que produce cereales, hortalizas y, principalmente, una muy considerable cantidad de dátiles. Los recursos mineros son importantes: petróleo y gas natural en Argelia y en Libia, fosfatos en el Sahara Occidental, uranio en el Níger, hierro en Mauritania.


El Sahara conoció varios períodos húmedos durante el cuaternario, según revela el aspecto del relieve, los restos de una vegetación de tipo mediterráneo y los yacimientos prehistóricos con numerosos grabados y pinturas rupestres. En el paleolítico vivieron cazadores-recolectores, cuyo número disminuyó a consecuencia de una fase de desecación. En el neolítico antiguo se desarrolló una muy importante población, al parecer negra, de pescadores, cazadores, ganaderos e incluso agricultores. A partir de 1874 se descubrieron casi 30 000 pin-turas y grabados, clasificadas y agrupa-das en tres períodos (el de los rebaños, el del caballo y el del camello). El resto, de concepción simbólica, característica del período denominado arcaico, sería la más antigua forma de arte africano.

En el 1er. milenio a.C., libios y garamantes abrieron la ruta de los carros, que unía el golfo de Sirtes con la región de Gao a orillas del Níger, que decayó a partir del siglo IV a.C., tras un período de sequía que hizo imposible el empleo del caballo, que fue sustituido paulatinamente por el dromedario, procedente de Arabia. Entonces se atravesó el Sahara en rutas comerciales, que transportaban oro de Sudán hacia Cirenaica, y también marfil, plumas de avestruz y esclavos. El dromedario permitió a los grandes nómadas y a los bereberes del norte de África aprovechar el retroceso del poder romano para controlar el desierto e imponer su ley a los sedentarios de las regiones colindantes del Sahara. Los bereberes desarrollaron el comercio de caravanas entre el mundo mediterráneo y el África negra utilizando los llamados puertos saharianos (Gana, Awdagust).

Los árabes, tras imponer su dominio a los bereberes del norte de África, atravesaron el desierto y alcanzaron el África negra, Siglo VIII, y, en sucesivas oleadas, se instalaron en el Sahara hasta la época contemporánea. Las poblaciones saharianas fueron así islamizadas, arabizadas e incluso avasalladas; solo los que estaban protegidos por la dureza de las condiciones naturales, como los tuareg, conservaron su lengua y sus costumbres. El comercio de caravanas se amplió, gracias a las posibilidades que ofrecía el mercado musulmán. Los pueblos árabes o arabizados y los bereberes del desierto (san-háyas, zanatas) intervinieron en el Magreb con el movimiento de los almorávides, en los siglos XI y CXII, y avanzaron hacia Sahel. Poco a poco islamizaron a la población y desmembraron los imperios, como el de Ghana, en el año 1076, que controlaban el comercio transahariano, que pasó a sus manos. En 1591 los marroquíes terminaron con el imperio songhai.


En el siglo XIX los europeos iniciaron la explotación del desierto. Tras instalarse en el norte y en las costas occidentales del continente, intentaron unir los diversos territorios. Los franceses ocuparon Lag-houat (1852) y Tombouctou (1854), y las tropas procedentes de Argelia, Sudán y el Congo confluyeron en el Chad (1898-1900). La unión entre Marruecos y Mauritania se estableció en 1934. Los españoles crearon la colonia del Río de Oro (1884-1886). Los italianos se establecieron en Tripolitania y en Cirenaica (1911-1912). Los descubrimientos de minerales y petróleo, y la voluntad independentista de las poblaciones, impulsaron la descolonización de la región en años comprendidos entre 1951 y 1976.

Los bereberes

Los bereberes constituyen la población característica del Norte de África y, más en concreto del Magrib. Pero si el sustrato poblacional es claramente bereber, sin embargo, este elemento hoy es considerado minoritario en relación con lo árabe. En realidad lo árabe y los bereber forman únicamente una falsa dicotomía planteada por motivos políticos más que fundamentada en realidades resumiríamos de ser de pura raza árabe y las lenguas romances, todas juntas, tendrían menos difusión que los dialectos bereberes.

En consecuencia, hoy día en el Norte de África resulta muy difícil establecer la frontera entre lo árabe y lo bereber. Al igual que en el caso de los bereberes en al-Andalus, que tuvieron más presencia en realidad que lo árabe, incluso en el Magrib, lo andalusí tiene más presencia en la química étnica y social que lo puramente árabe: recordemos las múltiples emigraciones, desde la del arrabal cordobés hasta el paso de los moriscos en 1609. En consecuencia, en la actualidad resulta anacrónico hablar de lo bereber como un fenómeno étnico.

Como ha destacado el profesor Hart, en la actualidad el fenómeno bereber es un elemento básicamente lingüístico. Se considera bereber únicamente a aquellos que hablan como lengua natal alguno de los dialectos bereberes. Y en cifras esa población ha quedado fuertemente reducida por el paso de la Historia humana. En cifras de comienzo de los años 80, el fenómeno lingüístico bereber apenas suponía un 2% en la población de Túnez, pero ascendía al 30% en Argelia y hasta el 40% en Marruecos.

Los orígenes del pueblo bereber han merecido múltiples especulaciones desde la misma Antigüedad clásica. Estas leyendas no rebasan el terreno de la curiosidad. Los griegos relacionaron la cuestión con su mitología; así Hesiodo podía indicar que Moros, la negra Ker y Tánato eran hijos de una madre concreta: la Noche. Por el contrario, para Platón todos los pobladores del Occidente eran descendientes de Poseidón , y los africanos eran Atlantes.
Los cartagineses de época helenística, tal y como va a transmitir el historiador latino Salustio , van a interpretar los orígenes de la siguiente forma : una buena parte de los norteafricanos eran descendientes de los medos o persas llegados en el ejército del mítico Hércules . De ellos procederían tanto los moros como los númidas.

Para otros autores, sin embargo en la misma línea que la banal interpretación púnica, los bereberes eran descendientes de indios, mientras entre los autores hebreos y cristianos de los siglos III al V, alguno de ellos tan significativo como San Agustín, relacionaban los orígenes de los bereberes con los cananeos.
Este tipo de leyendas tendrá siempre buena acogida. En los autores árabes, desde el mismo siglo IX, nos va a aparecer un dato de forma recurrente. Tradición histórica que llegará hasta el gran historiador tunecino lbn Jaldun. De acuerdo con esta creencia, los bereberes en su origen no habían sido otros que los palestinos que, con la muerte de su rey Goliat, se vieron obligados a emigrar al Norte de África. Podemos preguntarnos por la realidad de estos pretendidos orígenes si procederían tanto los moros como los númidas.

EL PUEBLO SAHARAUI

Tras su independencia de Francia, Marruecos reclamó el territorio del Sáhara Occidental como parte de su "Gran Marruecos". En 1963 el Comité Especial de Descolonización de Naciones Unidas incluía el Sahara Occidental en la relación preliminar de regiones del mundo a las que se debía aplicar la Declaración sobre concesión de independencia a países y territorios coloniales. En 1965 la ONU proclamó el derecho a la autodeterminación del Pueblo Saharaui y instó a España a que agilizara su descolonización. Años antes, el rey de Marruecos había manifestado su intención de anexionarse los territorios del Sahara occidental. Había vuelto a aparecer la idea del Gran Imperio soñado por Marruecos. También Mauritania, al ver la situación, se apresuró a pedir parte del territorio del Sahara.

En 1967, la ONU recomendó la descolonización del territorio en tanto que poco después, Mauritania también se sumó a las reclamaciones territoriales marroquíes.

El 12 de mayo de 1975, una Comisión de la ONU viaja al territorio saharaui para comprobar que “el Polisario es la única fuerza política dominante en el territorio y que la inmensa mayoría del pueblo desea la independencia”. Pero durante el mismo año, y en medio del proceso de la transición democrática iniciada en España con la muerte de Franco el 20N, el Gobierno español procede a la entrega del territorio de Sáhara Occidental a Mauritania y Marruecos. Comienzan entonces los enfrentamientos armados entre el Ejército de Liberación Popular Saharaui (E.L.P.S) y las Fuerzas Armadas Reales Marroquíes. Marruecos, al mismo tiempo, inicia su “Marcha verde” el 6 noviembre y Mauritania comienza a atacar por el sur. Con esta marcha, Hassan II movilizó a 350.000 hombres y mujeres marroquíes, además de 25.000 soldados, para tomar posesión de Sáhara. La población civil saharaui se ve obligada a huir a la región argelina de Tinduf. El 14 de noviembre, España entrega el territorio de Sáhara Occidental a Marruecos y Mauritania, a través de la firma de los Acuerdos Tripartitos de Madrid.

El Frente Polisario proclama la constitución de la República Árabe Saharaui Democrática el 27 de febrero de 1976, un día después de que las últimas presencias españolas abandonasen la zona. De la noche a la mañana el territorio pasó de manos españolas a manos marroquís y mauritanas. Mauritania firmó su acuerdo de paz con el frente Polisario en 1979, renunciando a sus derechos sobre el territorio saharaui y la OUA y distintos países han venido reconociendo desde entonces a la nueva república. Sin embargo, Marruecos, en lugar de hacer lo mismo, se anexionó la parte a la que Mauritania renunció para reivindicarla también como suya y continuó con la ocupación.


viernes, 1 de septiembre de 2017

LA LIBIA DE GADAFFI

El 1 de septiembre de 1969, en Libia; el militar Muammar Gaddafi lidera el golpe de estado que llamará la “Revolución socialista árabe” que hará colapsar el régimen monárquico hereditario del Rey Idris I, dando inicio al periodo republicano de Libia y el final del Reino de Libia. Si bien Idris no había sido un monarca estrictamente conservador, resultaba que el ambiente que lo rodeaba plagado de asesores corruptos arruino y deterioró su imagen pública sin ser el, el verdadero responsable de la crisis política desencadenada en Libia desde 1968. Al igual que en muchos lugares del mundo, en 1968 ciertos sectores intelectuales unidos a algunos sectores socialistas del ejercito libio consideraban que la monarquía impedía el desarrollo total de Libia hacia el camino de la república tan anhelada. Mientras Idris realizaba un viaje a Egipto, la cúpula del ejercito liderada por Gaddafi encabezó un golpe de Estado que se desarrolló sin violencia, ni resistencia de nadie, siendo un auténtico paradigma de golpe de estado sin derramamiento de sangre.




Idris no volvería nunca más a Libia ya que sería condenado a muerte en su país y moriría en Egipto en 1983. En cuanto a Gaddafi comenzará su largo gobierno que en principio gozará de un amplio apoyo popular, por lo que nacionalizó empresas extranjeras al igual que las mejores tierras que estaban en manos extranjeras y aplicó la reforma agraria, además de fomentar la industria petrolera nacional. Los bancos fueron nacionalizados y Libia rompió cualquier vínculo con el FMI además que cerro las pocas bases militares de Estados Unidos y Reino Unido en aquel país.


En 1970 exigió y obtuvo que se retiraran las bases extranjeras y se nacionalizaron algunas empresas petroleras. Se iniciaron los planes agrícolas en la costa del país. Prohibió el consumo de alcohol a cualquier persona dentro de territorio libio y decidió aumentar decididamente la igualdad de la mujer en la sociedad, desafiando al Islam tradicional. El nivel de vida de la población creció rápidamente con los beneficios del petróleo, convirtiendo a Libia en la nación africana con mayor PIB.


Desde 1975 publicó El libro verde en tres volúmenes: La solución del problema de la democracia: el poder del pueblo; La solución del problema económico: el socialismo, y El fundamento social de la Tercera Teoría Universal. Esta obra reflejaba su visión particular de un Estado y pretendía desmarcar a la administración libia de cualquier alineamiento internacional.

El martes 1 de marzo de 1977 proclamaba la Jamahiriya (término árabe que puede traducirse como Estado de las Masas) Árabe Libia Popular y Socialista. El Congreso General Popular asumió el poder legislativo y el Comité General Popular sustituyó al Consejo del Mando Revolucionario en el ejecutivo. Sin embargo, Gadafi conservó realmente el poder.

Durante los años 70 fracasaron varios intentos por crear una unión árabe socialista con Egipto y Siria, en gran parte debido a la muerte temprana del presidente egipcio Nasser, quien fuera la inspiración ideológica más importante para Gadafi. Finalizando esa época Gadafi nombró como asesor económico a un hermano del presidente estadounidense Jimmy Carter.

En tan solo un lapso de cinco años, dejó de ser el país más pobre del norte de África y alcanzó el ingreso per cápita más alto del continente. El desarrollo económico, social, educativo y sanitario de Libia irá acompañado con un gobierno de Gaddafi que permanecerá en el poder hasta 2011, fecha en que explote la Primavera Árabe y la intervención militar de la OTAN que pondrá fin a sus 42 años en el poder.

El libro verde de Gadaffi

Escrito por el ex-mandatario libio Muamar el Gadafi entre 1975 y 1981, en el que se exponen las ideas de su pensamiento político, de un modo similar a como lo hizo Mao Tse Tung con su Libro rojo. El libro es el referente de la anterior forma de gobierno de Libia, llamada Yamahiriya, una república gobernada por Gadafi mediante comités populares.

El Libro verde rechaza la democracia liberal moderna europea y alienta la institución de una forma de democracia directa basada en comités populares de base. Expone la mezcla personal de Gadafi de socialismo, islamismo y nacionalismo árabe.

Durante el gobierno del coronel Gadafi se publicaron traducciones del libro en varios idiomas, entre ellos el castellano. Libia no tenía Constitución durante la Yamahiriya, pero usaba como fundamento el Libro verde. Con la Revolución Verde, que declara la Yamarihiya en 1977, la bandera de Libia es cambiada de color a una completamente verde, aludiendo al libro del dirigente libio.


El legado de Gadaffi

Tal vez ningún otro líder actual se ha identificado tanto con el avance hacia un Estados Unidos de África que él. Aunque considerado por algunos como extraño e impredecible, en este ámbito, que ha demostrado una notable coherencia.

Hizo un llamamiento para una cumbre de emergencia de África de la Organización de la Unidad Africana en septiembre de 1999, lo que llevó a la formación de la organización del organismo continental pidió a la Unión Africana en Durban, Sudáfrica en 2002. Muchos líderes africanos han sido lentos para moverse y muchas potencias occidentales consideran poco realista.

La coherencia y la determinación de Gadafi ha hecho reavivó el movimiento hacia la formación de los Estados Unidos de África que hacer de África más rica, más fuerte y más pacífico. A pesar de sus excentricidades percibidas, y la demonización incesante en los medios de comunicación controlados, "El Gran Hermano Líder de la Revolución", como él llama a su pueblo, se ha mantenido una fuerza en el escenario mundial.

De acuerdo al analista, Muamar Gadafi llevó a Libia a ser un país ejemplo para África y el mundo árabe, pues el líder libio unificó a la nación, creó instituciones y ministerios para fortalecer la institucionalidad del país.

Muamar Gadafi lideró Libia desde 1969 cuando derrocó la monarquía del rey Idris, quien se encontraba en Turquía. Se instauró un Consejo de la Revolución que declaró al país musulmán, nasserista (movimiento revolucionario de Egipto que proclamaba el fin de la monarquía) y socialista.

La Revolución Verde, como fue conocido el movimiento, emprendió una reforma agraria, impulsó un sistema de seguridad social, asistencia médica gratuita y participación de los trabajadores en las ganancias de las empresas del Estado.

Gadafi adelantó una agenda social para avanzar en el desarrollo humano de Libia, garantizó el acceso al agua, educación gratuita y salud.

El líder libio nacionalizó la industria petrolera para distribuir las ganancias producto de la venta del crudo, construir vías de comunicación y apuntalar la agenda social.

Según el activista irlandés-palestino contra la guerra, Kenneth Nichols O'Keefe, durante los 42 años de mandato de Gadafi, la electricidad empezó a llegar de manera gratuita a la población, así como los servicios médicos y la alfabetización, que incrementó de 5 a 83 por ciento.

Si un libio poseía un terreno y lo utilizaba para labores agrícolas, el Gobierno le otorgaba créditos y apoyo en maquinaria, semillas y asesoramiento del Estado.

La vivienda era considerada un derecho humano, por lo que los recién casados recibían un bono equivalente a 50 mil dólares para comprar una casa.

Los préstamos de cualquier clase tenían cero por ciento de tasa de interés, el Banco Central de Libia era una institución soberana al servicio de los ciudadanos libios.

Taljedine recordó que Gadafi impulsó la cooperación de los países de África a través de la Unión Africana fundada en mayo de 2001. El analista indicó que Gadafi tenía pensado la creación de una moneda única soportada por las reservas de oro de Libia.

Libia se convirtió con Gadafi en el país africano con mayor ingreso per cápita.

miércoles, 29 de agosto de 2012

ISLAM: NO HAY MÁS DIOS QUE ALÁ Y MAHOMA ES SU PROFETA

Islam, en árabe, significa resignación (a la voluntad de Dios); por eso, los discípulos del profeta Mahoma, se llaman muslimes; esto significa resignados, y son los que conocemos con el nombre de musulmanes.

Todos los años, los peregrinos vienen a la Meca, visitan la Kaaba, besan una piedra negra, dan 7 vueltas al monumento, van a beber agua al pozo de Zemzem y, finalmente, corren 7 veces, de una colina a la otra, ya que son dos colinas las que circundan la ciudad.

Al día siguiente van al monte sagrado de Arafat y, a la puesta del sol, vuelven a la Meca pasando por el valle de Mina, en cuyo camino hay tres pilares de piedra sin labrar; ahí lanzan 7 piedras a cada uno de los pilares, hecho lo cual regresan a la Kaaba.



La Península Arábiga antes del Islam

Dos zonas principales condicionaron el desarrollo de las sociedades, que debido a la falta de fronteras 
naturales y a la capacidad de movilidad de los nómadas siempre fueron muy permeables: 
  • Norte y centro. Paisaje desértico y clima duro. 
  • La llamada Arabia Feliz, zonas costeras del Oeste y Sur. Zonas fértiles y dedicadas al comercio tanto marítimo como interior. 
Los árabes estaban organizados en tribus, al mando de un líder que recibía el nombre de jeque (sheij en árabe). Los miembros de cada tribu están estrechamente vinculadas y una de sus principales características era la fidelidad.

La vida económica en la Arabia preislámica consistía fundamentalmente en las actividades agropecuarias y comerciales. La agricultura estaba basada en el cultivo de secano. En el resto del país, la agricultura dependía de la presencia de fuentes perennes o de aguas subterráneas captadas mediante la perforación de pozos. Para los trabajos agrícolas utilizaban el arado de tipo romano, pero no disponían de abonos orgánicos, ni de animales de tiro. Los productos que cosechaban eran el trigo y la cebada.

La ganadería, en manos de la población nómada, se basaba en la cría de camellos, ovejas y cabras, fundamentalmente. Había una ausencia de animales bovinos debido a las condiciones climáticas y, como consecuencia de ello, a la falta de pastos.

El comercio fue la actividad de mayor relieve, no tanto por el volumen y valor de las mercancías transportadas, sino porque en él van a entrar en rivalidad las dos grandes potencias próximas a Arabia: Bizancio y Persia.

Antes de la llegada del Islam, existía en la Península Arábiga una pluralidad de opciones religiosas, se mantenían las creencias antiguas y el paganismo. La mayor parte de los árabes eran politeístas. Aunque no se conocen bien sus creencias y prácticas religiosas, parece ser que no consideraban que sus dioses fueran algo más que unos seres que podían enfurecerse y causar desgracias, y a los que podían aplacar con ofrendas y sacrificios.

Los estados preislámicos: Himyaríes, Gassaníes y Lajmíes. 

Tanto Persia como Bizancio controlaron a una serie de poderes locales para tratar de influir sobre la 
península arábiga. Ambos querían el control de las rutas comerciales árabes. Específicamente los persas  necesitaban una salida hacia el mar. Estos poderes locales se controlaban en base a la presencia de bases comerciales, predicadores e incluso soldados que servían como mercenarios en los ejércitos 
imperiales. Estos poderes locales eran: 
  • Ghassaníes y Lajmíes. Tribus yemeníes emigradas hacia el Norte de Arabia. 
  • Himyaríes. Situados al Sur. 
Los Himyaritas formaron el último de los grandes Estados del sur de Arabia, los cuales habían gobernado desde el primer siglo d.C toda la Arabia Meridional, y habían mantenido relaciones con Roma. Posteriormente, Bizancio intentó mantener buenas relaciones con este Estado pues deseabaasegurarse su comercio en esta zona, y así evitar que los sasánidas pudiesen instalarse en aquel lugar. En el año 510, los Himyaritas, por reacción contra los etíopes cristianos, entregaron el poder a un príncipe que se había convertido al judaísmo, llamado, DuNuwas. Su amistad con los sasánidas motivó que interviniese el emperador bizantino quien envió una armada etíope infligiendo una gran derrota al soberano himyarita.

Algunos grupos etíopes se sublevaron y en el 530 entregaron el poder a Abraha, antiguo esclavo cristiano, durante cuyo gobierno se produjo la ruptura de lapresa Ma‘rib que él reparó. Según la tradición, Abraha dirigió en el 570, año en que nació Mahoma, una expedición a la Meca que se conoce como la “guerra del Elefante”, pero este suceso no es admitido por todos los estudiosos, pues de ser
cierta la fecha, su gobierno se habría prolongado demasiado tiempo.

La dinastía fundada por este antiguo esclavo duró hasta que se produjo la invasión persa en el año 575. A partir de entonces, la Arabia del sur se convirtió en un protectorado persa, manteniendo como jefe nominal a un descendiente de los reyes himyaritas. No obstante, el gobierno persa, poco efectivo, duró hasta los primeros tiempos del Islam.

Mientras que al oeste, próximos al imperio bizantino, encontramos otro gran Estado árabe, el de los ghassaníes, con quienes los bizantinos crearon una alianza con vistas a prevenir incursiones nómadas. Abastecieron a la armada bizantina de jinetes que constituían un contingente móvil muy eficaz. Los ghassaníes no tenían capital fija, sus centros fueron Djabiya y Djillik, al sur de Damasco; y posteriormente, Sergiopolis-Rus˙ a¯fa, al sur del Éufrates. No obstante, cierta actitud del rey Ghassa¯ní provocó inquietud en el emperador bizantino por lo que fue arrestado por sorpresa y condenado a muerte, después de lo cual, el reino ghassa¯ní se fragmentó entre quince jefes. Esta relación con los dos grandes imperios, había hecho que los jinetes beduinos se familiarizaran con las grandes civilizaciones tanto de Persia como de Bizancio, y con las técnicas de guerra desarrolladas en una y otra parte.

PRECEPTOS DEL ISLAM

El núcleo de la ley islámica se expresa en cinco preceptos básicos, los cinco pilares de la religión que todo buen musulmán debe cumplir: la profesión de fe, la oración cinco veces al día, la limosna, el ayuno durante el mes el ramadán y la peregrinación a la Meca.
  1. La profesión de fe. Ante testimonios y en los principales momentos de la vida, el creyente tiene que recitar la fórmula: «No existe ningún Dios excepto Dios, y Mahoma es su profeta». Por otra parte, para ser musulmán no existe ningún rito de iniciación o bautismo, sólo es preciso recitar esta profesión de fe.
  2. La plegaria ritual. Cinco veces al día, a horas determinadas y en dirección a la Meca, los fieles tienen que dirigirse a Alá con la oración. Una sola oración, la del mediodía del viernes, debe ser hecha en común y en la mezquita. Se recitan suras del Corán y siempre se repite la invocación «Allah akbar» («¡Alá es grande!»).Rogando con rumbo a la Meca
  3. La limosna. La limosna tiene dos modalidades: la ejercida espontánea y libremente para agradar a Dios y la reglamentada y obligatoria (zakat) según la cual todos los musulmanes han de aportar a los pobres y a la comunidad una décima parte de sus rentas y capital.
  4. El ayuno durante el mes del ramadán. El ramadán es el noveno mes del calendario lunar y es el mes en lo que comenzó la revelación del Corán. Desde el amanecer hasta el atardecer, los fieles han de abstenerse de comer y beber, de fumar y de tener relaciones sexuales.
  5. La peregrinación a la Meca. Por lo menos una vez en la vida, los musulmanes adultos que disponen de medios suficientes, tienen que peregrinar a la Meca y a la Gran Mezquita; ante la 'piedra negra' o Ka'ba, tienen que proclamar conjuntamente: «¡Aquí estoy, a tu servicio, oh Alá!».
Obviamente, además de estos cinco preceptos básicos, la religión islámica establece otras pautas de conducta y, al mismo tiempo, mantiene costumbres preislámicas propias de la tierra donde se formó. Como en el judaísmo, se mantiene la prohibición de comer carne de cerdo y la carne de animales que no hayan sido sacrificados de una determinada manera; se prohíbe beber vino y otras bebidas alcohólicas. También está prohibido hacer imágenes de humanos y de seres vivos; Dios es el único creador de imágenes, hacer una es querer imitar a Dios.

HISTORIA

Esta ceremonia religiosa nació en tiempos ya muy lejanos y la historia la cuenta así:

El patriarca Abraham, progenitor de judíos y árabes, tuvo un hijo con su esclava Agar, al que llamó Ismael; pero, para complacer a su esposa Sara, echó a Agar de su casa. Madre e hijo se perdieron en el desierto, llegando al lugar que ocuparía la Kaaba. Agar, corrió de una a otra colina en busca de ayuda, pero no encontró a nadie; el pequeño Ismael, tendido en el suelo, se moría de sed.
Y ocurrió el milagro: ¡brotó agua de la tierra!

Era el Pozo de Zemzem. Una tribu, atraída por el milagro, se esta-bleció en el lugar y fundó en sitio tan desolado una pequeña ciudad, a la que llamaron la Meca.

Agar e Ismael edificaron la Kaaba y en ella engastaron una piedra negra, luego, dieron siete vueltas en torno al monumento.

Entonces, el ángel Gabriel los condujo al Valle de Mina, dónde se les apareció el diablo: ¡Tiradle piedras! ¡Tiradle piedras!- aconsejó el ángel. Así lo hizo Agar, lanzándole siete y el diablo desapareció; por dos veces volvió el diablo y, cada vez, Agar, le lanzó siete piedras.

Es la leyenda de cómo se fundó la Meca y la Kaaba. En la ciudad de La Meca, antes de finalizar el siglo VI, nació Mahoma. Al morir su padre, Mahoma, era un niño cuya única herencia consistía en cinco camellos, unos cuantos corderos y una esclava.

Al morir su madre, lo recogió su abuelo y, más tarde, debió vivir con un tío. Mahoma se hizo pastor de cabras y carneros, oficio que era menospreciado.

Tenía 24 años cuando entró a servir a Kadisha, una viuda rica, de 40 años. Kadisha quiso casarse con él, aunque el padre se oponía a que lo hiciera con un hombre tan pobre. Kadisha, mujer muy decidida, preparó una gran fiesta y dio de beber a su padre hasta emborracharlo; en ése momento, el tío de Mahoma hizo la demanda de matrimonio y el padre, borracho como estaba, dio su consentimiento.

Mahoma y Kadisha vivieron 20 años de casados, mostrándose el futuro profeta como un buen administrador de la fortuna de su mujer. Sin embargo, padecía a menudo de agudas crisis nerviosas.
Una vez al año, Mahoma iba a la cima de la montaña a ayunar, meditar y orar. En una de esas ocasiones, se le apareció un ángel, ordenándole predicar, algo que Mahoma no sabía hacer. Confesó a Kadisha lo de sus visiones y pensó que estaba loco. Árabes y judíos, creían que un loco tenía el diablo metido en el cuerpo. Y cuando oyó al ángel que le repetía Ikra, - predica-, ya no dudó más y se consideró el profeta encargado por Dios para anunciar la verdad.

Y resumió su doctrina en una sola frase:

"Solo hay un Dios, Aláh, y Mahoma es su profeta".

Primero convirtió a su religión a su familia y a unos pocos amigos. Pero en la Meca la mayoría de sus habitantes se burlaron de él y de su nueva religión. Después de predicar durante diez años y no tener más de ochenta discípulos, aparte de sentirse perseguido, Mahoma decidió irse a Yatreb, más tarde llamada Medina, es decir, la ciudad.

Este hecho que se conoce como la hégira -la huida -, da nacimiento a la Era Árabe.

Transcurría el año 622 d.C.

Mahoma tuvo seis mujeres mientras vivió en Medina. Mandó a construir una pequeña mezquita para orar y predicar. Un esclavo, cinco veces al día, subía a una torre llamada minarete y anunciaba a los habitantes la hora de rezar. A este pregonero lo llamaban muezín.

Mahoma convirtió a muchos judíos y él mismo adoptó algunas costumbres de los israelitas; por aquél entonces, los árabes se postraban en dirección a Jerusalén para orar, pero cuando los judíos se negaron a considerarlo como Mesías, se indispuso con ellos y desde entonces los árabes se orientan hacia la Meca para orar.

Tampoco le fue fácil convencer a los árabes.Después de Uh˙ud, qurayšíes y medineses se esforzaron por atraer a sus respectivos campos a las tribus beduinas del H˙iya¯z. Por su parte, Abu¯ Sufya¯n reunió una gran coalición en La Meca y, en marzo del año 627, se dirigió hacia Medina.

Cuando Mahoma tuvo noticias de esta expedición, se encerró en Medina y mandó excavar un foso en el lado más vulnerable. Esta construcción dio nombre a toda la campaña, denominada Hˉandaq o “del foso”, calificada como una batalla de inteligencia. Parece ser que esta idea proviene de Persia, y que fue el converso persa, Salman, uno de los artífices más importantes de su preparación. A los sitiadores se les acabaron las provisiones, el grano había sido recogido ya, y tuvieron grandes problemas para conseguir forraje para sus caballos, lo que motivó que se produjesen discrepancias entre los mecanos y tomasen la decisión de retirarse. Después de esta batalla, los qurayšíes no sólo habían perdido su prestigio, sino también el dominio de la ruta comercial a Siria. Mahoma, después de este triunfo, se dedicó a eliminar a la última tribu judía que quedaba en Medina.

Durante siete años, Mahoma, hizo la guerra a sus compatriotas de la Meca y, luego de varias vicisitudes, se adueñó de la ciudad y aumentó enormemente el número de sus seguidores, siendo reconocido como su profeta y jefe; pero había envejecido prematuramente y se encontraba agotado con sus campañas.

A partir del año 628 comienza la fase ofensiva del Islam. Ese año Mahoma piensa que debe realizar la peregrinación a La Meca, y con un grupo de fieles se dirige al límite del territorio sagrado, donde los qurayšíes les impiden el paso, a pesar de ello, se evitó el enfrentamiento y, en su lugar, se llegó a una negociación que quedó reflejada en el Pacto de Hudaibiyya, a una jornada de La Meca. En esta
negociación se puso de manifiesto el profundo realismo político de Mahoma, pues aunque fue mal acogido por muchos musulmanes porque consideraban humillante que no se les permitiese la entrada a La Meca durante ese año, y que se les autorizase a estar al año siguiente sólo tres días para realizar la peregrinación menor,‘umra, distinta del hayˆyˆ o gran peregrinación, Mahoma obtenía importantes ventajas políticas, la primera fue el implícito reconocimiento de su fuerza al ser admitido para tratar de igual a igual con la jerarquía de La Meca. Además, en el tratado se establecía una tregua de diez años y se reconocía a ambas partes el derecho de aliarse con quienes quisieran.

Al año siguiente, tal y como habían acordado, los musulmanes entraron en La Meca; posteriormente, Mahoma envió al norte a unos trescientos hombres para eliminar a los ghassa¯níes, pero fueron atacados por los bizantinos en la llanura de Mu’ta, situada al sur del mar Muerto. Al finalizar el año, Mahoma debido a una pequeña discrepancia con los hombres de La Meca, y bajo el pretexto del asesinato de un musulmán, declara la no validez del Pacto de Hudaibiyya, y se dirige a la ciudad santa donde llega en enero del 630. Su entrada fue pacífica, porque no venía a destruir, sino a dominar y a ganarse a los reacios con sus bondades. Durante los quince o veinte días que permaneció en la ciudad, mandó destruir los emblemas de la idolatría y los frescos que representaban a los profetas bíblicos, exceptuando las imágenes de Abraham, Jesús y la Virgen. Finalmente, tuvo lugar la ceremonia de juramento, bay‘a, por la cual la población de La Meca juraba fidelidad y obediencia al Profeta.

Pero Mahoma no pudo asistir a la gran peregrinación, hayˆyˆ, que se realizó el siguiente año, por lo que delegó en Abu¯ Bakr la presidencia, e hizo publicar un ultimátum, por el cual se daba a los paganos un término de cuatro meses para abrazar el Islam; pasado este plazo, los musulmanes habían de combatirles donde quiera que les hallasen. Además, la peregrinación y la Ka‘ba quedaban exclusivamente reservada a los musulmanes. Sería en el año 632, cuando Mahoma realizase la peregrinación, que sería la última, por lo que se conoce como “la peregrinación del adiós”, los ritos que en ella observó, cuidadosamente trasmitidos, se hicieron luego la norma seguida hasta nuestros días. En mayo de ese mismo año, cae enfermo cuando preparaba una expedición contra los bizantinos para vengar el desastre de Mu’ta, y, unos días más tarde, el 8 de junio, correspondiente al 13 rab¯ı‘ del año 11, muere sin haber dejado nada previsto sobre su sucesión.

Mahoma, murió en el año 632.

Pero, sembró una semilla y dejó a sus seguidores una tarea por cumplir: que todos los pueblos se convirtieran al islamismo, haciéndoles la guerra si era necesario.

Abu-Beker, su suegro y amigo, continuó la guerra santa, tomando el título de califa, palabra que significa lugarteniente. Emprendió la conquista del imperio griego y de Persia, las dos monarquías más importantes. El avance fue muy rápido: los camellos fueron una ayuda impagable, porque estos animales, en pleno desierto, podían soportar varios días sin beber.

A Abu-Beker le bastó una sola campaña para cada conquista. 

Cayó Siria en el 634, Persia, lo que había sido Caldea, en el 636, Egipto en el 639 y en el 642, una campaña, para todo el resto de Persia. No habían transcurrido diez años, desde el comienzo de las guerras de conquistas.

Mientras tanto, el ejército de Siria proclamó califa a Moaviah, jefe de la familia de los Omníadas y se estableció en Damasco.

Reanudó las conquistas, empezando por África del norte, Túnez; también sometió a las tribus montañeses beréberes y las convirtió al islamismo, Fue con las tribus beréberes que inició la conquista de España en el año 711. Prosiguió su marcha hacia el norte, penetró en la Galia, saqueando la Borgoña y conquistando tierras hasta los Vosgos (725) y la Aquitania hasta el Loire. Era un imperio casi tan grande como el romano, que se extendía desde el Indo hasta el Atlántico, comprendiendo a Irán, Persia, la zona Tigris-Eufrates, el norte de África y España.

Otro califa, también producto de la sublevación, de la familia Abu-sidas, en el 750, hizo degollar a todos los Omníadas y se instaló en Bagdad. Escapó un solo joven Omníada, que instauró el califato de Córdoba, para gobernar toda España. Por último, un pretendido descendiente de Fátima, hija de Mahoma, fundó la dinastía de los Fatimitas, que se estableció en una nueva ciudad, El Cairo.
Carlos Martel, en el año 732, detuvo la expansión árabe hacia el norte de Europa, derrotándolos en los campos de Poiters, al sur de Francia.

Sin embargo, durante muchos años los árabes siguieron conquistando y saqueando ciudades europeas.

jueves, 5 de abril de 2012

BALADA DESDE TRIPOLLI

Esto es un poco de historia de Libia: Gadaffi tomó el poder en 1969 a través de un golpe de estado - derrocando el Reino de Libia- e implantó un régimen de gobierno socialista (considerado por algunos como autoritario) conocido como Yamahiriya (Estado de las Masas) que pretendía ser un sistema de gobierno directo (democracia directa) donde el pueblo ejerce el poder mediante la participación directa y protagónica en las tomas de decisiones (poder popular). Más información aquí.


Libia, perla del norte de África
dominada por la Italia fascista
dirigida por un monarca traidor
hasta que Gadaffi se levantó contra el terror

Libia, ejemplo de lucha antiimperialista
cuando Gadaffi  se opuso a Occidente
creando una Libia independiente
con ideas socialistas

Libia, que en el último año has sido herida de muerte
cuando la OTAN intervino masacrando al pueblo libio,
apoyando la opresión de los fuertes
bombardeando ciudades, pueblos y aldeas sembrando odio y martirio

Libia, que querías a los árabes unidos
sin ninguna discriminación,
donde el pueblo tenía la última decisión
caes mortalmente en la espiral del olvido

Libia, te atacaron por tus recursos, por tus riquezas
bajo la bandera de guerra humanitaria
sembrando odio, hambre, machismo, pobreza
apoyada por las facciones reaccionarias

Por ti lloro hoy, Libia socialista
tú que diste tanto a África y sus antiguas colonias
que supiste oponerte a los fuertes
y caíste, herida de muerte, por él águila imperialista
que se alimenta de tus recursos desgarrando la carroña