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martes, 19 de enero de 2016

VISITANDO PRAGA

Praga tiene una población de poco más de un millón de habitantes; la ciudad cubre unos 500 kmt2. Su ubicación en el corazón de la Europa continental la convierte en un punto base desde donde se puede visitar cómodamente la campiña de Bohemia y otras ciudades, tales como Nüremberg, Viena, Bratislava y Budapest.
Praga está compuesta por cinco antiguas ciudades y es atravesada por el río Moldava, afluente del Elba. Su ubicación en el centro de Europa ha sido como un imán para los viajeros.

A principios del siglo X era una bulliciosa ciudad, sin embargo hay que saber que sus gobernantes, que dirigían feudos familiares, vivieron episodios sangrientos. En el año 935, el príncipe Wenceslao fue asesinado por su hermano Boleslav; posteriormente fue canonizado y es venerado como santo patrón de Bohemia. Durante la Edad Media, bajo el reinado de Carlos IV, Praga vivió una época de oro, en la que se convirtió en una ciudad magnífica, más grande que París o Londres, y propició la construcción de la primera Universidad de Europa central.
Durante el siglo XVI, tras una sucesión de reyes débiles, se hicieron con el poder los Habsburgo, iniciando una dinastía que abarcó casi cuatro siglos. En 1618, poco después de la muerte de Rodolfo II, uno de sus más ilustrados regentes, Praga se convirtió en el foco de la revuelta protestante que dio origen a la guerra de los Treinta Años, cuya secuela significó una grave decadencia de la que no volvería a recuperarse hasta el siglo XVIII; la mayoría de las más hermosas iglesias y palacios barrocos de Praga datan de esa época y con llegada del siglo XIX se produjo un resurgimiento del nacionalismo, entonces, se construyeron el museo Nacional, el teatro Nacional y el Rudolfinum, pero solo en 1918. Praga se convirtió en capital de una república independiente. Durante la II Guerra Mundial fue ocupada por el ejército alemán, y a continuación vivió cuatro décadas de comunismo. Eso terminó con la llamada Revolución de Terciopelo, en 1989. Praga inició una nueva era.

Tras esta breve historia, desarrollamos una breve guía de los lugares que todo turista debe visitar, empezando por saber que existe la Ciudad Vieja, la Plaza de la Ciudad Vieja, su Ayuntamiento, el Barrio Judío y el Antiguo Cementerio Judío, el Castillo de Praga, los Palacios Real y Stenberg, y otras plazas y monumentales catedrales e iglesias.
Las calles de la Ciudad Vieja están libres de tránsito y en ella deben visitarse el Palacio Golz-Kinsky, que es un museo de arte, la Iglesia de San Nicolás, monumento barroco, la Iglesia de Nuestra Señora de Tyn o la de Santiago. También en la zona está La Casa Municipal, recinto de conciertos musicales, la Torre de la Pólvora, torre de estilo gótico, sin olvidar la Casa de los Dos Osos Dorados, el Teatro de los Estados, la Casa Storch, y varios monumentos. En Praga nació Franz Kafka, un de los más influyentes escritores del siglo XX. Y en la sur de la Plaza de la Ciudad Vieja están edificios como La mesa de piedra, El unicornio Dorado, Las cigüeñas, La estrella azul y La Casa Ochs. En el Barrio Judío, es verdad que ha desaparecido el Antiguo Gheto, pero se conservan las viejas calles y en ellas están las Sinogogas Klausen , Pinkas, Staronová, la Alta y la Sinagoga Española, junto a las iglesias de San Cástulo, de San Simón y San Juan, Iglesia del Espíritu Santo

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