Desde la Alta Edad Media se va perdiendo el escaso interés que había por la cultura, por el ambiente creado por las segundas invasiones. Las únicas muestras se refugian en algunos monasterios. Durante el siglo X, las escuelas monásticas imparten a sus monjes una mínima instrucción basada en el Trivium –sólo la Gramática- y sólo la Música del Quadrivium. La tranquilidad de la época de los Otones propicia la copia de manuscritos y cierta actividad cultural.
Surgen en dichas escuelas los primeros ejemplos del pensamiento filosófico medieval, destacando el monasterio de Montecasino (se traduce a Hipócrates y Galeno del árabe). También cabe destacar en la P Ibérica el brillante papel del escritorio de Ripoll en el X como transmisor de los saberes de la España musulmana.
A partir del XII se produce un declinar, al surgir nuevas cuestiones filosóficas y teológicas lejos de los intereses intelectuales de los monjes.
En los grandes monasterios medievales, había una biblioteca, surtida de libros religiosos, pero éstas también albergaban obras clásicas de filosofía, derecho, retórica, medicina e incluso de literatura en sentido estricto.
Se puede decir que en esas bibliotecas estaba ya, en el siglo IX, la práctica totalidad de las obras de la literatura clásica romana.
Para enriquecer sus fondos, los monasterios acudían a los intercambios o a préstamos temporales. Las obras prestadas eran copiadas por los monjes en el scriptorium anejo a la biblioteca.
Los copistas escribían sobre pergamino con una pluma de ave. Para que las líneas les salieran derechas, trazaban primero con un carboncillo los márgenes y las rayas sobre las que iban reproduciendo el texto con tinta negra.
Los copistas eran elegidos entre los monjes más cultos. Trabajaban cada uno en un libro durante meses, en condiciones muy duras. Cuando al monasterio le interesaba y se podía permitir hacer varias copias de las mismas obras, un monje leía y los demás copiaban. Ellos mismos se encargaban de la confección de los códices.
Los copistas solían adornar las letras que encabezaban los diferentes capítulos. Las ilustraciones se denominaban miniaturas y llegaron a ser de una riqueza, belleza y expresividad asombrosas. Podían aparecer en los márgenes o llenar incluso páginas enteras. Solían estar escritas en color rojo, realizado con polvo de minio ( de ahí el nombre de miniatura).
Constituyen una de las manifestaciones más deslumbrantes del arte medieval y una de las fuentes más importantes para conocer su mundo imaginario y su vida cotidiana. En algunos casos son más importantes que el texto ( Ej: las copias españolas del comentario del Apocalipsis de San Juan)
Este parece ser un arte exclusivamente medieval. En el siglo VI, los conventos de la Europa Occidental son los únicos centros de cultura. Ahí se copian y adornan los manuscritos, una tarea reservada a los clérigos; por eso, el desenvolvimiento de las miniaturas está ligado a la expansión de las órdenes religiosas, especialmente, a la orden benedictina. En los siglos VII y VIII, el arte del libro se extiende en torno a las Islas Británicas y a la Galia merovingia. La acción de Carlomagno y de sus sucesores en favor de la cultura, también abarcó el dominio de las miniaturas.
Finalmente, expresar su perfeccionamiento en la letra minúscula, empleada ya en épocas antiguas. Se utilizó en el periodo carolingio ( del emperador Carlomagno), que es de la que deriva nuestra letra actual.
Tomás de Aquino sigue en las líneas fundamentales el pensamiento de Aristóteles. Las personas están constituidas por una unidad de alma y cuerpo, en la que la primera es la forma-esencia (creada por Dios) y el segundo el elemento material.
Pero como filósofo y teólogo cristiano necesita modificar esta teoría para dar cabida a la inmortalidad del alma y a la posibilidad de que esta exista temporalmente de forma independiente mientras el cuerpo muere, hasta la resurrección de los cuerpos. Por ello afirma que el alma es también una sustancia que por tanto puede existir sin el cuerpo. Pero su destino definitivo es completarse con el y existir unidos.
El alma, como en Aristóteles, es única y en ella residen las tres funciones: vegetativa, sensitiva y racional. La racionalidad es el rasgo definitorio de la vida humana y por ello debe ser el criterio de la vida para alcanzar la felicidad y la dignidad humana. El comportamiento humano (ética y moral): entendimiento, voluntad y libertad. Dimensión social de la vida humana.
Agustín de Hipona
En el cristianismo la salvación individual se produce por la pertenencia a Dios. La historia de los hombres es, para Agustín, la historia de la intervención de Dios a favor de la salvación de los hombres.
En Agustín se encuentra la primera Teología de la Historia, expuesta en su libro La ciudad de Dios.
La historia de la humanidad responde a la tensión entre dos modos de vida: vivir según la carne o vivir según el espíritu, que en Agustín aparecen representados por la ciudad terrena y la ciudad de Dios.
- La ciudad terrena. Fundada por Caín, es una sociedad que tiene como objetivo la búsqueda de bienes temporales, siendo la paz el más importante.
- La ciudad divina. Fundad por Abel, es el cuerpo místico (espiritual) de los fieles, unidos en Cristo.
El progreso en la historia es la formación y santificación del cuerpo místico. La historia es la consumación en el tiempo de lo que ya ha sido: la redención.
Agustín hereda del platonismo una antropología dualista. “El hombre es un alma que se sirve de un cuerpo”:
El cuerpo es un principio material corruptible.
El alma es un elemento inmaterial e incorruptible. En el alma se distingue:
- Razón Inferior: tiene por objeto el conocimiento de lo mutable sensible.
- Razón superior: cuyo fin es la búsqueda de la sabiduría, el conocimiento de lo inteligible, de las ideas y de Dios.
Conocimiento Sensible
Agustín busca la verdad absoluta, inmutable y eterna, la cual no puede ser facilitada por los objetos sensibles, que siempre están cambiando, aparecen y desaparecen; tampoco por el alma que es contingente y mudable. Sólo Dios es la verdad.Cuando percibimos por los sentidos no se produce conocimiento. Las sensaciones son cambiantes, contingentes. El alma saca de sí misma representaciones de los objetos.
DOCTRINA DE LA ILUMINACIÓN. Razón y Fe “DEBO CREER PARA ENTENDER”
Teoría epistemológica que sostiene que sólo hay conocimiento si de alguna manera el entendimiento humano recibe ayuda del entendimiento divino; esta ayuda se concibe metafóricamente a modo de luz. La propone por vez primera Agustín de Hipona al afirmar que el origen de la verdad y del conocimiento es Dios.
Cuando el alma conoce objetos como los matemáticos o axiomas, que son verdades inmutables y por lo tanto necesarias y eternas, se produce el conocimiento. Este conocimiento no proviene de la sensación.
El conocimiento verdadero es el conocimiento de lo que auténticamente existe y que es eterno, inmutable y necesario. ¿Cómo puede conocerlas el hombre? A través de una intervención de Dios que ilumina el intelecto del hombre.
Para Agustín: “La vedad es común a todos”. No hay dos verdades, la filosofía y la religión son los medios de los que el hombre dispone para hallar la verdad. “Dos caminos hay que nos llevan al conocimiento: la autoridad y la razón”. Lo que la filosofía y la religión deben alcanzar es la verdad de Dios.
¿Qué papel desempeñan la razón y la fe en este proceso de búsqueda de Dios? La razón y la fe se necesitan mutuamente.
- La razón se esfuerza en hacer comprensible la fe hasta donde es posible. No es absurdo creer.
- La fe otorga fuerza iluminadora a la capacidad del conocimiento.
- La razón sola no puede conducirnos a la sabiduría, no es apta para aprehender la verdad.
Por otro lado, San Agustín cambia el concepto neoplatónico de emanación por el bíblico de creación. Pero la interpretación de la creación la hace mediante doctrinas platónicas: Dios creó el mundo tomando como modelo sus propias Ideas (la mente divina es, por tanto, el mundo inteligible platónico). No hay sino Dios y mundo y éste procede íntegramente de Aquél por creación, sin que haya materia alguna preexistente, es decir, las cosas han sido creadas por Dios de la nada.
DIOS
El principal problema fue demostrar la existencia de Dios, mediante:
- El testimonio de la conciencia universal, no es posible la duda absoluta.
- Testimonio de todos los pueblos: ninguna prueba en sí demuestra nada, pero todas juntas sí.
- Testimonio Personal de la conciencia.
- Testimonio del orden y belleza del mundo: tiene que haber un ordenador, un Demiurgo que es Dios.
- Testimonio de la verdad externa. Argumento Gnoseológico, puesto que existe la verdad y siendo Dios su fundamento, Dios existe.
¿Dios es el causante del mal?
Piensa mucho en el mal, la presencia del mal es tanto un hecho metafísico (enfermedades) como moral (maldad, crimen). Si el mundo ha sido creado por Dios, cómo se explica la existencia del mal. ¿Es Dios su causa (maniqueos)? San Agustín reflexiona bajo los seres creados que son corruptibles.
La corruptibilidad, no es un mal en sí, las cosas corruptibles son buenas (Dios creo todo bueno) pero no absolutamente buenas (absolutamente bueno sólo es él, Dios), es decir, las cosas son buenas pero corruptibles, sino fuesen corruptibles serían Dios, y si no fuesen buenas no existirían. Por tanto, todas las cosas son buenas pero no del todo buenas.
Dios ha dado existencia a todas las criaturas y esa existencia es un bien pero el ser de las criaturas no son plenas ni perfectas (serían dioses) sino limitado.
Conclusión: todo lo creado es bueno, pero limitado; el pecado lo comete el hombre cuando usa mal su libertad. La libertad también es un bien, pero se puede usar mal.
Si Dios existe, ¿por qué existe el mal? Si el mal no es un ser, no tiene que tener un principio o una causa sino que es una privación: “No es lo que es”, sino “Lo que no es” lo que le falta. El mal no es algo real, sino la ausencia de bien. El mal no es un ente y no depende ontológicamente de Dios. Sólo Dios es perfecto, el Ser.
Agustín distingue tres clases de mal:
- El mal metafísico. El hecho de ser criaturas supone imperfección. Las cosas son prisioneras de su imperfección.
- El mal moral. Agustín explica el mal moral al introducirse el pecado como consecuencia de nuestra libertad de elegir. De este pecado, fruto de la libertad, sólo es responsable el hombre y no Dios.
- El mal físico. La experiencia de dolor y de la muerte es inseparable a la condición humana. Agustín reconoce que este tipo de mal es fácilmente atribuible a Dios pero el sufrimiento constituye un elemento necesario para la salvación como sucedió en la teología cristiana, con la muerte de Jesús.
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| Agustín de Hipona |
La Ética de Santo Tomás
Tomás de Aquino, de acuerdo con las líneas generales de su pensamiento sobre el ser humano, el mundo y Dios, intenta conjugar los planteamientos filosóficos propios y de Aristóteles, con sus creencias religiosas y el contenido de la teología cristiana, para dar una visión de cómo debe ser la vida humana para alcanzar el bien y llevar una vida virtuosa.
La concepción tomista de la vida buena se enmarca dentro de su visión general sobre el gobierno de Dios sobre el mundo y el lugar que en relación a ellos ocupa el ser humano:
Dios gobierna y organiza el mundo con la ley eterna, dictada desde siempre para todos los seres. Su reflejo en la naturaleza y en los seres naturales es la ley natural, que dirige el funcionamiento de los seres, las plantas, los animales y el ser humano (único capaz de conocerla a través de la razón).
Contenidos de la ley natural: conservación, reproducción, y vida racional y social.
Los humanos crean leyes para organizar su vida terrenal, son las leyes positivas o humanas que para ser justas deben ajustarse a la ley natural racional.
Siguiendo a Aristóteles da una importancia fundamental a las virtudes entendidas como hábitos adquiridos, modos de actuar encaminados a obrar bien (evitando el mal), dirigidos por la razón y la inteligencia, buscando un justo medio y evitando los extremos. Como Aristóteles, diferencia entre virtudes intelectuales y morales. A diferencia de aquel a las morales les llama cardinales y se fija fundamentalmente en la prudencia, justicia, fortaleza y templanza. Sigue considerando a la justicia como virtud clave, por la repercusión que tiene en las demás personas.
Santo Tomás considera que en todo ser humano está la disposición y la capacidad de conocer y entender los principios morales con los que debe dirigir su conducta para obrar bien y realizar acciones buenas. El ser humano es capaz de conocer la ley natural con la que debe guiar su vida, tiene conciencia moral (sindéresis).
CONTEXTO DE SANTO TOMÁS
La época. El siglo XIII. La Escolástica (Influencia del pensamiento platónico y aristotélico). El Gótico. La catedral. Las Universidades. Las monarquías medievales Las ciudades. París. Santo Tomás: vida y obras (teólogo y filósofo)Una vida dedicada al estudio y la enseñanza.
Santo Tomás como pensador cristiano y teólogo considera que Dios es el Bien Supremo, por ello la ética y la vida humana tienen como referencia última a Dios, que es el mayor Bien, por encima de los bienes particulares de este mundo (es conveniente recordar la cuarta vía). El hombre puede encaminar su vida hacia la virtud y hacia Dios, obrando bien; pero también puede obrar mal (desde un punto de vista moral) porque tiene libertad o libre albedrío. (término: libertad)
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| Santo Tomás |
El conocimiento: filosofía y teología
Autonomía y colaboración. La filosofía “al servicio” de la teología. No hay doble verdad. Para comprender el pensamiento de Tomás de Aquino es necesario detenernos en un problema relacionado con el conocimiento que la Escolástica medieval cristiana se estaba planteando en esos momentos, el conocimiento a través de la fe, y el conocimiento obtenido por medio de la razón, sus características y sus relaciones.
Existe un modo de conocer natural, racional, basado en la lógica y en métodos propios de la razón. Este es el territorio de la filosofía racional. Existe otro modo de acceder a la verdad que consiste en la aceptación o asentamiento voluntario, por medio de la fe, a unos principios dados por la revelación divina, sobre los que el hombre puede pensar y especular. Cada uno de estos dos niveles son autónomos e independientes en sus campos de estudio propios. Además la fe (y la teología), y la razón (y la filosofía), tienen métodos diferentes.
No hay oposición entre ambas. No hay doble verdad sobre un mismo tema, una racional y otra religiosa. En los temas comunes deben colaborar. Además la razón y la filosofía ayudan a la fe, preparándole el camino por medio de la demostración racional de las bases para creer (por ejemplo la existencia de Dios). Por su parte, la fe sirve de guía a la razón suministrándole datos a los que ella sola no puede llegar, y conduciéndola en los temas que le resultan difíciles. Tomás de Aquino dedica todo su pensamiento y su obra a esta tarea de síntesis entre filosofía y teología.
Hay, por tanto, una clara afirmación de la importancia de la filosofía, que supone un avance con respecto a los pensadores cristianos que le precedieron. Pero existe una manifiesta subordinación de la razón y la filosofía, a la fe y la teología, que en caso de duda o conflicto tienen la llave de la verdad.
Teoría del Conocimiento
Entrando de lleno en lo que verdaderamente constituye la teoría del conocimiento de Tomás de Aquino, encontramos un pensamiento semejante al de Aristóteles: el conocimiento comienza por los sentidos corporales, para acabar con la abstracción de la forma-esencia realizada por el entendimiento. El entendimiento agente es el que lleva a cabo esta operación, y el paciente o posible es el que conoce lo abstraído. (términos: abstracción, esencia, forma; concepto, inducción).¿Cuándo podemos decir que el entendimiento conoce la verdad?. Verdad es para Santo Tomás la adecuación entre “lo que” (forma-esencia abstraída) está en el entendimiento y la (forma-esencia en la) “cosa” conocida.
Propiamente hablando, verdad es la verdad lógica, que es la adecuación de lo que el entendimiento entiende de una cosa con la cosa misma, adecuación consciente o conocida, y que se da solamente en el juicio o en el acto de la afirmación o la negación. (Verdad óntica es la verdad de las cosas: verdadero es aquello que es. Verdad ontológica es la verdad en el entendimiento, pero no conocida).
Filosofía social y política
Hay en Tomás de Aquino una honda preocupación por la dimensión social del ser humano, por la justicia, por el bien común, por las formas de gobierno que pueden conseguirlas. Santo Tomás sigue en estos temas al que considera el gran filósofo de la antigüedad Aristóteles. Hace un esfuerzo considerable por armonizar y hacer compatibles su pensamiento con su concepción religiosa de la existencia humana: deberá dar respuesta al problema de las relaciones entre Estado e Iglesia, especificar las funciones autónomas de cada uno de ellos, y justificar la primacía de la Iglesia y el poder religioso en los asuntos relativos al fin sobrenatural del hombre, y a la organización de la vida en torno a su destino definitivo, más allá de la vida terrenal, en Dios.
Por otra parte, no podemos olvidar que Tomás de Aquino está viviendo el momento más vigoroso de la Edad Media, el siglo XIII, en el que la forma de organización social y política es la monarquía. No es casual que uno de sus libros clave sobre este tema lleve el nombre de “La monarquía”. Siguiendo a Aristóteles, exigirá que el monarca actúe de forma racional buscando siempre el bien común y la justicia. Pero desde sus planteamientos religiosos, el paralelismo entre Dios como gobernante del mundo, y el monarca o rey como organizador del Estado, era para él muy claro.
Del mismo modo que Aristóteles, Tomás de Aquino afirma la dimensión social de los humanos. Solo en sociedad puede alcanzar el hombre el desarrollo de sus posibilidades y la satisfacción de sus necesidades. Por medio de la inteligencia y la palabra, razonando y hablando, los hombres, a diferencia de los animales, pueden organizar la vida en grupo de forma de forma conveniente.
El fin de la sociedad y del Estado es el bien común, la justicia. El Gobernante o el Rey no pueden actuar de forma caprichosa o arbitraria. El hecho de tener el poder no justifica sus comportamientos injustos.
Dios gobierna y organiza el mundo con la ley eterna, dictada desde siempre para todos los seres. Su reflejo en la naturaleza y en los seres naturales es la ley natural, que dirige el funcionamiento de los seres, las plantas, los animales y el ser humano (único capaz de conocerla a través de la razón). Los humanos crean leyes para organizar su vida terrenal, son las leyes positivas o humanas que para ser justas deben ajustarse a la ley natural racional.Santo Tomás distingue, como Aristóteles, diversas formas de gobierno, pero propone la Monarquía como la mejor, porque garantiza más el orden unitario de la sociedad, y por su semejanza con el gobierno ideal que Dios tiene con respecto del mundo.
El Estado, el gobierno civil o humano, tiene como asuntos de su competencia la organización social de los hombres en aquellos campos propios de la vida en este mundo, pero en aquellos que hacen relación a la dimensión religiosa, al Bien Supremo divino, la competencia pertenece a Dios y sus representantes en la tierra, el Papa y la Iglesia. Desde este punto de vista, Estado e Iglesia son independientes. Sin embargo hay una subordinación de lo civil a lo religioso, puesto que lo humano tiene como fin ultimo sobrenatural a lo divino. Existe por tanto una primacía de la Iglesia sobre el Estado en aquellos asuntos humanos en que ambas interactúan.
El medio o instrumento para que el Estado pueda llevar a cabo su función, el bien común, son las leyes, que deberán ser elaboradas por la colectividad social o sus gobernantes.
Esta leyes humanas solo serán justas si están de acuerdo con la ley natural racional. Nos volvemos a encontrar con la visión general que Santo Tomás tiene de la organización y gobierno del mundo por Dios y el lugar que ocupan el ser humano y la sociedad.
La metafísica de Santo Tomás: la realidad, Dios y el mundo
Planteamientos aristotélicos: ser, sustancia, accidentes, materia y forma, potencia y acto, cuatro causas. Necesidad de diferenciar, en los seres, la esencia de la existencia. Dios, el SER, existe por sí mismo, es el ser necesario. Los seres creados existen porque reciben la existencia, son seres contingentes.
- Los seres creados están compuestos de esencia (potencia de ser) y existencia (acto de ser) , pero a la esencia no les pertenece necesariamente su existencia. Pueden ser o no ser
- Solo en Dios su esencia y existencia se identifican. Siempre
Solo Dios existe por sí mismo y como creador del mundo es el Ser que da la existencia a los demás seres (estudio “a fondo” de la tercera vía).
La analogía del ser
Dios es ser porque existe necesariamente mientras las demás cosas existen porque participan de Dios en diferentes grados.
El creador y la creatura se reducen a algo uno, no por comunidad de univocación, sino de analogía. Esa comunidad puede ser de dos clases: o porque algunos seres participan algo uno con orden de prioridad y de posterioridad, como la potencia y el acto la razón de ser, y lo mismo la sustancia y el accidente, o porque uno recibe el ser y el nombre de otro. Esa es la analogía que tiene la criatura para con el creador: la criatura, en efecto, no tiene ser sino en cuanto que procede del primer ente, ni recibe el nombre de ente sino en cuanto que imita al primer ente; y lo mismo sucede con la sabiduría y las demás cosas que se dicen de la criatura.
Existencia de Dios
El acercamiento filosófico a la existencia de Dios es diferente del que se realiza a través de la fe. Crítica al argumento ontológico de San Anselmo.
Punto de partida: un hecho de la experiencia, analizado metafísicamente. Aplicación del principio de causalidad (nada sucede sin una causa): todo hecho (efecto) requiere una causa. Imposibilidad de prolongar las causas hasta el infinito. Conclusión: Necesidad de afirmar una causa primera: Dios
Las cinco vías: esquema general y explicación. Estructura-esquema de las cinco vías:
- Vía del movimiento o del Primer Motor Inmóvil: Por la observación del movimiento de todas las cosas en el universo. Dios es el primer motor inmóvil
- Vía de la causalidad o de la Primera Causa Eficiente: Por la necesidad de una causa para todo lo que existe (responsable de la producción de cosas). lo producido es causado por otra realidad siendo dios la cusa última e incausada
- Vía de la contingencia o del Ser Necesario: las realidades son contingentes (pueden ser o no ser)todo lo que existe lo hace por efecto de lago ya existentes. La existencia tienes que haber sido producido por un ser existente (dios)
- Vía de los grados de perfección o del Ser Perfecto: existen diferente grados de perfección en las realidades del mundo excepto en Dios que es un ser absolutamente perfecto.
- Vía del orden racional del universo o del Ser Inteligente Ordenador: dios es una inteligencia ordenadora que dota de finalidad a la creación.
Conocimiento de Dios por vía de negación
- Eminencia: afirmar en Dios, en un grado sumo, todas las perfecciones.
- Negación: negar en Dios las imperfecciones.
Cada una de las 5 vías aporta un mejor conocimiento de la realidad divina
otros conceptos
- teocracia: superioridad del gobierno político y religioso del papa
- simonía. compraventa de cargos eclesiásticos
- gibelinos: partidarios del emperador y su poder frente al papado
- disputatio: argumentación usado en el métido escolásticos
- Paz de Dios: Institución religiosa para luchar contra las guerra feudales en la defensa de los desarmados. se complementa con la tregua de dios