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lunes, 3 de junio de 2013

LARRA: UNA FIGURA CLAVE EN EL PERIODISMO ESPAÑOL

La figura de Mariano José de Larra ha dejado un antes y un después en el periodismo y en la literatura española. Es considerado, junto con Espronceda, Bécquer y Rosalía de Castro, la más alta cota del romanticismo literario español.

Larra representa el «romanticismo democrático en acción»: Periodista, crítico satírico y literario, y escritor costumbrista, publicó en prensa más de doscientos artículos a lo largo de tan sólo ocho años, impulsando el desarrollo del género ensayístico, disfranzándose bajo los seudónimos Fígaro, Duende, Bachiller y El Pobrecito Hablador.


LA VIDA DE LARRA

Mariano José de Larra nació en Madrid en 1809, pero se trasladó a Francia en 1813. Su familia se exilió allí con motivo del trabajo del padre como médico en el ejército francés de José Bonaparte. En 1818 Larra volvió con sus padres a España; estudió Derecho en Valladolid y Medicina en Valencia. A los 19 años abandonó los estudios para dedicarse al periodismo.

Larra se casó con Josefina Wetoret en 1829. Este matrimonio duró poco y terminó en separación en 1834. Larra mantuvo unas relaciones amorosas con Dolores Armijo que duraron hasta el final de su vida. En 1836 fue elegido diputado por Avila, aunque las elecciones se anularon en toda España tras el motín de los Sargentos de la Granja ocurrido en ese mismo año. Larra se suicidó de un pistoletazo en febrero de 1837, muy poco después de escribir su famoso artículo "La Nochebuena de 1836" y tras el desengaño producido por la ruptura con Dolores. Otro posible motivo del suicidio fue el desespero que sentía Larra frente al fracaso de las ideas liberales en el ámbito político de la época.

Larra compuso poemas poco importantes, algunas obras dramáticas y una novela histórica, El doncel de don Enrique el Doliente (1834).
Pero la importancia de Larra en la literatura española radica en los artículos periodísticos. De él se ha dicho que es el mejor periodista español de su tiempo y el creador del periodismo moderno. Desde muy joven fundó diversas publicaciones satíricas y colaboró en importantes revistas y periódicos de su época. Empleó diversos seudónimos para firmar sus colaboraciones, hasta adoptar definitivamente el de "Fígaro".



UN ANTES Y UN DESPUÉS EN LA LITERATURA Y EN EL PERIODISMO

Como muchos autores románticos, Larra combinó sus actividades periodísticas y literarias con su interés en la política. Fue un escritor comprometido en el sentido más moderno del término. La literatura para Larra era un instrumento del progreso humano. Junto con Goya, Larra representa el paso del neoclasicismo al romanticismo, y pueden considerarse como iniciadores del arte moderno en España.

Larra cultivaba diferentes géneros literarios, pero es más conocido por sus artículos periodísticos publicados bajo el seudónimo de Fígaro o el de El pobrecito hablador. Su actividad periodística puede clasificarse en artículos de costumbres, artículos literarios y artículos políticos.

En sus artículos de costumbres, Larra adopta las formas costumbristas, dotándoles de una nueva perspectiva moral y reformadora. El propósito de Larra en estos artículos es proponer el cambio social e individual. Utilizaba la sátira para retratar los diferentes defectos que observaba, pero siempre con un afán didáctico y reformador. Sus ideas liberales se observan en los artículos de asunto político en los que defiende el progreso y la tolerancia, y critica el conservadurismo y el absolutismo. Era un defensor incansable de la libertad. Su crítica más violenta iba dirigida contra el absolutismo del gobierno de Fernando VII y los carlistas, que representaba los males que amenazaban a la patria: el fanatismo, la ignorancia y el inmobilismo. Debido a su acérrimo espíritu independiente Larra también criticaba otros aspectos de los gobiernos liberales.

En los artículos literarios, Larra se centraba en la crítica teatral. Autor de un drama romático original, Macías, y de varias adaptaciones de dramas franceses, Larra era también crítico teatral en la prensa.

Los artículos más conocidos de Larra son "Vuelva Ud. mañana," "El casarse pronto y mal," "La Nochebuena de 1836," "El castellano viejo," "Yo quiero ser cómico," "Modos de vivir que no dan de vivir," "El café," "Literatura," "Lo que no se puede decir, no se debe decir."

Además de su prolija producción periodística, Larra era autor de poemas, dramas y novelas. Por lo general sus versos son de estilo neoclásico y representan los ideales de la Ilustración. Larra dejó unos poemas amorosos dedicados a Dolores Armijo. Su novela histórica, El doncel de don Enrique el Doliente,es un modelo de este género. El protagonista de la novela aparece también en el drama Macías, y representa la figura de un trovador medieval, ejemplo y modelo de enamorados.

Otros autores contemporáneos a Larra y con quienes comparte el arte costumbrista, aunque con diferencias notables de estilo, son Ramón de Mesonero Romanos (Escenas matritenses, 1832-42) y Serafín Estébanez Calderón (Escenas andaluzas,1847).

EL ARTÍCULO DE COSTUMBRES

Larra ha dejado una huella inborrable en la literatura y en el periodismo español. Creó un nuevo estilo periodístico: el cuadro de costumbres, un artículo basado por su brevedad, caraterizado por una intención moral, donde el periodista es el protagonista del artículo y donde interactúa con otros personajes que representan estereotipos o ideas contrarias al protagonistas.

El artículo es una descripción de la sociedad contemporánea, basándose en lo pintoresco y en la profundidad. Dicho artículo testimonia los cambios en la sociedad a través del costumbrismo, un estilo literario y periodístico que observa la realidad con una lupa crítica cotidiana, y que se cristaliza a través de las columnas personales que combinan la descripción, la narración, el diálogo y la moralidad, escritas en forma de carta usando la primera y tercera persona del singular.

Los artículos de costumbres son más interesantes y, en su mayor parte, plenamente actuales y los mejores desde el punto de vista literario. Larra no se queda en la pura descripción pintoresca; lo que persigue es la crítica de lo que observa y, además, se proyecta personalmente, aportando su dolorida experiencia a lo que escribe. La crítica de Fígaro, mordaz, pesimista y satírica, se dirige a lo que él llamó el <>: el atraso, la pereza y holgazanería, la falta de educación, la hipocresía, la vanidad y la ignorancia.


Para ellos, el escritor utiliza varios recursos literarios variados como la apelación, el talante moral del columnista, transmitiendo los valores y las virtudes del emisor aumentando así la credibilidad del columnista
creando una actitud propia.

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