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domingo, 9 de febrero de 2020

EL EXILIO REPUBLICANO

En 2019 se cumplieron 80 años del fin de la Guerra Civil española y de la huida de republicanas y republicanos españoles hacia Francia, norte de África y el continente americano. Fue La Retirada una diáspora de masas, calculada en unas 480.000 personas, de larga duración y plural porque incluyó personas de todos los estratos sociales, políticos y económicos, desde simples asalariados o amas de casa hasta un muy elevado número de intelectuales, en torno a unos 5.000.

La caída de Barcelona el 26 de enero de 1939 precipitó la Retirada y, entre finales de enero y el mes de febrero de aquel duro y muy gélido invierno, aproximadamente medio millón de españoles republicanos vencidos, de todas las clases sociales y edades (ancianos, mujeres, milicianos y niños), desarmados y ligeros de equipaje, atravesaron con sus maletas y bultos la frontera francesa.

Para la mayoría de nuestros intelectuales exiliados la primera experiencia de su exilio francés fue la de los campos de concentración: Argelès, Saint Cyprien, entre otros. Los artistas, escritores e intelectuales republicanos internos en estos campos de concentración franceses preferían, por razones obvias de lengua y cultura, exiliarse en América, sin olvidar que muchos exiliados republicanos españoles terminaron por convertir Francia en su residencia definitiva y que permanecieron en una Europa abocada a la Segunda Guerra Mundial. Instalados en sus distintos países de acogida y creadas nuevas instituciones como la Junta de Cultura Española, fundada en París en marzo de 1939, los intelectuales republicanos exiliados pudieron publicar durante aquel mismo año sus primeros libros, editar sus primeras revistas, exponer sus primeros cuadros o dar sus primeros cursos en aquellas universidades americanas.

EL INICIO DE LA RETIRADA

A finales de 1938, tras el hundimiento del frente del Ebro, Franco comenzó su ofensiva en Cataluña. la caída de Barcelona precipitó un éxodo anunciado. Entre el 28 de enero y mediados de febrero de 1939, unos 500000 refugiados cruzaron la frontera entre Andorra y el Mediterráneo. las autoridades francesas aprobaron primero el paso de mujeres, niños, ancianos y militares heridos,y, más tarde el de los militares del ejército republicano.

A pie, en burro, a caballo o en camión este éxodo se dirigió hacía los diferentes pasos fronterizos de los pirineos Orientales todavía abiertos. Los fascistas no llegaron al Coll dÁres hasta el 13 de febrero. en las montañas de la Cerdaña, del Vallespir y de la Albera, a menudo cubiertas de un manto de nieve, la mayorías de los republicanos cruzaron la frontera por senderos de cabras y de contrabando. otros probaron suerte por la costa.

A mediados de febrero de 1939, este éxodo masivo, conocido como "La Retirada", llega a su fin, aunque durante meses miles de refugiados siguieron aún pasando clandestinamente a Francia.

El dispositivo policial y militar francés tenía como objetivo desarmar a los soldados republicanos y dirigirlos a campos de concentración provisionales establecidos en las playas de Argelès-sur-Mer y Saint-Cyprien. Los heridos, los enfermos, las mujeres y los niños serían evacuados gradualmente y traslados a refugios repartidos por toda Francia. no obstante, algunos miles de mujeres y niños quedaron atrapados en los campos de los Pirineos Orientales. Poco a poco, se erigió una segunda red de campos de concentración en el suroeste del país, como los de Le Barcarès, Bram, Agde, le Vernet, Septfonds y Gurs.

Prácticamente unos 250 000 de los exiliados republicanos consiguió regresar a España donde recibieron una dolorosa acogida. De la otra mitad, muchos murieron en campos de concentración franceses tanto como en las filas de la resistencia o en los campos de trabajos y en los de exterminio nazis. los supervivientes de integraron en los países que los recibieron, principalmente en Francia. la mayor parte de estos desterrados no pudo regresar a su patria hasta la muerte del dictador.


La figura de Philippe Gaussot

Philippe Gaussot nació el 28 de agosto de 1911 en Belfort, donde su padre, entonces capitán, estaba en la guarnición. El más joven de ocho hermanos, es prácticamente el único que no acepta ni una carrera militar ni una religión. En 1914, los Gaussots tuvieron que huir de Belfort bajo los bombardeos para refugiarse en Bar-le-Duc, luego en Besançon, antes de establecerse en 1920 en Bayona, donde vivieron muy felices durante cuatro años, aunque sin dinero. En 1924, regresó a Besançon, luego la familia se mudó a París en 1929, para que los dos más pequeños pudieran continuar sus estudios. Atraído por las colonias, ingresó en el Lycée Louis-le-Grand para preparar la Escuela Nacional de Ultramar de Francia. Recibido en 1931, eligió la sección de Indochina, con la esperanza de ser nombrado administrador en Camboya o Laos. Los problemas de salud iniciales arruinarán esta ambición. Al mismo tiempo, Philippe aprobó su licenciatura en derecho, investigó un poco y luego participó activamente en el lanzamiento y la caminata de la Juventud Cristiana Estudiantil (JEC); estuvo a cargo de publicaciones, produjo varios diarios y libros de ruta y escribió un libro sobre la rama Cadete, del cual era responsable, después de haber sido secretario general.
Philippe Gaussot 

Luego estableció contactos con otros movimientos, como los albergues juveniles (donde conoció a Paul-Émile Victor) y los jóvenes socialistas. Para furia de su padre, reemplazó al jefe de los pioneros rojos del distrito 19 por algunos meses. En 1936 vio el advenimiento del Frente Popular intensamente. A partir de este momento, sus primeros viajes a las montañas datan, principalmente, de Barèges (campamento Bernard-Rollot) y Chamonix, donde a los 18 años hará el Grépon a la cabeza de la cuerda, y luego muchas otras carreras importantes. Se fue a hacer su servicio militar en Sospel, deseando alejarse lo más posible de París y vivir en paz como guardián de la montaña durante un año. Reformado después de un problema pulmonar, tuvo que regresar a París y luego recuperarse en Chamonix.

Tras la Guerra Civil Española, ayudado por varios camaradas catalanes y vascos, cruzó a menudo la frontera para abastecer a los republicanos sumidos en los desastres de la guerra. en febrero de 1939, hace su último viaje clandestino y regresa en un camión cargado de niños y mujeres: "Nuestro último viaje fue a Puigcerdà, donde conduje un camión de siete toneladas, con la ayuda de dos milicianos, por calles minadas".

Ya en FranciaPhilippe Gaussot y el Comité abastecen varios campos de concentración y ayudan a fundar asentamientos para acoger a mujeres y niños. Cuando estalla la Segunda Guerra mundial, al no poder ser movilizado por problemas de salud, es nombrado delegado nacional del comité donde se encarga de la reconversión de exiliados.

También participa activamente en la resistencia contra los nazis y se alista en la Fuerzas Francesas del Interior. al acabar la contienda, Philippe Gaussot se establece en los Alpes, en Chamonix, donde trabajo como periodista en septiembre de 1945, finalmente ingresó en Dauphiné libéré, donde permaneció hasta su muerte. Es parte del equipo fundador del periódico, junto con Louis Richerot y Louis Bonnaure. Cubre los principales eventos deportivos como los Juegos Olímpicos de Invierno y los campeonatos mundiales de esquí, y todos los grandes dramas de la montaña

EL EXILIO Y LA CULTURA

El exilio ha sido una constante en la historia moderna española, pero ninguno tuvo la dimensión trágica del de los republicanos expulsados tras la Guerra Civil. durante los primeros meses de 1939, alrededor de medio millón de españoles cruzaron la frontera francesa en sucesivas oleadas, las últimas causadas tras la caída de Barcelona en febrero de ese mismo año. La mayoría de los exiliados fueron internados en campos de concentración improvisados, algunos de los en las propias playas del Rosellón.

Las primeras manifestaciones de la culturas de los republicanos españoles que traspasaron la frontera a principios de 1939 las encontramos en los «campos de la playa» adonde fueron conducidos. En Argelès, Barcarés, Saint Cyprien y luego en otros campos de concentración del interior, los españoles trataron de mantener la tradición cultural republicana que traían consigo como medio de enfrentarse a la trágica situación del exilio. En los campos fueron encerrados no sólo soldados del ejército republicano derrotado, sino también escritores, médicos, abogados, maestros, profesores, estudiantes... Pronto los responsables españoles de los campos y muchos internados, para hacer más llevadera la vida de miseria y degradación de esa reclusión forzada, empezaron a organizar actividades que retomaban el espíritu de lo que había significado la cultura en los años de la República. Se organizaron barracones de la cultura en donde se desarrollaban diferentes actividades culturales y de ocio (bandas de música, competiciones deportivas...), se impartieron clases y se editaron boletines.

La vida en los campos ha sido recogida en dibujos, grabados, acuarelas... de pintores. Unos realizaron su obra en los campos con medios precarios, otros cuando salieron, algunos con posterioridad ya que eran niños cuando estuvieron en los campos con sus familias. También se celebraron exposiciones. En el campo de Septfonds el español Buenaventura Trepa pintó un vía-crucis en la iglesia del pueblo del mismo nombre. Entre los pintores que recogieron la vida en los campos están los nombres de Antoni Clavé, Josep Franch-Clapers, Bartolí, Nicómedes Gómez, Jesús Martí... En exilio fallecerían Antonio Machado o Manuel Azaña entre otros, cuyas tumbas se convertirían en lugares de peregrinación.
Machado se convertiría en una figura de homenaje. Junto a él, se repetían tres nombres más de la literatura:
Uno de los aspectos que constituyen un claro reflejo de la intensa actividad cultural de los refugiados en Francia lo podemos ver en la prensa, prensa militante, comprometida, que en su estructura formal era heredera de la prensa de la República y de la guerra con nuevos contenidos adaptados a la situación de exilio. Geneviève Dreyfus ha rastreado cerca de seiscientos títulos de publicaciones periódicas entre 1939 y 1975 en Francia y África del Norte. La mayor parte de estas publicaciones eran órganos de expresión del gobierno central y autónomos en el exilio y de partidos políticos y organizaciones sindicales. Presentaban un carácter diverso. En gran medida eran publicaciones donde pasmaba la orientación política, pero se editaron también otras importantes revistas de carácter cultural y literario. La riqueza formal y de contenidos, la amplitud o la duración variaron. Los problemas de financiación fueron frecuentes y sufrieron prohibiciones en diferentes momentos. No obstante, su consulta es fundamental para un conocimiento de las prácticas culturales de los exiliados. En ellas escribieron gran parte de los ensayistas, narradores, poetas o dramaturgos. En algunas revistieron gran interés las ilustraciones, además de las noticias sobre actividades culturales o las relaciones de libros que se publicaban.

Los escenarios se convirtieron en espacios de encuentro para numerosos intelectuales y creadores que colaboraron en la puesta en escena de obras de teatro y danza como dramaturgos, coreógrafos, libretistas, compositores, escenógrafos, figuristas e intérpretes. En los nuevos contextos de guerras y desplazamientos forzados, las compañías de teatro y ballet ofrecieron a los exiliados una oportunidad laboral que permitieron, no solo conocer sus propuestas allá por donde pasaron en gira, también ayudaron a crear redes de apoyo que se tejieron y reforzaron entre los exiliados españoles y los creadores locales, favoreciendo el intercambio, la experimentación y el enriquecimiento mutuo.

El mejor teatro español, al menos durante los años cuarenta, se representó en el exilio y tuvo por escenarios los teatros de América, muy particularmente Buenos Aires y México D.F. entre las numerosas compañías en las que se integraron artistas e intérpretes exiliados, destaca la de Margarita Xirgu, quien en el Teatro Avenida de Buenos Aires estrenó obras de Rafael Alberti, Alejandro Casona y Federico García Lorca.

Al no depender de la palabra, la danza del exilio logró una presencia muy amplia, no solo en Iberoamérica, sino también en otros centros de Francia, Reino Unido, Estados Unidos y la Unión Soviética. El lenguaje de la danza española sirvió de aglutinante para una comunidad dispersa, rememorando y evocando la memoria de una tierra perdida, manteniendo vivos los recuerdos y ayudando a resistir a pesar de la distancia.


Un último aspecto que hay que destacar es el que se refiere a las artes plásticas. Así como una gran parte de escritores, científicos y profesionales liberales trataron de reemigrar de Francia a México, los pintores, escultores, ilustradores... permanecieron en su mayoría en Francia y se vincularon al grupo español de la Escuela de París, integrado por artistas llegados a esta ciudad a principios de siglo o en el periodo de entreguerras, siendo ayudados por miembros de este grupo como Picasso. Algunos de estos artistas se quedaron en París, otros se instalaron en diferentes lugares, pero manteniendo siempre un lazo de unión con la capital francesa. Aquí permaneció el escultor Baltasar Lobo, autor del monumento erigido en Annency para conmemorar a los españoles muertos en las filas de la armada francesa y de la Resistencia. En Toulouse la actividad plástica también tuvo gran fuerza auspiciada por los libertarios que impulsaron las Exposiciones de Arte Español en el exilio, la primera de las cuales se celebró en febrero de 1947, en la Cámara de Comercio. Pintores vinculados a la vida de la «ville rose» fueron Hilarión Brugarolas o Juan Jordá. Entre los ilustradores no se pueden olvidar a Call y Argüello, merecedores de una monografía.

Acerca de la pintura «del exilio», la vinculada a la República, también tendríamos mucho que decir, está convenientemente estudiada la carga cultural de los dos contendientes durante la Guerra Civil Española y lo decisivo del Pabellón Español de París en 1937, en el que se expone por primera vez el Guernica de Picasso y en el que participan artistas como Alberto Miró, Alexander Calder, Renau... etc. El grupo de artistas que participa en esta exposición ya nos da las pautas de los diversos elementos que conformarán el exilio artístico español: Representantes de la vanguardia histórica española exiliada en París, algunos que han ido participando en la incipientes exposiciones vanguardistas alentadas en el interior desde 1925, camelistas revolucionarios... etc. Las corrientes artísticas son variadas igualmente, no todo responde a la temática de compromiso desarrollada a raíz de la guerra, sino que se incorporan los nuevos lenguajes que en aquellos momentos se practican en París. Y, como un hecho excepcional, todas estas corrientes son admitidas en París, lo que no ocurre en el interior, ni siquiera en el bando republicano.

A raíz de la derrota, numerosos artistas españoles, conocidos y desconocidos, cartelistas, anónimos artistas, anarquistas, etc. se incorpora a ese exilio anterior que si escasas posibilidades de volver al país antes, menos tiene ahora bajo el régimen franquista. El grueso del exilio que entonces se produce es muy variado y complejo y merece un estudio pormenorizado, pero antes de hacerlo me gustaría dejar patente la diferencia con el exilio literario.

LOS PAÍSES DE ACOGIDA

La Unión Soviética

El primer aspecto diferenciador es el hecho de que el colectivo de españoles numéricamente más importante que, al finalizar la guerra, se encontraba en la Unión Soviética eran los casi 3.000 niños que habían sido evacuados en 1937 y 1938. Junto a los niños había otros colectivos que fueron a ese país durante la guerra: los educadores y personal auxiliar que acompañaron a los menores en las expediciones, los alumnos pilotos que iban a estudiar a las escuelas de aviación soviéticas y los tripulantes de los barcos españoles que se encontraban en ese país o navegando hacia él cuando terminó la guerra. 
Monumento a Rubén Ibárruri en Volgogrado.

Nada más llegar los niños a la Unión Soviética se les bañaba, pasaban una revisión médica, los vestían con ropa nueva y los alojaban en unos hoteles durante unos días, después los llevaban a unos campamentos de pioneros para descansar unas semanas, antes de ser distribuidos en las Casas de Niños. El gobierno Soviético prestó una atención especial a estas Casas, en donde los pequeños tenían
cubiertas todas sus necesidades: se les dieron todas las facilidades posibles para poder estudiar, les enseñaban educadores españoles y rusos, se ocupaba de ellos el personal auxiliar que les habían acompañado en las expediciones, aunque progresivamente fue siendo desplazado por personal ruso, se tradujeron al español libros de texto, había los llamados «círculos de interés» en donde podían aprender
música, baile, costura, fotografía, aeromodelismo, carpintería, representar obras de teatro, practicar deportes... Visitaban las Casas escritores, militares, científicos de renombre que las «apadrinaban» y el verano lo pasaban en la playa o en sanatorios reponiéndose del duro invierno

Los exiliados políticos en cuanto tales empezaron a llegar en abril de 1939, en reemigración desde Francia y el norte de África; fueron solamente algo más de un millar de personas: dirigentes, militares de alta graduación, cuadros medios, militantes de base; con sus familias y con una adscripción política clara al Partido Comunista de España (PCE). No solo se trasladaron La dirección del PCE, incluidos José Díaz, su secretario general, y Dolores Ibárruri, La Pasionaria, quien se trasladó a Moscú, sino también escritores como Celso Amieva, César M. Arconada, José Laín o Julio Mateu; periodistas como Eusebio Cimorra o José Luis Salado; escultores, científicos, militares, deportistas,espías, ingenieros, arquitectos y médicos.

Muchos participaron en la Segunda Guerra Mundial en las filas del ejército soviético, muriendo en el frente oriental como Rubén Ibárruri, hijo de Pasionaria. Otros alcanzarían los más altos honores dentro del Ejército soviético. Más tarde, algunos volverían a España en 1954, en el Semímramis, mezclados con miembros de la División Azul capturados por los soviéticos.

Los "Niños de la guerra"  hicieron su vida en la Unión Soviética, estudiando, trabajando y formando una familia, pero algo los hizo diferentes. Por un lado la añoranza de un país que apenas tuvieron tiempo de conocer y por otra un instinto de supervivencia que les impulsó a mantenerse unidos, a agruparse en sus centros, a practicar el castellano para no olvidarlo, a fijar en las paredes carteles turísticos de Valencia o el País Vasco, a crear grupos de baile y a leer a poetas españoles.

En 1990, mediante la Ley 18/1990, se les facilitó la recuperación de la nacionalidad española. En 1994 se firmó el convenio Hispano-Ruso de Seguridad Social por el que obtuvieron el derecho a pensiones de jubilación, invalidez y supervivencia. En diciembre de 2003 se concedió la Medalla de Honor a la Emigración en su categoría de oro al “colectivo de niños de la Guerra” de Rusia.

Niños de la Guerra

Inglaterra 

Gran Bretaña recibió algo menos de 5 000 refugiados de España durante la Guerra Civil española de 1936-1939, una fracción de casi medio millón que había cruzado la frontera hacia Francia a principios de 1939. La mayor parte del total de refugiados en Gran Bretaña se explica por la llegada el 23 mayo de 1937 del vapor Habana, que había navegado desde Bilbao a Southampton con 3 861 niños que escapaban de la campaña de bombardeos de Franco en el norte de España.

La conmoción provocada por el bombardeo de Guernica el 26 de abril de 1937 dio el impulso para la organización de la evacuación a gran escala de la población civil. Para ello, fue imprescindible el apoyo de Gran Bretaña y de Francia, ya que la armada franquista se oponía a dicho proyecto. Francia se comprometió a acoger a los exiliados en su territorio y la armada británica a escoltar las expediciones. El apoyo de ambas potencias con la implicación activa de la Royal Navy, provocó una reacción colérica de los sublevados que lo consideraron una injerencia extranjera, llegando a amenazar con hundir los barcos que salieran del Puerto de Bilbao (Santurce) con exiliados. La llegada del Habana fue la mayor afluencia de exiliados a Gran Bretaña en un solo día. Los “niños vascos” estaban acompañados por 230 adultos: 120 ayudantes conocidas como “señoritas”, 95 maestras y 15 sacerdotes. Los niños siempre fueron atendidos por voluntarios, con la ayuda de sindicatos, grupos religiosos, organizaciones benéficas, y distintos filántropos bajo la dirección del Comité de Niños Vascos.

El domingo 23 de mayo de 1937 los niños comenzaron a desembarcar, y fueron llevados al campamento de North Stoneham, en Eastleigh, donde se habían instalado 500 tiendas, agua corriente y servicios sanitarios. La alimentación de los 4000 niños ocasionó mucho trabajo, y pronto se fueron distribuyendo en grupos más pequeños a lo largo de Gran Bretaña en 45 colonias. Tres semanas después de la llegada al campamento, ya habían salido 1161 niños hacia distintas colonias.

Por otro lado, también es necesario destacar que varios políticos notables republicanos encontraron refugio en Londres, especialmente durante la Segunda Guerra Mundial. Entre ellos, Santiago Quiroga, primer ministro al comienzo de la Guerra Civil, y el coronel Segismundo Casado, líder del golpe de Estado republicano de marzo de 1939 que abrió el camino para que Franco ingresara a Madrid y declarara la victoria. Y por supuesto no olvidamos al Dr. Juan Negrín, Presidente del Consejo de Ministros de la II República Española desde el 17 de mayo de 1937 hasta el 31 de marzo de 1939. Así como miembros del Partido Nacionalista Vasco, por ejemplo, Manuel de Irujo, Ángel Gondra o Ignacio de Lizaso; y también líderes nacionalistas catalanes, como Carles Pi i Sunyer, Batista i Roca, o el Dr. Josep Trueta, entre otros.


Argentina

Argentina fue el gran foco cultural del exilio, si bien toda Iberoamérica  recibió a los exiliados siendo significativos diversos países de Centroamérica, México, Colombia y Venezuela. A Buenos Aires arribaron políticos como Niceto Alcalá Zamora o Luis Jiménez de Asúa, presidente de la República en el exilio; un historiador relevante como Claudio Sánchez Albornoz, quien también ostentaría el cargo de presidente en el exilio; escritores como Rafael Alberti, Francisco Ayala, Alejandro Casona, Rafael Dieste, Maria Teresa León, Arturo Serrano Plaja o Lorenzo Varela; relevantes artistas plásticos; o el fotógrafo José Suárez.

El esfuerzo antes dedicado a la militancia pro republicana, viró a la ayuda hacia los exiliados. Se crea, por ejemplo, la Central Gallega de Ayuda a los Refugiados, en el seno de la Federación de Sociedades Gallegas.

Allí se planteaba que las sociedades españolas establecidas en América tenían dos deberes: amparar a los refugiados y trabajar por el futuro de España. La lucha por los valores que defendía la República debía continuar en suelo americano, porque esa era la forma de enfrentar al autoritarismo y alcanzar la libertad a escala mundial.

 Así como Crítica había sido un activo impulsor de la ayuda a la República al poco tiempo de iniciada la guerra civil, el diario también adquirió un rol central cuando ésta finalizó y comenzaron a tejerse las redes de ayuda y recepción de refugiados republicanos.

Entre ellos tuvieron fuerte representación los de buena formación intelectual, que habían sido miembros de la elite política, académica o literaria en la España de los años 30. Era por tanto una emigración muy distinta a la de motivación sobre todo económica, que había llegado al país desde la segunda mitad del siglo XIX y formó la enorme colectividad española de Argentina.

Entre los factores que influyeron para que eligieran Argentina estuvo el que tuvieran familiares en el país, y la posesión de avales laborales e institucionales que favorecieran su inserción. También tuvo gravitación la buena imagen que tenía Argentina, como país acogedor, de elevada formación cultural y con posibilidades de progreso.

Fue la elevada preparación intelectual de muchos  de ellos, junto al relieve político de algunos, que eran antiguos altos funcionarios, legisladores o diplomáticos de la República, la que confirió a los exiliados, pese a su corto número, un lugar de privilegio en el campo intelectual y literario del país.

Fue importantísima la contribución de los exiliados españoles a la labor editorial argentina gracias a Gonzalo Losada (fundador del sello Losada), Álvaro de las Casas (emecé), Arturo Cuadrado (Botella del Mar), Antoni López Llausás (Sudamericana), Joan Merli (Poseidón) entre otros. obra del exilio fueron también las grandes revistas Correo literario, Galicia Emigrante, y De Mar a Mar.

Además de gran número de escritores, y de algunos arquitectos y compositores, Buenos Aires, recibió a un importante plantel de artistas plásticos españoles, entre los que destacan el andaluz Manuel Ángeles Ortiz y los gallegos Manuel Colmeiro, Maruja Mallo y Luis Seaone.


El Caribe y Estados Unidos

El exilio republicano español en el Caribe y los Estados Unidos constituyó un flujo migratorio marcadamente intelectual y profesional que transformó la cultura, la educación superior y las artes de la región tras el fin de la Guerra Civil Española en 1939. Mientras que destinos como México albergaron migraciones masivas y obreras, los países caribeños y el territorio estadounidense actuaron principalmente como refugios selectivos de académicos, científicos y artistas de vanguardia.

Cuba, Santo Domingo, Puerto Rico y Estados Unidos fueron países de acogida para numerosos exiliados. En la Habana, transcurrió el primer exilio de Manuel Alto Aguirre, que, antes de instalarse definitivamente en México, imprimió, con el mimo habitual, numerosas obras poéticas y narrativas, así como la revista Verónica.

Puerto Rico

La isla caribeña se convirtió en uno de los núcleos intelectuales más brillantes de la diáspora gracias a la gestión de Jaime Benítez, rector de la Universidad de Puerto Rico. Al operar bajo leyes estadounidenses pero compartir el idioma español, facilitó una inserción inmediata.

El presidente de la Universidad de Puerto Rico, Jaime Benítez Rexach, extendió una invitación a poco más de medio centenar de exiliados republicanos, en su mayoría profesores, intelectuales, escritores, músicos, artistas y científicos, para dictar cátedras en la Universidad. Los exiliados republicanos fueron piedra angular en el proyecto de fortalecer y jerarquizar las disciplinas académicas universitarias, replanteando la cuestión de nuestra identidad cultural, nuestro idioma y las nuevas exigencias de la educación superior con una visión dirigida a la investigación. 

Estos profesores y científicos españoles crearon y estructuraron los departamentos de Estudios Hispánicos, Estudios Generales, Ciencias Sociales, Medicina, Arquitectura y Artes Plásticas. También fundaron revistas y casas editoriales, dejando su huella en el país. Se distinguieron entre ellos Juan Ramón Jiménez – Premio Nobel de Literatura en 1956 - Pedro Salinas, Tomás Navarro, Francisco Ayala, María Zambrano, Zenobia Campubrí, Carlos y Juan Marichal, Javier Malagón, Jorge Guillén, Federico de Onís, Jorge Enjuto, Joaquín y María Rodrigo, Alfredo Matilla, Francisco Vázquez (Compostela). 

La llegada de los exiliados a Puerto Rico coincide con una transformación en la vida política y social puertorriqueña. Igualmente, su arribo coincide con la reforma que impulsa Benítez al entrar como rector de la Universidad de Puerto Rico en 1942. Se trata de un momento de rupturas y cambios que el rector y su equipo supieron leer. Estos aprovecharán la coyuntura histórica para reclutar exiliados españoles como profesores de su Casa de Estudios inspirada en Ortega y Gasset (y si estos eran sus discípulos, mucho mejor).

En la Universidad de Puerto Rico, los exiliados ostentaron puestos de poder e influencia en los decanatos (Sebastián González García y Jorge Enjuto), gozaron de cuantiosas ayudantías (María Zambrano, Julián Marías) y participaron en las directivas de las revistas universitarias y culturales (Juan Ramón Jiménez, Francisco Ayala). Sin duda, sus gestiones dejaron huella. Se pudieron integrar en los debates puertorriqueños, como el de la defensa del idioma español (Pedro Salinas), y asistir a las famosas tertulias de Nilita Vientós Gastón, uno de los ejes culturales de los cuarenta y cincuenta en la isla. Estaban presentes en cada renglón cultural. Escribieron columnas en los rotativos locales (Alfredo Matilla), historiaron la historia puertorriqueña (Federico Enjuto). Incluso algunos crearon escuela, como Carlos Marichal o Federico de Onís. También se integraron a programas radiales. De forma que no solamente impactaron la comunidad universitaria, sino también el resto del pueblo, aunque continuaran siendo parte de la élite por su educación, círculos y costumbres.


Cuba

Debido a los fuertes lazos históricos previos entre ambos países, Cuba recibió a miles de refugiados. Aunque muchos lo utilizaron como un puerto de tránsito temporal hacia México o Estados Unidos debido a la inestabilidad económica de la isla, su huella en las instituciones docentes locales fue profunda.

Ante las dificultades que hallaron para ingresar como docentes en centros oficiales o privados, los españoles del exilio se propusieron fundar, casi siempre con el apoyo solidario de profesores cubanos, nuevos planteles de enseñanza elemental, media e incluso, en algunos casos, superior. El más relevante de estos proyectos fue la Escuela Libre de La Habana, constituida en agosto de 1939 e inspirada en la Institución Libre de Enseñanza que había establecido en España a fines del siglo xix el educador Francisco Giner de los Ríos. El plantel habanero se concibió con cinco secciones, que abarcó desde el Bachillerato hasta el nivel superior, se trazó ambiciosos objetivos y tuvo como director al prestigioso abogado y político cubano José Miguel Irisarri, al que escoltaron los profesores Roa, Entralgo, Alfonso Bernal del Riesgo y Salvador Vilaseca. En una posición más discreta se situaron los exiliados gallegos Rubia Barcia y Luis Tobío, verdaderos iniciadores del proyecto, al que se fueron sumando otros intelectuales de prestigio: Fernando Ortiz, José María Chacón y Calvo, Medardo Vitier y Rafael García Bárcena, así como los integrantes de la diáspora española Herminio Almendros, Alienes Urosa y el jurista Mariano Sánchez Roca.

En Cuba radicó durante años el aparato de dirección de la organización continental de los refugiados españoles, que fue un gran movimiento que abarcó a toda América y brindó una importante ayuda
solidaria a los refugiados y perseguidos por el régimen franquista.

Durante el exilio forzado en Cuba, con el apoyo de los comunistas cubanos que centraron su trabajo, público y clandestino, en el Comité con Vista a España, importantes dirigentes y combatientes republicanos españoles se prepararon para su regreso a España y continuar allá la lucha. Entre otros, Casto García Roza, Vicente Uribe, Pedro Ardíaca, Luis de Laje, Francisco Antón, José Gómez Galloso, Jesús Larrañaga y Julián Grimau. Estos últimos tres traicionados y asesinados en España. Santiago Álvarez Gómez, fue apresado y guardó prisión durante 10 años y Ángel Fernández Valverde apresado en la frontera con Portugal y expulsado a Cuba.


República Dominicana

Bajo la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo, el país abrió las puertas a unos 4,000 republicanos mediante acuerdos migratorios específicos. El régimen buscaba "blanquear" la población y modernizar la agricultura e infraestructura del país. Muchos exiliados llegaron en expediciones organizadas como la del vapor Cuba en 1940. No obstante, el choque ideológico con la tiranía trujillana provocó el éxodo posterior de la mayoría de ellos hacia otros países americanos.

El 6 de julio de 1940, sábado, arribó al puerto del viejo Santo Domingo de Guzmán el trasatlántico francés Cuba, transportando poco más de 600 refugiados de la Guerra Civil Española destinados al país en arreglo a los tratados migratorios establecidos entre el gobierno dominicano y el Servicio de Evacuación de Refugiados Españoles (SERE). Dentro del contingente a bordo del Cuba se hallaban personalidades cuya captura resultaba desde todo punto de vista interesante a las autoridades franquistas, como las de Ramón González Peña (dirigente de la Unión General de Trabajadores y ministro de Justicia durante el segundo gobierno de Negrín), Demófilo De Buen (jurisconsulto del Tribunal Supremo) o Matilde De la Torre (periodista y política), cercana a Negrín y a Julián Zugazagoitia, quien fue fusilado por Franco en 1940 tras su aprehensión en territorio francés. Reclutado mayormente en los campos de concentración franceses de Vernet y Colliure, el nuevo contingente hubiese elevado a cerca de 3,600 el número de los que por ese mecanismo habían llegado al país, cosa que no se produjo dado que, sorpresivamente, el gobierno desautorizó el desembarco, dando lugar a un poco claro incidente que canceló de facto la apertura inmigratoria del régimen de Rafael Leónidas Trujillo hacia los vencidos.

El Exilio en los Estados Unidos

La postura oficial del gobierno de Franklin D. Roosevelt durante la guerra civil fue de estricta neutralidad, manteniendo cuotas de inmigración muy rígidas. Pese a ello, Estados Unidos sirvió de refugio fundamentalmente para la élite científica, universitaria y literaria de la República, acogida por prestigiosas redes académicas norteamericanas.

Por lo que respecta al caso español, hubo diferentes movimientos antifascistas (sobre todo anarquistas y comunistas) que, en 1936, decidieron agruparse y conformar las Sociedades Hispanas Confederadas (SS.HH.CC), que contó con 20.000 afiliados activos y más de ochenta organizaciones afiliadas por todo el país. Esta tenía dos objetivos principales: la recogida de fondos para material sanitario que enviaban a España, y la propaganda de la causa republicana. Para conseguir ambos objetivos se organizaron actos culturales, publicaciones en el Periódico España Libre (1939-1976) y a través de un programa de radio. Esta organización fue tan influyente que incluso el FBI tenía informadores que se infiltraron en la misma. No obstante, hubo organizaciones como Solidaridad Internacional Antifascista, Federación de Grupos Anarquistas en Estados Unidos y el Comité Pro-Unificación Hispana, entre otras, que se organizaron de forma independiente a las SS.HH.CC.

Pablo Casals, el mundialmente famoso cellista, huyendo de la tiranía de Franco, se refugió en Prades, Francia: Al llegar a Prada, en el sur de Francia (primer destino del exilio), Pau Casals inició la organización de ayuda a los refugiados y su habitación del Grand Hotel se convirtió en una oficina desde la que enviaba miles de cartas a personas y organizaciones internacionales para pedir ayuda.Además de la ayuda individual, colaboró con organizaciones benéficas como la Spanish Refugee Aid (SRA), fundada en EEUU por la anarquista Nancy G. McDonald para ayudar a los exiliados en el sur de Francia.

Tras el estallido de la II Guerra Mundial y la ocupación alemana de Francia, después de un intento frustrado de ir a América, Pau Casals retornó a Prada, donde estuvo hasta 1957, cuando marchó a Puerto Rico, tierra natal de su madre y donde murió en 1973 a los 96 años.

Fijó su posición, así:
"Quiero paz, libertad y respeto para mis compatriotas. Mientras no sea así, no tocaré en España, ni en las naciones que han contribuido a la desdicha de España"
Pau Casals
Francia

El gobierno galo recluyó a los exiliados, sometidos al hostigamiento de las tropas encargadas de la vigilancia en campos de internamiento a menudo improvisados e insalubres en playas como Argelès-sur-Mer, Le Bacrès y Saint-Cyprien. Situación que empeoraba con con la llegada del invierno.

Durante el año 1939 las autoridades francesas clasificaron los campos de concentración en varias categorías. Había por ejemplo un campo solo reservado para los catalanes,  o campos como Barcarès, en el cual los prisioneros tenían las mejores condiciones, los que se usaba para la propaganda sobre los campos de concentración. El campo de Rieucros era reservado para las mujeres peligrosas, detenidas por sus opiniones políticas, y funcionaba como un campo de concentración desde el año 1939 hasta 1942. Durante estos años también una parte de las mujeres que se oponían al nazismo en Alemania fueron enviadas allí. A pesar de las clasificaciones, en Argelès-sur-Mer (como en otros campos también) había otras minorías que se consideraba peligro o indeseable como judías sefardís y gitanos. “A los refugiados españoles que seguían prisioneros an Argelés-sur-mer, se sumaron un millar de gitanos…más un ciento de croatas…más tarde llegó a engrosar la población un contingente de judíos sefraditas…”  

Existe abundante literatura sobre ellos, tanto novelas y poemas, como diarios o memorias. también existen implacables testimonios de fotógrafos internacionales como Capa, Senn o Gaussot y de prisioneros como Agustí Centelles, así como una abundante obra plástica inspirada en los mismos. el Rosellón sería la tierra de acogida de algunos de los exiliados, como el pintor Balbino Giner, que se haría amigo de Pau Caslas, que eligió Prades como sede de su festival musical; o el artista Manuel Pérez Valiente, "Juan de Pena" en su faceta de poeta.  Pero la mayoría tuvo que partir muy lejos.


Antonio Rodríguez Luna,
Españoles en el campo de concentración de Argèles-sur-Mer, 1939.


Campos de concentración franceses como Riveslates, campo rosellonés que vio pasar durante los años de la Ocupación nazi a judíos que después serían deportados y terminarían siendo víctimas del Holocausto, a resistentes, y, mucho más tarde, a harkis que regresaban de la guerra de Argelia, ha sido convertido en un Memorial, inaugurado en 2015.

Otros campos de concentración franceses fueron:
  • Agde
  • Amélie-les-Bains
  • Argelès-sur-Mer
  • Aries-sur-Tech
  • Le Barcarès
  • Bram
  • Brens
  • Gurs
  • La Récébédou
  • Rieucros
  • Rivesaltes
  • Saint-Cyprien
  • Setfonds
  • Le Vernet- d'Ariège


Miles de soldados españoles en pésimas condiciones, tras haber luchado en la guerra civil y huir de la represión franquista, se hacinaban en los campos de refugiados, donde a duras penas sobrevivían. El asilo que Francia les ofrecía, construyendo la Línea Maginot, parecía la mejor solución a la horrible situación que atravesaban. Pero, una vez más, los hechos demostraron que no existen las soluciones perfectas.

La línea se alargó desde Suiza hasta Luxemburgo, aunque una extensión mucho más simple fue ampliada hasta el Canal después de 1934. La línea original de construcción no cubrió el área elegida por los alemanes para su primer ataque, que fue a través de las Ardenas en 1940, un plan conocido como el Fall Gelb. La ubicación de este ataque, probablemente debido a la línea de Maginot, fue a través de las montañas belgas de las Ardenas.

La línea no evitó la derrota de Francia al comienzo de la Segunda Guerra Mundial en 1940. 

Línea Maginot

Grande fue la contribución de los exiliados españoles a la Resistencia, ya la liberación del país de los nazis, especialmente en el Centro y el Sur. Es un hecho muy poco sabido que más de 60.000 exiliados españoles lucharon junto a la resistencia francesa, además de otros millares que desempeñaron toda clase de servicios en las fuerzas regulares del ejército libre francés, y para ellos la lucha armada contra el fascismo no había comenzado el 18 de junio de 1940 sino el 17 de julio de 1936 en España – en realidad, la famosa alocución radiofónica de Charles DE GAULLE era simplemente uno de varios puntos de partida para LA RESISTENCIA -, pero la victoria fascista les había obligado a cruzar la frontera para refugiarse y continuar su lucha contra el fascismo, ya que habiendo quedado a salvo del ejército fascista de Franco, en absoluto significaba aquello que habían conseguido la libertad. 

Los españoles integrados en las Compañías de Trabajadores Extranjeros comenzaron a agruparse entre ellos en los lugares de trabajo según su ideología. Les era imposible localizar a sus dirigentes políticos y sindicales ya que algunos habían salido hacia Méjico y la URSS, otros habían muerto, y el contacto con los que continuaban en Francia estaba plagado de dificultades y de peligros. Estos grupos organizados espontáneamente en los lugares de trabajo se limitaron durante 1940, 1941 y casi todo 1942 a acoger y ayudar a esconderse a los compatriotas que llegaban huidos de la zona de ocupación alemana.

Resistencia Francesa

Muchos, antes de enrolarse en el trabajo forzado alemán, huían a esconderse en las montañas y los bosques. Así nació el maquis. Se albergaban en granjas, o en plena naturaleza. Pronto constituyeron grupos de cientos y miles de hombres. Los problemas de alimentación, alojamiento y vestido empezaron a agudizarse a pesar de la ayuda de las poblaciones rurales.

En el invierno de 1942-1943 la Resistencia empezó a organizarles como grupos de combate dotándoles de alimentos y armas. Las relaciones Resistencia-maquis se fueron estrechando con la finalidad de luchar contra los ocupantes.

Los maquisards venían a ser una copia de la «guerrilla» popular inventada por los españoles en 1808 para luchar contra Napoleón tras haber quedado derrotado el Ejército español. Los maquisards actuaban como combatientes militares sin uniforme, organizados con un jefe y sometidos a estricta disciplina.

Más bien todo lo contrario, a juzgar por el trato inhumano recibido a su llegado a tierra francesa, siendo confinados en campos de concentración en las playas de Argeles-sur-mer, St. Cyprien y Barcares, encerrados entre estacas y alambres de púas, donde el abrigo, los suministros y la asistencia médica eran prácticamente inexistentes – otros que se autoproclamaban socialistas se enfrentaban entre ellos para hacerse con los tesoros robados al Patrimonio Español y pegarse la gran vida en sus exilios dorados de México, París o Londres -, amén de la estricta disciplina militar o la prohibición de prensa de izquierda. Claro que, otros tuvieron menos suerte, como los identificados como «rojos peligrosos» – anarquistas, comunistas y socialistas – que fueron llevados a la fortaleza de COLLIOURE y al campo LE VERNET como presos bajo régimen de trabajo forzado. En realidad, aquellos campos de acogida franceses, aunque no eran lugares para el exterminio, en su mayoría no tenían diferencia alguna con los campos de concentración nazis, según testimonio de sus huéspedes supervivientes.

Tampoco se puede olvidar la presencia de los españoles de la Nueve que, a finales de agosto de 1944, y dentro de la división Leclers, participaron en el hecho de armas más simbólico de la lucha contra el ocupante, la liberación de París. 

La Nueve en París

Muchos exiliados, especialmente catalanes, se dispersaron por el Midi. Toulouse fue la segunda capital francesa del exilio español, con una fuerte presencia de la militancia socialista, comunista y anarquista; con la Librairie des Éditions Espagnoles, de Josep Salvador y Antonio Soriano; y con un gran número de publicaciones populares, muchas de ellas de signo anarquista.

En París es importante la actividad de la Unión de Intelectuales Españoles, que editó un longevo boletín. Francia fue, en algún momento de sus vidas, el destino de no pocos exiliados españoles, destacando escritores como Corpus Barga, Jesús Izacaray, Victoria Kent, Jose María Quiroga Pla, Jorge Semprún, Arturo Serrano Plaja... una lista en la que hay que incluir políticos como Manuel Azaña, Jose Antonio Aguirre, Julio Álvarez del Vayo, Diego Martínez Barrio, Santiago Carrillo, Santiago Casares Quiroga, Emilio Herrera, Francisco Largo Caballero, Juan Negrín, Manuel Portela Valladares, José Maldonado, Fernando Valera, Rodolfo Llopis, Federica Montseny o Josep Tarradellas, entre muchos otros.

Desde comienzos del siglo XX, la escuela de París contó entre sus integrantes con numerosos españoles, entre los que destacaría Picasso, llegado durante la primera década del mismo. En 1936, la mayoría de los artistas se movilizaron en pro del gobierno legítimo. En el París de posguerra, el núcleo de artistas españoles lo integraron, entre otros, Manuel Ángeles Ortiz, Xavier Badia Vilató, Antoni Calvé, Manuel Colmeiro, Óscar Domínguez, ApeHes Fenosa, J.Fin, Honorio García Condoy, José García Tella, Jacinto Latorre, Baltasar Lobo, Marino Otero,Joaquín Peinado, Eduardo Pisano o Hernando Viñes.

Tras la Liberación, los exiliados redoblaron sus esfuerzos en Francia en la defensa de la causa republicana. algunos de los artistas participaron en actividades colectivas republicanas importantes en París,Toulouse o Burdeos, así como la que tuvo lugar en la Praga de 1946. Dos de los escultores, Fenosa y Lobo, proyectaron sendos monumentos en homenaje a la contribución española a la Resistencia Francesa. El monumento de Lobo se encuentra en Annecy, junto a un poema de José Ángel Valiente dedicado a los resistentes españoles de la Alta Saboya, que jugaron un papel esencial en su liberación.


BALTASAR LOBO “AUX ESPAGNOLS MORTS POUR LA LIBERTÉ”

El exilio artístico es una de las facetas de ese universo cultural español que se produjo en Francia después de la guerra civil. Es sabido que París fue el principal lugar de destino de estos creadores, pero es necesario conocer que existió otro importante foco artístico en la zona sur del país: Toulouse, que concentró un buen número de artistas, aún ausentes en la historiografía del arte contemporáneo español, en parte por el desconocimiento y en parte por la carencia de estudios que pongan de manifiesto esta evidencia.

El colectivo de artistas exiliados en Francia presenta enormes diferencias en cuanto a sus posibilidades de formación y reconocimiento, atendiendo a la elección de su lugar de destierro. Es evidente que el panorama cultural y artístico en los años cuarenta no era el mismo en París que en Toulouse y por tanto, la repercusión y el alcance que tendrán los artistas que optaron por París, no tiene paralelo con la trascendencia conseguida por aquellos que se instalaron en la cuidad rosa. Si a ello añadimos que en su  mayoría, los artistas que forman el Grupo de Toulouse son gentes de cultura autodidacta, que durante años tuvieron que dedicarse a sobrevivir más que a pintar, esculpir o dibujar y que nunca ha existido un aparato crítico que rescatara su memoria del olvido se pone de manifiesto la descompensación histórica de ambos, y nos animan en la necesidad y urgencia de nuestro trabajo.

Muchos de los artistas que configuraron la llamada Escuela de París y otros de los recién llegados a la capital francesa tras la guerra, formaron parte de la exposición titulada El arte de la España republicana. Artistas españoles de la Escuela de París celebrada en Praga en 1946. La exposición se planteó como un fenómeno artístico y político, además de una especie de manifestación pública y estética de artistas vanguardistas y republicanos. En la exposición de Praga participaron: Picasso, Óscar Domínguez, García Condoy, Luis Fernández, Mateo Hernández, Francisco Bores, Julio González, su hija Roberta González, José Palmeiro, Joaquín Peinado, Hernando Viñes, Ismael González de la Serna, Baltasar Lobo, Pedro Flores, Ginés Parra, Antoni Clavé, Apel·les Fenosa, Manuel Adsuara y Balbino Giner.

Para los artistas españoles exiliados en Francia como para el resto de los republicanos, el fin de la Segunda Guerra Mundial supuso un momento de esperanza y una creencia en que por fin se produciría su deseada vuelta a España, pero la historia se desarrolló de otra manera y sus ilusiones se fueron desvaneciendo antes o después, de manera que en esta situación cada cual optó por seguir su propio camino, unos no volviendo jamás y otros haciéndolo de manera paulatina, a medida que el panorama cultural español iba mostrando signos de apertura hacia el exterior. La década de los cincuenta iba a traer a muchos de los artistas españoles de París la sorpresa de ver cómo, a pesar de la cerrazón política del régimen, una nueva generación de artistas españoles procedentes del interior empezaba a hacerse sentir internacionalmente, tras algunos tanteos figurativos, por lo general estos jóvenes españoles que triunfaban en las Bienales se habían adscrito al informalismo o al expresionismo abstracto. Esto supuso para los españoles de París una sorpresa inesperada pues les demostraba que, contra todo pronóstico, la creación artística era capaz de sortear los obstáculos políticos.

La misma necesidad de difundir y expresar el pensamiento propició la organización de exposiciones de arte dentro de los campos. Se ha constatado la existencia de «un Palacio de exposiciones» inaugurado en Barcarés el 14 de mayo de 1939, un Salón de Bellas Artes en Argelès y una Barraca-Galería en Saint-Cyprien. También en el campo de Gurs se organizó una exposición en julio de 1939 y ese mismo verano se levantaron dos esculturas de barro: España agonizando, sobre la guerra civil y La última bomba, dedicada a las víctimas de Guernica. En Les Milles, donde cómo en Gurs convivían los refugiados españoles con los judíos, se realizaron colectivamente ocho frescos murales representando escenas de fiesta.

Las piezas que se mostraron al público fueron generalmente pinturas al óleo, acuarelas y dibujos de escenas de la vida cotidiana en los campos, retratos, caricaturas, ilustraciones, cartas postales, etc. Las esculturas de formas  y técnicas de expresión que recuerdan el Art Brut, realizadas en materiales rudimentarios como jabón, la madera de restos de naufragios y toda clase de objetos de desecho, como latas de conserva, cartones, conchas y el mismo hierro de las alambradas. Confeccionaron también obras de ebanistería, maquetas de aviones o navíos de guerra. Todo un tesoro de arte popular ingenuo, imaginativo y espontáneo, debido tanto a artistas espontáneos como a creadores profesionales.

Pero también se produjeron algunas exposiciones en el exterior como la del 6 de mayo en Perpiñán en la Galerie Vivante que presentó obras de Fernando Callico (apodado el hijo de Ingres o el Holbein de nuestros tiempos) y Antoni Clavé. El Museo del Trabajo de Montpellier acogió del 8 al 15 de julio de 1939 treinta obras de jóvenes pintores catalanes: Roser Bru, Jaume Piques y Alexandre Cirici.

La mayor parte de las obras realizadas para estas exposiciones tenían un marcado carácter naturalista, descriptivo y casi de documento, pues reflejan y dejan constancia de las circunstancias que marcaron la llegada a los campos, el éxodo, la vida cotidiana, los sentimientos de desolación, angustia, tristeza, de esos primeros meses de exilio.

Josep Franch Claper, El primer ranxo calent, 1939.

México como país de acogida. La figura de Lázaro Cárdenas

A finales de los años 1930 y principios de los 1940, miles de españoles optaron por huir debido a la violencia y la persecución que se vivía en España durante la Guerra Civil y el franquismo. De estos refugiados se estima que la inmigración de intelectuales o élite español se conformaba de aproximadamente un 25% del total (5,500 aproximadamente). A este fenómeno también se calificó como el exilio republicano español debido a que estaban vinculados al gobierno republicano derrotado.

Los Gobiernos de las Repúblicas mexicana y española habían preparado el asilo para un gran número de españoles, cuyo desembarco data del 13 de junio de 1939, fecha en que el barco Sinaia tocó tierra en Veracruz. Los barcos Mexique, Ipanema, Orinoco, Flandre o Nyassa también significan para muchos de ellos la salvación en su nuevo país de acogida: México.

Se destaca también que llegaron además obreros, campesinos, así como militares, marinos y pilotos, hombres de Estado, economistas y empresarios, todos ellos vinculados al Gobierno republicano derrotado en la guerra.


Los primeros exiliados españoles que llegaron lo hicieron durante la guerra. El primer planteamiento del gobierno mexicano fue crear la Casa de España, dirigida por Alfonso Reyes, en México para que los filósofos, arquitectos y médicos siguieran pensando y tuvieran trabajo. Los propios exiliados fundaron revistas como España Peregrina, las Españas, Litorial, Nuestra Música, Romance y Ultramar.

El primer contingente de exiliados a México correspondió a la población infantil, los conocidos como Niños de Morelia. El avance de las tropas franquistas y la asiduidad de los bombardeos, planteó al gobierno republicano la necesidad de proteger a los niños que habitaban las urbes calientes de la guerra. La protección de los niños fue dirigida, en territorio español, por el Departamento de Infancia Evacuada, creado por el ministerio de Sanidad y Asistencia Social. El objetivo era desplazar a los niños de las zonas de guerra a la retaguardia republicana del Levante español. En esta misma línea, el presidente Lázaro Cárdenas, con la colaboración de su esposa, Amalia Solórzano, creó el Comité Mexicano de Ayuda a los Niños del Pueblo Español. La cooperación de ambos organismos fructificó con la llegada a Morelia de 464 niños a bordo del barco Mexique. 

El exilio a México, a diferencia de los realizados a otros países, se distingue por el alto nivel cuantitativo y cualitativo de los intelectuales que salieron de España rumbo al país azteca. Pero para buscar las causas del exilio cultural español a México debemos tener en cuenta varios factores anteriores a 1936. La actividad de muchos españoles en el continente y viceversa, se remonta a principios del siglo XX, por lo que las redes de contacto, previas al exilio, ya estaban bien tejidas. La llegada de los exiliados intelectuales españoles se vio como una reanudación del diálogo y la actividad que ya habían emprendido antes de la guerra.

Tras 1942, el desarrollo de la guerra y el avance alemán por suelo europeo redujeron las expediciones hacia México, unas expediciones en donde los republicanos españoles tuvieron una situación privilegiada frente a los que huían de otro fascismo, el del nacionalsocialismo de Adolf Hitler. En esta fecha se paralizaron las expediciones a México, tan sólo se realizan dos viajes del vapor Nyassa en 1942, lo que redujo levemente el número de refugiados españoles en Francia. La ocupación total del país por los alemanes y el desembarco de las tropas aliadas en el norte de África en 1942, hacía casi imposible una expedición transatlántica. La diplomacia mexicana seguía intentando ayudar a los republicanos expatriados que huían del fascismo europeo.


El 21 de Agosto de 1945 en la ciudad de México se constituye el Gobierno español en el exilio, presidido por José Giral tras la disolución de la Junta Española de Liberación (JEL), presidida por Diego Martínez Barrio, que había sido constituida en noviembre de 1943. Desde esa fecha hasta su disolución en 1977, existieron diez gobiernos republicanos hasta que el presidente de la República en el exilio, José Maldonado, aceptó la legalidad de las Elecciones de 1977 (las primeras desde la época de la II República) y acordó la disolución de las instituciones republicanas que seguían activas en el exilio.

Importantísima fue la actividad de los artistas exiliados en México. Entre ellos destacaron pintores como Manuela Ballester, José Bardasano, Josep Bartolí, Enrique Climent, Roberto Fernández Balbuena, Elvira Gascón, Ramón Gaya (que terminaría instalándose en Roma), Mary Martín, José Moreno Villa, Marta Palau, Miguel Prieto (que se convertiría en uno de los grandes renovadores del diseño gráfico mexicano), Josep Renau (que además de continuar con su pintura de caballete y sobre todo con su obra de cartelista, se aventuró en el terreno del mural, colaborando en este campo con Siqueiros), Juana Francisca Rubio, Antonio Rodríguez Luna, Arturo Souto o Maria Teresa Toral y escultores como Tonico Ballester.

En 1951 se celebró en México una muestra conjunta de artistas españoles y mexicanos, anunciada por un cartel de Renau.

A lo largo de cuatro décadas,México sería el país más solidario con los exiliados republicanos españoles. No mantuvo relaciones diplomáticas con la España de Franco,y siguió apoyando a las instituciones republicanas en el exilio.



La figura de Lázaro Cárdenas

El 21 de mayo de 1895, nace Lázaro Cárdenas del Río, general y estadista mexicano, Presidente de México de 1934 a 1940.

Destacó por la reforma agraria, la creación de los ejidos, por la nacionalización de la industria petrolera, por brindar asilo político a los exiliados españoles durante la guerra civil y aportó también con la educación al crear el Instituto Politécnico Nacional IPN.

El gobierno de Lázaro Cárdenas y el pueblo de México apoyaron incondicionalmente a la II República española y a los pueblos antifascistas contra el ataque golpista de los fascismos europeos. Desde 1936, México envió alimentos,medicinas, ropa...armas y combatientes. 20 mil fusiles, 20 millones de balas y el 'Cuerpo de Voluntarios Benito Juárez García' (XV Brigada Internacional) que peleó en la defensa de Madrid, en el Jarama y hasta el Ebro. Desde 1937 a 1942 encontraron refugio y futuro en México 25.000 republicanos españoles, desde los 'niños de Morelia' (1937) a quienes arribaron en los barcos Sinaia (junio 1939), Ipanema y Mexique. Un profundo vínculo que une dos pueblos combativos, a los que solo separa un océano de agua..Nuestro México, generoso el general Lázaro Cárdenas, acoge a los republicanos antifascistas españoles y sus familias. Iniciaba la historia de quienes contribuyeron al desarrollo de las ciencias, la cultura, la razón y la lucha política a ambos lados del Atlántico. Sería de todo punto imposible entender el apoyo exterior a la lucha antifranquista y la recuperación de derechos democráticos en España, a la muerte de Franco, sin la enorme contribución de los combatientes republicanos españoles antifascistas transterrados, y la invaluable contribución hasta nuestros días a la transformación social de México..

Lázaro Cárdenas

ELOGIO DE LOS REPUBLICANOS VENCIDOS 

«Estos que ves ahora deshechos, maltrechos, furiosos, aplanados, sin afeitar, sin lavar, cochinos, sucios, cansados, mordiéndose, hechos un asco, destrozados, son, sin embargo, no lo olvides nunca pase lo que pase, son lo mejor de España, los únicos que, de verdad, se han alzado, sin nada, con sus manos, contra el fascismo, contra los militares, contra los poderosos, por la sola justicia; cada uno a su modo, a su manera, como han podido, sin que les importara su comodidad, su familia, su dinero. Estos que ves, españoles rotos, derrotados, hacinados, heridos, soñolientos, medio muertos, esperanzados todavía en escapar, son, no lo olvides, lo mejor del mundo. No es hermoso. Pero es lo mejor del mundo. No lo olvides nunca, hijo, no lo olvides».
 Max Aub Campo de los almendros 1968

lunes, 3 de febrero de 2020

EN HOMENAJE A JOSE LUIS CUERDA

Hoy como ayer, mucho tiempo después
sigue amaneciendo
así en el cielo como en la tierra
que no es poco tras el revés

que supone tu inesperada partida
nunca camino de vuelta, siempre de ida
caminando, pero no desapareciendo
siempre dando guerra

Hoy como ayer, seguimos siendo ciegos girasoles buscando la luz
en una tierra donde siguen los tiempos oscuros
donde algunos pretenden que todo sea silencio de nuevo

para enterrar la cultura y el arte y guardarlos en un frío ataúd
esos herederos de la dictadura y amantes de los tiempos más duros
no conseguirán su anhelado sueño

seguiremos recordándote en cada película y cada obra de arte
Tu voz y tu palabra sube a los montes y baja a la tierra y truena
en cada lugar de España, en cada rincón, en cada cuneta y cada fosa

porque pasará el tiempo y nunca podremos olvidarte
en tus películas en los cines, en los pueblos y verbenas
nunca podrán silenciar la lengua de las mariposas


José Luis Cuerda

jueves, 30 de enero de 2020

ALFONSO DANIEL RODRÍGUEZ CASTELAO

Alfonso Daniel Manuel Rodríguez Castelao nació en Rianxo el 30 de enero de 1886. Hijo de Mariano Rodríguez Dios y de Joaquina Castelao Genme. En el mismo año de su nacimiento el padre emigró a la Argentina, quedando el niño al cuidado de la madre y de los abuelos maternos. En 1895, en la compañía de su madre, Castelao emigró a la Argentina para reunirse con su padre, instalado con un almacén de comercio (pulpería) en la Pampa. Esta primera estadía argentina duraría de 1895 a 1900. La presencia de la emigración en la infancia de Castelao se reflejó en su obra, un ejemplo son los relatos "O segredo" y "O inglés" incluido en su libro Retrincos (1934).

Al iniciarse la guerra civil tras la sublevación militar del 18 de julio de 1936 se encontraba en Madrid, trasladándose a Valencia a finales de 1936 y posteriormente a Barcelona. Publicó sus álbumes Galicia mártir y Atila en Galicia, en los que denunció los excesos de las tropas sublevadas en Galicia. En 1938 viajó en misión oficial a la URSS, invitado como artista a la celebración del Primero de Mayo. Luego se exilió a Nueva York donde editó el álbum Milicianos, dedicado a los civiles que combatieron a los militares sublevados en los primeros meses de la guerra civil. En 1939, tras visitar Cuba, trabajó en el álbum Debuxos de Negros, una serie de dibujos que mostraban escenas de la música, la cultura y la discriminación que sufría la población de color tanto en Cuba como en Estados Unidos.

A partir de julio de 1940 se instaló en Buenos Aires. Impulsó el Consejo de Galicia, creado en 1944 en Montevideo, que agrupaba a los diputados gallegos en el exilio, y lo presidió hasta su muerte. Fue ministro sin cartera del gobierno republicano en el exilio presidido por José Giral (1946-1947), estableciéndose en París donde vivió hasta agosto de 1947. 

El 7 de enero de 1950 moría en el exilio, en Buenos Aires (Argentina), Alfonso Daniel Rodríguez Castelao, padre del galleguismo político. Sus restos fueron trasladados de nuevo a Galicia en 1984, y ahora descansan en el Panteón de Gallegos Ilustres, en el monasterio de Santo Domingo de Bonaval en Santiago de Compostela.

Castelao y el galleguimo

El galleguismo apareció a mediados del siglo XIX, cuando se formuló como provincialismo y posteriormente como regionalismo. El término se utiliza especialmente a partir de la constitución de la primera Irmandade da Fala en 1916 en La Coruña. Las Irmandades eran una organización en la que participaban la pequeña burguesía e intelectuales, estando lideradas por Antón Villar Ponte. Este primigenio núcleo galleguista se configura más como movimiento que como partido, es decir, como una amplia corriente de opinión que intenta aglutinar bajo unos adjetivos políticos mínimos y muy generales un amplio consenso social. La reivindicación base de este movimiento era la lengua gallega y, como su nombre indica, las Irmandades centraban su actividad casi exclusivamente en la tarea de conquistar un estatus digno para la lengua gallega.

En la década siguiente se consolidaron dos corrientes: la republicana autonomista de la ORGA, liderada por Casares Quiroga y el propio Antón Villar Ponte, fundada en La Coruña en 1929 (la cual se integraría durante la Segunda República en la Izquierda Republicana de Manuel Azaña), y la nacionalista, alrededor del Partido Galeguista de Castelao, fundado en 1931 e incluyendo numerosos militantes provenientes de la ORGA, como Villar Ponte. La ORGA participó en el Pacto de San Sebastián (1930).

Con el advenimiento de la Segunda República en 1931, se redactaron diversos anteproyectos y bases para un Estatuto de Autonomía, cuya propuesta definitiva se aprobó en diciembre de 1932 en la Asamblea de Municipios de Santiago de Compostela. En las elecciones de febrero de 1936 fue nuevamente elegido diputado en la candidatura del Frente Popular. En las semanas siguientes participó activamente en la campaña por el sí al Estatuto de Autonomía de Galicia: El Estatuto fue aprobado en referéndum el 28 de junio de 1936 y por las Cortes Españolas en 1937, en plena Guerra Civil. Dado que Galicia había permanecido desde el principio de la guerra en manos de los sublevados, no pudo aplicarse. Muchos galleguistas tuvieron que exiliarse, huyendo de la represión franquista.


DISCURSO DO DIPUTADO ALFONSO DANIEL RODRÍGUEZ CASTELAO NAS CORTES CONSTITUINTES DA II REPÚBLICA (1931) DEFENSA E LOUVANZA DA LINGUA GALEGA

Al intervenir por primera vez en los debates de este Parlamento, permitidme que os haga mi presentación. Yo no soy más que un artista, que ha puesto su arte al servicio de una bella causa: la de despertar el alma de Galicia, creyendo que es preciso añadir a nuestra vieja tradición interrumpida y olvidada, una nueva tradición. No entiendo, claro está, por tradición, la serie de actualidades superpuestas, sino lo eterno, ese eterno que vive en el instinto popular.

Galicia no cuenta con una gran ciudad, pero tiene el mar, y posee un fuerte anhelo de ciudadanía. De mi pueblo deciros que prefiere ayudar a la creación de una ciudad que vivir en una gran ciudad, ya hecha, definitivamente terminada que, a lo mejor, resulta centro de una civilización muerta. Creo que los hombres de espíritu libre, libre incluso de los prejuicios de una gran cultura, deben ser, en cierto modo como los pájaros; los gorriones viven bien en las ciudades, pero los pájaros que saben cantar huyen de los centros populosos. Yo bien sé que hay gorriones de ciudad que no sabrían vivir en provincias.

Yo soy, pues, un aldeano: no traigo la voz de la calle, ni del café, ni del Ateneo; traigo el mandato de un grupo de hombres, de muchachos estudiosos que pretendían realizar allá, en mi tierra, un ensayo del Paraíso; demasiado, quizá, pero siempre buenos y generosos.

Voy a defender, nada más, que la intención con que hemos presentado esta enmienda. Si nosotros fuésemos catalanes, nada tendríamos que objetar a la redacción del artículo 4º del proyecto que se discute, porque el hecho lingüístico de Cataluña, está ya reconocido y amparado por Decretos, muy laudables, por cierto, emanados del Gobierno Provisional de la República; pero, señores diputados, la lengua gallega no ha merecido aún el reconocimiento de su existencia, y permitidme que os diga que esta injusticia y desigualdad bien pudiera perdurar.

Desde que los Reyes Católicos verificaron el hecho que Zurita llamó doma y castración del Reino de Galicia, la lengua gallega ha quedado prohibida en la administración, en los tribunales, en la enseñanza, y la Iglesia misma evitó que nosotros, los gallegos, rezásemos en nuestra propia lengua.
(Esta política de asimilación y hostilidad, sólo ha conseguido en tanto este pobre triunfo: que los niños de las escuelas gallegas creen que hablar castellano es hablar bien, y que hablar gallego es hablar mal. Por esto y por lo otro, el Galleguismo es sólo un caso de dignidad colectiva, que ha resonado en el pecho de intelectuales que tienen corazón, en el de los que pretenden suprimir las miserias cotidianas del vivir labriego y marinero, y en el de los que sueñan con llevar ideas y sentimientos nuevos a la corriente universal.

Nuestro idioma gallego debe merecer toda vuestra simpatía, porque es la lengua del trabajador, del obrero, del artesano, del labriego, del marinero; fue la lengua de vasallos y de magnates, y sólo despreciada por esos señoritos cursis y desocupados de las capitales de provincia).

La resurrección de nuestra lengua en el siglo XIX fue un revivir de la democracia, y los poetas gallegos fueron los creadores del aliento civil de mi tierra. El gallego es hablado por la inmensa mayoría de los habitantes de Galicia y es comprendido por todos. Los maestros lo emplean como inevitable recurso pedagógico, al margen de toda legalidad, en las escuelas de primera infancia; y lo emplean los jueces del país cuando quieren esclarecer la verdad, y lo emplean los notarios y los empleados de la Administración en sus relaciones con la gente del pueblo. En estos últimos años, con el evidente renacer de nuestros estudios y de nuestra literatura, el gallego consiguió, logró categoría de lengua culta.

Pero aún hay más: con la dignificación de nuestra lengua logramos quizá o nos acercamos a realizar el gran hecho histórico: la compenetración ibérica que todos anhelamos; porque tengo que recordaros, señores diputados, que el galaico-portugués es hablado por unos cuarenta millones de personas.

Al presentar esta enmienda, los gallegos no hemos querido más que una cosa: que quedase en la Constitución el respeto para nuestro idioma, y para merecerlo, yo no he de recurrir solamente a razones de sentimiento, confiando en vuestra cordialidad de hermanos.

El Gallleguismo es algo más que un Partido Político. Y ese algo más que tiene, es por lo que yo fui siempre galleguista, y de todos lo problemas que interesan a nuestro Partido ninguno para mí es tan importante como el que se refiere a la dignificación del idioma. Porque, señores diputados, si los gallegos aún somos gallegos, es por obra y gracia del lenguaje, porque un cultivo estético y científico de nuestra lengua viene a ser la reconquista de todo cuanto tuvimos, y porque perdiéndose nuestro lenguaje, ya no nos quedaría ninguna esperanza de revivir.

(Pero hay muchos que nos combaten por razones de patriotismo, y es preciso decirles que los galleguistas no queremos más que una cosa: que el gallego, si no en lo oficial, sea, por lo menos, tan español como el castellano. Y con esto ya queda dicho que no somos separatistas, porque si separatismo viene de separar, separatista será el que no quiera que el gallego sea también un idioma español). Y hay otros que desprecian nuestros anhelos por creer que un idioma no es más que un medio de expresión. Si así fuese, tendríamos que matar el gallego evidentemente; pero también permitidme que os diga que después, quizá, tuviésemos que matar el castellano, hasta llegar al idioma que tuviese más altos créditos científicos, y más grande valor bibliográfico, si no queríamos acogernos a un idioma artificial. Pero el idioma, más que un medio de expresión, es una fuente de arte, es el vehículo del alma original de un pueblo, y, sobre todo, es en sí una gran obra de arte que nadie debe destruír. Y hay otros que se ríen de nosotros, porque sueñan todavía con el triunfo de un idioma único. Esta es una bella ilusión que no se llegará a realizar nunca. Hace ya algunos años me encontraba yo una tarde, allá en Finisterre (Bretaña), pensando en mi tierra, y cantó el cuco, y noté que aquel cuco cantaba como los nuestros, y ladró un perro, y noté que el perro ladraba como los nuestros, y entonces surgió en mi imaginación esta gran verdad: los pobres animales aún están en el idioma universal, y hay quien piensa que es preciso que matemos el gallego para que podamos entendernos mejor en la emigración. ¡Qué pobre y qué miserable idea! (Nosotros aspiramos a que todos los gallegos sepan hablar perfectamente el gallego, y sepan hablar perfectamente el castellano; pero, ya que se habla de emigración, es preciso decir que los galleguistas aspiramosa una cosa: a suprimir la necesidad de emigrar; porque, amigos y hermanos, Galicia debe ser algo más que un criadero de carne humana para la explotación, porque, después de todo, la riqueza de unos cuantos indianos, más o menos filántropos, no puede compensarnos de la tuberculosis que debemos a la emigración).

Tenemos en nuestra tierra gallega muchos propagandistas de magnífica buena fé que hablan siempre en castellano en sus propagandas, en un castellano muy malo por cierto, porque quizás ignoran que la dignificación de la lengua materna corresponde al grado superior de la conciencia política y social para gobernar. El desprecio de la lengua materna significa un renunciamiento de derechos, y proviene de una anestesia de la dignidad colectiva.

Yo he visto en el año 1921, en Amberes, a Verderbelde, al frente de una importante manifestación que, entre otras cosas, reclamaba la oficialidad de la lengua materna. ¡Y hay quien quiere negar la importancia de nuestro idioma! Pero es preciso decir que es el último lazo que une a España con Portugal. Porque, amigos y hermanos, es preciso pensar en Portugal. Se habla muchas veces de una confederación ibérica como bella ilusión; pero es preciso deciros que no hay más que una puerta por donde España pueda comunicar con Portugal: esa puerta es Galicia, y es el idioma. Y también hay mucha gente en nuestra tierra, casi siempre señoritos desocupados, que dicen no sentir la necesidad de hablar gallego; pero como yo lo hablo cordialmente, tengo que contestar una cosa siempre: que esa necesidad no se siente en el vientre.

Cuando yo fui a la escuela no sabía aún hablar en castellano, porque yo tengo que deciros que soy hijo de una familia humildísima. Fui a la escuela muchas veces descalzo, con un pedazo de pan de maíz en el bolsillo. Por eso el tiempo feliz de la infancia, ese tiempo que es el más feliz en todos los hombres; pero yo creo que en mí lo es aún más, porque soy aldeano, y por serlo, y por haber probado la miel de otros idiomas, es por lo que quiero dignificar el habla de mi pueblo, la lengua del único rey español que se llamó sabio, el viejo idioma que supieron guardar como oro nuestros trabajadores del mar y de la tierra, de estos trabajadores gallegos que son de mi sangre y son de mi carne.
Señores diputados: si aprobáis esta enmienda, u otra cualquiera que signifique respeto para nuestra lengua, Galicia entera os lo agradecerá.
Alfonso Daniel Manuel Rodríguez Castelao 

jueves, 23 de enero de 2020

LOS ABOGADOS DE ATOCHA

El 24 de enero es el aniversario de la matanza de Atocha. Varios abogados laboralistas fueron asesinados por el fascismo que pretendía algo que no consiguió gracias al ejemplo que dieron los comunistas españoles en el entierro de los asesinados. Creo que nunca me dejarán de emocionar esas imágenes de miles de personas en silencio con el puño en alto.

Siempre estaréis presentes en mi memoria
compañeros y camaradas
dejasteis vuestra huella en la historia
cuando vuestras voces fueron silenciadas

Asesinados a sangre fría por pistoleros
fascistas que se negaban
a aceptar los tiempos nuevos
de cambio que llegaban

y que anunciaban el fin de la dictadura
el fin de la represión, de la ignorancia y de la tortura
llave  de libertad que rompe nuestras ataduras
tiempos que, pasados los años, siguen y perduran

por las calles va vuestro ejemplo y una multitud
os despide en silencio con los puños levantados
recordando a los camaradas y amigos asesinados
Abogados de Atocha, puño en alto os saludo ¡salud!

Más sangre derramada tras la muerte del dictador
más hojas rojas en la mal llamada transición
sangre del pueblo que riega la historia
anotaciones rojas en nuestra colectiva memoria

Os convertisteis en un ejemplo de dignidad
en una época sumergida en la oscuridad
mientras suene un grito que nunca será silenciado

CAMARADAS ABOGADOS
NADA NI NADIE HA SIDO OLVIDADO

HOY MÁS PRESENTE EN EL TIEMPO
PREVALECE VUESTRO EJEMPLO

Entierro de los abogados de Atocha

domingo, 19 de enero de 2020

LOS MUERTOS DE LA TRANSICIÓN ESPAÑOLA

Sin la existencia de un registro oficial de víctimas, el primer problema para determinar el número de muertos como consecuencia de la violencia política durante la Transición es, precisamente, el tiempo durante el cual se extendió este periodo. Aunque existe un cierto consenso en situar su comienzo en la muerte de Franco, el 20 de noviembre de 1975, no existe un acuerdo que especifique cuándo concluyó: algunos historiadores consideran que fue un periodo corto que se extendió hasta las primeras elecciones democráticas del 15 de junio de 1977 o la aprobación de la Constitución (el 6 de diciembre de 1978), mientras que otros lo prolongan hasta el intento de golpe de Estado (el 23 de febrero de 1981) o incluso la primera victoria del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), en 1982.

LOS SANFERMINES DE 1978

El 8 de julio de 1978 es un claro ejemplo de la represión de la dictadura que, poco a poco, fue desapareciendo con la llegada de la democracia.

La policía entró en la plaza de toros de Pamplona tras el despliegue de una pancarta a favor de amnistía. Germán Rodríguez murió de un disparo. La plataforma Sanfermines 78 Gogoan! lucha por poner fin a la impunidad cuarenta años después.


Contexto histórico

Los acontecimientos de Gasteiz (3 de marzo de 1976) y de Montejurra (9 de mayo del mismo año), supusieron el fracaso de la versión reformista propugnada por Arias Navarro y Manuel Fraga, y llevaron a una situación de crisis generalizada, en un marco de deterioro progresivo de la situación económica y de ascenso de la movilización popular. Esta situación se solventó con la entrada y colaboración en la operación reformista de partidos como el PSOE y el PCE. Así ante los efectos de la crisis económica se firmó el Pacto de la Moncloa (25 de octubre de 1977), auténtico pacto social que supuso el respiro para los empresarios, mientras que la clase trabajadora tuvo que aguantar todas las consecuencias de la crisis económica y su desmovilización.

Al inicio del año 1978 el Preautonómico Vascongado (régimen anterior al estatuto de autonomía, ideado por el Gobierno de Adolfo Súarez) era un hecho y el debate constitucional acababa de iniciarse en la Cortes surgidas de las elecciones de junio de 1977. El Régimen Preautonómico había traído un Consejo General Vasco dejando a Navarra en la cuneta. El proyecto de constitución que se aprobaría a finales de ese año, contenía una autonomía basada en la salvaguarda de la sacrosanta “unidad de España”, en la negación del derecho de autodeterminación del pueblo vasco, y en la negación de la territorialidad de Euskal Herria. Por un lado se trabajaba en la mesa política haciendo que partidos como el PNV, PSOE y PCE aceptasen los antidemocráticos límites que imponía la derecha, y por otro la represión era una constante en Navarra durante todo el año 1978.

El primero de mayo estuvo plagado de incidentes, con intervenciones brutales de la policía. Las actuaciones de bandas de incontrolados y fascistas era otra de las notas características de aquellas fechas. El día 9 de mayo muere un Guardia Civil en atentado en Pamplona, al día siguiente después del funeral, una manifestación de extrema derecha ocasiona agresiones y enfrentamientos en el casco antiguo de Pamplona. Los ultras intentan asaltar la sede de LKI y disparan a través de la puerta sin conseguir entrar. La policía completa la intervención deteniendo a todas las personas que se encontraban en el local. Como consecuencia de los enfrentamientos, un subteniente de la Guardia Civil es herido y una semana después moriría.

Tras la muerte del subteniente que iba de paisano en el mes de mayo, se produjeron detenciones que afectaban a miembros de las peñas de Pamplona.

San Fermines

El día 3 de julio, ocho personas se encerraron en el Ayuntamiento exigiendo la libertad de las personas detenidas por los mencionados acontecimientos. Comenzaron las fiestas de San Fermín, y el chupinazo se lanzó desde el primer piso de la Casa Consistorial, dado que el segundo, desde donde tradicionalmente se lanza, se encontraba ocupado por familiares y amigos de los detenidos. El día 7 de julio, tres peñas salieron al final de la corrida de toros, con sus pancartas plegadas y entonando el Eusko Gudariak. Así se llegó al fatídico 8 de julio.

Hasta el final de la corrida no ocurrió nada, pero una vez finalizado el festejo taurino, unas cincuenta personas bajaron al ruedo y desplegaron una pancarta donde se leía: “Amnistía total. Presoak kalera. San Fermín sin presos”. Al mismo tiempo que las puertas de la plaza se abrían para dar entrada a los pequeños de las peñas que no pueden entrar durante la corrida, irrumpieron con ellos 40 miembros de la policía armada, con el comisario jefe al frente, cargando y disparando pelotas de goma y botes de humo contra los tendidos y el ruedo de la plaza. La agresión policial fue respondida mediante botellas y almohadillas.

A partir de ese instante la policía hizo uso de sus armas de fuego, causando siete heridos por bala, que van desde uno en la parte más alta de la plaza hasta otro en el mismo ruedo. La policía fue obligada a retirarse del recinto taurino, pero vuelve a entrar con refuerzos causando más de treinta heridos. Una vez que la policía se retiró de la plaza y fue posible su abandono, la rabia popular se desató en la ciudad y las barricadas se sucedieron, incluso sitiando al mismo Gobierno Civil. La policía, con refuerzos llegados de Logroño, recibió orden de despejar la ciudad disparando sin que “os importe matar” (según consta en la cintas grabadas de la frecuencia de la policía).

Y así lo hicieron, disparando de forma indiscriminada, llegándose a contabilizarse más de 5.000 pelotas de goma, más de 1000 botes de humo, más de 1000 botes lacrimógenos, más de 100 proyectiles de 9 milímetros “parabellum” y más de 50 proyectiles de 9 milímetros “corto”. Hacía las 10 horas 20 minutos de la noche, en la confluencia entre las Avenidas de Carlos III y Roncesvalles, un grupo de policías que se encontraban en la cercana calla Paulino Caballero, disparó ráfagas de sus ametralladoras Z-70, alcanzando con un disparo en la frente a Germán Rodríguez que murió prácticamente en el acto, también otra persona fue herida por bala en la axila en el mismo lugar.

Germán Rodríguez


YOLANDA GONZÁLEZ

El 1 de febrero de 1980 la bestia parda del fascismo clavaba sus garras en la joven vasca de 19 años Yolanda González, militante del PST y líder estudiantil. Yolanda fue secuestrada, torturada y asesinada de dos tiros a bocajarro en un descampado en nuestro barrio, Alcorcón.

Sus asesinos de Fuerza Nueva: Emilio Hellín Moro e Ignacio Abad Velázquez, que contaron con la colaboración de varios sujetos más (José Ricardo Prieto, Félix Pérez Ajero, Juan Carlos Rodas Crespo y David Martínez). Juan Carlos Rodas Crespo, agente de la Policía Nacional (anteriormente Policía Armada), participó en la vigilancia del exterior de la vivienda de Aluche junto a otros cómplices, mientras Emilio Hellín Moro e Ignacio Abad Velázquez subían para secuestrarla.
La policía interrogó a su compañero sentimental y a su compañera de piso, (ambos militantes del PST sobre su pertenencia a ETA).

Sus asesinos se justificaron diciendo que era la respuesta del Batallón Vasco Español al asesinato de 6 guardias civiles. Sin embargo, el PST no solamente no formaba parte de ETA sino que renegaba de sus métodos.



ARTURO RUÍZ

El día 23 de enero se cumplen 43 años del asesinato de  Arturo Ruiz por un disparo por la espalda realizado por un sicario de los Guerrilleros de Cristo Rey, grupo de ultraderecha parapolicial. Tenía 19 años y era estudiante. Sucedió en la calle de la Estrella, en 1977, cuando participaba en una manifestación que pedía la amnistía de los presos políticos.

Una llamada telefónica al diario Informaciones reivindicó el asesinato a la organización Triple A, Alianza Apostólica Antifascista de reciente aparición entre las organizaciones terroristas de extrema derecha de España.

Las investigaciones policiales se iniciaron tomando declaración a las personas que se encontraban en el lugar y presenciaron los incidentes, una de las cuales facilitó a los agentes la matricula del coche utilizado por los agresores para la fuga. Este dato permitió conocer que entre ellos se encontraba el ciudadano argentino Jorge Cesarsky Goldenstein, nacido el 8 de julio de 1927, natural de Buenos Aires quien desde hacia unos diez años vivía en España y cuya presencia en el lugar de los hechos se confirmó con posterioridad, tanto por las declaraciones de los testigos presénciales como por su propia declaración.

Según informó en su día la Policía, la muerte de Ruiz ocurrió la mañana del 23 de enero, cuando la victima en unión de otros compañeros se encontraba en una manifestación que transcurría por la calle Estrella de Madrid. A la altura de la confluencia con la calle Silva, un grupo de individuos de ideología fascista amenazaron a los jóvenes y durante la confrontación falleció de un disparo Arturo Ruiz efectuado por los ultraderechistas.

Según pudo determinar la Policía, el autor material era José Ignacio Fernández, nacido en Madrid el 13 de diciembre de 1947 y sin profesión conocida, militante en grupos de extrema derecha.


Arturo Ruíz


Un día después, y en una manifestación de rechazo por su asesinato , un bote de humo lanzado por la policía antidisturbios acabó con la vida de Mari Luz Nájera, una estudiante de 20 años.

Ni olvido ni perdón!

ENRIQUE RUANO

Enrique Ruano fue detenido el 17 de enero de 1969. Era un joven de 21 años, estudiante de Quinto de Derecho, de familia acomodada. Lo detienen horas después de tener una reunión en las cercanías de Plaza de Castilla, donde se estaba discutiendo la creación de un Partido Comunista Revolucionario (PCR) de corte marxista-leninista dentro del FLP.

El 20 de enero se cumplen 50 años de su muerte tras caer desde un séptimo piso de un edificio del barrio de Salamanca  mientras estaba custodiado por tres policías de la Brigada Político Social de Franco.

Enrique, según versión oficial “se había suicidado. Que, en un descuido, había conseguido zafarse de los tres agentes armados que previamente le habían torturado; que había recorrido el diminuto piso de la calle del General Mola, hoy Príncipe de Vergara, en el que buscaban pruebas incriminatorias, sin que ninguno lograra contenerle; y que se había arrojado por la ventana” (EL PAIS, Reportaje 17 enero 2009).

El Gobierno no escatimó en tretas para borrar el rastro que incriminaba a los autores. Primero negó la autopsia a un médico de confianza de los padres del joven. Después lo enterraron de forma semiclandestina -explica la Real Academia de Historia-, avisando a los familiares del sepelio con media hora de antelación.
Enrique Ruano

jueves, 16 de enero de 2020

DON QUIJOTE DE LA MANCHA

El 16 de enero de 1605, se publicaba en Madrid, la primera edición de la novela “El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha” escrita por el español Miguel de Cervantes Saavedra.
Es una de las obras más destacadas de la literatura española, la literatura universal  y una de las más traducidas en todo el mundo. En 1615 aparecería la segunda parte del Quijote de Cervantes con el título de "El ingenioso caballero don Quijote de la Mancha".
Don Quijote fue la primera obra genuinamente desmitificadora de la tradición caballeresca y cortés, por el tratamiento burlesco que da a la misma.



Recuerden la figura de Don Quijote, Alonso Quijano
El caballero de la triste figura
siempre con la espada y la lanza desenvainadas
siempre en pie para la batalla

El hidalgo de la Mancha acompañado siempre de su paisano
Sancho Panza, Hombre de buena fe y poca mollera, reflejo de la cordura
Siempre obediente, siempre a la espera en su borrico en la barricada
fiel hombro al que arrimarse cuando el héroe falla

Combatiendo contra ruedas de molino e injusticias
Recorriendo las tierras de España luchando por la verdad
Porque Ancha es Castilla y ancha también es la malicia
de los hombres que rebosan maldad

Pero todo Don Quijote tiene su Sancho Panza
igual que toda locura tiene su punto de verdad
Tras la última batalla con el Caballero de Luna

la cordura y la tristeza desplazaron a la venturanza
y la utopía se convirtió en la dura realidad
y derrotado volvió su razón y su infortuna

La vida es una frenesí, una mera sombra, una vaga ilusión
pero a pesar de que se alejan en el horizonte,los sueños y las utopías
sirven para caminar en pos de un sueño, de un razón
que es la que nos da en nuestras vidas sentido y alegría


miércoles, 1 de enero de 2020

CUBA

El 1° de enero de 1959 las fuerzas del Ejército Rebelde encabezadas por Fidel Castro ingresan victoriosas en Santiago de Cuba y el dictador Fulgencio Batista huye hacia EE.UU. dando inicio a la única revolución triunfante en América Latina que terminó con la expropiación de la burguesía y los terratenientes. Una semana más tarde, el 8 de enero, una huelga general derrotó las maniobras de la dictadura que buscaba birlarle la victoria al M26 mediante la creación de una junta militar. El Ejército Rebelde es recibido por grandes multitudes en La Habana.


Cuba es un oasis en medio de un desierto
Es la llama de la esperanza aun encendida
es el ejemplo de que la lucha todavía no está perdida
Es la flor que emana vida en un campo lleno de muertos

Cuba es fiel sinónimo de resistencia
Es un sinónimo de rebeldía
Es un claro ejemplo de desobediencia
Es el canto revolucionario que anuncia un nuevo día

Cuba es sinónimo de solidaridad por bandera
de empatía, de internacionalismo
del reflejo del hombre nuevo del socialismo
de que la lucha por la humanidad sobrepasa las fronteras

Cuba son batas blancas frente a bombas y destrucción
Cuba es puente y hermandad frente a saqueo e invasión
Cuba es esperanza para los oprimidos y miedo para el opresor
Cuba es y será siempre llama de la revolución

Cuba es el canto de las rebeliones
Es el ejemplo de la derrota de los poderosos
Es una esperanza para los pueblos oprimidos
Es un ejemplo para futuras generaciones
que recuerdan que sus sueños más hermosos
sueños de libertad pueden verse cumplidos