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jueves, 19 de julio de 2018

LA GENERACIÓN DEL 98

La Generación del 98 está formada por un grupo de escritores que, nacidos entre 1864 y 1875, tienen una formación intelectual bastante semejante, un estilo con aspectos comunes que rompe con la literatura anterior, un acontecimiento que los aglutina: el desastre de 1898, y un guía espiritual reconocido por todos, Miguel de Unamuno.

El origen del grupo que conforma la Generación del 98 estuvo constituido principalmente por tres autores: Pío Baroja, Ramiro de Maeztu y Azorín. Además de estos tres destacados escritores, también debemos mencionar a Miguel de Unamuno, Antonio Machado, Ramón María del Valle-Inclán y Ángel Ganivet, entre otros muchos.

CONTEXTO HISTÓRICO

El siglo XIX termina con una grave crisis: el final del imperio colonial español: España pierde Cuba, Puerto Rico y Filipinas. Este acontecimiento provocó una ola de indignación y protesta que se manifestó en literatura a través de los escritores de la Generación del 98, cuyos principales componentes fueron: Miguel de Unamuno, Pío Baroja, Azorín, Antonio Machado y Valle- Inclán. Es Azorín quien propone esta denominación en unos artículos de 1913; aunque la idea fue rechazada inicialmente por algunos miembros de la generación como Baroja, el concepto se impone finalmente. Todos ellos adoptaron una actitud crítica ante la situación política y social del momento. Son precisamente algunos de estos autores los que marcan un cambio en la narrativa, a partir de 1902: Azorín con La voluntad, Baroja con Camino de perfección, Unamuno con Amor y Pedagogía y Valle-Inclán con Sonata de otoño: inician un camino innovador, alejándose del Realismo y buscando la expresión de la realidad personal e interior, bajo la influencia de la filosofía pesimista de Schopenhauer.

 
 Rasgos de esta novela son:
  • La historia, lo que se cuenta, pierde importancia. Las acciones son mínimas y el espacio yel tiempo están poco definidos.
  • Interesa el mundo interior del protagonista, estados anímicos, reflexiones...
  • El protagonista es un inadaptado, antiburgués, rebelde, amoral, fracasado, que a veces llega a la destrucción total
  • Narración fragmentada: selección de momentos significativos mezclados con reflexiones.
  • Reaparición de la novela dramatizada o dialogal (el narrador cede la voz a los personajes:diálogos, monólogos...)

RASGOS GENERALES

La mayor parte de componentes del grupo seguían una ideología de izquierdas, socialista o anarquista. Su rebeldía y espíritu progresista marcaron también muchas de sus obras. La Generación del 98 se consideraba a sí misma regeneracionista, un movimiento intelectual que meditaba sobre las causas de la decadencia en España.

  • Evolución de ideas políticas:  El denominado "grupo de los tres"(Baroja, Azorín y Maeztu) y Unamuno evolucionan desde una juventud revolucionaria radical hasta actitudes plenamente conservadoras o francamente reaccionarias; en cambio, Antonio Machado y Valle-Inclán experimentan un proceso radicalmente inverso: de sus actitudes conservadoras iniciales evolucionaron hasta una madurez comprometida con la Segunda República y el Frente Popular.
  • Intentaron aclimatar en España las corrientes filosóficas del irracionalismo europeo, en particular de Friedrich Nietzsche (Azorín, Maeztu, Baroja, Unamuno), Arthur Schopenhauer (especialmente en Baroja), Sören Kierkegaard (en Unamuno) y Henri Bergson (Antonio Machado).
  • Europeísmo y gusto por lo castizo: En una primera propuesta hubo un intento de elevar España a la altura de Europa (europeizar España). Esto significaba abrirse a las corrientes modernas de pensamiento y vivir en un espacio amplio y sin fronteras.
  • El amor a España llevó a los noventayochistas a profundizar en el conocimiento de lo español. Ven la autenticidad de España en la Castilla medieval, libre, poderosa e invicta.
  • Sobriedad: los noventayochistas huyen de la grandilocuencia retórica y buscan la máxima claridad y llaneza. Su afán de expresividad les lleva a buscar términos poco frecuentes o arcaísmos.
  • Subjetivismo: la evolución del problema de España hacia posturas intimistas los lleva a la subjetividad y a una visión introspectiva de la realidad.
  • Idealización del paisaje: el paisaje castellano se convierte en el símbolo del alma española.
  • La preocupación por los problemas de España les hace subordinar la forma al contenido, por lo que recurren preferentemente al ensayo.
  • Reflexiones filosóficas: al producirse una interiorización de la crisis general del país, los noventayochistas reflexionan sobre el sentido de la vida, la religión, la existencia de Dios, el tiempo, etcétera.
  • Realización de actos públicos: Visita a la tumba de Larra (1901), manifestación contra la concesión del Premio Nobel a Echegaray (1904)

Recordando a Unamuno, Baroja y Azorín
Entre otros destacados de la 98 generación
Destacamos sus novelas sin fin
Recordando sus figuras para la ocasión

Eran un grupo preocupado por España
Influenciados por Castilla
Buscando entre sus villas
La solución a los males de nación

entre Nietzsche y Schopenhauer y su filosofía
entre la moderna Europa y la castiza Castilla en España
en las visitas a la tumba de Larra transcurrían
sus ideas, sus escritos y sus hazañas

Y a pesar de la evolución de sus ideas y pensamientos
y de la persecución que algunos sufrieron
siguen siendo recordados,  nunca murieron
dejaron su huella en la historia, retratando su momento

En la historia y en la literatura dejaron su huella y su legado
Abriendo nuevas arcas para futuras generaciones
recordando una época y tiempo pasado
en las novelas, obras, poesías y canciones

domingo, 27 de julio de 2014

ANTONIO MACHADO

Este poeta sevillano nacido en 1875 dejó un gran legado dentro del Modernismo español y formó parte de la denominada Generación del 98, siendo elegido miembro de número de la Real Academia Española. Algunos de sus libros publicados más importantes fueron "Soledades", "Campos de Castilla" y "La Guerra".

Resumió su infancia como «recuerdos de un patio de Sevilla / y un huerto claro donde madura el limonero». Poco duró aquella primera etapa andaluza. Su familia se trasladó a Madrid cuando Antonio tenía ocho años. Allí estudió en la Institución Libre de Enseñanza junto a su hermano Manuel, un año mayor. Deslumbrados por la vida bohemia de la capital, participaban en tertulias literarias y acudían a cafés y tablaos. Entablaron relación con intelectuales y artistas y comenzaron a escribir, primero en algunas revistas de la época, como Helios o Blanco y Negro, y luego como autores teatrales. Firmaron a cuatro manos obras dramáticas como 'La Lola se va a los puertos', antes de que las diferencias ideológicas abrieran un abismo insalvable entre ambos.

Realizó sus estudios en la Institución Libre de Enseñanza y posteriormente completa sus estudios en los institutos San Isidro y Cardenal Cisneros. En 1893 publicó sus primeros escritos en prosa, mientras que sus primeros poemas aparecieron en 1901. Las penurias económicas familiares por la muerte de su padre, primero, y de su abuela paterna -doña Cipriana Álvarez-, después, lo llevaron a una vida bohemia y disipada de teatro, tertulias de café… no acabó el bachillerato hasta el año 1900. Viajó a París en 1899,donde conoció a Oscar Wilde y descubrió la obra de Verlaine, cuyo influjo simbolista zarandeó sus cimientos como poeta emergente. ciudad que volvió a visitar en 1902, año en el que conoció a Rubén Darío, del que será gran amigo durante toda su vida.

En Madrid participó del mundo literario y teatral, formando parte de la compañía teatral de María Guerrero y Fernando Díaz de Mendoza. En 1907 obtiene la cátedra de Francés en Soria. Tras un viaje a París con una beca de la Junta de Ampliación de Estudios para estudiar filosofía con Bergson y Bédier, fallece su mujer - con la lleva casado tres años - y este hecho le afecta profundamente. Pide el traslado a Baeza, donde continúa impartiendo francés entre 1912 y 1919, y posteriormente se traslada a Segovia buscando la cercanía de Madrid, destino al que llega en 1932. Durante los años que pasa en Segovia colabora en la universidad popular fundada en dicha ciudad.

En 1927 ingresó en la Real Academia y un año después conoció a la poetisa Pilar de Valderrama, la "Guiomar" de sus poemas, con la que mantiene relaciones secretas durante años. Nunca llegó a pronunciar el discurso de ingreso. Durante los años veinte y treinta escribió teatro en compañía de su hermano, también poeta, Manuel, estrenando varias obras entre las que destacan La Lola se va a los puertos, de 1929, y La duquesa de Benamejí, de 1931. En 1932 recibe un homenaje en su querida Soria ). Cuando estalló la Guerra Civil española estaba en Madrid. Posteriormente se trasladó a Valencia, y Barcelona, y en enero de 1939 se exilió al pueblo francés de Colliure, donde murió en febrero

Durante los años veinte y treinta escribió teatro en colaboración con su hermano Manuel.

“Aquellas horas, Dios mío, tejidas todas ellas con el lino más puro de la esperanza, cuando unos pocos viejos republicanos izamos la bandera tricolor en el Ayuntamiento de Segovia!…” A. Machado

Con las primeras hojas de los chopos y las últimas flores de los almendros, la primavera traía a nuestra República de la mano"
A. Machado

Con estas palabra, seis años después y en plena guerra, recordará Antonio Machado lo que para él significo la proclamación de la República.

Afiliado desde el año 1926 a Acción Republicana y posteriormente a Izquierda Republicana en aquella fusión promovida desde el republicanismo por D. Manuel Azaña, D. Antonio dedicó los años que le quedaban de vida a luchar con su pluma y su verso por el desarrollo y mantenimiento de la República.

RECUERDO: EL 14 DE ABRIL EN SEGOVIA 

Era un hermoso día de sol. Con las primeras hojas de los chopos y las últimas de los almendros llegaba, al fin, la segunda y gloriosa República Española. ¿Venía del brazo de la primavera? La canción infantil que yo oía cantar, o soñé que se cantaba en aquellas horas, lo decía de este modo:

La primavera ha venido
y don Alfonso se va.
Muchos duques lo acompañan 
hasta cerca de la mar.
Las cigüeñas de las torres
quisieron verlo embarcar.
Fue un día profundamente alegre, muchos que éramos viejos no recordábamos otro más alegre, un día maravilloso en que la naturaleza y la historia parecían fundirse para vibrar juntas en el alma de los poetas y en los labios de los niños. 

Mi amigo Antonio Ballesteros y yo alzamos juntos la bandera tricolor en el Ayuntamiento. Se cantó la Marsellesa, sonaron los compases del Himno de Riego. La Internacional no había sonado todavía. Era muy legítimo nuestro regocijo. La República había venido por sus cabales, de un modo perfecto, como resultado de unas elecciones. Todo un régimen caía sin sangre, para asombro del mundo. Ni siquiera el crimen profético de un loco, que hubiera eliminado a un traidor, turbó la faz de aquellas horas. 
La República salía de las urnas acabada y perfecta, como Minerva de la cabeza de Júpiter".

Así recuerdo yo el 14 de abril de 1931.

Desde aquel día –no sé si vivido o soñado- hasta el día de hoy, en que vivimos demasiado despiertos y nada soñadores, han transcurrido seis años repletos de realidades que pudieran estar en la memoria de todos. Sobre esos seis años escribirán los historiadores del porvenir muchos miles de páginas, algunas de las cuales, acaso, merecerán leerse. Entre tanto, yo los resumiría con unas pocas palabras.

Unos cuantos hombres honrados, que llegaban al poder sin haberlo deseado, acaso sin haberlo esperado siquiera, pero obedientes a la voluntad progresiva de la nación, tuvieron la insólita y genial ocurrencia de legislar atenidos a normas estrictamente morales, de gobernar en el sentido esencial de la historia, que es del porvenir. Para estos hombres eran sagradas las más justas y legítimas aspiraciones del pueblo; contra ellas no se podía gobernar, porque el satisfacerlas era precisamente la más honda razón de ser de todo gobierno.

Y estos hombres, nada revolucionarios, llenos de respeto, mesura y tolerancia, ni atropellaron ningún derecho ni desertaron de ninguno de sus deberes. Tal fue, a grandes rasgos, la segunda gloriosa República española, que terminó, a mi juicio, con la disolución de las Cortes Constituyentes. Destaquemos este claro nombre representativo: Manuel Azaña..

Extracto de sus escritos en Rocafort en abril de 1937 (ver foto 4) en los que el poeta recuerda la proclamación de la República en Segovia y analiza los seis años de la II República.

Es uno de los impulsores de las Misiones Pedagógicas, iniciativa lanzada en mayo de 1931 por el Gobierno Provisional. El 7 de abril de 1934 encabeza la firma de un manifiesto “Contra el terror nazi” y a favor del excarcelamiento del dirigente comunista alemán Thaelmann, preso e incomunicado por el régimen. “A partir de estos momentos, consciente del peso de su nombre y de la obligación moral de ponerlo al servicio de la democracia, Machado no dudará en firmar todos los manifiestos antifascistas que se le pongan por delante. Quizás ningún intelectual de la República hará tanto en este sentido.”

A principio de 1935 se produce la invasión de Abisinia por la Italia fascista y el 6 de noviembre Machado firma una enérgica protesta contra la acción italiana. Hechos de esta índole se suceden a lo largo de los años hasta febrero de 1939. Nada más comenzar la guerra se funda en Madrid la Alianza de Intelectuales Antifascistas. Machado se adhiere a ella enseguida.

En la Guerra Civil permanece en Madrid participando en las publicaciones republicanas y haciendo campaña literaria. En 1939 es evacuado a Valencia, donde colabora en Hora de España y participa en el Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura, y de allí a Barcelona, desde donde cruza los Pirineos hasta Coillure. Allí fallece al poco tiempo de su llegada.

Fue un 22 de febrero, frío y lluvioso, en Colliure, el pequeño pueblito del sur de Francia, cuando cansado y desgastado por la enfermedad y el dolor de una España asesinada, (como años después, en 1973, le ocurriera a otro poeta viejo y hundido como él por saber a su país traicionado y vendido por otro dictador, el general felón Pinochet), en que muere Antonio Machado tal y como había predicho mucho antes en su poema Retrato:

“Y cuando la hora llegue del último viaje,
y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,
me encontraréis a bordo ligero de equipaje,
casi desnudo, como los hijos de la mar.”

sábado, 22 de febrero de 2014

POEMA DEDICADO A ANTONIO MACHADO

Decía el poeta en su poesía relato
Que su infancia eran recuerdos de un patio de Sevilla
Donde madura el limonero
Su juventud, veinte años en tierras de Castilla
Y algunos datos que recordar no quiero

pero nosotros siempre recordaremos la figura del poeta
al que debemos cuanto ha escrito Fiel siempre a sus ideas,
Testigo de los cambios de una generación
Previa a una revolución

Siempre firme a sus convicciones
primavera que llama como ese olmo seco
que intenta entre la tierra hacerse un hueco,
recuerdo de un pasado, entre las nuevas generaciones

regado por gotas de sangre jacobina
y del verso que brota de manantial sereno
del hombre al uso que sabe su doctrina
el hombre que es, en el buen sentido de la palabra, bueno

En el viento y en las ciudades se oye su último recital
Cuando llegó el día del último viaje
Y partió la nave que nunca ha de tornar
se hallaba a bordo, ligero de equipaje
Casi desnudo como los hijos de la mar

Nave que lo llevó a Francia solo, huérfano y exiliado
dejando a su infancia, su juventud y su vejez abandonadas
junto a su corazón que permanecía fiel a la España republicana
Frente a la nueva España creada por el bando sublevado

Hice míos tus versos que muchas veces escribí,
soñando caminos, pintando con spray los muros
de la censura en estos tiempos oscuros
sin perseguir la gloria ,intentando parecerme a ti

Siempre estarás en nuestra memoria
como estelas en la mar Don Antonio Machado
a pesar de tu muerte lejos de tu hogar
enterrado en tierras y en suelo extranjero

A pesar del paso del tiempo y de la historia,
caminante que hace camino, nunca serás olvidado
como estelas en la mar La verdad es la verdad,
dígala Agamenón o su porquero

¡Qué mejor homenaje a este poeta
hacer camino al andar en su funeral
Realizar con sus poesías un recital
A un hombre de proeza!

porque, a pesar de todo lo acontecido
el otoño no ha borrado tu legado
en la España que recuerda lo ocurrido
la que no olvida el pasado

ANTONIO MACHADO,
NADA NI NADIE HA SIDO OLVIDADO
HOY COMO CADA DÍA
SIGUE PRESENTE TU POESÍA


martes, 31 de diciembre de 2013

DON MIGUEL DE UNAMUNO

Poco después de empezar a encargarse de popularizar la imagen de Franco, Millán participó en un incidente que, a ojos del mundo extranjero, caracterizaría al régimen franquista. Tuvo un encontronazo con el rector de la Universidad de Salamanca, el filósofo y novelista Miguel de Unamuno, de 72 años. El 12 de octubre de 1936, en el paraninfo de la universidad se celebraba el Día de la Raza, aniversario del "descubrimiento" de América por Colón.

Millán había llegado escoltado por sus legionarios armados con metralletas. Varios oradores soltaron los consabidos tópicos acerca de la "anti-España". Un indignado Unamuno, que había estado tomando apuntes sin intención de hablar, se puso de pie y pronunció un apasionado discurso. "Se ha hablado aquí de guerra internacional en defensa de la civilización cristiana; yo mismo lo hice otras veces. Pero no, la nuestra es sólo una guerra incivil. (... ) Vencer no es convencer, y hay que convencer, sobre todo, y no puede convencer el odio que no deja lugar para la compasión. Se ha hablado también de catalanes y vascos, llamándolos anti-España; pues bien, con la misma razón pueden ellos decir otro tanto. Y aquí está el señor obispo, catalán, para enseñaros la doctrina cristiana que no queréis conocer, y yo, que soy vasco, llevo toda mi vida enseñándoos la lengua española, que no sabéis...".

En ese punto, Millán empezó a gritar: "¿Puedo hablar? ¿Puedo hablar?". Su escolta presentó armas y alguien del público gritó:¡Viva la muerte!". En lo que, según Ridruejo, fue un exhibicionismo fríamente calculado, Millán habló: "¡Cataluña y el País Vasco, el País Vasco y Cataluña, son dos cánceres en el cuerpo de la nación! ¡El fascismo, remedio de España, viene a exterminarlos, cortando en la carne viva y sana como un frío bisturí!". Se excitó sobremanera hasta tal punto que no pudo seguir hablando. Resollando, se cuadró mientras se oían gritos de "¡viva España!". Se produjo un silencio mortal y unas miradas angustiadas se volvieron hacia Unamuno.

"Acabo de oír el grito necrófilo e insensato de ’¡viva la muerte!’. Esto me suena lo mismo que, ¡muera la vida!’. Y yo, que he pasado toda la vida creando paradojas que provocaron el enojo de quienes no las comprendieron, he de deciros, con autoridad en la materia, que esta ridícula paradoja me parece repelente. Puesto que fue proclamada en homenaje al último orador, entiendo que fue dirigida a él, si bien de una forma excesiva y tortuosa, como testimonio de que él mismo es un símbolo de la muerte. ¡Y otra cosa! El general Millán Astray es un inválido. No es preciso decirlo en un tono más bajo. Es un inválido de guerra. También lo fue Cervantes. Pero los extremos no sirven como norma. Desgraciadamente, hay hoy en día demasiados inválidos. Y pronto habrá más si Dios no nos ayuda. Me duele pensar que el general Míllán Astray pueda dictar las normas de psicología de las masas. Un inválido que carezca de la grandeza espiritual de Cervantes, que era un hombre, no un superhombre, viril y completo a pesar de sus mutilaciones, un inválido, como dije, que carezca de esa superioridad de espíritu suele sentirse aliviado viendo cómo aumenta el número de mutilados alrededor de él. (... ) El general Millán Astray quisiera crear una España nueva, creación negativa sin duda, según su propia imagen. Y por ello desearía una España mutilada...

Furioso, Millán gritó: "¡Muera la inteligencia!". En un intento de calmar los ánimos, el poeta José María Pemán exclamó: "¡No! ¡Viva la inteligencia! ¡Mueran los malos intelectuales!". Unamuno no se amilanó y concluyó: "¡Éste es el templo de la inteligencia! ¡Y yo soy su supremo sacerdote! Vosotros estáis profanando su sagrado recinto. Yo siempre he sido, diga lo que diga el proverbio, un profeta en mi propio país. Venceréis, pero no convenceréis. Venceréis porque tenéis sobrada fuerza bruta; pero no convenceréis, porque convencer significa persuadir. Y para persuadir necesitáis algo que os falta: razón y derecho en la lucha. Me parece inútil pediros que penséis en España". Millán se controló lo suficiente como para, señalando a la esposa de Franco, ordenarle: "¡Coja el brazo de la señora!", cosa que Unamuno hizo, evitando así que el incidente acabara en tragedia.

Esa misma tarde, los guardias cívicos de Salamanca dieron una cena en honor de José María Pemán, presidida por el alcalde. Al regresar al Gran Hotel, Millán se presentó en el vestíbulo y, ante un público perplejo, lo abrazó y le ofreció su propia "medalla de sufrimientos por la patria". No ha quedado claro si lo que Millán pretendía era neutralizar los posibles efectos negativos de su ataque a la inteligencia o congraciarse con el escritor. En opinión de Franco, Millán se había comportado como era debido en la confrontación con Unamuno.

Aquí en Castilla se detuvo el tiempo
Aquí hubo susurros del viento, silencio de los muros
y viene la memoria recuerdos, escenas, flashes y momentos
de épocas ya pasadas, de tiempos más amargos y oscuros

Donde Don Miguel de la Barba blanca
Unamuno se retrató de corbata antes de su final
donde sigue su espíritu errando por la universidad

Hubo un silencio en estos parajes, en cada pueblo y cada ciudad
Don Miguel sigue errante por Castilla. Sigue vivo en Salamanca
donde nada pasa, donde todo sigue igual

Venceréis, pero no convenceréis. Fue la consigna con la que firmó
los pasajes recientes de la Historia de la España contemporánea, tan cerca y tan lejana
Siempre hay un lugar en mi memoria para él y su legado

Don Miguel de Unamuno tan querido como odiado
Su recuerdo no se ha roto ni su legado se acabó
te encuentro en cada biblioteca, en cada región de tu querida tierra castellana

en tu Bilbao querido, en tus nivolas y tus escritos porque a pesar de qué todo terminó
y todo parece disiparse como tañidos tristes de repicar de campanas
Nada ni nadie ha sido olvidado siempre en la memoria, siempre recordado