¿POR QUÉ ESCRIBIMOS?

AL NO PODER ACEPTAR QUE SOMOS LIBRES EN JAULAS, NOS MOVEMOS EN MUNDOS DE PALABRAS QUERIENDO SER LIBRES

COMPAÑEROS DE LUCHA EN PLUMA AFILADA

AVISO TODOS LOS TEXTOS ESTÁN REGISTRADOS

Blog bajo licencia Creative Commons

Licencia de Creative Commons

TODOS LOS TEXTOS ESTÁN REGISTRADOS

POEMAS, CUENTOS Y ESCRITOS REVOLUCIONARIOS DE DANIEL FERNÁNDEZ ABELLA is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License. Para utilizar primero y siempre sin ánimo de lucro ha de consultar al autor. Daniel Fernández Abella todos los derechos reservados.

jueves, 27 de junio de 2013

SIMONE DE BEAUVOIR

Simone de Beauvoir fue una pensadora y novelista francesa, representante del movimiento existencialista ateo y figura importante en la reivindicación de los derechos de la mujer. Originaria de una familia burguesa, destacó desde temprana edad como una alumna brillante. Nacida en París en 1908, estudió en la Sorbona y en 1929 conoció a Jean-Paul Sartre, que se convirtió en su compañero durante el resto de su vida.

Se graduó en filosofía y hasta 1943 se dedicó a la docencia en los liceos de Marsella, Ruan y París. Su primera obra fue la novela La invitada (1943), a la que siguió La sangre de los otros (1944) y el ensayo Pyrrhus y Cineas (1944). Participó intensamente en los debates ideológicos de la época, atacó con dureza a la derecha francesa, y asumió el papel de intelectual comprometida. En sus textos literarios revisó los conceptos de "historia" y "personaje" e incorporó, desde la óptica existencialista, los temas de "libertad", "situación" y "compromiso".

Fue fundadora junto a Sartre, A. Camus, y M. Merleau-Ponty, entre otros, de la revista Tiempos Modernos, cuyo primer número salió a la calle el 15 de octubre de 1945 y se transformó en un referente político y cultural del pensamiento francés de mitad del siglo XX. Posteriormente publicó la novela Todos los hombres son mortales (1946), y los ensayos Para una moral de la ambigüedad (1947) y América al día (1948).
Su libro El segundo sexo (1949) significó un punto de partida teórico para distintos grupos feministas, y se convirtió en una obra clásica del pensamiento contemporáneo. En él elaboró una historia sobre la condición social de la mujer y analizó las distintas características de la opresión masculina. Afirmó que al ser excluida de los procesos de producción y confinada al hogar y a las funciones reproductivas, la mujer perdía todos los vínculos sociales y con ellos la posibilidad de ser libre. Analizó la situación de género desde la visión de la biología, el psicoanálisis y el marxismo; destruyó los mitos femeninos, e incitó a buscar una auténtica liberación. Sostuvo que la lucha para la emancipación de la mujer era distinta y paralela a la lucha de clases, y que el principal problema que debía afrontar el "sexo débil" no era ideológico sino económico.

Fundó con algunas feministas la Liga de los Derechos de la Mujer, que se propuso reaccionar con firmeza ante cualquier discriminación sexista, y preparó un número especial de Tiempos Modernos destinado a la discusión del tema. Ganó el Premio Goncourt con Los mandarines (1954), donde trató las dificultades de los intelectuales de la posguerra para asumir su responsabilidad social. En 1966 participó en el Tribunal Russell, en mayo de 1968 se solidarizó con los estudiantes liderados por Daniel Cohn-Bendit.  y hasta sus últimos días fue una incansable luchadora por los derechos humanos.

A partir de 1970 su feminismo se convierte en militante participando en el Movimiento Radical de Liberación de las Mujeres, y durante algunos años, co-presidiendo "Choisir"" un grupo feminista para la reforma de la Ley del Aborto. En 1972 presidió la asociación Choisir, encargada de defender la libre contracepción y en 1973, junto con otras personalidades francesas, firma el "Manifiesto de las 343" autoinculpándose de haber abortado clandestinamente. Hasta su reciente muerte actuó en la "Liga de los Derechos de las Mujeres", entidad recep­tora de denuncias sobre discriminación por razón de sexo. También fue fundadora del grupo "S.O.S. Femmes", para ayudar a las mujeres maltratadas.

Sus abundantes títulos testimoniales y autobiográficos incluyen Memorias de una joven formal (1958), La plenitud de la vida (1960), La fuerza de las cosas (1963), Una muerte muy dulce (1964), La vejez (1968), Final de cuentas (1972) y La ceremonia del adiós (1981).

Se suele inscribir la obra de Simone de Beauvoir, exclusivamente, en la evolución del feminismo. Con ello se corre el riesgo de olvidar sus reflexiones sobre la creación literaria, sobre el desarrollo de la izquierda antes y después de la Segunda Guerra Mundial, sobre el dolor y la percepción del yo, sobre los linderos del psicoanálisis y, por supuesto, sobre las premisas profundas del existencialismo.

"Aun pensando que la literatura deba ser compro­metida, no creo que deba ser militante porque así se llega al realismo socialista, a los héroes positivos, a las mentiras. En mis libros he tratado siempre de estar cerca de la vida real. Ciertas mujeres me han reprochado no haber utilizado en mis últimos libros heroínas positivas, sino mujeres rotas, desdichadas. Lo hice porque la condición femenina, tal co­mo está hoy, es así como la veo y la siento. y no tengo ningu­na intención de poner en esecena militantes heróicas que a mis ojos sean inexistentes o utópicas""
 
La mayoría de las notas literarias aparecidas desde su muerte acaecida el 14 de abril de 1986en París, insisten en resumir su trayectoria al inevitable punto de referencia de su relación con Sartre y a una competitividad entre ambos que se da por supuesta. Quizás sea éste un tratamiento superfluo para juzgar la vida y la obra de una mujer que si bien frente a los "Contingentes" fue la "mujer necesaria" para el filó­sofo, brilló con luz propia, independientemente de su rela­ción con Sartre, o a pesar de ella.



No hay comentarios:

Publicar un comentario