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miércoles, 15 de mayo de 2024

EL ARTE MUDÉJAR

El arte mudéjar se caracteriza por la fusión de elementos artísticos islámicos y cristianos en la España medieval, especialmente en arquitectura y decoración. La convivencia de culturas y la reutilización de técnicas y materiales fueron factores clave. 


Factores principales

  • Convivencia de culturas: La presencia de musulmanes en territorios reconquistados por los cristianos dio lugar a un intercambio cultural y artístico. 
  • Reutilización de materiales y técnicas: El ladrillo, la cerámica, el yeso y la madera, materiales y técnicas comunes en la arquitectura islámica, se utilizaron en construcciones cristianas. 
  • Influencia decorativa islámica: Elementos como los arcos de herradura, las lacerías, los arabescos, los motivos geométricos y vegetales se aplicaron a estructuras cristianas. 
  • Adaptación a la geografía y materiales locales: El arte mudéjar se adaptó a las condiciones locales, como el uso de ladrillo en zonas donde la piedra era escasa. 
  • Foco en la ornamentación: La decoración, tanto en interiores como en exteriores, se convirtió en un elemento central del arte mudéjar, utilizando ladrillo, yeso, madera y cerámica. 
  • Desarrollo local: En diferentes zonas de España, el arte mudéjar adquirió características propias, como el uso de arcos de gran longitud en Toledo o la superposición de cuerpos con arquerías en Tierra de Pinares. 
Elementos característicos
  • Arco de herradura: Un elemento clave en la arquitectura islámica que se incorporó a la arquitectura cristiana. 
  • Lacerías: Ornamentación de ladrillo o yeso que crea patrones geométricos. 
  • Decoración geométrica y vegetal: Patrones abstractos y motivos inspirados en la naturaleza. 
  • Arcos ciegos: Arcos que no tienen un vano real y se utilizan como decoración. 
  • Artesonados de madera: Techos de madera con paneles ornamentados. 
  • Yeserías: Decoración con yeso que se utilizaba en muros y techos. 
  • Baldosas de cerámica: Utilizadas para revestir muros y suelos. 
  • Ladrillo: Material principal de construcción y elemento decorativo. 
  • Bóvedas de crucería: Se aplicaron a iglesias y edificios mudéjares. 
  • Cimborrio: Torre o espadaña adornada con arcos ciegos o vanos

Sobre el origen del término mudéjar

El término fue acuñado por José Amador de los Ríos a mediados del siglo XIX para definir un estilo propio y singular de la Península Ibérica.

Cuestionamiento del término

La principal oposición al término es si un término de carácter social e incluso religioso, los mudéjares son los musulmanes que permanecen en territorio cristiano tras la Reconquista y el término tienen un valor carácter despectivo, y que además es un estilo muy cambiante durante solo cinco siglo de duración entre la toma de Toledo (1085) y la caída de Granada (1492) y muchas variantes regionales debido al propio desarrollo político de las taifas y la Reconquista.

Establecimiento de un marco

Iglesia del Cristo de la Luz en Toledo

Por lo expuesto anteriormente no es fácil establecer un marco claro de qué es mudéjar y que no, y más cuando se da una convivencia temporal y geográfica con otros estilos como el románico, el gótico o el nazarí. En un principio, se admite como mudéjar al arte realizado necesariamente en el territorio cristiano pero basado en las formas y gustos hispanomusulmanes. De hecho, una buena parte de los edificios de culto musulmanes son simplemente reutilizados para la liturgia cristiana tras la conquista sin cambios estructurales o decorativos hasta muchos años después, como el caso de la mezquita Bab al-Mardum convertida en la iglesia del Cristo de la Luz en Toledo incorporándole un ábside

La ermita o iglesia del Cristo de la Luz, anteriormente mezquita de Bab al-Mardum, fue construida en el año 999 d.C., tal y como reza en la franja epigráfica de su fachada principal. Se trata de un edificio que fue primero mezquita para después pasar a ser un templo cristiano tras la Reconquista cristiana.

Debe su nombre, al hecho tomado de la tradición, según el cual, cuando el rey Alfonso VI reconquistó la ciudad en 1085, su caballo se inclinó a su paso por esta mezquita, hallándose un crucifijo y una lámpara encendida en su interior.

La planta del salón de oración es cuadrada, de unos 9 mts. de ancho, con cuatro columnas centrales que forman nueve compartimentos abovedados.

Su alzado consta de tres alturas, más otra formada por la cúpula central. En el nivel inferior aparecen las columnas con sus capiteles visigodos reaprovechados y sus arcos de herradura. La segunda altura lo forman una serie de arquillos trilobulados. La tercera altura lo constituyen las bóvedas de crucería califal. Por último la cúpula central corona todo el espacio del salón, situada a un nivel superior que las restantes, creando así una sensación centralizada de la planta.

La fachada principal está orientada a poniente, compuesta en su parte inferior por verdugadas de ladrillo (filas horizontales de ladrillo que dan consistencia al muro realizado en mampuesto) y en la superior totalmente por ladrillo. Consta de un cuerpo con tres vanos de acceso, seguido de otro cuerpo con arcos de herradura entrecruzados ciegos, un friso con decoración de sebka (red de rombos enmarcada), una franja epigráfica y se remata con una cornisa sujetada por canecillos de ladrillo que simulan formas acaneladas.

La fachada noroeste está realizada también con verdugadas de ladrillo en su parte inferior y ladrillo en la superior. Posee tres arcos de medio punto encuadrados dentro de los cuales se abren los vanos (en forma de herradura) de entrada al salón de oración. El nivel superior de esta entrada la componen seis arcos polilobulados que enmarcan otros tantos arcos de herradura de estilo califal, decorados con dovelas bicolor rojo y blanco. Una fina banda de ladrillos dispuestos en esquinilla se dispone a continuación, finalizando con una cornisa semejante a la que aparece en el resto del edificio. La disposición de esta entrada es una simplificación de la existente en la Mezquita de Córdoba. El patio del complejo, al que se accede a través de esta fachada, aparece hoy ajardinado con cuatro parterres y fuente central, finalizando en un mirador por el que se divisa la toledana Puerta del Sol.

El presbiterio y el ábside se disponen a continuación del salón de oración por su lado este. El primero lo compone un tramo rectangular cubierto con una bóveda rebajada de ladrillo en arista, más ancho que el ábside al que se une. El ábside en sí es de planta semicircular cubierto por una bóveda de cuarto de esfera y está apoyado sobre un zócalo de mampostería encintada y doble fila de arquerías ciegas superpuestas. Por encima de éstas aparece la doble banda de ladrillos en esquinilla y la misma cornisa que rodea a todo el conjunto.

La disposición de los elementos constructivos y el material empleado descritos, obedece a lo que se ha denominado "estilo mudéjar toledano".

Actualmente el edificio es un templo desacralizado, propiedad de la parroquia de San Nicolás de Bari, convertido en uno de los monumentos más destacados y visitados de la ciudad de Toledo.


 Iglesia del Cristo de la Luz en Toledo

Movilidad, influencias e intercambios

La adopción de las formas y usos mudéjares por parte de algunos reyes cristianos, como el caso de Pedro I de Castilla y la construcción de su palacio en el Alcázar de Sevilla, en el que sigue los modos de construcción anteriores e incluso las inscripciones de carácter conmemorativo en letras cúficas, pone de manifiesto la interacción cultural y social entre ambas zonas, con alarifes (artesanos) mudéjares trasladándose para trabajar en las zonas musulmanas y árabes trabajando en las zonas cristianas.

Palacio rey Pedro I Castilla en el Alcázar de Sevilla

Revisión de conceptos

En primer lugar se debe matizar la idea de una población mudéjar sometida y minoritaria, pues esta población siguió siendo mayoritaria en grandes áreas y tenía una libertad de movimiento para desplazarse a trabajar.

Tampoco es correcta la identificación automática del mudéjar con el ladrillo, ni todo lo mudéjar es de ladrillo ni todo el ladrillo es mudéjar.

De cualquier manera son diversas las teorías y explicaciones y el debate sigue abierto en relación a qué es y qué no es mudéjar.

Modelos hispanomusulmanes: las qubbas y los alminares

Las qubbas (estructuras cuadrangulares con cúpula) se reinterpretan en el mundo cristiano como capillas funerarias, como en el caso de la Capilla Fuente o de los Fuente del convento de la Concepción Francisca de Toledo. Construida en 1422 es una cúpula alboaire (guarnecidas por azulejos alojados), y fábrica de ladrillo revestido con enlucido de yeso policromado. El uso de cerámica azul cobalto sobre blanco y con tonos metálicos le da un toque característico.

Capilla Fuente o de los Fuente del convento de la Concepción Francisca de Toledo

Alminares mudéjares

Otro de los elementos heredados del arte islámico son los alminares reinterpretados como torres de las iglesias. De esta menta las torres mudéjares se estructuran con dos cuerpos, uno exterior y uno interior, con escaleras y rampas (generalmente cubiertas por bóvedas de ladrillo por aproximación de hiladas) entre ambos que comunican las dependencias de la estructura interior organizadas verticalmente.

Estas torres serán especialmente significativas en Toledo y, sobre todo, en Aragón, convirtiéndose en la imagen más visible y reconocible del mudéjar, convirtiéndose además en Patrimonio de la Humanidad

En líneas generales son torres con decoraciones fabricadas en ladrillo que incorporan elementos cerámicos, como los casos de San Román (finales del siglo XIII) o la de Santo Tomé (siglo XII), ambas en Toledo. Esta decoración suele constituirse por azulejos, discos, cartabones, estrellas e incluso piezas de vajilla, como se ve claramente en el caso de la torre del convento de San Salvador de Pina de Ebro (Zaragoza), de principios del siglo XIV .

San Román, Santo Tomé y Convento de San Salvador de Pina del Ebro

En el caso de Teruel se debe destacar la torre de la Catedral de Santa María, finalizada en 1257, y anterior a la propia remodelación de la catedral románica, la de San Martín, de 1316, y la de San Pedro de la primera mitad del XIII y que forman lo que se conoce como torres-puerta por presentar debajo un paso de la calle. Menos la primera, que es sencilla, las otra dos comparten estructura almohade de dos cuerpos

torres de las catedrales de Santa María, San Martín y San Pedro

La Catedral de Teruel

El templo catedralíceo de de Santa María de Mediavilla de Teruel tiene una larga historia a sus espaldas. Comenzó siendo una iglesia convencional del último tercio del siglo XII de formas románicas. Luego, se convirtió en colegiata y por último alcanzó la dignidad de catedral.

Torre mudéjar de la catedral, uno de los símbolos de la ciudad de Teruel

En el siglo XIII se añadieron dos estructuras esenciales para la seo turolense: la portentosa torre campanario, muy semejante y de parecidas fechas a la de San Pedro, y la techumbre de madera policromada que cubre la nave central.


Imagen donde la perspectiva permite contemplar la torre y el cimborrio, ambos mudéjares

En el siglo XIV el templo románico fue profundamente modificado y reconvertido en un edificio mudéjar.

La torre de mediados del siglo XIII nos ofrece el espectáculo de la transformación del románico en un nuevo estilo. Es cierto que se sigue empleando el léxico plástico románico pero se reinterpreta el material -ladrillo- y se añade cerámica vidriada por doquier dando un resultado novedoso al conjunto.


Arcos entrecruzados y baquetones y platos de cerámica vidriada

También es mudéjar el cimborrio que se yergue sobre el criterio aunque de formas mixtas con lo renacentista, propias del siglo XVI en que fue construido.

La propia presencia de elementos mudéjares a dado pie a la creencia de estructuras anteriores musulmanas (mezquitas) bajo los cimientos de estas construcciones, si bien en muchos casos esto no parece corresponder a la realidad. Un caso paradigmático es el de la iglesia de Santa María de la Fuente de Guadalajara, probablemente de finales del siglo XIII o principios del XIV, y que presenta tres potradas con arcos de herradura apuntados enmarcados por un alfiz rebordeado por tiras de azulejos verdes y tres hojas apuntadas en nudos y color verde, lo que supuso interpretarla como restos de la mezquita anterior que nunca existió.

La decoración cerámica se utiliza también fuera de los edificios religiosos, como el caso del palacio de los Oter de Lobos de Toledo, que fue tapado por la construcción del convento domínico de Madre de Dios en 1482. Se redescubrió recientemente y se puede observar la decoración de escudos circulares que representan a las familias nobles que los construyeron

palacio de los Oter de Lobos de Toledo

Consideración sobre los materiales

El yeso

Es uno de los elementos más distinguibles del mudéjar por su proximidad al arte islámico. Pero debe destacarse su uso en diversos elementos, como los suelos, más desconocidos pero de igual relevancia, si bien es en las llamadas yeserías donde más llamativo se hace su uso.

Los alarifes moros mantienen la tradición bajo dominio cristiano e incluso a veces es difícil distinguir el momento de ejecución por ser los mismo motivos, aunque a veces se incluyan escudos reales como el de los RRCC en la Alhambra. En estos conjuntos se siguen haciendo inscripciones con caracteres árabes, que incluso conviven con otras en alfabeto latino o hebreo, como en la sinagoga del Tránsito de Toledo, donde la yesería forma una especie de tapiz gigante para resaltar el muro de la Torá, así como la yesería que enmarcaba la tribuna superior de las mujeres.

Carpinterías de armar

Es otro de los elementos singulares del mudéjar, como continuación de la estructuras de madera para las techumbres almohades y nazaríes. En este caso, la obra más destacable es el artesonado de la Catedral de Teruel, del siglo XIII, cuando se decide elevar los techos y que constituye un caso casi único en Aragón, donde en este momento es más habitual el uso de bóvedas de crucería o estructuras de alfarje (para constituir varios pisos)

La carpintería de armar mudéjar, también conocida como carpintería de lo blanco, es una técnica tradicional española de construcción de estructuras de madera, especialmente cubiertas y artesonados, influenciada por el arte islámico. Se caracteriza por el uso de madera clara, la precisión en el corte y ensamblaje, y la aplicación de patrones geométricos y ornamentos. 

Características principales

  • Madera
Se utiliza madera de color claro, generalmente en bruto o con mínima preparación, lo que le da a la carpintería su nombre de "lo blanco". 
  • Precisión
El corte y ensamblaje de las piezas se realizan con gran precisión, utilizando cartabones (plantillas) y otros instrumentos de medida para garantizar la exactitud de las estructuras. 
  • Patrones geométricos
La carpintería mudéjar se caracteriza por la aplicación de patrones geométricos, como lazos, estrellas y otros diseños, que decoran y refuerzan las estructuras. 
  • Influencia islámica
La técnica de la carpintería mudéjar se desarrolló a partir de la influencia de los artesanos musulmanes que vivían en tierras cristianas, quienes transmitieron sus conocimientos y técnicas a los carpinteros locales. 
  • Aplicaciones
Se utiliza en la construcción de techos, artesonados, cubiertas de iglesias y otras estructuras. 

Techumbre catedral Teruel

Toledo, el primer foco

Toledo, a partir de la entrada de las tropas de Alfonso Vi se convertirá en el símbolo de la nueva sociedad, creada a partir de la convivencia de elementos hebreros, musulmanes y cristianos, tanto locales, como recién llegados de otras partes de Castilla e incluso de las zonas francas. Esto se percibe en el arte, con una pervivencia de los estilos anteriores o locales, lo que entendemos como mudéjar que convive con el lenguaje de los recién llegados, el gótico. Prueba de ello son construcciones como la Puerta del Sol o la iglesia de Santiago del Arrabal con su torre separada y en la cabecera.

La puerta del Sol

La Puerta del Sol es una construcción defensiva situada en el lado norte de la ciudad de Toledo, que existía en el siglo I d. C. adosada a la muralla romana en forma de sencillo torreón de grandes sillares.

Sucesivas modificaciones fueron retocando su fisonomía original. Los musulmanes la convierten en una potente torre cuadrada; en el último tercio del siglo XIV, con el arzobispo Pedro Tenorio, aparece como una de las puertas más importantes de entrada a la ciudad; en el siglo XVI el corregidor Gutiérrez Tello decora la fachada norte con el gran medallón de mármol, con la escena de la imposición de la casulla a San Ildefonso y en el siglo XVII se añaden las pinturas con las figuras de la Luna y el Sol (de aquí su actual nombre).

Actualmente vemos una construcción donde predomina el estilo del mudéjar toledano (realizado con verdugadas de ladrillo, formando geometrías, con series de arquillos ciegos entrecruzados), sobre una base de materiales procedentes de épocas anteriores como son los grandes sillares de granito (en las partes bajas y las jambas), el sillarejo ( en sus lienzos), o los arcos de herradura y apuntados de los vanos.

La planta del edificio esta formada por una zona central flanqueada por dos torreones, uno de planta rectangular empotrado en la muralla y el torreón exterior, de planta semicircular con matacanes en su exterior. Internamente consta en dos cuerpos, más la azotea:

  • El primer cuerpo o cuerpo bajo tiene dos tramos cubiertos con una bóveda de nervadura cuatripartita y otra baída, separados ambos por el rastrillo. Un estrecho postigo da acceso a una empinada escalera que conduce al segundo cuerpo o de guardia.
  • El segundo cuerpo consta de una nave abovedada y otra más pequeña adosada a la anterior.
  • Por último se encuentra la azotea rodeada de merlones, a la que se accede por una escalera procedente del segundo cuerpo, siendo un mirador desde el que se contempla el barrio del arrabal de la ciudad.

La fachada principal (lado norte) está compuesta por un cuerpo central con un gran arco túmido (o de herradura apuntada), encuadrado por un alfiz, que enmarca otro de herradura islámico. El conjunto se remata con un paño decorativo de arcos entrecruzados, realizados en ladrillo.

Como elementos defensivos aparecen las buhardas (habitáculos cuyo suelo tiene una abertura alargada y estrecha) situados encima de los accesos de la puerta, los matacanes (paramentos voladizos sostenidos por ménsulas o contrafuertes) sobresaliendo en las paredes exteriores y el rastrillo o gran reja metálica calada acabada en puntas, a modo de portalón.

Puerta del sol en Toledo
La iglesia de Santiago del Arrabal 

En el exterior muros de manposteria , es decir piedra en aparejo irregular y ladrillo. Corresponde a una planta de cruz latina con  amplio transepto y tres ábsides.Los ábsides se asientan sobre un zócalo de piedra.  

A partir de este zócalo  en el primer nivel se ven arcos ciegos de medio punto dobles ; en el segundo nivel  arcos túmidos ( arco de herradura apuntado)  doblados  acompañados de arcos polilobulados que enmarcan arcos túmidos   y el tercer nivel del ábside central se alternan arcos ciegos de medio punto que enmarcan arcos apuntados.  
  
Entre estos arcos  de ladrillo  pequeños óculos proporcionan una leve iluminación al interior. 

Todos estos arcos ciegos son elementos decorativos que  dinamizan el muro  y evitan su monotonía.  
Cerca de estos ábsides una torre cuadrangular exenta que podría ser del siglo XII y  ser vestigio de un antiguo minarete. 

Está realizada en mampostería con las esquinas de ladrillo y presenta en cada cara una ventana geminada con arcos de herradura  enmarcados por un alfiz .

El cuerpo de campanas  presenta arcos mayores de tipo túmido realizados en ladrillo  enmarcado también por el alfiz..

La iglesia  tiene tres portadas : al norte , sur y  oeste con gran decoración.La más llamativa es la fachada del lado oeste o  de los pies de la iglesia  con varios niveles.
  • En primer lugar  la puerta con arco de herradura que se inscribe en un  arco polilobulado  y  enmarcados por un largo alfiz que genera las correspondientes albanegas. Todo ello realizado en ladrillo.
  • En el segundo cuerpo  dos niveles  de arquerías ciegas:  la primera de arcos túmidos y la segunda de arcos polilobulados.
  • En el tercer nivel  en la parte superior un rosetón y unos vanos con arcos túmidos que actúan como celosías para que la luz entre tamizada.
Cierran esta fachada óculos y otras pequeños vanos mientras que en el alero se observan  modillones de rollo.En el lado norte  en el brazo del transepto un rosetón abocinado elemento que se repite a lo largo del muro , pero en esta ocasión está rodeado  por dos bellos vanos de arcos polilobulados La puerta presenta un primer cuerpo de arco de herradura enmarcada por arco polilobulado y un segundo cuerpo de arcos lobulados que se entrecruzan.  El interior del edificio es gótico con arcos ojivales que se sustentan sobre pilares realizados en ladrillo.

iglesia de Santiago del Arrabal 

martes, 14 de mayo de 2024

EL ARTE GÓTICO TARDÍO

El gótico tardío es la fase final del estilo gótico, pero no fue una etapa de decadencia. La transición se produjo de una manera suave y gradual y fue en esta etapa cuando se realizaron algunas de las obras góticas más ricas y complejas. Finalmente el estilo desaparece para dejar paso al renacimiento y al manierismo.

Los grandes retablos con varias escenas yuxtapuestas, que sustituyeron a las portadas de la fachada, como forma de ilustración didáctica de la doctrina en un gran panel narrativo, la propia estructura de los retablos, enmarcaban las escenas en estructuras arquitectónicas, a menudo recordando una fachada de iglesia.



Arquitectura del siglo XV en Europa

El gótico tardío coincide cronológicamente con el Quattrocento, ya que ambos son una respuesta al final del Medievo. El Gótico tardío se va a manifestar en diversidad de edificios, y no tanto en las grandes catedrales, ya renovadas en su mayoría los dos siglos anteriores.

Cada territorio desarrollará su propio estilo tardío, sin la presencia de un centro difusor, y por lo tanto un carácter y una terminología localista.

En líneas generales, el nuevo estilo se caracteriza por la multiplicación de lo elementos decorativos, sin grandes cambios estructurales, pero es cierto que se observa un progresivo abandono de la búsqueda de la luz y un nuevo concepto del espacio, que busca aumentar la altura y anchura de las naves. Los muros ya no se abren en grandes vidrieras, sino que son el espacios destinados a los grandes retablos y el conjunto pierde iluminación. Las cabeceras se agrandan, para abrir espacio al retablo mayor y construir las numerosas capillas funerarias a su alrededor mediante espacios poligonales.

En el exterior se multiplican los elementos decorativos que coronan las diferentes partes
Las bóvedas de crucerías se complican añadiendo nervios secundarios y terceletes, creando formas estrelladas e incluso de abanicos.

Los capiteles desaparecen y los nervios se unen a los soportes sin transición.

Aparece nuevas formas de arcos, como el carpanel, conopial, escarzano o mixtilíneo.

Los muros, vanos y rosetones se cubren de tracerías, cada vez más complejas.


El Gótico Flamígero francés

El gótico flamígero es una variante del arte gótico que se desarrolló en Europa, especialmente en Francia, durante el siglo XV y principios del siglo XVI. Este estilo se caracteriza por su ornamentación exuberante y su dinamismo, lo que lo diferencia de la sobriedad de las fases anteriores del gótico.

Llamado así por la similitud de las llamas con las decoraciones de tracería de alguno de sus monumentos. Supone un cambio de mentalidad en la arquitectura, que ya no es una caja de vidrio, sino que tiende a la compartimentación de los espacios.

Se busca monumentalizar los edificios civiles y en Francia los centros regionales se multiplican como focos culturales.

Las principales características del gótico flamígero abarcan desde la arquitectura hasta la decoración y el mobiliario. Entre los rasgos más destacados se encuentran:
  • Ventanas de gran tamaño con tracerías complejas que recuerdan las llamas de un fuego, de ahí su nombre "flamígero".
  • Uso de arcos conopial, que son arcos puntiagudos con curvas en los lados.
  • Abundancia de pináculos decorativos y gárgolas intrincadamente esculpidas.
  • La presencia de paredes caladas que permiten una mayor entrada de luz.
En arquitectura, el gótico flamígero llevó al límite las posibilidades estructurales del gótico tardío. Los grandes rosetones y las complejas vidrieras son ejemplos destacados de esta fase.

Capilla del Santo Espíritu

  • Arquitectura religiosa
La sucesión de acontecimientos negativos (guerra-hambrunas-peste) paraliza muchos proyectos a principios del siglo XV., y cuando se terminan lo hacen ya con gustos flamígeros en las fachadas (última parte en terminarse) o incluso en los siglos posteriores.

En Saint-Maclou de Rouen, comenzada ya en 1434 por Pierre Robin, se observa un fachada flamígera de cinco arcadas rematadas en gabletes (remate triangular sobre el arco), que suponen una superposición de arcos apuntados, gabletes, pináculos y decoración vegetal adosada a la fachada original.

La decoración de tracería imitando llamas se observa muy bien las ventanas de la fachada de la abadía de la Trinidad de Vendôme, de 1500.

El aumento de las cabeceras se observa en el coro de Mont-Saint-Michel, iniciado en 1446, con capillas radiales y una amalgama de contrafuertes y arbotantes exteriores.

En la iglesia de Saint-Severin de París, de 1489, se observa el doble deambulatorio y la multiplicación de capillas radiales.

En Italia, pese a la influencia de Quattrocento, se construirá uno de los modelos del gótico flamígero más llamativos, el Duomo de Milán, iniciado en 1386 por el duque y el arzobispo. Presenta planta de 5 naves y cabeza con girola y capillas radiales

Duomo de Milán
  • Arquitectura cortesana
Ligada a la promoción de los personajes más relevantes de la corte y de los poderes locales, destaca el ejemplo del castillo de Vincennes, remodelado por Carlos V, y que se convierte en un centro administrativo rodeado de un recinto amurallado rectangular, con una residencia real y una capilla en su interior.

Su hermano, el Duque de Berry transformó también varias edificaciones, algunas hoy perdidas, como el castillo de Mehun-sur-Yévre o nuevas decoraciones interiores como la chimenea del castillo de Poitiers.

castillo de Vincennes

El Gótico Perpendicular inglés

El desarrollo de las bóvedas de abanico a partir de 1350 permitirá la construcción ligera sin arbotantes, que desemboca en el estilo perpendicular por la tendencia a la linealidad y exclusivo de Inglaterra, acentuado por la subida al trono de los Tudor, que acentúa el aislacionismo insular.

En la catedral de Gloucester se observa ya el nuevo estilo en el brazo sur del crucero y en el claustro. Se suceden las líneas verticales y horizontales creando diseños geométricos y regulares.

Por último, es con el Perpendicular Style donde se analiza, de forma breve, el interior de la Catedral de Gloucester (1337-1360), en el suroeste de Inglaterra.

Vista de la fachada de la catedral de Gloucester

La catedral, lugar de sepultura del Rey Eduardo II, los monjes benedictinos quisieron conservar al máximo su antiguo templo. Sólo el claristorio es de nueva factura. En la nave mayor de la catedral de Gloucester vemos los robustos pilares y los arcos de medio punto de la primitiva construcción románico-normanda.

En su ábside se aplica el sistema de bóvedas y molduras del gótico perpendicular inglés, es decir, perpendicular por las tracerías de las ventanas, y es que, en lugar de subdividir los ventanales con columnas y arcos ojivales, en este estilo los vanos se subdividen por molduras rectas perpendiculares atravesadas por otras horizontales formando un cuadriculado para la vidriera.

La clave se encuentra en la bóveda de abanico, que no tiene semejanza en otros estilos góticos. Es una fórmula que se repite alrededor de un eje, que es el mismo eje del pilar de soporte. Lo que parecen interminables arcos es uno mismo que va girando.

Las bóvedas de abanico comienzan a extenderse, pero su excesivo peso hace que se sustituya la piedra por madera o yeso, que permitía cubrir espacios más amplios, como la capilla del King´s College de Cambridge. El nuevo estilo no quiere saber nada de curvas, nada de formas cambiantes y caprichosas, como el decorated style, sino que prefiere formas homogéneas. Sus finos nervios verticales se cortan por otros horizontales, y forman una geometría regular que se repite a lo largo de los muros, permitiendo así la apertura de grandes ventanales.

 Interior del claustro de la catedral de Gloucester

Se le llama bóveda de abanico o palmeada cuando los nervios parten de un mismo apoyo y se abren en forma de abanico. Lo que actúa como capitel es un taco, y sobre éste se cargan los nervios. El conoide, superficie curva cerrada por una parte que se prolonga por la opuesta, es el encargado de distribuir las cargas, y se cierra con un plemento sobre el que se desarrollan más nervaduras, creando así redes decorativas.

Otro ejemplo son las catedrales de Canterbury, Winchester o York, con naves centrales más elevadas.

La misma estructura de la capilla del King´s College es usada en la capilla de Enrique VII en Westminster diseñada por el maestro Reginald Ely, con un bóveda de abanico con mayor número de conos y puntas que cuelgan en el aire (claves pinjantes).

 Interior del claustro de la catedral de Gloucester


El final del Gótico y el reinado de los Reyes Católicos en España

Los reinos de Aragón y Castilla asumirán de manera diferente los nuevos estilos, mientras en Castilla el siglo XIV es muy convulso y no permite grandes construcciones, en Aragón sí estarán más abiertos a las influencia francesas, desde donde acabarán llegando a Castilla posteriormente.
  • La primera mitad de siglo XV: Sevilla, Burgos y Toledo
Las formas flamígeras europeas llegarán a través de constructores extranjeros, como los Colonia de Burgos o los Egas de Toledo. De esta manera, se unifican los estilos flamencos con la tradición mudéjar, en un estilo propio y original denominado hispano-flamenco, pero que no está
presente en todas las construcciones, por lo que no se puede hablar de un estilo generalizado.

Un ejemplo es la Catedral de Sevilla, iniciada en 1401, sobre la antigua mezquita de la que conserva el alminar (la Giralda). Obra de varios arquitectos, se construye a lo largo del todo el siglo.

Catedral de Sevilla

Su planta es rectangular (estructura de la mezquita), de la que solo sobresale la capilla real de Carlos V

Presenta 5 naves, y ni el crucero ni el ábside sobresalen, lo que da aspecto de encajonamiento. Las bóvedas son de nervadura sencilla, excepto el crucero, muy decorado, y obra de Gil de Hontañón en 1511 tras el derrumbe del original.

Plano catedral Sevilla


En 1440 llega a Burgos Juan de Colonia a instancias del obispo Alonso de Cartagena, quien construye las dos torres de la catedral, que se superponen a la construcción anterior, de base octogonal y remate de agujas caladas.

También son obras suyas las capillas de la Visitación y Santa Ana, y el primer cimborrio, que se hundirá 70 años después.
catedral de Burgos

Sus obras fueron continuadas por su hijo Simón y su nieto Francisco. Del primer destaca la Capilla de los Condestables, en la propia catedral burgalesa, de planta octogonal con bóveda estrellada y calada, que aún la influencia andalusí con la traición germánica.

Capilla de los condestables

En Valladolid, y siguiendo la estela, se construyen las “fachadas de tapiz” (por su gran ornamentación) de la iglesia de San Pablo o del colegio de San Gregorio.
  • El reinado de los Reyes Católicos (1451-1504)
Es el reflejo de la nueva etapa política de la unificación de los reinos, el fin de la Reconquista o el descubrimiento de América, que supone un impulso constructivo “a lo moderno”.

Uno de los primeros ejemplos es el convento e iglesia de San Juan de los Reyes, en Toledo, construida por Juan Guas a instancia de la reina Isabel para conmemorar la victoria en Toro y con la intención de convertirlo en mausoleo real. La planta presenta nave única y gran cabecera poligonal, y decorada por el programa escultórico de Egas Cueman para exaltar el nuevo poder real

San Juan de los Reyes

Del mismo autor, Juan Guas, es la remodelación del castillo de Manzanares el Real para la familia Mendoza, que transforma la antigua fortaleza en un palacio, pero manteniendo la imagen de poder ligada a las estructuras defensivas. En el diseño se mezclan elementos del gótico flamígero y del mudéjar.

Castillo Manzanares el Real

Pero el ejemplo de palacio más representativo del periodo será el del Infantado de Guadalajara (1480-1483). Se trata de un palacio incluido en la trama urbana y ya sin carácter defensivo, de planta cuadrada en torno a un patio central, que busca la simetría propia del Renacimiento que se va extendiendo, y que se fusionan con elementos mudéjares, como la galería o la puerta.

Palacio del infantado de Guadalajara

En su interior destacan las arquerías conopiales.

El último gótico en Centroeuropa

Durante este periodo, y a pesar de las dificultades de tratar de buscar un modelo común, se consolida la planta de salón, como en las construcciones de la familia Parler, tal y como se observa en Gmünder Münster de 1320.
 Gmünder Münster de 1320

El Gótico Manuelino en Portugal

Constituye el estilo propio de Portugal propio del reinado de Manuel I (1495-1521) y en los años posteriores. Supone la mezcla de decoraciones del gótico flamígero, con estructura sencillas y elementos renacentistas. Su principal muestra es el conjunto de la Torre de Belem y el Monasterio de los Jerónimos, muy próximos entre sí.

La Torre de Belem

El monumento se compone principalmente de dos cuerpos, el baluarte de la zona inferior y la torre de la zona superior.

La planta del baluarte es hexagonal y deudora de los proyectos defensivos que Francesco Giorgio Martini publicó en 1502 en su tratado Di architettura civile e militare.

El arquitecto italiano realizó numerosos estudios para mejorar las infraestructuras militares propuestas por Leone Battista Alberti y Filarete. A día de hoy no se discute que Francisco de Arruda se sirviera de estas soluciones italianas.

La base de la torre se conforma por una galería de bóvedas de crucería, salpicada de ventanas cuadrangulares que servían como disparaderos para los cañonazos de la artillería, y una corona almenada en la que se insertan seis garitas, o puestos de vigilancia, que se cierran con pequeñas cúpulas de gajos de naranja.
Torre de Belem

El centro del baluarte se organiza mediante un pequeño claustro rectangular que sirve para iluminar el interior del conjunto.

Por su parte, la base de la torre es cuadrangular y está compuesta de cinco pisos. El primero de ellos, conocido como la Sala del Gobernador, está dotado de otras dos garitas empotradas al muro, que miran hacia la zona terrestre.

Cabe decir que durante la pleamar, la torre queda totalmente rodeada de agua y la comunicación con la zona terrestre se limita a un puente levadizo.

A buen seguro, las garitas de la primera planta estaban destinadas a la observación y guarda del propio embarcadero. Sobre ella, se ubican tres pisos más, la Sala de los Reyes, la Sala de Audiencias y la Capilla, respectivamente.

Todas se resuelven con una decoración interior muy sobria, propia de las edificaciones militares. Destaca la balaustrada de la Sala de los Reyes, que se abre al mar mediante siete arcos de medio punto.

El conjunto se remata con una Terraza almenada y flanqueada de otras cuatro garitas, una por cada ángulo. La zona más alta de la torre es un lugar excelente para disfrutar de las vistas de la desembocadura del Tajo.

El Monasterio de los Jerónimos

El Monasterio de los Jerónimos (Mosteiro dos Jerónimos, en el portugués original) es todo un hito portugués. Encargado por el rey Manuel I en 1501, fue dedicado a la Orden de San Jerónimo, conocida como los Jerónimos.

El monasterio, ubicado en el barrio de Belém de Lisboa, es el ejemplo por excelencia del estilo arquitectónico manuelino, una suntuosa variación portuguesa del diseño gótico tardío, lleno de delicadas filigranas y elaborados techos abovedados.

Monasterio de los Jerónimos

Como en la mayoría de los edificios manuelinos, la fachada del monasterio combina símbolos religiosos y marítimos, con figuras esculpidas, cuerdas, anclas, monstruos marinos y algunas representaciones de los descubrimientos traídos de los viajes de Vasco da Gama y Pedro Álvares Cabral. De hecho, la tumba de Vasco da Gama se encuentra dentro de los muros del monasterio, y es un notable monumento manuelino por sí solo.

El monasterio es el ejemplo por excelencia del estilo arquitectónico manuelino, una suntuosa variación portuguesa del diseño gótico tardío, lleno de delicadas filigranas y elaborados techos abovedados.

La arquitectura civil en la ciudad del final de la Edad Media

La prosperidad de las ciudades se verá reflejada en la construcción de edificios que alberguen las instituciones municipales a lo largo de toda Europa. Son destacables los conjuntos de Bruselas (Lonja de Paños, Ayuntamiento y Maison du Roi)

Ayuntamiento de Bruselas

En el caso italiano, se concentran lo edificios junto a las catedrales, abriendo también nuevos espacios que representan el poder de la ciudad, como en el caso Piazza del Campo de Siena. En el caso veneciano, los palacios constituyen una mezcla de estilos góticos, orientales y bizantinos, como en el caso del palacio Ca d´Oro.

Piazza del Campo de Siena

La escultura del Gótico Tardío
  • La escultura centroeuropea del siglo XV
El imperio va a desarrollar en este periodo una escultura de mayor calidad que en las zonas francesas, especialmente a través de las obras de Hans Multscher, quien marca el paso al nuevo estilo nórdico tardogótico. El relieve de la Santísima Trinidad muestra a tres personajes de edades diferenciadas (Dios Padre, Cristo y un ángel).

Santísima Trinidad. Hans Multscher

En la talla de madera destacará Tilman Riemenschneider, quien además mezcla este material con el trabajo de la piedra y el mármol en obras como el sepulcro de Enrique II y Cunegunda (1499-1513) en la catedral de Bamberg

sepulcro de Enrique II y Cunegunda
  •  La escultura tardogótica en los reinos hispanos (siglo XV)
En la primera mitad del siglo los principales talleres s concentran en Aragón y Navarra, como en el caso del taller de Lome de Tournai, que realiza el Sepulcro de Carlos III de Navarra y Leonor de Castilla. En Castilla destacan las obras realizadas a partir de la segunda mitad del siglo, como las de Rodrigo Alemán, quien talla en madera la sillería del coro de la catedral de Toledo, encargo del cardenal Mendoza y que conmemora la victoria de Granada, mezclando la profundidad de las escenas renacentistas con la estructura arquitectónica gótica.
Sillería del coro de la catedral de Toledo

En Burgos destaca la figura de Gil de Siloé, quien trabaja entre 1470 y 1501, con importantes obras como el sepulcro de Juan II e Isabel de Portugal de la cartuja de Miraflores en Burgos, donde se dan muestras de su exquisita técnica en un conjunto algo recargado y pleno de elementos decorativos. De los diseños de Cueman toma el modelo para el Sepulcro del Infante Don Alfonso.

sepulcro de Juan II e Isabel de Portugal de la cartuja de Miraflores en Burgos

EL DONCEL DE SIGÜENZA

La actitud humanística que empiezan a mostrar algunos sepulcros tendrá su reflejo principal en el Doncel de Sigüenza, obra quizás de Sebastián de Almonacid en 1486,donde aparece un difunto “vivo” y leyendo un libro y vestido con armadura y con la cruz de Santiago.

Doncel de Sigüenza
  • ANÁLISIS
Técnica: Esculpido en alabastro. Corresponde a la tipología de sepulcro bajo arcosoleo 

En la parte superior    del arco  se encuentran pinturas con escenas de la pasión  de Jesús  y en los laterales esculturillas de Santiago y San Andrés  protectores de la familia. Más abajo la  decoración es de grutesco que enmarca  la lápida funeraria con un texto

La sepultura tiene dos partes;  en la parte inferior el sarcófago y en el centro dos pajes con el escudo de armas de la familia  y en la parte superior y la más importante  la escultura novedosa recostada del difunto. Este está  vestido con armadura  que le cubre brazos y piernas con fina malla sobre el torso, un puñal en el cinto ; tiene  cubierta su cabeza con capacete de cuero y leyendo. En el pecho tiene  una esclavina en la que sobresale  la cruz de la orden de Santiago.  Bajo su codo un montón de heno  símbolo de lo efímero de la vida  . A los pies está un pequeño paje  con un  león símbolo  del valor y la fuerza en la batalla. 

Tiene un fondo ornamental, una lápida y en la parte superior unas pinturas con escenas de la pasión en el tímpano.El tratamiento de la figura es realista y natural , así como proporcionado.

El Doncel que presenta un pelo largo  con un tratamiento  natural  que contrasta con la rigidez del cabecete está idealizada con su  rostro juvenil  con  gesto  melancólico con la cabeza caída  clavando sus ojos en el libro.

En la obra se produce la unión  entre  las armas, en defensa de la fe contra el infiel, y de la lectura, como un medio para alcanzar la sabiduría como anticipo del buen caballero.  
¿Qué lee? Probablemente un libro profano pues  su posición desinhibida es poco apropiada para lecturas religiosas.
  • CONTEXTO , SIGNIFICADO 
En una sociedad muy cristiana, la muerte  se convierte en  un tema importante, sobre todo tras la peste negra de 1346

La muerte como forma de acceso a la otra vida era una de las grandes preocupaciones de la gente. 
En la Alta Edad Media, del VIII al XII aproximadamente, las sepulturas solían estar cerca de lugares sagrados, pero no en el interior de iglesias o catedrales.   
En la Baja Edad Media, (a partir del XIII hasta el XV)l cada vez se entierran a personas importantes dentro de las iglesias. 

Surgen así cada vez más los enterramientos con sepulcros monumentales esculpidos, también muestra del creciente individualismo y deseo de perdurar después de la muerte: los sepulcros tienen varias tipologías : exentos; adosados al muro bajo arcosoleo.

Doncel de Sigüenza

La pintura gótica de la  primera mitad del  siglo XV: la  consolidación del  “estilo internacional” o cortesano
  • El estilo internacional en Francia
Los libros de horas seguirán siendo muy populares entre las clases altas, convirtiéndose en objetos de prestigio, y en los que las miniaturas cada vez serán más relevantes llegando a ocupar todo el libro.

En las miniaturas borgoñonas el dorado de los fondos desaparece, sustituidos por colores naturales, pero los dorados y plateados siguen perfilando las figuras como muestra de riqueza. Entre los autores destacan los hermanos Limbourg (Herman, Paul y Johan), que trabajaron en la corte del duque Juan I de Berry, para quien realizan las Bellas Horas de Juan de Francia, acabado en 1409, donde las escenas aparecen enmarcadas arquitectónicamente y rodeadas de motivos vegetales a modo de tapiz.

El éxito supuso el encargo de la obra las Muy Ricas Horas del Duque de Berry, la última gran obra medieval, con 206 folios que contienen 66 miniaturas grandes y 65 pequeñas, todo ello completado por letras monumentales y otras decoraciones.

las Muy Ricas Horas del Duque de Berry

El Maestro de Boucicaut creó el Libro de Horas del Mariscal Boucicaut, entre 1410 y 1415, de tamaño reducido pero con 226 páginas y 17 grandes miniaturas, con bordes de color y oro. Algunas escenas muestran gran realismo y se asemejan a los modelos del Trecento italiano.

el Libro de Horas del Mariscal Boucicaut
  • El estilo internacional en el Imperio germánico
La pintura vive un a época de especial esplendor en esta etapa en los territorios germánicos. El principal exponente es Conrad von Soest, quien entre 1400 y 1405 realiza el Retablo de la Vida y Pasión de Jesús (Wildungen-Altar), en una serie de escenas amables e idealizadas, llenas de color y con cierto aire costumbrista.
el Retablo de la Vida y Pasión de Jesús (Wildungen-Altar),

El Maestro del Jardín del Paraíso es el autor de la tabla del mismo nombre hacia 1410, también de estilo amable y colorista y que representa escenas de la Virgen rodeada de Santos en un hortus conclusus.

Jardín del Paraíso
  • El estilo internacional en el reino de Aragón
Aunque en Castila es el estilo internacional no tuvo gran repercusión, sí lo tuvo en Aragón y especialmente en las zonas costeras. Así en Barcelona destaca la figura de Lluis Borrassá, quien realiza la tabla San Andrés negándose a adorar el ídolo, entre 1401 y 1405, con uso de dorados, elementos arquitectónicos que dan profundidad y personajes expresivos de clara influencia italiana.

San Andrés negándose a adorar el ídolo
Lluis Borrassá

Bernard Martorell usará un estilo más cercano a los modelos franceses y flamencos, como en la tabla San Jorge matando al dragón, de 1435, con diferentes planos de profundidad que le permiten representar diferentes escenas en una sola

San Jorge matando al dragón.
 Bernard Martorell

En Valencia destacará la figura de Lluís Dalmau, que conoce la pintura flamenca y al adapta para si Verge dels consellers de 1445, donde muestra un gran dominio de la profundidad y los detalles arquitectónicos para crear profundidad y un rico uso de los colores.

Verge dels consellers de 1445. Lluis Dalmau