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lunes, 9 de marzo de 2015

LA CULTURA COMO ELEMENTO DE COHESIÓN Y DE COACCIÓN

Existen varias formas de dominación. Una de ellas es por la vía militar: los poderosos utilizan el ejército o las fuerzas del orden (policía, grupos paramilitares, milicias) para reprimir a la población cuando esta se manifiesta o se muestra disconforme con las medidas adoptadas por sus gobernantes. Un claro ejemplo son las dictaduras. Otra vía es la vía económica: se crea una oligarquía donde quien controla el mundo son aquellos que controlan los recursos naturales, las manufacturas y su comercio. Un claro ejemplo es el sistema capitalista.

Pero existe otro tipo de dominación  más certera, más directa y más eficaz. La dominación cultural: quienes manejan la cultura ordenan qué pensar, cómo actuar y qué es lo correcto. Esto es la hegemonía.  En 1946, Orwell escribió sobre “Política y el idioma inglés”:En nuestra época, el lenguaje y los escritos políticos son ante todo una defensa de lo indefendible” para ocultar lo que se propone su utilizador. Así “Se bombardean poblados indefensos desde el aire, (y) eso lo llaman “pacificación’. La utilización del lenguaje en política siempre tiene una carga semántica y una connotación final: ninguna palabra es utilizada al azar. Todo lenguaje político tiene un fin: persuadir y convencer a través de la retórica.

Antonio Gramsci, escribe esto, en sus" Cuadernos desde la cárcel ": "La supremacía de un grupo social se manifiesta de dos maneras, como " dominación" y como" dirección intelectual y moral ".Un grupo social ejerce su dominio sobre grupos adversos a los que tiende a liquidar o a someter, incluso por la fuerza de las armas, y dirige a los grupos que le son próximos o aliados. Un grupo social puede, e incluso debe, ser dirigente, antes de conquistar el poder gubernamental y esta es una de las primeras condiciones para la conquista del poder misma. Después, cuando ejerce el poder incluso si lo detenta con firmeza, se convierte en el grupo dominante, pero debe de seguir siendo el grupo dirigente". A.Gramsci Cuadernos desde la cárcel

Estos intelectuales orgánicos expresan, mediante el lenguaje de la cultura, la ideología dominante, el conjunto de ideas que tratan de influir directamente en la sociedad. El intelectual orgánico, según Gramsci, tiende a buscar la relación entre la organización y las masas como una relación entre educadores y educados, que se invierte dinámicamente al papel de los intelectuales -en el seno del intelectual orgánico, la conquista y transformación de los aparatos del Estado- para crear las condiciones de esa nueva hegemonía y la transformación de la sociedad civil. Los intelectuales modernos no son simplemente escritores, sino directores y organizadores involucrados en la tarea práctica de construir la sociedad."

Existen una serie de personas que, por afinidad al sistema vigente, se encargan de perpetuarlo en el tiempo a través de valores culturales: los líderes de opinión, los escritores, los directores de periódicos, los artistas, los profesores y otros creadores perpetúan la ideología dominante a través de la cultura en el sentido amplio del término.

Los seres humanos somos seres sociales e incompletos: necesitamos vivir en comunidad.  Aquí se ve claramente la teoría de la espiral del silencio de Noelle-Neumann, donde la opinión pública es un elemento coercitivo que identifica aquellos valores que son correctos y a los que debe amoldarse el individuo para evitar su aislamiento y marginación.

El control cultural es previo al control político, ya que si persuades a la población de que tus ideas son las correctas, la gente se adherirá a ella sin cuestionárselas. Esa es la clave del éxito en política: convencer de que sólo existe esa alternativa. Por eso existe una gran interés por parte de los gobiernos, democráticos o dictatoriales, en defender una serie de valores desde el poder que llega a la población de forma vertical, anulando toda disidencia y pensamiento crítico. Como dijo Edward Bernays, “Somos gobernados, nuestras mentes moldeadas, nuestros gustos formados, nuestras ideas sugeridas en su mayor parte por personas de los que nunca hemos oído hablar”.

La reescritura del pasado que realiza Winston es una labor fundamental para la justificación de los intereses de los grupos políticos: el ejemplo más claro son los nacionalismos y las dictaduras. Es una de las definiciones  de propaganda: el esfuerzo activo y organizado de cambiar la manera de pensar de la gente para conseguir unos objetivos. La creación de un relato o leyenda que justifica la ideología dominante a través de la cultura y la historia resulta determinante para entender las diversas acciones de los estados y sus grupos políticos.

Otro método  es el uso de tópicos y estereotipos para clasificar a la población, señalando a los enemigos y los disidentes: a través de afirmaciones vacías de contenido y la creación de una imagen ficticia, perpetúan una serie de valores que ocultan la realidad e identifican a esa población como su enemigo. Un claro ejemplo son los diversos nacionalismos.

El lema del Gran Hermano de Orwell sobre el control del pasado para explicar el presente y garantizar el futuro existe en todos los sistemas políticos (incluidos los democráticos). Precisamente por eso, los grupos de poder muestran especial interés en dominar y controlar la educación, y por tanto, la historia y la cultura: para defender la ideología dominante que tiende a perpetuarse en el tiempo, garantizando así la continuidad del régimen. El relato de la Transición española, las películas bélicas de Hollywood o el nacionalismo iberoamericano son claros ejemplos.


Todo sistema político defiende una serie de valores que trata de prolongar indefinidamente en el tiempo y en la sociedad: esa es la clave del éxito de la hegemonía, el mantenimiento y continuidad del poder cultural, económico y político. Los Estados necesitan conseguir la adhesión y el apoyo de la población a sus políticas: A través de la prensa y los Medios de Comunicación consiguen manipular a la opinión pública, que participa en el gobierno mediante el sufragio universal, para conseguir sus objetivos.

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