Hacia 2500 a.C., avanzada la Edad del Cobre, se extendió por un vasto territorio que ocupa 2/3 de Europa (centro y oeste) y el N. África un complejo cultural conocido por fenómeno campaniforme. Su manifestación arqueológica común y más distintiva es un tipo de vaso cerámico de forma acampanada y decorado.
➢ El vaso campaniforme se acompaña de otros elementos de ajuar: joyas, armas y complementos de atuendo, fabricados en metales nobles (oro) y materias primas de orígenes lejanos, como marfil o ámbar.
Equipamiento campaniforme.
➢ El equipamiento campaniforme se encuentra, sobre todo, en contextos funerarios, formando parte de enterramientos excepcionalmente ricos, vinculado a una destacada minoría social: ciertos individuos con acceso al campaniforme (elementos de prestigio) y otros no.
➢ NO se puede considerar una “cultura arqueológica” per se a falta de ciertos elementos definitorios (similares tipos de lugares de habitación o de prácticas funerarias), sino un fenómeno cultural y una manifestación arqueológica (= “horizonte campaniforme”).
➢ No se reduce solo a un conjunto de objetos que aparecen juntos en los contextos, sino que tiene hondas implicaciones sociales, económicas, políticas, ideológicas y simbólicas.
➢ Momento de mayor esplendor: segunda mitad del III milenio a.C.
Cuando hablamos del vaso campaniforme, lo que tenemos es una serie de recipientes cerámicos hechos a mano, la mayoría de las veces de color rojo aunque también aparecen tonos negruzcos, con formas de campana, cuencos y cazuelas, ricamente decorados a base de motivos geométricos en líneas horizontales y bandas, generalmente impresas con conchas, peines de dientes múltiples y/o cuerdas, aunque también las hay incisas. Aparecen prácticamente en toda la Europa calcolítica, durante casi todo el III milenio aC (desde el 2770 al 1700aC), desde Bohemia y Moravia hasta el Atlántico, y desde el Mediterráneo al norte de Europa, e incluso el norte de África.
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Ejemplo de cerámica campaniforme |
Los hábitats son tan variados como lo son las diferentes regiones en las que aparece: desde los poblados fortificados en el sureste de la Península Ibérica y en Portugal: Millares y Zambujal, hasta los simples "fondos de cabaña" del interior ibérico peninsular. Existe cerámica campaniforme en cuevas artificiales, bajo túmulos de piedras, e incluso en sepulcros megalíticos reutilizados.
Historia de la investigación
Los primeros hallazgos del vaso campaniforme fueron estudiados durante bastante tiempo como una manifestación cultural independiente del contexto en el que se encontraban, llegando incluso a vincularlos con una raza o pueblo que fuera su creador y difusor. En la actualidad ya está claramente documentado que no es un fenómeno unitario, y que su papel en la difusión de la metalurgia del cobre no está nada claro.
- Comienzos del siglo XX y las teorías difusionistas posteriores.
Alberto del Castillo en 1922 expuso en una tesis la consolidación de la región hispana como origen del vaso campaniforme, tras realizar un estudio comparativo de las decoraciones de las cerámicas incisas del neolítico español y las campaniformes.
Otros autores, sobre todo británicos, consideraron la cerámica cordada de Centroeuropa como un modelo para la campaniforme, atribuyendo a esa zona su origen. V. G. Childe ya en 1929 y otros autores durante los años 60 rechazaron el origen ibérico proponiendo Centroeuropa como cuna del fenómeno. En 1961 E. Sangmeister propuso la llamada "Teoría del Reflujo", que se basa en un modelo de difusión en dos movimientos diacrónicos de sentido contrario: uno marítimo o internacional, y otro continental. El origen del primero estaría en el centro de Portugal en la Península Ibérica. El segundo sería a través del Rhin, a Bohemia y Moravia.
Alain Gallay (1988 y 1998) planteó la teoría de las redes, según la cual los seis vasos campaniformes diferentes tienen diversos lugares de origen y se expanden por rutas o redes propias.
Todas las teorías expuestas trataban de relacionar el Vaso Campaniforme con la metalurgia del cobre. Sin embargo, actualmente se conoce la anterioridad de ésta con respecto al Campaniforme, lo que ha hecho que la mayoría de los investigadores propongan planteamientos diferentes.
- La "renovación" de los años 70.
En 1976 D. L. Clarke parte de la base de que se debe de hablar de pueblos con campaniforme, y dejar atrás lo de pueblos campaniformes. En consecuencia, las cerámicas son en realidad objetos de intercambio entre los grupos europeos del III milenio aC. Se trataría de objetos de prestigio, es decir con un valor más simbólico que material. La difusión de estos objetos se debería a redes de intercambio y no a movimientos de población, y su destino serían personajes con un status social alto.
Esta teoría, como se ve, se basa en el concepto de bienes de prestigio, lo que presupone la existencia de una estructura socio-económica nueva que es consecuencia de una serie de transformaciones ocurridas a finales del período Neolítico, que desembocaron en el nacimiento de las primeras diferencias sociales entre los individuos, y de unos incipientes grupos de poder o jerarquías, lo que, junto a la revolución de productos secundarios de A. Sherrat (1981), conducirá al nacimiento de las sociedades complejas en el III milenio aC.
En esta línea, aceptada por otros investigadores de la época de los 90, se considera importante el valor de prestigio que tienen los ajuares funerarios considerados en un principio típicos del campaniforme, y actualmente aceptados como los propios de selectas minorías.
- La década de los 90
S. Shennan, en 1982 plantea la continuidad entre las cordadas y las campaniformes y lo asociaba a un aspecto ideológico. En 1987 A. Sherratt cree que existe un ritual relacionado con la bebida para una élite masculina y guerrera. Esta idea de considerar los campaniformes como recipientes de ritual fue muy aceptada por muchos autores.
De todas estas hipótesis y modelos explicativos se desprenden algunos datos de interés:- Reflexiones finales
- Parece verosímil que el campaniforme no es el causante de una serie de cambios en la estructura social sino más bien una de las consecuencias de éstos;
- También, al menos para algunos prehistoriadores, lo parece el hecho de que su difusión aprovecha redes comerciales anteriores, no las crea.
- Es evidente que estos recipientes heredan técnicas anteriores y no son una moda repentina.
- Además de los intercambios, hubo movimientos de población que colaboraron con la difusión de estas cerámicas.
- No es un conjunto monolítico, homogéneo, sino que el vaso campaniforme varía según las zonas geográficas y los contextos culturales particulares en los que está representado.
EL EQUIPAMIENTO CAMPANIFORME
El vaso campaniforme estándar
La pieza más representativa y tb la más antigua del equipamiento campaniforme es
Una vasija cerámica, modelada a mano, de color rojizo o anaranjado, con forma de campana invertida y una minuciosa decoración dispuesta en bandas horizontales que recorren toda su superficie exterior, desde el fondo hasta el borde. Dichas bandas aparecen rellenas de trazos oblicuos realizados mediante impresiones de instrumentos dentados o de conchas de moluscos, cuya dirección se va alternando en cada franja decorativa.
Una variante menos habitual: los trazos oblicuos son sustituidos por series de líneas impreas que discurren en paralelo.
Algunos ejemplares presentan incrustaciones de pasta blanca (obtenidas de caliza reducida a polvo, huesos machacados y en menor medida talco) en los rehundidos de las impresiones con objeto de hacer más visible la decoración.
Su morfología, y su capacidad próxima a 1 litro resultan muy adecuadas para un consumo individual de líquidos, por lo que fueron catalogados de vasos o cálices.
Como han aparecido desde el sur de Escandinavia hasta el norte de África, y desde el Vístula, los Cárpatos occidentales y el Mediterráneo central (incluyendo Sicilia) hasta la fachada atlántica europea y las islas Británicas, reciben el nombre de Vasos Internacionales. Tb de Vasos Marítimos, por la concentración de ejemplares en ciertas regiones costeras. O Vasos de puntillado de bandas, que alude a su estilo
Dentro de este “modelo estándar” que se materializa en el “vaso internacional” existe una importante variabilidad regional en el continente europeo, en cuanto a formas y decoraciones, que hunden sus raíces en viejas tradiciones alfareras locales
En la Península Ibérica se han identificado cinco estilos diferentes de campaniforme:
- Los regionales.
- Estilo AOC (All Over Corded): con formas predominantes de vasos con perfil en S.
- Marítimo, con decoración a peine y/o ruedecilla con motivo sobre todo en espina de pez.
- CZM (Corded Zoned Maritim). Decoración a peine y ruedecilla dentro de bandas.
- Puntillado, decoración puntillada de motivos geométricos.
Por lo que se refiere a las formas, la básica es el vaso en forma de campana, pero también existen cuencos, cazuelas, y en menor medida copas y platos con pies o vasos polípodos. En ocasiones, las decoraciones pueden estar rellenas de pasta blanca, y la disposición decorativa es siempre en bandas horizontales alternadas con lisas, y las más representativas son:
- Las cordadas
Conseguida por la impresión de cuerdas en la arcilla blanda formando líneas o bandas horizontales, y de clara tradición de las cerámicas cordadas anteriores. Cuando las bandas se rellenan de puntos se denominan puntilladas. Se extienden entre el Rhin y el Ródano.
- Las decoradas incisas
- Las impresas cordadas
Otras formas y estilos decorativos de la cerámica campaniforme
Existen multitud de variedades, de diseños:
- Recipientes metopados y provistos de asa en los territorios más orientales
- Auténticas jarras de cerveza de paredes rectas y fondos planos en las islas Británicas
- Campaniformes pintados en Sicilia
- Cuentos polípodos en Centroeuropa.
Entre muchos otros cuyas raíces hay que rastrear en las viejas tradiciones alfareras locales.
Si bien muchas de ellas carecen de la peculiar forma de campana, esto no impide que vasijas de muy diferentes tamaño y morfología, a veces incluso grandes orzas o contenedores, por su abigarrada decoración y asociación a otras piezas del equipamiento, sean tildadas de campaniformes (fig 3).
Prácticamente síncronos a los vasos estándar, fueron los vasos cordados, oriundos de los P. Bajos y con una decoración impresa de líneas de cuerda muy finas. Esta misma técnica decorativa pero aplicada a otro tipo de recipientes se constata entre los grupos calcolíticos europeos de la Cerámica Cordada o de Cuerdas (Corded Ware Cultura (CWC)), lo que ha servido para proponer la derivación cultural del campaniforme a partir de la cerámica local de la desembocadura del Rin (fig 4).
A mitad de camino entre los vasos marítimos y los cordados se reconoce el estilo mixto o Marítimo-Cordado, en el que las improntas de cuerda actúan como límite de las bandas puntilladas.
En un momento más avanzado se irán imponiendo otros estilos de marcado carácter regional. En la P. Ibérica los grupos con mayor personalidad son: Palmela, Ciempozuelos, Carmona-El Acebuchal y Salamó.
- Los primeros hallazgos en la P. Ibérica que hicieron incluirla dentro del horizonte campaniforme son las pertenecientes a la necrópolis del grupo Palmela (Portugal). Entre las piezas cerámicas de la vajilla campaniforme son muy distintivos unos singulares cuencos de gran tamaño y bordes anchos de labios rectos decorados, muy habitualmente con retículas y zig-zags.
- En la necrópolis de la Cuesta de la Reina (Ciempozuelos, Madrid), al vaso campaniforme propiamente dicho se le asocia de manera recurrente un cuenco hemisférico y una cazuela baja de amplio diámetro, para conformar una tríada o servicio estandarizado. Las 3 vasijas aparecen profusamente decoradas con motivos geométricos incisos e impresos que se agrupan en bandas horizontales y se extienden por buena parte de la superficie exterior de las piezas, además de recibir una incrustación de pasta blanca que resalta el efecto ornamental. No es raro que los fondos de vasos, cuencos y cazuelas aparezcan decorados con composiciones radiales de esquema soliforme (fig 5)
- El Acebuchal- Carmona. Su cerámica muestra una ornamentación muy abigarrada y, aunque prácticamente desconocidos, se citan como distintivo de este grupo los carretes o soportes, únicamente representados por un ejemplar.
- El grupo Salamó (nordeste peninsular). Una pieza característica de su repertorio cerámico es la vasija de cuerpo achaparrado y cuello ligeramente desarrollado, que al documentarlo tb en el sur de Francia lleva a hablar de grupo pirenaico.
La P. Ibérica se revela así, como un espacio de gran dinamismo y personalidad con relación al fenómeno campaniforme. Un territorio en el que llegaron a convivir los estilos decorativos más internacionales y otros locales, y tb recipientes de gran variedad formal entre los que destacan la tríada formada por vaso, cuenco y cazuela.
2.3. Armas de cobre
El cobre fue un material que en los inicios de la E. de los Metales estuvo sólo al alcance de los poderosos. Renfrew defendía que la primera metalurgia, estuvo s.t. al servicio de la ostentación, por encima de su interés utilitario. Las gentes campaniformes lo destinan a la producción de puñales, puntas de jabalina y muy especialmente alabardas.
Los puñales. Estuvieron presente en prácticamente todo el territorio europeo. Pueden ser muy cortos o mucho mayores a modo de pequeñas espadas. Su enmangue se aprovecha de la lengüeta o espigo del extremo opuesto a la hoja.
Más exclusivas de la P. Ibérica, aunque alcanzaron el oeste de Francia, fueron las jabalinas romboidales y con pedúnculo, conocidas como puntas Palmela en homenaje a las cuevas prehistóricas portuguesas donde por primera vez fueron documentadas (fig 6).
Las alabardas fueron más excepcionales, interpretadas como insignias de autoridad. Se enmangarían transversalmente a largos
Del uso de tales armas existe testimonio en las representaciones de grandes hombres armados en estelas de piedra
2.4. Joyas de oro
El oro, símbolo por excelencia del poder. Se confeccionaron joyas y apliques normalmente de pequeño tamaño, quizás por su condición de metal aluvial.
Obtenidos a partir del martillado de pepitas o de pequeños lingotes, aunque excepcionalmente se documentan joyas macizas.
Los elementos de chapa a veces presentan motivos geométricos repujados para formar adornos por sí mismos (diademas, torques, aretes espiraliformes, etc.) o partes de joyas compuestas.
Pero en ocasiones fueron apliques cosidos sobre la ropa, a juzgar por los orificios pareados que muestran. P.e., los discos solares del Mº de Oviedo.
Equipamiento de arquería
La panoplia campaniforme tb incluye elementos de arquería.
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No se ha hallado ningún arco campaniforme, pero tenemos constancia de esta actividad por la presencia en sus tumbas de puntas de sílex que remataban las flechas. Estos proyectiles campaniformes se caracterizan por estar dotados de aletas y pedúnculo.
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Tb se han hallado brazaletes de arquero. Placas rectangulares, por lo general de piedra provistas de orificios en sus extremos que servían para proteger los antebrazos del impacto de la cuerda tras el disparo.
La tumba escocesa de Culduthel ha deparado un brazal singular, confeccionado sobre toba volcánica, y dotado de remaches de cobre forrados en oro (fig 8)
El personaje enterrado en una de las tumbas campaniformes más ricas de Inglaterra se acompaña de piezas de arquería y ha pasado a ser conocido como el Arquero de Amesbury a
En Centroeuropa existen pequeños colgantes labrados en hueso o defensa de jabalí que adoptan la forma de arco. Suelen aparecen decorados con grupos de líneas incisas paralelas y frecuentemente asociados a enterramientos masculinos, lo que se ha interpretado como representaciones en miniatura de auténticos arcos.
Pero las representaciones más explícitas aparecen grabadas en algunas estelas de piedra de sitios funerarios, entre las que destacan las de Petit Chasseur (Suiza), por ejemplo
Otros elementos del atuendo campaniforme
El patrón geométrico que cubre el tronco de las figuras representadas en las estelas como las de Petit Chasseur (Suiza) se ha interpretado como una plasmación de tejidos de lana, sugiriendo una nueva moda en el vestir, que vendrá acompañada en el registro arqueológico de botones confeccionados en hueso o marfil. (fig 11). Estos se conocen por botones de perforación en V, pues los orificios por los que ensartaría la fibra textil aparecen conectados en ángulo.
El marfil procede de los depósitos de elefantes fósiles de ciertas terrazas fluviales, y tb hay constancia del uso de marfiles africanos y asiáticas, y más excepcionalmente de cachalote.
Las gentes campaniformes adornarían su atuendo con bermellón (cinabrio reducido a polvo), un pigmento de color rojo especialmente vivo, según sugiere la presencia del mismo en la base de algunos botones. Así que el cinabrio sería un bien de prestigio, cuyo uso se restringiría a las ceremonias de enterramiento pues el cráneo de una de las inhumaciones de de la necrópolis de Humanejos (Madrid) presenta 3 marcadas líneas rojizas, correspondientes a otras tantas bandas textiles que en su día estuvieron impregnadas de este producto y hoy han desaparecido.
Los contextos: Las tumbas de la élite
El equipamiento campaniforme se encuentra principalmente en contextos funerarios y en inhumaciones en posición fetal. La tipología de las tumbas es variada, pero habitualmente se trata de espacios excavados en el sustrato geológico, bien fosas simples, bien modelos más complejos (hipogeos o cuevas artificiales provistos de varios cubículos). En las regiones más orientales del fenómeno campaniforme se conocen casas mortuorias, con una estructura de madera.
Ninguno de estos modelo es exclusivo del fenómeno campaniforme pues podían ser propios de cualquier individuo de la comunidad. Por tanto, solo a través de los ajuares es posible determinar la vinculación o no de los inhumados al fenómeno campaniforme.
En la necrópolis de Budakalász (Hungría), con más de 1 millar de enterramientos, se alternan tumbas correspondientes a grupos sociales diferenciados. Este hecho se deduce no tanto de la morfología de los espacios fúnebres como de la riqueza de los ajuares, la naturaleza de los rituales o el número de inhumados. Todo ello es un perfecto testimonio de las disimetrías sociales del momento.
Destacar la sepultura nº1 de Humanejos en Parla, destinada inicialmente a un varón maduro al que siguió una mujer joven. Presenta un imp colección de cerámicas campaniformes y valiosos objetos de marfil, y una excepcional equipación de guerrero a base de puñal, jabalinas de tipo Palmela y alabarda, todos de cobre. El peso de la última de estas armas daría cuenta por sí solo de la elevada condición social de aquel personaje.
3.1. El poder heredado
La gran mayoría de las sepulturas con elementos de ajuar campaniforme corresponden a varones adultos, fiel reflejo de una sociedad patriarcal en la que el poder reside en los hombres, pero no dejan de existir enterramientos femeninos que se acompañan de valiosas ofrendas. Esto evidencia que los familiares de los jefes campaniformes lucían parecidos símbolos y gozaban de idéntica posición social. E.d., eran miembros del mismo aristocrático linaje. Todo ello es indicativo de la transmisión del estatus social de los dirigentes campaniformes a miembros de sus grupos familiares.
Esto es tb válido para los hijos, que muchas veces acompañan en las tumbas a sus mayores pero que en ocasiones fueron merecedores de sepulturas exclusivas. P.e. el ajuar del joven de Fuente Olmedo (Valladolid) consta:
- La tríada cerámica de las tumbas Ciempozuelos (vaso, cuenco y cazuela)
- Un diadema o cinta de oro
- Una docena de armas de cobre (un puñal de lengüeta y 11 puntas Palmela), un brazal de arquero y una única punta de flecha de sílex.
- De la corta edad (unos 17 años) del individuo enterrado en esta fosa parece posible deducir que el estatus privilegiado de los jefes campaniformes lejos de tener su raíz en meritorias acciones personales se transmitía por herencia.
3.2. El transcurso de las ceremonias funerarias y el consumo de alcohol
La relación de la vajilla campaniforme con el alcohol parece confirmada por los residuos de cerveza, hidromiel y bebidas fermentadas de frutas en algunos recipientes campaniformes. Además, en un vaso marítimo de la cueva sepulcral del Calvari d’Amposta (Tarragona), la capacidad embriagante de la cerveza se reforzó con plantas alucinógenas.
Por otra parte, la tríada Ciempozuelos, con su relación volumétrica entre las 3 piezas del servicio, parece constituir una vajilla al servicio de una liturgia. Entre la cazuela y cuenco existe una relación volumétrica directamente proporcional. Ello apunta a que sus medidas estaban supeditadas al papel concreto que cada una de las vasijas desempeñaba en el ritual. El cuenco pudo funcionar como elemento distribuidor de los contenidos alojados en las cazuelas entre los participantes en las ceremonias para su degustación individual, destinándose los vasos al consumo por parte del oficiante o a una libación sensa stricto.
4. Las estrategias de poder de las élites campaniformes
Las fórmulas a las que recurrieron estos personajes para destacar socialmente, alcanzar su estatus y legitimar su posición fueron muy variadas. Una de ellas fue el control sobre ciertas actividades destinadas a producir bienes estratégicos, según sugiere la presencia de cerámicas campaniformes en los espacios dedicados a tales fines.
4.1. Los campaniformes en espacios minero-metalúrgicos
El hallazgo de la distintiva vajilla campaniforme en minas de cobre se interpreta como un intento de los jefes campaniformes de fiscalizar la extracción y aprovisionamiento de minerales cupríferos, por medio de la exhibición de la vajilla campaniforme, a modo de propiedad, y de la celebración de rituales exclusivos en el empeño de sacralizar la actividad, pues algunos recipientes campaniformes recuperados en ambientes mineros contuvieron en su día bebidas alcohólicas.
A mitad III milenio los objetos metálicos eran elementos de ostentación, y aunque no era una actividad novedosa (al menos en la P. Ibérica), con el campaniforme comienza a producirse en mayor escala y se elaboraron nuevos tipos metálicos: puñales de lengüeta o espiga, puntas Palmela y alabardas.
Y lo mismo ocurre con la actividad metalúrgica, de ahí la presencia de la vajilla campaniforme en espacios donde se llevaban a cabo labores de reducción. Incluso se emplearon crisoles con decoración campaniforme, indicado por la presencia de escorificaciones en la cara interna de estas piezas
Otras evidencias del control de la metalurgia por parte de las élites campaniformes proceden de algunos enterramientos en cuyos ajuares figuran herramientas propias de dicha actividad y corresponden sistemáticamente a varones ... quizás porque la actividad metalúrgica estuvo vetada a las mujeres. Las tumbas campaniformes de especialistas en metalurgia incluyen entre los elementos de ajuar (vajilla campaniforme, adornos, brazalete de arquero, puntas de flecha, piezas metálicas), instrumentos relacionados con el trabajo de cobre. La mayoría de ellos son de piedra (yunques, martillos, machacadores, afiladeras) y, con muy pocas excepciones, se asocian a las labores de acabado de la cadena metalúrgica.
4.2. Los campaniformes y el monopolio de la sal
La explotación de la sal (oro blanco) se está revelando, al menos en la P. Ibérica, como una actividad controlada por las élites campaniformes, por el hallazgo de su vajilla en factorías salineras y en las proximidades de recursos salinos del interior, como p.e. en Loja (Granada). Pero la prueba definitiva procede de yacimientos como Espartinas (Madrid) y Molino Sanchón II (Zamora), donde se aprecian las distintas fases de la cadena operativa de la producción de sal.
El proceso: excavación de pozos para abastecerse de agua salada, luego la cocción de la muera (sal) en voluminosas ollas, su moldeado y secado en cestillos hasta obtener lingotes o panes de sal cristalizada. La actividad obligó a utilizar numerosísimos recipientes cerámicos, lisos y muy toscos, pero lo sorprendentes es que, junto a sus restos, tb abundan en el yacimiento lujosas cerámicas Ciempozuelos. ¿Es que tan lujosa vajilla intervenía tb en las tareas productivas?
El hallazgo en algunos pozos de vasijas campaniformes completas, junto a indicios de consumo de carne, se presta a otra lectura: que al igual que sucedía en las minas de cobre, su presencia estuviera ligada a ciertas ceremonias religiosas destinadas a sacralizar la actividad. (fig 17)
4.3. La reutilización de las tumbas megalíticas
Las élites campaniformes tb recurrieron para legitimarse a mecanismos de carácter simbólico, con variadas estrategias.
La reutilización en los territorios megalíticos de Europa de muchas tumbas colectivas del Neolítico (dólmenes y cuevas artificiales), en algunos casos abandonadas como lugares funerarios siglos atrás, demuestra el empeño por vincularse con los ancestros, con personajes legendarios, de crear linajes ficticios, como forma de legitimarse.
P.e., la reocupación del Túmulo de la Lima (Soria). Fue una sepultura neolítica clausurada intencionadamente mediante un incendio controlado. Después se levantó un tholos h. 3600 a.C. que sirvió de enterramiento colectivo hasta su abandono una centuria después. H. 2400 a.C. las gentes campaniformes la modificaron y depositaron los restos de al menos 4 o 5 individuos, a juzgar por las cuantiosas ofrendas funerarias, que comprenden casi una veintena de recipientes cerámicos campaniformes, puntas de flecha y brazaletes de arquero, y un lote de útiles de cobre (puntas Palmela, puñales, leznas y un hacha plana). (fig 18)
4.4. La apropiación de los símbolos del pasado
Otro mecanismo legitimador con el que trataban de conectarse con los ancestros es el caso particular de la P. Ibérica, la plasmación en la cerámica campaniforme de ciertos motivos del arte Esquemático, una manifestación que se remonta al 6º milenio a.C. (coincidiendo con el principio del Neolítico en nuestras tierras) revela la apropiación de una iconografía simbólica del pasado.
Muy excepcionalmente algunos recipientes de la clásica tríada cerámica (vaso, cuenco, cazuela) de los grupos Ciempozuelos y Palmela incluyen, junto a los motivos incisos o impresos propios del campaniforme, representaciones esquemáticas de ciervos y soles. Se habla de cerámica campaniforme con decoración simbólica, una variante extremadamente minoritaria.
5. Un rápido recorrido historiográfico: la evolución de las interpretaciones sobre el fenómeno campaniforme
Dado el alcance continental del fenómeno campaniforme, no tardó en verse un desplazamiento masivo de gentes pertenecientes a un supuesto pueblo campaniforme que se había expandido en un corto periodo de tiempo. Se trató de buscar la patria original y la necesidad de tal movilidad.
Las 3 principales regiones europeas candidatas a ser cuna del campaniforme:
- La P. Ibérica. Primero se miró a los territorios andaluces; p.e. la Cultura de la Cuevas Andaluzas. Pero la mayor densidad de materiales campaniformes en el estuario del Tajo decantó la balanza hacia esa zona portuguesa. Los argumentos: la continuidad cultural que se percibe en el registro arqueológico de esa zona a lo largo del Calcolítico, desde el grupo de Vila Nova de Sao Pedro, con una aparente evolución tipológica de sus características copos canelados hacia los vasos marítimos. Además, las dataciones del C14 revelan una mayor antigüedad del fenómeno en Portugal y un gradiente a medida que se avanza hacia el norte y el centro del continente.
- La desembocadura del Rin en los P. Bajos. Tb en los repertorios cerámicos de esta zona se aprecia una evolución morfológica y decorativa desde los vasos de pie saliente (PFB) de los grupos cordados hacia los vasos campaniformes, entre los cuales comparecen los decorados en toda su superficie exterior con impronta de cuerda (los All Over Corded o AOC) junto a vasos completamente decorados (All Over Ornamented o AOO), que darían paso posteriormente a los vasos marítimos y en último término a los campaniformes locales (grupo Veluwe). Esta secuencia tipológica conocida como Modelo holandés, tiene fisuras imp, pues el C14 da mayor antigüedad del fenómeno campaniforme a otras regiones europeas.
- Origen en los territorios de Europa Central (Hungría, Bohemia y Moravia). Se apoya en la vajilla doméstica o de acompañamiento (la Beglelikeramik) a la que se asocia el campaniforme allí. Estos servicios lisos de bebida que incluyen pequeñas jarras con asa y vasijas polípodas con el fondo plano son formas heredadas de momentos previos, al igual que la decoración metopada tan representativa de la cerámica campaniforme local, que entronca con el grupo calcolítico de Vucedol.
S.e., ante la complejidad del fenómeno campaniforme, resulta evidente la aportación de diversos influjos culturales en su desarrollo.
Una propuesta fue el Modelo del Reflujo de E. Sangmeister. Defiende que el estilo marítimo habría surgido en el estuario del Tajo, difundiéndose por las costas atlánticas hasta llegar hasta la Bretaña francesa para alcanzar los P. Bajos. Allí, por influencia de la cerámica cordada local, se incorporarían las impresiones de cuerda en la decoración de los vasos, dando lugar al estilo mixto, que junto al internacional, se expandiría por Europa. Al llegar a las regiones orientales del campaniforme se sumarían al complejo nuevos elementos (decoraciones incisas en las cerámicas, brazaletes de arquero, botones de hueso) y se produciría un proceso inverso, de reflujo, hacia la P. Ibérica.
Con posterioridad, A. Gallay ha diseñado un complejo escenario en el que se valoran múltiples orígenes, conocido como la teoría de redes.
Poco a poco el debate sobre el origen del campaniforme ha dado paso a lecturas más sociales, de manera que en la actualidad se entiende mejor el fenómeno como un conjunto de elementos materiales que fosilizan un comportamiento cultural: serían símbolos de prestigio que habrían sido adoptados por las élites aprovechando las redes de intercambio.
Se apunta a una movilidad de grupos reducidos (no de un pueblo campaniforme). Se sabe que muchos individuos campaniformes morían lejos de la tierra que los vio nacer y crecer (p.e. el arquero de Amesbury enterrado en el sur de Inglaterra procede del entorno de los Alpes)
Y los datos genéticos apuntan la presencia en Europa Occidental de individuos emparentados con gentes de las estepas euroasiáticas (los Yamnaya).
En algunos territorios, caso de las islas Británicas, la expansión del complejo campaniforme guarde una estrecha relación con el desplazamiento masivo de gentes.
En otros lugares, fue el resultado de la adopción del equipamiento por parte de las poblaciones locales, como ocurre en la P. Ibérica donde los aportes démicos foráneos son muy puntuales.
En todo caso, hablar de campaniforme es hablar de movilidad, y no solo del flujo de ideas y de objetos, sino tb, y de manera muy directa del desplazamiento de personas. El fenómeno campaniforme representa la materialización de las relaciones sociales, económicas y políticas entre las élites de gran parte de Europa a f E. del Cobre.
La cerámica campaniforme aparece, generalmente, en dos tipos de estructuras: en los hábitats donde vivieron y en los enterramientos.
- Hábitat
Lo más frecuente en la zona oriental europea son lo que se conoce como "fondos de cabaña", es decir, los "fosos" que se excavaron para construir cabañas semisubterráneas.
Existen fosas con residuos, entre ellos cerámicas campaniformes, de formas desconocidas en las tumbas. Huellas de postes han permitido reconstruir la planta elíptica de una casa con un tejado a dos aguas en Hungría.
En los Países Bajos los posibles hábitats campaniformes son conocidos por la casa encontrada en el yacimiento de Molenaarsgraaf, y en Gran Bretaña las casas son generalmente ovales y también rectangulares, al igual que las danesas.
En las regiones meridionales es en donde conocemos mayor número de asentamientos campaniformes. Los hay en abrigos o al aire libre en el norte de Italia. En el Sur de Francia destaca el asentamiento campaniforme al aire libre de Embusco en Mailhac en el Aude.
En la Península Ibérica aparecen asentamientos con diferente ubicación y diversas características, desde los situados sobre colinas, poblados fortificados (Millares en Almaría), a los ya mencionados "fondos de cabaña" de la zona centro de la Península Ibérica, con plantas ovaladas en el Ventorro, Madrid, o incluso en cuevas o abrigos como la Cova de Matadepera en Barcelona.
- Enterramientos
Encontramos tipos variados desde la reutilización de tumbas anteriores como monumentos megalíticos, al rito de incineración en las etapas finales. En las regiones orientales las sepulturas son, predominantemente, las ya mencionadas de inhumación individual en fosa y puede observarse una diferente orientación del cadáver según éste sea masculino o femenino, pero con la mirada hacia el este en ambos casos y en decúbito lateral.
Hay algunas sepulturas colectivas, otras en cofres de madera y en cistas e incluso algunas incineraciones.
En torno a dos mil tumbas tenemos documentadas en Bohemia y Moravia, con mayor variedad y riqueza de ajuares en Moravia. La posición del inhumado y su orientación son siempre iguales.
Las sepulturas campaniformes septentrionales son también individuales (sobre todo las alemanas), bien aisladas o formando pequeñas necrópolis. La novedad en los Países Bajos la representan los pequeños túmulos de arena que cubren algunas de estas fosas, y también existen algunas incineraciones en fosa.
La práctica habitual en el oeste francés y Dinamarca es la reutilización de los monumentos megalíticos pero en espacios individualizados y en sepultura de inhumación individual.
La reutilización de sepulturas colectivas anteriores como dólmenes, hipogeos o cuevas naturales es la práctica funeraria más corriente en la zona meridional europea, con excepciones como la Italia del norte con inhumación individual en fosas. En la Península Ibérica conocemos varios tipos de estructuras funerarias: inhumación individual en fosas ovales, en cistas o en monumentos megalíticos reutilizados.
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| Ajuar de la fosa de Villabuena del Puente (Zamora). Cerámica tipo Ciempozuelos. |
- Cultura material
Las puntas de flecha de sílex representan la primera, y los brazaletes de arquero la piedra pulimentada, aunque también los hay en pizarra. En hueso o marfil son abundantes los botones con perforación en V. En oro aparecen anillos, pendientes, plaquitas y espirales. En cobre podemos mencionar puñales de lengüeta, las puntas de flecha Palmela, algunos punzones biapuntados, y en mucha menor medida las hachas planas, e incluso alguna alabarda.




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