¿POR QUÉ ESCRIBIMOS?

AL NO PODER ACEPTAR QUE SOMOS LIBRES EN JAULAS, NOS MOVEMOS EN MUNDOS DE PALABRAS QUERIENDO SER LIBRES

COMPAÑEROS DE LUCHA EN PLUMA AFILADA

AVISO TODOS LOS TEXTOS ESTÁN REGISTRADOS

Blog bajo licencia Creative Commons

Licencia de Creative Commons

TODOS LOS TEXTOS ESTÁN REGISTRADOS

POEMAS, CUENTOS Y ESCRITOS REVOLUCIONARIOS DE DANIEL FERNÁNDEZ ABELLA is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License. Para utilizar primero y siempre sin ánimo de lucro ha de consultar al autor. Daniel Fernández Abella todos los derechos reservados.

jueves, 2 de febrero de 2012

CUANDO NADA VALE NADA

CUANDO NADA VALE NADA

El hombre empezó a notarse insignificante, como si fuera una mota de polvo más en el inmenso desierto que es el mundo.
Notó cómo la habitación se iba estrechando cada vez más hasta casi desaparecer de su vista. Quiso salir de ahí pero algo le retenía las piernas y le inmovilizaba en contra de su voluntad.
Empezó a golpear su cabeza contra las paredes con el objetivo de librarse de esos ecos que resonaban en su cerebro y que le hacían la vida imposible.
Su cuerpo empezó a temblar violentamente, haciendo que toda su estructura se viniese abajo, como si fuera un edificio derruido.
Cayó de rodillas. Notó cómo sus ojos se humedecían y se llenaban de lágrimas.
Recordó el pasado. Su infancia en ese pequeño pueblo perdido en el norte de España, su familia y sus amigos. Todo eso ya pasó.
Ahora estaba solo.
Notó que su cuerpo se llenaba de un aire frío, que hacía imposible que pudiese respirar.
Se levantó, tambaleándose y se dirigió a su habitación, chocándose con las paredes, cayendo numerosas veces al suelo y volviéndose a reincorporar.
Entró en su habitación. Una amplia sala donde kilos de ropa sucia estaban desperdigados, formando pequeños montones.
Sumido en su locura, creyó ver la figura de su hermano en la habitación. Ese hermano, excluido por ser diferente del resto de la gente por la enfermedad que padecía, silenciado por Dios eternamente sin que él pudiera hacer algo para impedir que cayese a ese gran pozo oscuro, sin fondo, que es el morir.
El recuerdo de su hermano le hizo caer de dolor y pena. Su cuerpo chocó con el suelo, haciendo que sus rodillas sangrasen.
Un aire frío le golpeó de frente, haciendo que empezase a temblar violentamente y a estornudar.
Una idea cruzó su mente. Se levantó y se dirigió a un armario. De ahí, cogió una cuerda y elaboró una soga con ella.
Colocó su cabeza en ella y se decidió a acabar con su vida.
Recordó en ese momento una estrofa de una canción que decía:
“CUESTA DISTINGUIR LA REALIDAD CUANDO LA VIDA NO VALE NADA Y CUANDO NADA VALE NADA YA”
Esa frase flotó en su pensamiento y se difuminó en el aire, adentrándose en el vacío infinito.
Todo quedó en silencio.
...
La policía inspeccionó la casa del suicidio, con el objetivo de poder hallar pruebas que esclareciesen las causas del mismo.
Los vecinos habían denunciado que, desde hacía varios días, no se veía a su propietario.
El oficial de policía entró en la casa. Todo estaba en desorden. Entró en una habitación y halló el cadáver de un hombre colgado del techo. Debajo de él, había un trozo de papel.
El oficial lo recogió y lo leyó. En él, había escrito:

Perdóname por haber sido uno más

No hay comentarios:

Publicar un comentario