empezaron con la tierra que antes era de todos
luego con el agua de los ríos
siguieron con el agua de la lluvia
luego limitaron los montes y los bosques
en nombre del progreso y el beneficio
y cambiaron nuestra vida y nuestra mente
porque nadie quiere vivir fuera de lo obvio,
de lo real, del sentido común
empezamos a hablar de productividad y excelencia
de la necesidad de horas extras
del esfuerzo y de la competitividad
y privatizamos nuestro ocio y nuestra vida
y cuando nos dimos cuenta éramos engranajes
en una maquinaria autodestructiva
mientras el tiempo pasaba
y nuestra humanidad se diluía entre beneficios
