La actuación de diversos príncipes europeos en la segunda mitad del siglo XVIII se inscribe dentro de la corriente del “absolutismo ilustrado”, resumido en el impulso de reformas que pretendían al mismo tiempo la mejora económica y social de sus territorios y el reforzamiento de su poder. Este deseo de modernizar rápidamente el territorio supuso que los países más avanzados (Gran Bretaña, Francia y las Provincias Unidas), quedaran al margen, al haber aplicado dichas reformas ya con anterioridad. Muchos ilustrados consideraban que la única forma de realizar reformas profundas era por medio del poder real, que debía ser reforzado en el sentido absolutista. Y a su vez, los monarcas del absolutismo ilustrado se rodearon de destacados representantes de la Ilustración para impulsar dichas reformas. Una relación de conveniencia entre teóricos contrarios.
Objetivos del absolutismo ilustrado
- Incremento y centralización del poder real, con una mayor burocracia, que amplía su eficacia en todo el reino.
- Aumento del prestigio internacional de la dinastía.
- Incremento de los ingresos de la Hacienda real, reorganizando la fiscalidad y haciéndola más eficaz.
- Reordenación y clarificación de la justicia, incluyendo la recopilación y modificación de códigos para hacer la justicia más dependiente del soberano y mejorar su aplicación a los súbditos.
- Estímulo de la actividad económica, removiendo obstáculos que impidan el crecimiento (restricciones a la circulación, propiedad en manos muertas, etc.).
- Promoción de la educación, la ciencia y la cultura.
- Secularización de la sociedad y la enseñanza, para superar viejas intolerancias religiosas.
Especialmente importante era el regalismo dentro del ataque a los privilegios de la Iglesia. Los monarcas ilustrados (incluso los católicos convencidos como Carlos III y María Teresa de Austria) toleraban mal que la Iglesia de sus territorios dependiera de una instancia exterior como el papado. Además, se conseguía así aumentar el patrimonio y los ingresos de la corona, clarificar y simplificar la estructura jurídica, reordenar la propiedad de la tierra y lograr la laicización de la cultura.
También los privilegios de la nobleza eran un límite al poder de los monarcas y un obstáculo para las reformas de la propiedad de la tierra que proyectaban los ilustrados. Pero aquí las resistencias fueron mayores que en el caso de la Iglesia, por lo que muchas de estas reformas no pudieron ponerse en práctica, lo que es un síntoma de los límites del absolutismo ilustrado, que en realidad nunca pretendió cambiar en profundidad las estructuras del Antiguo Régimen. Tradicionalmente se ha señalado que el absolutismo ilustrado coincide con la fase de madurez de la ilustración. Su inicio se situaría en 1740, fecha en que accedieron al trono dos de sus principales representantes:
- Federico II de Prusia y María Teresa de Austria, y su final en 1790, año de la muerte del hijo de ésta, José II, cuando se inició la Revolución Francesa que alertaría a los gobernantes europeos sobre el peligro de las ideas ilustradas, interrumpiendo bruscamente el tiempo de las reformas.
- Aparte de Federico II y María Teresa de Austria, otros destacados representantes del absolutismo ilustrado fueron Catalina II de Rusia, el rey de España Carlos III o el gran duque de Toscana Pedro Leopoldo, a los que podríamos unir una amplia serie de soberanos y gobernantes que ponen en práctica medidas reformistas basadas en la ilustración.
Las Provincias Unidas
A la muerte de Guillermo III de Orange en 1702, se inició un enfrentamiento entre los partidarios del régimen republicano y los defensores de la dinastía Orange. El republicanismo se impuso durante 45 años, pero siempre con la presión orangista presente. Solo Frisia le reconoció como estatúder, por lo que se impuso el republicanismo, con el poder en manos de una oligarquía burguesa encabezada por el gran pensionario Antonio Heinsius.
Dicha presión hizo que cuando durante la Guerra de los Sucesión de Austria las Provincias Unidas fueran invadidas por el ejército francés (1747), se produjera una reacción nacional, apoyada por Gran Bretaña, que aupó a Guillermo IV (1747-51) al poder como estatúder. A su muerte, su hijo, Guillermo V (1751-95), era menor de edad → regencia, primero de su madre Ana de Hannover y después de su preceptor Ernesto de Brunswick, hasta su mayoría de edad en 1766.
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Guillermo IV (1747-51) |
Guillermo V contaba con el apoyo de Gran Bretaña (nieto de Jorge II) y Prusia (sobrino de Federico II), pero con el tiempo fue creciendo la oposición republicana, inspirada en el federalismo norteamericano. Este movimiento patriótico fue sobre todo respaldado por la baja burguesía. Los patriotas organizaron corporaciones libres de burgueses para acabar con los gobiernos municipales orangistas y en muchos municipios se abolieron los derechos del estatúder. En una reunión de la Federación Nacional de todas las corporaciones libres, celebrada en Utrecht en 1786, se llegó incluso a discutir el establecimiento de una asamblea representativa de todo el pueblo de los Países Bajos. Los patriotas organizaron milicias y se pidió ayuda a Francia. En 1787 muchas ciudades se levantaron contra Guillermo V, lo que propició la intervención del ejército prusiano, apoyado navalmente por Gran Bretaña → La autoridad de Guillermo V fue restablecida, dado que Francia no pudo intervenir en el conflicto, agobiada por sus propios problemas. Sin embargo, en 1795 la Francia revolucionaria, invadirá las Provincias Unidas y creará en ellas la República Bátava, en la práctica un estado vasallo de Francia.
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Guillermo V |
Esta debilidad política contrastaba con su economía. Tras un inicio de siglo complicado, con enormes gastos bélicos que llevaron a la suspensión de pagos en 1715, y pese a que habían perdido el protagonismo mercantil y que sus manufacturas tampoco presentaban el vigor de antaño, la evolucionada economía neerlandesa volvería a ocupar un lugar destacado, con las finanzas como sector más importante: las Provincias Unidas prestaban dinero a buena parte de Europa, incluyendo una importante participación en la deuda nacional británica.
Por último, en las Provincias Unidas existía una mayor libertad política que en otros países europeos, con una prensa abundante y una actitud bastante más permisiva hacia el debate político e ideológico.
El auge de Prusia
La monarquía prusiana comienza en 1701, cuando el margrave elector de Brandeburgo y duque de Prusia, Federico I (1688-1713), se convierte por concesión imperial en Rey de Prusia. Se trataba de una monarquía de agregación, fruto de la incorporación de territorios de forma sucesiva y que irán incrementándose hasta que en el s. XIX Prusia logrará la unificación de Alemania. Las señas de identidad del reino de Prusia (centralización del poder y la administración y fuerza militar) se ponen de manifiesto con el sucesor de Federico I, Federico Guillermo I (1713-40). La propia estructura social se fue adaptando progresivamente al modelo de monarquía militar, donde el ejército era el elemento fundamental para la integración de los diversos territorios de la monarquía. Reformó el ejército (con oficiales procedentes de la nobleza), la Hacienda (duplicando los ingresos de la corona) y la
administración, para reforzar el poder central. Se creó un amplio cuerpo burocrático, bien formado y dependiente directamente del poder real. Dos instituciones se encargaban del Gobierno, la Comisaría General De Guerra, creada en 1674, y el Directorio General De Finanzas, instituido en 1713
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Federico Guillermo I (1713-40) |
A partir de 1723 el órgano clave de gobierno en Prusia es el Directorio General y Supremo de Hacienda, Guerra y Dominios (Generaldirektorium), un auténtico consejo de gobierno bajo la dirección del monarca. Lo componía 6 departamentos que se dividían las provincias, encabezado cada uno de ellos por un ministro, y un número indeterminado de consejeros que llegó a alcanzar las dos decenas. No obstante, los Asuntos Exteriores y la justicia formarían departamentos distintos, separados del Directorio en tiempos de Federico Guillermo I. El gobierno se situó en Berlín y extendía su poder a las restantes provincias de la monarquía, en buena medida gracias a las cámaras provinciales de guerra y dominios, que tenían importantes competencias gubernativas y judiciales y dependían fuertemente de Berlín.
En materia económica aplicó doctrinas mercantilistas, a la vez que favoreció la agricultura mediante nuevas roturaciones y la migración a Prusia oriental de más de 20.000 protestantes expulsados por el obispo de Salzburgo.
La economía experimentó un fuerte crecimiento durante su reinado.
- El apogeo de Prusia con Federico II (1740-86)
Uno de los máximos exponentes del absolutismo ilustrado (por sus tintes autocráticos se podría hablar de despotismo ilustrado). Heredó una estructura institucional sólida, que apenas tuvo que modificar. El órgano principal del Gobierno continuó siendo Directorio General y Supremo de Hacienda Guerra y Dominios, cuyos departamentos se incrementaron, sobre todo por la creación de una serie de ellos dedicados a las diversas actividades económicas (Comercio e Industria, correos, minas, montes), así como otros para el territorio recién conquistado de Silesia o la administración militar. Mejoró el funcionamiento de la administración y de la fiscalidad, pasando los ingresos de los 7 a los 18 millones de taleros. En el campo de las reformas propiamente ilustradas destacan la eliminación de la tortura y la pena de muerte. Impulsó un amplio proyecto de codificación, que culminaría con el nuevo Código Civil
de 1794. Aplicó el principio de libertad religiosa, lo que permitió la presencia de gente de distintas confesiones en sus reinos. Además, trató de reducir las discriminaciones hacia los judíos. Aunque impulsó la extensión de la enseñanza, teóricamente obligatoria hasta los 13 años en 1763, faltaron los maestros necesarios para ponerla en práctica.
de 1794. Aplicó el principio de libertad religiosa, lo que permitió la presencia de gente de distintas confesiones en sus reinos. Además, trató de reducir las discriminaciones hacia los judíos. Aunque impulsó la extensión de la enseñanza, teóricamente obligatoria hasta los 13 años en 1763, faltaron los maestros necesarios para ponerla en práctica.
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Federico II (1740-86) |
La universidad tuvo un importante auge, pero en los campos de la opinión o la prensa puso el límite de la crítica a su poder y a su obra de gobierno. No pudo mejorar la situación de los siervos, ya que no pudo implementar las medidas a favor del campesinado por la presión de los grandes terratenientes (junkers).
Durante su reinado se vivió un fuerte crecimiento económico, favorecido por su protección de la agricultura y su política mercantilista. Favoreció las manufacturas de lujo (porcelana, seda, terciopelo), las minas de carbón y de hierro y la metalurgia. Mejoró las infraestructuras (canales) y redujo al mínimo las barreras internas para favorecer el comercio interior. En 1765 creó un banco nacional, con el Banco de Inglaterra como modelo. También intensificó la colonización interior de sus territorios (incrementados con la conquista de Silesia, 1740), especialmente en el este.
Durante su reinado se vivió un fuerte crecimiento económico, favorecido por su protección de la agricultura y su política mercantilista. Favoreció las manufacturas de lujo (porcelana, seda, terciopelo), las minas de carbón y de hierro y la metalurgia. Mejoró las infraestructuras (canales) y redujo al mínimo las barreras internas para favorecer el comercio interior. En 1765 creó un banco nacional, con el Banco de Inglaterra como modelo. También intensificó la colonización interior de sus territorios (incrementados con la conquista de Silesia, 1740), especialmente en el este.
A su muerte le sucedió su sobrino Federico Guillermo II (1786-97). Continuó la política expansiva de sus antecesores gracias a los repartos de Polonia, pero no mantuvo el absolutismo ilustrado de sus predecesores, sino una política de ortodoxia cristiana, contraria a la Ilustración.
Austria y la Monarquía de los Habsburgo
La monarquía austriaca del s. XVIII es la más compleja de todas las monarquías de agregación europeas. Los estados patrimoniales de los Habsburgo, más Bohemia y Hungría y los territorios en Italia y Países Bajos, obtenidos tras la paz de Utrecht, conformaban un imperio extenso, variado y disperso, donde no era fácil construir estructuras de gobierno eficaces. Especialmente en Hungría, cuyos derechos y libertades debió respetar el emperador.
- Carlos VI (1711-1740)
El gran problema de los Habsburgo volvía a ser la falta de sucesores masculinos. Cuando el archiduque Carlos fue nombrado emperador como Carlos VI, promulgó la Pragmática Sanción en 1713, a fin de beneficiar a su propia descendencia. Consiguió el respaldo de todas las dietas para proteger los derechos sucesorios de su hija mayor María Teresa, nacida en 1717.
Carlos VI mantuvo las instituciones centrales heredadas, pero se apoyó sobre todo en una Conferencia Privada, más restringida que el Consejo Privado. Creó además consejos y secretarías para los territorios que llegó a controlar en España, Italia y Países Bajos. En sus años finales hubo de hacer frente de nuevo a otra revuelta de la inestable Hungría (1737-1739), dirigida hasta su muerte en 1738 por José Rákóczi, hijo de Ferenc, líder de la guerra de independencia húngara de 1703-1711. El resultado final, con la Paz de Belgrado, supuso para el emperador un retroceso en los Balcanes.
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Carlos VI (1711-1740) |
- María Teresa I (1740-1765)
Superó hábilmente las dificultades vinculadas a su herencia. Consiguió el apoyo de los húngaros y se convertiría en uno de los modelos más típicos del absolutismo ilustrado, cuyas prácticas usó para aumentar su autoridad y fortalecer sus estados. Sus primeras reformas se realizaron en los territorios patrimoniales de los Habsburgo y en Bohemia, núcleo de su poder. Centralizó las competencias judiciales en una Magistratura Suprema, la política exterior en una Cancillería Estatal, y las cuestiones militares las mantuvo en el ya existente Consejo de Guerra. El resto de la administración quedaba bajo el Directorio, con amplísimas competencias de gobierno interior, junto con las diputaciones y las divisiones territoriales (kreise), dirigidas por nobles locales.
Creó un cuerpo burocrático dependiente de la corona, que reemplazó a los estamentos en tareas tan importantes como la recaudación de impuestos o el reclutamiento, haciendo cada vez más efectiva la presencia del poder real.
Así fue creando poco a poco una administración civil, separada de la judicial. La justicia se fue unificando y centralizando, con ayuda de un nuevo Código Penal (1768), que ponía fin a los procesos de brujería, aunque mantenía la tortura.
En el plano de la Hacienda se reorganizó la recaudación y se crearon nuevos impuestos, como la contribución sobre la tierra. También introdujo reformas en la educación, como la secularización de la Universidad de Viena y la creación de academias militares y diplomáticas. Su aversión a los judíos le llevó a expulsarlos de Bohemia en 1744, aunque la presión internacional le hizo anular dicha medida en 1748.
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María Teresa I (1740-1765) |
- Regencia de María Teresa I y José II (1765-1780)
En 1765, al morir su esposo Francisco de Lorena, su hijo José II es coronado emperador, por lo que madre e hijo comparten el poder. Se apoyó en Wenzel von Kaunitz, verdadero director del Imperio hasta la muerte de María Teresa. A partir de esa fecha las reformas centralizadoras se aceleran, en un sentido más absolutista, al tiempo que se extienden a más territorios dependientes de la monarquía Habsburgo. Se centraron en los problemas financieros,administrativos y militares producidos por la Guerra de los Siete Años.
En economía se aplicaron medidas mercantilistas, de apoyo a la producción y al comercio, complementadas con mejoras en las comunicaciones. Pese a fuertes resistencias, se logró introducir reformas que mejoraban la situación del campesinado con la intención de impulsar la agricultura.
Para vencer el principal obstáculo a la reforma, la resistencia de la Iglesia, se iniciaron en estos años las medidas regalistas, donde se ve la influencia de José II. En 1768 se impuso una contribución al clero y más adelante fueron desamortizados algunos bienes de monasterios y conventos. La supresión de la Compañía de Jesús en 1773, aparte de ser un símbolo de la subordinación de la Iglesia al Estado, formaba parte del programa de reforma de la educación: la Corona se hizo cargo de los niveles básicos de la enseñanza y potenció la enseñanza universitaria, que estaba en manos de los jesuitas.
Para vencer el principal obstáculo a la reforma, la resistencia de la Iglesia, se iniciaron en estos años las medidas regalistas, donde se ve la influencia de José II. En 1768 se impuso una contribución al clero y más adelante fueron desamortizados algunos bienes de monasterios y conventos. La supresión de la Compañía de Jesús en 1773, aparte de ser un símbolo de la subordinación de la Iglesia al Estado, formaba parte del programa de reforma de la educación: la Corona se hizo cargo de los niveles básicos de la enseñanza y potenció la enseñanza universitaria, que estaba en manos de los jesuitas.
- José II (1780-90)
María Teresa muere en 1780 → reinado en solitario de José II, que dota a la política reformista de un tono muy ilustrado, más laico y anticlerical (se ha llegado a hablar de “josefismo”, como una variante peculiar del regalismo). Influido por el febronianismo, deseaba una Iglesia nacional al servicio de los intereses dinásticos de una monarquía de derecho divino. Por ello gobernó la Iglesia de sus territorios como si de un Papa se tratase. Así trató de convertir obispos y párrocos en dependientes del poder real, al tiempo que subordinaba los seminarios a las universidades.
Decretó la libertad de culto, eliminó las órdenes contemplativas, redujo el clero regular, etc. En el campo del ceremonial y la religiosidad popular también introdujo novedades, como la supresión
de las procesiones, las cofradías religiosas y las peregrinaciones. Permitió que el matrimonio fuera validado por autoridades civiles y permitió el divorcio. Abolió la Inquisición y la censura eclesiástica sobre la prensa y la imprenta, además de dictar una ley de tolerancia religiosa, que beneficiaba a luteranos y judíos. Se asumió la enseñanza a cargo de la Corona en 1783, lo que fue otro golpe al dominio de la Iglesia en este campo → Alejamiento de la Iglesia.
Fusionó organismos, a fin de lograr una mayor centralización y reducir gastos. Impuso progresivamente el uso del alemán. Dividió el territorio en distritos bajo el mando de gobernadores nombrados por él mismo. Fue revolucionario en el campo del derecho penal: nuevo Código Penal de 1787, que limitaba la pena de muerte y abolía la tortura.
Intentó repartir la fiscalidad de forma más equilibrada, para lo que realizó un censo y un catastro; acabó con exenciones de la nobleza y los diezmos y abolió la servidumbre en Hungría (1785).
Pese a tal cantidad de reformas, al final de su reinado se estaban produciendo revueltas en diversos territorios de su reino, además de un intento de reparto de Austria entre Prusia, Turquía y Polonia, que fue abortado por la intervención de Gran Bretaña.
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José II (1780-90) |
- Leopoldo II (1790-92) y Francisco II (1792-1806)
Ante la resistencia a las importantes reformas “josefinas” y la reacción anti-ilustrada que provocó la Revolución Francesa, su hermano y sucesor Leopoldo II hubo de negociar con los estamentos y moderar las reformas, suprimiéndose muchas de las medidas del absolutismo ilustrado “josefino”. El sistema fiscal volvió a los tiempos de María Teresa y se restableció la servidumbre. A Leopoldo II le sucederá su hijo Francisco II, que será el último emperador del Sacro Imperio, pasando a ser Francisco I, primer emperador de Austria (1804-35).
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Leopoldo II (1790-92) y Francisco II (1792-1806) |
Los territorios italianos
La Italia del s. XVIII fue, especialmente en la 1ª mitad de siglo, el reflejo de los intereses y acuerdos de las grandes potencias europeas, definiendo los tratados entre ellas el mapa italiano:
- Guerra de Sucesión de España (Tratado de Rastadt, 1714): Italia bajo influencia austriaca.
- Guerra de Sucesión de Polonia (Tratado de Viena, 1738): se ratificó la presencia de Carlos de Borbón (futuro Carlos III) en Nápoles y Sicilia.
Tras la paz de Aquisgrán (1748), la segunda mitad de siglo fue de relativa tranquilidad, rota por las secuelas de la Revolución Francesa y las guerras napoleónicas. Las políticas internas de los estados italianos fueron muy diversas: el Piamonte desarrolló un modelo absolutista y centralizador; Venecia, Génova y los Estados Pontificios cayeron en una decadencia fruto de su inmovilismo; la Lombardía austriaca, el Nápoles borbónico y la Toscana bajo los Lorena participaron del reformismo ilustrado.
- Las Dos Sicilias y el reformismo borbónico
Durante el corto dominio austriaco (1713-34), el Reino de Nápoles asistió a un fuerte regalismo.
Tras la Guerra de Sucesión de Polonia renació el reino de las Dos Sicilias, gobernado por Carlos de Borbón (1734- 82), hijo de Felipe V y futuro Carlos III de España. Este monarca ilustrado llevó a cabo una amplia política reformista.
Tras la Guerra de Sucesión de Polonia renació el reino de las Dos Sicilias, gobernado por Carlos de Borbón (1734- 82), hijo de Felipe V y futuro Carlos III de España. Este monarca ilustrado llevó a cabo una amplia política reformista.
Contó a su favor con una coyuntura económica favorable y una buena acogida de sus súbditos, descontentos con las imposiciones fiscales de los austriacos. Sus reformas buscaban imponer la superioridad política e institucional del monarca, recortando para ello poderes de los barones, la nobleza togada y la Iglesia. Para ello suprimió el poderoso Consejo Colateral y lo sustituyó por una Junta de Gabinete y varias secretarías, siguiendo el modelo de su padre Felipe V en España. De acuerdo con las doctrinas mercantiles creó una Junta de Comercio en 1735 y en 1739 instituyó el Magistrado de Comercio, tribunal con amplias competencias en materias económicas (no sólo mercantiles). También reformó la jurisdicción feudal y reorganizó la hacienda. Impulsó la actividad manufacturera, como las fábricas de seda, porcelana, cristales y espejos, arcabuces, etc. En 1737 inició un catastro general.
Con su acceso al trono de España como Carlos III en 1759 se inició el larguísimo reinado de su hijo Fernando IV (1759-1825), claramente continuista hasta 1776 con las reformas administrativas y legislativas, al tiempo que luchaba contra los privilegios feudales y eclesiásticos, aunque con resultados poco satisfactorios.
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Carlos III |
En Sicilia el virrey Caracciolo, hombre fuerte a partir de 1776, no consiguió impulsar las reformas de forma satisfactoria, aunque limitó la jurisdicción señorial y trató de elaborar un catastro, que no llegó a concluirse.
El regalismo napolitano era conocido como “jurisdiccionalismo” y destacó por su gran fuerza, ya que arranca desde finales del s. XVII, y por tanto ya presente en época austriaca, hasta desarrollarse completamente en la época de la plena Ilustración. Este jurisdiccionalismo se plasma sobre todo en conflictos y tensiones con Roma. En 1741 Carlos de Borbón y el Papa Benedicto XIV firmaron un concordato, que confería al rey de Nápoles derechos fiscales y jurisdiccionales sobre la Iglesia y que era preludio de la supresión de la Inquisición romana en este reino en 1746.
Fernando IV también tuvo tensiones con la Iglesia, como la expulsión de los jesuitas y la expropiación de muchos de sus bienes en 1767. También intentó reformar la enseñanza mediante la creación de escuelas públicas. Quizá el punto culminante de la política regalista se dio en 1789, cuando se suprimió la chinea, la ofrenda simbólica que reconocía la dependencia feudal de Nápoles respecto a Roma.
Pese a todo lo anterior el balance de las reformas fue escaso y ambos reinos permanecieron en su retraso casi feudal, debido a la resistencia de los grupos poderosos: Iglesia, nobleza, señores feudales. Los avances se debieron más a las nuevas fuerzas sociales (burguesía, letrados, intelectuales) que a la propia dinastía borbónica. Al estallar la Revolución Francesa, los Borbones napolitanos también abandonaron la política reformadora.
El reformismo en Milán y Toscana
Durante los reinados de María Teresa y José II tanto la Lombardía austríaca como la Toscana sufrirán un intensísimo proceso de reforma, gracias a la existencia de ciertos grupos sociales abiertos al cambio a partir del ideal ilustrado,convirtiéndose en la zona más dinámica y desarrollada de la península.
- El ducado de Milán
En el ducado de Milán el reformismo fue más eficaz y prolongado, también con un fuerte componente regalista, que se fue intensificando y llegó al máximo con la incorporación al poder de José II. El norte de Italia se convirtió en un campo de pruebas de muchas de las medidas de José II, especialmente las relativas a la Iglesia y a la religión, y que después aplicaría a sus territorios austriacos. Se intentó realizar un catastro para establecer una fiscalidad más justa, pero la fuerte oposición, especialmente por parte de la Iglesia, frenó el proyecto. Se suprimieron monasterios(apropiándose la Corona de sus bienes).También en línea con la Ilustración se procedió a la abolición de gremios,a la supresión de aduanas interiores, a la abolición del Senado (1786) y a la división del ducado en 8 intendencias.
A la muerte de José II, al igual que pasó en otros territorios, la mayoría de estas reformas fueron anuladas.
- El ducado de Toscana
Las principales reformas fueron las llevadas a cabo por Pietro Leopoldo (1765-90), futuro Leopoldo II de Austria tras la muerte de su hermano José II. Estimuló la producción agrícola con medidas como la liberalización del comercio de granos en 1767 o la entrega a los aparceros de las tierras pertenecientes a la corona, a cambio de un canon anual. En 1770 inició la supresión gradual de los gremios y posteriormente abolió las aduanas interiores. Su colaborador Giulio Rucellai fue el principal artífice de la política regalista, que se plasmó en medidas como la abolición del derecho de asilo en sagrado, el cierre del Tribunal del Santo Oficio y la supresión de la nunciatura en Florencia. En 1786 se publicó el nuevo Código Penal, que suprimía la tortura, la pena de muerte y la confiscación de bienes a los condenados. En cambio, el proyecto de redactar una nueva constitución que implicaba la separación
de poderes se quedó en un simple proyecto. Ya en 1790, cuando Leopoldo partía hacia Viena, se manifestaba un fuerte descontento popular hacia muchas de sus medidas.
de poderes se quedó en un simple proyecto. Ya en 1790, cuando Leopoldo partía hacia Viena, se manifestaba un fuerte descontento popular hacia muchas de sus medidas.
Los ducados de Parma, Piacenza y Guastalla
Atribuidos a Felipe de Borbón (1748-65), destacó en ellos el regalismo impulsado por el francés Dutillot (1756-71), uno de los más marcados de Europa en la década de 1760. En 1765 se tasaron muchas de las propiedades eclesiásticas → recorte en la inmunidad fiscal del clero. En 1768 se prohibió la apelación a tribunales extranjeros (es decir, a Roma) y se expulsó a los jesuitas → reforma educativa → Roma anuló los edictos en materia eclesiástica, reafirmó el origen pontificio del ducado y amenazó con excomuniones. Dutillot respondió confiscando bienes de congregaciones religiosas y suprimiendo la Inquisición (1769). El nuevo duque, Fernando I (1765-1802), destituyó a Dutillot y se reconcilió con Roma (1771), al tiempo que retrocedió en muchas de las medidas regalistas de los años anteriores.
El reino de Piamonte
Construido a raíz del tratado de Utrecht como una fórmula de estado-barrera entre austríacos y borbones. Su base era el reino de Saboya, más Monferrato, Cerdeña (tras ser permutada en 1718 por Sicilia), parte de Lombardía y Niza → gran heterogeneidad, con nobleza y clero poderosos.
- Víctor Amadeo II (1675-1730)
Las reformas centralizadoras bajo un modelo absolutista ya venían produciéndose desde el s. XVII, sobre todo con Víctor Amadeo II, que durante la Guerra de Sucesión española consiguió el título de rey de Saboya (era duque), que le será de gran ayuda a la hora de impulsar sus reformas. Creó nuevos consejos de gobierno y reforzó las competencias de los intendentes, que extendió a los nuevos territorios incorporados de Monferrato y Cerdeña. También promovió la codificación de leyes en las llamadas constituciones piamontesas (1723-29), a la vez que suprimía la venta de los cargos de justicia. Reformó los estudios universitarios, lo que le llevó a enfrentarse a las órdenes religiosas, que dominaban hasta entonces la universidad. Además de reforzar su poder, las reformas hicieron del reino uno de los mejor administrados de Europa: burocracia eficaz y obediente, ejército poderoso y clero sumiso.
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Víctor Amadeo II (1675-1730) |
- Carlos Manuel III (1730-73)
Intentó culminar el proceso centralizador iniciado en 1713, con Battista Bogino como máximo exponente del reformismo. Se reorganizó la administración local (reforzando el papel de los intendentes) y se inició un catastro. Decretó la abolición de la feudalidad en Saboya (1771). Desde 1759 se ocupó de la reorganización de Cerdeña.
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Carlos Manuel III (1730-73) |
- Víctor Amadeo III (1773-96)
Continuó la política reformista de su padre, pese a la desaparición de Bogino, y en 1783 fundó la Academia de Ciencias de Turín (tendencia a la tolerancia intelectual). En definitiva, estabilidad gracias a la eficacia administrativa y la creciente convergencia de la sociedad a los ideales de la Corona.
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Víctor Amadeo III (1773-96) |
Inmovilismo y decadencia: Venecia y Génova. Los Estados Pontificios
Apenas puede hablarse de reformismo ilustrado en las repúblicas oligárquicas de Venecia y Génova (petrificación política y estancamiento económico), ni en los Estados Pontificios
- Venecia
Seguía gobernada por una oligarquía encerrada en sí misma y refractaria a cualquier reforma que pusiera en peligro sus privilegios → descontento de los sectores aristocráticos y burgueses excluidos del poder. Pero la clave de su retraso y anquilosamiento estuvo en la crisis de su sistema comercial, quedando su papel reducido al ámbito regional, bajo la tutela de los Habsburgo, pese a cierto desarrollo de la marina mercante a partir de 1780.
En referencia con lo ilustrado, lo más destacado es el regalismo, que contaba con importantes precedentes. Se logró reducir las competencias de la Inquisición romana o suprimir algunos conventos. En el terreno económico se liberalizó la exportación de cereales en 1754 o el desarrollo de la marina mercante en los años ochenta, que no frenó su decadencia en el comercio internacional a la que se unía el malestar de sectores burgueses excluidos del poder político.
- Génova
Más tradicional aún fue la política de Génova, donde el descontento popular condujo a la insurrección de 1746, tras una breve ocupación austríaca. La situación continuó sin cambios, agudizando el malestar de territorios como Córcega, que se encontraba en situación de permanente rebeldía desde 1729, hecho este que llevó al Senado genovés a vendérsela a Francia en 1768.
Sin embargo, pudo mantener cierto vigor comercial y financiero → ascenso de grupos burgueses y la nobleza media, partidarios de reformas de tipo ilustrado en la vida institucional.
- Los Estados Pontificios
El poder del Papado experimentó un claro retroceso en el s. XVIII, debido a la política regalista seguida por numerosos príncipes católicos, las críticas del pensamiento ilustrado, el avance de la descristianización o la crisis financiera por el descenso del dinero que los papas recibían de los países católicos. Ello alentó las tensiones separatistas en el interior de los Estados Pontificios (especialmente Bolonia). Estas tensiones se agudizaron por el efecto negativo de las campañas militares de las guerras de la primera mitad del s. XVIII.
Durante los pontificados de Clemente XII (1730-40), Benedicto XIV (1740-58) y Pío VI (1775-79) se llevó a cabo una política de reformismo político y económico, se mejoraron las comunicaciones y el comercio, se intentó establecer cauces de entendimiento con soberanos católicos, por medio de concordatos, y se inició la elaboración de un catastro de propiedades.
La España de los Borbones
- Felipe V (1700-46)
La llegada al poder de los Borbones con Felipe V propició reformas tanto en la estructura constitucional del reino como en su forma de gobierno, de inspiración francesa → reducir el poder político de la alta nobleza y reordenar el sistema de gobierno, para lograr un incremento del poder real y una mayor centralización.
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Felipe V |
Felipe V debía enfrentar la costumbre de los reinos y territorios de la monarquía de agregación de mantener sus instituciones, leyes y personalidad constitucional, pero la sublevación de parte de los territorios de la corona de Aragón le dio una oportunidad perfecta para la centralización → Promulgación de decretos de Nueva Planta entre 1707 y 1716, que abolían las constituciones y privilegios de los territorios de Aragón, culpables de delito de lesa majestad, a medida que se iban reconquistando. Se fueron creando nuevos organismos de gobierno, dependientes del poder real, a la vez que se abolían los ordenamientos jurídicos particulares, a excepción del derecho civil catalán,
imponiéndose las leyes de Castilla. Se creó un nuevo impuesto a imagen de las rentas provinciales de Castilla, se suprimieron las aduanas entre Castilla y Aragón → incremento de las exportaciones catalanas y valencianas a Castilla. La presencia de los comerciantes catalanes fue tal que en 1783 lograrían quebrar el monopolio madrileño de los 5 gremios mayores. Asimismo, la Nueva Planta facilitó a los súbditos de la corona de Aragón el acceso al comercio con América, que alcanzó en el siglo XVIII su fase de mayor rentabilidad. Sólo Navarra y las provincias vascas, leales, mantendrán sus privilegios y particularidades.
Se creó un Consejo de Gabinete, inspirado en el Conseil d’en haut y formado por un reducido grupo de personas que dirigían el gobierno. Fue perdiendo importancia frente a una serie de secretarías de estado, antecedente remoto de los futuros ministerios, siendo cinco las principales: Estado, Guerra, Marina e Indias, Hacienda y Justicia. El único consejo que sobrevivió fue el de Castilla, que extendió su poder a la corona de Aragón, y que contaba con amplias competencias en el gobierno interior y en la administración de justicia. Las Cortes de Castilla también se extendieron a Aragón, pero su importancia fue irrelevante. Etapa de mejora económica, basada en el mercantilismo, y de reconstrucción militar y naval; pero las continuas guerras dejaron la Hacienda en situación precaria.
- Fernando VI (1746-59)
La paz y la mejora de la Hacienda permitieron poner en marcha una serie de proyectos, protagonizados por el marqués de la Ensenada. Se impulsó la reconstrucción naval y la construcción de canales y caminos. El principal proyecto fue el intento de sustituir las rentas provinciales de Castilla por un impuesto único proporcional a la riqueza, a imagen del introducido en Aragón. Para ello se realizó el llamado Catastro del marqués de la Ensenada (1749- 59), para conocer la población y la estructura económica de Castilla. El proyecto fiscal fracasó por las resistencias, pero proporcionó una valiosísima información sobre Castilla. En 1753 se firmó un concordato con Roma, que ponía fin a los conflictos regalistas anteriores a cambio del reconocimiento del patronato universal al rey de España.
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Fernando VI (1746-59) |
- Carlos III (1759-88)
Culminación del absolutismo ilustrado en España. En la cúspide del poder comenzaron a aparecer una serie de juntas o reuniones de los secretarios de Estado y del despacho, cuya importancia progresiva llevó a la creación de la efímera Junta Suprema de Estado 1787-1792, que encabezaría el Conde de Floridablanca. Cuando el Conde de Aranda le sustituyó como secretario de Estado, la Junta fue suprimida y el decaído Consejo de Estado se convirtió en la principal institución de la monarquía. Su política reformista, cuya principal instancia impulsora fue el Consejo de Castilla, abarcó múltiples campos: ejército, economía, educación o el sistema de valores sociales. Gobernantes ilustrados, como los condes de Campomanes y de Aranda o Jovellanos trataron de conseguir con el impulso de muchas reformas el progreso económico y social, respaldado por una minoría social reformista, agrupada en las
llamadas sociedades económicas de amigos del país.
llamadas sociedades económicas de amigos del país.
En economía se realizó una política mercantilista, con proyectos de reforma agraria, repoblaciones, el ataque a los privilegios de la Mesta, la libertad de comercio interior de granos, construcción de canales y caminos, el establecimiento de manufacturas reales, la protección de los artesanos o la erosión del sistema gremial. Se creó el Banco de San Carlos, primer banco nacional (1782).
En lo social se tendió a limitar el poder de los estamentos privilegiados, favoreciendo un cambio en los valores sociales. En este sentido merece la pena referirse a la tímida política de incorporación de señoríos a la corona o a la más decidida encaminada a disminuir las atribuciones jurisdiccionales de los señores y evitar abusos.
En lo que a la Iglesia se refiere, siguió la política regalista. Se expulsó a los jesuitas y se trató de controlar la Inquisición, mermando progresivamente sus atribuciones. La expulsión de los jesuitas, que dominaban la enseñanza en los colegios mayores, hizo posible la apropiación de sus bienes por la corona. En la senda regalista de sus antecesores, Carlos III confirmó unilateralmente el exequator o pase regio en 1768, imprescindible para la ejecución de las disposiciones pontificias.
Pese a todo lo anterior, y a la mejora económica apoyada en la coyuntura positiva, muchas de las iniciativas reformistas no fueron eficaces o simplemente no pasaron de ser proyectos. Al morir Carlos III seguían vigentes todas las instituciones que habían denunciado los ilustrados (Mesta, Inquisición, señoríos, mayorazgos, privilegios estamentales, etc.). El ataque a los estamentos privilegiados, por tímido que fuera, acabó generando reacciones que provocaron el fracaso de las iniciativas reformistas, como el famoso motín de Esquilache (1766), promovido por aristócratas descontentos. Se inició una división política en dos: partidarios y enemigos de las reformas ilustradas.
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Carlos III (1759-88) |
- Carlos IV (1788-1808)
El estallido de la Revolución Francesa puso en cuestión el sentido de la ideología ilustrada → fuerte reacción contra sus presuntos excesos. Los propios impulsores, como Floridablanca, dieron marcha atrás, alarmados por lo que pasaba en Francia. Así, Carlos IV mantuvo ciertas iniciativas reformistas, como la desamortización de Godoy (1798), pero las guerras, la progresiva dependencia de la Francia revolucionaria, la mala coyuntura económica, el desastroso estado de la Hacienda o la crisis política que provocará la caída de Godoy y la abdicación de Carlos IV → inicio del desmoronamiento del Antiguo Régimen.
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Carlos IV (1788-1808) |
Portugal
- Pedro II (1683-1706) y Juan V (1706-1750)
A inicios de la Guerra de Sucesión de España, Pedro II cambió su alianza con Luis XIV por otra con Inglaterra (tratado de Methuen, 1703), iniciando así una vinculación de dependencia casi colonial pero que aseguró a Portugal el apoyo inglés en la protección de su imperio.
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Pedro II (1683-1706) |
Juan V se vio favorecido por el oro brasileño, que permitió al monarca avanzar en el absolutismo (sin Cortes entre 1698 y 1820), pero que no se empleó en la modernización de la economía del país. Fue sustituyendo los consejos de gobierno por secretarías de estado, al estilo francés o español, destacando las de Asuntos Del Reino, de Territorios de Ultramar y la de Diplomacia y Guerra. Sus relaciones con Roma fueron tensas, incluyendo una ruptura entre 1728 y 1732.
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Juan V (1706-1750) |
- José I (1750-1777)
El absolutismo ilustrado portugués se da en el reinado de José I, con el marqués de Pombal como figura principal.
Estricto y duro, trató de impulsar el crecimiento económico en Portugal y en Brasil, para lo que necesitaba reducir el dominio que Gran Bretaña ejercía sobre la economía lusa → reducción del contrabando británico y protección de los intereses de la nobleza terrateniente frente al dominio británico del mercado de vino. Pero acabó perjudicando a muchos pequeños productores y el malestar desembocó en el motín de Oporto (1757), sofocado de modo sangriento por Pombal.
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José I (1750-1777) |
Enemigo de los jesuitas, con cuyas misiones acabó tras la rebelión guaraní contra el gobierno portugués. En 1758 se produjo un intento de asesinato contra José I, hecho que Pombal aprovechó para ajustar cuentas a sus enemigos → el duque de Aveiro y varios miembros de la familia Távora fueron ajusticiados. Además, inculpó a varios jesuitas y aprovechó para declarar su expulsión en 1759, confiscando todos sus bienes y facilitando la reforma educativa, con reorganización de los planes de estudios y subordinación de la enseñanza al poder civil. Estas agresiones contra la nobleza y contra los jesuitas muestran el régimen de terror que Pombal impuso en Portugal.
En los siguientes años se incrementaron las reformas. En 1761 se creó el Erario Regio para centralizar la gestión de la hacienda portuguesa. Se rompen las relaciones con Roma entre los años 1760-69. Se establece la superioridad de los tribunales portugueses sobre los jueces eclesiásticos, a la vez que se reducen las competencias de la Inquisición. Las reformas fueron frenadas por hechos como la Guerra de los Siete Años, las presiones británicas contra los monopolios portugueses o la crisis económica de la década de 1770, provocada por la reducción de la llegada de oro brasileño. Los enemigos de Pombal aprovecharon para acercarse a la heredera del trono y así, a la muerte del rey en 1777, Pombal fue cesado y sometido a un proceso por corrupción y abuso de autoridad, que no llegó a concluir. Con él cayeron muchos de sus colaboradores, se liberó a muchos encarcelados y pudieron regresar al país los exiliados.
Con María I (1777-1816) prosiguieron las reformas, si bien a ritmo más pausado. Parte de la obra de Pombal fue desmontada al suprimirse las compañías privilegiadas, pero otras disposiciones siguieron vigentes.
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María I (1777-1816) |
En los años noventa el futuro Juan VI asumió la regencia por enfermedad mental de la reina y con él volvieron a puestos destacados antiguos colaboradores de Pombal, que rescataron reformas anteriores, como la supresión de bienes en manos muertas y la reforma del sistema penitenciario.
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