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jueves, 27 de octubre de 2022

EL FASCISMO ITALIANO

El fascismo es un movimiento político y social que nació en Italia de la mano de Benito Mussolini tras el fin de la Primera Guerra Mundial. Se trata de un movimiento totalitario y nacionalista, cuya doctrina (y las similares que se desarrollaron en otros países) recibe el nombre de fascista.


Desde 1922 hasta 1943 fue cuando el citado dictador italiano se convirtió en el primer ministro de su país. Fecha aquella última en la que fue depuesto y posteriormente encarcelado, aunque en prisión estuvo muy poco tiempo pues recibió la ayuda de la Alemania nazi para escapar de dicho lugar. No obstante, dos años después, en 1945, finalmente moriría tras ser ejecutado.

El fascismo se propuso como una tercera vía ante las democracias liberales (como la estadounidense) y el socialismo (la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas). Además del régimen de Mussolini en Italia, se califica como fascistas a la Alemania de Adolf Hitler y la España de Francisco Franco.

El fascismo se basa en un Estado todopoderoso que dice encarnar el espíritu del pueblo. La población no debe, por lo tanto, buscar nada fuera del Estado, que está en manos de un partido único. El Estado fascista ejerce su autoridad a través de la violencia, la represión y la propaganda (incluyendo la manipulación del sistema educativo).

El líder fascista es un caudillo que aparece por encima de los hombres comunes. Mussolini se autodenominaba como Il Duce, que deriva del latín Dux  (“General”). Se trata de liderazgos mesiánicos y autoritarios, con un poder que se ejerce de manera unilateral y sin ningún tipo de consulta.

Además de todo ello hay que resaltar el hecho de que el Fascismo en Italia llevó a que se desarrollaran y promulgaran las que se dieran en llamar “leyes raciales”. Estas eran un compendio de medidas de discriminación y de persecución hacia todas aquellas personas que fueran o estuvieran en relación con los judíos italianos.

Dicha legislación dio lugar no sólo a que se llegara a hablar de una raza italiana “pura” sino también a que se abrieran campos de concentración donde los judíos eran recluidos, sometidos a trabajos forzosos, objetivos de todo tipo de torturas y abusos e incluso algunos de ellos fueron también asesinados.

HISTORIA DEL FASCISMO ITALIANO

La clave del éxito del fascismo surge durante la I Guerra Mundial: Italia, tras abandonar la Triple Alianza con Alemania y el Imperio Austrohúngaro, decide ponerse del bando de los aliados. Las consecuencias fueron desastrosas: hubo un enorme número de bajas humanas y materiales, de los territorios prometidos ( Trieste, Fiume y el Tretino)  solamente recuperó éste último. Esta victoria pírrica fue clave para el ascenso fascista en Italia.

En 1919, terminada la guerra, las expectativas territoriales quedaron frustradas por el Tratado de Saint-Germain-en-Laye (el equivalente para Austria del Tratado de Versalles). El poeta Gabriele D'Annunzio llevó a cabo una aventura militar que acabó en la creación del Estado libre de Fiume y la redacción de una constitución que puede entenderse como precedente inmediato del fascismo. Entre tanto, con un país empobrecido y un gobierno débil, Benito Mussolinni, antiguo dirigente socialista, creó en marzo de 1919 los Fasci italiani di combattimento (Fascios italianos de combate), germen del partido Fascista Italiano de 1921, que empezaron a destacar por su lucha callejera contra huelguistas, izquierdistas y otros enemigos políticos y sociales. El temor ante una revolución similar a la rusa hizo que el pueblo italiano viese en los fascistas de Mussolini la mejor arma para desarticular los movimientos marxistas organizados.

Gabriele D'Annunzio

El término totalitarismo fue empleado por primera vez por el "filósofo del fascismo" Giovanni Gentile, conocido como filósofo, autor de la reforma escolar y director de la Enciclopedia Italiana,  durante la Gran Depresión para expresar el sentimiento reconfortante por el que un "estado total" ofrece seguridad y prosperidad a sus ciudadanos si estos renuncian a algunas de sus libertades.  



Giovanni Gentile  fue ministro de Educación, senador del Reino de Italia, miembro del Gran Consejo del Fascismo, redactor del Manifiesto de los Intelectuales Fascistas, creador del juramento de fidelidad de los profesores universitarios, director de la Scuola Normale Superiore de Pisa, fundador y presidente del Instituto Nacional Fascista de Cultura y -por último- presidente de la Accademia d’Italia durante la República Social (RSI).  que se concretó en la famosa frase de Mussolini en su discurso de La Scala de Milán en 1925: “Tutto nello stato, niente al di fuori dello stato, nulla contro lo stato” (“Todo dentro del Estado, nada fuera del Estado, nada contra el Estado”).

Benito Mussolini

Mediante la acción violenta sobre socialistas, comunistas, anarquistas y, en general sobre todos los demócratas italianos, logró alcanzar el poder en 1922 tras la Marcha sobre Roma realizada entre 1921 y octubre de 1922 creando un régimen totalitario constituido en precedente y modelo de otros tantos surgidos en Europa a lo largo de la década de los treinta.

La Marcha sobre Roma fue el acto fundacional del régimen fascista italiano: entre el 27 y el 29 de octubre de 1922, Benito Mussolini movilizó a miles de militantes para presionar al rey Víctor Manuel III y obtener el poder. Aunque fue presentada como una toma revolucionaria, en realidad fue una coacción simbólica que culminó en un nombramiento legal. Los militantes fascistas, organizados como escuadras de acción (squadristi), usaban la violencia contra sindicatos, comunistas y socialistas. Su estética paramilitar y su retórica nacionalista sedujeron a excombatientes y clases medias temerosas del caos. El 24 de octubre de 1922, Mussolini declaró: “O nos dan el gobierno o iremos a Roma a tomarlo.” El 27 de octubre, columnas de camisas negras comenzaron a marchar desde distintas ciudades hacia Roma. El gobierno de Luigi Facta intentó declarar el estado de sitio, pero el rey Víctor Manuel III se negó a firmarlo, temiendo una guerra civil.

Marcha sobre Roma

El 29 de octubre, el rey encargó a Mussolini formar gobierno. Mussolini llegó a Roma en tren, no como conquistador, sino como primer ministro legalmente designado. La dictadura se consolidaría en los años siguientes, especialmente tras el asesinato de Giacomo Matteotti en 1924.

Entre octubre de 1922 y enero de 1925, Mussolini cristalizó las bases del estado fascista: en 1923 modificó la ley electoral, creando una ley que beneficiaba al partido más votado. Esta medida fue denunciada por el diputado socialista Mateotti, asesinado por el fascismo en 1924. 

El 10 de junio de 1924, a escasos metros de su domicilio, Matteotti sería secuestrado e introducido a la fuerza en un automóvil alquilado para tal fin por un grupo de escuadristas.

Durante casi dos meses estuvo en paradero desconocido hasta que, el 16 de agosto de ese mismo año, su cuerpo apareció en un avanzado estado de descomposición en un bosque a las afueras de Roma, en dirección a los montes Sabinos.

Giacomo Matteotti

En enero de de 1925, Mussolini reconoció la autoría del asesinato pero ya era tarde: Ya había sentado las bases de un estado totalitario, estado que se basaba en el culto al líder, la represión de la oposición, las ejecuciones y el desarrollo de las leyes fascistas. En mayo de ese mismo año, se creaban las juventudes fascistas (Opera Batilla) cuyo lema era "crecer, obedecer y combatir".

El fascismo fue bendecido por Pío XI en 1929 a través de los Pactos de Letrán entre el Vaticano e Italia. Posteriormente el Papa lo condenaría pero el mal ya estaba hecho.

LA DEMOSTRACIÓN DE LA SUPERIORIDAD FASCISTA

La Copa del Mundo se inauguró en 1930 cuando el fútbol empezaba a sembrar su semilla como deporte de masas y para expresar la competencia entre naciones sin necesidad de recurrir a las armas o conflictos bélicos. El deporte no tardaría en convertirse en otro campo de batalla ideológico.

El régimen fascista necesitaba el apoyo popular para perpetuarse en el poder, y ese apoyo popular estaba en el fútbol, que se convirtió en una herramienta clave para crear la unidad nacional y obtener un prestigio internacional. Creó la Serie A como la primera liga nacional en 1929 y, una vez que se inició la Copa del Mundo en 1930, hizo una oferta a la que la FIFA no podía negarse: celebrar el próximo mundial de fútbol en Italia. El triunfo de la Italia fascista en el Mundial de 1934 fue utilizado por la propaganda del régimen de Mussolini como una demostración más de la superioridad del pueblo italiano y la justificación de su racismo, llegando incluso a crear su propio trofeo: la copa del Duce. El triunfo de la selección italiana de fútbol y la posterior celebración del pueblo italiano de esa victoria equivalían a celebrar el fascismo. El Lazio de Roma es el único recuerdo de la época. Era el equipo de Mussolini y sigue jugando en el estadio que construyó para ellos. Tratan de no contratar jugadores de color y sus partidarios son famosos por su racismo y antisemitismo. Uno de sus jugadores, Paolo di Canio, llevaba tatuados emblemas fascistas y hacía el saludo fascista cada vez que anotaba. Afortunadamente esos días han pasado. Ya es bastante malo que tanto dinero dependa de quién gana o pierde, pero los regímenes fascistas además tenían que ganar por razones políticas.

En 1938 Mussolini envió un telegrama al equipo italiano de la Copa del Mundo diciendo: “Vencer o morir” .Éste era en realidad un eslogan fascista estándar, pero cuando los húngaros perdieron 4-2 ante Italia en la final, eso le dio al portero húngaro, Antal Szabo, una excusa que otros cancerberos envidiarían: “Con los cuatro goles que me hicieron, le salvé la vida a once seres humanos”.


LA POLÍTICA ECONÓMICA Y EL IMPERIALISMO ITALIANO

La base económica fundamental del fascismo era la autarquía: a través del intervencionismo económico y la protección social, el estado tendría que valerse de sus propios recursos para subsistir. Se limitaron las exportaciones, se nacionalizaron empresas y, a través de la Batalla del Trigo (1925), la Batalla de la Lira (1927) con la que aumentó el PIB y la Batalla de la Bonificación (1928) la cuál aumentó el número de campos de cultivo y la inversión pública, Mussolini intentó sacar a Italia de la crisis económica.

Los fascismos alemán e italiano se enfrentaron no sólo a la creciente movilización de la clase obrera sino a la pujanza de las oligarquías financieras de las potencias capitalistas que ya habían conquistado los mercados exteriores vitales para el proceso de acumulación de capital. En consecuencia el fascismo alemán e italiano también fue la contestación monopolista de los capitalismos que llegaron tarde al colonialismo, surgió fruto de la rivalidad interimperialista que provocó la I Guerra Mundial por el reparto territorial del mundo. El fascismo se coloca en el período de maduración y crisis en la fase inicial del imperialismo donde el modelo de acumulación capitalista requería la puesta en marcha del militarismo para la búsqueda de mercados exteriores para canalizar la producción metropolitana, exportar capitales y asegurar el abastecimiento de materias primas y alimentos, optimizando la tasa de ganancias aprovechando las ventajas de las regiones colonizadas.

Hay que recordar que los grandes intereses del capital financiaron al fascismo como brazo armado contra los anarquistas y los comunistas, ayudando a la política expansionista de Mussolini quien conquistó Libia y Etiopía en 1935, además de firmar un acuerdo con Hitler en octubre de 1936 y apoyar la sublevación militar contra la Segunda República española de Franco, Mola y Sanjurjo durante la Guerra Civil española (1936-1939).

Una de las prioridades de la Italia Fascista tras llegar al poder tras la Marcha sobre Roma en 1922, fue la creación de un Imperio Italiano como el que había tenido el antiguo Imperio Romano.

Cuando llegó el fascismo a Italia de manos de Benito Mussolini, este era un país con más de 40.000.000 de habitantes repartidos en las regiones de Roma, Génova , Módena, Veneto, Piemonte, Romaña, Toscana, Nápoles, Lombardía y Parma, así como la islas de Sicilia, Cerdeña y Pantelleria. En África gozaba de los grandes dominios coloniales de Libia, Eritrea y Somalia. Como resultado vitorioso de la Primera Guerra Mundial se había anexionado los pequeños territorios de Trieste, Trentino, Alto Adigio, Zara e Istria a costa de Austria y Yugoslavia. Por último junto a Grecia poseía las Islas del Dodecaneso y la ciudad comercial asiática de Tientsin en China.

Los fascistas consideraban que la capacidad para trabajar y la calidad del trabajo que podía realizar cualquier persona era algo predeterminado, innato, vinculado a las características raciales de cada individuo, que de este modo se transformaban en un componente de la “naturaleza” humana, en rasgos esenciales, y no en el resultado del conjunto de prácticas y de ideas generadas en el proceso de producción cultural y de devenir histórico. Las características jerárquicas de la organización del trabajo bajo el capitalismo se transformaban según la perspectiva fascista en las condiciones naturales -biológicamente determinadas- de la organización de las relaciones de producción y del proceso de trabajo.

Mussolini subordinó a los sindicatos italianos a la patronal, primero mediante el llamado Pacto del Palazzo Vidoni, de octubre de 1925, donde quedó muy en claro que la autoridad dentro de la empresa era detentada por el empresario, sin ningún tipo de compensación o control por parte de sus empleados. En ese pacto la patronal lograba alejar a los sindicatos de cualquier interferencia en la gestión de las empresas, a cambio del otorgamiento a los sindicatos fascistas de la exclusiva representación de los trabajadores y la capacidad de firmar convenios; ya que se liquidaban definitivamente las comisiones internas (vestigio de las movilizaciones de del bienio rojo), Esa cuestión quedó refrendada en la “constitución” laboral, la Carta del Lavoro, sancionada al año siguiente, en donde se reconocía explícitamente (art. VII) la autoridad exclusiva del empresario en la conducción de la actividad económica, a la cual debía subordinarse sin reparos el conjunto de trabajadores, y a la empresa privada “como el instrumento más eficaz y útil para los intereses nacionales”. Ese pacto significó a su vez el otorgamiento a la Confindustria de la representación oficial del empresariado como bloque único en el proyecto corporativo, al tiempo que se confirmaba y reconocía por parte de la cúpula fascista la indiscutible y exclusiva autoridad del empresario en la dirección de su establecimiento.

Tras una serie de huelgas entre febrero y marzo de 1925, especialmente en el sector de la metalurgia, que fueron prácticamente autorizadas por Mussolini y el Gran Consejo con el fin de enviar un mensaje a los patronos para que recordaran que la dictadura fascista era el árbitro que garantizaba la paz laboral que aquellos necesitaban, las huelgas acabaron con un discreto aumento salarial y los sindicatos fascistas se retiraron rápidamente del conflicto (la FIOM dirigida en condiciones de clandestinidad por los socialistas, intentó continuarlas), pero un mes después el Gran Consejo Fascista prohibió las huelgas considerándolas “acto de guerra”, que con la ley de abril de 1926 quedarían definitivamente proscriptas, junto a los lock-outs.  Los grandes colosos empresariales cuyo desarrollo, que consideraban estimulados por la Gran Guerra, ofrecían tanto un modelo militar de organización jerárquica como el mejor ejemplo de la capacidad productiva, eran vistos como un pilar importante de la fuerza política del estado y por lo tanto en su capacidad militar. A su vez un régimen productivista debía reunir las características de una “nación en guerra”, un régimen de colaboración entre todas las clases sociales en un orden basado en la autoridad de las jerarquías naturales.

Mussolini y Franco


Los Pactos de Letrán

Corría el 11 de febrero de 1929 cuando el Estado Vaticano recuperaba su autonomía como estado independiente, después de que el Reino de Italia reconociera la soberanía del primero en los Pactos de Letrán. Los Estados Pontificios, en los que había gobernado el Papa hasta 1870, habían sido absorbidos en la Reunificación italiana, el papa y la Santa Sede habían quedado forzosamente bajo la soberanía italiana. Pero tras los acuerdos de 1929, se restauraba un Estado soberano para la Iglesia Católica.

“En nombre de la Muy Santísima Trinidad, Considerando:
Que la Santa Sede e Italia han reconocido que convenía eliminar toda causa de discrepancia existente entre ambos y Ilegar a un arreglo definitivo de sus relaciones recíprocas que sea conforme a la justicia y a la dignidad de las dos Altas Partes y que, asegurando a la Santa Sede, de una manera estable, una situación de hecho y de derecho que le garantice la independencia absoluta para el cumplimiento de su alta misión en el mundo, permita a esta misma Santa Sede reconocer resuelta de modo definitivo e irrevocable la "Cuestión Romana", surgida en 1870 por la anexión de Roma al reino de Italia bajo la casa de Saboya; que es necesario para asegurar a la Santa Sede la independencia absoluta y evidente, garantizarle una soberanía indiscutible, incluso en el terreno internacional, y que, como consecuencia, es manifiesta la necesidad de constituir con modalidades particulares la "Ciudad del Vaticano" reconociéndose a la Santa Sede, sobre este territorio, plena propiedad, poder exclusivo y absoluto y jurisdicción soberana; Su Santidad el Soberano Pontífice Pío XI y Su Majestad Víctor Manuel III, rey de Italia, han resuelto estipular un tratado, nombrando a este efecto dos plenipotenciarios, los cuales han acordado los siguientes artículos:

Artículo 1.° Italia reconoce y reafirma el principio consagrado en el artículo 1° del Estatuto del reino, de fecha de 4 de marzo de 1848, en virtud del cual la religión católica, apostólica y romana es la única religión del Estado.

Art. 2.° Italia reconoce la soberanía de la Santa Sede en el campo internacional como un atributo inherente a su naturaleza, de conformidad con su tradición y con las exigencias de su misión en el mundo.

Art. 3.º Italia reconoce a la Santa Sede la plena propiedad, el poder exclusivo y absoluto de la jurisdicción soberana sobre el Vaticano, cómo está constituido actualmente, con todas sus dependencias y dotaciones, estableciendo esta suerte de Ciudad del Vaticano para los fines especiales y con las modalidades que contiene el presente tratado (...).

Art. 4.º La soberanía y la jurisdicción exclusiva que Italia reconoce a la Santa Sede sobre la Ciudad del Vaticano implica esta consecuencia: que ninguna injerencia por parte del Gobierno italiano podrá manifestarse allí y que no habrá otra autoridad allí que la Santa Sede (...).

Art. 8º ltalia considera como sagrada e inviolable la persona del Soberano Pontífice, declara punible el atentado contra ella y la provocación al atentado, bajo amenaza de las mismas penas establecidas para el atentado o provocación al atentado contra el Rey. Las ofensas e injurias cometidas en territorio italiano contra la persona del Soberano Pontífice, en discursos, actos o en escritos serán castigados como las ofensas e injurias contra la persona del Rey (...).
Art. 12º Italia reconoce a la Santa Sede el derecho de legación activa y pasiva según las normas del derecho internacional (...).

Art. 18º Los tesoros de arte y de ciencia que existen en la Ciudad del Vaticano y en el palacio de Letrán permanecerán visibles a los estudiosos y a los visitantes, reservándose a la Santa Sede, sin embargo, plena libertad de reglamentar la entrada del público.

Art. 20º Las mercancías que provengan del exterior y enviadas a la Ciudad del Vaticano se les permitirán siempre pasar por el territorio italiano con plena exención de derecho de aduana y de consumos.

Art. 24º La Ciudad del Vaticano será siempre y en todos los casos considerada como un territorio neutral e inviolable.

Roma, 11 de febrero de 1929.

Pietro, cardenal Gasparri.
Benito Mussolini."

Firma de los pactos de Letrán

LAS CONQUISTAS FASCISTAS. RECUPERANDO EL IMPERIO ROMANO

La política exterior de la Italia Fascista se basó en convertir al país en una potencia hegemónica sobre el Mar Mediterráneo dentro de un espacio de influencia que el nacionalismo latino consideró su “Marenostrum”, aunque también a nivel mundial y marítimo compitiendo con Gran Bretaña, Francia, Estados Unidos y Japón.

Isla de Corfú

Mussolini empezó a crear su Imperio en 1923. Aprovechando que unos griegos exaltados asesinaron a unos militares italianos en la frontera con Albania, el Duce encontró un pretexto para atacar Grecia.

Inesperadamente la Marina Real Italiana (Regia Marina) bombardeó como represalia la Isla Corfú y la invadió. Grecia firmó la capitulación de Corfú que pasó a ser territorio italiano. Los griegos como indemnización además pagaron a Italia de 50 millones de liras. Mussolini acababa de obtener su primer territorio.

Fiume

Fiume, una península en Yugoslavia pegada al Mar Adriático, dentro de la región de Croacia, era un territorio polémico desde la fallida invasión de las milicias “Arditi” italianas capitaneadas por Gabriele D’Annuzio en 1919, expedición que acabó en nada ante la crisis política derivada del momento.

Con Mussolini las cosas fueron diferentes. En Enero de 1924 Italia firmó un acuerdo con Yugoslavia en el que concluía la ocupación militar italiana de Fiume. Había una explicación respecto a la anexión de Fiume y es que la Unión Soviética, gracias a sus buenas relaciones con Italia, reconoció la soberanía fascista en la península sin ninguna pega, algo que sin duda amedentró al Reino de Yugoslavia. Poco a poco el futuro Imperio de Mussolini empezaba a formarse.

Gebel (Libia)

Emilio de Bono cuando fue nombrado jefe del Ministerio de Colonias en 1925, se trasladó a Libia para dedicarse a su nueva tarea. Durante años Italia había llevado en el país norteafricano una política de asentamientos de colonos acompañada por constantes luchas contra la población libia que no quería aceptar la hegemonía italiana. La más cruenta antes de la Era Fascista fue el aplastamiento de la República de Tripolitania (1916-1918) con ayuda militar inglesa.

Las insurrecciones libias en el desierto contra Italia se produjeron hasta 1931, fecha en que el líder rebelde beduino Omar Mukhtar fue ejecutado públicamente gracias a una efectiva política represiva del general Rodolfo Graziani. Con los sublevados aplastados, Libia y en especial los nuevos territorios conquistados de Gebel se convirtieron en un asentaminto exclusivamente para agricultores y campesinos italianos.

Obbia y Migiurtina (África Oriental)

Similares sucesos, aunque de menor intensidad, ocurrieron en África Oriental. Los movimientos guerrilleros en Eritrea y Somalia huvieron que ser silenciados con bombardeos sobre la población civil durante años. Tras los combates en los que Italia salió victoriosa, al fin pudieron controlar sin problemas todos territorios. Ademas los italianos ampliaron sus dominios anexionando los sultanatos en Somalia de Obbia y Migiurtina.

Etiopía

Italia mantenía siempre vigiladas sus colonias africanas de Somalia, Libia y Eritrea, esta última muy codiciada por otras potencias debido a su gran industrialización. Pero más apetito tenía Italia por Abissínea (Etiopía), por ello como fundamento siempre a sus intentos de expansión ponía siempre el pretexto de la protección de Eritrea.

Gran Bretaña anunció en 1934 que los somalíes que viajasen entre la Somalia Británica y la Somalia Italiana a través de Etiopía, tendrían que hacerlo por la zona italiana de Welwel. Esto obligó a los nómadas somalíes a atravesar la región por medio de vigilancia de soldados británicos en supuestamente territorio italiano, lo que equivalía a violar el territorio. Tal actitud inglesa no gustó nada a Mussolini que reclamó una solución más justa. Pero la respuesta fue más polémica todavía, ya que Inglaterra retiró a sus tropas y en su lugar dejó que la ocupasen soldados del Reino de Etiopía. Dicha ocupación causó confusión entre las tropas etíopes que dispararon contra los italianos, a lo que estos respondieron con la misma moneda. Mussolini calificó este acto como una declaración de guerra, por lo que Italia se preparó para un conflicto africano.

El 2 de Mayo de 1935 el Ejército Italiano cruzó la frontera con Etiopía desde Eritrea y Somalia. Al día siguiente, el 3 de Mayo, el Emperador Haile Selassie anunció a su pueblo el levantamiento en armas contra los italianos. Ante aquella provocación Gran Bretaña y Francia embargaron el armamento tanto de Italia como Etiopía. Dos días después, el 5 de Mayo en Ginebra, Suiza, sede de la Sociedad de Naciones, se convocó una reunión de urgencia. Italia fue considerada como agresora y 48 países anunciaron sanciones. Sin embargo muchos se retractaron como Hungría, Austria y Albania, otros alargaron sus envíos como las propias Gran Bretaña o Francia y Estados Unidos simplemente aumentó los precios de las materias primas. Italia internacionalmente había conseguido una victoria legítima.

Durante todo 1935 y mitad de 1936, los italianos lentamente fueron conquistando Etiopía. A lo largo de la invasión Italia empleó sustancias ilegales como gases lanzados desde aviones contra los soldados etíopes que vomitaban sangre, se les caía la piel y se les desahacían los huesos. Finalmente, tras la Batalla de Maitschew, el Emperador Selassie huyó a Suiza y el 2 de Mayo de 1936 las tropas italianas victoriosas entraron en la capital de Addis Abbeba.

Con la conquista de Etiopía, Italia oficialmente se constituyó como Imperio y Víctor Manuel pasó de ser Rey a Emperador. Aquella era la primera vez desde la Antigua Roma que la Península Itálica recibía un título oficial del “Imperio”.

Albania

Albania subsistía económicamente gracias a Italia. Durante unos años las relaciones de Roma con Tiranna fueron buenas debido a una alianza militar entre los dos países, pero a raíz de las intenciones expansionistas de Italia las tensiones empezaron a aumentar entre ambas.

Cuando se firmó el Pacto de Munich el 29 de Septiembre de 1938, Mussolini gracias al apoyo que ofreció a Adolf Hitler, permitió a Alemania anexionarse Checoslovaquia. Con un aliado en Europa que no le reprocharía, Italia el 25 de Marzo de 1939 lanzó un ultimátum a Albania para que voluntariamente se uniese al Imperio Italiano. Como era lógico Albania lo rechazó, por tanto el 7 de Abril de 1939 las tropas italianas invadieron el país.

Muy fácil fue la conquista de Albania, pues el 12 de Abril el Parlamento Albanés votó el “sí” a favor de la anexión. Albania quedó constituida por un Gobierno fascista del Primer Ministro Shefqer Bej Verlaçi y pasó a formar parte de la Corona de Víctor Manuel III.

La Italia Fascista por fin era un gran Imperio.


viernes, 12 de agosto de 2022

BERTOLT BRECHT

Además de ser uno de los dramaturgos más destacados e innovadores del siglo XX, cuyas obras buscan siempre la reflexión del espectador, trató también de fomentar el activismo político con las letras de sus lieder, a los que Kurt Weill puso la música.


Su historia

Desde su juventud fue hombre comprometido, en todas sus creaciones, desde los panfletos que redactó, sus obras literarias, sus producciones teatrales, su obra poética o los guiones de cine y las películas que dirigió. Fue un hombre profundamente odiado por los alemanes, por su trayectoria social y porque lanzaba mensajes de conducta ética hasta en sus poemas; por ejemplo: allí donde todos callan, él hablará, que puede completarse con el destino del hombre es el hombre mismo. Sin duda, se trata de una de las grandes figuras literarias, políticas y sociales de la Europa moderna; y, al mismo tiempo, un artista, un rebelde, un agitador, un propagandista, un esteta, un viajero y poseedor de una versatilidad intelectual incomparable, ya que fue capaz de escribir brillantes ensayos, virulentos manifiestos, notables libretos de ópera, mordaces comentarios periodísticos y obras imborrables del teatro moderno.

Este es un apretado resumen para presentar a Bertolt Brecht, que nació en Augsburgo en 1898 y murió en Berlín 1956.

La infancia de Brecht transcurrió durante los años en los que Alemania tenía una economía que daba confianza a sus ciudadanos. Sin embargo, todo cambió al estallar la guerra; Brecht tenía solo 16 años, motivo por el cual no fue movilizado inmediatamente, lo que le permitió ingresar a la Universidad de Munich para cursar medicina. Comenzó en Múnich sus estudios de literatura y filosofía en 1917, a los que añadiría posteriormente los de medicina. Durante la Primera Guerra Mundial comenzó a escribir y publicar sus obras..

En 1918 fue llamado a filas como enfermero militar, y en este desempeño conoció las crueles atrocidades y miserias sin cuento de la guerra. Por fortuna, pronto llegó el armisticio, pero la derrota y el hambre, fueron el caldo de cultivo para los alzamientos de Kiel y Berlín, que proclamaron la República. Brecht, desmovilizado, hizo amistad con intelectuales izquierdistas y fueron los cambios que ocurrían en la sociedad alemana, los que inspiraron su primera obra -Baal. En enero de 1919, Carlos Liebdknecht y Rosa de Luxemburgo, fueron asesinados, lo que originó una violenta ola de represión antirrevolucionaria. Baal fue presentada en Leipzig y tuvo éxito de público, pese a que, a la vez, provocó fuertes manifestaciones de protestas. Berthold escribió entonces En la selva de las ciudades y Tambores en la noche, ganando con ésta obra, el premio Kleist; su producción siguió con Hombre por hombre, cuyo papel principal lo hizo Peter Lorre, famoso artista de cine; en 1927, escribió el libreto de la ópera Grandeza y decadencia de la ciudad de Mahagonny, una obra satírica y amarga.

Desde 1920 frecuentó el mundo artístico de Múnich y trabajó como dramaturgo y director de escena. En este entorno conoció a Frank Wedekind, Karl Valentin y Lion Feuchtwanger, con quienes mantuvo siempre un estrecho contacto. En 1924 se trasladó a Berlín, donde trabajó como dramaturgo a las órdenes de Max Reinhardt en el Deutsches Theater; posteriormente colaboró también en obras de carácter colectivo junto con Elisabeth Hauptmann, Erwin Piscator, Kurt Weill, Hans Eisler y Slatan Dudow, y trabó relaciones con el pintor Georg Grosz. En 1926 comenzó a interesarse con mayor intensidad por el marxismo y estableció un estrecho contacto con Karl Korsch y Walter Benjamin. Su Dreigroschenoper (Opera de cuatro cuartos, 1928) obtuvo en 1928 el mayor éxito conocido en la República de Weimar. En ese año 1928 se casó con la actriz Helene Weigel.

En 1928 se asoció con el músico Kurt Weil para escribir una de sus obras más conocidas La ópera de tres centavos, estrenada en Berlín, y cuyo éxito no ha tenido parangón en la historia contemporánea del teatro alemán. Al año siguiente, escribió dos obras didácticas El que dice que sí, el que dice que no y la que tituló La decisión. Y llegamos al año 1930, fatídico para Alemania, porque los nazis obtienen sus primeros éxitos, apoyados en la crisis económica; tres años más tarde se produce la catástrofe: Hitler sube al poder. Brecht, todavía, publica dos nuevas obras Santa Juana de los mataderos y La Madre. Tras el incendio del Reichstag, los nazis inician la persecución de los intelectuales. Bertolt viaja a Viena, a París, a Dinamarca, a Finlandia y a los Estados Unidos. 

Desde 1930 estrechó sus contactos con el Partido Comunista Alemán. Tres años más tarde, la ascensión del nazismo forzó su salida del país: el 28 de febrero de 1933, un día después de la quema del Parlamento, Brecht comenzó su camino hacia el exilio en Svendborg (Dinamarca). Tras una breve temporada en Austria, Suiza y Francia, marchó a Dinamarca, donde se estableció con su mujer y dos colaboradoras, Margarethe Steffin y Ruth Berlau. 

En 1934, en Moscú publica tres obras de implacable crítica al nazismo: Cabezas redondas y cabezas puntiagudas, la siguiente es Los Horacios y los Curiacios, y Arturo Ui. En 1935 viajó a Moscú, Nueva York y París, donde intervino en el Congreso de Escritores Antifascistas, suscitando una fuerte polémica. En 1938 publica Terror y miseria del Tercer Reich, obra que constituye un contundente ataque contra el nazismo, y termina de escribir el drama histórico Galileo Galilei, cuyo papel principal lo asumió el famoso actor inglés Charles Laughton.

Iniciada la Segunda Guerra Mundial, y temiendo la ocupación alemana, en 1939 se marchó a Suecia; en 1940, a Finlandia, país del que tuvo que escapar ante la llegada de los nazis; y en 1941, a través de la Unión Soviética (vía Vladivostok), a Santa Monica, en los Estados Unidos, donde permaneció aislado seis años, viviendo de guiones para Hollywood. En 1947 se llevó a la pantalla Galileo Galilei, con muy poco éxito. A raíz del estreno de esta película, el Comité de Actividades Antinorteamericanas le consideró elemento sospechoso y tuvo que marchar a Berlín Este (1948), donde organizó primero el Deutsches Theater y, posteriormente, el Theater am Schiffbauerdamm. Antes había pasado por Suiza, donde colaboró con Max Frisch y Günther Weisenborn.

Llega el momento en que produce una de sus obras teatrales más significativas Madre Coraje, basada en un episodio de la Guerra de Treinta Años; por último, omitiendo algunas obras políticas, Brecht escribe otra de sus creaciones teatrales más importantes El círculo de tiza caucásico. Mientras tanto, en Estados Unidos se inicia la siniestra época persecutoria del senador MacCarthy; Brecht, decide regresar a Alemania, pero los aliados se niegan a concederle el permiso de entrada y debe intervenir Edwin Kirsch, alcalde de Praga, quien le da un visado de tránsito. Así pudo regresar a su patria, pero al Berlín Oriental.

En Berlín, junto con su esposa Helene Weigel, fundó en 1949 el conocido Berliner Ensemble, y se dedicó exclusivamente al teatro. Aunque siempre observó con escepticismo y duras críticas el proceso de restauración política de la República Federal, tuvo también serios conflictos con la cúpula política de la República Democrática.

En Agosto de 1956, murió Bertolt Brecht




Brecht es sin duda uno de los dramaturgos más destacados del siglo XX, además de uno de los líricos más prestigiosos. Aparte de estas dos facetas, cabe destacar también su prosa breve de carácter didáctico y dialéctico. La base de toda su producción es, ya desde los tiempos de Múnich, una posición antiburguesa, una crítica a las formas de vida, la ideología y la concepción artística de la burguesía, poniendo de relieve al mismo tiempo la necesidad humana de felicidad como base para la vida.

Con su acercamiento al marxismo, esta postura se hizo mucho más radical y pasó de hacer referencia a un individuo aislado a enmarcarse en el ámbito del conjunto de la sociedad: el individuo autónomo aniquilado por el capitalismo (Mann ist Mann, El hombre es el hombre, 1924/25) consigue nuevas cualidades dentro del colectivo. Con el personaje que da título a su drama Baal (1922), Brecht creó un tipo que aparece a lo largo de toda su producción en diversas variaciones (Schweyk im Zweiten Weltkrieg, Schweyk en la Segunda Guerra Mundial, 1943) y que se expresa de manera mucho más radical en los fragmentos Untergang des Egoisten Johann Fatzer (El ocaso del egoísta Johann Fatzer, 1927/30) y Die Reisen des Glücksgotts (Los viajes del dios de la suerte, 1941).

La posición opuesta la representan las figuras maternales, junto con el colectivo revolucionario y los dialécticos (Geschichten von Herrn Keuner, Historias del señor Keuner, 1930). El desarrollo literario de Bertolt Brecht, que en su lírica pasa desde un acercamiento crítico a la "Neue Sachlichkeit" hasta formas de resistencia colectiva (Lieder-Gedichte-Chöre, Canciones-Poemas-Coros, 1934), está influido por la Biblia de Lutero, la obra de Shakespeare y la Antigüedad Clásica, así como por el teatro asiático y la filosofía china.

Brecht entiende la filosofía como la doctrina del buen comportamiento, una categoría que resulta fundamental en su obra. En este sentido entiende sus textos como intentos progresivos de provocar asombro, reflexión, reproducción y cambios de actitud y de comportamiento en el espectador. Para ello utiliza el conocido "efecto de distanciamiento" ("Verfremdungseffekt"), que no debe ser entendido sólo como una técnica estética, sino como "una medida social". Sus intentos dramáticos más radicales de carácter pedagógico y político son Lindberghflug (El vuelo de Lindbergh, 1929), Das Badener Lehrstück und der Neinsager (La parábola de Baden y el que decía que no, 1930), Die Maßnahme, (La medida, 1930), Die Ausnahme und die Regel (La excepción y la regla, 1930) y Die Horatier und die Kuratier (Los horacianos y los curacianos, 1934); en todos ellos se pone de relieve una fuerte separación entre escenario y espectador.

Con la llegada del nacionalsocialismo todos estos intentos revolucionarios perdieron sus presupuestos sociales. En el exilio, Brecht escribió sin publicarlas algunas de sus piezas más conocidas: Leben des Galilei (Vida de Galileo Galilei, que apareció en 3 versiones: una danesa de 1938-39, otra americana de 1945-46, y la tercera, berlinesa, de 1953-55), Mutter Courage und ihre Kinder (Madre Coraje y sus hijos, 1939), Der gute Mensch von Sezuan (El hombre bueno de Sezuan, 1943), Herr Puntila und sein Knecht Matti (El señor Puntila y su criado Matti, 1940), aparte de escritos teóricos sobre teatro (Der Messingkauf, La compra de latón, 1939/40) y algunos apuntes para unas novelas (Tui-Roman, Novela de Tui, 1930/42; Die Geschäfte des Herrn Julius Caesar, Los negocios del señor Julio César, 1938/39). Con sus análisis sobre el fascismo y los Svendborger Gedichte (Poemas de Svendborg, 1939) tomó parte activa en la lucha antifascista.
Condicionado por la situación social, tras 1945 trabajó sólo en obras de carácter didáctico, olvidando sus experimentos de los primeros años. Tal vez esto fue lo que le convirtió en un clásico hasta el punto de que el teatro alemán de posguerra (tanto en la antigua RDA como en la antigua RFA) sería impensable sin él.

jueves, 11 de agosto de 2022

ÁNGEL CAÍDO

Un Dios me expulsó del Paraíso
cuando probé el fruto del pecado
hallando el conocimiento
que me proporciona sustento

No recibí ningún reproche ni ningún aviso
ninguna notificación de que mi estaciona había acabado
sin embargo, a pesar de todo, no me arrepiento
de haber cometido sacrilegio y pecado disfrutando el momento

pues me dotó de conocimiento, sabiduría y amor
que proporciona sustento, felicidad y calma
a un marchito corazón

y sin tiempo para el perdón y para el dolor
en mi cuerpo y en mi alma
busqué a otro dios en derredor

y, como hizo el poeta Sor Kampana,
encontré a ese nuevo dios entre mis restos y mis excrementos
que dieron a esta tierra calor y un suave aliento
a la naturaleza, los montes, las selvas y a la sabana
 

domingo, 7 de agosto de 2022

ALBERTO GRANADO EL COMPAÑERO DEL CHE


8 de agosto de 1922 nace en Argentina Alberto Granado, doctor y escritor argentino compañero de Ernesto "Che" Guevara en el viaje que emprendieron en motocicleta en 1952 por Sudamérica, ambos a lomos de "La Poderosa".

Con los trazos del amor que el hombre siembra en su gente más cercana, es posible después reconstruirlo, a partir de las palabras dictadas por la cosecha.

Así es como se dibuja hoy en el recuerdo el “petiso” Granado, Alberto, el amigo del Che. Este  lunes cumpliría  100 años de edad, pero de todas formas, su vida fue larga, larga y fecunda; pues aunque la historia la exalta, no la vivió bajo la sombra de la amistad conocida.

Podríamos decir que, si fue amigo del guerrillero legendario, lo mereció desde sus cualidades humanas, porque el afecto nació cuando el alma crecía todavía con el cuerpo, en la juventud.

Alberto Granados llegaba a los 19 años. “Y Pelao tenía 13, así le decían a Guevara”, precisa Tomás Granado, el menor de los tres hermanos, mediante el cual Alberto conoció al Che.

“Por orden de apellidos, nos sentábamos juntos. Además, a él le habían envenenado un perro y a mí también. Eso nos identificó bastante. Para ese entonces ya se le notaba la rebeldía, empezando por la corbata del uniforme que no usaba, aduciendo su condición de asmático.

“Nos gustaba mucho el fútbol y el rugby. Alberto se había empeñado en armar un equipo de estudiantes y Ernesto quiso entrar. Ya su padre me había pedido que tratara de convencerlo de no practicar deporte, pero aquello era imposible con un muchacho tan arrojado.

“Lo llevé a casa a presentarlo a Alberto. Él le dijo lo mismo, por su asma, y entonces el obstinado empezó a hacer demostraciones, hasta que Alberto aceptó. Fue el inicio de la amistad, no solo entre él y los muchachos, sino con nuestra familia entera, en Córdoba”, subraya Tomás.

LA AVENTURA Y LA CONCIENCIA

“Guevara había pensado seguir con no­sotros, en ingeniería, pero la muerte de la abuela y el conocer de un científico con estudios avanzados sobre el asma, lo decidió por Me­dicina, y se separó, aunque venía en vacaciones”, si­gue el menor de los Granado.

“Por su parte, Alberto había aprendido farmacia, un poco forzado por papá. Es que había un tío con una botica, aunque sin farmacéutico, y necesitaba un regente. Él se graduó y la asumió, pero tenía las alas más largas. Un día dijo: ‘Tío, la farmacia es muy poco para mí. Búsquese un regente nuevo’, y se fue a la Universidad a estudiar Bioquímica.

Vino entonces la idea del viaje, un sueño largamente acariciado por Alberto. Yo mismo lo embullé, y al no poder acompañarlo, pues faltaban tres asignaturas en mi carrera, le sugerí que buscara a Pelao, todavía estudiante de Medicina. Ya aquel había cruzado dos veces la Argentina en una bicicleta con motor de esos tiempos”, relata.

“Ahí fue cuando los unió el gusto por la aventura”, continua Gregorio, el segundo de los hermanos.
“Teníamos una moto maltrecha: La Po­derosa. Tomás, que sabía de mecánica, la reparó, y yo me ocupé de la estética. Se veía de lo más linda aquel día de diciembre de 1951, cuando partió con Alberto y Guevara a recorrer América Latina.

“Lástima que les haya durado tan poco, pues entrando a Chile, por el sur, la estrellaron contra un árbol, y ahí mismo terminó el viaje en la moto, que en realidad duró cinco provincias argentinas y un pedacito del otro país.

“Creo que ese percance hizo más rico el periplo, porque se fueron rodando en camiones, en barco, en balsas, en avión y autobuses; viviendo las aventuras conocidas, aprendiendo la realidad de un continente sufrido que les hizo madurar sus conciencias.

“Ambos llegaron a Venezuela juntos, y allí se separaron, para que Guevara volviera a terminar su Medicina; pero Alberto se quedó, en el leprosorio de Cabo Blanco, en La Guaira. Ya se había apasionado con el estudio de esa enfermedad, y entonces se instaló, hasta encontrar el amor de su vida”.

LA VIDA ACOMPAÑADA

Delia Duque había entrado al leprosorio como enfermera empírica, y todas las tardes, después del trabajo, se quedaba alelada mirando a aquel joven bajito, pero muy alegre, que salía en su descapotado rodeado de mujeres, casi todas doctoras.

“Mis colegas me acusaban de ingenua. Decían que no podría fijarse en mí. Pero me enviaron a su departamento, a aprender unas técnicas, y a muy poco el hombre se declaró. Imagínense cómo cayó aquello entre mis compañeras. Fue un noviazgo intenso, de tres meses, porque enseguida nos casamos.

“Desde entonces, mi vida fue al lado de él, en cualquier sacrificio, en cualquier victoria, hasta el último día. Viví su alegría contagiosa, sus tristezas, la emoción con que un día llegó dispuesto a recoger, a dejarlo todo por irse a Cuba; la tierra donde se estaba realizando exactamente la sociedad que él había soñado, y además, donde estaba entre los líderes su queridísimo amigo Guevara, ya conocido co­mo el Che”.

Ahora es Alberto, el hijo, quien habla de esta etapa, la más fecunda del padre, donde tuvo su más alta realización humana y profesional.

“Él se enamora de la Revolución, de la nueva sociedad en gestación, y allá se fue con todo lo que tenía. Decía que era su sueño, y tenía que sumarse”.

Precisa el hijo que no esperó un minuto para ponerse al servicio de la construcción social liderada por Fidel.

“Radica primero en la escuela de Medicina de La Habana, dando Bioquímica Clínica co­mo profesor; pero luego de Girón, se suma a la necesidad de multiplicar la formación de médicos en Cuba, y marcha hacia Santiago, a crear y fundar una escuela similar.

“Fundar significaba empezar de cero, pues allá no existía ni local. Fueron jornadas de una sesión para construir y otra para las clases. Crecí viendo esos trabajos voluntarios de profesores y alumnos, como una muestra fehaciente de una sociedad que se edificaba a sí misma, con la visión de la solidaridad, de pueblo unido, y mi padre fue parte de eso.

“Tras la primera graduación de médicos lo llaman a La Habana, y le dan la tarea de conducir los estudios primeros sobre genética.

“Escoge la animal, y empieza en ese campo una tenaz labor investigativa y de organizador, que lo hacen partícipe clave en la fundación de centros relevantes como el Instituto de Investi­gaciones Científicas, el Departamento de In­ves­tigaciones Pecuarias, el Centro Nacional de Sanidad Agropecuaria y otros más, hasta que decidió, personalmente, dejar todas las riendas en manos de los científicos nacientes”.
Su edad no lo dominó. Tenía demasiada historia, y desde ella, quiso hacer un valladar de defensa para Cuba. “Dondequiera que llegó fue un ferviente vocero del ejemplo del proceso cubano y, sobre todo, de la dimensión real de su gran amigo. Sintió que era una urgencia humanizar al Che”.

RECUERDO VIVO

Sus hermanos, su hijo, su esposa fiel, viven hoy para contar al hombre de su sangre, porque fue en primer lugar exactamente eso, el hombre: de sus hermanos, el primogénito; de su hijo, el padre ejemplar; de su querida Delia, la dicha que superó el amor.

“Al lado de Alberto viví el sentimiento completo de una mujer privilegiada, pues a través de él conocí a los hombres más grandes de la última América: los comandantes Che Gueva­ra, Fidel Castro y Hugo Chávez.

“Ellos tres representan los más altos valores de esa sociedad de justicia que mi querido Alberto soñó, y en sus nombres están las tres patrias que tuvo: Argentina, Cuba y Vene­zue­la, las mismas donde hoy descansan sus cenizas repartidas”.

Delia guarda del Che la amistad tantas veces contada por Alberto; de Fidel la acogida de un padre que elevó, a grado sumo, el aporte de su hombre a la edificación de la patria nueva; y de Chávez, la reverencia profunda al “petiso” compañero, a quien honró en palabras sentidas tras su muerte.
“Guardo esa carta como una joya valiosa. Chávez nos llama en ella ‘hermanos míos’, y retrata el dolor como si fuera suyo. Por coincidencia providencial, dos años después, el mismo día, murió él, y entonces el dolor grande fue nuestro”.

Pero Alberto Granado, el amigo, el viajero, el científico, el profesor y fundador, no se recuerda con luto en estas tierras de América. Ni en Argentina, ni en Venezuela, ni en Cuba.

Su alegría de vivir lo superó, y así dejó la huella en cada patria; porque salió con la sonrisa del joven ávido a la aventura de un viaje descubridor, se instaló después, igual de alegre, a investigar y a sanar, y luego vino a echar las raíces de su ánimo jovial justo donde sus sueños tomaban cuerpo real.
Alberto Granado, el amigo, cumpliría 100 años.

En sus tres patrias, allí donde reposan sus cenizas, hay epicentros de un temblor que sacude el continente entero; desde el Caribe, la selva, el picacho andino, hasta las pampas cercanas de la tierra fría que un día, igual a hoy, lo vio nacer.



domingo, 24 de julio de 2022

GALIZA: A NOSA TERRA

Galiza, tierra recordada siempre en el corazón
Patria tan cercana a la vez tan lejana para viandantes y paisanos 
rodeada y forjada por los embistes de los mares
de los bosques, los montes y parajes de ensueño

tierra de guerrilleros, de labriegos y de revolución
bosques verdes donde cantan ninfas, meigas, bruxas, demos, trasnos e dianhos
tierras de conquistas, de cantigas y de cantares
denantes mortos que escravos, siempre libres antes que tener dueño

tierra de Castelao, de Casares Quiroga, Líster y de Rosalía, 
de Suárez, de Seaone, de Cunqueiro y otros exiliados
poemas y canciones de una época en la memoria olvidada
cantares tristes que narran un pasado cercano

bañada por los mares, bautizo de rebeldía
siempre en el corazón por aquellos que emigraron
aquellos que a pesar de la distancia nunca olvidaron
aquellos que perdieron y mantienen una espina clavada por la patria extrañada

lunes, 18 de julio de 2022

LA COLUMNA MINERA DE RIOTINTO

El 18 de julio de 1936 llegaba a Sevilla desde la cuenca minera onubense, la Columna Minera de Rio Tinto. Unos 500 hombres que acudieron solidarios a auxiliar a la resistencia sevillana, que defendía valerosamente la legalidad republicana frente al golpe fascista, comandado por el genocida Queipo. No pudo ser. En La Pañoleta, fueron traicionados por el funesto Haro Lumbreras y sus guardias civiles que suponían leales. Allí se vertió mucha sangre minera. Posteriormente, fueron apresados y juzgados en un juicio sin las mínimas garantías y condenados a muerte 68 de ellos. Los asesinaron el 31 de agosto de 1936, en diferentes lugares públicos de la ciudad, para escarmiento e insuflar miedo a la población.

Con Sevilla ya tomada por las fuerzas de Queipo de Llano, el inspector general de la Guardia Civil Sebastián Pozas (ministro de Gobernación de la época) ordenó a un grupo de guardias civiles, comandado por Gregorio Haro Lumbreras, sofocar la rebelión y luchar contra las tropas de los golpistas. Por detrás, una columna civil, formada en un 90% por mineros y encabezada por los diputados Luis Cordero Bell y Gutiérrez Prieto, intentaría ayudar en la medida de lo posible. Gregorio Haro ya había participado en el golpe del general Sanjurjo en agosto de 1932 y había destacado en la fallida revolución de Octubre de 1934 por su dureza en la represión. Sin embargo, acató las órdenes de Madrid y juró fidelidad a la República. Fidelidad que ya había traicionado.

El 31 de agosto de 1936, 68 de ellos fueron ejecutados en seis sacas diferentes tras un Consejo de Guerra celebrado en la Plaza San Francisco (Sevilla). Sólo se libró un menor de edad y dos hombres que en ese momento pasaban por allí pero que no tenían nada que ver con el enfrentamiento.

Pero, su ejemplo de lucha, su defensa del gobierno de la República, siguen imperecederos en el corazón de los demócratas.

Siempre leales a la democracia y la libertad acudisteis a su llamada
sin pensarlo dos veces en la fría madrugada donde la muerte afilaba su guadaña
donde felones militares sembraban sus semillas por los pueblos y ciudades
expandiendo su reino por las tierras de España 

mineros forjados y templados por el frío y el tiempo, bautizados en aguas rojizas
aguas que llevan el legado de vuestras familias, de generaciones enteras
de trabajadores explotados durante décadas, legado que forja la conciencia obrera
la conciencia de clase, la empatía, la resistencia y la solidaridad

La tierra llora en en silencio cuando el barro rojizo se mezcla con la sangre derramada
de aquellos que cayeron traicionados mientras la muerte y el terror cabalgan por las tierras de España
cada negra noche las estrellas lloran y se apagan recordándoos, mineros onubenses, siempre leales
al pueblo y a vuestra clase ¡No olvidéis! ¡Recordad su historia! ¡Contad sus hazañas!

a pesar de la muerte y la derrota, vuestra historia sigue en las arrugas y los ojos ancianos de la llama convertida en ceniza
ceniza mezclada con vuestra sangre que transportan los ríos rojizos de la cuenca minera
que dará nuevo calor y nuevas fuerzas a la tierra para que broten nuevas semillas con la primavera
mientras brillan las estrellas del cielo, recordando vuestra historia de resistencia y lealtad

Llegada de los mineros onubenses a Sevilla
donde serían condenados a muerte

sábado, 16 de julio de 2022

ADAM SMITH: EL PADRE DEL CAPITALISMO

Hay un concepto de Adam Smith que viene a sostener que "el salario es el estímulo del trabajo, que- como otras cualidades humanas - crece en proporción al estímulo que recibe." Agreguemos que, durante mucho tiempo, la riqueza se medía por la cantidad de oro y la plata de que se era poseedor, situación que con los años se hizo a aplicable tanto al individuo como a los países; por eso, los estados prohibían toda exportación de estos metales, aunque se trataba de atraer por todos los medios el oro y la plata de las naciones vecinas. Esta norma alcanzó su mayor vigencia hasta fines del siglo XV, cuando los audaces portugueses desviaron en provecho propio y exclusivo la ruta del oro sudanés.
Dos circunstancias se sucedieron en esos años 1) Una caída general de precios y 2) Un cambio político que se apuntaba desde fines del cuatrocientos cuando Luis XI de Francia, Maximiliano de Habsburgo, Enrique VII de Inglaterra y Fernando, el Católico de España - daban por concluida la larga etapa del Feudalismo, y el rey pasaba a ser un señor entre los señores; a la vez, se preparaban para ganar una hegemonía universal, para lo cual era necesario una administración poderosa capaz de someter a la aristocracia y contratar y cumplir las exigencias de los mercenarios suizos, los mejores soldados del momento.



De la coincidencia de estos dos factores mencionados, nació el sistema llamado mercantilismo. El mercantilismo estableció que se podía permitir la exportación de los metales preciosos, siempre que se importaran productos que pudieran venderse al extranjero por un precio mayor del que se había pagado por ellos, lo que, a su vez, daba la salida a la producción nacional. Este hecho se conoció con la denominación de balanza de comercio, es decir, los países desprovistos de minas solo exportando podían acumular riquezas, por lo que debían exportar en el mayor grado posible. Mun, uno de los grandes mercantilistas ingleses, establecía como norma para el comercio exterior, verdadera fuente de la riqueza nacional, vender a los extranjeros por más valor que el de los productos que de ellos consumimos.

Y ahora, presentemos a Adam Smith que nació el 5 de junio de 1723, en la pequeña ciudad de Kirkcaldy Su padre era un modesto inspector de aduanas, que falleció pocos meses antes del nacimiento de la criatura. De esta forma la educación del niño recayó enteramente sobre su madre. Adam era de constitución enfermiza, lo que le valió ser tratado con gran indulgencia por parte de sus familiares y educadores. En compensación, el niño les pagó con una solicitud y un afecto que habían de caracterizarle toda su vida. Ningún hecho sobresaliente se registra en sus primeros años, salvo el haber sido raptado, cuando contaba tres, por una banda de gitanos. Pero el pequeño fue recuperado con facilidad. Adam asistió hasta 1737 a la escuela secundaria de Kirkcaldy. A los catorce años de edad la abandonó para cursar estudios superiores en la Universidad de Glasgow. En ella permaneció tres años, entregado al estudio de las matemáticas y de la filosofía natural. De Glasgow; Adam pasó a Oxford para completar su formación. En la famosa Universidad se aficionó a las bellas letras, a la filosofía moral y a las ciencias políticas. En conjunto se trataba de adquirir una cultura amplia, como convenía a un joven destinado a convertirse en eclesiástico.

Adam Smith, en cambio, en las ciencias políticas, supo aprovechar los avances logrados por sus predecesores y engarzarlos en un sistema coherente. El sistema librecambista, creado por él, fue un sistema capaz de sustituir plenamente, al sistema mercantilista.

Durante ciento cincuenta años, desde la aparición de La riqueza de las naciones, en 1776, hasta la primera guerra mundial, en 1914, el mundo andaría una de sus etapas más felices bajo los auspicios de las sencillas directrices trazadas por aquel modesto profesor escocés. El valor de la obra de Adam Smith para la economía ha sido comparado al de la de Locke para el pensamiento filosófico, porque representa la primera sistematización de la ciencia económica. Como no podía menos de suceder, dados sus precedentes, su punto de partida es el concepto de la riqueza. En oposición a la escuela francesa de Quesnay, Smith enseñó que el trabajo es su única fuente, y que el deseo de aumentar nuestras fortunas y prosperar -un deseo congénito a la naturaleza humana- es el origen de toda riqueza, ahorrada y acumulada. 

Precisó que el trabajo es tan productivo de riquezas cuando se emplea en la industria y el comercio como en el cultivo de la tierra. Trazó los diversos medios por los cuales la labor puede hacerse más efectiva, mediante el análisis de la división del trabajo y el empleo de la riqueza acumulada, es decir, del capital, en las empresas. Y predicó que constituye siempre la mejor norma de política económica dejar desenvolverse a la iniciativa individual. Deshizo el error de la incompatibilidad de intereses económicos entre los diversos países y aclaró que todos podían participar en el deseo de un mayor bienestar para sus súbditos. Una serie de principios, en suma, que hoy nos parecen ingenuos de tan elementales como son; es el mejor elogio que se les puede tributar. Piénsese tan sólo en la confusión imperante antes de Adam Smith y en el progreso alcanzado por las naciones más avanzadas a partir de su obra.

Cada individuo está siempre esforzándose para encontrar la inversión más beneficiosa para cualquier capital que tenga […] Al orientar esa actividad de modo que produzca un valor máximo, él busca sólo su propio beneficio, pero en este caso como en otros una mano invisible lo conduce a promover un objetivo que no entraba en su propósitos […] Al perseguir su propio interés frecuentemente fomentará el de la sociedad mucho más eficazmente que si de hecho intentase fomentarlo.

El autor sobrevivió quince años al éxito de su teoría. Fueron años de triunfo en los que el libro fue traducido a los principales idiomas europeos, Smith era llamado a consulta por la mismísima Cámara de los Comunes y la nueva doctrina fue aceptada por un público cada vez más amplio. Sin embargo, su éxito debió atravesar una dolorosa contrapartida, porque al poco tiempo, experimentó la dolorosa pérdida de su gran amigo David Hume. Y, todavía más su éxito se vio ensombrecida por el innoble ataque del obispo de Norwich, porque tuvo la osadía de enaltecer la memoria del filósofo fallecido que toda su vida fue un completo heterodoxo en materia religiosa.

Adam Smith residió en Londres hasta 1778, en que, por indicación de su antiguo pupilo el duque de Buccieugh, fue honrado con el cargo de comisario general de las Aduanas escocesas. Como consecuencia de este nuevo destino, pasó a Edimburgo en compañía de su madre y una prima, que se encargaba de la administración familiar.

En 1787 la Universidad de Glasgow le ofreció el rectorado, función que su delicado estado de salud no le permitió desempeñar por mucho tiempo. Diremos, por último, que muertas su madre y su prima, no quedó ni solo ni desamparado para soportar su última enfermedad, pues estos cuidados los asumieron sus muchos amigos.

Adam Smith falleció en julio de 1790
Adam Smith

LA RIQUEZA DE LAS NACIONES – ADAM SMITH

De la división del trabajo

“El ejemplo de la fábrica de alfileres”

Consideremos por ello como ejemplo una manufactura de pequeña entidad, una en la que la división del trabajo ha sido uy a menudo reconocida: la fabricación de alfileres. Un trabajador no preparado para esta actividad(que la división del trabajo ha convertido en un quehacer específico), no familiarizado con el uso de la maquinaria empleada en ella (cuya invención probablemente derive de la misma división del trabajo), podrá quizás, con su máximo esfuerzo, hacer un alfiler en un día, aunque ciertamente no podrá hacer veinte. Pero la forma en que esta actividad es llevada a cabo actualmente no es sólo un oficio particular sino que ha sido dividido en un número de ramas, cada una de las cuales es por sí mismo un oficio particular. Un hombre estira el alambre, otro lo endereza, un tercero lo corta, un cuarto lo afila, un quinto lo lima en un extremo para colocar la cabeza; el hacer la cabeza requiere dos o tres operaciones distintas; el colocarla es una tarea especial y otra el esmaltar los alfileres; y así la producción de un alfiler se divide en hasta dieciocho operaciones diferentes, que en algunas fábricas llegan a ser ejecutadas por manos distintas, aunque en otras una misma persona pueda ejecutar dos o tres de ellas. He visto una pequeña fábrica de este tipo en la que sólo había diez hombres trabajando, y en la que consiguientemente algunos de ellos tenían a su cargo dos o tres operaciones. Y aunque eran muy pocos y carecían por tanto de la maquinaria adecuada, si se esforzaban podían llegar a fabricar entre todos unas doce libras de alfileres por día. En una libra hay más de cuatro mil alfileres de tamaño medio. Esas diez personas, entonces, podían fabricar conjuntamente más de cuarenta y ocho mil alfileres en un sólo día, con lo que puede decirse que cada persona, como responsable de la décima parte de los cuarenta y ocho mil alfileres, fabricaba cuatro mil ochocientos alfileres diarios. Ahora bien, si todos hubieran trabajado independientemente y por separado, y si ninguno estuviese entrenado para este trabajo concreto, es imposible que cada uno fuese capaz de fabricar veinte alfileres por día, y quizás no hubiesen podido fabricar ni uno; es decir, ni a doscientas cuarentava parte, y quizás ni siquiera la cuatro mil ochocientasa va parte de lo que son capaces de hacer como consecuencia de una adecuada división y organización de sus diferentes operaciones.

Del principio que da lugar a la división del trabajo

“No es la benevolencia del carnicero …”

El hombre, en cambio, está casi permanentemente necesitado de la ayuda de sus semejantes, y le resultará inútil esperarla exclusivamente de su benevolencia. Es más probable que la consiga si puede dirigir en su favor el propio interés de los demás, y mostrarles que el actuar según él demanda redundará en beneficio de ellos. Estos es lo que propone cualquiera que ofrece un trato. Todo trato es: dame esto que deseo y obtendrás esto otro que deseas tú; y de esta manera conseguimos mutuamente la mayor parte de los bienes que necesitamos. No es la benevolencia del carnicero, el cervecero, o el panadero lo que nos procura nuestra cena, sino el cuidado que ponen ellos en su propio beneficio. No nos dirigimos a su humanidad sino a su propio interés, y jamás les hablamos de nuestras necesidades sino de sus ventajas. Sólo un mendigo escoge depender básicamente de la benevolencia de sus conciudadanos.

Del origen y uso del dinero

El carnicero guarda en su tienda más carne de la que puede consumir, y tanto el cervecero como el panadero están dispuestos a comprarle una parte, pero sólo pueden ofrecerle a cambio los productos de sus labores respectivas. Si el carnicero ya tiene todo el pan y toda la cerveza que necesita, entonces no habrá comercio. Ni uno puede vender ni los otros comprar, y en conjunto todos serán recíprocamente menos útiles. A fin de evitar los inconvenientes derivados de estas situaciones, toda persona prudente en todo momento de la sociedad, una vez establecida originalmente la división del trabajo, procura naturalmente manejar sus actividades de tal manera de disponer en todo momento, además de los productos específicos en todo momento, además de los productos específicos de su propio trabajo, una cierta cantidad de alguna o algunas mercancías que en su opinión pocos rehusarían aceptar a cambio del producto de sus labores respectivas.

Es probable que numerosas mercancías diferentes se hayan concebido y utilizado sucesivamente a tal fin. … el ganado … la sal en Abisinia… el bacalao seco en Terranova … el tabaco en Virginia … el azúcar en las Indias Occidentales … y hasta clavos en un pueblo de Escocia.

Examinaré a continuación las reglas que las personas naturalmente observan cuando intercambian bienes por dinero o por otros bienes. Estas reglas determinan lo que puede llamarse el valor relativo o de cambio de los bienes.

“Valor de uso” y “valor de cambio”

Hay que destacar que la palabra VALOR tiene dos significados distintos. A veces expresa la utilidad de algún objeto en particular, y a veces el poder de compra de otros bienes que confiere la propiedad de dicho objeto. Se puede llamar a lo primero “valor de uso” y a lo segundo “valor de cambio”. Las cosas que tienen un gran valor de uso con frecuencia poseen poco o ningún valor de cambio. No hay nada más útil que el agua, pero con ella casi no se puede comprar nada; casi nada se obtendrá a cambio de agua. Un diamante, por el contrario, apenas tiene valor de uso, pero a cambio de él se puede conseguir generalmente una gran cantidad de otros bienes.

Del precio real y nominal de las mercancías, o de su precio en trabajo y su precio en moneda

Pero el oro y la plata, como cualquier otra mercancía, cambian de valor, y a veces son más caros y otras veces más baratos, unas veces más fáciles y otras más difíciles de comprar. La cantidad de trabajo que cualquier cantidad dada de ellas puede comprar o dirigir, o la cantidad de otros bienes por la que se puede cambiar, depende siempre de la riqueza o pobreza de las minas conocidas cuando tiene lugar el intercambio.

El trabajo exclusivamente, al no variar nunca en su propio valor, es el patrón auténtico y definitivo mediante el cual se puede estimar y comparar el valor de todas las mercancías en todo tiempo y lugar. Es su precio real; y el dinero es tan solo su precio nominal … aunque el trabajo tiene como las mercancías un precio real y un precio nominal. Su precio real consiste en la cantidad de cosas necesarias y cómodas para la vida que se dan a cambio de él; su precio nominal, en la cantidad de dinero. El trabajador es rico o pobre, es remunerado bien o mal, no en proporción al precio nominal de su trabajo sino al precio real.

De las partes que componen el precio de las mercancías

Aquí es donde estipula que las tres partes son; las rentas de la tierra, trabajo y beneficios.

De la división del capital - Capital circulante y capital fijo

Hay dos maneras diferentes de asignar el capital para que rinda un ingreso o beneficio a su inversionista.

En primer lugar, puede ser invertido en cultivar, elaborar o comprar bienes, y venderlos con un beneficio. El capital invertido de esta forma no produce ingreso ni beneficio alguno a su propietario mientras continúa en su posesión o conserva su forma. Los bienes del comerciante no le rinden ingreso ni beneficio mientras no los venda a cambio de dinero, y el dinero tampoco lo hace mientras no es a su vez intercambiado por bienes. Su capital continuamente sale de sus manos de una forma y regresa a ellas de otra, o intercambios sucesivos. Tales capitales pueden ser denominados, con toda propiedad, capitales circulantes.

En segundo lugar, puede ser invertido en la roturación de la tierra, en la compra de máquinas útiles o instrumentos de trabajo, o en cosas así que rindan un ingreso o beneficio sin cambiar de dueño y sin circular. Esos capitales, entonces, pueden ser apropiadamente llamados capitales fijos.

Las distintas actividades requieren proporciones también muy diferentes entre los capitales fijos y circulantes invertidos en ellas.

El capital de un comerciante, por ejemplo, es por completo capital circulante. No necesita máquinas ni instrumentos de trabajo, salvo que se consideren tales su tienda o su almacén.

Una fracción de capital de todo artesano o industrial debe estar fijo en los instrumentos de su labor. Esta fracción es pequeña en algunos casos y grande en otros. Un maestro sastre no necesita más instrumentos que un paquete de agujas. Los de un maestro zapatero son algo más caros, pero no mucho más. Los del tejedor sí superarán con mucho a los del zapatero. La mayor parte del capital de todos estos maestros artesanos, de todos modos, es circulante, sea en salarios de sus trabajadores o en el precio de sus materiales, y es reembolsado con un beneficio a través del precio de sus productos.

En otras actividades se necesita un capital fijo mucho mayor. En la industria del hierro, por ejemplo, el horno de fundición, la forja y la máquina de cortar son medios de producción que no pueden ser construidos sin un abultado coste. En las minas de carbón y otras, la maquinaria necesaria para drenar el agua y otros propósitos es con frecuencia incluso más cara.

La mano invisible

Cada individuo está siempre esforzándose para encontrar la inversión más beneficiosa para cualquier capital que tenga. Es evidente que lo mueve su propio beneficio y no el de la sociedad. Sin embargo, la persecución de su propio interés lo conduce natural o mejor dicho necesariamente a preferir la inversión que resulta más beneficiosa para la sociedad.

En primer lugar, cada individuo procura emplear su capital lo más cerca de casa que sea posible, y por ello en la medida de lo posible apoya a la actividad nacional …

En segundo lugar, cada individuo que invierte su capital en la actividad nacional, necesariamente procura dirigir la actividad para que la producción alcance el máximo valor posible …

Al preferir dedicarse a la actividad nacional más que a la extranjera él sólo persigue su propia seguridad; y al orientar esa actividad de manera de producir un valor máximo él busca sólo su propio beneficio, pero en este caso como en otros una mano invisible lo conduce a promover un objetivo que no entraba en sus propósitos. El que sea así no es necesariamente malo para la sociedad. Al perseguir su propio interés frecuentemente fomentará el de la sociedad mucho más eficazmente que si de hecho intentase fomentarlo. Nunca he visto muchas cosas buenas hechas por los que pretenden actual en bien del pueblo. …”

SOBRE LA PROPIEDAD PRIVADA

El dios romano Término era, para los romanos, el guardián de las propiedades, el protector de los límites y el vengador de las usurpaciones.

Durante el reinado de Saturno, los campos carecían de confines, todo era una posesión común y a eso se debía el que los romanos no tuvieran el sentido de propiedad; ellos, no establecían diferencias entre lo mío y lo tuyo, como nos ocurre a nosotros. Pero se produjo un cambio al aparecer la ambición, la codicia y la usurpación, que acarrearon querellas y procesos. Entonces, Ceres, la diosa legisladora, estableció reglas ordenando que los campos fueran separados por quienes los cultivaban y la separación consistía en hileras de árboles, piedras o cualquiera señal que indicara un límite. La preferida fue un mojón y nació la costumbre de venerarlo como un dios y le dieron el nombre de Término y le asignaron un día de fiesta, que fue la fiesta terminal. Los propietarios de tierras contiguas acudían junto al Mojón que delimitaba sus tierras, depositaban guirnaldas, lo rociaban con aceite, inmolaban corderos y lechones, y se los comían las familias reunidas.

Un hecho milagroso ocurrió para dar nacimiento al dios Término.

Tarquino, el Soberbio, quiso levantar sobre el Capitolio un templo a Júpiter y fue necesario cambiar de ubicación las estatuas, los edículos y los pedestales. Todos los dioses abandonaron sin resistirse el lugar que habían ocupado hasta entonces, solo opuso resistencia el dios Término y no fue posible moverlo de su lugar, de modo, que debió quedar emplazado en el centro del nuevo templo.

Esta fábula fue divulgada entre la gente del pueblo para demostrar que los límites de los campos son sagrados y que el usurpador que tuviese la audacia de cambiarlos debía ser entregado a las Furias. 

Las Furias de hoy son las leyes que rigen la Propiedad Privada.

IDEAS ECONÓMICAS DE ADAM SMITH

Adam Smith escribe sus dos principales obras: La teoría de los sentimientos morales y La riqueza de las naciones. Las principales aportaciones al progreso económico que podemos extraer de ellas son las siguientes:

  • Liberalismo económico: Adam Smith es el primero en el contexto anglosajón en apostar por una economía desvinculada del Estado (en el mundo mediterráneo dicha idea había sido defendida por los teóricos de la Escuela de Salamanca varios siglos atrás). La explicación dada por Adam Smith fue que cuando los diferentes agentes buscan su propio interés personal hay una mano invisible que les lleva a que esa búsqueda de beneficio personal sea un beneficio para toda la sociedad. La intervención del Estado en la economía no haría otra cosa que empeorar los resultados dados por el libre mercado. Esta idea sería desarrollada por la escuela Austriaca en los siglos XIX y XX.
  • División del trabajo: en una sociedad agraria donde no estaba desarrollado el comercio, Adam Smith se dio cuenta que podría aumentar la producción con la división del trabajo. El ejemplo que pone de la fábrica de alfileres lo ilustra muy bien: si un obrero hace todo el proceso no podría hacer más de veinte alfileres al día. Sin embargo, si cada uno se especializa en una fase del proceso podrían llegar a hacer doce libras de alfileres. Esta teoría fue la base de la especialización productiva, puesta en marcha por primera vez por Taylor y Ford en la fábrica de coches homónima.
  • Importancia del comercio internacional: como fruto de la especialización, cada nación será más productiva en la fabricación de unos bienes y menos en otros. Adam Smith rompe con la tradición de restringir las importaciones y propugna la especialización de una nación en aquello que le es más barato producir para luego venderlo y comprar a otras lo que no fabrica. Dicha teoría se denomina ventaja absoluta, la cual fue mejorada después por David Ricardo y su teoría de la ventaja comparativa.
  • Repliegue del estado de la vida pública: según Adam Smith, el Estado solo debería prestar los servicios de seguridad, justicia y educación.
Estas aportaciones sentarían la base de un cambio en el paradigma económico, desde el mercantilismo al capitalismo. Además, sirvieron como raíces a los teóricos de la escuela austriaca para hacer una explicación mucho más concreta de la economía, partiendo de la acción humana.



martes, 21 de junio de 2022

22 JUNIO GRAN GUERRA PATRIA

El 22 de junio de 1941 a las 3:15 a.m. (hora alemana), más de 3 millones de tropas de la #Wehrmacht (las fuerzas armadas nazis) dan inicio a la invasión a la Unión Soviética: la #OperaciónBarbarroja. Victoria táctica del Eje, victoria estratégica soviética.

Antecedentes

Mucho antes del comienzo de la Segunda Guerra Mundial, los nazis desarrollaron planes para controlar el "espacio vital" en el Este. Según el Plan General "Ost", llevado a cabo por los nazis desde 1939, la población de los territorios ocupados de Polonia y la parte europea de la URSS debía ser exterminada en un 75-85%. La suerte de los pueblos caídos bajo el dominio nazi, estaba echada de antemano: la muerte o la esclavitud.

Después de la derrota de Francia en 1940, la Wehrmacht (fuerzas armadas de la Alemania nazi) comenzó a desarrollar el proyecto para la campaña del Este. El plan fue expuesto en su versión final en la directiva 21 del 18 de diciembre de 1940 del Alto Mando Supremo de la Wehrmacht, bajo el nombre en clave "Barbarroja". Se dedicó mucha atención a las acciones para el establecimiento de un régimen de ocupación y explotación económica de los territorios conquistados y el exterminio de los pueblos de la URSS. El inminente conflicto bélico debía ser una guerra de aniquilación.

El plan "Oldemburgo" ("carpeta verde"), aprobado el 29 de abril de 1941, un suplemento económico de la Operación Barbarroja, supuso el desvío de todos los recursos de los territorios ocupados para satisfacer las necesidades de la población alemana y la Wehrmacht. Esto condenó a la población a una hambruna inevitable. La orden del 13 d mayo de 1941 sobre la aplicación de la jurisdicción militar en los territorios del plan Barbarroja liberó de hecho a los soldados y oficiales alemanes de la responsabilidad por crímenes contra la población civil y la "orden sobre los Comisarios" del 6 de junio de 1941 condenó a muerte a los instructores políticos del ejército rojo a los que se negó el estatus de prisionero d guerra

Preparándose para la guerra contra la URSS, los líderes nazis enfatizaron que el objetivo era "la destrucción de Rusia como estado", los pueblos de los estados Bálticos, Bielorrusia, Ucrania mismo destino. "El propósito de la operación es destruir la fuerza vital de Rusia..."; "en el este, la crueldad en sí misma es un bien para el futuro". El genocidio sería primero para los judíos y los gitanos, luego ese destino aguardaría a los pueblos eslavos.

Según estimaciones de investigaciones rusas y extranjeras, de los 27 millones de soviéticos que murieron en la Gran Guerra Patria, al menos 13 millones fueron civiles de los territorios ocupados, de los cuales alrededor de 7,5 millones fueron exterminados de manera deliberada.

22 junio 1941: Comienza la Gran Guerra Patria

El 22 de junio de 1941 después de una larga preparación de artillería, a las 4:00 de la mañana, las tropas alemanas, violando pérfidamente el tratado de no agresión firmado con la URSS, atacaron la frontera soviético-alemana en toda su extensión desde el Mar de Barents hasta el Mar Negro. 

Para este ataque, Alemania y sus aliados en Europa crearon un ejército invasor sin precedentes en la historia: 182 divisiones y 20 brigadas (hasta 5 millones de personas), 47,2 mil cañones y morteros, unos 4,4 mil aviones de combate, 4,4 mil carros de combate y cañones de asalto y 250 buques. En la agrupación de tropas soviéticas opuestas a los agresores, había 186 divisiones (3 millones de personas), alrededor de 39,4 cañones y morteros, 11 mil carros de combate y más de 9,1 mil aviones. 

El 23 de junio de 1941, se creó en Moscú el cuerpo supremo de liderazgo estratégico de las fuerzas armadas: el Gran Cuartel General o Stavka. Todo el poder del país se concentró en manos del Comité de Defensa del Estado (GKO por sus siglas en ruso) formado el 30 de junio. Iosif Stalin fue nombrado Presidente del Comité de Defensa del Estado y Comandante en Jefe Supremo. 
El país comenzó a implementar un programa de medidas de emergencia bajo el lema: “¡Todo por el frente! ¡Todo por la victoria!" 

22 de junio de 1944: en plena #IIGM, el #EjércitoRojo inicia la Operación Ofensiva Bagration para destruir al Grupo de Ejércitos Centro alemán. Decisiva victoria soviética, la Wehrmacht fue expulsada de casi toda la #URSS. Fue la mayor derrota de las fuerzas alemanas de tierra durante la #2GM y costó a la Wehrmacht muchos más hombres y material que la batalla de #Stalingrado, ocurrida 16 meses antes. 

22 de junio. Día terrible marcado en la memoria
se congelaron los relojes y el mundo quedó en silencio, callado
mientras la muerte escribía páginas con tinta roja en nuestra historia
mientras el enemigo sembraba sal y muerte en los campos devastados

Rugidos por la noche a los días de la guerra.
sin noches ni días de descanso, la muerte no frena su camino y hace daño
Las crecientes explosiones, misiles ciegos que riegan la hierba en un rocío de estaño,
no hay un segundo de silencio. Lloran los campos y padece la tierra

no hay tiempo para funerales ni lágrimas de arrepentimiento
los cuervos de las montaña celebran un festín de soldados muertos
Acerca de los muertos, ya hablaremos más adelante. Ahora no es el momento
La muerte en la guerra es común y grave. Campos regados con sangre y de cadáveres cubiertos

No terminé mis estudios, no he leído los libros. Yo estaba junto a él. Estoy en la misma trinchera
resistiendo junto a mis camaradas y paisanos al invasor que pretende borrar nuestra existencia de la historia
en el día más largo y la noche más oscura por primera vez se llevó la guerra en el país por carretera.
debemos hacer creer a nuestros camaradas a pesar de todo en la victoria

a pesar de misiles, tanques y bombarderos no conseguirán doblegar el acero y el temple de nuestro pueblo y gentes
Para los muertos en la venganza y el odio, se llevará a la victoria. Recordad el año 1941.¡Presentes!
el dolor campa a sus anchas por los escombros de nuestros pueblos y ciudades sembrado por el invasor
no conseguirán doblegarnos a pesar de la muerte causada, el hambre, la peste y el horror