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jueves, 24 de abril de 2025

REVOLUCIÓN CIENTÍFICA, CULTURA Y RELIGIÓN EN EL SIGLO XVII

La revolución científica

Se habla de revolución en el sentido de que los cambios del s. XVI y XVII (iniciados ya en el Renacimiento) significaron una forma radicalmente diferente de analizar la realidad material e interpretar el mundo, poniendo las bases para unos conocimientos que eran realmente ciencia, pues eran susceptibles de ser demostrados. Se trataba de cambios irreversibles, que han ido constituyendo la base de la ciencia y los conocimientos técnicos hasta la aparición de los nuevos planteamientos de Einstein en el s. XX. 

El cuestionamiento de la ciencia heredada de la Antigüedad se inició ya en el Renacimiento, e incluso antes, si bien no se trató sino de posturas aisladas, de escasa resonancia, frente a la aceptación general de las explicaciones clásicas en los terrenos de la física, la astronomía, las matemáticas o la medicina, que fueron los 4 en los que habría de iniciarse la nueva ciencia del siglo XVII. 



Los conocimientos heredados en astronomía, física y medicina

La base del conocimiento físico era Aristóteles, y la de la dinámica de los astros, Ptolomeo; complementarias entre sí y complementadas ambas por la teoría de los 4 elementos de Empédocles. 

En la Edad Media se sacralizaron las teorías aristotélicas, al hallar correspondencias en la Biblia. La Tierra era el centro del universo y en torno a ella giraban el sol y los planetas. Había dos mundos: el lunar, constituido por los planetas, que se movían en ondas circulares y compuestos de un elemento incorruptible (quinto elemento, quintaesencia o éter), y el sublunar, la Tierra, cuya característica permanente era el cambio y donde la materia se componía de los 4 elementos, que servían para explicar la física y la química. 

El movimiento del mundo sublunar era rectilíneo y se explicaba por la tendencia natural de cada elemento, según la teoría aristotélica de la causa final. Por ello la tierra, el más pesado, tendía a buscar el estado de reposo hacia el centro del universo, por encima el agua, mientras que la tendencia del aire y el fuego era alcanzar estado de reposo sobre los anteriores, todo ello en busca de un equilibrio en 4 esferas concéntricas. La realidad era una intensa mezcla de los 4 que servía para explicar todo. Esa tendencia natural hacia el reposo hacía que el movimiento sólo se pudiera explicar por una causa que lo provocase; cesada esta, cesaba el movimiento. La aceleración se explicaba porque a medida que se acercaba a su sitio natural el objeto sentía la cercanía de este. Era una explicación sencilla, 
incompatible con el avance científico, por lo que se buscarán explicaciones alternativas para las incongruencias. 

La química nunca formó parte de las disciplinas clásicas, ya que entraba en el campo de la alquimia, muy desarrollada en el mundo árabe y en la Edad Media, y muy mezclada con la astrología. 
En medicina apenas se había avanzado desde Galeno e Hipócrates y se continuaba aplicando la teoría de los humores, cuyo desequilibrio causaba la enfermedad. Así, el diagnóstico se basaba en la inspección de orina, sangre, esputos y excrementos, y los remedios buscaban restablecer el equilibrio de los humores con sangrías, dietas, purgas o el uso de drogas y preparados, indicando la astrología los mejores días y horas para los tratamientos. La cirugía era elemental y estaba separada de la medicina; la practicaba gente que, como los barberos, la había aprendido por la práctica, sin pasar por las universidades. 

En la interpretación del mundo y la naturaleza existían 3 importantes tradiciones intelectuales: 
  • EL ORGANICISMO: explicaba el universo por analogía con el mundo de los seres vivos. 
  • EL MAGICISMO: vinculado a las tradiciones pitagórica, neoplatónica, cabalística o hermética, entendía la naturaleza como una obra de arte cuyas claves misteriosas había que desentrañar a través de las matemáticas, vinculadas a los números claves y al esoterismo. 
  • EL MECANICISMO: consideraba que el universo funciona como un reloj cuya exactitud se regía por leyes matemáticas. 
Esta última sería la predominante entre los protagonistas de la revolución científica, pasando a la Ilustración y al mundo contemporáneo. 


Protagonistas y centros de la renovación científica 

La Revolución científica propició y fue estimulada por la creación de sociedades dedicadas a la ciencia y su divulgación, principalmente en las Provincias Unidas, Inglaterra, Francia e Italia, territorios en su mayoría libres del freno al pensamiento que suponía normalmente la Iglesia católica de la Contrarreforma. El crecimiento económico y la modernización de la estructura social, con el desarrollo de sectores burgueses y clases medias, fueron el mejor caldo de cultivo. Las universidades, ligadas al pensamiento escolástico, fueron también un freno más que un foco de divulgación científica, por lo que muchos de los protagonistas de la renovación científica desarrollaron su actividad fuera de ellas Algunas de las excepciones fueron Galileo, profesor en Pisa y Padua, o Newton, profesor del Trinity College de Cambridge desde 1669 a 1696. Las gentes dedicadas a la ciencia actuaron con menos individualismo que en el Renacimiento: se incrementaron los viajes y contactos entre los científicos, tanto epistolares como por medio de tertulias, entre las que destacó la que reunía el franciscano Marin Mersenne, quien, en su celda de París, realizó entre 1620 y 1648 una extraordinaria labor de relación entre los científicos y difusión de sus doctrinas. El francés o el inglés fueron sustituyendo poco a poco al latín en las publicaciones y en la correspondencia entre las gentes dedicadas a la ciencia.
 
Fueron de capital importancia los mecenas (Federico II de Dinamarca, los emperadores, el duque de Toscana…) y los viajes y contactos entre científicos, especialmente en las mencionadas academias y sociedades científicas. De especial relevancia fue la Royal Society londinense (1660-62), de carácter privado y en la que participaron la mayoría de los científicos ingleses. En Francia, Colbert creó la Académie Royale des Sciences (1666), con financiación asegurada, pero con menor libertad de actuación que la inglesa. 

En la segunda mitad del s. XVII aumentó el número de traducciones de obras científicas (la divulgación era uno de los principales objetivos) y se comenzaron a aplicar las novedades a la técnica. En realidad, la revolución científica se basaba en toda una serie de instrumentos como los diversos telescopios, el barómetro, el microscopio o el termómetro, inventados y perfeccionados en el siglo XVII. Gran importancia tuvieron las mejoras del reloj en las Provincias Unidas o los avances en el trabajo del vidrio en Italia y en las Provincias Unidas. 

Los inicios del empirismo. Galileo y Bacon

Ticho Brahe (1546-1601) 

Danés, uno de los primeros renovadores en astronomía, mejoró los instrumentos de observación (cuadrantes, sextantes, teodolitos, etc.), con ayuda de las matemáticas. El resultado de sus observaciones son las Tabulae Rudolphinae (1627) obra póstuma completada por su discípulo Kepler, a quien permitirían perfeccionar la descripción copernicana del mundo de los astros desde una concepción geométrica. 
Ticho Brahe (1546-1601) 

Johannes Kepler (1571-1630) 

Luterano alemán, desarrolló su actividad en Graz y Praga, donde sustituyó a Brahe, como matemático de Rodolfo II. Buscando la razón del universo basada en los números clave pitagóricos, publicó Astronomia Nova en 1609, el segundo gran libro de astronomía moderna tras el de Copérnico, con conclusiones acertadas a través de la matematización de gran cantidad de datos suyos y de Brahe. Pese a su creencia en la astrología, fue el iniciador de la astronomía moderna. Entre todas sus teorías y modelos destacan sus leyes sobre el movimiento de los planetas (órbitas elípticas), la culminación de la teoría heliocéntrica y la eliminación de la división aristotélica entre mundo lunar y sublunar, demostrando que la física era la misma para la tierra y los cielos. Al afirmar que los planetas eran inertes con movimientos que responden a causas físicas acabó con la creencia en un movimiento natural intrínseco a ellos y puso las bases del que sería el gran objetivo de astrónomos y físicos: la dinámica o estudio del movimiento. 
Johannes Kepler (1571-1630) 

Trató de aportar una base física al heliocentrismo, para lo que perfeccionó el telescopio astronómico, descubriendo los satélites de Júpiter y observando las fases de la Luna, Venus y Marte o las manchas solares. En 1632 publicó su obra principal, Dialogo sopra i due massimi sistema del mondo, en la que trataba los sistemas de Ptolomeo y Copérnico. Mecanicista, aportó leyes explicativas al movimiento de los cuerpos celestes y terrestres, formulando las leyes del péndulo, de caída libre de los cuerpos con un movimiento uniformemente acelerado o de trayectoria de proyectiles. 

Su mayor aportación fue proponer un nuevo método científico. En Il Saggiatore (1623) enunció una naturaleza escrita en lenguaje matemático (aunque alejándose de la tradición magicista y el misterio), identificando la única vía posible para el conocimiento científico. 

Su primera gran aportación metodológica de la nueva ciencia fue la defensa de que en la observación de la naturaleza había que buscar las magnitudes susceptibles de ser cuantificadas (medida, peso, forma, movimiento, etc.), desdeñando percepciones como color, sabor, tacto… Rechazaba así la idea aristotélica de la imposibilidad de tratar de explicar la naturaleza con formulaciones abstractas, defendiendo en cambio el acuerdo entre pensamiento y realidad, afirmando que el resultado cognoscitivo alcanzado por la mente tiene el mismo carácter de necesario que en la naturaleza. Defendía la autonomía de razón y ciencia, sin que la naturaleza pudiera ponerles obstáculos. 

Los dos pasos para llegar al conocimiento son la experiencia sensata, (observación de un fenómeno, extrayendo los elementos cuantitativos que permitan realizar una hipótesis explicativa, correcta o no) y la demostración necesaria (comprobación de dicha hipótesis forzando la naturaleza a través del experimento, que constituye el intermedio entre naturaleza y razón). El método combina inducción y deducción y permite pasar de la observación de la realidad concreta a una explicación expresada en leyes matemáticas, cuya certeza vendrá avalada por la posibilidad de repetir el experimento indefinidamente. Puso así las bases del empirismo; para Galileo el objeto de la ciencia era la materia y no la generalización de la forma aristotélica. 

Galileo tuvo problemas con la Iglesia, que en 1616 ya había condenado el heliocentrismo; pero siguió investigando y finalmente en 1633 fue condenado a confinamiento perpetuo y obligado a retractarse.

Galileo Galilei 

Francis Bacon (1561-1626) 

Más filósofo que científico, aunque contribuyó al método empírico iniciado por Galileo. Se planteó cómo saber que un conocimiento es verdadero y en Novum Organum (1620) señaló la necesidad para ello de eliminar prejuicios y actitudes preconcebidas (ídolos), para, a continuación, llevar a cabo observaciones críticas sobre las que elaborar explicaciones que permitan llegar a conclusiones generales o leyes, mediante la experimentación. Es un método inductivo, de lo particular a lo general, que introduce como prueba la experimentación. Un solo caso negativo bastaría para anular la hipótesis. Bacon preconizaba la creación de una comunidad científica organizada, creándose la Royal Society tras su muerte. Su creencia en el progreso indefinido de las ciencias, cuyo objetivo debe ser el 
dominio de la naturaleza y la mejora de la vida del hombre, lo convierte en un precursor de la Ilustración. 
Francis Bacon

Pierre Gassendi (1592-1655) 

Sacerdote, filósofo, matemático y astrónomo francés, principal pensador materialista. Defensor del atomismo y el sensualismo de Demócrito y Epicuro (a los que supo incorporar los avances científicos), así como del método experimental de Galileo. Sus átomos eran partículas con masa, dotadas de inercia, que se movían en el vacío, aportando una explicación más convincente que el universo de Descartes.

Pierre Gassendi

Descartes y el racionalismo 

Junto a la corriente de renovación científica empirista de Galileo, centrada en la materia y lo cuantitativo, surge la racionalista de Descartes que, usando también las matemáticas, no renuncia a la búsqueda del ser y su esencia a partir de la observación de la naturaleza y conserva la pretensión de construir una ciencia tanto física como metafísica. Para los empiristas la función de las matemáticas es hallar las leyes de la naturaleza a partir de las percepciones sensoriales, mientras para los racionalistas es asegurar la exactitud de los procesos lógicos de su filosofía partiendo de la razón. 


Consiguió construir un sistema científico universal basado en la razón. A mediados del s. XVII el racionalismo mecanicista cartesiano se impuso como la gran aportación de la nueva ciencia. 

En Discurso del método (1637), su gran obra, expresa su duda sobre la realidad del mundo exterior, que podría ser una ilusión de los sentidos → duda metódica, forma de buscar los fundamentos del pensamiento y la ciencia. El punto de partida es una intuición (“cogito, ergo sum”) que le permite llegar a una evidencia clara y distinta desde la que iniciar el conocimiento del mundo exterior, en el que los sucesivos eslabones del conocimiento han de tener siempre el mismo grado de evidencia. Así, introduce la metafísica al basarse en la mente para explicar la realidad, con las matemáticas como modelo, cuya verdad se basa en la razón (autónoma y criterio seguro de verdad) y no en la experiencia. 

Aportó el método analítico, consistente en dividir un todo, descomponiéndolo en el mayor número de partes posibles, para observar causas, naturaleza y efectos y proceder a su comprensión y rearticulación. De lo general a lo particular en dos fases: el análisis y la síntesis. Propone cuatro pasos metodológicos: 
  • No dar como cierta cualquier cosa que no sea evidente. 
  • Dividir cada una de las dificultades a examinar en tantas partes como sea posible.
  • Realizar las reflexiones por orden, comenzando por los objetos más sencillos de comprender para ascender gradualmente a los más complejos. 
  • Hacer recuentos tan completos y revisiones tan amplias como para estar seguros de no omitir nada. 
Las ideas innatas, presentes en el alma, nos hacen ver tres sustancias; una infinita, Dios, y dos finitas, espíritu (cuyo atributo es la conciencia), y materia (cuyo atributo es la extensión). El universo es una máquina perfecta creada por Dios, que dictó sus leyes físicas (necesarias) y le confirió el movimiento, que se conserva eternamente. 

Su mecánica desarrollará el conocimiento del mundo por medio de un método que combina intuición y deducción, dando a la experimentación un simple valor auxiliar; un sistema encadenado que lo explica todo, pero que queda lastrado por su rigidez, ya que el fallo de un eslabón puede arruinar el conjunto. El racionalismo cartesiano logra un sistema explicativo sobre el hombre y el mundo que superó la escolástica medieval, aunque la Iglesia consideró que la mecánica cartesiana se acercaba al ateísmo, y su obra fue incluida en el índice de libros prohibidos en 1663.

Descartes

Blaise Pascal (1632–62)

Seguidor de Descartes, consideró que el universo del racionalismo cartesiano era tan perfecto que podía prescindir de Dios y rechazaba entender a Dios y la religión por la razón, defendiendo la existencia de verdades del corazón. 

El racionalismo se expandió durante la 2ª mitad del XVII, aunque se dieron desviaciones de algunos autores hacia posturas sensualistas, al considerar que las ideas innatas eran producto de las sensaciones. Las tres principales figuras racionalistas de esos años fueron Nicolas Malebranche, Baruch Spinoza y Gottfried Leibniz. 
Pascal


Newton y la consolidación de la nueva ciencia 

Frente a la expansión del racionalismo y su método inductivo, el empirismo resurge a finales del XVII, especialmente con Newton, creador de la física moderna, quien sintetizaría los avances precedentes de la física y la astronomía, tanto de las investigaciones empíricas como de las racionalistas. 


Intentaba conciliar su visión del mundo físico y sus creencias religiosas. Pese al rigor de sus planteamientos científicos, no siempre fue capaz de separarlos de la religión y la metafísica, hacia la que se desliza al afirmar el carácter absoluto del tiempo, el espacio y el movimiento (los tres habrían sido creados por un ser todopoderoso), hipótesis no demostrables, lo que contradecía su método científico. Para Newton las leyes físicas no eran necesarias, como afirmaba Descartes. 

Sus aportaciones son numerosas y en múltiples campos: desarrolló el cálculo infinitesimal, formuló el concepto de masa, enunció con claridad el concepto de inercia, creó instrumentos técnicos como el primer telescopio reflector y consagró el método empírico como el único que permitía llegar a la verdad científica. Pero fue en Philisophae naturalis Principia Mathematica (1686), donde realizó su principal aportación al establecer las leyes fundamentales del movimiento, formulando la ley de gravitación universal: “todos los cuerpos se atraen en razón directa de sus masas y en razón inversa del cuadrado de sus distancias”. 
Newton


John Locke (1632–1704)
 
Influyó en la consolidación del método empírico. En An Essay Concerning Human Understanding (1689), base del empirismo, rechazaba la existencia de las ideas innatas de Descartes, afirmando que todo conocimiento procede de la experiencia derivada de la percepción sensorial. Propuso un sistema inductivo que pasa de ideas simples a generales y rechazó las especulaciones abstractas, tratando así de sumar la filosofía al avance de las ciencias y poniendo las bases de la filosofía pragmática de la Ilustración. 

La física newtoniana acabó por imponerse, estableciendo definitivamente la visión dinámica del universo, en lugar de la estática de los antiguos. Con su aportación, el universo se hacía comprensible y previsible. El racionalismo quedó relegado a la filosofía, de la que la ciencia se va apartando. El método experimental se impone a los sistemas deductivos, el dogmatismo y el principio de autoridad, si bien Newton adopta partes esenciales del método cartesiano, estableciendo las bases del método hipotético-deductivo, que combina experimentación con procedimientos inductivos y deductivos (propios de operaciones mentales). El avance de la ciencia sobre bases seguras iniciaba una progresiva especialización en el conocimiento, ya que los avances continuos hacían cada vez más difícil abarcar más de un campo. 
Locke
Avances en distintos campos del saber 
  • EVANGELISTA TORRICELLI (1608-47): discípulo de Galileo, continúa sus trabajos en la trayectoria de los proyectiles y estudió la mecánica de fluidos. Inventó el barómetro en 1643, gracias a lo cual demostró la existencia del vacío y la presión atmosférica. 
  • CHRISTIAN HUYGENS (1629-95): estudió el cálculo de probabilidades y estableció las bases para el desarrollo del cronómetro. Estudió el anillo de Saturno y la rotación de Marte. 
  • GIOVANI DOMENICO CASSINI (1625-1712): publicó diversos trabajos sobre Venus, Marte y Júpiter, calculó la distancia Tierra-Sol y descubrió varios satélites de Saturno. 
  • ROBERT HOOKE (1635-1703): miembro destacado de la Royal Society. Trabajó sobre la presión de los gases, el vacío o la elasticidad de los cuerpos (ley de Hooke). Planteó una primera versión de la gravitación universal, que Newton desarrollaría.
OTROS EJEMPLOS: 
  • Robert Boyle y Edme Mariotte estudiaron la compresión de los gases, llegando cada uno por su cuenta a la ley que lleva su nombre. 
  • Avances en matemáticas por parte de Napier, Fermat, Pascal, Descartes o Desargues (logaritmos, álgebra, geometría, análisis infinitesimal…).
  • William Harvey completó el análisis de la circulación sanguínea. 
  • Ole Romer midió la velocidad de la luz. 
La cultura del barroco 

El concepto de Barroco 

El término “Barroco” fue acuñado en el s. XVIII para definir de forma un tanto despectiva las tendencias artísticas dominantes del periodo anterior, pasando a definir más adelante en su sentido más amplio la cultura específica de una época que va de 1580 hasta bien entrado el s. XVIII, con su fase culminante entre 1600 y 1680, coincidiendo con la crisis del s. XVII. Ello no excluye que haya ejemplos que trasciendan estos límites, como Calderón en España o Fenelon en Francia, ni que los elementos expresivos barrocos se prolonguen durante buena parte del s. XVIII o incluso que evolucione en otros estilos como el Rococó, pero ya en un contexto histórico muy distinto. 

Surge esencialmente en Italia y se constituye como forma de expresión dominante en Europa y parte de sus colonias. Su mayor intensidad se da en los países de la Europa monárquico-absolutista, eclesiástica, señorial y campesina, especialmente Italia y España; hay posiciones intermedias como los territorios de los Habsburgo o Francia. 

Constituye la respuesta cultural desplegada por un poder que se siente amenazado desde los múltiples frentes de la crisis. No es pues, una cultura espontánea y popular, sino claramente inducida desde el poder. Los caracteres sociales del Barroco serían los de una cultura dirigida, masiva, urbana y conservadora. Se le asocian tres vinculaciones esenciales: 
  • LA CONTRARREFORMA CATÓLICA: Es evidente su origen y máximo esplendor en Roma, así como su desarrollo esencialmente en el ámbito católico frente a la escasa incidencia en terreno protestante. El Concilio de Trento no sólo definió el dogma católico, sino todo el conjunto de la religiosidad, imponiendo cánones artísticos como forma de comunicación ante unos fieles mayoritariamente analfabetos. Para oponerse a la doctrina protestante proliferaron las imágenes de vírgenes, santos y mártires, prohibiéndose las escenas paganas y las imágenes impúdicas. Todo ello explica la sustitución de las formas clásicas y reposadas —humanizadas— del Renacimiento por otras en agitado movimiento; el abandono de la belleza serena de inspiración neoplatónica por la necesidad de representar una religión basada en el esfuerzo del hombre por lograr la salvación; una idea agónica que se plasma artísticamente en la obsesión por el movimiento, la ruptura de las formas en la búsqueda de los contrastes. 
  • AUGE DEL MUNDO CORTESANO: La cultura cortesana imperante también necesitaba transmitir una serie de valores a través del espectáculo: potencia política y social, esplendor, identificación con la Iglesia (recurso a las mismas formas artísticas), necesidad de sumisión de los vasallos y grupos sociales inferiores, etc. 
  • UN PERÍODO DE CRISIS: el Barroco no puede entenderse sin las diversas crisis del s. XVII, como respuesta a una época atormentada. No solo la recesión y las dificultades económicas, sino también las grandes guerras o las revueltas, sublevaciones y guerras civiles.


Características de la cultura barroca 

Frente a la armonía precedente, el mundo está ahora dominado por el pesimismo, la incerteza, la angustia, el desengaño, la contradicción y la tensión entre fuerzas opuestas, aunque complementarias: bien-mal,razón-instinto, materia-espíritu, realidad-apariencia, luz-sombra… Ello se refleja en la temática y forma literaria (moralizante), y en general, en la exaltación de lo excesivo, lo patético y lo irracional. 

Nos encontramos ante una cultura urbana. Ahora se produce por primera vez una cultura vulgar para las masas anónimas, como lo prueban los miles de comedias de consumo o el inicio de la producción en serie de objetos de arte. En este sentido la urbe es el marco privilegiado como gran concentración de artistas y poderosos amantes de la ostentación. 


Hay un Barroco brillante y triunfante, especialmente reflejado en la Iglesia romana: el de los triunfos de la fe, el de Bernini y Borromini. Sin embargo, la barroca no es exclusivamente una cultura eclesiástica o religiosa, sino que continúa y acentúa la secularización iniciada por el Renacimiento. También hay un Barroco negro y pesimista, el de Caravaggio y Ribera, bien como expresión de un poder que busca deliberadamente difundir sentimientos de violencia o infundir tanta admiración como temor entre la masa, bien como una de las escasas manifestaciones de escape o protesta individual. 

La religión, la cultura y la posición social se demostraban en la vida cotidiana de unas ciudades que contaban con un centenar de días feriados; la celebración siempre incluía una ceremonia litúrgica que recordaba el maridaje entre el Trono y el Altar y en el que cada individuo ocupaba el lugar que le correspondía por su categoría. Foco en las ceremonias religiosas (Corpus Christi, autos sacramentales). 

La visión crítica propia del Barroco y el desengaño del mundo provocan y explican reacciones diversas, desde el hedonismo y epicureísmo, al escepticismo de los libertinos, o el refugio religioso o místico. Tal vez la salida más interesante fuera el recurso a la moral estoica iniciado en los años del cambio de siglo y que alcanzó un gran desarrollo entre las élites europeas por su atractivo para sobrellevar tiempos difíciles. Basada en Séneca y en las obras de autores contemporáneos como Justo Lipsio, la ética estoica proponía el repliegue interior y una orgullosa reivindicación del yo frente a la maldad del mundo. Algunos aspectos, como su capacidad para adaptarse a cualquier ambiente religioso, situándose por encima de las diferencias confesionales, o la concepción del poder como una realidad siempre externa y extraña al individuo, hacen del estoicismo uno de los pilares de la modernidad. 


El arte barroco 

Tremendamente teatral, especialmente la arquitectura civil y religiosa, donde prima la apariencia sobre los elementos constructivos: formas en agitado movimiento, abandono de la belleza serena, obsesión por el movimiento, ruptura de formas y la búsqueda de los contrastes. Abunda la decoración fastuosa y detallista, curvas, contracurvas, columnas salomónicas, fachadas ondulantes y salientes, juegos de luces y sombras, trampantojos. 

El mejor ejemplo se halla en los templos, que debían transmitir a los fieles los conocimientos esenciales del dogma y nada mejor para ello que impresionar los sentidos y emocionar con imágenes impactantes, donde transmitir la potencia y el triunfo de la Iglesia sobre la herejía. Grandes ejemplos se hallan en la basílica y la plaza de San Pedro en Roma, donde el papado inicia un urbanismo esplendoroso. También la pintura (retablos, bodegones, Caravaggio) y la escultura (Bernini) se enmarcan en estas características visuales. En el arte civil se plasma la suntuosidad de la sociedad cortesana, encabezada por los monarcas: palacios y villas con parques, jardines, grutas artificiales y fuentes, fastuosas ceremonias y celebraciones. 

Las formas artísticas debían evidenciar la ideología de los grupos de poder, conscientes de la capacidad de la obra artística para impactar y "convencer" mediante imágenes. Las artes plásticas fueron un instrumento de las élites para subyugar a las masas con su impacto visual. No se puede explicar sociológicamente el arte barroco sino a partir de tres elementos esenciales: la lucha confesional entre católicos y reformados, el absolutismo monárquico y la sensibilidad de los distintos y opuestos grupos sociales que producían y recibían los mensajes artísticos. Los Estados se llenaron de construcciones oficiales que mostraban al pueblo su poder. 

Modelos europeos 
  • En la ARQUITECTURA religiosa el modelo específico fue la iglesia jesuítica del Gesú de Vignola. Hay que destacar las obras romanas de Bernini y Borromini, que dan muestra del patronato de la Iglesia, que en España financiaba a Alonso Cano. En Francia, paradigma de la monarquía absoluta, Luis XIV impuso el estilo clasicista, plasmado en los palacios de Versalles y el Louvre, sin el rebuscamiento barroco, aunque en el interior la decoración asumía toda su potencia visual. 
  • En PINTURA, la Monarquía Hispánica dio figuras geniales que reflejaban la religiosidad que impregnaba la vida cotidiana; el tenebrismo de José Ribera, el realismo del mundo monástico pintado por Zurbarán, el colorismo preciosista de las vírgenes de Murillo, hasta la figura de Velázquez, quizá el mejor retratista de la época y pintor de Felipe IV. En Italia Carracci y Caravaggio pintaron fundamentalmente para la Iglesia y los cardenales, mientras que en Flandes destacó Rubens, en Inglaterra Van Dyck, en los Países Bajos Rembrandt, Vermeer y Van Dyck, y en Francia (donde la huella del Barroco fue escasa) Poussin y Claudio de Lorena. 
  • La ESCULTURA hispana está llena de retablos policromados e imágenes de vestir, destacando los talleres de Gregorio Fernández, Martínez Montañés, Pedro de Mena y Alonso Cano. 
  •  La OBRA LITERARIA fue un artificio de las minorías para convencer intelectualmente a otras minorías. La obsesión didáctica en lo político y social de la obra escrita se evidencia en Quevedo, cuya obra refleja el desencanto espiritual, la violencia vital y lo grotesco de la actuación social. La poesía barroca se divide entre el Culteranismo de Luis de Góngora frente al Concepcionismo de Quevedo. La literatura profundizó en la novela picaresca con Mateo Alemán y Quevedo, culminando en el genial Miguel de Cervantes y el Quijote. 
  • El TEATRO se constituyó en el gran instrumento de dicha didaxis político-social. Los ejemplos máximos serían Lope de Vega, quien perfeccionó la "nueva comedia española", y Calderón de la Barca, donde la supeditación total al designio supremo, el honor personal y la sumisión al rey manifiestan una ética social basada en el honor del hacendado labriego. Los autos sacramentales eran dramas religiosos que se utilizaban para inculcar valores espirituales. Una de las grandes aportaciones del Barroco fue la ÓPERA, mezcla de música y teatro que se inicia en Italia con el Orfeo de Monteverdi. 
El arte reformado producía una arquitectura simple y estática, desprovista de ornato y de imágenes, y una pintura interiorista y profesional. La simplicidad de líneas y la ausencia de iconografía de las iglesias reformadas, orientadas a la palabra, la música y el canto, era un poco propicias a las complicaciones artísticas. 

La sociedad barroca 

El s. XVII se presenta como un siglo crítico, lleno de problemas vitales, económicos, políticos, sociales e ideológicos. 

La "Trilogía Moderna" (hambre-peste-guerra) asoló con frecuencia y violencia a la sociedad europea de esta centuria, por lo que se hacía imprescindible contar con alguna esperanza, algo que sólo podía proporcionar la religiosidad, mucho más sentida que pensada. Los distintos estamentos y grupos sociales gestaron formas diferentes para manifestar sus esperanzas, terrores y anhelos. Hay también recursos de tipo pagano (hedonismo, epicureísmo, escepticismo y, especialmente, el estoicismo, muy popular entre las élites). 


La pequeña nobleza y la burguesía ligaron su existencia como grupo social a la política de las monarquías absolutistas, desarrollando nuevos saberes filosóficos y jurídicos. En el Barroco se iba a profundizar en la esencia del pensamiento, en la epistemología y en el método, desligando estos procesos de unos designios divinos. 

La Iglesia católica intentaba desterrar las prácticas más desgarradas de religiosidad popular, dotando a los sacerdotes de un mayor conocimiento dogmático y disciplinario. En cada una de las cúpulas jerárquicas de las dos creencias en lucha (católicos y reformados) se enfrentaban unas concepciones laxistas, basadas en la misericordia de un paternal Dios-amor, contra las opciones que exigían la más rígida observancia fundada en un terrible Dios￾justicia. Y aunque ambos credos sufrían los mismos problemas internos, no se acabaron las luchas confesionales, por lo que cada iglesia se dotó de instituciones y buscó a las personas más idóneas para rebatir los argumentos del contrario. 

La nobleza y el clero tenían un interés común en cimentar su rango y su estatus, al mismo tiempo que luchaban entre ellos por conseguir y mantener la posición más elevada dentro de la pirámide social. Entre estas minorías rectoras se manifestaron dos tendencias opuestas: los que buscaban nuevas respuestas a la insatisfacción intelectual y quienes pensaban que sólo en la tradición y en la seguridad del dogma religioso radicaba la fuerza del sistema social privilegiado. La precariedad de la vida de los grupos populares también se manifestó en dos direcciones distintas. La mayoría de la población asumió con fatalismo sus inciertas condiciones de vida; por otro lado, nunca faltaron los motines y las rebeliones masivas, en general dirigidos por elementos no populares. En ocasiones reaparecieron las ideas milenaristas anarquizantes y utópicamente esperanzadoras. La religiosidad siempre estaba presente en la mentalidad colectiva y en las preocupaciones diarias; de ahí que se produjeran en la misma época las persecuciones más salvajes contra la brujería y las manifestaciones de fervor popular llenas de mortificación y gusto por lo macabro. Un Auto de Fe inquisitorial, la decapitación pública de un criminal o los excesos del carnaval eran actos sociales. 


Respecto al sistema educativo, todo estaba supeditado a las ideas, los intereses y el poder relativo de cada uno de los grupos sociales; los diferentes niveles y grados de conocimiento eran una fuente de prestigio social y de acceso a una determinada cuota de poder. El pueblo se contentaba con unos rudimentos de doctrina cristiana y el conocimiento pragmático de las técnicas artesanales para los varones y las habilidades precisas para el gobierno de la casa en el caso de las niñas. La lectura, escritura y las 4 reglas aritméticas básicas implicaban cierta preeminencia dentro del grupo popular. Este nivel inferior de enseñanza estaba a cargo de los maestros de primeras letras, mientras que las destrezas profesionales las transmitían los maestros gremiales. La pequeña burguesía tenía acceso a un grado de conocimiento bastante superior, impartido por preceptores privados y las cátedras de latinidad. 

Esta "enseñanza media" les suministraba toda la instrucción necesaria para sus negocios y, a veces, de la preparación imprescindible para acceder a los estudios universitarios. Se ha dicho que la Ciencia Moderna nació al margen de y en ocasiones enfrentada a la Universidad. Pero hay que distinguir entre "conocimiento", que sólo podía ser adquirido dentro del ámbito universitario, e "innovación", que se tenía que realizar fuera del entorno académico oficial. 


El Clasicismo y la querella entre antiguos y modernos 

El Clasicismo es el estilo francés que florece entre 1660-85, caracterizado por el culto a la Antigüedad, el imperio de las normas, las líneas rectas y los volúmenes definidos, aunque incorpora también elementos del Barroco. Fue impulsado por Luis XIV y su corte, a cuyo servicio se ponen las artes y la cultura en aras de la afirmación de la Francia de su reinado. El palacio de Versalles o la Iglesia de los Inválidos son sus principales ejemplos, pero su máximo esplendor se alcanza en la literatura, especialmente el teatro (Corneille, Racine, Molière), junto con otros autores como La Fontaine o Perrault. Defiende el ideal del hombre honesto, que opone a la moral caballeresca valores como la mesura, la razón y el autodominio. 

Precisamente la Francia de Luis XIV, especialmente a partir de 1687, fue el epicentro de la llamada querella entre antiguos y modernos, alrededor de las fuentes y modelos culturales, artísticos y humanos. ¿Era superior la Antigüedad redescubierta en el Renacimiento, o el mundo actual con sus avances en todos los campos? El enfrentamiento, que dio lugar a numerosos escritos y tratados, traslucía también posturas contrapuestas en cuanto a la libertad creadora y la búsqueda de la verdad y la belleza. 
  • “ANTIGUOS”: Montaigne, Racine, La Fontaine, Boileau, Boccalini, Tassoni, Swift, Rousseau. 
  • “MODERNOS”: Perrault, Fontenelle, Lancellotti.
En esta época destacaron también algunos autores considerados como precedentes de la Ilustración por su actitud crítica y afán divulgativo: Pierre Bayle, Bernard le Bouyer de Fontenelle, Jean Leclerc, Henri Basnage de Beauval. Y fuera de Francia, Spinoza, Locke, Newton, Leibniz o Pufendorf. 

Versalles
La religión en el Barroco 

El mundo católico avanzará hacia la imposición de la Contrarreforma. Será en este siglo cuando, siguiendo los acuerdos del Concilio de Trento, se comiencen a notar los resultados de las iniciativas destinadas a difundir y consolidar la Reforma católica. La Iglesia cuenta ya con un cuerpo de doctrina definido y articulado que le permite hacer frente a las doctrinas protestantes. Su estructura jurídica e institucional está fuertemente jerarquizada, con el Papa a la cabeza, y lo suficientemente organizada como para garantizar una mejor atención pastoral. 

La religión es motivo de diversos conflictos en este siglo: 
  • Convivencia de las religiones salidas de la reforma, especialmente difícil en Alemania → Guerra de los Treinta Años. En Francia, la solución del relativamente tolerante Edicto de Nantes irá evolucionando a una imposición católica hasta concluir con la expulsión de los Hugonotes en 1685. En España, se expulsa definitivamente a los moriscos en 1609. 
  • Querellas doctrinales entre rigorismo y laxismo. 
  • Se agudizan las tensiones Iglesia-Estado; el regalismo (deseo del príncipe de gobernar la Iglesia de su reino sin injerencias exteriores) había sido ya motivo de la separación de la Iglesia de Inglaterra respecto de Roma y ahora volverá a manifestarse sobre todo en Francia, donde se conocerá como galicanismo. 
  • Disputas teológicas en torno al problema de la Gracia. 

La aplicación de las reformas religiosas 

Los países pioneros en la imposición de la Reforma habían sido España y buena parte de Italia en la segunda mitad del s. XVI. En Francia, Alemania, Países Bajos, Bohemia y Polonia no se realizó hasta el s. XVII, con Francia ahora a la cabeza. 

En el s. XVII continúa la rigidez combativa de la Contrarreforma, que va debilitándose hacia final de siglo, con el inicio, lento y localizado, de la descristianización. Se da una evidente renovación en la Iglesia católica, pero al mismo tiempo se establecen nuevos límites a su influencia. En el protestantismo se inicia un proceso de división interna, sobre todo en el mundo luterano y en Inglaterra. 

Una de las finalidades básicas del Concilio de Trento era la recristianización mediante la fijación del Corpus doctrinal, que una vez elaborado había que desarrollar y explicar, lo que requirió un intenso trabajo en la formación del clero y de los miembros de las órdenes religiosas y la catequización de las masas urbanas y rurales. Tras el concilio y durante todo el siglo se insistió en el primado del Papa, en la mejora del funcionamiento de las autoridades curiales, territoriales y de las órdenes religiosas. Esta acentuación del poder universal del pontífice tenía como finalidad el establecimiento definitivo de su autoridad dentro de la propia Iglesia. Frente al sacerdocio universal protestante, se reforzó el peso de la jerarquía y se configuró la Iglesia con un carácter más clerical. 

El mapa religioso no cambió con respecto al siglo anterior. Las zonas de influencia se mantuvieron estables, a excepción de hechos como la expulsión de los hugonotes de Francia (1685). 

Este siglo fue una época dorada para las ediciones religiosas: vidas de santos, sermones, textos litúrgicos, meditaciones místicas, etc., al tiempo que se revitalizaban en las universidades los estudios de teología y derecho canónico. Aumentó la importancia del sermón a cargo de predicadores populares y el confesionario. 

En el aspecto disciplinario hubo una reorganización claramente jerarquizada de la iglesia y una intensa labor de reforma de los eclesiásticos que encontró resistencias de todo tipo, sobre todo, en las noblezas que tenían algún miembro en los obispados y no querían perder privilegios y eran reacios a vivir en las diócesis y a cumplir sus obligaciones pastorales, y también monarcas y gobernantes temerosos del incremento del poder de Roma. Pero poco a poco había un clero mejor formado, y una actuación muy intensa del clero regular: los jesuitas, la orden más dinámica surgida de la Reforma, con una gran actividad de la enseñanza; o los capuchinos, predicadores muy activos en el cuidado de apestosos e incurables. Entre las órdenes femeninas se extendieron las carmelitas descalzas fundadas por Teresa de Jesús en el siglo anterior y las ursulinas dedicadas a la enseñanza de niñas. La enseñanza y la asistencia fueron los dos capítulos esenciales de las nuevas órdenes, destacando las Escuelas Pías, la Compañía de María, etc. Los fundadores de nuevas órdenes, habitualmente canonizados, se convertirían en el modelo de santidad. Pero el espíritu renovador también afectó a las órdenes antiguas, como los benedictinos.
 

Tanto católicos como las protestantes hicieron un considerable esfuerzo por extender entre las masas la instrucción y la práctica religiosa. Para la Iglesia católica el centro de actuación fue la parroquia, donde entre otras medidas se impuso un gran control en la práctica de confesar y comulgar por Pascua Florida. Las misiones periódicas dirigidas a las clases populares y al mundo rural creaban unos días de exaltación religiosa con sermones, escenificaciones de la Biblia y de vidas de santos, comulgaciones masivas, etc. Destacó el papel de jesuitas y capuchinos y del arte barroco a configurar la piedad barroca (templos, esculturas, retablos, autos sacramentales…). También las cofradías contribuyeron a la intensificación de la vida religiosa católica, destacando en Francia la Compagnie du Saint￾Sacrement, que se convirtió en una poderosa organización política y social. 

Entre los protestantes, la parroquia o iglesia fue también el centro de la vida comunitaria con sermones, salmos, la obligatoriedad de asistir a misa respaldada por sanciones, amonestaciones públicas e incluso tribunales eclesiásticos que castigaban otros comportamientos como la inmoralidad o la herejía. Los más estrictos eran los calvinistas y los puritanos. 

Pese a esta amplia labor adoctrinadora y de control subsistían restos de paganismo: supersticiones, exorcismos, rituales propiciatorios, brujería. Esta última fue muy perseguida entre 1580-1650, especialmente por los protestantes, estimándose más de 60.000 víctimas quemadas en la hoguera, sobre todo en Suiza, Países Bajos, y Francia. 

Divisiones en el protestantismo 

El gran problema del luteranismo era hacer frente a las divisiones internas surgidas ya a la muerte de Lutero. Para evitarlas, los príncipes impulsaron el establecimiento de una línea ortodoxa mediante la Concordia de Wittenberg en 1580, basada en diversos acuerdos en la doctrina. 

 Concordia de Wittenberg 1580

La gran novedad fue el pietismo iniciado por Philip Jacob Spener, defensor de la necesidad de la renovación religiosa tanto en conocimientos como en la práctica de una religión de corazón. Se trataba de sustituir la rigidez del luteranismo ortodoxo por una fe más viva y una práctica más revitalizada. Dentro de su gran difusión en Alemania (pese a los ataques de la ortodoxia) su recepción fue diversa, siendo perseguida en algunos estados y universidades (Wittenberg) y protegida en otros como en el Brandeburgo de Federico III. 

Se desarrollaron también corrientes o sectas que fueron generalmente perseguidas: 
  • Los baptistas en Provincias Unidas y en Inglaterra, partidarios del bautismo adulto por inmersión. 
  • Los husitas provenientes de la predicación del bohemio Jan Huss sobrevivieron en el exilio gracias al moravo Jan Amos Komenski, que recorrió numerosos países difundiendo su creencia en la bondad del hombre y el progreso vinculado a la educación, la ciencia y la caridad. 
  • Los menonitas, seguidores del anabaptista Menno Simons, que defendían la separación de Iglesia y Estado, y que en su huida se establecieron en la Europa Oriental y en Pensilvania. 
  • Más radical fue el socinianismo fundado por Fausto Sozzini que negaba la Trinidad y la divinidad de Cristo al tiempo que revalorizaba el libre arbitrio y las buenas obras con una religión tolerante, razonable y sencilla.  Los socinianistas se extendieron por Provincias Unidas y más tarde por América del Norte, llegando a tener a finales de siglo bastante influencia en algunos sectores cultos, como el propio Newton. 
  • Inglaterra fue el lugar en el que se multiplicaron las sectas también con cambios sociales y políticos. Además de los baptistas destacaron los cuáqueros o Sociedad de Amigos, fundados por George Fox, insistiendo en la luz interior, el Cristo inmediato presente en todo hombre, predicando al mismo tiempo el amor fraterno y las buenas obras. Durante la guerra civil y la época de Cromwell se desarrollaron los independientes o congregacionistas, que rechazaban cualquier control eclesiástico más allá de la congregación local y abogaban por una completa tolerancia; los más radicales, los partidarios de la Quinta Monarquía, consideraban inmediata la segunda venida de Cristo; u otras sectas minoritarias como los seekers o los ranter. 
Los principales problemas religiosos en Inglaterra se derivaron de la lucha entre la Iglesia oficial anglicana y los puritanos de orientación calvinista y contrarios a la existencia de obispos. La represión antipuritana se recrudeció en el reinado de Carlos I. Tras la Revolución Inglesa, el régimen puritano de Cromwell suprimió los obispos y el Prayer Book, adoptando una nueva confesión de fe presbiteriana. El anglicanismo se volvió a imponer en todo el territorio con la Restauración de Guillermo III, que incrementó la tolerancia, excepto para los católicos, considerados enemigos del estado. 

Regalismo y galicanismo
 
El refuerzo del poder real en la línea del absolutismo y del poder papal tras el Concilio de Trento produjo un incremento de los conflictos regalistas. Las Iglesias nacionales, deseosas también de limitar las injerencias de Roma, apoyaron a sus príncipes, como también hicieron otras instituciones. 

El caso paradigmático es el de Francia, donde el galicanismo estaba fuertemente enraizado en los antiguos privilegios de la Galia cristiana. Ya en 1614 los Estados Generales se negaron a ratificar los decretos del Concilio de Trento, pero fue Luis XIV quien en 1673 extendió a todo el reino la regalía temporal de la que gozaba para las sedes episcopales vacantes, además de intentar conseguir para estas el derecho de presentación de candidatos (regalía espiritual), lo que inició un largo conflicto con Inocencio XI, que llevó a la vacancia de múltiples diócesis, e incluso a la ocupación del enclave pontificio de Aviñón por parte de las tropas francesas. La tensión disminuyó con los papas Alejandro VIII e Inocencio XII. Este último confirmó en sus sedes a todos los obispos franceses, conservando Luis XIV la regalía temporal. 

Otros casos de regalismo se dieron en Portugal, tras la rebelión que llevaría a su independencia (el papa se negó a nombrar obispos por temor a la reacción de Felipe IV, y Juan IV los nombró directamente), y durante la Guerra de Sucesión de España, debiendo Clemente XI optar por alguno de los príncipes pretendientes al trono. 

Las querellas sobre la Gracia 

Tanto el catolicismo como las diferentes confesiones protestantes se vieron afectados por las disputas en torno a la Gracia necesaria para la salvación. Frente al pesimismo antropológico que había inspirado la Reforma protestante, la restauración católica estaba más cerca del Humanismo (confianza en la capacidad del hombre para contribuir a su salvación y visión más positiva del mundo). No obstante, en ambos ámbitos hubo tendencias más o menos pesimistas que acercaban su posicionamiento en este tema a la postura general de la otra parte. 

El gran problema de fondo era la dificultad de conciliar la libertad humana con la potencia infinita de Dios y su omnisciencia, que le permitía conocer quién había de salvarse. Es decir, ¿era la Gracia divina una concesión genérica de Dios que el hombre podía aprovechar libremente, o por el contrario una concesión limitada a quienes Dios eligiera para salvarse (predestinación)? La Iglesia Católica defendía que la Gracia era un don gratuito, concedido a todos los bautizados en virtud de los méritos de Cristo. El hombre, con su libre albedrío, podría rechazarla o aceptarla, colaborando a su salvación con las buenas obras y la práctica de los sacramentos. Distinguía así entre una gracia suficiente, que se otorga a todo creyente, y una gracia eficaz, que requiere la colaboración del individuo. Los protestantes creían en la justificación únicamente por los méritos de Cristo, llegando hasta la postura más radical del calvinismo, defensor de la predestinación. 

Las distintas interpretaciones dieron lugar en el seno de la iglesia católica a la polémica De auxilis, que se desarrolló a finales de s. XVI y primeros del s. XVII, enfrentando a los jesuitas, que se inclinaban más a la libertad humana, con los dominicos. En 1607 Paulo V aceptó que tanto unos como otros pudieran defender sus doctrinas sin calificar la contraria como herética. 

Paulo V
El jansenismo 

Años después resurgió la polémica con el jansenismo. Cornelius Jansen (Jansenius) sostenía que Dios quiso salvar a toda la humanidad, pero después del pecado original solo salvó a los predestinados; por lo tanto, Cristo no murió por todos y la práctica religiosa no es más que un camino para descubrir la pertenencia a ese grupo selecto. Se extendió por los Países Bajos del sur y sobre todo por Francia, donde pese a la condena de la jerarquía, tuvo defensores, en especial entre la nobleza de robe y la burguesía de los oficios, con su núcleo en la abadía femenina y los caballeros de Port Royal. 

La postura de la Iglesia y los católicos franceses distó de ser unánime, habiendo diferentes persecuciones y castigos a sus seguidores. En 1668 se firmó la Paz de la Iglesia o Paz Clementina (por el respaldo de Clemente IX), solución de compromiso que dio lugar a una relativa tranquilidad. Lo único cierto es que el jansenismo dividió profundamente la Iglesia y la sociedad francesa del siglo XVII.

Los protestantes también se vieron afectados por el problema de la Gracia, siendo la polémica especialmente viva en el calvinismo. Dos teólogos de la Universidad de Leiden, Jacobus Arminius y Franz Gomar, dieron nombre a cada una de las dos tendencias. Armenius se acercó a la doctrina del catolicismo más optimista sobre la capacidad del hombre de contribuir a su salvación y Gomar defendió el calvinismo estricto. En el trasfondo de la posición doctrinal se mezclaban intereses políticos y sociales, además de rivalidades internas. Alineándose con el gomarismo los orangistas, muchos nobles, la mayoría de pastores y numerosos trabajadores urbanos, mientras que las teorías de Arminius encontraban respaldo entre la burguesía mercantil y los gobiernos municipales de las principales 
ciudades, mayoritariamente republicanos. Los gomaristas trataron de expulsar a sus enemigos de pulpitos y cátedras, siendo condenadas finalmente las doctrinas arminianas en el Sínodo de Dordrecht (1618-19). El enfrentamiento teológico surgido en el seno del calvinismo agudizó en la Inglaterra de la primera mitad del siglo las tensiones entre anglicanos, que se acercaban al arminianismo, y puritanos, que defendían las posturas calvinistas estrictas. 


La mística 

Otra de las reacciones frente a la omnipotencia divina fue la mística, el deseo de lograr una experiencia directa con Dios, puesta de moda en Europa en la segunda mitad del s. XVII. 

En el mundo católico, Miguel de Molinos creó el quietismo, cuyos antecedentes son los alumbrados del s. XVI. Su Guía Espiritual se extendió por Italia y Francia entre una élite de clérigos y laicos deseosos de las formas más elevadas de religiosidad. Se trata de una mística que establecía la contraposición entre la naturaleza (mundo de las criaturas) y el Dios creador, al que solo se podía llegar mediante un camino de aniquilación, incluido el yo personal. 


Hay que abandonarse pasivamente a la voluntad divina en forma de oración contemplativa, para llegar a la unión íntima con Dios, sin necesidad de dogmas ni practicas piadosas. El término quietismo alude a la actitud del dejamiento o abandono que preconiza. En 1687 Inocencio XI condenó 68 proposiciones de Molinos, que fue obligado a abjurar y condenado a reclusión de por vida. 

También en el campo luterano hubo sectores que acudieron a la mística: Johan Arndt, precursor del pietismo, o Johann Valentín Andreae, vinculado al esoterismo. Entre los disidentes ingleses, los cuáqueros, con su búsqueda de la iluminación interior, se acercaban también a las tendencias místicas. 


Las misiones 

Llevadas a cabo principalmente por España y Portugal, que gracias a las concesiones pontificias (Patronato y Padroado), controlaban la organización eclesiástica en sus dominios coloniales, quedando fuera del control de la congregación De Propaganda Fide, creada por Gregorio XV y cuyo objetivo era precisamente controlar la actividad misional en el mundo. 

El método típico de evangelización era la tabula rasa, que prescindía de la cultura previa de los pueblos. 

Frente a ella tuvieron particular importancia los intentos de aculturación desarrollados sobre todo por los jesuitas, que contaban con las iniciativas previas de Francisco Javier en Japón y Matteo Ricci en China. El procedimiento de la aculturación llevó a la adaptación de los ritos cristianos a las culturas de los adoctrinados. Este hecho provocó la llamada querella de los ritos (1645-1744), cuando Inocencio X condenó los ritos chinos practicados por los jesuitas según acusaciones dominicas; en el trasfondo estaba la lucha jesuitas-España contra dominicos-Roma. Finalmente, Benedicto XIV condenaría los ritos chinos en 1742 y los malabares (hindúes) en 1744. 

De especial relevancia fueron las misiones establecidas por los jesuitas con los indios guaraníes, que llegaron a tener condición de territorio separado del resto de las posesiones hispanas, en forma de régimen comunitario y economía de autoabastecimiento. En 1649 Felipe IV reconoció dichas misiones como un territorio separado del resto de sus posesiones, que pagaba tributos al rey, pero dependía exclusivamente de los religiosos, los cuales lo gobernaban asistidos por consejos de notables sin la presencia de representantes del Rey. Los jesuitas instalaron un sistema comunitario, sin dinero ni diferencias sociales, basado en una economía de autoabastecimiento que se extendió también a poblados indígenas del territorio brasileño. 

La actividad misionera protestante fue escasa, dado que la expansión colonial dependía de compañías comerciales, no de los gobiernos. Pero los neerlandeses sí expulsaron a los misioneros católicos de los territorios de Asia que lograron controlar, sustituyéndolos por misioneros protestantes. Los ingleses en Norteamérica no se interesaron por la evangelización de los indígenas y la Society for promotion of Christian Knowledge no se creó en Inglaterra hasta 1699. 

Los comienzos de la descristianización 

En ambos ámbitos del cristianismo aparecieron los movimientos libertinos en el s. XVII, caracterizados por el escepticismo ante la revelación, el rechazo de dogmas cristianos y la adopción de actitudes paganas como el estoicismo y, en especial, el epicureísmo. Son herederos de los críticos racionalistas del siglo anterior como Pomponazzi, Maquiavelo o Montaigne, y defienden la libertad del pensamiento en el ámbito religioso, cultural y científico. Comenzaban asimismo a surgir planteamientos que, aun aceptando el hecho religioso, tratan de sujetarlo a la razón, tendencia que llevaría al deísmo, desarrollado sobre todo en el siglo XVIII. El racionalismo aplicado a la religión anunciaba la Ilustración del s. XVIII.

viernes, 22 de noviembre de 2024

LA HEGEMONÍA HISPANA Y EL ORDEN EUROPEO (1492-1598)

La diversidad de reinos y territorio que los Reyes Católicos lograron reunir bajo sus  personas durante las últimas décadas  del  siglo  XV  y  comienzos  del  siglo  XVI  contrasta  fuertemente  con  la  frágil  estructura  administrativa  e institucional que los articulaba, ya que no existieron instituciones comunes a todos ellos. Ello hace pensar en  la importancia que tuvieron las relaciones personales para mantener unida la Monarquía

Los Reyes Católicos: unión de coronas, reconquista y expansión

España aparece como el mayor poder emergente en la Europa de finales del siglo XV. se habla de los RRCC (Reyes Católicos) como los creadores de la unidad de España, aunque más bien se produce una vinculación territorial variada iniciada en 1469 (Castilla y Aragón, conjunto de reinos y territorios con un rey común). la corona castellana no mantenía, como la aragonesa, leyes, instituciones, monedas u otros elementos privativos, sino que se integraban como un conjunto único. Sólo las provincias vascas tenían leyes propias.

En un largo proceso integrador se suman: Granada (tras la guerra 1482-1492) y Navarra (1512). En la península sólo falta Portugal para integrarse (aunque mantiene lazos familiares con los RRCC). Coronas y reinos no se fundieron, sino que mantuvieron su personalidad, leyes y aduanas (el soberano es el único elemento común). Con los RRCC nace la Monarquía de España, complicándose con Carlos V y convirtiéndose en la monarquía de agregación más compleja de Europa.

En tiempos de los RRCC el proceso expansivo se proyecta fuera de la península. En Europa, el Mediterráneo occidental siguió con la política aragonesa (éstos habían conquistado Sicilia y Cerdeña; y a mediados del siglo XV Alfonso V conquista Nápoles).  La expedición napolitana de Carlos VIII de Francia provoca la reivindicación de Fernando el Católico (tradicional oposición de Aragón a Francia). pero la conquista del rey católico no fue aragonesa sino de la Nueva Monarquía, ya que el ejército vencedor comandado por el andaluz Gonzalo Fernández de Córdoba era esencialmente castellano. Todo el sur de Italia depende en adelante de España, mostrando su predominio político en la isla y en Europa. Tras fracasos como Orán (1507) o islas Gelves (Djerba) en 1510, el control del Mediterráneo occidental se completó en enclaves norteafricanos (tranquilidad frente a turcos y berberiscos): Melilla (1497), Mazalquivir (1505), Orán (1509), Bujia (1510) y Trípoli (1511). Por el Atlántico, se produce la conquista definitiva de Canarias (ocupadas por castellanos desde 1402) y el descubrimiento del Nuevo Mundo en 1492 gracias al apoyo de la reina castellana.

Castilla aparece como centro de gravedad demográfico,económico y político del momento; y con un poder real frente a los nobles, a los que sometieron esencialmente en la Guerra de Sucesión (1476-1479) que fue un primer paso para el control de los mismos. Los RRCC castigaron a quienes les ofrecían resistencia y recompensaron a los leales:

  • Someten a las poderosas órdenes militares de Santiago, Calatrava y Alcántara
  • Cortes de Madrigal de las Altas Torres (1476): reforman las contadurías (administración hacendística), y crean la Santa Hermandad (orden y represión de los delitos rurales)
  • Cortes de Toledo (1480): reforma administrativa de corte moderno (reorganizan el Consejo Real, y éste pasa a tener mayoría de letrados frente a nobleza), y difusión del cargo de corregidor (representante del rey en las ciudades).
  • Se logran concesiones pontificias del derecho de presentación de beneficios eclesiásticos (base del predominio de los monarcas españoles sobre su iglesia).
  • A comienzos de los 80 comenzó a funcionar el Tribunal de la Inquisición (ésta dependía del monarca directamente a diferencia de la anterior), cuyo objetivo fue la persecución de conversos acusados de judaizar.
Fernando heredó de Juan II el reino de Aragón (1479) aunque Castilla (más extensa, rica, poblada y con menores trabas al poder real) llevó el peso de la política. pero se adoptaron elementos de la corona aragonesa, como la orientación exterior (enemistad con Francia) y la figura de virreyes. Fernando dicta la sentencia de Guadalupe (1486), tras la Segunda Guerra dels Remences (Gerona 1483-1485), aboliendo los malos usos. Por su política de unidad religiosa, los RRCC obtienen del papa Alejandro VI el título de católicos. Éste hecho junto con la Reconquista, la creación de la Inquisición, la expulsión de los judíos (1492) y musulmanes (1502) por la sublevación en Granada, se identificó  a la Monarquía con la religión (se hacen responsables ante Dios del mantenimiento de la fe y la defensa de la Iglesia).

La pertenencia a un mismo credo era un factor básico de sociabilidad y uniformidad social ( la propia sociedad rechaza a minorías religiosas). Ningún soberano acepta súbditos de religión distinta (llegando a las plasmación en la Paz de Augsburgo (1555) del cuius regios, eius religio). Los no cristianos carecían de derechos, y si formaban parte de la sociedad era en virtud de un permiso específico de los reyes previo pago de un impuesto.

El periodo de regencia (1504-1516) evidencia el grado de precariedad de la unión castellano-aragonesa (carácter dinástico). Unidad mantenida gracias a la habilidad de Fernando el católico y el cardenal Cisneros y también a hechos fortuitos como la locura de Juana I, muerte de Felipe el Hermoso (1506) y muerte del hijo de Fernando el Católico con Germana de Foix (sobrina de Luis XII de Francia). Esta crisis castellana es la base de descontentos que se manifiestan a principios del reinado de Carlos I (revueltas de las Comunidades).

Reyes Católicos

El Imperio de Carlos V. Dinastía y territorios

Nació en Gante (1500) y fue el emperador que tuvo bajo su mando un mayor número de territorios europeos debido a cuatro líneas dinásticas de sus abuelos (fenómeno único en la Historia). A los 6 años, de Felipe el Hermoso recibe la herencia de su abuela María de borgoña (Conde de Flandes y señor de los Países Bajos). En 1516 muere Fernando el católico y junto a los desequilibrios de Juana I se convierte en heredero de la monarquía de los RRCC. Por primera vez desde los visigodos un único soberano reunía todo el espacio de la vieja Hispania (salvo Portugal),además de importantes dominios al sur de Italia.

Carlos I

En 1519 recibió la cuarta herencia de su abuelo paterno Maximiliano I (dominios de la familia Habsburgo- Austria y conjunto de territorios cercanos). Además fue elegido emperador (derechos sobre territorios semi independientes del Imperio de entonces, y difusa supremacía sobre espacios del norte y centro de Italia). Carlos V protagonizó la fase del periodo en el que Europa impuso y trasplantó su civilización a otros ámbitos del planeta:

  • Se incorporan grandes espacios como los virreinatos de Nueva España y el Perú (la parte más extensa e importante de la América española)
  • Los primeros navegantes a su servicio, dan la vuelta al mundo demostrando la esfericidad de la tierra, superioridad técnica y armamentística. Nunca había existido un imperio tan extenso, hasta que Felipe II o aumentaría incorporando Portugal y sus extensos dominios ultramarinos.
La política de Carlos V (como era común en el Antiguo Régimen) se movía por intereses dinásticos: el monarca representaba a la familia reinante, el cual, recibía derechos inalienables sobre territorios patrimoniales dinásticos, que administraba y defendía y debía transmitir íntegramente al heredero y si podía ser, acrecentarlos. Las herencias determinaban la política del emperador, lo que permitía aspiraciones superiores a las de otros soberanos. En este sentido, la herencia dolorosa de Borgoña (nunca fue de Carlos V, aunque aparecía siempre en sus titulaciones y de sus sucesores), perdida en 1477 al conquistarla Luis XI de Francia. La parte principal de Borgoña eran los Países Bajos (zona más próspera y floreciente de la época). Además del ducado, se pierde en la batalla a Carlos I el temerario bisabuelo de Carlos V.  La hija del fallecido, María y su marido Maximiliano, lograron salvar el resto de la herencia (Franco Condado y Países Bajos) y mitificar las tradiciones caballerescas del ducado perdido, con la orden del Toisón de Oro (creada por Felipe el Bueno en 1429), siendo un ceremonial cortesano que Carlos V implanta en la corte española en 1548, y la cruz de San Andrés, que figurará en adelante en banderas e insignias de los ejércitos convirtiéndose en uno de los símbolos de España.


Carlos es un flamenco educado en la mística de Borgoña. Se educa en la corte de los Países Bajos con su tía Margarita (viuda de don Juan, hijo único de los RRCC). La herencia austriaca (Habsburgo) tiene menos importancia, ya que Maximiliano se centró más en los Países Bajos desde la muerte de su esposa, que en Austria o el Imperio. Carlos V los cede a su hermano Fernando, quien tras la derrota y muerte en Mohács de su cuñado Luis II de Hungría, se convierte en rey de Bohemia y Hungría (1527-rey de romanos). Nacido en 1503 en Alcalá de Henares, y formado por su abuelo en España, es alejado de ésta al poco de la llegada de su hermano y se convertiría en la cabeza de la rama austriaca de la familia.

La Corona de Castilla permitía reinar a mujeres al contrario que la aragonesa, por ello Carlos tendría que esperar al fallecimiento de ésta en 1555 para ser propietario exclusivo de la corona de Castilla (base principal de su poder). por ello pese a las derrotas de 1552 no pudo renunciar a su dominos (como deseaba) hasta entonces. Carlos hereda de Fernando el Católico las ambiciones políticas y la oposición a Francia por la herencia de Borgoña. Tal cantidad de herencias ocasiona revueltas, por lo variado de sus territorios, en los primeros años (comunidades de Castilla 1520-1521), las Germanías o los incidentes de Palermo y otras localidades de Sicilia.

Las Comunidades reflejan el malestar de las ciudades castellanas con voto en Cortes debido a cambios de Carlos contra sus tradiciones y por sus acompañantes flamencos. También influyen las tensiones por el acceso de grupos al poder urbano. Los Comuneros solicitan el reforzamiento del poder de las Cortes. la revuelta se localiza especialmente en el valle del Duero (región más poblada y próspera de la península en el momento y que envía dos procuradores a las cortes por cada ciudad). Los comuneros fueron derrotados, pero a finales de los años 30 del siglo XVI, Carlos otorgó a las Cortes atribuciones en el terreno fiscal superiores a las que tenían y bajo su autoridad estarían las alcabalas y tercias. El reinado de Carlos fue un importante paso adelante en la estructuración del gobierno de sus territorios: se creó el consejo de Estado para la gobernación conjunta de todos ellos, y se prosiguió la tarea institucional en la línea de los Reyes Católicos: se avanza en el sistema polisinodial (diferentes consejo que asesoran al rey y que al final toma las decisiones). Los años 20 del siglo XVI son decisivos para ello con la ayuda del canciller piamontés Mercurino de Gattinara.

Revuelta Comuneros

Castilla disponía de riquezas procedentes de Indias, que atarían de crédito europeo. el oro y la plata multiplicaron la liquidez y la capacidad de endeudamiento. Frente a otros territorios en los que el poder real encontraba trabas, en Castilla no tenía obstáculos. Carlos con la misma obligación de defender la fe, como sus abuelos, en la represión del levantismo valenciano y mallorquín de las Germanías (1525), decretó que los musulmanes de Aragón hubieran de convertirse o emigrar. Completó así la eliminación de las minorías religiosas iniciada por los RRCC y surgieron los Moriscos (musulmanes conversos oficialmente católicos).

Germanías

Conflictos políticos y confesionales: Francia, turcos y protestantes

Por influencia del canciller Chièvres se produce un acercamiento a Francia con el Tratado de Noyon (1516). Pero se buscaba el aislamiento de Francia debido al objetivo hegemónico de la política de Carlos V. Su prioridad seguiría siendo Italia, donde existían reivindicaciones francesas. España recupera Milán (1515) y en el Mediterráneo consolida su poder. Pero la amenaza de los infieles aumentó mucho en los primeros tiempos del reinado de Carlos (periodo de expansión turca en Egipto, Siria, Belgrado e Islas Rodas). La tercera amenaza fue la predicación de Lutero, que provoca la reforma religiosa en Alemania. esos tres enemigos hallaron en la unión su fuerza mayor. Cuando el emperador conseguía neutralizar alguno de ellos, podía centrarse en otros.

La elección imperial de 1519 (obtenida gracias a un préstamo de casi 2 toneladas de oro fino) abría una nueva etapa, justo el mismo año de la expedición de Hernán Cortés a México (transferencia de la conquista de las Antillas al continente). Uno de los efectos de la elección fue el acercamiento a Francisco I, quien reaccionó al crecimiento de poder. En la Corte se imponen consejeros antifranceses como el jurista piamontés mercurino de Gattinara. la Guerra franco-española en 1521 (frente pirenaico y norte de Italia), y el triunfo del emperador en Bicocca (1522) sobre Francia y Suiza, pone en entredicho la infantería suiza. Pero el ejército imperial fracasa en la toma de Provenza y Marsella (1524) y Francisco I toma la iniciativa por Lombardía. Pero la derrota que sufrió en Pavia (1525) sancionó la conquista de Milán por Carlos V. El rey de Francia prisionero firma el tratado de Madrid (1526) por lo que se comprometía a devolver Borgoña (no cumple). Una vez liberado firma con el Papa Clemente VII (familia Medici), la Liga Santa de Cognac. El pontífice mantenía diferencias con Carlos en cómo llevar el problema de Lutero y por el poder alcanzado por el emperador en Italia.

En 1526 los turcos se apoderan de buen aparte del reino de Hungría, tras la derrota y muerte de Luis II en Mohács, acercándose a Viena. el 6 de mayo de 1527, las tropas del emperador por falta de pagas, entran en Roma y la saquean durante semanas (la ocupación española se mantendría 8 meses). En 1528, la pugna en el mar se inclinó a favor de Carlos ya que pasa a sus filas el almirante genovés Andrea Doria. La paz de las Damas (1529) confirmó el tratado de Madrid, y el mantenimiento del Milanesado (cedido a Francesco II Sforza hasta su muerte en 1535) afianza la supremacía de Carlos en Italia. En 1530 acabaron con la República de Florencia y restablecieron a los Medici (como Fernando el católico 18 años antes). Clemente VII oficializó en la catedral de bolonia la solemne coronación imperial de Carlos en 1530.

Paz de las Damas (1529)

En 1529, la interdependencia entre los frentes italiano y balcánico, revelaba la sintonía entre  Francisco I y los otomanos, que se en el primer ataque turco a Viena (nuevamente hubo de ser defendida tres años más tarde). En el mediterráneo occidental la principal amenaza iban ser los berberiscos, pero fue de gran ayuda las galeras genovesas. En 1535 se conquista Túnez, cuyo éxito se aprovechó para una campaña de prestigio, pero pronto cambiarían las tornas. El ataque francés a Piamonte (1536) inició una guerra, en la que Francia expulsó a Carlos III de Saboya (aliado del emperador) de su estados, viéndose obligado el emperador a firmar la tregua de Niza (1538) para enfrentarse a los turcos. En 1538 fracasó ante "La Préveza" la santa Liga (Carlos V, el Papa y Venecia) contra los turcos (comandados por Jereddin Barbarroja) y en 1541 lo hizo también la expedición naval contra Argel (centro principal del corso berberisco en manos de Barbarroja). desde aquellos años la política se orienta hacia la defensa, creando en España e Italia fortificaciones y defensa y primándolas sobre galeras. La emergencia de otros problemas impide dar una solución y sin llegar a acuerdos con Solimán el resultado es la pérdida de Tripoli (1551) con un retroceso Mediterráneo.

Lucha contra los turcos de Solimán el Magnífico

Con los protestantes el enfrentamiento fue tardío. Antes trataron de resolverse los problemas en reuniones de la Dieta (coincidentes casi siempre con los momentos de distensión en los otros frentes). La primera Dieta fue la de Worms (1522) a la que Lutero acudió con salvaguardia imperial y que acabó sin acuerdo y con la prescripción de luero de su doctrina. La ausencia del emperador y la emergencia de otros frentes ayudó a la expansión del protestantismo. La victoria sobre Francisco I hizo pensar en una solución, pero la dieta de Spira (1526), mostró la dificultad de resolver las divergencias. Cuestiones prácticas, como las desamortizaciones ya realizadas, añadían dificultad a los desacuerdos doctrinales.

En otro momento de paz con Francia (1529) se celebra la segunda dieta de Spira, en la que 5 príncipes y 14 ciudades reformista presentaron un manifiesto  de cuya expresión "Protestemos ante Dios..." procede su nombre. La Dieta de Ausburgo (1530) fue la que más cerca estuvo de conseguir acuerdo: por miedo de los reformadores ante divergencias internas; presencia del recién coronado emperador; peligro turco en la frontera austriaca y actitud conciliadora del portavoz protestante Philipp Melanchton o el eramista Juan de Valdés (vinculado al emperador). A pesar de la falta de acuerdos (oposición de teólogos anti luteranos alemanes como Johann Maier von Ëck, Cocleo) tuvo una consecuencia importante: la Confesión Augustana elaborada por Melanchton (uno de los textos básicos del luteranismo). Fracasado el entendimiento y sin que el papa se decidiera a convocar un concilio (temeroso de los resultados) ambos sectores reafirmaron sus posturas. La situación se va deslizando hacia las armas pese a intentos conciliadores en 1540-41 (Hagenau, Worms, Regenburg), que fracasaron por cuestiones de jerarquías eclesiásticas o la autoridad del papa (no doctrinales).

Carlos V y Martín Lutero

Príncipes y ciudades reformados constituyen una alianza militar defensiva (la Liga Smalkalda, 1531) promovida por Felipe de Hesse y el duque elector de Sajonia. Francisco I desempeñaría un papel decisivo en la consolidación del protestantismo en Alemania. En 1534 con la ayuda francesa reconquistan el ducado de Württenberg; luego la invasión de brunswick o la toma de Westfalia. El protestantismo se extendía por medios militares o pacíficos. En 1543 se produce la conversión del obispo-elector de Colonia y 3 años más tarde, el elector de Palatinado. Se produce así una situación grave, ya que 4  de los 7 votos electorales para elegir emperador (Sajonia, Branderburgo, Colonia Y Palatinado) eran reformistas.

En la nueva guerra hispano-francesa en 1542, el emperador cuenta con Enrique VIII. En 1544 los ingleses se apoderan de Boulogne y los españoles tras recuperar Luxemburgo, avanzaron hasta Château-Thierry, cerca de París. El Tratado de Crépy (1544) era una tregua por agotamiento entre Carlos y Francisco. Al año siguiente, en el que el papa Paulo III anuncia el inicio del Concilio de Trento, el emperador acordó una tregua con Solimán el Magnífico. Era el momento de ocuparse de la Guerra de Smalkalda (1545-1547), favorable al ejército de Carlos V. La batalla decisiva fue Mülhberg (24/04/1547) en la que las tropas al mando del duque de Alba y con presencia del emperador infligieron una severa derrota a los enemigos, pero sin cambios sustanciales. El papa interrumpió el concilio en 1548 y el emperador adoptó dicho año el llamado Interim de Ausburgo (solución provisional a falta de decretos conciliares) que contó con teólogos protestantes (Johann Agricola). Se acordó una reforma disciplinar del clero y evitar alterar la situación creada por las desamortizaciones, pero no consiguió la aceptación de la mayoría de protestantes (en muchos lugares se aplica por la fuerza).

Carlos V en la batalla de Mühlberg pintado por Tiziano

Tras el triunfo militar del emperador, algunos teólogos protestantes asistieron a la segunda sesión del Concilio (1551-52, sin embargo, el éxito de Carlos hizo reaccionar a sus enemigos. En 1551 Solimán volvió a atacar Hungría y Transilvania, y Francia reabrió la guerra en italia. En Alemania, Mauricio (duque de Sajonia no electoral) cambió de bando durante el sitio de Magdeburgo (contra el emperador). con la colaboración de Enrique II (nuevo rey de Francia), las tropas protestantes avanzaron y entregan a su aliados franceses por el Tratado de Chambord. Meltz, Toul y Verdun. El emperador huye de Innsbruck y se refugia en Austria en 1552 y tras un último intento de recuperar Metz, fracasa y le lleva a la decisión de abdicar. En crisis el final de su reinado, delega en su hermano Fernando la negociación con los protestantes. La paz de Ausburgo (1555) reconoce la incapacidad de los bandos para imponerse,estableciendo como solución la oficialización del luteranismo y se institucionaliza la intolerancia religiosa. Los habitantes de los estados territoriales (ducados, condados, marquesados) estaban obligados a compartir la fe de su señor (principio cuius reguio cius religio), o en caso contrario debían emigrar.

Paz de Ausburgo (1555)

La paz creaba problemas migratorios y se olvidaba de confesiones protestantes distintas al luteranismo. Desde mediados del siglo XVI en Alemania se dibujaba un norte protestante y un sur católico. No desaparecieron las tensiones que acabarían provocando la Guerra de los Treinta Años. la conversión del obispo elector de Colonia en 1583 dio lugar a una guerra de cinco años con intervención a favor de las Provincias Unidas y el Palatinado y en contra, españa y Baviera (asentado finalmente en el obispado al hermano del duque bávaro). Carlos V no llegó a conocer la paz con Francia, y en 1553, los franceses ocupaban Córcega con la ayuda de los berberiscos. Los españoles y el duque de Florencia sitian Siena, capital de la pequeña república de Florencia (el año anterior, apoyada por Francia expulsa una guarnición imperial), conquistada en 1555. La tregua de Vaucelles (1556) supuso una interrupción temporal. Cansado y frustrado en varios proyectos, el emperador se retira al monasterio de Yuste y abdica. En las abdicaciones de Bruselas (1555-56) separó en dos su herencia. Habsburgo y el Imperio para su hermano Fernando; y por otro lado la herencia española, italiana y flamenco.borgoñona. Para reforzar a su hijo en el norte de Europa, en 1554 impulsa el matrimonio del futuro Felipe II con la reina de Inglaterra, María Tudor (muerta 1558).

La monarquía de España bajo Felipe II. Identidad y proyección católica

La Contrarreforma favoreció la identificación de la Monarquía con la defensa del catolicismo. Felipe II podía erigirse como el soberano católico por excelencia. Se consideraba ungido por Dios para la defensa del catolicismo. El catolicismo como ideología básica de la Monarquía tiene un valor de cohesión ( el rey y el catolicismo son grandes elementos de unión compartido por todos los territorios). Fue una vida difícil para las minorías religiosas, ya que para la represión de herejes existía la Inquisición. Caso especial eran los moriscos que al estar en comunidades aisladas y cohesionadas, facilitaba su control. En Valencia eran campesinos en su mayoría, y fuera de ella, su principal reducto era Granada. Los moriscos se resistieron a la conversión pese a las campañas (casi siempre fallidas). Entre 1568-71, los granadinos protagonizaron una sublevación en las Alpujarras, tras cuyo aplastamiento Felipe II decidió repartirlos por toda Castilla y repoblar con cristianos viejos. En 1580 Sevilla se subleva y corren voces de que colaboran con los enemigos de la otra orilla del Mediterráneo.

Felipe II

Felipe II creó la burocratización del oficio real. Fue un monarca sedentario que completó la organización institucional aprovechando la estructura legada. Lor órganos de gobierno se establecen en dos niveles: la Corte Central y las Cortes de los Virreyes o gobernadores. En la Corte Central creó los últimos consejos que completarían su sistema polisinodial. Había tres tipos de consejos: Estado (con atribuciones sobre toda la corona), Territoriales (gobierno de un territorios área) y los Consejos por Materias (especificidad de las cuestiones pero no extendía su jurisdicción a toda la Monarquía). se establecieron Consejos territoriales en Castilla, Aragón (1494), Indias (1524), Italia (1559), Portugal (1528) y Flandes (1558). Sus componentes eran letrados en la cúspide de la administración, que dirigían el gobierno y administración

Los consejos por materias se dividían con una jurisdicción en varios reinos y los que únicamente afectaban a Castilla. Del primero: la Inquisición (1483-88), Cruzada (1509) y Guerra, y los específicos de Castilla: Órdenes (1495), Cámara de Castilla (1518-23) y el de Hacienda (1523). en las cortes periféricas, Felipe II desarrolló la figura de representante personal del rey (virreyes y gobernadores). El sistema polisinodial tenía defectos como, la falta de coordinación, lentitud, y competencias, que se tratan de resolver creando juntas (se ocupaban de una manera específica). La mayoría son efímeras salvo la Junta de Obras y Bosques (1545), aunque eran inferiores a los consejos, y en 1586 se crea la Junta de Noche cuya misión era ayudar al rey en tareas de gobierno.

Felipe II reanudó el pacto tácito con las cortes (firmado por su padre) en 1577, con el nuevo encabezamiento general de alcabalas. Al final de su reinado, hubo un nuevo acuerdo por el que se crea un cuantioso servicio (llamado de millones) que sería la base de la fiscalidad castellana durante el siglo XVII. Esto dio lugar a la aparición de una hacienda paralela a la del rey (beneficios para las oligarquías urbanas). una de las peculiaridades de Castilla fue que el poder de negociación con la Corona nunca pasó a las Cortes, permaneciendo en las ciudades con derechoa enviar procuradores. Ello impediría la evolución institucional de ésta, convirtiendo a Castilla en un agregado de ciudades. La castellanización de la Monarquía fue en detrimento de la integración de las élites políticas del resto,agravando la tensión centro-periferia. En los Países Bajos se chocó con privilegios y leyes autónomas al igual que en Aragón (1591), y esto se intensificaría en el siglo siguiente.

La rebelión de los Países Bajos

Antecedentes

Francia había conseguido la alianza del papa Paulo IV, y el duque de Ferrara para invadir Nápoles, frenado por el ataque del duque de Alba a los territorios pontificios (septiembre de 1556). En el 1557 Alba aniquiló al ejército francés del duque de Guisa y obligó  al Papa a la Paz (Como en 1554, una expedición desde los Países Bajos hacia París decidió la guerra). El 8 de agosto de 1557, día de San Lorenzo, el ejército hispano dirigido por Manuel Filiberto de Saboya derrotó al francés en la Batalla de San Quintín ( en conmemoración se construye el Escorial). El año siguiente la guerra languidece con la toma de Calais por Francia y la derrota de Enrique II en Gravelinas: en 1559 se produce la Paz de Cateau-Cambrésis por agotamiento de contendientes (tratado de paz más importante de siglo XVI). la muerte accidental de Enrique II y el inicio de las Guerras de Religión dejarían a Francia el resto del siglo alejada. Se consagra el fin de las guerras de Italia y la hegemonía española en Europa. Los territorios conquistados por Francia pasaban a  su antiguos dueños: Saboya y Piamonte (duque Manuel Filiberto, aliado de Felipe II). Otros aliados españoles también fueron recompensados como Octavio Farnese (ducado de Parma y Piacenza), el duque de Mantua (marquesado de Monferrato), o Cosme I de Médici (Siena), y aunque Italia seguía amenazada por turcos y berberiscos, entraba en una fase de tranquilidad.

En 1559 al dominio de Italia y la neutralización de Francia se añadía el fin de las luchas protestantes (que habían desgastado a su padre), y al heredar el título imperial, Alemania le afectaba indirectamente. Ahora los únicos enemigos eran los turcos y berberiscos, que habían vivido tranquilos desde la expedición de Carlos a Argel (1541) y que impuso a partir de ahí una política defensiva. A partir de 1559 se reactivó el frente mediterráneo, y después de fracaso como Tremecén (1558) o Djerba (1560), las cosas cambiaron, con las defensas de Orán y Mazalquivir, atacadas por el almirante otomano Dragut (1563), la recuperación del peñón de Vélez de la Gomera (1564) y sobre todo, la defensa de Malta frente a los turcos (1565). Como en los años 30,se organizó una liga contra los otomanos en el que destacó el papa Pío V (España, Venecia y Génova) que lucharía contra los infieles en la Batalla de Lepanto (1571). El vencedor de la batalla (don Juan de Austria) recuperó Túnez (1573). Pese a Lepanto, los turcos mantienen el control del Mediterráneo oriental, aunque España había reforzado su presencia en la parte occidental. Pero las necesidades de Felipe (por los Países Bajos) y de Selim II (por ataques persas) hacen firmar una tregua (1577). Esta tregua suponía la superación de los tres frente de tiempos de Carlos, y dando inicio en Italia a la Pax Hispánica (hasta entrado el siglo XVII).

Batalla de Lepanto (1571)

Países Bajos

El Concilio de Trento finaliza en 1563 y la consolidación e ideologización de posturas llevan Felipe a convertirse en campeón del catolicismo. La religión fue una de las causas principales de nuevos conflictos que marcarían su reinado con enfrentamientos con súbditos protestantes en los Países Bajos, con Inglaterra por competencia con Indias. Flandes fue un cáncer que agotó las fuerzas de España, con 17 provincias porco unificadas (Flandes era una provincia). Desde Carlos V planteaban problemas para establecer organismo de gobierno sobre el conjunto (y se agravarían al volver Felipe a España en 1559).

Se generaron muchos descontentos con nobleza marginada del gobierno,economía debilitada por el último periodo de guerra con Francia, y poseedores del rentem (título de deuda) afectados por la reducción de intereses (bancarrota a finales de 1550). En 1559 la reorganización eclesiástica del papa (afectaba a su derechos de representación) y acrecentó el malestar. En 1566 se produjo una revuelta y la represión provocó consolidar el nacionalismo y adscripción religiosa (aunque consiguieron reducir la zona rebelde al norte). En 1567 el duque de Alba logra importantes victorias frente a los rebeldes encabezados por Guillermo de Orange. La acción militar es acompañada de represión con la creación del Tribunal de los Tumultos (dicta condenas a los condes Egmont y Horn, decapitados en la plaza mayor de Bruselas en 1568). La falta de dinero, el frente mediterráneo o la revuelta de los moriscos granadinos (1568-1571) frenaron la posibilidad de acabar con la rebelión. En 1572 una nueva revuelta apoyada por quex (marinos), hacen que el 1 de abril se apoderasen del puerto de Brielle y la insurrección se extendió desde la ciudad de Flesinga a las provincias del Norte (suprimiendo el culto católico).

El fracaso de la política militar dura llevó a la destitución de Alba por Don Luis de Requesens (1573-76). Las dificultades del territorio y la existencia de fortificaciones modernas facilitan la táctica defensiva, con lo que los rebeldes no se enfrentan en campo abierto al enemigo (desgaste y largos sitios). La falta de dinero para pagar tropas y la bancarrota de 1575 (2º del reinado) explica los motines de 1576 y el duro saqueo de Amberes en noviembre de 1576. Días después llegan a un acuerdo (pacificación de Gante) que pedía la marcha de tropas y encomendaba a los Estados Generales la solución de los problemas religiosos.

Don Luis de Requesens

Juan de Austria (sucesor de Reqesens) acepta condiciones y ordena la salida de tercios con el edicto Perpetuo en febrero de 1577. El poder se debilitó y Juan abandonó Bruselas en manos de los Orange, y los Estados Generales ofrecen el cargo de gobernador general al archiduque Matías. Se decide, por orden de Felipe II, el regreso de las tropas que permite a Don Juan retomar la iniciativa con la victoria de Gembloux (1578) frente a los Estados Generales (lo que supuso la obediencia de buena parte de los territorios del sur). La falta de dinero, y apoyos de exteriores de los rebeldes impiden su mayor avance, muriendo en noviembre de 1578 en el sitio de Namur. En enero de 1579 las provincias católicas del sur formaban la Unión de Arras y los calvinistas la Unión de Utrecht (primer paso hacia la divisón de los Países Bajos- acto de abjuración 1581- en el que las provincias calvinistas rompen con Felipe II).


Portugal

Antes de esto un problema deja en segundo plano a Flandes: la muerte en la batalla de Mazalquivir (1578) del rey de Portugal, don Sebastián. hereda su tío el anciano cardenal don Enrique y al morir en en 1580, Felipe II vinculado a la familia Avis conquistó Portugal frente a la débil oposición del prior de Crato. Las Cortes De Tomar (1581) fijan la integración de Portugal a España, y dos años después el marqués de Santa Cruz conquista las Azores (último reducto de los partidarios del prior, apoyados por Francia). La incorporación de Portugal (imperio en América, África y Asia) convierte a Felipe en primer soberano del mundo ("en sus dominios no se ponía el sol"), y se acuña una medalla con la inscripción. non suffict orbis.


Los años 80 del siglo XVI se iniciaban muy favorables a Felipe, obteniendo importantes triunfos en los Países Bajos con el nuevo Capitán General, Alejandro Farnesio (que sustituye a Don Juan). Se le atribuye la reconquista de Brujas, Gante, Bruselas y Amberes (1585) juntos con el avance en el norte en Eindhoven, Breda, Oudenarde, Steenwijk, Zupthen o Nimega. Esto provocó que Isabel I de Inglaterra entrara abiertamente en el conflicto (antes apoyaba a los rebeldes). Sin embargo, nada cambió, y las tropas españolas siguieran avanzando hacia Venio, Grave, Deveneter y Güeldres. El daño mayor vino de la decisión de Felipe de organizar una enorme armada para desembarcar en Inglaterra tropas de Flandes que frenó la acción reconquistadora de Alejandro Farnesio.

La Gran Armada

Inglaterra

Durante más de 3 décadas, Felipe mantiene buena relación con Inglaterra con una alianza antifrancesa, años como rey de Inglaterra, garantizando comunicaciones con los Países Bajos o con vinculación económica angloflamenca. Pero el apoyo de Isabel a los protestantes, junto a los ataques ingleses contra el monopolio mercantil en las Indias llevaron al enfrentamiento abierto partir de 1585. Por el tratado de Nonsuch Isabel envía tropas a los Países Bajos y en respuesta al embargo de España sobre barcos ingleses, Francis Drake atacó Vigo y, en América, santo Domingo y Cartagena. La ejecución de María Estuardo precipitó el ataque, pero la Gran Armada (1588), con 130 barcos no consiguió su objetivo. Aunque las pérdidas navales no tuvieron repercusión naval para España, los ingleses la utilizaron como propaganda y la denominaron sarcásticamente "Invencible". La guerra marítima hispano-inglesa continuó hasta la desaparición de Felipe e Isabel con el saqueo de Cádiz (1596), y nuevos intentos de invadir Inglaterra  (el último en 1597 mandada por Martín de Padilla). Desde 1589 la guerra de Flandes se ve influida por la intervención de Felipe en la última de las guerras de religión en Francia (los rebeldes recuperan posiciones en 1591), pero la muerte en 1592 de Alejandro Farnesio puso fin a las posibilidades de acabar con la rebelión.

Grabado de Isabel I nombrando corsario a Francis Drake.

Francia

En enero de 1595, el nuevo rey francés, Enrique IV, declaró la guerra a Felipe II, librada íntegramente en Francia. Felipe en su reinado final se enfrenta simultáneamente a rebeldes en los Países Bajos, Inglaterra y Francia (los dos primeros por la religión y el tercero porque comienza a recuperar su posición internacional).

En 1596 los tres firman una alianza contra España, y de todos los frentes abiertos solo se consiguió cerrar el francés (paz de Vervins 1598) por agotamiento de ambos reinos y la bancarrota de 1596. En los Países Bajos creó una soberanía específica en manos de su hija Isabel Clara Eugenia y su esposo, el archiduque Alberto (con cierta dependencia de España y la condición de que volvería a la soberanía española si no tenían hijos). En conjunto la situación final del reinado era peor que la Paz de Cateau-Cambrésis. No retrocedía posiciones pero la hegemonía española se veía ahora más comprometida.

paz de Vervins 1598

El agotamiento de Castilla

Castilla soportaba un peso excesivo en el sostenimiento de la política de la Monarquía. El aumento de ejército e impuestos para financiar empresas exteriores (aunque tendría como resultado la ocupación castellana de altos cargos políticos), contribuyó al agotamiento de energías humanas y materiales. La gente que pagaba los impuestos (pecheros), sufrieron una fuerte presión fiscal. Para financiar su política, Felipe II vendió tierras baldías, pueblos, jurisdicciones, títulos, oficios, incautaciones de remesas de Indias, pero ni ellos ni la cantidad de recursos llegados de América fueron suficientes. La solución fue el recurso al crédito. Al abdicar Carlos V había una situación de déficit crónico o deuda a corto plazo que obligó a la bancarrota en 1557, 1575 y 1596. Los ingresos hacendísticos de Castilla crecieron a lo largo del siglo más deprisa que en otros países, y dicho incremento facilitó la capacidad de endeudamiento, gracias a los metales del exterior.

Los tesoros de las Indias aumentaron en tiempos de Felipe II, llegando a suponer a finales del siglo más del 20% de los ingresos de la corona. Pero la mayor parte de estos eran impuestos que también se incrementaron de forma considerable. Mientras los ingresos crecieron un 340% (1559-98), la deuda consolidada aumentó en un 600% (gran crisis financiera): al final de siglo, con una Hacienda que ingresaba al año 10-12 millones de ducados, la deuda superaba los 100. Se entiende el descontento y las críticas, y las Cortes (1592-1598) plantearon cambiar la situación. Las malas cosechas y la gran epidemia de peste finisecular agudizó las críticas a esta especie de guerra contra todos.

Fechas de Interés

  • 1500: batalla de Novara. Luis XII desaloja de milán a Ludovico Sforza. Pacto de Granada entre Luis XII y Fernando el católico.
  • 1501: Francia y España conquistan Nápoles
  • 1503: batalla de Seminara, Ceriñola y Garigliano con victorias españolas a cargo de Gonzalo Fernández de Córdoba
  • 1504: muere Isabel la Católica
  • 1504: tratado de Lyon. Fin de la segunda guerra de Nápoles. Luis XII reconoce a Fernando de Aragón como rey de Nápoles
  • 1505: tratado de Blios entre Fernando el Católico y Francia: cese de hostilidades y matrimonio de Fernando con Germana de Foix.
  • 1511: Liga Santa (España, Venecia, Suiza, los Estados pontificios y los Sforza) contra Francia
Carlos V
  • 1516: Tratado De Noyon entre Francisco I y Carlos I. Paz Perpetua,acuerdo entre los cantones suizos y Francia
  • 1517: Tratado de Cambrai, Reparto de Italia entre Francisco I, Carlos de España y Maximiliano.
  • 1520:Comunidades de Castilla
  • 1525: batalla de Pavia. Derrota de los franceses por Carlos V
  • 1526 Tratado Madrid
  • 1527: Saqueo de Roma por las tropas de Carlos V
  • 1529: Paz de Cambrai o Paz de La Damas entre Francisco I y Carlos V.
  • 1535: conquista de Túnez por Carlos V
  • 1538 tregua de Niza
  • 1544: tratado Crepy
  • 1547: derrota de la Liga de Smalkalda por Carlos V en la Batalla de Mühlberg
  • 1555: paz de Ausburgo
  • 1556. abdicación de Carlos V
Felipe II
  • 1557. batalla de San Quintín
  • 1571: Batalla de Lepanto
  • 1581: Felipe II rey de Portugal. Declaración de independencia de las Provincias Unidas
  • 1588: Gran Armada 
  • 1598: paz de Vervins (entre Felipe II y Enrique Iv de Francia)
Países bajos
  • 1566 revuelta holandesa 
  • 1567 victoria duque Alba frente Guillermo Orange
  • 1567 tribunal tumultos
  • 1571: Batalla de Lepanto
  • 1572 revuelta queux (marinos holandeses)
  • 1573-76 destitución Duque Alba
  • 1575 2 bancarrota española
  • 1576 saqueo Amberes
  • 1577 Edicto Perpetuo
  • 1578 victoria Gembloux 
  • 1581 acto de abjuración 
  • 1585 Alejandro Farnesio Reconquista Brujas, Gante, Bruselas y Amberes