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lunes, 13 de febrero de 2017

LARRA: UNA FIGURA CLAVE EN EL PERIODISMO ESPAÑOL

La figura de Mariano José de Larra ha dejado un antes y un después en el periodismo y en la literatura española. Es considerado, junto con Espronceda, Bécquer y Rosalía de Castro, la más alta cota del romanticismo literario español.

Larra representa el «romanticismo democrático en acción»: Periodista, crítico satírico y literario, y escritor costumbrista, publicó en prensa más de doscientos artículos a lo largo de tan sólo ocho años, impulsando el desarrollo del género ensayístico, disfrazándose bajo los seudónimos Fígaro, Duende, Bachiller y El Pobrecito Hablador.

LA VIDA DE LARRA

Mariano José de Larra nació en Madrid en 1809, pero se trasladó a Francia en 1813. Su familia se exilió allí con motivo del trabajo del padre como médico en el ejército francés de José Bonaparte. En 1818 Larra volvió con sus padres a España; estudió Derecho en Valladolid y Medicina en Valencia. A los 19 años abandonó los estudios para dedicarse al periodismo.

Larra se casó con Josefina Wetoret en 1829. Este matrimonio duró poco y terminó en separación en 1834. Larra mantuvo unas relaciones amorosas con Dolores Armijo que duraron hasta el final de su vida. En 1836 fue elegido diputado por Avila, aunque las elecciones se anularon en toda España tras el motín de los Sargentos de la Granja ocurrido en ese mismo año. Larra se suicidó de un pistoletazo en febrero de 1837, muy poco después de escribir su famoso artículo "La Nochebuena de 1836" y tras el desengaño producido por la ruptura con Dolores. Otro posible motivo del suicidio fue el desespero que sentía Larra frente al fracaso de las ideas liberales en el ámbito político de la época.

Larra compuso poemas poco importantes, algunas obras dramáticas y una novela histórica, El doncel de don Enrique el Doliente (1834).
Mariano José de Larra

Pero la importancia de Larra en la literatura española radica en los artículos periodísticos. De él se ha dicho que es el mejor periodista español de su tiempo y el creador del periodismo moderno. Desde muy joven fundó diversas publicaciones satíricas y colaboró en importantes revistas y periódicos de su época. Empleó diversos seudónimos para firmar sus colaboraciones, hasta adoptar definitivamente el de "Fígaro"

La sátira que emplea Larra en “El pobrecito”, como indica Kirkpatrick, refleja la confianza en la razón, en el libre intercambio de ideas y el conocimiento positivo de los sentimientos y dogmas que defiende en los artículos, a la vez que procura ser claro para un público inexperto, ilustrándola con anécdotas entretenidas y convincentes. Larra quiere ser un puente entre una élite avanzada que podía entender las alusiones más sutiles y un público más amplio, aún no convencido de la urgencia del progreso y las nuevas ideas.

En sus artículos de costumbres, trata de condenar los males sociales que observa en la sociedad española, para minar el despótico régimen político existente. Cree que la revisión de las grandes instituciones no se podrá efectuar sin antes efectuar un cambio en las unidades menores, la familia y el individuo. Al enfocar esta crítica al individuo, irresponsable o poco colaborador, elude también al censor (al descargar de culpa al Gobierno), pero a la vez incide en la necesidad del examen de conciencia individual, previo a la concienciación de la necesidad de un cambio político. Dijo Clarín de él que: No sólo se adelantó a su tiempo, sino que aún en el nuestro los más de los lectores se quedan sin comprender mucho de lo que en aquellos artículos de aparente ligereza se dice, sin decirlo”.

UN ANTES Y UN DESPUÉS EN LA LITERATURA Y EN EL PERIODISMO

Como muchos autores románticos, Larra combinó sus actividades periodísticas y literarias con su interés en la política. Fue un escritor comprometido en el sentido más moderno del término. La literatura para Larra era un instrumento del progreso humano. Junto con Goya, Larra representa el paso del neoclasicismo al romanticismo, y pueden considerarse como iniciadores del arte moderno en España.

Larra cultivaba diferentes géneros literarios, pero es más conocido por sus artículos periodísticos publicados bajo el seudónimo de Fígaro o el de El pobrecito hablador. Su actividad periodística puede clasificarse en artículos de costumbres, artículos literarios y artículos políticos.

En sus artículos de costumbres, Larra adopta las formas costumbristas, dotándoles de una nueva perspectiva moral y reformadora. El propósito de Larra en estos artículos es proponer el cambio social e individual. Utilizaba la sátira para retratar los diferentes defectos que observaba, pero siempre con un afán didáctico y reformador. Sus ideas liberales se observan en los artículos de asunto político en los que defiende el progreso y la tolerancia, y critica el conservadurismo y el absolutismo. Era un defensor incansable de la libertad. Su crítica más violenta iba dirigida contra el absolutismo del gobierno de Fernando VII y los carlistas, que representaba los males que amenazaban a la patria: el fanatismo, la ignorancia y el inmobilismo. Debido a su acérrimo espíritu independiente Larra también criticaba otros aspectos de los gobiernos liberales.

En los artículos literarios, Larra se centraba en la crítica teatral. Autor de un drama romántico original, Macías, y de varias adaptaciones de dramas franceses, Larra era también crítico teatral en la prensa.

Los artículos más conocidos de Larra son "Vuelva Ud. mañana," "El casarse pronto y mal," "La Nochebuena de 1836," "El castellano viejo," "Yo quiero ser cómico," "Modos de vivir que no dan de vivir," "El café," "Literatura," "Lo que no se puede decir, no se debe decir."

Además de su prolija producción periodística, Larra era autor de poemas, dramas y novelas. Por lo general sus versos son de estilo neoclásico y representan los ideales de la Ilustración. Larra dejó unos poemas amorosos dedicados a Dolores Armijo. Su novela histórica, El doncel de don Enrique el Doliente,es un modelo de este género. El protagonista de la novela aparece también en el drama Macías, y representa la figura de un trovador medieval, ejemplo y modelo de enamorados.

Otros autores contemporáneos a Larra y con quienes comparte el arte costumbrista, aunque con diferencias notables de estilo, son Ramón de Mesonero Romanos (Escenas matritenses, 1832-42) y Serafín Estébanez Calderón (Escenas andaluzas,1847).

EL ARTÍCULO DE COSTUMBRES

Larra ha dejado una huella imborrable en la literatura y en el periodismo español. Creó un nuevo estilo periodístico: el cuadro de costumbres, un artículo basado por su brevedad, caracterizado por una intención moral, donde el periodista es el protagonista del artículo y donde interactúa con otros personajes que representan estereotipos o ideas contrarias al protagonistas.

El artículo es una descripción de la sociedad contemporánea, basándose en lo pintoresco y en la profundidad. Dicho artículo testimonia los cambios en la sociedad a través del costumbrismo, un estilo literario y periodístico que observa la realidad con una lupa crítica cotidiana, y que se cristaliza a través de las columnas personales que combinan la descripción, la narración, el diálogo y la moralidad, escritas en forma de carta usando la primera y tercera persona del singular.

Los artículos de costumbres son más interesantes y, en su mayor parte, plenamente actuales y los mejores desde el punto de vista literario. Larra no se queda en la pura descripción pintoresca; lo que persigue es la crítica de lo que observa y, además, se proyecta personalmente, aportando su dolorida experiencia a lo que escribe. La crítica de Fígaro, mordaz, pesimista y satírica, se dirige a lo que él llamó el : el atraso, la pereza y holgazanería, la falta de educación, la hipocresía, la vanidad y la ignorancia.

Para ellos, el escritor utiliza varios recursos literarios variados como la apelación, el talante moral del columnista, transmitiendo los valores y las virtudes del emisor aumentando así la credibilidad del columnista creando una actitud propia.

Los principales temas tratados en los Artículos de “El pobrecito hablador”

Los temas principales tratados son: Las características del público en general. Los protagonistas del proceso literario y sus gustos o excusas (lectores, autores y libreros editores). La mala educación y formación de la juventud. La importancia de mantener las apariencias. El equilibrio entre las costumbres españolas y extranjeras. Lo “patriotero” y la zafiedad de la clase media, su mala educación y urbanidad. La pereza española y su rechazo a la innovación y a lo extranjero. La hipocresía.

Las características del público en general

 Este es el tema básico de “¿Quién es el público y dónde se encuentra?”. Larra, en su alter ego del pobrecito bachiller, inicia estos artículos y se pregunta “antes de dedicarle nuestras vigilias y tareas quisiéramos saber con quién nos las habemos”. Así paseando por la ciudad y recogiendo impresiones suyas o de con quién conversa va indicando que: “el público pierde el tiempo”, “que tiene mal gusto”, “que es caprichoso”, “que le gusta hablar de lo que no conoce”, que tiene gustos dispares”, “que es una excusa para quien lo cita”, etc. Concluye resumiendo su opinión, tras repasar las notas del día, en que el público es un pretexto tapador de los fines individuales, hasta de los suyos propios “so pena de tener que confesar que escribo para mí”. Además, indica que no existe un público único, que cada uno tiene el propio y que este es heterogéneo como los hombres que lo componen. Este público puede ser: intolerante y sufrido; rutinario y novedoso; preferir sin razón y decidir sin motivo, amar sin porqué y aborrecer sin causa; maligno, malpensado y mordaz; sentir en masa distinto de en particular; atraído por la medianía intrigante y charlatana; olvidadizo con facilidad; ingrato de los servicios importantes; y premia a quien le lisonja y le engaña. También indica que se identifica a este público con la posteridad, y ésta casi siempre revoca sus fallos.

También, al inicio de “El mundo todo es máscaras”, cita la dificultad de escribir cada día para el público y contentarlo, cuando hay tantas clases de públicos distintos: necios y discretos, cuerdos y locos, ignorantes y entendidos, dichosos y desgraciados.

Los protagonistas del proceso literario y sus gustos o excusas (lectores, autores y libreros editores).
 Se trata este tema en la “Carta a Andrés”. Inicia el artículo con una duda: ¿No se lee en este país porque no se escribe o no se escribe porque no se lee?, que le da pie para exponer sus ideas y concluir convirtiendo la pregunta en afirmación: En este país no se lee porque no se escribe, y no se escribe porque no se lee. Por tanto “aquí ni se lee ni se escribe”, y con su fina ironía colige que ello es de agradecer a Dios para el bien y eterno descanso de los incultos habitantes de “las Batuecas”.

Comienza repasando las opiniones de los partícipes de este círculo vicioso. Dice el librero que no hay buenos autores, ni público comprador; el autor que no hay libreros que paguen lo justo, ni público comprador; y el posible lector dice que no hay buenos autores nacionales y aunque tenga dinero no compra libros, lo más los toma prestados. Aquí Larra introduce un tema discordante con otras posiciones suyas, en cuanto a que lo único que interesa, si es que interesa algo, son autores extranjeros. Parece que el pueblo español reacio a las ideas del exterior no lo es tanto en cuanto a la literatura y teatro.

Otro tema, que cita con relación a la lectura, es que esa clase media adinerada piensa que la cultura es para los pobres, obligados a trabajar en oficios que no dan dinero pero necesitan de esa cultura (literatos, médicos, abogados, herbolarios, funcionarios, etc.), subestimando los dañinos efectos de su ignorancia.

La mala educación y formación de la juventud. ¿Costumbres españolas o extranjeras?

 Aparece en “Empeños y desempeños y “El casarse pronto y mal” . Al inicio del primer artículo mencionado, describe en su supuesto sobrino los vicios de esa juventud de Madrid que de nada sabe y de todo quiere hablar; que no sabe llevar sus cuentas y prefiere que se las lleven sus acreedores; que no tiene dinero para el tren de vida que quiere llevar y que es capaz de empeñar lo que no es suyo para disimular y mantenerlo; que sólo ha aprendido a bailar y a montar a caballo; que maltrata el español e intenta hablar en su mal francés o italiano; que no cree en Dios, por querer ser ilustrado y cree en rufianes; que tiene tal pundonor que por una bagatela da una estocada a su mejor amigo; que con todo ello ocupa su lugar en la corte y es un adorno de la sociedad de buen tono de la capital; y que, además, son ingratos cuando se les hacen favores.

En “El casarse pronto y mal”, trata de las malas consecuencias de esta deficiente educación y formación, y de los excesos de la educación “liberal” que lleva al libertinaje y al desastre. En su final moralizante, otro supuesto sobrino después de haber matado a su mujer y su amante, antes de suicidarse, encomienda el cuidado de sus hijos a su madre y le pide que los instruya mejor que a él. Así mismo el autor, en su conclusión, aboga por no imitar en todo a los extranjeros, sino en lo bueno y a la vez a mantener las buenas costumbres españolas. No hay que querer ir demasiado rápido ni demasiado lento, ni excesivamente ilustrados ni conservadores y, aunque seamos criticados por unos y por otros, hay que buscar la vida media, ni avanzados, ni retrógrados. Este artículo constituye una parodia y una sátira de aquellos “afrancesados” que creen que imitando indiscriminadamente esa cultura y sin el espíritu de sacrificio que caracteriza a las naciones progresistas, se conseguirá mejorar la situación española.

La importancia de mantener las apariencias

 Tema central de “Empeños y desempeños”, en el que efectúa una sátira despiadada de la buena sociedad madrileña que, para mantener sus apariencias, no duda en empeñar sus joyas o sus pieles a personajes rufianescos a los que suplica e invita a sus fiestas, y a las que los prestamistas acuden con las pieles empeñadas por sus anfitriones. Larra describe la vanidad y el orgullo por mantener falsas apariencias de esa clase aristocrática, irremediablemente venida a menos ante el ascenso de la burguesía, por mucho que ellos no lo quieran reconocer y, en una espiral sin fin, empeñen e hipotequen bienes y patrimonios. Por el artículo desfilan esos personajes, enseñando sus miserias, para poder seguir aparentando en público.

Este rasgo se acentuará, en “El mundo todo es máscaras” y derivará en hipocresía, como se comentará posteriormente.

Lo “patriotero” y la zafiedad de la clase media, su mala educación y urbanidad.

Tema central de “El Castellano viejo”. El protagonista, Braulio, es la expresión del “patrioterismo” español, de que todo nuestro es bueno y lo de fuera malo. Es también un modelo de la zafiedad de la clase media y baja española. No sabe lo que son los usos sociales (más allá de unas frases hechas de cortesía), ni el respeto mutuo, ni delicadeza de trato, ni decir lo que agrada y callar lo que ofende y se muere por “plantar cara al lucero del alba”. Para Braulio, cumplimiento es cumplo y miento, urbanidad es hipocresía, decencia son monadas y a toda cosa buena le aplica un mal apodo. Pero este no es un hecho aislado, los comensales de que se rodea son similares a él.

Cuando “Fígaro” —y aquí ya aparece el seudónimo que utilizará Larra posteriormente— consigue escapar de la horrible comida, pasa por su casa para cambiarse de ropa y se va a ver a sus amigos y así “olvidar tan funesto día entre el corto número de gentes que piensan, que viven sujetas al provechoso yugo de una buena educación…” Larra trata de decir, que las buenas maneras y el refinamiento, son ingredientes de esenciales de toda cultura civilizada.

Este artículo se debe contemplar dentro del contexto de la época; hoy sería políticamente incorrecto cargar en un periódico con tal dosis de ironía contra los bajos gustos o educación de las clases más numerosas. Por ejemplo: la gran audiencia de los teleprogramas basura, la exaltación desaforada de los triunfos deportivos en vez del “fair play”; el éxito editorial de obras mediocres convertidas en “best sellers”; etc., etc. Probablemente, Larra podía efectuar esas feroces críticas porque las clases criticadas no leían nada, ni sus artículos.

 La pereza española y su rechazo a la innovación y a lo extranjero.

Tema de su artículo más conocido “Vuelva Vd. mañana”. La pereza, vicio español por antonomasia: “No comerán por no llevarse la comida a la boca”, “Es más fácil negar las cosas que enterarse de ellas”, y rizando el rizo Larra implica al lector y a él mismo en el vicio nacional, “¿Habrá el perezoso lector llegado hasta aquí” (hasta el final del artículo), “lector de mi alma, te declararé que de tantas veces estuve desesperanzado, ninguna me ahorqué y siempre fue de pereza” y al final confiesa hasta su pereza en escribir este artículo que lleva ya tres meses de elaboración.

En el artículo se enfrenta la actividad europea, representada hasta por el nombre del francés “Monsieur Sans-delay”, con la inercia y pereza española. La frase “vuelva Vd. mañana”, ha trascendido de su época y entorno, para convertirse en una muletilla nacional y demostrar la vigencia actual de Larra. Lo que se dice de la pereza, la vagancia, la incompetencia del genealogista, del traductor, del escribiente, del sastre, del zapatero, de la planchadora, del sombrerero, y del oficial de registro, piensan muchos que aún es aplicable en la España actual, y posiblemente exageran, pero si exageran es que algo hay de verdad en eso y en la vigencia de Larra.

Larra aumenta su tono irónico al indicar las razones de la denegación del permiso: Las cosas se han de hacer como siempre, aunque estén mal, para no perjudicar a los que las hacen mal. Hay que poner obstáculos a todo lo bueno. Tenemos el loco orgullo de no saber nada, de querer adivinarlo todo, de no reconocer maestros, de rechazar a los extranjeros y sus innovaciones.

Frente a ello, el narrador defiende que los extranjeros no vienen a llevarse el dinero del país, sino que se establecen, hacen negocios, y al cabo de unos años, ya no son extranjeros, porque sus intereses y la familia les ligan al país. Toman cariño al lugar donde han hecho fortuna y al pueblo donde han escogido compañera. En vez de llevarse el dinero han venido a crear riqueza y han dejado su talento que vale más que el dinero. Han dado de comer a los naturales del país y han contribuido al aumento de población. Los gobiernos sabios y prudentes, no el español, han dado hospitalidad a los extranjeros.

Este mensaje de Larra mantiene su vigencia en épocas de expansión. No obstante, en épocas de crisis, los gobiernos y sus votantes, tienen la tendencia de aplicar medidas proteccionistas, que no suelen ser la solución, porque aislando no se mejora, no se “pueden poner puertas al campo”. ¡Ojalá fuese hoy Larra vigente, en estas visionarias líneas, frente a proteccionismos autárquicos que sólo logran “encastillarse” temporalmente hasta que los otros toman la fortaleza, que ya no vale nada de aislada que ha estado del mundo real!

La hipocresía

Tema de fondo de “El mundo todo es máscaras”. Después de mostrar los bailes de máscaras, como una alegoría de la sociedad española, describe su uso para engañar y las confusiones que se producen, e introduce su tema de fondo, indicando que la mejor careta de los personajes no es la que se ponen sino la cara que llevan puesta normalmente, su hipocresía que quieren ocultar.

Hambriento y soñoliento, se duerme y sueña que Asmodeo (El Diablo cojuelo, inspirador de “El duende”) se lo lleva en un viaje por el cielo de Madrid para que vea el auténtico Carnaval que dura todo el año con disfraces o engaños mayores que los de los bailes de máscaras: Viejos y viejas que se disfrazan de jóvenes; abogados que ocultan su ignorancia con una librería de consulta; moribundos que se arrepienten falsamente de sus pecados; médicos que embroman con su disfraz de sabios; entierros con gente afligida, que cuentan los días en que ya podrán volver a divertirse; militares que alardean de batallas perdidas por el enemigo y ganadas por la casualidad; amigos… esposas… amantes…; y ,al fin, la hipocresía del teatro, con personajes que actúan y luego llevan una vida completamente distinta. Resumen, hay máscaras todo el año ya que la hipocresía domina.

DÍA DE DIFUNTOS

El día de difuntos de 1836. ¿Les suena? Nuestro querido escritor y periodista de final genial, Mariano José de Larra, ya habló del día de hoy con el ingenio y la elegancia que le caracteriza.

He aquí un fragmento de su artículo: "El día de difuntos de 1836".

Día de difuntos!- exclamé.

Y el bronce herido que anunciaba con lamentable clamor la ausencia eterna de los que han sido, parecía vibrar más lúgubre que ningún año, como si presagiase su propia muerte. Ellas también, las campanas, han alcanzado su última hora, y sus tristes acentos son el estertor del moribundo; ellas también van a morir a manos de la libertad, que todo lo vivifica, y ellas serán las únicas en España ¡santo Dios! que morirán colgadas. ¡Y hay justicia divina! La melancolía llegó entones a su término; por una reacción natural cuando se ha agotado una situación, ocurrióme de pronto que la melancolía es la cosa más alegre del mundo para los que la ven, y la idea de servir yo entero de diversión... -¡Fuera, exclamé, fuera! - como si estuviera viendo representar a un actor español-: ¡fuera!-, como si oyese hablar a un orador en las Cortes. Y arrojéme a la calle; pero en realidad con la misma calma y despacio como si tratase de cortar la retirada a Gómez. Dirigíanse las gentes por las calles en gran número y larga procesión, serpenteando de unas en otras como largas culebras de infinitos colores: ¡al cementerio, al cementerio! ¡Y para eso salían de las puertas de Madrid!

Vamos claros, dije yo para mí, ¿dónde está el cementerio? ¿Fuera o dentro? Un vértigo espantoso se apoderó de mí, y comencé a ver claro. El cementerio está dentro de Madrid.


Madrid es el cementerio. Pero vasto cementerio donde cada casa es el nicho de una familia, cada calle el sepulcro de un acontecimiento, cada corazón la urna cineraria de una esperanza o de un deseo. Entonces, y en tanto que los que creen vivir acudían a la mansión que presumen de los muertos, yo comencé a pasear con toda la devoción y recogimiento de que soy capaz las calles del grande osario.

-¡Necios!- decía a los transeúntes-. ¿Os movéis para ver muertos? No tenéis espejos por ventura. ¿Ha acabado también Gómez con el azogue de Madrid? ¡Miraos, insensatos, a vosotros mismos, y en vuestra frente veréis vuestro propio epitafio! ¿Vais a ver a vuestros padres y a vuestros abuelos, cuando vosotros sois los muertos? Ellos viven, porque ellos tienen paz; ellos tienen libertad, la única posible sobre la tierra, la que da la muerte; ellos no pagan contribuciones que no tienen; ellos no serán alistados, ni movilizados; ellos no son presos ni denunciados; ellos, en fin, no gimen bajo la jurisdicción del celador del cuartel; ellos son los únicos que gozan de la libertad de imprenta, porque ellos hablan al mundo. Hablan en voz bien alta y que ningún jurado se atrevería a encausar y a condenar. Ellos, en fin, no reconocen más que una ley, la imperiosa ley de la Naturaleza que allí los puso, y ésa la obedecen.

[...]

Mi corazón no es más que otro sepulcro. ¿Qué dice? Leamos. ¿Quién ha muerto en él? ¡Espantoso letrero! ¡Aquí yace la esperanza!

¡Silencio, silencio!

Larra sobre los escritos satíricos

La sátira es es un género de la literatura que tiene la finalidad de ridiculizar a una persona o que busca burlarse de determinadas situaciones. Con antecedentes en la poesía yámbica, la sátira nació en la poesía y en la prosa hasta alcanzar otros soportes de expresión, como el dibujo, el teatro y el cine.

Sin embargo, para Larra la sátira tiene otra función: debe tener una responsabilidad social y los escritores satíricos de quienes destaca su mordacidad y su acrimonia, deben ser garantes de dicha responsabilidad desmontando el mito popular de que solo son escritores que se dedican a criticar los defectos de las personas.

Larra afirma que para ser satírico se necesita perspicacia y penetración: el escritor satírico debe desentrañar la verdadera naturaleza del ser humano para realizar una buena sátira, debe descubrir el carácter de dicha persona y no realizar una mera critica y burla de los defectos físicos de la persona: es decir, debe realizar una introspección psicológica de las personas: criticar sus acciones y sus actos.

Por tanto, la sátira tiene una función social: Intentar mejorar la sociedad en la que habita el escritor.
Por supuesto, las sátiras de Larra o Marcial, por ejemplo, no son iguales sino que tiene rasgos distintivos  puesto que las etapas de la historia del hombre no son iguales. Valores como la sociedad, las leyes, los gobiernos, la propia cultura, los propios valores éticos… varían y los escritores de una época determinada no enfocan de la misma manera la crítica, puesto que está supeditada a los valores de dicha época; aunque la esencia de la sátira permanece: los autores critican rasgos de la sociedad en la que habitan.

Larra realiza una defensa de los escritores satíricos (y, por ende, de sí mismo), Destacando dos aspectos fundamentales de los escritores satíricos:
  • En primer lugar  intenta establecer mediante ejemplos de la literatura (Aristófanes, Juvenal), que los escritores son buenos ciudadanos e iguales al resto de los hombres sin ningún tipo de defecto psicológico.
  • En segundo lugar justifica que las sátiras no son sino un mecanismo de los propios escritores para denunciar la sociedad donde viven, criticando sus costumbres, el propio sistema político vigente y, además, a la propia sociedad de la época
Los satíricos que define Larra en su artículo son personas que se crean enemistades con el resto de la sociedad, por lo que la sátira se convierte en un arma contra la sociedad, contra las costumbres y contra el propio régimen político. Al utilizar la sátira, el autor se queda solo contra el mundo, uno de los principales rasgos de la literatura del Romanticismo, época a la que Larra pertenecía; puesto que, al realizar las sátiras, se gana nuevos enemigos a los que debe hacer frente él solo.

Pero los satíricos son necesarios porque realizan una crítica a la sociedad, señalando sus carencias y sus defectos. La sátira se convierte en un elemento de responsabilidad social porque pretender enseñar deleitando, mostrar dichos defectos con el fin de arreglarlos y construir una sociedad mejor.

Los artículos costumbristas son un claro ejemplo de literatura construidos para el periódico y desde el periódico, con una perspectiva en la que el autor se dirige a unos lectores con el propósito de mantener con ellos una relación directa a través de una realidad común y cotidiana., creando una confidencialidad con sus lectores. 

jueves, 26 de enero de 2017

ANGELA DAVIS

Angela Davis, hija de un mecánico automotriz y una profesora de escuela, nació en Birmingham, Alabama, el 26 de enero de 1944. El lugar donde vivía la familia fue llamada Colina Dinamita (Dynamite Hill) por el gran número de casas de Afroamericanos dinamitadas por el Ku Klux Klan. Su madre fue una activista a favor de los derechos civiles y había estado activo en el NAACP, antes de que dicha organización fuera proscrita en Birmingham.

Davis asistió a escuelas segregadas en Birmingham antes de mudarse a Nueva York con su madre, que había decidido estudiar para obtener una maestría en arte ( M.A.)en la Universidad de Nueva York. Davis asistió a una escuela progresista en Greenwich Village, donde varios de los profesores estaban en la lista negra durante la era Mc Carthy.

En 1961 Davis fue a la universidad Brandeis en Waltham, Massachusetts a estudiar francés. Su carrera incluía un año en la Sorbona, en París. Poco después de volver a los Estados Unidos pudo acordarse de la lucha por los derechos civiles que se estaba llevando a cabo en Birmingham cuando cuatro muchachas que conocía fueron asesinadas en la explosión de la Iglesia Bautista en setiembre de 1963.

Después de graduarse de la Universidad Brandeis pasó dos años en la facultad de filosofía en la Universidad J.W. Goethe de Frankfurt, en Alemania ( Occidental ) antes de estudiar bajo la tutela de Herbert Marcuse en la Universidad de California. Davis recibió una gran influencia de Marcuse, especialmente su idea de que era un deber del individuo rebelarse en contra del sistema.

En 1967 Davis se unió al Comité Coordinador No violento Estudiantil ( SNCC ) y al Partido de las Panteras Negras. Al año siguiente se involucró con el Partido Comunista Estadunidense.

Davis empezó a trabajar como catedrática de filosofía en la Universidad de California en Los Angeles. Cuando el FBI, en 1970, le informó a los jefes de Davis, el Consejo de Regentes de California, que ella era miembro del Partido Comunista Estadunidense, terminaron su contrato.

Davis participó en la campaña para mejorar las condiciones en las cárceles. Se interesó especialmente en el caso de Jorge Jackson y W.L. Nolen, dos afroamericanos que establecieron una sucursal de las Panteras Negras mientras estaban en la prisión Soledad en California. El 13 de enero de 1970, Nolan y otros dos prisioneros negros fueron asesinados por uno de los carceleros. Unos días después el Jurado del Condado de Monterrey determinó que el guarda había cometido un "homicidio justificable".

Cuando después, un guarda fue encontrado asesinado, Jackson y otros dos prisioneros, John Cluchette y Fleeta Drumgo, fueron acusados de su muerte. Se argumentó que Jackson buscaba vengarse de la muerte de su amigo, W.L. Nolan.

El 7 de agosto de 1970, el hermano de Jorge Jackson, Jonathan, de 17 años, irrumpió en la corte del Condado Marin con una ametralladora y tras tomar como rehén al juez Harold Haley, demandó que Jorge Jackson, Juan Cluchette y Fleeta Drumgo fueran liberados. Jonathan Jackson fue herido de bala y asesinado cuando se alejaba de la corte en automóvil.

En los meses siguientes, Jackson publicó dos libros Cartas desde la prisión ( Letters from Prison ) y Soledad Brother El 21 de agosto de 1971, Jorge Jackson fue ametrallado en el patio de la prisión de San Quintín. Llevaba una pistola automática 9mm y los oficiales dijeron que trataba de fugarse. También se dijo que la pistola había sido metida de contrabando en la prisión por Davis.

Davis se dio a la fuga y el FBI la nombró como una de las "criminales más buscados". Fue arrestada dos meses después en un motel neoyorquino, pero en el juicio fue absuelta de todos los cargos. Sin embargo, debido a sus actividades de militancia, el gobernador de California, Ronald Reagan, pidió que a Davis no se le debería permitir dar clases en ningua de las universidades estatales.

Davis trabajó como conferencista de estudios Afroamericanos en el Colegio de Claremont, de 1975 a 1977, antes de convertirse en catedrática en estudios de etnia y de la mujer en la Universidad Estatal de San Francisco. En 1979, Davis visitó la Unión Soviética donde recibió el Premio Lenin de la Paz e hizo un profesorado honorario en la Universidad Estatal de Moscú. En 1980 y 1984, Davis fue candidata a la vicepresidencia del Partido Comunista.

Los libros que ha publicado incluyen: If They Come in the Morning: Voices of Resistance (1971), Angela Davis: An Autobiography (1974), Women, Race and Class (1981) and Women, Culture, and Politics (1989).


martes, 24 de enero de 2017

WINSTON CHURCHILL

Sir Winston Leonard Spencer Churchill nació en el Palacio de Blenheim; Woodstock, Inglaterra el 30 de noviembre de 1874. Hijo de un destacado político conservador y de la hija de un acaudalado emprendedor americano pasó por diferentes internados donde no logró alcanzar muchos méritos académicos. Finalmente se alistó en el ejército británico.

Durante su carrera militar, Churchill estuvo en la India, en Sudán y en la segunda guerra Bóer. Allí ganó fama y notoriedad como corresponsal de guerra y a través de los libros que escribió describiendo las campañas. También sirvió brevemente en la armada británica en la Primera Guerra Mundial.

Estuvo en el primer plano de la política casi 50 años. Trabajó en el gobierno en diferentes ámbitos: Secretario de Estado de Comercio, Secretario de Estado de Asuntos Internos y Jefe de la Defensa. Durante la Primera Guerra Mundial continuó como Jefe de la Defensa hasta que el desastre de la campaña de Gallipoli causó su salida del gobierno. Más tarde, volvió ostentando diversos cargos políticos relacionados con el ejército.

Tras el inicio de la Segunda Guerra Mundial Churchill volvió a ser nombrado Jefe de la Defensa. Después de la dimisión de Neville Chamberlain tomó el cargo de Primer Ministro y condujo a Gran Bretaña hacia la victoria contra las Potencias del Eje. Churchill destacó por sus discursos, los cuales inspiraron a los británicos y alentaron a las fuerzas aliadas.

En 1945 perdió las elecciones y continuó como líder de la oposición. En 1951, volvió a ser elegido Primer Ministro hasta que se retiró en 1955. En 1953 recibió el Premio Nobel de Literatura por "su dominio de la descripción histórica y biográfica, así como su brillante oratoria en defensa de los valores humanos".

Churchill fue elegido nuevamente primer ministro en 1951, tras la victoria del partido Conservador en las elecciones. Su tercer gobierno, tras el gobierno de unidad nacional y el breve gobierno conservador de 1945, se prolongaría hasta su dimisión en 1955. Durante este tiempo, renovó lo que él mismo denominó la "relación especial" con los Estados Unidos y trató de inmiscuirse en la formación del orden de posguerra. En las cuestiones raciales, Churchill era todavía un victoriano. Trató en vano de restringir la llegada de inmigrantes del oeste de la India. "Mantener Gran Bretaña blanca" sería un buen eslogan, dijo al gabinete en enero de 1955. Ian Gilmour recuerda que Churchill le dijo, en 1955, sobre la inmigración: "Creo que es el asunto más importante al que se enfrenta este país, pero no podré lograr que ninguno de mis ministros llegue a darse cuenta".

Sus prioridades domésticas fueron, no obstante, dejadas de lado por una serie de crisis políticas en el extranjero, que eran resultado del continuo declive del poderío y prestigio militar británico. Gran defensor de Gran Bretaña como gran potencia, Churchill optó a menudo por las acciones directas. Intentando retener lo que pudiera del imperio, afirmó una vez que, "No presidiré un desmembramiento." Churchill dedicó gran parte de su tiempo a las relaciones internacionales y aunque no se llevaba bien con el presidente Eisenhower, Churchill mantuvo la relación especial con los Estados Unidos, para lo que realizó cuatro viajes transatlánticos durante su segundo mandato.

Winston Churchill


Churchill y La Segunda República española

El 31 de julio de 1936 Churchill había hecho llegar a través del embajador francés en Londres una clara advertencia a los gobernantes franceses: "Creo mi deber informarle que, a mi juicio, la gran mayoría del partido conservador está muy a favor de animar a los llamados rebeldes españoles. Una de las mayores dificultades que yo encuentro para defender la posición tradicional (de alianza franco-británica) es el cuento alemán de que los países anticomunistas deben permanecer unidos. Estoy seguro de que si Francia envía aviones y demás al Gobierno actual de Madrid mientras los alemanes e italianos hacen lo mismo en sentido contrario, las fuerzas dominantes aquí mirarán complacidas a Italia y Alemania y se alejarán de Francia (...). Tengo la certidumbre de que, en el presente, la única actitud correcta y segura consiste en una estricta neutralidad con una enérgica protesta contra toda infracción de la misma".

Cegado por el anticomunismo, deseoso de evitar más conflictos en Europa y de "apaciguar" a Hitler, el gobierno conservador de Stanley Baldwin apenas ocultó su preferencia por los golpistas españoles. Londres puso en práctica una "maliciosa neutralidad" respecto al Frente Popular, tras convencer a Francia, muy comprometida con su alianza con Gran Bretaña, de no hacer nada. Winston Churchill, desde fuera del gobierno, intervino directamente en las negociaciones con Blum --con el que mantenía buenas relaciones-- para convencerle de que era mejor que ganaran los militares que ver a los “comunistas” hacer la revolución y masacrar “a la burguesía”

A pesar de su posición, miles de ingleses fueron a defender la democracia y la República en el Batallón Británico, junto a las Brigadas Internacionales.

Churchill y el mundo

¿Era Churchill un racista? Churchill era cien por cien imperialista y por ello mismo cien por cien anticomunista (aunque llegaría a decir que era «materialista hasta la punta de los dedos»). El Imperio Británico fue el amor eterno de su vida. Churchill era un chovinista inglés, y sí: un racista británico. A los franceses, italianos y latinos en general los llamaba «blancos sucios»; y a los serbios, polacos, rusos y eslavos en general también. En 1929, Churchill insistió en que los británicos habían rescatado a India “de siglos de barbarie, tiranía y guerras intestinas”, y pasó los años siguientes oponiéndose en vano al proyecto de ley sobre India, que otorgaba una modesta autonomía. Sin duda, James se equivoca al decir que Churchill aceptó “de buen grado” la derrota final en el proyecto. India sería también el borrón más importante en su historial, que por lo demás se encontraba en su espléndido apogeo. Cuando ocupó el cargo de primer ministro entre 1940 y 1945, boicoteó cualquier intento de avanzar hacia un acuerdo con Gandhi y los nacionalistas del Congreso. 

Aún peor fue la espantosa hambruna de Bengala de 1943. La hambruna de Bengala se produjo después de una mala cosecha y la invasión japonesa de Birmania, que cortó las importaciones de arroz a la región.

Según Madhusree Mukerjee, autor de "La Guerra Secreta de Churchill", el Primer Ministro se negó a satisfacer la necesidad de trigo de India y continuó insistiendo en que exportaba arroz para alimentar el esfuerzo de la guerra.

"Odio a los indios", se dice que le dijo al secretario de Estado para India, Leopold Amery. "Son un pueblo repugnante con una religión repugnante".

Churchill incluso pareció culpar a los indios de la hambruna, diciendo que se reproducían "como conejos".

 Al igual que la de Irlanda 100 años antes, no fue causada por el Gobierno de Londres, pero en ambos casos la indiferencia y la pasividad oficiales empeoraron gravemente el horror y destruyeron cualquier autoridad moral que los británicos reclamasen para gobernar a esas poblaciones afligidas.

Y en 1937 llegaría a decir: «No admito que se haya cometido un gran error a los indios rojos de América o a los negros de Australia. No admito que se haya cometido un error a estos la gente por el hecho de que una raza más fuerte, una raza de mayor grado, una raza más sabia del mundo, ha entrado y tomado su lugar». 

El memorándum de 1919 continuaba: "El efecto moral debería ser tan positivo, que la pérdida de vidas debería reducirse al mínimo. No es necesario usar uno de los gases más mortales: se pueden usar gases que causan mucha molestia y crean un agitado terror y, al mismo tiempo, no dejaría ningún efecto grave permanente en los afectados".

El escritor Warren Doker asegura que lo que Churchill proponía usar en la guerra de Mesopotamia era gas lacrimógeno, no gas mostaza.

En otro memorándum sobre la utilización de gas contra los afganos, dice Dokter, Churchill se preguntaba por qué un soldado británico podría morir, herido y tirado en el suelo, mientras que era supuestamente injusto "disparar un proyectil que haga estornudar a los llamados nativos. Es, verdaderamente, muy estúpido".

Warren Dokter, autor de Winston Churchill and the Islamic World (Winston Churchill y el mundo islámico).

Pero algunos todavía critican los ataques aéreos británicos utilizados para reprimir a las tribus rebeldes de la región.

Y es importante destacar que Churchill defendía el uso de gas mostaza contra tropas otomanas en la Primera Guerra Mundial, dice Dokter, aunque esto sucedió en un momento en el que otros países lo estaban utilizando.

Además de imperialista cien por cien, nuestro protagonista era un furibundo anticomunista. Y hacía la siguiente comparación, no exenta de maniqueísmo, entre socialismo y liberalismo: «El socialismo intenta derribar la riqueza; el liberalismo intenta elevar la pobreza. El socialismo destruiría los intereses privados; el liberalismo preservaría los intereses privados de la única manera en que pueden preservarse con seguridad y justicia, es decir, reconciliándolos con el derecho público. El socialismo mataría la empresa; el liberalismo rescataría la empresa de las trabas de los privilegios y las preferencias» (citado por Roy Jenkins, Winston Churchill, Volumen II, Traducción de Carme Camps Monfa, Ediciones Folio, Hospitalet 2003, pág. 160). 

Churchill e Irlanda

“Siempre hemos encontrado al irlandés un poco extraño. Se niega a ser inglés“- Churchill.
En 1904, Churchill dijo: “Sigo siendo de la opinión de que un parlamento separado para Irlanda sería peligroso e inútil“. La ascendencia de Churchill está vinculada lealmente a Gran Bretaña, es un descendiente directo del ‘Marqués de Londonderry’, que ayudó a derribar el ascenso de los Irlandeses Unidos en 1798. Estaba a la altura de la reputación de sus familias cuando se trataba de suprimir las fuerzas revolucionarias en Irlanda.

Los Negro y Caqui fueron idea de Churchill, envió matones a Irlanda para aterrorizar a su antojo. Churchill se enorgulleció de atacar a civiles y sus propiedades, de hacer estragos en todo el país. Los describió como “oficiales galantes y honorables“. También fue Churchill el que concibió la idea de formar a los Auxiliares que llevaron a cabo la masacre de Croke Park, disparando contra la multitud en un partido de fútbol gaélico, matando a 14 personas. Por supuesto, esto no satisfizo la sed de sangre de Churchill para reprimir a la gente que describió como “extraña” por su negativa a “ser ingleses”, continuó abogando por el uso del poder aéreo en Irlanda contra los miembros del Sinn Fein en 1920. Sugirió a sus asesores de guerra que los aviones debían ser enviados con órdenes de usar “ametralladoras o bombas” para “dispersarlos y derribarlos“.

Churchill fue uno de los primeros defensores de la división de Irlanda. Durante las negociaciones del tratado, insistió en retener bases navales en Irlanda. En 1938, esas bases fueron devueltas a Irlanda. Sin embargo, en 1939 Churchill propuso hacerse con la base de Berehaven por la fuerza. En 1941, Churchill apoyó un plan para introducir el reclutamiento en el norte de Irlanda.

Churchill decía: “¿Qué han hecho los sangrientos irlandeses por nuestras guerras?“, disminuyendo el mérito de Irlanda en cuanto a lo que podría proporcionar a través de los recursos (personas) para sus tierras imperialistas.




Churchill en Afganistán

Churchill descubrió su amor por la guerra durante la época que pasó en Afganistán. Allí dijo que “todos aquellos que se resistan serán asesinados sin piedad” porque los pashtunes necesitan “reconocer la superioridad de la raza“. Creía que los pashtunes necesitaban ser escarmentados, en sus escritos recordaría cómo participaba en los incendios de las aldeas y las casas del pueblo:

“Hemos procedido sistemáticamente, aldea por aldea, y hemos destruimos las casas, vaciamos los pozos, derribamos las torres, cortamos los grandes árboles que daban sombra, quemamos las cosechas y destrozamos los embalses” – Churchill sobre cómo los británicos actuaron en Afganistán, y cómo estaba de feliz por participar en ello.

Churchill también escribiría sobre cómo “cada miembro de la tribu capturado fue torturado o asesinado“. Orgulloso del terror que ayudó a infligir al pueblo de Afganistán, Churchill estaba encaminado a convertirse en un maníaco genocida.

Churchill en Grecia

El ejército británico, bajo la dirección de Churchill, perpetró una masacre en las calles de Atenas en diciembre de 1944. 28 manifestantes fueron asesinados y 128 heridos. Los británicos exigieron que todos los grupos guerrilleros fueran desarmados el 2 de diciembre de 1944. Al día siguiente, 200.000 personas salieron a las calles, y fue entonces cuando el ejército británico, bajo las órdenes de Churchill, volvió sus armas contra el pueblo. Churchill consideraba que el ELAS (Ejército de Liberación del Pueblo Griego) y el EAM (Frente de Liberación Nacional) eran unos “miserables bandidos” (hay que recordar que éstos fueron los mismos que expulsaron a los nazis). Sus acciones se basaban en su odio y paranoia por el comunismo.

Los británicos respaldaron al gobierno derechista de Grecia, que regresó del exilio después de que los mismos partidarios de la resistencia que Churchill ordenó asesinar, hubieran expulsado a los ocupantes nazis. Las fuerzas soviéticas fueron recibidas con alegría en Grecia, algo que preocupó profundamente a Churchill. Planeó restaurar la monarquía en Grecia para combatir cualquier influencia comunista posible. Los acontecimientos de diciembre formaron parte de esa estrategia.

En 1945, Churchill envió a Charles Wickham a Atenas para entrenar a la policía griega. Wickham aprendió sus trucos en la Irlanda ocupada por los británicos entre 1922-1945, donde era comandante del RUC colonial, responsable de un terror inenarrable.

En abril de 1945 Churchill dijo que “los colaboradores [nazis] en Grecia, en muchos casos, hicieron todo lo que pudieron para proteger al pueblo griego de la opresión alemana” y que “los comunistas son el principal enemigo“.

Churchill en India

“Deseo que tengan una buena guerra civil“. – Churchill desea la división de la India.
Muy pocos en Gran Bretaña conocen el genocidio en Bengala, y mucho menos cómo lo diseñó Churchill. El odio de Churchill hacia los indios llevó a cuatro millones de personas a morir durante la “hambruna” de Bengala de 1943. “Odio a los indios. Son un pueblo de bestias con una religión de bestias“, dijo.

Bengala tuvo una cosecha mejor de lo normal durante la hambruna forzada por los británicos. El ejército británico cogió millones de toneladas de arroz del pueblo hambriento para enviarlas a Oriente Medio, donde ni siquiera era necesario. Cuando el pueblo hambriento de Bengala pidió comida, Churchill dijo que la “hambruna” era causada “por criar como conejos“. El virrey de la India dijo que “la actitud de Churchill hacia la India y la hambruna es negligente, hostil y despectiva“. Incluso el imperialista derechista Leo Amery, que era el Secretario de Estado británico en la India dijo que “no veía mucha diferencia entre su perspectiva [la de Churchill] y la de Hitler“. Churchill rechazó todas las ayudas que le ofrecieron para enviar arroz a Bengala, Canadá llegó a ofrecer 10.000 toneladas. Churchill se bañaba en champán mientras cuatro millones de hombres, mujeres y niños morían de hambre en Bengala.

En el transcurso de la Segunda Guerra Mundial, la India se vio obligada a “prestar” dinero a Gran Bretaña. Churchill se quejó de los “prestamistas de dinero indios” todo el tiempo. La verdad es que Churchill nunca libró ninguna guerra contra el fascismo. Fue a la guerra con Alemania para defender el Imperio Británico. Churchill dijo esto sobre la India durante la Segunda Guerra Mundial: “Vamos a incurrir en una deuda de cientos de millones de dólares por defender a la India para, más tarde, ser expulsados por ellos“.

En 1945 Churchill dijo que “los hindúes son una sucia raza protegida por su mera traición a la fatalidad necesaria“. La hambruna de Bengala no era suficiente para la lujuria sanguinaria de Churchill, deseaba que su criminal de guerra favorito, Arthur Harris, los hubiera bombardeado.




La Disputa Anglo-Iraní

En junio de 1914, Churchill propuso un proyecto de ley en la Cámara de los Comunes en el que el gobierno británico se convertiría en el principal accionista de la Anglo-Iraní “Oil Company”. La compañía seguiría absteniéndose de pagar a Irán su parte de los dividendos mientras pagase impuestos a la hacienda británica. Básicamente, los británicos estaban imponiendo un impuesto ilegalmente al gobierno iraní.

Esta crisis se inició bajo el gobierno de Clement Attle. En marzo de 1951, el Parlamento iraní votó por nacionalizar la compañía Anglo-Iranian Oil, tras la propuesta del estadista Mohammed Mossadeg, el cual había sido elegido como Primer Ministro en abril de 1951. La Corte Internacional de Justicia fue convocada para mediar en la disputa, pero la oferta de repartir las ganancias en la base 50/50 con reconocimiento de la nacionalización, no fue aceptada por Mossadeg. Las negociaciones entre el gobierno británico y el iraní cesaron y el gobierno británico comenzó a fraguar un golpe de estado. El Presidente Harry S. Truman no estaba muy de acuerdo con dicho golpe, dedicándole mayor atención a la Guerra de Corea que se estaba llevando a cabo. Los británicos, sin embargo, procedieron con un bloqueo y un embargo que prácticamente cerraron las exportaciones de petróleo iraní.

Cuando el gobierno nacionalista de Mohammad Mosaddegh amenazó los intereses británicos en Irán, Churchill estaba listo para protegerlos a cualquier precio. Incluso si eso significaba profanar la democracia. Ayudó a organizar un golpe contra Mosaddegh en agosto de 1953. Le dijo al oficial de operaciones de la CIA, al que ayudó a llevar a cabo el plan: “si hubiera sido sólo unos años más joven, me habría encantado haber servido bajo su mando en esta gran aventura“.

Churchill intensificó la política de socavar al gobierno de Mossadeg. Ambas partes lanzaban propuestas que eran rechazadas bajo la creencia que el tiempo estaba de su parte. Las negociaciones cesaron y el bloqueo económico y político comenzó a poner presión sobre Irán, produciéndose varios intentos de golpes militares por la facciones pro-británicas en los Majils.

Churchill y su Ministro de relaciones exteriores perseguían dos objetivos. Por una parte quería el desarrollo y la reforma en Irán; por otra parte, sin embargo, no querían perder el control sobre las ganancias derivadas del petróleo. Inicialmente respaldaron a Sayyid Zia como el individuo con quién podían tratar, pero a medida que el embargo se extendía en el tiempo, los británicos se inclinaron más y más a lograr alianzas con los militares. Churchill había completado el círculo iniciado por los planes de Attle de dar un golpe de estado, con la idea de elaborar un plan similar el mismo.
La crisis se extendió hasta 1953. Churchill, apoyado por el presidente Dwight D. Einsehower, aprobó un plan para dar un golpe de estado en Irán. El plan contaba con colocar en el poder a un contendiente de Mossadeg llamado Fazlollah Zahedi. En el verano de 1953, las manifestaciones callejeras comenzaron a intensificarse en Irán y tras el fracaso de un plebiscito, el gobierno de Mossadeg quedó desestabilizado. Zahedi, con ayuda del financiamiento extranjero, tomó el poder el 20 de agosto de 1953.

Este golpe de estado indicaba la tensión existente en los años de la postguerra: la democracias industrializadas, hambrientas por recursos para reedificar Europa tras la Segunda Guerra Mundial y con la necesidad de enfrentarse a la Unión Soviética en la Guerra Fría, lidiaron con los países emergentes, tales como Irán, en la misma forma que lo hicieron con sus antiguas colonias. La idea de una posible tercera guerra mundial contra la Unión Soviética les obligaba a perder los escrúpulos en el manipulación de la política en países emergentes. Por otra parte los gobiernos de estos países eran frecuentemente inestables y corruptos. Estos factores creaban un círculo vicioso que consistía en una intervención que llevaba a la toma de poder por un gobierno dictatorial, el cual rápidamente degeneraba en corrupción, lo cual a su vez requería nuevas intervenciones.

Churchill se las arregló para que la BBC enviara mensajes codificados al sha de Irán y así que este supiera que estaban derrotando al gobierno elegido democráticamente. En lugar de que la BBC terminara su emisión de las noticias en idioma persa con la frase “ahora es medianoche en Londres“, bajo las órdenes de Churchill, terminaron con la frase “ahora es exactamente medianoche“.

Churchill describió el golpe como “la mejor operación desde el final de la Segunda Guerra Mundial“. Como buen imperialista, no tuvo ningún problema en expulsar a Mosaddegh para que Gran Bretaña pudiera volver a minar las riquezas de Irán.

Conferencia de Teherán



En Irak

“Estoy totalmente a favor del uso de gas venenoso contra las tribus incivilizadas… se extendería un verdadero terror“. Churchill sobre el uso de gas en Oriente Medio y la India.

Churchill fue nombrado ‘Secretario de Estado para las Colonias’ en 1921 y formó el ‘Departamento del Medio Oriente’ que era responsable de Irak. Decidido a tener su querido imperio a toda costa, decidió que el poder aéreo podría reemplazar a las tropas terrestres. La estrategia de bombardear cualquier resistencia al dominio británico era la empleada ahora.

En muchas ocasiones, en la década de 1920, varios grupos de la región ahora conocida como Irak, se levantaron contra los británicos. Churchill puso en práctica la fuerza aérea bombardeando indiscriminadamente las áreas civiles para someter a la población.

Churchill también era defensor del uso de gas mostaza y gases venenosos. El ‘Secretario de Guerra y Aire’ aconsejó que “la provisión de todo tipo de bombas asfixiantes debería ser usado en operaciones preliminares contra tribus turbulentas” para tomar el control de Irak.

Cuando las tribus iraquíes se pusieron en pie por sí mismas, los británicos, bajo la dirección de Churchill, desencadenaron el terror en las aldeas de barro, piedra y caña.

El bombardeo de civiles por parte de Churchill en “Mesopotamia” (Kurdistán e Irak) fue resumido por el criminal de guerra ‘Bomber Harris’: “Los árabes y los kurdos ahora saben lo que significa el verdadero bombardeo en un plazo de 45 minutos a una aldea de gran tamaño, que puede ser prácticamente aniquilada y un tercio de sus habitantes muertos o heridos por cuatro o cinco máquinas que no les ofrecen un objetivo real, ninguna oportunidad para la gloria como guerreros, ningún medio efectivo de escape“. – Arthur ‘Bomber’ Harris

En Palestina

“No estoy de acuerdo en que el perro de un pesebre tenga derecho a estar en el pesebre porque ha pasado allí mucho tiempo“.- Winston Churchill sobre los palestinos.

En 2012, Churchill fue honrado con una estatua en Jerusalén por su ayuda al sionismo.
Consideraba a la población árabe de palestina como una “manifestación menor“. Y que “no estoy de acuerdo en que el perro de un pesebre tenga derecho a estar en el pesebre porque ha pasado allí mucho tiempo“.

En 1920, Churchill declaró: “Si, como bien puede suceder, se creara a lo largo de las orillas del Jordán un Estado judío bajo la protección de la Corona Británica, que podría comprender entre tres o cuatro millones de judíos, habrá ocurrido un acontecimiento en la historia del mundo que sería desde todos los puntos de vista beneficioso“.

Un año más tarde, en Jerusalén, dijo a los líderes palestinos que “es totalmente acertado que los judíos, que están dispersos por todo el mundo, deban tener un centro nacional y un Hogar Nacional donde algunos de ellos puedan reunirse. ¿Y dónde más podría ser, sino en esta tierra de Palestina, con la cual durante más de 3.000 años se han asociado íntimamente y profundamente?“.

En la Comisión Real Palestina (Peel) de 1937, Churchill declaró que creía en la intención de la Declaración de Balfour, que era hacer de Palestina un “estado abrumadoramente judío“.

También expresó a la Comisión Peel que “no admito, por ejemplo, que se haya infligido una gran injusticia contra los Indios Rojos de América y el pueblo negro de Australia. No admito que se haya cometido una injusticia contra estos pueblos por el hecho de que una raza superior, una raza de grado superior, una raza con más sabiduría sobre el mundo por decirlo de alguna manera, haya llegado y haya ocupado su lugar“.

Cuatro años más tarde escribió acerca de su deseo de que se estableciese un ‘Estado judío’ tras la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, el establecimiento del estado colonial se hizo bajo la vigilancia del Partido Laborista británico, bajo Attlee, que siempre estaba allí para respaldar a sus homólogos conservadores cuando se trataba de la política exterior británica.

Arabia Saudita

“Mi profunda admiración por él [Ibn Saud] se debía a su infalible lealtad hacia nosotros“. – Churchill

Antes de 1922, los británicos pagaban a Ibn Saud un subsidio de 60.000 libras al año. Churchill, entonces Secretario Colonial, lo elevó a 100.000 libras.

Sabía de los peligros del wahhabismo, pero se contentaba con usar la retorcida ideología de la Casa de Saud en beneficio del imperialismo británico. Tal como lo hicieron los británicos unos años antes cuando se unieron con Al-Saud y su wahhabismo para llevar a cabo una guerra interna en el Imperio Otomano. Describió a los wahhabis de Ibn Saud como “intolerantes, bien armados y sanguinarios“. Por supuesto, mientras estuvieran del lado de los británicos, Churchill estaba feliz.

Churchill continuó escribiendo que su “profunda admiración por él [Ibn Saud] se debía a su infalible lealtad hacia nosotros“.

Churchill se reunió con Ibn Saud, quien lo cubrió de dinero y regalos. Gran Bretaña impuso el wahhabismo en la región. Churchill regaló a Ibn Saud un Rolls-Royce especial a mediados de los años 40.


Sobre Sudáfrica

Miles de personas fueron enviadas a los campos de concentración británicos durante las guerras de los Boers. Churchill resumió así su época en Sudáfrica: “Fue muy divertido galopar“.

Churchill escribió que su único “cabreo” durante la guerra de los Boers fue “que se permitiera a los Kaffirs disparar contra los hombres blancos”.

Fue Churchill quien plantó la semilla para quitar el derecho a votar de los negros en Sudáfrica. En junio de 1906, Churchill argumentó que se debería permitir a los afrikaners tener un autogobierno, ya que esto significaría que los negros serían excluidos del voto.

Declaró en el Parlamento que “debemos estar sujetos a la interpretación que la otra parte le otorgue y es indudable que los boers la consideran una violación de ese tratado si la franquicia fue en primera instancia extendida a cualquier persona que no sea blanca“.

Winston Churchill como prisionero de guerra
© Churchill Archives Centre, Broadwater Collection



La Rebelión del Mau Mau

Gran Bretaña declaró el estado de emergencia en Kenia, en 1952, para proteger su sistema de racismo institucionalizado que estableció en todas sus colonias, para así explotar a la población indígena. Churchill, siendo el arquetípico supremacista británico, creía que las fértiles tierras altas de Kenia debían ser sólo para colonos blancos. Aprobó la eliminación forzosa de la población local, a la que llamó “blackamoors”.

En 1951, se produjo un enfrentamiento entre el gobierno británico y la Unión Africana de Kenia en relación a la distribución de la tierra en esta colonia. Cuando las demandas de la Unión no fueron aceptadas por los británicos se produjo en 1952 la rebelión de los Mau Mau, un grupo terrorista. El 17 de agosto de 1952 se declaró el estado de emergencia y tropas británicas fueron enviadas a Kenia para acabar con la rebelión. A medida que ambos bandos intensificaron la ferocidad de sus ataques, la rebelión se convirtió en una guerra civil.

En 1953, tras las matanza de Lari perpetrada por los rebeldes Mau Mau contra los Kikuyos, quienes eran leales a los británicos, la situación política en Kenia cambió en el sentido que los británicos obtuvieron una ventaja política a los ojos del mundo, dada la crueldad demostrada por los Mau Mau en dicha masacre. La estrategia de Churchill fue la de enfrentar militarmente con mano dura la rebelión, mientras implementaba algunas de las concesiones que el gobierno de Attle había bloqueado en 1951. Incrementó la presencia militar de los británicos nombrando al general Sir George Erskine como jefe de las tropas en Kenia, quién implementó la llamada "operación Anvil" en 1954, la cual derrotó a la rebelión en la ciudad de Nairobi. Otra operación denominada "Hammer" fue llevada a cabo para eliminar a los rebeldes en el resto del país. Churchill ordenó iniciar negociaciones de paz con políticos de Kenia, pero éstas colapsaron poco después de que él se retirase del gobierno.

En 1954, en una reunión del gabinete británico, Churchill y sus hombres discutieron el trabajo forzado de los prisioneros de guerra keniatas y cómo sortear las restricciones de dos tratados que estaban violando: “Este curso [de detención sin juicio y trabajo forzoso] se había recomendado a pesar de que se pensaba que implicaba una violación técnica del Convenio sobre el Trabajo Forzoso de 1930 y el Convenio sobre Derechos Humanos adoptado por el Consejo de Europa”

El Plan Cowan abogaba por el uso de la fuerza y a veces la muerte contra los prisioneros de guerra keniatas que se negaban a trabajar. Churchill permitió que esto continuara.

El libro de Caroline Elkins muestra la medida en que los crímenes en Kenia eran conocidos en los círculos oficiales y no oficiales en Gran Bretaña y cómo Churchill eliminó el terror que las fuerzas coloniales británicas infligieron a la población nativa. Incluso “castigó” a Edwina Mountbatten por mencionarlo, “Edwina Mountbatten hablaba de la situación de emergencia con el primer ministro de la India, Jawaharlal Nehru, y el entonces secretario colonial, Oliver Lyttleton. Cuando Lyttleton habló sobre el “terrible salvajismo” de Mau Mau… Churchill le reprendió y le prohibió a Lord Mountbatten llevara a su esposa con él a una visita oficial a Turquía“.

150.000 hombres, mujeres y niños fueron enviados a campos de concentración. Las escuelas infantiles fueron cerradas, ya que los británicos las definían como “campos de entrenamiento para la rebelión”. Violaciones, castraciones, quemaduras con cigarrillos, descargas eléctricas y fuego, todos usados por los británicos para torturar al pueblo keniano bajo la vigilancia de Churchill.


 

La Emergencia de Malasia

En Malasia, la rebelión contra los británicos se venía fraguando desde 1948. Nuevamente Churchill heredó una crisis y nuevamente eligió tomar acciones militares contra los rebeldes, al mismo tiempo que trataba de lograr alianzas con sectores leales a los británicos. Inició una campaña para ganarse la buena voluntad de la población y aprobó la creación de aldeas fortificadas, una táctica militar que impondrían posteriormente las potencias occidentales en sus guerras en el Sudeste de Asia.

La emergencia de Malasia era un movimiento de guerrillas que si bien estaba centrada en un grupo étnico, había sido promovida por la Unión Soviética. Es por esto que la lucha de los británicos en este caso, tuvo mucho más respaldo que las confrontaciones de Kenia e Irán. En su punto culminante, los británicos contaban con 35.000 soldados en Malasia. La rebelión comenzó a perder fuerza y soporte de la población.

Si bien la rebelión se iba extinguiendo, era claro que el régimen colonial británico no podía mantenerse. En 1953 se hicieron planes para dar la independencia a Singapur y otras colonias en la región. Las primeras elecciones se llevaron a cabo en 1955, apenas unos días antes de la renuncia de Churchill al gobierno. En 1957, siendo Primer Ministro Anthony Eden, Malasia fue declarada independiente.

Murió el 24 de enero de 1965. El funeral propició la asistencia del mayor número de dignatarios en la historia de Gran Bretaña, contando con representantes de más de 100 países.

viernes, 30 de diciembre de 2016

MI ÚLTIMA HORA

Otro día más. Otro día cualquiera. Otro día con la cara marcada por el odio, por el alcohol y las drogas. Una cicatriz más en mi cara causada por un patán borracho. Un fracasado. un despojo humano. ¿Por qué demonios estoy con él?
No es un mal tipo. Si fuera un mal tipo lo habría dejado hace tiempo. Es diferente enojarse con un tipo que no es malo en general, que descubrir que te engañó un fracasado imbécil, que deja a una esposa que ni sabías que existía cada vez que se emborracha, que es muy seguido. 

Otro golpe en la cara. Me tira al suelo. Me mira con sus ojos vidriosos de alcohol. Está acabado. Es un muerto viviente. Nada destruye más al hombre que la estupidez ignorante y la conformidad. Es un maldito borracho fracasado. ¿Será su vida perdida, será esta maldita ciudad? No hay nada que justifique lo que está haciendo. Los golpes que da la vida, aquellos que dejan cicatriz, aquellos que golpean donde duele cambian el carácter de cualquier hombre. 

Comienza con una pequeña cosa, algo insignificante. Así empieza la rabia, la ira que vuelve al bueno cruel. El aire se eleva electrizante, su perfume es una dulce promesa que hace aparecer lágrimas en mis ojos, le digo que termine, que todo lo que hace no importa ya nada cuando no hay nada por lo que seguir viviendo y que acabe lo que empezó.

Le digo que le quiero…

Nadie nunca ha adivinado qué es el infierno. Es ver a la gente que amas sufriendo.

viernes, 25 de noviembre de 2016

CAMARADA FIDEL CASTRO

Camarada y comandante Fidel Castro Ruz
Te escribo esta carta recordando Cuba con amor
recordando a tu pueblo y su ilusión
y de cómo lo liberaste de la oscuridad

siendo un faro de esperanza y de luz
para el pueblo cubano que se libró del horror
de ser una colonia yankee gracias a la Revolución
y puedo enarbolar la bandera de la soberanía y de la libertad

la Historia te ha absuelto y te ha sentenciado
dándote la razón y demostrando con acierto
que tenías razón, que no te habías equivocado
que tu visión y tus planteamientos eran ciertos

Cuba es un pueblo que esa bandera propia y soberana
Desde más de cincuenta años es un grito de resistencia
Y, al igual que antaño, demuestra que puede derrotar a gigantes

rodilla en tierra y dignidad frente a los mercenarios gUSAnas
Cuba es un grito ronco de desobediencia
contra aquellos que la convirtieron en un garito antes

GUSAnos hipócritas, apátridas y vendidos
De aquellos que enarbolando la democracia por bandera
destruyen el mundo sembrando muerte y guerra
creyendo que todo les está permitido

imponiendo un bloqueo cruel y criminal
que intenta ahogar a tu pueblo y a su revolución
porque no soportan que un pueblo que no se doblega,
que no se pliega y que no se avasalla

pero Cuba sigue resistiendo frente a toda adversidad
y sigue siendo canciones y ecos de revolución al son
de una voluntad fuerte, inamovible, que no se pliega
y sigue resistiendo y dando batalla



miércoles, 19 de octubre de 2016

JOHN REED Y LOS DIEZ DÍAS QUE ESTREMECIERON AL MUNDO

Admirada por unos y satanizada, especialmente, por las clases oligárquicas de todo el mundo; la Revolución Rusa sirvió de fuente de inspiración para crear un nuevo mundo donde los escritos de Karl Marx  y Friendich Engels se cristalizarían y se harían realidad.

El periodista John Reed fue un testigo privilegiado de este hecho histórico:  Cubriendo la I Guerra Mundial llegó a Rusia, que estaba en plena efervescencia revolucionaria. Conoció a Lenin, y estuvo presente en la capital San Petersburgo durante las jornadas de octubre-noviembre de 1917 en las que tuvo lugar el II Congreso de los Soviets de Obreros, Soldados y Campesinos de toda Rusia y durante las semanas posteriores en que el congreso, liderado por el Partido Socialdemócrata Obrero de Rusia (bolchevique) acordó la toma del poder bajo el programa básico de conseguir una paz justa e inmediata, el control obrero de la industria y la reforma agraria en el campo.

Acreditado como periodista, hizo un seguimiento diario del proceso revolucionario, asistiendo a las multitudinarias asambleas y a las reuniones de todas las facciones enfrentadas, entrevistando a los principales dirigentes del momento, e hizo una crónica diaria de la Revolución de Octubre.

"Diez días que estremecieron al mundo" no es estrictamente un ensayo histórico, entendiendo historia en su sentido de ciencia, como análisis e interpretación de los hechos históricos utilizando criterios de objetividad. No obstante, esta obra tiene valor y consideración de auténtica fuente histórica referida a la revolución rusa de octubre de 1917.

La historia de John Reed fue llevada al cine en 1981 por Warren Beatty bajo el título de Rojos (Reds).

JOHN REED yace para la eternidad al lado de Lenin, en la muralla roja del Kremlin, abatido por el tifus el 17 de octubre de 1920 en Moscú. Era antes que nada un revolucionario, un marxista, activo miembro en el Socialist Club en Harvard University , y fundador del Communist Labor Party of America (CLP) y editor de Voice of Labor. Brillante cronista de la Revolución Mexicana de 1910 en su "México Insurgente" y de la Revolución de Octubre soviética con el clásico "Diez días que conmovieron al mundo", una de las dos obras esenciales para entender qué fue la Revolución rusa.

Lenin escribió en 1919 el prefacio a la edición USA: "Después de haber leído, con inmenso interés e inalterable atención hasta el fin el libro de John Reed, DIEZ DÍAS QUE ESTREMECIERON AL MUNDO, desde el fondo de mi corazón lo recomiendo a los obreros de todos los países. Quisiera que este libro fuese distribuido por millones de ejemplares y traducido a todas las lenguas, ya que ofrece un cuadro exacto y extraordinariamente útil de acontecimientos que tan grande importancia tienen para comprender lo que.es la revolución proletaria...".

LOS DIEZ DÍAS QUE ESTREMECIERON AL MUNDO

En octubre de 1917, los bolcheviques dirigidos por Lenin y Trotsky aprovecharon la situación de descrédito y la falta de apoyos al gobierno provisional para sentar las bases de una nueva revolución, que Lenin justificó con esta frase: "La vieja sociedad se basaba en la opresión de todos los obreros y campesinos por los terratenientes y capitalistas. Necesitábamos destruirla, necesitábamos derribar a esos opresores, mas para ello había que crear la unión. Y no era Dios quien podía crearla."

El Comité Central de los bolchevique aprobó por unanimidad la propuesta de Lenin antes del Segundo Congreso de los sóviets, que debía reunirse el 25 de octubre mientras Trotsky creó un Comité Militar Revolucionario en el seno del Soviet de Petrogrado compuesto de obreros armados, soldados y marineros donde demostró su capacidad de estratega, buscando apoyos de la guarnición militar de la ciudad para la toma de los puntos estratégicos de la ciudad. La insurrección comenzó en la noche del 6 al 7 de noviembre (24 y 25 de octubre según el calendario juliano). La Guardia Roja bolchevique pudo controlar los puentes, las estaciones, el banco central y la central postal y telefónica justo antes de lanzar un asalto final al Palacio de Invierno sin haber encontrado resistencia.

Los bolcheviques necesitaban, además, el apoyo de la población rusa. Al día siguiente, el 25 de octubre, Trotsky anunció la disolución del Gobierno Provisional en la apertura del Congreso de los Sóviets de Diputados Obreros y Campesinos, con 562 delegados presentes, de los cuales, 382 eran bolcheviques y 70 del Partido Social-Revolucionario de Izquierda.

Pero los mencheviques y socialrevolucionarios abandonaron a los bolcheviques. Ante esta salida del congreso León Trotsky escribió: "El 2º Congreso debe ver que la salida de los mencheviques y de los socialrevolucionarios es un intento criminal y sin esperanza de romper la representatividad de la asamblea cuando las masas intentan defender la revolución de los ataques de la contrarrevolución”. Al día siguiente, los sóviets ratificaron la creación de un Consejo de Comisarios del Pueblo, constituido por bolcheviques, como base del nuevo gobierno, a la espera de la celebración de una asamblea constituyente. Lenin se justificó al día siguiente ante el representante de la guarnición de Petrogrado de la siguiente manera: "No es nuestra responsabilidad si los socialrevolucionarios y los mencheviques han abandonado el congreso. Nosotros les habíamos propuesto compartir el poder [...] Hemos invitado a todo el mundo a participar en el gobierno".

CONSECUENCIAS

Las heroicas jornadas de octubre —como las describió el periodista norteamericano John Reed— estremecieron al mundo. Se abrió una nueva época para la humanidad. Ningún hecho posterior puede opacar la grandeza de los bolcheviques rusos. El 7 de noviembre de 1917 se conjugó lo más alto de la intelectualidad política europea con el espíritu revolucionario de la clase obrera rusa y la lucha de los campesinos por la tierra y sus derechos.

Las hazañas de 1917 y de los años en que Lenin tuvo la conducción del proceso constituyen hitos de valor ejemplar e imperecedero en la lucha de los pueblos por la conquista de la libertad. Durante años y décadas, los comunistas y el pueblo de la URSS libraron batallas colosales y alcanzaron, en los campos económico, social, político, cultural y militar, avances prodigiosos. En relativamente corto tiempo histórico, convirtieron al empobrecido y explotado país que heredaron en una potencia mundial de primer orden.

La Revolución Rusa fue la primera que ganó el proletariado, pues la Revolución Francesa –de carácter burgués– dejó intacta la propiedad privada capitalista de los medios de producción como sistema económico imperante. En cambio, la Revolución rusa fue la prueba tangible que necesitaban los parias de la tierra para estar seguros de que el sueño de Marx no era irreal.

La Gran Revolución Socialista de Octubre abrió para la Humanidad una nueva era, la del paso de la teoría del socialismo científico a la práctica humana del socialismo.


sábado, 3 de septiembre de 2016

EL PETRÓLEO

El petróleo, en nuestro tiempo, es la principal fuente de energías de la actual civilización, también se formó hace cientos de millones de años de los organismos en descomposición que vivían en el mar; el océano albergaba una vasta población de plantas y animales microscópicos y miríadas de ellos se hundieron y fueron enterrados en el fango. Este fango se convirtió en roca y las diversas materias enterradas dieron lugar al petróleo.

Petróleo, es un sustantivo que significa aceite de piedra y es la energía que se utiliza, como reemplazo del carbón, para mover los motores de barcos, aeroplanos, automóviles y trenes; es la energía que emplean las fábricas y la que proporciona calor para los hogares. Sus derivados, también, como el carbón, tienen otras aplicaciones: fabricar llantas, plásticos, cosméticos y otros muchos productos.

El poderío de los países del Golfo se debe a la historia geológica esta misteriosa materia, el petróleo.
Todas las grandes cuencas petrolíferas del mundo se encuentran en suelos que han sustituido a mares desaparecidos. En el Oriente Medio, África del Norte, pero también en Texas, en California, en Venezuela, en Alaska o en Siberia ...

Aunque no todos los petróleos tienen la misma calidad. La extracción y pro-ducción de los llamados «pesados» son muy onerosas. Por eso, geólogos y los indus-triales del petróleo concentraron sus actividades en los campos donde se podía bombear el líquido en la superficie, por simple presión natural o por métodos calóricos o químicos.

La espectacular aparición del petróleo en el Oriente Medio, en los treinta, se debió al hecho de que esta región presenta las características más favorables. En los campos de petróleo libios, kuwaitianos o sauditas se llegan a extraer de 12.000 a 20.000 barriles diarios en la superficie del pozo. Mientras que los pozos de los Estados Unidos proporcionan, por término medio, ¡17 barriles al día!
Los campos del mar del Norte, del Canadá y de los Estados Unidos proporcionan un petróleo que cuesta, en el momento de la extracción, de 9 a 10 dólares el barril. En cambio, sólo cuesta un dólar en los campos de Ghawhar, en Arabia, o de Burgan, en Kuwait.

Por eso no ha dejado de aumentar la ventaja decisiva de los países del Golfo.

Conocido desde la Antigüedad, el petróleo no entró en la vida de los hombres hasta mediados del siglo XIX. En los Estados Unidos, cuando rezumaba en el suelo o brotaba espontáneamente, era recogido para utilizarlo en medicina, con el nombre de aceite de Séneca. Después, algunos tuvieron la idea de emplearlo para el alumbrado.

Otros pensaron entonces que se podrían obtener mayores cantidades excavando el suelo. Pero, ¿cómo hacerlo? Y, ¿para qué?

Por uno de esos azares de la vida, un empleado del ferrocarril, Edwin Drake, fue jubilado y se retiró al pueblecito de Titusville, en Pensilvania, donde se observaban, acá y allá, huellas del líquido pardo y viscoso.

Después de cruzar una apuesta con su amigo el herrero William Smith, decidió, en otoño de 1858, hacer un agujero en una roca manchada con el aceite de Séneca.. Los dos hombres montaron un balancín, unos puntales, una cuerda y un taladro, y empezaron a perforar. Pero llegó el frío y tuvieron que interrumpir su faena hasta la primavera siguiente.

El trabajo se prolongó, y los fondos escasearon. Entonces crean una pe­queña sociedad, la «Seneca Oil Co.», en la que ingresan unos cuantos vecinos. El sábado 29 de agosto de 1859, por la tarde, en el momento en que alcanzan los 20 metros de profundidad, ven por primera vez, en el fondo del agujero, la capa de líquido que buscaban. Y surge el petróleo.

La historia del petróleo va a empezar.

Habiendo oído hablar del yacimiento de Drake, otros hombres de Pen­silvania se dan a la tarea de horadar pozos en los valles vecinos y en el conjunto de la región que será denominada «Oil Creek» (río de petróleo). Otros, hacen lo propio en California, en el Middle West, en Texas. Pero no hay compra­dores. Los prospectores de vanguardia sólo pueden vender el líquido al precio de 10 centavos el barril y, por cierto, no cubren gastos. La actividad se retrasa y, al fin, se interrumpe. Transcurrirá una veintena de años antes de que aparezca otro pionero. Este era un contable de una modesta sociedad de Cleveland, y, con él, llegó el genio finan­ciero del petróleo: John D. Rockefeller.

Con su austeridad de baptista, su ardor en el trabajo y su brutalidad legendaria para tratar a los obreros y a la asociación, Rockefeller fundó en 1880 la «Standard Oil Trust», cuyo desarrollo y fortuna no conocerían pausas ni límite, convirtiéndola en símbolo supremo del capitalismo. Y en la primera de las grandes Compañías.

Escuchando a Rockefeller y estudiando su producto, otro genio, Henry Ford, montó, quince años más tarde, el motor de explosión en los primeros automóviles.

Se habían reunido las condiciones de la explotación sistemática del petróleo y de la motorización de la sociedad industrial. Debemos, pues, a Drake, a Rockefeller y a Ford, la aventura industrial moderna.
El petróleo, explotado sin medida, se ha hecho indispensable para tan­tas cosas de la vida, que la idea de privarse de él parece inaceptable e incluso irrealizable. Sin duda por esto, el conjunto de los países industriales no ha hecho prácticamente nada, en el curso de los años 70-80, es decir, frenar de prisa y bien el consumo de petróleo, a pesar de que era evidente la existencia de la crisis y de la imperiosa necesidad de tomar medidas.

Los Estados Unidos deben ahora importar más de la mitad de su consumo de petróleo y su coste pasó de 42.000 millones a 80.000 millones de dólares, en los años 80.

Y si Estados Unidos, en los años 80, dependía del petróleo exterior en un 40%, Europa y Japón cifraban esa cantidad en 80%.