¿POR QUÉ ESCRIBIMOS?

AL NO PODER ACEPTAR QUE SOMOS LIBRES EN JAULAS, NOS MOVEMOS EN MUNDOS DE PALABRAS QUERIENDO SER LIBRES

COMPAÑEROS DE LUCHA EN PLUMA AFILADA

AVISO TODOS LOS TEXTOS ESTÁN REGISTRADOS

Blog bajo licencia Creative Commons

Licencia de Creative Commons

TODOS LOS TEXTOS ESTÁN REGISTRADOS

POEMAS, CUENTOS Y ESCRITOS REVOLUCIONARIOS DE DANIEL FERNÁNDEZ ABELLA is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License. Para utilizar primero y siempre sin ánimo de lucro ha de consultar al autor. Daniel Fernández Abella todos los derechos reservados.

jueves, 19 de febrero de 2015

LA DERROTA

Llegaba la primavera. A pesar de que la nieve ya empezaba a derretirse, el viento helado todavía hacía temblar a los soldados que estaban de guardia. Intentándose calentar frente al fuego, éstos se afanaban en mantener vivas las llamas echando más leña, papeles o cualquier cosa que fuera de utilidad.
Una fila interminable de personas desfiló por aquel páramo helado. Envueltos en mantas, la gente huía de la batalla con lo puesto: ropa, utensilios, fotografías, recuerdos.... Sus rostros reflejaban cansancio y tristeza. llevaban varios días de camino y no había nada de comer. En silencio, los hombre, mujeres y niños caminaban sin volver la vista atrás, siempre adelante.
Anselmo dejó caer su fusil, abatido por el cansancio. Rebuscó en sus bolsillos en busca de su pipa. Necesitaba fumar. Necesitaba algo de calor . Necesitaba olvidar.
Se dejó caer en el suelo y se quitó las viejas botas, ya desgastadas. Masajeándose los doloridos pies, vio en la lejanía a Guillermo, un antiguo compañero del sindicato.
-¡Guillermo!-gritó.
El aludido volvió la cabeza, le hizo un gesto con la mano y se acercó. Con una barba rojiza de varios días, le sonrió mostrando una fila de dientes blancos y relucientes. Hacía mucho tiempo que veía a nadie sonreír.
- Me alegro de verte- le saludó Guillermo.-Pensaba que habías caído.
- Tal vez hubiera sido mejor así- respondió Anselmo- Tanto horror, tanta muerte... Ningún hombre se merece tal sufrimiento.
- Lo importante es que estás vivo. Necesitas un trago.
Guillermo sacó de su mochila una botella de coñac. Anselmo tomó un sorbo largo. El coñac le calentó el cuerpo. Notó cómo volvía  a fluir la sangre y la vida dentro de su ser.
- ¿Tienes un fósforo?
-Sí. ¿te queda tabaco?. Necesito un cigarro
Anselmo le pasó la petaca. Guillermo se lió un cigarro  y lo encendió. Le pasó la lumbre a su compañero mientras las nubes de tabaco inundaban el gélido ambiente.
- ¿En qué piensas?
- En que hemos perdido. La humanidad está pérdida
- No pienses eso. Todavía hay esperanza
-No. la esperanza se ha desvanecido. Ya nos hay dios, nos hay paraíso. no hay nada. Sólo queda el infierno. El infierno está aquí, entre nosotros. Detrás de cada pared, de cada ventana...Es el mundo detrás del mundo. Cada rincón, cada calle, cada casa... es un centro de exterminio privado y particular. La monotonía reina por las calles. La maldita monotonía. Nada destruye más al hombre que la estupidez ignorante y la conformidad.
-No pierdas la esperanza. En Europa las cosas están empezando a moverse.  Podremos frenarles antes de que actúen. Luchamos por un mundo mejor y venceremos porque sabemos que tenemos la razón y las ganas para combatir. Bienaventurados aquellos que luchan y sufren porque serán recompensados.
- No me vengas con sermones religiosos ahora. ¿dónde está ese Dios del que tanto hablan? Tenemos hijos, que se encuentran atados a este infierno al igual que nosotros, y volvemos a la nada. No hay nada más. La existencia es algo fortuito. No hay ningún patrón salvo el que imaginamos cuando nos quedamos mirando fijamente durante mucho tiempo. No tiene ningún sentido, salvo el que decidimos imponer. Europa no quiere ver. ha mirado hacía otro lado y ha enmudecido. No quiere saber qué ha pasado aquí. Han callado mientras la gente era masacrada. Europa nunca quiere ver...
- Eres un pesimista. Siempre ves el mundo negro. Todavía queda esperanza.
- Esto nunca terminará- murmuró Anselmo-Nunca terminará...
-Vamos- le apremió Guillermo-tenemos que seguir.
Cogiéndole del brazo, Guillermo levantó a Anselmo y le ayudo a caminar. Siguieron a la larga fila de personas que cruzaban las montañas.
Llegaba la primavera. Y el fascismo triunfaba en España.

No hay comentarios:

Publicar un comentario