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viernes, 23 de febrero de 2024

EL IMPERIO GERMÁNICO EN LOS SIGLOS XIII Y XIV

A la muerte de Enrique VI en 1197, su viuda Constanza logró que los sicilianos en Palermo (1198) reconocieran como rey a a su hijo de 3 años, Federico. 5 meses después Constanza moría quedando la tutela de Federico en manos del papa Inocencio III. el vacío de poder fue aprovechado por Inocencio III, que ocupó el ducado de Espeloto y la marca de Ancona.

La Corte del emperador Federico II en Palermo (1865),
del pintor Arthur von Ramberg.

Federico II y su programa imperial 

En Alemania, cada facción eligió a su propio rey. así, los gibelinos eligieron Felipe de Suabia, apoyados por el monarca francés y, los güelfos eligieron a Otón de Brunswick (Otón IV), que contó con el apoyo del monarca inglés y del papa Inocencio III a cambio de renunciar a los bienes de Matilde de Toscana a favor del Patrimonio de San Pedro y de mantener la separación de Sicilia del imperio. Tras la muerte de Felipe de Suabia (1208), Otón IV es consagrado emperador en San Pedro, pero, al no mantener sus promesas, es excomulgado e Inocencio III cede su apoyo a Federico II, nombrándolo rey de romanos en Maguncia en el 1212, prometiendo éste mediante la Bula de Oro de Eger lo incumplido por Otón IV. Otón IV es derrotado en la batalla de Bouvines (1214) reforzándose la posición de Federico en Alemania.

Federico decidió seguir la misma línea de actuación política que su padre Enrique VI. Se apoyó en Italia decidiendo desatender el control directo de Alemania, lo cual favoreció el creciente poder de los grandes señores, hipotecando así la construcción de una monarquía fuerte.

Federico II, educado en Palermo, era de mentalidad abierta y muy avanzado para su tiempo: rey culto y letrado, se imbuye de la cultura musulmana y helenística de la isla, donde se redescubre a Aristóteles. En 1224 fundó la Universidad de Nápoles, primera universidad estatal sin control eclesiástico. Impulsó los estudios de Mesina y Palermo, dedicados a la medicina y  a la filosofía árabe. 

Hizo de Sicilia la base de su reinado y estableció la primera monarquía autoritaria de Europa: copió la administración fiscal y económica del mundo musulmán y se dejó absorber por su cultura. En 1231 promulgó el Código de Melfi que fortalecía la figura del monarca frente al resto de poderes feudales.

Inocencio III reunió en 1215 el IV Concilio de Letrán en el que se acordó la celebración de una cruzada que debería de celebrarse en 1217 en la que Federico debería de participar. Inocencio III muere en el 121 paralizándose el proyecto. Su sucesor, Honorio III (1216-1227) rogó a Federico que partiera a la cruzada, aunque este dilataba su salida. En el 1220, Federico II logró que la Dieta de Frankfurt eligiera a su hijo Enrique como rey de Alemania. El Papa amenazó de excomunión a Federico, el cual se comprometió a partir en el 1221 a la cruzada y a no unir Alemania y Sicilia. De esta forma obtenía la coronación imperial de Roma en 1220. Federico seguía retrasando su salida a la cruzada.
 
Al enviudar de su primera mujer, Constanza de Aragón, Federico II se casó con Isabel, hija del rey tutelar de Jerusalén. En el tratado de San Germano de 1225, Federico juró partir a la cruzada en 1227 bajo pena de excomunión y pérdida del reino de Sicilia. A cambio, el Papa instaría a las ciudades lombardas a reconocer a Federico la supremacía imperial y a contribuir con 400 caballeros en la inminente cruzada.
Federico II

INOCENCIO III. Un motivo histórico para ser anticlerical

El Papa más poderoso de todos, también fue el más joven de todos. Era un noble romano elegido Papa a los 37 años. Las cruzadas habían transformado al Papa en el jefe de todos los caballeros cristianos, obedientes a la Santa Sede, que se acrecentó, desde 1176, cuando los lombardos, aliados del Papa, derrotaron a Federico Barbarroja y se tuvo la impresión que el Papa era superior al emperador. Inocencio III pronunció frases como estas:

El Papa en la tierra ocupa el lugar de Dios, o El Señor no ha dado a San Pedro la Iglesia, sino el mundo para gobernar.

Inocencio III luchó contra los reyes más poderosos de su tiempo. Excomulgó al Rey de Francia, Felipe Augusto, por repudiar a su esposa, la princesa Ingeburga, de Dinamarca; excomulgó a Juan sin Tierra y en Alemania decidió entre dos príncipes que se disputaban el título de rey. En el 1215, convocó el Concilio Ecuménico de Letrán, la Asamblea más grande la Edad Media, ya que asistieron 412 obispos, 800 abades o priores de conventos, varios patriarcas y obispos de Oriente.

Todos los príncipes al tomar posesión del poder de sus reinos, debían jurar que exterminarían a los herejes.

Inocencio III

Gregorio IX y la Liga Lombarda. La lucha de poder entre Gregorio IX y Federico II

El nuevo papa Gregorio IX (1227-1241) era familiar de Inocencio III. Capaz de enfrentarse al emperador y de  recordarle su voto de cruzado y su compromiso del tratado de San Germano. Tras una nueva petición de  aplazamiento a causa de una enfermedad, Gregorio IX le excomulgó hasta que en junio de 1228 finalmente  partió en la Sexta Cruzada consiguiendo una tregua de diez años con los musulmanes y la devolución de  Jerusalén (en manos musulmanas desde Saladino). En 1239, tras la tregua de 10 años, Jerusalén volvió a manos  de los sultanes ayyubíes

Federico II estuvo ausente un año. La excomunión libraba a los súbditos del vínculo de fidelidad con el rey. En  Alemania, los güelfos quisieron proclamar emperador a un sobrino de Otón IV y en Italia, las tropas pontificias habían entrado en el ducado de Espoleto. Federico II restableció el orden y firmó la Paz de Ceprano (1230)  con el Papa a cambio del levantamiento de la excomunión y la restitución de los bienes conquistados a la Iglesia  en Sicilia. Federico II infringió una gran derrota a la liga Lombarda en 1237 en Cortenuova y nombró rey de  Cerdeña a su hijo Enzo, sin el consentimiento del Papa, que reivindicaba Cerdeña basándose en la Donación de  Constantino.

La derrota de Cortenuova no supuso la sumisión de las ciudades italianas. El emperador tenía unos ideales de  una Cristiandad presidida por un solo soberano temporal y el Papa, viendo la dirección que tomaban las  pretensiones del emperador, en 1239 volvió a excomulgarle como rechazo de la idea que tenía Federico II de organizar Europa bajo un soberano laico y no eclesiástico. Estalló una guerra ideológica entre el Papa y el  Emperador a la cual le seguía otra guerra militar. Federico II invadía los Estados Pontificios y el Papa instó a los venecianos a invadir Puglia y a los güelfos de Baviera y Bohemia a formar una liga contra el emperador. El Papa  organizó un Concilio Ecuménico en Roma en 1241 con el fin de condenar y deponer a Federico II pero este  sitió Roma bloqueando los caminos y apresando a 2 cardenales, obispos y arzobispos. Con la muerte de Gregorio IX, Federico II levantó el sitio de Roma.

Gregorio IX

El final del dominium mundi. El fin de los Honhesfausen (1243-1254)

Tras la muerte de Celestino IV, con un breve pontificado de 17 días, se produjo una situación de Sede Vacante de 2 años. El genovés Sinibaldo Fieschi fue consagrado Papa con el nombre de Inocencio IV (1243-1254) y levantó la excomunión a Federico II a cambio de la restitución de los territorios pontificios que habían ocupado las tropas imperiales. En el 1244 se firma la Paz de San Juan de Letrán con la cual acababan las disputas entre la Iglesia y el Emperador. En el 1245 el Papa, que temía por su vida, convocó un Concilio Universal en Lyon en el que, invocando el principio teocrático, excomulgó y depuso a Federico II e instó a los príncipes alemanes a nombrar a un nuevo Emperador. Se iniciaba una guerra civil en la que güelfos  (deriva de Welf, el nombre de la dinastía de los duques alemanes de Baviera que compitieron por el trono imperial durante el siglo XII y principios del XIII. )y gibelinos, (deriva de Waiblingen, el nombre de un castillo de los oponentes de Welfs, los duques Hohenstaufen de Suabi) en Alemania e Italia, se volvían a enfrentar. Las ciudades alemanas se unían en la Liga del Rin (Maguncia, Colonia, Worms, Estrasburgo, etc.) y las ciudades italianas, encabezadas por Parma, se rebelaron resultando vencedoras las tropas alemanas (1248). El rey Enzo, hijo del Emperador, fue puesto en prisión hasta que falleció. 

Federico II murió a los 56 años (1250) en Castel Fiorentino (Puglia) tras lo cual Inocencio IV se trasladó a Italia para luchar contra los herederos del Emperador: Conrado IV, en Alemania, y su hermanastro, Manfredo, en  Puglia. Conrado IV recibió la excomunión del Papa al solicitar ser nombrado Emperador y Rey de Sicilia. Conrado  IV murió en 1254 dejando a su hijo Conradino como heredero. En el 1268 reclamó el trono de su padre, pero  fue vencido por Carlos de Anjou en la batalla de Tagliacozzo (cerca de Roma). Fue decapitado en una plaza  pública de Nápoles. 

Aquí acababa el sueño de establecer el Dominium mundi en Occidente. En los años siguientes, Gregorio X proclamó la unión de las iglesias griega y latina en el II Concilio de Lyon (1274). Mientras se daba la lucha entre el Imperio y Papado por lograr el poder universal, iba naciendo, de forma paralela, el mundo de las nacionalidades.



El Gran Interregno (1254-1273)

El Gran Interregno corresponde al periodo que va desde la muerte de Conrado IV (1254) hasta la elección de Rodolfo de Habsburgo (1273), caracterizado por el debilitamiento del poder central fortaleciéndose los distintos principados, fruto de la política güelfo-pontificia frente a los Hohenstaufen.

Tras la excomunión de Federico II en el I Concilio Ecuménico de Lyon (1245), el papa Inocencio IV instó a los príncipes alemanes a elegir un nuevo emperador. Guillermo de Holanda fue el elegido, pero Conrado IV y los gibelinos llegaron a controlar la situación. 

Cuando Guillermo falleció (1256), los electores se dividieron entre Ricardo de Cornualles (hijo de Juan Sin Tierra) y Alfonso X de Castilla (hijo de Beatriz de Suabia) emparentado con los Hohenstaufen. Ricardo sería coronado Rey en Aquisgrán, en 1257. Tras la muerte de Ricardo en 1272, Alfonso X albergaba esperanzas de ascender al poder, pero, Gregorio X se opuso rotundamente. Los electores alemanes eligieron al conde Rodolfo de Habsburgo (1273-1291)



Los inicios de la Casa de Habsburgo 

Rodolfo de Habsburgo centró su política en reivindicar en Alemania los bienes y derechos de la Corona. Para ello, buscó el apoyo de las ciudades favoreciendo la paz pública, el comercio y la protección de las ciudades de la Hansa. 

Derrotó a Otocar II, arrebatándole los territorios que poseía en Austria. Mantuvo buenas relaciones con el Papa y en 1278, reconoció al papa Nicolás III la cesión de la Romaña a cambio de recuperar los derechos imperiales  de la Toscana. En una Dieta celebrada en Frankfurt, propuso la elección de su hijo Alberto como rey de Alemania, pero fue rechazada por los electores. Tras la muerte de Rodolfo (1291), fue elegido Adolfo de Nassau, contra el que se levantó Alberto, que fue elegido en 1298. Tras la muerte de Adolfo en la batalla de Golheim (1298), Alberto quedó como rey único hasta 1308. Éste fracasaría en hacer hereditaria la corona alemana.

Casa de Habsburgo


La Casa de Luxemburgo y las últimas tentativas universalistas

A diferencia del primer Habsburgo, Enrique VII de Luxemburgo y Luis IV de Baviera tuvieron que enfrentarse a los Anjou de Nápoles, defensores de la independencia italiana frente al Imperio.

En 1308, Enrique VII de Luxemburgo (1308-1313) fue elegido nuevo rey de Alemania y de Romanos, primer rey consagrado emperador desde Federico II. Intentó reavivar la idea imperial en Italia lo que le hizo chocar con el papa Clemente V y con Florencia, la cual asedió y saqueó. Clemente V nombró Vicario Imperial en Italia al rey de Nápoles, Roberto de Anjou, volviendo Italia a un estado de anarquía. Tras la muerte de Enrique VII, se produce un Interregno de 15 meses, tras la cual se produjo la doble elección de Luis IV de Baviera o de Wittelsbach (1314-1346) y de Federico de Austria. La lucha entre ambos provocó una guerra civil de 7 años que favoreció el nacimiento de Suiza como nación y el fortalecimiento de las ciudades hanseáticas. Federico de Austria fue hecho prisionero en la batalla de Mühldorf (1322) y Luis IV de Baviera convocó una Dieta en Nürenberg (1323) para celebrar el fin del Interregno. Luis IV ejerció una autoridad en Italia no autorizada por el Papa lo que provocó su excomunión por parte de Juan XXII. El rey, apoyado por la nobleza y el clero alemanes, convocó un concilio ecuménico que juzgaría al Papa por hereje y por abuso de poder. 

 Batalla de Mühldorf o de Ampfing 1322. Luis IV de Bavaria derrota a Federico el Hermoso. Autor Hans Werl

Luis IV se presentó en Italia y en 1328 entró en Roma donde fue coronado emperador “en nombre del pueblo romano”. Estableció un Decreto Imperial por el que deponía a Juan XXII y elegía Papa a Pedro de Corvara como Nicolás V, que volvió a consagrar y coronar emperador a Luis IV. Los príncipes alemanes promulgaron la Constitución Licet iuris en la Dieta de Rhense (1338), sosteniendo que el Papa no podía juzgar ni deponer al Emperador.

Carlos IV y la Bula de Oro 

A la muerte de Luis IV, Carlos IV, conde de Luxemburgo (1347-1378), fue elegido rey. Mantuvo buenas relaciones con Francia y con el Papado. En la primera parte de su reinado, fijó definitivamente la forma y número de personas que debían elegir al Emperador. Estableció la Dieta o Reichtag donde se trataban las cuestiones que afectaban a los súbditos del Imperio y donde participaban los grandes príncipes, los nobles y unas 80 ciudades. 

En 1356, Carlos IV promulgó la famosa Bula de Oro en la que se fijaba el procedimiento electivo y se designaban los electores para la elección imperial. Los electores serían 3 eclesiásticos:
  • los arzobispos de Maguncia,
  • Colonia y
  • Tréveris, 
y 4 laicos: 
  • el Duque de Sajonia, 
  • el Conde Palatino del Rin, 
  • el Margrave de Brandeburgo 
  • y el Rey de Bohemia. 
La elección se adscribía a Estados y a quienes ostentasen el cargo en ese momento. De esta forma, el Imperio sería electivo sin intervención alguna del Papa. La elección se haría por mayoría. Al Papa (o a un representante) se le reservaba la coronación imperial, pero no la concesión del Imperio. El arzobispo de Maguncia sería el encargado de convocar a los electores en Frankfurt y la consagración del elegido se realizaría en Aquisgrán. Mientras el cargo estuviese vacante, le correspondía al Conde Palatino del Rin actuar como representante del Imperio.

La Bula de Oro representó el final de una época de continuas injerencias del Papado en los asuntos alemanes. 

En el invierno de 1358/1359, el duque Rodolfo IV redactó en su despacho cinco documentos que debían considerarse originales de los años 1058, 1156, 1228, 1245 y 1283 y que ahora se denominan complejo Privilegium maius. Con ellos se reivindicaron antiguos privilegios para los soberanos de Austria. En noviembre de 1360 entregó a la autoridad decisiva, el emperador Carlos IV, una copia, el llamado Vidimus, que combinaba hábilmente estos certificados falsos con algunos diplomas auténticos.

Sin embargo, Rodolfo IV no pertenecía al grupo de los siete príncipes electores (Kurfürsten) que, como dictaba la bula de Oro, tenían el poder de elegir al siguiente emperador, rex Romanorum. La bula fijaba Fráncfort y elegían los arzobispos de Maguncia, Tréveris y Colonia, el rey de Bohemia, el conde Palatino del Rin, el duque de Sajonia y el margrave de Brandeburgo.

A la muerte de Carlos IV (1378), los electores eligieron a su hijo Wenceslao (1378-1400), con escasas dotes personales y políticas. Su reinado se caracterizó por las luchas entre clanes nobiliarios. Tras muchos años de descontento, los electores eclesiásticos y el Conde Palatino del Rin, le retiraron su apoyo y eligieron a Roberto de Baviera (1401-1410).

Bula de Oro de de 1356 de Carlos IV de Luxemburgo


El nacimiento de Suiza 

Feudo Habsburgo desde Habichtsburg, disputado por los comerciantes que controlaban el paso de mercancías entre el Adriático y Flandes, a través de San Gotardo.

Esta región estaba bajo el señorío de los Habsburgo, donde tenían su fortaleza original: Habichtsburg (de la que tomó nombre dicha familia). Era el paso natural entre Italia y los Países Bajos, por donde discurrían las principales rutas comerciales entre el Adriático y el Mar del Norte. 

El emperador Rodolfo de Habsburgo impuso nuevos peajes a las mercancías y productos que circulaban por estas tierras lo que dio lugar a una revuelta que hizo que, en agosto de 1291, los habitantes de Uri,Schwich y Unterwald se unieran en una Liga o Landfriede. En 1309, los coaligados obtuvieron la confirmación de sus franquicias y el establecimiento de una bailía (territorio bajo la jurisdicción del baile) propia dentro del Imperio. 

Leopoldo I de Habsburgo inicia una campaña en Morgarten (1315) que acaba en derrota afianzándose la Confederación y a la que se añaden las ciudades de Lucerna, Berna y Zúrich. La burguesía y los artesanos tomaron el poder desplazando a la aristocracia feudal. Se crea una federación de ciudades y campesinos que va adquiriendo una estructura republicana al margen del poder señorial. Surgen tensiones entre las ciudades y los  cantones campesinos que se resuelven mediante la creación de una Dieta federal. 

La expansión de Borgoña amenazó la independencia de los cantones suizos, pero reafirmaron su independencia  ante Carlos el Temerario, derrotándolo en Grandson (1476) y Mórat (1476). Firmaron la Paz de Basilea (1499) con  el emperador Maximiliano I de Habsburgo, reconociéndose la independencia suiza, aunque, no se logra  formalmente hasta 1648, con la Paz de Westfalia.



Sicilia y Nápoles 
  • Las Vísperas Sicilianas y la Casa de Aragón (1282)
Conflicto sucesorio en Sicilia entre Carlos de Anjou (y su hijo Carlos II, también reyes de Nápoles) y los infantes de la Casa de Aragón (rey Pedro III, rey Alfonso III, rey Jaime II y Fadrique-Federico II), herederos estos últimos de los últimos Hohenstaufen (Manfredo, bastardo de Federico II; también se postula emperador junto con Ricardo y Alfonso X), al  casar Constanza, hija de Manfredo con Pedro III de Aragón.
El 30 de marzo de 1282 estalló en Sicilia una revuelta popular contra los ocupantes franceses que supondría el ascenso en el Mediterráneo de la Corona de Aragón

Tras la muerte de Conrado IV en 1254, Manfredo (hijo bastardo de Federico II) se alzó con el poder manteniendo la lugartenencia en Sicilia. El papa Inocencio IV quería acabar con la presencia alemana en Sicilia y ofreció la Corona de Sicilia al príncipe Edmundo, hijo de Enrique III de Inglaterra. Tras la derrota del ejército pontificio en Sicilia, el Papa fallecía en diciembre de 1254. Manfredo aprovechó la ocasión y se hizo coronar Rey de Sicilia en Palermo (1258). Edmundo renunciaba al trono de Sicilia por los gastos que ocasionaba una conquista tan alejada de Inglaterra. Manfredo pidió al papa Urbano IV su reconocimiento oficial a cambio de pago un tributo como feudatario de la Santa Sede, de la concesión de territorios a la Iglesia en la frontera sur de los Estados Pontificios, y del apoyo a una nueva cruzada. El Papa, que no quería presencia alemana en Sicilia, concedió la corona de Sicilia a Carlos de Anjou (1264). En enero de 1266, era coronado rey de Sicilia en la basílica de San Pedro y, un mes después, derrotaba y mataba a Manfredo en la batalla de Benevento.

Batalla de Benevento (1266)

En Alemania, los príncipes gibelinos apoyaron al joven Conradino (hijo de Conrado IV) y lo nombraron rey de Puglia y Sicilia. En 1268 se produjo la batalla de Taggliacozzo donde fueron derrotados los gibelinos. Conradino es decapitado públicamente en Nápoles acabando aquí la dinastía de los Hohenstaufen. Carlos de Anjou reinó de manera autoritaria en Sicilia y en Nápoles.

batalla de Taggliacozzo (1268)

Carlos de Anjou inicia una campaña contra el emperador bizantino Miguel VIII. El papa Martín IV cedió las  décimas de los obispados de Hungría y Cerdeña para su cruzada contra el emperador bizantino, aunque los  planes de Carlos de Anjou se frenarían.

El 30 de marzo del 1282 las ciudades sicilianas se levantaron contra los franceses y ofrecieron al Papa su soberanía directa, el cual rechazó. Hicieron entonces la oferta a Pedro III de Aragón. El aragonés desembarcó en la isla en  agosto de ese mismo año, pero el Papa le excomulgó y decretó vacante la corona de Aragón. El Papa ofreció la  corona de Aragón a Carlos de Valois (1284) en feudo y los franceses, que invadieron Cataluña en 1285, sufrieron  grandes derrotas en el Golfo de Rosas y en el Coll de Panisars.

La toma de Sicilia por los aragoneses complicó aún más el conflicto con la Santa Sede, al hacer prisionero en  Nápoles en 1284 al futuro Carlos II. Al morir Pedro III en 1285, cedía la Corona de Sicilia a su hijo el futuro Jaime  II de Aragón y dejaba a su primogénito Alfonso III la corona de Aragón.

De acuerdo con los términos de la Paz de Caltabellotta de 1302, Carlos II de Anjou, renunció a la corona siciliana en el Tratado de Barcelona de 1287 a cambio de su liberación. En consecuencia, Federico II de Sicilia fue confirmado como rey de la isla, pero ostentando el título de “rey de Trinacria“. Por su parte, Carlos II de Anjou mantenía el título oficial de “rey de Sicilia“, pero su soberanía se limitaba a Nápoles. El Papa no aceptó el tratado ni aceptaría el siguiente Tratado de Olorón de 1288, aunque se liberaría a Carlos II. 

el Papa Bonifacio VIII nombra Rey de Cerdeña y Córcega a Jaime II de Aragón.

Alfonso III moría súbitamente en 1291 quedando Aragón y Sicilia bajo el reinado de su hermano Jaime. Jaime II  renunció a Sicilia en el Tratado de Anagni en 1295 a cambio de que el papa Bonifacio VIII le concediera la  investidura de Córcega y Cerdeña. Los sicilianos no aceptaron el Tratado y coronaron rey a Fadrique como  Federico II de Sicilia (1296). Federico II se casó con la hija de Carlos II de forma que a la muerte de Federico II, la isla pasaría al rey de Nápoles.

Tratado de Anagni (1295)

La nobleza siciliana recordó la benevolencia mostrada anteriormente por Pedro el Grande hacia Carlos de Valois y su familia, lo que influyó en la voluntad de poner fin al conflicto. Aunque Carlos de Valois aceptó luchar con cierta reluctancia, propuso una tregua y la firma de la Paz de Caltabellotta (1302). En ese momento, las relaciones entre la Casa de Anjou y el Papa Bonifacio VIII ya habían sufrido desavenencias, y los angevinos decidieron entablar la paz con sus adversarios, los reyes de la Corona de Aragón.

  • Los Anjou en el reino de Nápoles 
La presencia de los Anjou en Nápoles se produce tras la coronación de Carlos de Anjou (1266-1285)  por el papa en 1266. Tras la pérdida de Sicilia, los Anjou se  centran en Nápoles y en auxiliar al papa en su lucha con los florentinos.  Expanden la casa a Hungría (matrimonio de Carlos II con María Árpad) y Durazzo (Albania), dando lugar a dinastías menores que intervinieron activamente en la inestabilidad política napolitana, en tiempos de las dos reinas Juana.

Carlos de Anjou (1266-1285)

Roberto I (1309-1343) fue un fiel aliado del Papado. A fin de recuperar Sicilia, se casó con una hija de Pedro III de Aragón  y, posteriormente,  con una hija de Jaime I de Mallorca.

Roberto I (1309-1343) 

A su muerte sin descendencia, la corona pasó a su nieta Juana I (1344-1382) que, siguiendo las directrices de Francia, se inclina por Clemente VII, futuro papa de Aviñón. El papa napolitano Urbano VI, reaccionó deponiendo a las reina (1380), nombrando en su lugar a su primo Carlos de Durazzo.

Juana I (1344-1382)

Los napolitanos, que no vieron con buenos ojos que su reina se inclinaría por el Papa francés en contra de su paisano, la abandonaron, y tras caer prisionera fue estrangulada por orden del nuevo rey Carlos III (1381-1386). La nueva dinastía Anjou-Durazzo tuvo que luchar contra la rama de los Anjou en Francia. El asesinato de Carlos III en Hungría,  tras ser coronado rey a la muerte sin hijos de Luis I el Grande, hizo que en Nápoles se instalará su hijo Ladislao I (1386-1414), al ser apoyado por el Papa napolitano Bonifacio IX, que volvió a estrechar los vínculos con la corona partenopea, tras los borrascosos días de su predecesor.  El joven rey fue nombrado Vicario del Papa, tanto en Roma como en el Patrimonio de San Pedro, volviendo a tener la influencia de los primeros Anjou. Los Papas y los reyes de Nápoles vivían en una extraña simbiosis en la que cada uno necesitaba del otro para subsistir.  El Papa necesitaba del rey de Nápoles para defenderse de las poderosas familias romanas, y el rey necesitaba al Papa para afirmar su derecho al trono napolitano. 

 Ladislao I (1386-1414)

La muerte por envenenamiento de Ladislao I hizo que el papa Martín V reconociera a su hermana Juana II como reina de Nápoles (1414-1435), tras la promesa de ésta de devolverle Roma, Ostia y Civita Veccia, en poder de los napolitanos. Al no cumplir dicha promesa, entra en conflicto con el Papado, y la reina recurre a Alfonso V de Aragón,  que se impone a Renato I de Anjou, terminado el reinado Anjou en Nápoles y empezando los aragoneses. 

Alfonso V y Renato I de Anjou

A Alfonso V le sucede su hijo natural  Ferrante (Fernando I), asentamiento de la Casa de Aragón con desavenencias con el Papa,  los Visconti milaneses, Florencia,… hasta su conquista definitiva en tiempos de Fernando II. 

Fechas de interés

Imperio germánico
  • Federico II, rey de romanos en Maguncia (1212)
  • batalla de Bouvines (1214)
  • Honorio III (1216-1227)
  • Paz de Ceprano (1230) entre Federico II
  • derrota liga Lombarda en Cortenuova (1237)
  • Inocencio IV (1243-1254)
  • Paz de San Juan de Letrán (1244): fin disputas entre Papa y emperador
  • güelfos  (deriva de Welf, el nombre de la dinastía de los duques alemanes de Baviera que compitieron por el trono imperial durante el siglo XII y principios del XIII. )
  • gibelinos, (deriva de Waiblingen, el nombre de un castillo de los oponentes de Welfs, los duques Hohenstaufen de Suabi)
  • II Concilio de Lyon (1274)
  • Gran Interregno (1254-1273)
  • Rodolfo de Habsburgo (1273-1291), emperador sacro imperio germano
  • batalla de Golheim (1298):  batalla  entre Alberto I de Habsburgo y Adolfo de Nassau-Weilburgo, que murió en el combate. Tras la batalla, Alberto I de fue elegido rey de Alemania.
  • batalla de Mühldorf (1322): FEDERICO III es derrotado por LUIS IV
  • Dieta en Nürenberg (1323)
  • Dieta de Rhense (1338)
  • Carlos IV, conde de Luxemburgo (1347-1378)
  • 1356: bula de Oro
Italia
  • batalla de Benevento (1266)
  • batalla de Taggliacozzo (1268)
  • Tratado de Barcelona de 1287
  • Tratado de Olorón de 1288
  • Tratado de Anagni en 1295
  • Paz de Caltabellotta de 1302
  • Carlos de Anjou (1266-1285) 
  • Roberto I (1309-1343) 
  • Juana I (1344-1382)
  • Ladislao I (1386-1414)
  • Juana II reina de Nápoles (1414-1435)

domingo, 18 de febrero de 2024

EUROPA EN EL SIGLO XIII

Habitualmente, se considera al siglo XIII en Europa como un periodo de plenitud y equilibrio. Tras dos centurias de crecimiento acelerado, los siglos XI y XII, el ritmo de desarrollo se va haciendo más lento hasta prácticamente detenerse entonces. Occidente alcanza un momento de equilibrio en la decimotercera centuria, antes de entrar en una época de contracción y crisis durante el siglo XIV.

A nivel político, el siglo XIII también es un periodo de cierta estabilidad en Europa. Tras dos centurias, los siglos XI y XII, en que las monarquías occidentales habían ido fortaleciéndose progresivamente, en la decimotercera centuria se alcanza un momento de plenitud. El régimen de la monarquía feudal llega a
su época de máximo desarrollo. Las relaciones de los reyes con la nobleza disfrutan de un punto de equilibrio. Por eso los reinados son largos y las guerras civiles escasas. Sin embargo, se trata de un equilibrio inestable, que se romperá a fines del siglo XIII cuando ciertos monarcas aspiren a traspasar los límites del marco de la monarquía feudal y pretendan recuperar la idea de soberanía. La aristocracia se opondrá y resurgirá la inestabilidad política, típica del siglo XIV.


El siglo XIII ¿la plenitud medieval?

Generalmente, el siglo XIII se considera como la plenitud medieval, momento de equilibrio y máximo desarrollo, pero en realidad, en este siglo se produjeron problemas y conflictos.

En el siglo XIII coinciden una serie de reinados de gran duración y estabilidad con figuras como Fernando III o Alfonso X en Castilla, Jaime I de Aragón, Luis IX de Francia y Eduardo I en Inglaterra: Se trata de un periodo próspero y relativamente pacífico.

Las Monarquías  desarrolladas  en  este período  comprendido  entre  los  siglos  XI  y  XIII,  con carácter hereditario y fuertes dinastías, surgieron, frente a los antiguos grandes poderes: Emperador y Papa. Son dinastías que aprovechan las estructuras del sistema feudal para su reforzamiento como los  Capeto  en  Francia  y los  Plantagenet  en  Inglaterra pero  también  se puede hablar de monarquía feudal en el reino normando de Sicilia
  • Cambios políticos que benefician las monarquías “nacionales"
En el siglo XIII se produce un cambio importante en la relación de poderes en Europa. Las duras luchas producidas entre el Papa y el emperador del sacro imperio tiene un beneficiado que es un tercer actor que aparece en escena: las monarquías nacionales como la francesa, que se impone de forma definitiva en el panorama político europeo a finales del siglo XIII.

A nivel demográfico, se continúa con la tendencia de los siglos anteriores de crecimiento de la población europea, aunque con un ritmo algo más lento, produciéndose un estancamiento a finales del siglo XIII y principio del S XIV.
  • Evolución de la situación económica de la centuria
En el ámbito económico, el mundo rural disfruta de prosperidad y el hambre disminuye: esto es debido a un desarrollo tecnológico. Se produce un crecimiento en el sector textil. Se produce un auge comercial y las ferias se desarrollan  a nivel internacional. Se produce un avance hacia una economía monetaria. Se usa la moneda de plata, pero vuelve a acuñarse la moneda de oro.

Se produce un cierto equilibrio social. La sociedad feudal de esta época está bien estructurada y equilibrada. En las ciudades se produce una jerarquización social produciéndose el asentamiento de la idea de una sociedad estructurada en tres escalones: nobleza, clero y trabajadores. También ocurren importantes avance en el poder público. se recupera la noción del bien común y avanza la centralización política: a nivel cultural, la civilización de Occidente se encuentra en su momento culminante con la aparición de las universidades y la escolástica experimenta su plenitud con la reducción de una serie de "summas" o síntesis doctrinales. En arquitectura, se inicia el arte gótico, reflejado en las grandes catedrales europeas.


El apogeo de la monarquía feudal francesa

Al mismo tiempo que el pontificado y el imperio se desgastaban en su lucha por el "dominium mundi", la monarquía francesa ascendía al poder. El siglo XIII contempla la culminación del lento proceso de recuperación del poder real desarrollado por la dinastía de los Capeto durante los siglo XI y XII.
  • Logros y obstáculos de la política de Felipe II Augusto
Primero se produjo la extensión territorial del dominio de la monarquía, logrado por el monarca francés Felipe II Augusto (1180-1223) a principios del siglo XIII. Su mayor obstáculo era el "Imperio angevino" del rey de Inglaterra al norte y oeste de Francia. Felipe II Augusto citó judicialmente al rey de Inglaterra, Juan sin tierra, el cual no compareció, declarando la confiscación de todos sus señoríos en Francia. En 1214 se produjo un conflicto armado en la Batalla de Bouvines (1214) con el triunfo del rey de Francia: el monarca inglés perdía todos sus señoríos en Francia, salvo el ducado de Aquitania. 

 Felipe II Augusto (1180-1223)

  • La cruzada contra los cátaros como excusa para expandir su poder
El siguiente paso en la extensión del dominio real fue la recuperación del control del Sur del reino, los cuales durante los siglos XI y XII se habían hecho independientes. El pretexto del rey la represión de la difusión de la herejía albigense o cátara. 

Al haberse extendido las mismas, por el sur de Francia, sin que lo señores feudales de la región  hubieran  hecho  nada  para  reprimirla,  sirvieron  como  pretexto  para  la intervención  real  basándose  en  la  propuesta  en  1208  del  Papa  Bonifacio  VIII  de  la realización de una cruzada contra la herejía cátara.

El catarismo es una herejía de carácter dualista: los grandes señores feudales eran muy tolerantes con ella, lo cual provocó que, en 1208 el papa Inocencio III organizara una cruzada contra los cátaros.La cruzada, en la que participaron masivamente la nobleza del norte de Francia,supuso la conquista del territorio meridional francés. En una segunda fase, con Luis VIII (1223-1226), sucesor de Felipe Augusto, la monarquía recuperó el control directo del sur del reino.

Luis VIII (1223-1226)

La monarquía francesa conseguía su apogeo a mediados del siglo XIII durante el reinado de Luis IX (1226-1270), san Luis tras su canonización. Luis IX realizó una política interior muy centralizadora, dentro del esquema de la monarquía feudal. Realiza reformas administrativas con las que consigue un amplio periodo de paz, prosperidad y estabilidad para Francia. En cuanto a política exterior, Luis IX busca mantener relacione pacíficas con sus vecinos. Firma tratados de paz con Aragón (tratado Corbeil, 1258) e Inglaterra (tratado París, 1259). emprende dos cruzadas, una contra Egipto y otra contra Túnez que, aunque militarmente fracasan, ideológicamente elevan el prestigio de la realeza francesa tanto en el interior del reino como en el resto de Europa.

Luis IX (1226-1270)

Los problemas aparecen durante el breve reinado de Felipe III (1270-1285) cuando los intereses de la monarquía francesa se ven supeditados a una rama de los Capeto que el Papa había instalado en el reino de Sicilia, la dinastía angevina. La defensa de los intereses angevinos en el Sur de Francia conduce a Francia a una infructuosa y costosa guerra con Aragón.


A finales del siglo XIII, la monarquía feudal francesa cambia durante el reinado del último de los grandes monarcas de la dinastía de los Capeto, Felipe IV "El hermoso" (1285-1314). Felipe IV comienza a recuperar la idea de soberanía, rebasándose los límites de la monarquía feudal ya sentándose las bases de un verdadero estado. Felipe iV sufre los primeros síntomas de la profunda crisi económica que Europa va a sufrir en el siglo XIV. Para hacer frente a las dificultades financieras, felipe IV busca nuevas fuentes de financiación para la monarquía francesa. una de ellas es someter al clero al pago de una tasa, lo que provocó un choque frontal con el pontificado. La lucha la acaba ganando el rey de Francia de forma que el pontificado tiene que reconocer su inferioridad frente a las monarquías nacionales.
 Felipe IV "El hermoso"

Crisis de la monarquía feudal inglesa: los orígenes del parlamentarismo

Inglaterra había contado con una monarquía feudal dotada de un poder real muy fuerte desde los siglos XI y XII. Esta monarquía experimenta una importante crisis durante la primera mitad del siglo XIII cuando el rey Juan sin Tierra (1199-1216) pierde el denominado "imperio Angevino" y tras la batalla de Bouvines (1214) el rey de Francia se hace con los extensos señoríos de Inglaterra, al otro lado del Canal de la Mancha (salvo Aquitania). Esta derrota ocasionó el descontento de la nobleza inglesa, produciendo una grave rebelión aristocrática contra la monarquía inglesa. Al no poder reprimir la rebelión, Juan sin Tierra realizó concesiones a la nobleza, concretamente en 1215 el rey otorgó la Carta Magna. La Carta Magna, considerada como origen más remoto del liberalismo inglés, era un pacto feudal en el que la nobleza laica y eclesiástica ponían limitaciones al poder real. En la Carta Magna se concedían algunos privilegios a las ciudades.

Juan sin Tierra

Juan sin Tierra fallece y le sucede su hijo Enrique III (1216-1272), menor de edad. La aristocracia inglesa aprovecha la situación para profundizar en la crisis de la monarquía, que continuará después de la mayoría de edad del monarca. Predomina una situación de dictadura nobiliaria dirigida por el conde de Leicester, Simón de Monfort. tras una rebelión de su hijo Eduardo, el monarca recupera la libertad a finales de su reinado, derrumbándose la dictadura de la oligarquía aristocrática.

Enrique III
La Monarquía parlamentaria inglesa

Lo más importante del reinado de Enrique III es la configuración del parlamento como institución dentro del sistema político inglés. En 1258, en Inglaterra, las Provisiones de Oxford permiten controlar el gobierno a los barones: Concretamente nombraron un Consejo integrado por 15 barones al que otorgaron todos los poderes. Paralelamente se dispuso que los altos oficiales 3 debían ser nombrados por el Parlamento que se debía reunir al menos tres veces al año.



Sus primeras convocatorias y reuniones se producían a mediados del siglo XIII. El Parlamento surge como resultado de la evolución de la antigua curia regia, que agrupaba a los principales nobles y eclesiásticos. La curia se transforma en parlamento cuando también empiezan  ser convocados representantes de las ciudades. en la mayor parte de las monarquías europeas del siglo XIII surgían organismos asamblearias compuestos pòr representantes de la nobleza, el clero y la burguesía: el pionero puedo ser el reino de León (1188) y un ejemplo de los más tardíos puedo ser el reino de Francia donde las primeras convocatorias (estados Generales) se produjeron principios del siglo XIV. 

El restablecimiento del poder real en Inglaterra

Con Eduardo I (1272-1307), hijo de Enrique III, concluye la crisis de la monarquía feudal inglesa: se restablece el poder real en Inglaterra a finales del siglo XIII y comienzos del siglo XIV, recuperándose la autoridad de la monarquía inglesa. se produce una revitalización de la política exterior y se incorpora definitivamente Gales a Inglaterra, cosa que no consiguió con Escocia. En el año 1286, el rey Alejandro III muere en un accidente a caballo. Su hijo y heredero había muerto unos dos años atrás. La siguiente en la línea sucesoria al trono era una nieta, Margarita la Dama de Noruega, pero en el viaje desde Noruega a Escocia para tomar posesión como reina también va a morir. En el año 1292, John Balliol será el elegido para ser el nuevo rey escocés, elegido a dedo por Eduardo I de Inglaterra. Como lo nobles no se ponían de acuerdo, le pidieron ayuda al rey inglés para que decidiera. La regencia de Balliol resultó ser tan débil e ineficiente que los nobles empezaron a unirse a la familia de los Bruce como alternativa, la que en ese entonces era liderada por Robert Bruce (nacido en 1210), abuelo de su homónimo más conocido.

Las Guerras Escocesas

En 1295, las ambiciones de Eduardo sufrieron un duro golpe cuando Escocia se alió formalmente con Francia, primer movimiento en lo que se conoció como la Alianza antigua (Auld Alliance), y Baliol se sintió con seguridad para renunciar su lealtad al trono inglés. La familia rival, los Bruce, no apoyaron la rebelión ni la decisión de Baliol.


Para retomar el control de Escocia, Eduardo lideró un ejército en persona y se dirigió hacia Berwick en marzo de 1296 donde masacró a 11.060 de los residentes del pueblo, según lo relatado por el cronista Walter de Guisborough en el siglo XIV. Eduardo contó con el apoyo de los Bruce, y derrotaron a Baliol en la batalla de Dunbar en abril de 1296; el rey escocés se rindió, le quitaron la corona y lo mantuvieron cautivo en la Torre de Londres.  La monarquía escocesa había llegado a su fin, o por lo menos eso pensó Eduardo. Fue durante ese caótico estado de guerra, rebelión y de un trono vacío cuando William Wallace apareció por primera vez.

En mayo de 1297, La primera incursión importante de Wallace fue en Lanark, Escocia, donde atacó con unos treinta hombres. Se dice en leyendas posteriores que la incursión fue en venganza por el ataque que sufrió la amante de Wallace, Marion, y por el asesinato de un grupo de nobles escoceses a manos de soldados ingleses. El comisario inglés en Lanark, William Heselrig, murió en el ataque. Hubo otras incursiones exitosas en Scone y en varias de las guarniciones inglesas entre los ríos Forth y Tay antes de que Wallace y sus hombres se retiraran a la seguridad de las Tierras Altas.



En septiembre de 1297, tomó lugar el triunfo más importante de William Wallace cuando derrotó a un ejército inglés en la batalla del puente de Stirling, cerca del castillo de Stirling, en Escocia central. El Earl de Surrey, John de Warenne, lideraba el ejército inglés, que incluía por lo menos trescientas unidades de caballería pesada y era mucho más numeroso que las fuerzas escocesas. Wallace lideraba las fuerzas escocesas junto a sir Andrew Moray de Bothwell (también conocido como Andrew Murray) que estaba liderando una rebelión por separado en el norte de Escocia. Durante las típicas negociaciones preliminares a la batalla, la leyenda cuenta que William declaró lo siguiente ante los representativos ingleses:

Regresad y decid a vuestro pueblo que no hemos venido en favor de la paz, sino que estamos listos para luchar, cobrar venganza y liberar a nuestro reino.

Batalla del puente de Stirling (1297)

Tomando ventaja del angosto puente que cruzaba el río Forth, que bloqueaba en parte el avance del ejército enemigo, Wallace atacó la vanguardia inglesa cuando se halló aislada al llegar al otro lado del río. Empujados de vuelta hacia el puente, la estructura colapsó bajo el peso de los hombres y muchos se ahogaron en el río, hundidos por el peso de las armaduras. Otros registros sobre la batalla indican que los escoceses destruyeron el puente a propósito o que fueron los ingleses para evitar que los escoceses los siguieran hasta la otra orilla. Más allá de los detalles, no había duda del resultado: una rotunda victoria escocesa. Más de cien caballeros ingleses murieron en la batalla, incluido sir Hugh de Cressingham, el tesorero de Eduardo en Escocia, a quien despedazaron en el puente de Stirling. La leyenda cuenta que se utilizó la piel de Cressingham para confeccionar sporrans y cinturones para sostener las espadas de los vencedores.

Luego, Wallace lideró incursiones en el norte de Inglaterra, atacó Northumberland y Cumberland, y montó asedios en los castillos de Alnwick y Carlisle. En 1297, Wallace confiaba tanto en el control que poseía sobre su reino que él y Moray escribieron les cartas a los comerciantes de Lübeck y de Hamburgo para informarles de que era seguro reanudar el comercio internacional con Escocia. En marzo de 1298, nombraron a Wallace caballero, probablemente de la mano de Roberto de Bruce, Earl de Carrick y el futuro rey de escocia. Además, se nombró a Wallace “guardián” del gobierno escocés y comandante en jefe de los ejércitos. Esos honores son una buena prueba de que Wallace no era un plebeyo, sino un hombre con excelentes conexiones entre los nobles escoceses.

En 1298, Eduardo I marchó al otro lado del borde con un ejército. Wallace se había retirado cada vez más hacia el norte, con el fin de evitar una confrontación directa, mientras utilizaba tácticas de tierra quemada para que el ejército de Eduardo se tuviera que adentrarse en tierras escocesas donde la falta de suministros serían un grave problema logístico. Al final los dos ejércitos se enfrentaron en la batalla de Falkirk el 22 de julio de 1298. El ejército inglés contaba con una gran cantidad de caballería y de los temidos arqueros de arco largo, que pusieron en retirada a los lanceros escoceses que se habían formado frente al bosque de Callendar en la formación típica de cuatro schiltrons (una formación parecida a un puercoespín, pero con lanzas por púas en vez de espinas). Eduardo había ordenado a sus tropas a que atacaran por dos lados y obligaron a la pequeña fuerza de caballería escocesa a que se retiraran en un estado de pánico. Luego, los arqueros y ballesteros diezmaron los schiltrons con precisos y mortíferos flechazos. Murieron cerca de 20.000 escoceses, en comparación con los 2.000 ingleses. Cabe destacar que la mayoría de los nobles escoceses sobrevivieron para luchar otro día. Wallace también se escapó de los vencedores, pero la vergüenza de la derrota lo obligó a resignar a su papel como guardián de Escocia.
batalla de Falkirk el 22 de julio de 1298

El concejo regente

No son muy precisos los registros que documentan los eventos de los años posteriores. Con el trono vacío, se estableció un concejo regente cuyos miembros eran Wallace, John Comyn y el obispo Lamberton. En un principio Roberto I Bruce no estaba a favor del concejo. En parte se debía a que la familia Bruce había sido rival de la familia Comyn por mucho tiempo, quienes apoyaban a los Baliol. Por otro lado, Bruce tampoco apoyaba al rey inglés por completo, por lo que parece que se había mantenido al margen hasta tener una mejor idea de cuál sería el resultado de lo que se conocería como la primera guerra de independencia. Luego de la batalla de Falkirk y la renuncia de Wallace como guardián, los Bruce y los Comyn pusieron sus diferencias a un lado por un tiempo y lideraron el concejo regente.
Robert I Bruce

En varias ocasiones Roberto I Bruce demostró con claridad que estaba del lado de los escoceses y tomó parte, por ejemplo, en el ataque contra el castillo de Ayr, que estaba en manos inglesas. Sin embargo, en 1302 Roberto se casó con Elizabeth, hija de un aliado de Eduardo I, y esto sumado al hecho de que liberaron a Juan de Baliol de la Torre de Londres significó que Roberto estaba del lado de los ingleses una vez más, en caso de que los aliados escoceses de Baliol lograran restablecer al exrey. Bruce codiciaba el trono para sí mismo.

En 1300, 1301 y 1303, Eduardo envió más ejércitos a Escocia, recuperando el castillo de Stirling en el proceso, por lo que la situación de Escocia y quién ocuparía el trono seguía siendo bastante complicada. Luego del desastre de Falkirk, los nobles escoceses se aplicaron a evitar una confrontación directa con los ejércitos ingleses. Sin embargo, la vida de Eduardo el rey guerrero inglés estaba llegando al final de su larga y activa carrera, lo que permitió a Escocia hacer tiempo.

En el ínterin, Wallace desapareció de la vida pública, y aunque era un hombre buscado, logró evadir ser capturado hasta 1305. Algunos registran que pasó ese tiempo de fugitivo como un soldado de guerrilla que tenía una base en alguna parte de las Tierras Altas, mientras que otras fuentes indican que se escapó a Francia en el barco del pirata Richard Longoville; es posible que Wallace estuviera buscando apoyo financiero y militar de los franceses para continuar la guerra de independencia. Otra historia aún más increíble es la del héroe escocés es que logró llegar a Roma donde suplicó al papa para que lo ayudara en su batalla contra los ingleses. Wallace fue juzgado y condenado a muerte por traición al rey.

William Wallace

Captura y ejecución

El 5 de agosto de 1305, atraparon a Wallace en Glasgow a causa de unos amigos traicioneros según lo que indican algunos cronistas medievales. Arrastraron al hombre más buscado en Escocia hasta Londres para que se lo juzgara como traidor a la corona en el Salón de Westminster. Se dice que a Wallace le pusieron una corona de hojas de roble para indicar su baja condición de forajido. Los cargos formales contra Wallace fueron promover la alianza de Escocia con Francia, enemigo de los ingleses; matar hombres, mujeres y niños inocentes, incluidos clérigos durante sus incursiones en el norte de Inglaterra, y dirigir ejércitos contra la corona inglesa.

El escocés rechazó los cargos contra él y declaró que solo le debía lealtad a su propio rey, el depuesto Juan de Baliol. Como era de esperar, hallaron a Wallace culpable de traición; el 23 de agosto Wallace sufrió la pena de muerte más espantosa que podía imponer una corte inglesa: ser ahorcado, arrastrado y descuartizado. Primero, desnudaron a Wallace y un caballo lo arrastró de los tobillos por las calles de Londres. Una vez llegaron a Smithfield, lo colgaron, pero aflojaron el nudo poco antes de que muriera. Lo acostaron sobre una tabla y le arrancaron los intestinos, luego lo decapitaron y cortaron su cuerpo en cuatro partes. Colocaron la cabeza de Wallace en el Puente de Londres a modo de advertencia y se enviaron las otras cuatro partes de su cuerpo para ser expuestas en Aberdeen, Berwick, Newcastle y Stirling, el sitio de su gran victoria.

William Wallace en Londres antes de ser juzgado y ejecutado
 Hulton Archive y Getty Images

Por otra parte, Roberto I Bruce empezaba a dudar si valía la pena apoyar la corona inglesa porque no parecía muy probable que Eduardo lo hiciera rey de Escocia. A lo largo del año siguiente, realizó un trabajo constante, y probablemente en secreto, para ganar aliados entre los barones escoceses clave y tiempo después se declaró rey en marzo de 1306 (reinaría hasta el 1329). Para fortuna de Roberto y los escoceses, el sucesor de Eduardo I, su hijo Eduardo II de Inglaterra (que reinó entre 1307 y 1327), no era hábil en materia militar. Luego de ganar una gran victoria en Bannockburn en junio de 1314, Roberto logró deshacerse de los invasores ingleses y eliminar uno por uno los castillos sobre suelo escocés.
Batalla de Bannockburn 1314

Los reinos de la Península Ibérica. El gran avance de la reconquista

A principios del siglo XIII, la Península Ibérica estaba dividida en cinco reinos cristianos al norte (Portugal, León, Castilla, Navarra y Aragón) y una España islámica de Al-Ándalus al sur unificada por el Imperio almohade. El siglo XIII se caracteriza por el gran avance producido por los reinos cristianos a costa de los musulmanes siendo, a finales del siglo XIII la presencia islámica residual y reducida al pequeño reino de Granada. Esta expansión se consiguió por la superioridad militar conseguida tras el triunfo en 1212 en la Batalla de las Navas de Tolosa. Tras la derrota de los almohades, Al- Ándalus se divide en una serie de reinos de taifas: el proceso expansión territorial concluye con Portugal. castilla y león serían los reinos de mayor extensión territorial. A la muerte del rey leonés Alfonso IX, los reinos de León y Castilla se unen definitivamente con el rey Fernando III en 1230.

La Corona de Aragón ve detenida su tentativa de expansión por el sur de Francia tras la Batalla de Muret en 1213. Jaime I de Aragón (1213-1276) ocupa la isla de Mallorca (1229) y el reino musulmán de Valencia (1245). a partir de la segunda mitad del siglo XIII, la presencia musulmana en la Península Ibérica quedaba reducida al reino de Granada, cuyo monarca estaba sometido como vasallo al rey de Castilla.
 Batalla de Muret 1213

El reino de Navarra sufría una creciente influencia francesa. Tras la muerte del rey Sancho VII (1234), el reino pasó a una familia de la nobleza francesa, la dinastía de los condes de Champaña. Cuando la dinastía de Champaña desapareció, Navarra fue incorporada a la monarquía francesa. Navarra mantendría la unión con Francia hasta la extinción de los Capeto en 1328.

A mediados del siglo XIII, la expansión territorial cristiana a costa de los musulmanes se detiene dejando de haber botín para repartir y empezando los problemas y conflictos. En Portugal, se produce una guerra civil en 1245 que destrona al monarca portugués Sancho II en 1248. Su hermano Alfonso III (1248-1279) restaura el poder monárquico, pero es con Don Dionís (1279-1325), siguiente monarca, que el fortalecimiento del poder real llega su culminación: consigue una rectificación favorable para Portugal del trazado de la frontera castellano-portuguesa mediante el tratado de Alcañices en 1297.



En el caso de la Corona de Aragón, se tantean otras posibilidades de crecimiento entre ellas la expansión por el Mediterráneo favorecida por el destacado desarrollo comercial de cataluña: primero se da la ocupación de Sicilia por el rey Pedro III de Aragón (1276-1285) en 1282 que estaba ocupada por los Anjou. Al tratarse de un feudo pontificio, provoca la hostilidad del Papa y el rey de Francia, lo cual provoca a su vez un intento de invasión francesa de Aragón. Pedro III y su sucesor Alfonso III (1285-1291) solicitan el apoyo de la nobleza aragonesa a cambio de las concesión del llamado "privilegio general de la Unión" estableciéndose una especie de relación contractual entre monarca y nobleza que provocó un debilitamiento del poder real. La Corona de Aragón alcanzaría su apogeo durante el reinado de Jaime II (1291-1327) consiguiendo reforzar el poder real, pero respetando los privilegios nobiliarios: se ampliaron los límites meridionales desde alicante hasta Castilla y se ocupó la isla de Cerdeña.



Al finalizar la expansión de la Corona de Castilla a costa de los musulmanes,se tuvo que hacer frente a la repoblación y asimilación de los territorios conquistados,además se empezaba a anotar el deterioro de la situación económica. Alfonso X (1252-1284), para afrontar los problemas, quiso crear el germen de un verdadero estado. Creó, dentro de su obra legislativa, unos códigos unificadores basados en el Derecho Romano. Alfonso X intentó ser elegido emperador del Sacro Imperio y para financiar su ambición de emperador sometió al reino a un fuerte presión fiscal. La nobleza se sublevó en varias ocasiones contra el proyecto centralizador de Alfonso X. Su candidatura fue desestimada. Su propio hijo, el infante don Sancho destronó al monarca: Alfonso X murió aislado en Sevilla en 1284.

Alfonso X el sabio

En política exterior, los benimerines se intentan establecer en la costa del estrecho de Gibraltar iniciándose un conflicto bélico que no se resolverá hasta el siglo XIV. En cuanto a los asuntos internos, Sancho IV (1284-1295) sube al trono con el apoyo aristocrático. Supo mantener la autoridad de la monarquía frente a los ataques nobiliarios. Murió prematuramente en el 1295 subiendo al trono su hijo Fernando IV (1295-1312), menor de edad: su madre, María de Molina, hizo de regente intentando preservar los intereses de la monarquía. Se produjo una guerra civil que acabó con el predominio de la nobleza. La Corona de Castilla sufre un claro eclipse a finales el siglo XII y principios del siglo XIV.



Los reinos de la Europa Nórdica y Oriental

Las monarquías del norte y este de Europa, más rudimentarias y peor organizadas que las de Europa Occidental,se enfrentaron al problema de la creciente influencia y expansión germánicas.
  • Monarquía escandinavas
Dinamarca era la monarquía más sólida, aunque sufrió un retroceso durante el siglo XIII y experimentó pérdidas territoriales a mano de los alemanes. internamente, los príncipes eclesiásticos y grandes laicos aumentan su poder. Se produjo un largo conflicto entre la Iglesia danesa y la monarquía. A nivel institucional, Dinamarca logra progresos importantes como la elaboración de un inventario general del reino o catastro, aparece una especie de parlamento o asamblea de grandes y en 1282, el rey concedió un texto parecido a la "Carta Magna" inglesa.

En Noruega, durante el siglo XIII, el rey empieza a realzarse: el derecho consuetudinario es sustituido por un código escrito que reserva el poder legislativo y judicial al monarca. En el siglo XIII Noruega entra a formar parte del concierto de monarquías europeas. La concesión de privilegios a la Hansa o liga de ciudades comerciales del norte de alemania supondrá una futura amenaza para la autonomía económica de Noruega

En Suecia, el poder real asume el derecho de legislar. A nivel institucional aparece una especie de Parlamento. Suecia logra una importante expansión territorial con la conquista de Finlandia cuya ocupación se consolida a principios del siglo XIV. La monarquía sueca también concede privilegios comerciales a la Hansa germánica lo que afectará negativamente al progreso económico del país.


  • Reinos del este de Europa (Polonia, Hungría y Bohemia)
Los reinos del Este de Europa tuvieron que afrontar la menza de la continua expansión alemana,además sufren las desastrosas consecuencias de las incursiones mongolas, principalmente los estados de Polonia, Hungría y Bohemia.

En Polonia, el culmen del régimen del "seniorato" (instituido en el siglo XII) provoca un profundo proceso de disolución en la monarquía. La dinastía real de los Piast tenía dividido el país en ducados y el miembro de más edad llevaba el título de rey. Polonia se unió a Bohemia temporalmente a principios del siglo XIV, con los reyes Wenceslao II y III. Uno de los peligros más importantes al que tuvo que hacer frente fue la invasión de los mongoles, que provocó grandes destrozos, aunque la mayor amenaza fue el creciente expansionismo alemán. La marca de Brandemburgo se expandía hacia el este a costa de los polacos. Por el norte, la Orden de los Caballeros Teutónicos (orden militar alemana) se instaló en el Báltico, principios del siglo XIII,y ocupó Prusia según avanzó la centuria. Los caballeros teutónicos suponían una amenaza para el reino polaco. Gracia a la acción de la iglesia polaca, Polonia consiguió conservar su identidad nacional.

En Hungría, la monarquía concedió privilegios a la alta nobleza, perdiendo poder poco a poco. Los mongoles provocaron grandes destrucciones y saqueos a mediados del siglo XIII: la dinastía de los Arpad se extinguió en 1301, pasando el reino a dinastías extranjeras.

Áreas gobernadas por Otakar II.

Bohemia fue el reino más próspero de Europa Oriental. Por su protección geográfica se libró de las invasiones mongolas. Bohemia alcanza su apogeo durante el reinado de Ottokar II (1253-1278) con una agresiva política expansionista anexionando los territorios germánicos de Austria, Estiria, Carintia y Carniola. Ottokar II se convertía en el príncipe más poderoso del Sacro Imperio. Tras la elección de Rodolfo de Habsburgo como nuevo emperador en 1273, éste, por temor al excesivo poder acumulado del rey de Bohemia, dirigió una coalición de príncipes alemanes contra él. Ottokar sería derrotado por Rodolfo de Habsburgo en la batalla de Marchfeld (1278). Tras esta batalla, Polonia perdía sus recientes adquisiciones germánicas, pasando a manos de los Habsburgo. Bohemia, bajo los Premislidas siguió siendo importante en el contexto del sacro imperio por sus minas de plata: poco a poco iría aumentando la presencia de colonos alemanes en sus ciudades.

 batalla de Marchfeld (1278)
Fechas de interés

Francia
  • Felipe II Augusto (1180-1223)
  • Luis VIII (1223-1226)
  • Luis IX (1226-1270)
  • tratado Corbeil (1258): tratado de paz de Luis IX con Aragón
  • tratado París (1259): tratado de paz de Luis IX con Inglaterra
  • Felipe III (1270-1285)
  • Felipe IV "El hermoso" (1285-1314)
Inglaterra
  • batalla de Bouvines (1214)
  • Provisiones de Oxford (1258)
  • Guerras Escocesas (1296-1328)
  •  batalla del puente de Stirling (1297): victoria escocesa
  • batalla de Falkirk (1298): victoria inglesa frente a William Wallace
  • batalla de Bannockburn (1314): victoria Roberto I Inglaterra en Escocia
Península Ibérica
  • Batalla de Muret (1213)
  • tratado de Alcañices (1297)
  • Alfonso X (1252-1284)
Reinos del este de Europa (Polonia, Hungría y Bohemia)
  • batalla de Marchfeld (1278)

viernes, 9 de febrero de 2024

EL MUELLE

El mar rugía con fiereza sacudiendo violentamente las olas contra las negras rocas que la resaca dejaba inundadas de una espuma blanca y brillante. Las olas chocaban furiosas contra los muros del puerto, dejando heridas de espuma. El paso del tiempo había dejado mella también en el embarcadero, un lugar que había visto y vivido miles de historias: pescadores que volvían de faenar, barcos que llegaban de lugares lejanos trayendo objetos exóticos, comida, especias... donde las ciudades y pueblos nacieron y cayeron con el paso del tiempo que los barrió como las olas limpian la arena y chocan contra los espigones.

Miles de historias habían acontecido en sus aguas: En los soberbios edificios, allí donde residían los comerciantes más ricos del mundo y donde se concentraba el lujo más fastuoso de Occidente, vive hoy gente pobre, sencilla y puritana. En sus calles ahora no se oye el molesto alboroto de los turistas que llegan en oleadas como modernos piratas para saquearlo todo y romper la paz de los residentes, no surcan sus canales raudas barcazas de vapor con visitantes curiosos, tan solo artistas y escritores que ansían la llegada de Euterpe, Talia, Polimnia y Calíope Los pintores disponen aquí de incontables estampas intimistas: los antiguos edificios desconchados por el salitre y erosionados por el sol, los antiguos astilleros que recuerdan un pasado industrial ya lejano, historias olvidadas por el mundo recordadas en la memoria de los ancianos.

He ido al puerto. Una escultura de un hombre con una maleta y un niño en brazos me saluda. Historias de un pasado reciente olvidado por el mundo y por la gente. El ruido de los motores de un barco se mezclaba con los llantos de los niños. Una enorme y abigarrada multitud en la que figuraban miles de soldados del disuelto ejército republicano, daba una impresión lastimosa. Hombres, mujeres, niños, aguantan a pie horas y horas la llegada de un hipotético barco que les ponga a salvo de la que imaginan sed de venganza del enemigo de ayer. El miedo en sus ojos, el dolor, el terror...estaban presentes. Continúan los suicidios. En la parte exterior del muelle dos cadáveres flotan junto al rompeolas. Un individuo que pasea por el muelle con aparente tranquilidad se pega un tiro en la cabeza. Otro muchacho se pega un tiro y la bala después de atravesar su cuerpo hiere mortalmente a un viejo de pelo blanco. El caos es completo.

Hay aquí quien está esperando dos días con sus noches. Cuando sale la flota, la decisión de expatriarse no está tomada de antemano. Nada se sabe de los otros barcos prometidos.  Por fin, el barco zarpa hacía rumbo desconocido. Los pasajeros ven lentamente alejarse el barco del puerto que va empequeñeciéndose hasta no ser un mal recuerdo de un pasado cercano cruel. Estoy convencido de que la inmensa mayoría de estas pobres gentes no tienen porque expatriarse. ¿Podrán? Durante la noche, con la escuadra en alta mar, las dudas son muchas. Esa noche pocos tienen ganas de enganchar el coy, esa cama de lona con manta y colchoneta colgada entre dos barras, en los sollados. Esa noche casi todos los coys se quedan en la batayola, el redil donde se guardan. La noche va cayendo y el barco surca el mar alejándose de la pesadilla vivida, dejando atrás el dolor y el terror y aquellos que no pudieron escapar.

Son pasajeros obedientes a otra ley a a otra justicia que nada tienen que ver con lo que vino y se enseñoreó de su solar, de sus ríos, de su tierra, de sus ciudades. Aquellos que miraron sus pensamientos uno por uno, aquellos que suspiran por su paraíso perdido, un paraíso nuestro, único, especial. Un paraíso de casas rotas y techos desplomados. Un paraíso donde quedó la muchacha, el muchacho, la sonrisa, la canción, la flor, el amor, la juventud, los ojos, los labios tensos para besar, la mano amiga en la mano, los dedos entre el pelo, la gracia, la palabra, la camaradería, la promesa, el gesto, el aliento, todo, todo, todo ... 

El mar. La mar. El mar. ¡Sólo la mar! Nos separa de un paraíso de calles deshechas, de muertos sin enterrar. Un paraíso de muros derruidos, de torres caídas y campos devastados donde la esperanza se oculta bajo las ruinas, las casas volcadas y los campos ardiendo. La sombra, la silueta, el ruido de los pasos del silencio, las voces perdidas. 

El tiempo pasa y, al igual que las olas se llevan la arena, los recuerdos y las historias se disipan en la aire y parecen hundirse en el mar, quien lo arrastra con su oleaje los desconocido, al horizonte, a las profundidades donde se ahoga en entre miles de historias anónimas de un pasado cercano ya olvidadas, pero que el mar recuerda y el puerto no olvida.


Y LUEGO SILENCIO

Abraza la vida
La energía, la felicidad para hacerte sonreír de nuevo.
Di sí, siempre sí y consigue hacerte volar.
Donde quieras, donde sepas, sin esa carga más en tu corazón
Esconde tus nubes, ese invierno que te duele
Curar tus heridas y luego algunos dientes más para comer.
Y luego verte reír y luego verte correr de nuevo
Olvídate, hay quien distraídamente olvida una flor, en domingo.
Y luego silencio
Y luego silencio

domingo, 4 de febrero de 2024

EL VIOLONCHELO

Desde la ventana de mi habitación observo el paisaje mientras la lluvia golpea suavemente los cristales. A cualquier persona una situación así no le sería agradable: ver cómo se oscurece el sol, como las nubes cubren el horizonte y descargan su cargo acumulada, miles de lágrimas que se precipitan al suelo en una vorágine de truenos y lloros que recoge la tierra.

Sin embargo, esa situación me anima. Un ambiente como ese es perfecto mientras coloco suavemente mi violonchelo entre mis piernas y preparo el arco para hacer brotar sonidos y arte: El encanto especial del violonchelo se debe en parte a su característico sonido oscuro. Ya el violinista Yehudi Menuhin decía de este instrumento: «El violonchelo es capaz de llegar a nuestros sentimientos de una manera profunda».

Tocar el violonchelo es un como dar un profundo abrazo donde los sentimientos brotan al contacto con la madera y la vibración de sus cuerdas al rasgar el arco. La música nace y se esparce por toda la habitación mientras el sonido envuelve cada rincón de mi alama y de mi cuerpo, desplazando al silencio e invitando a miles de emociones a acompañarme mientras las notas se dispersan y difuminan en al aire, perdiéndose en la vorágine del espacio mientras, fuera, miles de gotas de lluvia golpean fuertemente las calles y los sonidos de los claxones inundan la ciudad. la música del violonchelo se convierte en un momento de paz, de clama en medio del caos y del ruido.

La música sublime, la interpretación maravillosa, me transportaron en el tiempo. Pau Casals, Vivaldi, Bach, Beethoven miles de compositores han utilizado su graves sonidos para crear sinfonías perfectas y obras de arte que transmiten a los oyentes miles de sensaciones que les transportan a a mundo idílicos donde los sentimientos están a flor de piel, manteniendo la intriga emocionando, asustando, haciendo que pequeñas lágrimas broten de las cuencas vacías cuando el sonido llega a lo más profundo de su alma... Siento cómo me transporto en el tiempo y me veo recorriendo las calles de Viena, sintiendo la hermosura de un lugar lejano viendo a los compositores gozar y acariciar la eternidad en sus melodías y sinfonías. el tiempo parece detenerse mientras vuelo entre épocas, perdiéndome en una vorágine de notas y melodías.

Dejé de tocar un momento. El peso del violonchelo dejaba huella también en mi cuerpo y necesitaba un reposo. Tenía más que suficiente con lo que había escuchado y era necesario atesorar el momento que había vivido. Una pizca de vanidad de mi parte pretender haber conocido al músico oculto en la melodía, pero el tiempo es tan frágil, que bien pudo haber pasado, ¿por qué no?  El tiempo es una simple convención y un quiebre en el espacio podría haber ocurrido. Así lo creo hasta ahora.


jueves, 25 de enero de 2024

EL GRITO

Recuerdo lo acontecido como si fuera ayer. A pesar del tiempo transcurrido, los hechos vienen a mi memoria con más claridad que la luz del día. Observo cómo llega el invierno: todos los árboles parecen como si se hubieran marchitado y arrojado todas sus hojas, derrotados ante la inminente estación.

No sé si es de noche o de día, a pocos pasos escribo este relato, un poema que aún no lleva nombre, una noche de diciembre. Llevo tanto tiempo escribiendo lo que espero y no espero tanto como escribo, si una vez nos quisimos ahora ni siquiera tengo la evidencia de tu existencia. Esa llama se apagó hace tanto que mi cuerpo arde cuando callo. No nos importa esta situación: marcados como Caín estamos solos. Niños huérfanos con la maldición de sobrevivir con el sudor de nuestra frente.

Choque, explosión. Un enorme relámpago estalló de repente devolviéndome a la realidad . Me puse de pie de un salto al instante y miré a mi alrededor con furia. Todo estaba bien, no había nada de qué preocuparme y me volví a sentar a mirar la oscuridad., rota únicamente por la pequeña lámpara de mesa del escritorio. Mi voz saliente, mi bolígrafo escribiente un secreto reservado, el silencio del vacío. No grito porque no puedo, solo escribo los versos mudos, testigos de los pocos recursos, se quedaron en un descanso, sucios, cansados, cada vez más muertos los recuerdos que aún tengo.

El bolígrafo había cambiado de posición y estaba más cerca que antes. La silla chirrió el suelo de madera cuando me acerqué para colocar los papeles. Otro rayo cayó más fuerte que antes, giré mi cabeza ante el sonido sorprendente. El dolor, la rabia, la furia.... se agolpaban en mi cuerpo luchando por escapar de sus prisión de carne y huesos. Dos relámpagos cayeron y las luces se apagaron por completo. La oscuridad se extendió por todas las habitaciones. Mi boca estaba más seca que una sequía en Egipto y mi corazón latía con fuerza en mi pecho. Me giré lentamente mientras mis ojos se acostumbraban a la oscuridad, intentado discernir las formas y realidades a mi alrededor.

La luz de las velas va apagándose lentamente. Miles de pensamientos se agolpan en mi mente. Los recuerdos no dejan de acecharme. Podía sentir la sangre acumulándose en mi cabeza y mis ojos perdiendo la visión, luego todo se quedó en blanco. el dolor, el temor, el miedo... esas sensaciones hicieron aparición intentando dominar a la razón, sumergiéndola en el pozo de la locura. 

Miré en el fondo de mi alma y el abismo me devolvió la mirada. El abismo reflejaba mi dolor, moría de agonía la vida se me iba, entre suspiros se agitaba mi respiración, mi pecho se sentía oprimido mi corazón quería dejar de latir, di un grito fuerte de desesperación aún sabiendo que jamás lo escucharán, desgarrada mi alma se quedó, se acaba mi inspiración, quise ser fuerte mas los hombros me pesaban tan solo agachaba la mirada y con una sonrisa falsa decía que todo estaba bien, con tantas emociones tomé tinta y papel decidiendo escribir mi pesar por lo que sufría por lo que en la noches no dormía siendo estas tan sombrías, desvelos tan solo pensando, tratando de sacar todo de mi cabeza, llegué a buscar compañía en la soledad, llegué a buscar luz en la oscuridad sin encontrar nada, en un laberinto me encuentro más no encuentro el camino correcto voy sin rumbo y dirección con escritos y poseía he contado mi historia aquella que entre líneas ya hace lo poco que me queda, aquello que me hizo terminar así, entre aplausos y críticas fueron recibidas, aún sin saber la verdad, esa de que todo es real de aquel amor fugaz, de que la vida se me va.

Aprieto mis manos contra mis oídos, con la boca abierta en un vasto grito mudo. Noto como el sonido se convierten en olas encrespadas de dolor, los ecos de un grito mudo, que ocupaba el espacio que me rodea. Estoy encerrado dentro de su propio aullido, en una vorágine que me rodea y me empuja hacia un abismo oscuro y profundo. Me cubro los oídos para protegerme de mi propia voz. Grito a solas. Aislado por mi propio grito a pesar de él.