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martes, 12 de marzo de 2024

LA CULTURA MICÉNICA

Entre el 1600 a. C. y el 1150 a. C. se desarrolló en Grecia la cultura llamada micénica, que obtuvo esa denominación por ser la ciudad de Micenas el primer sitio arqueológico en el que se encontraron elementos de esta cultura. Fue la época de la guerra de Troya y de los primeros héroes griegos.

¿Cómo era su organización social? 

La clase dominante estaba compuesta por los llamados áristoi  =  los mejores. El gobierno era de tipo aristocrático (gobierno de los mejores). Eran épocas violentas, de constantes invasiones. Había una clase media de artesanos, navegantes y comerciantes; una clase baja de campesinos, y finalmente, los esclavos.

El monarca micénico se encuentra a la cabeza de la sociedad. El término empleado es  «wanax» o «wanaka». Aunque cumple funciones religiosas, siendo responsable de los ritos públicos, es un monarca con atribuciones militares, algo en lo que se diferenciaba del modelo cretense. Como cabeza visible de la sociedad, es el receptor de las ofrendas al palacio. En la figura de Agamenón, rey micénico que encontramos en la trama de la Ilíada, tenemos representado un monarca de la fase heládica tardía.

Tras el monarca existe una nobleza, de la que emana el wanax. En la nobleza micénica encontramos dos grupos: una alta nobleza, vinculada al poder del sistema de aldeas, y una baja nobleza, asociada a las tareas militares y burocráticas. En el primer grupo, vamos a encontrar la génesis de las futuras facciones aristocráticas que caracterizarán el mundo de la Grecia Arcaica, al segundo pertenecen los funcionarios encargados del control de los artesanos, los jefes de clanes, los supervisores de los cultivos, los supervisores del culto (también existían sacerdotes) y los escribas. El rey y su corte, emanada de la nobleza, constituyen la cúspide de la que dependen subalternos y funcionarios menores. Delegados y gobernadores extienden el poder real al resto del territorio.

Con respecto a la esclavitud, podemos afir­mar que existe en grado incipiente en relación con el palacio. El mayor componente de esclavos está integrado por mujeres y niños, aunque tam­bién aparecen hombres. Todos estos esclavos están adscritos a cua­drillas especiales y su alimentación corre a car­go del palacio. No todos los esclavos están vinculados al rey, sino que la nobleza micénica es igualmente poseedora de esclavos particulares. Por último, existe una capa intermedia entre libres y esclavos, cuyos privilegios no se conocen bien.

¿Cómo era su organización política? 

Gobernaba un soberano supremo llamado wánax, que habitaba en el palacio, apoyado por un consejo de ancianos = gérontes, llamado gerousía. Del wánax dependían los jefes locales, llamados basileús, y el lawagétas, jefe militar supremo.

De gran importancia era el aparato militar. La tradición bélica indoeuropea se apreciaba en este aspecto de la civilización micénica, que impregnaba a la nobleza y la propia figura del monarca. Estos notables guerreros, reunidos en consejo y asamblea, tenían cierto control sobre las acciones del jefe militar.

Los mercenarios micénicos eran bien conocidos en el próximo oriente, donde se beneficiaban de la existencia de numerosos conflictos. Los contactos eran especialmente intensos con Anatolia y los hititas. También las incursiones de rapiña, más o menos ocasionales, eran actividades propias de las élites, que cumplían funciones económicas y sociales.



Las ciudades fortificadas: edilicia y recursos defensivos

Entre los siglos XIV y XIII a.C. se consolidan varios reinos en trono a un palacio en el que gobierna un wanax. El urbanismo se transforma en el modelo de ciudad-palacio, centro político, religioso, económico y administrativo, fortificado (partir del Heládico Reciente IIIA), y en torno a él se desarrolla el resto de la ciudad. Se complementa con otras fortificaciones menores repartidas por el territorio rural.

Las fortificaciones se apoyan en la roca natural, aprovechando las defensas naturales, y con grandes bloques (ciclópeos) combinados con sillería más regular.

  • Las cubiertas se hacen por aproximación de hileras y con el uso de triángulos de descarga.
  • Las fortificaciones van creciendo a lo largo del tiempo (hasta el Heládico Reciente IIIB), para ir protegiendo toda la ciudad. Incluyendo el acceso a infraestructuras hidráulicas (cisterna de Micenas) y casamatas en los muros.
  • La muralla se convierte en un símbolo cultural de cada ciudad

Los palacios micénicos. Orígenes y estructura constructiva

Había, al menos, 9 de estos grandes palacios en Grecia, destacando la conservación de Tirinto, Pylos y Gla, y en menor medida Micenas. Se construyen en puntos elevados de fácil defensa y con un control visual (para ver y ser visto).

El palacio micénico es el centro residencial de la casa real, acogiendo al cuerpo de funcionarios y burócratas, militares y, eventualmente, a la población exterior amenazada. Así el palacio micénico es esencialmente un espacio de hábitat para la élite, bien protegido. Es el centro de la ciudadela micénica.


Su origen debe verse, posiblemente, como una mezcla de las tradición continental y la influencia cretense, y como consecuencia urbanística de un proceso social de creación de jerarquías territoriales y estatalización. Solo en el Heládico Reciente IIIA2 los palacios se uniformizan arquitectónicamente, con espacios comunes

  • Megaron central: estructura rectangular tripartita (porche, vestíbulo y sala del trono), con columnas in antis. El salón del trono presenta un hogar central con 4 columnas. Presenta pinturas sobre yeso en techos, suelos y paredes
  • Patio principal: espacio abierto que sirve de distribuidor del resto de estancia, puede tener pórticos columnados en tres (Tirinto), dos (Pylos) o uno (Micenas) de sus lados, y su acceso podía efectuarse a través de un própylos (puerta monumental) en H con columnas in antis
  • Megaron de la Reina: similar al principal, pero normalmente algo más sencillo y pequeño. Quizás utilizado por lawagetas (jefes militares) y segundos en la escala del poder
La organización social micénica tiene también su base en la centralización palacial. El palacio es el eje de la sociedad, donde reside el soberano y su corte. Es el centro de ciudadelas fuertemente protegidas. Esta característica defensiva le diferencia claramente del modelo minoico y podría ser muy ilustrativa de las diferencias en los caracteres socioculturales de ambas civilizaciones.

Las acrópolis micénicas, rodeadas de murallas de importantes volúmenes (ciclópeas) y con una estructura interna cerrada, se ubican en zonas altas y bien defendibles, que a menudo se convertirán, en el futuro mundo clásico, en áreas de culto. Arquitectónicamente, se organiza en torno a un patio porticado y recibe el nombre de «mégaron». Se trata de una sala del trono presidida por un hogar rodeado de cuatro columnas que soportaban el piso superior. Si bien el mégaron y el patio constituyen los elementos centrales en torno a los que se articula el palacio, existen una multitud de habitaciones, corredores, pasillos, escaleras y demás dependencias destinadas a la casa real y al funcionamiento de la misma (despensas, bodegas, almacenes, baños, y otros servicios). El interior se decora con pintura mural al estilo minoico, aunque desprovistas del marcado carácter religioso - ritual de aquéllas. Gran parte de la decoración se puede reconstruir a partir de los miles de fragmentos de yeso pintado encontrados entre las ruinas.

Se utilizan piedras irregulares y mortero, mediante el relleno de moldes de madera, para los pisos inferiores y adobe para los pisos superiores. La piedra se reserva para dinteles y jambas de puertas, que podían ser dobles.
  • Uso de pozos de luz, ventanas y sistemas de desagüe.
  • Uso de columnas interiores (megaron) y exteriores (porches) y teja plana para las cubiertas.
  • Administración del palacio conocida gracias al uso del Lineal B

Las obras públicas. Obras de drenaje y vías de comunicación

Las obras públicas también ocupaban un lugar destacado, con especial atención al establecimiento y mantenimiento de calzadas y puentes, y a la construcción de bancales para la agricultura. También las obras de ingeniería hidráulica fueron destacadas, intentando así paliar la escasez de tierras de cultivo: diques, conducciones de agua, canales, incluso la desecación de amplias zonas con fines agrícolas; como la del Lago Copáis (Orcomenos), que data del siglo XIV a. c.

Todo ello se complementa con las construcción de varias vías públicas que comunicaban los diferentes centros.

La decoración pictórica, como en Creta, alcanza todos los planos (suelos, paredes, techos, columnas…).

  • El estilo está muy basado en los modelos minoicos, pero probablemente con el filtro cicládico.
  • Se pintan sobre el yeso fresco, para retocarse una vez secado.
  • Colores de origen mineral, con colores reservados para determinados aspectos (rojo masculino; blanco femeninas).

El estilo se mantiene constante durante todo el periodo micénico, sin grandes variaciones y temáticas constantes:

  • Escenas procesionales: varios personajes portan objetos hacia la divinidad o hacia el monarca. Suelen situarse en escaleras o pasillos.
  • Escenas de caza, batalla y sacrificio: imágenes de acción, con movimiento.
  • Animales: solos o interactuando con humanos

Cerámica micénica

La gran abundancia que encontramos en las artes menores de la civilización micénica, nos da muestra de la enorme riqueza y poder que poseían los príncipes de esta cultura. Estas copas son uno de los muchos ejemplos que conocemos, aparecen decorados con motivos muy esquemáticos, en un tono oscuro sobre fondo claro.

La cerámica micénica se pudo extender por todo el Mediterráneo oriental. A pesar de basarse en los modelos minoicos va desarrollando un estilo propio (época monopalacial) y alcanza su mayor prosperidad en torno a los ss. XIV y XIII, con dos estilos característicos:
  • Estilo esquemático: simplificación de motivos vegetales y marinos en color oscuro.
  • Estilo pictórico: escenas más elaboradas de temática variada y basada en la decoración mural. Mucha variedad de tipologías formales
Con el HR IIIC se desarrollan diversos estilos locales:
  • Estilo Cerrado: decoración que cubre toda la pieza.
  • Estilo del Granero: cuencos con decoraciones sencillas de carácter geométrico.
  • Segundo estilo pictórico: continuación del anterior, el vaso de los Guerreros de Micenas es su mejor ejemplo

Las tumbas

En el paso del Heládico Medio al Heládico Reciente se percibe un cambio en la organización de las comunidades de la Grecia continental. En este escenario algunos núcleos serán abandonados o experimentaran una contradicción demográfica, mientras que en otros-como Micenas-presentarán signos de crecimiento. La mejor evidencia arqueológica de esta fase, conocida como “periodo de la Tumbas de Fosas”, se materializa en los Círculos A y B de Micenas

Estructuras mortuorias: las tumbas de cámara y los tholoi. El elemento más singular, y casi único, de la escultura de gran formato micénica es el relieve de la Puerta de los Leones de Micenas.

Otros elementos son las estelas, de influencia egipcia, de las tumbas, decoradas con motivos guerreros

Las tumbas de cámara son hipogeos, con un dromos de acceso y una entrada o stomion. Al ser excavada el techo es irregular, dependiendo del material, y la entrada no siempre fue monumentalizada, siendo sellada con piedras.

La práctica funeraria mayoritaria parece ser que consistía en la inhumación. En los ajuares funerarios se refleja bien el carácter de la élite micénica, rica y guerrera. Los enterramientos más destacados se efectúan en «Tholoi», túmulos circulares con cámaras pétreas, donde se han documentado numerosas ofrendas de gran riqueza: armas, marfiles, joyas, máscaras de oro. La más impresionante la constituye la «Tumba de Agamenón» (o el «Tesoro de Atreo») en Micenas. En ocasiones se produjeron en el interior de las ciudadelas (círculos B y A de Micenas) y recibieron culto durante mucho tiempo (son los llamados cultos heroicos).

  • Suelen albergar enterramientos grupales.
  • Posible influencia exterior o evolución de las tumbas de pozo.

Las tumbas de tholos son las más monumentales. La tumba de tholos consiste en una cámara funeraria subterránea de forma circular (thalamos), precedida por un largo corredor (dromos) que termina en una entrada (stomion) que conduce a la cámara. La estructura se cubría al exterior con un túmulo, o montículo artificial de tierra y piedras. El túmulo garantizaba, el equilibrio de la cúpula evitando su derrumbe hacia el interior. 

Todo el conjunto se recubría con piedra y tierra, creando un montículo artificial sobre la falsa cúpula por aproximación de hiladas.

La entrada o stomion era el punto más débil de la construcción, se recurría el empleo del triangulo de descarga sobre el dintel. Por lo que respecta al corredor o dromos se trazaba en función a las dimensiones de la cámara y del edificio.

  • Para solucionar la presión y el paso se usan grandes dinteles y triángulos de descarga.
  • Construidas entre el 1350 y el 1250 a.C.
  • Podrían ser una continuación de los modelos anteriores

Otro tipo de enterramientos podía producirse en cistas; en el suelo mismo de las viviendas o en zonas exteriores, en cementerios. La cremación irá adquiriendo importancia conforme avanza el período hasta hacerse mayoritaria en las épocas finales del Heládico Reciente, lo que para algunos autores es indicativo de la llegada de un pueblo nuevo con prácticas diferentes.

El Círculo A, fue exhumado en 1876 por H. Schliemann, quien puso en relación con el periodo dorado de la realeza micénica. La estructura original contenía seis tumbas de fases excavadas en el terreno, en el fondo de un pozo, normalmente de forma rectangular y dimensiones variadas. El suelo solía estar cubierto de gravilla y las paredes revestidas con mamposterías o adobes. Dentro de cada tumba, los cuerpos depositados sobre la capa de guijarros y cubiertas de madera, soportadas por postes del mismo material, para después rellenar el pozo con tierra hasta la superficie.

El Círculo B, lo halló Blegen en 1951. Se identificaron 24 tumbas con una cronología algo más antigua que las del Circulo A entre el 1650-1550 a.C. , y el Círculo A entre el 1600-1500.

Ritual funerario, algunos cuerpos estaban cubiertos con un sudario al que se fijaban hojas recortadas en oro. También se documentaron mascaras de oro en seis adultos masculinos y un niño. Los enterramientos estaban señalizados al exterior con estelas, decorados con motivos abstractos como espirales, líneas onduladas, etc. y otras representan escenas de carros.

Los ajuares resultan ser los más ricos y variados de todo el periodo. Entre las armas se encuentran: 

  • espadas, dagas, punta de lanza, punta de flecha o puñales (decorado con la técnica de damasquinado, que se empleaba oro, plata y barniz negro). 
  • Los vasos de metal fueron abundantes, destacando los realizados en oro de estilo típico minoico, y evidencias de vasos de plata. 
  • Célebres máscaras funerarias de oro, martilleada sobre una lámina del preciado metal, posiblemente se trata de “retrato” funerario.
A la hora de buscar explicaciones a esta gran riqueza que contrasta con la pobreza general del Heládico Medio hay varias teorías, como la invasión extranjera de europeos, como la presencia de un grupo originario del N o el NE de Europa. Un segundo conjunto de explicaciones se encuadra en el ámbito de la Arqueología Procesual. Las investigaciones más recientes hacen razonables sostener que pudo ser el resultado de factores internos que aceleraron el control de las vías de aprovisionamiento de materias primas de Europa centro-occidental. Una posible reorganización de las comunidades hacia la nueva realidad protourbana, que acogerán nuevas actividades de especialización económica, al tiempo ostentara el poder. El periodo que comprende la aparición detumbas de fosa hasta la caída de Knossos se denomina Micénico Antiguo y corresponde con el Heládico Reciente I y II. El apogeo de los centros micénicos se mantuvo hasta fines del siglo XIII-inicios del siglo XII a.C., momento que marca el final del sistema palacial.

Rituales fúnebres

Lo más común fue la inhumación, siendo la cremación una costumbre importada de Anatolia ya en el MR IIIC. Los cuerpos podían situarse en el suelo, en ataúdes de madera o en larnakes. El ajuar era completo, incluyendo comida, animales, joyas, armas, figuritas, etc., tras lo cual se sellaba la tumba con piedras y se rellenaba el dromos con tierra.

 La cremación fue muy rara hasta el Minoico Reciente IIIC. Normalmente el cadáver ataviado con sus joyas y adornos se depositaban directamente sobre el suelo de la cámara, en posición estirada y a veces con un soporte bajo la cabeza. En alguna necrópolis como la de Tanagra, el cuerpo se introducía en sarcófago de terracota. Se depositaban ofrendas alrededor del difunto (vasos con comida y bebida, armas, herramientas, y figuritas). Alguna vez se ha sacrificado algún animal en el momento de de depositar al difunto. Tras la ceremonia, se cerraba el acceso a la cámara con un muro procediendo a rellenar el dromos con tierra. También se han identificados canalillos excavados en el suelo del dromos y que se dirigen hacia la cámara (quizás con relación con la realización de libaciones en honor al difunto.

Cuando se reutilizaban se debía deshacer este proceso. Hay constancia de ciertos rituales funerarios con libaciones en el enterramiento y posteriormente.

Tradicionalmente se considera a las tholoi como tumbas propias de la aristocracia palacial y las tumbas de cámara como reflejo de las estructuras familiares. La propia evolución de las tumbas de cámara que trata de imitar en las últimas fases a las tholoi marcan ese desarrollo de algunas familias que prosperan y muestran cada vez ajuares más ricos y con objetos y materiales importados.


Los tholoi y las tumbas de cámara constituyen dos modalidades de estructuras funerarias que coinciden en el marco espacio-temporal. Una opinión bastante extendida estima que los tholos sería el espacio funerario de los grupos gentilicios y clientelares establecidos desde época remota en un determinado territorio, correspondiendo a una clase aristocrática en cuyas manos residiría el poder palatino. Las tumbas de cámara se han considerado la expresión de los núcleos familiares que integran la población. Sin embargo algunos de estos grupos familiares consiguieron prestigios y riquezas (como en algunas tumbas de cámara como las de Drenda o en la propia Micenas).

El armamento

Las diversas representaciones de carácter militar del arte micénico permiten conocer con detalle el armamento.

En las armas predomina el uso del bronce y el cuero de formas muy diversas e imaginativas. Dentro de la gran variedad de armas ofensivas se han encontrado lanzas, jabalinas, diferentes tipos de espadas, estoques y flechas. Esto puede dar una idea de la complejidad del aparato militar micénico y de la especialización de sus guerreros. Las armas defensivas se centran en la existencia de escudos, armaduras y cascos de tipos diferentes. Los escudos estaban fabricados en cuero y responden a una doble tipología: los escudos «en forma de ocho» o «de perfil pinzado» y los escudos «en forma de torre» o «rectangulares» (estos últimos tenían curva la parte superior). Las superficies de los escudos eran curvas para proteger mejor a los guerreros.

Destacan las corazas a partir de HR II-III 1A, con el hallazgo de la tumba de Dendra, está hechas con placas de bronce cosidas al cuero y cubre del cuello a las rodillas, por lo que su peso era muy elevado.

Los cascos también se fabricaba en cuero y se cosían a él colmillo de jabalí, tal y como se describe en la Ilíada.

Los escudos eran una combinación de cuero y madera, de torre o en forma de 8.

Las espadas y puntas de lanza evolucionan de manera constante buscando una mayor efectividad


La agricultura y la ganadería 

La tierra era trabajada por los esclavos y los campesinos, que cultivaban trigo y cebada. Empezaban a hacerse famosos y muy solicitados los higos, que se usaban también como moneda de pago. El olivo y la vid eran otros recursos importantes de su economía. Criaban ovejas y cabras, de las que obtenían lana para sus ropas y leche para su alimentación.

La propiedad de la tierra es una de las mu­chas incógnitas que plantea la Grecia micénica; según las tablillas, en líneas generales se pueden distinguir dos tipos de propiedad: «ke-ke-me-na», o tierras colectivas, y «ki-ti-me-na», o tierras pri­vadas. Como vimos anteriormente, el «wa-na-ka», el «la-wa-ge-tas» y el «te-re-ta» tenían acceso a estas propiedades particulares, cuyas tierras trabaja­ban los esclavos o eran dejadas en arriendo.

Por otro lado, se encuentran asimismo pro­piedades ligadas a los dioses, que para algunos autores son propiedades reales, mientras para otros pertenecen a los diferentes cargos sacer­dotales.

Junto a estas grandes propiedades existían otras más pequeñas, trabajadas por campesinos libres, y por último las tierras comunales, repar­tidas periódicamente entre la colectividad. Parte de estas propiedades podían donarse como ob­sequio por algún servicio. De esta forma, nos encontramos a personajes ligados al palacio que reciben lotes de tierras por parte de los altos organismos palaciegos. En Pilos existía un grupo intermedio entre libre y esclavo, relacionado con las divinidades, que podía arrendar tierras.

El pueblo campesino se encontraba organizado en «damos», unidades básicas de organización social, de carácter local. Estaban vinculados al trabajo de la tierra por relaciones diversas, pero tenían el disfrute de terrenos de carácter comunal.

Los artesanos 

Eran muy habilidosos y habían desarrollado muchos oficios y artes. Había orfebres, que trabajaban el oro y el cobre, sastres, que fabricaban ropa nueva y arreglaban la vieja, alfareros, que fabricaban la mayoría de los utensilios que se usaban en las casas, panaderos, albañiles, constructores de barcos y carpinteros.

El artesanado, tan desarrollado como en el mundo minoico, era dependiente del palacio. Cerámica, orfebrería (especialmente en oro, joyas, vasos, máscaras funerarias...), y el trabajo del bronce (armamento, corazas, carros, etc.), constituían la mayoría de los productos manufacturados por los artesanos micénicos e introducidos en los circuitos comerciales egeos y orientales.

El comercio 

Los arqueólogos han encontrado cerámica micénica en muchos lugares del mediterráneo y el Oriente, lo que da una idea del gran desarrollo del comercio de los micénicos. Las vasijas y la lana les servían para pagar los productos que ellos no producían. Los micénicos desarrollaron mucho el comercio y por lo tanto la navegación, fueron grandes navegantes y exploraron y ocuparon muchas ciudades del mediterráneo procurando obtener nuevos productos y vender los suyos.

El comercio micénico se basaba, de manera similar al minoico, en la distribución de las manufacturas artesanas en los circuitos marítimos próximo- orientales. Esta artesanía se especializó en productos de lujo: cerámica, vidrio, marfil, armas, gemas, ámbar, fayenza... también en el tráfico de esclavos y ganado, fruto de las incursiones de rapiña y los hechos de armas en general.

Establecieron relaciones con las rutas bálticas, a través de sus conexiones mediterráneas (ruta del ámbar). Conectaron con el comercio occidental del cobre y, fundamentalmente, el estaño. Hacia el siglo XIV, sus productos aparecen en el Sur de Italia. Incluso conocemos la presencia de sus manufacturas cerámicas tardías en la Península Ibérica (Montoro, Córdoba).

Principales enclaves y rutas comerciales micénicas. Sanchez, J. R. A., Aja, J. R. (2009, June 15). Retrieved April 22, 2015, from OCW Universidad de Cantabria. Web site / CC-BY-NC-SA 4.0

La religión 

La religión en la época micénica era muy diferente a como la entendemos en la actualidad. Había una relación más cercana entre dioses y hombres, no tan mediada como en las instituciones monoteístas.  El rey rendía culto al dios protector de la ciudad. Los dioses principales habitaban en el monte Olimpo y eran descendientes de Cronos. Zeus, es el más poderoso, sus hermanos Poseidón, dios del mar y Hades, divinidad de las profundidades y los muertos; sus hermanas, Hestia, diosa del hogar, Deméter, diosa de la tierra cultivada y la fertilidad y Hera, hermana y esposa de Zeus, vela por los matrimonios. Los hijos de Zeus son numerosos: Apolo, dios de la adivinación, la música, la medicina y la poesía, Artemisa, diosa de la naturaleza salvaje, Afrodita, la diosa del amor, Atenea, diosa de la sabiduría, la guerra estratégica y el tejido, Hermes, el mensajero del Olimpo, dios de los viajeros y comerciantes, Ares, dios de la guerra violenta e irracional, Hefesto, el dios del fuego y Dioniso, dios del vino, la reproducción y el delirio místico.

El final de Micenas 

Durante el siglo XII a.C. y parte del siglo XI, se produce un proceso de decadencia y ruina de los palacios micénicos, que van siendo destruidos de manera progresiva, sufriendo incendios y abandonos que supondrán la desaparición de hasta un 90% de los asentamientos.

Las teorías sobre sus causas se dividen entre las invasionistas (retorno de los Heráclidas  los dorios  Pueblos del Mar),las catastrofistas (cambios climáticos, terremotos o plagas y enfermedades) y las internas (luchas entre palacios y revueltas internas de carácter social). Hacia el 1150 A.C los dorios, guerreros indoeuropeos, invadieron y saquearon las ciudades micénicas imponiendo su cultura y desarrollando nuevas formas políticas. 

Hipótesis invasionistas. Encontramos diversas propuestas:

  • El retorno de los Heráclidas
 Se basa en los comentarios de algunos autores posteriores, entre ellos Tucídides. Las bases arqueológicas que se han manejado para sustentar esta teoría son las siguientes:

  • Inhumación individual en cistas.
  • Presencia de grandes espadas, puntas de lanza, fíbulas y dagas.
  • Una producción cerámica denominada “cerámica bárbara”, de color oscuro, a mano. Bruñida y decorada con cordones plásticos.

Estos materiales en su momento se consideraron indicadores de la llegada de un nuevo grupo humano-los dorios. La presencia de éstos, supuso la destrucción de los palacios. 

A estos argumentos, se suma quien opina que el dialecto dorio estaba ya presente en la Hélade en la época de las tablillas micénicas y, por lo tanto, antes de la caída de los palacios.

  • La invasión de los “Pueblos del Mar” 
Las únicas razones para asociar a estas gentes con la historia del mundo hegeo, serán la presencia en las fuentes egipcias de la palabra Ekwesh quienes, tras la destrucción de sus palacios, se habrían refugiado en Oriente y, en segundo término, la posible inspiración micénica de la cerámica filistea.

  • Hipótesis catastrofistas. 
Otro grupo de explicaciones recurre a factores naturales. Se inscribe 3 propuestas:

  1.  La tesis del cambio climático. Cambio repentino en Grecia a fines de la Edad de Bronce, provocando una gran sequía que provocó una grave crisis agraria.
  2. La tesis de un movimiento sísmico. Apuntan la teoría de un terremoto como causa primera de las destrucciones observadas en Pylos y Micenas.
  3.  La tesis de las enfermedades. Graves enfermedades como la talasemia o la hiperostosis porosa del cráneo. Difícil que fuera la única causa difícil del rompimiento del sistema micénico.

  • Hipótesis de desequilibrios y conflictos internos. 
Se atribuye a la caída del sistema palacial al enfrentamiento entre estados micénicos, o entre categorías sociales que conforman la organización micénica. En este último caso, su tesis se enlaza con la presencia de elementos dorios en la sociedad micénica, hablando una lengua especial y convertida en esclavos por los señores de los palacios micénicos, como protagonista de un levantamiento

Entre las causas naturales, se citan ciertos procesos que afectaron a la producción agrícola: cambios climáticos, causas ecológicas, deforestación, catástrofes naturales, epidemias. Estos factores pudieron tener gran peso en la idea de abandonar estos centros.

Entre las causas humanas, se suele acudir a enfrentamientos entre comunidades, bien de carácter externo (exógenos) o interno (endógenos). Los primeros se han puesto en relación con la llamada «Invasión de los Dorios» o el «Retorno de los Heráclidas». A pesar de que una invasión podría explicar con facilidad la desaparición de toda una civilización, lo cierto es que difícilmente pudo darse una invasión de estas características sin dejar una huella arqueológica más profunda.

Esta situación supondrá un cerramiento de las comunidades hacia una cierta autarquía económica y artística que precede a la Época Oscura

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