La caída de Barcelona el 26 de enero de 1939 precipitó la Retirada y, entre finales de enero y el mes de febrero de aquel duro y muy gélido invierno, aproximadamente medio millón de españoles republicanos vencidos, de todas las clases sociales y edades (ancianos, mujeres, milicianos y niños), desarmados y ligeros de equipaje, atravesaron con sus maletas y bultos la frontera francesa.
Para la mayoría de nuestros intelectuales exiliados la primera experiencia de su exilio francés fue la de los campos de concentración: Argelès, Saint Cyprien, entre otros. Los artistas, escritores e intelectuales republicanos internos en estos campos de concentración franceses preferían, por razones obvias de lengua y cultura, exiliarse en América, sin olvidar que muchos exiliados republicanos españoles terminaron por convertir Francia en su residencia definitiva y que permanecieron en una Europa abocada a la Segunda Guerra Mundial. Instalados en sus distintos países de acogida y creadas nuevas instituciones como la Junta de Cultura Española, fundada en París en marzo de 1939, los intelectuales republicanos exiliados pudieron publicar durante aquel mismo año sus primeros libros, editar sus primeras revistas, exponer sus primeros cuadros o dar sus primeros cursos en aquellas universidades americanas.
EL INICIO DE LA RETIRADA
A finales de 1938, tras el hundimiento del frente del Ebro, Franco comenzó su ofensiva en Cataluña. la caída de Barcelona precipitó un éxodo anunciado. Entre el 28 de enero y mediados de febrero de 1939, unos 500000 refugiados cruzaron la frontera entre Andorra y el Mediterráneo. las autoridades francesas aprobaron primero el paso de mujeres, niños, ancianos y militares heridos,y, más tarde el de los militares del ejército republicano.
A pie, en burro, a caballo o en camión este éxodo se dirigió hacía los diferentes pasos fronterizos de los pirineos Orientales todavía abiertos. Los fascistas no llegaron al Coll dÁres hasta el 13 de febrero. en las montañas de la Cerdaña, del Vallespir y de la Albera, a menudo cubiertas de un manto de nieve, la mayorías de los republicanos cruzaron la frontera por senderos de cabras y de contrabando. otros probaron suerte por la costa.
A mediados de febrero de 1939, este éxodo masivo, conocido como "La Retirada", llega a su fin, aunque durante meses miles de refugiados siguieron aún pasando clandestinamente a Francia.
El dispositivo policial y militar francés tenía como objetivo desarmar a los soldados republicanos y dirigirlos a campos de concentración provisionales establecidos en las playas de Argelès-sur-Mer y Saint-Cyprien. Los heridos, los enfermos, las mujeres y los niños serían evacuados gradualmente y traslados a refugios repartidos por toda Francia. no obstante, algunos miles de mujeres y niños quedaron atrapados en los campos de los Pirineos Orientales. Poco a poco, se erigió una segunda red de campos de concentración en el suroeste del país, como los de Le Barcarès, Bram, Agde, le Vernet, Septfonds y Gurs.
Prácticamente unos 250 000 de los exiliados republicanos consiguió regresar a España donde recibieron una dolorosa acogida. De la otra mitad, muchos murieron en campos de concentración franceses tanto como en las filas de la resistencia o en los campos de trabajos y en los de exterminio nazis. los supervivientes de integraron en los países que los recibieron, principalmente en Francia. la mayor parte de estos desterrados no pudo regresar a su patria hasta la muerte del dictador.
La figura de Philippe Gaussot
Philippe Gaussot nació el 28 de agosto de 1911 en Belfort, donde su padre, entonces capitán, estaba en la guarnición. El más joven de ocho hermanos, es prácticamente el único que no acepta ni una carrera militar ni una religión. En 1914, los Gaussots tuvieron que huir de Belfort bajo los bombardeos para refugiarse en Bar-le-Duc, luego en Besançon, antes de establecerse en 1920 en Bayona, donde vivieron muy felices durante cuatro años, aunque sin dinero. En 1924, regresó a Besançon, luego la familia se mudó a París en 1929, para que los dos más pequeños pudieran continuar sus estudios. Atraído por las colonias, ingresó en el Lycée Louis-le-Grand para preparar la Escuela Nacional de Ultramar de Francia. Recibido en 1931, eligió la sección de Indochina, con la esperanza de ser nombrado administrador en Camboya o Laos. Los problemas de salud iniciales arruinarán esta ambición. Al mismo tiempo, Philippe aprobó su licenciatura en derecho, investigó un poco y luego participó activamente en el lanzamiento y la caminata de la Juventud Cristiana Estudiantil (JEC); estuvo a cargo de publicaciones, produjo varios diarios y libros de ruta y escribió un libro sobre la rama Cadete, del cual era responsable, después de haber sido secretario general.
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| Philippe Gaussot |
Luego estableció contactos con otros movimientos, como los albergues juveniles (donde conoció a Paul-Émile Victor) y los jóvenes socialistas. Para furia de su padre, reemplazó al jefe de los pioneros rojos del distrito 19 por algunos meses. En 1936 vio el advenimiento del Frente Popular intensamente. A partir de este momento, sus primeros viajes a las montañas datan, principalmente, de Barèges (campamento Bernard-Rollot) y Chamonix, donde a los 18 años hará el Grépon a la cabeza de la cuerda, y luego muchas otras carreras importantes. Se fue a hacer su servicio militar en Sospel, deseando alejarse lo más posible de París y vivir en paz como guardián de la montaña durante un año. Reformado después de un problema pulmonar, tuvo que regresar a París y luego recuperarse en Chamonix.
Tras la Guerra Civil Española, ayudado por varios camaradas catalanes y vascos, cruzó a menudo la frontera para abastecer a los republicanos sumidos en los desastres de la guerra. en febrero de 1939, hace su último viaje clandestino y regresa en un camión cargado de niños y mujeres: "Nuestro último viaje fue a Puigcerdà, donde conduje un camión de siete toneladas, con la ayuda de dos milicianos, por calles minadas".
Ya en Francia, Philippe Gaussot y el Comité abastecen varios campos de concentración y ayudan a fundar asentamientos para acoger a mujeres y niños. Cuando estalla la Segunda Guerra mundial, al no poder ser movilizado por problemas de salud, es nombrado delegado nacional del comité donde se encarga de la reconversión de exiliados.
También participa activamente en la resistencia contra los nazis y se alista en la Fuerzas Francesas del Interior. al acabar la contienda, Philippe Gaussot se establece en los Alpes, en Chamonix, donde trabajo como periodista en septiembre de 1945, finalmente ingresó en Dauphiné libéré, donde permaneció hasta su muerte. Es parte del equipo fundador del periódico, junto con Louis Richerot y Louis Bonnaure. Cubre los principales eventos deportivos como los Juegos Olímpicos de Invierno y los campeonatos mundiales de esquí, y todos los grandes dramas de la montaña
EL EXILIO Y LA CULTURA
El exilio ha sido una constante en la historia moderna española, pero ninguno tuvo la dimensión trágica del de los republicanos expulsados tras la Guerra Civil. durante los primeros meses de 1939, alrededor de medio millón de españoles cruzaron la frontera francesa en sucesivas oleadas, las últimas causadas tras la caída de Barcelona en febrero de ese mismo año. La mayoría de los exiliados fueron internados en campos de concentración improvisados, algunos de los en las propias playas del Rosellón.
En exilio fallecerían Antonio Machado o Manuel Azaña entre otros, cuyas tumbas se convertirían en lugares de peregrinación.
Machado se convertiría en una figura de homenaje. Junto a él, se repetían tres nombres más de la literatura:
- Miguel de Cervantes
- Federico García Lorca, el poeta asesinado
- Miguel Hernández, el poeta encarcelado
El mejor teatro español, al menos durante los años cuarenta, se representó en el exilio y tuvo por escenarios los teatros de América, muy particularmente Buenos Aires y México D.F. entre las numerosas compañías en las que se integraron artistas e intérpretes exiliados, destaca la de Margarita Xirgu, quien en el Teatro Avenida de Buenos Aires estrenó obras de Rafael Alberti, Alejandro Casona y Federico García Lorca.
Al no depender de la palabra, la danza del exilio logró una presencia muy amplia, no solo en Iberoamérica, sino también en otros centros de Francia, Reino Unido, Estados Unidos y la Unión Soviética. El lenguaje de la danza española sirvió de aglutinante para una comunidad dispersa, rememorando y evocando la memoria de una tierra perdida, manteniendo vivos los recuerdos y ayudando a resistir a pesar de la distancia.
LOS PAÍSES DE ACOGIDA
La Unión Soviética
El primer aspecto diferenciador es el hecho de que el colectivo de españoles numéricamente más importante que, al finalizar la guerra, se encontraba en la Unión Soviética eran los casi 3.000 niños que habían sido evacuados en 1937 y 1938. Junto a los niños había otros colectivos que fueron a ese país durante la guerra: los educadores y personal auxiliar que acompañaron a los menores en las expediciones, los alumnos pilotos que iban a estudiar a las escuelas de aviación soviéticas y los tripulantes de los barcos españoles que se encontraban en ese país o navegando hacia él cuando terminó la guerra.
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| Monumento a Rubén Ibárruri en Volgogrado. |
Nada más llegar los niños a la Unión Soviética se les bañaba, pasaban una revisión médica, los vestían con ropa nueva y los alojaban en unos hoteles durante unos días, después los llevaban a unos campamentos de pioneros para descansar unas semanas, antes de ser distribuidos en las Casas de Niños. El gobierno Soviético prestó una atención especial a estas Casas, en donde los pequeños tenían
cubiertas todas sus necesidades: se les dieron todas las facilidades posibles para poder estudiar, les enseñaban educadores españoles y rusos, se ocupaba de ellos el personal auxiliar que les habían acompañado en las expediciones, aunque progresivamente fue siendo desplazado por personal ruso, se tradujeron al español libros de texto, había los llamados «círculos de interés» en donde podían aprender
música, baile, costura, fotografía, aeromodelismo, carpintería, representar obras de teatro, practicar deportes... Visitaban las Casas escritores, militares, científicos de renombre que las «apadrinaban» y el verano lo pasaban en la playa o en sanatorios reponiéndose del duro invierno
Los exiliados políticos en cuanto tales empezaron a llegar en abril de 1939, en reemigración desde Francia y el norte de África; fueron solamente algo más de un millar de personas: dirigentes, militares de alta graduación, cuadros medios, militantes de base; con sus familias y con una adscripción política clara al Partido Comunista de España (PCE). No solo se trasladaron La dirección del PCE, incluidos José Díaz, su secretario general, y Dolores Ibárruri, La Pasionaria, quien se trasladó a Moscú, sino también escritores como Celso Amieva, César M. Arconada, José Laín o Julio Mateu; periodistas como Eusebio Cimorra o José Luis Salado; escultores, científicos, militares, deportistas,espías, ingenieros, arquitectos y médicos.
Muchos participaron en la Segunda Guerra Mundial en las filas del ejército soviético, muriendo en el frente oriental como Rubén Ibárruri, hijo de Pasionaria. Otros alcanzarían los más altos honores dentro del Ejército soviético. Más tarde, algunos volverían a España en 1954, en el Semímramis, mezclados con miembros de la División Azul capturados por los soviéticos.
Los "Niños de la guerra" hicieron su vida en la Unión Soviética, estudiando,
trabajando y formando una familia, pero algo los hizo diferentes. Por un lado
la añoranza de un país que apenas tuvieron tiempo de conocer y por otra un
instinto de supervivencia que les impulsó a mantenerse unidos, a agruparse en
sus centros, a practicar el castellano para no olvidarlo, a fijar en las
paredes carteles turísticos de Valencia o el País Vasco, a crear grupos de
baile y a leer a poetas españoles.
En 1990, mediante la Ley 18/1990, se les facilitó la recuperación
de la nacionalidad española. En 1994 se firmó el convenio Hispano-Ruso de
Seguridad Social por el que obtuvieron el derecho a pensiones de jubilación,
invalidez y supervivencia. En diciembre de 2003 se concedió la Medalla de Honor
a la Emigración en su categoría de oro al “colectivo de niños de la Guerra” de
Rusia.
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| Niños de la Guerra |
Inglaterra
La conmoción provocada por el bombardeo de Guernica el 26 de abril de 1937 dio el impulso para la organización de la evacuación a gran escala de la población civil. Para ello, fue imprescindible el apoyo de Gran Bretaña y de Francia, ya que la armada franquista se oponía a dicho proyecto. Francia se comprometió a acoger a los exiliados en su territorio y la armada británica a escoltar las expediciones. El apoyo de ambas potencias con la implicación activa de la Royal Navy, provocó una reacción colérica de los sublevados que lo consideraron una injerencia extranjera, llegando a amenazar con hundir los barcos que salieran del Puerto de Bilbao (Santurce) con exiliados. La llegada del Habana fue la mayor afluencia de exiliados a Gran Bretaña en un solo día. Los “niños vascos” estaban acompañados por 230 adultos: 120 ayudantes conocidas como “señoritas”, 95 maestras y 15 sacerdotes. Los niños siempre fueron atendidos por voluntarios, con la ayuda de sindicatos, grupos religiosos, organizaciones benéficas, y distintos filántropos bajo la dirección del Comité de Niños Vascos.
El domingo 23 de mayo de 1937 los niños comenzaron a desembarcar, y fueron llevados al campamento de North Stoneham, en Eastleigh, donde se habían instalado 500 tiendas, agua corriente y servicios sanitarios. La alimentación de los 4000 niños ocasionó mucho trabajo, y pronto se fueron distribuyendo en grupos más pequeños a lo largo de Gran Bretaña en 45 colonias. Tres semanas después de la llegada al campamento, ya habían salido 1161 niños hacia distintas colonias.
Por otro lado, también es necesario destacar que varios políticos notables republicanos encontraron refugio en Londres, especialmente durante la Segunda Guerra Mundial. Entre ellos, Santiago Quiroga, primer ministro al comienzo de la Guerra Civil, y el coronel Segismundo Casado, líder del golpe de Estado republicano de marzo de 1939 que abrió el camino para que Franco ingresara a Madrid y declarara la victoria. Y por supuesto no olvidamos al Dr. Juan Negrín, Presidente del Consejo de Ministros de la II República Española desde el 17 de mayo de 1937 hasta el 31 de marzo de 1939. Así como miembros del Partido Nacionalista Vasco, por ejemplo, Manuel de Irujo, Ángel Gondra o Ignacio de Lizaso; y también líderes nacionalistas catalanes, como Carles Pi i Sunyer, Batista i Roca, o el Dr. Josep Trueta, entre otros.
Argentina fue el gran foco cultural del exilio, si bien toda Iberoamérica recibió a los exiliados siendo significativos diversos países de Centroamérica, México, Colombia y Venezuela. A Buenos Aires arribaron políticos como Niceto Alcalá Zamora o Luis Jiménez de Asúa, presidente de la República en el exilio; un historiador relevante como Claudio Sánchez Albornoz, quien también ostentaría el cargo de presidente en el exilio; escritores como Rafael Alberti, Francisco Ayala, Alejandro Casona, Rafael Dieste, Maria Teresa León, Arturo Serrano Plaja o Lorenzo Varela; relevantes artistas plásticos; o el fotógrafo José Suárez.
El esfuerzo antes dedicado a la militancia pro republicana, viró a la ayuda hacia los exiliados. Se crea, por ejemplo, la Central Gallega de Ayuda a los Refugiados, en el seno de la Federación de Sociedades Gallegas.
Allí se planteaba que las sociedades españolas establecidas en América tenían dos deberes: amparar a los refugiados y trabajar por el futuro de España. La lucha por los valores que defendía la República debía continuar en suelo americano, porque esa era la forma de enfrentar al autoritarismo y alcanzar la libertad a escala mundial.
Así como Crítica había sido un activo impulsor de la ayuda a la República al poco tiempo de iniciada la guerra civil, el diario también adquirió un rol central cuando ésta finalizó y comenzaron a tejerse las redes de ayuda y recepción de refugiados republicanos.
Entre ellos tuvieron fuerte representación los de buena formación intelectual, que habían sido miembros de la elite política, académica o literaria en la España de los años 30. Era por tanto una emigración muy distinta a la de motivación sobre todo económica, que había llegado al país desde la segunda mitad del siglo XIX y formó la enorme colectividad española de Argentina.
Entre los factores que influyeron para que eligieran Argentina estuvo el que tuvieran familiares en el país, y la posesión de avales laborales e institucionales que favorecieran su inserción. También tuvo gravitación la buena imagen que tenía Argentina, como país acogedor, de elevada formación cultural y con posibilidades de progreso.
Fue la elevada preparación intelectual de muchos de ellos, junto al relieve político de algunos, que eran antiguos altos funcionarios, legisladores o diplomáticos de la República, la que confirió a los exiliados, pese a su corto número, un lugar de privilegio en el campo intelectual y literario del país.
Fue importantísima la contribución de los exiliados españoles a la labor editorial argentina gracias a Gonzalo Losada (fundador del sello Losada), Álvaro de las Casas (emecé), Arturo Cuadrado (Botella del Mar), Antoni López Llausás (Sudamericana), Joan Merli (Poseidón) entre otros. obra del exilio fueron también las grandes revistas Correo literario, Galicia Emigrante, y De Mar a Mar.
Además de gran número de escritores, y de algunos arquitectos y compositores, Buenos Aires, recibió a un importante plantel de artistas plásticos españoles, entre los que destacan el andaluz Manuel Ángeles Ortiz y los gallegos Manuel Colmeiro, Maruja Mallo y Luis Seaone.
El Caribe y Estados Unidos
Cuba, Santo Domingo, Puerto Rico y Estados Unidos fueron países de acogida para numerosos exiliados. En la Habana, transcurrió el primer exilio de Manuel Alto Aguirre, que, antes de instalarse definitivamente en México, imprimió, con el mimo habitual, numerosas obras poéticas y narrativas, así como la revista Verónica.
Pablo Casals, el mundialmente famoso cellista, huyendo de la tiranía de Franco, se refugió en Prades, Francia: Al llegar a Prada, en el sur de Francia (primer destino del exilio), Pau Casals inició la organización de ayuda a los refugiados y su habitación del Grand Hotel se convirtió en una oficina desde la que enviaba miles de cartas a personas y organizaciones internacionales para pedir ayuda.Además de la ayuda individual, colaboró con organizaciones benéficas como la Spanish Refugee Aid (SRA), fundada en EEUU por la anarquista Nancy G. McDonald para ayudar a los exiliados en el sur de Francia.
Tras el estallido de la II Guerra Mundial y la ocupación alemana de Francia, después de un intento frustrado de ir a América, Pau Casals retornó a Prada, donde estuvo hasta 1957, cuando marchó a Puerto Rico, tierra natal de su madre y donde murió en 1973 a los 96 años.
Fijó su posición, así:
"Quiero paz, libertad y respeto para mis compatriotas. Mientras no sea así, no tocaré en España, ni en las naciones que han contribuido a la desdicha de España"
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| Pau Casals |
Francia
El gobierno galo recluyó a los exiliados, sometidos al hostigamiento de las tropas encargadas de la vigilancia en campos de internamiento a menudo improvisados e insalubres en playas como Argelès-sur-Mer, Le Bacrès y Saint-Cyprien. Situación que empeoraba con con la llegada del invierno.
El gobierno galo recluyó a los exiliados, sometidos al hostigamiento de las tropas encargadas de la vigilancia en campos de internamiento a menudo improvisados e insalubres en playas como Argelès-sur-Mer, Le Bacrès y Saint-Cyprien. Situación que empeoraba con con la llegada del invierno.
Durante el año 1939 las autoridades francesas clasificaron los campos de concentración en varias categorías. Había por ejemplo un campo solo reservado para los catalanes, o campos como Barcarès, en el cual los prisioneros tenían las mejores condiciones, los que se usaba para la propaganda sobre los campos de concentración. El campo de Rieucros era reservado para las mujeres peligrosas, detenidas por sus opiniones políticas, y funcionaba como un campo de concentración desde el año 1939 hasta 1942. Durante estos años también una parte de las mujeres que se oponían al nazismo en Alemania fueron enviadas allí. A pesar de las clasificaciones, en Argelès-sur-Mer (como en otros campos también) había otras minorías que se consideraba peligro o indeseable como judías sefardís y gitanos. “A los refugiados españoles que seguían prisioneros an Argelés-sur-mer, se sumaron un millar de gitanos…más un ciento de croatas…más tarde llegó a engrosar la población un contingente de judíos sefraditas…”
Existe abundante literatura sobre ellos, tanto novelas y poemas, como diarios o memorias. también existen implacables testimonios de fotógrafos internacionales como Capa, Senn o Gaussot y de prisioneros como Agustí Centelles, así como una abundante obra plástica inspirada en los mismos. el Rosellón sería la tierra de acogida de algunos de los exiliados, como el pintor Balbino Giner, que se haría amigo de Pau Caslas, que eligió Prades como sede de su festival musical; o el artista Manuel Pérez Valiente, "Juan de Pena" en su faceta de poeta. Pero la mayoría tuvo que partir muy lejos.
Campos de concentración franceses como Riveslates, campo rosellonés que vio pasar durante los años de la Ocupación nazi a judíos que después serían deportados y terminarían siendo víctimas del Holocausto, a resistentes, y, mucho más tarde, a harkis que regresaban de la guerra de Argelia, ha sido convertido en un Memorial, inaugurado en 2015.
Otros campos de concentración franceses fueron:
- Agde
- Amélie-les-Bains
- Argelès-sur-Mer
- Aries-sur-Tech
- Le Barcarès
- Bram
- Brens
- Gurs
- La Récébédou
- Rieucros
- Rivesaltes
- Saint-Cyprien
- Setfonds
- Le Vernet- d'Ariège
Miles de soldados españoles en pésimas condiciones, tras haber luchado en la guerra civil y huir de la represión franquista, se hacinaban en los campos de refugiados, donde a duras penas sobrevivían. El asilo que Francia les ofrecía, construyendo la Línea Maginot, parecía la mejor solución a la horrible situación que atravesaban. Pero, una vez más, los hechos demostraron que no existen las soluciones perfectas.
La línea se alargó desde Suiza hasta Luxemburgo, aunque una extensión mucho más simple fue ampliada hasta el Canal después de 1934. La línea original de construcción no cubrió el área elegida por los alemanes para su primer ataque, que fue a través de las Ardenas en 1940, un plan conocido como el Fall Gelb. La ubicación de este ataque, probablemente debido a la línea de Maginot, fue a través de las montañas belgas de las Ardenas.
La línea no evitó la derrota de Francia al comienzo de la Segunda Guerra Mundial en 1940.
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| Línea Maginot |
Los españoles integrados en las Compañías de Trabajadores Extranjeros comenzaron a agruparse entre ellos en los lugares de trabajo según su ideología. Les era imposible localizar a sus dirigentes políticos y sindicales ya que algunos habían salido hacia Méjico y la URSS, otros habían muerto, y el contacto con los que continuaban en Francia estaba plagado de dificultades y de peligros. Estos grupos organizados espontáneamente en los lugares de trabajo se limitaron durante 1940, 1941 y casi todo 1942 a acoger y ayudar a esconderse a los compatriotas que llegaban huidos de la zona de ocupación alemana.
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| Resistencia Francesa |
Muchos, antes de enrolarse en el trabajo forzado alemán, huían a esconderse en las montañas y los bosques. Así nació el maquis. Se albergaban en granjas, o en plena naturaleza. Pronto constituyeron grupos de cientos y miles de hombres. Los problemas de alimentación, alojamiento y vestido empezaron a agudizarse a pesar de la ayuda de las poblaciones rurales.
En el invierno de 1942-1943 la Resistencia empezó a organizarles como grupos de combate dotándoles de alimentos y armas. Las relaciones Resistencia-maquis se fueron estrechando con la finalidad de luchar contra los ocupantes.
Los maquisards venían a ser una copia de la «guerrilla» popular inventada por los españoles en 1808 para luchar contra Napoleón tras haber quedado derrotado el Ejército español. Los maquisards actuaban como combatientes militares sin uniforme, organizados con un jefe y sometidos a estricta disciplina.
Más bien todo lo contrario, a juzgar por el trato inhumano recibido a su llegado a tierra francesa, siendo confinados en campos de concentración en las playas de Argeles-sur-mer, St. Cyprien y Barcares, encerrados entre estacas y alambres de púas, donde el abrigo, los suministros y la asistencia médica eran prácticamente inexistentes – otros que se autoproclamaban socialistas se enfrentaban entre ellos para hacerse con los tesoros robados al Patrimonio Español y pegarse la gran vida en sus exilios dorados de México, París o Londres -, amén de la estricta disciplina militar o la prohibición de prensa de izquierda. Claro que, otros tuvieron menos suerte, como los identificados como «rojos peligrosos» – anarquistas, comunistas y socialistas – que fueron llevados a la fortaleza de COLLIOURE y al campo LE VERNET como presos bajo régimen de trabajo forzado. En realidad, aquellos campos de acogida franceses, aunque no eran lugares para el exterminio, en su mayoría no tenían diferencia alguna con los campos de concentración nazis, según testimonio de sus huéspedes supervivientes.
Tampoco se puede olvidar la presencia de los españoles de la Nueve que, a finales de agosto de 1944, y dentro de la división Leclers, participaron en el hecho de armas más simbólico de la lucha contra el ocupante, la liberación de París.
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| La Nueve en París |
Muchos exiliados, especialmente catalanes, se dispersaron por el Midi. Toulouse fue la segunda capital francesa del exilio español, con una fuerte presencia de la militancia socialista, comunista y anarquista; con la Librairie des Éditions Espagnoles, de Josep Salvador y Antonio Soriano; y con un gran número de publicaciones populares, muchas de ellas de signo anarquista.
En París es importante la actividad de la Unión de Intelectuales Españoles, que editó un longevo boletín. Francia fue, en algún momento de sus vidas, el destino de no pocos exiliados españoles, destacando escritores como Corpus Barga, Jesús Izacaray, Victoria Kent, Jose María Quiroga Pla, Jorge Semprún, Arturo Serrano Plaja... una lista en la que hay que incluir políticos como Manuel Azaña, Jose Antonio Aguirre, Julio Álvarez del Vayo, Diego Martínez Barrio, Santiago Carrillo, Santiago Casares Quiroga, Emilio Herrera, Francisco Largo Caballero, Juan Negrín, Manuel Portela Valladares, José Maldonado, Fernando Valera, Rodolfo Llopis, Federica Montseny o Josep Tarradellas, entre muchos otros.
Desde comienzos del siglo XX, la escuela de París contó entre sus integrantes con numerosos españoles, entre los que destacaría Picasso, llegado durante la primera década del mismo. En 1936, la mayoría de los artistas se movilizaron en pro del gobierno legítimo. En el París de posguerra, el núcleo de artistas españoles lo integraron, entre otros, Manuel Ángeles Ortiz, Xavier Badia Vilató, Antoni Calvé, Manuel Colmeiro, Óscar Domínguez, ApeHes Fenosa, J.Fin, Honorio García Condoy, José García Tella, Jacinto Latorre, Baltasar Lobo, Marino Otero,Joaquín Peinado, Eduardo Pisano o Hernando Viñes.
Tras la Liberación, los exiliados redoblaron sus esfuerzos en Francia en la defensa de la causa republicana. algunos de los artistas participaron en actividades colectivas republicanas importantes en París,Toulouse o Burdeos, así como la que tuvo lugar en la Praga de 1946. Dos de los escultores, Fenosa y Lobo, proyectaron sendos monumentos en homenaje a la contribución española a la Resistencia Francesa. El monumento de Lobo se encuentra en Annecy, junto a un poema de José Ángel Valiente dedicado a los resistentes españoles de la Alta Saboya, que jugaron un papel esencial en su liberación.
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BALTASAR LOBO “AUX ESPAGNOLS MORTS POUR LA LIBERTÉ” |
México como país de acogida. La figura de Lázaro Cárdenas
A finales de los años 1930 y principios de los 1940, miles de españoles optaron por huir debido a la violencia y la persecución que se vivía en España durante la Guerra Civil y el franquismo. De estos refugiados se estima que la inmigración de intelectuales o élite español se conformaba de aproximadamente un 25% del total (5,500 aproximadamente). A este fenómeno también se calificó como el exilio republicano español debido a que estaban vinculados al gobierno republicano derrotado.
Los Gobiernos de las Repúblicas mexicana y española habían preparado el asilo para un gran número de españoles, cuyo desembarco data del 13 de junio de 1939, fecha en que el barco Sinaia tocó tierra en Veracruz. Los barcos Mexique, Ipanema, Orinoco, Flandre o Nyassa también significan para muchos de ellos la salvación en su nuevo país de acogida: México.
Se destaca también que llegaron además obreros, campesinos, así como militares, marinos y pilotos, hombres de Estado, economistas y empresarios, todos ellos vinculados al Gobierno republicano derrotado en la guerra.
Los primeros exiliados españoles que llegaron lo hicieron durante la guerra. El primer planteamiento del gobierno mexicano fue crear la Casa de España, dirigida por Alfonso Reyes, en México para que los filósofos, arquitectos y médicos siguieran pensando y tuvieran trabajo. Los propios exiliados fundaron revistas como España Peregrina, las Españas, Litorial, Nuestra Música, Romance y Ultramar.
El 21 de Agosto de 1945 en la ciudad de México se constituye el Gobierno español en el exilio, presidido por José Giral tras la disolución de la Junta Española de Liberación (JEL), presidida por Diego Martínez Barrio, que había sido constituida en noviembre de 1943. Desde esa fecha hasta su disolución en 1977, existieron diez gobiernos republicanos hasta que el presidente de la República en el exilio, José Maldonado, aceptó la legalidad de las Elecciones de 1977 (las primeras desde la época de la II República) y acordó la disolución de las instituciones republicanas que seguían activas en el exilio.
Importantísima fue la actividad de los artistas exiliados en México. Entre ellos destacaron pintores como Manuela Ballester, José Bardasano, Josep Bartolí, Enrique Climent, Roberto Fernández Balbuena, Elvira Gascón, Ramón Gaya (que terminaría instalándose en Roma), Mary Martín, José Moreno Villa, Marta Palau, Miguel Prieto (que se convertiría en uno de los grandes renovadores del diseño gráfico mexicano), Josep Renau (que además de continuar con su pintura de caballete y sobre todo con su obra de cartelista, se aventuró en el terreno del mural, colaborando en este campo con Siqueiros), Juana Francisca Rubio, Antonio Rodríguez Luna, Arturo Souto o Maria Teresa Toral y escultores como Tonico Ballester.
En 1951 se celebró en México una muestra conjunta de artistas españoles y mexicanos, anunciada por un cartel de Renau.
A lo largo de cuatro décadas,México sería el país más solidario con los exiliados republicanos españoles. No mantuvo relaciones diplomáticas con la España de Franco,y siguió apoyando a las instituciones republicanas en el exilio.
La figura de Lázaro Cárdenas
El 21 de mayo de 1895, nace Lázaro Cárdenas del Río, general y estadista mexicano, Presidente de México de 1934 a 1940.
En 1951 se celebró en México una muestra conjunta de artistas españoles y mexicanos, anunciada por un cartel de Renau.
A lo largo de cuatro décadas,México sería el país más solidario con los exiliados republicanos españoles. No mantuvo relaciones diplomáticas con la España de Franco,y siguió apoyando a las instituciones republicanas en el exilio.
La figura de Lázaro Cárdenas
El 21 de mayo de 1895, nace Lázaro Cárdenas del Río, general y estadista mexicano, Presidente de México de 1934 a 1940.
Destacó por la reforma agraria, la creación de los ejidos, por la nacionalización de la industria petrolera, por brindar asilo político a los exiliados españoles durante la guerra civil y aportó también con la educación al crear el Instituto Politécnico Nacional IPN.
El gobierno de Lázaro Cárdenas y el pueblo de México apoyaron incondicionalmente a la II República española y a los pueblos antifascistas contra el ataque golpista de los fascismos europeos. Desde 1936, México envió alimentos,medicinas, ropa...armas y combatientes. 20 mil fusiles, 20 millones de balas y el 'Cuerpo de Voluntarios Benito Juárez García' (XV Brigada Internacional) que peleó en la defensa de Madrid, en el Jarama y hasta el Ebro. Desde 1937 a 1942 encontraron refugio y futuro en México 25.000 republicanos españoles, desde los 'niños de Morelia' (1937) a quienes arribaron en los barcos Sinaia (junio 1939), Ipanema y Mexique. Un profundo vínculo que une dos pueblos combativos, a los que solo separa un océano de agua..Nuestro México, generoso el general Lázaro Cárdenas, acoge a los repúblicanos antifascistas españoles y sus familias. Iniciaba la historia de quienes contribuyeron al desarrollo de las ciencias, la cultura, la razón y la lucha política a ambos lados del Atlántico. Seria de todo punto imposible entender el apoyo exterior a la lucha antifranquista y la recuperación de derechos democráticos en España, a la muerte de Franco, sin la enorme contribución de los combatientes republicanos españoles antifascistas transterrados, y la invaluable contribución hasta nuestros días a la transformación social de México..
ELOGIO DE LOS REPUBLICANOS VENCIDOS
«Estos que ves ahora deshechos, maltrechos, furiosos, aplanados, sin afeitar, sin lavar, cochinos, sucios, cansados, mordiéndose, hechos un asco, destrozados, son, sin embargo, no lo olvides nunca pase lo que pase, son lo mejor de España, los únicos que, de verdad, se han alzado, sin nada, con sus manos, contra el fascismo, contra los militares, contra los poderosos, por la sola justicia; cada uno a su modo, a su manera, como han podido, sin que les importara su comodidad, su familia, su dinero. Estos que ves, españoles rotos, derrotados, hacinados, heridos, soñolientos, medio muertos, esperanzados todavía en escapar, son, no lo olvides, lo mejor del mundo. No es hermoso. Pero es lo mejor del mundo. No lo olvides nunca, hijo, no lo olvides».
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| Lázaro Cárdenas |
ELOGIO DE LOS REPUBLICANOS VENCIDOS
«Estos que ves ahora deshechos, maltrechos, furiosos, aplanados, sin afeitar, sin lavar, cochinos, sucios, cansados, mordiéndose, hechos un asco, destrozados, son, sin embargo, no lo olvides nunca pase lo que pase, son lo mejor de España, los únicos que, de verdad, se han alzado, sin nada, con sus manos, contra el fascismo, contra los militares, contra los poderosos, por la sola justicia; cada uno a su modo, a su manera, como han podido, sin que les importara su comodidad, su familia, su dinero. Estos que ves, españoles rotos, derrotados, hacinados, heridos, soñolientos, medio muertos, esperanzados todavía en escapar, son, no lo olvides, lo mejor del mundo. No es hermoso. Pero es lo mejor del mundo. No lo olvides nunca, hijo, no lo olvides».
Max Aub Campo de los almendros 1968









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