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lunes, 14 de julio de 2025

TEMA 11: EL BRONCE FINAL EN EUROPA CONTINENTAL Y ATLÁNTICA

Un Bronce atlántico en regiones ricas en estaños

La región atlántica se destaca por su considerable conectividad marítima en un eje noreste-suroeste y la presencia abundante de estaño, que se convirtió en el recurso principal intercambiado por estas sociedades. El estaño aluvial se encuentra principalmente en la península de Cornualles, el sur de Bretaña y la fachada atlántica de la península ibérica, en particular en Galicia, Beiras y Extremadura. Este estaño se comerciaba hacia regiones vecinas del Báltico, Centroeuropa y el Mediterráneo.


La importancia de las comunicaciones marítimas se refleja en el barco de quilla plana de Dover (Inglaterra), que probablemente se utilizaba para cruzar el Canal de la Mancha alrededor del 2000 a.C. No obstante, lo más destacado del Bronce atlántico, especialmente en Gran Bretaña, Irlanda y Francia, es la gran cantidad de depósitos metálicos de armas y herramientas —espadas, lanzas, hachas, etc.— que no se encuentran en contextos domésticos, sino en ocultamientos rituales en tierra o agua. Estos depósitos rituales han sido descubiertos mediante dragados, obras de infraestructura pública, etc.

En estas sociedades atlánticas, la práctica de ocultar metales en rituales era frecuente, creando una abundancia de metales. Aunque algunas de estas ocultaciones pueden haberse asociado a momentos de inflación de metal por la introducción del hierro, es posible que algunas de estas prácticas rituales fueran ocultaciones previas para su posterior reciclaje, que por alguna razón no se recuperaron. La gran cantidad de hachas, especialmente las de cubo con un hueco en la parte trasera para insertarlas en un mango de madera, podría haber estado vinculada a un aumento de la carpintería de ribera para la construcción de barcos y la navegación marítima.

Este desarrollo también se acompañó de una mayor calidad de los bronces, facilitada por la utilización de la técnica de cera perdida, que permitía la creación de piezas más pequeñas, de bulto redondo o con una mejor acabado en su decoración. Además, se abandonaron los moldes de piedra a favor de moldes de arcilla que, a menudo, no han sobrevivido. En las fases avanzadas, la técnica de forjado mediante laminado se aplicó a piezas excepcionales como cascos, escudos y corazas.

A pesar de estos avances, la falta de enterramientos se compensa con prácticas alternativas, como la deposición directa de cuerpos en el agua, su hundimiento en el mar dentro de barcas o embarcaciones más grandes, o la dispersión de cenizas en ríos, arroyos o lagos, posiblemente relacionado con la idea de la reencarnación del alma en el agua u otros rituales asociados.

La ausencia de tumbas en esta etapa impide disponer de restos antropológicos y ajuares y, asociados, dificultando la interpretación social. Sin embargo, se observa la presencia de una creencia en la reencarnación del alma, similar a conceptos presentes en religiones como el hinduismo, el budismo tibetano y el taoísmo. Estas creencias sugieren que una persona fallecida renacerá en otro cuerpo, con su estatus futuro determinado por sus acciones pasadas.

La falta de tumbas se compensa con la presencia de armas defensivas especiales en depósitos rituales, como cascos e, corazas, grebas y escudos. En el caso de las mujeres, destacan ocultaciones de torques o brazaletes de oro, posiblemente dotes entregadas en el momento del matrimonio. Además, se encuentran piezas excepcionales vinculadas a banquetes, como ganchos de carne, asadores articulados y calderos metálicos, indicando el consumo de carne asada. Estos banquetes podrían estar relacionados con la salida o regreso de expediciones militares de saqueo y rapiña, tanto terrestres como marítimas.

En estas sociedades, la distribución de armas u objetos valiosos tenía un propósito específico: establecer lazos de hermandad entre las élites y fomentar relaciones de hospitalidad. Estas relaciones se basaban en un intercambio paritario de regalos, donde la entrega de un detalle o presente conllevaba la expectativa de una correspondencia futura.

La reciprocidad paritaria era esencial en estas interacciones, y si se presumía una posición social más elevada, se esperaba recibir un regalo más espléndido en retorno.

En este contexto, el ganado, siendo la principal fuente de riqueza, no se consideraba un regalo adecuado, ya que cualquier persona libre podía acceder a él. En cambio, se preferían regalos especiales que estuvieran vinculados con la exhibición pública de estatus social entre la élite, tales como armas, ropas, adornos o elementos asociados a banquetes.

Cada objeto especial tenía su propia historia, que incluía detalles como su anterior propietario, quién lo había regalado y las circunstancias que rodearon ese gesto generoso (una visita, un regalo de boda, parte de una dote, el botín de un combate heroico o de una rapiña por tierra o mar). Cuando la pieza volvía a circular en el futuro, se transmitiría toda su historia previa o biografía, lo que añadía un valor adicional a la pieza.

Durante el Bronce Final, se observan desarrollos distintivos en la zona atlántica. 
  • Hacia el 1325-1260 a.C., se define un grupo en la región norte, abarcando el sur de Inglaterra y el norte de Francia, evidenciado por depósitos como el de la fase Tauton. Sin embargo, en la región sur, que comprende el sur de Francia y el noroeste de la península ibérica, este grupo es menos definido. Durante esta fase, se generalizaron los escudos de piel, y se ha encontrado un molde de madera utilizado para su elaboración en Cloonlara (Irlanda) alrededor del 1425 a.C..
  • La siguiente fase, de 1260 a 1200 a.C., se caracteriza por depósitos importantes en el Bronce Final IA, como Appleby en Inglaterra y Rosnõen en Bretaña (Francia). En esta etapa, se destacan las empuñaduras con 4 clavos cuadrangulares y las puntas de lanza con enmangue tubular para combates a media distancia. Un ejemplo notable es el pecio de Langdon Bay en Dover (Inglaterra), que transportaba numerosas armas de bronce, incluyendo espadas de tipo Rosnóen.
  • En el Bronce Final IB, de 1200 a 1130 a.C., el depósito de Penard en Gales destaca por las espadas de tipo Clewer, mientras que en Francia se generalizan las espadas tipo Bellevue.
  • En la fase final del Bronce Final, correspondiente al Bronce Final IIIA (930-750 a.C.), se observan desarrollos significativos en la región atlántica. En esta etapa, destacan depósitos como el de Blackmoor en el Reino Unido, caracterizado por espadas del mismo nombre. En el norte de Francia, aparecen espadas tipo Saint Nazaire, mientras que en el sur de Francia se encuentran las tipo Longueville. Durante esta fase, las espadas de filo recto se imponen, combinando lados para cortar y una punta afilada para clavar en combates individuales.
La proliferación de depósitos continúa durante el Bronce Final IIIB (750-700 a.C.). Ejemplos notables incluyen el depósito de Park en el Reino Unido y las espadas del mismo nombre, así como el depósito de Llyn Fawr en Gales. En Francia, destaca el depósito de Vénat en Charente, que contiene espadas de cazo y lanzas tipo Vénat. Este depósito es especialmente significativo, ya que contiene 2720 piezas con un peso total de 75 kg, donde resaltan 376 fragmentos de armas y adornos, constituyendo el 40.60% de las piezas.

Durante este período, se observa una proliferación de depósitos con cientos de hachas de cubo en la costa francesa de Bretaña.

La fase final del Bronce Final III, especialmente durante los años 950-850 a.C., se ha investigado a través de excavaciones en el poblado de Must Farm, ubicado cerca de una zona lacustre cercana a Flag Fen en Cambridgeshire, Inglaterra. Este sitio presenta una fase de destrucción excepcionalmente bien conservada. En él se han identificado cuatro grandes cabañas circulares, hachas de cubo del tipo Ewart Park y una rueda de madera de carro con un diámetro de 1 metro. Además, se han encontrado evidencias de campos de cultivo axiales en lugares como Holne Moor en Devon, Inglaterra (figura 9). Estos hallazgos proporcionan valiosa información sobre las prácticas y el estilo de vida de las comunidades de esta época en la región atlántica.



El Bronce nórdico en los países del Ámbar

En contraste con la relativa abundancia de minerales de cobre y estaño en la fachada atlántica europea, las regiones nórdicas mostraron una clara dependencia de metales importados desde Centroeuropa y la fachada atlántica. Este hecho evidencia una importante interconexión y dependencia externa durante la Edad del Bronce.

El carácter insular de ciertos territorios, como el estrecho que separa Dinamarca y Suecia, con más de 400 islas pertenecientes a Dinamarca, algunas de ellas muy grandes como Zealand (Selandia), Thy o Funen (Fionia), no siempre es evidente desde la Europa continental, favoreciendo una navegación significativa desde fechas tempranas. Esto permitió a estas comunidades acceder a los metales también a través de rutas marítimas, no limitándose únicamente a las rutas terrestres centroeuropeas que aprovechaban los grandes ríos. Inicialmente, utilizaron grandes canoas de cuero y madera con numerosos remeros, pero es probable que desde el Bronce III, hacia el 1325 a.C., estas canoas ya incorporaran velas, ampliando así su rango de navegación en el Atlántico



Se ha sugerido la existencia de jefaturas marítimas en Dinamarca, cuyas incursiones a las costas de Noruega y Gran Bretaña estaban principalmente destinadas a obtener esclavos, pero también objetos metálicos, textiles de lana, ganado, que era menos común en Escandinavia aunque su cría fue progresivamente en aumento, y otros bienes. Parte de los esclavos serían destinados al trabajo agrícola, no solo en grandes fincas, sino también en otras más pequeñas. Mientras tanto, las tripulaciones de los barcos se embarcarían en expediciones marítimas.

Un ejemplo de las estructuras habitacionales es la gran cabaña rectangular con techo a dos aguas de Skrydstrup en Dinamarca. Además, se han identificado campos de cultivo fosilizados en la isla de Gotland en Suecia. Estas granjas, con dimensiones entre 200 y 400 metros cuadrados, podrían indicar la presencia de miembros de la élite y su extensa familia, con posibles sirvientes domésticos o esclavos. También se representan carros de cuatro ruedas en grabados rupestres, utilizados para el transporte de mercancías y personas, o el uso de arados de madera, a menudo tirados por dos bueyes, indicando la propiedad privada del ganado.



La naturaleza militar de las expediciones marítimas se refleja en el armamento de bronce encontrado tanto en tumbas como en depósitos, que incluyen lanzas, escudos, cascos con cuernos y puñales. Estos hallazgos sugieren un carácter belicoso y estratégico en las incursiones marítimas de estas comunidades durante la Edad del Bronce.

No obstante, el enfoque principal de estas comunidades no habría sido solo el saqueo, sino también el comercio. Se buscaba establecer intercambios regulares con otras regiones donde no solo se obtuviera botín, sino que también se mantuvieran relaciones comerciales beneficiosas. El comercio con estas otras regiones era esencial para obtener metales y textiles, y en el caso del bronce nórdico, se contaba con una materia prima especialmente valiosa: el ámbar.

El ámbar, una resina fósil recuperada en las playas del Mar Báltico, particularmente en las costas de Polonia, Lituania, Letonia y la costa danesa del Mar del Norte después de tormentas significativas, era un material de excepcional valor. Su brillo y color amarillo, una vez pulido, lo asociaron simbólicamente con el sol y lo convirtieron en un adorno preciado en las sociedades europeas de la Edad del Bronce. Incluso se encuentra presente en tumbas en Micenas. Dada su alta estima social, es plausible que el ámbar sirviera como un  producto de lujo en los intercambios de regalos que facilitaban acuerdos y pactos entre élites que residían en ubicaciones distantes.

Durante el período del Bronce III (1325-1150 a.C.), las comunidades nórdicas mantenían prácticas funerarias que incluían enterramientos bajo túmulos de tierra, algunos de ellos de considerables dimensiones. En el sur de Jutlandia, por ejemplo, se han identificado más de 8,000 tumbas en túmulos. Un túmulo particularmente interesante es el de Kivik en Suecia, datado en el Bronce II (1500-1325 a.C.) o incluso en sus fases iniciales del Bronce III. Este túmulo, de 75 metros de diámetro, contiene una estela de piedra grabada con un casco metálico piramidal de carácter ceremonial, probablemente hecho de oro. Otra estela presenta un carro de guerra o parada de dos ruedas, elementos que también aparecen en grabados rupestres en Frannarv (Suecia). Además, hay representaciones de carros de dos ruedas con figuras antropomorfas, algunas de ellas llevando cascos de cuernos. Estos carros, en ocasiones con ruedas de 4 radios, podrían tener una connotación estelar o representar carros solares. Se observan también figuras antropomorfas tocando grandes trompas o lures, indicando un carácter ritual en estas representaciones funerarias.

Otra tumba destacada es el túmulo de Skrydstrup en Dinamarca, datado en el Bronce III temprano (1300-1200 a.C.). En el centro de este túmulo, se encontró una cista de piedra que contenía el cuerpo de una mujer joven de 16 a 18 años. La mujer llevaba grandes pendientes de oro y tenía el pelo recogido con una malla. Análisis de estroncio indican que la mujer no era originaria de la región donde fue enterrada, sugiriendo que pudo haber llegado a través de un acuerdo matrimonial desde regiones vecinas como Suecia, Alemania, Bohemia o Francia cuando tenía 13 o 14 años. Este hallazgo plantea la posibilidad de que su llegada estuviera vinculada a un acuerdo matrimonial concertado cuando aún era adolescente, aunque no se descartan otras regiones dentro de Dinamarca como su lugar de origen.

Durante el período del Bronce III, se han identificado depósitos rituales significativos, como el de Simons Mose en Dinamarca, que contenía 10 vasos de bronce. Dos de estos vasos eran grandes, posiblemente utilizados para servir o mezclar bebidas, mientras que los más pequeños estaban destinados al consumo. Este tipo de depósitos rituales sugiere la posibilidad de que quienes participaron en el ritual hicieron una promesa o sellaron una alianza, depositando estas piezas como un gesto simbólico.

Otro ejemplo es el depósito ritual de Mariesminde en Funen, Dinamarca, datado en el Bronce IV, que contenía 11 vasos de oro dentro de un vaso de bronce. Estos hallazgos apuntan a prácticas rituales específicas que podrían estar vinculadas a eventos ceremoniales, alianzas o compromisos.




A partir del Bronce IV (1150-950 a.C.), se observa un cambio en los enterramientos, pasando de inhumaciones a cremaciones, lo que indica transformaciones sociales. Las cabañas también experimentan cambios, reduciendo su tamaño a la mitad (entre 100 y 150 m²), sugiriendo que ahora eran unidades unifamiliares en lugar de albergar a familias extensas. Esto podría indicar una concentración de poder en menos líderes. Además, se observa un aumento en la deforestación, obligando a utilizar madera de menor calidad para las cabañas y a depender de la turba como fuente de calor, dada la escasez de arbustos.

También se incrementa la colonización de regiones antes escasamente pobladas debido al crecimiento demográfico.

Los depósitos rituales continúan siendo una práctica destacada, a veces con piezas pares, armas o elementos simbólicos, como los cascos metálicos de cuernos en Viskø (Dinamarca) o los escudos con escotadura en U en Sorup Mose (Dinamarca). Estos depósitos podrían representar rituales de alianza, donde cada guerrero deposita una pieza de su armamento, simbolizando la formación de una nueva alianza. También se sugiere que estos depósitos pueden estar relacionados con ofrendas a divinidades, posiblemente a los gemelos divinos.

En el contexto del Bronce III, algunos depósitos rituales incluyen instrumentos musicales rituales, como las Iures o trompas de bronce halladas en Brudevaelte Mose (Dinamarca).

Esto sugiere la participación de un grupo de músicos en una celebración especial. Estos instrumentos también se han encontrado en depósitos del sur de Suecia y el norte de Alemania.

Asimismo, se han identificado vasos metálicos utilizados para beber en depósitos rituales. Un ejemplo es el depósito de Midskov (Dinamarca), que contenía siete copas de oro. En algunos casos, estos vasos aparecen dentro de una sítula para mezclar o servir, similar a una crátera, como se observa en Mariesmin de Mose (Dinamarca), donde once vasos de oro se encontraban dentro de una sítula de bronce. Estos elementos a menudo presentan asas con protomos o cabezas de caballos. En la sítula se representan barcos con cabezas de aves en la proa y la popa, transportando en el centro un círculo con una cruz, sugiriendo la representación de barcos solares.

En la mitología nórdica de la época, se sugiere que el sol tendría un ciclo similar al egipcio, moviéndose en un carro solar durante el día y siendo transportada por un barco con cabezas de cisne durante la noche. Se cree que estos animales eran especialmente significativos durante el amanecer y el atardecer debido a su capacidad de volar por el día y nadar por la noche.

En el Bronce IV, se observa la generalización de las navajas de afeitar, indicando un cambio en la importancia de las barbas en el cuidado personal del guerrero. Algunas de estas navajas presentan asas con la forma de un protomo de caballo o decoración de barca solar.

En el Bronce V (950-700 a.C.), se generalizan dos tipos de tumbas. Por un lado, túmulos con cremaciones en su interior, como el caso de Luseh0j (Dinamarca), donde se levantó un túmulo en el lugar de la pira funeraria. Por otro lado, aparecen tumbas con piedras hincadas con forma de barco y alineación solar hacia los solsticios, como en Ales Stenar (Suecia).

Estas tumbas refuerzan el carácter marítimo de estas sociedades insulares bálticas, mostrando una conexión importante con el entorno marino.

Las sociedades centroeuropeas con enterramientos en campos de urnas

Durante el Bronce D (1325-1250 a.C.), se produjo un significativo cambio ideológico en el centro de Alemania, Polonia, Austria, Bohemia, Eslovaquia y Hungría. Se observó una transición desde la práctica de enterramientos en túmulos hacia la cremación. Aunque la cremación ya estaba presente en el Bajo Danubio, especialmente en la actual Hungría, durante el Bronce Inicial en grupos como Nagyrév y Kisapostag, se expandió gradualmente.

Este cambio simboliza la disminución de la importancia de la inhumación, marcando el avance de una religión centrada en una divinidad solar.

Los nuevos enterramientos abandonaron la forma de túmulo y adoptaron tumbas planas, lo que sugiere un acceso más generalizado a la creencia en otra vida, ya que la práctica se extendió a una mayor parte de la población. Entre las nuevas opciones de enterramiento se encuentran tumbas en forma de pira o fosas que contenían huesos cremados, evolucionando hacia la práctica predominante de depositar los huesos incinerados en urnas, que se generalizó a partir de Hallstatt A1 (1250-1150 a.C.). La continuidad en el uso de cementerios con urnas es notable, como evidencian ejemplos como el cementerio de
Volders (Tirol del Norte, Austria), que estuvo en uso desde el Bronce D hasta Hallstatt B3 (1325-800 a.C.). Algunos cementerios eran enormes, como Kietrz (Silesia, Polonia), que contaba con más de 3.000 tumbas, y Moravicany (Moravia) con 1.260 tumbas, la mayoría de ellas de cremación.


Es relevante señalar que la práctica de la cremación no fue adoptada de manera sistemática por toda la población, ya que en algunos casos se mantuvo la tradición previa de la inhumación. Un ejemplo es el cementerio de Przeczyce (Silesia, Polonia), donde, de 874 enterramientos, solo 132 fueron cremaciones, mientras que 727 mantuvieron la inhumación.

La importancia de la llanura húngara en la producción de bronces, al abastecerse de cobre y oro en los Cárpatos y distribuir sus productos metálicos mediante intercambios, regalos o lazos matrimoniales hacia la zona nordalpina o el norte de Italia, pudo contribuir a la difusión de estas ideas religiosas. Estas prácticas, aunque específicas de la región, compartían similitudes con las de otras áreas mediterráneas o atlánticas.

Estas sociedades durante la Edad del Bronce eran principalmente agropecuarias, centrándose en el cultivo de cereales como la cebada y la avena, esta última utilizada también para la cría de caballos. Se observó una generalización en el uso del mijo (Panicum miliaceum), adaptándose bien a suelos de secano debido a su bajo requerimiento de agua y corto período de crecimiento antes de la cosecha. Además, se introdujo el cultivo de centeno (Secale cereale), utilizado para la elaboración de pan con una miga más oscura y en la producción de cerveza. Entre las leguminosas, las habas (Vicia faba) eran destacadas, no solo como alimento sino también por su capacidad para fertilizar los campos con nitrógeno cuando se rotaban.

En las fases iniciales, estos asentamientos ocuparon predominantemente áreas con suelos fértiles. Sin embargo, a partir de Hallstatt Bl-B3 (1050-800 a.C.), como se evidencia en Silesia (Polonia), los poblados se expandieron hacia suelos de menor calidad debido al crecimiento demográfico. Esto llevó a un aumento en la superficie dedicada a pastos, principalmente para ovejas, así como cerdos en áreas cercanas a bosques. Mientras tanto, los bosques se mantenían en tierras marginales, áreas con orografía abrupta o en zonas abandonadas debido a la sobreexplotación agropecuaria.

El uso de herramientas de bronce se multiplicó para la siega de los cereales y facilitar la desforestación. Las primeras hoces de bronce, comúnmente encontradas en tumbas femeninas, evolucionaron hacia hachas con enmangue de cubo en fases más avanzadas.

Estos desarrollos variaban regionalmente.

En Hallstatt C (800-650 a.C.), destaca el poblado de Biskupin (Silesia, Polonia), construido en el invierno de 748-747 a.C. con cerca de cien viviendas adosadas protegidas por una empalizada de madera de 450 metros. Este poblado representa la intensificación de los procesos de agregación de la población rural, abandonando las aldeas aisladas para una mayor defensa colectiva.


Desde una fase avanzada del Bronce D (1325-1250 a.C.), se evidencia el carácter militarista de estas sociedades, con guerreros equipados con panoplias metálicas completas que incluyen cascos, escudos y lanzas. En Hungría y el noreste de Italia, destaca la aparición de las espadas Naue IIA con filos rectos, que se generalizaron en Europa durante Hallstatt Al (1250-1150 a.C.).

Las espadas Naue IIA tuvieron una amplia aceptación en diversas regiones durante el Bronce III (1325-1150 a.C.), incluyendo Escandinavia, Centroeuropa, norte y centro de Italia, Grecia y Creta. Se encuentran ejemplares más aislados en Chipre y el Levante, con una localizada en el pecio de Cabo Gelidonia (Turquía) datada en el 1200 a.C. Sin embargo, en la zona del Bronce atlántico y en islas del Mediterráneo centro-occidental, como Sicilia, Cerdeña, Córcega o Baleares, no se han registrado hallazgos de estas espadas.




En el depósito de Sajógómôr (Eslovaquia), también se descubrieron fundas de "arco de violín", lo que indica el uso de túnicas de lana desde el Bronce III (1325-1250 a.C.). Los guerreros de la élite, aunque posteriormente optaron por la cremación, continuaron recurriendo a la deposición dentro de grandes túmulos. Un ejemplo de esto es el túmulo de Ockov (Eslovaquia), con una altura de 6 metros, un anillo perimetral de piedra que rodea el túmulo con un diámetro de 25 metros y una cámara funeraria de 5x4 metros. En este lugar se realizó una pira con el cuerpo durante Hallstatt Al (1150 a.C.), y también contiene objetos metálicos de bronce y otros elementos en su ajuar.

Las piezas más destacadas en el contexto funerario son los carros funerarios rituales que contenían un caldero ritual en el que se depositaba una cremación o sítula. Un ejemplo de esto es el hallazgo en Milavce (Bohemia), donde se encontró una sítula con ruedas depositada dentro de un túmulo. Otro ejemplo es el caldero de Acholshausen (Baviera, Alemania), que albergaba un enterramiento masculino y presentaba ruedas de bronce macizas con 4 radios, que podrían representar un elemento solar. Este carro también cuenta con cabezas de cisnes.

caldero de Acholshausen (Baviera, Alemania

Durante Hallstatt Bl-B3 (1050-1010 a.C.), se observa un incremento en la importancia de la religión solar, como evidencia el depósito de Hajduboszorrneny (Hungría), con una sítula de bronce decorada con barcos solares que tienen cabezas de cisne en la proa y popa, enmarcando un elemento solar central. También se encontró una copa para libaciones.

Estas sítulas húngaras circularon hasta el norte de Alemania y Dinamarca durante el Bronce IV (1150-950 a.C.).

El depósito húngaro de Hajduboszorrneny refleja la evolución de la panoplia guerrera con cascos de punta redondeada y espadas de puño macizo con pomo en forma de disco. Se observa que los guerreros de élite, aunque posteriormente optaron por la cremación, continuaron utilizando grandes túmulos para la deposición funeraria. Este cambio en las prácticas funerarias se expandió desde Hallstatt Al (1150 a.C.) hacia el valle del Rin en el este y oeste de Alemania, Suiza y los Alpes, proyectándose después hacia el centro-este de Francia.

En esta fase, los poblados abiertos sin aparente presencia de murallas se desarrollaron en diferentes regiones, como Unterhaching (Baviera, Alemania) y Zedau (Sachsen-Anhalt, Alemania), lo que sugiere cambios en la organización social hacia estructuras familiares más extensas. Además, se observa una marcada reducción en el número y tamaño de viviendas en sitios como Bad Buchau (Baden-Württemberg, Alemania) durante Hallstatt BI-B2 (1010-950 a.C.), indicando posibles cambios en la organización social hacia familias extensas.

depósito húngaro de Hajduboszorrneny 

En el contexto funerario, las copas itálicas y las fíbulas de violín con arco aplanado son piezas relevantes en los ajuares. La presencia de fíbulas de violín indica el uso de túnicas de lana, especialmente por parte de las mujeres. Además, se observa el surgimiento de decoraciones acanaladas verticales en las urnas funerarias, que durante Hallstatt A2 (1150-1050 a.C.) adquieren un perfil bicónico marcado, y durante Hallstatt BI (1050-1010 a.C.) presentan decoración acanalada horizontal.

En las tumbas de Wollmesheim (Renania-Palatinado, Alemania) de Hallstatt A2, se introducen las nuevas espadas pistiliformes diseñadas para dar tajos con los filos. También se incorporan puntas de flecha con un gancho o anzuelo para dificultar su extracción una vez clavadas, indicando una mayor importancia de los arqueros durante los combates.

Otros elementos comunes en el ajuar de las tumbas masculinas son navajas, torques y alfileres para la ropa. Por otro lado, las mujeres suelen llevar dos alfileres de cabeza globular o cónica y brazaletes en los brazos y antebrazos, algunos de tipo espiraliforme.

En contextos rituales relacionados con el Bronce IV nórdico, contemporáneo a Hallstatt A2, en Dobritz-Dresden (Alta Sajonia, Alemania), se encontró una sítula metálica acompañada por 15 copas de oro de los tipos Friedrichsruhe y Fuchsstadt, utilizadas para beber el contenido del recipiente donde se mezclaba la bebida. Estas copas de tipo Fuchsstadt continuaron también durante Hallstatt BI (1050-1010 a.C.) y se intercambiaron hasta Dinamarca.

Se presume la presencia de élites militares encabezadas por individuos que portaban corazas y escudos, acompañados por guerreros bien preparados que combatían con lanza o espada pistiliforme. Además, se menciona la existencia de una infantería de granjeros que utilizaban arcos o lanzas. La presencia de galerías dentro de las minas de cobre austriacas, así como el enterramiento de restos humanos en fosos en algunos poblados de la Edad del Bronce en Bohemia, sugiere la existencia de prácticas rituales y sociales complejas en estas sociedades



A partir de Hallstatt BI (1050-1010 a.C.) hasta Hallstatt B2 (1010-950 a.C.), se observa la desaparición ritual de las espadas en los ajuares de los Campos de Urnas. Estas espadas fueron depositadas en los ríos, indicando un cambio en la importancia de las tumbas. Este cambio ha sido interpretado de varias maneras, sugiriendo que la transmisión de la propiedad ya no se limitaba al hijo mayor primogénito, sino que se extendía a todos los hijos. Esto implicaría una menor deposición de ajuares, ya que la riqueza se distribuiría entre los hermanos. Además, durante Hallstatt B2, 1010-950 a.C., hay una ausencia de enterramientos seguros, con posibles incineraciones depositadas en ríos o lagos, o directamente en tierra sin contenedor cerámico.

Sin embargo, persistieron los depósitos rituales, como el caso de la sítula de bronce de Unterglauchheim (Alemania), que contenía 2 cuencos de bronce grandes y 2 copas pequeñas de oro, durante Hallstatt BI, 1050-1010 a.C.

Un cambio más marcado se produjo durante Hallstatt B2, 1010-950 a.C., con la aparición en las deposiciones rituales de las nuevas espadas de antena y del tipo Moringen. Estas espadas circulan entre el norte de Italia, donde se desarrollan grupos como Este o Etruria, Centroeuropa y llegan hasta Dinamarca. Además, se observa la aparición de puñales de antena, hachas de cubo y fíbulas de anteojos y de arco.

El Bronce atlántico en la península Ibérica

En el contexto del Bronce Final IIB, 1325-1225 a.C., se observa un auge en el área atlántica de la península ibérica, marcado por el incremento de la explotación del estaño. Este periodo se subdivide en el Bronce Final IIA, 1325-1225 a.C., caracterizado por la presencia de espadas Monza y Rixheim, y el Bronce Final IIB, 1225-1150 a.C., con la introducción de las primeras espadas pistiliformes. Algunos estudios sugieren que el Bronce Final I comienza más tarde, a partir del 1200 a.C., y el Bronce Final II desde el 1200 a.C.

Durante este tiempo, se desarrollaron poblados fortificados en zonas elevadas del sur de Galicia, Minho y Alto Douro, extendiéndose a lo largo de los ríos Vouga, Douro y Miño hasta las Rías Baixas con la desembocadura del río Ulla en la ría de Arousa. Estos asentamientos, conocidos como castros, controlaban las rutas de comunicación terrestres y fluviales y tenían acceso al Atlántico. Los grabados rupestres en Galicia, especialmente concentrados en Pontevedra, sugieren que estos castros controlaban también el acceso a las minas de estaño cercanas al mar.

Los yacimientos del grupo Baiões se extienden durante el Bronce Final IIC, a.C., asignable a la fase J, y continúan en el Bronce Final IIIA, 1050-950/925 a.C. Algunos poblados, como Monte do Trigo, muestran evidencias de ocupación desde la segunda mitad del siglo XIII a.C.

Baiões-Santa Luzia

Estos asentamientos eran pequeños y se ubicaban en emplazamientos serranos, siendo los más destacados Santa Luzia (Viseu, Beira Alta), Nossa Senhora da Guía en Baiões (Viseu, Beira Alta) con 1,71 ha, Outeiro dos Castelos de Beijós (Viseu, Beira Alta) con 1,12 ha y Castro do Crasto de São Romão (Guarda, Beira Alta) con 0,44 ha. A pesar de su tamaño reducido, algunos de estos lugares, como Monte do Trigo y Monte do Frade, revelan estructuras de habitación en la cima de las elevaciones.

Se destaca el estudio faunístico de tres de estos asentamientos, Alegrios, Moreirinha y Monte do Trigo, donde se observa un predominio de la ganadería de cápridos, con presencia de bovinos y cerdos, mientras que ovinos y caballos están ausentes. En Nossa Senhora da Guía, Baiões, se encontraron numerosos artefactos metálicos, destacando un trípode bivalvo de hacha de talón de cara plana y una anilla, nueve hachas metálicas con enmangue tubular, y un escoplo o gubia bimetálica de bronce y hierro. Estos hallazgos sugieren la presencia de un metalúrgico y proporcionan pistas sobre las actividades que se llevaban a cabo en estos asentamientos.

Durante el periodo del Bronce Final IIIA (1050-950 a.C.) en la región portuguesa de Baiões, se observa una serie de desarrollos significativos. La presencia de posibles pesos metálicos sugiere una actividad comercial importante, señalando transacciones económicas en la región. Además, se registra la práctica de la incineración en yacimientos como la necrópolis de Paranho en Viseu, Beira Alta, que data del cuarto milenio a.C., evidenciando rituales funerarios específicos durante este periodo.

Sin embargo, el conocimiento del Bronce Final II en el bajo Tajo y el Suroeste portugués es limitado. La información disponible se amplía a partir del Bronce Final IIIA, que coincide con el declive del uso de las estelas del Suroeste. En este contexto, se identifican poblados fortificados como Ratinhos en el Baixo Alentejo, caracterizados por murallas en talud con foso y una extensa superficie de 4.5 hectáreas. De manera similar, Passo Alto destaca por su cerámica distintiva con retícula bruñida externa.

Este periodo también revela la coexistencia de asentamientos en alturas y llanos. Poblados como Casarão da Mesquida presentan estructuras excavadas en el suelo, algunas de las cuales albergan inhumaciones en fosas. Este variado panorama arqueológico subraya las complejas dinámicas sociales y defensivas que caracterizan el Bronce Final IIIA en Baiões, Portugal, ofreciendo una visión más detallada de la historia regional en ese período.

En el periodo del Bronce Final IIIA, diversos grupos en la región portuguesa de Baiões practican tanto la cremación como la inhumación en sus rituales funerarios, como evidenciado en tumbas como Souto, Monte de Sao Domingos y la tumba 2 de Roça do Casal do Meio. La cerámica con decoración bruñida al exterior se destaca como característica distintiva, encontrándose en lugares como la cueva de Lapa do Fumo y el poblado Alto do Castelo de Alpiarça.

En el entorno de la desembocadura del río Guadiana, la ciudad de Huelva, un importante asentamiento portuario, se convierte en un centro redistribuidor crucial para el estaño atlántico, así como el cobre y la plata onubense hacia el Mediterráneo. Se presume que este papel se consolidó entre el Bronce Final IIIA, 1050-950 a.C., cuando Huelva alcanzó entre 25-35 hectáreas de extensión. Aunque la localización exacta del Bronce Final II en Huelva no se ha establecido, se han hallado cerámicas y algunas importaciones del Levante. La información más significativa proviene de un posible pecio en la ría de Huelva, que contenía un impresionante cargamento de metales, incluyendo espadas, puntas de lanza, regatones, puñales y puntas de flecha, datado alrededor del 950 a.C.

Bronce final II Huelva

En términos de organización social, las estelas decoradas del suroeste de la península ibérica, con más de 150 ejemplares identificados, proporcionan una valiosa perspectiva.

Inicialmente categorizadas en cuatro zonas geográficas, estas estelas cumplían funciones indicativas de tumbas, residencias del alma y conmemorativas de guerreros fallecidos. Este complejo panorama arqueológico revela las ricas y diversas prácticas culturales y sociales durante el Bronce Final IIIA en la región.

Esta rica secuencia iconográfica revela la evolución y complejidad de las prácticas funerarias y las representaciones simbólicas durante el Bronce Final IIA-IIIA en la región. La consistencia en la orientación y la distribución geográfica de estas estelas sugiere una importante interacción suprarregional, destacando la coherencia en la iconografía a pesar de las variantes cronológicas y estilísticas a lo largo del tiempo.

En el contexto del Bronce Final IIA-IIIA, que abarca desde el 1300 al 950 a.C., las estelas decoradas del suroeste de la península ibérica revelan una rica secuencia iconográfica que ilustra la evolución de las prácticas funerarias y las representaciones simbólicas. Esta secuencia se compone de al menos seis variantes que se suceden a lo largo del tiempo.

Inicialmente, las estelas presentan lanza, escudo y espada, con una orientación específica de la punta de la lanza y la empuñadura de la espada hacia la abertura externa del escudo.

Con el tiempo, se introducen elementos adicionales como cascos, espejos y otros accesorios. Se observa una progresiva pérdida de importancia ritual de la espada, que pasa a incorporarse al cinto, mientras la figura antropomorfa gana protagonismo.

La consistencia en la orientación y la distribución geográfica de estas estelas sugiere una significativa interacción suprarregional. A lo largo de las fases, los elementos cronológicos más destacados incluyen la presencia de escudos con escotadura en V, indicando una mayor complejidad y desarrollo en las prácticas funerarias. Algunos autores sugieren que las estelas tripartitas podrían representar individuos de menor rango social, mientras que las que contienen más elementos se atribuyen a individuos de élite. 
Además, las estelas también representan elementos como cascos, corazas, lanzas, arcos y carros, así como objetos para el acicalado personal como espejos, peines y navajas de afeitar.

Existen dos corrientes de interpretación respecto a la datación de estas estelas. Algunos las sitúan en el Bronce Final II y III, utilizando indicadores como la presencia de espadas Rosnó en y pistiliformes. Otros las fechan entre el Bronce Final III y la etapa tartésica y fenicia del Hierro, sugiriendo que la presencia de objetos como carros, espejos y peines podría ser resultado de contactos con las colonias fenicias en la península ibérica.

Estelas decoradas

Los grupos responsables de erigir las estelas decoradas en el suroeste de la península ibérica demostraron control sobre las minas de estaño que se extendían desde las regiones de Beiras, Cáceres, el valle del Zújar hasta Córdoba. Estas minas presentaban una orientación geográfica específica, siguiendo una dirección NW-SE en las mineralizaciones.

Esta correlación entre la distribución de las estelas y la dirección de las minas sugiere una conexión directa entre las prácticas funerarias y el control de los recursos minerales, evidenciando la importancia de la metalurgia, en particular, del estaño, en la configuración de estas comunidades durante el periodo estudiado.

jueves, 10 de julio de 2025

TEMA 10: EL MEDITERRÁNEO EUROPEO EN LA EDAD DEL BRONCE ANTIGUO Y MEDIO

Península Italiana

En las zonas septentrionales con extensión hasta la costa ligur por el oeste y la Romaña por el este, se desarrolla la cultura de Polada, que comienza en el Bronce Antiguo y perdura hasta comienzos del Medio. En las regiones de Emilia y la Toscana el Bronce Antiguo está representado por la cultura de Asciano. En las zonas occidentales de la Emilia se desarrolla en el Bronce Medio la cultura de las Terramaras.

En ambas vertientes de la cadena montañosa al sur del río Po se desarrolla la cultura Apenínica en un período cronológico que abarca desde un poco antes de mediados del II milenio aC, hasta el siglo IX aC, con tres etapas diferenciadas por algunos autores, siendo la última correspondiente con el Bronce Final.

Cultura de Polada 

La cultura de Polada recibe su nombre de un poblado lacustre ubicado en las orillas del lago Garda en Brescia, y su cronología va desde el 1800aC al 1400aC en dos etapas: Polada I y II, basadas en diferencias tipológicas de la cultura material. La cultura de Asciano recibe su nombre de un poblado epónimo ubicado al sudeste de la ciudad de Siena, y la Cultura de las Terramaras se desarrolla en las llanuras del río Po, en la zona occidental de Emilia.

Los asentamientos de todas estas culturas van desde la ocupación de cuevas y abrigos hasta la existencia de algún poblado fortificado. Están ubicados en llanuras, constituidos por cabañas por lo general de materiales perecederos. Este tipo de asentamientos son los más representativos de la cultura de Asciano. En la cultura de Polada predominan los asentamientos palafíticos, ubicados en zonas pantanosas (lagos, lagunas y orillas de ríos) y asentados en plataformas de madera apoyadas en postes de la misma materia con casas de plantas rectangulares, ovales y/o circulares. El mismo tipo de construcciones se realizan en la cultura de Terramaras, con la única diferencia que aquí se encuentran también en tierra firme.





En cuanto a los enterramientos encontramos los dos ritos funerarios, inhumación e incineración, éste último sólo se da en la cultura de las Terramaras y en las etapas finales de la Apenínica.

La base económica de estos pueblos fue el cultivo de cereales y ganadería en unos casos, y el pastoreo en otros. El primero está documentado en la cultura de Polada y la de las Terramaras con trigo y cebada. El pastero se dio fundamentalmente en las culturas de Asciano y la Apenínica.

La cultura material ofrece variaciones sobre todo en lo que respecta a la cerámica. En general, hay algunas puntas de flecha de piedra tallada, hachas y azuelas de piedra pulimentada. En la cultura de Polada hay ruedas macizas y con radios, arados, arcos, hoces y piraguas. En metal hachas planas, puñales con empuñadura maciza, alfileres, cuchillos, brazaletes y anillos.

Existen algunos restos de tejidos y objetos de cuero en Polada, que en fases avanzadas incluye torques, diademas, colgantes, alfileres o placas de cinturón.

La cerámica de estas culturas varía tanto en las formas como en la decoración. Lisa o incisa, de tonos negruzcos y mala calidad, con formas redondeadas y con carena son las características en la cultura de Polada. La más representativa en la cultura de Asciano son los vasos globulares y tazas con decoración incisa de influencias campaniformes. En la Apenínica destacan los vasos carenados, jarras bicónicas y las ollas. Y en la cultura de Terramaras la cerámica es negra, bruñida y decorada con acanaladuras.

Cultura de las Terramaras

La Cultura de las Terramaras es una civilización de la Edad del Bronce (aprox. 1650-1150 a.C.) asentada en la llanura del Po, Italia. Se caracteriza por poblados fortificados, a menudo sobre palafitos o estructuras elevadas cerca de ríos, con una economía basada en la agricultura, ganadería y producción intensiva de bronce. 

Asentamientos de gran tamaño y densidad(sobre todo en fases avanzadas),organización interna,protegidos mediante talud y foso.Viviendas construidas sobre postes.
Economía:agricultura cerealista, ganadería de vacas, cerdos y ovicápridos+caza y recolección. Importancia de la metalurgia para la fabricación de útiles, adornos y armas (puñales,espadas) y la artesanía textil centrada en la lana (objeto de intercambio).
Mundo funerario: necrópolis en las inmediaciones de los poblados. Rito de la inhumación en un primer momento; después aparece también la cremación.
Cultura material:cerámica negra bruñida,con acanaladuras y aplicaciones plásticas,y“apéndice de botón”.

Cultura Apenínica

Ámbito geográfico: ambas vertientes de los Apeninos.
  • Asentamientos muy Variados: sobre todo cuevas y abrigos, también poblados en llano formados por cabañas de madera (Nola-CrocedelPapa,),alguno dotado de defensas (Viterbo,Lacio).
  • Economía: visión tradicional del peso del pastoreo trashumante hoy matizada(economía mixta). Incremento de la producción metalúrgica hacia e lfinal del periodo, que recibe influencias de la presencia micénica, contactos con las Terramaras y con Centroeuropa :espadas de lengüeta, hachas de apéndices laterales, fíbulas y navajas.
  • Mundo funerario: diversidad de tipos de tumbas (en cuevas,en cámaras de piedra).Hacia e lfinal del periodo se introduce la incineración.
  • Cultura material: cerámicas con decoraciones incisas (motivos geométricos) y aplicaciones plásticas.Vasos carenados,jarras bicónicas,ollas 

Las islas. (Sicilia, Córcega, Cerdeña, Malta y las Islas Eolias) 
  • Sicilia
Desde comienzos del II milenio aC, en torno al 1900aC, se desarrolla en Siracusa la cultura de Castellucio, que se extiende por gran parte del sudeste de la isla. Representa el Bronce Antiguo hasta mediados del milenio en el que la sustituye la cultura de Thapsos, que representa en Bronce Medio y se extiende por casi toda la isla durante algo más de doscientos años.


Los asentamientos se sitúan en lugares elevados con defensas naturales y murallas de piedra, con cabañas de planta rectangular y circular y con puertas decoradas en relieve con símbolos geométricos. El rito funerario es la inhumación colectiva en cuevas artificiales excavadas en la roca. La cultura material está constituida por hachas de basalto y piedra verde. En cobre aparecen, en fases avanzadas, hachas y puñales triangulares con remaches, collares y pendientes. La cerámica es pintada con colores pardos o negros sobre fondo amarillo o rojo y las formas más características son las copas de pie cónico, las ánforas y los vasos geminados.

La cultura de Thapsos sucede a la de Castellucio a mediados del milenio. Se trata de un yacimiento de gran tamaño en una península rocosa en la costa de Priopo, en el que se han establecido dos fases. En la primera las viviendas son cabañas circulares y cuadrangulares de piedra de gran tamaño y sin organización alguna, pero en la segunda aparece una especie de protourbanismo con casas de planta cuadrangular con patios centrales y alineadas en calles.


Los enterramientos que aparecen en una necrópolis en Thapsos son más de cuatrocientas cincuenta tumbas, y en otras necrópolis de la zona se hacen en pequeños hipogeos excavados en la roca. Están claramente atestiguadas las relaciones marítimas de esta isla con el Egeo, Chipre y Malta
  • Córcega
La población se establece en valles que quedan en gran medida individualizados y que por lo general ofrecen asentamientos de pequeño tamaño. Los enterramientos son de inhumación colectiva en sepulcros megalíticos, con preponderancia de dólmenes en la etapa final. La economía es básicamente pastoril. Poco antes del 1600aC. comienzan a abandonarse estos y a erigirse unas fortificaciones que darán nombre a la cultura Torreana representativa del Bronce Medio en la isla. Para algunos autores surge como consecuencia de la llegada de gentes foráneas de carácter guerrero, mientras que otros la consideran una evolución autóctona con influjos externos.

Lo que caracteriza y da nombre al período son unas construcciones en forma de torres de planta circular, de entre tres y siete metros de altura y con cubiertas de falsa cúpula, con diámetro entre los diez y quince metros, sobre grandes terrazas y asociadas a estatuas-menhires que representan guerreros. Filitosa y Araghiu en el sur de Córcega son las más conocidas.


La existencia de moldes de fundición testimonia metalurgia local en cobre, aunque los objetos en este material son muy escasos.
  • Cerdeña
El Bronce Antiguo se inicia en Cerdeña en torno al 1800-1700aC, y está representado por los grupos de Monteclaro y Bonnanaro.

Monteclaro se prolongará hasta el Bronce Medio, y tiene fortificaciones que parecen ser el preludio de las nuragas. Los enterramientos suelen ser colectivos en hipogeos y sepulturas de inhumación individual. Esta cultura se desarrolla por toda la isla con asentamientos tipo aldeas con chozas de planta rectangular ubicadas en terrenos llanos cerca de ríos y llanuras.


Bonnanaro se caracteriza al principio por construcciones megalíticas del tipo de galerías cubiertas y más tarde por nuragas. Presenta una cerámica de asas en forma de codo y armas de cobre y bronce. Se extiende por casi toda la isla y su economía está basada en la agricultura y el pastoreo. La presencia de armas importadas de Oriente evidencia un importante comercio.



La cultura Nurágica representa el Bronce Medio y Final e inicios de la Edad del Hierro en esta isla. Su nombre deriva del de las construcciones que se denominan nuragas, que van a caracterizar este período. Se trata de grandes torres troncocónicas que aparecen aisladas y también formando parte de recintos defensivos, construidas con piedras y cubiertas con falsas bóvedas. A partir del 1400aC forman grandes recintos fortificados con poblados de cabañas circulares y talleres artesanales. las nuragas debieron de ser fortalezas defensivas pero también lugares de culto y centros desde donde se ejercía el control y la vigilancia del territorio. Las más importantes son las de Saint-Antine de Torralba y Sa Nuraxi de Barumini.


Aparecen armas, adornos y las figurillas de guerreros de bronce que caracterizan la etapa del Bronce Final y posterior Edad del Hierro. Los enterramientos se realizan en cuevas naturales y artificiales, sepulcros de corredor megalíticos y simples fosas, y hay algunos casos de incineración.


  • Islas Eolias
En las Islas Eolias las culturas más representativas son las de Capo Graciano para el Bronce Antiguo y la de Milazzo para el Medio.

La cultura de Capo Graciano, en la isla de Filicudi, tiene una cronología que arranca de finales de III milenio aC o inicios del II. Los asentamientos comienzan siendo en zonas llanas, abiertos, sin defensas, para luego ubicarse en zonas elevadas con defensas naturales y/o artificiales. Los enterramientos son de inhumación colectiva en cuevas naturales y artificiales.

cultura de Capo Graciano

Aparece pronto el rito de incineración en urnas. La cerámica es lisa y también la hay incisa con formas de escudillas grandes de bordes anchos, tazas de asas altas, vasos globulares y carenados; aparecen también pesas de telar en barro cocido, junto a molinos y morteros en piedra pulimentada.

La fase final de la cultura de Capo Graciano se corresponde con el comienzo de la cultura de Milazzo que representa el Bronce Medio en las islas y también en la costa noreste de Sicilia. El yacimiento epónimo está en la isla de Panarea. El rito funerario es la inhumación individual en pithoi, y la existencia de moldes para la elaboración de adornos y armas atestiguan una metalurgia local. La cerámica tiene decoración incisa a base de motivos geométricos, predominan las copas, platos y vasos ovoides con dos asas horizontales.
  • Malta
En Malta, el brusco abandono de los templos de la isla a finales del III milenio aC marca el final de la etapa calcolítica a la que sustituye la necrópolis de incineración de Tarxien, que da nombre al período Tarxiense. La Edad del Bronce coincide aquí con la llegada de gentes que introducen este rito funerario y algunos elementos nuevos como las figurillas estilizadas de arcilla y una cerámica muy brillante. En cobre aparecen hachas planas, puñales y leznas.


El Bronce Medio está representado por la cultura de Borg-in-Nadur al sur de Malta, con poblados ubicados en lugares elevados y a veces con importantes murallas ciclópeas. Excavadas en las rocas aparecen una serie de sepulturas tanto dentro como fuera de los asentamientos, y la cerámica es al principio incisa y rellena de pasta blanca y posteriormente pintada.


Francia: civilización del Ródano

La "civilización del Ródano" o cultura del Ródano es una cultura arqueológica prehistórica que se desarrolló durante la Edad del Bronce Temprano y Medio (aproximadamente entre el 2200 y el 1500 a. C.) en el este de Francia y el oeste de Suiza, extendiéndose a lo largo del valle del río Ródano. 

En esta región se desarrolla la civilización del Ródano o Rodaniense, muy relacionada con la centroeuropea de Únetice, y se extiende por el valle de esterío entre Francia y Suiza. Se ha dividido en tres etapas:
  1. Desde inicios hasta mediados del II milenio aC,de tradición campaniforme y materiales asociados a éste como botones con perforación en "V".
  2. Fase intermedia en la que se realizan objetos en chapa de bronce como diademas y alfileres.También hay hachas, espátulas y puñales triangulares con orificios para el enmangue y decoración geométrica en la hoya del metal.
  3. En el período final aparecen tipos metálicos propios como las hachas-espátulas y las hachas de tipo Roseaux, que se caracterizan por la forma de su hoja redonda o circular.
En las regiones del Jura y el Saona y hasta las vertientes alpinas se desarrolla la cultura de Valais en Suiza con cerámicas digitadas y objetos de cobre, sobre todo alfileres de cabeza circular, las hachas tipo Roseaux y puñales con hojas decoradas.

Península Ibérica

En los primeros siglos del II milenio aC en la Península Ibérica existe un panorama cultural Calcolítico que desembocará en lo que son las áreas y culturas más significativas del Bronce Antiguo, y hacia mediados del milenio, del Bronce Medio. No hay un desarrollo homogéneo en todas las regiones.


Hacia el último tercio de lIII milenio comienzan a desintegrarse las estructuras socioeconómicas del Calcolítico (abandono de las macroaldeas calcolíticas del sur peninsular, cambio en las fórmulas de enterramiento) y a definirse las del Bronce inicial, acentuándose las diferencias entre los ámbitos del Sureste peninsular (jerarquización social clara,grandes complejos culturales)y del noroeste (mayor continuidad).
  • El Argar
El sur peninsular es donde mejor se define esta etapa, especialmente el Bronce Medio con la cultura de El Argar en Almería, que ocupa una zona geográfica casi idéntica a la que ocupó la cultura de los Millares.

Ámbito geográfico: Almería, Murcia,sur de Alicante
  • Cronología: 2200/1100-1550a.C. Hacia 1750a.C.momento de máxima expansión.
  • Surgimiento del sustrato calcolítico local e influencias mediterráneas (¿colonización?)
Asentamientos de carácter protourbano (Ejemplos: El Argar, La Bastida, Peñalosa):
  • Situados en alto, en zonas estratégicas para el control de la agricultura y la minería, fortificados.
  • Notable organización interna y sofisticación edilicia.
  • Grandes edificios rectangulares para tareas artesanales (metalurgia de la plata, trabajo textil, procesado/almacenaje de grano)=centralización y especialización de las tareas.
  • Obras públicas (murallas, edificios).
Asentamientos menores, dependientes de los primeros. No fortificados, menor complejidad constructiva.
  • Economía de base agrícola (excedentaria) con algo de ganadería (ovicápridos, cerdo, bóvidos).
  • Enterramientos dentro de los poblados: inhumaciones individuales (a veces dobles) dentro de covachas, cistas o grandes urnas, con un ajuar muy normativizado .Elites:armas de cobre (alabardas, puñales, espadas), punzones, adornos de cobre y plata, cerámicas cuidadas.
  • Colapso brusco de la cultura argárica: abandono e incendio de los asentamientos principales. (Causas: agotamiento de los recursos, conflictos).
  • Broncepost-argárico: cambios en las dinámicas de ocupación y explotación del territorio, abandono de las costumbres funerarias.
El Argar

El Bronce Valenciano y El Bronce Manchego

Existen otras áreas con una entidad cultural propia, aunque con influencias argáricas, como el Bronce Valenciano, la Meseta Norte, el Bronce de la Mancha (en la Meseta Sur), el Noreste y el Noroeste peninsular.
  • Contactos con la cultura argárica
  • Asentamientos:las motillas y los castillejos
  • Motillas:recintos amurallados, a veces con una torre central, ubicados en zonas bajas, cercaderíos y humedales. Zonas de habitación a su alrededor.
  • Castillejos: construidos en puntos elevados, a veces fortificados. Algunos de carácter ritual/funerario: Castillejo del Bonete (Terrinches)
  • Actividades artesanales y evidencias de almacenaje en el interior de los asentamientos.
Lloma de Betxí (Paterna, Valencia)
Peine de marfil de Cabezo Redondo (Villena, Alicante)
  • Poblados en altura, algunos fortificados. Casas construidas con zócalo de piedra, alzados de adobe y tapial, y techumbres vegetales.
  • Mundo funerario: inhumaciones individuales dentro de cuevas e hipogeos, dentro o fuera de los poblados.
  • Cultura material de influencia argárica (contactos):objetos de hueso y marfil.
Motilla de Azuer

Los asentamientos en el sur reflejan un cambio evidente en el aspecto urbanístico en lo que se refiere a la organización territorial, así como a la generalización de los sistemas defensivos. Lo más frecuente es que estén en zonas de tierras cultivables o mineras, y siempre cerca de fuentes de agua, ríos o ramblas. En general son en altura con defensas naturales y artificiales, murallas, bastiones y torres, aunque hay algunos en llanura. Existen silos, cisternas, canalizaciones, almacenes, corrales y hornos cerámicos y de fundición de metal. En el Bronce manchego aparecen motillas, que son propias de las llanuras a lo largo de los cauces fluviales y son asentamientos integrados por una fortificación central y un poblado en torno a ella.

El rito funerario de inhumación individual se generaliza progresivamente aunque en algunas zonas se siguen usando sepulcros megalíticos. Los tipos de estructuras son muy variadas, dentro y fuera de los poblados, aislados o formando necrópolis, según las regiones.

También son muy variados los ajuares, con distinciones entre masculinos y femeninos en el
sureste.

La actividad económica se basa en el cultivo de cereales y leguminosas, y muy limitado al sureste la vid y el olivo. Ovicápridos, cerdos y en menor medida los bóvidos, son el ganado doméstico, y posiblemente el caballo se usara como animal de tiro y carga en algunas zonas.

La caza, pesca, recolección y pastoreo debieron de complementar la dieta.
 
En la cultura material lo más representativo de la piedra tallada son los dientes de hoz y las hoces con mango de madera y las puntas de flecha de variada tipología; en piedra pulimentada hay hachas, molinos, morteros, moldes de fundición y brazaletes de arquero; en barro cocido hay pesas de telar, cucharas y algunos crisoles; y en metal hay armas, útiles y adornos en cobre, oro y plata. Las armas más frecuentes son hachas, puñales, puntas de flecha,espadas y alabardas. En el noroeste peninsular hay algunas lúnulas, que es un tipo de collar de forma semilunar realizado normalmente en oro o en plata y decorado con repujados o incisiones.

La cerámica es la que ofrece mayor variedad. En el sureste es lisa y bruñida. La cerámica bruñida predomina en el Bronce Valenciano. En la Meseta norte la denominada cerámica de boquique, y en el Bronce de la Mancha predominan las cerámicas lisas.

La Meseta Norte

Continuidad del Campaniforme a finales del III milenio e inicios del II (explotación de las salinas).

Abandono de los recintos de fosos del calcolítico regional desde 2000a.C.

Economía de base ganadera, asentamientos en cuevas, campos de hoyos y poblados en altura (Los Torojones y El Parpantique,Soria. Este último da nombre a la cerámica típica de este momento).

Los Torojones (Soria)

El Suroeste

Reorganización del patrón de hábitat: abandono de los grandes recintos de fosos y poblados fortificados del Calcolítico y dispersión de la población, con ocupaciones más efímeras (¿crisis del modelo socioeconómico?). Excepción: algunas zonas de sierra morena occidental ricas en cobre y plata: Castillo de Alange (asentamiento en altura, con evidencias de almacenaje): poblamiento jerarquizado de base agraria.

Mundo funerario: inhumación individual en cistas y fosas en necrópolis organizadas, a veces se reutilizan monumentos megalíticos.
Cerámicas bruñidas de perfiles carenados.

Iberia húmeda
  • Ámbito geográfico: fachada atlántica, desde el centro de Portugal hasta la c ornisa cantábrica
  • Diversidad regional del registro arqueológico, con algunas tendencias generales.
  • Poblamiento disperso,en pequeñas aglomeraciones de casas(fondos de cabañas de planta circular/subrectangular y hoyos).Alto grado de movilidad de las poblaciones.
  • Sociedad jerarquizada y existencia de unas elites (ricos ajuares en las tumbas, con metales nobles y armas) que controlan la minería y exportación del cobre a otras zonas de la P.Ibérica ,así como la obtención de plata del SO.
  • Importancia de las minas de cobre de El Aramo(Asturias).
  • Metalurgia temprana del bronce
  • Economía de base agraria (trigo,cebada,mijo,leguminosas)y ganadera (bóvidos,ovicápridos,cerdos).
  • Mundo funerario:inhumación individual en cistas, fosas y túmulos pequeños. Reutilización de sepulcros megalíticos y cuevas en la cornisa cantábrica.
Islas Baleares

La Edad del Bronce en estas islas muestra unos rasgos claramente definitorios, como son la aparición de la arquitectura ciclópea naviforme, los hipogeos excavados en la roca y la aparición de útiles metálicos de cobre con estaño. Se han establecido tres fases:
  • Aparición y desarrollo de la arquitectura ciclópea naviforme, entre el 1700/1600 y el 1400aC.
  • Apogeo de esta cultura, con una duración de tres centurias. (1400aC-1100aC).
  • La transición a la cultura talayótica, entre el 1100aC y el 900aC.
El Bronce Naviformeo Pretalayótico
  • Primera colonización del archipiélago balear en el III milenio a.C.por grupos campaniformes.
  • Asentamientos localizados cerca de los recursos (buenas tierras para el cultivo y el pastoreo ,bosques) formados por construcciones monumentales de planta naviforme, aisladas o en grupos de 2 a 4 unidades yuxtapuestas. Muros de doble paramento de aparejo ciclópeo rellenos de cascajo, con un extremo absidiado .Ejemplo:Closos de Can Gaià.
  • Economía:predominio de la ganadería; agricultura subsidiaria.
  • Mundo funerario: inhumaciones colectivas en hipogeos artificiales.Algún dólmen.
La arquitectura ciclópea naviforme está constituida por edificios construidos con grandes bloques de piedra con doble paramento en los muros y planta en forma de herradura, de entre quince y treinta metros de longitud y tres y cinco de anchura. La cubierta debió de ser plana y vegetal pero pudo haber otros con un techo de losas apoyadas en una columna central.

Vista aérea del poblado de navetas de habitación de Es Coll de Cala Morell (Ciudadela, Menorca)

Aparecen aislados, de dos en dos que es los más frecuente. Se consideran asentamientos, aunque hay en Menorca algunos de enterramiento y en su interior aparecen hogares y bancos corridos.

Los enterramientos se realizan en la primera fase en los sepulcros megalíticos y cuevas naturales. Comienzan a construirse los primeros hipogeos excavados en la roca, que son los más frecuentes en la segunda etapa, agrupados en necrópolis. Aparecen cuevas consideradas santuarios que en la segunda fase pasan a tener un uso funerario.

A partir del Bronce Medio:
  • Evidencias de actividades comunitarias en los asentamientos: procesado/almacenaje de alimentos, metalurgia del bronce (mayor desarrollo) (puñales y hachas).
  • Intensificación de los contactos inter y extrainsulares. Instalación de enclaves costeros de carácter estratégico.
  • ca.1100a.C.abandono de los edificios naviformes y transformaciones en el hábitat y las prácticas funerarias
  • transición a la cultura Talayótica.
La producción metalúrgica se incrementa con respecto a la calcolítica. En el naviforme de Hospitalet en Mallorca se encontraron moldes para varillas o punzones, hachas planas de filo semilunar y talón recto y puñales de hoja triangular.

Respecto a las actividades económicas tenemos pocas referencias, salvo restos que evidencian pastoreo de cabras y bóvidos, recolección vegetal y marisqueo en la costa, pero debieron existir también actividades agrícolas.

A partir del 1200 aC se dejan en desuso los naviformes para comenzar un modelo nuevo de organización que marcará el inicio de la cultura Talayótica.

sábado, 5 de julio de 2025

TEMA 9: EL CONTINENTE EUROPEO EN LA EDAD DEL BRONCE ANTIGUO Y MEDIO

Introducción

En el continente europeo las etapas del Bronce Antiguo y Medio ocupan en términos generales los últimos siglos del III milenio aC y casi todo el II milenio. En el Bronce Medio hay un aumento considerable de utensilios, armas y adornos, relacionándose ya este metal con actividades cotidianas aunque el predominio absoluto de objetos metálicos está en tumbas y el valor social del mismo sigue desempeñando un papel fundamental.



Las bases económicas esenciales continúan siendo esencialmente las mismas que en épocas anteriores, con una ganadería de bóvidos, cerdos, ovicápridos y caballos junto a una agricultura de trigo y cebada que aumenta su producción con el uso de las técnicas agrícolas del arado y el carro de tracción animal. Los numerosos hallazgos de fusayolas y pesas de telar hacen pensar en un importante papel de la industria del tejido, esencialmente la lana, y debió de existir un activo transporte fluvial con canoas que remontaban los ríos.
 
En el Bronce Medio se inician muchas de las industrias metalúrgicas locales con la fundición y el martillado como las técnicas más utilizadas (ya conocidas de etapas anteriores), y a finales del período comienzan a utilizarse moldes bilvalvos y la aleación de cobre y estaño.
 
Los asentamientos son en general pequeños y sin defensas, pero también hay algunos poblados ubicados en lugares elevados con defensas naturales y sistemas defensivos artificiales a base de murallas, fosos, empalizadas y torres, especialmente en la etapa del Bronce Medio.
 
Las áreas geográficas para el estudio de los dos períodos iniciales de la Edad del Bronce son la zona oriental, la región centroeuropea, el norte y las zonas atlánticas.



2. Europa oriental
 
En el II milenio aC se desarrollan dos complejos culturales en esta zona: Otomani y Monteoru. El primero es un asentamiento húngaro de la región de Transilvania. Monteoru se inicia en fechas más tempranas que el primero.
 
2.1. Otomani
 
La existencia de una mayor proporción de armas que de útiles y las potentes fortificaciones de sus poblados hacen pensar en un grupo de carácter guerrero que se asienta en los Balcanes, Hungría y Eslovaquia.
 


Los poblados son pequeños y están localizados en lugares elevados, terrazas fluviales o islotes, es decir con defensas naturales a las que se añaden murallas, fosos y/o diques; generalmente tienen formas ovales, circulares o triangulares y las casas son de planta rectangular o circular, construidas a base de madera de barro y compartimentadas. La economía se basa en el cultivo de trigo y mijo y la cría de ganado bovino, cerdos y caballos, estos últimos usados también como animales de tiro para los carros de cuatro ruedas conocidos desde mediados del III milenio aC.

El rito funerario es la inhumación individual en posición fetal en sepulturas agrupadas en necrópolis. Desde mediados del período comienza a aparecer el rito de incineración que será el usado en la etapa final.
 


La metalurgia del bronce se implanta en el período antiguo con un mayor número de armas que de útiles y un gran desarrollo del trabajo del bronce con puñales y espadas, hachas de enmangue tabular y talón alargado de origen póntico, bocados de caballo y alfileres.
 
La cerámica es cordada e incisa, y posteriormente aparece una bruñida, y también hay que mencionar en barro cocido las representaciones de carros.
 
En torno al 1400aC se abandonan algunos poblados comenzando el declive de esta cultura.
 
2.2. Monteoru
 
La fase de apogeo de esta cultura se da en torno al 1700aC durante el Bronce Medio, y recibe influencias del continente griego. La metalurgia del bronce deriva de la de Otomani y está integrada esencialmente por armas, incluyendo las hachas ceremoniales de oro encontradas en Rumania que imitan las de bronce, puñales y espadas. En cerámica hay vasos de asas altas y grandes recipientes para rituales.
 
Las necrópolis suelen estar cerca de los asentamientos y están constituidas por sepulturas de inhumación individual con grandes diferencias en los ajuares, y la economía se  basa en el cultivo de cebada y mijo. El poblado epónimo es un asentamiento al aire libre con restos de viviendas perecederas y de un muro de cantos rodados. En la fase tardía, momento de declive cultural, comienza a aparecer el rito funerario de incineración.
 
Relacionados con estas dos culturas aparecen algunos grupos regionales:
  • Nagyrév, en Hungría, con poblados igualitarios.
  • Vatina, en Serbia, con enterramientos bajo túmulos y posteriormente en urnas.
Cerámica con placas conocidas como ídolos o "pintaderas".
 
Vervicioara, en el bajo Danubio, con poblados fortificados. En el Bronce Medio se transforman en grupos seminómadas de economía pastoril.
 
 
3. Europa Central
 
En estas regiones sí se distingue un Bronce Antiguo representado básicamente por la cultura de Únětice y un Bronce Medio o Cultura de los Túmulos.
 
3.1. Cultura de Únětice
 
Únětice es una localidad de Bohemia (República Checa). Esta cultura se extiende desde esta zona originaria hasta Polonia, Austria, Sajonia, Turingia y Silesia, con algunos grupos regionales periféricos que solamente tienen diferencias destacadas en las cerámicas y los objetos metálicos. 

Se ha establecido una periodización interna en tres etapas:
  • Únětice antiguo (2000-1700aC). Fase de formación y de transición desde el Calcolítico final de las cerámicas cordadas y campaniformes.
  • Únětice clásico (1700-1550aC). Conocida también como la de las tumbas principescas. Experimenta un notable crecimiento demográfico y un incremento del comercio.
  • Únětice tardío (1550-1450aC). Supone el paso al Bronce Medio con la Cultura de Túmulos.
Los asentamientos son con cabañas semisubterráneas irregularmente repartidas, de plantas rectangulares y construidas a base de madera y de ramajes para la techumbre a dos aguas. En la etapa clásica están ubicados en lugares elevados, en muchos casos con sistemas defensivos a base de fosos y empalizadas y ocasionalmente murallas de piedra y adobe. Las viviendas tienen planta rectangular con postes centrales y techumbres a dos aguas. Destaca el poblado de Postoloprty en Zatec (Bohemia), que llegó a tener una treintena de viviendas, capaces de albergar a ciento cincuenta habitantes. El momento final de Únětice tiene un mayor número de poblados en lugares altos y con fortificaciones.


El mundo funerario es con inhumaciones individuales o dobles en cistas y fosas a veces recubiertas de madera y con una estructura tumular y algunos phitoi, todos ellos formando necrópolis. En la fase clásica aparecen las tumbas reales o de jefes, que son enterramientos de inhumación individual, y en ocasiones doble o triple, en cámaras o estructuras de madera en forma de casa con cubierta a dos aguas, con un túmulo y un rico ajuar a base de piezas de oro y bronce de tipos orientales, cerámicas y otros objetos. Una de las más representativas es la de Leubingen ubicada en Turingia, que está cubierta por un túmulo de treinta y cuatro metros de diámetro, rodeado por un foso, junto a un ajuar que incluye puñales, hachas de doble filo, alabardas, cuchillos, alfileres, brazaletes de oro y collares.



En metal están representadas las armas como puñales triangulares y hachas planas en cobre o bronce. En el período clásico se consolidan los tipos autóctonos en bronce, y al final son frecuentes los arreos de caballos, bocados y arneses, con motivos decorativos similares a los del Heládico.
 
Hay numerosos depósitos, algunos con más de quinientos objetos y lingotes de metal.
La cerámica en el período antiguo es bruñida, lisa o con influencias de las cordadas.
También bruñidas son las de la etapa clásica. Aparecen en el Únětice tardío ruedas de carros en miniatura de arcilla.
 
La economía se basa en una agricultura cerealista y en una ganadería de bueyes, cerdos y caballos, con la caza y la pesca como complementos de su dieta. Se explotan las minas de cobre de los Alpes centrales, en un número de hasta seiscientas, en las que se conservan mazas de minero, cuñas de madera y testimonios de la aplicación del sistema de calor y frío o choque térmico. Existe también un activo comercio de sal y ámbar.
 
3.2. Cultura de los Túmulos.
 
Ocupa las regiones que se extienden desde Renania a los Cárpatos y desde el Báltico a los Alpes. Los asentamientos no son de gran tamaño y se ubican en zonas elevadas con defensas naturales, en ocasiones murallas de tierra o de madera, y a veces uno o varios pozos circundantes, y las viviendas son de planta rectangular o trapezoidal y están construidas con madera y materiales perecederos. Hacia el 1300aC comienzan a abandonarse algunos poblados en altura y aparecen otros concentrados en lugares aislados bien defendidos naturalmente, y comienza una lenta transición a la Cultura de los Campos de Urnas.
 


Los enterramientos se realizan en cistas de madera o piedra formando grandes necrópolis con centenares de sepulturas cubiertas por un túmulo generalmente circular, aunque también los hay ovales. El rito es de inhumación individual, aunque hay algunos casos dobles, con diferenciación en la posición del cadáver: extendidos sobre la espalda en las tumbas más ricas, y sobre un lado los de las demás. Lo más destacable es el avance del ritual de incineración que convive con la inhumación, y es bastante usual que se depositen en las tumbas restos óseos de animales (bueyes y cerdos).
 
Es representativa la necrópolis de Haguenau ubicada en la región francesa de Alsacia, con unos quinientos túmulos desde el Calcolítico, de los que corresponden al Bronce Medio casi la mitad.
 
Este es el momento de la generalización de la metalurgia en el centro de Europa, con producción en serie y moldes de piedra, y la mayoría de los objetos metálicos encontrados en los ajuares funerarios. Es también evidente la consolidación de las sociedades jerarquizadas.
 
La cerámica más característica es incisa y al final de la etapa aparecen también la excisión. Las formas más frecuentes son los vasos globulares con cuellos cilíndricos o cónicos.
 
Los motivos decorativos son geométricos, apareciendo en la fase final los motivos de "dientes   de lobo".
 
La base económica parece ser, al menos en parte, agrícola ya que se han encontrado restos de cereales y de abundantes hoces de bronce. La principal aportación económica fue la metalurgia con la aparición de mejoras en armas y útiles, la elaboración de recipientes en oro, y el control de las rutas comerciales del metal y el ámbar.

4. El Norte de Europa.
 
Se ha propuesto una división tripartita para el Bronce Antiguo que incluye una fase de Neolítico Final y Calcolítico, otra de la etapa antigua del Bronce, y una final desde mediados del II milenio aC, lo que se denominó Bronce Pleno. El Bronce nórdico se ha considerado heredero de la Cultura de las hachas de combate identificada sobre todo en el sur de Suecia desde finales del III milenio aC. Desde mediados del II milenio aC se evidencian influencias de Únětice. La metalurgia no adquiere un desarrollo importante hasta el Bronce Pleno, momento en el que las sepulturas y necrópolis se hacen mayores y más ricas.
 
Los asentamientos se ubicaban cerca de ríos y lagos, en entornos de bosques cuya madera servía para construir las viviendas que suelen tener una techumbre a dos aguas y plantas con tendencia rectangular.

El rito funerario, en los momentos iniciales son inhumaciones individuales en cistas de piedra, fosas poco profundas e incluso troncos de árbol vaciados a modo de ataúd. Estas sepulturas se cubren con túmulos generalmente circulares. En fases avanzadas se introduce el rito de incineración en urnas cerámicas. El gran número de túmulos parece indicar una importante densidad de población a mediados del milenio, y también tumbas masculinas y femeninas con ajuares muy ricos que ponen de manifiesto una clara estratificación social.

Económicamente esta es una zona sin recursos mineros pero que tiene ámbar, cuya exportación a muy larga distancia a través de rutas preestablecidas permite intercambiar productos de prestigio y de uso común, y sobre todo cobre y estaño que hacen posible el desarrollo de una metalurgia local con fundición de tipos autóctonos y objetos de metal propios.

La agricultura y la ganadería fueron actividades importantes, y se usaban carros de cuatro ruedas y arados tirados por parejas de animales.
 
Los objetos de bronce ofrecen una tipología variada con espadas de ricas empuñaduras incrustadas de oro o de ámbar, hachas de combate de enmangue tubular, puñales largos y puntas de lanza con la hoja decorada, escudos circulares con escotadura en "U" y navajas de afeitar decoradas con figuras de animales.
 
Los objetos de bronce ofrecen una tipología variada con espadas de ricas empuñaduras incrustadas de oro o de ámbar, hachas de combate de enmangue tubular, puñales largos y puntas de lanza con la hoja decorada, escudos circulares con escotadura en "U" y navajas de afeitar decoradas con figuras de animales.
 
Hay que mencionar en los primeros momentos de esta etapa los magníficos puñales de sílex, clara réplica de los metálicos. También se hacen cajas de corteza de abedul y figuritas de animales en ámbar. 


5. Las regiones atlánticas.
 
Ocupan el área geográfica que va desde el mar del Norte hasta el suroeste de la Península Ibérica pasando por las Islas Británicas, Francia y Portugal. También es conocido como Bronce Atlántico, por tener unas características comunes para todas las regiones.

 
 
Son zonas ricas en minerales: oro, cobre, estaño y plomo. En general son culturas locales con personalidad propia pero con relaciones entre ellas y con elementos comunes como las espadas de cobre y bronce, y adornos en forma de lúnulas, gargantillas y torques.
 
Hay una cierta continuidad entre el Bronce Antiguo y Medio, siendo las diferencias fundamentales los rituales funerarios y la diversidad de tecnologías y tipos metálicos de los talleres locales.
 
5.1. Cultura de los Túmulos Armoricanos.
 
Se desarrolla entre el 1900 y el 1350aC en las regiones de Bretaña y Normandía.
 
Los asentamientos son de pequeño tamaño a veces con empalizadas en zonas aptas para el cultivo del cereal o de pastos para la cría de ganado, y en las zonas del interior se siguen usando las cuevas como lugar de habitación, junto a pequeños caseríos.
 


Los enterramientos que conocemos que conocemos se realizaron en ricas tumbas de inhumación individual en sepulturas con cubiertas monolíticas, en cistas de piedra o en cámaras de madera en forma de casas, todas cubiertas por un túmulo generalmente de gran tamaño, y también en otras menos monumentales y más pobres.
 
Las primeras tienen una distribución costera y son los enterramientos de los poderosos recién llegados, y las segundas están en las regiones del interior y son las que usan los grupos indígenas. Los ajuares funerarios de las primeras son de gran riqueza.

La cerámica es impresa y con cordones y existe un utillaje doméstico en sílex y piedra pulimentada. Las bases económicas fundamentales son la agricultura de cereales y la ganadería, junto con un intercambio y comercio con la fachada atlántica de la Península Ibérica, el sur de las Islas Británicas y el área Báltica.
 
En el Bronce Medio hay que destacar la fabricación de hachas de talón bretonas sin anillas laterales y de bordes paralelos con filo estrecho y nervio central. Hay que destacar unos vasos realizados con la técnica de martillado en chapa de oro, con asas sujetas por roblones, conocidos como vasos de Rillaton.
 
5.2 Cultura de Wessex.
 
Se desarrolla en las regiones de Dorset y Wiltshire al sur de Inglaterra a partir del 1800aC ocupando casi toda la cuenca del río Támesis. Hay una clara diferenciación social con minorías que ostentan el poder y dominan una sociedad indígena que vive en pequeñas cabañas circulares o en granjas, practicando una agricultura cerealista y una ganadería de bóvidos.

 
Se presentan dos fases evolutivas,
  • 1950 1750.Túmulos con inhumaciones, concentrados en la comarca de Stonehenge.  Ejemplo:sepultura de Bush Barrow.
  • 1750-1500a.C.Túmulos con cremaciones, localización más costera.
Los enterramientos se conocen sobre todo por las monumentales tumbas principescas de inhumación individual, en general bajo túmulos predominantemente circulares. Los ajuares son muy ricos con objetos de prestigio como puñales triangulares y ojivales y alfileres de bronce; collares y jarras de ámbar; jarras y copas de oro, vasos de incienso y cuentas de collar de fayenza. En las etapas finales lo más frecuente es la incineración en urnas con cubiertas planas o túmulos y escasos ajuares.
 
Continúan los recintos megalíticos conocidos como henges.
 
Desde mediados del II milenio aC decae la industria lítica y se desarrolla una metalurgia con tipos propios. Aparecen objetos de bronce que también se arrojan a los ríos y pantanos como ofrendas. Desde finales del siglo IX aC el influjo de los Campos de Urnas es mayor y se producen cambios notables en la metalurgia, comenzando el Bronce Final.
 
5.3. Grupo Drakenstein.
 
Se desarrolla en una zona que permanece bastante al margen del Bronce nórdico pero que sí tiene conexión con el sureste de las Islas Británicas en la etapa del Bronce Medio y utiliza enterramientos bajo túmulos agrupados en necrópolis en el Bronce Antiguo, pero en el Medio adopta el rito de incineración en urnas. Las viviendas de esta segunda etapa son de planta rectangular y gran tamaño, compartimentadas en dos espacios, uno para las personas y otro para el ganado. Los objetos de metal son muy similares tipológicamente con los de Francia e Islas Británicas.