La radio es poderosa en tiempos de emergencia y desastre. La radio tiene la habilidad de generar conciencia en el mayor número de personas en el menor tiempo posible. Por sí solos, los medios sociales desempeñan un rol importante, pero cuando están ligados a la institución de un servicio confiable de radio su impacto puede ser mucho más eficaz.
Entre 1920 y 1930, muchos hogares en países occidentales tenían radio. Durante esos años, la radio se convirtió en la principal fuente de información para la población.
Desde el salón de todas las casas, sin necesidad de saber leer o de tener acceso a los diarios escritos, la gente empezó a estar al corriente de lo que ocurría. Los programas difundían información y conocimiento, a la vez que debatían sobre asuntos políticos y sociales.
Las personas podían estar informadas, pero además se enteraban de las noticias con una rapidez que nunca antes se había visto.
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| La Pirenaica |
En España sólo a partir de los años 30 se generalizó la construcción de viviendas con instalación eléctrica incorporada, generalmente en medios urbanos. La prensa llegaba a casi todas partes pero requería de cierto nivel cultural para ser disfrutada. La radio, sin embargo, se desarrolló virtualmente como un medio interclasista, una moderna tecnología de transmisión de la cultura oral, inherente al ser humano.
Su capacidad para llegar de forma simultánea a millones de personas la hacían perfecta como instrumento político de propaganda e información, pero también de entretenimiento y publicidad. El cambio más profundo que introdujo su difusión fue el de estructurar la vida personal y social según un horario riguroso, incluyendo las horas de tiempo libre. Por otra parte, junto al ámbito individual y familiar se añadía una proyección pública del fenómeno. Cada uno en su casa, la mayor parte de la ciudadanía había escuchado lo mismo y podían comentarlo en sociedad.
La radio en el exilio republicano
La radio del exilio republicano fue una prolongación de la guerra
de las ondas iniciada en julio de 1936. Aquella «Numancia
errante», en palabras del socialista Luis Araquistáin, creía que
la derrota definitiva no había llegado todavía y puso sus esperanzas en el poder de la palabra radiofónica, una nueva trinchera
contra la iniquidad y a la espera de un mañana sin Franco.
La radio del exilio constituyó una fuente informativa indispensable para la media España republicana que desde el interior escuchaba en la clandestinidad los mensajes procedentes de Radio
Moscú, Radio Toulouse, Radio París, la BBC de Londres, Radio España
Independiente (La Pirenaica), Radio Euskadi, o las emisiones galleguistas de Radio Carve en Montevideo, Radio Libertad y Radio Rivadavia en Buenos Aires, y la mexicana XEMC-XESC,«la más española
del mundo», por citar sólo algunos de los ejemplos más significativos. Las voces de los mejores periodistas, científicos, funcionarios,
escritores y poetas del exilio inundaron las emisiones de un marcado
acento republicano, contra la propaganda de«Radio mentiras»(RNE).
La II Guerra Mundial abrió un nuevo frente para la esperanza. La
derrota del nazi-fascismo se convirtió en un objetivo común para
las fuerzas aliadas y la España republicana, y ello podía contribuir a
la llegada de una Tercera República. Así lo manifestaba Eusebio Cimorra, locutor-periodista de las emisiones en español de Radio
Moscú:
«La Radio sería la vanguardia en la lucha por las mentes, por
las conciencias, por la solidaridad a favor de la causa antifascista, a favor de la liberación y la independencia de los pueblos
[...] Y, en el caso de la redacción española, sonaba la hora de
denunciar, de atacar al régimen franquista, como criatura de
Hitler, como reserva del fascismo en los Pirineos, en la nuca
de Francia.
La radio del exilio continuó siendo una radio de propaganda, con
la misión de cohesionar la diáspora republicana y fortalecer el espíritu de los vencidos. La palabra ante el micrófono conectaba rápidamente con el sufrimiento por la pérdida de los seres queridos. La
radio actuó de altavoz psicoterapéutico, con la función de atenuar
los desgarradores efectos del shock postraumático.
Tras la victoria aliada en la II Guerra Mundial y el principio de la
Guerra Fría en 1947, las presiones diplomáticas redoblaron sus
esfuerzos para obligar a la radio del exilio no comunista (Radio París
y la BBC, principalmente) a suavizar su mensaje antifranquista. Desde Moscú, Praga o Bucarest, sin embargo, la radio continuó en su
apuesta más beligerante, haciendo llegar al interior la denuncia
contra la dictadura, animando a la resistencia, dando noticia de lo
que los medios españoles ocultaban, y abriendo en sus espacios de
Correo del oyente, a través de la comunicación epistolar, una línea
directa con la voz de los vencidos. Los episodios de violencia que los
oyentes relataban en sus cartas impidieron el triunfo de la desmemoria y de los que querían hacer ver que la República nunca había
existido. La radio del exilio contribuyó a que la amnesia colectiva
programada por el régimen de Franco no tuviera unos efectos tan
devastadores.

Radio España Independiente: La Pirenaica
La Pirenaica nació el 22 de julio de 1941 en Moscú bajo la dirección de
Dolores Ibárruri, la Pasionaria. Uno de sus primeros objetivos editoriales
fue el ataque sistemático a Franco y Falange. En 1955, dirigida por
Ramón Mendezona, trasladó su sede a Bucarest. Finalizó sus emisiones en julio de 1977, tras la constitución del primer parlamento democrático, con Santiago Carrillo y la Pasionaria sentados en el Congreso
de los Diputados. Fue una radio de partido y consigna. Pero no fue
hasta 1962, con las primeras huelgas de Asturias, cuando La Pirenaica se convirtió en un auténtico medio de comunicación de masas,
la voz más eficaz de la España antifranquista. La movilización popular conseguida por la emisora en solidaridad con los mineros asturianos y en protesta también por la ejecución de
Julián Grimau en
1963 tuvo tal envergadura que muchos oyentes confiaron en que la
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La radio del exilio republicano,
voz de la resistencia
Armand Balsebre
emisora del PCE convocaría la huelga general definitiva que derribaría al régimen franquista.
Las emisiones de La Pirenaica abordaron la problemática de los
dos millones de españoles que emigraron a Europa entre 1960 y 1973
(España fuera de España); las reivindicaciones de los presos de
Burgos, con textos enviados clandestinamente por los mismos reclusos (Antena de Burgos); las penurias de los hombres del campo(Almanaque campesino); los asuntos que preocupaban a la mujer, desde
una perspectiva feminista (Página de la mujer y Charlas femeninas);
la divulgación de las obras de los artistas, escritores, poetas y cineastas comprometidos (Domingos culturales), y la voz de los oyentes, con la lectura de fragmentos de sus cartas (Correo de la
Pirenaica).
La emisora convirtió en himno de la resistencia las canciones de Chicho Sánchez Ferlosio («Gallo rojo, gallo negro») y Raimon
(«Diguem no»).
La redacción dirigida por Ramón Mendezona («Pedro Aldámiz»),
periodista y locutor de dicción perfecta, estaba compuesta, entre
otros muchos, por Luis Galán en la subdirección («Bernardo Ávila»),
Josefina López Sanclemente(«Pilar Aragón»), Federico Melchor, Victòria Pujolar («Montserrat Canigó»), Jordi Solé Tura («Alberto Prats»,
«Mateo Oriol»), Roberto Carrillo, José Antonio Uribes, Pedro Felipe,
Gregorio Aparicio, Melquesidez Rodríguez Chaos, Baudelio Sánchez
(«Jorge del Prado», quien dio la noticia de la muerte de Franco), Esperanza González y María Luisa Moreno (controlando lo que se decía
por RNE), Teresa Pàmies («Núria Pla») desde París o Praga, Eusebio
Cimorra («Ezequiel Cámara») desde Moscú, y la colaboración de
muchos corresponsales que actuaban clandestinamente desde
España, como los miembros de las redacción de Madrid: Armando
López Salinas, Antonio Ferres, Carlos Álvarez o Andrés Sorel («Manuel
Castilla»), dirigidos por Francisco Barrio («Jacinto Mestres»).
Las emisiones bisemanales en catalán tuvieron un apartado
preferente en La Pirenaica, junto a las emisiones semanales en
euskera («Antena de Euzkadi») y gallego («De Ribadeo a Tui»). La
canción de Raimon «Al vent» fue la sintonía que abría en los años
sesenta el espacio en lengua catalana, inaugurado unos años antes
por Emili Vilaseca. Le sucedieron, hasta 1970, las voces de Victòria
Pujolar, Jordi Solé Tura, Marcel Plans («Pere Sabater») y Esther Berenguer. El exseminarista vasco y extrabajador de la empresa Orbegozo
José María Juaristi («Mikel Antía»), en las emisiones en euskera,
informó en 1970 de muchos detalles del proceso de Burgos, con
grabaciones realizadas desde la misma sala del juicio, algo imposible de escuchar en la radio española. Las emisiones en gallego tuvieron como responsable a partir de 1970 al vigués Roxelio Gómez
Pousa.
Los más veteranos pertenecían al exilio comunista de 1939,
como Mendezona, Melchor, Cimorra o Josefina López. Mendezona,
antiguo director de Mundo Obrero, fue reclutado para La Pirenaica
tras su paso por las emisiones en castellano de Radio Moscú. Algunos, como Melchor y su esposa, Victòria Pujolar, se incorporaron a
Bucarest en 1959, tras su exilio en Toulouse y Praga. Pujolar se había
fugado de la cárcel de mujeres de Barcelona en 1945.
El éxito de las campañas de REI a favor de los mineros asturianos
en 1962 motivó la reestructuración del Servicio de Interferencia
Radiada (SIR), dependiente del ministro Luis Carrero Blanco, con el
objetivo de que ningún español en el interior pudiera escuchar la
emisora. Los equipos de interferencias hicieron más difícil la escucha de la radio del exilio en los grandes centros urbanos, una tarea en
la que colaboraron eficazmente las trece antenas de la emisora de la
CIA, Radio Liberty, erigidas en la playa de Pals (Gerona)como un muro
infranqueable para la señal de la emisora comunista de Bucarest.
En silencio, con las luces apagadas
bajo las miradas vigilantes
los oídos prestos y atentos
para saber lo que realmente ocurre
las ondas trasmiten la verdad silenciada
lo que el régimen calla, realidades distantes
tan cercanas, hechos y momentos
mientras el mundo cambia y la vida transcurre
palabras y melodías que rompen los muros de la censura
mostrando la verdadera realidad, mostrando lo callado
Pirenaica en las ondas, Radio España Independiente
rompiendo los muros, grieta frente al silencio de la dictadura
voz de los perseguidos, de aquellos que perdieron, de los derrotados
pero nunca vencidos, nunca doblegados, resistiendo en el frente