¿POR QUÉ ESCRIBIMOS?

AL NO PODER ACEPTAR QUE SOMOS LIBRES EN JAULAS, NOS MOVEMOS EN MUNDOS DE PALABRAS QUERIENDO SER LIBRES

COMPAÑEROS DE LUCHA EN PLUMA AFILADA

AVISO TODOS LOS TEXTOS ESTÁN REGISTRADOS

Blog bajo licencia Creative Commons

Licencia de Creative Commons

TODOS LOS TEXTOS ESTÁN REGISTRADOS

POEMAS, CUENTOS Y ESCRITOS REVOLUCIONARIOS DE DANIEL FERNÁNDEZ ABELLA is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License. Para utilizar primero y siempre sin ánimo de lucro ha de consultar al autor. Daniel Fernández Abella todos los derechos reservados.

jueves, 5 de septiembre de 2013

EUSKO GUDARIAK. LOS SOLDADOS VASCOS AL SERVICIO DE LA REPÚBLICA



Durante la guerra civil española Euskadi contó con una serie de aspectos que dieron un carácter propio a la fase bélica padecida en tierra vasca. La fundamental era la presencia en la Euskal Herria peninsular del EAJ-PNV, que se convirtió en el punto referencial del marco autonómico vasco refrendado por una República acosada por el alzamiento militar. Esta fuerza tuvo en Eusko Gudarostea una fuerza militar propia, diferenciada en el ámbito vasco de las demás Milicias levantadas por el resto de fuerzas político sindicales presentes en Euskadi. Esa fuerza la componían 28 batallones de primera línea, incluidos tres de Ingenieros.
Las líneas que siguen sintetizan la Historia de dichas fuerzas, auténtica punta de lanza del Nacionalismo Vasco de armas.

Los jeltzales abadiñarras (Jeltzale o tambien Jelkide es una palabra vasca utilitzada para referirse a los simpatizantes, miembros y dirigentes del Partido Nacionalista Vasco (PNV), cuyo nombre en Euskera es Eusko Alderdi Jeltzalea, de ahí que las siglas oficiales como se conoce sean EAJ-PNV), especialmente los más jóvenes, pasaron a formar parte de los distintos batallones constituídos por orden de EAJ-PNV,acudieron así al frente de batalla en defensa de la libertad.

Otros muchos, formaron parte del Comité Local de Defensa también por orden del partido. Éstos se encargaban de mantener el orden público en las calles abadiñarras dentro del ambiente bélico que se respiraba. Desde finales del año 1936 hasta mediados de 1937 Abadiño se convirtió en un sitio de tránsito de batallones de distinta ideología.

En Elorrio, a los pies del Intxorta, donde se mantenían cruentas batallas entre ambos bandos, se establecía una de las bases del Euzko Gudarostea (Ejército Vasco). .
EL EUSKO GUDAROSTEA

Las fuerzas que integraron el Ejército que se movilizó en Euskadi durante la guerra del 36 para hacer frente al alzamiento militar, no constituyeron un bloque definible por unos objetivos político- sociales únicos. Todos los partidos o sindicatos que quedaron, de uno u otro modo, a favor de la legitimidad republicana, organizaron sus propias milicias voluntarias. Entre estas, las del Partido Nacionalista Vasco fueron la fuerza más representada, merced a las 28 unidades tipo batallón que agrupó en Euzko Gudarostea. En términos historiográficos este hecho ha posibilitado muchas veces la visión de un Ejército en el que la ideología nacionalista primaba entre sus unidades.

Conocido el Alzamiento militar, la primera reacción del Partido Nacionalista Vasco en Bizkaia fue la de ordenar la constitución de guardias armadas que garantizasen el orden en las poblaciones, evitando así posibles excesos revolucionarios como los que empezaron a darse en otras zonas bajo control republicano. Fue en Guipúzcoa donde se formó el núcleo primigenio de Euzko Gudarostea. Allí, en torno a la Junta de Defensa Nacionalista creada en Azpeitia, se fundó en los primeros días de agosto Euzko Gudarostea. Esta entidad, quedó bajo el mando de un capitán de Intendencia, Cándido Saseta, y bajo el control de los diputados peneuvistas Irujo, Lasarte, y Monzón.

Las juventudes nacionalistas comenzaron a encuadrarse en auténticas unidades de Milicias mediante una movilización municipal dirigida desde los diferentes batzokis, y controlada por el Bizkai Buru Batzar desde Sabin Etxia mediante la gestión de Ramón de Azkue.

El hecho fundamental en las decisiones del PNV fue la imposibilidad de contar para sus proyectos con el llamado Ejército Vasco. Por el miedo a una guerra civil con sus aliados frentepopulistas y anarquistas, el PNV tuvo que renunciar a un golpe de timón en tierra vasca, bien fuese este hacia el independentismo, o hacia una negociación menos oscura que la efectuada con el Vaticano y los fascistas italianos.
Sociológicamente, los combatientes nacionalistas eran casi todos naturales del País Vasco, el 80% tenían entre 20 y 30 años. Sólo un 6% de los hombres de entre 20-25 años, y alrededor del 30% de los de entre 26-30 años, estaban casados, y su media de hijos, salvo en el grupo poco numeroso de 20-25 años, aparece como inferior al de otras formaciones. Por último, cabe destacar que los gudaris del PNV presentaban un menor porcentaje global de trabajadores industriales-artesanales, tanto cualificados como no cualificados, con un 65% del total, y en cambio tenían un importante núcleo de labradores, 22%, y de empleados, cerca del 9%, además de un apreciable número de estudiantes.

La aventura bélica de la Euskadi autónoma acabó en gran medida en Santander, en agosto de 1937. El Pacto con los italianos se frustró ante la negativa de Franco a concesiones no asumidas por él, y Mussolini hubo de contentarse con conseguir para los vascos una represión menos brutal que la que se ofrecía con la gran captura de miles de combatientes vascos atrapados, incluidos lo que quedaba de Euzko Gudarostea.
El Eusko Gudarostea luchó en el Frente del Norte contra las tropas sublevadas de Franco desde agosto de 1936 hasta julio de 1937, participando en la Ofensiva de Villarreal y en las campañas en torno a Bilbao. El Eusko Gudarostea sufría inicialmente la falta de un Estado Mayor convenientemente calificado para una difícil situación (situación salvada en gran medida cuando el oficial profesional Alberto de Montaud y Noguerol fue designado para dirigir el Estado Mayor en septiembre de 1936), así como de servicios anexos de logística y comunicaciones idóneos para el combate.

También era muy acusada la división ideológica de gran parte de la tropa: batallones de ideología marcadamente izquierdista luchaban en el mismo bando que las tropas del PNV y ANV. Como muestra cabe indicar que desde los inicios del conflicto, las tropas republicanas de Euskadi que estaban adscritas a partidos de izquierda ordenaron el uso exclusivo de la bandera tricolor de la Segunda República Española como distintivo, pero las fuerzas simpatizantes del PNV exigieron (y lograron) imponer el uso simultáneo de la ikurriña vasca como emblema de sus batallones.


Pese a la situación de guerra, el control político del Eusko Gudartostea se mantuvo firmemente en manos del PNV y del gobierno vasco, luchando a la vez por mantener su autonomía operativa respecto del Ejército del Norte dirigido por el general Francisco Llano de la Encomienda (que teóricamente unificaba el mando bélico republicano en Asturias, Santander y Euskadi), al punto que a fines de abril de 1937 el lehendakari José Antonio Aguirre asume personalmente el mando del Estado Mayor del Eusko Gudarostea, dejando al general Alberto de Montaud como asesor.

La cantidad total de combatientes efectivamente movilizados por el Eusko Gudarostea alcanzó los 75,000 hombres a fines de marzo de 1937, siendo que en ese momento se hallaban 45,000 combatiendo en el frente, mientras erróneamente el general Emilio Mola, jefe de las tropas sublevadas en el frente vizcaíno, subestimaba la fuerza del Ejército vasco en "40 compañías con 25,000 hombres". A pesar del heroísmo de las tropas vascas, éstas sufren constantes derrotas en la campaña de 1937 debido a la escasez de artillería pesada y la carencia de aviación de combate en cantidad suficiente, mientras las tropas franquistas contaban con aplastante superioridad en cantidad y calidad de ambos tipos de armamento. El aislamiento geográfico hizo muy difícil al gobierno republicano de Valencia el envío de municiones y armas al Frente del Norte, incluida Vizcaya. Al carecer de medios para una ofensiva masiva contra los franquistas (pese a la relativa abundancia de reclutas y voluntarios entusiastas), la táctica del Eusko Gudarostea se torna básicamente defensiva desde marzo de 1937, intensificando la construcción del Cinturón de Hierro de Bilbao.


No hay comentarios:

Publicar un comentario