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viernes, 25 de julio de 2025

LA MURALLA

El extremo norte de la Muralla ya está concluido. Dos secciones convergieron allí, del sureste y del suroeste. Ese sistema de construcción parcial fue aplicado también en menor escala por los dos grandes ejércitos de trabajadores, el oriental y el occidental. Este era el procedimiento: se formaban grupos de unos veinte trabajadores, que tenían a su cargo una extensión cercana a los quinientos metros, mientras otros grupos edificaba un trozo de muralla de longitud igual que se encontraba con el primero. Una vez producida la unión, no se seguía la construcción a partir de los mil metros edificados: los dos grupos de obreros eran destinados a otras regiones donde se repetía la operación.

La monumental estructura se yergue como una serpiente que zigzaguea por valles y montañas, elevándose orgullosa ante los ojos de los hombres.Su longitud desaprecía a la vista de los curiosos, perdiéndose en el horizonte, difuminándole con él .Se afirma que hay espacios vacíos que nunca se edificaron; aseveración, sin embargo, que es tal vez una de las tantas leyendas a que dio origen la Muralla y que ningún hombre puede verificaron sus ojos, dada la magnitud de la obra.

Leí, días pasados, que el hombre que ordenó la edificación de la casi infinita muralla fue aquel primer Emperador, que temía por su trono y que alguna potencia extranjera o conocida lo usurpara. Su miedo se materializó en largos y gruesos muros de piedra que abarcaban todos sus dominios. ¿De quienes iba a resguardarnos la Gran Muralla? De los pueblos del Norte. Ningún pueblo del Norte nos amenaza. Leemos las historias antiguas, y las crueldades que esos pueblos cometen siguiendo sus instintos nos hacen suspirar bajo nuestros pacíficos árboles. En las auténticas figuras de los pintores vemos esos rostros crueles, esas fauces abiertas, esas mandíbulas ceñidas de dientes puntiagudos, esos ojitos entornados que parecen buscar carne débil para el brillo de sus dientes. Cuando los niños se portan mal les mostramos esas figuras y ellos se refugian en nuestros brazos.

Las leyendas contaban que, en una época pasada, los Monstruos atravesaron el valle y las almenaras de la muralla se tiñeron de rojo ante su cercanía; pero los más valientes se aterrorizaron al ver a los dragones de fuego y las serpientes de bronce y de hierro que ya rodeaban la colina de la ciudad; y en vano les dispararon flechas. 

Un enorme temor y una inmensa angustia se apoderaron de esa hermosa ciudad, y las calles y los caminos apartados se inundaron de llantos de mujeres y lamentos de niños y las plazas de soldados que se congregaban y tintineo de armas. Se desplegaron todas las banderas brillantes en los muros, un símbolo de esperanza para aquellos que sufrían el asedio.

Entonces los mecanismos y las catapultas del rey arrojaron una lluvia de dardos y piedras y metal derretido contra esas bestias despiadadas, y el embate hizo retumbar sus cuerpos huecos, pero no sirvió de nada porque eran indestructibles y desde su interior salían llamas ondulantes. Entonces las más grandes se abrieron por la mitad y por las aberturas salieron innumerables sombras de pesadilla; y nadie pudo describir el horror sembrado por brillo de sus cimitarras ni el destello de las lanzas de hojas anchas con las que daban estocadas. Como una mancha oscura, la marea de invasores se fue expandiendo, dejando muerte y destrucción a su paso. 

Los hombres asediados dieron batalla. La sangre y los cuerpos de los defensores yacían amontonados entre la tierra y la sangre mezclada con el barro, pero no cedieron. Los muros de la muralla se tiñeron de rojo y los cielos se volvieron oscuros por el humo de los fuegos. La batalla duró horas, días. Los contendientes de ambos bandos, defensores y atacantes, caían bajo las fechas y el acero de las espadas. Los gritos de dolor y furia recorrían los muros. Con el transcurso de las horas y los días, los gritos se fueron apagando hasta convertirse en un breve susurros de lo que fueron hasta ser un eco distante que resonaba en la muralla,  cuyos muros ahora tenían un tono rojizo, huella del paso de los invasores, siendo la única estructura que seguía invicta, un testigo mudo e impasible de lo acontecido hace ya tanto tiempo.

sábado, 19 de julio de 2025

TEMA 12. LA EUROPA MEDITERRÁNEA AL FINAL DEL BRONCE Y LAS COLONIZACIONES FENICIA Y GRIEGA

Introducción
 
Los grandes cambios producidos al final del Bronce reciente en las regiones orientales del Mediterráneo aún no han sido explicados del todo o no se aceptan de manera unánime las diversas hipótesis enunciadas. Pero es evidente que hay una serie de destrucciones en estas zonas en las que se desarrollaban brillantes culturas como la Micénica en el continente griego y las islas del Egeo o Troya en la península de Anatolia. Se ha pensado en cataclismos naturales, en las "invasiones de los pueblos del mar" o dorios, o en conflictos internos para explicar el final de Micenas. El imperio hitita comienza su decadencia y el Egipto faraónico se enfrenta también a estos dorios o pueblos del mar.
 
Creta, las islas Cícladas y Micenas fueron durante toda la Edad del Bronce del Egeo las intermediarias entre las sociedades de la costa sirio-palestina y Egipto y el continente europeo aún en pleno Calcolítico.
 
Entrado el I milenio aC las comunidades prehistóricas del Mediterráneo central y occidental se ven influenciados por las sociedades históricas del Mediterráneo oriental a través de lo que llamamos colonizaciones, que suponen el primer contacto con poblaciones fenicias y griegas.


El bronce final en Italia, Sicilia, Malta y Cerdeña
 
La Península italiana
 
En la Península italiana hay una distinción entre las regiones septentrionales y centrales, y el sur. En las primeras se advierten influencias continentales y características culturales que se desarrollan en Centroeuropa, con una cronología paralela.

1325-1185a.C. expansión del comercio micénico hacia el Mediterráneo central y occidental:
-Intensos contactos con el sur de Italia, Sicilia y las Islas Eolias: intermediarios en este comercio.
-Amplia distribución espacial de las cerámicas micénicas:marca las rutas de navegación.

En el Adriático: distribución continuada a lo largo de la costa, desde Otranto hasta Treazzano di Monsanpolo, marcando las escalas en la navegación. Importancia para la obtención del ámbar nórdico(en los viajes de retorno).

En el mar Jónico:ruta hacia occidente. Línea continuada de asentamientos portuarios fortificados en el golfo de Tarento, hegemonía de Scoglio del Tonno(Taranto).

En el mar Tirrénico (acceso desde el Estrecho de Messina) la ruta se bifurca:
  • Hacia la bahía de Nápoles y el Lacio
  • Hacia Cerdeña
  • Regreso:paso por el sur de Sicilia (Cannatello,Agrigento)y escala en Malta.
Participación de comerciantes chipriotas: distribución de cerámica chipriota y lingotes de cobree n forma de piel de toro.

Asentamiento de población micénica en estos emporios comerciales(¿colonias?).
1185 1050 disminución del comercio micénico en el sur de Italia (caída de los estados palaciales griegos). Artesanos micénicos asentados en el golfo de Tarento:producciones cerámicas italomicénicas comienzan a abastecer los mercados italianos (bahía de Nápoles, Lacio, Etruria,valle del Po).
Los chipriotas (menos afectados por la crisis del Bronce Final) mantuvieron e intensificaron sus propias rutas marítimas: lingotes de cobre en Cerdeña.

Influencias de la frecuentación micénica en Sicilia:
  • Thapsos:edificios de planta rectangular con varia s habitaciones y calles pavimentadas, cerámicas micénicas y chipriotas (jarras rojas chipriotas: contenedores de aceites/opiáceos) y fíbulas de arco de violín (origen micénico;popularización del astúnicas entre las elites),en los ajuares de las tumbas de cámara.
    Thapsos
  • Pantálica: anaktoron (edificio principal de planta rectangular dividido en habitaciones ,con funciones residenciales y de almacenaje) construido usando un múdulo micénico de 30,5cm. Cerámicas que imitan formas egeas(ánforas,hidrias,askoi).
Pantálica
Aparece la Cultura Pantálica cerca de Siracusa con una periodización en cuatro fases.
  •  Las dos primeras del Bronce Final. Sucede a la anterior Cultura de Thapsos y abarca desde el siglo XIII aC hasta mediados del siglo VIII aC.
  •  La fase I supone el abandono del hábitat en las zonas costeras y la ocupación de las montañas, y en ella se notan las influencias micénicas, con una cerámica hecha a torno pintada en color rojo brillante. El bronce aparece en puñales con o sin lengüeta, espadas con empuñadura en forma de T, y en oro hay anillos.
  •  En la fase II los poblados están fortificados y ubicados en lugares estratégicos. Se conservan restos de un edificio con varias dependencias cuadradas y rectangulares, algunas cabañas y un anexo que es un taller de fundición en el poblado de Pántalica. Las inhumaciones son en tumbas de planta ovalada o circular que se agrupan en grandes necrópolis. La cerámica es ahora oscura con decoración pintada.
 Al final de este período aparecen las primeras muestras del comercio fenicio, y desde finales del siglo VIII aC los colonizadores fenicios y griegos transformarán las manifestaciones culturales de la isla.

Influencias de la frecuentación micénica en el golfo de Tarento:
  • Scoglio del Tonno: ciudad portuaria fortificada con cabañas rectangulares y ovales. Cerámicas importadas: micénicas, minoicas y chipriotas.
Scoglio del Tonno
  • Broglio di Trebisacce: poblado de 10ha con un territorio circundante densamente ocupado, acrópolis con 4 viviendas y un almacén anexo (rectangular) con grandes dolia de aceite,i mitaciones locales de cerámicas micénicas, y una pequeña forja de hierro.
Broglio di Trebisacce
 
Islas Eolias: cultura Ausoniana, de claro componente apenínico (por la llegada a la isla de gentes con este origen) pero también recibe el comercio micénico. Se desarrolla la cultura Ausoniana con una fecha de inicio de mediados del siglo XII aC y con dos fases, una del Bronce Final y otra ya de inicios de la Edad del Hierro. Se extiende a la costa nororiental de Sicilia y tiene marcadas influencias heládicas.
 
Las viviendas, bien representadas en la acrópolis de Lipari, son semiexcavadas de plantas rectangulares y poligonales, a veces con suelos pavimentados con arcilla o piedras, y los enterramientos son de dos tipos: inhumación individual en pithoi al comienzo, y posteriormente incineración en urnas que se cubren con piedras.
 
La cerámica es al principio de tipo apenínico, y luego protovilanoviano. En la fase final aparecen cerámicas pintadas sobre fondo claro. 
  • Malta
En Malta perdura la cultura del Bronce Medio de Borg-in-Nadur y se desarrolla el pequeño grupo de Bahrija considerado como intrusivo en una reducida área.

 Bronce Medio de Borg-in-Nadur
  • Córcega
En esta isla la Cultura Torreana seguirá desarrollándose con una especie de estancamiento. Se levantan grandes aparejos defensivos en torno a las anteriores construcciones torreadas y los poblados tienen cabañas con basamentos de piedra y paredes curvas

Cultura Torreana
  • Cerdeña
La Nurágica III es la fase más floreciente de esta cultura en la isla de Cerdeña. Siguen en apogeo las nuragas de carácter esencialmente militar. Los poblados son de cabañas circulares distribuidas en torno a un patio y con talleres artesanales. Los enterramientos se realizan en las denominadas "Tumbas de gigantes", con rito de inhumación colectiva. También hay enterramientos en dólmenes e hipogeos.

Se produce un desarrollo notable de la producción de objetos de bronce, armas, útiles, vajillas y objetos rituales, como trípodes y naves.

Parece evidente la existencia de una estratificación social que controla las explotaciones mineras, la producción metalúrgica, y el comercio con lugares como Sicilia, las Islas Eolias, la Península Italiana y Chipre, con objetos como los lingotes de cobre del tipo "piel de buey".

 Nurágica III

El Bronce final en la fachada mediterránea de la Península Ibérica

Los Campos de Urnas del Noreste (Cataluña, valle del Ebro, Navarra, País Vasco)

La principal novedad es el rito de incineración en urnas bitroncocónicas con decoraciones acanaladas formando extensas necrópolis, destacando las de Can Missert (Tarrasa, Barcelona) y la de Agullana(Gerona). La cremación se hacía sobre un espacio cuadrangular empredrado, denominado ustrinum. Los ajuares son modestos.

Tradicionalmente se ha aceptado que hubo unos primeros grupos que llegaron antes del comienzo del primer milenio a.C. por los pasos orientales de los Pirineos, procedentes del Languedoc y valle del Ródano, extendiéndose por las tierras agrícolas del prelitoral catalán, penetrando algo en el Bajo Aragón y Bajo Segre (Campos de Urnas antiguos, grupos “pioneros”), y posteriormente (comienzos I milenio a.C.) una evolución local y una expansión geográfica, tal vez consecuencia de un crecimiento demográfico, que dará lugar a varios grupos locales. Esta visión se ha puesto en duda a partir de algunos hallazgos, como la necrópolis de Herrería (Guadalajara) que retrotrae la aparición de la incineración en la Península ibérica a 1325-1225a.C (fechas próximas a su generalización también en Centroeuropa y Danubio medio). La interpretación de "invasiones" de pueblos que traen el nuevo rito ha sido sustituida en la actualidad por hipótesis más complejas que contemplan cambios ideológicos y religiosos sin grandes desplazamientos de población.

Hábitat

Formas de ocupación típicas del sustrato cultural previo, en cuevas y llanuras, de las que solo se conservan silos (grupos de pastores con mucha movilidad y construcciones de escasa entidad).

Poblados de nueva creación, pequeños, en zonas elevadas, formados por casas construidas con zócalo de piedra y paredes de adobe adosadas entre sí y con el fondo del muro en común (a modo de muralla), alineadas formando calles. Ejemplos: poblado de Genó (Lérida): de 1000m2, construido en una sola fase. Viviendas para familias nucleares, con un espacio central para actividades comunes. Poblado de Cabezo Monleón (Caspe,Zaragoza)

Durante los “Campos de Urnas recientes” aparecen necrópolis muy grandes


  • El Levante y Sureste peninsular
Cruce de influencias: de los campos de urnas del NE, del Mediterráneo oriental (preludio de los influjos fenicios y griegos) y de Andalucía occidental (bronce final atlántico).
  • Presencia de cerámicas acanaladas en los poblados de Pics del Corbs (Valencia) y Caramoro II (Elche).
  • El poblado más representativo de la región es Peña Negra/Herna (Crevillente,Alicante), de 30 ha, con una necrópolis de cremación asociada (Les Moreres) con más de 100 tumbas.
  • En el norte de Almería y sur de Murcia destacan algunas sepulturas aisladas de cremación (Querénima, Caldero de Mojácar, Barranco Hondo, Parazuelos, los Ceperos  (llegada de grupos de población por el corredor costero desde el norte), aunque también se practica el rito de la inhumación.
  • El interior peninsular
Las tierras de la Meseta interior permanecen al margen de las influencias exteriores tanto de los Campos de Urnas como de las atlánticas. En la Meseta norte parece existir una evolución local del vaso campaniforme, Cultura de Cogotas I (nombre de un castro de Ávila), y que tiene un nivel del Bronce Medio, desarrollándose en el final e incluso en la Edad del Hierro. Estas cerámicas con decoración incisa, excisa y de boquique o decoración impresa en la pasta blanda alternando puntos y rayas, aparecen por toda la Meseta y fuera de ella, lo que ha hecho pensar en un pueblo de ganaderos trashumantes y con una agricultura de rozas que explicaría el frecuente cambio de asentamientos. Son de pocas cabañas construidas en materiales perecederos de los que se conservan los conocidos fondos de cabaña, cuya función no está clara ya que pueden tratarse de silos, basureros, etc. Conocemos pocos enterramientos, uno de una pareja y un niño en Los Tolmos (Soria) y otra inhumación triple en San Román de Hornija en Valladolid.

El sur de la Meseta recibe influjos del Bronce atlántico a través de Extremadura y también de Cogotas I, con una serie de poblados de fondos de cabaña y un solo enterramiento conocido, de inhumación individual. La base económica es ganadera y sobre todo agrícola.



El Bronce final en las Islas Baleares: Talayótico I y II
 
El Bronce Final en este archipiélago está representado por el Talayótico I entre el 1300 y el 1000 aC y el Talayótico II a partir del 1000 aC hasta mediados del siglo VIII aC. Existen varias hipótesis sobre su origen, desde un origen autóctono consecuencia del desarrollo de lo anterior o bien una posible llegada a estas islas de gentes procedentes de Córcega y Cerdeña, pero lo que sí parece evidente es que existen cambios importantes como un mayor desarrollo agrícola, el abandono del hábitat en cuevas, una mayor densidad demográfica y la construcción de los Talayots, que son torres construidas con técnicas ciclópeas, de planta circular, oval o cuadrada y que generalmente se adaptan a la topografía natural del terreno sobre el que se erigen y a veces se ubican sobre una plataforma de piedra. Los basamentos se realizan con piedras grandes y el alzado se hace con mampostería, en forma troncopiramidal o troncocónica. Presentan características comunes con las nuragas. Pueden estar aislados o formar parte de asentamientos amurallados, en algunas ocasiones la zona inferior es maciza, y en otras hay una cámara, a veces con un pilar central. Existen un número muy elevado de estas construcciones en la isla de Mallorca.
 
En Menorca las formas arquitectónicas más características son las navetas que tienen forma de nave invertida de plata elíptica. Una de las más conocidas es la de Els Tudons en Ciudadela. Normalmente son recintos funerarios aunque también se usaron algunas como hábitat. También son propias de esta isla las taulas que constan de un monolito vertical  prismático sobre el que se apoya otro horizontal y a las que se les atribuye una finalidad religioso-funeraria.
 
Los enterramientos se realizan por el rito de inhumación individual doble o múltiple en cuevas naturales, y en necrópolis de construcciones artificiales, y es curiosa la escasez de los ajuares que apenas ofrecen cerámica y algún adorno.

La cerámica es hecha a mano de color negruzco con formas de cuencos, ollas, vasos ovoides, copas, cazuelas, ánforas y vasos troncocónicos de fondo plano; generalmente es lisa salvo algunas pintadas en rojo.

Las Islas Baleares reciben a partir del siglo VII aC las influencias orientales y los primeros objetos de hierro, dando lugar a una fase de Postalayótica que perdura hasta la romanización.

Talayótico
 
Comercio y Colonización fenicia del Mediterráneo

La inestabilidad provocada en torno al 1200 aC en el Mediterráneo oriental tiene como consecuencia que el territorio costero que coincide aproximadamente con el actual Líbano, que estaba ocupado por los fenicios, una rama de los cananeos, vea disminuida su actividad comercial.

Consecuencias:
  • La caída del imperio Hitita y reestructuración de sus estados vasallos: destrucción de ciudades sirias como Ugarit (desaparición de su flota, la más importante del Mediterráneo). Chipre en cambio se vio favorecido al liberarse del control político y el pago de tributos a Hatti.
  • Migración de mercaderes sirios hacia los puertos del Levante meridional(Fenicia)y hacia Chipre.
  • Saqueo de Sidón y migraciones de población a otras ciudades-estado fenicias(Tiro).
  • Crisis del comercio: desabastecimiento del estaño procedente de Oriente próximo (Afganistán,Irán,etc.) para la elaboración de bronces tanto en Levante como en Chipre:los mercaderes fenicios y chipriotas buscarán fuentes alternativas navegando hacia occidente (estaño de la fachada atlántica europea).
Dado que ya existen fuentes escritas conocemos información sobre la recuperación y reanudación de las actividades comerciales de Biblos y Sidón durante el Hierro Antiguo, y también que entre el 900 aC y el 750 aC tiene lugar un período de expansión colonial y comercial hacia occidente. Será desde el siglo X aC cuando Tiro sustituya a Sirón como ciudad hegemónica, considerándose el reinado de Hiram I como el momento de la fundación del imperio comercial de Tiro y los primeros contactos con Chipre. Sin embargo, la primera fundación fenicia en el sur de esta isla, no aparecerá hasta finales del siglo IX aC y se llamará Kition. Desde mediados del mismo siglo hay presencia fenicia en Grecia, en donde se adopta la escritura alfabética. 

Las ciudades fenicias pierden su autonomía desde mediados del siglo VIII aC y en el 573 aC Nabucodonosor, rey de Babilonia, conquista Tiro, con lo que pone fin al desarrollo de las ciudades orientales ya las relaciones de éstas con el Mediterráneo occidental.



Los fenicios tenían una estructura basada en ciudades-estado regidas por monarquías locales independientes y hereditarias, con asentamientos costeros separados entre sí por ríos y áreas montañosas que en general se situaban en promontorios, pequeñas islas cercanas a las costas y en zonas cerca de las desembocaduras de los ríos, y que contaban con buenos puertos y sistemas defensivos a base de murallas que rodeaban barrios con locales comerciales y viviendas de hasta seis pisos. Existía un palacio que debió de ser el reflejo del poder monárquico, y pudo conllevar también funciones religiosas, y en Tiro y Biblos hubo un Consejo de Ancianos.
 
Fenicia carecía de materias primas y su principal riqueza era la madera de cedro procedente de los bosques del Líbano y objeto de comercio con egipcios y mesopotámicos. Las ciudades más importantes fueron Biblos, Tiro, Sidón y Sarepta. Tiro estuvo en una isla hoy unida a tierra firme, y tuvo dos puertos, templos como los de Melqart, Astarté y Baal Shamem, un barrio industrial del siglo VIII aC y necrópolis de inhumación. Sidón se ubica en un promontorio, al igual que Biblos, y tiene unas magníficas necrópolis con ricos ajuares y sarcófagos. Sarepta fue un centro importante dedicado a la producción a gran escala de cerámica, aceite, pan y púrpura, en ella se encontró el templo más antiguo, de en torno al año 1000aC, dedicado a la diosa Tanit-Astarté.
 
Las necrópolis fenicias estaban fuera de las ciudades y se practicaron ambos ritos funerarios, incineración e inhumación. Hay varios tipos de enterramientos de inhumaciones individuales:
  • En fosas, apoyadas o no en piedras y con ofrendas.
  • En pequeñas cámaras.
  • En cistas o en fosas rectangulares.
  • En tumbas excavadas en la roca precedidas de un dromos o corredor.
  • En sepulturas de cantería, y en hipogeos con inhumaciones colectivas.
Los restos incinerados se depositan en cavidades de la roca, en ánforas y en fosas rectangulares.
 
Los lugares de culto, que se conservan mal, los hay en lugares cerrados como el de Merqart en Tiro o el de Eshmum en Biblos, y también en colinas elevadas y bosques frondosos que constituían recintos al aire libre con un betilo o piedra sagrada de grandes dimensiones.
 
Los rituales podían ser públicos o privados y existía una jerarquización del clero y servidores del templo. Cabe reseñar los lugares conocidos como tophet, normalmente ubicados en el entorno de los centros coloniales, y que están representados en Malta, Cerdeña y Túnez, pero no en la Península Ibérica, ni en Baleares ni en Oriente.

La colonización fenicia de occidente

Causas:

  • Pago de tributos en plata al imperio Asirio (campañas contra las ciudades-estado fenicias ss.XII- IXa.C.).
  • Reducción del comercio hacia el Mar Rojo.
  • Luchas de poder interno en las ciudades-estado: rey Pigmalión contra Zakerbaal (sacerdote de Melkart), que acabó con la muerte del segundo y huida de sus partidarios, que fundan Cartago.

La duración de los viajes de una punta a otra del Mediterráneo (más de un mes) y los pocos meses que ofrecen una navegación segura (fin mayo-mediados septiembre) obligan a invernar en Occidente y retornar al año siguiente.

Las primeras fundaciones no son “colonias”, sino establecimientos seguros para favorecer los intercambios con las poblaciones locales, organizados en torno a un templo, y situados en promontorios o islotes cercanos a la costa/desembocadura de ríos. Ejemplos: Gadir (Cádiz), Huelva, Utica(Túnez) ,Lixus (Marruecos).

También hay establecimientos fenicios formando barrios de comerciantes junto a poblaciones indígenas, como en Cerdeña (Caralis, Nora, Bithia).

La ocupación más antigua en la Península ibérica se ha documentado en La Rebanadilla (Málaga):dos templos con altares en forma de piel de buey y bancos corridos, con cerámicas fenicias, griegas y sardas relacionadas con el consumo de vino (ceremonial).

No será hasta 825 800a.C.cuando se generalice la presencia de factorías fenicias en el litoral mediterráneo y atlántico de la península (Puig des Molins, La Fonteta, Cabezo Pequeño del’ Estany, Morro de Mezquitilla, Ayamonte, etc.)

Durante la primera mitad del I milenio aC los fenicios establecen factorías por toda la costa africana del Mediterráneo y en la Península Ibérica. La causa principal de la expansión fenicia fue la demanda de metales, que ya no podían obtener en las regiones del Mar Rojo.
 
Conseguían de la Península Ibérica plata, oro, bronce y estaño, de Chipre bronce, estaño de Gran Bretaña, oro de África, madera de sándalo de la actual Etiopía (Ophir) y el lino procedía de Egipto. Cuando Tiro cae en manos de los babilonios el año 573aC, será precisamente una colonia de Túnez: Cartago, la que se transformará en metrópolis.
 
Hay una primera fase "precolonizadora" que consiste en exploraciones de las costas e inicios comerciales pero sin asentamientos.


El inicio de la colonización se ha establecido en el 814/13 aC, fecha de la fundación de Cartago según las fuentes.
 
Sus factorías o establecimientos se situaban generalmente en promontorios costeros, islotes... existiendo también barrios de comerciantes fenicios en los asentamientos indígenas.

La principal ruta comercial pasa por Egipto y siguiendo por la costa africana llega a Cartago, actual Túnez, desde donde sigue por las costas hasta el estrecho de Gibraltar, y de ahí al Atlántico, y otra por las islas de Malta, Gozo y Sicilia, llegando en ambos casos a las costas mediterráneas de la Península Ibérica.
 
A los fenicios se les atribuye la invención de la quilla, el espolón y el calafateo con betún, navegando tanto con el sistema de cabotaje como con el de altura para los trayectos largos. Construyeron diferentes barcos:
  • Pequeños, con uno o dos remeros, para el transporte local y la pesca.
  • Anchos y panzudos con timones laterales y una gran vela cuadrada para transporte de mercancías.
  • Naves de guerra, con proa afilada y saliente con espolones.
Las primeras colonias fenicias no pretenden ocupar tierras sino obtener materias primas y clientela. Hay simples establecimientos temporales y también centros comerciales con almacenes, un templo y población de comerciantes. Existen tres modelos de asentamiento para el Mediterráneo central y occidental.
 
En el norte de África la expansión fenicia debió iniciarse a finales del siglo IX aC y fue Cartago la colonia más destacada, siendo Lixus, la actual Larache en Marruecos, la más occidental. Las islas del Mediterráneo son puntos clave en la colonización: Chipre con mucha cerámica fenicia y un enclave documentado, Kition; Creta que debió de ser un lugar estratégico para las naves procedentes de Egipto; y también hay restos de presencia fenicia en Rodas y en Tasos. En Malta existen niveles fenicios desde finales del siglo VIII aC. Aun cuando hay fuentes escritas que aseguran la llegada a Sicilia de los fenicios antes que los griegos, carecemos de datos arqueológicos anteriores al siglo VIII aC, lo que hace pensar en una primera etapa de simples escalas y otra de establecimientos estables. La estela de Nora
testimonia la presencia fenicia en Cerdeña, y es una de las más antiguas inscripciones fenicias del Mediterráneo, de finales del siglo IX aC y principios del VIII aC.
 
Los asentamientos fenicios en la Península Ibérica se concentran en la costa mediterránea andaluza y están organizados en poblados o instalaciones portuarias. Gadir es la colonia más importante, Toscanos en la desembocadura del río Vélez (Málaga) el mejor conocido y Almuñecar en la costa granadina, el primer punto de contacto de los fenicios con la costa peninsular, conocido Sexi, y la Fonteta, en la desembocadura del río Segura, el más septentrional. La isla de Ibiza pasa a convertirse desde la llegada fenicia en el siglo VII aC, en uno de los centros comerciales del Mediterráneo más activos e influyentes.
La cerámica es el testimonio arqueológico más abundante y fueron precisamente los fenicios los que introdujeron el torno de alfarero. La más característica es la de engobe rojo, aunque también las hay grises, y las formas más comunes son los platos poco profundos y con bordes marcados, los oinokoes de boca de seta o trilobulada, y los grandes pithoi de almacenamiento.
 
En la orfebrería fenicio-púnica dominan técnicas como el granulado, el laminado, el grabado y la filigrana, y usaron esmalte, pasta vítrea, ágata y cristal de roca.
 
El vidrio fue difundido por los fenicios desde el siglo VIII aC por todo el mediterráneo occidental con formas de escarabeos, amuletos y cuentas de collar.
 
También el marfil para cajas o arquetas, cucharas y paletas con cazoleta para cosméticos y peines.
La actividad metalúrgica más importante será la introducción del hierro con espadas, cuchillos curvos, fíbulas y broches de cinturón.
 


La Colonización griega en el Mediterráneo central y occidental
 
Tras la caída de Micenas y una etapa de decadencia con pocos intercambios y descenso de la población, comienza el período Protogeométrico (siglos X y IX aC) que inicia una fase de  recuperación. A finales del siglo IX aC y comienzos del siguiente los griegos extienden su comercio hacia el mar Tirreno, entrando en contacto con las gentes de la Cultura de Vilanova de la Península itálica y con los constructores de nuragas de Cerdeña, y estableciendo en la isla de Ischia, en Pitecusa, el primer asentamiento griego estable y creado de "nuevo", fuera del continente griego.
 
Sobre las causas que conducen a esta colonización se han planteado diversas teorías, la primera de ellas basada en la búsqueda de los minerales de cobre, oro y plata. Otra hace referencia a un crecimiento demográfico que tiene lugar a finales del siglo VIII aC, puede a su vez causar una escasez alimenticia y un desplazamiento de la población hacia las ciudades, donde comienzan a multiplicarse las actividades artesanales, y tiene lugar un gran desarrollo comercial propiciado por las mejoras en la navegación y en los barcos, que hace que comerciantes acudan, a modo de colonos, a otros lugares, donde se asientan en la búsqueda de nuevos mercados.

Grecia en el Protogeométrico (1025-925a.C.), Geométrico Inicial y Medio (925-760a.C.)
  • Concentración de la tierra en manos de una aristocracia terrateniente.
  • Empobrecimiento de los pequeños propietarios y emigración hacia las grandes ciudades para desempeñar otras actividades (comercio, artesanía).
  • Fomento de la emigración desde las ciudades para evitar la inestabilidad social consecuencia del aumento demográfico: empresas coloniales.
  • Existencia de una actividad comercial regular previa en las costas del sur de Italia y Sicilia (en especial de los eubeos).

Existe una flota importante tanto de barcos comerciales como de embarcaciones guerreras, destacando entre los primeros los pequeños y abiertos llamados de puerto, que sirven para remolcar y cargar a los grandes barcos que realizan el comercio por el Mediterráneo. Las embarcaciones militares van haciéndose paulatinamente más complejas y de mayor tamaño, comenzando por las que son movidas por cincuenta remeros en una sola fila, la mitad a cada lado, hasta los trirremes que llevan ciento setenta remeros en tres alturas. Todas tienen un espolón para el abordaje generalmente revestido de metal, botes auxiliares y castillo de proa y llevan mástiles y velas cuadradas tanto los birremes como los trirremes.
 
Se ha designado con el término de precolonización al período que tiene lugar entre los siglos XI y IX aC y que consiste en una serie de explotaciones e inicios comerciales sin intento alguno de fundar colonias. Se realizan viajes exploratorios a las regiones costeras sirio palestinas y a regiones occidentales como la isla de Sicilia y Etruria.
 
Los navegantes griegos conocían ya antes del siglo VIII aC varias rutas marítimas como la que parte de Eubea por el área del istmo de Corinto, la Península itálica por el mar Jonio el estrecho de Mesina. La llamada ruta corintia que atraviesa el istmo hasta el mar Adriático y la costa este de la Península italiana, y la ruta rodia, occidental, que sale de Cumas por la costa de Apulia y la Magna Grecia hasta el norte de Sicilia, el sur de Cerdeña, la isla de Ibiza y las costas de la Península Ibérica hasta Huelva.
 
La colonización griega por el Mediterráneo central y occidental se produce en varias áreas geográficas:
  • Magna Grecia y Sicilia. Se produce en el siglo VIII aC y comienzos del siguiente. Se ocupan valles fluviales y llanuras aptas para el cultivo cerealista, lo que hace pensar en intereses agrícolas. Los eubeos fundan las primeras colonias: Pitecusa, Cumas, Naxos y Catana; los corintios, Siracusa; y los rodios y los cretenses, Gela. El proceso colonizador finaliza en el siglo VI aC.
  • Pronto Euxino y sus accesos. Las colonias griegas del mar Negro las llevaron a cabo los eubeos, que fueron los primeros que se asentaron en la Calcídica en el siglo VIII aC. Los jonios en la Propóntide de Cícico. El punto álgido de esta etapa es el siglo VI aC. No hay penetración hacia las tierras interiores.
  • Norte de África.Los ciudadanos de Tena fundan Cirene en torno al 632 aC, punto para la llegada de las rutas caravaneras procedentes del alto valle del Nilo.
  • Sureste de la Galia. La primera colonia documentada en los textos y también en elregistro arqueológico fue Massalia, la actual Marsella, fundada por los foceos en tornoal siglo VII aC.
  • En la Península Ibérica hay unos primeros contactos comerciales y después de un período de consolidación de la presencia griega, probablemente coincidente con los problemas que sufren las colonias fenicias, agravados por los de Tiro y la conquista de Nabucodonosor.
Hacia el 600 aC los foceos fundan Emporion en el Golfo de Rosas, colonia de la que conservamos los importantes restos arqueológicos de Ampurias.
 
Ciudades como Ampurias, con tres templos, ágora y un trazado hipodámico representan la arquitectura de los colonizadores. Las figuras de bronce más características serán las procedentes de las Islas Baleares, aunque también las hay en la Península. La moneda comienza a acuñarse en Ampurias en el siglo V aC.
 
El rito funerario de los colonizadores era el de inhumación en fosas, generalmente con el cadáver orientado al este y agrupadas en necrópolis ubicadas al sur y al oeste de la ciudad, y fuera de ella. Los ajuares están compuestos por anillos, collares y fíbulas de metal. Los indígenas enterraban a sus muertos en una necrópolis al noreste y con predominio del rito de incineración.

lunes, 14 de julio de 2025

TEMA 11: EL BRONCE FINAL EN EUROPA CONTINENTAL Y ATLÁNTICA

Un Bronce atlántico en regiones ricas en estaños

La región atlántica se destaca por su considerable conectividad marítima en un eje noreste-suroeste y la presencia abundante de estaño, que se convirtió en el recurso principal intercambiado por estas sociedades. El estaño aluvial se encuentra principalmente en la península de Cornualles, el sur de Bretaña y la fachada atlántica de la península ibérica, en particular en Galicia, Beiras y Extremadura. Este estaño se comerciaba hacia regiones vecinas del Báltico, Centroeuropa y el Mediterráneo.


La importancia de las comunicaciones marítimas se refleja en el barco de quilla plana de Dover (Inglaterra), que probablemente se utilizaba para cruzar el Canal de la Mancha alrededor del 2000 a.C. No obstante, lo más destacado del Bronce atlántico, especialmente en Gran Bretaña, Irlanda y Francia, es la gran cantidad de depósitos metálicos de armas y herramientas —espadas, lanzas, hachas, etc.— que no se encuentran en contextos domésticos, sino en ocultamientos rituales en tierra o agua. Estos depósitos rituales han sido descubiertos mediante dragados, obras de infraestructura pública, etc.

En estas sociedades atlánticas, la práctica de ocultar metales en rituales era frecuente, creando una abundancia de metales. Aunque algunas de estas ocultaciones pueden haberse asociado a momentos de inflación de metal por la introducción del hierro, es posible que algunas de estas prácticas rituales fueran ocultaciones previas para su posterior reciclaje, que por alguna razón no se recuperaron. La gran cantidad de hachas, especialmente las de cubo con un hueco en la parte trasera para insertarlas en un mango de madera, podría haber estado vinculada a un aumento de la carpintería de ribera para la construcción de barcos y la navegación marítima.

Este desarrollo también se acompañó de una mayor calidad de los bronces, facilitada por la utilización de la técnica de cera perdida, que permitía la creación de piezas más pequeñas, de bulto redondo o con una mejor acabado en su decoración. Además, se abandonaron los moldes de piedra a favor de moldes de arcilla que, a menudo, no han sobrevivido. En las fases avanzadas, la técnica de forjado mediante laminado se aplicó a piezas excepcionales como cascos, escudos y corazas.

A pesar de estos avances, la falta de enterramientos se compensa con prácticas alternativas, como la deposición directa de cuerpos en el agua, su hundimiento en el mar dentro de barcas o embarcaciones más grandes, o la dispersión de cenizas en ríos, arroyos o lagos, posiblemente relacionado con la idea de la reencarnación del alma en el agua u otros rituales asociados.

La ausencia de tumbas en esta etapa impide disponer de restos antropológicos y ajuares y, asociados, dificultando la interpretación social. Sin embargo, se observa la presencia de una creencia en la reencarnación del alma, similar a conceptos presentes en religiones como el hinduismo, el budismo tibetano y el taoísmo. Estas creencias sugieren que una persona fallecida renacerá en otro cuerpo, con su estatus futuro determinado por sus acciones pasadas.

La falta de tumbas se compensa con la presencia de armas defensivas especiales en depósitos rituales, como cascos e, corazas, grebas y escudos. En el caso de las mujeres, destacan ocultaciones de torques o brazaletes de oro, posiblemente dotes entregadas en el momento del matrimonio. Además, se encuentran piezas excepcionales vinculadas a banquetes, como ganchos de carne, asadores articulados y calderos metálicos, indicando el consumo de carne asada. Estos banquetes podrían estar relacionados con la salida o regreso de expediciones militares de saqueo y rapiña, tanto terrestres como marítimas.

En estas sociedades, la distribución de armas u objetos valiosos tenía un propósito específico: establecer lazos de hermandad entre las élites y fomentar relaciones de hospitalidad. Estas relaciones se basaban en un intercambio paritario de regalos, donde la entrega de un detalle o presente conllevaba la expectativa de una correspondencia futura.

La reciprocidad paritaria era esencial en estas interacciones, y si se presumía una posición social más elevada, se esperaba recibir un regalo más espléndido en retorno.

En este contexto, el ganado, siendo la principal fuente de riqueza, no se consideraba un regalo adecuado, ya que cualquier persona libre podía acceder a él. En cambio, se preferían regalos especiales que estuvieran vinculados con la exhibición pública de estatus social entre la élite, tales como armas, ropas, adornos o elementos asociados a banquetes.

Cada objeto especial tenía su propia historia, que incluía detalles como su anterior propietario, quién lo había regalado y las circunstancias que rodearon ese gesto generoso (una visita, un regalo de boda, parte de una dote, el botín de un combate heroico o de una rapiña por tierra o mar). Cuando la pieza volvía a circular en el futuro, se transmitiría toda su historia previa o biografía, lo que añadía un valor adicional a la pieza.

Durante el Bronce Final, se observan desarrollos distintivos en la zona atlántica. 
  • Hacia el 1325-1260 a.C., se define un grupo en la región norte, abarcando el sur de Inglaterra y el norte de Francia, evidenciado por depósitos como el de la fase Tauton. Sin embargo, en la región sur, que comprende el sur de Francia y el noroeste de la península ibérica, este grupo es menos definido. Durante esta fase, se generalizaron los escudos de piel, y se ha encontrado un molde de madera utilizado para su elaboración en Cloonlara (Irlanda) alrededor del 1425 a.C..
  • La siguiente fase, de 1260 a 1200 a.C., se caracteriza por depósitos importantes en el Bronce Final IA, como Appleby en Inglaterra y Rosnõen en Bretaña (Francia). En esta etapa, se destacan las empuñaduras con 4 clavos cuadrangulares y las puntas de lanza con enmangue tubular para combates a media distancia. Un ejemplo notable es el pecio de Langdon Bay en Dover (Inglaterra), que transportaba numerosas armas de bronce, incluyendo espadas de tipo Rosnóen.
  • En el Bronce Final IB, de 1200 a 1130 a.C., el depósito de Penard en Gales destaca por las espadas de tipo Clewer, mientras que en Francia se generalizan las espadas tipo Bellevue.
  • En la fase final del Bronce Final, correspondiente al Bronce Final IIIA (930-750 a.C.), se observan desarrollos significativos en la región atlántica. En esta etapa, destacan depósitos como el de Blackmoor en el Reino Unido, caracterizado por espadas del mismo nombre. En el norte de Francia, aparecen espadas tipo Saint Nazaire, mientras que en el sur de Francia se encuentran las tipo Longueville. Durante esta fase, las espadas de filo recto se imponen, combinando lados para cortar y una punta afilada para clavar en combates individuales.
La proliferación de depósitos continúa durante el Bronce Final IIIB (750-700 a.C.). Ejemplos notables incluyen el depósito de Park en el Reino Unido y las espadas del mismo nombre, así como el depósito de Llyn Fawr en Gales. En Francia, destaca el depósito de Vénat en Charente, que contiene espadas de cazo y lanzas tipo Vénat. Este depósito es especialmente significativo, ya que contiene 2720 piezas con un peso total de 75 kg, donde resaltan 376 fragmentos de armas y adornos, constituyendo el 40.60% de las piezas.

Durante este período, se observa una proliferación de depósitos con cientos de hachas de cubo en la costa francesa de Bretaña.

La fase final del Bronce Final III, especialmente durante los años 950-850 a.C., se ha investigado a través de excavaciones en el poblado de Must Farm, ubicado cerca de una zona lacustre cercana a Flag Fen en Cambridgeshire, Inglaterra. Este sitio presenta una fase de destrucción excepcionalmente bien conservada. En él se han identificado cuatro grandes cabañas circulares, hachas de cubo del tipo Ewart Park y una rueda de madera de carro con un diámetro de 1 metro. Además, se han encontrado evidencias de campos de cultivo axiales en lugares como Holne Moor en Devon, Inglaterra (figura 9). Estos hallazgos proporcionan valiosa información sobre las prácticas y el estilo de vida de las comunidades de esta época en la región atlántica.



El Bronce nórdico en los países del Ámbar

En contraste con la relativa abundancia de minerales de cobre y estaño en la fachada atlántica europea, las regiones nórdicas mostraron una clara dependencia de metales importados desde Centroeuropa y la fachada atlántica. Este hecho evidencia una importante interconexión y dependencia externa durante la Edad del Bronce.

El carácter insular de ciertos territorios, como el estrecho que separa Dinamarca y Suecia, con más de 400 islas pertenecientes a Dinamarca, algunas de ellas muy grandes como Zealand (Selandia), Thy o Funen (Fionia), no siempre es evidente desde la Europa continental, favoreciendo una navegación significativa desde fechas tempranas. Esto permitió a estas comunidades acceder a los metales también a través de rutas marítimas, no limitándose únicamente a las rutas terrestres centroeuropeas que aprovechaban los grandes ríos. Inicialmente, utilizaron grandes canoas de cuero y madera con numerosos remeros, pero es probable que desde el Bronce III, hacia el 1325 a.C., estas canoas ya incorporaran velas, ampliando así su rango de navegación en el Atlántico



Se ha sugerido la existencia de jefaturas marítimas en Dinamarca, cuyas incursiones a las costas de Noruega y Gran Bretaña estaban principalmente destinadas a obtener esclavos, pero también objetos metálicos, textiles de lana, ganado, que era menos común en Escandinavia aunque su cría fue progresivamente en aumento, y otros bienes. Parte de los esclavos serían destinados al trabajo agrícola, no solo en grandes fincas, sino también en otras más pequeñas. Mientras tanto, las tripulaciones de los barcos se embarcarían en expediciones marítimas.

Un ejemplo de las estructuras habitacionales es la gran cabaña rectangular con techo a dos aguas de Skrydstrup en Dinamarca. Además, se han identificado campos de cultivo fosilizados en la isla de Gotland en Suecia. Estas granjas, con dimensiones entre 200 y 400 metros cuadrados, podrían indicar la presencia de miembros de la élite y su extensa familia, con posibles sirvientes domésticos o esclavos. También se representan carros de cuatro ruedas en grabados rupestres, utilizados para el transporte de mercancías y personas, o el uso de arados de madera, a menudo tirados por dos bueyes, indicando la propiedad privada del ganado.



La naturaleza militar de las expediciones marítimas se refleja en el armamento de bronce encontrado tanto en tumbas como en depósitos, que incluyen lanzas, escudos, cascos con cuernos y puñales. Estos hallazgos sugieren un carácter belicoso y estratégico en las incursiones marítimas de estas comunidades durante la Edad del Bronce.

No obstante, el enfoque principal de estas comunidades no habría sido solo el saqueo, sino también el comercio. Se buscaba establecer intercambios regulares con otras regiones donde no solo se obtuviera botín, sino que también se mantuvieran relaciones comerciales beneficiosas. El comercio con estas otras regiones era esencial para obtener metales y textiles, y en el caso del bronce nórdico, se contaba con una materia prima especialmente valiosa: el ámbar.

El ámbar, una resina fósil recuperada en las playas del Mar Báltico, particularmente en las costas de Polonia, Lituania, Letonia y la costa danesa del Mar del Norte después de tormentas significativas, era un material de excepcional valor. Su brillo y color amarillo, una vez pulido, lo asociaron simbólicamente con el sol y lo convirtieron en un adorno preciado en las sociedades europeas de la Edad del Bronce. Incluso se encuentra presente en tumbas en Micenas. Dada su alta estima social, es plausible que el ámbar sirviera como un  producto de lujo en los intercambios de regalos que facilitaban acuerdos y pactos entre élites que residían en ubicaciones distantes.

Durante el período del Bronce III (1325-1150 a.C.), las comunidades nórdicas mantenían prácticas funerarias que incluían enterramientos bajo túmulos de tierra, algunos de ellos de considerables dimensiones. En el sur de Jutlandia, por ejemplo, se han identificado más de 8,000 tumbas en túmulos. Un túmulo particularmente interesante es el de Kivik en Suecia, datado en el Bronce II (1500-1325 a.C.) o incluso en sus fases iniciales del Bronce III. Este túmulo, de 75 metros de diámetro, contiene una estela de piedra grabada con un casco metálico piramidal de carácter ceremonial, probablemente hecho de oro. Otra estela presenta un carro de guerra o parada de dos ruedas, elementos que también aparecen en grabados rupestres en Frannarv (Suecia). Además, hay representaciones de carros de dos ruedas con figuras antropomorfas, algunas de ellas llevando cascos de cuernos. Estos carros, en ocasiones con ruedas de 4 radios, podrían tener una connotación estelar o representar carros solares. Se observan también figuras antropomorfas tocando grandes trompas o lures, indicando un carácter ritual en estas representaciones funerarias.

Otra tumba destacada es el túmulo de Skrydstrup en Dinamarca, datado en el Bronce III temprano (1300-1200 a.C.). En el centro de este túmulo, se encontró una cista de piedra que contenía el cuerpo de una mujer joven de 16 a 18 años. La mujer llevaba grandes pendientes de oro y tenía el pelo recogido con una malla. Análisis de estroncio indican que la mujer no era originaria de la región donde fue enterrada, sugiriendo que pudo haber llegado a través de un acuerdo matrimonial desde regiones vecinas como Suecia, Alemania, Bohemia o Francia cuando tenía 13 o 14 años. Este hallazgo plantea la posibilidad de que su llegada estuviera vinculada a un acuerdo matrimonial concertado cuando aún era adolescente, aunque no se descartan otras regiones dentro de Dinamarca como su lugar de origen.

Durante el período del Bronce III, se han identificado depósitos rituales significativos, como el de Simons Mose en Dinamarca, que contenía 10 vasos de bronce. Dos de estos vasos eran grandes, posiblemente utilizados para servir o mezclar bebidas, mientras que los más pequeños estaban destinados al consumo. Este tipo de depósitos rituales sugiere la posibilidad de que quienes participaron en el ritual hicieron una promesa o sellaron una alianza, depositando estas piezas como un gesto simbólico.

Otro ejemplo es el depósito ritual de Mariesminde en Funen, Dinamarca, datado en el Bronce IV, que contenía 11 vasos de oro dentro de un vaso de bronce. Estos hallazgos apuntan a prácticas rituales específicas que podrían estar vinculadas a eventos ceremoniales, alianzas o compromisos.




A partir del Bronce IV (1150-950 a.C.), se observa un cambio en los enterramientos, pasando de inhumaciones a cremaciones, lo que indica transformaciones sociales. Las cabañas también experimentan cambios, reduciendo su tamaño a la mitad (entre 100 y 150 m²), sugiriendo que ahora eran unidades unifamiliares en lugar de albergar a familias extensas. Esto podría indicar una concentración de poder en menos líderes. Además, se observa un aumento en la deforestación, obligando a utilizar madera de menor calidad para las cabañas y a depender de la turba como fuente de calor, dada la escasez de arbustos.

También se incrementa la colonización de regiones antes escasamente pobladas debido al crecimiento demográfico.

Los depósitos rituales continúan siendo una práctica destacada, a veces con piezas pares, armas o elementos simbólicos, como los cascos metálicos de cuernos en Viskø (Dinamarca) o los escudos con escotadura en U en Sorup Mose (Dinamarca). Estos depósitos podrían representar rituales de alianza, donde cada guerrero deposita una pieza de su armamento, simbolizando la formación de una nueva alianza. También se sugiere que estos depósitos pueden estar relacionados con ofrendas a divinidades, posiblemente a los gemelos divinos.

En el contexto del Bronce III, algunos depósitos rituales incluyen instrumentos musicales rituales, como las Iures o trompas de bronce halladas en Brudevaelte Mose (Dinamarca).

Esto sugiere la participación de un grupo de músicos en una celebración especial. Estos instrumentos también se han encontrado en depósitos del sur de Suecia y el norte de Alemania.

Asimismo, se han identificado vasos metálicos utilizados para beber en depósitos rituales. Un ejemplo es el depósito de Midskov (Dinamarca), que contenía siete copas de oro. En algunos casos, estos vasos aparecen dentro de una sítula para mezclar o servir, similar a una crátera, como se observa en Mariesmin de Mose (Dinamarca), donde once vasos de oro se encontraban dentro de una sítula de bronce. Estos elementos a menudo presentan asas con protomos o cabezas de caballos. En la sítula se representan barcos con cabezas de aves en la proa y la popa, transportando en el centro un círculo con una cruz, sugiriendo la representación de barcos solares.

En la mitología nórdica de la época, se sugiere que el sol tendría un ciclo similar al egipcio, moviéndose en un carro solar durante el día y siendo transportada por un barco con cabezas de cisne durante la noche. Se cree que estos animales eran especialmente significativos durante el amanecer y el atardecer debido a su capacidad de volar por el día y nadar por la noche.

En el Bronce IV, se observa la generalización de las navajas de afeitar, indicando un cambio en la importancia de las barbas en el cuidado personal del guerrero. Algunas de estas navajas presentan asas con la forma de un protomo de caballo o decoración de barca solar.

En el Bronce V (950-700 a.C.), se generalizan dos tipos de tumbas. Por un lado, túmulos con cremaciones en su interior, como el caso de Luseh0j (Dinamarca), donde se levantó un túmulo en el lugar de la pira funeraria. Por otro lado, aparecen tumbas con piedras hincadas con forma de barco y alineación solar hacia los solsticios, como en Ales Stenar (Suecia).

Estas tumbas refuerzan el carácter marítimo de estas sociedades insulares bálticas, mostrando una conexión importante con el entorno marino.

Las sociedades centroeuropeas con enterramientos en campos de urnas

Durante el Bronce D (1325-1250 a.C.), se produjo un significativo cambio ideológico en el centro de Alemania, Polonia, Austria, Bohemia, Eslovaquia y Hungría. Se observó una transición desde la práctica de enterramientos en túmulos hacia la cremación. Aunque la cremación ya estaba presente en el Bajo Danubio, especialmente en la actual Hungría, durante el Bronce Inicial en grupos como Nagyrév y Kisapostag, se expandió gradualmente.

Este cambio simboliza la disminución de la importancia de la inhumación, marcando el avance de una religión centrada en una divinidad solar.

Los nuevos enterramientos abandonaron la forma de túmulo y adoptaron tumbas planas, lo que sugiere un acceso más generalizado a la creencia en otra vida, ya que la práctica se extendió a una mayor parte de la población. Entre las nuevas opciones de enterramiento se encuentran tumbas en forma de pira o fosas que contenían huesos cremados, evolucionando hacia la práctica predominante de depositar los huesos incinerados en urnas, que se generalizó a partir de Hallstatt A1 (1250-1150 a.C.). La continuidad en el uso de cementerios con urnas es notable, como evidencian ejemplos como el cementerio de
Volders (Tirol del Norte, Austria), que estuvo en uso desde el Bronce D hasta Hallstatt B3 (1325-800 a.C.). Algunos cementerios eran enormes, como Kietrz (Silesia, Polonia), que contaba con más de 3.000 tumbas, y Moravicany (Moravia) con 1.260 tumbas, la mayoría de ellas de cremación.


Es relevante señalar que la práctica de la cremación no fue adoptada de manera sistemática por toda la población, ya que en algunos casos se mantuvo la tradición previa de la inhumación. Un ejemplo es el cementerio de Przeczyce (Silesia, Polonia), donde, de 874 enterramientos, solo 132 fueron cremaciones, mientras que 727 mantuvieron la inhumación.

La importancia de la llanura húngara en la producción de bronces, al abastecerse de cobre y oro en los Cárpatos y distribuir sus productos metálicos mediante intercambios, regalos o lazos matrimoniales hacia la zona nordalpina o el norte de Italia, pudo contribuir a la difusión de estas ideas religiosas. Estas prácticas, aunque específicas de la región, compartían similitudes con las de otras áreas mediterráneas o atlánticas.

Estas sociedades durante la Edad del Bronce eran principalmente agropecuarias, centrándose en el cultivo de cereales como la cebada y la avena, esta última utilizada también para la cría de caballos. Se observó una generalización en el uso del mijo (Panicum miliaceum), adaptándose bien a suelos de secano debido a su bajo requerimiento de agua y corto período de crecimiento antes de la cosecha. Además, se introdujo el cultivo de centeno (Secale cereale), utilizado para la elaboración de pan con una miga más oscura y en la producción de cerveza. Entre las leguminosas, las habas (Vicia faba) eran destacadas, no solo como alimento sino también por su capacidad para fertilizar los campos con nitrógeno cuando se rotaban.

En las fases iniciales, estos asentamientos ocuparon predominantemente áreas con suelos fértiles. Sin embargo, a partir de Hallstatt Bl-B3 (1050-800 a.C.), como se evidencia en Silesia (Polonia), los poblados se expandieron hacia suelos de menor calidad debido al crecimiento demográfico. Esto llevó a un aumento en la superficie dedicada a pastos, principalmente para ovejas, así como cerdos en áreas cercanas a bosques. Mientras tanto, los bosques se mantenían en tierras marginales, áreas con orografía abrupta o en zonas abandonadas debido a la sobreexplotación agropecuaria.

El uso de herramientas de bronce se multiplicó para la siega de los cereales y facilitar la desforestación. Las primeras hoces de bronce, comúnmente encontradas en tumbas femeninas, evolucionaron hacia hachas con enmangue de cubo en fases más avanzadas.

Estos desarrollos variaban regionalmente.

En Hallstatt C (800-650 a.C.), destaca el poblado de Biskupin (Silesia, Polonia), construido en el invierno de 748-747 a.C. con cerca de cien viviendas adosadas protegidas por una empalizada de madera de 450 metros. Este poblado representa la intensificación de los procesos de agregación de la población rural, abandonando las aldeas aisladas para una mayor defensa colectiva.


Desde una fase avanzada del Bronce D (1325-1250 a.C.), se evidencia el carácter militarista de estas sociedades, con guerreros equipados con panoplias metálicas completas que incluyen cascos, escudos y lanzas. En Hungría y el noreste de Italia, destaca la aparición de las espadas Naue IIA con filos rectos, que se generalizaron en Europa durante Hallstatt Al (1250-1150 a.C.).

Las espadas Naue IIA tuvieron una amplia aceptación en diversas regiones durante el Bronce III (1325-1150 a.C.), incluyendo Escandinavia, Centroeuropa, norte y centro de Italia, Grecia y Creta. Se encuentran ejemplares más aislados en Chipre y el Levante, con una localizada en el pecio de Cabo Gelidonia (Turquía) datada en el 1200 a.C. Sin embargo, en la zona del Bronce atlántico y en islas del Mediterráneo centro-occidental, como Sicilia, Cerdeña, Córcega o Baleares, no se han registrado hallazgos de estas espadas.




En el depósito de Sajógómôr (Eslovaquia), también se descubrieron fundas de "arco de violín", lo que indica el uso de túnicas de lana desde el Bronce III (1325-1250 a.C.). Los guerreros de la élite, aunque posteriormente optaron por la cremación, continuaron recurriendo a la deposición dentro de grandes túmulos. Un ejemplo de esto es el túmulo de Ockov (Eslovaquia), con una altura de 6 metros, un anillo perimetral de piedra que rodea el túmulo con un diámetro de 25 metros y una cámara funeraria de 5x4 metros. En este lugar se realizó una pira con el cuerpo durante Hallstatt Al (1150 a.C.), y también contiene objetos metálicos de bronce y otros elementos en su ajuar.

Las piezas más destacadas en el contexto funerario son los carros funerarios rituales que contenían un caldero ritual en el que se depositaba una cremación o sítula. Un ejemplo de esto es el hallazgo en Milavce (Bohemia), donde se encontró una sítula con ruedas depositada dentro de un túmulo. Otro ejemplo es el caldero de Acholshausen (Baviera, Alemania), que albergaba un enterramiento masculino y presentaba ruedas de bronce macizas con 4 radios, que podrían representar un elemento solar. Este carro también cuenta con cabezas de cisnes.

caldero de Acholshausen (Baviera, Alemania

Durante Hallstatt Bl-B3 (1050-1010 a.C.), se observa un incremento en la importancia de la religión solar, como evidencia el depósito de Hajduboszorrneny (Hungría), con una sítula de bronce decorada con barcos solares que tienen cabezas de cisne en la proa y popa, enmarcando un elemento solar central. También se encontró una copa para libaciones.

Estas sítulas húngaras circularon hasta el norte de Alemania y Dinamarca durante el Bronce IV (1150-950 a.C.).

El depósito húngaro de Hajduboszorrneny refleja la evolución de la panoplia guerrera con cascos de punta redondeada y espadas de puño macizo con pomo en forma de disco. Se observa que los guerreros de élite, aunque posteriormente optaron por la cremación, continuaron utilizando grandes túmulos para la deposición funeraria. Este cambio en las prácticas funerarias se expandió desde Hallstatt Al (1150 a.C.) hacia el valle del Rin en el este y oeste de Alemania, Suiza y los Alpes, proyectándose después hacia el centro-este de Francia.

En esta fase, los poblados abiertos sin aparente presencia de murallas se desarrollaron en diferentes regiones, como Unterhaching (Baviera, Alemania) y Zedau (Sachsen-Anhalt, Alemania), lo que sugiere cambios en la organización social hacia estructuras familiares más extensas. Además, se observa una marcada reducción en el número y tamaño de viviendas en sitios como Bad Buchau (Baden-Württemberg, Alemania) durante Hallstatt BI-B2 (1010-950 a.C.), indicando posibles cambios en la organización social hacia familias extensas.

depósito húngaro de Hajduboszorrneny 

En el contexto funerario, las copas itálicas y las fíbulas de violín con arco aplanado son piezas relevantes en los ajuares. La presencia de fíbulas de violín indica el uso de túnicas de lana, especialmente por parte de las mujeres. Además, se observa el surgimiento de decoraciones acanaladas verticales en las urnas funerarias, que durante Hallstatt A2 (1150-1050 a.C.) adquieren un perfil bicónico marcado, y durante Hallstatt BI (1050-1010 a.C.) presentan decoración acanalada horizontal.

En las tumbas de Wollmesheim (Renania-Palatinado, Alemania) de Hallstatt A2, se introducen las nuevas espadas pistiliformes diseñadas para dar tajos con los filos. También se incorporan puntas de flecha con un gancho o anzuelo para dificultar su extracción una vez clavadas, indicando una mayor importancia de los arqueros durante los combates.

Otros elementos comunes en el ajuar de las tumbas masculinas son navajas, torques y alfileres para la ropa. Por otro lado, las mujeres suelen llevar dos alfileres de cabeza globular o cónica y brazaletes en los brazos y antebrazos, algunos de tipo espiraliforme.

En contextos rituales relacionados con el Bronce IV nórdico, contemporáneo a Hallstatt A2, en Dobritz-Dresden (Alta Sajonia, Alemania), se encontró una sítula metálica acompañada por 15 copas de oro de los tipos Friedrichsruhe y Fuchsstadt, utilizadas para beber el contenido del recipiente donde se mezclaba la bebida. Estas copas de tipo Fuchsstadt continuaron también durante Hallstatt BI (1050-1010 a.C.) y se intercambiaron hasta Dinamarca.

Se presume la presencia de élites militares encabezadas por individuos que portaban corazas y escudos, acompañados por guerreros bien preparados que combatían con lanza o espada pistiliforme. Además, se menciona la existencia de una infantería de granjeros que utilizaban arcos o lanzas. La presencia de galerías dentro de las minas de cobre austriacas, así como el enterramiento de restos humanos en fosos en algunos poblados de la Edad del Bronce en Bohemia, sugiere la existencia de prácticas rituales y sociales complejas en estas sociedades



A partir de Hallstatt BI (1050-1010 a.C.) hasta Hallstatt B2 (1010-950 a.C.), se observa la desaparición ritual de las espadas en los ajuares de los Campos de Urnas. Estas espadas fueron depositadas en los ríos, indicando un cambio en la importancia de las tumbas. Este cambio ha sido interpretado de varias maneras, sugiriendo que la transmisión de la propiedad ya no se limitaba al hijo mayor primogénito, sino que se extendía a todos los hijos. Esto implicaría una menor deposición de ajuares, ya que la riqueza se distribuiría entre los hermanos. Además, durante Hallstatt B2, 1010-950 a.C., hay una ausencia de enterramientos seguros, con posibles incineraciones depositadas en ríos o lagos, o directamente en tierra sin contenedor cerámico.

Sin embargo, persistieron los depósitos rituales, como el caso de la sítula de bronce de Unterglauchheim (Alemania), que contenía 2 cuencos de bronce grandes y 2 copas pequeñas de oro, durante Hallstatt BI, 1050-1010 a.C.

Un cambio más marcado se produjo durante Hallstatt B2, 1010-950 a.C., con la aparición en las deposiciones rituales de las nuevas espadas de antena y del tipo Moringen. Estas espadas circulan entre el norte de Italia, donde se desarrollan grupos como Este o Etruria, Centroeuropa y llegan hasta Dinamarca. Además, se observa la aparición de puñales de antena, hachas de cubo y fíbulas de anteojos y de arco.

El Bronce atlántico en la península Ibérica

En el contexto del Bronce Final IIB, 1325-1225 a.C., se observa un auge en el área atlántica de la península ibérica, marcado por el incremento de la explotación del estaño. Este periodo se subdivide en el Bronce Final IIA, 1325-1225 a.C., caracterizado por la presencia de espadas Monza y Rixheim, y el Bronce Final IIB, 1225-1150 a.C., con la introducción de las primeras espadas pistiliformes. Algunos estudios sugieren que el Bronce Final I comienza más tarde, a partir del 1200 a.C., y el Bronce Final II desde el 1200 a.C.

Durante este tiempo, se desarrollaron poblados fortificados en zonas elevadas del sur de Galicia, Minho y Alto Douro, extendiéndose a lo largo de los ríos Vouga, Douro y Miño hasta las Rías Baixas con la desembocadura del río Ulla en la ría de Arousa. Estos asentamientos, conocidos como castros, controlaban las rutas de comunicación terrestres y fluviales y tenían acceso al Atlántico. Los grabados rupestres en Galicia, especialmente concentrados en Pontevedra, sugieren que estos castros controlaban también el acceso a las minas de estaño cercanas al mar.

Los yacimientos del grupo Baiões se extienden durante el Bronce Final IIC, a.C., asignable a la fase J, y continúan en el Bronce Final IIIA, 1050-950/925 a.C. Algunos poblados, como Monte do Trigo, muestran evidencias de ocupación desde la segunda mitad del siglo XIII a.C.

Baiões-Santa Luzia

Estos asentamientos eran pequeños y se ubicaban en emplazamientos serranos, siendo los más destacados Santa Luzia (Viseu, Beira Alta), Nossa Senhora da Guía en Baiões (Viseu, Beira Alta) con 1,71 ha, Outeiro dos Castelos de Beijós (Viseu, Beira Alta) con 1,12 ha y Castro do Crasto de São Romão (Guarda, Beira Alta) con 0,44 ha. A pesar de su tamaño reducido, algunos de estos lugares, como Monte do Trigo y Monte do Frade, revelan estructuras de habitación en la cima de las elevaciones.

Se destaca el estudio faunístico de tres de estos asentamientos, Alegrios, Moreirinha y Monte do Trigo, donde se observa un predominio de la ganadería de cápridos, con presencia de bovinos y cerdos, mientras que ovinos y caballos están ausentes. En Nossa Senhora da Guía, Baiões, se encontraron numerosos artefactos metálicos, destacando un trípode bivalvo de hacha de talón de cara plana y una anilla, nueve hachas metálicas con enmangue tubular, y un escoplo o gubia bimetálica de bronce y hierro. Estos hallazgos sugieren la presencia de un metalúrgico y proporcionan pistas sobre las actividades que se llevaban a cabo en estos asentamientos.

Durante el periodo del Bronce Final IIIA (1050-950 a.C.) en la región portuguesa de Baiões, se observa una serie de desarrollos significativos. La presencia de posibles pesos metálicos sugiere una actividad comercial importante, señalando transacciones económicas en la región. Además, se registra la práctica de la incineración en yacimientos como la necrópolis de Paranho en Viseu, Beira Alta, que data del cuarto milenio a.C., evidenciando rituales funerarios específicos durante este periodo.

Sin embargo, el conocimiento del Bronce Final II en el bajo Tajo y el Suroeste portugués es limitado. La información disponible se amplía a partir del Bronce Final IIIA, que coincide con el declive del uso de las estelas del Suroeste. En este contexto, se identifican poblados fortificados como Ratinhos en el Baixo Alentejo, caracterizados por murallas en talud con foso y una extensa superficie de 4.5 hectáreas. De manera similar, Passo Alto destaca por su cerámica distintiva con retícula bruñida externa.

Este periodo también revela la coexistencia de asentamientos en alturas y llanos. Poblados como Casarão da Mesquida presentan estructuras excavadas en el suelo, algunas de las cuales albergan inhumaciones en fosas. Este variado panorama arqueológico subraya las complejas dinámicas sociales y defensivas que caracterizan el Bronce Final IIIA en Baiões, Portugal, ofreciendo una visión más detallada de la historia regional en ese período.

En el periodo del Bronce Final IIIA, diversos grupos en la región portuguesa de Baiões practican tanto la cremación como la inhumación en sus rituales funerarios, como evidenciado en tumbas como Souto, Monte de Sao Domingos y la tumba 2 de Roça do Casal do Meio. La cerámica con decoración bruñida al exterior se destaca como característica distintiva, encontrándose en lugares como la cueva de Lapa do Fumo y el poblado Alto do Castelo de Alpiarça.

En el entorno de la desembocadura del río Guadiana, la ciudad de Huelva, un importante asentamiento portuario, se convierte en un centro redistribuidor crucial para el estaño atlántico, así como el cobre y la plata onubense hacia el Mediterráneo. Se presume que este papel se consolidó entre el Bronce Final IIIA, 1050-950 a.C., cuando Huelva alcanzó entre 25-35 hectáreas de extensión. Aunque la localización exacta del Bronce Final II en Huelva no se ha establecido, se han hallado cerámicas y algunas importaciones del Levante. La información más significativa proviene de un posible pecio en la ría de Huelva, que contenía un impresionante cargamento de metales, incluyendo espadas, puntas de lanza, regatones, puñales y puntas de flecha, datado alrededor del 950 a.C.

Bronce final II Huelva

En términos de organización social, las estelas decoradas del suroeste de la península ibérica, con más de 150 ejemplares identificados, proporcionan una valiosa perspectiva.

Inicialmente categorizadas en cuatro zonas geográficas, estas estelas cumplían funciones indicativas de tumbas, residencias del alma y conmemorativas de guerreros fallecidos. Este complejo panorama arqueológico revela las ricas y diversas prácticas culturales y sociales durante el Bronce Final IIIA en la región.

Esta rica secuencia iconográfica revela la evolución y complejidad de las prácticas funerarias y las representaciones simbólicas durante el Bronce Final IIA-IIIA en la región. La consistencia en la orientación y la distribución geográfica de estas estelas sugiere una importante interacción suprarregional, destacando la coherencia en la iconografía a pesar de las variantes cronológicas y estilísticas a lo largo del tiempo.

En el contexto del Bronce Final IIA-IIIA, que abarca desde el 1300 al 950 a.C., las estelas decoradas del suroeste de la península ibérica revelan una rica secuencia iconográfica que ilustra la evolución de las prácticas funerarias y las representaciones simbólicas. Esta secuencia se compone de al menos seis variantes que se suceden a lo largo del tiempo.

Inicialmente, las estelas presentan lanza, escudo y espada, con una orientación específica de la punta de la lanza y la empuñadura de la espada hacia la abertura externa del escudo.

Con el tiempo, se introducen elementos adicionales como cascos, espejos y otros accesorios. Se observa una progresiva pérdida de importancia ritual de la espada, que pasa a incorporarse al cinto, mientras la figura antropomorfa gana protagonismo.

La consistencia en la orientación y la distribución geográfica de estas estelas sugiere una significativa interacción suprarregional. A lo largo de las fases, los elementos cronológicos más destacados incluyen la presencia de escudos con escotadura en V, indicando una mayor complejidad y desarrollo en las prácticas funerarias. Algunos autores sugieren que las estelas tripartitas podrían representar individuos de menor rango social, mientras que las que contienen más elementos se atribuyen a individuos de élite. 
Además, las estelas también representan elementos como cascos, corazas, lanzas, arcos y carros, así como objetos para el acicalado personal como espejos, peines y navajas de afeitar.

Existen dos corrientes de interpretación respecto a la datación de estas estelas. Algunos las sitúan en el Bronce Final II y III, utilizando indicadores como la presencia de espadas Rosnó en y pistiliformes. Otros las fechan entre el Bronce Final III y la etapa tartésica y fenicia del Hierro, sugiriendo que la presencia de objetos como carros, espejos y peines podría ser resultado de contactos con las colonias fenicias en la península ibérica.

Estelas decoradas

Los grupos responsables de erigir las estelas decoradas en el suroeste de la península ibérica demostraron control sobre las minas de estaño que se extendían desde las regiones de Beiras, Cáceres, el valle del Zújar hasta Córdoba. Estas minas presentaban una orientación geográfica específica, siguiendo una dirección NW-SE en las mineralizaciones.

Esta correlación entre la distribución de las estelas y la dirección de las minas sugiere una conexión directa entre las prácticas funerarias y el control de los recursos minerales, evidenciando la importancia de la metalurgia, en particular, del estaño, en la configuración de estas comunidades durante el periodo estudiado.