¿POR QUÉ ESCRIBIMOS?

AL NO PODER ACEPTAR QUE SOMOS LIBRES EN JAULAS, NOS MOVEMOS EN MUNDOS DE PALABRAS QUERIENDO SER LIBRES

COMPAÑEROS DE LUCHA EN PLUMA AFILADA

AVISO TODOS LOS TEXTOS ESTÁN REGISTRADOS

Blog bajo licencia Creative Commons

Licencia de Creative Commons

TODOS LOS TEXTOS ESTÁN REGISTRADOS

POEMAS, CUENTOS Y ESCRITOS REVOLUCIONARIOS DE DANIEL FERNÁNDEZ ABELLA is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License. Para utilizar primero y siempre sin ánimo de lucro ha de consultar al autor. Daniel Fernández Abella todos los derechos reservados.

lunes, 15 de abril de 2013

MITOLOGÍA GRIEGA



Durante más de mil años y extendiendo su influencia a lo largo de todo el mundo mediterráneo y más allá, la religión de los griegos ofrecía planos muy diversos. Desde luego, estaban aquellos, como los héroes sobre los escribió Homero, que no abrigaban la esperanza de tener una existencia bendita después de la muerte, y aquéllos, como los de Platón, que esperaban un juicio después de la muerte, que separara al bueno del malo
La religión abarcaba con la piedad a los simples campesinos y, además, era la fuente de las especulaciones de los pensadores sofisticados; la religión griega tuvo diversas formas de observancia que iban de los excesos orgiásticos de los adoradores de Dionisio a los que se esforzaban para la purificarse con rígidas restricciones dietéticas. Los griegos aceptaban que los extranjeros reverenciaran a sus propios dioses, siempre que se respetaran los cultos locales.
Los orígenes de religión griega se pierden en la prehistoria. En el siglo II a. C. pueblos que hablaban griego vinieron desde el sur a la península, que ahora conocemos como Grecia, trayendo sus dioses; más tarde, en la segunda mitad del siglo II a.C.la civilización griega de Micenas, se centró en el continente. Escritas en tablillas de arcilla en una escritura conocida como B Lineal, se grabaron archivos que detallaban las ofrendas - los vasos de oro, las ovejas, el trigo, los agasajos de miel-, con la que estos griegos presentaron a sus deidades, algunas de los cuales siguieron siendo adoradas cuando se formalizó la nación griega.

La multitud de dioses griegos, se distinguían de los hombres porque los dioses eran inmortales. Se pensaba que controlaban varias fuerzas naturales o sociales: Zeus, el tiempo, Poseidón, el mar, Remeter, la cosecha, Hera, la maternidad y el matrimonio y, así, sucesivamente. Las actividades de las deidades mayores fueron expresadas por sus epítetos: Zeus Maimaktes, era tormentoso; Zeus Xenios, protegía a los invitados; Zeus Ktesios, era el protector de la casa. Las deidades distintas eran adoradas en lugares diferentes, pero los bardos crearon un sistema unificado de pensamiento, referido en las épicas Homéricas, que retrataron a los dioses mayores y su comportamiento en Monte Olimpo, bajo el soberanía de Zeus Padre. Además del Olimpo, los griegos adoraron varios dioses campesinos: Las Ninfas, las Nalas, las Neridas (que vivían en primaveras), las Driadas (que moraban en los árboles), los Sátiros, y otros. Además, estaban los poderes oscuros del mundo subterráneo, como Funes, que perseguía a los culpables de crímenes contra los parientes consanguíneos. Los griegos establecieron cultos para las figuras que fueron héroes en el pasado, entre los más importantes estaban Heracles y Asclepius(el sanador).

El acto más importante de culto griego era el sacrificio. Las víctimas para el sacrificio eran distintas, según fuera el dios al que se les ofrecía: las vacas para Hera, los toros para Zeus y los cerdos para Demeter. El procedimiento del sacrificio también variaba: una ofrenda se dirigida a un dios del Olimpo se hacía en un altar al venir el alba; del animal sacrificado, ciertas porciones eran reservadas para el dios; el resto era compartido en una comida común de los participantes. Los sacrificios a los dioses del mundo subterráneo se ofrecían por la tarde; las víctimas eran característicamente negras, y en lugar de comerlos, íntegros, los metían en un hoyo y los lapidaban. Las ceremonias comprendían oraciones, libaciones y otras ofrendas, incluidas procesiones y otros actos, especialmente la adivinación, a través de los oráculos y pájaros. El adivinador se pasaba la noche de víspera en un templo, esperando ser visitado por la divinidad en un sueño.

Las observancias religiosas podrían ser privadas, limitadas a los grupos particulares, o por toda la ciudad-estado.
En este caso estaban las grandes fiestas que tenían nombres propios, como el Panathenaea en que los atenienses ofrendaban una nueva túnica a Alhena Polias y a la Ciudad Dionisia en Atenas, en el curso de las cuales los actores representaban tragedias famosas. Estas fiestas y otros actos de culto se centraron, a menudo, en los templos, pero en los tiempos micénicos, se realizaron en la explanadas de los palacios, al lado para los dioses; sin embargo, a finales de las Edades Oscuras, la celebración a esos dioses tenían lugar en sus propios templos. Cada cuatro años los griegos celebraban una fiesta a Zeus, en el Peloponeso Occidental, que data del 776 a.C, fiestas que incluyeron los juegos Olímpicos que contemplaban cuatro concursos panhelénicos de atletismo. No todos los griegos adherían a su religión con igual fervor. Ya en el VI siglo a.C., hubo filósofos en Ionia, que estaban desarrollando una crítica racionalista de las creencias tradicionales y de las prácticas, tarea crítica continuada por los sofistas y los dramaturgos Eurípides y Aristófanes. La historia griega sigue con la conquista de la ciudad-estado y el imperio del persa por Alejandro, el Grande, de Macedonia y el periodo de helenístico vio el florecimiento de las religiones como los cultos egipcios de Isis y Osiris, y la astrología. Durante los trescientos años, después de la muerte de Jesús Cristo, las nuevas religiones cristianas, despacio, pero inexorablemente conquistaron a un creciente número de griegos. Finalmente, con la muerte de emperador Julián, las viejas religiones perdieron a su último gran defensor, pero los elementos de religión griega sobrevivirían en los cultos del cristianismo y en las tradiciones locales. 


No hay comentarios:

Publicar un comentario