¿POR QUÉ ESCRIBIMOS?

AL NO PODER ACEPTAR QUE SOMOS LIBRES EN JAULAS, NOS MOVEMOS EN MUNDOS DE PALABRAS QUERIENDO SER LIBRES

COMPAÑEROS DE LUCHA EN PLUMA AFILADA

AVISO TODOS LOS TEXTOS ESTÁN REGISTRADOS

Blog bajo licencia Creative Commons

Licencia de Creative Commons

TODOS LOS TEXTOS ESTÁN REGISTRADOS

POEMAS, CUENTOS Y ESCRITOS REVOLUCIONARIOS DE DANIEL FERNÁNDEZ ABELLA is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License. Para utilizar primero y siempre sin ánimo de lucro ha de consultar al autor. Daniel Fernández Abella todos los derechos reservados.

martes, 6 de marzo de 2012

LA MATERIA DE LOS FILÓSOFOS ASIÁTICOS: BRAHMA Y TAO.

El espacio que separa las masas no puede ser la nada, pues a través de él se ejercen fuerzas a distancia. Recibimos la luz procedente del Sol, y la Luna eleva las aguas produciendo las mareas.

Como es natural, todos los espíritus estudiosos se han ocupado de esta acción a distancia. Lo mismo que en la historia de las ciencias y de las artes no faltan ejemplos de que los primeros hayan llegado más lejos que todos los sucesores (los pintores rupestres en el dibujo de animales, Homero en la épica, los presocráticos en la explicación de la naturaleza, Moisés en la ética social, los góticos en la construcción de catedrales), así jamás ha existido una teoría que reúna la ciencia y la ética como la filosofía de los antiguos indios. Schopenhauer calificó la traducción de las Upanishadas como el mayor acontecimiento intelectual del siglo XIX.

Los indios consideran que el mundo está lleno de una materia llamada Brahma. Ésta desempeña en el pensamiento indio el mismo papel todopoderoso que Dios en el Antiguo Testamento. Leed lo más bello que se ha escrito jamás sobre la esencia del mundo:
"Al principio no existía el Ser ni el No Ser. Todavía no existía el aire ni el cielo sobre él, ni el agua, la altura y la profundidad. No había ninguna diferencia entre el día y la noche, la muerte y la vida. Estaba oscuro y las sombras ocultaron el principio de la Creación. Sólo Uno estaba allí, fuera de él nada: Brahma. Pero todavía no poseía ningún movimiento. Tampoco estaban allí los dioses, pues no vinieron al mundo hasta más tarde. Por tanto, nadie conoce el principio de Brahma, ni siquiera los dioses, pues han sido los sabios los que han encontrado esta relación entre el Ser actual y el No Ser de otros tiempos".
¡Qué visión de la esencia de la ciencia: la ciencia es un invento de los sabios!

"Es invisible y, sin embargo, está en todas partes. La mano no puede cogerlo, pero él lo coge todo. No puede ser visto, pues de él procede la luz. No puede ser sentido, pues toda sensación procede de él. De él viene que el mundo es una creación aún incompleta, que tiende a su plenitud. El hombre es una parte de aquél y, como dicen los místicos, no debe caer por sus maldades en los brazos del Dios creador: así, no se debe perturbar el Tao, sino realizar la armonía con el hombre, la naturaleza y la divinidad por medio del trabajo y el orden".

En oposición al fatalismo indio, una concepción del mundo bella y positiva, ha dado al pueblo chino un impulso civilizador enérgico. La ciencia y la técnica alcanzaron entre los chinos en los siglos primitivos un nivel asombroso. Conocieron la electricidad por frotamiento y la fuerza del vapor, y viajaron con la brújula. Inventaron el papel, escribieron las obras más espirituales y discutieron en el más rico de los lenguajes. Sus conocidas virtudes: la afición al trabajo, el esmero en la ejecución de las tareas, la reglamentación rigurosa de la vida familiar, la afabilidad en el trato con los vecinos, la alegre afirmación de la vida y la sumisa conformidad con todos los golpes del destino, su aplicación en el arte y su familiaridad con las intimidades de la naturaleza, todo ello ha florecido a la luz de las enseñanzas del Tao.

La India y China demuestran la intensidad y la diversidad con que las concepciones científicas del Universo pueden influir sobre la conducta y el destino de naciones enteras.

No hay comentarios:

Publicar un comentario