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sábado, 9 de marzo de 2024

EL ÁMBITO IMPERIAL ALEMANIA E ITALIA A FINALES DE LA EDAD MEDIA

La idea del emperador como gobernante justo de la comunidad cristiana conserva su vigor en la Baja Edad Media, aunque carezca de plasmación práctica. El título imperial sigue teniendo un gran poder legitimador. Así la figura del emperador como protector de la Iglesia tuvo un fugaz brillo en la celebración del Concilio de Constanza. 


Alemania

En Alemania el emperador representa el poder monárquico: sin embargo, fracasa en construir un Estado Moderno alemán durante el siglo XV.

Desaparición del poder real y auge de los principados territoriales 

En el siglo XV, la monarquía alemana tenía un patrimonio muy escaso y unas rentas muy débiles y prácticamente no existía una fiscalidad centralizada. se centraron en consolidar un patrimonio personal o familiar. en cuanto a las asambleas representativas, en Alemania encontramos la llamada Dieta imperial, a la que asisten el emperador, los príncipes, las autoridades de los territorios eclesiásticos, los caballeros independientes y los representantes de las ciudades imperiales. esta Dieta imperial, a diferencia de otras monarquías de Europa, estaba dominada por la nobleza y no por el monarca y existía una en cada principado. El poder estaba en manos de la nobleza y el liderazgo de la alta aristocracia alemana correspondía a los siete príncipes electores, cuatro laicos y tres eclesiásticos, que gozaban del privilegio de elegir al emperador desde la Bula de Oro de Carlos IV en el siglo XIV (1356).

Bula de Oro

 Estos eran 
  1. el rey de Bohemia,
  2.  el duque de Sajonia; 
  3. el conde de Palatinado,
  4.  el margrave de Brandemburgo
  5.  y los arzobispos de Maguncia,
  6.  Colonia 
  7. y Tréveris.
  • Las ciudades imperiales
En la Alemania del siglo XV había una serie de ciudades autónomas, cada vez más independientes conocidas como las ciudades imperiales. Éstas dependían directamente del emperador y tendían a formar grandes ligas entre ellas para defenderse de la nobleza. No es hasta finales del siglo XV y principios del XVI cuando se intenta crear un poder central más fuerte. El emperador Maximiliano I propuso a la Dieta la creación de una serie de circunscripciones territoriales y de una fiscalidad para mantener el ejército común, pero esto fracasó al oponerse los príncipes alemanes y concretamente el arzobispo de Maguncia. De dicha manera se frustró la última oportunidad para establecer el embrión de un estado moderno en Alemania.



Consolidación de los Habsburgo en el trono imperial durante el siglo XV

A fines del siglo XIII, tras un largo interregno, el conde Rodolfo de Habsburgo fue nombrado emperador por el Papa (1273). De esta forma, por primera vez esta familia de la nobleza media alemana alcanzó el trono imperial, convirtiendo el ducado de Austria en patrimonio familiar. A principios del siglo XIV fueron desplazados del puesto por otra familia aristocrática, los Luxemburgo, Con Enrique VII. Los Luxemburgo ostentaron el poder durante el siglo XIV, solamente durante un breve periodo de tiempo, la familia de los Wittetsbach (Luis IV de Baviera). Carlos IV fue rey de Bohemia y emperador (1346-1378). Su hijo y sucesor Wenceslao fue depuesto y sucedido por su hermano Segismundo (1410-1437), rey de Hungría. Segismundo de Luxemburgo consiguió recuperar algo de prestigio para la monarquía, logrando reunir el Concilio de Constanza (1414-1418) donde se puso fin al Cisma de Occidente. al ostentar varios títulos, los de emperador y rey de Hungría y Bohemia, no pudo resolver con éxito el problema de la crisis husita en Bohemia, poniendo en grave aprieto al Sacro Imperio.

En 1437 la dinastía imperial de los Luxemburgo se extinguió con la muerte de Segismundo. Pero, al casar a su hija con Alberto II de Habsburgo, esta dinastía recuperó el control del trono imperial. El emperador era elegido por la nobleza y coronado después por el Papa, pero, a partir del siglo XV el trono imperial va a ser ocupado por miembros de la familia de los Habsburgo hasta la desaparición del sacro imperio a principios del siglo XIX. La monarquía perdía jurisdicción en el interior de Alemania y los Habsburgo reaccionaron reforzando paulatinamente su patrimonio familiar. entre sus dominios personales se encontraban los ducados de Austria, Carintia, Carniola y Estiria. Además, utilizaron una política matrimonial para aumentar sus dominios monásticos. Federico III (1440-1493) fue el último emperador coronado en Roma. Llevó a cabo una acertada política matrimonial casando a su hijo Maximiliano con la heredera del ducado de Borgoña, María. Cuando Carlos el Temerario (duque de Borgoña) murió derrotando a los suizos en Nancy en 1477, Maximiliano pudo hacerse con el control de la parte de su herencia, pasando los Países Bajos y el Condado de Borgoña a los Habsburgo. Maximiliano I (1493-1519) fue mucho más ambicioso, pretendiendo intervenir en Italia cuando la península fue invadida por Francia, pero fracasó. Maximiliano I no pudo llegar a Roma a su coronación por un conflicto con Venecia con los que decidió intitularse "emperador electo" sin esperar a ser coronado por el papa. esta práctica fue seguida por los siguiente emperadores del sacro imperio durante la Edad Moderna. Maximiliano I casó a su hijo Felipe con la hija de los reyes Católicos de España, Juana, entrando los Habsburgo en el trono español. Con el casamiento de su nieto Fernando con la hermana del rey Luis II de Hungría, entraría también al trono de Hungría y bohemia en los decenios siguientes.
Federico III (1440-1493)

Mientras tanto, los Habsburgo fracasaron de forma repetida en Suiza. alegaban tener derechos de señorío sobre la zona. Sin embargo, los cantones suizos se unieron para repeler la agresión. Los suizos derrotaron entonces militarmente a los Habsburgo y consiguieron la independencia de Suiza con respecto al Sacro Imperio, aunque no se reconocerá formalmente hasta el siglo XVII.

 Maximiliano I de Habsburgo (arriba a la izqda.) y su familia.
Italia

En Italia, el poder real es prácticamente inexistente y por ellos se da una profunda fragmentación política. En Italia no surge un estado moderno.



División política de Italia. Los principales estados italianos 

En el siglo XIV, el poder imperial desaparece completamente en Italia. En teoría, el norte y el centro de la península siguen formando parte del Sacro Imperio. En la práctica, son territorios completamente independientes a nivel político. Durante el siglo XV, sólo dos emperadores viajan a Italia para coronarse en Roma: Segismundo de Luxemburgo en 1433 y Federico III en 1452.  Cuando una familia se hace con el control de una ciudad-estado del norte y centro de Italia, para consolidar su posición suele buscar la concesión de un título por parte del emperador o del papa a cambio del pago de una determinada cantidad de dinero.

La completa desaparición del poder imperial implica una profunda fragmentación política en Italia: en el siglo XV hay bastantes estados, pero solo seis pugnan por la hegemonía: Milán, Génova, Venecia, Florencia, los Estados Pontificios y Nápoles.

Milán 

Milán es gobernado durante el siglo XV por dos dinastías de tiranos militares, los Visconti y los Sforza, sucesivamente. Los Visconti se hacen con el control de Lombardía y obtienen del emperador la concesión del título de duques de Milán. Los Visconti gobernarán allí hasta la primera mitad del siglo XV. destacan las figuras de Gian Galeazzo Visconti (1385-1402) y de Filippo María Visconti (1412-1446), quienes practican un agresiva política expansionista. A la muerte de Filippo Aría en 1446 se extingue la dinastía de Visconti y se implantó en Milán durante un breve periodo, un régimen republicano. la República Ambrosiana, pero pronto la familia de los Sforza se hace con el control del ducado en la segunda mitad del siglo XV. En concreto, fue un "condottiero" o jefe de una compañía de mercenarios, Francesco Sforza, quien se hizo con el control de Milán implantando una nueva dinastía ducal. Sus sucesores gobernaron Lombardía hasta que el último de ellos, Ludovico el "Moro" fue destronado y expulsado de Milán por Francia en 1499.

Milán bajo los Visconti

Génova

Génova, por su parte, es una ciudad-estado económicamente muy próspera y, junto con Venecia, es el prototipo de república marinera. sus mercaderes y marinos son de los más avanzados de Europa, pero con un gobierno muy inestables debido a sus enfrentamientos y divisiones internas que se producen dentro de su oligarquía mercantil. Además, es vulnerable a la injerencia e intervención de Milán y Francia.

Génova
Venecia 

Venecia nunca formó parte de sacro imperio, siendo una república de gran poderío naval y colonial en el Mediterráneo. está gobernada por una oligarquía mercantil muy competente. En teoría, a la cabeza del estado veneciano se encuentra un "dogo" o dux que era elegido de forma vitalicia. Sin embargo, en la práctica se trata de una figura decorativa y el poder se encuentra, en realidad, en manos de una gran Consejo de 240 miembros. Las resoluciones las toma un comité más reducido llamado el Consejo de los Diez.

Venecia
Guerras Veneciano-Genovesas 

Las guerras Veneciano-Genovesas entraron en su fase final de enfrentamiento directo en los años 70 del siglo XIV. Tras tres conflictos terribles que ganó relativamente Génova pero que incluyeron severas victorias venecianas, las dos repúblicas marítimas italianas chocaron en la cuarta guerra, la Guerra de Chioggia. Los continuos avances de la Superba en el Egeo desencadenaron un nuevo casus belli cuando, en 1374, ocuparon Famaugusta, en Chipre. Pero Venecia había logrado arrancar del emperador Juan V Paleólogo la isla de Tenedos, esencial para el control del estrecho de los Dardanelos. Deseosos de arrebatarles la isla, los genoveses conspiraron en el seno de la familia imperial bizantina para promover un golpe de estado que derrocara al emperador y lo sustituyera por otro que les fuera más favorable. Venecia no consentiría esa maniobra, y la guerra empezó a prepararse con distintos aliados en uno y otro bando. Desde 1378 hasta 1381 la Guerra de Chioggia volvió a sembrar de sangre y muertos las aguas del Mediterráneo y puso al borde de la extinción a la mismísima Venecia, que fue atacada en su propia laguna y tuvo que emplear una resistencia numantina.
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Guerra de Chioggia
Florencia

Florencia es otra ciudad-estado con una forma de gobierno republicana. durante el siglo XV, el gobierno lo asume una familia de grandes banqueros, los Médicis, aunque formalmente esté en vigor la república: en 1434, Cosme de Médicis se hace con el poder, pero se mantiene en un segundo plano dejando que la fachada principal correspondiera a la república. Después, su hijo Lorenzo de Médici (1449-1492) llevará a cabo una brillante política de mecenazgo cultural en la segunda mitad del siglo XV. En 1494 los Médicis fueron expulsados y se estableció el régimen republicano de forma temporal, pero en 1512 volvieron a controlar Florencia.

Florencia

Estados Pontificios

Los Estados Pontificios, en el centro de Italia, son gobernados desde Roma por el papa, pero la larga estancia pontificia en Aviñón durante el siglo XIV durante el siglo XIV y el Cisma de Occidente posterior, provocan que a principios del siglo XV se encuentren políticamente muy desorganizados. a mediados del siglo XIV, el cardenal Gil de Albornoz en teoría había restablecido el control pontificio de la zona. Sin embargo, el Cisma de Occidente volvió a trastornar el gobierno del papa hasta que, al finalizar el Cisma, los papas del siglo XV trabajarán en la recuperación de su control efectivo sobre los Estados Pontificios. Los papa practicaban el nepotismo, dedicándose a colocar a familiares en los cargos más importantes. El caso más famoso es el de los Borgia (Calixto III y Alejandro VI) pero también ocurrió con los Della Rovere (Sixto IV y Julio II).

los Borgia
Nápoles 

Finalmente, el reino de Nápoles se trataba de una monarquía vasalla del Papa. Desde la segunda mitad del siglo XIII gobernaban los Anjou. a mediados del siglo XV, Nápoles fue ocupado por el rey Alfonso V de Aragón. Tras su conquista en 1442, el monarca aragonés se instaló allí, interviniendo de forma muy activa en la política italiana. tras su muerte en 1458, el reino pasó a ser gobernado por descendientes suyos bastardos como su hijo bastardo Ferrante o Fernando (1458-1494). Después éste fue a su vez sucedido por su hijo Alfonso (1494-1495) quien tuvo que abdicar ante la invasión francesa.


Evolución interna: de la comuna a la señoría

La mayor parte de las ciudades italianas se convierten en políticamente independientes de hecho. su forma de gobierno inicialmente es la comuna, es decir, cada una de ellas se convierte en una pequeña república que pasa rápidamente a ser controlada por una oligarquía de grandes mercaderes que, a su vez, van debilitando la comuna: poco a poco, la comuna va siendo sustituida por la señoría en la mayor parte de las ciudades-estado italianas que consiste en el establecimiento de un poder personal, una tiranía, que paulatinamente va desplazando al régimen republicano. El dictador o tirano obtiene un título del emperador o del papa para legalizar su posición y transformarla en hereditaria. El régimen de la señoría se impone de forma definitiva en Italia durante el siglo XV y muchas repúblicas italianas acaban por convertirse en pequeños principados: Venecia fue la única excepción, donde el régimen republicano se mantuvo gracias a la cohesión interna que supo mantener su oligarquía mercantil para su propio beneficio.

Paralelamente evoluciona la relación que cada ciudad italiana tiene con su entorno territorial más inmediato, denominado "contado". Tras obtener su independencia, casi todas las ciudades italianas pretender someter a su dominio el entorno rural más cercano. Las ciudades acaban por luchar entre ellas por la supremacía de cada región. El número de estados independientes italianos disminuyen a medida que las ciudades van venciendo y absorbiendo a otras. De esta manera es cómo Milán termina dominando todo el valle del Po o la Lombardía en el norte de Italia o Florencia y Génova, toda la Toscana y la Liguria, respectivamente.


Evolución externa: la lucha por la hegemonía hasta la paz de Lodi

La política exterior de Italia durante el siglo XV se resume en la lucha por la hegemonía de las principales potencias italianas. Así, Milán lucha con Florencia y con Venecia en una lucha por el mantenimiento del imperio colonial veneciano en el mediterráneo Oriental. por otro lado, el rey Alfonso V de Aragón, tras instalarse en Nápoles, aspira a intervenir activamente en la política italiana: los demás estados italianos se alían unos con otros. Los estados italianos solían contratar a compañías de mercenarios dirigidas por comandantes profesionales o "condottieri", que se comportaban de forma autónoma y pretendían crear sus propio pequeños estados.

A mediados del siglo XV, se alcanzó un equilibrio de fuerzas que posibilitó llegar a un acuerdo de paz general en Lodi en 1454. El motivo inmediato parece que fue el impacto que produjo en Italia la caída de Constantinopla en manos de los turcos en 1453. En principio la paz de Lodi fue un tratado entre Milán, Florencia y Venecia al que se fueron adhiriendo después los demás estados italianos. seguidamente, formaron una liga para defenderse de potenciales agresiones exteriores como Francia y la de los turcos. Esta liga no duró mucho, pero, las guerras entre los estados italianos tuvieron, a partir de entonces, menor intensidad. Durante la segunda mitad del siglo XV, se alcanza una cierta situación de equilibrio o "status quo" entre los principales estados italianos.



Las invasiones exteriores afines del siglo XV: Francia y España y las Guerras de Italia

En la segunda mitad del siglo XV, acontecen en Italia una serie de intervenciones exteriores que aprovecharon su debilitamiento político ocasionado por su profunda división interna. los propios italianos de la época llegaron a calificar estas invasiones de nuevas "invasiones bárbaras" en recuerdo de las invasiones del siglo V.


Así, en 1480 se produce la llamada crisis de Otranto. Los trucos desembarcaron en Otranto, al sudeste de Italia, tomaron la ciudad y esclavizaron a toda su población. afortunadamente, el reino de Nápoles repelió la agresión y expulsaron a los turcos de Otranto.

En 1494 el rey Carlos VIII de Francia entró en Italia con sus tropas con la intención de expulsar a la dinastía aragonesa bastarda del reino de Nápoles, con el pretexto de que el destronamiento previo de los Anjou había sido ilegal. Quería utilizar Nápoles como base para una cruzada contra los turcos. La expedición francesa recorrió Italia de norte a sur y los estados italianos solo reaccionaron cuando los franceses ocuparon Nápoles en 1495: solicitaron la ayuda del emperador Maximiliano y de los Reyes Católicos desencadenándose así las llamadas "guerras de Italia".

La acción conjunta de los estados italianos y de España desde Sicilia logró la expulsión de los franceses de Nápoles en 1496. Sin embargo, un nuevo monarca francés, Luis XII, insistió en intervenir en Italia. Francia expulsó a los Sforza de Milán y se apoderó de Lombardía en 1499, al considerarse Luis XII el legítimo heredero de lo Visconti. El monarca francés alcanzó un acuerdo con Fernando el católico en 1500 para repartirse el reino de Nápoles: pronto surgieron desavenencias por cuestiones de límites entre los dos monarcas. los españoles se hicieron con el control de todo el Sur de Italia en 1503-1504. a principios del siglo XVI Italia se convirtió en un campo de batalla entre Francia y España.

Fechas interés
  • Bula de oro 1356
  • Federico III (1440-1493)
  • Maximiliano I (1493-1519)
  • Guerra de Chioggia (1378-1381)
  • conquista aragonesa de Nápoles (1442)
  • paz de Lodi (1454)

lunes, 4 de marzo de 2024

LOS REINOS EUROPEOS EN EL SIGLO XV

Este siglo marcó la finalización de la Edad Media y el comienzo de la Edad Moderna, de acuerdo con la periodización tradicional de la historia. En Europa fue una etapa caracterizada por el fortalecimiento del poder real, el inicio de la expansión ultramarina, el avance del Imperio otomano sobre la península de los Balcanes, la transición del feudalismo económico al capitalismo comercial y el desarrollo del Humanismo y el Renacimiento.


Génesis bajomedieval del estado moderno. Principales características

Al final de la Edad Media nace en Europa el llamado "estado moderno", un fuerte poder público que reaparece tras varios siglos de eclipse. las simples monarquías feudales evolucionan y se refuerzan adquiriendo la noción de Estado con una compleja burocracia, un ejército permanente y una potente fiscalidad. el concepto medieval de vasallo cambia por el de súbdito del monarca. todo este proceso de evolución de las monarquías se conoce como "génesis medieval del Estado Moderno".

El historiador Strayer observó que el Estado Moderno aparece en Francia e Inglaterra durante los siglos XIV y XV, pero los historiadores de tendencia marxista, tachaban esta aproximación de excesivamente institucionalista, ya, que, para ellos, el estado de la época continuaba defendiendo los intereses de la nobleza, a quienes, en última instancia, la renta feudal o los beneficios iban dirigidos. Para otros autores, como el historiador marxista británico Perry Anderson, no habría cambios en lo esencial del sistema.

A partir de un estudio de CNR francés de los años 80-90, el concepto de estado moderno se impuso de forma definitiva en la historiografía, aunque algunos especialistas llamen a las monarquías autoritarias de este periodo "estado". El modelo seguido por los reyes del siglo XV fue seguramente el mismo que la profunda reforma administrativa de la iglesia de los Papas de Aviñón del siglo XIV. Ya desde el siglo XIII se esboza esta tendencia con algunos monarcas como Federico II en Sicilia, Alfonso X en Castilla o Felipe IV en Francia, que quieren recuperar el concepto de soberanía estatal. El proceso de desarrollo del Estado Moderno experimentó diversos altibajos durante el siglo XIV, imponiéndose definitivamente en el siglo XV en países como Francia, Inglaterra o Castilla.

El monarca crea un aparato burocrático que constituye una verdadera administración central, con un consejo real formado por oficiales especializados que se encarga del poder ejecutivo en nombre del rey. Un tribunal de jueces se encarga de la justicia representando a la corte suprema (Audiencia o Chancillería en España; tribunal de la "cámara Estrellada" en Inglaterra y parlamento en Francia). a estos tribunales se puede apelar contra las sentencias de los tribunales señoriales, con el fin de limitar la inmunidad judicial de los señoríos. Al rey se el reserva el poder legislativo, pero las principales leyes suelen promulgadas en el curso de la celebración de grandes asambleas con representación de la nobleza, el clero y las ciudades de cada reino (Parlamento en Inglaterra, estados Generales en Francia y Cortes en España). En el siglo XIV estas asambleas representativas llegan a su apogeo para entrar en decadencia en el siglo XV en la mayorías de los países excepto en Inglaterra. Finalmente, también aparecen importantes organismos financieros como el "exchequer" británico y la Cámara de Cuentas en Francia y Navarra, que actúas como un actual tribunal de cuentas. En cuanto a la administración territorial durante los siglos XII y XIII  existían oficiales con autoridad territorial en algunos distritos, que se refuerza en la Baja Edad Media.

La prestación feudal de auxilium es sustituido por el ejército permanente formado por los mercenarios que obedecen exclusivamente al monarca y que se mantiene también en tiempos de paz. Además, a finales del siglo XV, con el aumento y desarrollo de las relaciones internacionales, aparecen las primeras embajadas estables. La diplomacia se desarrolla en esta época. 

La compleja burocracia, el ejército permanente y la diplomacia suponen la necesidad de numeroso recursos financieros para su mantenimiento con lo que es necesario el desarrollo de una verdadera fiscalidad de Estado. El rey tiene que imponer una fuerte presión fiscal sobre todo el territorio bajo su control, en forma de impuestos directos e indirectos. Inicialmente eran autorizados de forma temporal, para un objetivo concreto, por las asambleas representativas o los parlamentos, pero, con el tiempo, se convirtieron en permanentes sin necesitar el permiso previo de la asamblea representativa en cuestión. Un complejo aparato administrativo se encargaría de la recaudación.

El proceso de génesis del estado moderno también afectó a nivel eclesiástico ya que los monarcas pretenden imitar la jurisdicción del papa sobre el clero local. En el siglo XV, los reyes europeos suelen establecer concordatos o acuerdos con los pontífices para poder intervenir en la vida interna del clero dentro del limite de sus reinos y proponer candidatos al Papa para ocupar los principales cargos eclesiásticos en sus territorios.

Con respecto al pensamiento político, se tendía a secularizar los fundamentos del poder monárquico, estando el rey por encima del Papa o del emperador del Sacro Imperio. A partir del siglo XIV se considera que el poder real tiene un origen exclusivamente laico y que el Papa no podía interferir en las monarquías en cuestiones que no fuesen estrictamente religiosas, a pesar de que la religión seguía siendo un tema de gran relevancia. La soberanía dentro de cada reino corresponde solo al rey. Se utilizan complejos sistemas ideológicos para enaltecer la figura del monarca y se recurre a campañas de desprestigio contra sus oponentes.


Francia: Luis XI y la resolución del problema de Borgoña

Carlos V, en la segunda mitad del siglo XIV, consigue que la monarquía francesa empiece a recuperarse, tras las derrotas iniciales de la Guerra de los Cien Años, configurando una fiscalidad de Estado. Sin embargo, a fines del siglo XIV y comienzos del siglo XV Francia vuelve a sufrir una grave crisis política e incluso parece estar a punto de disgregarse cuando la alta nobleza se hace con el poder actuando de regente del monarca demente Carlos VI (1380-1422). Entre esta nobleza se encuentra el duque de Borgoña, que disfruta de autonomía y forma una bloque territorial compacto en la frontera oriental del reino. a principios del siglo XV estalla la guerra civil en las aristocracia, entre los borgoñones y los armagnacs. Inglaterra aprovechó esta situación para liarse con el duque de Borgoña e intentar acabar con la monarquía francesa.

Carlos VII en la primera mitad del siglo XV consigue rechazar a las fuerzas inglesas mediante la ruptura de la alianza anglo-borgoñona "comprando" la neutralidad del Duque de Borgoña al reconocerle una amplia autonomía. Pero, sobre todo, realizó una serie de profundas reformas administrativas configurándose una primera versión del Estado Moderno en Francia. Se crea  un ejército permanente dotado de una potente artillería con el que consigue expulsar a los ingleses de forma definitiva. El problema del estado autónomo de los duques de Borgoña seguía en vigor tras haber establecido su estado en las fronteras entre Francia y el sacro Imperio germánico haciéndose con el control de un bloque compacto de territorios a ambos lados de las frontera desde Suiza hasta el Mar el norte. Cada vez más independiente, será Luis XI quien finalmente resuelva el problema de Borgoña en la segunda mitad del siglo XV.
 Luis XI

Tras la Guerra de los Cien Años, una Francia agotada temía una nueva alianza entre Inglaterra y Borgoña en contra de Francia. Frente a este peligro, Luis XI emprende una compleja actividad diplomática con el objetivo de aislar a Borgoña. Luis XI consiguió evitar el choque directo con el duque de Borgoña, pero indujo a los suizos a enfrentarse con este último, muriendo en la batalla de Nancy (1477), tras lo cual Luis XI aprovechó para confiscar y ocupar la mayor parte de los territorios borgoñones, incluido e propio ducado de Borgoña. María de Borgoña, hija del último duque, se casó con Maximiliano de Habsburgo (futuro emperador del Sacro Imperio Germánico), que logró recuperar casi la totalidad de Flandes o los Países Bajos, así como con el llamado "Franco Condado" (territorios dentro  de los límites del sacro imperio), quedando para Francia los territorios borgoñones en territorio  francés.
batalla de Nancy (1477)

Francia emerge entonces definitivamente como una gran potencia europea a fines del siglo XV, incorporándose el ducado de Bretaña en 1491 durante el reinado de Carlos VIII (1483-1498) y manifestando crecientes tendencias expansionistas. El foco de esa expansión es puesto sobre Italia. en 1494, Carlos VIII protagoniza la primera expedición francesa a Italia sin encontrar apenas resistencia y ocupando el reino de Nápoles. los demás estados italianos reaccionan con la ayuda a de varios estados europeos en contra de la expansión francesa en Italia: España y el emperador Maximiliano I. al final, Carlos VIII se vio forzado a evacuar Nápoles, pero las tendencias expansionistas francesas sobre Italia continuaron a fines del siglo XV y XVI, abarcando el ducado de Milán. en el siglo XVI, se desencadenarán las "guerras de Italia" entre Francia y España.



Inglaterra: la Guerra de las Dos Rosas y el ascenso de los Tudor

Tras los inicios del Estado Moderno con Eduardo I a finales del siglo XIII y principios del XIV y un retroceso del mismo en la gestión desastrosa de Eduardo II, es con Eduardo III cuando la monarquía inglesas adquiere gran fortaleza y surge el intento de expansión sobre Francia: los problemas surgen cuando las derrotas se suceden y surge el malestar de la sociedad ocasionado por la alta presión fiscal a la que es sometida para poder sufragar la guerra. tras la muerte de Eduardo III en 1377, la larga minoría de edad del rey Ricardo II debilita a la monarquía, lo cual es aprovechado por un primo del monarca, Enrique de Lancaster (Enrique IV 1399-1413), para destronar a Ricardo II en 1399 e instaurar así una nueva dinastía en Inglaterra, los Lancaster.


Una vez consolidada la nueva dinastía en el poder, Enrique V (1413-1422) reanudó la guerra con Francia, casi consiguiendo la victoria de Inglaterra, pero falleció prematuramente en 1422 dejando a un hijo menor de edad, Enrique VI (1422-1461), y la suerte de la guerra cambiaría acabando con el triunfo de Francia, provocando el desprestigio de la dinastía de los Lancaster. los nobles descontentos empezaron a agruparse en torno a la familia de los York, emparentada con los Plantagenet. surge una guerra civil entre los Lancaster y los York por el trono de Inglaterra durante la segunda mitad del siglo XV (1455-1485). es la llamada "Guerra de las Dos Rosas".

Durante la primera parte del conflicto, tras varios años de reinado de Enrique VI de Lancaster, es destronado por el rey Eduardo IV (1461-1483), miembro de la familia de los York. Eduardo IV se mantuvo a duras penas en el poder durante varios años frente a las continuas revueltas de los Lancaster. a su muerte, le sucedió su hermano Ricardo III (1483-1485) que instauró un verdadero régimen de terror para mantenerse en el poder. Tuvo que enfrentarse a otro posible candidato al trono: Enrique Tudor, pariente de ambas familias. Ricardo III fue destronado tras la rebelión de Enrique Tudor, perdiendo la vida de manera violenta en la batalla de Bosworth (1485) . Enrique VII (1485-1509) sube al trono instaurándose una nueva dinastía real en Inglaterra, los Tudor.

batalla de Bosworth (1485)

La Guerra de las Dos Rosas afectó a la alta aristocracia inglesa pero no al resto de los grupos sociales, que mantuvieron su vida cotidiana tranquilamente, no afectando tampoco al ámbito económico. enrique VII consiguió sin mayor dificultad restaurar el orden interno y devolver su fortaleza a la monarquía inglesa y consigue convertir de nuevo a Inglaterra en una de las principales potencias europeas.



La Península Ibérica: los Trastámara y las tendencia unificadoras

La evolución política de la Baja Edad Media se caracteriza por:
  • La detención de la expansión territorial a costa de los musulmanes
  • las continuas guerras civiles entre monarquía y nobleza
  • la tendencia de unión entre reinos, promovida por la nueva dinastía de los Trastámara
En Castilla, los primeros signos de verdadero Estado aparecían durante el reinado de Alfonso X (1252-1284) a lo largo de la segunda mitad del siglo XIII: se sucedió un periodo de continuas guerras civiles y predominio político de la nobleza, que caracteriza la evolución política de Castilla a fines del siglo XIII y comienzos del siglo XIV. las oligarquías urbanas de las escasas ciudades del reino intentan preservar la debilitada autoridad de la monarquía frente a la "nobleza vieja". Castilla se disputa el control del estrecho de Gibraltar con la dinastía marroquí de Benimereines o Meriníes.


Alfonso XI (1312-1350) restableció el orden, sometió violentamente a la nobleza y estableció un régimen de autoritarismo regio. En política exterior, venció a los benimerines en la Batalla del Salado (1340), haciéndose con el Estrecho. La política de autoritarismo regio fue acentuada a mediados del siglo XIV por su hijo y sucesor Pedro I (1350-1369). La "nobleza vieja" empezó a extinguirse ya  ser sustituida por la llamada "nobleza nueva", una aristocracia de servicio. La nobleza terminó rebelándose bajo el mando de un hermano bastardo del monarca, Enrique de Trastámara. tras una larga guerra civil, llamada la "Revolución Trastámara", Pedro I fue destronado y asesinado y su medio hermano se convirtió en el rey Enrique II de Castilla (1369-1379) llevando al poder una nueva monarquía en la que la alta aristocracia y los parientes del monarca se vieron muy beneficiados al concederles numerosos señoríos. sin embargo, paradójicamente, a lo largo plazo se fortaleció institucionalmente a la monarquía castellana.

Enrique II reorganizó la Audiencia o Chancillería y su hijo, Juan I (1379-1390) configuró el consejo real como organismo ejecutivo del poder real y creó un embrión de ejército permanente. Además, intentó infructuosamente anexionar Portugal con la derrota en la batalla de Aljubarrota (1385).

 batalla de Aljubarrota (1385)

En la época de Enrique III (1390-1406), se produjo el desplazamiento del poder de la alta aristocracia de parientes del rey hacia una oligarquía de la nobleza de servicio de linajes "nuevos". Además, se nombraba a un "corregidor" para controlar a los municipios urbanos. La prematura muerte de Enrique III (1406) dio lugar a una larga minoría de edad de su hijo y heredero, Juan II (1406-1454), cuya regencia asumió su tío Fernando de Antequera (1406-1416). A lo largo de su gobierno, se produjo expansión territorial de Castilla a costa del reino musulmán de Granada. Además, Fernando de Antequera asumió la corona aragonesa en 1412 cuando ésta se quedó vacante tras la muerte de Fernando I de Aragón, sin descendencia, entrando así la dinastía Trastámara en Aragón.
  • El papel de Álvaro de Luna
Cuando el monarca castellano Juan II alcanzó la mayoría de edad en 1419, el condestable Álvaro de Luna le ayudó a defender el poder real en Castilla frente a los hijos del regente Fernando. Se desencadenaron varios guerras civiles en Castilla, siendo los infantes de Aragón expulsados de Castilla. los linajes de la llamada "nobleza nueva" ascendieron definitivamente para convertirse en la alta aristocracia castellana que se volvieron contra Álvaro de Luna por el excesivo poder que tenía el reino, siendo apresado y ajusticiado por el propio rey Juan II en 1453. Poco después el propio monarca castellano falleció y fue sucedido por su hijo Enrique IV (1454).

Álvaro de Luna


Enrique IV de Castilla (1454-1474) restableció el orden y el poder real en el reino, pero su política bélica, no entendida por la aristocracia castellana, hizo que ésta se distanciara de él y se sublevará en 1465, encabezada por el marqués de Villena, Juan Pacheco, antiguo favorito del rey. Se desencadenó una nueva guerra civil que produjo una situación de completo caos político: en los últimos años del reinado, se fue planteando el problema sucesorio. Enrique IV nombró sucesora a su hermana Isabel, casada con el príncipe Fernando de Aragón, en su lugar de su hija Juana.

Aunque, aparentemente, el poder real es muy débil en la época de Juan II y de Enrique IV, a un nivel más profundo, la monarquía castellana se está reforzando paulatinamente, constituyéndose y consolidándose un sistema fiscal eficaz. La fortaleza del poder real se recuperó en castilla a finales del siglo XV. Tras la muerte de Enrique IV en 1474, la Reina Isabel I de Castilla (1474-1504) y su marido, el que enseguida será el rey Fernando II de Aragón (1479-1516), subieron al trono haciendo frente a una rebelión de parte de la nobleza castellana, apoyada por el rey Alfonso V de Portugal, quienes reivindicaban los derechos sucesorios de Juana, la hija de Enrique IV. Vencedores de la rebelión, los Reyes Católicos reunieron unas importantes Cortes en Toledo en 1480 en las que llegaron a una cuerdo con la nobleza castellana para estabilizar definitivamente el reino.

Enrique IV de Castilla (1454-1474) 

Los Reyes Católicos culminaron las tendencias centralizadoras que habían sido iniciadas por los primeros monarcas de la dinastía Trastámara. Perfeccionaron el funcionamiento de las instituciones y organismos de gobierno creados por Enrique II, Juan I o Enrique III, pudiendo decir que el Estado moderno se consolida definitivamente en Castilla bajo su reinado. Los reyes Católicos desarrollaron un apolítica exterior expansiva. Entre 1482 y 1492 conquistaron el reino musulmán de Granada y finalizaron la ocupación castellana de las Islas Canarias, iniciada a principios del siglo XV. impulsaron la expedición de Cristóbal Colón que alcanzó América en 1492: tras la muerte de Isabel en 1504, Fernando el Católico prosiguió el impulso expansivo conquistando el reino de Nápoles a los franceses e incorporando el reino de Navarra en 1512.

Reyes Católicos

En Aragón se impone un modelo de monarquía pactista frente al creciente absolutismo castellano: des la segunda mitad del siglo XIII el rey de Aragón había tenido que conceder el Privilegio General de La Unión a la nobleza que limitaba el desarrollo del poder real. Mientras Aragón se centraba en una política de expansión por el Mediterráneo, que atendía a los intereses comerciales de Cataluña, con la conquista de Sicilia en 1282. Los reyes Jaime II (1291-1327) y Alfonso IV (1327-1336) continuaron la tarea mediante la ocupación de la isla de Cerdeña durante la primera mitad del siglo XIV. El autoritario Pedro IV (1336-1387) se enfrenta violentamente a las aristocracias aragonesa y valenciana en la llamada "Guerra de la Unión", tras la cual deroga el privilegio General de la Unión. En este periodo se da una crisis económica en Cataluña, que se agudiza durante los breves reinados de Juan I (1387-1396) y Martín I (1396-1410) a fines del siglo XIV y principios del siglo XV. Al fallecer Martín I sin dejar un sucesor claro en 1410, desaparece la familia de los condes de Barcelona, quedando el trono vacante en un momento muy delicado. Los representantes de los tres principales reinos que componían la corona (Aragón ,Cataluña y Valencia) se reunieron en el llamado "Compromiso de Caspe" en el que se eligió rey al infante castellano Fernando de Antequera (Fernando I) (1412-1416), influenciado por el Papa de Aviñón Benedicto XIII: de esta forma la dinastía Trastámara se impuso también en la Corona de Aragón.
Compromiso de Caspe

Alfonso V (1416-1458), sucesor e hijo de Fernando I, dedicó prácticamente todo su reinado a la conquista y ocupación sistemáticas del reino de Nápoles (1442). Los problemas surgieron cuando Alfonso V fue sucedió en Aragón por su hermano Juan II (1458-1479) y por un hijo bastardo en Nápoles, desatándose una larga Guerra civil en Cataluña entre las oligarquías catalanas y la monarquía (1462-1472) ya que Cataluña se rebelaba contra el rey, al desplazar éste a su hijo y sucesor el príncipe Carlos de Viana y Valencia y Aragón se posicionaban junto a Juan II. El príncipe Carlos de Viana falleció en la contienda, vencido Juan II obligando a respetar la autonomía y las libertades catalanas. mientras tanto, el conflicto terminó de arruinar económicamente a Cataluña, que fue sustituida por el reino de Valencia como elemento más próspero de la corona.

A la muerte de Juan II (1479), fue sucedido por otro de su su hijos, el príncipe Fernando, casado y con la reina Isabel I de Castilla. de esta forma se produjo la unión de la reinos de Aragón y Castilla. aunque cada reino mantuvo su propia organización y personalidad, pronto Castilla con más población y riqueza económica se convirtió en el elemento dirigente. Paulatinamente, la Corona de Aragón fue quedando relegada dentro del nuevo estado Moderno creado por los Reyes Católicos a fines del siglo XV.

En cuanto al pequeño reino de Navarra, había sido anexionado por Francia a fines del siglo XIII (1274) pero, tras la desaparición de los Capeto, volvió a independizarse a principios del siglo XIV(1328). la corona navarra pasó entonces a una familia de alta nobleza francesa, los Evreus (1328-1425). Los sucesivos monarcas de dicha dinastía (Felipe III, Carlos II y Carlos III) desarrollaron una política centralizador muy importante. La administración real se perfeccionó a lo largo del siglo XIV y parecía que estaba a punto de surgir un sólido estado de Navarra, pero primaron las ambiciones personales exteriores de los monarcas que arruinaron el reino. A principios del siglo XV (1425), el trono pasó a la hija de Carlos III, Blanca, casada con el futuro Juan II de Aragón, instalándose también Navarra la dinastía de los Trastámara. A la muerte de Blanca en 1441, Juan II se negó a ceder el gobierno del reino al príncipe Carlos de Viana, su hijo con lo que se desató una larga guerra civil entre los bandos nobiliarios partidarios de uno y otro, bauamonteses y agramonteses. El incipiente Estado que se vislumbraba con los Evreux se derrumbó. A fines del siglo XV, la corona navarra terminó pasando a una familia de alta nobleza del sur de Francia, los Foix (1483-1512) quienes se vieron obligados a decantarse por la alianza francesa a principios del siglo XVI, pretexto esperado por Fernando el católico para invadir el reino en 1512 e incorporarlo formalmente a la corona en 1515. Navarra consiguió mantener su autonomía y privilegios.


Finalmente en Portugal también se dará un sólido Estado moderno al final de la Edad Media. la monarquía portuguesa había adquirido gran fortaleza en la época del rey Dionís (1279-1325). durante el reinado de Alfonso IV (1325-1357), Portugal colaboró con Castilla en la Batalla del Estrecho contra los benimerines. Al igual que los demás reino ibéricos, la monarquía portuguesa va a tener problemas con la nobleza  a mediados del siglo XIV, en la época de los reyes Pedro I (1357-1367) y Fernando I (1367-1383) y a finales del siglo XIV la dinastía real se extingue. En teoría la corona debía pasar al rey Juan I de Castilla por derecho matrimonial. Sin embargo la burguesía de Lisboa se opone y se rebela contra la anexión a Castilla en 1383. La familia de los Avís ( dinastía bastarda) se hace con el trono al derrotar a los castellanos en la batalla de Aljubarrota (1385) consolidando Portugal su independencia: para preservarla, se alía con Inglaterra.

Portugal emprende la expansión territorial por el norte de África a costa de los musulmanes a principios del siglo XV, ampliando sus exploraciones costeras por África hacia el sur y van creando un incipiente imperio colonial. se establece una factoría comercial estable en Guinea, llamada la Mina, a través de la cual consiguen oro africano. Alfonso V (1438-1481), debido a la gran prosperidad que había adquirido Portugal, intenta fallidamente en 1475 anexionarse Castilla. La expansión marítima por el Atlántico continuó, consiguiendo doblar el Cabo de Buena Esperanza, penetrar en el Índico y alcanzar incluso la India a finales del siglo XV. Portugal sale de la Edad Media convertida en una gran potencia europea, especialmente durante la época del rey Manuel I (1495-1521).

 Manuel I (1495-1521

Europa septentrional y oriental: la Unión de Kalmar y el ascenso de Polonia

Los reinos de Europa septentrional y oriental eran más rudimentarios que los Occidentales que, a finales de la Edad Media, tienen que hacer frente a la creciente expansión germánica. Las débiles monarquías del Norte se combinan entre ellas para afrontar las amenazas que intentan acabar con ellas.

Europa septentrional

La Liga hanseática se sacude el dominio de VALDEMAR IV de Dinamarca, y en 1370 firma la paz de Stralsund, que señala el máximo apogeo de la Liga. Se concede a ésta el monopolio del comercio báltico, y se consagra su influencia en la política escandinava. Pero después se iniciará su lenta decadencia.
  • La Unión de Kalmar contra la Hansa
A lo largo del siglo XIV, los diferentes reinos escandinavos que dominaban el norte de Europa fueron buscando la forma de crear una unión entre ellos para defenderse de posibles amenazas externas. En aquellos tiempos, los reinos de Dinamarca, Suecia y Noruega eran débiles, a lo que había que añadir la amenaza constante en temas comerciales que suponía la Hansa, la liga de ciudades comerciales del Norte de Alemania, que controlaba con mano de hierro el comercio del mar Báltico. El objetivo, pues, era controlar el comercio del Mar Báltico y del Mar de Norte y hacerse con el dominio del estrecho de Sund.

En la Europa nórdica los tres reinos de Dinamarca, Noruega y Suecia tenían monarquías arcaicas muy débiles frente a noblezas poderosas. Su mayor amenaza era la potencia de la Hansa, la liga de ciudades comerciales del norte de Alemania, que prácticamente monopolizaba el comercio en el mar Báltico imponiendo sus intereses a los reinos escandinavos: las monarquías escandinavas deciden que la mejor solución es unirse entre ellas. los primeros en hacerlo fueron Noruega y Suecia, a principios del siglo XIV y a finales de siglo, lo hizo Dinamarca, formalizándose en 1397 la denominada "unión de Kalmar" entre Suecia, Noruega y Dinamarca.

Tras varios enlaces, el definitivo fue el que unió a  Margarita I, reina de Dinamarca y de Noruega, con Haakon VI, rey de Suecia, territorio que en aquellos momentos también dominaba Finlandia.

Esta unión fue muy inestable, dedicándose la Hansa a sabotearla: pero el mayor problema fue que Suecia se vio perjudicada a favor de Dinamarca por lo que se rebelaron en diversas ocasiones con la intención de recuperar su independencia, pero no lo harán definitivamente hasta principios del siglo XVI, con la nueva dinastía real de los Vasa: en cambio, Noruega y Dinamarca seguirán unidas hasta principios del siglo XIX.


Europa Oriental

En cuanto a Europa Oriental, las dinastías reales de los siglos X-XI se extinguen: los Premyslidas en Bohemia, los Piats en Polonia y los Arpad en Hungría. en su lugar se imponen familias reales extranjeras, lo que generará cierta inestabilidad sumado a la creciente influencia alemana que resulta amenazadora. En Hungría durante la mayor parte del siglo XIV se impone la dinastía angevina, una rama de la familia reinante en Nápoles, pero a finales de siglo, los Anjou son sustituidos por las dinastías alemanas de los Luxemburgo y los Habsburgo. Ante el avance de los turcos otomanos, la nobleza húngara elige a un caudillo militar como regente del reino: Juan Hunyadi. Se trata de un gran general, que consigue detener momentáneamente el avance turco por Europa a mediados del siglo XV. fue sucedido por su hijo, Matías Corvino, excelente militar, ya con el título de rey. Matías Corvino intentó crear un verdadero Estado moderno centralizado durante su reinado (1456-1490), en contra de la nobleza húngara. La poderosas aristocracia magiar prefieren elegir como monarcas a débiles miembros de la familia real polaca Jagellón, que ya eran reyes de Bohemia. Esta estrategia terminará provocando la ocupación de Hungría por los turcos en el siglo XVI.

Matías Corvino

Por su parte, Bohemia vive un momento de gran prosperidad en el siglo XIV. Tras la extinción de los Premyslidas, el reino pasa a ser gobernado por la familia germánica de los Luxemburgo. durante el reinado de Carlos IV (1346-1378), se dio un gran desarrollo económico, se fundó la universidad de Praga y el obispado de Praga adquirió la categoría de arzobispado. pero la influencia germánica era excesiva, siendo alemanes los que ocupaban los cargos eclesiásticos más importantes provocando el descontento de la población checa. El malestar religioso conduce a la herejía husita a principios del siglo XV. El rector de la universidad de Praga denunció la excesiva acumulación de bienes del clero siendo convocado el Concilio de Constanza en 1415 para defender su ideas. El Concilio acabó condenándolo a la hoguera, provocando la rebelión masiva de Bohemia contra su rey, el emperador germánico Segismundo de Luxemburgo. Los bienes del clero fueron expropiados.Comienzan las Guerras Husitas (1420 – 1431), una serie de batallas teológicas y políticas que estallaron en el siglo XV y se extendieron desde el Reino de Bohemia.

Guerras Husitas (1420 – 1431)
  • Primera cruzada: Comenzó el 17 de marzo del año 1420, cuando los husitas fueron atacados por más de 2000 guerreros a caballo de manera sorpresiva. El líder husita Zizka junto con un grupo de 400 hombres logró resistir el ataque y avanzar hacia las regiones de Prachatice, Strakonice y Pisek. Como resultado, en septiembre de ese mismo año se impuso un régimen husita en Praga.
  • Segunda y tercera cruzada: Este período abarcó los años 1421 y 1422 en los que el emperador Segismundo continuó enviando tropas para revertir el avance de los husitas. Sin embargo, estos siguieron en su cruzada en contra de la iglesia y todos aquellos edificios a su nombre. Para el año 1422 se pelearon las guerras de Havlickuv Brod y Kutná Hora, en la que los husitas fueron los vencedores.
  • Después de la tercera cruzada hubo una pausa en la que las matanzas e invasiones continuaron. No obstante, el derramamiento excesivo de sangre trajo divisiones entre los husitas y perdieron adeptos. Se conquistaron las regiones de Moravia, Silesia y otras poblaciones de Austria como Pulkau y Retzy. En 1424 falleció Zizka y en su lugar quedó Procopio el Calvo.
  • Cuarta cruzada: Durante el año 1427 se llevó a cabo la Batalla de Tachov. En ella se enfrentaron un gran ejército enviado por el papa Martín V en contra de los husitas. Los católicos fueron derrotados y no pudieron evitar que sus enemigos destruyeran todas las ciudades católicas que encontraban a su paso hasta llegar a la región de Eslovaquia el año 1431.
  • Quinta cruzada: Abarcó el año 1431 en el que los husitas se apoderaron de las ciudades de Pilsen, parte de Polonia y el norte de Eslovaquia. La quinta cruzada, dirigida por el cardenal Giuliano Cesarini, terminó el 14 de agosto de 1431 con la desastrosa derrota en la batalla de Domažlice, de modo que el emperador optó por llegar a la paz mediante negociaciones.
batalla de Domažlice

Se dirigieron entonces varias cruzadas contra Bohemia pero los ataques fueron rechazados por los checos husitas, que contraatacaron realizando incursiones en Alemania. El movimiento husita se dividió en dos: los utraquistas y los taboritas. Los utraquistas, moderados, estaban formados por la nobleza checa y la burguesía de Praga: los taboritas, los más radicales, estaban formados por los grupos sociales desfavorecidos. Para solucionar el problema husita, el Papa decidió permitir a los utraquistas la comunión bajo las dos especies de pan y vino. A cambio, los utraquistas denotaron y liquidaron a los taboristas.

Guerras Husitas

Los Habsburgo heredaban de los Luxemburgo el título de rey de Bohemia pero, en 1457 hubo un intento de crear una monarquía nacional cuando la nobleza checa eligió como rey a Jorge De Podebrady. a su muerte en 1471, la aristocracia bohemia, que no quería una monarquía fuerte, prefirió elegir a un monarca débil y extranjero, Ladislao II (1471-1516), miembro de la dinastía real polaca de los Jagellón. A partir de 1490 Ladislao II también se convirtió en rey de Hungría al ser elegido también por la nobleza magiar. des esta forma, al terminar la edad Media, Bohemia y Hungría estaban unidas pero gobernadas por un monarca débil. en la práctica, el poder era ejercido por la aristocracia.

En cuanto a Polonia, la dinastía tradicional de los Piats reinó durante la mayor parte del siglo XIV. durante esta época, el expansionismo germánico amenazaba por el norte. En este caso se trataba de la Orden Teutónica por el Báltico. Esta orden religioso-militar estaba compuesta por caballeros alemanes y se había implantado en Prusia y Livonia durante el siglo XIII para combatir a los eslavos paganos. En el báltico, la Orden creó su propio principado independiente, que se extendió rápidamente hasta convertirse en una gran potencia regional. Pronto chocó con el reino cristiano de Polonia, al que arrebató su salida al mar. Monarcas polacos, en especial Casimiro III (1333-1370) tuvieron que enfrentarse a esta amenaza mortal. En 1370, al morir Casimiro III sin descendencia se extinguió la dinastía de los Piats y fue sustituida brevemente por la dinastía angevina de Hungría. Casimiro III fue sucedido por su sobrino, el entonces rey de Hungría Luis I de Anjou, que reinó durante unos pocos años. A su muerte en 1382, la corona polaca pasó a su hija Eduvigis, que se casó con el duque de Lituania, estado pagano y enemigo de la Orden teutónica. El nuevo rey fue Ladislao II Jagellón uniéndose Polonia y Lituania bajo la dinastía de los Jagellón. Lituania se convirtió al cristianismo.

batalla de Tannenberg o Grunwald

Esta nueva potencia se enfrentó a la Orden Teutónica, una orden religioso-militar compuesta por caballeros alemanes que luchaba contra el paganismo eslavo. En 1410 los polacos derrotaron a los caballeros teutónicos en la decisiva batalla de Tannenberg o Grunwald: Polonia continuó su presión para lograr convertir al maestre de la Orden teutónica en vasallo del monarca polaco. De esta forma, al final de la Edad media Polonia era el reino hegemónico de la Europa Oriental.

fechas importantes 
  • batalla de Aljubarrota (1385)
  • Compromiso de Caspe (1412)
  • batalla de Nancy (1477)
  • conquista ducado de Bretaña (1491)
  • Guerra de las Dos Rosas (1455-1485)
  • batalla de Bosworth (1485) 
  • paz de Stralsund (1370)
  • unión de Kalmar (1397)
  • Guerras Husitas (1420 – 1431)
  • Batalla de Tachov (1427)
  • batalla de Domažlice (1431)
  • batalla de Tannenberg o Grunwald (1410)
  • Utraquismo: corriente de pensamiento cristiana que afirma que la eucaristía debe administrarse siempre a todos los fieles en "ambas especies", o sea, pan y vino. En la práctica de algunas Iglesias, principalmente la católica, tradicionalmente sólo los sacerdotes bebían del vino consagrado durante la celebración.
  • taboritas: miembros de una comunidad cristiana bohemia, que formaban parte del ala radical militante de la reforma husita, declarada herética por la Iglesia católica. Sus enemigos los denominaban picardos (Hermanos del libre espíritu).[1]​

viernes, 23 de febrero de 2024

EL IMPERIO GERMÁNICO EN LOS SIGLOS XIII Y XIV

A la muerte de Enrique VI en 1197, su viuda Constanza logró que los sicilianos en Palermo (1198) reconocieran como rey a a su hijo de 3 años, Federico. 5 meses después Constanza moría quedando la tutela de Federico en manos del papa Inocencio III. el vacío de poder fue aprovechado por Inocencio III, que ocupó el ducado de Espeloto y la marca de Ancona.

La Corte del emperador Federico II en Palermo (1865),
del pintor Arthur von Ramberg.

Federico II y su programa imperial 

En Alemania, cada facción eligió a su propio rey. así, los gibelinos eligieron Felipe de Suabia, apoyados por el monarca francés y, los güelfos eligieron a Otón de Brunswick (Otón IV), que contó con el apoyo del monarca inglés y del papa Inocencio III a cambio de renunciar a los bienes de Matilde de Toscana a favor del Patrimonio de San Pedro y de mantener la separación de Sicilia del imperio. Tras la muerte de Felipe de Suabia (1208), Otón IV es consagrado emperador en San Pedro, pero, al no mantener sus promesas, es excomulgado e Inocencio III cede su apoyo a Federico II, nombrándolo rey de romanos en Maguncia en el 1212, prometiendo éste mediante la Bula de Oro de Eger lo incumplido por Otón IV. Otón IV es derrotado en la batalla de Bouvines (1214) reforzándose la posición de Federico en Alemania.

Federico decidió seguir la misma línea de actuación política que su padre Enrique VI. Se apoyó en Italia decidiendo desatender el control directo de Alemania, lo cual favoreció el creciente poder de los grandes señores, hipotecando así la construcción de una monarquía fuerte.

Federico II, educado en Palermo, era de mentalidad abierta y muy avanzado para su tiempo: rey culto y letrado, se imbuye de la cultura musulmana y helenística de la isla, donde se redescubre a Aristóteles. En 1224 fundó la Universidad de Nápoles, primera universidad estatal sin control eclesiástico. Impulsó los estudios de Mesina y Palermo, dedicados a la medicina y  a la filosofía árabe. 

Hizo de Sicilia la base de su reinado y estableció la primera monarquía autoritaria de Europa: copió la administración fiscal y económica del mundo musulmán y se dejó absorber por su cultura. En 1231 promulgó el Código de Melfi que fortalecía la figura del monarca frente al resto de poderes feudales.

Inocencio III reunió en 1215 el IV Concilio de Letrán en el que se acordó la celebración de una cruzada que debería de celebrarse en 1217 en la que Federico debería de participar. Inocencio III muere en el 121 paralizándose el proyecto. Su sucesor, Honorio III (1216-1227) rogó a Federico que partiera a la cruzada, aunque este dilataba su salida. En el 1220, Federico II logró que la Dieta de Frankfurt eligiera a su hijo Enrique como rey de Alemania. El Papa amenazó de excomunión a Federico, el cual se comprometió a partir en el 1221 a la cruzada y a no unir Alemania y Sicilia. De esta forma obtenía la coronación imperial de Roma en 1220. Federico seguía retrasando su salida a la cruzada.
 
Al enviudar de su primera mujer, Constanza de Aragón, Federico II se casó con Isabel, hija del rey tutelar de Jerusalén. En el tratado de San Germano de 1225, Federico juró partir a la cruzada en 1227 bajo pena de excomunión y pérdida del reino de Sicilia. A cambio, el Papa instaría a las ciudades lombardas a reconocer a Federico la supremacía imperial y a contribuir con 400 caballeros en la inminente cruzada.
Federico II

INOCENCIO III. Un motivo histórico para ser anticlerical

El Papa más poderoso de todos, también fue el más joven de todos. Era un noble romano elegido Papa a los 37 años. Las cruzadas habían transformado al Papa en el jefe de todos los caballeros cristianos, obedientes a la Santa Sede, que se acrecentó, desde 1176, cuando los lombardos, aliados del Papa, derrotaron a Federico Barbarroja y se tuvo la impresión que el Papa era superior al emperador. Inocencio III pronunció frases como estas:

El Papa en la tierra ocupa el lugar de Dios, o El Señor no ha dado a San Pedro la Iglesia, sino el mundo para gobernar.

Inocencio III luchó contra los reyes más poderosos de su tiempo. Excomulgó al Rey de Francia, Felipe Augusto, por repudiar a su esposa, la princesa Ingeburga, de Dinamarca; excomulgó a Juan sin Tierra y en Alemania decidió entre dos príncipes que se disputaban el título de rey. En el 1215, convocó el Concilio Ecuménico de Letrán, la Asamblea más grande la Edad Media, ya que asistieron 412 obispos, 800 abades o priores de conventos, varios patriarcas y obispos de Oriente.

Todos los príncipes al tomar posesión del poder de sus reinos, debían jurar que exterminarían a los herejes.

Inocencio III

Gregorio IX y la Liga Lombarda. La lucha de poder entre Gregorio IX y Federico II

El nuevo papa Gregorio IX (1227-1241) era familiar de Inocencio III. Capaz de enfrentarse al emperador y de  recordarle su voto de cruzado y su compromiso del tratado de San Germano. Tras una nueva petición de  aplazamiento a causa de una enfermedad, Gregorio IX le excomulgó hasta que en junio de 1228 finalmente  partió en la Sexta Cruzada consiguiendo una tregua de diez años con los musulmanes y la devolución de  Jerusalén (en manos musulmanas desde Saladino). En 1239, tras la tregua de 10 años, Jerusalén volvió a manos  de los sultanes ayyubíes

Federico II estuvo ausente un año. La excomunión libraba a los súbditos del vínculo de fidelidad con el rey. En  Alemania, los güelfos quisieron proclamar emperador a un sobrino de Otón IV y en Italia, las tropas pontificias habían entrado en el ducado de Espoleto. Federico II restableció el orden y firmó la Paz de Ceprano (1230)  con el Papa a cambio del levantamiento de la excomunión y la restitución de los bienes conquistados a la Iglesia  en Sicilia. Federico II infringió una gran derrota a la liga Lombarda en 1237 en Cortenuova y nombró rey de  Cerdeña a su hijo Enzo, sin el consentimiento del Papa, que reivindicaba Cerdeña basándose en la Donación de  Constantino.

La derrota de Cortenuova no supuso la sumisión de las ciudades italianas. El emperador tenía unos ideales de  una Cristiandad presidida por un solo soberano temporal y el Papa, viendo la dirección que tomaban las  pretensiones del emperador, en 1239 volvió a excomulgarle como rechazo de la idea que tenía Federico II de organizar Europa bajo un soberano laico y no eclesiástico. Estalló una guerra ideológica entre el Papa y el  Emperador a la cual le seguía otra guerra militar. Federico II invadía los Estados Pontificios y el Papa instó a los venecianos a invadir Puglia y a los güelfos de Baviera y Bohemia a formar una liga contra el emperador. El Papa  organizó un Concilio Ecuménico en Roma en 1241 con el fin de condenar y deponer a Federico II pero este  sitió Roma bloqueando los caminos y apresando a 2 cardenales, obispos y arzobispos. Con la muerte de Gregorio IX, Federico II levantó el sitio de Roma.

Gregorio IX

El final del dominium mundi. El fin de los Honhesfausen (1243-1254)

Tras la muerte de Celestino IV, con un breve pontificado de 17 días, se produjo una situación de Sede Vacante de 2 años. El genovés Sinibaldo Fieschi fue consagrado Papa con el nombre de Inocencio IV (1243-1254) y levantó la excomunión a Federico II a cambio de la restitución de los territorios pontificios que habían ocupado las tropas imperiales. En el 1244 se firma la Paz de San Juan de Letrán con la cual acababan las disputas entre la Iglesia y el Emperador. En el 1245 el Papa, que temía por su vida, convocó un Concilio Universal en Lyon en el que, invocando el principio teocrático, excomulgó y depuso a Federico II e instó a los príncipes alemanes a nombrar a un nuevo Emperador. Se iniciaba una guerra civil en la que güelfos  (deriva de Welf, el nombre de la dinastía de los duques alemanes de Baviera que compitieron por el trono imperial durante el siglo XII y principios del XIII. )y gibelinos, (deriva de Waiblingen, el nombre de un castillo de los oponentes de Welfs, los duques Hohenstaufen de Suabi) en Alemania e Italia, se volvían a enfrentar. Las ciudades alemanas se unían en la Liga del Rin (Maguncia, Colonia, Worms, Estrasburgo, etc.) y las ciudades italianas, encabezadas por Parma, se rebelaron resultando vencedoras las tropas alemanas (1248). El rey Enzo, hijo del Emperador, fue puesto en prisión hasta que falleció. 

Federico II murió a los 56 años (1250) en Castel Fiorentino (Puglia) tras lo cual Inocencio IV se trasladó a Italia para luchar contra los herederos del Emperador: Conrado IV, en Alemania, y su hermanastro, Manfredo, en  Puglia. Conrado IV recibió la excomunión del Papa al solicitar ser nombrado Emperador y Rey de Sicilia. Conrado  IV murió en 1254 dejando a su hijo Conradino como heredero. En el 1268 reclamó el trono de su padre, pero  fue vencido por Carlos de Anjou en la batalla de Tagliacozzo (cerca de Roma). Fue decapitado en una plaza  pública de Nápoles. 

Aquí acababa el sueño de establecer el Dominium mundi en Occidente. En los años siguientes, Gregorio X proclamó la unión de las iglesias griega y latina en el II Concilio de Lyon (1274). Mientras se daba la lucha entre el Imperio y Papado por lograr el poder universal, iba naciendo, de forma paralela, el mundo de las nacionalidades.



El Gran Interregno (1254-1273)

El Gran Interregno corresponde al periodo que va desde la muerte de Conrado IV (1254) hasta la elección de Rodolfo de Habsburgo (1273), caracterizado por el debilitamiento del poder central fortaleciéndose los distintos principados, fruto de la política güelfo-pontificia frente a los Hohenstaufen.

Tras la excomunión de Federico II en el I Concilio Ecuménico de Lyon (1245), el papa Inocencio IV instó a los príncipes alemanes a elegir un nuevo emperador. Guillermo de Holanda fue el elegido, pero Conrado IV y los gibelinos llegaron a controlar la situación. 

Cuando Guillermo falleció (1256), los electores se dividieron entre Ricardo de Cornualles (hijo de Juan Sin Tierra) y Alfonso X de Castilla (hijo de Beatriz de Suabia) emparentado con los Hohenstaufen. Ricardo sería coronado Rey en Aquisgrán, en 1257. Tras la muerte de Ricardo en 1272, Alfonso X albergaba esperanzas de ascender al poder, pero, Gregorio X se opuso rotundamente. Los electores alemanes eligieron al conde Rodolfo de Habsburgo (1273-1291)



Los inicios de la Casa de Habsburgo 

Rodolfo de Habsburgo centró su política en reivindicar en Alemania los bienes y derechos de la Corona. Para ello, buscó el apoyo de las ciudades favoreciendo la paz pública, el comercio y la protección de las ciudades de la Hansa. 

Derrotó a Otocar II, arrebatándole los territorios que poseía en Austria. Mantuvo buenas relaciones con el Papa y en 1278, reconoció al papa Nicolás III la cesión de la Romaña a cambio de recuperar los derechos imperiales  de la Toscana. En una Dieta celebrada en Frankfurt, propuso la elección de su hijo Alberto como rey de Alemania, pero fue rechazada por los electores. Tras la muerte de Rodolfo (1291), fue elegido Adolfo de Nassau, contra el que se levantó Alberto, que fue elegido en 1298. Tras la muerte de Adolfo en la batalla de Golheim (1298), Alberto quedó como rey único hasta 1308. Éste fracasaría en hacer hereditaria la corona alemana.

Casa de Habsburgo


La Casa de Luxemburgo y las últimas tentativas universalistas

A diferencia del primer Habsburgo, Enrique VII de Luxemburgo y Luis IV de Baviera tuvieron que enfrentarse a los Anjou de Nápoles, defensores de la independencia italiana frente al Imperio.

En 1308, Enrique VII de Luxemburgo (1308-1313) fue elegido nuevo rey de Alemania y de Romanos, primer rey consagrado emperador desde Federico II. Intentó reavivar la idea imperial en Italia lo que le hizo chocar con el papa Clemente V y con Florencia, la cual asedió y saqueó. Clemente V nombró Vicario Imperial en Italia al rey de Nápoles, Roberto de Anjou, volviendo Italia a un estado de anarquía. Tras la muerte de Enrique VII, se produce un Interregno de 15 meses, tras la cual se produjo la doble elección de Luis IV de Baviera o de Wittelsbach (1314-1346) y de Federico de Austria. La lucha entre ambos provocó una guerra civil de 7 años que favoreció el nacimiento de Suiza como nación y el fortalecimiento de las ciudades hanseáticas. Federico de Austria fue hecho prisionero en la batalla de Mühldorf (1322) y Luis IV de Baviera convocó una Dieta en Nürenberg (1323) para celebrar el fin del Interregno. Luis IV ejerció una autoridad en Italia no autorizada por el Papa lo que provocó su excomunión por parte de Juan XXII. El rey, apoyado por la nobleza y el clero alemanes, convocó un concilio ecuménico que juzgaría al Papa por hereje y por abuso de poder. 

 Batalla de Mühldorf o de Ampfing 1322. Luis IV de Bavaria derrota a Federico el Hermoso. Autor Hans Werl

Luis IV se presentó en Italia y en 1328 entró en Roma donde fue coronado emperador “en nombre del pueblo romano”. Estableció un Decreto Imperial por el que deponía a Juan XXII y elegía Papa a Pedro de Corvara como Nicolás V, que volvió a consagrar y coronar emperador a Luis IV. Los príncipes alemanes promulgaron la Constitución Licet iuris en la Dieta de Rhense (1338), sosteniendo que el Papa no podía juzgar ni deponer al Emperador.

Carlos IV y la Bula de Oro 

A la muerte de Luis IV, Carlos IV, conde de Luxemburgo (1347-1378), fue elegido rey. Mantuvo buenas relaciones con Francia y con el Papado. En la primera parte de su reinado, fijó definitivamente la forma y número de personas que debían elegir al Emperador. Estableció la Dieta o Reichtag donde se trataban las cuestiones que afectaban a los súbditos del Imperio y donde participaban los grandes príncipes, los nobles y unas 80 ciudades. 

En 1356, Carlos IV promulgó la famosa Bula de Oro en la que se fijaba el procedimiento electivo y se designaban los electores para la elección imperial. Los electores serían 3 eclesiásticos:
  • los arzobispos de Maguncia,
  • Colonia y
  • Tréveris, 
y 4 laicos: 
  • el Duque de Sajonia, 
  • el Conde Palatino del Rin, 
  • el Margrave de Brandeburgo 
  • y el Rey de Bohemia. 
La elección se adscribía a Estados y a quienes ostentasen el cargo en ese momento. De esta forma, el Imperio sería electivo sin intervención alguna del Papa. La elección se haría por mayoría. Al Papa (o a un representante) se le reservaba la coronación imperial, pero no la concesión del Imperio. El arzobispo de Maguncia sería el encargado de convocar a los electores en Frankfurt y la consagración del elegido se realizaría en Aquisgrán. Mientras el cargo estuviese vacante, le correspondía al Conde Palatino del Rin actuar como representante del Imperio.

La Bula de Oro representó el final de una época de continuas injerencias del Papado en los asuntos alemanes. 

En el invierno de 1358/1359, el duque Rodolfo IV redactó en su despacho cinco documentos que debían considerarse originales de los años 1058, 1156, 1228, 1245 y 1283 y que ahora se denominan complejo Privilegium maius. Con ellos se reivindicaron antiguos privilegios para los soberanos de Austria. En noviembre de 1360 entregó a la autoridad decisiva, el emperador Carlos IV, una copia, el llamado Vidimus, que combinaba hábilmente estos certificados falsos con algunos diplomas auténticos.

Sin embargo, Rodolfo IV no pertenecía al grupo de los siete príncipes electores (Kurfürsten) que, como dictaba la bula de Oro, tenían el poder de elegir al siguiente emperador, rex Romanorum. La bula fijaba Fráncfort y elegían los arzobispos de Maguncia, Tréveris y Colonia, el rey de Bohemia, el conde Palatino del Rin, el duque de Sajonia y el margrave de Brandeburgo.

A la muerte de Carlos IV (1378), los electores eligieron a su hijo Wenceslao (1378-1400), con escasas dotes personales y políticas. Su reinado se caracterizó por las luchas entre clanes nobiliarios. Tras muchos años de descontento, los electores eclesiásticos y el Conde Palatino del Rin, le retiraron su apoyo y eligieron a Roberto de Baviera (1401-1410).

Bula de Oro de de 1356 de Carlos IV de Luxemburgo


El nacimiento de Suiza 

Feudo Habsburgo desde Habichtsburg, disputado por los comerciantes que controlaban el paso de mercancías entre el Adriático y Flandes, a través de San Gotardo.

Esta región estaba bajo el señorío de los Habsburgo, donde tenían su fortaleza original: Habichtsburg (de la que tomó nombre dicha familia). Era el paso natural entre Italia y los Países Bajos, por donde discurrían las principales rutas comerciales entre el Adriático y el Mar del Norte. 

El emperador Rodolfo de Habsburgo impuso nuevos peajes a las mercancías y productos que circulaban por estas tierras lo que dio lugar a una revuelta que hizo que, en agosto de 1291, los habitantes de Uri,Schwich y Unterwald se unieran en una Liga o Landfriede. En 1309, los coaligados obtuvieron la confirmación de sus franquicias y el establecimiento de una bailía (territorio bajo la jurisdicción del baile) propia dentro del Imperio. 

Leopoldo I de Habsburgo inicia una campaña en Morgarten (1315) que acaba en derrota afianzándose la Confederación y a la que se añaden las ciudades de Lucerna, Berna y Zúrich. La burguesía y los artesanos tomaron el poder desplazando a la aristocracia feudal. Se crea una federación de ciudades y campesinos que va adquiriendo una estructura republicana al margen del poder señorial. Surgen tensiones entre las ciudades y los  cantones campesinos que se resuelven mediante la creación de una Dieta federal. 

La expansión de Borgoña amenazó la independencia de los cantones suizos, pero reafirmaron su independencia  ante Carlos el Temerario, derrotándolo en Grandson (1476) y Mórat (1476). Firmaron la Paz de Basilea (1499) con  el emperador Maximiliano I de Habsburgo, reconociéndose la independencia suiza, aunque, no se logra  formalmente hasta 1648, con la Paz de Westfalia.



Sicilia y Nápoles 
  • Las Vísperas Sicilianas y la Casa de Aragón (1282)
Conflicto sucesorio en Sicilia entre Carlos de Anjou (y su hijo Carlos II, también reyes de Nápoles) y los infantes de la Casa de Aragón (rey Pedro III, rey Alfonso III, rey Jaime II y Fadrique-Federico II), herederos estos últimos de los últimos Hohenstaufen (Manfredo, bastardo de Federico II; también se postula emperador junto con Ricardo y Alfonso X), al  casar Constanza, hija de Manfredo con Pedro III de Aragón.
El 30 de marzo de 1282 estalló en Sicilia una revuelta popular contra los ocupantes franceses que supondría el ascenso en el Mediterráneo de la Corona de Aragón

Tras la muerte de Conrado IV en 1254, Manfredo (hijo bastardo de Federico II) se alzó con el poder manteniendo la lugartenencia en Sicilia. El papa Inocencio IV quería acabar con la presencia alemana en Sicilia y ofreció la Corona de Sicilia al príncipe Edmundo, hijo de Enrique III de Inglaterra. Tras la derrota del ejército pontificio en Sicilia, el Papa fallecía en diciembre de 1254. Manfredo aprovechó la ocasión y se hizo coronar Rey de Sicilia en Palermo (1258). Edmundo renunciaba al trono de Sicilia por los gastos que ocasionaba una conquista tan alejada de Inglaterra. Manfredo pidió al papa Urbano IV su reconocimiento oficial a cambio de pago un tributo como feudatario de la Santa Sede, de la concesión de territorios a la Iglesia en la frontera sur de los Estados Pontificios, y del apoyo a una nueva cruzada. El Papa, que no quería presencia alemana en Sicilia, concedió la corona de Sicilia a Carlos de Anjou (1264). En enero de 1266, era coronado rey de Sicilia en la basílica de San Pedro y, un mes después, derrotaba y mataba a Manfredo en la batalla de Benevento.

Batalla de Benevento (1266)

En Alemania, los príncipes gibelinos apoyaron al joven Conradino (hijo de Conrado IV) y lo nombraron rey de Puglia y Sicilia. En 1268 se produjo la batalla de Taggliacozzo donde fueron derrotados los gibelinos. Conradino es decapitado públicamente en Nápoles acabando aquí la dinastía de los Hohenstaufen. Carlos de Anjou reinó de manera autoritaria en Sicilia y en Nápoles.

batalla de Taggliacozzo (1268)

Carlos de Anjou inicia una campaña contra el emperador bizantino Miguel VIII. El papa Martín IV cedió las  décimas de los obispados de Hungría y Cerdeña para su cruzada contra el emperador bizantino, aunque los  planes de Carlos de Anjou se frenarían.

El 30 de marzo del 1282 las ciudades sicilianas se levantaron contra los franceses y ofrecieron al Papa su soberanía directa, el cual rechazó. Hicieron entonces la oferta a Pedro III de Aragón. El aragonés desembarcó en la isla en  agosto de ese mismo año, pero el Papa le excomulgó y decretó vacante la corona de Aragón. El Papa ofreció la  corona de Aragón a Carlos de Valois (1284) en feudo y los franceses, que invadieron Cataluña en 1285, sufrieron  grandes derrotas en el Golfo de Rosas y en el Coll de Panisars.

La toma de Sicilia por los aragoneses complicó aún más el conflicto con la Santa Sede, al hacer prisionero en  Nápoles en 1284 al futuro Carlos II. Al morir Pedro III en 1285, cedía la Corona de Sicilia a su hijo el futuro Jaime  II de Aragón y dejaba a su primogénito Alfonso III la corona de Aragón.

De acuerdo con los términos de la Paz de Caltabellotta de 1302, Carlos II de Anjou, renunció a la corona siciliana en el Tratado de Barcelona de 1287 a cambio de su liberación. En consecuencia, Federico II de Sicilia fue confirmado como rey de la isla, pero ostentando el título de “rey de Trinacria“. Por su parte, Carlos II de Anjou mantenía el título oficial de “rey de Sicilia“, pero su soberanía se limitaba a Nápoles. El Papa no aceptó el tratado ni aceptaría el siguiente Tratado de Olorón de 1288, aunque se liberaría a Carlos II. 

el Papa Bonifacio VIII nombra Rey de Cerdeña y Córcega a Jaime II de Aragón.

Alfonso III moría súbitamente en 1291 quedando Aragón y Sicilia bajo el reinado de su hermano Jaime. Jaime II  renunció a Sicilia en el Tratado de Anagni en 1295 a cambio de que el papa Bonifacio VIII le concediera la  investidura de Córcega y Cerdeña. Los sicilianos no aceptaron el Tratado y coronaron rey a Fadrique como  Federico II de Sicilia (1296). Federico II se casó con la hija de Carlos II de forma que a la muerte de Federico II, la isla pasaría al rey de Nápoles.

Tratado de Anagni (1295)

La nobleza siciliana recordó la benevolencia mostrada anteriormente por Pedro el Grande hacia Carlos de Valois y su familia, lo que influyó en la voluntad de poner fin al conflicto. Aunque Carlos de Valois aceptó luchar con cierta reluctancia, propuso una tregua y la firma de la Paz de Caltabellotta (1302). En ese momento, las relaciones entre la Casa de Anjou y el Papa Bonifacio VIII ya habían sufrido desavenencias, y los angevinos decidieron entablar la paz con sus adversarios, los reyes de la Corona de Aragón.

  • Los Anjou en el reino de Nápoles 
La presencia de los Anjou en Nápoles se produce tras la coronación de Carlos de Anjou (1266-1285)  por el papa en 1266. Tras la pérdida de Sicilia, los Anjou se  centran en Nápoles y en auxiliar al papa en su lucha con los florentinos.  Expanden la casa a Hungría (matrimonio de Carlos II con María Árpad) y Durazzo (Albania), dando lugar a dinastías menores que intervinieron activamente en la inestabilidad política napolitana, en tiempos de las dos reinas Juana.

Carlos de Anjou (1266-1285)

Roberto I (1309-1343) fue un fiel aliado del Papado. A fin de recuperar Sicilia, se casó con una hija de Pedro III de Aragón  y, posteriormente,  con una hija de Jaime I de Mallorca.

Roberto I (1309-1343) 

A su muerte sin descendencia, la corona pasó a su nieta Juana I (1344-1382) que, siguiendo las directrices de Francia, se inclina por Clemente VII, futuro papa de Aviñón. El papa napolitano Urbano VI, reaccionó deponiendo a las reina (1380), nombrando en su lugar a su primo Carlos de Durazzo.

Juana I (1344-1382)

Los napolitanos, que no vieron con buenos ojos que su reina se inclinaría por el Papa francés en contra de su paisano, la abandonaron, y tras caer prisionera fue estrangulada por orden del nuevo rey Carlos III (1381-1386). La nueva dinastía Anjou-Durazzo tuvo que luchar contra la rama de los Anjou en Francia. El asesinato de Carlos III en Hungría,  tras ser coronado rey a la muerte sin hijos de Luis I el Grande, hizo que en Nápoles se instalará su hijo Ladislao I (1386-1414), al ser apoyado por el Papa napolitano Bonifacio IX, que volvió a estrechar los vínculos con la corona partenopea, tras los borrascosos días de su predecesor.  El joven rey fue nombrado Vicario del Papa, tanto en Roma como en el Patrimonio de San Pedro, volviendo a tener la influencia de los primeros Anjou. Los Papas y los reyes de Nápoles vivían en una extraña simbiosis en la que cada uno necesitaba del otro para subsistir.  El Papa necesitaba del rey de Nápoles para defenderse de las poderosas familias romanas, y el rey necesitaba al Papa para afirmar su derecho al trono napolitano. 

 Ladislao I (1386-1414)

La muerte por envenenamiento de Ladislao I hizo que el papa Martín V reconociera a su hermana Juana II como reina de Nápoles (1414-1435), tras la promesa de ésta de devolverle Roma, Ostia y Civita Veccia, en poder de los napolitanos. Al no cumplir dicha promesa, entra en conflicto con el Papado, y la reina recurre a Alfonso V de Aragón,  que se impone a Renato I de Anjou, terminado el reinado Anjou en Nápoles y empezando los aragoneses. 

Alfonso V y Renato I de Anjou

A Alfonso V le sucede su hijo natural  Ferrante (Fernando I), asentamiento de la Casa de Aragón con desavenencias con el Papa,  los Visconti milaneses, Florencia,… hasta su conquista definitiva en tiempos de Fernando II. 

Fechas de interés

Imperio germánico
  • Federico II, rey de romanos en Maguncia (1212)
  • batalla de Bouvines (1214)
  • Honorio III (1216-1227)
  • Paz de Ceprano (1230) entre Federico II
  • derrota liga Lombarda en Cortenuova (1237)
  • Inocencio IV (1243-1254)
  • Paz de San Juan de Letrán (1244): fin disputas entre Papa y emperador
  • güelfos  (deriva de Welf, el nombre de la dinastía de los duques alemanes de Baviera que compitieron por el trono imperial durante el siglo XII y principios del XIII. )
  • gibelinos, (deriva de Waiblingen, el nombre de un castillo de los oponentes de Welfs, los duques Hohenstaufen de Suabi)
  • II Concilio de Lyon (1274)
  • Gran Interregno (1254-1273)
  • Rodolfo de Habsburgo (1273-1291), emperador sacro imperio germano
  • batalla de Golheim (1298):  batalla  entre Alberto I de Habsburgo y Adolfo de Nassau-Weilburgo, que murió en el combate. Tras la batalla, Alberto I de fue elegido rey de Alemania.
  • batalla de Mühldorf (1322): FEDERICO III es derrotado por LUIS IV
  • Dieta en Nürenberg (1323)
  • Dieta de Rhense (1338)
  • Carlos IV, conde de Luxemburgo (1347-1378)
  • 1356: bula de Oro
Italia
  • batalla de Benevento (1266)
  • batalla de Taggliacozzo (1268)
  • Tratado de Barcelona de 1287
  • Tratado de Olorón de 1288
  • Tratado de Anagni en 1295
  • Paz de Caltabellotta de 1302
  • Carlos de Anjou (1266-1285) 
  • Roberto I (1309-1343) 
  • Juana I (1344-1382)
  • Ladislao I (1386-1414)
  • Juana II reina de Nápoles (1414-1435)