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martes, 28 de mayo de 2024

LA DECORACIÓN DE LOS EDIFICIOS ROMANOS: ESCULTURAS, PINTURAS Y PAVIMENTOS

INTRODUCCIÓN

Al igual que sucedía en el mundo griego, la ornamentación era consustancial a la arquitectura romana y se plasmaba mediante la pintura, el mosaico y la escultura, ya sea en piedra, terracota, metal, vidrio y piedras semipreciosas. 


LA ESCULTURA

La escultura romana combinó la perfección idealizada de la escultura griega clásica con una mayor aspiración al realismo. También absorbió las preferencias artísticas y los estilos de Oriente para crear imágenes en piedra y bronce que se cuentan entre las mejores obras de la antigüedad. La escultura romana destaca por su variedad, ya que los artistas trabajaban en un gran imperio y los gustos del público cambiaban constantemente a lo largo de los siglos.

Tipología, contexto y funcionalidad

La escultura romana se clasifica en dos categorías: el retrato y el relieve. Hay una tercera categoría compuesta por copias e interpretaciones de las obras maestras griegas. La escultura romana de los siglos I a.C. y I d.C. está influida por Grecia, sobre todo por el deseo de las clases cultas romanas de poseer esculturas griegas, lo que impulsó a la realización de numerosas copias. Nace con la conquista de Grecia y el saqueo de las obras escultóricas y pictóricas que se llevaron a Roma. Además de esta importación llegan escultores helenos que trabajan para las clases altas romanas. 

Retrato

Hay tres tipos de retratos:

  • Retrato togatos. Se esculpe al emperador con toga y manto sobre la cabeza. Le representa como pontífice máximo.
  • Retrato toracatos, que representa al emperador como cónsul o militar, por lo que aparece con coraza.
  • Retrato apoteósico, que representa al emperador como una persona heroizada o divinizada. Aparece con la parte superior del cuerpo desnudo, corona de laurel y algún atributo de un dios. Es la representación más rica, aunque no la más frecuente.

El retrato romano evolucionó según las distintas etapas, y para poder distinguir la época en que fue creada la escultura es necesario observar algunos pocos detalles, como los ojos, la barba y el cabello. En el retrato femenino, además, quedan patentes las modas en los peinados.

ÉPOCA REPUBLICANA (hasta el s. I a de C.)

En esta primera etapa el retrato se hacía solo hasta el cuello, dando el máximo realce a la cabeza. Con posterioridad se fue ampliando hasta alcanzar parte del busto. Estaban realizados en bronce o en piedra y se policromaba.

La mayoría de los artistas son griegos que trabajan siguiendo el gusto romano. Los personajes que se retratan son tanto privados como públicos, mostrando una personalidad grave y serena. Son rostros enérgicos, fuertes y decididos, aunque cabe señalar que los retratos públicos presentan cierta idealización. Se trata de un reconocimiento tácito de los méritos del retratado, de ahí la individualización realista del personaje, la fidelidad al mismo.

ÉPOCA IMPERIAL (ALTO IMPERIO, H. 2ª mitad s. III)

A partir de la conversión de Roma en imperio, la estatuaria se transforma, y con ella el retrato. El idealismo clásico griego tendrá ahora mayor influencia. El retrato oficial se idealiza, buscando mostrar la grandeza del personaje, sobre todo si éste tiene naturaleza divina, como el emperador, aunque sin perder sus rasgos individuales ni la expresión del carácter de personaje retratado. El prototipo se fija durante el reinado de Octavio augusto, el primer emperador.

Se busca proyectar la grandeza del emperador divinizado, a la manera de los dioses griegos. Los mechones del cabello caen de forma irregular sobre la frente, el rostro siempre rasurado. A partir de los flavios (s. II) aflora la corriente realista; la cabellera se hace más voluminosa y reaparece la barba agudizándose los efectos de claroscuro.

El retrato romano tiene su origen en el arte etrusco, en el mundo griego helenístico y en las imágenes mayorum, máscaras en cera de los muertos que se guardaban en las casas para rendirles culto y sacarlas en procesiones.

Los materiales más utilizados en el retrato fueron el bronce y el mármol y la estatuas eran apolícromas, salvo en un primer momento en que los ojos se coloreaban, práctica que se abandonó para ser tallados.

El retrato es otra de las formas del arte oficial. Casi siempre esculpido, refleja como es lógico la evolución estilística general, pero también la imagen que el soberano quería dar de sí mismo. Así se explica la multiplicación de una misma obra y su difusión por todo el mundo romano Se crea un modelo oficial para conmemorar un acontecimiento del reinado: instauración, aniversario, nacimiento, victoria. Un artista de talento realiza un prototipo; se hacen copias para su distribución entre los artesanos de provincias, que a su vez las reproducen, a menudo de forma mecánica y mediocre.

Otra corriente, a menudo considerada más específicamente romana, acentúa las características físicas, incluso las desagradables, en especial las huellas de la edad. El realismo, atenuado a veces por el idealismo heredado de la escultura helenística, también puede ser sólo aparente, como en la época republicana, cuando se acentúan los rasgos -fisonomía huesuda e incluso descarnada, nariz y orejas muy marcadas, por ejemplo- porque sirven para definir la imagen de sí misma que quiere ofrecer una parte de la clase dirigente romana: de hombres apegados a la tierra, duros en el trabajo, con una rudeza física que es reflejo de su rigor moral. Una vez más se interpreta y, en cierta medida, se deforma la realidad.

También existen retratos privados de emperadores, en los cuales los escultores tienen mayor libertad para la representación realista de sus rasgos. Pero, en general, el soberano aparece idealizado: Augusto sereno e impasible, a salvo del desgaste de la edad; Nerón, más romántico; Caracalla, tenso hasta la brutalidad. En la Antigüedad tardía la imagen imperial sigue perdiendo realismo hasta perder contacto con su modelo. Cada vez se plantea menos el problema del parecido físico; en cierta forma no se está representando la persona, sino la función. El retrato oficial romano rara vez es un retrato absolutamente realista.

A la fisonomía del soberano se suman los elementos de su atuendo y los atributos que ostenta, sobre todo en el caso de las estatuas. En efecto, puede aparecer representado de muy diversa guisa: como sacerdote, como jefe militar revestido de su coraza, Tetrarcas, como ciudadano togado o incluso como héroe mitológico o como dios.

Otras esculturas

Otro tipo es la escultura decorativa representada, por los candelabros, grandes recipientes marmóreos y brocales de pozo usados en contextos domésticos y religiosos.

Al igual que la escultura griega, los romanos trabajaron la piedra, los metales preciosos, el vidrio y la terracota, pero prefirieron el bronce y el mármol para sus mejores obras. Sin embargo, como el metal siempre ha sido muy demandado para su reutilización, la mayoría de los ejemplos de escultura romana que se conservan son de mármol.

El término estatua deriva del latín statuere (erigir, elevar) y se aplica de igual forma a las estatuas de gran tamaño y a las de pequeñas dimensiones. Se crean esculturas de cuerpo entero e imágenes parciales como el busto o el torso del individuo. Las primeras se representan de pie, sentadas o a caballo, vestidas o desnudas. Los dioses y los héroes visten a la manera griega y las esculturas honoríficas de los emperadores ataviadas con la toga o el traje militar. En las imágenes parciales destacan los hermas, los bustos y las imagines clipeatae, relieves con busto inserto en un escudo. 

Escultura romana

Relieve histórico y conmemorativo

El relieve en el mundo romano son las obras escultóricas unidas a un soporte que actúa como fondo. Se realizaron relieves de todo tipo de materiales, y junto a los de pequeño tamaño, existían los grandes relieves figurativos destinados a la decoración de edificios.

Relieve en el Arco de Tito

El relieve de la imagen es alto, hecho en mármol pentélico, con un único punto de vista. Las figuras de esta fotografía están dotadas de cierto movimiento: están andando mientras cargan el botín del templo de Jerusalén. Apreciamos también los músculos en tensión en algunas piernas de las tropas, que visten trajes de la época romana, así como su pelo, cortado según se exigía a los militares en ese período. Sabemos que se trata del botín de guerra del Templo de Jerusalén por el candelabro de siete brazos (menorá). Es de carácter realista. Su función es clara: propagandística. Este arco, como todos los arcos de triunfo, fue creado para que todo el mundo se enterara de la victoria de Roma en cierta batalla, en este caso contra los judíos.

Alrededor de la columna de Trajano y de forma helicoidal se van narrando los hechos acontecidos cuya lectura es ascendente. , comenzando con el cruce de las legiones del río Danubio, narrando la primera guerra dacia en la parte inferior y la segunda guerra en la parte superior , separadas por la diosa Victoria. La banda descriptiva aumenta de tamaño según se asciende para favorecer su visión desde abajo.

Las escenas se encuentran superpuestas
                
Preocupación y búsqueda de la la profundidad.Así alteran el  tamaño para permitir una mejor contemplación de la escena, por ejemplo , las murallas y los edificios aparecen de un tamaño  reducido , permitiendo observar los trabajos de los soldados sobre ellas. . Para  facilitar la visión de distintos planos de profundidad  se utiliza la perspectiva caballera  que usa un punto elevado  para observar ( primer, segundo o tercer plano ) a un grupo de personas impidiendo que se tapen unas a otras. Contribuye incluso a la profundidad los difuminados de los fondos

Relieves en la columna de Trajano

La decoración escultórica del foro, concebido como centro urbano, constituía la imagen de la estructura social de la época y también era una especie de memoria colectiva. 

Los ocho relieves rectangulares del ático (cara norte y cara sur) son de un arco de triunfo de Marco Aurelio en la que se narran las victorias de este emperador sobre los germanos. Las ocho esculturas exentas que representan prisioneros provienen del foro de Trajano y se hicieron para conmemorar la victoria de Trajano sobre los dacios.

Cara norte: relieve narrativo de la época de Constantino (lado izquierdo)

El emperador y sus asistentes distribuyen ayudas a la gente que se acerca de ambos lados. Constantino se sienta sobre un alto trono. Estilísticamente, el friso entero demuestra un contraste asombroso con la parte más antigua del arco, más "clásica", tomada de prestado de otros monumentos. Aquí las figuras, más iguales, son frontales principalmente, más quietas y menos naturalistas. Presentan los plegados de los vestidos  simplificados, como cortados en surcos y bastante paralelos. Estas formas rígidas apenas son modeladas y son talladas con movimientos repetidos y poco realistas. Estos rasgos se harán comunes en la escultura de la Edad Media, acentuando el énfasis sobre el simbolismo y conceptos fácilmente legibles.

Este friso de bajorrelieve, que sigue alrededor de los arcos de lado y finales, representa episodios en la vida de Constantine. Además de la representación de batallas famosas, el friso también representa su generosidad - la distribución de regalos, y su dirección a la gente romana de la Tribuna en el Foro. La última escena es representada debajo. Richard Brilliant explica: " Uno de los relieves constantinianos sobre la fachada norte muestra al Emperador dirigiéndose a los romanos desde la Tribuna en el Foro. Detrás de él y detrás de la Tribuna se elevan cinco columnas que pertenecen a los Monumentos Decenales de los Tetrarcas, concebidas dentro de la tradición honorífica. Su mensaje no es un mensaje de paz, sino manifestar que  la paz y de la continuidad de Imperio solo se conseguiría con la victoria constante en la guerra. Con esto, la necesidad de triunfo convirtió a la columna en un adorno permanente del estado y de sus la mayor parte de monumentos públicos.

En los templos y santuarios la divinidad presidía el complejo, al que se sumaban los exvotos, como estatuas o relieves y los utensilios de carácter litúrgico, mesas, altares y candelabros.

Los teatros y las termas son ámbitos donde se incluyen todos los géneros de la escultura romana, aunque hay tipos iconográficos para cada uno de ellos. Las esculturas de Apolo y las Musas son características en los teatros republicanos a los que se añaden las de la familia imperial desde Augusto. En las termas, se exponían estatuas de atletas y héroes representando la plenitud de la forma física, o divinidades relacionadas con la salud, como Esculapio e Higea, y las que tienen relación con el agua Neptuno y su cortejo.

En los monumentos funerarios hay una clara evolución. En época altoimperial las imágenes se ubican en el exterior siendo una exhibición de la posición social del difunto. En época bajoimperial se sitúan en el interior y los temas hacen alusión al recuerdo y consuelo.

Las domus y villas de las élites además de ser privadas, tenían un componente público que se manifestaba en ceremonias como la salutatio y la cena, en las que el dueño recibía a amigos y clientes. Por lo que la decoración constituía un elemento de auto-representación en la que los retratos de los antepasados desempeñaban un rol fundamental. Las esculturas griegas saqueadas en la conquista se exhibían en ciertas casas, lo que provocó una importante demanda. En las estancias privadas los temas son mitológicos relacionados con el amor y en las estancias que dan prestigio al propietario esculturas de Atenea, Apolo y las Musas. Los triclinios y peristilos son los lugares idóneos para las estatuas de Dionisos y Afrodita.

Relieve romano

Materiales y técnicas

Aunque en la actualidad la mayoría de las esculturas conservadas son de mármol, existieron otros materiales escultóricos como la terracota, el estuco, el bronce, la plata, el oro y las piedras semipreciosas. En la elección influye las dimensiones, el destino, el coste, la facilidad de transporte y el mensaje ideológico que se quería transmitir y el grupo social al que iba dirigido, así el oro y la plata solo se utilizan para los retratos imperiales.

La escultura romana, desarrollada entre los siglos VI a.C. y V d.C., se caracteriza por un fuerte realismo (verismo) en los retratos y una influencia helenística en el relieve narrativo. A diferencia de la idealización griega, los romanos buscaban capturar la verdad física, incluso la vejez, para mostrar sabiduría y poder. Utilizaron principalmente mármol y bronce, a menudo policromados.

El mármol es la piedra más apreciada y pueden emplearse distintas variedades en la misma obra. El mármol más característico es el de Carrara, que se convierte en el material escultórico mayoritario del Imperio.

Las esculturas de bronce eran igual de numerosas, aunque nos han llegado menos al ser un material que se reutiliza desde la Antigüedad. La primera escultura revestida de oro fue en honor del cónsul Mario Acilio Glabrion en 191 a.C. sin embargo, no se conoce la fecha exacta en la que se realizó la primera escultura en oro macizo, aunque hay que tener en cuenta que sus orígenes son helenísticos, igual que las esculturas en plata. 

La escultura en terracota tiene origen etrusco, quienes decoraban sus templos y santuarios con ornamentos de este material, así como estatuillas, exvotos urnas y sarcófagos.


LA PINTURA

En la pintura romana va a influir decisivamente el arte griego, ya que ya desde la época de César llegaron pinturas griegas que arrancaban de las paredes y se llevaban a Roma. Ésta es una de las razones por las que apenas se conservan pinturas murales griegas.

 Al igual que otras artes, la pintura en Roma tenían una finalidad práctica: decorar las casas y palacios. La condición social del pintor era la de un artesano, aunque los que pintaban sobre tabla tenían mayor prestigio.

La pintura mural se realizaba con la técnica del fresco, aunque también se discute que en algunas ocasiones se utilizaran técnicas mixtas. Para la pintura sobre tabla se utilizaban las técnicas al temple y a la encáustica. La gama de colores era amplia, ya que a la del mundo griego y egipcio se les suman algunos colores más. Destacan el negro, el blanco, el rojo y el amarillo, aunque a veces también se utilizaron verdes, azules y violetas. Se aplicaban mezclados con agua y a veces con cola.

Fuentes para el estudio de la pintura romana

Existen dos tipos de fuentes de conocimiento, por un lado, las fuentes escritas que nos aportan valiosos datos, Vitrubio es el autor que nos transmite mayor información, dedicando a la pintura el libro VII de su obra De Architectura. 

Entre las fuentes arqueológicas, hay que destacar las ciudades de Pompeya, Herculano y las villas de la zona campana en las que gracias a la erupción del Vesubio en el año 79 d.C. se han conservado numerosas estancias pintadas. La pintura de los siglos II al IV d.C. está representada en la ciudad de Ostia, cuyos edificios fueron abandonados entre la Tardoantigüedad y el Medievo recubriéndolos el limo y fango del Tíber. Importante también es la ciudad de Roma, aunque los restos no presentan una continuidad en el tiempo por lo que es difícil seguir un desarrollo igual al de la zona vesubiana o de Ostia.

Los orígenes de la pintura romana

Los primeros restos pictóricos romanos se fechan en el siglo III a.C. y su información se reduce a las fuentes escritas.

Las pinturas más antiguas son las del Templo de Ceres en Roma. La decoración se limitaba a la cella del templo, realizada sobre placas de cerámica. A finales del siglo IV a.C. el pintor Fabio decoró el Templo de la Salud del Quirinal.

La pintura triunfal aparece en Roma en la primera mitad del siglo III a.C. con influencia etrusca. Es una pintura de caballete de grandes dimensiones, utilizando como soporte la tela o la tabla. Se exhibía en los cortejos triunfales con el fin de ilustrar al pueblo de las hazañas del vencedor. También se practicó en otro tipo de monumentos como las tumbas. Un ejemplo es la tumba de los Fabii, donde la decoración se escalona en cuatro registros en los que aparecen figuras togadas, otras con indumentaria militar y escenas de guerra.

La decoración del Esquilino suministra una idea precisa de la pintura triunfal, cuyo carácter es descriptivo y coherente con aquellas formulaciones comunes a todas las manifestaciones artísticas populares.

A la par que observamos una decadencia en la pintura triunfal, en el siglo II a.C. adquieren gran popularidad un tipo de revestimientos parietales decorados con colores monocromos e imitaciones marmóreas de distintos tipos, sobre una superficie con relieve real, que se conocen como I estilo estructural en el área helenística oriental y como I estilo pompeyano en la zona occidental.

Cuatro estilos

En las decoraciones murales de Pompeya que constituyen el llamado estilo pompeyano. Se distingue éste por la delicadeza, gracia y fantasía del dibujo, sobre todo, en vegetales estilizados, por la viveza del colorido por el realismo y la voluptuosidad en las figuras y por cierto contraste de colores y luces tal que aproxima el estilo al de la escuela impresionista moderna

La pintura romana se clasifica en cuatro estilos a partir del siglo XIX y fueron establecido en base a las pinturas conservadas en Pompeya.

  • Estilos de Incrustación

Este estilo de pintura romana se desarrolla desde mediados del s.II a.C. hasta principios del s.I a.C., todavía en época republicana.

Es así llamado porque imita la decoración de mármoles que se aplicaban en época helenística. Es un estilo muy colorista, de aspecto muy suntuoso. El muro suele estar dividido en tres: un zócalo pintado imitando granito, una zona media imitando mármol y un remate a modo de cornisa realizada en estuco.

  • Estilo Arquitectónico

Se desarrolla durante el s.I a.C, en la época de César. Es llamado estilo arquitectónico porque imita no sólo revestimientos sino también arquitecturas. También es llamado "Estilo de perspectiva arquitectónica" porque busca profundidad y perspectiva. Esto hace que las estancias parezcan más grandes. Se dan frecuentemente las ventanas, tras las que se puede ver edificios, y resulta más teatral, además, aparece el paisaje.

En el segundo estilo, las columnas, cornisas, puertas, son pintadas con mucho realismo y en perspectiva. Además de imitar revestimientos imita también arquitectura en la decoración de los espacios arquitectónicos con los que se amplían las dimensiones reales de la sala. A diferencia del primero, este estilo es ya propio  de la cultura romana y no una importación griega: es un estilo de plena creación romana.

En definitiva se trata de una pintura romana que tiende a la disolución del muro. Es un estilo ya de plena creación romana.

  • Estilo Mixto u Ornamental

Pintura romana en la Casa de la Fortuna de Cartagena. Se dio entre el 27 a.C. hasta la mitad del s.I d.C, es decir, durante la época de Augusto y sus sucesores. Es un estilo mixto porque en cierta manera es una mezcla de los dos anteriores. Es un estilo menos real y más fantástico.

Se caracteriza por la representación de elementos ornamentales muy ligeros, apareciendo también edificios fantásticos, frisos con niños, elementos vegetales muy estilizados, figuritas de animales, de humanos también pero más pequeñas y delicadas, y pequeñas escenas mitológicas. Los colores son muy intensos.

Se dio más en Roma que en Pompeya y destacan las de la Domus Aúrea de Nerón.

  • Estilo Ilusionista o Escenográfico

Se trata de la pintura que se manifiesta desde la época de Nerón, en la primera mitad del siglo I, hasta el final de este siglo. Toma elementos del segundo y tercer estilo.

Es el estilo más confuso. En él aparecen también escenas mitológicas, históricas, tiene un gran recargamiento decorativo, aparecen cortinajes y telones y cobra mucho desarrollo el paisaje. También aparece en la Domus Aúrea de Nerón y en la casa de los Vetii en Pompeya.

También hay frescos llamados por Vitrubio "Megalográficos", que se dan en el s.I a.C. y parte del I d.C. Representan personajes de tamaño natural que componen escenas. Pueden aparecer arquitecturas para dar un mayor realismo. No hay muchos, pero sí de una gran calidad. Destaca "La villa de los misterios", en Pompeya, de época de Augusto.

Después del s.I d.C. la pintura se limita a grandes masas pictóricas sin delimitar, con búsqueda de efectos claroscuristas con un gran detallismo en las representaciones, pero después se da una reiteración de los estilos pompeyanos. En el s.II encontramos muchos mosaicos y revestimientos de mármol sin compartimentación. En época de Adriano se hacen muchos estucados con pinturas geométricas y vegetales y pinturas con un sentido muy pictórico, con colores más claros y sfumato.

La pintura de caballete y los pequeños frescos también se dan. Los temas se enriquecen: historia, paisajes de distintos tipos, mitología, bodegón, vida cotidiana, animales y el retrato. El retrato se da desde el s.I a.C. pero es en el s.II cuando proliferan. Destacan los del Fayum, unos retratos funerarios en tela o en madera que están realizados con la técnica de la encáustica.

Un buen ejemplo de retrato es "El panadero y su esposa", del s. I en Pompeya.

La técnica de ejecución

La técnica pictórica empleada por los artesanos romanos se conoce por las fuentes clásicas y los restos conservados.

Existen dos fases en la realización de una pintura romana, la preparación de la pared y la ejecución de la pintura propiamente dicha.

Cualquiera que fuese el material del muro, éste recibía con posterioridad un revestimiento de mortero, aplicado en varias capas, que según Vitrubio son siete. La primera se denomina trullisatio sirve para regularizar la pared, la otras seis, directiones, son cada vez más finas tanto en espesor como el grosor de sus componentes, que varían, en las tres primeras son capas de cal y arena y en las tres últimas son cal y polvo de mármol. Para Plinio son cinco capas, aunque en la realidad la mayoría de las pinturas no tiene este espesor y composición. 

El enlucido se aplica de arriba hacia abajo. Para Vitubrio las cuatro primeras se daban en toda la superficie, dejándolas rugosas para facilitar la adherencia de las siguientes, que se disponían horizontalmente en tres partes: zócalo, zona media y zona superior.

Para asegurar y aumentar la adherencia del enlucido al muro se utilizaron diferentes sistemas de sujeción. Existen hasta seis métodos conocidos, aunque pueden existir otros:

  • Sobre la primera capa de mortero se dispone un entramado de juncos o cañas, para reforzar los muros de adobe o dar armazón a una bóveda. En el primer caso, se colocan cañas en fila continua clavadas con clavos y tras una capa de adobe se colocan otras cañas en sentido diferente para aplicar el mortero. Para las bóvedas, una sola capa de cañas dobladas según el perfil previsto, quedan fijadas por cuerdas que deber ser de esparto de Hispania, según Vitrubio.
  • En las paredes lo más común son las incisiones en forma de V sobre la primera capa de mortero aplicado sobre el muro y sirve para mejorar la adhesión del resto de las capas.
  • También es corriente introducir ladrillos o fragmentos de cerámica en la primera capa de mortero, para reforzar la conexión entre capas. También se disponen tegulae mammatae, placas cerámicas para combatir la humedad.

El último de los trabajos que se lleva a cabo son los trazos preparatorios que el pintor u otro operario trazaban sobre el enlucido todavía húmedo para marcar el esquema básico de composición. Son tres los procedimientos usados: la incisión con un punzón de metal o hueso, el compás de punta seca para las curvas y el cordel, a veces empapado en ocre, con el que se hacía una señal sobre el enlucido húmedo, que deja improntas perceptibles.

Las técnicas empleadas en la aplicación de la pintura son dos: el fresco y el temple.

El fresco consiste en aplicar sobre el enlucido húmedo los colores disueltos en agua, produciéndose el proceso químico en el que el anhídrido carbónico del aire en contacto con la cal del enlucido reacciona formando una película de carbonato cálcico, que es la que conserva los colores y le garantiza la adherencia al soporte. 

En el temple los colores se aplican disueltos en un aglutinante como huevo, caseína, cola animal o vegetal. Ademas del estuco, se podía pintar utilizando procedimientos usados en esta pintura que fueron el encausto. La pintura a la encáustica consistía en la utilización de colores mezclados con cera de abeja sobre el enlucido seco y sobre tabla, para pequeños retratos.

Tras acabar los trabajos de pintura, los alisadores intervienen de nuevo para tratar la pared pintada. Para ello los colores deben estar bastante secos para no borrarse pero también húmedos para poder alisarlos.

Los artesanos dedicados a la pintura tenían trabajos especializados y se debieron agrupar en talleres. En función de su especialidad recibían distintos nombres, el que aplicaba el enlucido era el tector, el dealbator encalaba las paredes de blanco, el pictor podía ser parietarius que aplicaba los colores y los temas decorativos más sencillos y el imaginarius encargado de pintar las escenas.

PAVIMENTOS Y MOSAICOS

El mosaico es un revestimiento utilitario, cuya función consiste en hacer lisa, confortable, robusta e impermeable una superficie, así se adoptó como cubierta del suelo en edificios privados y monumentos públicos. Al mosaico del suelo o pavimento se le llama opus tessellatum y al mosaico de paredes y techos se le denomina opus musivum.

Técnicas de ejecución

Las referencias de los autores antiguos sobre los mosaicos y su técnica son incompletas. Sin embargo, esto se palía por los estudios de conservación de los pavimentos que permiten conocer las diferentes técnicas.

Antes de disponer las teselas hay que realizar una serie de operaciones previas para que la superficie sea estable e impermeable, para ello se construían una serie de capas:

  • Entre el mosaico y el suelo natural existe una capa apelmazada de tierra, en la que se insertan porciones de cal, pequeñas piedras o restos de conchas.
  • Este nivel queda regulado por la primera capa del verdadero soporte denominado statumen, que es un mortero compacto de tierra, cal y grandes cantos rodados.
  • La segunda capa, rudus, es de mortero duro, compuesta de cal, arena y fragmentos de otros materiales, como piedras calcáreas y areniscas, polvo de ladrillo o teja y carbones.
  • La capa superior en la que se disponen las teselas se denomina nucleus. Es la más homogénea y de su confección depende la calidad del mosaico. Está compuesta por un mortero de cal, arena y polvo de ladrillo o teja muy triturada.
  • Finalmente en algunos existe una capa de mortero muy fina que constituye el lecho de colocación, denominada supranucleus.


Una vez preparado el suelo o pared por los albañiles se realizaba el mosaico. Primero se pintaba sobre el suelo el boceto, en carboncillo para poder rectificar y luego con pintura para que no se borrara. Una vez hecho el dibujo el musivario perforaba el mortero, dejando vacío y limpio el dibujo para que el teselario colocara las teselas. Se humedecía la parte perforada se rellenaba de mezcla y se colocaban las teselas cortadas para que encajasen.

Las teselas se disponían mediante dos técnicas diferentes:

  • Puesta directa, se colocaban directamente sobre la capa de mortero.
  • Puesta indirecta, las teselas se pegaban sobre el cartoncillo del diseño por el lado que debía verse, luego la tabla se presionaba sobre la capa de mortero, se dejaba secar y se despegaban las teselas del cartoncillo.

En la colocación de las teselas se requieren tres procedimientos:

  • Disposición paralela, mediante la yuxtaposición de teselas rectas.
  • Colocación diagonal o en oblicuo, por alineaciones de teselas opuestas por el vértice o por los lados.
  • Para realizar líneas curvas el musivario varia las disposiciones: yuxtaposición de elementos cuadrados dejando que aparezcan entre ellos triángulos de lecho; elementos cortados en forma de dovelas y yuxtapuestos; elementos triangulares o poligonales; teselas cortadas en formas complementarias y colocadas siguiendo un cierto orden.

En ocasiones, una vez dispuestas todas las teselas, se rellenaba con mortero los intersticios existentes entre ellas y se pulía con arena.

Los materiales usados para las teselas son: mármoles de diferentes colores, piedras semipreciosas, vidrio, esmalte, cerámica e incluso oro. Se pulían las teselas con polvo de mármol, arena o cal.

Tipos de pavimentos

Los romanos distinguían diferentes tipos de mosaicos dependiendo del material y la técnica: 

  • El opus signinum pavimento típico romano, su nombre viene de la ciudad itálica de Signae, famosa por su arcilla. Es muy simple y económico, realizado con mortero y cal, mezclado con fragmentos de cerámica, que le da un color rojizo. Se le inserta antes del fraguado teselas blancas o rojas que se alinean formando sencillos motivos geométricos o figurados, e incluso inscripciones que contrastan con el tono rojizo oscuro de la superficie. Tiene gran impermeabilidad por lo que fue utilizado en obras hidráulicas, cubriéndose grandes superficies de termas, pórticos e impluvia, también aparecen pavimentados almacenes y habitaciones de servicio, e incluso triclinia y cubicula.

Opus Signium

Los más antiguos son del siglo III a.C. proceden del Norte de África de ambiente púnico, también de Cerdeña y Sicilia. En Italia su producción comienza en época de Sila, y su periodo de esplendor en Italia y provincias es del I-II d.C.

Su decoración se reduce a motivos geométricos, (crucetas, rombos, círculos) y motivos vegetales como la roseta de seis pétalos, palmetas de hojas encorvadas, etc. También inscripciones en griego y latín y en la Península Ibérica en alfabeto ibérico.

  • Opus sectile realizado con fragmentos de mármol de diferentes colores y calidades cortados en formas geométricas. Su uso parece ser una moda típica romana, inspirada en el mundo helenístico. Los más antiguos se fechan de fines del siglo II inicios del I a.C. realizados en palombino, pizarra y piedras de baja calidad. El mármol se usó en época de Augusto alcanzando su apogeo con Nerón, realizando composiciones vegetales muy elaboradas con mármoles de importación como el pórfido rojo de Egipto, el serpentino de Grecia, etc. En el periodo Flavio y con Trajano y Adriano los motivos se simplifican y con la Tetrarquía hasta el siglo V d.C. se aprecia un nuevo impulso en los sectilia.
Opus Sectile

  • Opus scutulatum. Es una variante del opus sectile con piezas en forma de rombo. Aparece en el siglo I a.C. y durante el siglo I d.C. convive con el opus signinum y el sectile, con gran desarrollo en las provincias, destacando Hispania donde la influencia de Italia fue más duradera.
Opus Scutulatum

  • Opus tessellatum. Realizado con teselas cuadradas y rectas. Puede ser bicromo, tricromo o polícromo. El más antiguo procede de Morgantina (Sicilia) representando el Rapto de Ganímedes, 260-250 a.C. Es la variedad pavimental de la que se conservan un mayor número de ejemplos que se extienden a lo largo de todas las provincias. Existen dos variantes:
  1. El opus tessellatum propiamente dicho que cubre grandes superficies con teselas de 0,5-1,5 cm3
  2. El opus vermiculatum, cuyas teselas son muy pequeñas, aproximadamente de 1-5 mm de largo. Se realizaba en el taller sobre paneles cuadrangulares que se insertaban en el suelo o en la pared. Estos cuadros se denominan emblemata palabra griega que hace referencia a un elemento introducido en otro. Pueden aparecer los dos tipos combinados, usándose el opus vermiculatum para los contornos y el opus tessellatum para su relleno.
Opus Tesselatum (izquierda) y opus vermiculatum (derecha)

En la ciudad de Roma el opus tessellatum aparece bajo las tres formas características: 

  • monocroma, 
  • ornamental 
  • y figurada

durante el siglo II a.C. coexistiendo con el scutulatum y el signinum. El más antiguo es el hallado en la ciudad de Roma del siglo II a.C. del Templo de Apolo Sosiano en el Foro Boario, con teselas monocromas blancas dispuestas en forma irregular.

A finales del siglo II a.C. aparecen los mosaicos policromos con motivos geométricos. Estos no tienen duración y pronto desaparecen a favor de un repertorio de motivos lineares en blanco y negro. Este estilo queda definido en la casa de Livia en el Palatino y la domus Aventina. 

A finales del siglo I d.C. se instala en Roma un tipo de mosaico de pequeños cuadros negros aislados o agrupados por pares.

En época de Adriano se añaden motivos vegetales y arabescos.

En época de Septimio Severo el negro predomina sobre el blanco y aparecen las cruces, ovas grandes y vasos en forma de campana. 

Los pavimentos bicromos con decoración ornamental son escasos en los siglos III-IV d.C. solo se constatan en las Termas de Diocleciano.

Los primeros mosaicos figurados son policromos y se datan de finales del siglo II a.C. (gato comiendo un pájaro o juicio de Paris de Palestrina).

A partir del siglo I a.C. predominan los mosaicos en blanco y negro con temática mitológica y de la vida cotidiana y es Ostia la que ofrece un amplio repertorio.

Tras la expansión del blanco y negro, los mosaicos policromos figurados en Roma son esporádicos y sus características son distintas a las del periodo inicial.

En época constantiniana los pavimentos figurados vuelven a dar prioridad a las figuraciones, como se observa en el mosaico de las venationes de Torre Nova o el de los atletas de las Termas de Caracalla.

La temática

Es muy variada y está inspirada tanto en la vida diaria como en el mundo de las creencias religiosas, también en escenas basadas en obras literarias:

  • Los temas más representados son los relacionados con las divinidades y sus ciclos míticos. Destacan los relacionados con Dionisos. Otros temas míticos de forma recurrente son los Amores de Júpiter, el Juicio de Paris, Perseo y Andrómeda, Dédalo y Pasifae, Teseo y el Minotauro, los Trabajos de Hércules, la historia de Aquiles y Ulises, Orfeo y las fieras, etc.
  •  La representación del mar y las aguas. En el Alto imperio predominan el nacimiento de Venus y los Triunfos de Neptuno, en el Bajo imperio la figura de Océanos o la simple fauna marina.
  • Las representaciones de los juegos y espectáculos que se llevaban a cabo en termas, circos, anfiteatros y estadios son frecuentes. 
  • Temas que ponen de relieve la fuerza del dueño o conmemoran manifestaciones de su prestigio, o destacan su implicación con la cultura para hacer constar su cualidad de hombre poderoso y mousikos aner (hombre de las musas).
  • El paso del tiempo se representa a través de la personificación de las estaciones, los calendarios y el zodiaco.
  • La naturaleza y los jardines, puesto que la renovación de la vegetación no solo es un tema filosófico sino de bienestar.
  • Temas de la vida cotidiana en las villas rústicas: trabajos agrícolas, sobretodo la vendimia y la caza.
  • También se representan xenia, imágenes de naturaleza muerta, que decoran salas nobles como el triclinium o el oecus de las domus o villae, para honrar la hospitalidad al tiempo que exalta la generosidad de los domini.
  • Un tema muy peculiar y único en la musivaria romana es el de las representaciones geográficas.

Todos estos temas tienen relación con las estancias que decoran. Los personajes acuáticos están en las fuentes de los peristilos o complejos termales; en los cubicula aparecen temas amorosos de dioses y de seres humanos; en las salas de recepción (triclinium) los xenia que evocan abundancia y hospitalidad.

Opus Musivum: El mosaico parietal

Denominado opus musivum no tiene precedente en época helenística, sino que fue una contribución original romana, inspirada posiblemente en la práctica existente en el Egipto Ptolemaico de incrustar objetos con piedras preciosas o semipreciosas. 

A partir del siglo I a.C. en Italia son peculiares los mosaicos parietales que decoran los ninfeos de los jardines. Los motivos son acuáticos y vegetales y a mediados del siglo I d.C. los temas figurados. A finales de este siglo se imitan las representaciones pictóricas con la técnica del opus vermiculatum.

En los siglos II y III d.C. se desarrolla el mosaico parietal en los edificios, como en las termas de Ostia, las bóvedas de las tumbas en San Pedro de Roma o los santuarios dedicados al dios Mitra.

En el siglo IV d.C. decoraban los palacios imperiales, el de Constantino en Tréveris y comenzó a usarse en las paredes y bóvedas de las iglesias cristianas, especialmente en Roma, con un repertorio de símbolos y temas cristianos



Algunos conceptos de interés
  • Escultura Thoracata: Figura de cuerpo entero que viste el atuendo militar de alto rango.Roma.
  • Genius: En las creencias romanas, se considera en el espíritu engendrador del hombre, que le permite tener hijos. En las familias al genius de la casa el día del cumpleaños del paterfamilias. 
  • Hortus conclusus: Pequeño jardín rodeado de un cercado.
  • Lar: Divinidades romanas de carácter menor, posiblemente de origen etrusco, y considerados como espíritus protectores y bienhechores, a los que se rendía culto en el hogar y también en las encrucijadas de caminos. Se les representas como jóvenes adolescentes, vestidos con túnica corta y con un cuerno de la abundancia en la mano.
  • Megalografía: Textualmente significa “pintura grande” y en pintura se aplica a las representaciones humanas de gran tamaño.
  • Opus Signinum Es un pavimento típicamente romano y su nombre proviene de la ciudad itálica de Signae, famosa por su arcilla. Es un tipo muy simple y  económico, realizado con mortero y  cal, mezclado con fragmentos de cerámica (opus testaceum), lo que le da un color rojizo. A veces se le inserta, antes del fraguado, una serie de teselas blancas o rojas que, al principio, no aparecen alineadas, pero que  posteriormente  se  alinean  formando  sencillos  motivos  geométricos  o  figurados,  e  incluso inscripciones (textos en griego, latín e ibérico, este último caso en Hispania), que contrastan con el tono rojizo oscuro de la superficie. Este pavimento goza de gran impermeabilidad, por lo que fue utilizado en las obras hidráulicas, cubriéndose así las grandes superficies de estancias termales, pórticos e impluvia, aunque también aparece pavimentando otras estancias, como almacenes y habitaciones de servicio, e incluso triclinia y cubicula. Las manifestaciones más antiguas de opus signinum se remontan al siglo III a. C. y proceden de lugares de ambiente púnico del Norte de África, así como de Cerdeña y Sicilia. En Italia su producción comienza en época de Sila, y su periodo de esplendor tanto en Italia como en las provincias se data entre los siglos I-II d. C.
  • Opus sectile Está realizado con fragmentos de mármol de diferentes colores y calidades cortados en formas geométricas. El uso del opus sectile pavimental parece ser una moda típicamente romana, aunque directamente  inspirada  en  el  mundo  helenístico.  Los  ejemplares  más  antiguos,  de  cubos tridimensionales, se fechan a fines del siglo II o inicios del I a. C. y están realizados en palombino, pizarra y otras piedras de baja calidad. La marmorización de estos pavimentos se producirá en Italia con Augusto, momento en el que irradiará hacia las provincias occidentales del Imperio. En época neroniana la técnica marmórea alcanza una de sus etapas de mayor apogeo, con la realización de composiciones vegetales muy elaboradas, en las que se incluyen mármoles de importación como el «pórfido rojo» de Egipto, el «serpentino» de Grecia, el «pavonazzetto» de Turquía y  «giallo antico» de Túnez. En el periodo flavio y sobre todo bajo los mandatos de Trajano y Adriano, los motivos se simplifican y a partir de la Tetrarquía y hasta inicios del siglo V d. C., se aprecia en los sectilia un nuevo impulso, si bien las piedras se reutilizan, hecho que conlleva la existencia de una gran variedad de especies sin concordancia cromática.
  • Opus scutulatum Es una variante del opus sectile con piezas en forma de rombo. Aparece en el siglo I a. C. y durante el siglo I d. C. convive con el opus signinum y el opus sectile, existiendo un gran desarrollo en las provincias y entre ellas destaca Hispania donde la influencia de Italia fue más fuerte y duradera que en otros lugares.
  • Opus tessellatum Está realizado con teselas cuadradas y rectas. Este tipo de mosaico puede ser bícromo (blanco y negro), trícromo (negro, blanco y rojo) o polícromo. El ejemplar más antiguo de opus tessellatum es el procedente de Morgantina (Sicilia), con la representación del Rapto de Ganímedes, fechado en el 260-250 a. C. Es la variedad pavimental de la que se conservan un mayor número de ejemplos que se extienden a lo largo de todas las provincias, con una cronología que oscila desde el siglo II a. C. hasta el VI d. C. Existen dos variantes: el opus tessellatum propiamente dicho y el opus vermiculatum, cuyas teselas son muy pequeñas, aproximadamente de 1-5 mm de lado (fig. 28.5 y 6). Generalmente este tipo se realizaba en el taller sobre paneles cuadrangulares que se insertaban en  el  suelo  o  en  la  pared.  Estos  cuadros  se  denominan  emblemata,  palabra  griega  que  hace
  • Salutatio: Ceremonia en la que los clientes acudían a dar los buenos días al señor de la casa

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