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POEMAS, CUENTOS Y ESCRITOS REVOLUCIONARIOS DE DANIEL FERNÁNDEZ ABELLA is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License. Para utilizar primero y siempre sin ánimo de lucro ha de consultar al autor. Daniel Fernández Abella todos los derechos reservados.

miércoles, 19 de julio de 2017

VLADIMIR MAIAKOVSKI

El hombre tiene unas necesidades expresivas y comunicativas y uno de los vehículos que utiliza para satisfacerlas es el lenguaje (también los gestos, las imágenes, etc.). A través del discurso lingüístico, el hombre 1) expresa su manera de percibir las cosas (sus sentimientos, sus conocimientos, etc.) y 2) pretende producir un determinado efecto en el receptor (enseñar, emocionar, persuadir, entretener, etc.).

Vincular el arte y la estética a la lucha política ha sido, es y probablemente será un problema complejo. El intento de abandonar posturas simplificadoras no implica desconocer la capacidad crítica del arte, su potencial transformador y sus aportes a las distintas luchas. En una sociedad alienada, el arte debe poder recuperar su lugar crítico y sus posibilidades de imaginar un mundo distinto, a partir de su capacidad de desnaturalizar las relaciones sociales del capitalismo.



Vladimir Maiakoski

Vladimir Vladimirovitch Maiakovski nació en 1893 en la localidad georgiana de Baghdati, en el Imperio Ruso, en el seno de una familia modesta. Huérfano a los doce años, se instaló en Moscú en 1906 donde pronto se adhirió al partido bolchevique. Ya de joven fue arrestado tres veces por conspiración contra el régimen zarista.

Estudió a partir de 1911 en la Escuela de pintura, escultura y arquitectura de Moscú, de la que fue expulsado en 1914 por sus actividades políticas, al mismo tiempo que comenzaba su carrera literaria con una tragedia provocadora y mal recibida. Rápidamente se convierte en uno de los cabecillas del movimiento futurista ruso junto con Alexander Blok y Velimir Jlébnikov. El primer manifiesto del grupo, La bofetada al gusto del público, data de 1912, cuando Maiakovski solo tiene 19 años. Dentro de este estilo poético publica La flauta de las vértebras y La nube en pantalones en 1915, obra, esta última, fruto de su tormentosa relación con Lili Brik, esposa de un editor amigo del poeta. Esta relación amorosa compleja y problemática marcará casi toda su vida. Por esos mismo años junto con Sergio Tretiakov funda el periódico LEF, que influirá en toda una generación de escritores revolucionarios.

Poeta soviético. De origen humilde, su militancia en el Partido Bolchevique le causó numerosos problemas con las autoridades de Moscú, donde su familia se había trasladado. En 1911 se unió a los primeros futuristas y participó en la redacción del primer manifiesto futurista ruso.

Su odio visceral al universo burgués y su combativo espíritu revolucionario se reflejan ya en sus primeras obras: La bofetada a gusto del público y la tragedia Vladimir Maiakovski (1913). En 1915 publicó el libro de poemas La nube con pantalón y un año después, La flauta-columna vertebral. Del mismo año que la Revolución Rusa son las premoniciones de El hombre (1917), en la que colaboró redactando eslóganes revolucionarios.

En los años 20, Maïakovski se dedicó a promocionar por el mundo la Revolución rusa. En ese periodo creó elementos prácticos de propaganda, como carteles, afiches y argumentos para películas. Fue, además, uno de los editores de la revista LEF (Levy Front Iskusstv o Frente de Izquierda de las Artes), revista donde trató de congregar toda la vanguardia artística soviética. Exaltación de la figura de Lenin es el poema V. I. Lenin (1923-1924), y los éxitos de la URSS son cantados por el poeta en obras como Octubre (1927) y ¡Bien! (1927).

Entre los años 1923 y 1925, Maïakovski junto a Aleksandr Ródchenko fundaron lo que hoy sería una agencia de publicidad, llamada Maïakovski-Ródchenko Advertising-Constructor. Crearon más de 150 piezas publicitarias, packaging y diseños.

El estilo de Maïakovski 

Formalmente considerada, la poesía de Maiakovski se encuentra encuadrada dentro de la tónica general de la poesía europea de los años que precedieron y siguieron a la primera guerra imperialista. Marinetti, con su célebre manifiesto, no había hecho otra cosa que concretar un vago deseo subconsciente de los poetas que les impulsaba a librarse de toda vieja fórmula académica, a conseguir una poesía nueva, una poesía que expresase en su forma externa los inquietantes momentos que el mundo atravesaba. Cesar en la imitación servil a la naturaleza, dominar y no ser dominados por el idioma. Dislocar los conceptos, las imágenes y las palabras, del mismo modo que Picasso y los pintores futuristas descomponían las formas de la naturaleza haciéndolas estallar en una explosión de color.

Entre sus composiciones poéticas más importantes destaca Lenin, escrito en 1924 y leído públicamente por él en la Sala Roja del Comité de Moscú del Partido el 21 de octubre.

Maiakovski definió la poesía como un camino hacia el socialismo. Se consideraba un ser vivo que habla a otra gente viva. Una de sus mayores preocupaciones fue alcanzar un intenso grado de comunicación con las demás personas. Comunicación viva que hace de su poesía un arte declamatorio. Que le induce a recorrer toda Rusia, año tras año, en interminables giras de recitales poéticos. Que convierten su figura en algo semejante a los antiguos rapsodas.

Maiakovski mantuvo una personal relación con los miembros de la escuela formalista rusa, tan reactualizada por el estructuralismo. Relación que influye más o menos conscientemente en la redacción de su poesía, atenta a la construcción misma de la palabra, a las características morfológicas del idioma, al juego de prefijos y sufijos, a la ordenación fonética y a la trama de relaciones que constituyen la palabra y el período verbal. La consonancia de las últimas palabras, la rima, no es más que uno de los innumerables medios de relacionar las líneas; por lo demás, uno de los más simples y rudimentarios. Se puede rimar el principio de las líneas, se puede hacer rimar el final de la primera línea con el principio de la segunda, e incluso con las primeras palabras de la tercera y de la cuarta.



Los temas con los que Maiakovski se enfrenta en sus poemas son múltiples y, a veces, contradictorios. En primer lugar, el del amor, y junto a él el de los celos y el suicidio. El amor, el dolor y la muerte unidos, como suelen estar siempre en la naturaleza y en la vida de los hombres. Junto a los poemas de amor, los de combate, bruscos, agresivos, sin ninguna concesión a la retórica, y al lado de éstos, sus poemas satíricos, en los que se enfrenta abiertamente con los que no comparten sus sueños de futuro y pretende destruirlos por medio de los dardos envenenados de su sangrante humorismo. Formalmente quedan las consignas, de tipo político o comercial, concisos y acerados.

La poesía es comunicación

La poesía es una búsqueda confidencial de identificación sentimental con los lectores y los oyentes. El texto poético es un fundamentalmente un diálogo: Busca una comunicación con el otro. El poeta ha de salir de su prisión para transformar su texto subjetivo en un texto objetivo que transmita por si mismo la veracidad y autenticidad de esa vivencia personal para que pueda ser experimentada en los receptores.

El poeta actúa como mediador al transmitir su experiencia personal mediante palabras, ritmos, imágenes, tonos y estados emocionales.

La poesía establece más lazos comunicativos y más variados con el lector que ningún otro género literario: es sintomático y prueba de ello es el uso del tú como desdoblamiento del yo lírico (autodiálogo) o como referente personal ( lector explícito) con el que se establece una relación de implicación directa. Lo mismo ocurre con el "os" y el "vosotros" al igual que el "nos" y el "nosotros" mediante los cuales el yo del poeta se desindividualiza.

El poeta quiere llevar a los otros una vivencia lo más semejante a la suya; por lo teno, el lector y los oyentes deben "dejarse llevar": deben implicarse íntimamente, romper su aislamiento para poder sentir nuevas vivencias y nuevas emociones.


viernes, 14 de julio de 2017

JACINTO BENAVENTE

El Teatro Español no tiene otra figura comparable a Be­navente durante la primera mitad del siglo XX, con dos excepciones: Pérez Galdós, que era eminentemente un nove­lista, y García Lorca, sobre todo un poeta lírico. Jacinto Be­navente domina la escena hispana desde que estrena en 1907 Los intereses creados hasta el día mismo de su muerte. El nom­bre de Benavente en la cartelera de un teatro significó en Es­paña y en toda la América española la máxima garantía de éxito y de categoría dramática, en contraste con la mediocridad de la restante producción española -aparte algunas obras de los hermanos Álvarez Quintero y de Arniches-, que derivó en forma alarmante hacia el "astrakán", deformación payasesca del género cómico, en que reinó Muñoz Seca.

La obra más simple de Benavente contenía siempre un diá­logo ingenioso, personajes bien delineados y una innegable dig­nidad literaria. Era un verdadero maestro de la construcción teatral hasta el punto de que muchas de sus comedias, com­puestas a la diabla para proveer a numerosas compañías que lo apremiaban de modo constante, no son más que una lucida esgrima de agudezas entre personajes que sólo se sostienen por la extrema habilidad de su manipulador. A la larga, en la ingente producción benaventiana prevalecerá este tipo de co­media improvisada por un cerebro excepcionalmente dotado para la creación teatral. Por esto, se le ha comparado muchas veces con la del gran Lope de Vega, agobiado también por los cómicos de su tiempo con peticiones de comedias que en oca­siones satisfacía con obras que, en menos de horas veinticuatro, pasaron de las musas al teatro.

Benavente ha puesto en boca de sus personajes justificaciones a esa labor a marchas forzadas que no permite la debida concentración; así, en La noche del sábado oímos decir a su protagonista: "Un gran ideal, sólo desmenuzado en migajas puede lograrse. De aquel bloque mismo de mármol de Carrara, en que debí esculpir mi obra soñada, labré esas mil figurillas que habéis visto en exposiciones y escaparates, primero, después en saloncitos y boudoirs elegantes; eran lindas y graciosas, pero en vez de crear una sola obra gigantesca en una llamarada de una llamarada de inspiración ... ¡Y pensarán que así realizo mi ideal artístico ¡Y por mis obras juzgarán mi espiritualidad! ..
Amarga deducción que coincide con aquellas consideraciones un tanto cínicas de Lope de Vega en su Arte nueva de hacer comedias:
Pues como las paga el vulgo, es justo
hablarle en necio para darle gusto ...

Estilo teatral

Benavente es considerado el renovador del teatro español debido a su llamada comedia de costumbres. Gracias a su lenguaje renovador, brillo en sus diálogos, variedad de personajes y mayor ritmo en la trama consiguió dar un salto con respecto al antiguo teatro melodramático

El estilo de Benavente revolucionó la forma teatral española, oponiendo la sencillez y la naturalidad en los temas y diálogos al énfasis y a los convencionalismos de los demás autores de fines de siglo XIX. Le costó no poco a Benavente desplazar del gusto del público las grandes tiradas de versos, escasamente poéticos, y las rebus­cadas situaciones melodramáticas de aquellos autores para plan­tear sencillos conflictos entre la aristocracia o la clase media española. Satirizó en casi todas sus comedias a esa aristocracia y a esa clase media, cuando ésta se sale de sus casillas, sin perdonarle pullas a políticos, militares, jueces y hasta a eclesiásticos.

Su ironía tiene algunos puntos de contacto con la de Ber­nard Shaw -sin llegar a la acritud del irlandés- y provocó siempre grandes explosiones en el público, jubilosas las más de ellas, como aquella ocasión en que lo llevaron en hombros des­de el teatro a su casa tras el estreno de La ciudad alegre y confiada. Lo que originó, dada su enorme popularidad, que algunos gobiernos prohibiesen sus obras (Para el cielo y los altares, durante la dictadura de Primo de Rivera) o la suspensión de toda su producción durante el año 1946. Benavente fue siempre un inconforme, sin llegar a ser un rebelde, porque aceptó de buen grado los homenajes oficiales tributados por no importa qué régimen, incluso en épocas de gran agitación po­lítica, sin adscribirse jamás a una determinada ideología.

Las concesiones que hubo de hacer en sus comedias y que tanto le censuraron los intelectuales estaban determinadas por el ambiente demasiado restringido de la escena española con respecto, por ejemplo, al resto de la Europa occidental, lo que inspiró a Ramón Pérez de Ayala aquella acerba crítica del tea­tro benaventiano en su famoso ensayo titulado Las máscaras. Benavente replicó a esta actitud con sus también conocidísimas palabras: "El teatro es por su historia, por su origen, un género literario que solo en el pueblo halla su propio ambiente. El teatro para eruditos, para intelectuales, no tiene razón de ser. La obra dramática en estas condiciones será demasiado libro para el teatro y demasiado teatro para el libro"

El prestigio y la fecundidad de Benavente, nacido en Madrid el 12 de Agosto de 1886, incluso en los últimos años de su prolongada existencia, fueron tan formida­bles que resistió sin ceder todos los embates de las nuevas co­rrientes teatrales. Para las nuevas generaciones, el viejo maestro, que había sido en su momento un revolucionario de la escena, estaba ya anticuado, era una gloriosa supervivencia de un estilo condenado a desaparecer. Sin embargo, en el teatro español no ha surgido todavía un nuevo estilo ni una figura en la que pudieran depositarse las esperanzas de un heredero del puesto dejado vacante por Jacinto Benavente.

BIBLIOGRAFÍA

El nido ajeno (1894)
Rosas de otoño (1905)
Los intereses creados (1907)
Señora ama (1908)
El nietecito (1910)
La malquerida (1913)
La ciudad alegre y confiada (1916)
Campo de armiño (1916)
Lecciones de buen amor (1924)
La mariposa que voló sobre el mar (1926)
Pepa Doncel (1928)
Vidas cruzadas (1929)
Aves y pájaros (1940
La honradez de la cerradura (1942)
La infanzona (1945)
Titania (1946)
La infanzona (1947)
Abdicación (1948)
Ha llegado Don Juan (1952)
El alfiler en la boca (1954)

Versos (1893)
Cartas de mujeres (1893)
Pensamientos (1931)
Acotaciones (1914)
Crónicas y diálogos (1916)

Jacinto Benavente

miércoles, 12 de julio de 2017

PABLO NERUDA

El joven Ricardo Elecier Neftalí Reyes Basoalto, mencionado al hablar de Gabriela Mistral, también hizo célebre su seudónimo,- Pablo Neruda- y él, también fue galardonado, en 1971, por la Academia Sueca con el Premio Nobel de Literatura. 

Neruda había nacido en Parral, en la región del Maule al sur de Santiago Su padre, un trabajador ferroviario fue trasladado a Temuco en el sur-sur del país.; paisaje grabado permanente en el alma del poeta. Su padre, viudo, contrajo matrimonio con Trinidad Candia Marverde (que es la "madre" que está presente en muchos poemas de Neruda). 


Sus primeros versos los publicó en revistas como "Correhuela" o "Revista Austral". Al terminar sus estudios y rendir bachillerato, conoció a Gabriela Mistral, buena consejera, que le hizo leer a los escritores rusos; por esos años, el poeta adoptó su seudónimo. En 1921 y hasta 1927, residió en Santiago En 1923 publicó "Crepusculario", luego apareció "El hondero entusiasta" - libro del que destruyó muchos poemas-. Y en 1924, saltó a la fama, con su tercer libro "Veinte poemas de amor y una canción desesperada". Siguieron "Tentativa del hombre infinito" y "Anillos", en 1926. Al año siguiente fue nombrado cónsul en Rangún y casó con una holandesa de sangre malaya - María Antonieta Agenaar. En 1932 regresó a Chile, preparó la edición definitiva de "Veinte poemas" y también del libro rescatado "El hondero entusiasta" En abril de 1933 reunió sus poemas escritos desde 1925 a 1931 y los tituló "Residencia en la tierra".

Nombrado cónsul en Buenos Aires, conoció a García Lorca; .en 1934 lo destinaron a Barcelona y al año siguiente a Madrid, donde participó plenamente con la generación del 27, especialmente, con una estrecha amistad con Rafael Alberti.

Tomó partido durante la Guerra Civil , participando en diversas actividades; naturalmente, esta actitud lo convirtió en persona incómoda y, por eso, fue llamado por el gobierno chileno. Entonces, en 1937, publicó "España en el corazón", y el gobierno del Frente Popular fue nombrado cónsul en París para ocuparse de los refugiados republicanos . Durante la Guerra Civil los milicianos del frente del Ebro fabricaron el papel y reimprimieron España en el corazón. Himno a las glorias del pueblo en la guerra (1936-1937), donde Pablo Neruda funde historia y poesía en la denuncia de la barbarie como muestra en el desgarrador poema Explico algunas cosas: “Y por las calles la sangre de los niños/corría, simplemente como sangre de los niños”.

El nudo social y político se certifica en el episodio del carguero Winnipeg. Ya con la guerra sentenciada, en agosto de 1939 el poeta convence al gobierno de Chile para acoger a 2.000 refugiados republicanos, mujeres, hombres y niños, que partirán desde Francia en el vetusto barco rumbo a Valparaíso donde arrancarán una nueva vida.

Durante la estadía en México entre 1940 y 1943, Neruda tendrá una actuación pública que siempre se mantendrá dentro de los márgenes de la política soviética, a pesar de que su cargo consular lo obligaba a mantener una actuación neutral.5 Esto puede percibirse tanto en su actuación política como en su programa literario. Ejemplos de lo primero es la ayuda que Neruda prestó al muralista mexicano David Alfaro Siqueiros a salir de la cárcel y viajar a Chile. En estos años, Neruda vuelve a escribir poemas y artículos combatientes y políticos, como había ocurrido durante la Guerra Civil Española, que se publicarán en México, Chile y otros países del continente americano. “7 de noviembre. Oda a un día de victoria”, “Canto a Stalingrado” y “Nuevo canto de amor a Stalingrado” son ejemplares en este sentido. También lo es el artículo “Zweig y Petrov”, donde resalta la heroica lucha soviética contra los nazis, contraponiendo el escritor Jewgeni Petrov, que muere como corresponsal de guerra, a la “cobardía” de Stefan Zweig, cuyo suicidio, afirma Neruda, personifica la “muerte de un hombre que no tiene qué hacer sobre la tierra en momentos de grandes tareas”. Al mismo tiempo, su paso por México y la intensificación de la lucha política aceleran un proceso de toma conciencia de América, cuyo mayor ejemplo es el poema “América no invoco tu nombre en vano”, el último escrito antes de salir de México, que luego formará parte de Canto General, el libro cúspide de este proceso

Neruda publicó "Las furias y las penas"y "Chile os acoge", escritos para los más de 2.000 republicanos que viajaban en el "Winnipeg", barco que contrató para salvar a los españoles , rescatándolos de las prisiones y del abandono. Entonces su literatura entró de lleno en lo social y político, como lo demuestra su enorme "Canto General", que contenía Un canto para Bolívar, El canto de amor a Stalingrado Las alturas de Macchu Picchu.y Que despierte el leñador, obra escrita en 1950. También hay que mencionar que, en 1952, casi anónimamente, apareció en Nápoles, su libro "Los versos del capitán", que ha tenido varias interpretaciones de la ida sentimental del poeta.

Con el término, en 1943, de su cargo consular en México, Neruda manifiesta en varias ocasiones su deseo de dedicarse a la política.En 1945 fue elegido senador por el Partido Comunista.  En su trabajo parlamentario, Neruda se integra a la Comisión de Relaciones Ex te riores del Senado, dedicándose
a temas como el fascismo, las relaciones con la URSS y la situación en Europa. Con el comienzo de la Guerra Fría y merced a su influencia en la vida política de Chile, Neruda se transforma en uno de los más fuertes adversarios del Presidente chileno Gabriel González Videla. Como en toda su vida política,
también en esta época pone su discurso al servicio de la causa del PCCH y la URSS y asume públicamente sus, en ocasiones polémicas, posiciones en la Guerra Fría. La confrontación de Neruda con González Videla, acentuada por tres discursos del poeta en el Senado y un artículo publicado en Caracas cida “Carta íntima para millones de hombres”),10 lleva a que el gobierno chile no eleve a la justicia una petición de desafuero por infringir la Ley de Seguridad Interior del Estado e injuriar al Presidente y por denigrar a Chile en el exterior. El miedo a que fuera tomado preso obliga a que el PCCH ayude a Neruda a vivir en la clandestinidad a partir de febrero de 1948. Más tarde, el partido mis mo será declarado ilegal (30 de septiembre de 1948). La noticia divulgada por el mundo sobre un poeta perseguido por el Gobierno chileno fomenta la fama de Neruda, tanto en la izquierda comunista del mundo occidental como en los países comunistas. En marzo de 1949 logra huir a Buenos Aires y después a París

Los viajes y estadías en los países socialistas se multiplican, así como los poemas y las declaraciones de apoyo a la política de Stalin. Por esa época, además, recibe los dos premios más importantes del mundo comunista. El primero en noviembre de 1950, el “Premio Internacional de la Paz” —anunciado en Varsovia durante el Segundo Congreso Mundial de la Paz— le es otorgado por el poema “Que despierte el leñador”. Publicado en 1948 (más tarde, con pequeñas modificaciones, formará parte de Canto General), el poema es un homenaje a Stalin en el plena Guerra Fría, ataca la política norteamericana y la contrapone a Abraham Lincoln, un ejemplo para la esperanza de un “despertar” pacífico de los Estados Unidos.

En sus viajes, Neruda asume en diversas ocasiones la política y propaganda soviética. En septiembre de 1949 participa en México del Congreso Continental Americano por la Paz, junto a 1500 delegados de casi todos los países americanos. Su discurso es uno de los puntos culminantes del encuentro y será traducido y difundido en cerca 20 países. Por el lado político, allí acepta que hay dos fuerzas principales que operan en la política mundial, el imperialismo antide mocrático bajo la tutela de los Estados Unidos y las fuerzas anti-imperialistas y democráticas encabezadas por la URSS, dejando en claro su posición en favor de esta última. Por el lado cultural, muestra su acercamiento a la hegemonía cultural zhdanovista y al “realismo socialista”, lo que lo lleva a rechazar partes importantes de su propia obra temprana. Tampoco faltan las críticas a Jean-Paul Sartre, al “silencio cómplice” de John Steinbeck y Ernest Hemingway y a la novela Los días terrenales, del escritor mexicano José Revueltas (quién se había retirado del PC mexicano por su esquematismo y oportunismo), un libro que, según Neruda, contenía un “misticismo destructor que conduce a la nada y la muerte”, esto a pesar de que en los años 40 él mismo consideraba a Revueltas como una de las figuras literarias más importantes de México

Neruda había conocido a la argentina Delia del Carril., con ella vivió hasta 1955., fecha en que se separó de la artista argentina,, porque su vida, desde entonces, se unió a la tercera mujer que había conquistado su amor, Matilde Urrutia. Pero no por eso había dejado de publicar y de esa época pueden mencionase "Extravagario", "Las uvas y el viento", "Odas elementales", "Nuevas odas elementales", "Tercer libro de odas elementales," "Cien sonetos de amor" - dedicados a Matilde -,"Canción de gesta", "Navegaciones y regresos", "Las piedras de Chile, "Cantos ceremoniales" y  "Plenos poderes" y "Memorial de Isla Negra".También Neruda escribió para teatro. "Fulgor y muerte de Joaquín Murieta" que obtuvo el premio Viarieggo -Versilia, de Italia 


A mediados de septiembre de 1952 Neruda vuelve a Chile, después de que el presidente Gabriel González Videla indultara a las personas que, como él, se hallaban procesadas por delitos políticos.
Su vuelta a Chile y la fama que le ha otorgado el mundo comunista durante su exilio, es el crédito moral que tiene para difundir sus posiciones políticas, o las de su partido, sin la necesidad de ser un miembro activo en la lucha cotidiana, como en los años 40. Como en su vuelta de 1937, ayuda a su partido a salir
del aislamiento político en que se encontraba desde su prohibición en 1948. La cultura es el arma de influencia más poderosa que tiene el PCCH y Neruda está en su centro. Participa en la campaña para las elecciones presidenciales apoyando la candidatura de Salvador Allende, la primera de sus diversas postulaciones antes de las elecciones en 1970. El gobierno de Salvador Allende en 1971 lo nombró embajador de Chile en Francia y la Unesco.

Ahí escribió "La espada encendida" y "Las piedras del cielo".


Por último, con carácter póstumo, se han publicado "Confieso que he vivido"- que completa las memorias esbozadas anteriormente-, "El mar y las campanas", "Jardín de Invierno", "El corazón amarillo", "El río invisible" y "El fin del viaje"

El hallazgo de la bacteria botulinica en los restos de Pablo Neruda, y el dictamen  de los expertos forenses, chilenos, canadienses y daneses, permite decir, tal y como han informado, que su muerte se debió a un envenenamiento con dicha bacteria. Una bacteria mortal si no se detecta en un plazo de dos o tres horas desde la contaminación. La familia , encabezada por su sobrino Rodolfo Reyes, siempre sospechó que su fallecimiento se debía a un asesinato y no a una evolución repentina y fatal del cáncer de próstata del que era tratado desde 1969, y por eso no ha descansado hasta conseguir un estudio riguroso.

Como tú, querido Ricardo confieso que he vivido
y si vuelvo a vivir será de la misma manera
aceptando lo que fui, seré y lo que he sido
aun cortando las flores, no acabaron con la primavera

Con la palabra como arma que toma partido
con veinte poemas de amor y una canción desesperada
admito que lo que fui y lo que he sido
y lo asumo ante el mundo y mis camaradas

aunque escriba los versos más tristes bajo la noche estrellada
entre Chile y España, dos lugares en mi memoria y en mi corazón
sigo pidiendo castigo a aquellos que mi patria traicionaron

y que acudan a mis venas y a mi boca aquellas personas perseguidas y torturadas
que hablen por mis palabras y mi sangre los muertos del dictador Pinochet felón
siempre recordados, siempre en la memoria, vuestros hijos nunca os olvidaron


domingo, 25 de junio de 2017

LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN NOS DICEN EN QUÉ PENSAR


Bernard Cohen venía a decir que los medios no tienen mucho éxito a la hora de decirle a la gente que pensar, pero en cambio tenían una gran capacidad de decir a la audiencia sobre que pensar (primer nivel de la agenda). El segundo nivel, por su parte, es aquel en el que los medios no solo influyen estableciendo su agenda, sino que además afectan al modo en que la gente piensa sobre estos temas.

Los medios son contextualizadores de la realidad, y al presentárnosla seleccionan y dan énfasis a atributos concretos de los temas u objetos de los que tratan, confirmando lo que se denomina como agenda de atributos.

Esta agenda de atributos es el conjunto de calificativos que acompañan a un objetos. De estos calificativos algunos tienen más posibilidades que otros de ser percibidos y recordados por la audiencia al margen de su repetición o posición dominante. Determinadas características de un objeto pueden alcanzar una resonancia tan grande que se conviertan en argumentos especialmente convincentes para la relevancia del objeto.

Por eso determinadas maneras de escribir un objeto son más convincentes que otras a la hora de que ese objeto o tema tenga relevancia para el público. Del éxito de cómo se presente ese objeto por medio de los atributos, puede llegar incluso a que sea un atributo el que le de el impacto y relevancia necesaria para llevar el tema a la agenda del público.

Creación de opinión en temas nuevos según Klapper

Klapper dice que es más fácil influir en la opinión de la gente en los temas que desconoce. Cuando encontramos un tema nuevo que produce incertidumbre social, nos volcamos en los medios, y por lo tanto la influencia es más directa.

De un modo muy general, el problema de la efi­cacia comunicativa puede formularse señalando que los signos-estímulo transmitidos provocan unas mu­taciones psíquicas en el destinatario, que se manifiestan en forma de signos-respuesta. Este fenómeno constituye una de las preocupaciones centrales de los pedagogos, de los moralistas, de los políticos que buscan los votos o la adhesión de las masas, de los profesionales de la publicidad y en general de todos aquellos cuyas profesiones están en mayor o menor  grado basadas en la formación o mutación de los estados de opinión pública y de las conductas consiguientes a tales estados de opinión. Tan importante es este fenómeno en la vida social contemporánea, que en una conferencia de profesionales norteamericanos de publicidad, uno de los ponentes, con énfasis pragmático, pudo declarar que el objetivo principal de la comunicación es el de formar o cam­biar las opiniones de otras personas.


martes, 6 de junio de 2017

VELÁZQUEZ

Nacido en Sevilla, en 1599, ingresó a los 11 años en el taller de Pacheco, con cuya hija contraería matrimonio años más tarde y del que aprendió el arte de la pintura.


Durante su etapa sevillana mantiene un estilo tenebrista y un gusto especial por los temas realistas, de escenas de la vida cotidiana, como El aguador de Sevilla, interpretado como una alegoría de las tres edades del hombre, o La vieja friendo huevos. En ambas obras muestra un gran dominio de la luz, con un primer plano iluminado y el fondo en penumbra y una composición muy cuidada.


Con el apoyo de su suegro, el aval de las obras sevillanas y credenciales de los nobles locales consiguió trasladarse a la Corte y ser nombrado en 1623 pintor de cámara del rey, gozando del favor del Conde Duque de Olivares. En esa época pinta fundamentalmente retratos y temas mitológicos (Los borrachos o el Triunfo de Baco), influenciado en estos últimos por la estancia de Rubens en Madrid en 1628, quien además le aconseja que viaje a Italia. Con ayuda del rey realiza este viaje y como consecuencia de él cambiará sus preferencias cromáticas, abandonando el tenebrismo, al tiempo que se interesa por el desnudo y la perspectiva aérea. Obras de este periodo son La túnica de José y La fragua de Vulcano. En esta última obra, de tema mitológico, los personajes se representan de forma totalmente humana y con una cierta ironía.



A su regreso de Italia se afianza como el retratista de la Corte: retratos ecuestres del Príncipe Baltasar Carlos, del Conde-Duque de Olivares y una larga serie dedicada al rey Felipe IV, a quien retrata desde la juventud a la vejez, con una mirada profundamente melancólica. En estos retratos omite todo recurso escenográfico, salvo los fondos de la sierra que resaltan la importancia de las figuras, y acentúa los símbolos (la caza es uno de ellos) y la hondura psicológica de la expresión, lo que le acerca a Rembrandt, a quien no conoció. Al mismo tiempo realiza retratos de tipos curiosos, como la serie de bufones: el niño de Vallecas, a los que trata con dignidad, humanizando a personajes generalmente despreciados en la época.

La obra cumbre de este periodo es La rendición de Breda, en el que destaca su composición y la creación de profundidad mediante la técnica de la perspectiva aérea, con fondos brumosos de un tono azulado, la superposición de elementos, como las lanzas de los soldados españoles, y los escorzos de algunas figuras, como el caballo del primer plano. Al mismo tiempo, integra al espectador en la escena al representar figuras que continúan fuera del cuadro y situar a un personaje que mira directamente al observador.


En 1649 realiza un segundo viaje a Italia, con el encargo de comprar obras de arte pura para las galerías reales españolas, ya que Felipe IV era el mayor coleccionista de la época. Durante su estancia en aquel país pintó los retratos del Papa Inocencio X, y el de su propio criado Juan de Pareja.

También en Italia pinta dos pequeños paisajes: Los jardines de la villa Médicis, en los que capta la vibración lumínica mediante pequeños toques de color y las formas no son dibujadas sino que las crea la retina del espectador al mezclar las diferentes manchas de color. Su técnica se anticipa en estas obras en más de doscientos años al Impresionismo del siglo XIX.

En 1651 vuelve a la Corte, donde pintará sus obras más importantes: La Venus del espejo, Las Meninas y Las Hilanderas. Estas pinturas constituyen la plenitud del arte barroco. En ellas consigue plasmar la profundidad mediante la alternancia de zonas de diferente intensidad luminosa, creando incluso la sensación óptica que la luz circula por dentro de la tela (polvillo que flota en las habitaciones)

Velázquez

domingo, 28 de mayo de 2017

LA COMUNA DE PARÍS DE 1871

La Comuna de París fue un gran movimiento revolucionario en que los trabajadores de París lucharon, en una situación difícil y ardua, por romper la explotación y la opresión que sufrían, y reemplazaron al Estado capitalista por sus propios órganos, para reorganizar la sociedad con bases completamente nuevas, manteniéndose en el poder durante más de dos meses antes de ser derrotados.

Por aquellos años más de 200.000 parisinos formaban la Guardia Nacional, milicia de ciudadanos dedicada a mantener el orden público, pero desde septiembre de 1870 se rearmó, pasando de tener 60 batallones a 254 y además a poseer cañones y ametralladoras fabricados en París y abonados por suscripción pública.

Antecedentes

La catástrofe de los ejércitos de Luis Bonaparte en Sedán, en septiembre de 1870, había significado el derrumbe del Segundo Imperio francés y la simultánea proclamación de la República. El proletariado así como los sectores más avanzados del pueblo manifestaban una abierta desconfianza hacia la nueva Asamblea Nacional –dominada por monárquicos y republicanos moderados– y hacia el Gabinete que presidía Adolphe Thiers, a cuyos integrantes consideraban no solo dispuestos a aceptar las más humillantes y onerosas condiciones de paz impuestas por Alemania, sino también a traicionar la recién fundada Tercera República en pro de una nueva monarquía borbónica.


Ante la cercanía del Ejército prusiano. El 28 de febrero de 1871 el comité de la Guardia Nacional ordenó pegar por todas las calles parisinas el "Cartel Negro", en señal de luto, recomendando a los ciudadanos que no saliesen de sus hogares y evitasen todo altercado y manifestación. La misma Guardia Nacional, ayudada por civiles, puso a salvo su armamento, ocultándolo. Al día siguiente el ejército prusiano desfiló por una ciudad desierta, abandonándola al día siguiente y sin incidente alguno.

Primeros pasos

Las inquietudes de la población se confirmaron cuando la nueva Asamblea aprobó las medidas aprobadas por Thiers: el 10 de marzo se suprime la moratoria de letras, alquileres y deudas que deben ser abonadas inmediatamente, lo que causa la quiebra de 300.000 obreros, pequeños talleres y tiendas; y suprime el salario de las guardias nacionales, dejando sin recursos a miles de familias. El recién nombrado jefe de Ejército en París, prohíbe la salida de seis periódicos republicanos y ordena condenar a muerte a G. Flourens y A. Blanqui por sus participación en la revuelta de octubre de 1870.

Cuando París estaba dormida, en la madrugada de 18 de marzo de 1871, Thiers ordenó a sus tropas ocupar los puntos estratégicos, recuperar el armamento de la Guardia Nacional y arrestar a los revolucionarios más conocidos. Enseguida las mujeres se despertaron, dieron la voz de alarma y se enfrentaron a los soldados, que pronto se vieron superados en número. Los enfrentamientos sangrientos dieron un giro radical cuando el general Lecomte ordenó disparar a las masas desarmadas y sus soldados le desobedecen y le arrestan. A la tarde Thiers ordena abandonar la capital a sus tropas, su policía y sus funcionarios; en una retirada caótica y apresurada dejando olvidados varios regimientos (unos 20.000 soldados), los oficiales fueron apresados, mientras uno 1.500 hombres sin orden alguna se sentaron a esperar el periodo de la Comuna.


El Gobierno había abandonado la ciudad. En un movimiento que al principio fue heterogéneo y un tanto confuso, el poder pasó a manos del pueblo, a manos del proletariado.

La Comuna adoptó algunas medidas que caracterizaron su sentido revolucionario y sus objetivos verdaderos:

  • Sustituyó el ejército regular, instrumento ciego en manos de las clases dominantes, y armó a todo el pueblo.
  • Proclamó la separación de la Iglesia del Estado.
  • Suprimió la subvención del culto, dejando de pagar al clero por parte del Estado.
  • Dio un carácter estrictamente laico a la instrucción pública, asestando un duro golpe a los gendarmes de la sotana; además de ser la educación gratuita y obligatoria.
  • Se creó una Formación Profesional en donde los obreros daban gratis la prácticas a los alumnos.
  • Se crearon guarderías para cuidar a los hijos de los trabajadores.
  • Se controló por parte de la municipalidad los alquileres, fijándose un tope máximo de precio.
  • Se prohibió el trabajo nocturno en las panaderías
  • Se abolió el sistema de multas.
  • Se promulgó un decreto por el que las fábricas y todos los talleres abandonados o paralizados por sus dueños serían entregados a las cooperativas obreras, con el fin de reanudar la producción.
  • Se dispuso que la remuneración de todos los funcionarios no fuera superior al salario normal de un obrero.
Una de las principales características de la Comuna fue la LIBERTAD, de la que se podían beneficiar todos, incluso los partidarios del gobierno de Versalles, proclamándose la libertad de prensa, de reunión y asociación.

Todas las medidas tomadas por la Comuna suponía una amenaza para el viejo mundo, basado en la opresión y la explotación. Por primera vez el proletariado derrocaba al poder establecido y establecía sus propios órganos de gobierno y reemplazaba al estado monárquico- burgués capitalista, que veía como la Comuna les hacia perder todos sus privilegios económicos y sociales. Lo que explica también la fuerte represión que se ejercería sobre los "communards" y que gran parte del mundo viera a la Comuna como una revuelta de "vagos" proletarios.

Final

Ante el temor de Bismark a que el fenómeno de la Comuna se contagiara al resto de Europa, devolvió a Thiers todas las tropas que mantenían aún retenidas, para que pudiera eliminar a los comuneros. Así cuando el gobierno de Thiers reorganizó sus fuerzas y pudo dominar a la mal organizada revolución, los generales bonapartistas se dispusieron a realizar una verdadera matanza en París jamás vista antes.
Así el 21 de mayo de 1871, el ejército del gobierno de Versalles se lanzó a la conquista, calle por calle, de París. La lucha fue desigual ante el poderío militar del ejército regular. Durando la sangrienta batalla una semana, hasta el 28 de mayo, cuando cae la última barricada. Como era de esperar la represión ulterior fue brutal.

Cerca de 30.000 parisienses fueron asesinados por una soldadesca llena de odio, unos 45.000 fueron detenidos y posteriormente muchos de ellos fusilados, miles y miles fueron desterrados o enviados a las colonias a trabajos forzados, en donde muchos de ellos murieron por enfermedades. Esta represión consiguió eliminar el movimiento obrero francés, llegando Thiers a proclamar, disfrutando de su victoria, que: "El socialismo ha sido eliminado por un largo tiempo".

Una represión tan grande que hizo que este acontecimiento tan importante de la Historia fuera olvidado intencionadamente, pasando a ser como una anécdota de la Guerra Franco-Prusiana que derrocó a Luis Napoleón III, que trajo la III República a Francia y la unión de Alemania.


El tiempo de cerezas

Le temps des cerises es una antigua canción de amor que se convirtió en un himno de la Comuna de París (1871). El tiempo de las cerezas en una buena alegoría del eterno renacer de la vida y, por ende, de las ideas, de la esperanza. Los tiempos revolucionarios podrán ser intensos y breves, y aunque aparentemente sean vencidos, siempre volverá a darse otra nueva oportunidad.

Es una canción romántica sobre el triste recuerdo de un amor perdido: la primavera, los pajaritos, las cerezas y las locuras amorosas. Llevaba un par de años sonando cuando la cruel venganza gubernamental y los fusilamientos en masa convirtieron el rojo de las cerezas en las gotas de sangre de los comuneros.

Las cerezas evocan cosas diferentes: recuerdan, por su color, la sangre y la bandera roja, ligadas a la Comuna, lo que hace que la canción permanezca asociada a la idea de libertad, solidaridad y resistencia a la opresión. Y por otra parte, las cerezas evocan la dulzura y el verano, en un medio festivo.

La canción, amada por el pueblo francés, dice que la época de las cerezas dura muy poco, pero que siempre habrá un tiempo de cerezas, ese tiempo fugaz que todos añoramos vivir algún día.

Las revoluciones pueden ser traicionadas, aplastadas, pero siempre habrá quien luche por la libertad, por el bienestar de los demás, por la alegría de todos.

La Internacional

En 1871, un obrero francés que participó en la Revolución de 1848 y fue miembro del consejo de uno de los municipios y las barricadas de la Comuna de París, Eugène Pottier, escribió la letra de la que sería "La Internacional", el himno de los trabajadores de todo el mundo. Pottier había organizado a los diseñadores de telas (éste era su oficio, además de escritor) incorporando su gremio a la AIT (Primera Internacional) desde 1864. Luego de la derrota de la Comuna se exilió en Inglaterra y EEUU, pero volvió a Francia en 1880. En 1886 compuso una canción en honor a la Comuna.

Las estrofas de aquel poema se convirtieron en la letra de "La Internacional", la cual fue usada como el himno de la Primera Internacional en sus últimos años de actividad (1871-1876) y fue luego adoptada por las Internacionales que le siguieron y por el movimiento socialista en general.

Murió en 1887, sin escuchar cantar "La Internacional". A su entierro acudió una manifestación obrera encabezada por la bandera roja. En 1908 se le levantó un monumento en el cementerio Père-Lachaise de París, donde fueron fusilados muchos comuneros.

“La Lira de los Trabajadores” le encargó la musicalización de la poesía de Pottier a P. Degeyter en 1888. Durante algunos años sólo fue conocida por los obreros franceses. En 1892 fue aprobada por la II Internacional como el himno oficial de los trabajadores. Luego la letra fue modificada según el país y la corriente política que la cantara (anarquistas, socialistas, comunistas).

Eugène Pottier

Gustave Coubert

Gustave Coubert fue un pintor revolucionario, activo participante de La Comuna de París, en la que fue designado "ministro" de cultura. Luchó en las barricadas para instaurar una sociedad fraternal y un gobierno obrero. Fue condenado a prisión por los reaccionarios tras la derrota de la Comuna como principal responsable de la decisión del derribo de la columna Vendome, símbolo de la tiranía y del imperialismo napoleónico.

Desde su nacimiento en 1819, en el seno de una familia de propietarios rurales en el antiguo Franco Condado y la incidencia que en su formación como persona y artista, tuvieron las revoluciones de 1830 y 1848. Experiencias intensas que flanquearon la trayectoria que en el arte le llevó a liderar el movimiento realista y en política, a desempeñar una actividad comprometida y relevante en 1871 durante la insurrección revolucionaria de la Comuna.

Tras la caída del Segundo Imperio, Courbet es elegido Presidente de la Federación de artistas. Mientras que París sufre el sitio de los ejércitos prusianos y que muchos huyen de la capital, Courbet permanece en la ciudad. Él, que ya había seguido con interés los acontecimientos de 1848, guarda sin duda en la mente el recuerdo de su abuelo, revolucionario "sans-culotte" en 1789.

En febrero de 1871, su compromiso se confirma: se presenta a las elecciones legislativas, sin éxito. En abril de 1871, la comisión ejecutiva de la Comuna de París le encarga reabrir los museos parisinos y organizar el Salón.

Electo del Consejo de la Comuna, Gustave Courbet, sin embargo, no es guardia nacional y no participa pues en los combates. Detenido por los versalleses el 7 de junio, en septiembre el pintor fue condenado a seis meses de cárcel y a una multa de 500 francos, a los que se añadieron 6 850 francos de gastos procesales. La sentencia es más bien clemente, comparada con las penas de muerte y de deportación que afectan a otros partidarios de la Comuna... pero tan solo es el comienzo de sus problemas judiciales.

Gustave Courbet
Jules Vallès

Jules Vallès nace en Le Puy-en-Velay (Alto Loira), el 5 de junio de 1832, en Francia reina Luis Felipe. En 1840 marcha a vivir a Saint Etienne; su padre que es maestro ha sido trasladado al Colegio Real de esta ciudad, aquel mismo año en París Thiers forma gobierno. En 1848 se instala en París para estudiar y es testigo de la revolución de mayo y de la proclamación de la República. Luis Napoleón es elegido presidente por sufragio universal. Carlos Marx y Federico Engels redactan en Londres el Manifiesto Comunista.

Su primer libro, El dinero, publicado anónimamente en 1857, es un virulento ataque contra el financiero Jules Mirès. Sus artículos, publicados con el seudónimo de Max en Le Figaro y otros periódicos, le proporcionaron notoriedad.

En 1869 se presentará a las elecciones legislativas como socialista revolucionario, pero no será elegido. En el año siguiente toma parte en los disturbios políticos y revolucionarios de la Comuna, con 30 insurrectos ocupa durante unas horas la alcaldía de la Villette y forma parte del comité revolucionario de los 20 “arrondissements· de París.

Encarcelado nuevamente en 1870, fundó el periódico Le Cri du Peuple, desde el que apoyó activamente la Comuna, de cuyo Comité Central era miembro. Tras la semana sangrienta huyó a Gran Bretaña, fue condenado a muerte en rebeldía y no volvió a su país hasta 1883.

En 1885 se agrava su diabetes. Redacta su testamento y se lo entrega a su fiel amigo Héctor Mâllot. El 25 de enero, a la temprana edad de 52 años, muere en París. Su entierro provoca una verdadera manifestación popular. Un año antes de su muerte en su periódico Le Cri du Peuple, escribe un trabajo que alcanzará gran resonancia: L’Aficche rouge (El cartel rojo), en este texto nostálgico, Vallès nos recordará un cartel que en forma de proclama fue pegado en los muros de París, el 6 de enero de 1871, y que pasó a la historia con este nombre. El manifiesto fue redactado por cuatro militantes representantes de diversas tendencias agrupadas en la coordinadora de los veinte distritos de París, entre los cuales se encontraba Jules Vallès.

Además de sus artículos, reunidos en Los refractarios (1866) y La calle (1867), lo más importante de su obra es el ciclo inconcluso de novelas autobiográficas (Jacques Vingtras, 1879; El niño, 1881; El bachiller, 1881 y El insurrecto, 1886), así como las obras póstumas: Recuerdos de un estudiante pobre (1930), El cuadro de París (1932) y Un hidalgo (1932).
Jules Vallès 
Louise Michel

De ideas anticlericales, anarquistas, republicanas e internacionalistas, la poeta y escritora Louise Michel estuvo siempre comprometida con la reivindicación de los derechos de las mujeres y con la revolución social. 

Fue una pedagoga innovadora, practicaba una enseñanza basada en los ideales republicanos y ese estilo libre no siempre gustó a las familias: impartía clases fuera de las aulas, prohibía los castigos físicos, escribía pequeñas obras teatrales para que los alumnos las interpretaran, daba clases de ciencias naturales.

Fue en París donde empezó a asistir a reuniones republicanas y a debates sociales y políticos, donde se relacionó con revolucionarios, aunque ella no se sentía vinculada a  un color político determinado.

Su nombre está vinculado a la Comuna de París de 1871, en la que mantuvo un papel destacado: conduce ambulancias, impulsa la creación de comedores infantiles, organiza guarderías y recluta mujeres para formar un batallón femenino. formó parte del Comité de Mujeres y participó cuando las mujeres impidieron que los soldados de Versalles bse llevaran los cañones de la Guardia Nacional, que habían sido pagados por el pueblo para defender París de la invasión prusiana, un episodio que acabó con el amotinamiento de los soldados contra sus oficiales. Louise Michel presidió el Comité de Vigilancia femenino y participó en el de hombres, ambos destinados a proporcionar techo y comida a los necesitados.

Su madre es secuestrada y Louise Michel se entrega para lograr su liberación. En consejo de guerra la condenan al destierro en Nueva Caledonia, un archipiélago de Oceanía bajo dominación francesa.

En julio de 1880 fue amnistiada junto con otros revolucionarios; regresó a Francia con la idea inicial de volver a crear una escuela para los canacos. El 9 de noviembre entró en París después de casi diez años de ausencia. Se dedicó entonces a pronunciar conferencias en clubes revolucionarios por todo el país, en aliento del espíritu de la Comuna, con importante asistencia de público, y estudió las teorías económicas anarquistas de Piotr Kropotkin.

Su legado social es incuestionable. En sus últimos años vivió entre Londres y París, impartió conferencias y continúo publicando: poemas, artículos, obras de teatro, memorias… Como curiosidad, en la Guerra Civil Española, dos batallones de brigadistas  llevaban su nombre, en reconocimiento a su lucha y a toda una vida dedicada a la justicia social. Una feminista que luchó por la igualdad de género, social y política. 
Louis Michel

MARX Y LA COMUNA DE PARÍS

Cuando estalla la contienda, Marx redacta el primer llamamiento de la Internacional a los obreros de ambos países. Caracterizando el conflicto como dinástico, es decir, la guerra sólo beneficia a los intereses egoístas de las clases dominantes de Francia y Alemania, predijo la caída de Bonaparte y saludó la actitud internacionalista demostrada por los trabajadores de los dos bandos. En un segundo manifiesto después de la rendición del ejército francés en Sedan y de la restauración de la república en Francia, señaló que los alemanes habían convertido la rapiña en su objetivo, y a la vez advirtió a los obreros franceses que no se sublevaran sin haberse preparado. Pero al recibir la noticia del estallido de la revolución obrera del 18 de marzo de 1871 en París, exhortó a la Internacional para que todos los trabajadores la apoyaran. Saludó emocionado a la gesta del "asalto al cielo", como llamó a la Comuna de París.

“Maravilloso en verdad fue el cambio operado por la Comuna de París. De aquel París prostituido del Segundo Imperio no quedaba ni rastro. París ya no era el lugar de cita de terratenientes ingleses, absentistas irlandeses , ex esclavistas y rastacueros norteamericanos, ex propietarios rusos de siervos y boyardos de Valaquia. Ya no había cadáveres en el depósito, ni 101 asaltos nocturnos, ni apenas hurtos; por primera vez desde los días de febrero de 1848, se podía transitar seguro por las calles de París, y eso que no había policía de ninguna clase.”

“Y, sin embargo, era ésta la primera revolución en que la clase obrera fue abiertamente reconocida como la única clase capaz de iniciativa social incluso por la gran masa de la clase media parisina —tenderos, artesanos, comerciantes—, con la sola excepción de los capitalistas ricos.”

“El París de los obreros, con su Comuna, será eternamente ensalzado como heraldo glorioso de una nueva sociedad. Sus mártires tienen su santuario en el gran corazón de la clase obrera. Y a sus exterminadores la historia los ha clavado ya en una picota eterna, de la que no lograrán redimirlos todas las preces de su clerigalla.”
La guerra civil en Francia” de Marx


Para Marx y Engels, que siempre admiraron la valentía de los comuneros, no se habían dado todavía las condiciones históricas y económicas para desarrollar la revolución socialista. Y también criticaron la debilidad organizativa, por causa de la diversidad ideológica existente en la Comuna, lo que hizo que en los momentos decisivos no se tomaran las decisiones más rápida y correctamente.

En otoño de 1870, Marx ya había prevenido a los obreros de París, de que la tentativa de derribar al gobierno sería un disparate dictado por la desesperación; pero cuando el 18 de marzo de 1871 se impuso a los obreros el combate decisivo y aceptaron, y la insurrección fue un hecho, Marx saludó la revolución proletaria con grandísimo entusiasmo, a pesar de sus malos augurios.

Y no se contentó con entusiasmarse con el heroísmo de los comuneros, que, que según sus palabras, "tomaban el cielo por asalto". Marx veía en aquel movimiento revolucionario de mases una experiencia histórica grandiosa, un cierto paso adelante de la revolución proletaria mundial y un paso práctico más importante que cientos de programas y raciocinios. Analizar esta experiencia, sacar de ella las enseñanzas tácticas, revisar a la luz de ella su teoría: he aquí como concebía su misión Marx.

Francia, cuna de revoluciones
de ciudades que luchan contra reyes y tiranos
de gorros frigios y escarapelas tricolores
de batallones marchando al son de la marsellesa

Vuelven a surgir las barricadas y ciudadanos forman batallones 
en ciudades y pueblos ¡A las armas, ciudadanos!
Marchad con la esperanza por bandera frente al dolor y los horrores
de aquellos que os oprimen, hijos de la revolución francesa

Parisinos, herederos de Robespierre y los sans-cullottes jacobinos
de la Asamblea Nacional, de la Marianne y su llama de revolución 
que nos guía hacía un futuro mejor y marca nuestro camino,
camino glorioso para nuestra clase: su emancipación

París en pie, Paris, ciudad que vale más de mil misas, París levantada
París que resiste al ejército opresor, París que alza la roja bandera de la revolución
tomando el cielo por asalto, dejando una estela brillante en la noche estrellada
mientras florecen los cerezos, recuerdos guardados en el corazón
 
¡Ciudadanos! ¡Era el sombrío pasado que se hundía, que rugía cuando la torre tomamos!
Nos sentimos ebrios de terribles esperanzas... ahogadas en plomo, barro y sangre
ahora ya olvidadas, ahora ya sepultadas, ahora tan distantes
tiempos pasados ya olvidados, de esperanza borrada, de ciudadanos, camaradas y hermanos


lunes, 22 de mayo de 2017

LA FUGA DE SAN CRISTÓBAL

El 22 de mayo de 1938 es el aniversario de la fuga del Fuerte de San Cristóbal. En la historia mundial de las evasiones es una de las más destacadas, tanto por el número de fugados como por sus consecuencias.

En 1938 había 2487 personas detenidas, en su mayoría dirigentes políticos y sindicales y militantes revolucionarios y republicanos. Estos sufrían de maltratos y vejaciones como palizas, hambre extrema y piojos, habiendo constancia de la muerte por esas condiciones de 305 presos, contabilizadas del 1 de enero de 1937 al 6 de julio de 1945, fecha del cierre como penal, como se ha relatado con anterioridad.

Fuerte de San Cristóbal

La Fuga

La fuga fue preparada por unos treinta presos que utilizaron la lengua esperanto para poder comunicarse sin ser entendidos por los demás. La operación se inició a la hora de la cena, momento en que había más dispersión de los guardianes. En distintos grupos fueron desarmando a varios de ellos y tras coger su armamento, se dirigieron a donde estaba cenando la compañía de soldados de guardia. Un soldado que opuso resistencia y murió como consecuencia de un golpe con una barra. Posteriormente se rindieron los soldados de las garitas. En una media hora el fuerte fue tomado por los reclusos, que luego salieron de las instalaciones de la prisión.

Un total de 795 presos se fugaron aprovechando la oscuridad de la noche, corrieron desorientados y trataron de esconderse en el monte antes del amanecer para recorrer a pie la distancia de unos 60 kilómetros hasta la frontera francesa.

Desgraciadamente, hubo dos hechos que truncaron su huida: el primero fue que un soldado en su día libre que regresaba de Iruñea se percató de lo que ocurría y dio la voz de alarma, y en segundo lugar también alertó de la fuga un preso falangista llamado Ángel Alcázar de Velasco, encerrado por su apoyo en abril de 1937 en Salamanca a la facción hedillista de la Falange derrotada en su unificación con los carlistas. De esta manera, rápidamente refuerzos militares, pero sobre todo falangistas y guardias civiles de la capital navarra acuden a reprimir la fuga de presos, que podría haber sido mayor de no ser porque muchos desistieron fugarse al ver rápidamente las luces de los vehículos militares que estaban a punto de llegar a las inmediaciones de la prisión. Según el preso Ernesto Carratalá, que en año 2007 cuando se le entrevistó tenía 89 años, afirmaba que cada uno tiró por su lado; y algunos, que incluso pensaron que se había terminado la guerra, fueron directos a la estación de tren de Pamplona y trataron inocentemente de comprar un billete con los vales de la prisión.


La persecución

Las fuerzas represoras iniciaron inmediatamente una persecución y una macabra caza de huidos, que vagaban en desbandada por el monte, muchos de ellos descalzos, desnutridos y con escasos fusiles para defenderse. Entre esa misma madrugada y los tres días siguientes fueron detenidos un total de 585 fugados, abatiendo en el mismo monte a 206 reclusos que no tenían capacidad alguna de resistir. Solamente tres reclusos alcanzaron su objetivo de cruzar la frontera francesa y sentir que ponían fin a su persecución. El último de los fugados vivió escondido en los montes navarros hasta el 14 de agosto de ese mismo año, no logrando encontrar ninguna partida guerrillera o apoyo que le ayudase a lograr su objetivo.

De los 795 fugados, fueron detenidos 585, pasando sólo tres de ellos la frontera francesa. Se identificaron 187 cadáveres, a los que hay que añadir 20 muertos más sin identificar. Esto da, según la contabilidad del fuerte, cuatro más, que pudieran ser huidos de la represión en la retaguardia encontrados tras las pesquisas desarrolladas para capturar a los fugados del fuerte. Aunque la mayor parte pereció en Ezcabarte, que es la cara norte del monte, en Oláibar y en Baztán, la mayoría está registrada en Ansoáin en la falda sur del monte. 

Una inmensa mayoría de los asesinados fueron abatidos en las cercanías del municipio de Ezcabarte, también en la parte norte del monte, en las localidades de Oláibar y en Baztán, y otros tantos en Ansoáin, en la falda sur del monte. Por lo tanto, el Fuerte de San Cristóbal, así como todo el área a su alrededor es un espacio de la memoria histórica antifascista que debemos conocer y proteger. De aquellos huidos que capturaron los militares, un total de diecisiete fueron sometidos a un juicio bajo la acusación de haber liderado la fuga. Un preso fue internado en un manicomio de Iruñea, descrito en el juicio militar como ‘psicópata inadaptado a la sociedad civil’, y catorce fueron condenados a muerte, siendo fusilados el 8 de septiembre de 1938 en los muros de la ciudadela pamplonesa:  Gerardo Aguado Gómez, Teodoro Aguado Gómez, Bautista Álvarez Blanco, Calixto Carbonero Nieto, Antonio Casas Mateo, Daniel Elorza Ormaetxea, Antonio Escudero Alconero, Ricardo Fernández Cabal, Francisco Herrero Casado, Francisco Hervas Salome, Primitivo Miguel Frechilla, Miguel Nieto Gallego, Rafael Pérez García y Baltasar Rabanillo Rodríguez.


La historia del Fuerte

Esta edificación fue construida sobre una antigua ermita rural y un obsoleto castillo navarro en el siglo XIX, concretamente se inició en 1878 nada más acabar la última Guerra Carlista (1872-1876), y como línea de defensa militar preventiva a lo largo de los Pirineos frente a otros posibles alzamientos carlistas. Sin embargo, la edificación del fuerte se prolongó hasta 1919, y para su construcción se dinamitó parte del monte con la finalidad de construir la fortaleza militar en tres niveles distintos excavados en el interior de la montaña. Largos fosos, imponentes murallas, garitas, celdas y galerías subterráneas ocupan varias miles de hectáreas, convertidas actualmente en ruinas que ocultan a su alrededor una inmensa tumba de presos asesinados en aquél lugar

El Fuerte de Alfonso XII o de San Cristóbal se construyó para defender Pamplona, pero la aparición de la aviación de guerra hizo que esta instalación quedara obsoleta. Tras el movimiento revolucionario de 1934, el Estado habilitó el Fuerte de San Cristóbal como espacio de encarcelamiento hasta la amnistía de 1936. Con el golpe militar de julio de 1936 el Fuerte se volvió a utilizar como penal. La violencia desatada por los sublevados provocó miles de asesinatos, detenciones, depuraciones, incautaciones de bienes y otras vulneraciones de derechos humanos. Cientos de navarros fueron encarcelados en él como detenidos gubernativos, sin haber sido sometidos a procedimiento judicial. El Fuerte se llenó con miles de prisioneros de toda España, especialmente castellanos y gallegos, sobre todo tras la caída de los territorios del frente Norte en manos de los sublevados.

Fuerte de San Cristóbal

Desde sus comienzos tuvo una incesante denuncia por la falta de higiene y salubridad, tratando de que fuese cerrada, sobre todo a raíz de la muerte de un militante de CNT en septiembre de 1935. Esto provocó un motín en el fuerte protagonizado por los cerca de 750 presos entonces, y protestas en la ciudad de Iruñea que finalizaron con una huelga. El gobierno republicano comenzó a trasladar en el mes de noviembre a varias decenas de presos a otras cárceles, y fue vaciada completamente en febrero de 1936 tras la amnistía general decretada a presos políticos tras la victoria del Frente Popular. Sin embargo, ese mismo verano fue nuevamente utilizada como penal tras mantener bajo su control el territorio de Nafarroa las fuerzas militares sublevadas el 18 de julio de 1936. En pocos meses estaban recluidos unos dos mil presos en esta fortaleza, se desconoce el número indeterminado de presos que al comienzo del conflicto bélico fueron fusilados en sus muros o en el camino de descenso a la ciudad de un tiro en la espalda tras haberles dejado en libertad. Además, un total de 305 presidiarios murieron en el periodo de funcionamiento del fuerte como prisión hasta 1945 por desnutrición y enfermedades.

Redes de solidaridad

La represión desatada tras el golpe de 1936 nos ha dejado historias de sufrimiento y dolor de las personas represaliadas y sus familias. Pero en torno a aquellos trágicos acontecimientos hay también hermosas historias de solidaridad y compromiso. Mujeres de diferentes ideologías se organizaron en ayuda de los presos a lavarles las ropas, llevarles paquetes con comida y, sobre todo, para transmitirles afecto y cercanía. Mujeres a las que no conocían, que no eran familiares ni amigas hasta entonces, y que decidieron arriesgar su seguridad para que los prisioneros pudieran mantener la esperanza. Historias desconocidas, de mujeres valientes y solidarias.

El cementerio de las botellas

En la ladera del monte Ezkaba (Navarra), a la sombra del penal franquista de San Cristóbal, los presos asesinados o que morían por enfermedades derivadas de su cautiverio eran enterrados con una botella entre las piernas. Dentro, un simple papel recogía su nombre y las causas de su condena y muerte. A ese pedazo de tierra se le conoce como "El cementerio de las botellas".

Muchos presos de San Cristóbal no sobrevivieron a su encarcelamiento. Un número importante de presos gubernativos, tras ser “puestos en libertad”, eran asesinados por grupos paramilitares, previamente informados, que les esperaban a la salida. Otro grupo significativo de presos murió tras intentar fugarse. El primer intento importante ocurrió en octubre de 1936, tras el que fueron ejecutados 25 presos. Pero la gran fuga del penal de Ezkaba ocurrió el 22 de mayo de 1938, tras la que las autoridades pusieron en marcha una verdadera cacería que finalizó con el asesinato de 220 personas.

Además, cientos de presos murieron a consecuencia de las insalubres condiciones de vida en el penal, por la falta de atención médica y por la escasa alimentación; entre ellos, 46 de los fugados capturados tras el 22 de mayo de 1938. En un primer momento los presos que fallecían eran enterrados en los cementerios de las localidades cercanas. Cuando estos lugares llegaron al límite de su capacidad, las autoridades militares decidieron crear un cementerio en las proximidades del Fuerte: el Cementerio de las Botellas.

El capellán de la prisión de San Cristóbal en Pamplona, José María Pascual, enterró a cada uno de los 131 presos republicanos junto con sus datos personales encerrados en una botella.

Las botellas de Ceregumil o Digestonico protegen el mensaje con lo necesario para identificar al muerto. Nombre, profesión, fecha y causa de muerte y origen. A diferencia de otros represaliados, estos presos fueron enterrados en un féretro de pino, boca arriba e incluso se les añadió una medalla de la Virgen de las Angustias.


cementerio de las botellas en Navarra

La represión en Navarra

El golpe militar de julio de 1936 triunfó rápidamente en Navarra, uno de los lugares clave en que se organizó bajo la dirección del general Mola. Aunque en Navarra no hubo frente de guerra, los sublevados desataron una enorme ola de violencia que aterrorizó a quienes fueron señalados como enemigos: republicanos, socialistas, comunistas, anarquistas y nacionalistas vascos, causando más de 3.000 muertes y desapariciones forzadas. A las miles de personas asesinadas y represaliadas, y a sus familias, se les negó consciente y planificadamente el derecho a un enterramiento digno. Se las enterró en fosas clandestinas, simas y cunetas, sin ningún elemento que las recordara. El largo silencio y el miedo que impuso la dictadura han hecho que la memoria de algunas ubicaciones se haya perdido y sea realmente difícil poderlas localizar.

En Navarra los golpistas implantaron una dinámica implacable, asentada sobre la disyuntiva amigo/enemigo, propia de ejércitos de ocupación. Recuerda Peter Anderson –¿Amigo o enemigo? Ocupación, colaboración y violencia selectiva en la guerra civil española, Granada, Comares, 2017–, que dividir la población ocupada entre amigos o enemigos fue el principal proceso de los golpistas para controlar y dominar a la sociedad, facilitando "el castigo o la recompensa de forma meticulosamente calculada", siendo "necesario contar con información pormenorizada del pasado de gran parte de la población" que "solo pudo ser recabada gracias a la crucial colaboración de miembros de la sociedad". La distinción entre amigo o enemigo se hizo gracias a "una ingente cantidad de información biográfica que sólo pueden proporcionar los vecinos de los sujetos investigados".

Los golpistas diseñaron una "política de la muerte" cuya finalidad era beneficiarse de la circunstancia de la pérdida de vidas en el frente, rentabilizando emociones y sentimientos a que daba lugar. El viaje hasta el pueblo del fallecido, el velatorio con banderas, la presencia de requetés y falangistas en cuerpo de guardia, el transporte a hombros del ataúd a la iglesia por milicianos conformando procesiones con profusión de banderas y símbolos, la homilía laudatoria, los discursos de las autoridades, la foto y la necrológica en la prensa, el agradecimiento a los familiares situados en primera fila, la ceremonia del entierro, todo se utilizaba para reforzar la lealtad del grupo en esos rituales. Completándose con llamamientos para la movilización de voluntarios y para la coacción y el castigo a los desafectos.

La Guerra no habría tenido lugar si la Iglesia se hubiese plantado desde el primer momento. Lo tenía que haber hecho el Cardenal Gomá desde un principio y luego sus subalternos, pero se pusieron de lado de los golpistas contra un gobierno democrático.

Los dirigentes carlistas y falangistas, junto con el poder eclesiástico, crearon el clima social necesario gracias a un discurso permanente que hablaba de muertos por la patria, los nuestros; de funerales colectivos en cuanto había un muerto por el Movimiento Glorioso Nacional; de entrega de medallas a los mutilados que regresaban del frente y elevados a la categoría de héroes; de erección de monolitos, de monumentos, de cruces, de cambio de nombres de calles, de manifestaciones continuas por los motivos más nimios, de actos religiosos, misas y rosarios, de desagravios, de entronizaciones, de procesiones, de colectas y de recolección de cualquier cosa, de adhesiones a los líderes…

No hubo día en que no se celebrara una efeméride religiosa donde no apareciera este discurso, en el que los propios republicanos eran considerados rebeldes al Movimiento Glorioso por no adherirse a su causa y por tanto dignos de ser fusilados.

La única ocupación de los golpistas fue asesinar a quienes ya tenían previamente in mente. No hubo ninguna improvisación. Ya se sabía de antemano a quiénes se iba a asesinar. Tenían, además, todo el tiempo del mundo, pues no había frente de guerra. Se lo tomaron con calma y alevosía

Más que una guerra tradicional, hubo una guerra de exterminio, que, para colmo, se aprovechó de que no hubiese frente. Por eso, más que presentar estas circunstancias bélicas como atenuante de los crímenes perpetrados, habría que tenerlas como circunstancias agravantes. Porque se exterminó al otro en una situación desigual. No se asesinó en defensa propia como sucede en una guerra con dos frentes, sino que se mató por la espalda y a traición, con premeditación, nocturnidad y alevosía. Algo que suelen hacer los criminales y los asesinos. Así asesinaron a 3500 navarros.

Hoy se sabe que se saldó con más de 3.000 muertos. Al término de la guerra, el régimen franquista impuso el silencio sobre estos hechos que adquirieron en la opinión pública la consideración de tabú, mientras los escasos estudios realizados tendieron a minimizar su dimensión. Tras la instauración de la democracia, diversas investigaciones han conseguido reconstruir con detalle el fenómeno represivo gracias al impulso de las asociaciones de familiares de las víctimas. Este proceso culminó con la publicación de la extensa obra Navarra 1936. De la Esperanza al Terror que se fue ampliando a lo largo de los años hasta llegar a su última edición en 2008. Fruto del conocimiento de estos estudios se realizaron diversos homenajes, cuya manifestación más importante tuvo lugar en 2003 con una Declaración oficial del Parlamento de Navarra en favor del reconocimiento y reparación moral de todos los navarros fusilados.

Más de 3.400 víctimas mortales, de las cuales más de 3.000 fueron fusiladas o hechas desaparecer. Nosotros también contabilizamos otro tipo de muertes, aunque no sean por fusilamiento. Hubo prisión para los que sobrevivieron, campos de concentración, batallones disciplinarios, exilio, expulsiones de familias y, sobre todo, hambruna. Tanto en las cárceles de Tudela, Pamplona, Fuerte de san Cristóbal estuvieron presos una centena de socialistas, y en las Comendadoras en Madrid, Nicolás Jiménez, maestro, que en 1939 era Director General de Educación de Madrid, con el gobierno de Azaña.

En el campo de concentración de Mauthasen estuvo preso el maestro Carlos Alonso y en GURS Luis Martínez Joaquit (CNT); Cristóbal Adrián Murugarren (UGT); Casimiro Pérez Nanclares (Izquierda Republicana) y Santiago Velasco Marcilla (UGT).

Hubo multas, requisas, confiscaciones de bienes, casas, comercios, tiendas, estancos, bares, ganado, cosechas, joyas, enseres domésticos, haciéndolos pasar después como donativos voluntarios para la Cruzada. No sorprenderá, por tanto, ver en esas listas como voluntarios donantes a familias de republicanos asesinados. Pretendían librarse de una muerte o prisión segura.

Hubo cortes de pelo a mujeres, haciéndolas desfilar públicamente entre insultos, obligándoles ir a misa con la calva descubierta. Hubo bautizos de niños no bautizados durante la República, casados obligados a contraer matrimonio canónico, obligación de ir a misa y comulgar. Huérfanos hundidos en la miseria y obligados a rezar y cantar el Cara al Sol como condición para recibir el rancho en Auxilio Social. En cuanto, al cuadro representado por viudas y ancianos fue atroz.




Pasa el tiempo y el fuerte sigue ahí resistiendo los golpes y embistes
mientras los viandantes desconocen lo que sucedió e ignoran
la triste historia que guarda la fortaleza que mira al horizonte
ignorada por viajeros y paisanos, historias pasadas nunca olvidadas

Historias sangrientas con un final triste 
donde ya no hay lamentos y lágrimas que lloran
a aquellos que huyendo de su suerte escaparon hacia el monte
buscando la libertad y la dignidad que les fueron arrebatadas

Historias escondidas en el fondo de una botella
que cuentan lo que allí pasó, evitando que caigan en el olvido
historias pasadas, historias violentas que dejan su huella
en la memoria de aquellos que perdieron, del bando vencido

Historias bañadas en sangre que da nueva vida a la tierra
que los acoge recordándonos lo que pasó en la guerra 
semillas que florecen cada 22 de mayo con nuestros recuerdos y nuestra memoria
recordando lo allí acontecido, evitando que se olvide su historia