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miércoles, 19 de octubre de 2016

JOHN REED Y LOS DIEZ DÍAS QUE ESTREMECIERON AL MUNDO

Admirada por unos y satanizada, especialmente, por las clases oligárquicas de todo el mundo; la Revolución Rusa sirvió de fuente de inspiración para crear un nuevo mundo donde los escritos de Karl Marx  y Friendich Engels se cristalizarían y se harían realidad.

El periodista John Reed fue un testigo privilegiado de este hecho histórico:  Cubriendo la I Guerra Mundial llegó a Rusia, que estaba en plena efervescencia revolucionaria. Conoció a Lenin, y estuvo presente en la capital San Petersburgo durante las jornadas de octubre-noviembre de 1917 en las que tuvo lugar el II Congreso de los Soviets de Obreros, Soldados y Campesinos de toda Rusia y durante las semanas posteriores en que el congreso, liderado por el Partido Socialdemócrata Obrero de Rusia (bolchevique) acordó la toma del poder bajo el programa básico de conseguir una paz justa e inmediata, el control obrero de la industria y la reforma agraria en el campo.

Acreditado como periodista, hizo un seguimiento diario del proceso revolucionario, asistiendo a las multitudinarias asambleas y a las reuniones de todas las facciones enfrentadas, entrevistando a los principales dirigentes del momento, e hizo una crónica diaria de la Revolución de Octubre.

"Diez días que estremecieron al mundo" no es estrictamente un ensayo histórico, entendiendo historia en su sentido de ciencia, como análisis e interpretación de los hechos históricos utilizando criterios de objetividad. No obstante, esta obra tiene valor y consideración de auténtica fuente histórica referida a la revolución rusa de octubre de 1917.

La historia de John Reed fue llevada al cine en 1981 por Warren Beatty bajo el título de Rojos (Reds).

JOHN REED yace para la eternidad al lado de Lenin, en la muralla roja del Kremlin, abatido por el tifus el 17 de octubre de 1920 en Moscú. Era antes que nada un revolucionario, un marxista, activo miembro en el Socialist Club en Harvard University , y fundador del Communist Labor Party of America (CLP) y editor de Voice of Labor. Brillante cronista de la Revolución Mexicana de 1910 en su "México Insurgente" y de la Revolución de Octubre soviética con el clásico "Diez días que conmovieron al mundo", una de las dos obras esenciales para entender qué fue la Revolución rusa.

Lenin escribió en 1919 el prefacio a la edición USA: "Después de haber leído, con inmenso interés e inalterable atención hasta el fin el libro de John Reed, DIEZ DÍAS QUE ESTREMECIERON AL MUNDO, desde el fondo de mi corazón lo recomiendo a los obreros de todos los países. Quisiera que este libro fuese distribuido por millones de ejemplares y traducido a todas las lenguas, ya que ofrece un cuadro exacto y extraordinariamente útil de acontecimientos que tan grande importancia tienen para comprender lo que.es la revolución proletaria...".

LOS DIEZ DÍAS QUE ESTREMECIERON AL MUNDO

En octubre de 1917, los bolcheviques dirigidos por Lenin y Trotsky aprovecharon la situación de descrédito y la falta de apoyos al gobierno provisional para sentar las bases de una nueva revolución, que Lenin justificó con esta frase: "La vieja sociedad se basaba en la opresión de todos los obreros y campesinos por los terratenientes y capitalistas. Necesitábamos destruirla, necesitábamos derribar a esos opresores, mas para ello había que crear la unión. Y no era Dios quien podía crearla."

El Comité Central de los bolchevique aprobó por unanimidad la propuesta de Lenin antes del Segundo Congreso de los sóviets, que debía reunirse el 25 de octubre mientras Trotsky creó un Comité Militar Revolucionario en el seno del Soviet de Petrogrado compuesto de obreros armados, soldados y marineros donde demostró su capacidad de estratega, buscando apoyos de la guarnición militar de la ciudad para la toma de los puntos estratégicos de la ciudad. La insurrección comenzó en la noche del 6 al 7 de noviembre (24 y 25 de octubre según el calendario juliano). La Guardia Roja bolchevique pudo controlar los puentes, las estaciones, el banco central y la central postal y telefónica justo antes de lanzar un asalto final al Palacio de Invierno sin haber encontrado resistencia.

Los bolcheviques necesitaban, además, el apoyo de la población rusa. Al día siguiente, el 25 de octubre, Trotsky anunció la disolución del Gobierno Provisional en la apertura del Congreso de los Sóviets de Diputados Obreros y Campesinos, con 562 delegados presentes, de los cuales, 382 eran bolcheviques y 70 del Partido Social-Revolucionario de Izquierda.

Pero los mencheviques y socialrevolucionarios abandonaron a los bolcheviques. Ante esta salida del congreso León Trotsky escribió: "El 2º Congreso debe ver que la salida de los mencheviques y de los socialrevolucionarios es un intento criminal y sin esperanza de romper la representatividad de la asamblea cuando las masas intentan defender la revolución de los ataques de la contrarrevolución”. Al día siguiente, los sóviets ratificaron la creación de un Consejo de Comisarios del Pueblo, constituido por bolcheviques, como base del nuevo gobierno, a la espera de la celebración de una asamblea constituyente. Lenin se justificó al día siguiente ante el representante de la guarnición de Petrogrado de la siguiente manera: "No es nuestra responsabilidad si los socialrevolucionarios y los mencheviques han abandonado el congreso. Nosotros les habíamos propuesto compartir el poder [...] Hemos invitado a todo el mundo a participar en el gobierno".

CONSECUENCIAS

Las heroicas jornadas de octubre —como las describió el periodista norteamericano John Reed— estremecieron al mundo. Se abrió una nueva época para la humanidad. Ningún hecho posterior puede opacar la grandeza de los bolcheviques rusos. El 7 de noviembre de 1917 se conjugó lo más alto de la intelectualidad política europea con el espíritu revolucionario de la clase obrera rusa y la lucha de los campesinos por la tierra y sus derechos.

Las hazañas de 1917 y de los años en que Lenin tuvo la conducción del proceso constituyen hitos de valor ejemplar e imperecedero en la lucha de los pueblos por la conquista de la libertad. Durante años y décadas, los comunistas y el pueblo de la URSS libraron batallas colosales y alcanzaron, en los campos económico, social, político, cultural y militar, avances prodigiosos. En relativamente corto tiempo histórico, convirtieron al empobrecido y explotado país que heredaron en una potencia mundial de primer orden.

La Revolución Rusa fue la primera que ganó el proletariado, pues la Revolución Francesa –de carácter burgués– dejó intacta la propiedad privada capitalista de los medios de producción como sistema económico imperante. En cambio, la Revolución rusa fue la prueba tangible que necesitaban los parias de la tierra para estar seguros de que el sueño de Marx no era irreal.

La Gran Revolución Socialista de Octubre abrió para la Humanidad una nueva era, la del paso de la teoría del socialismo científico a la práctica humana del socialismo.


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