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sábado, 29 de julio de 2023

TINA MODOTTI

La fotógrafa Assunta Adelaide Luigia conocida como Tina Modotti (Udine, 1896-Ciudad de México, 1942) vivió durante su existencia en el ojo del huracán. Su interesante trayectoria vital y artística discurrió enmarcada por los algunos de los más importantes hechos históricos de los años 20-30 y por su doble y constante dedicación convirtiéndose en una artista-fotógrafa y revolucionaria-militante antifascista.
Tina Modotti

Su vida

Nacida en el seno de una familia obrera en Udine el 16 de agosto de 1896, en el norte de Italia. La pobreza de su infancia la inició en el mundo obrero, a los 12 años comenzó a trabajar en una fábrica textil, y unos años después emigró con su familia a la ciudad de San Francisco, en Estados Unidos.

Lo dedicó a ser voluntaria en el Comité Italiano de Ayuda y, al estallar la Primera Guerra Mundial, realizó trabajos en la Cruz Roja Italiana. Desde entonces se insinuaba su vocación hacia el trabajo comunitario que se intensificaría al combinarse con su futuro activismo político.

Allí trabajó en Hollywood como actriz de cine mudo. Protagonizó el largometraje The Tiger’s Coat (Roy Clements, 1920) y realizó papeles segundones en  Riding with Death (Jacques Jaccard, 1921) y I Can Explain (George D. Baker, 1922). La actuación le aburrió rápidamente pues le estereotiparon de “belleza exótica” y la reducían al estereotipo de la chica italiana: una mezcla bizarra entre apache y vampiresa. En 1921 conoció a Edward Weston y en 1922 llega a México para enterrar a su primer marido.
Sombrero, martillo y hoz (1927).

La aprendiz comenzó a relacionarse con el mundo artístico e intelectual y pronto comenzó el desfile de intelectuales y artistas en la casa que rentaban aquellos extranjeros. Tina había tenido una educación limitada que fue rápida y eficazmente subsanada no solamente por Weston, sino por la élite de la intelectualité mexicana quienes cultivaron la mente de la italiana. En México conoció e hizo íntima amistad con Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros, Blanca Luz Brum, Nahui Ollin,María Tereza Montoya y Frida Kahlo. Se hizo miembro del Partido Comunista Mexicano en 1927. Apoyó activamente la lucha de Augusto C. Sandino y ayudó a fundar el primer comité antifascista italiano. En 1928 conoce a Julio Antonio Mella, dirigente estudiantil cubano, cuando se forma el comité en apoyo a los anarquistas Sacco y Vanzetti. Empezó a ser conocida por sus controversiales fotos de desnudos y por la mirada particular que reflejaba en las fotografías que tomaba de México. Más tarde sería testigo del asesinato de Mella y en febrero de 1930 fue detenida y expulsada del país tras ser falsamente acusada de conspirar para asesinar a Pascual Ortiz Rubio, presidente de México en ese entonces.

Tina Modotti. Hombres leyendo «El Machete» 1929

De sus primeras inquietudes tecnológicas al registro mural, Tina abandona el estudio fotográfico y las azoteas para llevar su cámara a la calle, donde está la gente.

Las inquietudes sociales de la fotógrafa facilitaron un ingreso natural hacia el Partido Comunista Mexicano y se convirtió en una activista inusualmente comprometida con las causas de la izquierda. Colabora con la revista Machete en la traducción de artículos del italiano y el inglés al español pero sobre todo realiza fotografías para esta publicación.

Al poco tiempo Tina entró en contacto con Julio Antonio Mella, un líder estudiantil cubano llegado a México y dispuesto a derrocar al dictador cubano Gerardo Machado.

Mella era deportista y había publicado la revista universitaria Alma Mater (1922-1923). Para enero de 1923 se convierte en el líder de la lucha estudiantil por la reforma universitaria y funda la Federación de Estudiantes Universitarios; organiza y dirige el Primer Congreso Nacional de Estudiantes.  La desgracia total de Tina ocurre cuando caminaba del brazo de Julio Antonio Mella por la calle de Abraham González en la ciudad de México la noche del 10 de enero de 1929. El líder estudiantil y revolucionario cubano recibe dos disparos calibre 38: uno le atraviesa el codo izquierdo y el intestino y el segundo le perfora un pulmón.
 Julio Antonio Mella

Dos meses después de la gran exposición de Tina ocurre que el presidente electo Pascual Ortiz Rubio, a un día de recibir la banda presidencial, sufre un atentado. Es el momento ideal para que el gobierno aproveche la oportunidad y realizar una purga de extranjeros indeseables convertidos en chivos expiatorios. Aunque se identifica claramente al responsable, de cualquier manera se hace una cacería de brujas y Tina es una de las víctimas.

Momentáneamente recala en Róterdam, pero, tras huir de la policía fascista italiana, llega a Berlín. En esta época, el activismo gana en interés a la fotografía. En Berlín se relaciona con algunos fotógrafos y diseñadores de la escuela Bauhaus de diseño y organiza una exposición en el estudio de la fotógrafa Lotte Jacobi con obra fundamentalmente mexicana y una poca de Berlín. Su fotografía mexicana fue bien acogida, la alemana no. Tina consigue trabajo para hacer algunos foto-reportajes en un periódico ilustrado para obreros, pero aquello que se le facilitaba tanto en México se convierte en un reto imposible en Alemania. Mientras tanto su visado de seis meses está por caducar. La flama artística se extingue al mismo tiempo y con la misma velocidad: Tina deja de hacer fotografías paulatinamente.

Cuando Tina no tiene a dónde ir, aparece de entre las sombras Vittorio Vidali quien le ofrece mudarse a Moscú. Sin mejor opción Modotti accede y comienza a realizar trabajos para el Socorro Rojo Internacional, traduce textos, hace labores burocráticas. Con su nueva pareja, se traslada a la URSS en el otoño de 1930 para trabajar en el SRI. Prosigue con su labor política en Francia, Austria y España.
Tina Modotti, Mujer con bandera, 1928.

La fotografía de Tina Modotti era mucho más que imágenes estáticas; era un reflejo de su perspectiva única y de su conexión profunda con las emociones humanas. A través de su lente, capturó la belleza en la cotidianidad, revelando la humanidad y la intensidad de las personas y lugares que retrataba. Sus fotografías eran un testimonio poderoso de su capacidad para sumergirse en la esencia de los sujetos, transmitiendo emociones crudas y sinceras que resonaban en el espectador.

Debido a su entrega a la lucha política, no dejó una obra abundante. Se reduce a 400 imágenes. Al menos esa es la cifra de negativos que hoy se conservan, en su mayoría en el Archivo Museo Fotográfico de Pachuca, en Hidalgo, y en el Archivo Fotográfico de la UNAM. Pero a pesar de que carrera fue breve, Modotti creó una estética de gran fuerza, que es un paradigma por la sorprendente síntesis de la estética vanguardista artística y el contenido revolucionario y social. Eso la convirtió en una de las máximas representantes de la fotografía de esa etapa. Hoy sus obras se encuentran entre las más caras del mercado fotográfico y tiene el récord de que en 1991 su obra Rosas fue vendida en una subasta de Sotheby’s por 165 mil dólares. Al celebrarse en 2010 una exitosa retrospectiva suya en Viena, el periódico Neue Zürcher Zeitung la definió como “la Juana de Arco de la cámara”.

Anónimo. Tina Modotti en su exhibicón de fotografías (1929)

Su etapa en España

Llegó a España en la primavera de 1936, procedente de Moscú, donde habían vivido los últimos cuatro años junto a su pareja Vittorio Vidali, comisario político del Komintern. Nada más estallar la guerra en España viajó hasta el seno del conflicto para atender tareas solidarias de asistencia sanitaria y comunicativas, como periodista y fotógrafa del semanario Ayuda, órgano del Socorro Rojo Internacional en España.  Al comenzar la Guerra Civil se trasladó a España para formar parte del Quinto Regimiento y trabaja en las Brigadas Internacionales con el nombre de María hasta el fin de la guerra. Colaboró en las unidades móviles de transfusión de sangre del médico canadiense Norman Bethune.

Margarita Nelken, en una de las varias alabanzas que se hacen a su actividad, relata como atendía a los niños que llegaron a Almería tras el éxodo de la población malagueña que se vio acosada durante el trayecto a pie por los bombardeos de las fuerzas franquistas. Se le atribuye un artículo publicado en el periódico “Ayuda” en el que recuerda la situación desesperada de la población que llegaba a Almería:

“[...] La mayoría eran huérfanos ya... pero de todos esos niños ninguno tan adorable como aquel grupito que tenía como cabeza de familia a una encantadora chiquilla de once años, Valeria García Vara, de Vélez Málaga. La metralla los había dejado huérfanos en medio del camino. Se hizo cargo de sus tres hermanos menores incluso el niño de pecho que guardaba en sus frágiles brazos hasta que el socorro Rojo fue a recogerla en la cuneta en la que, probablemente se tumbó para morir” . (22) El artículo, fechado en marzo, cuenta esta historia a su llegada a la carretera de la muerte. Quedaría marcada por el dolor de aquellos casi 300.000 refugiados que hicieron la marcha. Aunque aparece como un artículo anónimo fue atribuido a Tina Modotti, quien, al igual que Matilde Landa, fue enviada a Almería para asistir a los huidos de Málaga.



Modotti también estableció relaciones con intelectuales como Pablo Neruda, Rafael Alberti y Miguel Hernández. A este último lo asesoró en la edición del poemario Viento del pueblo, del cual se puede ver un ejemplar en la muestra. También se exhibe una copia de un libro de Alberti abierto en las páginas donde aparece un poema dedicado a ella. Tras la muerte de la fotógrafa, Neruda hizo algo similar.

Puso en marcha el hospital para tuberculosos del gobierno republicano y colaboró con las Brigadas Internacionales de Albacete. También ayudó a muchos soldados a cruzar la frontera francesa y fue enfermera de confianza, junto a otras compañeras, cuando Dolores Ibárruri Gómez, conocida como La Pasionaria, enfermó de hepatitis. 

El 19 de abril de 1939 Tina Modotti regresaba al puerto de Veracruz, México, con pasaporte falso, donde continúa su actividad política, a través de la Alianza Antifascista Giuseppe Garibaldi. En 1940, el presidente Lázaro Cárdenas anula su expulsión.

Tina Modotti murió a los 46 años, en su amado México. El 6 de enero de 1942 falleció de un paro cardíaco cuando viajaba en un taxi. Poco antes, había logrado recuperar su identidad. Fue enterrada envuelta en una bandera adornada con la hoz y el martillo. Su amigo el grabador Leopoldo Méndez esculpió su perfil en la lápida y Pablo Neruda le dedicó un poema que terminó convirtiéndose en un poético epitafio: «Puro es tu dulce nombre, pura es tu vida frágil. De abeja, sombra, fuego, nieve, silencio, espuma. De acero, línea, polen, se construyó tu férrea, tu delgada estructura», en lo que se convirtió en el epitafio de esta mujer guerrera y artista a partes iguales con vida de leyenda.

Fotografía

La dicotomía vida/obra en Modotti la escindía y era su gran contradicción. Le atormentaba el que la vida “se metiera” en su arte, pero sin esa vida no hay arte: si no hubiese sido italiana y pobre no habría admirado a México ni a sus mexicanos y no hubiera hecho fotografías de documentalismo social. Sin las enseñanzas de Weston tal vez no habría sido una fotógrafa de elevada noción estética y habilidad técnica. Sin el penoso incidente de Mella y sus encarcelamientos y su crisis en Berlín no se comprendería por qué dejó de hacer fotografías. Detrás de cada anécdota hay una razón que explica su trabajo fotográfico.

Tina comienza a explorar los temas que le importan más, los que realmente le atraen la mirada y nunca deja totalmente de lado las enseñanzas y rigores de Weston. Ante la obra de Modotti lo que podría decirse es que la fotógrafa tenía un talento que no pudo desarrollar plenamente por su abrupta salida de México y el giro que dio su vida tras el asesinato de Julio Antonio Mella. La obra fotográfica que nos queda nos habla del enorme potencial de Modotti cuyo mérito es grande, pero que pudo madurar y ser aún mayor. Si Tina solamente le dedicó de modo serio e intenso siete años de su vida a la fotografía de los cuales tres (1923-1926) fueron como aprendiz, nos quedamos con escasos tres o cuatro años de trabajo fotográfico en pleno proceso de maduración que necesitaba tiempo para acomodar y armonizar el esteticismo formal de Weston y la lucha revolucionaria de Tina quien requería urgentemente alejarse de voces como la de Xavier Guerrero para escuchar su propia voz, encontrar su propio discurso y hallar su propio tono. Si Tina logró tanto en apenas seis o siete años ¿Qué hubiera sido con una vida fotográfica madura?

Esperan tendidos los negativos en el cuarto oscuro
ver la luz que revelen las imágenes de las fotografías
tus huellas sobre papel fotosensibles toman forman
desvelando la realidad ante los ojos vendados de la sociedad

te encuentro con la mirada que captó tiempos crueles y duros
con el obturador dispuesto a captar la realidad del día a día
de una época y sociedad rota, gentes que crean y deforman
sus vidas en épocas convulsas sumergidas en el caos y la oscuridad

Tengo guardado tu pañuelo verde para cuando vuelvas, Tina querida
luz que guía, faro de esperanza que captura el momento
hermana, no duermas, la nueva rosa es tuya, la nueva tierra es tuya
No dormirás en vano, hermana. Puro es tu nombre, pura es tu frágil vida

La nueva rosa es tuya, la tierra es tuya: te has puesto un nuevo traje de semilla de vida
Son los tuyos, hermana: los que hoy te dicen tu nombre, Tina Modotti, lo proclaman al viento
y a todas partes, al agua y a la tierra, tu suave silencio se llena de raíces haciéndote suya
con tu nombre Tina Modotti el Fuego no muere, eterna llama en tu recuerdo encendida 

1 comentario:

  1. ¡Conmovedor relato! Gracias. Su trabajo fotográfico ¿puede verse en algun espacio en Internet, por favor? Saludos.

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